1.- Alfonso X
1.1- El Lapidario
En lo que nos ha llegado, Alfonso X de Castilla y León (1221-1284) no parece haber tenido interés por la alquimia árabe, sólo por la astrología mágico-médica. En este grupo se sitúan los lapidarios que hizo traducir al castellano. De estos nos ha llegado un único códice realizado en el escritorio alfonsí, conservado ahora en El Escorial (Ms. h.I.15), compuesto por cuatro lapidarios. El primero, que ocupa 93 de los 118 folios, es propiamente un lapidario, ya que incluye descripciones de los minerales. Los otros, más breves, se limitan a explicar usos mágicos.
El códice de la BNE 1197 es una copia del siglo XVI. El también alfonsí Ms. h.I.16, titulado Libro delas formas & delas ymagenes que son en los cielos & delas uertudes & de las obras que salen dellas, era en origen otra serie de once lapidarios, pero sólo se ha conservado una tabla del contenido. Existe la referencia de una traducción al francés ordenada por el duque de Berry, hacia 14701.
En el primer lapidario las piedras son estudiadas por sus propiedades medicinales, químicas o mágicas, clasificadas siguiendo el orden zodiacal. En general se presentan treinta piedras por signo, una en cada grado, pero actualmente está incompleto: de Leo sólo está la piedra del grado 30 y se han perdido también los folios de los dos últimos grados de Aquario y los 28 primeros de Pisces. Según explica el traductor en la introducción, esta obra fue compuesta en caldeo y luego estudiada por Abolays2, quien la trasladó al arábigo. Esta traducción llegó a poder de un judío de Toledo, de cuyas manos pasó a las de Alfonso X en 1243. El entonces príncipe se la dio a estudiar a un médico judío llamado Yhuda Mosca (Yehudá ben Moshé ha-Cohen) conocedor del árabe y entendido en astronomía. Advertido por él de su importancia, el rey le encargó que la tradujera, cosa que hizo con la ayuda del clérigo Garci Pérez, también astrólogo. La traducción quedó terminada en 1250. El autor se mostró interesado por el uso que los alquimistas hacían de los minerales y lo mencionó en diecisiete piedras. Los nombres que dio al arte fueron alquimia y obra mayor; los que se trabajan en ella son sabios y sabidores. Es definida como maestría para mejorar las cosas, que no empeorarlas. La alquimia derecha & uerdadera puede definirse como la maestría que faze lo malo bono, por ejemplo, purificar el oro. Se rechaza el uso fraudulento porque daña el nombre del saber.

Algunos oros que ya que son de mala color por si & dixieron algunos de los sabios que se trabaiaron de la obra mayor que si tomassen la piedra amariella3 aquella que es muy connosçuda de los orebzes -de que fablaremos adelante en este libro en su logar- que qui la moliere & echare los poluos della sobrel oro mal colorado quando es fondido que lo torna de bona color & es una de las obras dalquimia derecha & uerdadera; porque faze lo malo bono.
Las 17 piedras con aplicaciones en alquimia, algunas con identificación incierta, son:
| Signo y grado | Nombre en el Lapidario | Identificación actual | Compuesto químico principal | |
| 1 | Aries, 30º | annoxatir o sal armoniaco | sal amoníaco | Cloruro de amonio |
| 2 | Tauro, 3º | camorica | salitre, nitro (marcasita?) | nitrato de potasio y sodio (sulfuro de hierro?) |
| 3 | Tauro, 9º | zumberic o esmeril | ||
| 4 | Géminis, 2º | oro | ||
| 5 | Libra, 21º | marcassita aurea | pirita | sulfuro de hierro |
| 6 | Cáncer, 7º | piedra que tira [sc. atrae] el plomo | ||
| 7 | Cáncer, 13º | plomo negro y blanco | plomo y estaño | |
| 8 | Sagitario, 18º | sal | ||
| 9 | Sagitario, 20º | atymçar | ulexita; natrón, borax | borato de sodio y calcio; bicarbonato de sodio |
| 10 | Sagitario, 21º | axep o alumbre | alunita | sulfato de aluminio y potasio |
| 11 | Sagitario, 22º | sufre vermeio | pirargirita, proustita | sulfato de plata |
| 12 | Sagitario, 5º | mehe | nitro? | |
| 13 | Sagitario, 17º | anatron | natrón, borax | bicarbonato de sodio |
| 14 | Capricornio, 7º | almartac | almártaga, litargirio | oxido de plomo |
| 15 | Capricornio,10º | talc | talco | |
| 16 | Capricornio,26º | queyebyz (gr. kuanós) | azurita | sulfato de hierro |
| 17 | Acuario, 2º | maruyra | ¿melanterita? | ¿sulfato de hierro? |
Las referencias a veces se limitan a indicar que se usa en alquimia, por ejemplo la camorica: metenlas en el arte de alquimia los que se trabaian della. Pero en general da una breve indicación de su uso, como en el annoxatir4 o sal armoniaco:
De la piedra que es annoxatir. De los treynta grados del signo de aries; es la piedra a que dizen en arauigo annoxatir. & en latin sal armoniaco. Esta piedra es de su natura calient & seca en la fin del tercero grado. Et es una natura de sal que se parte en muchas maneras, assi que ay dellas de mieneras & sacanlas como pidrizuelas menudas & muy duras. & son muy saladas de guisa que trauan a la lengua muy fuerte quando las ponen sobrella. Otras dellas ay en que fallan gotas negras & en otras gotas blancas & otras dellas que son pardas, mas la meior de todas es otra manera de blanca & clara que semeia cristal pero todas estas maneras sobredichas an una natura & una uertud & es esta de tirar los cuerpos de fondo a cima & laua los ascondimientos dellos que son de dentro & non los de fuera.[…] Et los que se trabaian de la obra mayor sueluen esta piedra & congielan con ella otros cuerpos sueltos & metenla en sus obras & obran della de muchas guisas aquellos que saben la maestria5.
O en la piedra que tira el plomo:
los que se trabaian de alquimia metenla en sus obras ca si despues que es bien quemada tomaren un peso della & xvj de argent uiuo & lo metieren en el fuego & lo soplaren assi como los orebzes quaiase el argent uiuo de guisa que sufre martiello & fuego.
El Lapidario menciona varias maneras de imitar el oro, pero no las relaciona directamente con la alquimia. Así:
la marcassita [áurea]: a en si natura de sufre & por esso tinnen el cobre uermeio con ella en color de oro & esso mismo faz a la plata si la saben bien mezclar con ella, pero estas obras non son duraderas.
[…] Et sil boluieren la marcassita & obraren con ella el argent uiuo segund conuiene, quaiase.
gebraquifez [¿oropimente?]: a color doro asmado, que tira un poco a uermeior. De natura es fria & humida & muy ligera de quebrantar & si la molieren & metieren un poco della en el cobre al hora del fondir torna de color doro muy fremoso & faz lo quel semeie en todas sus qualidades mas pero naturalmiente no lo es ca fundiendolo muchas uezes torna a su natura primera.
azarnech [gr. sandaráke]: en latin le dizen orpiment [y rejalgar] si la queman fasta que se torne tal como cal blanca & mezclan con el arambre un poco de baurac & desi fundieren el arambre & metieren con el un poco de borrax & pusieren desta piedra y quando lo fundieren tinnel de color de oro de dentro & de fuera & fazle perder la mala olor que a en si, mas pero no es oro natural.
zarukutaz [¿mica dorada?]: semeian pedaços doro en color & en luzimiento & en toda uista. […] Et si metieren della molida despues que es quemada un peso en ueynte de plata torna la de color doro muy fremoso, de guisa que se no departira del en ninguna cosa si no si lo fundieren muchas uegadas.

De la piedra que dizen goliztiz.
Del septimo grado del signo de aries es la piedra a que dizen goliztiz. Et este nombre a de un ryo que es assi llamado en que la fallan en las riberas de la mar de india Et porque non es fallada en otro logar si non alli, por esso no a otro nombre si no segund el ryo. De natura es calient & seca. Et de color parda mezclada con amariello, pero la amarellor es mas que la pardura. Su propriedat es que si pusieren della pesante de diez dragmas tira de cobre o arambre pesante de media, assi como la aymante tira al fierro & segund esta quantia tira mas o menos. Et aun a otra uertud que si tomaren della peso de media dragma & la echaren sobre diez de plata fondida, tornarla a de color amariella, & si esto fizieren tres uezes o quatro tornara de color de puro oro & sofrira fundicion de fuego por siempre iamas pero no es oro natural. Et esto faze porque a en ella natura de sufre uermeio. Et en la arte de fisica a esta uertud, que si tomaren della peso de dos granos de ordio & la molieren & la mezclaren con agua dulce & la metieren en las narizes del que nasce con la enfermedat a que llaman demonio, sanara de la primera uez o al mas tarde a la segunda. […]
La receta del goliztiz para imitar oro a toda prueba es simple y aparentemente fácil de ejecutar. La dificultad estriba en saber cuál es esta piedra. La única propuesta de identificación etimológica que conocemos es la de F. Corriente, para el cual es el gr. gangîtis, nombre dado por Estrabón6 a una piedra procedente, según él, de Mesopotamia, que aleja los reptiles, identificada normalmente con la que Dioscórides llamó gagates. Dice así éste, en traducción de Laguna:
[Lib. 5] Cap.CIII. Entre las especies de piedra gagate, deue ser preferida la que se enciende presto y la que huele al betun. La qual es comunmente negra, escabrosa, llena de escamas, y muy ligera. Tiene virtud de mundificar, y de resolver. Su sahumerio descubre la gota coral, resucita las amortecidas a causa de la suffocation de la madre, y haze huir las serpientes. […] Nace en Licia junto a la boca de un rio que le arroja en la mar, no lexos de una ciudad llamada Plagiopolis. Ansi aquel sitio, como el mismo rio, (en la boca del qual se hallan las semejantes piedras) tiene por nombre Gaga.
La piedra llamada gagate no es otra cossa sino nuestro vulgar azavache.
El texto de Dioscórides es el siguiente:
τοῦ δὲ γαγάτου προκριτέον τὸν ταχέως ἐξαπτόμενον καὶ ἀσφαλτίζοντα ἐν τῇ ὀσμῇ· μέλας δὲ κοινῶς ὑπάρχει καὶ αὐχμηρός, ἔτι δὲ πλακώδης καὶ κοῦφος ἄγαν. δύναμιν δὲ ἔχει μαλακτικὴν καὶ διαφορητικήν· ἔστι δὲ καὶ ἐπιλημπτικῶν ἔλεγχος ὑποθυμιαθείς, καὶ ὑστερικὰς ἀνακαλεῖται. διώκει δὲ καὶ ἑρπετὰ […] γεννᾶται δὲ ἐν Λυκίᾳ εὑρισκόμενος κατά τινος ποταμοῦ ἔκρυσιν εἰς τὴν θάλασσαν ἐκχεομένου· καλεῖται δὲ ὁ τόπος Γάγαι.
Wellman M., (ed.), Pedanii Dioscuridis De materia medica libri quinque, Berolini, Weidmann, 1914: 5, 128.
La suffocation de la madre de Laguna traduce la vulvae strangulatio que aparece en Plinio (36, 19) y era la explicación corriente para la histeria femenina:
Gagates lapis nomen habet loci et amnis Gagis Lyciae. Aiunt et in Leucolla expelli mari atque intra XII stadia colligi. Niger est, planus, pumicosus, non multum a ligno differens, levis, fragilis, odore (si teratur) gravis. Fictilia ex eo inscripta non delentur. Cum uritur, odorem sulphureum reddit. Mirumque accenditur aqua, oleo restinguitur. Fugat serpentes ita recreatque vulvae strangulationes. Deprehendit sonticum morbum et virginitatem7 suffitus. Idem ex vino decoctus dentibus medetur strumisque cerae permixtus. Hoc dicuntur uti Magi in ea, quam vocant axinomantiam, et peruri negant, si eventurum sit quod aliquis optet.
La enfermedat a que llaman demonio, el morbus demoniacus, la epilepsia, es llamada también morbus sacer (ὶερὴ νόσος), o sonticus, o comitialis, o caducus, o lunaticus y alguno más. Pero el efecto del gagate sobre los epilépticos es diferente en ambos textos: según el Lapidario es curativo, pero en Dioscórides sirve para provocar una crisis epiléptica y así hacer manifiesta la enfermedad. La utilidad de este segundo efecto queda clara en el lapidario llamado Damigeron-Evax:
Si quis autem mancipia mercatur et uult scire ut non sit ex eis caducus aut lunaticus, succende lapidem et si aliquod tale uitium habuerit, in ipso uitio cadet.
Eugen, A., Orphei Lithica accedit Damigeron de Lapidibus recensuit Eugenius Abel, Hildesheim, H. A. Gerstenberg, 1971, «XX. Lapis Gagates», 179.
Es bastante corriente, como hace Laguna, la identificación del gagate con el azabache, una variedad de carbón fósil, el lignito, usada de antiguo en bisutería. Pero, en principio, el color negro del gagate-azabache está en desacuerdo con el color amarillo-pardo del goliztiz. El lapidario alfonsí tiene una entrada propia para el gagate:
Del tercero grado del signo de aries es la piedra a que dizen gagatiz en caldeo & en latin gagates. Este nombre a ella dun ryo en que la fallan a que dizen gaga. Et dizenle otrossi ryo dynfierno & corre cabo la casa del templo. […] Esta piedra es de su natura calient & seca et a tal propriedat que quando la pulen & dan lo que della sale a beuer a algun omne a que huela mal el cuerpo por razon de suor tuellegelo & faz quel huela bien. Et aun sin esta a otra propriedat que si la cinnieren sobrel uientre a omne que aya en los estentinos gusanos a que llaman semiente de calabaças, fazelos todos morir & echarlos por deyuso.
No es posible comparar ambas piedras por su aspecto físico, pues falta la descripción del gagate, y sus propiedades medicinales no conciden. Según Alberto Magno, hay gagates de color amarillo:
(De mineralibus 2, 7) Gagates est kacabre8, quem quidem lapidem de genere gemmarum ego reputo. Invenitur autem in Libya et Britannia juxta littus maris, et abundanter invenitur in mari quod attingit Aquilonarem partem Theotoniae. Etiam in Anglia frequenter invenitur, et est duplicis coloris, nigri videlicet et crocei: sed croceum est perlucidum fere sicut topasion. Invenitur etiam glaucum et declinans ad pallidum conjunctum cum citrino colore. Confricatum autem trahit paleas, et incensum ardet sicut thus: dicitur autem quod confert hydropicis, et fluidos firmat dentes, ut aiunt. De expertis autem est, quod lotum cum aqua et per suffumigationem mulieribus inferius suppositum, provocat menstrua. Fertur etiam quod fugat serpentes, et valet etiam contra stomachi et ventris subversionem, et contra phantasmata melancholica quae quidam daemones vocant. Aiunt autem de expertis esse, quod si colatura et ejus lotura cum rasura detur virgini, bibita retinebit eam, quod non minget. Si autem non est virgo, statim minget: et sic debet probari an aliqua sit virgo. Dicunt etiam valere contra laborem parturientis.
Durante el siglo XVII la discusión sobre la naturaleza del gagate se eternizó. Andreas Libavius trató de ella en ”De ortu et natura succini, ex auctoribus variis & propria experientia”9. En la lista de autores citados o consultados por él aparecen 51 nombres, desde clásicos hasta contemporáneos. Libau rememoró siete opiniones sobre el origen del succinum enumeradas por Plinio: Para unos era la resina de algunos árboles, como los álamos, el famoso electrum (ἤλεκτρον) según refiere el mito de las hermanas de Faetón; para Teofrasto era un fósil que surge de la tierra en Liguria o es lanzado por el mar a las costas; otros creían que era la orina del lince coagulada; para Nicias eran los rayos solares coagulados al atardecer y depositados por el Océano en las costas alemanas. Analiza Livabio: ¿Cuál es su verdadero origen? ¿Celeste, animal, vegetal o mineral? Las opinión más docta tendía a considerarlo un jugo, ya mineral, ya bituminoso, concretado en sus propias minas o en el océano.
Pro hoc iudicio est Georgius Agricola, rerum minerlium scriptor nobilis, asseverans rigorem maris, liquidum bitumen ex occultis fontibus influens in ipsum densare in succinum et gagatem. […]
Lonicerus gagaten lapidib. annumerat aliumque nigrum, alium citrinum transparentem facit; succinum vero succorum mineralium classi asscribit, huiusque tres species, colore albo, citrino et nigro.
La obra citada de Adam Lonitzer es una especie de materia médica10. Estos son los dos textos:
Gagates ab Gaga Lyciae oppido, ubi invenitur, nomen habet. Conspicitur tamen in Britannico et Libyco etiam littore, nec non in Anglia. Duorum est generum. Alter niger, alter vero flavus et lucidus. Optimus est niger, squalidus, crustosus, perquam levis, qui celeriter accenditur, odore bituminis. Ex huius quoque specie putatur esse qui in Germaniae invenitur montibus, quo aerarii et ferrarii fabri carbonum vice utuntur, odore, substantia, forma, et viribus cum Gagate conveniens. Quod genus ἄνθρακας γεώδεις Theophrastus videtur dixisse. Germa. Steinkolen.
El término latino para el ámbar (ár. Ganbar عنبر ) es sucinum o succinum, pero Lonicerus los diferencia, atribuyendo al succinum naturaleza bituminosa y resinosa al ambar(um).
Estque succinum, seu electrum11 nihil aliud quam naphtha, hoc est, bitumen liquidissimum ex montibus in mare defluens, ubi in solidum corpus induratur. Nec alius esse lyncurius a Dioscoride affirmatur, quem alii ex lyncis animalis urina nasci fabulantur. Porro tria sunt huius genera: Fuluum, candidum et nigrum. Officinae primum cum Mauritanis carabe uocant citrinum. Item Ambram citrinam. Alterum carabe album. […] Tertium nigrum est, quod succinum privatim quaedam officinae nominant ambram griseam.
Cárabe (ár. kahrabaa, كھربا ) es en el Lapidario el nombre árabe para el ámbar:
De la piedra carabe. Del xxix grado del signo de uirgo es la piedra quel dizen alcarabe que quier dezir en griego tirador de paias & en este lenguaie llamanle alambre12. Esta es fallada en un ryo que dizen açtuz que es en tierra de francia. Et otrossi la fallan en ribera de la mar de occident en la tierra quel dizen baltar a la part occidental de espanna. Et las mas que dellas fallan es cabo las palmas montesinas. De color semeia a la iargonça amariella13 & ay otras que son de color doro & quando las quiebran fallan dentro esta color misma & en algunas dellas parece ya quanto de uermeiura & quando la quebrantan sale della olor commo de canfora. De natura es fria & seca. Et su uertud es tirar las paias.
También aparece en el tercer lapidario:
Carabe en arauigo & alambre en este romanz a nombre la viij piedra del sol. Et su uertud es atal. que quien la touiere consigo quando entrare el sol en el primero grado de la mansion que es dicha çarfa & es en el signo de leon & que sea esse mismo signo en el ascendente & en la hora de uenus & entrare ante rey o ante algun omne poderoso a que aya miedo nol fara mal antel recibra bien el onrrara14. Et es otrossi buena a los que andan camino & an miedo de ladrones o de enemigos que les fagan mal & presta mucho a los que son feridos de culuebras o de alacranes o de otra bestia enpozonada.
En el primer lapidario aparece una piedra amarilla llamada alambari, que podria ser otra versión del ámbar. Una de las propiedades físicas del goliztiz es que tira de cobre o arambre, lo que nos lleva al lapis lyncurius, según lo describe Teofrasto:
… τὸ λυγγούριον […] ἕλκει γὰρ ὥσπερ τὸ ἤλεκτρον, οἱ δέ φασιν οὐ μόνον κάρφη καὶ φύλλα, ἀλλὰ καὶ χαλκὸν καὶ σίδηρον ἐὰν ᾖ λεπτός, ὥσπερ καὶ Διοκλῆς ἔλεγεν. ἔστι δὲ διαφανές τε σφόδρα καὶ ψυχρόν. βελτίον δὲ τὸ τῶν ἀγρίων ἢ τὸ τῶν ᾑμέρων καὶ τὸ τῶν ἀρρένων ἢ τὸ τῶν θηλειῶν […] εὐρίσκουσι δ᾿ἀνορύττοντες οἱ ἔμπειροι· κατακρύπτεται γὰρ καὶ ἐπαμᾶται γῆν ὅταν οὐρήσει.
En general, como hemos visto, se tiende a considerar la piedra del lince como una variedad de ámbar, aunque no faltan otras propuestas, como el jacinto (iargonça amariella).
En los lapidarios la propiedad de atracción no estaba limitada sólo a la magnetita o los succini. Siguiendo a un mineralista llamado Sotacus, Plinio recogió cinco clases de hematites, una de ellas llamada androdamas (Isidoro la llama androdamantus):
(NH 36, 38 (146) […] alterum [hematitem] androdamanta dicit vocari, colore nigrum, pondere ac duritia insignem, et inde nomen traxisse praecipueque in Africa repertum; trahere autem in se argentum, aes, ferrum.
El nombre androdamas no es corriente. Plinio lo usa otra vez más, pero referido a otra piedra diferente:
NH 37, 54 (144): Androdamas argenti nitorem habet, ut adamas, quadratis semper tessellis similis. Magi putant nomen inpositum ab eo, quod impetus hominum et iracundias domet.
Dos veces aparece también en un léxico de la colección bizantina de alquimistas griegos, que parecen corresponderse con los de Plinio:
- Ἀνδροδάμας ἐστὶ πυρίτης καὶ ἀρσένικον.
- Πορφυρίτης ἐστὶ λίθος ἐτήσιος, καὶ ἀνδροδάμας.
En la transmisión árabe el catálogo de magnetes es notablemente más amplio. Alberto Magno escribe:
(De mineralibus, 3, 6) Dicit Aristoteles15 quod species magnetis sunt valde diversae: quaedam enim trahit aurum, et alia diversa ab ea trahit argentum, et quaedam stannum, quaedam ferrum, quaedam plumbum […] et quaedam trahit carnes humanas, et dicitur ridere homo cum a tali trahitur magnete, et manere apud ipsum donec moritur, si valde magnus est lapis: et quaedam trahit ossa, et quaedam pilos, et alia aquas, et alia pisces. Dicit etiam quod naphta alba trahit ignem, per quem templorum custodes decipiunt populum, ut putent lumen de coelo accendi. Est autem naphta non lapis, sed genus bituminis inventum in Chaldaea, sicut etiam ignis sulphuris trahit ferrum et adurit ipsum multum, et similiter lapides, et modicum operatur in lignis. Idem dicit, quod est magnes qui nominatur olearis, qui trahit oleum, et lapis aceti qui trahit acetum, et lapis vini qui trahit vinum, et spuma illius trahit spumam vini, et faex ejus ad se trahit faecem.
En la versión de este lapidario del cod. Leodiensis 7716 comienza la serie de las magnetes con la magnetita y continúa con el oro, plata y cobre, y luego pelos y uñas. En el Lapidario alfonsí (lacunar actualmente) se encuentra la piedra que tira el oro, la que tira la plata, etc., pero no específicamente una que “tira el cobre”. El equivalente al lapis qui trahit cuprum es el goliztiz. Pero hay un problema con el color: el lapidario aristotélico está corrupto en este punto y el color amarillo-pardo del goliztiz es idéntico al del magnete del oro.
| Lapis qui trahit aurum est fulvus mixtos cum colore cinericio. Et levis et mollis tactui. Et quando respicitur videtur esse aurum extractum statim a minera. Si quis cum eo velit operari et calcinetur sicut diximus de lapide qui trahit ferrum, fiet melior et habebit ardorem fortiorem illo. Natura huius lapidis est calida et sicca. Et si aurum mixtum fuerit pulveri et iste lapis supertractus attrahit et colliget totum aurum ad se et separabit ipsum a pulvere taliter quod nichil remanebit ibi ex auro. Et hec est eius bonitas. | De la piedra que tira el oro; Del quinzeno grado del signo de aries; es la piedra que tira el oro. Et es de su natura caliente & seca. Et de color amariella que tira ya quanto a parda & quando la omne toma en la mano; sientela lezne & como blanda Esta tira el oro & fazle quel obedezca; bien como la ayman tira al fierro. Et si limaren el oro & mezclaren las limaduras del con tierra o con otra cosa & tanxiere la piedra a ello apartar sa el oro de las otras cosas con que estudier mezclado & apegar sa todo a ella. Et desta piedra usan mucho los orebzes o aquellos que quieren el oro apurar. Et si la queman assi como la que dixiemos que tira el fierro aura mayor poder de quemar que ella. […] |
| Exposilio lapidis colligentis et attrahentis argentum. Natura huius lapidis est frígida mala et corruptiva. et iste esl quidam lapis albus mixtus colori cinericio et stridet velut plumbum cum stringitur nec tamen habet plumbum in se. et ita facit operationes suas sicut exposuimus de lapide attrahente aurum. Et si aliquis accipiat marcam huius lapidis aut plus vel minus et collocet iuxta argentum per quinque brachia longe aut propius ipse attrahet argentum ad se. etiam si clavis esset affixum eradicaret illud. nec in aliquot lapidum attrahentium est tanta virtus attractionis sicut in isto. Et si etiam esset calcinatus in aliqua testa faceret quod diximus et combureret quicquid proximum esset. Si aliquis habet hunc lapidem in anulo alicuius metalli dum modo non sit argentum et inveniat argentum clavis affixum in dupplo sui eradicabit illud si superponatur eidem. Et si esset argentum in anulo curreret faciliter ad lapidem. |
De la piedra que tira la plata. Del sesto grado del signo de cancro; es la piedra que tira la plata. & es fallada en occidente a la mas derecha parte do se pone el sol. De su natura es fria & humida & de color blanca que tira ya quanto a pardo. Blanda es de tiento & lezne, assi que quando la omne toma; desleznasele entre los dedos. Pesada es assaz & turuia; ca no a en ella claridat ninguna. Et a tal uertud que qui la troxiere consigo encastonada en oro o en arambre sera seguro de no auer la enfermedat a que llaman la pesada. Su propriedat es tirar la plata. assi como las otras piedras tiradores a que llaman magnetes tiran los cuerpos que les son conuinientes de tirar. Pero mas fuerte tira esta que ninguna de las otras. ca el su tirar es de luenne & con grand fortaleza. assi que magar la plata sea pegada con alguna cosa arranca su peso della a diez tanto de si misma; ca el su tirar es diez tanto de su quantidat. Esta piedra es muy blanda. & quando la aprietan entre los dientes; suena como estanno. pero no a en si mezcla ninguna dello. Et quando la queman fazese cal & recibe en si calentura de fuego; como los otros magnetes. |
| Expositio lapidis qui trahit cuprum. Color eius est pulverulentus … et videtur quod pulvere sit conspersus quo constringatur. Et iste vel ille est peior qui trahit ad se latonem et cuprum. Qui haberet ex huiusmodi lapidibus unum pondus decem dragmarum traheret ad se pondos trium carrectorum cupri. Et si accipiatur pondos x. carrectorum buius lapidis et ponatur supra decuplum sui in pondere ex argento fuso supra ignem antequam infrigidetur faciet ipsum coloris fulvi ad modum auri. Et si fundatur iterum ter habebit auri. Eritque tanquam bonum aurum et hunc colorem dat ei lapis infusione. Ita quod argentum non amittet eum de cetero. Sed non erit tante rubedinis sicut bonum aurum rubeum. Nam aliquid est in eo rubedinis sulphuree. Et si aliquis epylentiam a nativitate accipiat pondos unius grani ordei ex isto lapide trito cum aqua dulci et ponat in naribus suis donec sternutet et liberabitur. |
De la piedra a que dizen goliztiz; […] De natura es calient & seca. Et de color parda mezclada con amariello, pero la amarellor es mas que la pardura. Su propriedat es que si pusieren della pesante de diez dragmas tira de cobre o arambre pesante de media; assi como la aymante tira al fierro. & segund esta quantia tira mas o menos. Et aun a otra uertud que si tomaren della peso de media dragma. & la echaren sobre diez de plata fondida; tornarla a de color amariella & si esto fizieren tres uezes o quatro tornara de color de puro oro & sofrira fundicion de fuego por siempre iamas pero no es oro natural. Et esto faze porque a en ella natura de sufre uermeio. Et en la arte de fisica a esta uertud que si tomaren della peso de dos granos de ordio & la molieren & la mezclaren con agua dulce & la metieren en las narizes del que nasce con la enfermedat a que llaman demonio; sanara de la primera uez o al mas tarde a la segunda. |
En resumen, de esta piedra que permite imitar un oro casi perfecto, de tradición no alquímica, los datos no nos precisan nombre, lugar de origen ni color.
1.2- Las Partidas.
El concepto de alquimia en el Lapidario, puramente técnico y del cual está ausente la transmutación, contrasta con el expuesto en las Partidas (1263), donde sólo se la menciona en relación con la transmutación. El legislador se alineó aquí con los detractores, iniciando la cadena de condenas que, desde estamentos políticos y religiosos, recibieron las prácticas alquímicas de intención transmutatoria.
La Part. 2, tit. 5, ley 13, aconseja a los reyes que no se obstinen en imposibles. Por ejemplo:
Cobdiciaria el rey la cosa que non puede ser cuando cobdiziase hacer por maestria lo que segun natura non pudiesse acabar, assi como alquimia.

