Introducción
Me he encontrado esta prueba de artículo que escribió hace algunos años Agustín Fernández Merino para una colección fallida que íbamos a hacer en la Universidad de Sevilla. Bueno, no fue del todo fallida, ya que nos pusimos a escribir y de dicho trabajo han ido saliendo cosas. Es un pequeño homenaje que le hago y que, creo, puede serles interesante. Yo sólo he añadido las imágenes.
Vamos a acercarnos a una botica para ver las sustancias, los instrumentos, las operaciones y los libros utilizados para la preparación de los medicamentos. Como el uso de remedios por el hombre se pierde en la noche de los tiempos y como la Historia de la Farmacia es distinta en cada época o región centraremos nuestro recorrido en una farmacia europea, predominantemente matritense, de los siglos XVI al XVIII.
La parte de la botica dedicada a la preparación de medicamentos tiene muchos elementos comunes con un laboratorio de alquimia: instrumentos, recipientes, sustancias (plantas, animales, metales, minerales), unidades de medida, símbolos, operaciones (trituraciones, destilaciones, calcinaciones, fusiones, filtraciones, extracciones, digestiones, …), fuentes documentales, etc., Uno de los ejemplos más representativos lo tenemos en la Farmacopea de Lisboa[1] que copia literalmente, del Curso Químico de Lémery[2], las siete láminas en las que se representan “los aparatos y vasos explicados en este libro”. Por otra parte, resulta sumamente curioso el comprobar como tras el descubrimiento por los alquimistas de determinadas sustancias, como los ácidos inorgánicos, el antimonio, la sal de Glauber …, las encontramos poco después como remedios en las farmacopeas.
Los sentidos del boticario son los únicos instrumentos de análisis y control. Las plantas, animales y minerales van a ser catalogados por sus formas, colores, olores, sabores y los grados del calor van a ser controlados en parte por el tacto.
Instrumentos del farmacéutico
Sin más preámbulos entramos en la botica, de manos de las farmacopeas[3] y de los tratados de alquimia[4], y vamos a describir el utillaje usado para la preparación y conservación de los medicamentos. Los presentamos por orden alfabético:
1.- Agitaculum: agitador.
2.- Ahenum: recipiente metálico, de cobre o de hierro, de dos pies de altura y de casi la misma anchura. Tiene una tapadera, para cubrirle, hecha de una lámina de cobre redonda con una abertura en el centro para colocar la cucúrbita. El diámetro de este agujero debe coincidir con el de la cucúrbita. Tiene también otro agujero al lado para que pueda salir el vapor y para introducir agua:

3.- Alembicus: Alambique. Es el capitel que se coloca sobre los recipientes inferiores para que reciban los vapores.

Clases de alambiques :
A) Alembicus rostro prolixi: alambique con el pico largo.

B) Alembicus curti nasi: alambique con la nariz corta.

C) Alembicus coecus: alambique ciego.

D) Alembicus reductos & eiusdem formae amplioris: alambique de reflujo, con la misma forma pero más grande.

E) Pileus seu campana rostrata potissimum ex plumbo candido aut aere stannato: gorro o campana con pico de estaño o de cobre estañado.

F) Alembicus sublimatorius turritus cum foramine exploratorio vértice: alambique sublimatorio en forma de torre con un orificio en el vértice.

G) Sed magis in apicem eductus. Ex argila confici solent retinaculis & mutulis intus structi: alambique sublimatorio de arcilla. Interiormente está construido con salientes o pequeñas repisas y ataduras.

H) Quo utimur in aquis interdum capiendis & hydrargiro, ita ut idem vas duo sustineat munia.

I) Alembicus coecus cum tubulo ad immitendam emittendaque materia; et iste tubus etiam reclinari solet ut in litera T: alambique ciego con un tubo para introducir y sacar sustancias; este tubo también se suele reclinar como en la letra T.

k) Campana forma: alambique con forma de campana.

L) Mitra para el serpentín.

M) Cydaris rostrata in apice. Spiritus graviores deducti possunt per meatum sed magis aheriri fistulam centendunt: “cydaris” con pico en la parte superior. Los espíritus más pesados salen por el conducto y los más ligeros salen por el tubo de arriba.

N) Operculum calvariae instar cum syringa in altum: tapadera con forma de calavera con un tubo en la parte superior.

O) Alembicus cum refrigerio: alambique con refrigerante.

