Jo. Francisci Buddei Untersuchung von der Alchemie. Deutsches Theatrum Chemicum, volumen 1, (págs. 1-146)
Presentación
Johann Franz Buddeus (1667-1729), teólogo y profesor universitario luterano, escribe esta obra teniendo como objetivo abordar la alquimia desde una perspectiva crítica, académica, ética y religiosa. Su propósito no es enseñar prácticas alquímicas, sino examinar qué puede aceptarse racionalmente de la alquimia y qué debe rechazarse.

Para eso adopta un enfoque metodológico basado en varios puntos: 1) Analiza la alquimia como objeto de estudio histórico, filosófico y teológico, 2) Intenta separar los hechos de las exageraciones y leyendas y 3) Somete las afirmaciones alquímicas al juicio de la razón, la experiencia y la moral cristiana.
Uno de los ejes centrales del texto es la necesidad de distinguir entre los investigadores sinceros que estudian los fenómenos naturales y los embaucadores que prometen fabricar oro o enriquecerse rápidamente mediante engaños. La razón es bien simple: Buddeus considera que la existencia de numerosos fraudes obliga a examinar cuidadosamente cualquier afirmación alquímica.
La cuestión de la transmutación de metales
La pregunta principal es si realmente los metales pueden transformarse unos en otros. Lo que hace Buddeus en este texto es revisa concienzudamente (a veces hasta la extenuación) los argumentos favorables y contrarios. Además, analiza los testimonios históricos y relatos de supuestas transmutaciones, a la vez que mantiene una actitud prudente y crítica frente a las afirmaciones extraordinarias.
Por otro lado, esta obra, escrita en 1833, refleja un momento histórico de transición, donde la antigua alquimia todavía conserva un prestigio intelectual, mientras empiezan a imponerse criterios más próximos a la química experimental moderna. Por tanto, se valora el conocimiento práctico de las sustancias, pero se cuestionan las pretensiones más espectaculares y milagrosas.
No podemos olvidar otro aspecto llamativo de esta obra: el de la valoración de la dimensión moral y religiosa. Buddeus insiste en que la búsqueda del conocimiento debe estar subordinada a principios morales, sobre todo porque la codicia es una de las principales causas de los errores alquímicos. En efecto, el deseo de riqueza lleva a muchas personas a convertirse en víctimas de engaños o a practicar el fraude. Pero ello no impide que se le reconozca un valor a la alquimia. Buddeus, a pesar de su crítica, no rechaza totalmente la disciplina. Así, reconoce que la tradición alquímica acumuló observaciones sobre la naturaleza y los procesos materiales, considera que ciertos conocimientos químicos y farmacéuticos surgieron de ese entorno intelectual y defiende examinar la alquimia con rigor, no descartarla únicamente por prejuicio.
En general, la posición de Buddeus puede resumirse en que la alquimia contiene elementos de interés para el estudio de la naturaleza, pero debe someterse a la razón, la experiencia y la moral. Las promesas de enriquecimiento fácil, las narraciones maravillosas y los supuestos secretos ocultos deben tratarse con gran cautela. En conjunto, la obra representa una visión ilustrada y crítica de la alquimia, situada entre la tradición hermética heredada y el nacimiento de la ciencia moderna.
Según el contenido de la obra de Buddeus que aparece descrito en el volumen, sus objeciones a la transmutación no consisten tanto en una negación dogmática como en una crítica metodológica y moral. Varios son los argumentos principales son:
Falta de pruebas fiables
Buddeus desconfía de los numerosos relatos de transmutación porque suelen basarse en testimonios, anécdotas o narraciones transmitidas por alquimistas interesados en defender su arte. Considera que los supuestos casos deben examinarse críticamente y no aceptarse por autoridad o tradición, como ya hemos indicado arribe.
Abundancia de fraudes
Uno de sus argumentos más fuertes es histórico: la alquimia está llena de impostores que prometen fabricar oro para obtener dinero, prestigio o protección de príncipes y mecenas. La enorme cantidad de engaños hace sospechosa cualquier afirmación de transmutación.
Confusión entre investigación natural y charlatanería
Buddeus insiste en distinguir al investigador honesto del «soplador» o embaucador. El hecho de que muchos alquimistas afirmen haber conseguido transmutaciones no constituye una demostración científica, porque frecuentemente mezclan experimentación con secretos, alegorías y afirmaciones imposibles de verificar.
Ausencia de demostración racional concluyente
La cuestión de la transmutación debe resolverse mediante razones y experiencia, no mediante símbolos herméticos, tradiciones antiguas o referencias a autoridades legendarias. Buddeus considera insuficiente apoyarse en textos atribuidos a Hermes, Salomón o los antiguos filósofos.
Crítica al deseo de enriquecimiento
Para Buddeus, la búsqueda de oro es una fuente permanente de autoengaño. La codicia predispone a aceptar como verdaderas historias extraordinarias que no soportarían un examen riguroso. Por eso vincula el problema de la transmutación con una cuestión moral además de científica.
Prudencia frente a las afirmaciones extraordinarias
Su conclusión no es que la transmutación sea absolutamente imposible, sino que los argumentos presentados por los alquimistas no bastan para considerarla demostrada. Adopta una postura escéptica y exige evidencia mucho más sólida de la que normalmente ofrecen los defensores de la alquimia.
En resumen, Buddeus no rechaza la alquimia porque sí; rechaza que existan pruebas convincentes de que alguien haya logrado realmente la transmutación metálica, y considera que el fraude, la credulidad y la codicia explican gran parte de las historias sobre la fabricación de oro.
El problema de la codicia.
Para Buddeus, la codicia es uno de los grandes problemas de la alquimia, no necesariamente de la disciplina en sí, sino de la forma en que muchas personas se acercan a ella. O sea: La codicia favorece el engaño. Buddeus observa que la promesa de fabricar oro atrae a personas dispuestas a creer casi cualquier cosa. Esa expectativa de riqueza rápida crea el terreno ideal para que aparezcan estafadores que prometen transmutaciones imposibles o dudosas. También la codicia debilita el juicio crítico. Según su planteamiento, quien desea enriquecerse desesperadamente tiende a aceptar testimonios, relatos y supuestos experimentos sin examinarlos con rigor. La ambición económica hace que se suspenda el juicio racional.
La codicia, además, desvía la investigación de su verdadero fin. Buddeus distingue entre: 1) el estudio legítimo de la naturaleza, y 2) la búsqueda obsesiva del oro. Cuando el objetivo principal pasa a ser el enriquecimiento, la investigación deja de orientarse al conocimiento y se convierte en una actividad dominada por intereses materiales.
Como teólogo, Buddeus interpreta la codicia como un problema moral, repetimos. La presenta como una pasión que puede llevar al autoengaño, a la mentira y al fraude. Por ello considera sospechosas muchas historias alquímicas motivadas por la promesa de riquezas extraordinarias. Esto explicaría el éxito social de la alquimia. Implícitamente, Buddeus sugiere que la persistencia histórica de muchas creencias alquímicas no se debe solo a evidencias experimentales, sino también al atractivo psicológico de la riqueza ilimitada. La esperanza de obtener oro mantiene vivas prácticas y relatos que de otro modo serían examinados con mayor severidad.En síntesis: para Buddeus, la codicia no demuestra que toda la alquimia sea falsa, pero sí explica por qué proliferan los fraudes, por qué muchas personas creen en ellos y por qué resulta tan difícil evaluar objetivamente las afirmaciones sobre la transmutación de los metales.
La pregunta de Buddeus sobre la alquimia puede ampliarse a una reflexión más general sobre la ciencia. Desde su perspectiva, la codicia no destruye necesariamente la investigación, pero puede corromperla cuando se convierte en el objetivo principal. De esta forma, la codicia también genera efectos negativos sobre la ciencia Buddeus señala cuatro: 1) Favorece el autoengaño. Cuando el investigador desea intensamente obtener riqueza, prestigio o poder, puede interpretar los resultados de forma sesgada y ver éxitos donde en realidad hay errores o incertidumbres. Buddeus veía este fenómeno en los alquimistas obsesionados con fabricar oro. 2. Incentiva el fraude. La promesa de ganancias extraordinarias puede llevar a falsificar resultados, exagerar descubrimientos o prometer capacidades que no existen. Para Buddeus, gran parte de la historia de la alquimia estaba marcada por este problema. 3. Desplaza la búsqueda de la verdad: La ciencia busca comprender la naturaleza. Cuando la riqueza se convierte en el fin principal, la verdad pasa a ocupar un lugar secundario. El investigador puede empezar a preguntarse no qué es verdadero, sino qué es rentable. 4. Reduce el pensamiento crítico. Las recompensas económicas pueden hacer que tanto investigadores como patrocinadores acepten afirmaciones insuficientemente demostradas. Buddeus observaba que muchos mecenas financiaban proyectos alquímicos porque deseaban creer en la posibilidad de producir oro.
Pero la ciencia también necesita incentivos. La cuestión no es que todo interés económico sea malo. Históricamente, muchas investigaciones científicas han requerido, al menos, financiación, apoyo institucional y la aplicación práctica de los descubrimientos. El problema surge cuando el beneficio económico domina por completo el proceso de investigación y sustituye a la exigencia de evidencia.
Aunque pueda parecernos incluso una formulación moderna, la lección que puede extraerse de Buddeus es que la ciencia progresa cuando la curiosidad, la evidencia y el espíritu crítico son más fuertes que la esperanza de enriquecimiento. Cuando ocurre lo contrario, aumenta el riesgo de error, autoengaño y fraude[1].
Finalmente, no podemos olvidarnos de la posición pública de Buddeus a la hora de escribir este texto, ya que nos permite indertarlo en un organigrama más amplio de su pensamiento. Buddeus, como teólogo se inscribe históricamente como miembro del grupo de colegas teólogos que reaccionaron contra Samuel Freiherr von Pufendorf (1632-1694), quien quiso una alternativa válida para hacer prevalecer una ley natural teológicamente ortodoxa, y lo hizo sistematizando las ideas de Grocio (Hugo de Groot, 1583-1645). En este grupo reaccionario contra Pufendotf también estuvieron juristas de la talla de Valentin Alberti (1635–1697), Johann Adam Osiander (1622–1697) y Johann Wolfgang Jäger (1647–1720). Representantes de un grupo clave de teólogos luteranos ortodoxos y juristas de la Edad Moderna (siglos XVII y XVIII) que lideraron una importante reacción teológica e intelectual contra las teorías del derecho natural moderno formuladas por Samuel Pufendorf con tanta ortodoxia.