Es en la ley 7, 7, 9, que trata
de la pena que meresce el que faze moneda falsa, donde se condena a los que fiziessen alquimia engañando los homes en fazerles creer lo que non puede ser segund natura.
La posibilidad teórica de la transmutación, negada aquí, fue durante siglos el punto principal de debate entre partidarios y detractores de la alquimia. El legislador, en cualquier caso, no dio por bueno ningún relato de transmutación. En la ley 6, 4, 4, que trata de la invalidez de una condición testamentaria que no se puede complir de fecho, pone como ejemplo:
Maguer que los alquemistas cuydan que pueden fazer oro quanto quisieren, lo que fasta este tyempo non fue cosa manifiesta a los otros omes.
Parece claro que el rey Alfonso X, que tuvo que dar su consenso a estas leyes, no creyó de ninguna manera en la transmutación o, si creyó, buscó reprimirla igualmente.
2.- Alfonso X suspecto. La llave de la sabiduría.
A principios del siglo XVII, Benedictus Figulus publicó con el idílico título de Paradisus aureolus hermeticus fluens nectare et ambrosia (1608) una recopilación de textos, el primero atribuido a Alphonsus, rex Castellae, sapientissimus Arabum philosophus, titulado Clavis sapientiae, libro profundissimus, philosophiae occultioris (praecipue metallorum).

El título, que presenta a Alfonso como rey de los árabes, induce a engaño. En la introducción, que Figulus tituló Proemiolum, se hacía la presentación del rey filósofo:
Quia superhonoratissimus et fortissimus rex Quintus Alfonsus Dei gratia, rex Castellae & Legionis, filius domini Servandi regis & dominae Beatricis reginae, nomen suum voluit perpetuae commendare memoriae, hinc est quod diu scientias antecessorum suorum temporibus omnino contemptas, ad successorum suorum memoriam reuocare studuit. Inter alia vero quam plurima librum etiam istum, qui Clauis sapientia nuncupatur, de lingua Arabica per quendam suum scutiferum in linguam propriam Castallinam videlicet transferri diligenter curauit.
Corrigiendo algún error de trasmisión (por ejemplo, es Alfonso X, hijo de Fernando), queda que el libro no fue escrito por él, tan sólo traducido a instancias suyas, algo perfectamente compatible con la actividad cultural de este rey.
Un año después, en 1609, fue publicada otra versión de esta misma obra, falta de esa introducción, atribuida ahora a Artefius y con el título algo amplificado de Clauis maioris sapientiae.
El original árabe tiene por título Miftahu l-hikma (La llave de la sabiduría) y la autoría es poco clara. En uno de los manuscritos el autor es Ibn Umayl. Fue un autor de la segunda mitad del siglo X, Muhammad ibn Umayl, conocido en latín como Senior Zadith, en su Kitaab al-maa’ al-waraqi, traducido al latín y publicado con el título Tabula chemica, menciona varias veces como obra propia una Clauis maioris sapientiae, pero el contexto en el que se menciona no se encuentra en la Clauis de Alfonso-Artefio. Las obras que se mencionan como “llave de la sabiduría” no son raras. (G. Levi della Vida, «Something More about Artefius and His Clavis Sapientiae«, en Speculum, Vol. 13, No. 1 (1938), pp. 80-85); en dos más el autor es uno de los discípulos del sabio Balinas (es un dato que se da en el texto) de nombre Ibn BalGawan. (P. Kraus, Jabir ibn Hayyan, reimpr. 1986, p. 299. A Kraus la redacción le pareció del siglo cuarto musulmán).
El nombre Artefio sólo se conoce en la tradición latina y es, muy probablemente, el sobrenombre árabe de un personaje griego. Las menciones más antiguas, que se remontan a la segunda mitad del siglo XIII (Roger Bacon y Ristoro d’Arezzo), lo presentan como filósofo natural, alquimista y taumaturgo. En esos datos escasos, Artefio protagoniza leyendas atribuidas a “magos” helenos famosos como Orfeo y Apolonio de Tiana.
Según Bacon (el pasaje que lo identifica con Apolonio de Tiana está en Opus maius, pars 6 (1897 Bridges), cap. 12, p. 209):

| Artephius, qui omnes regiones orientis peragravit propter sapientiam inquirendam, Tantalum magistrum regis Indiae invenit in aureo throno sedentem, de natura et motibus coelestibus docentem, cui Artephio idem Tantalus humiliavit se in discipulum [var disciplinam], fertur in libro suae philosophiae vixisse multis annorum centenariis per secretas experientias. | Artefio, que recorrió todas las regiones de Oriente en busca de la sabiduría, encontró a Tántalo, maestro del rey de la India, sentado en un trono áureo, enseñando sobre la naturaleza y los movimientos celestes. El propio Tántalo se humilló a Artefio como discípulo. Se cuenta en el libro de su filosofía que vivió muchas centenas de años gracias a sus experimentos secretos. |
Esta cita de Roger Bacon resume la estancia de Apolonio entre los brahmanes, contada por Filóstrato (siglo II-III). Los datos son mitad correctos, mitad alterados: el nombre del “maestro” del rey, no es Tántalo, sino Yarcas, su “trono” era de cobre negro y el discípulo fue siempre Apolonio.
Otro resumen de esa misma estancia en India, muy divulgado en Occidente, es el de Jerónimo en la Epistola ad Paulinum (c. 394), publicada en la introduccion a la Vulgata:
Apollonius, sive ille Magus, ut vulgus loquitur, sive Philosophus, ut Pythagorici tradunt, intravit Persas, pertransivit Caucasum, Albanos, Scythas, Massagetas, opulentissima Indiae regna penetravit: et ad extremum latissimo Physon amne transmisso pervenit ad Brachmanas, ut Hiarcam in throno sedentem aureo et de Tantali fonte potantem, inter paucos discipulos, de natura, de motibus ac siderum cursu audiret docentem. Inde per Elamitas, Babylonios, Chaldaeos, Medos, Assyrios, Parthos, Syros, Phoenices, Arabas, Palaestinam reversus Alexandriam pervenit. Aethiopiam adivit ut Gymnosophistas, et famosissimam Solis mensam videret in sabulo. Invenit ille vir ubique quod disceret, et semper proficiens, semper se melior fieret. Scripsit super hoc plenissime octo voluminibus Philostratus.
La relación entre ambos textos parece innegable: ambos se centran en los mismos puntos, que en el relato de Filóstrato quedan dispersos en varios capítulos, y ambos definen las enseñanzas casi con las mismas palabras, eludiendo ambos la parte relativa a la metempsicosis y la adivinación, que en Filóstrato es la más extensa (de hecho, aunque mencionó la adivinación astrológica, no expuso nada del movimiento o curso de los astros). Pero como no parece probable que un autor árabe haya copiado a Jerónimo, ¿hay que deducir que ambos tienen una fuente común, o que el texto que leía Roger estaba escrito por un autor latino que interpoló datos por iniciativa propia?
El Artefio de Roger era un filósofo natural que practicaba la alquimia y elaboró una medicina que posponía extraordinariamente la vejez y la muerte, según expuso en el Opus tertium:
Si tamen Arthephius, qui gloriatur se vixisse mille viginti quinque annis, verum dicat, ipse pervenit ad ultimum istius rei.
Little, A. G. (ed.), Part of the Opus Tertium of Roger Bacon, Including a Fragment Now Printed for the First Time, Aberdeen, University Press, Volumen 4, 47.

“Esta cosa” es el secreto de los secretos, un arcano que Aristóteles tranmitió a Alejandro Magno,
quod tollit omnes corruptiones metalli vilioris, ut ipsum aurum convertat. Et idem est quod corruptiones humane aufert, ut vitam quantum satis prolonget.
La obra de Artefio de donde Roger tomó sus menciones es llamada Philosophia, en el Opus maius, y Sapientia secretorum, en el De mirabili potestate artis et naturae. En ésta segunda dio algunos detalles de su contenido:
[redacción de 1542] Artephius in sua sapientia secretorum, vires animalium & lapidum & caeterorum scrutans ob secreta naturae scienda & maxime propter vitae longitudinem, gloriatur se vixisse mille & 25 annis.
En 1618 se publicó una variante de este texto con el título de Epistola de secretis operibus naturae et artis et nullitate magiae, que corrigió algo el pasaje dándole una forma más culta, pero donde ya no es posible entender que Artefio escribiera ninguna obra, sino que fue un estudioso de la naturaleza:
Artephius, in sua sapientia secretas vires animalium & lapidum & herbarum & caeterorum rerum scrutatus ob secreta naturae scienda & maxime propter vitae prolongationem, gloriatur se vixisse mille & 25 annis.
Su temática es, por consiguiente, la típica de las historias naturales llamadas genéricamente de rerum naturae o de secretis naturae. Este segundo es el título que Roger dio a una obra de Artefio. En una parte que trata de la conveniencia de ocultar la sabiduría y de diversos métodos criptográficos, Roger escribió que Artefio utilizaba dos métodos:
(De mirabili potestate) Quinto occultaverunt per alias litteras quae fiunt apud gentem suam, videlicet apud alias nationes, sed fingunt eas pro sua voluntate, et hoc est maximum impedimentum quo usus est Artefius in libro suo de secretis naturae. Sexto fiunt non figurae litterarum, sed aliae figurae geometricae, quae secundum diversitatem punctorum et notarum habent litterarum potestatem, et istis similiter usus est Artefius in sua scientia.
¿Mencionó aquí Roger un solo libro de Artefio o dos?
De secretis nature es el nombre dado a una traducción latina de un Sirru l-jaliqa كتاب سر الخلیقة (el secreto de la creación) que presenta las enseñanzas de Belenus, pero como si fuera una traducción digest (selectiva y parafraseada) de un discípulo suyo, cuyo tema es la filosofía natural. La alquimia aquí, como luego en Europa, en ciertos enfoques de la filosofía natural ya está asumida como teoría explicativa de las sustancias minero-metálicas. La diferencia aparente entre este texto y el de Artefio es que Apolonio trata de las causas (otro nombre de esta obra es كتاب العلل kitabu l-Gilal, de rerum causis) y aquél de las vires de las sustancias naturales.
El interés de Artefio por la longevidad aparece también en otra faceta atribuida igualmente a Apolonio, la de mago. Esta mención, bastante más tardía, la transmitió el otro Bacon, Francis (En Historia vitae et mortis. No hemos sabido encontrar su fuente):
[Cum audiamus sermones inferri …] de Artefio, qui cum spiritum suum labascere sensisset, spiritum adolescentis cujusdam robusti ad se traxisset, eumque inde exanimasset, sed ipse complures annos ex alieno illo spiritu vixisset.
Por alguna razón que no hemos encontrado argumentada, ningún especialista en el tema cuestiona que el longevo Artefio de Roger sea el autor de la Miftah-Clavis.
Por ejemplo: ¿tiene base en la transmisión manuscrita latina? Nuestra búsqueda personal (y superficial) en este terreno nos ha llevado a constatar lo siguiente: que ningún estudioso que se haya interesado por Artefio se basa en manuscritos, de los que parece haber muy pocos.
- Cambridge Trinity College, Ms. O.2.18 del siglo XIV (antigüedad respetable en ese tipo de literatura), tiene la atribución alfonsina: (f129r-135v) Liber qui clauis sapiencie Alfonsi nuncupatur de arte alkimica. Quia semper honoratissimus.
- Bamberg Staatsbibliothek, Msc. Nat. 5, hacia 1464, también lo atribuye a Alfonso: (f122-136) Alphonsi regis Clavis sapientiae maiori.

En la British Library el MS. Harley 3703, del siglo XIV, tiene una Clavis sapientiae majoris, pero la atribuye a Ortulano y lo más probable es que sea el comentario a la Tabla que lleva su nombre.
De Artefio no hemos podido localizar ningún manuscrito anterior a su publicación impresa. Queda, por tanto, con estos datos (insistimos: asistemáticos e incompletos), que la atribución al mecenazgo alfonsí y de autoría anónima es muy antigua en los manuscritos. Y aunque queda sin concretar la antigüedad de la atribución al Artefio de Roger Bacon, en cualquier caso, en el texto impreso (1609) ésta es unos años posterior a la popularización de Artefio por la carta de Pontano sobre el fuego secreto (hacia finales siglo XVI), y seguida de cerca, en 1612, por la publicación del Liber secretus.
Este Liber no resiste una superficial lectura crítica: es un falso que inicia o sigue la moda entre los paracelsistas de identificar el plomo filosófico con el antimonio (estibina). Sin embargo se encuentra a menudo admitido como obra del Artefio árabe en obras de carácter erudito, incluso de finales del siglo XX. Ahmad Y. Al-Hassan, en The Arabic Origin of Summa perfectionis magisterii, escribe:
The Secret Book of Artephius is a well known alchemical treatise in Latin alchemy. It is recognized to be of Arabic origin.
Cap. 3 ( http://www.history-science-technology.com/summa/summa3.htm )
Según Levi della Vida (citado en nota 18), la versión latina está abundantemente condensada y abreviada, y en algunos lugares es ininteligible. De las dos ediciones impresas, la traducción mejor transmitida es, según él, la atribuida a Alfonso:
The Latin printed text, as appears from a comparison of it with the Arabic original, is in no way a literal translation of the latter, but only an abridgment in which some passages have been suppressed, others transposed, and most of them condensed, so that the Latin text covers less than a quarter of the Arabic. Furthermore, the diagrams which in both Arabic manuscripts illustrate the theory of the generation of all beings from the different proportions in which the four elements are mixed, are wanting in both Latin redactions, with the exception of three of them, which are so altered as to be quite unintelligible.
Con un criterio similar de abreviación, con un resultado más incomprensible por tanto, la Clauis latina fue adaptada al francés, atribuida a veces a Grosparmy.
La obra atribuida a Nicolas de Grosparmy consta de dos libros numerados primero y segundo, ambos divididos en una parte teórica y otra práctica. El primer libro, que no parece tener más título que el de Abrégé de théorique, es un resumen-paráfrasis del Testamentum luliano. El segundo libro, que según D. Kahn (D. Kahn, « Les manuscrits originaux des alchimistes de Flers », Alchimie, art, histoire et mythes. Actes du Ier colloque international de la Société d’étude de l’histoire de l’Alchimie (Paris, 14-16 mars 1991). S. d. de D. Kahn – S. Matton, Paris, SEHA, 1995, p. 347-427) podría haber sido agregado unos cincuenta años después, es, en su parte teórica, la traducción-resumen de la Clavis sapientiae.


¿Fue traducida esta Clavis sapientiae bajo los auspicios de Alfonso X? Esa fue la opinión de G. Sarton (Sarton., G, Introduction To The History Of Science, Baltimore, Carnegie Institution Of Washington, 1931, 2 vols., vol. 2, 839).

