
Giovanni Sercambi de Lucca (1348-1424) trabajó como boticario en Lucca, una ciudad italiana a unos seis kilómetros al oeste de Florencia. Pero también es considerado por la Historiografía como un historiador y literato. Escribió sus Novelle en unas fechas no totalmente aclaradas por sus estudiosos, que dan un intervalo entre 1390 y 1402. Son un conjunto de más veinte relatos cortos, representativos de los géneros populares de su tiempo, como fábulas, anécdotas, poesía oral y fairy tales. En una de estas historias, la número XXII, titulada De falsario, aparece de nuevo el cuento que centra este estudio sobre el fraude del alquimista. Pratt y Young aceptaron la leyenda de una versión de las Novelle escritas en el año 1374, con lo que especularon que Chaucer pudo haber conocido esta tan temprana versión en el viaje que éste hizo a Milán en el año 1378, cuando los gobernantes “eran coleccionistas de libros y mecenas de la Literatura”[1].
En el relato, un reconocido cocinero, Giuda d’Ascoli, bajo el pseudónimo de Zaccagna, que opera en Siena, entierra subrepticiamente una gran cantidad de una tierra llamada “ocra” mezclada con oroprimente en la propiedad de Pitillo y le dice a éste que eso servía para multiplicar el oro alquímicamente, lo que interesa a Pitullo y le insta a proceder. Tras continuar la secuencia clásica del relato, Pitullo paga a Zaccagna mil florines para que le enseñe el secreto del proceso. Pero en esta ocasión el fin del cuento no es el esperado ni el habitual. Tras muchos intentos fallidos de Zaccagna, Pitullo aprende el falso proceso de multiplicar el oro y el falsario es detenido por las autoridades, que le condenan por ello a morir quemado.
El método usado será recordado por Étienne François Geoffroy, en las Supercheries. El “Chaucer-centrismo” se resiste a situar como fuente del Canon’s Yeoman’s Tale al texto de Sercambi, aunque sí gusta de presentar a ambos juntos en sus trabajos, siempre en referencia del texto inglés y en apoyo a la extensión de la crítica de la Alquimia. Si la referencia no fuera ésa, sino la influencia del relato versionado por el lucano, seguro que leeríamos opiniones muy distintas:
Richard Guerin, «The Shipman’s Tale: The Italian Analogues,» English Studies, 52 (1971), 412- 419, si bien la mayoría de los paralelismos citados por Guerin ya habían sido señalados previamente por Robert Pratt en «Chaucer’s Shipman’s Tale and Sercambi,» Modern Language Notes, 55 (1940), 142-145). Peter Nicholson señala unas doce coincidencias menos aparentes entre las historias de Chaucer y Sercambi en «The Literary Relations of Chaucer’s Shipman’s Tale» (Tesis Doctoral, Universidad de Pennsylvania, 1973), pp. 90-102. Se deben tener en cuenta otras dos posibles influencias de Sercambi sobre Chaucer: partes de la novela 51 se parecen a las líneas 377-90 de The Pardoner’s Prologue (donde The Pardoner extorsiona grandes sumas de las congregaciones al especificar que los grandes pecadores, especialmente las adúlteras, no deben dar ofrendas a sus reliquias), y el prólogo de The Canon’s Yeoman’s Tale son paralelos a la historia 21 de Sercambi, en que ambos autores presentan fraudes perpetrados por alquimistas.
Tan sólo John W. Spargo y Donald McGrady se han decidido a tomar el relato del falsario de Sercambi como una referencia para el uso de Chaucer[2].
Pero vayamos, finalmente con el relato:
Encontraron el tesoro; Hubo un FILÓN de más que diez canastas que tomaron para la casa de Pitullo. Zaccagna trajo a Pitullo para Siena y ellas trajeron crisoles para lanzar ans devueltos para la casa de campo. Y allí él construyó un horno, y tomando un set de balances que él midió fuera de seis onzas de ese filón y calculan él en un crisol en llama alta. Zaccagna, sosteniendo en su boca un grano de oro pesando sobre una onza y soplando a través de una opción de venta del tubo en el crisol y el polvo salieron de eso. Edificando los ans de fuego soplando, eventualmente él fundido fuera de esa onza de oro que Zaccagna había puesto en crisol. Y lanzándolo en una vara, Zaccagna dijo para Pitullo: “Lleve este oro a Siene y véndalo, y no le deje intentar lograr menos esos ocho florines, pues es buen oro; Salga a buscar a joyeros y batidores de oro ”. Y en verdad el oro valió una buena mitad más que ocho florines. Pitullo, quien había visto el filón metido en el crisol no consciente del oro meter en él Zaccagna, contestó: “Seguramente el filón que hemos encontrado vale muchos florines; Quizás muchos que el mejor comerciante de Siena no haría tan muchos ”. Y esto fue lo que él dijo como él se marchase a Siena. Pitullo paga a Zaccagna 1000 florines para una demostración del proceso secreto: Y tomando seis onzas de esa tierra y metiéndolo en el fuego, Zaccagna sujetó un tubo en su mano y Pitullo otro. Y mientras el fuego se aumentaba, Zaccagna dijo: “Sople como esto”. Y mientras él soplaba, él puso en el crisol una buena onza de oro. Pitullo dijo: “Sople duro”. Pitullo continuó soplando. Y él hizo tantas veces, un tanto así que el oro se derritió. Lanzándolo en una vara, Ptullo dijo: “Ahora, sabré cómo hacerlo”. Pero después de attemps sin éxito numerosos por sí mismo, Pitullo Wises arriba. Las autoridades son convocadas y Zaccagna es esperada con aprehensión. Él confiesa bajo la tortura, y está quemado como un “falsario”, un falsificador.
[1] Pratt, R. y Young, K., “The Literary Framework of the Conterbury Tales”, en Bryan W. y Dempster, G. (eds), Sources and Analogues of Chaucer’s Canterbury Tales, Londres, Routledge & Kegan Paul, 1941, 1-81, cita en página 32. Otros se inclinan a una fecha cercana al año 1385 (Correale, R. y Hamel, M. (eds), Sources and Analogues of the Canterbury Tales, Cambridge, D. S. Brewer, 2005, 2 vols. Vol. I (escrito con Vincent DiMarco): “The Canon’s Yeoman’s Tale», 736). Luciano Rossi, en cambio, afirma que no fue escrita antes de 1400 en sus muchas publicaciones.
[2] Spargo, J., “The Canon’s Yeoman’s Tale”, Sources and analogues, ed Bryan and Dempster, 685-695. McGrady, D., «Were Sercambi’s Novelle Known from the Middle Ages on?», Italica, 57-1 (1980), 3-18
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