P) Alembici minusculi pro cucurbitulis & phiolis: pequeños alambiques para pequeñas cucúrbitas y redomas.

Q) Alembicus coecus rostrato: alambique ciego con pico.

R) Coecus triple: alambique triple ciego.

S) Rostratus triples: alambique con tres picos.

4.- Ampulla: Ampolla

5.- Arcula: Caja
6.-Capsula: Bote.
7.- Catillus (Catillus cinereus): recipiente para fusión.
8.- Catinus: Crisol. Clases de crisoles:
Catinum terreum marginis intergri: crisol de barro con los bordes íntegros.

Alium (catinum) excisi pro retortas: otro crisol cortado para acoplar las retortas.

Catinum fundi plani: crisol con el fondo plano. Idem, quinta figura.

Catini fictiles triqueti: crisoles triangulares de barro. LIBAVIO (1606), p. 172.


Cinerarium: crisol de cenizas. LIBAVIO (1606), p.171.

9.-Circulatorium (LIBAVIO (1606), p. 175): Circulatorio, Pelícano, o Vaso de Hermes. Es un recipiente de vidrio en el cual se introduce un líquido cuyo vapor, ascendiendo y descendiendo, es sometido a un movimiento casi circular.

Los recipientes para realizar la digestión y los pelícanos tienen la siguiente forma:
A) Cucurvita cum fundo vesicae ad digerendum: cucúrbita con fondo de vejiga para la digestión.

B) Due cucurvitae oscilantes: dos cucúrbitas que se besan.

C) Cucúrbita cum alembico caeco: cucúrbita con alambique ciego.

D y E) Digestoria fistulata ex binis partibus: digestorios con tubo y divididos en dos partes.

F) Digestorium cintinbuum fistulatum: digestorio continuo con tubo.

G) Pellicanus ex figura avis collo reflexo: pelícano con forma de ave con el cuello doblado.

H) Pelícano con tubo en la parte superior.

I) Circulatotium brachiatum: circulatorio con brazos.

K) Iubilans vocari potest: se le puede llamar el alegre.

L) Rebecca cum hydria: Rebeca con un cántaro.

M) Boca contra boca.

N) Los bailarines o danzantes.

O) Crumena.

P) Águilas.

Q) Buitres.

10.- Clibanus: horno portátil.

11.- Cocleare: cuchara. LIBAVIO (1606), p. 177, V):

12.- Colatorium, Colus: coladera, filtro. LIBAVIO (1606), p. 177, G.

13.- Concha: Concha. LIBAVIO (1606), p. 177, C.

14.- Corneta, Retorta, Matratium: retorta, matraz:

15.-Craticula: parrilla. LIBAVIO (1606), p. 177, I y K. Clases:
1. Craticula cuadrata: parrilla cuadrada.

2. Craticula rotunda: parrilla redonda.

16.- Crucibulun: Crisol para fundir metales.
17.- Cribrum: Criba, tamiz.
18.- Cucúrbita[5]: Calabaza. Clases de cucúrbitas( LIBAVIO, p. 172):

Α) Cucúrbita vocatur ex simitudine fructus aliqua: se llama cucúrbita por su semejanza con la calabaza.

Β) Cucúrbita magna: calabaza grande.

Γ & Ε) Cucurbitulae, qualibus utuntur in opellis separatoriis aurifabri & docimasticae: calabacitas que usan los orfebres y los docimásticos en sus trabajos de separación.


Δ) Ampulla eiusdem usus, sed ex denso solidoque vitro, quamquam levi ofensa, ut nobis evenit, talia vasa rumpantur: ampolla con el mismo uso pero construida con un vidrio duro y frágil.

Ζ) Canna ex crasso vitro. Nonnumquam & ferrea fit cum trochleis & operculo ad figendum compescendumque hydrargyrum praeparatio. Nonnulli substitutione ei fistulam aeneam aut chalybeam: tubo de vidrio grueso. A veces se hace de hierro con tapón o tapadera para retener el mercurio durante su preparación. En ocasiones se sustituye por un tubo de bronce o acero.

Η) Qetaniumn seu ampulla cum collo gruino. Phiolam vocant vulgo: qetanium o ampolla con cuello de grulla. Vulgarmente se les llama fiolas (redomas).

Θ I Λ Μ) Son de la misma clase que las fiolas (redomas).En estas fiolas de cuello largo se recogen los espíritus.