Esta es también la opinión de F. Bautista Pérez. Con esta obra habría ocurrido como con el Picatrix: traducida al castellano y al latín, sólo se conservaría en versión latina:
Alfonso X ordenó traducir otros textos como una versión de las Cyranides (traducción conservada gracias a una versión francesa del siglo XIV, el Livre des secrez de nature), y el Miftah al-Hikma, un texto de carácter alquímico (traducción conservada también gracias a una versión latina de ella, con el título de Clavis sapientiae).
En la Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes, sección Alfonso X el Sabio, «Biografía – Obra científica«.
La versión publicada por Figulus es similar (juzgando por el incipit y explicit) a la conservada en el códice de la Staatsbibliothek de Bamberg:
Tit.: Clauis sapientie maioris quinti Alfoncy regis Castellae. Inc.: Quia super honoroficatissimus … rex quintus Alfonsus … nomen suum voluit perpetue memorie commendare. Expl.: cuius subtiliatio est a suo interiori ad exterius si deus voluerit.
Por su temática, la obra no es incompatible con las de admitida autenticidad alfonsina y podría, en cierta manera, complementar los lapidarios.
La Clavis es un texto de filosofía natural especulativa, donde en la parte mineral se hace uso de conceptos e ideas de origen alquímico. Está dividida en tres capítulos, los cuales, aunque de contenido algo heterogéneo y de redacción dispersa, tienen como tema principal la generación. El primer capítulo trata de los elementos y las naturalezas (sc., las cualidades) y su conversión; el segundo de los metales, tanto naturales como artificiales; el tercero de vegetales y animales, con un largo excurso mágico.
2-1. Capítulo primero.
El autor expone en primer lugar que toda la sabiduría de este mundo versa sobre tres diferentes uniones (alligamentum): alma corporal con alma corporal, alma corporal con alma espiritual y alma espiritual con alma espiritual.
La Clavis no aclara qué son estas almas ni cuál es el resultado de sus ataduras. El autor de la serie de grabados emblemáticos del Hermetico-Spagyrisches Lügartlein (En Dyas chymica tripartita de 1625). las entiende como alma, cuerpo y espíritu: ”Sapientia mundi circa 3 versatur, Animam, corpus et spiritum”.

Dos años después, en 1627, se publicaron de nuevo, acompañada cada imagen por epigramas de cuatro versos de Daniel Stolcius, con el título de Hortulus Hermeticus. Los versos que dedicó a Artefio son los siguientes:
Naturae lumen sapientiaque integra mundi
per triplicem numerum cuncta creata fouet.
Est anima, est corpus, tunc iungens spiritus illos.
Sic tria sunt: sal cum sulphure, mercurius.
Este alligamentum es similar al de los números, los cuales se diversifican al sumarse unos a otros.
(Ed. 1608; entre [] las variantes de 1609) Et scias quod alligamentum omnium rerum est sicut alligamentum numeri, videlicet, ex vnitatibus, denariis, centenariis et millenariis. Ex digitis enim generatur [numeratur] primus articulus, vt dicendo unus, duo, tria, &c. [4], que si [simul] aggregata sint, denarium constituunt. Similiter si dicas 10, 20, 30, 40, ex his numeris simul aggregatis centenarius numerus excutitur [exoritur]. Hoc idem etiam in centenariis & millenariis poterit apparere. Cum enim numerus nihil aliud sit quam alligamentum vnius rei cum alia, manifestum est quod vnitas numeri non sortiatur numerum [sortitur naturam]. Cum ergo binarium acceperimus, qui numerus primus est, ipsum in duo aequalia diuiserimus, manifestum est ipsius partem alteram vnitatem esse & existere, quae si binario addere volueris, ternarius inde proueniet. Si vero binarium duplicare volueris, quaternarius inde nascetur, cui quaternario si vnitatem addideris, quinarium tibi producet. Si vero eidem trinarium iterum addideris, septenerium inde recipies, cui unitate superaddita, octonarium tibi procreabit. Cui iterum unitatem addendo nouenarium reperies, si vero binarium, denarium tibi tibi numerum procreabit. Eo quoque modo centenarii ex denariis, millenarii ex centenariis numeris procreatur.
Según esta exposición, los números se generan por agregación de dos números diferentes (alligamentum unius rei cum alia) razón por la que la unidad no puede generar nada. El primer número capaz de generar es el dos que al unirse a su mitad da tres. Saltándose la regla del alligamentum unius rei cum alia, el cuatro se genera duplicando el dos. Los siguientes números hasta el nueve progresan sumando uno; el diez sale de la suma de ocho más dos. En algunas versiones de Grosparmy este ejemplo de aritmética fue introducido sin especificar que se trata de un símil, quedando así descontextualizado y perdiendo el sentido, como podemos ver en la página 82 del manuscrito francés:

En el ms. Arsenal 2516 los números marginales, que simplemente resumen con dígitos lo que dice el cuerpo del texto, fueron integrados a éste por el copista, quedando una especie de galimatías críptico:
n’estant toutes choses qu’une seule composition, qui se fait différemment par moyens et degrés, ainsi comme de ci en là, et de moins en plus, jusqu’en la parfaite clausure. Car 1. 2. 3. et 4. font le nombre de 10. Et 10. 20. 30. et 40. font le nombre de 100 entier ; car nombre n’est qu’assemblement d’une chose à une autre, ainsi. T. 1. 3. si le double est parti en deux et que 1. soit ajouté T. T. 4. seront 3. et si le double est doublé sera 4 auquel i. i. ajoutant 1. sera 5. ou bien ajoutant 2. seront 4. 1. 5. 6. ou si avec 5. tu mets 2. sera 7. auquel ajoutant 4. 2. 6. 1. viendra 8 et si tu ajoutes 3. à 6. viendra 9. 5. 2. 7. à 9. Et si tu ajoutes 2. à 8. sera 10. 7. 1. 8. Ainsi vont les nombres. Mais toutes choses sont 6. 3. 9. divisées en quatre genres. C’est à savoir le simple du simple, qui est le composé, et le composé du composé.

D. Kahn (art. cit, p. 386) da la forma en que aparece en el ms. 158 de la Bibl. munic. de Rennes. El site Les livres d’Hermes (http://livres-d-hermes.pagesperso-orange.fr/LIBRAIRI.HTM) ofrece la transcripción de dos versiones manuscritas de Grosparmy: una la del ms. 160 de la misma biblioteca, que lleva el título, del latín, La clef majeure de sapience et science des secrets de nature; otra el mencionado ms. 158, cuyo segundo libro se titula Le tres grand secret des secrets, autrement Le tresor des tresors. En la primera no están los números marginales, en la segunda la presenta así:

La T es aquí un signo para el double (desconocemos la razón). Carecen de sentido el 1.1 y la T que aparece en premier genre T. qui est le simple. Podría ser que ambos estuvieran originalmente unidos (T.1.1) en primer lugar y representaran el double parti en deux.
El maestro Beleno lo interroga sobre los géneros de la naturaleza. La respuesta es que hay cuatro:
El maestro Beleno lo interroga sobre los géneros de la naturaleza. La respuesta es que hay cuatro:
- Simplex: son la naturaleza del calor (activa) y la naturaleza del frío (pasiva).
- Simplex de simplici: incluye las cuatro naturalezas, calor, frío, húmedo y seco.
Según esta teoría, sólo hay dos principios verdaderamente simples, creados por Dios, uno es la materia prima aristotélica, frígida, totalmente pasiva; la otra es la causa agente, llamada luz, cálida y activa.
El autor introduce a partir de aquí el concepto de temperamento: al actuar el calor sobre la frigidez, quedó temperada una parte, que es la humedad. La sequedad es la parte privada de humedad. - Compositum de simplici: comprende los cuatro elementos, formados por composición de diferentes naturalezas.
- Compositum de composito: abarca los cuerpos formados por elementos.
La exposición de esta parte es confusa. Puede intuirse que hay tres clases, correspondientes a animales, vegetales y minerales, a los que llama cuerpo del alma corporal, cuerpo del espíritu corporal y cuerpo del cuerpo corporal. Su generación es más o menos así: el fuego temperado con aire genera el cuerpo animal, éste temperado con agua genera el cuerpo vegetal y éste temperado con tierra da lugar al cuerpo mineral. El proceso es también inverso: mineral + agua > vegetal; vegetal + aire > animal.
Los metales se generan al ser temperado el cuerpo del espíritu corporal con tierra. Su diversidad depende de las influencias planetarias; si estas no existiesen sólo se produciría oro:
Ex cuius corporis temperamento cum aequali parte terrae generatur quod est Sol. Et nisi etiam essent diversae actiones et influentiae corporum supercoelestium in ista inferiora, omnia corpora mineralia essent aurum. Omnia sunt ex eodem, et animae et spiritus eorum sunt ex una re, nec differunt nisi secundum magis et minus, et secundum diversitatem coctionis maioris vel minoris. Diversitas igitur eorum est ex deversitate influentiarum corporum coelestium in ista inferiora. Sic etiam numerus eorum est secundum numerum septem planetarum, et natura et colores, et odoresm Et sapores, et caetera accidentia. Plumbum est de parte Saturni, sua natura ut sua natura*; stannum vero de parte Iovis, sua natura ut sua; ferrum de parte Martis, sua natura ut sua natura; aurum vero de parte Solis, sua natura ut sua; cuprum vero de parte Veneris, sua natura ut sua; argentum vivum de parte Mercurii, sua natura ut sua; Postea vero corpora ista mineralia mutantur ad invicem, et alterantur ad invicem, sicut elementa ex quibus constant sive consistunt. Ignis vero fit aer et aer fit ignis; similiter fit aer aqua et aqua aer; et aqua fit terra et terra aqua, et sic de aliis. Et scias quod omne compositum ex elementis habet in se istas quatuor naturas, videlicet, caliditatem, frigiditatem, humiditatem, siccitatem. […]
*A partir de esta simple frase, cambiando plumbum por antimonium, un seudepigrafista de mediados del siglo XVI, escribió y atribuyó a Artefio el Liber secretus, quizás con la intención de hacerlo pasar por el libro que citó Roger Bacon. Es uno de los textos que Filaleta usó como fuente de su simbolismo.
Ex elementis enim sic generantur corpora mineralia, ex mineralibus generantur plantae et ex plantis animalia. Et quia unumquodque resolvitur in ea ex quo componitur, ideo animalia, quando corrumpuntur aut resolvuntur, generantur ex eis plantae via resolutionis; eodem modo ex plantis minerae, minerae autem in elementa, elementa in naturas resolvi necesse est.
2-2. Capítulo segundo.
Alfonso-Artefio vuelve a explicar de nuevo que la razón de la diversidad de los cuerpos minerales radica en que lo superior (los cuerpos supercelestes) actúa sobre lo inferior, según exponen los sapientes omnes antiqui, sine diversitate:
illud quod est superius es sicut illud quod est inferius et […] illud quod es superius agit in id quod est inferius, & non econtra. Et iam diximus numerum corporum mineralium & diuersitates eorum est secundum diuersitatem corporum supercoelestium, & naturae, & colores, & odores & sapores sunt secundum similitudinem corporum supercoelestium ipsis correspondentium.
A continuación comenta de forma crítica la teoría del mercurio-azufre como raíz de los minerales: el mercurio y el azufre son los principios metálicos antes de su coagulación (mineralización); una vez que son minerales ya no tienen capacidad de generar:
Dicimus ergo quod dato quod natura siue radix mineralium sit argentum viuum cumn sulphure, non tamen debemus ea accipere ex quibus sunt corpora mineralia, sed magis debemus ipsum accipere quod est ex ipsis corporibus mineralibus, cuius exemplum est manifestum in plantis. Scimus enim quod generatio pkantae est in aqua cum subtili terreo, vt praediximus, & tamen si acceperimus aquam et terram numquam generaremus plantam. Non ero accipimus illud ex quo est planta, sed illud quod est ex plantis, scilicet, ouum ipsius.
La generación de los metales en el vientre de la tierra las presenta así: El sol calienta la tierra; la parte de calor que permanece en ella sigue el curso del sol; al elevarse, el calor terrestre se eleva también; este calor al encontrar agua la evapora en parte; ese vapor asciende y cuando el sol (y el calor) desciende se condensa; este proceso repetido continuamente sutiliza el agua y la disuelve en aceite, el cual, si encuentra azufre se mezcla con él, dando lugar a los metales. La diversidad mineral se explica por las cantidades de este agua-aceite y azufre que se mezclan: en cantidad igual o mayor de agua, se genera oro o plata, o calquier otro metal, dependiendo de la cantidad de cocción (no se especifica si en el grado de cocción intervienen las influencias planetarias, que sería una manera de compaginar ambas teorías). Si la cantidad de azufre es mayor que la de mercurio se generan los minerales que no son metales.
A esta manera puramente especulativa de concebir la generación natural minero-metálica, le sigue la generación artificial, no menos especulativa. Sabemos que el ouum plantae procede de la parte sutil de la tierra mezclada con agua y que se hace activo en ellas; igualmente sabemos que el ouum minerale se genera de la mezcla de fuego con agua, como macho y hembra. La generación del oro o plata exige, como en las plantas, una putrefacción y solución que, como en planta, se hace en sus componentes, o sea, fuego y agua. Pero a diferencia de de la planta, el ouum minerale no se putrifica sin ser molido (contritio siue molitio), algo que si se hiciera en la planta destruiría la figuram plantae. En el ovuum minerale esta molitio posibilita la acción del solvente: Non enim ingreditur soluentis humiditas sine molitio. (En la Clavis aparece ya la nomenclatura solvente y soluto).