Otros teólogos, sin embargo, se enfocaron en la teología moral como una ciencia, con una fuente diferente con respecto a las teorías modernas de la ley natural[2]. Johann Franz Buddeus (Budde) es el ejemplo más claro de esta actitud. Buddeus se graduó en Wittenberg (M.A. 1687) y fue nombrado profesor de filosofía en Jena en 1689. En 1693 se convirtió en profesor de filosofía moral en la misma universidad, después de lo cual fue nombrado profesor en Halle (1704) y nuevamente en Jena (1705). Buddeus estuvo en contacto con moralistas como Friedemann Bechmann y Johann Wilhelm Baier, pero también con filósofos contemporáneos como Descartes (1596-1650), Locke (1632-1704) y los juristas del derecho natural, Grocio, Pufendorf y Thomasius. Rechazó la filosofía aristotélica, así como la filosofía de Christian Wolff (1679-1754).
En su Institutiones theologiae moralis (1711), Buddeus trata el derecho natural como parte de las leyes divinas universales. Las leyes divinas universales, escribe, son leyes naturales y leyes positivas. Aunque la imagen divina ha sido dañada por el sinó original, el conocimiento de los principios prácticos sobre las acciones justas y honradas sigue presente en el hombre. Sin embargo, debido a que este conocimiento se había debilitado, Dios repitió la ley divina natural en el Decálogo, para que primero los judíos y luego los apóstoles pudieran propagarla entre toda la humanidad.
Aunque Buddeus admite que utilizará el método de Pufendorf para su manual, adopta una postura totalmente diferente con respecto a los principios. Destaca que Pufendorf abordó la jurisprudencia natural de acuerdo con la razón y de esta manera contempló a la sociedad y su conservación como fuentes del derecho natural. En su lugar, él se concentrará en la revelación de las leyes divinas y en la unión entre Dios y el hombre regenerado. De esta unión se pueden derivar todos los deberes del hombre. Buddeus señala que no solo explicará los deberes individuales de los hombres nacidos de nuevo y los confirmará a la luz de toda la Escritura, sino que también derivará cada orden del principio de la ley divina de la unión del hombre con Dios. Con respecto a Alberti, Osiander y Jäger, Buddeus toma otro camino. Separa la teología moral de la jurisprudencia natural.
Otros textos similares
En muchas otras ocasiones anteriores, como veremos a lo largo de esta edición, otros autores escribieron sobre la Alquimia y su relación con la Ley. No obstante, dejo aquí otros textos de temática similar:
- Struve, Friedrich Gottlieb, Dissertatio Iuridica De Iure Alchymiae, Sub Praesidio Dn. Friderici Gottlieb Struvii … Publico Eruditorum Examini Submittit Michael Fridericus Zulichius, Jenae, Werther, 1717.
- Arfoncinus, Thomas [François Hotman], “De jure alchymiae responsum”, en Zetzner, Lazarus, Theatrum chemicum, Argentorati, Haered. Zetneri, 1659, Vol. VI, 248-252.
- Johannes Chrysippus Fanianus, De jure artis alchemiae, hoc est, variorum authorum, et praesertim iurisconsultorum, judicia et responsa ad quaestionem quotidianam: An alchimia sit ars legitima, Basileae, Apud Petrum Pernam, 1576. En Zetzner, Lazarus, Theatrum chemicum, Argentorati, Haered. Zetneri, 1659, Vol. I, 48-63.
A lo largo de la edición del texto tendremos ocasión de comprobar la extrema calidad como teólogo y jurista de Buddeus, el hábil y adecuado manejo de fuentes y desgranaremos mediante las anotaciones pertinentes, sin reparar en la cantidad y/o en la extensión, cómo se sirvió de todas esas fuentes y de todo su conocimiento para analizar su muy brillante y meticulosa investigación de la alquimia.

Herrn Jo. Franc. Bvddei
SS. Th. D. und Prof. Publ. Ord.
Hoch-Fürstl. Sachsen-Hildburghausi-
schen Hochverdienten Kirchen-Raths ic.
Historisch- und Politische
Untersuchung
von der
Alchemie,
und was davon zu halten sey?
aus dem Lateinischen ins
Teutsche übersetzet.
Nun aber zum Druck befördert
durch
Friederich Roth-Scholzen/
Herrenstadio Silesium.
Nürnberg,
Adam Jonathan Felssecker,
An. 1733.
Del Sr. Jo. Franc. Buddei [Johann Franz Buddeus],
Doctor en Sagrada Teología y Profesor Público Ordinario,
así como Consejero Eclesiástico de gran mérito del Alto Ducado Principesco de Sajonia-Hildburghausen, etc.
Investigación Histórica y Política
sobre la
Alquimia,
¿y qué se debe pensar de ella?
Traducida del latín al alemán.
Y ahora preparada para la imprenta por
Friederich Roth-Scholzen,
natural de Herrenstadt, Silesia.
Núremberg,
por Adam Jonathan Felsecker,
Año 1733.
| 2 – Joh. Franc. Buddei | 2 — Joh. Franc. Buddei |
| Kurtzer Entwurff aller derjenigen Materien, welche in gegenwärtiger Historisch- und Politi- schen Untersuchung von der Alchemie abgehandelt werden. §. 1. Die Ursach, warum man diesen Tractat geschrieben. §. 2. Die Goldmacher-Kunst ist im geistlichen Recht verbotten. §. 3. In denen Engelländischen Gesetzen ist solche verworffen, und doch zuweilen auch zu treiben gebotten worden. §. 4. Wird allenthalben von Gelehrten angefechten und verworffen. §. 5. Wird in gantzen Schrifften angetastet, und auch vertheidiget. §. 6. Der Goldmacher armseeliger Zustand, bringt ihre Kunst in Miß-Credit. §. 7. Verständigere lassen sich aber dieses nicht anfechten. §. 8. Man kan mit Philosophischen Gründen nicht beweisen, daß die Verwandelung derer Metallen wider die Natur seyn solle. §. 9. Ob man wegen der Dunckelheit derer Alchemistischen Schrifften könne diese Kunst billiger massen vor verdächtig halten. §. 10. Man kommt auf die Erfahrung und Exempel: Ob auch in der uralten Aegyptischen Welt-Weißheit und Griechischen [Fa-] | Breve Sumario de todas aquellas materias que son tratadas en la presente Investigación Histórica y Política sobre la Alquimia. § 1. La razón por la cual se ha escrito este tratado. § 2. El arte de hacer oro está prohibido por el derecho eclesiástico. § 3. En las leyes inglesas este [arte] está reprobado y, sin embargo, a veces también se ha ordenado practicarlo. § 4. Es impugnado y rechazado por doquier por los eruditos. § 5. Es atacado en escritos enteros, y también defendido. § 6. La miserable condición de los hacedores de oro desacredita su arte. § 7. Los más sensatos, sin embargo, no se dejan perturbar por esto. § 8. No se puede demostrar con argumentos filosóficos (científicos) que la transmutación de los metales sea contraria a la naturaleza. § 9. Si debido a la oscuridad de los escritos alquímicos se puede, con justa razón, considerar este arte como sospechoso. § 10. Sobre la experiencia y los ejemplos: si acaso en la antiquísima sabiduría oriental (filosofía) egipcia y en las fábulas griegas… |
El derecho eclesiástico (§ 2): Buddeus, como teólogo, aborda primero el estatus canónico de la alquimia. Históricamente, la Iglesia vigilaba la fabricación de oro para evitar el fraude, la falsificación de moneda y las prácticas asociadas a la magia o al pacto demoníaco.
Las leyes inglesas (§ 3): Hace alusión a la famosa ley de Enrique IV de Inglaterra (Act Against Multipliers, 1404), que castigaba con la muerte a quien multiplicara el oro o la plata. Sin embargo, como bien apunta el autor, la ley era ambigua, ya que monarcas posteriores como Enrique VI o el propio entorno de la corona otorgaban licencias especiales y secretas a ciertos operarios para financiar las arcas reales durante las guerras.
Wider die Natur (§ 8): Este es el núcleo del argumento académico de la época. Buddeus defiende que, desde el punto de vista de la física y la filosofía natural, la transmutación no viola ninguna ley fundamental de la creación, lo que justificaba que un sabio estudiara la materia de forma legítima.
| Untersuchung von der Alchemie [3] | Investigación sobre la Alquimia. / 3 |
| Fabuln, können einige Merckmahle solcher Kunst gefunden werden. §. 11. Was die Alchemie bey denen Griechen, Arabern, Chinesern vor Fata gehabt. §. 12. Ob Arnoldus de Villanova ein Exempel der Verwandelung habe dargethan. §. 13. Eben diese Frage wird auch von Raymundo Lullio vorgebracht. §. 14. Joh. Francisci Pici, Grafens von Mirandola, ingleichen Petri Gassendi und Joh. Baptistae Helmonti Zeugnisse von Verwandelung derer Metallen. §. 15. Beweiß-Gründe, dadurch diese und dergleichen Zeugnisse in Zweiffel gezogen und widerleget werden. §. 16. Die Brüder des Rosen-Creutzes machen ein grosses Wesen von der Alchemie. §. 17. Ob der Theophrastus Paracelsus aus schlechteren Metall Gold gemachet habe. §. 18. Ob Johann Arnd den Stein der Weisen gehabt habe. §. 19. Gantz neue Experimenta eines Alchemisten zu Berlin und Franckfurt werden eingerücket. §. 20. Eben dieses scheinet bewiesen zu werden mit denen aus Chemischen Gold zubereiteten Müntzen. §. 21. Was von dergleichen Müntzen zu halten. §. 22. Die Frag kommt in Vorschein, ob die Goldmacher in einer Republique zu leiden wären; und wird abgetheilet. | …fábulas, se pueden encontrar algunos indicios de tal arte. § 11. Qué vicisitudes (fata) ha tenido la alquimia entre los griegos, los árabes y los chinos. § 12. Si Arnoldus de Villanova [Arnaldo de Vilanova] mostró un ejemplo de transmutación. § 13. Esta misma pregunta se plantea también respecto a Raymundo Lullio [Raimundo Lulio]. § 14. Los testimonios sobre la transmutación de los metales de Joh. Francisci Pici, Conde de Mirándola [Gianfrancesco Pico della Mirandola], así como de Petri Gassendi [Pierre Gassendi] y de Joh. Baptistae Helmontii [Joan Baptista van Helmont]. § 15. Argumentos y pruebas por los cuales estos testimonios y otros similares son puestos en duda y refutados. § 16. Los Hermanos de la Rosa Cruz hacen un gran revuelo con la alquimia. § 17. Si Theophrastus Paracelsus [Paracelso] hizo oro a partir de metales viles. § 18. Si Johann Arnd poseyó la piedra filosofal[3]. § 19. Se incluyen experimentos completamente nuevos de un alquimista en Berlín y Fráncfort. § 20. Esto mismo parece demostrarse con las monedas acuñadas a partir de oro químico. § 21. Qué se debe pensar de tales monedas. § 22. Se plantea la cuestión de si los hacedores de oro deben ser tolerados en una república, y queda resuelta. |
Científicos de la modernidad (§ 14): Es muy llamativo que Buddeus cite a filósofos y científicos fundamentales de la revolución científica como Pierre Gassendi y Van Helmont, quienes, a pesar de su mentalidad racional y empírica, dejaron registros escritos declarando haber presenciado transmutaciones reales en sus laboratorios.