Κ) Diductum ampliarumque habet collum ad alambicum accipiendum, quamquam & caeteris accommodari queat intervente massae, cerae, papyri vel similium.

Ν) Cornu Hermetis seu cucúrbita retorta: cuerno de Hermes o cucúrbita retorta (torcida).

Ξ Ο Σ Ψ) Eaque item capacior, angustior, rostro longi, brevis, rectioris, curvatioris pro necesitate.
Ρ et Π) Due sunt partes integrantes retortae matallicae ut seiunto rostro repurgari queat: la retorta metálica está compuesta de dos partes para que se pueda separar el pico y limpìar.

Τ) Pequeña retorta oblonga.

Υ Φ Χ Ψ) Tienen agujeros en el cuello para introducir el agua, y, si el uso lo requiere, emitir espíritus.

Ω) Vocatur matula, interdum matratium quod ex metreta est corruptum: se llama mátula, a veces matraz, que es una corrupción de metreta.

S. plomo/saturno) Cucúrbita terrea sublimatoria cum limbo ad sustinendum operculum & iunctuas exactiores admitendas: cucúrbita, para sublimar, de tierra; con una banda para sujetar el tapón y para conseguir un cierre mejor.

Estaño/Júpiter) Olla ferrea cum nodis clavatis ad aquas regias: Olla de hierro con lazos clavados para las aguas regias.

Hierro/Marte) Eius collum respondens nodis, ut ferreis filis colligantur quo minus hiscant: su cello se asegura con nudos para que se puedan unir con hilos de hierro para que no se rompa.

19) Dioptra: dioptrio. LIBAVIO (1606), p. 177, L y M. Clases:
1 y 2) Dioptra circularis: dioptra circular / Dioptra quadrata: dioptra cuadrada.

20) Diploma, i. e. MB: Baño María.
21) Excipulum: Vasija para recibir o recoger.LIBAVIO (1606), p. 174.
1) Ampulla magna terrea aliquando etiam ex ferro: ampolla grande de tierra, a veces puede ser de hierro.

2) Ampulla ventriculosa simples, colli ampli & firmi, ut calonis manus intromitti queat: ampolla simple con forma de vientre. El cuello es amplio y sólido para que el operario pueda cogerla bien con las manos.

3) Excipulus coecus, ideo dictus, quia fistulam in ventre habet: Recipiente ciego que tiene un tubo en el vientre.

4) Excipulus geminatus ventriculosus & in posteriorem: dos recipientes con forma de vientre. Los espíritus más sutiles pasan al segundo recipiente.

5) Excipulus geminatus oblongus aqua delabente in inferiorem, spiritu ambulante in superiore: dos recipientes oblongos. El agua cae al recipiente inferior, los espíritus quedan en el superior.

6) Los mismos recipientes con otra forma.

7) Biventer continuus cum respiraculo in priore: recipiente con dos vientres y la boca en el superior.

8) Excipulus furax: recipiente ladrón.

9) Ampullae species vulgaris usus: Botella parecida a las de uso común.

10) Cucúrbita exceptoria: cucúbita utilizada como recipiente.

22) Fictile: Vasijas de barro.

23) Forfex: tijeras para cortar láminas metálicas. LIBAVIO (1606), p. 177, S.

24) Forceps: tenazas. LIBAVIO (1606), p. 178.

25) Infundibulum: Embudo. LIbavio (1606), p. 177, D.

26) Lagena: cántara, frasco, botella.
27) Lebes: caldera, olla de metal, perol.

28) Lima: lima.
29) Malleus: martillo.
30) Manica Hipocratis: manga de Hipócrates.
31) Matratium, idem quod retorta: matraz es lo mismo que la retorta.
32) Mortarium: mortero.
33) Ovum quod physicum appelitant: huevo llamado físico. LIBAVIO (1606), p. 171,
34) Olla, ollula: olla.
35) Patella: plato.
36) Patinam: cazuela, plato. LIBAVIO (1606), p. 171.
37) Phiola: fiola, redoma.
38) Pila, pistillum: mano de mortero o de almirez.
39) Porphyrites: pórfido, mármol.
40) Praelum: prensa.

41) Pyramis: pirámide. Crisol con forma de cuña. Este vaso es de metal, labrado con la forma de una pirámide de tal modo que la parte superior es ancha y la parte inferior es puntiaguda para que se pueda utilizar para formar el regulo de los metales fundidos.