En la generación del ouum minerale, fuego y agua intervienen como macho y hembra; sin embargo el fuego (cálido y seco) no se mezcla directamente con el agua (fría y húmeda): el aire (cálido y húmedo) es mediador, generador de concordia. La tierra tiene un papel similar, pero en el otro extremo.
¿Dónde buscar el fuego? Los minerales son de la naturaleza de la tierra (fria y seca); el fuego en ellos es de primer grado, módico y en potencia. Los vegetales son de la naturaleza del agua, tres partes de frigidez y una de humedad; el calor vegetal, de segundo grado, es una parte respecto a tres de frialdad. En la naturaleza animal, con tres partes de calor y una de humedad, se encuentra el tercer grado de calor. Por tanto hay que tomar el ouum de animali y hacer una destilación fraccionada: primero se destila el agua, luego el aire; el fuego permanece en la tierra. Aumentando el fuego se destila el fuego y queda la tierra negra. Agua, aire y fuego se guardan por separado y la tierra se calcina hasta blanqueamiento. Luego se mezclan estos elementos a partes iguales. Esta mezcla es incorruptible, tingente por el fuego, ingresiva por el aceite (aire), incombustible por su agua, fija por su tierra. Este elixir tiene una potencia de mil.
La potencia del elixir depende del origen del calor y de su sutilidad, siguiendo una progresión de 6 (en lugar del 10 clásico): una parte de calor mineral convierte una parte de luna en sol; si es de origen vegetal convierte 6 partes de luna; si es de origen animal convierte 36 partes en primer grado de sutilidad, 216 partes en segundo grado, 1296 partes en tercer grado y seis veces más en cuarto y último grado.
Además de las variaciones de lectura corrientes, en la versión Artefio (1609) hay una extensa laguna respecto a la versión Alfonso (1608), situada en la pág. 19: sic ergo ipsum mutabimus de gradu quarto frigiditatis [***] ac diuersitas eorum est secundum diuersitatem corporum. El fragmento que falta abarca el final del cap. 1 y comienzo del 2 de la versión Alfonso, desde pág. 15: de gradu quarto frigiditatis & siccitatis, ad gradum eundem frigiditatis et humitatis etc., hasta pág. 18: Et iam diximus quod numerus corporum mineralium & diuersitas eorum etc.
Queda, pues, que parte del texto lacunar y todo el texto que sigue a la laguna en el capítulo 1 de Artefio, pertenecen al capítulo 2 de Alfonso. Esta versión señala expresamente el final del primer capítulo: Et cum hoc terminatur capitulum primum.
La versión Grosparmy depende de un texto tipo Artefio.
2.3. Capítulo tercero.
El tratamiento dado a las plantas es muy breve: El agua se tempera con la tierra y, según el principio (establecido por Ostanes-Parménides) natura naturam complectitur, al elevarse el sol su calor atrae el calor del aire; la humedad de éste al elevarse eleva también la humedad de la tierra, junto a las partes terrestres más sutiles. De estas dos sustancias se genera el ovum de la planta, el cual se alimenta de estas dos sustancias, convirtiendose así en planta lo que en la semilla sólo estaba en forma potencial.
La generación animal no llega a explicarse, sólo algunas características de estos. Al ser digerida por el animal se disgregan los componentes de la planta; el agua se une, en parte, al calor y humedad existente en el animal, dando lugar a la naturaleza del alma. Otra parte asciende al cerebro y genera la naturaleza de los sentidos, compuesta por tres partes de luz y una de oscuridad. Esta luz irradia el cuerpo y, en el hombre, ilumina el corazón dando lugar a la racionalidad.
El cuerpo del hombre está formado por la mezcla de las naturalezas iguales con las desiguales. La naturaleza de la igualdad es doble, una intrínseca u oculta es el alma; otra extrínseca o aparente, consiste en los cuatro humores, que tienen la naturaleza de los cuatro elementos: sangre-fuego, cólera-aire, flema-agua, melancolía-tierra. La unión alma-cuerpo radica en estos humores, de manera que cuando se corrompen sobreviene la separación, llamada muerte, o, si no es tan grave, la enfermedad.
En lo que resta del capítulo se explican, de forma dispersa, algunas prácticas de magia astrológica y talismánica.
Un tipo de enfermedad colérica producida por el diablo puede curarse atrayendo un lumen contrario a la naturaleza del diablo. La persona que desea hacer bajar el espíritu planetario sobre sí, debe conocer el color, olor y sabor del planeta e imitar su apariencia vistiendo del mismo color y comiendo alimentos del mismo sabor e invocar ese espíritu en el momento del orto del planeta. Luego, cuando el planeta entra en su signo, con el metal o mineral que tiene asignado debe hacer un mauleto en forma de cruz con dos pies, cabalgando sobre la figura de un animal que simbolice lo que se quiere conseguir, como el león para obtener la victoria o la serpiente para infundir miedo. La cruz simboliza cualquier cuerpo, aquí el del espíritu, cuya forma se desconoce.
Mediante un proceso similar al de la descensio del espíritu, se consigue ligar el alma espiritual al alma corporal, de manera que la persona ya no está sujeta a las enfermedades que le provoca un planeta dominante nefasto.
2.4– Apéndice B1
Clavis 1609 [variantes 1608]. |
Grand secret des secrets. BNF, fr. 12246. |
| Capitulum secundum, de generatione mineralium. Dicamus ergo de generatione mineralium [add in particulari]. Dixerunt autem quidam quod natura mineralium omnium est argentum viuum cum sulphure, & dixerunt quod ex quo siue [deest] radix ipsorum mineralium est argentum viuum cum sulphure: Praeparemus ergo radicem donec perueniamus ad ramos. Et causa istius operationis est quod ipsorum considerauerunt naturas corporum mineralium superficie tenus, anm in profundo, si respexissent [respondisset ad] secreta naturae, numquam incidissent in tales opiniones. Dicimus igitur quod dato quod argentum viuum & sulphur sint prima [principia] naturalia corporum mineralium ante congelationem suam, tamen post congelationem, & argentum viuum & sulphur, impossibile est ex ipsis corporibus mineralibus generari, nam congelans suum congelandum [siue coagulans] iam ipsum alterauit in suam naturam. |
[p. 88] Chapitre 2e qui enseigne theoricalement lengendrement des mineraux. Si comme disent aucuns la nature des mineraux est dargent vif et soufre, prenez donc la racine pour parvenir aux rameaux. Mais iceux les ont seulement considerez superficialement et non pas en leur profondité, car sils eussent regardez a l´interieur, ils n’eussent pas eu telle opinion, car qu’ils soient la premiere matiere des corps mineraux avant leur congelation et apres icelle il est impossible que diceux engendrement se fasse, car qui est arrivé, ou arrive a congelation, a deja alteré le dit mercure et souphre a leur nature, et jà ne daignent plus s’allier ensemble, ainsi comme devant la dite congelation. |
| Cuius exemplum est de compositione saponis. Si enim accipiatur aqua extracta a cineribus & oleum cum quibusdam aliis, & decoquatur decoctione certa, generatur ex iiis sapo, & si acciperetur vnumquodque per se & decoqueretur donec congeletur & postea laboraret quis ex ipsis saponem componere, non posset. Sulphur autem in primo erat aqua, natura eius frigida ac humida, & postea canuersa est in aerem, cuius natura est calida & humida, postmodum vero in ignem, cuius natura est calida et sicca, postmodum cum ipso igne temperauit se aqua, & fuit compositio masculi et foeminae. Et dicimus ergo quod dato quod natura sive radix mineralium sit argentum viuum cum sulphure, non tamen debemus accipere ipsum ex quo sunt corpora mineralia, sed magis debemus ipsum accipere quod est ex ipsis corporibus mineralibus. |
Par similitude du savon: car qui prendroit eau tirée des cendres et huile et ca. et cuire ces choses par decoction, feroit du savon; mais aussi qui prendroit ces choses et icelles cuiroit separement et puis après icelles cuisson et congelation a part cuidoit composer du savon de ces choses, seroit fol. Or quant au souphre, il etoit premierement eau froide et humide qui fut convertie en air chaud et humide, puis en feu chaud et sec, [89] avec lequel attrempement le feu avec l’eau, et fut composition de mâle et femelle. Mais qu’icelle racine des mineraux soit argent vif et soufre, ne crois pourtant ceux desquels sont les corps mineraux. |
| Cuius exemplum est manifestum in plantis. Scimus enim quod generatio plantae est ex aqua cum subtili terre, ut praediximus, & tamen si acciperemus aquam & terram, numquam generaremus plantam. Non ergo accipimus illud ex quo est planta, sed illud ex quo animal, [deest] quod est ex planta, scilicet, ovum ipsius. Postquam scimus quod illud ovum generatur ex terreo subtili cum mixtione ipsius aquae, commendamus ipsum terrae, donec illud quod fuit diminutum compleatur. | Car encore que les plantes soient descendües de l’eau et de terre subtile, pourtant qui cuideroit prendre cette eau et cette terre pour faire plante seroit fort devoyé d’entendement et oncques a rien nariveroit. Ne prend donc pas ce dont est la plante, mais ce en quoi est l’ame de la plante, qui es la semence dicelle. Et puis sachant que cette est premierement venüe de terre subtile avec melement d’eau, moult convient faire accortement et pourrir cette graine en terre avec son humidité, tant que le brin sorte. |
| Et dicimus etiam quod generatio metallorum in ventre terrae fit hoc modo. Cum sol agat in ista inferiora, per caliditatem suam calefacit terram & remanet pars ipsius caloris in interioribus terrae, & cum ascenderit sol super terram & inuenit quod calor sit in terra absconditus, calorem sibi similem naturaliter oportet ascendere una cum parte caloris noviter generati. Cum occurrerit sibi aliqua pars aquae soluit ipsam & convertit in vaporem, qui quidem vapor mouetur ascendendo donec currat [dum ducatur] super ipsum calor proportionabilis [proportionalis]. Cum vero descenderit sol versus occidentem, diminuitur calor proportionabilis, donec condensatur vapor & descendat distillando. Sole autem iterum oriente caloreque ipsius iterum, vt prius, deficiente, descendet secundo distillando. Sic non cessat continuo subitiliare & distillare, donec totum oleum soluatur, quod in ista aqua consistit, & commisceatur ipsi aqua totumque conuertatur in oleum. | Ainsi est lengendrement des metaux dans terre. Car le soleil agissant sur les corps inferieurs et echauffant la terre, reste toujours partie dicelle chaleur au ventre d’icelle la terre; car revenant icelui soleil avec ses raïons et en ce lieu trouvant chaleur enfermée, ces deux semblables chaleurs remontent ensemble et faisant rencontre deau vaporissent icelle, qui toujours [90] se mëut et remëut tant que chaleur proportioné la couvre, laquelle avec un long tems s’epaissit et distille. Et ainsi le soleil allant et venant la fait monter et descendre, en distilant et subtiliant icelle, jusqu’a ce que son huile soit avec icelle dissoute et mellée et elle soit convertie toute en icelle huile. |
| Quod si inuenerit aliquam partem sulphuris & admisceatur, & si ergo fuerit quantitas aquae aequalis quantitati isius sulphuris, ac paulo magis, scilicet, quantum sufficiat ipsum incorporare, generatur ex eo aurum vel argentum, & sic de aliis secundum quantitatem ipsius decoctionis. Si vero fuerit quantitas sulphuris maior quantitati ipsius aquae, generabitur ex iis corpus minerale quod non erit de minera ipsorum septem. | Mais si de hazard elle rencontre partie de soufre qui se melle avec elle proportionellement, il se fait de l’or, de largent ou autres metaux. Ou si la quantité d’iceluy soufre surpasse icelle eau, se fera corps mineral, hors d’iceux metaux. |
| Iam diximus quod in generatione artificiali ipsorum corporum mineralium non quaerimus illud ex quo sunt ipsa corpora, sed illud quod est ex ipsis, sicut etiam in ipsis plantis exemplificauimus. Diximus enim quod accipimus ouum ipsius plantae & consideramus de quo est illud ovum & postquam scimus illud esse ex terreo subtili cum mixtione aquae, commendamus ipsum terrae. Sic etiam in mineralibus accipimus ouum ipsum & deinde consideramus vnde generatur ipsum, & postquam scimus vnde generatur, scimus enim quod ex iisdem oportet nutriri. Scimus autem quod ipsum ex quo generatur ouum illud est admixtio ignis cum aqua & etiam diximus quod sine complexione maris et foemina nihil omnino generatur. Cum autem praeparemus ipsum praeparatione sibi debita, generatur ex ipso aurum vel argentum. | Cherchons donc l’oeuf d’iceux, duquel lengendrement est descendu du feu et deau. Cherchons en iceux le nourrissement et substance d’icelui oeuf, comme dit a eté de la semence vegetable. |
| Et scire debes quod hoc non fit sine putrefactione & solutione, sicut nec in plantis contigit; non enim ingredietur super ipsum ignis sine humiditate. Illud igitur quod est causa ingrediendi est calidum & humidum; non enim adligatur natura nisi naturae sibi propinquiori. Cum ergo occurrerit humididtas soluentis humiditati ipsius soluti, aldligatur humiditas humiditati; sed non soluimus totum compositum, quia si solueremus ispsum simul, tunc ouum corrumperemus ipsum, sed soluimus partem post partem, donec illud quod est contrarium naturae soluentis recedat a soluto. | Car la causa ingrediente est chaleur et humidité. Aussi nature n’est alliée que par sa nature plus prochaine. |
| Et scias quod in hoc differt ouum plantae ab ouo minerale, nam ouum minerale non putrescit absque contritione siue molitione. Non enim ingreditur soluentis humiditas in ipsum absque molitione, propter adherentiam partium ipsius soluti adinuicem. In ouo autem plantae, si moleremus ipsum, corrumperemus figuram ipsius plantae, quae est in ipso in potentia. | |
| Ignis vero, vt praediximus, quamuis sit agens [tingens] in corporibus, tamen aer, siue caliditas & humiditas, est causa ingrediendi; sed quia humiditas ipsius aeris est contraria siccitati ipsius, ideo requiritur necessario aquae ipsius frigiditas, quae temperet ipsum. Et quia aqua non fixatur in igne sine terra, ideo requiritur etiam necessario terra, quae figat ipsam aquam. | Et encore que le feu soit moult teignant le corps, toutte fois l’air ou humidité fait l’entrée ou ingression. Mais pource que lhumidité de l’air contrarie la siccité du feu, la frigidité de leau attrempe icelui feu, et la terre fixe [p. 91] l’eau. |
| Iam autem saepe diximus superius quod generatio non fit sine maris & foeminae coniunctione. Ignis autem & aer sunt masculina, aqua autem & terra sunt foeminina. Et ignis est masculus aquae & aere est masculus terrae. Sed ignis non admisceretur terrae absque mediatore aere; est enim aer propinquus ignis ratione suae caliditatis, & est vicinus aquae ratione suae humiditatis. | Mais parce que generation ne peut estre sans conjonction de masculine et feminine, de mâle et de femelle. Le feu et lair sont masculins, et l’eau et la terre sont feminins, le feu est masculin a l’eau et lair est masculin a la terre. Mais le feu n’est point allié avec leau sans lair, plus voisin du feu par sa calidité, et prochain a leau par sa humidité, et leau est moien pour faire concorde entre l’air et la terre. |
| Iam autem diximus frequenter quod naturam natura amplectitur sibi similem. Aer ergo ratione siue concordia cum utroque factus est concordans inter vtrosque generationis. Similiter vero aer contrarium terrae secundum utramque qualitatem; es enim aer calidus & humidus, vt praediximus, terra autem frigida & sicca. Aqua vero ratione suae humiditatis conuenit cum aere, aqua igitur inter aerem & terram est medians & concordiam generans. Manifestum igitur est quod aqua & ignis non copulantur ad inuicem sine aere mediante in una extremitate, & etiam sine mediante terra in alia sua extremitate. Et hoc est quod volumus. | |
| Quia igitur iam declarauimus ouum minerale generari ex igne & aqua, & etiam per consequens ex iisdem nutriri, ignis vero vt praediximus, est masculus, aqua vero est foemina. Tunc est nostrum [necesse] nobis inuestigare istum masculum, donec inueniamus ipsum. Iam autem diximus superius quod corpora mineralia sunt de natura terrae, cuius natura est frigiditas et siccitas; quod quantitas ignis in ipso est modica, nisi in potentia, minor quam ad gradum secundum, quoniam [quod] est de vegetabili actuueniunt [et inuenimus] eius naturam frigidam & humidam. Et quia naturae frigidae & humidae tres quartae sunt frigiditatis vna caloris, & illa etiam quarta caloris est profunda, in illis tribus partibus siccitatis, ideoque ascendedum est ad tertium gradum, quod est animal. Rt quia natura animalis, vt praediximus, est calida & humida, manifestum es igitur quod sint tres quartae caloris & vna quarta humiditatis. Sed quia animal, quando completur, est commixtum & temperamentum suum grossum, cum ipsius subtili, ideo nos est nisi motum a deorsum ad sursum, ideo accipimus de animali illud quod non completur, & commendamus ad cucurbitae et alembicis ad distillandum & distillamus primum aquam, cuius manifestum est albedo, ignis [eius] vero occultum est rubedo; deinde distillamus aerem, cuius manifestum est citrinitas, eius vero occultum est viriditas, & remanet ignis in ipsa terra. Accendimus ergo super ipsum fortiorem ignem sine pietate donec extrahamus totum ignem a terra mortua nigra, in qua non est vita. Postea seruamus ipsam aquam, scilicet aerem & ignem, & unumquodque in suo vase ad horam coniunctionis. Et psotea accipimus terram istam & iungimus super ipsam ignem, donec facta sit alba. Et postquam ita fecimus, accipimus de vnaquaeque adinuicem istorum partes aequales & commiscemus adinuicem eaa. ET quia ista aqua est aequaliter composita ex quatuor naturis, non habemus timere in nostra operatione, inde adsicurramus [sed assecuramur] a corruptione. Tingitur [tingit] enim cum suo igne & ingreditur in [per] suum oleum, praeseruatur etiam a combustione in sua aqua [per suam aquam], figitur in [per] suam terram. Aqua enim est adligata terrae per suam frigiditatem & aer aquae per humiditatem, ignis aeri per eandem [suam caliditatem. Et debes scire quod ex commixtione duorum corporum possibile est tertium generari], verbi gratia, ex compositione Martis, qui est calidus & siccus, cum Ioue, frigido & humido, generatur sol. | Mais pour querir ce masculin feu, a cause que le corps mineraux sont de nature de terre en frigidité et siccité, il est moult petit en iceux, sinon en puissance, parce qu’ils montent au vegetable. Et icelui vegetable froid et humide n’est qu’un quart de calidité sur trois de frigidité. Pour cette cause nous convient monter en l’animal chaud et humide, auquel y a trois parties de calidité et une seule dhumidité. Mais parce que quand l’animal est accompli, le gros est mellé avec le subtil d’icelui et n’a mouvement tendans en bas, ains en haut, nous prenons de l’animal qui n’est accompli et faisons premiere distiller en cucurbite l’eau, de laquelle le manifeste en blancheur et locculte de feu en rougeur, et puis distillons l’air, citrin en so manifeste et en son occulte verd et la demeure le feu en terre. Mais allumons plus fort feu sur icelle terre, tant qu’il soit tout icelui feu tiré de la terre, qui demeure noir au fond, sans vie aucune. Puis aprés gardons l’air et le feu chacun en son vaisseau, jusqu’a l’heure de la conjonction; puis en prenons partie egale que melons ensemble. Et pource que cette eau est egalement composée des natures, nous n’entrons en doute de notre operation, nous sommes assurez de corruption. Car elle est teinte avec son feu, et entre par son huile, et indage combustion par son eau, est figée et fixée par sa terre. Car l’eau est amie de la terre par frigidité, l’air de de l’eau par humidité, et le feu de lair par calidité, par simillitude du mellement de Mars chaude et sec avec Jupiter froid et humide, dont naîst le sol. |
| Sed scias quod commixtio est duplex, est enim commixtio totalis & particularis. Particularis est cum commiscetur corpus corpori, sed spiritus non commiscentur adinuicem, sicut accidit in istis corporalibus fusibilibus in sua commixtione, cum sola igne fusione. Commixtio vero totalis, cum commiscentur cum temperamento corpora corporibus & spiritus cum spiritibus. Hoc enim non fit sine putrefactione. | Mais mellement est double, c’est a sçavoir, total et particulier. Le particulier est quand le corps est mellé au corps. Mais les esprits ne se mellent point en fusibilité seule, ains en mixtion totale, quand mellemet est fait des corps et des esprits, [p. 93] qui jà n’advient sans pourrissement. |
| Modo autem ostendamus quare dixerunt sapientes antiqui, quarum [quod] vna pars istius elixiris cadit super mille. Vnde secretum [sciendum] est, quod quodlibet subtile occupat loci sui septuplum [sextuplum] respectu loci a grosso occupati. Vna autem pars caloris conuertit lunam in solem, & hoc si fuerit accepita de minera; ergo si fuerit de re vegetabili vna pars conuertit 6 partes lunae in solem; si vero fuerit de re animali, vna pars conuertit 36 partes, & hoc in primo grado subtilitatis. Sed si fuerit in secundo gradu, vna pars conuertit 138 [216], si in tertio, 228 [1296], & si in 4 & vltimo gradu, iterum conuertit centuplum [sextuplum] eius. Et hoc est quod volebamus. | Mais voyons pourquoy une part d’elixir cheoit sur mil. C’est que tout subtile occupe sept lieux au septuple, au regard du lieu occupé du gros. Mais une pars de calidité convertit la lune en sol, s’il est pris de miniere; mais s’il est pris de vegetable, une pars en convertira trente six, et ce au premier degré de subtilité; subtiliation s’il est au 2e degré una part convertira 38; s’il est au 3e, 228; si au 4e ou dernier, il convertira six fois 228. |
El capítulo segundo de Grosparmy continúa con la parte referente a la generación de las plantas, que en ambas versiones latinas está al comienzo del capítulo 3. En la versión Artefio esta parte está separada del resto del capítulo por un aviso preventivo al lector sobre los aspectos mágicos que encontrará, que deben ser leídos como si fuera un texto encriptado: quae hoc in capitulo scripta sunt, analogice omnia sumenda esse, & de nulla re minus quam de magia scripsisse Artefium. El título que Grosparmy da a este capítulo (De l’engendrement de l’animal), es el mismo que aparece en la continuación (De generatione animali).
La traducción Grosparmy sigue en general a la versión Artefio impresa, pero alguna vez se aparta de ella y sigue lectura de la versión Alfonso.
Destaca el cuidado que puso el traductor en eliminar la materia prima de la Clavis: la semilla animal, llamada huevo genéricamente. Quizás huevos, quizás semen, sustancias que la alquimia literaria occidental rechazaba.
2.5- Apéndice B2
En la base de datos de manuscritos online de McLean sólo hemos localizado dos manuscritos anteriores al siglo 17 donde aparezca el nombre de Artefio. Uno es el Wellcome Library MS. 582, de finales del siglo XVI. La atribución aquí de autoría a Roger Bacon no es más creíble que la de Artefio.
La ficha que da McLean del segundo códice es como sigue:
Bologna, Biblioteca Universitaria MS. 952 (1444). 15th Century. 179 pages. Paper. Quarto. 1. p1-49 L’oeuvre de la pierre aux philosophes selon l’intention de Bernard Comte de Creues [Bernard of Trevisan]. 2. p50-58 Recapitulation et brief sommaire de l’oeuvre cy devant escripte. 3. p59-67 Quaedam confectiones aquarum Saturni et oprationes ex eisdem. p68-119 Arthephius [Artephius]. 5. p120-152 Aultre traicté du mesme autheur Vincentius, lib. 7 atque Saturnus, lib. 4. 6. p153-6 Claves XII totius magisterii et regiminis lapidis philosophorum; compositae per Magistrum Jacobum del borg saint Saturnin. 7. p157-160 Tractatus optimus in quo exposuit et aperte declaravit Plinius philosophus quid sit lapis philosophicus et ex qua materie debet fieri et quomodo. 8. p162-176 Liber seu Epistola Chartusiensis primo, scilicet Antonii de Abbatia de opere albe.
Aunque aquí no se especifica, esta obra es una versión del Liber secretus.

Si se acepta la fecha del manuscrito dada por la ficha, aún sin ser de traducción árabe, la antigüedad del texto lo haría muy anterior a la corriente paracelsista, por tanto en lugar de ser un producto suyo habría que considerarlo un precedente de la idea de Suchten de extraer del antimonio el mercurio filosófico. Y, como hemos comentado anteriormente, el Liber secretus depende de la Clavis sapientiae, quedaría testimoniada también de forma indirecta para esa época la autoría de Artefio.
Sin embargo esa datación del códice debe ser revisada. Por el tipo de letra, ortografía y casi ausencia de abreviaturas, la segunda mitad del siglo XVI parece una fecha más adecuada. El primer libro sobre el antimonio de Suchten fue impreso en 1570.
Intentando contrastar otros indicios de datación hemos seguido al último autor, Antonius de Abbatia. Theodor Zwinger, en el Theatrum humanae vitae, vol. 20 (1604), lib. 3, sección Chymistae, escribe de este autor: Antonius de Abbatia, capellanus monialium sanctae Iustinae Venetiis, anno Salutis humanae MCCCXIV. Chymicus insignis. J. W. Baumer, en Bibliotheca chemica (1782), cap. 5, lo sitúa a finales del siglo XVI: Antonius de Abbatia, Tholusanus, Archibresbyter, circa saeculi XVI exitum inclaruit, pero según Ferguson confunde al alquimista con un médico tolosano.
Ferguson recoge otra propuesta de datación de mediados siglo XIV, pero le opone un reparo: This cannot be correct, for in the first Epistola (if it be by him) he quotes Augurellus, who flourished at the beginning of the sixteen century. Las Epistulae duae de Abbatia fueron impresas ya avanzado el siglo XVII en Magni philosophorum arcani revelator (1688). En la primeras Epistola, en efecto, se lee: “Sed Augurelli sententiam audit sic dicentis, in auro sunt semina auri, &c.”. Pero estas epístolas impresas y las del manuscrito de Bologna sólo tienen un parentesco muy lejano y la cita de Augurelli falta en aquí. De la segunda Epistola existe una versión alemana titulada Send-Brieff (la primera edición es de 1760) que no sigue la versión latina impresa, sino la manuscrita. Por otra parte, sin embargo, todos los manuscritos que tienen copias de una o ambas cartas, que hemos localizado, parecen datar del siglo XVI, de mediados o posterior. La referencia externa más antigua de Abbatia y sus epístolas se encuentra en Nazari, en Della transmutatione (1572).
Sea como sea, en la versión de este códice del Liber secretus hay elementos antiguos que la versión impresa no tiene. Aquella presenta el antimonio como un plomo, que es la manera antigua de considerarlo, tanto desde un punto de vista medicinal en Dioscórides, como alquímico en la Turba, y se deshace pronto del término antimonio, conservando el de plomo. Ésta, sin embargo, elude esta identificación sustituyendo Saturno por saturnino y manteniendo el término antimonio a todo lo largo del tratado.
Transcribimos a continuación varias páginas donde pueden apreciarse estas diferencias.
Bologna BU ms. 1444 [Trois anciens traites (1612)]
[68r] Anthimonium est de partibus Saturni et in omnibus modis habet naturam eius. Et antimonium vel plumbum potius [Saturninum] conuenit soli, et in eo plumbo [falta] est argentum viuum in quo non submergitur aliquod metallum nisi aurum; id est, sol submergitur in argento viuo saturnii [antimoniali saturniali], et sine argento viuo saturni [falta] aliquod metallum dealbari [latonem] non potest. Dealbat ergo aurum, id est, aqua saturni vel antimonii et sublimati mercurii et aqua mercurialis saturnialis dealbat primam materiam, id est, in sulphur et argentum viuum albi coloris et plusquam speculum splendens. Dissoluit ergo corpus perfectum, quod est de sua natura, nam illa aqua est amicabilis et metallis placabilis et dealbans solem [antimonii saturnini], quia continet argentum viuum album. Et ex hoc vtique maximum elicias secretum, videlicet, quod aqua saturni debet esse mercurialis alba dealbans rubeum aurum. Est enim aqua alba non vrens, sed dissoluens corpus rubeum in naturam et in substantiam albam, et congelat vt cremorem album aquam supernatantem. Ideo dicit philosophus quod aqua ista facit corpus volatile, propterea quod postquam in hac aqua dissolutum fuerit et infrigidatum ascendit et sublimat album superius in superficie aquae. Et idem probat Ioannes de Rupescisa [damos cita al final**], canone 17º Ad extrahendam latonem rubeum et reducit corpus perfectum in suam
[68r] Anthimonium est de partibus Saturni et in omnibus modis habet naturam eius. Et antimonium vel plumbum potius [Saturninum] conuenit soli, et in eo plumbo [falta] est argentum viuum in quo non submergitur aliquod metallum nisi aurum; id est, sol submergitur in argento viuo saturnii [antimoniali saturniali], et sine argento viuo saturni [falta] aliquod metallum dealbari [latonem] non potest. Dealbat ergo aurum, id est, aqua saturni vel antimonii et sublimati mercurii et aqua mercurialis saturnialis dealbat primam materiam, id est, in sulphur et argentum viuum albi coloris et plusquam speculum splendens. Dissoluit ergo corpus perfectum, quod est de sua natura, nam illa aqua est amicabilis et metallis placa-
bilis et dealbans solem [antimonii saturnini], quia continet argentum viuum album. Et ex hoc vtique maximum elicias secretum, videlicet, quod aqua saturni debet esse mercurialis alba dealbans rubeum aurum. Est enim aqua alba non vrens, sed dissoluens corpus rubeum in naturam et in substantiam albam, et congelat vt cremorem album aquam supernatantem. Ideo dicit philosophus quod aqua ista facit corpus volatile, propterea quod postquam in hac aqua dissolutum fuerit et infrigidatum ascendit et sublimat album superius in superficie aquae. Et idem probat Ioannes de Rupescisa [damos cita al final], canone 17º Ad extrahendam latonem rubeum et reducit corpus perfectum in suam
[68v] quintam essentiam ex auro*. Inquit enim, accipe aurum crudum foliatum vel laminatum vel calcinatum per mecurium, et ipsum pone in aceto nostro saturni et mercurii et salis ammoniaci (vt dicetur) in vase vitreolato et alto quatuor digitorum vel plus, et dimitte ibi in calore temperato, et videbis breue tempore eleuari quasi liquorem olei desuper natantem in modum pelliculae. Collige illud cum cocleare vel penna intingendo, et sic pluribus vicibus in die collige donec nihil amplius ascendat et ad ignem facies euaporari aqua, id est, superfluam humiditatem aceti, et remanebit tibi quinta essentia auri in modum olei albi incombustibilis in quo quidem oleo philosophi posuerunt maxima secreta.
Et hoc oleum habet dulcedinem maximam et valet ad itigandos dolores vulnerum. Est igitur totum
secretum istius aceti saturnini mercurialis vt per hoc sciamus extrahere argentum viuum de corpore magnesiae non vrens. Et hoc est antimonium et sublimatum mercuriale, id est, oportet extrahere vnam aquam viuam incombustibilem, deinde illam congelare, cum corpore perfecto auri,quod inibi dissoluetur in naturam est substantiam alam congelatam, vt cremor, et totum deueniet album. Sed prium sol iste in sua prutrefatione et resolutione in hac aqua in principio amittet lumen suum et obscurabitur et nigrescet, demum eleuabit
[69r] se super aquam et illa alba supernatabit in substantiam albam. Et hoc est dealbare latonem rubeum
et eum sublimare philosophice et reducere enim in primam suam materiam, id est, in sulphur album incombustibile [corpus ex duobus corporibus solis] et in argentum viuum album fixum. Et sic humidum termi- natum (aureum corpus) per reiterationem liquefactionis [et lunae] in aqua nostra dissolutivaconuertitur er reducitur in [crescat accipiendo substantiam et naturam animatam & vegetabilem] sulphur et argentum viuum fixum. Et sic corpus perfectum auri accipit vitam in tali aqua, viuificatur, inspisatur, crescit et multiplicatur in sua specie, sicut res cȩterae. Nam in ipsa aqua corpus [adheret in perpetuum] fit vt infletur, tumeat et ingrossetur, eleuatur et crescat, et fit de substantia animata et vegetabilis [corpus], nempe nostra aqua seu acetum
supradictum est acetum montium, id est, sol et luna, et ideo miscetur soli et lunae et multum soli et lunae
adheret, et suscepit corpus ab eo tincturam albedinis et splendet cum eo fulgore inestimabilis et pondus
acquirit in magisterio. Qui sciuerit igitur conuertere aurum in argentum album medicinale defacili deinde
poterit conuertere per istud aurum album argentum vulgare in aurum finum. Et est aurum istud album
dictum a philosophis luna philosophorum alba et argentum viuum album fixum quod quia eius manifestum est album et rubeum in suo occulto. Dicitur etiam aurum album philosophorum, aurum alchimiae et fumus albus. Ergo sine…
**Rupescissa: La edición impresa del De quinta essentia de Rupescissa se debe a Gratarolo, en Alchimiae quam vocant, vol. 2 (1672), en la que el texto está dividido en dos libros, el primero propiamente sobre la quinta esencia, el segundo sobre los remedios, cada uno dividido en capítulos, con algunos breves comentarios del editor entre paréntesis. La división manuscrita del primer libro no es por capítulos, sino por canones, de los cuales en la edición impresa solo están numerados los dos primeros.
Cap. 40. […] Qualiter extrahatur quinta essentia ex auro. Et iste est modus: Reduces aurum in calcem per magisterium nostrum, quod te supra docui in canone quarto in scientia ultima (en algunos cánones hay unas secciones llamadas scientia, consistentes en explicaciones, recetas o procedimientos. Aquí se refiere al cap. 16, donde da dos procedimientos para reducir el oro en cal), quo facto accipe acetum philosophorum nobilissime distillatum, vel urinam antiquam (alibi vinum antiquum) in vase vitreo & lato, & sic sit liquor in altitudine digitorum quatuor, & intus pone calcem auri, & pone ad fortissimum solem in aestate & dimitte, & videbis eleuari quasi liquorem olei desuper natantem in modum pelliculae; collige id cum cochleari vel penna infundendo in cyatho vitreo vbi sit modicum aquae, & sic pluribus vicibus collige in die donec plus non ascendat (intelligo ad calorem similem calori solis in aestate quando sol est in Leone); postea facias ad ignem euaporare aquam ex cyatho, & remanebit tibi quinta essentia veri auri.
3. Alfonso X apócrifo. El Tesoro.
3.1. Versiones.
El libro del Tesoro atribuido a Alfonso X es un texto de alquimia transmutatoria, escrito en octavas reales. En España se conocen cuatro manuscritos y un quinto en Nápoles.
1.- Madrid. BNE Ms. 20, finales siglo XV o posterior.
Estructura:
Libro 1: Introducción en prosa; 11 estrofas introductorias en claro; 35 estrofas alquímicas cifradas con una extensa nota marginal cifrada.
Libro 2: 1 estrofa introductoria no cifrada; 27 estrofas alquímicas cifradas.
Apéndice: El mejor de los supremos: 3 octavas de versos octosílabos; nota cifrada; nota sobre el manuscrito claro.
La parte cifrada completa no se reproduce en ninguna edición, tampoco sabemos que haya sido publicada completa en facsímil. Actualmente se puede consultar y descargar el manuscrito entero en el portal de la BNE.
Ediciones de la parte no codificada:
a) Thomas Antonio Sánchez, Colección de poesías castellanas anteriores al siglo XV, tomo 1 (1779), Notas núm. 228-242, pp. 152-167. Ortografía modernizada. Reproducido por Luanco, La alquimia en España, tomo 1 (1889), en paralelo con el de Sevilla.

