“Algunas veces proceden con tan doblada simulación estos embusteros, que engañarán al hombre más advertido. Sirva de ejemplo el suceso siguiente. Un Químico se presentó en el Palacio de Ernesto, Marqués de Baden, ofreciendo a aquel Príncipe hacer oro en su presencia. Tratándose de la ejecución, dijo que no tenía la materia de se hacía; pero que eran unos polvos de poco precio, que se hallarían en cualquiera Botica, o tienda de Droguista. Dijo cómo se llamaban; salió un criado del Marqués de orden suyo, a buscarlos. La primera tienda que encontró fue la de un Droguista extranjero que había expuesto sus Mercaderías a las puertas del Palacio. Preguntóle si tenía tales polvos, respondió que sí, y le vendió alguna cantidad en tan bajo precio, como si fuesen de salvadera. Llevólos al Quimista, el cual poniéndolos al fuego, y mezclando un poco de azogue, sacó al fin un pedazo de oro. Gratificóle magníficamente el Marqués por el gran secreto que le había revelado; y queriendo después ejercitarle por sí mismo, solicitó mayor cantidad de aquellos polvos; pero en ninguna Botica parecieron, ni se halló Boticario, ni Droguista que no dijese que jamás había oído la voz con que el Quimista los había nombrado. El Droguista que estaba a la puerta de Palacio, y de cuya tienda se habían sacado, ya se había desaparecido. Asimismo el Quimista ya se había ido a engañar a otra parte. Súpose en fin, que el Quimista, y el Droguista eran compañeros, y obraban de concierto: que con designio formado había puesto su tienda el Droguista en paraje tan oportuno, para que luego se tropezase con él, al tiempo que el Quimista usase de su farándula; y en fin, que los polvos, vendidos en tan vil precio para disimulo, eran de oro, mezclados, y ofuscados con arte. Refiere Beyerlinck1 este chiste, citando a Jeremías Medero; y el Padre Gaspar Scotto cuenta otro semejantísimo a este2, que pasó en Bruselas3.


- Nótese que Feijoo nunca ha citado la obra de Theodor Zwinger, sino a Lorenzo Beyerlinck (1578-1627) y a su texto homónimo (Beyerlinck, Magnum Theatrum Vitae Humanae: Hoc Est, Rerum Divinarum, Humanarumqve Syntagma Catholicum, Philosophicum, Historicum, Et Dogmaticum: Ad normam Polyantheae universalis dispositum, Lugduni, Sumptibus Ioh. Ant. Huguetan, & Marci Ant. Ravaud, 8 volúmenes. Volumen 2 (Continens Literas C-D), 1631, 206. Estamos ante uno de los plagios más desvergonzados de la historia de la cultura. El canónigo de Amberes Beyerlink no solo le “robó” el libro entero a Theodor Zwinger, sino que tachó cuanto no le interesó y mezcló el resto con la mitad de textos sacados de autores católicos, como el funesto Del Rio (que repite la operación con Bernardino Gómez Miedes, como hemos visto) y otros. Además, al ponerlo en orden alfabetico, le quito toda la fuerza probatoria que Zwinger había dado a su Theatrum. Gilly, C., “Il Theatrum Humanae Vitae di Theodor Zwinger: da una “historia naturalia” dell’uomo ad un <Novum organum> Della scienze”, en Biblioteca Nazionale Marciana-Bibliotheca Philosophica Hermetica (eds),Magia, Alchimia, Scienza dal ‘400 al ‘700. L’influsso di Hermete Trismegisto, Venecia-Amsterdam, 2002, vol. 1, 253-264. Agradezo a Carlos Gilly sus muy clarificadores comentarios al respecto. En este caso concreto, la copia del relato de Zwinger es literal en el texto de Beyerlinck. ↩︎
- Cuenta cómo distinguir el oro puro del que no lo es en Schott, G., Magia universalis naturae et artis, Bambergae, Joh. Martini Schönwetteri, 1677, 357-359. ↩︎
- Feijoo, B. J. (1726-1740), Teatro crítico universal, tomo tercero (1729). Texto tomado de la edición de Madrid 1777 (por Pantaleón Aznar, a costa de la Real Compañía de Impresores y Libreros), tomo tercero (nueva impresión, en la cual van puestas las adiciones del Suplemento en sus lugares), discurso octavo (“Piedra filosofal”), 182-183. El hecho de tomar por referencia a Beyerlinck por parte del Padre Feijoo, toda una grave negligencia, no hace sino aumentar las críticas que debió, y debe recibir, especialmente sobre la calidad de su trabajo y la intencionalidad del mismo. Hago extensible esta negligencia a la carencia de una crítica, siquiera mínima, en la Historiografía actual sobre el Padre Feijoo relativa a estas cuestiones. ↩︎
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