42) Pyxis: cajitas para guardar medicamentos. De aquí deriva la palabra castellana píxide: copón o cajita en la que se lleva el Santísimo Sacramento a los enfermos.
1) Pyxis cementatoria humilis elata: cajita para cementos, de poca altura. LIBAVIO (1606), p. 171.

2) Cementatotia altior utraque firmari solet filis vel armilis ferreis si ex argilla fit, alioquium fit & ex ferro & peculiari operculo clauditur. Id autem in vértice parvum habet foramen pro espiritus fuga: caja alta para cemento. Ambas cajas se suelen reforzar, si son de arcilla, con aros de hierro. También pueden ser de hierro y cerrarse con una tapadera adecuada. Suelen tener en la parte superior un agujero para que salgan los espíritus. LIBAVIO (1606), p. 171.

43) Receptaculum: recipiente.
44) Retorta: retorta.
45) Rudicula: espátula.
46) Rutabulum vel uncus: pala del horno.
47) Sacculus: saquitos, bolsas pequeñas, taleguitos.
48) Sartago: sartén.
49) Scutella: taza (LIBAVIO (1606), p. 175). Clases:
A) Scutella elutionis mayor ad congelatione & coagulatione aluminis, calchanti, salium : taza grande para lavar; se utiliza en la congelación y en la coagulación del alumbre, de la caparrosa, y de la sal.

B) Scutella minor ad aurum segregatione: taza pequeña para la separación del oro.

50) Separatorium (LIBAVIO (1606) p. 177, E y F): Separador. Clases:
A) Separatorium oleum subsidentes: separador del aceite que se hunde.

B) Separatorium olei natantis: separador de los aceites que flotan.

51) Setaceum: cepillo.
52) Spatula: espátula.
53) Tabula: tabla.
54) Tegula: mufla.
55) Theca: caja.
56) Torcular, i. e. praelum: prensa.
57) Tritorium: triturador.
58) Urzeus, urceolus: orzas, orzas pequeñas.
La materia prima y los medicamentos
En los recipientes que hemos citado nos vamos a encontrar con sustancias procedentes de los tres reinos de la naturaleza: Minerales y metales (magnetita, hematites, oro, plata, hierro…) , vegetales (hierbas, raíces, cortezas, flores, frutos, gomas, resinas) y animales (órganos desecados, grasas).
También se guardarán los productos ya elaborados: azúcar, miel, vinagres (aceta), aguardientes( aqua vitae, aqua ardens), ácidos minerales (ácido nítrico y sulfúrico), bálsamos, eclegmata, electuarios, emplasta, extracta, morcelli, aceites (destilados y obtenidos por prensado), píldoras, jugos, vinos, jarabes, esperma de ballena, triacas (polifarmacos).
Operaciones del boticario para convertir la materia prima en medicamento
1)Acuere seu acutio: acidificar es añadir un ácido fuerte a uno débil.
2) Coagulatio: coagulación es eliminar los humores.
3) Calcinatinatio: calcinación es convertir un cuerpo en cal o en un polvo finísimo.
4) Combustio: la combustión es la calcinación de las partes de los animales como los huesos o los cuernos.
5) Incineratio: es la calcinación de los cuerpos, animales o vegetales, a los que un fuego intenso convierte en cenizas.
6) Reverberatio: reverberación es la calcinación de un cuerpo con un fuego con llamas en un horno de reverbero.
7) Calcinatio potencialis.
8) Amalgamatio: amalgamación
9) Coementatio: cementación consiste en reducir un metal a láminas y colocarle capa sobre capa con un cemento y llevar el crisol al fuego para que el metal puro se libere de las impurezas.
10) Fumigatio: fumigación es la reducción de los metales a polvo mediante el humo del mercurio