b) J. C. Galende Díaz, “La criptografía medieval: el Libro del Tesoro”, en II Jornadas Científicas sobre documentación de la Corona de Castilla (siglos XIII-XV) (2003). Tiene una detallada introducción descriptiva de los manuscritos.

- Sevilla. Real Academia de Buenas Letras, siglo XVIII.
Tiene en claro las 35 octavas cifradas del libro primero. Carece del libro segundo.
Ediciones: J. Amador de los Ríos, Historia crítica de la literatura española, t. 3 (1862). Reproducido por Luanco, ob. cit. y por Galende, art. cit.
- Alicante. Biblioteca particular del Marqués de Bosch de Ares, códice de Palomares, fechado en 1770.
Tiene en claro todas las octavas cifradas. Las tres octavas en octosílabos (El mejor de los supremos) están después de la estrofa 11 en claro. El comienzo de la parte descifrada se presenta como libro segundo.
Edición: Luanco, La alquimia en España, tomo 2 (1897). Reproducido por J. Eslava, Cinco tratados españoles de alquimia (1987), con aparato de variantes pertinentes desde el punto de vista alquímico, de los textos de Madrid y Sevilla.
- Salamanca. Biblioteca Universitaria, Ms. 1975, siglo XVII.
Tiene en claro todas las octavas.
El descubridor de este manuscrito, A. Sánchez Pérez, “Libro del Tesoro, falsamente atribuido a Alfonso el Sabio”, en Revista de Filología Española, XIX/2 (1932), pp. 158-180; no dio una transcripción, sino que, aconsejado por Menéndez Pidal, publicó una versión inteligible con un aparato de variantes de las cuatro versiones, es decir, una aproximación a una edición crítica.

- Nápoles, Biblioteca Nazionale, Ms. VIII-D-75, final siglo XVI- inicio XVII, de contenido alquímico.
Tiene una versión completa en claro.
Descrita por A. Mieli, Notizie di manoscritti neolatini della Biblioteca Nazionale di Napoli. Parte prima (1895), cuando aún no se conocía más que la versión parcial de Sevilla. En cuanto al texto es una versión hermana de la de Palomares, pero por un error de transpapelado en la fuente están intercambiadas las estrofas 32-46 del libro primero con las 55-74 del libro segundo. Faltan las estrofas 9-11, como en la versión descrita por Sarmiento y el texto inglés. Las octavas de arte menor están al final, así como la nota de pertenencia al marqués de Villena.

3.2. Noticias y ediciones.
La noticia impresa más antigua que conocemos sobre el Tesoro, es de una versión codificada. La dio Gil González Dávila en Teatro eclesiastico, t. 2 (1647). A propósito de Alfonso X, enterrado en la Santa Iglesia Arzobispal y Metropolitana de Sevilla, en la misma capilla que su padre, escribió:
El Rey don Alonso el Sabio escrivio la ‘Historia General de España’ y ‘Leyes de las Partidas’, las ‘Tablas Alfonsinas’ y vn Tratado que le intitulò del ‘Tesoro’, que dize que le acabò de escrivir en el Año 1272, que porque haya memoria del le he querido introduzir en esta parte, y es la primera vez que sale en publico : el principio dèl tengo en mi libreria, que dize assi:
Del Tesoro Libro primero
Fecho por mi Don Alfonso, Rey de España, que he sido emperador. […]
Gil reprodujo el prólogo en prosa y las dos primeras octavas. Luego continuó:
A estos siguen otros 72 versos y 4. pliegos escritos todos en cifra, que es donde esta el secreto que el Rey dize en su principio.
Como explicó más adelante Sarmiento, estos 72 versos más las dos octavas transcritas se corresponden con las 11 octavas en claro del códice de Madrid. Treinta años después, Diego Ortiz de Zúñiga, en Anales eclesiasticos y seculares de la muy noble y muy leal ciudad de Sevilla, metropoli de la Andaluzia (1677). dedicó un extenso capítulo histórico al Rey Sabio. Al final clasificó su actividad literaria como legislador, filósofo, astrólogo, histórico y poeta:
(Lib. 2, p. 131) Como filosofo el libro del Tesoro* en prosa, que comprende las tres partes de la filosofia, racional, natural y moral, obra que no se ha dado a la estampa […]; y a esta clase debieran reducirse el Tesoro en coplas de arte mayor, y en las mesmas el Candado, obras quimicas que corren con su nombre en manos de los curiosos, y mas de los tentados de alquimia, ciencia sublime, a que es lastima que se atreuan ingenios de corto buelo, que la desacreditan. Pero si el rey supo el gran secreto de la piedra filosofal, mal se aprouecho de su ciencia de igualar a la naturaleza en la produccion de el oro, pues la necesidad dèl le puso en grandes menguas, y en el final de empeñar su corona al rey de Marruecos.
*Este Tesoro en prosa es Li livres dou tresor, obra de Brunetto Latini (c. 1220–1294). Al parecer no fue Alfonso X, sino su hijo Sancho quien lo hizo traducir (J. R. de Luanco, “Clavis sapientiae”, en Homenaje a Menéndez Pelayo, I, Madrid, V. Suárez, 1899). Es una enciclopedia de la época escrita en francés. Tiene una parte cosmológica en la que trata de los elementos, pero no tiene parte mineral y la alquimia está ausente. Otra obra de título similar, escrita en italiano y en verso, es el Tesoretto, una obra moralizante alegórica al gusto de la época. En ella mastro Burnetto informa que fue enviado por Florencia ante Alfonxo X en una embajada.
Lo Tesoro comenza.
Al tempo che Fiorenza
froria, e fece frutto,
sì ch’ell’era del tutto
la donna di Toscana
(ancora che lontana
ne fosse l’una parte,
rimossa in altra parte,
quella d’i ghibellini,
per guerra d’i vicini),
esso Comune saggio
mi fece suo messaggio
all’alto re di Spagna,
ch’or è re de la Magna
e la corona atende,
se Dio no·llil contende:
ché già sotto la luna
non si truova persona
che, per gentil legnaggio
né per altro barnaggio,
tanto degno ne fosse
com’ esto re nanfosse.
E io presi campagna
e andai in Ispagna
e feci l’ambasciata
che mi fue ordinata.

Un siglo después se publicó del benidictino fray Martín Sarmiento (1695-1771), entre otras obras póstumas, unas Memorias para la historia de la poesía y poetas españoles (1775), que ya habían circulado manuscritas desde al menos 1745. Sarmiento dedicó al Tesoro una larga e interesante disgresión personal. Distinguió los dos Tesoros y describió un códice también cifrado:
- Pero el Poema mas singular del Rey D. Alonso, no tanto por el verso, quanto por el asunto, es el del Tbesoro. No es menor su asunto en él, que el de hacer la Piedra Philosophal. Esta Obra pide que en ella me detenga un poco, pues pocos podrán hablar de ella con exactitud. Debe advertirse, para evitar equivocaciones, que hay dos Obras con título de Tbesoro, ambas del mismo Rey. Una es el libro del Thesoro, escrito en prosa, y del qual se hablará adelante, cuyo asunto es distantísimo de la Piedra Philosophal. Otra es el presente libro del Thesoro, escrito en verso, y cuyo contenido es la Chrysopeya, ó el Arte de hacer oro verdadero.
- Este Poema contiene dos libros, y las coplas de los dos, con las del prólogo, suman juntas setenta y quatro octavas de Arte mayor. De estas se ocupan once en el prólogo, escritas con caracteres Castellanos, y en idioma vulgar del siglo décimo tercio; y treinta y cinco ocupan el libro primero ; y las veinte y ocho restantes, el libro segundo. Pero estas sesenta y tres octavas estan escritas con unos caracteres fingidos, con el fin de ocultar á los ignorantes el secreto de la Piedra Philosophal. El caso es que son tantos, y tan varios los caracteres, que es casi quimérico el descifrarlos, no teniendo presente la clave, pues pasan de doscientos y cinqüenta caracteres diversos los que juegan en la cifra.
- El año de 1719 tuve entre manos este enigmático libro del Thesoro, y ocupé algunas horas en registrarle; pero sin esperanza alguna de poderle descifrar. Era un tomo en quarto, escrito todo en vitela, y muy bien escrito, y conservado. […]
- A poca reflexion que hice, conocí que él alphabeto que habia fingido el Rey D. Alonso, no era alphabeto simple, sino muy compuesto, y complicado. Esto es, que habia fingido diez, ó doce Caracteres distintos, para formula, ó para significar una sola letra. Evidencíeme de esto por un párrafo que sigue á la Octava sesenta y tres. En él se ponen veinte y tres letras del alphabeto Castellano, y los caracteres fingidos, aplicados á cada una y son en todos doscientos cinqüenta y seis fingidos caracteres.

Poco después Sarmiento creyó haber encontrado descifrado todo el texto:
621 […] Leyendo por acaso en un libro en octavo, de Chimica, ó Medicina, y en Italiano, del Autor Fioravante, hallé al fin, como por apéndice, dos libritos de octavas de Arte mayor, en lengua Castellana muy antigua, y cuyo asunto era la Piedra Philosophal. Decia Fioravante en dicho libro impreso, que quando estuvo en España, le tenían por Mago ; y que al pasar por Pamplona, había copiado allí de un manuescrito aquellas octavas Castellanas.
622 Leílas todas, y me convencí que eran las mismas sesenta y tres que antes habia visto cifradas en el Thesoro. El número, la division de libros, el metro, la colocacion de los consonantes y el lenguage, el asunto, &c. todo era lo mismo que lo que yo habia observado en las sesenta y tres octavas cifradas, aun sin haberlas descifrado. Así comenzaban en Fioravante:
Toma la donna que mora en el Cielo, &c.
Esto es, toma la Luna, ó la plata, significada por ella.
Fioravante incluyó estas coplas de Luis de Centellas (segundo tercio siglo XVII) en Della fisica (1582), obra dedicada a Felipe II. Como su título indica, su tema es la medicina, pero al final Fioravanti puso algunos poemas alquímicos, entre ellos éste en castellano, que está algo lejos de ajustarse a la descripción de Sarmiento: sólo tiene 27 octavas y no está dividido en libros. Fioravante aquí no escribió donna, sino dama.
Tampoco parece que fueran copiadas en Pamplona, sino robadas en Madrid a un alquimista italiano llamado Lorenzo Granita, al que Fioravante parecía tener en alta consideración. Dice Fioravanti en el libro 4:
(cap. 12) io ago saber como una uez yze una falta mui grande en mi honra y fue que siendo io en la Corte del Catolico Rei Felipe en Ispagna, un Cauallier Ytaliano me ha mostrado la orden con la que se puede azer la piedra de los Filosofos para con ella azer todos los metallos del mundo, en purissimo oro de uente y dos chilates. el meyor que se pueda allar, y ansi como el dicho Cauallier me uuo dado su discurso sobre tal materia, me alze con ello y se lo hurte. […el] cauallero à quen hurte la receta, lo qual se llama el Señor Lorenzo Granita […]
(cap. 13 ) […] sono stati molti huomini al mondo, che con tal’ arte hanno fatto grandissimi thesori à suo posteri. Raimondo Lullio, Rainaldo de Villanoua, Hiebar, l’Ortulano, Iuan de Rupecisa, & molti moderni, fra quali el Signor Lorenzo Granita è stato uno di quelli, che ha fatto mirabilia magna al mondo, & è uiuo e sano, del quale dirò, come da lui ho hauuta la uera istoria alchimica, qual scriuerò all’ ultimo di questo nostro libro.
Lo último que escribe sobre alquimia aquí es el poema de Centellas, por tanto debe ser éste la uera istoria alchimica.
Al cabo de unos años, Sarmiento comprobó que el códice cifrado que él había examinado era distinto al de la Real Bibliotheca (sin duda el que ahora se guarda en la BNE), que pudo inspeccionar también. Es la única noticia expresa que tenemos de dos códices cifrados distintos. Tal vez habría que añadirle el de Gil González.
Años después, hacia 1739, Sarmiento compró un lote de libros entre los cuales había un tomo manuescrito en cuyo final se reproducía todo el Tesoro en claro. Su estructura era similar a la del manuscrito de Palomares: el libro primero con 43 octavas (le faltaban las tres finales de la introducción en claro), las tres octavas de arte menor y el libro segundo completo. Sarmiento reprodujo del libro 1 las octavas 5 (La piedra que llaman philosophal), la 14 (Tomad el mercurio así como sale) y del libro 2 la primera (La obra pasada del lapis muy pura), la segunda (Dos onzas de oro juntad cimentado) y la última (E si otra vegada fazeis tal labor).
Quizás acicatado por estos datos, en 1779 T. A. Sánchez describió el códice madrileño y publicó la parte clara, sin cuestionar la autoría del rey. Sánchez, en efecto, había supuesto que ambos títulos se referían a la misma obra. En las cubiertas el manuscrito tiene dos chapas perforadas, aptas para ser cerrado con un candado y de aquí le vendría el nombre. Durante todo el siglo siguiente fue citado como obra de Alfonso X. El primero en rechazar esa antigüedad fue L. Fernández de Moratín, en Orígenes del teatro español (póstuma, 1830), quien la situó a finales del siglo XV por el estado de la lengua y la poesía. En 1863 Amador de los Ríos se adhirió al rechazo, argumentándolo con los puntos de vista sobre alquimia expresados en las Partidas.

Apenas hay un crítico, ya nacional ya extranjero, que no hable de este singular poema del Tesoro como de obra del Rey Sabio; y no solamente le atribuyen dicha produccion poética sobre la alquimia, sino que, colocado ya don Alfonso entre los trasmutadores de metales, le adjudican asimismo otro libro, á que dan titulo de Candado, dejándose llevar más de lo justo de las palabras de Ortiz de Zúñiga
Amador encontró y publicó una copia, fechada por él en el siglo XVIII, ahora en la Real Academia Sevillana de Buenas Letras. Consta sólo el primer libro, escrito en claro. Este manuscrito le da los dos títulos y explica la razón del segundo: Tratado del Tesoro, por su difícil inteligencia el Candado.
El texto completo en claro fue publicado en 1897 por Luanco, según una copia de Palomares, de avanzado el siglo XVIII, pero cuyo original era de principios del siglo XVII.
En el primer tomo de su Alquimia en España, Luanco dio noticia de un manuscrito (BNE ms. 8336) cuyo título transcribió como Paracelsica admirable de la P. PHª. Explicó que se trataba de un texto de Paracelso, traducido y comentado por un anónimo H. O. D. B., en 1658. En el prólogo, trancrito por Luanco, el autor anónimo explicó que un amigo de Paracelso escribió sucintamente en cifra la doctrina que el famoso médico alquimista le había enseñado sobre la piedra filosofal. El autor había descifrado ese texto y se lo entregó al rey, junto con otros dos textos cifrados también declarados por él, uno el Tesoro del rey D. Alfonso el sabio. Más adelante el autor citó parte de las estrofas 31 y 36 y la 37 completa.
36:


[2r] Prologo. Bino a mis manos vn tratado de mano escripto en cifra difiziles de entender, el qual trata de la piedra philosofal, dotrina enseñada por Philipo Theofrasto Paraçelsso a vn amigo suyo, el qual secretamente la escribio, como pareze en el texto de esta obra, para solamente su memoria en cifras, las quales queriendolo Dios fueron por mi entendidas con toda su practica.
Este libro quedo en poder del rey nuestro señor, junto con el del ‘Thesoro’ del rey don Alfonso el sauio y otro que trujeron vnos padres de la Compañia de Jesus, todos los quales tratan de vna misma obra, dandose los vnos a los otros la mano, con grande similitud entre si. [2v] Por ser todos cifrados con diferentes y dificultossas cifras le quedo con ellos a su magestad la declarasion de todos, anssi como yo la entendi y declare.
Desconocida, al parecer, por estos historiadores de la literatura y editores del texto, la primera edición impresa del Tesoro descifrado completo apareció a mediados del siglo XVII, en traducción inglesa, en Five treatises of the philosophers stone (1652), donde el rey Sabio aparecía aún más enmascarado que en la Clavis.

Los dos tratados atribuidos aquí a Alfonso son los dos libros del Tesoro, lo cuales, en efecto, son dos textos diferentes desde el punto de vista del contenido.
3.3. Redesencriptado.
Como hemos visto, Roger Bacon atribuyó a Artefio dos métodos criptográficos corrientes, uno usando letras del alfabeto propio o de otras naciones, pero con valores distintos, el otro figuras geométricas con puntos. El autor de la cifra del Tesoro usa básicamente figuras inventadas, aunque mezcla también letras del alfabeto latino, árabe y algún otro. Es raro el uso de puntos para distinguir signos con valor diferente; no se sirve de los signos geométricos corrientes en criptografía.