Los Rosa Cruz y Paracelso (§ 16 y § 17): Alude al impacto de los manifiestos Rosacruces de principios del siglo XVII y a la figura médica de Paracelso, ejes de la renovación espagírica en Alemania.
Monedas de oro químico (§ 20 y § 21): En los siglos XVII y XVIII circularon por Europa varias monedas y medallas de oro o plata que llevaban inscripciones oficiales indicando que el metal procedía de una transmutación (como las famosas monedas del emperador Leopoldo I o las de la corona sueca). Buddeus analiza la autenticidad de estas piezas desde una perspectiva política y numismática.
| Joh. Franc. Buddei [Pág. 4] | 4 — Joh. Franc. Buddei |
| §. 23. Von denen rechten Goldmachern wird zu erst gehandelt, als welche allezeit vor fromme Leute wollen angesehen seyn. §. 24. Ob auch gottlose Leute können zu der Kunst, Gold zu machen, gelangen. §. 25. Vorzug derer Frommen vor denen Gottlosen, in Erkanntnis natürlicher Dinge. §. 26. Gemeinen Leuten solle man nicht zulassen, so viel Gold zu machen, als sie wollen. §. 27. Ob allerdings die Alchemie erlaubt seye, streiten untereinander die Ausleger des Civil-Gesetzes: Die Meinung Oldradi de Ponte. §. 28. Des Nicolai Siculi Panormitani, Andreae de Isernia und anderer, die dieses billigen. §. 29. Des Angeli Clavasii, der solches verworfft. §. 30. Dieser ist aber von andern Rechts-Gelehrten widerleget worden. §. 31. Von der Güte des Chemischen Goldes, und ob es recht seye, sich desselben bey Handel und Wandel zu bedienen. §. 32. Die andere Claß derer Goldmacher bestehet in Betrügern. Dabey von unterschiedlichen Arten und Exempeln des Betrugs gehandelt wird. §. 33. Offt weiß man nicht ob einer ein rechter Alchemist oder ein Betrüger seye: Bey welcher Gelegenheit weitläufftig von Francisco Josepho Burrho geredet wird. §. 34. Etliche wollen vor Alchemisten gehalten wer- [den] | § 23. Se trata en primer lugar sobre los verdaderos hacedores de oro, los cuales quieren ser considerados en todo momento como personas piadosas. § 24. Si acaso las personas impías pueden también alcanzar el arte de hacer oro. § 25. Ventaja de los piadosos sobre los impíos en el conocimiento de las cosas naturales. § 26. No se debe permitir a la gente común hacer tanto oro como deseen. § 27. Si la alquimia es lícita en todos los aspectos; debaten entre sí los intérpretes del Derecho Civil: La opinión de Oldradi de Ponte. § 28. La [opinión] de Nicolai Siculi Panormitani, Andreae de Isernia y de otros que aprueban esto. § 29. La [opinión] de Angeli Clavasii, quien rechaza esto. § 30. Este último, sin embargo, ha sido refutado por otros juristas. § 31. Sobre la calidad del oro químico, y si es lícito valerse del mismo en el comercio. § 32. La otra clase de hacedores de oro consiste en los estafadores. Aquí se trata sobre diferentes tipos y ejemplos de estafa. § 33. A menudo no se sabe si uno es un verdadero alquimista o un estafador: ocasión en la cual se habla extensamente sobre Francisco Josepho Burrho. § 34. Varios quieren ser considerados alquimistas… |
La piedad y la ciencia (§ 23 a § 25): Buddeus expone la visión tradicional de que la naturaleza revela sus secretos más profundos a las almas honestas y piadosas, marcando una clara frontera ética entre el filósofo natural virtuoso y el operador ambicioso.
El control estatal del oro (§ 26 y § 31): Se debate un problema político fundamental del siglo XVIII: el peligro de la inflación y la desestabilización de la economía si la gente común pudiera fabricar metales preciosos a voluntad, así como la validez legal y comercial del oro spagírico.
Grandes juristas históricos (§ 27 a § 29): El autor cita a eminentes autoridades del derecho medieval y renacentista como Oldrado da Ponte (m. 1335), el Panormitano (Niccolò de’ Tudeschi, 1386–1445), Andrea d’Isernia (c. 1230–1316) y Ángel de Clavasio (Angelo Carletti, 1411–1495). Sus dictámenes jurídicos eclesiásticos y civiles asentaron las bases sobre si transmutar metales constituía un delito de falsificación o una operación legítima sobre la materia.
Francesco Giuseppe Borri (§ 33): Citado bajo su nombre latinizado (Francisco Josepho Burrho, 1627–1695). Fue un célebre médico, químico, aventurero y heresiarca milanés que fascinó a las cortes europeas (incluida la de la reina Cristina de Suecia). Su figura encarna perfectamente la ambigüedad de la época: para unos era un adepto poseedor de la medicina universal y para otros un astuto charlatán.
| Untersuchung von der Alchemie. 5 | Investigación sobre la Alquimia. / 5 |
| werden, damit sie wegen ihres auf einmal zusamm gebrachten Reichthums in keinen Verdacht kommen; insonderheit wird Nicolaus Flamellus eingeführt. §. 35. Wie man die offenbahre Betrüger straffen solle. §. 36. Es sey eine Klugheit sich vor solchen Leuten wissen vorzusehen. §. 37. Was endlich von denjenigen zu halten, welche nicht aus Betrug, sondern aus allzu grosser Curiosität hierinnen fehlen: allwo von vieler grosser Herren Ubung in dieser Kunst gedacht wird. §. 1. Wir wissen noch gar wohl, was man vor wenig Monaten von einem Goldmacher, welcher wo nicht öffters, jedoch einmahl ganz gewiß, ein schlechtes Metall in Gold solle verwandelt haben, allenthalben ausgestreuet; welches, nach gemeinem Brauch, viel Streitens und Redens verursachet. Indeme einige, die so leichtglaubig nicht waren, in Zweiffel stünden, wem sie davon Glauben beymessen, oder widersprechen sollten. Viele, die einem so unaufhörlichen und durch das Zeugniß so vieler glaubwürdiger Personen, bekräftigten Ruff, länger zu widersprechen sich nicht getrauet, die bildeten sich ein, ja sie flattirten sich, und zwar, wie sie meineten, | …[varios quieren ser considerados alquimistas] para que no se sospeche de ellos debido a la riqueza que han acumulado de golpe; ocasión en la cual se introduce en particular a Nicolaus Flamellus [Nicolás Flamel]. § 35. Cómo se debe castigar a los estafadores manifiestos. § 36. Que es una muestra de prudencia saber protegerse de tales personas. § 37. Qué se debe pensar, finalmente, de aquellos que yerran en esto no por estafa, sino por una excesiva curiosidad: donde se habla de la práctica de este arte por parte de muchos grandes señores. § 1. Aún recordamos muy bien lo que hace pocos meses se difundió por todas partes acerca de un hacedor de oro, de quien se decía que, si no más a menudo, al menos una vez y con total certeza, había transmutado un metal vil en oro; lo cual, según la costumbre común, causó muchas disputas y habladurías. Mientras algunos, que no eran tan crédulos, dudaban a quién debían dar fe o si debían contradecirlo, muchos otros, que ya no se atrevían a oponerse a un rumor tan incesante y respaldado por el testimonio de tantas personas dignas de crédito, llegaron a imaginarse, e incluso a lisonjearse, y por cierto, según pensaban… |
Nicolás Flamel: Buddeus cierra el sumario aludiendo a la figura mítica de Nicolás Flamel (c. 1330–1418), escribano parisino a quien la tradición atribuyó una inmensa fortuna supuestamente obtenida tras descifrar el Libro de Abraham el Judío y lograr la transmutación. El autor analiza cómo el repentino éxito financiero de ciertos hombres alimentaba de inmediato los rumores de posesión de la Piedra.