11) Vaporatio: vaporización es la reducción a polvo del hierro o cobre por el vapor del ácido nítrico o del ácido acético.
12) Paecipitatio: la precipitación es la caída al fondo de las pequeñas partículas que se encuentran en un líquido.
13) Circulatio: la circulación es la exaltación, por destilación circular a la que se somete a un líquido en el pelícano o alambique ciego.
14) Clarificatio: clarificación es la purificación de un jugo o de una cocción, eliminando los restos. Se suele hacer con clara de huevo. (La clara de huevo se ha usado también en los conventos para la purificación y clarificación de los licores).
15) Congelatio: congelación es el paso de líquido a sólido.
16) Inspissatio: concentración por evaporación de las partes volátiles.
17) Cohobatio: se produce cuando un líquido destilado se destila de nuevo con los residuos.
18) Coctio: cocción.
19) Conquassatio: quebrantamiento de frutos para obtener el jugo.
20) Cribario: cribar.
21) Crystallisatio: cristalización.
22) Decantatio: decantación.
23) Decrepitatio: decrepitación de la sal común en un crisol.
24) Deliquatio aut deliquium: licuefacción.
25) Despumatio: despumar.
26) Distillatio: destilación.
27) Detonatio: detonación.
28) Digestio: degestión.
29)Dissolutio: disolución.
30) Dulcoratio: endulzamiento.
31) Efervescenctia: ebullición.

32) Evaporatio: evaporación es la separación de los humores acuosos de un cuerpo por su conversión en vapor debido a la acción del calor.
33) Extinctio: extinción.
34) Extractio: extracción.
35) Fermentatio: fermentación.
36) Filtratio: filtración.
37)Fixatio: Fijación.
38)Fusio o liquatio: fusión o licuefacción.
39)Granulatio: granulación.
40)Imbibitio aut impraegnatio: humedecer.
41)Inauratio et argentatio: dorar o platear, es recubrir píldoras con hojas de oro o de plata.
42)Incisio: cortar.
43)Infusio: infusión.
44)Impastatio: empastar.
45)Insolatio: insolación es someter algo a los rayos del sol.
46)Insuccatio: enjugar.
47)Laevigatio: machacar algo sobre el pórfido para reducirlo a un polvo muy fino.
48)Lavatio: lavar.
59)Liquatio: licuefacción.
50)Limatio: limar.
51)Lutatio: recubrir con barro.

52)Maceratio: maceración.
53)Malaxatio: suavizar o ablandar
54)Nutritio: nutrición.
55)Precipitatio: precipitación.
56)Pulverisatio: pulverización
57)Putrefactio: putrefacción.
58)Rectificactio: rectificación.
59)Reductio seu revivificatio: reducción.
60)Sublimatio: sublimación.
61)Trituratio: trituración
El fuego
El farmacéutico, según la Famacopea matritense, debe preparar varios tipos de fuego. Normalmente sólo se usan cuatro tipos:
El primero es muy suave; parecido al que usan las gallinas para incubar los huevos. Se usa en la digestión.
El segundo tipo de fuego se soporta con dificultad cuando actúa sobre la mano. Es adecuado para destilar espíritus calientes.
El fuego de tercer grado hiere la mano cuando tratamos de analizarlo. Este fuego se utiliza para las destilaciones de aceites, aguas vegetales y animales.
El fuego de cuarto grado destruye el tacto. Este fuego se consigue cuando las materias que están contenidas en los recipientes son sometidas a fuego directo. Sirve para la destilación de los ácidos minerales, para calcinar sustancias sólidas y fundirlas.
Los hornos
La Farmacopea matritense define al laboratorio (Laboratorium), donde se preparan los fármacos, como un instrumento pasivo que no debe ser demasiado estrecho y que debe estar en un lugar sano, donde el aire pueda entrar y salir con libertad. Entre otras cosas debe tener una cisterna o un pozo de agua dulce. El laboratorio debe tener hornos de varios tipos y tamaños. En primer lugar, estará dotado de un horno en el que se puedan destilar distintas clases de aguas y espíritus al Baño María, sobre arena, ceniza o al vapor. Además puede tener otro horno llamado de fusión o reverberación, utilizado para las calcinaciones, tostaciones y fusiones. Finalmente, el llamado Horno Universal para llevar a cabo el resto de las operaciones propias del boticario.

Algunos remedios singulares
No ha sido fácil la elección, hemos tenido que dejar de lado muchos preparados que tienen una historia apasionante: el oro potable, el agua de vida, las quintaesencias, caput mortuum, oximeles, bezoares, cuernos de unicornio, aceites esenciales, jarabes, bálsamos, etc.
El rocío