La primera comunicación moderna del descifrado que tenemos se debe a F. Fernández-Monzón y A. de Cominges, “Descubrimiento de la clave de un códice cifrado del siglo XIII”, en Punta Europa (1966), pp. 44-52. Los autores, el primero capitán de Aviación y el segundo alférez de Navío, se felicitaron por el descubrimiento y atribuyeron su éxito a su preparación como criptoanalistas. En ese artículo explicaron el proceso de descifrado y ofrecieron como muestra las seis primeras estrofas con la nota marginal, y también la nota final, pero no dieron una tabla de los signos descifrados.
Un año después J. D. Parnie y F. Díaz aseguraban haberlo descifrado también, en un artículo en el que dieron diversos datos de carácter criptográfico (“El orientalismo del Libro del Tesoro de la B. N. de Madrid”, Boletín de la Asociación Española de Orientalistas, 3 (1967), pp. 201-215).
[de los 203 signos que ellos habían identificado] la lectura final del criptograma se lleva a cabo con sólo la identificación de 76 signos, pudiéndose considerar los demás como signos nulos o sin valor.
[…]
Observando los signos, veremos que a veces la adición de un punto, de una raya o la simple prolongación de un trazo en un signo determinado lo convierten en otro de signiíicado diferente: así el signo 14, que en la clave equivale a E, se parece al signo 170, que no tiene valor, es signo nulo. Otro tanto acontece con los signos 40 (D) y 132; 44 (U) y 85 (T); 45 (R) y 153, 181, 192; 47 (N) y 176 (m); 66 (Q) y 120, 191.
Por otra parte, dijeron estar preparando para imprenta una edición del Tesoro. No sabemos si la llevaron a efecto, pero la transcripción completa es segura, pues dieron, sin referencia de edición, citas del Tesoro que no se corresponden exactamente con ninguna versión clara.

El descifrado del texto completo y su estudio fue objeto de parte de una tesis de J. V. Williams, Recherches sur deux tratés atribués abusivement à Enrique de Villena: “Del tesoro” et “Libro de astrología” (1977, IVe Section de l’École Pratique d’Hautres Études, Paris). No hemos podido acceder a esta tesis, y todo lo que sabemos de su contenido es la información de la presentación que el autor escribió en el Annuaire 1977-1978 (1978), pp. 1277 ss., de donde resumimos lo siguiente: Hay un total de 168 signos de los que 86 son literales y 82 de relleno; algunos se basan en letras de los alfabetos griego, árabe, hebreo, y fenicio, que en buena parte se encuentran en alfabetos recogidos por Blaise de Vigenère, Traité des chiffres ou secrètes manières d’écrire (1586); otros son inventadas. El método criptográfico lleva al siglo XV y ciertos aspectos paleográficos a la primera mitad del XVI.
Con la ayuda de una versión en claro (Salamanca o Alicante), descifrar la clave es una tarea sencilla y rápida. Lo primero que se observa es (1) que el texto está organizado, efectivamente, en octavas, ya que tiene terminaciones semejantes según el esquema ABBAADDA, y (2) que el número de signos de los versos es, casi sistemáticamente, mayor que el de letras. Comparando las rimas de aproximadamente las primeras quince octavas, se descifra sin dificultad una cantidad de signos suficiente como para poder iniciar ya una lectura continuada e ir descifrando los otros.
Dado que hay más signos que letras por verso, hay que suponer que hay signos que no tienen correspondencia con letras. La hipótesis de que posiblemente haya varios signos para una misma letra se ve confirmada pronto.
Teniendo siempre el texto en claro como referencia, el problema se resuelve sin más dificultad, dado que los signos pertinenetes son limitados y repetitivos. De tanto en tanto aparecen nuevos signos literales, pero el descifrado completo, aunque lento y tedioso, se vuelve casi mecánico a partir de las quince primeras estrofas.
3.4. Contenido.
El Tesoro está está escrito en primera persona por el rey mismo.
Libro 1:
En una introducción en prosa, Alfonso X se declara autor del libro y que lo escribió en cifra para que no cayese en manos malvadas. Lo escribirá en trovas porque es un estilo más excelente.
Un poco a la manera de Calid, Alfonso X, interesado en la astrología, invitó a la corte a un sabio egipcio, quien le enseñó a hacer la piedra filosofal. Ésta puede hacerse de varias materias, pero aquí expondrá la menos penosa. Se toman doce onzas de mercurio, se purifica filtrándolo en un cuero (una nota marginal en prosa, también codificada, expone que la materia es una malgama de oro y mercurio) y se pone en un vaso esférico de tamaño algo mayor que un puño y cuello de un palmo de largo. Se cierra con el sello de Hermes y se pone en una olla, enterrado hasta el cuello en cenizas prensadas. La olla se pone en el centro de un horno de la medida de un brazo por lado, suspendida por hierros. Bajo la olla se enciende con carbones un fuego moderado que no impida tocarla con la mano. Este fuego se mantendrá por dos meses. La materia perderá la humedad y se volverá roja y terruna: es el cálido y seco, azufre o mujer, viuda pálida y flaca.
A esta tierra se le pone nueva parte de mercurio, en el mismo (mejor) u otro matraz semejante, en un fuego igualmente suave, hasta que se vuelva negra y líquida como tinta, de olor hediondo. La obra comienza a vivir y es muy importante no aumentar el fuego. Conforme va perdiendo humedad aparecen los colores del pavo real o del arco iris y comienza la blancura. Aquí se aumenta un el calor un grado. La señal de unión irreductible es la blancura de nieve, llamada elixir de plata. Si se quiere obtener el elixir del oro se continúa hasta que el blanco cambie a amarillo y entonces se sube otro grado, hasta llegar al rojo rubí. Esta sustancia se somete a fuego de reverbero en un crisol tapado con otro, con la junta unida por barro y en diez días quedará calcinada y habrá dos sustancias: una tierra negra, que se desecha, y un polvo rojo sutil que es la primera materia indiferenciada, apta para aplicaciones orientadas a la transmutación en oro o a la medicina. Este polvo rojo y seco es infusible, no tiene por tanto ingresión. Se mezcla con azogue limpio a partes iguales y en un vaso como el primero y se repite el proceso, recorriendo los colores hasta el rojo, pero en un tiempo ahora más breve. Para aumentar su potencia a cien, antes de aplicar el fermento se mezcla con cien partes de mercurio caliente.
Para hacer el polvo de proyección se mezcla oro calcinado con cuatro partes de azogue y cuatro partes de esta amalgama con una de elixir y se lo somete en vaso de vidrio a fuego de carbones diez días.
Para hacer la proyección se toman cien partes de mercurio y se calienta en un crisol fuego alto hasta que empieza a evaporarse; se le añade una parte de elixir, se tapa y al poco se deja enfriar, ya convertido en oro. Esto puede realizarse también con plomo; de hecho transmuta en oro cualquier metal.
Ingiriendo medio grano hace al hombre fuerte y saludable. No especifica ni las pautas de toma ni qué clase de elixir se toma, si el indiferenciado o el multiplicado o el orientado al oro.
J. V. Williams señaló que el primer libro del Tesoro sigue de cerca la obra titulada Fenix, escrita en 1399, de Lustrach, un alquimista occitano. Que sepamos no está publicada.
Libro 2:
En esta parte las indicaciones son, o nos parecen, a veces imprecisas y vagas; el resumen que sigue es en ocasiones una lectura nuestra cuestionable.
Otro método, más breve y seguro, para hacer la obra del lapis, es por separación de elementos. Dos onzas de oro cimentado y una de plata acendrada se funden en un crisol; se le añaden nueve partes de azogue, otro tanto de sal común y se trituran en un mortero y en un crisol a fuego suave se hace evaporar el mercurio. Luego se lava con agua repetidas veces, hasta que el agua quede dulce: deben quedar sólo las tres onzas de la aleación oro-plata. Si pesa más no está bien pura: añadirle sal repetir la operación.
Se sublima mercurio con vitriolo y sal, luego se vivifica por destilación con agua y cal. Se mezclan las tres onzas de oro-plata con nueve de este mercurio vivificado y se ponen en un matraz de cuello largo con capacidad de tres veces la materia; se cierra con el sello de Hermes. Se putrifica en baño maría hasta que sea como tinta. A los cuarenta días se cambia el recipiente por otro destilador. Envuelto en lodo se pone a destilar al baño maría.
El destilado y la materia se mezclan con una libra del azogue vivificado y se repite la putrefacción y destilación. Nueva mezcla con dos libras de azogue y repetición del proceso. En total tres reiteraciones y se guarda el agua en un recipiente. Aumentando luego el calor a los grados de cenizas y carbón, se obtienen aire y fuego (un aceite).
Tras la separación viene la unión. La tierra, que quedó como residuo, se muele y, en un matraz redondo de cuello largo recubierto de lodo, se somete a fuego de carbones durante diez días y se reduce a cal. En otro vaso igual, con con la cuarta parte de su peso del agua guardada, se pone en cenizas en un horno de cobre y se le da fuego de lámpara hasta que se seque. Se reitera cuatro veces. El mismo proceso, pero con el agua-aire, cinco veces. Se prueba en una plancha de cobre su volatilidad: si queda residuo se reitera el proceso, dos veces con agua, dos veces con aire, y asi hasta que en la plancha evapore bien.
Ahora se somete a un proceso reiterado de sublimación primero, luego de imbibición del residuo con el sublimado, probando también en la plancha, pero ahora hasta que quede fija.
Esta materia no tiene ingresión. Se la pone en el fuego y cuando llege a incandescencia se le hecha una gota del aceite-fuego hasta que haga infusión. Tal vez se repita el proceso hasta saturación.
Proyectada sobre cien partes de mercurio caliente lo transforma en medicina, una parte de la cual hace lo mismo con otras cien de mercurio. Esta segunda medicina convierte en oro cien partes de mercurio o cualquier metal fundido.
Aunque no muy de cerca, el segundo libro evoca en algunos aspectos la Parole delaissé, publicada a nombre de Bernardo el Trevisano. La coincidencia más notable es la de la elección de la materia primera, compuesta de oro, plata y mercurio sublimado, combinación inusual que el Rosario arnaldista (cap. 2,3, sobre la sublimación del mercurio) prohibe. La operación de ambos tratados es diferente a nivel teórico: La parole explica la cocción lenta, como la primera parte del tesoro. Coinciden en la multiplicación-proyección final, cuyo origen está en el Liber lucis, fuente de Lustrach.
3.5. Transcripción y edición desencriptada.
a) Características gráficas del texto claro.
- Usa inditintamente i, j con valor vocálico, pero siempre j con valor consonántico. La vocal la transcribimos siempre i.
- Usa y.
- Usa una misma letra (v con asta alta inclinada) para u vocálica inicial y v-b inicial e intermedia. Siguiendo a Galende lo hemos transcrito siempre como como v. Alguna vez aparece tambien la u intermedia con valor consonántico.
- Una letra similar a la v, pero con el asta recta, la hemos transcrito como b, sin mucho convencimiento de que no sea una simple variante de ejecución.
- Usa muy pocas abreviaturas, que hemos desarrollado en cursiva subrayada: que, ver, qual, raya de nasal n.
b) Pautas de transcripción del texto codificado
- Hay cuatro signos asignados a la u-v (vocal-semiconsonante). Dadas las variaciones ortográficas normales de la época, en este grupo se podría incluir la b, pero no es posible saber cuándo. Independientemente de su valor vocálico o consonántico, las hemos transcrito por v inicial y u intermedia.
- Hemos transcrito por b dos signos que no se usan como u vocálica, pero que, por las mismas razones anteriores, podrían representar la v. De hecho alguna vez, aunque rara, aplicando estas reglas se alternan bos-vos, nuebo-nueua, que son variaciones normales. Un grupo numeroso de cifras designa, de manera muy compleja, si no indistinta, las letras i, j, x, y.
En la transcripción distinguimos la y cuando tiene valor consonántico o forma diptongo (ej. yuso, ayudado, yaçe). Así aparece en el texto claro (yo, mayor, seyendo; rey, reyno, muy, fuy), aunque también la usa con valor vocálico, especialmente en inicial de palabra (yntençion) y en monosílabos (my, ny).
En el texto claro se usa dijo, dije, en lugar de dixo, dixe (como hace el manuscrito de Salamanca). Algo similar ocurre en la estrofa 23, donde la rima flujos-influjos, cuya exritura etimológica es x |ʃ |, pero usa signos ditintos usados que aparecen también como j (<i) |ʒ|. Esto nos ha llevado a situar esta copia cuando ya se había dado la revolución fonológica (fecha post quem: tercera parte del siglo XVI), es decir, cuando x |ʃ | y j |ʒ| ya se pronunciaba como la actual j |x|. Por esta razón transcribimos en general por j este fonema.
Con todo, y a pesar de que se podría haber utilizado la j (quizás era esa la pronunciación del autor o copista; así lo hace el manuscrito de Salamanca a veces) hemos transcrito con x unas pocas palabras donde la j (o la i) parece aberrante; así sextil, exalar, Vlixes, elixir. - No es posible tampoco transcribir de manera exacta el sonido de | θ |.
Hemos aplicado sistemáticamente la transcripción z a determinados signos que aparecen sólo con a, o y cerrando sílaba, pero no es imposible que se pudiera escribir también ç. Por ejemplo, encontramos fiço, pareçca, saçon.
Los signos que representan el sonido de |k|, lo hemos transcrito por ç cuando representan | θ |, siguiendo la tendencia del texto claro (esçelentes, plaçe, çifra), que rara vez escribe c (ofreci, sarracenos, o inestable facer-façer). La z aquí tampoco es imposible: façe-faze.
Ya hemos visto que, según Sarmiento, corrió más de una copia cifrada del Tesoro. Suponiendo que esta sea la más antigua, quién hizo la copia cifrada tenía delante el texto claro, con bastante probabilidad el original. Pero, precisamente por ser una copia, ya no es el original. Las versiones en claro que nos han llegado lo más probable es que dependan de ese original, y no de un presunto descifrado duro.
Por ejemplo, en la estrofa 44, hablando de la multiplicación, dice que se tome azogue y elixir y se ponga en un matraz con un tapón de barro, de yuso, dice el texto encriptado, pero la lectura correcta sería suso, que tienen los manuscritos claros. Un caso especial es la estrofa 63: falta el séptimo verso y falta también en el manuscrito de Salamanca, pero lo tiene el de Palomares. La razón de que falte en el texto cifrado y el de Salamanca podría radicar en que éste se base en un descifrado blando similar al nuestro.
Por consiguiente esta copia codificada (de momento la única conocida) debe ser considerada el texto más antiguo, pero no el original; las otras versiones también deben ser tenidas en cuenta. De estas, la de Sevilla es la que ofrece lecturas más corruptas; la de Palomares es bastante cercana y la más ajustada la de Salamanca, cuyo manuscrito es también el más antiguo entre los claros.
Siglas:
- A: texto de Sevilla editado por Amador de los Ríos. Quizás sea una edición parcialmente modernizada y con algunas lecturas corregidas respecto al manuscrito.
- Gal: texto de Madrid editado por Galende.
- N: Napoles, Biblioteca Nazionale, Ms. VIII-D-75.
- P: texto de Palomares editado por Luanco. Luanco tiene a veces fallos de lectura y podría también haber corregido lecturas del manuscrito.
- S: ms. de Salamanca. Nuestra lectura del manuscrito.
| [Texto claro] | ||
| Del tesoro. | ||
| libro 1. | ||
| [Prólogo] | ||
| Fecho por mi don Alfonso rey de Hespaña que e sido | ||
| Emperador, porque acatando en como despues de las gran- | ||
| des misericordias quel señor dios me tiene fechas, e que la | ||
| 5 | mayor fue darme el saver de la su sancta fee & el de las cosas | fe católica N |
| naturales e despues el reyno de mis padres. Para mejor | despues … padres omitido N | |
| lo sostener quiso darme el alto vien & aver de la piedra | darme om S | |
| de los philosophos, ca yo non la vuscaua. // Por lo qual, fa- | ||
| llandome tenudo de le servir, fiz algunos fechos de cari- | ||
| 10 | dad con las sus ryquezas; e maguer sea dicho en los di- | |
| chos de los savios ca el ome que oculta el tesoro non façe de | ||
| caridad, vien que yo non sea menguado desta, quise ocultar | ||
| este ca non fuese entendido salvo de ome vueno & savio (ca | ||
| non ser puede la saviduria sin la vondad como lo dijo Salo- | dijo: dixo S N | |
| 15 | mon). Porque yo dije: ca seyendo comun llegaria a las manos | dije: dixe S N |
| de los omes non vuenos. E para que sepades en como fui savi- | ||
| do deste alto saver, yo vos lo dire en trovas, ca saved que el | trovas: eroicas N | |
| verso faze esçelentes & mas vien oydos los casos, ca save- | ||
| mos en como dios dellos asaz le plaçe, ca ansi lo fiço el rey | ||
| 20 | Dabid en el su Salterio. Yo fuy savido en este gran tesoro | |
| en poridad & lo fiz e con el avmente el mi aver. E non cuydeis, ca | ||
| si vos supieredes la su cifra, fallareis el fecho de la verdad vi- | ||
| en esplanado ansi en como yo lo supe del my maestro, a qui- | 23-24 a quien: aqui e S | |
| en siempre cate cortesia, ca non sera justo reprochar al maes- | ||
| 25 | tro si la su dotrina nos es de honrra & pro. |
En el nombre de dios
faga prinçipio
la obra.
[Introducción]
1. Llego, pues, la fama a los mis oydos,
que en tierra de Egipto vn savio viuia,
e con su saver oy que façia*
notos** los casos ca non son venidos***;
por disposiçion del çielo, fallaua
los casos quel tiempo futuro ocultava,
vien fuesen antes por este**** entendidos.
A Treatise written by Alphonso King of Portugall, concerning the Philosophers Stone (1652): Fame brought to my knowledge that in the Land of Aegypt, there lived a Learned man that foretold things to come: he judged by the Stars, and the motions of the Heavens, those things which Time was to bring forth which were by him before understood.
*con sabiduría y que façia N – con sabiduria, e que este facia P – con tanto saber que facer podia A – su: tanto Gal. **notos: presentes A. ***casos … futuro: casos futuros P. ****antes por este: presentes antes A.
2. Codiçia del savio movio my afiçion,
my pluma & my lengua con grande humyldad,
postrada la alteça de mi magestad,
ca tanto poder tiene vna pasion.
Con ruegos le fiz la mi petiçion
e se la* mande con mys mensageros;
averes façienda e munchos dineros
alli le ofreci con sana yntençion.
A Treatise written by Alphonso King of Portugall, concerning the Philosophers Stone (1652): A defire of knowledge carried my affection, my pen, my tongue; with great humility I prostrated the height of my Majesty, such power hath passion upon man : With intreaty and my speciall Letters unto him, I sent for him by my Messengers, promising him with a sound affection, great reward both in goods and money.
*se la: le AP
3. Respusome el sabio con gran cortesia:
«Maguer vos, señor, seais un gran rey,
non paro mientes en aquesa* ley
de oro ni plata ny su** gran valia;
serviros señor en gracia ternia***,
ca non vusco aquello que a mi me sobro;
e vuestros averes vos fagan la pro
quel vuestro siervo Mayl vos querria****.»
A Treatise written by Alphonso King of Portugall, concerning the Philosophers Stone (1652): The wise man answered mee with such curtesie: I know you are a great King, and that neither presents, nor the Law of filver nor gold, nor any thing of great value, but meerly out of affection I will ferve you : for I doe not seek that which is too much for mee, and therfore I seeke not after yours, but you.
*en aquesa: ni voy por la NP **oro ni plata ny su: plata ni oro ni de NS ***ternia: queria N ****Mayl: Mais Gal mayor A – querria: queria AS.
4 De las mis naves mande la mejor
& llegada al puerto de Alexandria
el fisico astrologo en ella salia*
e a mi fue llegado cortes con amor;
e aviendo savido su grande primor
en los movimientos que façe la sphera,
siempre le tuve en grande manera,
ca siempre a los savios se deve el honor**.
A Treatise written by Alphonso King of Portugall, concerning the Philosophers Stone (1652): I sent the best of my Ships, which being arrived at the port of Alexandria, the Doctor Astrologer came aboard, and was brought to mee, curteous with love, for having knowne his great worth by understanding the motions of the Sphears, I alwayes held him in that esteeme and love which is due to a Learned man.
*salia: suuia N **honor: amor N.
5. La piedra que llaman philosophal
savi* facer e me la enseño
feçimosla juntos despues solo yo
con que munchas veçes creçio mi caudal;
e vien que** se puede façer esta tal
de otras maneras, mas siempre vna cosa,
yo vos propongo la menos penosa
mas esçelente & mas principal.
A Treatise written by Alphonso King of Portugall, concerning the Philosophers Stone (1652): The Stone which is called the Philosophers he could make, he taught it mee, and wee made it together : And afterwards I made it alone, by which meanes my Riches increased much; and seeing that I was able to doe such a thing, and that divers wayes, which alwayes produced the same thing, I will propound unto you the most easie, and therefore the most excellent and principal.
*savi: sabia AP **vien que: viendo NP.
6. Tuve* suso desto studios de jente
de varias naçiones, mas non ca en tal caso
de los caldeos fiçiese yo caso,
ni de los arabes, naçion diligente;
egiptios, siriacos, e los del oriente**
quel Indico*** habitan, e los sarracenos
ficieron mi obra e versos**** tan buenos
que honrran las partes del nuestro ocçidente.
A Treatise written by Alphonso King of Portugall, concerning the Philosophers Stone (1652): I had a Library of Books of the Workes of Men of many Nations, but I in this businesse did esteeme neither the Caldeans, neither the Arabians, (though a diligent people) nor the Aegyptians, Assyrians, but those of the East, which inhabite the Indies, and the Saracens did my worke, and so well, that they have honoured our Westerne parts.
*tuve: tubo S **oriente: poniente S ***indico: yndiçio S ****e versos: iberos P.
7. El tiempo presente me a conoçido
de credito sano e de vuena verdad,
para que vos en la posteridad*
non vos pareçca que en algo e mentido;
lo que yo quiero es non sea perdido
la grande valia deste magisterio;
mas non quiero dar vn tan grande ymperio
a ome que en letras non sea savido.
A Treatise written by Alphonso King of Portugall, concerning the Philosophers Stone (1652): The present time makes mee to know a sound and true judgement : because thou shouldst give credit or beliefe to it, doe not conceive that I have lied in any point. That which I look after, is not to bury in oblivion the great worth that was in him my Master : but I will not give such an Empire to any man but to him that is Learned.
*de credito sano e bien verdadero / para que vos deis credito entero NAP.
8. Por ende fingime la Sphinge Thebana
e yuso* de çifras propuse verdades;
maguer sea escura** por ella sepades
ca las sus palabras non son cosa vana;
si aveys entendido este*** grande arcana
non lo pongais en combersaçion,
guardaldo en la çifra de aquesta ympresion
si vos entendeis como esto se esplana****.
A Treatise written by Alphonso King of Portugall, concerning the Philosophers Stone (1652): Now to unriddle this mystery and to propose truthes in ciphers, though they are obscure, yet by them you may learne, and shall find they are no vaine things; and if thou commest to understand this great Mystery, have it not in thy ordinary conversation, but leave it in the same cipher of this impression, if thou understandest how to explaine it.
*yuso: dentro ANP **maguer sea escura: y dixe lo cierto A ***aveys entendido este : bos entendeys esta S ****explana: aplana A.
9. Mi alma presume e lo pronostica
segund que los astros falle en tal saçon*
ca aquel a quien diere el çielo este don
a ser como rey el çielo lo aplica;
empero seyendo de cosa non chica,
aqueste tesoro abra de tener;
ca seyendo ademas de gran menester**
mas que fue Midas a tal sera rica.
*saçon: raçon S **porque siendo cosa de suyo non chica / el que este tesoro habra de tener /de muy poca pro, ca es menester.
[2r] 10. Finida esta obra, por nuestro horizonte
subia la ymagen de Devcalion,
al qual dominante por aplicaçion
cataba el señor del deçimo monte*;
este promete corona en la fronte,
o gran principado por sus catamientos,
o dar el tesoro a los naçimientos,
ca aquesta figura en algo les monte.
*deçimo monte: de Jijomonte P
11 Si sois de mi patria o mi parentela
consejo vos quiero dar non pequeño,
ca si del tesoro vos fueredes dueño
lo deis todo a aquel que a vos lo rebela;
con esto seredes señor desta tela,
si la dais a quien aquesto es poquito,
ca vien tiene otro tesoro ynfinito,
eterno e librado de toda proçela.
Lapis philosophorum
[Texto cifrado]
12. Es la materia de aquesto* llamada a
de diuersos nomes por omes prudentes,
e aquesto causo que los non sapientes
cuidaron ser cosa en cosas fallada;
es la su natura atanto ygualada
en umedo e seco, ca non quiere dar
lo vno sin lo otro, ca en un singular
contiene dos cosas de una** vegada.
This Matter by wise men is called by divers names : and this matter which to the unwise seemest to bee something, to them is nothing, and its nature being equally moist and dry that it will not give one without another; which is a singular thing to have two such different natures meet together in one.
*de aquesto: del lapis A **de una: de aquesta S