El rumor del hacedor de oro (§ 1): El texto principal arranca con un tono de crónica periodística muy propio del siglo XVIII. Buddeus alude a un caso contemporáneo reciente (un «hacedor de oro» que causó sensación en los círculos académicos y cortesanos alemanes pocos meses antes) para justificar la necesidad de escribir este ensayo racional y crítico que pusiera orden entre los escépticos y los excesivamente crédulos.
| Joh. Franc. Buddei [Pág. 6] | 6 — Joh. Franc. Buddei |
| neten, nicht ohne wahren Grund, daß nun die menschlichen Dinge ein ganz anderes Aussehen gewinnen würden, wann man zu einer so grossen Menge Goldes gelangen sollte. Denn da des Menschen Hertz nicht weniger mit Hoffnung, als auch mit Furcht angefüllet zu seyn pfleget, als haben diese bald allerhand glückseelige und goldene Zeiten prophezeyet, bald aber wiederum gefürchtet, es möchten, wenn das Gold am Werth, seines Uberflusses halben, fallen sollte, theils grosse Verwirrungen entstehen, theils aber auch die Reiche unterschiedlich-starcken Veränderungen unterworffen seyn, da ohngefehr nur einem Potentaten die Kunst Gold zu machen gegeben, und er dadurch in allzu grossen Flor sollte gebracht werden. Welches demnach zu unterschiedlichen Discursen, die über den Nutzen und Schaden, der aus dieser Kunst einem gemeinen Wesen möchte zuwachsen, geführet wurden, Anlaß gegeben: Und weilen solches nicht unnützlich gethan scheinet, als haben auch wir unsere Meinung von dieser Sache in einem besondern Buch wollen darlegen. §. 2. Es haben aber grosse Herren schon vorlängsten in ihren Gesetzen, dieser Sache halben fleißig Sorge getragen. Und zwar hat Pabst Johannes XXII. dem geistlichen Rechte in Verordnung, in welcher er denen Goldmachern die schärffste Straffe androhet, folgenden Inhalts, [eins] | …[según pensaban] e incluso con verdadero fundamento, que los asuntos humanos cobrarían un aspecto completamente nuevo si se llegara a disponer de una cantidad tan inmensa de oro. Pues dado que el corazón del hombre suele estar lleno tanto de esperanza como de temor, unos profetizaban de inmediato toda clase de tiempos felices y dorados, mientras que otros, por el contrario, temían que si el oro cayera de valor a causa de su abundancia, surgirían por un lado grandes desórdenes, y por otro, los reinos se verían sometidos a cambios de diversa gravedad, en caso de que el arte de hacer oro le fuera concedido por ventura a un solo soberano (potentado) y este fuera elevado gracias a ello a una prosperidad demasiado grande. Todo lo cual dio pie, en consecuencia, a diversos debates dirigidos a sopesar el beneficio y el perjuicio que de este arte podrían derivarse para una comunidad. Y puesto que tal examen no parece haberse hecho en vano, también nosotros hemos querido exponer nuestra opinión sobre este asunto de manera detallada en un libro específico. § 2. Sin embargo, los grandes señores ya se han ocupado diligentemente de este asunto en sus leyes desde hace muchísimo tiempo. Y de hecho, el Papa Juan XXII incluyó en el derecho eclesiástico una ordenanza en la que amenaza a los hacedores de oro con el castigo más severo, cuyo contenido es el siguiente… |
El temor a la devaluación y al desequilibrio geopolítico: Buddeus expone con una lucidez política asombrosa el gran dilema económico de la alquimia en el siglo XVIII. Si la transmutación a gran escala fuera real, el oro sufriría hiperinflación perdiendo su valor por exceso de oferta («feines Überflusses halben, fallen sollte»). Además, si un solo monarca absoluto monopolizara el secreto, rompería el equilibrio de poder en Europa al financiar ejércitos infinitos, desatando «grandes desórdenes».
El Papa Juan XXII y la bula contra los alquimistas: El autor da paso al análisis histórico-jurídico citando la famosa bula canónica Spondent quas non exhibent (1317) promulgada por el Papa Juan XXII en Aviñón. Irónicamente, el rumor popular de la época afirmaba que este propio pontífice practicaba la alquimia en secreto y que había dejado una inmensa fortuna en las arcas papales gracias a ella, un mito que Buddeus comienza a contrastar aquí con la severidad de las leyes escritas reales que prohibían la falsificación de moneda.
| Untersuchung von der Alchemie. [Pág. 7] | Investigación sobre la Alquimia. 7 |
| einverleibet: (a) Die armen Alchemisten versprechen zwar grossen Reichthum, haben aber selbst nichts. Sie fallen mit all ihrer Weißheit in die Grube, die sie andern gegraben; Dann sie treiben ohne Zweifel mit dem Goldmachen selbst ihren Spott untereinander, weilen sie sich, wohl wissend wie wenig sie verstehen, heimlich über diejenigen, die was von ihnen halten wollen, verwundern; und da ihre Sache mit der Wahrheit nicht übereinkommt, so bringen sie doch andere um die Zeit und um das Geld: Sie wissen auch gar künstlich ihre Falschheit zu bemänteln, wenn sie veritables Gold und Silber, durch tieffsinnige Verwandlung eines andern Metalls, welches doch nimmermehr seyn kann, machen zu können, vorschwatzen: Ja ihre verdammte und höchst-straffenswürdige Verwegenheit erstrecket sich offt so weit, daß sie auf falsch Metall gangbare Müntzen zu prägen, und die unverständige Leute, die ihnen trauen, gewaltig hinter das Licht zu führen, sich unterfangen. Damit nun dergleichen Händel auf immer und ewig verbannet seyn möchten, so befehlen wir, vermög unsers dazu verordneten öffentlichen Gesetzes, daß derjenige, wer er auch seyn mag, der sich unterstehen wird, entweder selbst solch Gold oder Silber zu machen, oder [palabra de transición para la página siguiente] (a) Extr. com. lib. 5. Tit. VI. de crimine Falsi Cap. Vn. Spondent &c. | …incorporado: (a) Los pobres alquimistas prometen, es verdad, grandes riquezas, pero ellos mismos no tienen nada. Caen con toda su sabiduría en la fosa que han cavado para otros; pues, sin duda alguna, ellos mismos se burlan de la fabricación de oro entre sí, ya que, sabiendo muy bien lo poco que entienden, se asombran en secreto de aquellos que quieren creer en ellos; y dado que su causa no concuerda con la verdad, hacen perder a otros su tiempo y su dinero. Saben también ocultar su falsedad con gran astucia, embaucando a la gente al pretender que pueden fabricar oro y plata auténticos mediante la transmutación profunda de otro metal, lo cual, sin embargo, jamás puede ser posible. Sí, su maldita y sumamente punible osadía se extiende a menudo tanto que se atreven a acuñar monedas de curso legal a partir de metales falsos, engañando enormemente a la gente ignorante que confía en ellos. Para que tales manejos queden prohibidos para siempre y desterrados eternamente, ordenamos, en virtud de nuestra ley pública decretada para ello, que aquel, sea quien fuere, que se atreva a fabricar por sí mismo tal oro o plata, o… (a) Extr. com. lib. 5. Tit. VI. de crimine Falsi Cap. Un. Spondent &c.[4] |
| 8 — Joh. Franc. Buddei | 8 — Joh. Franc. Buddei |
| oder durch andere machen zu lassen, 2c. so schwer rechtes Gold oder Silber zur Straffe, in die gemeine Cassam, um denen Armen es auszutheilen, zu lieffern gehalten seyn solle, so viel als man neu-gemachtes bey ihme finden wird, 2c. Ist demnach kein Wunder, daß der Pabst, da er keine Verwandelung der Metallen geglaubet, und vielmehr diejenigen, die das von Profession machten, vor Betrüger angesehen, ein solches Edict wider die Goldmacher hat ergehen lassen, sonderlich aber wider die Geistlichen, wann es heißt: Wenn man die Geistlichen sollte darüber ergreiffen, so sollen solche, nebst der obig gedroheten Straffe, aller vorher gehabten Beneficien verlustigt seyn, und ihre vorige Station zu betretten, vor unwürdig erkläret werden. §. 3. Auch Martin Delrio (b) erzehlet, daß vor Zeiten in Engelland ein Gesetz seye bekannt gewesen, vermöge dessen, bey Leib- und Lebens-Straff verbotten worden, ohne Erlaubnus der Königs, die Goldmacher-Kunst zu treiben. Jedoch hat König Heinrich der Viardte, in eben diesem Reich, obigem Gesetz ein anderes, aus vier Geboten bestehend, entgegen gesetzet, und darinnen allen und jeden Inwohnern anbefohlen, (b) Lib. I. Disquis. Mag. Cap. V. quaest. IV. add. tamen MORHOFIVS de Transmutatione Metallorum Sect. XII. pag. 286. | …o mandarlo a fabricar a través de otros, etc., estará obligado a entregar como castigo a la caja común, para ser distribuido entre los pobres, tanto peso en oro o plata auténticos como la cantidad de metal nuevo que se encuentre en su posesión, etc. No es de extrañar, por tanto, que el Papa, al no creer en la transmutación de los metales y considerar más bien como estafadores a quienes hacían de ello su profesión, emitiera semejante edicto contra los hacedores de oro, y muy especialmente contra los clérigos, cuando añade: Si se sorprendiera a los clérigos en este delito, además de la pena amenazada anteriormente, serán privados de todos los beneficios eclesiásticos que poseyeran previamente, y serán declarados indignos de volver a ocupar su cargo anterior. § 3. También Martin Delrio (b) relata que antiguamente se conoció en Inglaterra una ley por la cual se prohibía, bajo pena de castigo corporal y de muerte, practicar el arte de hacer oro sin la autorización del rey. Sin embargo, el rey Enrique IV, en ese mismo reino, opuso a la ley anterior otra ordenanza compuesta de cuatro mandamientos, en la cual ordenaba a todos y cada uno de los habitantes… (b) Lib. I. Disquis. Mag. Cap. V. quaest. IV[5]. añádase también MORHOFIUS, de Transmutatione Metallorum, Secc. XII, pág. 286[6]. |
| Untersuchung von der Alchemie. Pág. 9 | Investigación sobre la Alquimia. 9 |
| fohlen, sich auf die Zubereitung des Steins der Weisen zu legen, um dadurch die Republique aus ihren Schulden heben zu können; führet darbey eine recht artige Ursach an, warum er auch denen Priestern so gar, Gold machen zu lernen gebotten, nemlichen: Weilen sie so glücklich wären, in Verwandelung des Brods und Weins in den Leib und in das Blut Christi, so würden sie ja um so viel desto leichter ein schlechtes Metall in ein köstlichers verwandeln können. Es thut aber von diesen Geboten Meldung Joh. Pettus (c) ein Engelländer, aus welchen Georg Paschius (d) diese Erzählung genommen, und sich zugleich auf den Morhoff (e) beruffend, deme der Königliche geheime Secretarius solle auf sein gethanenes Nachforschen zur Antwort gegeben haben, dass das Original von diesen Geboten noch heut im Archiv vorhanden seye. Da nun kaum zu glauben scheinet, daß der König mit öffentlichen Gesetzen und Geboten einen Schertz zu treiben sollte gesonnen gewesen seyn, so halte ich davor, derselbe sey vielmehr durch die herrliche Proben, die der Raymundus Lullius in Engelland, in dieser Kunst an den Tag geleget, und hernach werden berühret werden, bewogen worden zu glauben, daß (c) In Fodinis Mineralibus or the History, Laws and places of the chief, mines and mineral Works in England &c. Part. I. cap. XXVII. (d) De Inventis Nov-Antiquis Cap. VI. pag. 332. (e) l. c. p. 287. | …[ordenaba a todos y cada uno de los habitantes] dedicarse a la preparación de la piedra filosofal, para poder liberar así a la república de sus deudas; y aduce una razón verdaderamente singular de por qué ordenó incluso a los propios sacerdotes aprender a hacer oro, a saber: que puesto que ellos eran tan afortunados en la transmutación del pan y del vino en el cuerpo y en la sangre de Cristo, les sería por tanto muchísimo más fácil transformar un metal vil en uno precioso. De estos mandamientos hace mención Joh. Pettus (c), un inglés, de quien Georg Paschius (d) tomó este relato, remitiéndose al mismo tiempo a Morhoff (d), a quien el secretario privado del rey habría respondido, tras una investigación solicitada, que el original de estos mandamientos se conserva aún hoy en día en el archivo. Como parece poco creíble que el rey tuviera la intención de gastar una broma con las leyes y mandamientos públicos, sostengo por tanto que fue más bien inducido a creer en ello debido a las magníficas pruebas que Raymundus Lullius [Raimundo Lulio] mostró en Inglaterra en este arte, y que serán mencionadas más adelante, [creyendo] que… (c) En Fodinae Regales o The History, Laws and Places of the chief mines and mineral Works in England &c. Parte I, Cap. XXVII[7]. (d) De Inventis Nov-Antiquis Cap. VI, pág. 332[8]. (e) L. c. p. 287. |
El mito de Raimundo Lulio en la Torre de Londres: Buddeus introduce aquí la famosa leyenda alquímica según la cual el sabio mallorquín Raimundo Lulio habría viajado a Inglaterra bajo el mecenazgo del rey para transmutar toneladas de metales en oro puro, con el cual supuestamente se acuñaron los célebres «nobles de la rosa», unas valiosas monedas de oro de la época. Aunque la historiografía moderna demostró que Lulio nunca fue alquimista y que los tratados eran pseudoepigráficos, en el siglo XVIII los eruditos se tomaban muy en serio la existencia de documentos oficiales que respaldaban este hecho en los archivos reales.