El rocío, considerado por la Biblia como un regalo del cielo que fecunda la tierra, sigue siendo utilizado en nuestros días, por los seguidores de los mitos alquímicos, como una sustancia que transmite a nuestros cuerpos unas propiedades maravillosas.
El Mutus liber, libro mudo, dedica tres grabados al tema de la recolección del rocío celeste. Eugene Canseliet nos explica de la siguiente forma el significado de estas operaciones: “No hay necesidad alguna de haber adquirido grandes conocimientos de alquimia para darse cuenta de que los grabados del libro mudo, traducen operaciones en el curso de las cuales interviene, de forma decisiva, la energía del cosmos. Su fuente es inmensa y su poder todo poderoso, tal como lo indican con nitidez los grabados 4, 9 y 12 al mostrarnos el haz gigantesco del fluido acuoso proyectado sobre la tierra, desde lo alto del cielo, entre las dos grandes luminarias, el sol y la luna”.[6]
Juan Bautista van Helmont nos cuenta que ha aprendido, por el Arte de la Alquimia, que el licor que por la noche desciende del cielo es un buen remedio para muchas enfermedades.
Heinrich Khunrath, en uno de los grabados de su Anfiteatro de la sabiduría eterna[7], nos muestra en la parte superior del laboratorio alquímico una redoma con el rótulo de Ros Coeli, rocío del cielo. La cucúrbita de la derecha contiene azoh[8]t; en el estante que está debajo hay una botella con mercurio y otra con hyle.
El rocío, como todas las sustancias que caen del cielo,- la quinta esencia o quinto elemento, la miel (las abejas, según nos cuenta Andrés Laguna, no elaboran la miel sino que la recogen de las plantas a las que ha descendido del éter), el maná y el lapis sideritis, son portadores de la incorruptibilidad propias de todo los que se encuentra sobre la esfera de la luna; por este motivo los alquimistas y boticarios han utilizado estas sustancias para devolver la armonía al cuerpo humano, restaurando el equilibrio que había sido roto por la enfermedad.
Por último, y con fines exclusivamente terapéuticos, nos encontramos en la Parte Sexta de la Farmacopea Matritense, dedicada a las operaciones químicas, con un producto farmacéutico elaborado “con el agua del rocío de mayo”. Nuestra Farmacopea matritense considera que esta sustancia es aperitiva, diurética y desobstructiva.
Quintaesencia de la sangre humana
Gesner nos habla de un remedio obtenido alambicando la sangre humana con otros ingredientes. Después de un recorrido histórico en el que nos cita a varios autores, nos cuenta como se prepara la quintaesencia de la sangre humana, matizando, que por motivos religiosos, él está en contra de este tipo de prácticas. Fueron muchos los alquimistas que pasaron por sus alambiques al más vital de los fluidos para aislar sus propiedades maravillosas. Algunos restos de estos experimentos han llegado hasta nuestros días: en Nápoles, según las investigaciones de José Manuel Ibarrola, hay numerosas iglesias que conservan en ampollas de vidrio sangres prodigiosas que en determinadas circunstancias se funden y se vuelven a coagular. La más conocida, y envidiada, en esta ciudad, es la de San Genaro. En Madrid también tenemos una sangre prodigiosa, encerrada en una doble cámara de vidrio: la sangre de San Pantaleón. Estas sustancias probablemente proceden del laborarium de un alquimista o boticario. Que el prodigio se puede reproducir, con otras sustancias lo han demostrado recientemente los químicos de una universidad italiana.
Preparada con sangre humana y con fines terapéuticos Gesner nos da la siguiente receta tomada de un manuscrito de Hugo Gordonio:
“Tres libras de sangre roja de un hombre bien sano o de varios entre veinticinco y treinta años. Una libra de esperma de ballena y otro tanto de médula de buey. Se destilan en un alambique bien zulacado. El agua primera saldrá blanca; la segunda, pálida; la tercera, leonada; y la cuarta roja y un poco grasienta. El aceite así destilado crece y decrece con las fases de la luna. Por lo que se le llama santo. Si se introducen tres gotas de este aceite con un poco de vino en la boca de un hombre enfermo, que haya perdido las facultades e incluso el habla, al instante recobrará las fuerzas y la palabra. El que beba todos los días una gota de este aceite, con una cucharada de vino, llega a hacerse fuerte y robusto en el cuerpo y en el alma, así como en todos sus miembros. Alargará la vejez cuanto es posible y no será dañado por veneno alguno”[9].
