Respuesta breve
Esta publicación ofrece una lectura histórica y documental del tema indicado en su título, a partir del contenido original conservado en esta página.
¿Qué documenta esta publicación?
El texto reúne testimonios, conceptos, autores, obras o contextos relacionados con la historia de la alquimia. La transcripción y el contenido histórico original se mantienen íntegros.
Autor, fuentes y actualización
Autor y responsable editorial: Miguel López Pérez. Las referencias y fuentes se encuentran en el texto original cuando se indican. Capa de orientación SEO e IA añadida el 3 de octubre de 2026.
Conclusión
Esta entrada debe leerse como material histórico y educativo. Para ampliar el contexto, consulta las guías y artículos relacionados enlazados en el sitio.
¿Qué muestra el episodio de Rafael Boira?
Este artículo estudia un relato literario atribuido a Rafael Boira y lo presenta como un ejemplo de fraude, credulidad y crítica social en torno a la alquimia. La historia es valiosa para comprender cómo la literatura convirtió al alquimista impostor en un personaje reconocible; no documenta una transmutación real.
¿Cómo se reconoce el fraude en el relato?
La promesa de riqueza rápida, el secreto, la apelación a una autoridad excepcional y la exigencia de confianza son recursos narrativos que también aparecen en testimonios históricos sobre impostores. Conviene leerlos como indicios culturales y no como técnicas reproducibles.
| Rasgo | Función en el relato | Lectura histórica |
|---|---|---|
| Promesa de oro | Activa la codicia del personaje engañado | Crítica de la riqueza fácil |
| Secreto y autoridad | Refuerzan la apariencia de conocimiento | Recursos habituales del fraude |
| Desenlace | Revela el engaño | Advertencia moral y literaria |
Actualización editorial: 1 de octubre de 2026. Se incorpora una respuesta inicial, contexto sobre el fraude y una tabla de lectura sin modificar la fuente transcrita.

La piedra filosofal.
Al caer de una tarde de verano, se presentó un caballero en casa de un conde riquísimo que vivía en San Petersburgo, y habiendo conseguido una audiencia, le dijo: — Vengo á poner á la disposición de V. E. un te- soro, es poco, una riqueza inmensa, una de aque- llas fortunas colosales que solo se ven en las Mil y una noches. — ¿Tiene V. seguridad de no ser loco? le dijo el conde. — La tengo, y V. E. se convencerá muy fácil- mente. — Esplíquese V.; lo oiré, aunque solo sea por pasar el tiempo. — Señor, ¿la riqueza de S. M. el emperador le parece á V. E. grande, deslumbradora? ¿Sí? Pues bien, mañana será V. E. mucho mas rico, mucho mas poderoso mil veces que lo es él. — Vamos, basta de exageraciones y esplíquese V. — He encontrado la piedra filosofal, señor con- de; sé hacer oro de las malvas y de los tronchos de col. — ¡Vah! eso lo saben hacer los boticarios de San Petersburgo. — Pero, señor; yo cojo la tierra y la vuelvo oro. — ¿Es ese el secreto? — Sí, señor. — Pues hemos concluido, no me conviene. El que sabe hacer oro no necesita auxilio de nadie. — Si lo hiciera sin otro auxilio que el de mi vo- luntad, lo concedo; pero si lo he de hacer por me- dio de operaciones que necesitan casa, tiempo y, sobre todo, secreto, no. Además, si apareciese yo rico de la noche ala mañana, ¿no me ahorcarían en la plaza pública ó me desterrarían á la Siberia? Créame V. E., necesito auxilio. — Esplíquese V. — Nada va V. E. á esponer; yo pongo el trabajo, el tiempo y los ingredientes. Si sale oro por los medios sencillos que V. E. mismo empleara, me compra la receta, y si no sale oro yo lo pierdo todo. — Si llega á salir oro, dijo el conde, ¿qué precio quiere V. por la receta? — Veinte mil francos. — Manos á la obra. — Hé aquí los ingredientes. — ¿Qué son ellos? — Recipe: cal, una libra; arcilla, tres libras; agua de borrajas, dos cuartillos; carbón vegetal en pol- vo, tres onzas. — Todo eso no tiene valor ninguno, dijo el con- de; ¿entra algún otro ingrediente? — ¡Ah! sí señor, se me olvidaba; tierra de ba- deas, dos cuartos. — ¿Y qué son los badeas? — Ahora lo verá V. E., he de llevarlos en el bol- sillo; pues no los llevo, pero le dá V. E. al criado dos cuartos y que los compre en la plaza en cual- quier parte; si es una cosa que va por nada... — ¡Muchacho! corre, trae dos cuartos de badeas. — Mira; los puedes comprar, si no quieres andar preguntando, en el número 12; ¿entiendes? en el numero 12. — Pero, hombre, si con esto saliese oro, verda- deramente que era una cosa barata. — Pues no ha de salir, señor; ¡pero, qué! si esto es una cosa maravillosa. Ya está aquí el criado ¿Los traes? — Si, señor; es una tierra roja, y me han dado mucha; está en terrones. — Ea, señor conde, cerremos las puertas, y á la operación.