| Joh. Franc. Buddei [Pág. 10] | 10 — Joh. Franc. Buddei |
| daß ein jeder mit leichter Mühe könne dieser Verwandelungs-Geschicklichkeit theilhafftig werden. Diesen allen aber ungeachtet, war es jedennoch nicht allzu klug gehandeln gewesen, daß er allen ohne Unterscheid solches zu treiben erlaubet und anbefohlen, sintemahlen gar leicht durch des Goldes allzu grossen Uberfluß der Werth desselben hätte können verringert werden. Von dem schlechten Fortgang dieser Sache nichts zu gedencken, da nicht einer gewesen, der dem Befehl des Königs hätte Satisfaction leisten können noch wollen. §. 4. Allein, wann wir nun von allem Umschweiff uns entledigen, und die Sache selbst vor uns nehmen wollen, so haben wir die Alchemie, ehe wir ihre eigentliche Beschreibung von uns stellen, vorher genauer einzusehen, und zu überlegen, ob sie einem Reich zu Nutzen oder Schaden gedeye, und ob diejenige, welche diese Kunst treiben, im Lande sollen geduldet werden. Da stellet sich nun augenblicklich eine grosse Anzahl derer für Augen, die mit vollem Halse ausruffen, die Goldmacher-Kunst seye ein blosser Betrug, und verkauffen dergleichen Künstler nichts anders, als einen eiteln Dampff, oder wie solche jemand beschrieben: Sie seye eine Kunst ohne Kunst, deren Anfang im Lügen, und das Ende im Betteln bestehe. Henricvs Cornelivs Agrippa schreibet (f) davon also: Die Alchemie, ob man sie (f) De Incertitud. & vanit. Scient. Cap. XC. | …que cualquiera, con ligero esfuerzo, podría participar de esta destreza transmutatoria. A pesar de todo esto, no fue una acción muy prudente por su parte el permitir y ordenar a todos sin distinción dedicarse a ella, puesto que el valor del oro habría podido disminuir con gran facilidad debido a su excesiva abundancia. Del mal desenlace de este asunto no hay por qué extrañarse, ya que ni uno solo fue capaz ni quiso cumplir con la orden del rey. §. 4. Sin embargo, si nos despojamos de todo rodeo y queremos abordar el asunto en sí mismo, antes de plantear su verdadera descripción, debemos examinar y reflexionar primero de forma más precisa sobre si la Alquimia redunda en beneficio o en perjuicio de un reino, y si aquellos que practican este arte deben ser tolerados en el país. Al llegar a este punto, se presenta de inmediato ante nuestros ojos una gran cantidad de personas que proclaman a voz en cuello que el arte de hacer oro es un mero engaño, y que tales artistas no venden otra cosa que un vano humo, o como alguien lo describió: que es un arte sin arte, cuyo principio está en la mentira y su final en la mendicidad. Henricus Cornelius Agrippa escribe (f) también sobre esto lo siguiente: La alquimia, ya sea que uno… (f) De incertitud. & vanit. Scient. Cap. XC.[9] |
El peligro de la inflación áurea: Buddeus concluye el punto anterior criticando la ingenuidad económica del monarca inglés. Si todo el mundo pudiese fabricar oro de forma masiva y sin control estatal, se destruiría de inmediato su valor intrínseco en los mercados internacionales por saturación de oferta («allzu grossen Überfluss»).
Un arte sin arte (Eine Kunst ohne Kunst): El autor cita una de las máximas satíricas más famosas y repetidas en la Europa barroca para atacar la transmutación comercial: «Ars sine arte, cuius principium mendacium, medium labor, et finis mendicitas» (Un arte sin arte, cuyo principio es la mentira, su medio el trabajo y su final la mendicidad).
| Untersuchung von der Alchemie. 11 | Investigación sobre la Alquimia. 11 |
| sie nun eine Kunst, oder betrügliche Schmin- cke, oder Nachahmung der Natur nen- nen mag, ist warhafftig ein sehr grosser und zwar unsträfflicher Betrug, deren Eitelkeit daraus gar leicht erhellet, wenn sie dasjenige verspricht, welches die Na- tur doch keinesweges kan darzu kommen lassen, sintemalen keine Kunst ist, die die Natur zertrennen kan, sondern derselben nur nachahmen, und weit von hinten fol- gen muß, ja es erstrecket sich die Gewalt der Natur weit höher als die Kunst. Und dergleichen Urtheile, oder vielmehr Lästerungen, findet man so viel hin und wieder, daß, wenn es der Mühe werth wäre, alles zusamm zu lesen man gar bald ein ganz grosses Buch damit an- füllen könnte. Nichts destoweniger sollte es mich über den Agrippa wundern, daß er solches Urtheil von der Alchemie gefället, da er doch anderwärts (g) viel Wesens von ihr machet, ja ausdrück- lich meldet, es können durch den Gold-Geist, oder vielmehr durch dessen Form und inneres Wesen, die unvollkommene Metalle und das Quecksilber, in warhafftes Silber verkehrt wer- den, er auch solches nicht nur gesehen, sondern auch in das Werck zu setzen gewußt habe, wenn nicht bekannt wäre, daß er in diesem Buch mehr seinen grossen Verstand weisen, als offenherzig schreiben wollen. Er setzet aber jedennoch auch in eben diesem Ort, wo er wider die Goldmacher- (g) De Occulta Philosoph. Lib. I. cap. XIV. | Ya sea que se le llame un arte, un maquillaje engañoso o una imitación de la naturaleza, lo cierto es que es un fraude muy grande y, de hecho, un engaño imperdonable. Su vanidad se hace evidente con facilidad cuando promete aquello que la naturaleza de ningún modo puede permitir que ocurra; puesto que no existe arte capaz de fragmentar la naturaleza, sino que solo puede imitarla y seguirla desde muy lejos, ya que el poder de la naturaleza se extiende mucho más alto que el arte. Y se encuentran tantos juicios similares, o más bien calumnias, aquí y allá, que si valiera la pena el esfuerzo de recopilarlos todos, pronto se podría llenar un libro muy grande con ellos. Sin embargo, no deja de sorprenderme que Agrippa haya emitido tal juicio sobre la alquimia, cuando en otros escritos (g) hace tanto alarde de ella. De hecho, afirma expresamente que, a través del «espíritu del oro» —o mejor dicho, a través de su forma y esencia interna—, los metales imperfectos y el mercurio pueden transformarse en auténtica plata. Asegura, además, no solo haber visto esto, sino haber sabido cómo ponerlo en práctica; a menos que se deba a que en este libro quiso demostrar más su gran intelecto que escribir con sinceridad. No obstante, en ese mismo pasaje donde se opone al arte de hacer oro… (g) De Occulta Philosoph., Lib. I, Cap. XIV.[10] |
| Joh. Franc. Buddei [Pág. 12] | 12. Joh. Franc. Buddei |
| Kunst sich so sehr heraus lässet, hinzu: es gefalle ihm diese Kunst so uneben nicht, und könnte er noch vieles von ihr sprechen, wenn er sich nicht verschworen hätte, (welches, spricht er, diejenige zu thun pflegen, die denen Geheimnüssen nachforschen) nichts davon zu gedencken. Jvlivs Cæsar Scaliger scheuet sich nicht (h) zu behaupten, er habe dergleichen Alchemisten auf das bitterste gehaffet, denn sie wären, spricht er, Nacht-Eulen, mit welchen die Geld-Beutel herbey gelocket, und aus solchen vorher das Geld gezogen und gefangen wird, welches sie hernach andern zu verschaffen, versprechen: Philippvs Melanchton nennet die Alchemie einen Sophistischen oder falschen Betrug. Petrarcha eine Kunst zu lügen und zu betrügen. Pevcervs heist sie eine Teuffels-Verblendung, ja wer wollte alles beschreiben. §. 5. Es haben auch viele in gantzen Schrifften das Ansehen der Goldmacher-Kunst übern Hauffen zu werffen, und ihre Nichtigheit an das Licht zu stellen sich eyfrig beflissen, vor welchen aber die Goldmacher auch nicht geflohen, sondern für ihre heimliche Kunst-Stücke nicht anderst als wie vor ihr Haab und Gut, tapffer gestritten. So sind demnach, um, mit allen denen Alchemisten den Garaus zu spielen, mit gantzer Macht auf- gezogen Avbertvs, Erastvs, Alexander Carrerivs, Fenettvs, Thomas Moresi- nvs: (h) Exercit. XIII. contra Cardanum. | …arte se pronuncia con vehemencia, añade: que este arte no le desagrada en absoluto, y que aún podría decir mucho más sobre él si no hubiera jurado (como suelen jurar, según dice, quienes investigan tales secretos) no mencionar nada al respecto. Julius Caesar Scaliger no teme afirmar (h) que odiaba amargamente a tales alquimistas, pues decía que eran «búhos nocturnos» con los que se atraía a las bolsas de dinero, y de las cuales primero se extraía y capturaba el dinero que luego ellos prometían conseguir a otros. Philippus Melanchthon llama a la alquimia un fraude sofístico o falso. Petrarca, un arte para mentir y engañar. Peucerus la define como una ceguera diabólica; en fin, ¿quién podría describirlo todo? §. 5. También ha habido muchos que se han dedicado con esmero, a lo largo de escritos enteros, a derribar la reputación del arte de hacer oro y a sacar a la luz su vacuidad; sin embargo, los hacedores de oro tampoco han huido de ellos, sino que han luchado valientemente por sus técnicas secretas como si lo hicieran por sus propios bienes y posesiones. Así pues, para acabar de una vez por todas con todos esos alquimistas, avanzaron con todas sus fuerzas Aubertus, Erastus, Alexander Carrerius, Fenettus, Thomas Moresinus… (h) Exercit. XIII. contra Cardanum[11]. |