13. Supremo es el grado del seco que tiene,
el vmedo en grado supremo se falla,
el calido e frio en esta batalla
en grado supremo alli se contiene;
de aquesta igualdad el nome le auiene
a cada qual destos en su calidad,
ca el vmedo junto con la sequedad
cada qual destos su nome* retiene.
The drie is there in a supreame degree, the moist likewise calls for a supream Authority : the hot and cold fight there together, and are contayned there likewise in a supreame degree; and from that equality, comes the name of each of these severally according to the quality : and though the moist be joyned with the dry yet each of them retaines its owne name.
*su nome: una A
14. El nuestro Hermetis nos diçe que es çielo
e tierra, mas otros ome e muger ,
e del matrimonio suelen façer
otros enigma que sirue de belo;
el infimo glouo mostrado en [2v] e selo*
le llaman algunos de agua e de tierra,
otros el frio que al calido encierra:
tanto los sauios ouieron recelo**.
Our Hermes tells us that it is Heaven and Earth, but others call it Man and Wife, and out of their manage they make other Riddles, which serve for a light to the infirme Globe, and from thence are called by some Water or Earth, others the cold which is inclosed in heat, so much the wise may understand.
*la gloria e infierno mostrada en el suelo A – e selo: el suelo S P **ouieron recelo: varian el zelo A.
15. Al antiguo caos, a mi parecer,
de quatro elementos conglutinado,
este compuesto es asemejado,
quando diuiso* se viene a façer
el çielo e la tierra, porque** viene a ser
una quinta esençia*** e esençia de todo,
porque esta materia es fecha**** en tal modo
que a todas las cosas viene a componer*****.
The ancient Chaos, according to my judgement, was knit together by the fowre Elements : This composition is the like, when the division comes to bee made, the Heaven and the Earth comes to bee a fift Essence of all, for this matter is of that kinde, that it composeth all things.
*diuiso: discurro **porque: por si AN ***e esencia: es en grado A – om N ****es fecha en: es en NP |tiene en si tal A *****componer: comprehender A.
16. En esta materia se fallan vnidos
los quatro elementos en partes yguales,
ca si vnos caminan los otros son tales,
ca en pos vnos de otros se ban conduçidos;
si tanto se ygualan en sus indiuiduos*
en qual begetal, animal o minero,
podeis fallar cosa mejor como espero,
ca bos sera nota qual fue a los sabidos.
In this matter are found united the four Elements in equall parts, so that if one walk or moves the others doe the like, for by one the others are conducted, so much are they equall in their duties one to another, and where can you hope to find a better thing amongst all Animals, then that which is so much approved by all wife men?
*que aquestos de aquellos van siempre seguidos / y tanto se igualan con sus parecidos A.
17. Tomad el azogue asi como sale
de minas de tierra con limpia pureza;
purgaldo por cueros de la su maleza
porque mas limpieza en esto non cale*;
e porque su peso tan solo se iguale
con doçe onzas del dicho compuesto,
en baso de bidro despues de ser puesto;
otra materia en esto non bale**.
Take the Learned Philosophers Mercury, and let it bee purged from its malignancy and foule quality, for it cannot be too cleane ; and see that the weight be equall with twelve ounces of the sayd composition, and then put it into a glasse bottle, for no mettall else is fit for it.
*cale: cabe AP **con otra materia, ca otra no vale A
[sólo en Madrid y Salamanca] 17. Non bos lo quiero encobrir por la mi mala menbranza, ca la mina es el oro, e del vna onza con tres de azogue, colado todo por paño sotil, e tantas vegadas lo façed, ca con quatro libras non finque oro de suso. De otra guisa: una onza de oro fecho cal, con tres de azogue, façed que en el fuego levante sus ramos, ca onza e media destos con diez e media de azogue es la materia.


18. E porque el vaso combiene que tenga
enspherica forma, lu[3r]enga garganta,
catad que su anchura benga a ser tanta
que dentro un gran puño çerrado retenga;
e la su garganta maguer sea luenga,
non pase del palmo de la vuestra mano,
porquel sigilo del egiptiano
çierre* su boca qual mas** le combenga.
And the forme of the glasse must be of the forme of the Sphere, with a long neck, and no thicker then can bee grasped with a large hand , and the length of the necke not above a span , and no wider, then the Aegyptian seale may cover its mouth.
*cierre: calle A **mas: mal N
19. En olla* de tierra poned esta cosa,
a donde çenizas çircunden el vaso
fasta su garganta, e non sed escaso
de las apretar con mano cuidosa**;
e luego con obra muy artificiosa
un forno de barro*** fabricareis
tan ancho e redondo**** ca un brazo pondreis
de gueco***** e medida la mas anchurosa.
This you must put into an earthen pot, surrounded about with hot ashes, and bee sure with a carefull hand to stop up the bottle. And then you must have an artificiall Furnace made of Clay, so broad and round as that you may fadome at the thickest place.
*olla: vaso A – holla P **cuidosa: preciosa A ***barro: mano A ****redondo: tan hondo P *****gueco: grueso AP
20. La* olla poned no en fondo de aqueste,
mas solo en su çentro** este perpendida
sobre dos fierros; que la su medida
fagan diametro e cruz medio este,
para quel calor a todo le preste;
yuso*** la olla poned de caruones
un fuego, tan manso que las sus pasiones
no empezca la mano maguer se le acueste****.
You must not put the pot in the bottome of the Furnace ; but hang it or set it in the middle, upon two irons, which must lie Diameter wise, or acrosse, and the earthen pot must stand upon the very centre and crosse of the two irons, that the fire may come alike to it in all parts, and then with coales make a soft fire , but let not your patience bee troubled to keepe it alwayes alike.
*la: en A **centro: canto A ***yuso: y luego A ****acueste: aqueste MN – evite A
21. El fuego del vaso non sea llegado
por mas ques* un pie; e sea de suso
el forno** cerrado, porque todo incluso***
el lento**** calor le faga buen grado;
e vuestro***** sentido non sea turbado
en proseguir****** el fuego primero,
ca si lo dais igual al postrero
abreis fecho un fecho de ome atentado*******.
The fire must not come within a foot of the pot, and the furnace luted up close about the pot, that so the soft fire may keepe it alwayes working, and bee not troubled to keepe the fire still alike, for if it bee the same at last as at first, thou hast done the worke of an able man.
*ques: que N **forno: fondo ***el vaso del fuego así sea arredado / que un pie puede aver de yuso asta suso /esté bien cerrado el horno e recluso A ****lento: manso A – poco NP *****vuestro: nuestro A ******en proseguir el: empiece por A *******fecho de home atentado: pecho de hombre alentado A
22. [3v] Dos beces* abra pasado la luna
por los animales que façen el mes,
e el sol catara** al grado que es
llamado sextil, sin mengua*** ninguna;
seca la obra, roja e terruna****
fara la su muestra*****, e vos con cuydado
sabed que lo vmedo aqui le es menguado
a aquesta materia, tan sola ques vna.
Two changes the Moone must passe by those Animals, which maketh a month, or the Sun that degree which is called Sextile, without raine, for the workc requires drought : and then you shall see a paterne of the worke, of which you must bee very carefull for unmarrying of it from his first matter which is all one.
*beces: vegadas ANPS **catara: acatando A ***mengua: duda A ****falta en A – terruna: ferruna P *****muestra: maestra A
23. Tal qual el tiempo en la mina face
del sol ayudado e de otros influjos,
quando despide la tierra sus flujos*
e el umedo exala que en sus venas yace ;
tanto de aquesto** ella se desplace,
ca en sulfur combierte la parte que fue
con vmedo*** enantes; qual todo se be
como a la madre natura le place.
That which time works helped by the Sun and other influences, when taking leave of the Earth, and having drawne out the moistnes that runnes in its veins, it is so pleased with it, that it converts into sulphur that part which was moyst before ; so that all is seene as mother Nature placed it.
*flujos: influxos A **aquesto: aqueste A ***con vmedo: concluido A
24. Esta es la parte que se llama tierra,
sulfur, muger, calido e* seco,
porque quando fizo el su primer trueco,
la parte falto quel vmedo ençierra;
qual Penelope**, que le façe guerra
la ausençia que Vlixes fizo de su Itaca***,
tal esta biuda, tan palida**** e flaca,
espera el marido que se le destierra.
This is the part of the Earth, Sulphur, Woman, hot and dry ; for when it makes its first change or trucke, that part is wanting which encompassed the humidity ; as Penelope made warre in the absence of Ulysses in Italy, so this Widow so pale and wan, hopes for the returne of her banished Husband.
*calido e: lo calido es A **Penelope que: la materia a quien A ***Itaca: tierra N ****tan palida: esferica A
25. Ponelde otro peso igual al primero
de nitido* azogue de minas muy puro,
con esta mistura obrad muy seguero
en vaso de mano de vuen bedriero
porquel primero e** vaso pos[4r]trero
a de ser vno o su semejante,
ca si se puede pasar adelante
el bientre*** primero es mas verdadero.
By equall weights,, as first with Art mixt with Mercury, very pure, with this mixture you may worke securely in a glasse made by the hands of a good Workman,for the first and the last muft be one or like ; but if possibly thou canst, the first venter is the truest.
*nitido: timido A **e: es N ***vientre: uiene N
26. Faced en tal guisa la obra* siguiente,
que se asemege** al fuego de ante;
por ende sabed ca es muncho bastante
e ansi*** non le deis mas fuego luçiente****,
enantes façed ca non se acreçiente*****
e baya pasando noches e dias;
ca si bos sufris****** aquestas porfias
ella bos dara señal esçelente.
Doe the following Worke in such maner, that you keepe the same fire that you did before, which will be sufficient, and be sure your fire gives no flame, and be sure also to watch it nights and dayes : and if you take that paine, you shall bee sure to finde an excellent reward.
*obra: ocra mss **se asemege: la cimenteis A ***ansi: si AN ****luçiente: creciente A *****se acreçiente: sea ardiente A ******sufris: facedes A
27. Beredes la obra en su* negregura,
trocando aquel ser de en como naçio,
ca non sera ya la cosa que obro
en su principio** la madre natura
enantes, aquella tan liquida e pura
que a la semejanza sera de la tinta:
tanto sera su forma distinta
de aquel ser primero desta criatura.
Thou shalt see the worke in its blacknesse, and that being changed, as it was first borne, which is not yet the thing that mother Nature gave in her first degree, but shall turne to bee so liquid and pure that it B shall be like to Inke, so distinct shall bee the forme of this creature from its first being.
*su: suma A **su principio: sus entrañas A
28. ¿Non bistes la carçel que fizo de seda*
para si el gusano, adonde murio,
e alli el su cadaber por muerto finco,
en fuesa** quel fizo, adonde se enreda?
ca la corruption en este non beda
de le resurgir*** en forma distinta
de la su primera, pues naçe e se pinta****
biuo e con alas en forma mas leda*****.
Halt thou not seen the Prison which the Silkworm makes for it selfe, where it dies? and out of that carcase dead in the Net it selfe made, in which no corruption can come, but riseth againe in a forme distinct from its first being, then is brought forth and paints it selfe, with wings in a more ugly shape.
*Non viste la casa cue fizo la seda A **en fuesa: en casa A ***resurgir: refugir A ****e se pinta: esempta N *****leda: feda (< foedam) A < quizás de laetam.
29. Ende beredes el mas escelente
punto* de aquesta obra diui[4v]na,
maguer el orfato padeçca ruina**,
porque alli*** un olor muy muy malo se siente;
en aqueste grado esta çiertamente****
el fecho***** mas graue de aquesta labor;
e asi sustentad el mesmo calor
en su primer grado alli permanente******.
Then shall you see the most excellent point of this Divine worke : open the bottle and it will seeme to bee ruined, for there will come from it a very stinking smell. In this degree is certainly the greatest labour in this work : for if it bee continued with the same heat, it wil certainly come to the highest degree of perfection.
29: estrofa 30 en ANP Seven treat *punto: secreto A **padeçca: parezca AN – ruina: a retina A – ruuina N ***porque alli: supuesto que A ****señal es llegando a aqueste accidente A *****fecho: tesoro N ******permanente: permaneciente A.
30. Asi vuestra obra comienza a viuir
despiritu nuebo e nueua sustançia,
donde se continua* la perseberançcia
del cuerpo, que sangre le viene a seruir;
non consintais, os bueluo a deçir,
que fuego mayor la faga combusta,
ca se fara colerica, adusta,
la sangre e al cuerpo bendra a destruir.
So our work begins to live with a new spirit, and new substance, from whence must bee continued the pcrseverance of the body, that so bloud may bee gotten in it. Doe not you then think of making a greater fire, for by that meanes the bloud and body will bee destroyed.
30: estrofa 29 en APN Seven treat *se continua: dispone A
31. Despues de pasada aquesta* labor color a
bereis otras munchas en sus diferençias,
ca son semejantes en sus aparençias**
a Argos*** e al Iris en su resplandor;
ca**** la sequedad del liquido umor
façe***** ser esto de baria pintura
fasta llegar a çierta****** blancura,
adonde aumentad un poco el calor.
After this colour is past, you shall see many more different in their likenesse and appearance : the Argos, and the Iris in their splendor, that the following of the liquid humour will cause to bee of divers colours, untill it comes at last to certaine whitenesse, then augment a little the heat.
*aquesta: el primer A **aparençias. dependencias A ***a Argos e: al arco de A ****ca: con A *****façe: viene a A ******çierta: suma A
32. Non vos fatigue, amigo, la obra
ni se escatime* la vuestra paçiençia,
pues este es el punto** de la vuestra herençia,
quando a la piedra lo blanco le sobra;
ca la fijaçion entonces ser obra,
e non puede ser ya mas desunida,
aunque mil años*** fuese ençendida,
porque la vnion**** entonçes se cobra.
Friend, bee not weary of your worke, and let it not trouble your patience, tor this is the first point of getting your inheritance. When the Stone is come to the whitenesse, it is then fixt, and can never be difunited, though it should burne 100. yeares, for the union is perfect.
32 N continúa aquí con la estr. 55 del lib. 2 *escatime: desatine A **punto: vinculo A ***mil años: por fuego A – ençendida: escondida ****vnion: fixacion A.
33. [5r] Creçed como os digo el fuego en un grado,
fasta llegar a la tanta blancura
que se asemeje a la nieue muy pura,
lo qual elixir de plata es nonbrado;
mas por ser el oro el muy* mas aspreçiado,
dejaldo en su vaso en su mesmo fuego
fasta la piedra benir a ser luego
en color çetrina lo blanco mudado.
Keepe, as I have told you, the fire in one degree, that it may come to such a whitenesse, as to bee like the pureft snow, which is called the filver Elixir. But in regard that Gold is more pretious in esteeme, let it alone in the bottle with the same fire, untill the Stone is come from its white into a Citron colour:
*oro el muy: sol metal A.













































































*Demogorgon fue un dios novedoso imaginado (malinterpretación de demiurgo) por Bocaccio en la Genealogia deorum. Forzando un tanto su etimología, el nombre fue interpretado como dios de la tierra, de démon y gê, y se imaginó que tenía su sede en las entrañas de la tierra.
A no ser que se considere de fecha anterior este Tesoro, Demogorgon fue alquimizado por primera vez G. Bracesco en La esposizione di Geber (1544), quien lo interpretó como símbolo del hierro, considerado como la materia prima del mercurio. Igual que hace con las otras figuras mitológicas que menciona, el Tesoro no lo presenta explícitamente como símbolo alquímico, sino como analogía poética del elemento tierra y del estado fijo, en este proceso de sublimación-fijación inspirado por la Tabla de Hermes.
S. Matton ha hecho un detallado seguimiento a esta figura en ”Demogorgon dans la littérature alchimique”, en Alchimie, art histoire et mythes (1995), 265-346.











3.6. Enrique de Villena.
Imaginamos que con las notas finales se pretendía reforzar, con la autoridad de Enrique de Villena (1384–1434), la bondad de los procesos alquímicos presentados en el Tesoro, quizás para amortiguar las posibles dudas sobre la autoría alfonsina. Pero la nota en claro tuvo el efecto de que algunos consideraran a Villena su autor, el primero Moratín.

Fernández de Moratín, L., Orígenes del teatro español, Paris, Librería de Garnier hermanos, 1883 (ed. or. 1830), 8
A la muerte de Enrique, el rey de Castilla Juan II, su sobrino, le encargó a su confesor Lope de Barrientos expurgar la biblioteca. La Crónica de Juan II explica que quemó algunos libros y se quedó otros:
Este cauallero fue muy gran letrado, & supo muy poco en lo que le cumplia. Y el Rey mando que le fuessen traydos todos los libros que tenia, los quales mando que viesse fray Lope de Barrientos, maestro del principe, & viesse si auia algunos de malas artes, y fray Lope los miro & hizo quemar algunos, y los otros quedaron en su poder.

Pérez de Guzmán, F., Rey don Iuan el II :cronica del … rey don Iuan segundo deste nombre / impressa por mandado del catholico rey don Carlos su visnieto, en la ciudad de Logroño, el año de 1517, Y agora de nueuo impressa … en … Pamplona por el original impresso en la dicha ciudad de Logroño por Thomas Porralis, 165.
Los libros que no ardieron fueron dispersados, según Juan de Mena (1411–1456), que como otros ilustres contemporáneos alababa a don Enrique como un erudito:



Es decir, la seguramente rica biblioteca de Villena fue objeto de rapiña antes del auto de fe, o eso se rumoreó, pero no parece que quedara ningún libro en poder del rey.
Aunque no consta que escribiera sobre alquimia, don Enrique se habia interesado por ella, al menos desde un punto de vista médico. En obras suyas mencionó títulos y citó contenidos que atribuyó a la Turba, el De mineralibus de Alberto Magno, la Summa de Géber y a Rupescissa. Su fama de alquimista, que siguió a la de mago, aparece también en dos cartas alquímicas de retorcido estilo latinizante, presentadas como un intercambio entre veinte sabios cordobeses discípulos suyos y él.
3.7. Apéndice C1. Tabla de cifras significativas.



Alfabetos o litere alchimistarum. BNE Mss. 7443.