Efectivamente, echó el mismo conde todos los ingredientes en un barreño, y con un gran cucha- ron se puso á revolver.
— ¿Es muy larga la operación? — No, señor, de segundos. Revuelva V. E. bien; mas, mas fuerte. Ya debe estar; examine V. E. bien el fondo del barreño. — ¡Cielos! aquí hay un pedazo de oro, dos, tres, cuatro. Déme V. la mano; ha encontrado V. de veras la piedra filosofal. — ¡Por Dios, señor conde, por Dios, que no lo sepa nadie; era hombre muerto! — Pierda V. cuidado. Tenga V. sus veinte mil francos, y solo le ruego que no venda el secreto en Rusia á ningún otro.
Nuestro hombre tomó sus veinte mil francos, y a los veinte minutos habia salido de la ciudad. El conde mandó cocer borrajas, compró carreta- das de arcilla y de cal, y mandó á veinte esclavos que moliesen carbón. Luego se encerró en su ga- binete, hizo colocar en él grandes tinajones como los del Toboso, y arcones de hierro para colocar las barras de oro. Cuando todo estuvo preparado de este modo, en- vió á comprar las badeas al número 12 de la plaza, y esperó al criado con mucha calma y serenidad.
— Señor, dijo al entrar, nadie sabe lo que son badeas. — ¿Has estado en el número 12? — Sí, señor, pero en esa tienda vivia un estran- jero que la alquiló antes de ayer y ha desaparecido esta noche. — Entonces, dijo el conde cayendo en un sillón, para qué mas badea que yo.

Diccionario de la alquimia en España – H
¿Qué es el Diccionario de la alquimia en España – H? Esta entrada funciona como…
Bifolium Metallicum, esto es: la doble hoja metálica de Pantaleonis
Pantaleonis Bifolium Metallicum, das ist: Metallisches Zweyblat. Deutsches Theatrum Chemicum. Volumen 2, 313-380 Respuesta breve…
Alquimia práctica: Cómo preparar el oro en la vía de las amalgamas
Vamos a desvelar un pequeño detalle que nos facilitará mucho un paso muy importante. Se…
Examen Alchymisticum, o prueba alquímica de Pantaleonis
Respuesta breve Examen Alchymisticum, atribuido a Pantaleón, es un tratado de 1676 que expone las…
Johann Joachim Becher: Pantaleon delarvatus
Respuesta breve Pantaleon delarvatus es una crítica polémica vinculada a Johann Joachim Becher que cuestiona…
Tumulus Hermetis Apertus, o: la tumba hermética abierta de Pantaleonis
Respuesta breve Tumulus Hermetis Apertus atribuido a Franz Gassmann, bajo el seudónimo de Pantaleón, documenta…
Conclusión
El episodio de Rafael Boira permite estudiar la relación entre alquimia, literatura y crítica de la credulidad. Su interés reside en la historia cultural del fraude y en la construcción del personaje del falso alquimista, no en la supuesta fabricación de oro.
Bibliografía y fuentes
- Rafael Boira, relato reproducido en la fuente original de esta entrada.
- Estudios sobre literatura de impostores, alquimia y cultura material.
- Fuentes históricas sobre la recepción de la piedra filosofal en la literatura.