| Untersuchung von der Alchemie. 13 | Investigación sobre la Alquimia. 13 |
| nvs: Denen mit nicht geringern Widerstand entgegen gekommen Qvercetanvs, Mvfetvs, Severinvs, Penotvs, Gastoclavevs, und, der viele zugleich heraus gefordert, Libavivs, nebst andern mehr. Es haben aber die Liebhaber dieser Gold-Kunst an allen diesen keinen schärffern und unversöhnlichern Feind empfunden, als an dem Athanasio Kirchero in seiner unterirdischen Welt, als von welchem Daniel Georg Morhoff (i) meldet, daß niemand sowohl hefftiger und unbescheidener, als auch unverständiger mit dieser Kunst und ihren Liebhaber seye umgegangen. Dann er habe sie, sagt er, als betrüglich gantz verworffen. Die Erzehlungen ihrer Processe ohne Unterscheid vor Mährlein gehalten; und wo man gründliche Beweißthümer von ihm zu hoffen hätte, so findet man dagegen einen gantzen Hauffen Lästerungen wider die Chemische Betrüger, die er zu behaupten trachtet, wenn er eine grosse Anzahl Sophistischer Processe, die man bey denen Marckschreiern hier und dar findet, hervor bringet. Doch weiß man, daß ihn Valerianvs Bonvicinvs in einem besondern Buch, welches er Lancem Peripateticam, qua vetus arcani Physici veritas appenditur, & Auctoris Mundi subterranei nova objecta revocantur ad pondus, betitult, trefflich widerleget, wie auch Salomon de Blavenstein im Tractat: Interpellatio brevis ad Philosophos contra Alchemistacum mundum subterraneum, genannt. Gewiß, wenn man sollte die Wahrheit der Sache (i) De Transmutatione Metallorum. pa. 270. | …[Moresi]nus. A quienes se opusieron con no menor resistencia Quercetanus, Mufetus, Severinus, Penotus, Gastoclaveus y, aquel que desafió a muchos a la vez, Libavius, junto a otros más. Sin embargo, los amantes de este arte del oro no encontraron en ninguno de ellos un enemigo más severo e implacable que en Athanasius Kircher en su Mundo Subterráneo. Sobre él, Daniel Georg Morhoff (i) relata que nadie había tratado a este arte y a sus seguidores de manera tan vehemente, desconsiderada e incluso ignorante. Pues afirma que Kircher la rechazó por completo como algo engañoso; consideró los relatos de sus procesos, sin distinción, como meras fábulas; y allí donde se esperaba que aportara pruebas fundamentales, se encuentra, por el contrario, un montón de calumnias contra los impostores químicos. Trata de sostener esto presentando una gran cantidad de procesos sofísticos que se encuentran aquí y allá entre los charlatanes. Sin embargo, se sabe que Valerianus Bonvicinus lo refutó magníficamente en un libro especial titulado Lancem Peripateticam, qua vetus arcani Physici veritas appenditur, & Auctoris Mundi Subterranei nova objecta revocantur ad pondus[12], al igual que hizo Salomon de Blavenstein en el tratado llamado Interpellatio brevis ad Philosophos contra Alchemisticum mundum subterraneum[13]. Ciertamente, si se quisiera sopesar la verdad del asunto… (i) De Transmutatione Metallorum. pa. 279.[14] |
Estamos en la Europa del siglo XVII y principios del XVIII, un periodo de transición crítica donde la alquimia mística empezaba a separarse de la química científica experimental. Hubo una especie de facción defensora de la Alquimia, que contaba, entre otros con Andreas Libavius,( 1555–1616). Aunque el texto lo sitúa como defensor frente a los críticos del «arte del oro», Libavius,famoso por escribir Alchemia (1597), considerado el primer libro de texto de química de la historia, criticaba el misticismo oscuro de los alquimistas tradicionales, pero defendía firmemente la posibilidad real de la transmutación metálica mediante métodos de laboratorio rigurosos. Otros fueronQuercetanus (Joseph Duchesne, 1544–1609) y Severinus (Petrus Severinus, 1542–1602),ambos médicos «iatroquímicos», seguidores de las teorías de Paracelso. Defendían el uso de la alquimia y los destilados químicos para crear medicinas, enfrentándose a la medicina tradicional galénica. El gran enemigo fue Athanasius Kircher (1602–1680), un gigante intelectual jesuita, apodado «el maestro de los cien artes». En su monumental obra Mundus Subterraneus, intentó explicar la geología, los volcanes y los minerales de la Tierra. Kircher dedicó una sección entera a demoler la alquimia comercial. Argumentaba que, aunque la química de laboratorio era útil para la medicina y la metalurgia, la transmutación del plomo en oro era un engaño físico y teológico. Acusó a los alquimistas de ser estafadores que se aprovechaban de la codicia de los príncipes. Frente a estoas dos facciones, hubo una reacción de lo podríamos llamar “comunidad alquímica”. Entre ellos, Daniel Georg Morhof (1639–1691). El texto cita su obra De Transmutatione Metallorum (1673). Morhof, un respetado polímata alemán, era un defensor moderado de la alquimia. Su crítica a Kircher refleja la indignación de los eruditos de la época: acusaban al jesuita de meter en el mismo saco a los verdaderos filósofos de laboratorio y a los «charlatanes de feria» (Marckschreyern). También hubo réplicas impresas a manos de Bonvicinus y Blavenstein. Los títulos en latín que menciona el texto (Lancem Peripateticam… e Interpellatio brevis…) fueron libros publicados específicamente para salvar la reputación de la alquimia tras el ataque de Kircher. Utilizaban la filosofía aristotélica tradicional (peripatética) para intentar demostrar que la materia sí era mutable y que el jesuita se equivocaba en su física.
| Joh. Franc. Buddei [Pág. 14] | 14. Joh. Franc. Buddei |
| abmessen nach der Länge derer, die solche entweder vertheidigen oder verwerffen, so würde in der That niemand wissen, auf welche Seite der Sieg in diesem Streit fallen möchte, denn obschon viele die Alchemie nicht dulden wollen, so sind doch dagegen auch nicht wenigere, die ihr zugethan seyn: Wie man solches zur Gnüge aus dem weitläufftigen Register des Joh. Daniel Mylii (k) sehen kan; und die Schrifften selbsten derer Alchemisten, der Petr. Borellvs (l) Olavs Borrichivs (m) und Fridericvs Roth- Scholzivs (n) an den Tag legen. §. 6. (k) In Tract. III. Basil. Chem. praef. l. 1. (l) In Biblioth. Chem. 12. Paris. An. 1654. & Heidelbergæ 1656. edita. Nota. Weil beyde Editiones von Petri Borelli Bibliotheca Chemica sehr rar worden sind, so werde ich solche ehestens zu meiner Bibliotheca Chemica in 8. wieder drucken lassen. (m) In Conspectu Scriptor. chem. illustr. 4to. Hafniae 1697. nicht 1677. wie im Original unserer Dissertation pag. 10. in Noten stehet. Nota. Weil auch dieser des Olai Borrichii Conspectus Scriptorum Chemicorum illustriorum wenig mehr zu haben ist, so werde denselben wieder auflegen lassen: Wie dann solcher auch in folgenden Theilen, von diesem Theatro Chemico in Teutscher Sprache erscheinen soll. (n) In Bibliotheca Chemica, 8vo Nürnberg 1727. davon nunmehro der fünffte Theil heraus ist, desnen die übrigen bald folgen sollen. | …sopesar [la verdad del asunto] por la cantidad de aquellos que la defienden o la rechazan, en verdad nadie sabría de qué lado caería la victoria en esta disputa. Pues aunque muchos no quieren tolerar la alquimia, tampoco son menos los que le son devotos; como se puede ver suficientemente en el extenso registro de Joh. Daniel Mylius (k), y como lo demuestran los escritos mismos de aquellos alquimistas que Petr. Borellus (l), Olaus Borrichius (m) y Fridericus Roth-Scholzius (n) sacaron a la luz. §. 6. (k) In Tract. III. Basil. Chem. praef. l. 1.[15] (l) In Biblioth. Chem. 12. París. An. 1654. & Heidelbergae 1656. edita.[16] Nota. Dado que ambas ediciones de la Bibliotheca Chemica de Petri Borelli se han vuelto muy raras, volveré a imprimirlas muy pronto en mi Bibliotheca Chemica en formato octavo (8vo). (m) In Conspectu Scriptor. chem. illustr. 4to. Hafniae 1697. (no 1677, como figura en las notas de la página 10 del original de nuestra disertación).[17] Nota. Debido a que este Conspectus Scriptorum Chemicorum Illustriorum de Olai Borrichii también se encuentra apenas disponible, ordenaré su reimpresión, tal como aparecerá en las siguientes partes de este Theatro Chemico en lengua alemana. (n) In Bibliotheca Chemica, 8vo Nürnberg 1727. De la cual ya se ha publicado la quinta parte, y las restantes le seguirán pronto. |
Buddeus adopta aquí una postura neutral y analítica. Reconoce que el debate está estancado («nadie sabría de qué lado caería la victoria»). Esto refleja perfectamente el clima de las primeras décadas del siglo XVIII, donde la transmutación de los metales aún era debatida seriamente por científicos de la talla de Robert Boyle o Isaac Newton, antes de que la química moderna la descartara por completo.
