Las crónicas bajo medievales recogen un caso curioso, tanto por el estafador como por el timado. Poco se sabe del primero, el falso alquimista llamado Alarcón que acabó degollado, en la mismísima plaza de Zocodover, en el centro de Toledo, el año de 1480, y sobre una espuerta de paja tendida en el suelo. Pero…