3.8. Apéndice C2. Lustrach, Liber fenix (1499). BNE Mss. 7443


Lustrach, Fenix (1499). BNE ms. 7443.
Cap. 6. Qualiter lapis philosophicus debet operari.
O rex prudentissime, oportet illum errogantiam vitium a se expellere ac pium esse, probum et profundum rationis, timentem deum, hominibus propitium.
Sane, sicut superius extitit iam, [Tesoro, estr. 12>] prelatum argenti uiui, ex quo lapis noster conficitur, duas diuersas habet naturas, vnam quidem sica, altera vero humidam, quare si lapidem nostrum ex ipso componere volumus, oportet nos in initio illud diuidere in duas partes, quas prisci philosophi ad obcaecandum ignorantes pluribus et diuersis nominibus nuncuparunt. [T14>] Hermes, princeps huius philosophie et magister, partes illas cȩlum et terram nominauit, verum etiam masculum et feminam, Moise quidem terram et aquam, Salomon filius Dauit uirum et vxorem, Aristotiles siccum et humidum et etiam calidum et frigidum, Mireris philosopus ignem et aquam, Resinus uivum et mortum, Alfidius solem et lunam, Geber pater alchemistarum, argentum viuum et sulfur neccnon quatuor elementa, prout hec et alia in eorum tractatibus vidi larius contineri, que quidem omnia liçet enigmate tradita sunt, vera sunt si proprie inteligatur [<]. Set qualiter illas partes artificem qui ad componendum nostrum lapidem laborare intendit diuidere nesçesario, sic referamus. [T17>] Oportet primo vt capiat argenti uiui purum et mundum sicut exit ex sua minera et ipsum coque [T22 >] donec desicetur, sua humiditas siue frigiditas auferatur ab eo, et conuertatur in quadam terra rubea vel citrinissima, valde mundam, [T18>] quod fit in ampulla vitrea longum collum habens vt per illud humiditas euanescat, et per colli longitudinem argenti uiui fugere seu euadere nequeat, liçet esset apertum. [T19>] Que quidem ampula situata sit intra capsulam, vel ollam terream fortem vt ignem expectare possit, plenam çenericibus cribetatis in furno philosophico situatam; et sint çineres inter fundum ampulle et dicte capsulȩ ad spisitudinem tui pedis. [T20>] Deinde fac ignem mediocrem cum carbonibus subter ollam vel capsulam, taliter vt posset exalare, [T21>] et capsula siue olla habeat spacium medii pedis, non plus nec minus, et continuetur ignis die ac nocte absque diuortionem, [T22>] donec dictum argentum uiuum in terram siccam vt prȩdictum est conuertatur, quod fiet in spatio duorum anorum, vel infra. [T17>] Et caueat artifex ne pondus argenti uiui aut quantitas exçedat plus quam duas libras. [T24>] Cum autem argentum viuum vt dictum est fuerit siccum tunc habebis vnam de partibus supra dictis, quam philosophi vocauerunt terram, sulphur, feminam, vxorem, mortum, calidum, sicum [<], et fumum rubeum, prout supra dictum est. Altera vero pars* quam vocauerunt celum, aquam, humidum, masculum, virum, lunam, viuum, et fumum album, et argentum viuum purum, crudum et mundum, [T25>] quod quidem argentum viuum cum dicto sulfure siue terra misceatur equali pondere [<], ex quibus mixtis vnum corpus componitur quod vocatur et scribitur in philosophorum libris aes siue metallum ipsorum.
*El Tesoro no menciona esta segunda parte húmeda. En Lustrach tampoco queda claro cómo se obtiene. ¿Es el mercurio mineral, como lo interpreta el Tesoro, estrofa 25?
Ecce, rex illustrissime, iam tibi exposui omne quod philosohi çelauerunt et quod nullo modo patenter in suis libris scribere voluerunt, et iuro per deum verum et sanctum quod numquam in aliquo eorum libro hoc reperire potui. Sed deo oraui, qui sua misericordia mihi dictum corpus notificauit, quod est huius philosophie clauis et prinçipium intentionis. Gratias enim et laudes pro hoc redidi eum; quoque fac simile, qui hoc tibi per me aperuit. Et obsecro te, per eundem immortalem et omnipotentem deum te adiuro, ne cuique maliuolo, improuo vel alicui inepto hoc tam preciosum archanum detegas aliqualiter vel demostres, et hunc libellum comendes sub tali custodia nec per eum in hac scientia te inscienti valeat erudire.
Corpus vero philosophorum, siue aes supradictum, vt permititur, [T1-2>] quatuor tenet in se naturas, scilicet siccum, calidum necnon frigidum et humidum, et ideo sunt in eo quatuor elementa. [T25>] Quod debet poni in vase vitreo factum ad modum vrinale spiso [<] cum paruo ore per quod materia imponatur, [T18>] quod debet esse clausum cum luto magisterii taliter ne humitas dicti corporis possit exire. Et deuet esse vas dictum longitudinis vnius pedis [<] ++hominis practicantis quam alicui scripture++ [T19>] et debet colocari dictum vas intra aliud vas terreum factum ad modum capsule rotunde, plenum çinericibus cribellatis; quod quidem vas terreum debet aptari supra furnum philosophicum [T20>] taliter vt calor ignis fiendi equaliter berberit çircumquaque dicto vase vitreo cum materia, vt permiscitur, aptato intra dictam capsulam cum cineribus vsque ad medium inclusam [<]. Desuper ipsum coopertorium terreum adaptetur quod cooperiat dictam capsulam tangens et bene claudens orifiçium dicti furni circumquaque, ad finem quod calor ignis fiendi ascendere possit vsque ad sumitatem coopertorii aperte interiori, et possit idem calor intra dictum furnum remanere, et nullo modo vadat extra vas exalare, quod totum remittitur etiam artifiçis operantis ++
Et nota quod inter fundum dicti furni quod ad longitudinem trium palmorum cum dimidio deuet esse, et annum siue fundum dicte capsule debet aptare quamdam laminam terream, que vulgariter fogatia apelatur, in omnibus suis partibus perforata minutis foraminibus vt fumus per quod libet possit introire ad illum finem, quod calor ignis fiendi in fundo furni posssit absque rigore aliquo vsque ad dicti furni sumitatem ascendere, et asperitatem ignis prohibeas. Que quidem fogatia recte in medio furni fortiter existens colocetur et deinde [T20>] fiat ignis cum carbonibus temperatis [<] qui [T26>] duret equaliter die noctuque cauendo semper ne ignis augeatur vel minuatur [<], sed sit ad similitudinem caloris naturalis cibum in stomacho hominis digerentis. Qui calor continuetur donec [T27>] materia lapidis nostri inçipiat denigrari, et cum denigrata fuerit corpus aeris, erit totum liquefactum [<], quare in Turba philosophorum Bonellus: Videntes autem nigredinem illam venire, scitote iam corpus liquefactum esse. [T30>] Et tunc caueatur ne ignis supreme augmentetur, quia infans seu compositum, quod tunc vitam habere incipit, extingueretur et totum corpus destrueretur. Et est sciendum quod hoc opus quodam modo creeationi hominis in vtero matris sue assimilatur; et ideo in Turba scribitur etiam et nostrum corpus habet animam et spiritum. Et qui habet spiritum habet sanguinem, quo suauiter nutriatur ne sanguis in coleram conuertatur. Propter quod furnus taliter deuet esse compositus vt caueat ab igne nimis, ne per nimium calorem opus anichiletur [<].
Et est notandum quod dicta coctio, que prima inter philosophos reputatur, non habet tempus certum nec espresse determinatum, set rem longam, propter quam longitudinem valde est studiosa*. Tamen cum gaudio espectan[145r]da, quia cum inopere dicto nigredo appareat, scitote rectam viam inuenisse. Rex, tunc debes laetari, quoniam donum maximum a deo tibi est concessum.
*studiosa: ¿fastidiosa?
| Ps-Arnaldus de Villanova, Novum lumen, en Opera nuperrime reuisa (1520) y reed. Cap. 4. De gradu ignis cum apparuerit nigredo. |
|
| Cum vero compositum, vt dictum est, denigratur, [T30>] continuetis ignem eiusdem gradus [<] donec albedo in ventre eius oculta appareat, nam sic appropinquatur fixioni. Notandum quod in ipsa nigredine [T31>] multi et diuersi colores apparent, de quibus philosophi non faciunt mentionem: nam quandoque viridem, quandoque violaceum, quandoque liuidum et nigrum, et quandoque omnes colores simul, vt in yri apparent [<]. Et scias quod in aliis rebus numquam natura tot colores exibuit sicut ibi, et hoc totum ante veram dealbationem, que venit inmediate post dictos colores. Tamen philosophi tres colores principaliter nominarunt qui dicuntur virtutes anime, sine quibus opus perfici non potest, primo nigrum, secundo album, terçio rubeum; quare in Turba ait Diomedes: Veneramini regem et etiam vxorem, ne comburemini eos nimio igne, ne fugiat, quia nescitis quando indigetis hiisque regem et suam uxorem emendat: coquite igitur eos donec fiant nigri, deinde albi, deinde rubei, deinde tingens fiat venenum. [T31>] Item sciendum est quod quando colores diuersi supra nominati apparent in opere, tunc humiditates corrumpentes in dicto lapide siue composito existentes incipiunt desicari, per quam desicationem albedo apparet [<], in qua albedine sulfur siue terra inuenitur, siue coniungitur cum argento uiuo et vnum trahit alterum semitem vniendo et coniungendo. Et tunc natura letatur per naturam et natura naturam continet et per naturam natura, et e conuerso, continetur, [T32>] postquam ab inbicem numquam possunt per aliquam viam separari [<]. | Cum vero totum est nigrum, continuetur ignis eiusdem gradus, donec albedo in ventre ipsius occulta appareat, nam sic approximat fixum. Notandum autem quod in ipsa nigredine multi colores apparent, de quibus non faciunt philosophi mentionem. Nam quandoque totum fit viride, quandoque liuidum, quandoque violacei coloris, quandoque etiam ex uno latere vasis fit viride, ex alio nigrum, vel liuidus intus et viride extra. Hi tamen colores omnes sub nigro comprehenduntur. Et quoniam in eis nulla perfectio essentialis existit, ideo philosophi principaliter tantum inter caeteros colores nominant tres videlicet, quae virtutes animae dicuntur, scilicet, nigrum, album & rubeum. Quare in Turba: Veneramini regem & suam uxorem et nolite eos comburere, ne fugetis eos nimio igne, quoniam nescitis quando indigetis his, qui regem & suam uxorem emendant. Coquite eos ut fiant nigri, deinde albi, post rubei, tandem tingens fiat venenum. Item fiat lapis albus combustione & humore seu liquefactione. Per aquam dicitur sequi mortificatio quae apparet in nigredine primo apparentia, in qua mortificatione vniuntur spiritus, id est, desiccantur, quia nisi corpora desiccentur non apparent colores animae, quae nigredo et nubes appellantur. Item magnesies, cum dealbatur, non permittit spiritum fugere, quia natura naturam continet. |

Et est valde cauendum ne artifex [T31>] cum compositum inçipit dealbari obliuiscatur ignem aumentare [<] secundum modum inferius descrip[146r]tum, licet vsque ad aparitionem dicti albedinis lentus ignis semper administrandus finem expectando, cum patientia et mora et absque tedio. Et scias quod absque prolixitate quod ad perfectionem operis nequit peruenire, et in hoc pasu multi errauerunt et propter eorum impatientiam et tristitiam per ipsos conuerenter diminutum dimiserunt et incomplectum, et propter prolixitatem operis desperati sunt de eodem opere. Et ideo Barsem in Turba: Heu nobis, doctrine filii, quilibet vestrum arboris inserens non expectat fructum habere nisi post tempus, seminem seminans non sperat metere nisi post menses. Qualiter vultis ergo hanc mirabilem oblationem habere absque prolixitate et regimine continuo, cui in hoc mundo nihil sibi par vel simile inuenietur, nec tanti valoris et virtutis? Et notifico vobis quod nihil magis dolorem generat corde quam error in hac arte, dum quis putat se fere totum mundum habere et propter impatientiam et festinantiam in regendo, nihil penitus in manibus suis inuenit. Ideo precipitatione vos tedeat.
[T33>] Postquam vero materia siue compositum supra dictum venit ad albedinem mutandus siue augmentandus est ignis gradu fortiori, sed non vltra modum, sed talis qui calorem virtutis habeat ad desicandum. Et in illo gradu ignis in antea decoquatur donec fiat albior niue, qua albedine apparente perfecta tunc habes sulfur album siue perfectum fermentum ad argentum faciendum.
Sed quia aurum praeualet argento, philosophi cupientes, vt dicens, et archanum et finem ac effectum totum huius lapidis preçiosissime enucleare, cum inuenerunt predictam albedinem perfectam, processerunt ad fermentum auri per hunc modum videlicet, quod dictum fermentum album siue sulfur in eodem vase et in eodem igne dimiserunt donec albedo illa in citrinum colorem incipit transmutari [<].
| [T34>] Dum vero citrinus color apparere mutatur sibi fortior gradus ignis et deinde per ignem fortem et fortiorem materia efficitur rubea siue citrinissima. Et per fortiorem ignem non potest errare et per se ipsam in dicto igne incipit aliquantulum eleuari et crescit ad modum paste, et deinde non potest in alium colorem preter quam in rubeum comberti [<], qui calor est vltimus. Et ideo quidam philosophus in Turba ait: Exposito in spiritum rubeum fit nouum principium. Qui tunc in illo rubeo apparente suam perfectionem et naturam ostendit ocultam. Et nota quod omnes decoctiones supra dicte hoc facere possunt in vno vase, per ordinem tamen ignis iam dictum. | Cap. 7. […] Hic autem cinis rubicundissimus impalpabilis in se ipso eleuatur, etiam crescit in modum fermenti |
| Cap. 7. […] Quare in Turba dicitur, ex composito in spiritum rubeum verso, fit mundi principium* |
*Cinon, sermo 17, ed. Ruska.
Cap. 7. Qualiter dictus lapis calcinetur.
[T35>] Denique vero cum dicta materia siue compositum, vt permititur, diruitur et eleuatur, capiendum est et ponendum in alio vase terreo fortissimo, facto ad modum scutele in qua fiunt casei, cum coopertorio vene aptato magno, secundum multitudinem materiei, ita quod materia ocupet terçim partem vel mediam dicti vasis; deinde mittatur in furno reverberationis et administretur ignis flame clare et fortis cum lignis [<] siccis non fumosis, [T36>] in quo igne duobus diebus integris absque assatione flame permaneat, donec tota materia sit perfectissime calcinata seu rubicundissima et impalpabilis [<], et tunc erit perfectissime depurata et fixa et numquam postea ignis in ea aliquam actionem facere potest, si per mille annos in eo manet. Cum enim modo predicto calcinata fuerit, eleuatur et cresçit ad modum fermenti, [T38>] et separatur ab ea in calcinatione predicta quedam terra nigra perlucida, quoniam in fundo vase subdicta materia inuenitur. Vnde aserunt experti philosophi quod tunc perfectio fixationis apparet et in ea existere […].
Cap. viij. Qualiter datur ingressio lapidi predicto vt penetret et tingat metalla.
Cinis vero siue terra, vt permititur, calcinata, cum ad mundificationem deducta sit, [T38>] caret tamen fusione et ingressione videlicet, quod aliquod metallum super quod proieta fuerit tinegere nec ingredere posset, et hoc propter maxima siccitatem quam habet, [T39>] et ideo de necessitate oportet eidem restituere humidiatem sibi oblatam, qua restituta ome corpus metallicum super quod fuerit proiecta penetrabit, finget et perfiçiet absque diminutionem aliqua.
Sed qualiter humiditas et liquefactio sibi restitui debet, hoc maximum et vltimum huius scientie arcanum existit et a philosphis valde ocultatum.
Quare, rex serenissime, vt supra te precor et exoro vt eum secrete habeas nec alicui illum detegas, ne de peccatis huiusmodi reuelationis causa te oporteat coram deo reddere rationem. Noscas quod humiditas siue sudor reditur dicto çineri per modum a philosophis probatum, et est vt recipias vnam partem dicti elixir siue cineris et misce cum eo totidem de mercurio [T40>] et decoque simul, vt supra in prinçipio compositionis fecistis, donec materia primo fiat nigra, deinde alba, deinde rubea, quod deo dante sine dubio fiet in breui tempore, [<] et tunc penetrabit et tinget et ingredietur perfecte omne corpus metallicum fuscum, super quod proiectum fuerit, in verissimum aurum melius quam de minera procrearetur. Et est sciendum quod dictum elixir, prout dictum est, complectum et perfectum, habet formam lapidis parum perspicuitatem habentis, colorem citrinissimum et frangitur cum modico ictu, cuius vna pars tingit et conuertit plurimas partes mercurii in veram tintura siue lapidem et deinde in verum aurum melius quam de minera exit, cum modis proiectionis in quibus subtilitas est sicut in capitulo sequenti videbis ad plenum contineri.
Cap. ix. Qualiter lapis predictus proieçitur in metallis.
Sed quia graue est millia partium simul et semel proiectiendo tingere, proiectionem facias isto modo*:
*En el proceso que sigue falta la llamada orientación metálica con oro, estrofa 43, intercalada en el Tesoro entre las multiplicaciones. La teoría de Lustrach, como la del Liber lucis, es operar con mercurio solo. Al final de una versión corta de este tratado (titulada De confectione lapidis, en Verae alchemiae, 1561, 230), el autor de la copia comentó:
De fermentatione autem solis vel lunae numquam mentionem facit hic magister, cum tamen omnes philosophi concorditer dicant quod sol facit solem, et fixum figit, et qualem semen in terram seminaveritis tale et metitis, et non potest inveniri in re quod in ea non est, et caetera similia multa. Tu autem sicut prudens et discretus elige quod bonum est (omnibus probatis) et applica fermentum ut scis, etc.

| J. de Rupescissa, Liber lucis, en Secreta magnalia (1579) y reed. De nona operatione, circa ordinem proiectioni faciendo. |
|
| [T42;44>] R/ vnum cruçibulum et pone in eo uncias C mercurii crudi cum sale et aceto bene loti et dictum cruçibulum supra ignem, et cum dictus mercurius ceperit fumare proice super ipsum untiam I dicti lapidis siue elixir et cooperi crucibulum cum coopertorio terreo, [<] [T45>] et postea permite infrigidari et totum conuertetur in elixir siue medicina [<]. | Cum volueris facere proiectionem sic facies: Recipe centum partes mercurii cum sale et aceto loti & pone in crucibulum super ignem. Cum autem coeperit feruere, pone vnam partem huius elixiris dicto modo praeparati super centum partes illius mercurii abluti, & fiet totum medicina super alium mercurium ablutum. |
| Item R/ ex dicto elixir vltimo siue mediçina uncciam I et proiice eam super alias uncias C mercurii crudi et loti cum sale communi et aceto, vt supra dictum est, in crucibulo in igne calefacti et dimitte infirigidari et totum couertetur in elixir xiue medicina. | Deinde proiice partem vnam illius medicinae coagulatae super centum partes mercurii abluti in crusibulo feruentis ad ignem, & adhuc totum fiet medicina. |
| [T45>] Deinde R/ unciam I istius mercurii vltimi congelati et proiice super 3 uncias plumbi vel mercurii et totum conuertetur in aurum, melius quam de minera procreatur, ad omnem iudicium. Et est sciendum quod dicta mediçina quodcumque aliud metallum super quod proiecta fuerit, tam purum quam impurum, in verum et purissimum aurum conuertit [<]. […] | Postea pone partem vnam istius medicinae vltimo congelatae super centum partes istius mercurii abluti & fiet totum aurum vel argentum, in omne iudicium optimum, secundum quod fuit paratum elixir ad album vel rubeum. |
Cap. x. Quales virtutes habet lapis philosophicus.
Asserunt itaque omnes philosophi experti et pro certo lapis supra dictus, dum ductus est ad vltimam sui perfectionem ante dictam, quod vitrum façit maleabile, si super ipsum fusum de dicto lapide proiiciatur; et nihilominus cristalinum fusum modo simili tingit et conuertit in caruunclum verum.
Nunc autem de vltima et digniori parte nomini tractatus, restat videre de nostro lapide quandam nobilissimam efficatiam et virtutem vreuiter et summatim, et cum est dignissima. Et ideo dicitur quod lapis siue elixir antedictum ad sui seruitium fuit adiuentum, cunque vidimus ex multis vegetabilibus ac etiam animalibus et multis aliis speciebus, per medicos diuersos multas conficere medicinas cum quibus videmus corpora humana conualescere et curari, videmus aurum minerale et multos lapides preciosos moliri et teri et in illis pro magnatibus et diuitibus apponi, per quam nosçitur sanitatem eisdem restaurari et a diuersis egritudinbus liberari. [T46>] Quanto ergo melius perfectius et rationabiliter per hanc virtuosissimam et preciosissimam medicinam, que non habet extimationem, possunt sanari et curari corpora humana, cum ipsa medicina sit spiritualis, mundissima et nihil in ea sit superfluum aut aliquid diminutum, propter qud afirmant adhuc philosophi quod dicta mediçina siue elixir curat et sanat perfecte leprosum et quodcumque morbum extrinsecum et intrinsecum, frigiditates seu caliditates, cause procesum. […]
NOTAS
- García Avilés, A., «Imágenes mágicas», en Rodríguez Llopis, M., (coord.), Alfonso X. Aportaciones de un rey castellano a la construcción de Europa, Murcia, Editora Regional de Murcia, 1997, 135-172. ↩︎
- De este astrólogo no hay una identificación segura. G. O. S. Darby, («The Mysterious Abolays», Osiris, 1 (1936) 251-259), enumera cuatro candidatos, de los cuales el que parece más aceptado es un astrónomo llamado Qadi Abu al-Gays (s. XI-XII). ↩︎
- La marcassita aurea. ↩︎
- Annoxatir es una transcripción de an-nuchādir, palabra de origen persa. ↩︎
- En el uso que se hace en el lapidario, la palabra maestría designa el conocimiento más completo de un oficio o arte manual. ↩︎
- Corriente, F., Diccionario español-árabe. diccionario árabe-español, Madrid, Instituto Hispano.Arabe de Cultura, 1970. Estrabón, Geografía, 16, 24. ↩︎
- El procedimiento para descubrir la virginidad fue imaginado en obras posteriores. Así lo recoge recoge el lapidario de Arnoldus Saxo: «Aqua ab eo lapide bibita, si bibens est uirgo non urinabit, si non est uirgo urinabit, et sic uirginitas in eo experitur». ↩︎
- Según Arnoldus Saxo: «Kacabre lapis est et gagates idem, scilicet, mollior, nec uitutibus ab eo discrepans nec colore [alius glaucus, alius niger]». Es una variante de transcripción de carabe, que veremos enseguida. ↩︎
- En Singularium pars prima (1599), segunda dissertatio. ↩︎
- Publicada con el título de Naturalis historiae opus nouum (1551). ↩︎
- Los griegos llamaron ἤλεκτρον al ámbar, a partir del nombre de la aleación amarilla de oro-plata, considerada un metal en la antigüedad. ↩︎
- Alambre es aquí la transcripción del ár. al-Ganbar (el castellano actual alambre proviene de arambre < lat. aerumen). ↩︎
- La iargonça amariella aparece en el segundo y tercer lapidario. En el primer lapidario se explicaba en el grado 15 de Leo, que está perdido. Es el jacinto (circón). ↩︎
- Esta cualidad mágica se adjudicó también a la celidonia, de flores amarillas y savia rojiza: «Si lapis magnetis rotundus fuerit ex ipsa herba inuolutus et in panno albo deferatur, deferens honorabitur a magnatibus». ↩︎
- Este Aristóteles es el mismo que el mencionado en el lapidario alfonsí: «Los que escriuieron de las piedras assi como Aristotil que fizo un libro en que nombro sietecientas dellas». ↩︎
- Editado por V. Rose, ”Aristoteles de lapidibus und Arnoldus Saxo”, en Zeitschrift für deutsches Alterthum (1875). ↩︎
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