Por otra parte, las secciones marcadas como «Nota» revelan el funcionamiento del mercado editorial. Los libros de alquimia del siglo anterior (como los de Borel o Borch) eran ya piezas de coleccionista escasas y caras («se han vuelto muy raras»). El editor aprovecha el texto para anunciar sus próximos lanzamientos comerciales: reimpresiones en formatos más accesibles (como el formato de bolsillo octavo o 8vo) y traducidos al alemán.
| Untersuchung von der Alchemie. 15 | Investigación sobre la Alquimia. 15 |
| §. 6. Der elende Zustand, darinnen sich die meisten derer Alchimisten befinden, stösset viele vor den Kopff, und machet, daß sie nichts sonderliches von dieser Kunst halten wollen. Denn es wider- fähret in der That vielen, daß, wenn sie ihre herrliche Land- und Handels-Güter, nebst all ihrem vätterlich- und mütterlichen Vermögen dem Rauch und der Asche anvertrauet, und zugleich sich flattiret, es werde ihnen nun bald die so viele Mühe und Arbeit mit reichem Gold herrlich vergolten, und ihr Leben nicht nur verjünget, sondern auch in immerwährenden Gesundheits-Stand gesetzet werden, sie endlich nach verflogener Zeit und Unkosten, eine so grosse Veränderung an sich selbst empfinden müssen, dadurch sie in ein unvermögliches Alter, in Hunger un Blösse, in eine vom schwarzen Dampff der Kohlen abscheuliche, vom Schweffel stinckende, und vom unaufhörlichen Gebrauch des Queck-silbers recht gichtbrüchige Gestalt, nebst der mit Roß trefflich bereicherten Nase, verwandelt und in ein solches Elend gestürtzet werden, daß sie ihr Leben, welches sie doch vorher denen Metallen beyzubringen getrachtet, nun um einen schlechten Gewinn in die Schanz schlagen, und an statt des Steins der Weisen mit dem ungesunden Leib, an statt des Doctor-Huts, mit dem Bettlers-Mantel sich erbärmlich schleppen müssen. Wie der oben gemeldete Agrippa ihren Zustand abgeschildert. So kan man auch dieses mit vielen, | §. 6. La miserable condición en la que se encuentra la mayoría de los alquimistas resulta repulsiva para muchos, haciendo que no quieran tener una buena opinión de este arte. Pues, en efecto, a muchos les sucede que, tras encomendar al humo y a la ceniza sus magníficas tierras y bienes comerciales, junto con toda su herencia paterna y materna, se halagan a sí mismos pensando que pronto tanta fatiga y trabajo les serán magníficamente recompensados con abundante oro, y que su vida no solo se rejuvenecerá, sino que se mantendrá en un estado de perpetua salud; para finalmente, transcurrido el tiempo y los gastos, experimentar en sí mismos una transformación tan grande que los hunde en una vejez desamparada, en el hambre y la desnudez, adoptando una figura repugnante por el negro vapor del carbón, pestilente por el azufre y verdaderamente tullida por la gota debido al uso incesante del mercurio, junto con una nariz notablemente enriquecida por la mucosidad; quedando sumergidos en una miseria tal que su propia vida, la cual antes pretendían infundir a los metales, la arriesgan ahora por una mísera ganancia, y en lugar de la Piedra Filosofal tienen que arrastrar lastimosamente un cuerpo enfermo, y en lugar del birrete de doctor, una capa de mendigo. Tal como el arriba mencionado Agrippa describió la condición de ellos, así se puede también esto con muchos, aquí… |
La ruina económica y la «fiebre del oro»: El texto describe un fenómeno social real: burgueses y nobles que vendían sus propiedades heredadas («herencia paterna y materna») para financiar costosos laboratorios, hornos y reactivos. La promesa de la transmutación actuaba como una timba financiera que destruía fortunas familiares enteras, dejando a los antiguos ricos en la indigencia («capa de mendigo»).
Los estragos de los gases tóxicos y los riesgos laborales: La descripción médica del alquimista es sorprendentemente precisa para la época. Al pasar años en sótanos cerrados y sin ventilación respirando los vapores de los hornos, sufrían dolencias crónicas, así:
El negro vapor del carbón: Los pulmones y la piel quedaban tiznados por el carbón de leña usado para mantener los hornos encendidos día y noche.
Pestilente por el azufre: El azufre era uno de los tres principios fundamentales de la alquimia (junto al mercurio y la sal). Su combustión generaba dióxido de azufre, un gas altamente irritante y tóxico.
Tullidos por el mercurio: El mercurio era la base de casi todos los experimentos de transmutación. La exposición crónica a sus vapores provoca hidrargirismo o envenenamiento por mercurio, cuyos síntomas incluyen temblores severos, dolores articulares (que el texto confunde o asocia con la gota, «gichtbrüchige Gestalt») y deterioro neurológico.
El autor utiliza una ironía brillante al contrastar las expectativas con la realidad:Prometían la Piedra Filosofal (que otorgaba riqueza) y el Elíxir de la Vida (que otorgaba eterna juventud y salud), pero el resultado real era un cuerpo enfermo y la extrema pobreza. Buscaban el estatus de un sabio laureado («birrete de doctor»), pero terminaban vistiendo la capa de mendigo. Buscaban infundir «vida» y alma a los metales imperfectos, pero terminaban destruyendo su propia vida biológica en el proceso.
La conexión con Agrippa: El final de la página vuelve a conectar con Heinrich Cornelius Agrippa (mencionado en la página 11). Agrippa, en su famosa obra De la incertidumbre y vanidad de las ciencias y las artes (1530), dedicó un capítulo entero a atacar con este mismo tono satírico a los alquimistas, acusándolos de ser sopladores de fuelles engañados y ciegos.
| Joh. Franc. Buddei [Pág. 16] | 16. Joh. Franc. Buddei |
| hier und dar vorgegangenen Exempeln deutlichgenug beweisen; wie vor allen andern die Begebenheit des Bernhardi Penoti, e portu S. Mariæ Aquitani, als welcher ein Welt-berühmter Alchemist gewesen, und zu Anfang des XVIten Seculi gelebet, sehr denckwürdig ist. Denn, weil dieser so eifrig der Alchemie obgelegen, daß er darüber all sein Haab und Gut auf-geopffert, so hat mit dem zunehmenden Alter auch zugleich die Armuth dermassen bey ihm zugenom- men, daß er in dem 98sten Jahr seines Lebens in der bittersten Armuth und Noth im Krancken-Hauß zu Yverdon, im Canton Bern gelegen, zu Ausgang des Monats August, gestorben. Und dieses kan bewiesen werden aus demjenigen Brief, welchen ein guter Freund im Jahr 1617. an Daniel Sennert geschrieben, und in solchen folgendes (o) erzehlet wird: Der berühmte Chirurgus, Wilhelm Fabritivs, hat den Penotvm zweymal in diesem Jahr besuchet, und ihn erinnert, daß, wenn er noch sich und den Seinigen ein und ander Geheimnuß allein vorbehalten hätte / er doch solches, um gemeines Bestens halben, wollte entdecken, und mittheilen; Allein man konnte nichts als den guten Willen bey ihm finden. Fabritivs hat mir erzehlet, Penotvs hätte einstens gesaget: Wenn er jemand ein Unglück zubringen möchte, und doch öffentlich (o) Vid. Sennertvs de Chem. cum Aristot. & Galen. Consensu ac Dissensu Cap. II. | …demostrar con suficiente claridad mediante los ejemplos ocurridos aquí y allá; entre los cuales resulta sumamente memorable, por encima de todos los demás, el suceso de Bernhardi Penoti, de Port Sainte-Marie en Aquitania, quien fue un alquimista de fama mundial y vivió a principios del siglo XVII. Pues, debido a que se entregó con tanto celo a la alquimia que sacrificó por ella todos sus bienes y posesiones, con el avance de su edad la pobreza aumentó en él de tal manera que falleció en el año 98 de su vida, en la más amarga indigencia y miseria, en el hospital de Yverdon, situado en el Cantón de Berna, a finales del mes de agosto. Y esto se puede demostrar a partir de aquella carta que un buen amigo escribió en el año 1617 a Daniel Sennert, y en la cual se relata lo siguiente (o): «El célebre cirujano Wilhelm Fabritius[18] visitó a Penotus dos veces este año y le recordó que, aunque todavía se reservaba para sí y para los suyos uno que otro secreto, debía revelarlo y comunicarlo por el bien común; sin embargo, no se pudo encontrar en él nada más que su buena voluntad. Fabritius me contó que Penotus le había dicho una vez: «Si quisiera desearle una desgracia a alguien, y aun así no de forma públicamente…» (o) Vid. Sennertus de Chem. cum Aristot. & Galen. Consensu ac Dissensu Cap. II.[19] |
Estamos ante un estudio de caso real que respalda la advertencia moralizadora de Buddeus sobre los peligros económicos y personales de la alquimia. Bernard Georges Penot (Bernhardus Penotus, c. 1522–1617) fue un médico y alquimista francés de gran renombre. Como bien indica el texto, nació en Port-Sainte-Marie (Aquitania) y encarna a la perfección el arquetipo del sabio arruinado por su obsesión. Tras estudiar en la Universidad de Basilea, dilapidó toda su fortuna familiar en la búsqueda de la Piedra Filosofal. Pasó sus últimos años vagando por Europa y acabó sus días en Yverdon (Suiza). Su muerte a los 98 años de edad era una longevidad excepcional para la época, lo que hacía que su prolongada agonía en la pobreza absoluta fuera aún más impactante para sus contemporáneos. La escena narrada en la carta es conmovedora y revela un dilema ético recurrente: Fabritius insta al moribundo Penotus a confesar sus recetas químicas «por el bien común», pero el alquimista ya no posee fórmulas útiles reales, solo «buena voluntad». La cita final de Penotus (que se corta al final de la página) es una famosa sentencia autocrítica que suele completarse en los textos de la época diciendo que si se quiere maldecir a un enemigo jurado, se le debe empujar a dedicarse a la alquimia, pues esta destruirá su vida por completo.
