
Una de las tareas más complicadas y difíciles para los historiadores de la alquimia es la interpretación correcta de los dibujos y grabados contenidos en los manuscritos. Hay, incluso, algunos cursos en venta sobre el asunto, por no hablar de pequeños congresos muy académicos que abordan cómo interpretar todo esto. Por ejemplo, podemos comprar los cursos que vende Adam McLean en su web The Alchemy Website sobre lectura de los textos alquímicos y su simbolismo. Y hoy mismo y mañana se celebra en Venecia un «meeting» organizado por Peter Forshaw y Jennifer Rampling titulado: «Visita Interiora: Reimaginando la alegoría en la tradición alquímica«.
En cualquier caso, hay que tener en cuenta que los dibujos alquímicos pueden tener varios niveles de interpretación, de profundidad en el simbolismo, o bien representar una alegoría suficientemente explícita para quien lo ve. Además, el que ha hecho el dibujo tiene un rasgo muchas veces inequívoco: sabe lo que está representando. En otras ocasiones lo representado puede comprender todo un proceso, una buena parte de él, o simplemente un detalle imprescindible del mismo. En los dos últimos casos, los dibujos suelen venir acompañados de varios más con el fin de explicar todo el proceso con más detalle. Y, finalmente, quien ha hecho el dibujo, con toda seguridad, ha hecho también el proceso operativo que pretende describir. Ahora está la otra parte, el que ve el dibujo. Sólo si ha hecho el proceso lo entiende sin ninguna dificultad.
Veamos un ejemplo de este último caso. Lo hemos tomado del manuscrito de Ps.-Basilius Valentinus, Schola veritatis oder Wahrhaffte Lehre und Unterweisung. Este manuscrito está catalogado como Cod. alchim. 635 de la Biblioteca estatal y universitaria de Hamburgo y lo podemos consultar, ya que está digitalizado. Julian Paulus realizó una magnífica catalogación de los manuscritos alquímicos de dicha biblioteca entre 1990 y 1995, aún sin editar: Katalog der alchemischen Handschriften der Staats- und Universitätsbibliothek Hamburg. Y nos dice que dicho manuscrito, de 528 páginas (20 x 17) es de mediados del siglo XVIII y que contiene 17 dibujos de acuarela a página completa grapados en IIr, S. 19, 30, 99, 140, 231, 273, 276, 322, 348, 371, 390, 412, 427, 443, 465 y 490.

Miremos ahora al dibujo de arriba y hagamos primero un listado de lo que vemos:
- Un hombre cojo y con barbas sujetando una guadaña y ligeramente vestido con una tela roja.
- La guadaña parece cubrir una vid con varios racimos de uvas.
- El hombre está dentro de una pila de ladrillo llena la mitad o más.
- De la pila sale un líquido que va descendiendo.
- Al fondo se aprecia un montículo con una entrada inferior y en cuya parte superior parece haber una castillo, del que vemos una torre.
Empecemos con la explicación.
- El hombre cojo barbado sujetando una guadaña no es otro que Saturno. Así es como se le representa habitualmente. Se asocia con el plomo. Es decir: estamos partiendo del plomo. Pero no en su forma metálica, sino del óxido de plomo. Y esto lo sabemos por el color de la tela que le cubre la cintura. Podría ser de otro color, pero es roja, lo que indica que su estado es el óxido de plomo, también conocido como litargirio.



- La guadaña parece cubrir una vid con varios racimos de uvas. Eso significa que el óxido de plomo está directamente relacionado, mediante la guadaña, con la vid. De las uvas se obtienen dos cosas: vino y vinagre. Del vino, a su vez, se obtiene alcohol y del vinagre ácido acético. Es decir, el óxido de plomo va a ser sometido o bien al alcohol o al ácido acético. Será lo segundo, formando acetato de plomo, al unirse el acético con el óxido de plomo. El autor de los dibujos ya nos indica que está siguiendo la «vía del acetato [de plomo]».

- El hombre está dentro de una pila de ladrillo llena la mitad o más. Pero hay que fijarse en un detalle muy importante. Si se aumenta la imagen podemos comprobar que no se hunde en el contenido de la pila, sino que está pisando (se ven los dedos de los pies) y el apoyo del cayado no penetra en el contenido de la pila. Esta señal nos indica claramente que está usando el acetato de plomo, que no es líquido, sino de aspecto salino, duro.

- De la pila sale un líquido que va descendiendo. Es decir, que va a ser sometido a la destilación.
- El montículo con una entrada inferior y en cuya parte superior parece haber una castillo, del que vemos una torre. Puede significar un horno, aunque me inclino por un destilador, cuyo montículo y puerta puede representar el lugar donde damos el calor y el castillo, junto a la torre, no lo olvidemos, puede representar al aparato destilatorio.
Hasta aquí la explicación estricta del dibujo. Para quien conoce, o ha hecho este proceso, sabe que el acetato de plomo se vuelve un líquido transparente, como el que sale del recipiente. Luego, al aumentar el calor se vuelve una masa dura y blanca. Y al volver a aumentar el calor, vuelve a licuarse. En este proceso salen tres cosas por orden: agua, que al acabar de salir debemos cambiar el recipiente; acetona, que se conoce por su volatibilidad, y el azufre del plomo, un líquido rojo y más espeso que sale en diferentes cantidades, dependiendo de factores que ahora no vienen a cuento. Pero todo esto también nos lo enseña el autor de los dibujos más adelante, como podemos comprobar:

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