Mumia[10]
La mumia es una sustancia resinosa, dura, negra que se forma junto a los cadáveres. Su sabor es un poco acre y amargo; su olor es fragante. En el pasado se extraía de los cuerpos desenterrados de los sepulcros o de las pirámides. En otros tiempos llegaba a España desde Egipto. En nuestros días la mumia que nos llega procede de los cuerpos humanos embalsamados con betún de Judea, resina, mirra y áloe que se atan con cáñamo. La mumia obtenida de esta forma se seca en un horno y es distribuida por los mercaderes.
La mumia es balsámica, caliente, ácida. Tiene la facultad de disolver los humores gruesos, suavizar los resuellos y disolver la sangre coagulada.
Paracelso, el gran divulgador de este remedio, comienza cientos de recetas con la expresión “tómese mumia” y repite muchas veces: “la mumia cura todas las heridas; protegedlas de los enemigos externos y serán curadas”.[11]
La magnetita
La magnetita, magnes, por su comportamiento como imán natural ha llamado la atención de muchos estudiosos de la naturaleza: Cayo Plinio, Dioscórides, Andrés Laguna, Matiolo, Dom Antoine-Joseph Pernety, Rulandus, etc. Por esta extraña virtud ha sido considerada como una sustancia con propiedades medicinales tanto en los en los libros de remedios como en las farmacopeas.
Felipe II nos ha dejado, en la Biblioteca de Monasterio de El Escorial, bajo la bóveda en la que Pellegrini plasmó las siete Artes Liberales, rodeada de una fabulosa colección de impresos, junto con esferas armilares, cuadros y otros instrumentos, un llamativo ejemplar de magnetita encontrado al excavar los cimientos del Monasterio del Monasterio.
Esta piedra capaz de domar, según nos cuenta Plinio, al más duro de los metales y de orientar a los marineros ha sido usada también como fármaco. En las Farmacopeas y Materias médicas nos encontramos al imán entre los fármacos de origen mineral. La Farmacopea matritense añade, cuando habla de su procedencia, que “se obtiene de las minas de hierro de India, Etiopía, Italia, Suecia, Germania, Galia y España. A nosotros nos llega también de los montes de San Lorenzo, vulgarmente conocido como Escorial”.
Los venenos
Sorprende, al acercarse a la historia de los remedios, el elevado número de libros y recetas dedicados a los venenos y a los antídotos. La misma admiración despiertan los mandatos dados a los boticarios para que no vendan venenos a los poderosos ni por dinero ni por temor. Umberto Eco, en El nombre de la rosa, nos mantiene en tensión de forma magistral hasta que descubrimos como Jorge de Burgos protege ciertos secretos poniendo veneno en las hojas de un libro.
Los venenos han llevado a la muerte a gentes de toda condición en todas las épocas de la historia. La curiosidad humana ha encontrado estas sustancias en los tres reinos de la naturaleza: vegetal, animal y mineral. Algunos venenos, como la cicuta con la que Sócrates se quitó la vida, han adquirido una fama universal; otros, menos conocidos tal vez hayan sido empleados con más eficacia. Pensamos que el acónito pertenece a este grupo. De esta planta se recolectan los tubérculos, utilizados para la extracción de la aconitina y para otros preparados. Por otra parte, desde el siglo XVIII se usa también como fármaco en homeopatía. La aconitina, conocida como el cianuro vegetal, es le alcaloide más tóxico[12].
El acónito, conocido por Plinio, Dioscórides, Galeno, Avicena, Mathilo, etc., es una planta sorprendente. Cada verano nos impresiona con sus hojas verdes como la lechuga y sus flores azules. La vemos, en el norte de la Península, erguirse durante el mes de agosto a las orillas de los ríos y riachuelos. En esta época, cuando los prados están segados, las vacas guiadas por un misterioso instinto, pacen con codicia todo tipo de hierbas, pero al acónito ni lo tocan. Mortífera belleza de la que huyen herbívoros e insectos como del más cruel de los tiranos. Menos inteligencia que los rumiantes tuvo un estudiante madrileño cuando encontró la muerte tras la insensata cata de una infusión de acónito.
Del miedo del veneno del acónito no se ha librado ni el Papa de Roma. En efecto, en el siglo XVI, el Papa Clemente VII, por el temor de morir envenenado, como uno de sus antecesores trabajó en la búsqueda de un antídoto contra este veneno: “Su Santidad quería experimentar cierto aceite compuesto contra los venenos que Fray Caravita tenía por seguro. Y así, mandó que fuese dado el veneno a dos asesinos corsos que debían ser ahorcados, y que con ellos se experimentase; de los cuales a aquel que comió más acónito envuelto en mazapán le untasen los médicos con el susodicho aceite; y a aquel que tomó menos, le dejasen morir sin aplicarle remedio alguno. Y así, al cabo de 17 horas murió miserablemente con todos aquellos cruelísimos accidentes que Avicena considera propios del napelo (acónito), de los cuales accidentes, aunque no pocos afectaron a aquel que fue untado, sin embargo se libró de ellos en tres días como consecuencia de la unción”.[13]
Finalmente, el médico y escritor Pío Baroja[14], lleva al Hades, tras los pasos de Sócrates, al protagonista de El árbol del la ciencia, haciéndole tomar una disolución de aconitina.
El guayaco o Palo Santo
El descubrimiento del Nuevo Mundo supuso la incorporación de muchas plantas americanas a la dieta, ornamentación y farmacopeas de Europa. De todas ellas vamos a centrarnos, brevemente, en el guayaco y lo vamos a hacer, una vez más, de la mano de la Farmacopea Matritense.[15]
El guayaco tiene una madera muy dura, densa y resinosa. Su color exterior es blanco-amarillento; el interior es oscuro o verde. El árbol del que se obtiene es grande, con una corteza gruesa y resinosa… Éste árbol es muy abundante en México y en la isla de Santo Domingo.
En medicina se usan la madera, la corteza y la resina, que se extrae realizando un corte al árbol. Se coge la madera compacta y resinosa, eliminando la albura y la parte exterior… El sabor es acre, amargo y el olor no es desagradable.
La madera de guayaco y la corteza son remedios muy conocidos para curar la enfermedad venérea, y para provocar el sudor y la orina; también se utiliza para curar otras enfermedades como la sarna, artritis, hidropesía, catarro, etc.
Conclusión
Gracias al tesón secular de boticarios, alquimistas y médicos, tras muchas pruebas y algunos aciertos, hemos llegado a las sustancias, casi milagrosas, que nos ofrecen las Farmacopeas actuales. Ningún tesoro, bajo el cielo de la luna, más valioso que la Salud; ninguna aventura de la mente humana tan atractiva como la Historia de la preparación de los remedios que nos quitan las dolencias, curan las enfermedades y alargan nuestras vidas.
[1] VIGIER, J. (1716), Pharmacopea Ulyssiponense, Galenica e Chymica, que contem os principios, definiçoens e termos geraes de huma & outra Pharmacia: & hum Lexicon universal dos termos Pharmaceuticos, com as preparaçoens Chymicas &composiçoens Galenicas de que se usa neste Reyno; & virtudes & dosis dos medicamentos Chymicos, Lisboa, Na Officina de Pascoal da Sylva impressor de S. Magestade.
[2] LEMERY, N (1703 ), Curso de Química, Madrid.
[3] RODRIGUEZ, M (1739), Pharmacopoeia matritensis regii ac supremi Hispaniarum Protomedicatus acutoritate jussu atque auspicius, Madrid, Typographia Regia.
[4] LIBAVIUS, A (1606), Commentariorum alchymiae, pars prima, sex libris declarata. Continens explicationem operationum chymicarum priore artis libro comprehensarum, adiectis fornacum et aliorum vasorum figuris, partim ex impressis ante hac autoribus, partim aliunde acceptis, & ex latibulis officinarum productis, Franfurt, Excudebat Ioannes Sautius impensis Petri Kopffii.
[5] Alkara est cucúrbita.
[6] CANSELIET, E. (1981), La alquimia explicada sobre sus textos clásicos, Luis Cárcamo Editor, Madrid, p. 151.
[7] KHUNRATH, H. (1609), Anfiteatro de la sabiduría eterna, Hannover .
[8] Mercurio.
[9] GESNER, C. (2006), Tesoro de los remedios secretos, Círculo Científico, Madrid, p. 391.
[10] Pharmacopoeia matritensis, (1739), pp. 73-74
[11] PACHTER, H (1960), Paracelso. De la magia a la ciencia, México, Biografías Grandesa, p. 188.
[12] FONT QUER, P. (1982), Plantas medicinales. El Dioscórides renovado, Madrid, Editorial labor, p. 216
[13] FONT QUER (1982), p. 218.
[14] BAROJA, P. (2000), El árbol de la ciencia, Caro Raggio/Cátedra, Madrid, p. 292.
[15] Pharmacopoeia Matritensis (1739), p. 55.
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