| Untersuchung von der Alchemie. 17 | Investigación sobre la Alquimia. 17 |
| nicht an ihn kommen dörffte, so wolte er ihm nur rathen, auf die Chemie sich eyffrig zu legen. Und doch hat dieser Penotvs ein so grosses Wesen in seinen Schrifften von dem Stein der Weisen gemachet, daß ein Leser, leicht auf die Gedancken kommen kan, Penoto seyen die tieffsten Geheimnüsse nicht unverborgen gewe- sen. Es sind einige Bücher von ihm unter folgenden Titul der Welt bekannt gemachet worden: Tractatus varii de vera præparatione & usu medicamentorum chemicorum Auctore & Collectore Bern- hardo G. Penoto e Portu S. Mariæ Aquitano: editio quarta prioribus emendatior: in hac postrema edi- tione Auctor annum ætatis agens nonagesimum septimum, addidit duos Tractatus, de lapide Philosophorum &c. Basileæ A. 1616. in 8vo. Im vorhergehen- den Büchlein vom Stein der Weisen, stehen, nach dem gesetzten Innhalt jeder Capitel, folgende Worte: Wilt du das gantze Werck verstehen, so ließ es zum öfftern durch, du wirst Wunder-Dinge finden 2c. Nichts desto wenisger, hat er alles dies, was ihme Wundernswürdig vorgekommen, nachgehends selbsten als eitel, nichtig, ja höchst schädlich verworffen: Eben auf solche Weise soll es einem, mit Nahmen Dvclos, ergangen seyn, als von welchem, in einem Brieff des Clementis (p) berichtet wird, daß, als er seine gantze Lebens-Zeit mit der Goldmacher-Kunst zugebracht hatte, er endlich vor seinem Fr. Roth-Scholzens Theatr. Chem. I. Theil. (p) Dans les Nouvelles de la Republique des Lettres A. M. DCLXXXIV. Mens Octobr. | …[públicamente] enemistarse con él, solo le aconsejaría que se dedicara con fervor a la química». Y, sin embargo, este Penotus hizo tanto alarde en sus escritos sobre la Piedra Filosofal, que un lector fácilmente podría llegar a pensar que los secretos más profundos no le eran ocultos. Existen algunos libros suyos dados a conocer al mundo bajo el siguiente título: Tractatus varii de vera praeparatione & usu medicamentorum chemicorum Auctore & Collectore Bernardo G. Penoto e Portu S. Mariae Aquitano; editio quarta prioribus emendatior: in hac postrema editione Auctor annum aetatis agens nonagesimum septimum, addidit duos Tractatus, de lapide Philosophorum &c. Basileae A. 1616. in 8vo[20]. En el librito anterior sobre la Piedra Filosofal, según el contenido establecido en cada capítulo, figuran las siguientes palabras: «Si quieres comprender la obra entera, léela a menudo, pues encontrarás cosas maravillosas». No obstante, todo esto que a él mismo le había parecido tan maravilloso, posteriormente lo rechazó por completo como algo vano, insignificante e incluso sumamente dañino. De la misma manera le ocurrió a un hombre de nombre DuClos, de quien se relata en una carta de Clementis (p) que, tras haber pasado toda su vida entregado al arte de hacer oro, finalmente antes de su muerte… Fr. Roth-Scholzicens Theatr. Chem. I. Theil. (p) Dans les Nouvelles de la Republique des Lettres A. MDCLXXXIV. Mens Octobr.[21] |
La célebre maldición de Penotus: La frase que venía de la página anterior se completa aquí: «Si quisiera desearle una desgracia a alguien… solo le aconsejaría que se dedicara con fervor a la química». Esta sentencia se convirtió en un proverbio muy citado en los siglos XVII y XVIII por los escépticos de la alquimia. Demuestra el desencanto absoluto de un hombre que, tras casi un siglo de vida (98 años), comprendió que el arte al que dedicó su existencia era un pozo sin fondo de falsa esperanza. Buddeus cita con precisión quirúrgica la edición de Basilea de 1616 de los Tractatus varii… (Varios tratados sobre la verdadera preparación y uso de medicamentos químicos). Es un detalle histórico muy llamativo que el propio título en latín indique que Penotus añadió los últimos dos tratados sobre la Piedra Filosofal cuando tenía 97 años (annum aetatis agens nonagesimum septimum), justo un año antes de morir en la miseria absoluta. Buddeus expone la contradicción: en el texto impreso Penotus animaba al lector con entusiasmo («léela a menudo, encontrarás cosas maravillosas»), pero en su lecho de muerte confesó que todo era vano, insignificante y dañino. El nuevo caso: Gastón DuClos (Gaston DuClo, c. 1530–1611): Al final de la página, el autor introduce a DuClos para demostrar que el caso de Penotus no fue un hecho aislado. DuClos fue un jurista, médico y alquimista francés que escribió defensas de la alquimia contra los ataques de los médicos tradicionales. Al igual que Penotus, terminó su vida desencantado y arrepentido de los años perdidos frente a los hornos de transmutación.
| Joh. Franc. Buddei [Pág. 18] | 18. Joh. Franc. Buddei |
| Todt, eben dasjenige Bekänntniß widerholet, welches Penotvs von sich gegeben. §. 7. Ob es nun schon unnöthig scheinet mehrers von dergleichen zugedencken, so kan ich doch nicht umbhin, ein lustig und schönes Gedicht anzuführen, in welchen der Natalis Comes (q) der Alchemisten Betrug und Zufälle beschreibet: Ars fallax, in visa bonis, Dulcedine captos Jucunde ut perimis? dementibus improba Siren. Naturam superare putas te posse per Ignem? Stulto quid insanis? te longis passibus illa Deserit, ac tandem nil perficis, illa colorum Te fallit, verum te fallit mille figuris. Sic fertur Proteus se in multas vertere formas Cum fieret serpens dirus, cumque unda vel ignis. Uris opes, properans quas fumus portat in auras. Inde ardens miseris torquet præcordia virus, Exitialis amorque auri, sævique dolores, Quos semel insanæ fallacia ceperit artis. Occupat hæc nulli misero vesania mentem, Ne pro peccatis hominum sator atque Deorum Supplicia, ingentesque paret mox sumere pœnas. Mendici fiunt, semper caligine barba Squalet, & immodico turpantur pallia fumo; Et nova quærentes semper mendacia jactant, De fecisse sibi vires, ubi nova reperta est Mercurium ratio, qua possint sistere in aurum Ad notas homines inde hæc contagia serpunt. (q) Lib. II. Mythol. cap. VI. | …[antes de su] muerte, repitió exactamente la misma confesión que Penotus había hecho sobre sí mismo. §. 7. Aunque ahora parezca innecesario añadir más sobre tales asuntos, no puedo evitar citar un divertido y hermoso poema en el cual Natalis Comes (q) describe el engaño y las desgracias de los alquimistas: Arte falaz que, bajo la apariencia de bienes, cautiva con su dulzura como si fuera placentera, ¿verdad? Una sirena perversa para los dementes. ¿Acaso crees que puedes superar a la naturaleza mediante el fuego? ¿Por qué deliras, necio? Ella te abandona dejándote muy atrás, y al final nada consigues; ella te engaña con los colores, pero la realidad misma te engaña en mil formas. Así se dice que Proteo se transformaba en muchas figuras cuando se convertía en una terrible serpiente, o en agua, o en fuego. Consumes tus riquezas, apresurando aquello que el humo eleva hacia los vientos, y de ahí un veneno ardiente atormenta el pecho de los miserables; el amor destructivo por el oro, y los crueles dolores que una vez atrapan a quienes caen en el engaño de este arte demente. Esta locura no ocupa la mente de ningún desdichado a menos que el destino o los dioses preparen castigos por los pecados humanos, y pronto se dispongan a cobrar inmensas penas. Se vuelven mendigos, sus barbas siempre están deslucidas por la penumbra, y sus mantos se ensucian con el humo excesivo; y al buscar siempre novedades, jactanciosos pregonan mentiras de haber cobrado fuerzas, allí donde se ha descubierto un nuevo método para el mercurio, con el cual afirman que se puede fijar en oro. De este modo, tal contagio se propaga hacia los hombres conocidos. (q) Lib. II, Mythol. cap. VI.[22] |
Natalis Comes (Natale Conti, 1520–1582) fue un célebre humanista, poeta y mitógrafo italiano. Su obra más famosa, citada en la nota q, es Mythologiae (1567), un manual masivo que explicaba los mitos griegos y romanos desde una perspectiva alegórica y moral. El hecho de que Buddeus extraiga este poema de un libro de mitología nos muestra que la alquimia era vista por los intelectuales del siglo XVIII como un sistema de mitos y falsas creencias. La metáfora de Proteo. El poema compara de manera brillante la alquimia con Proteo, el dios marino de la mitología griega que podía cambiar de forma a voluntad (serpiente, agua, fuego) para evitar ser capturado. En la literatura de la época, Proteo era el símbolo perfecto de la materia alquímica y del mercurio, que cambiaba constantemente de color y estado en el crisol, dando falsas esperanzas de transmutación al operador, pero desvaneciéndose siempre antes de convertirse en oro real («ella te engaña con los colores»). Las Sirenas de la Alquimia: El texto califica al arte químico como una «sirena perversa para los dementes» (dementibus improba Siren). Al igual que el canto de las sirenas atraía a los marineros hacia los acantilados para destruirlos, la promesa de la transmutación atraía a los hombres con su «dulzura», nublando su juicio racional hasta arrastrarlos a la ruina económica y física. El castigo divino y la degradación del soplador: Conti sugiere en sus versos que caer en la obsesión alquímica es una especie de maldición o castigo de los dioses («por los pecados humanos») debido a la codicia («el amor destructivo por el oro»). Vuelve a aparecer la caracterización física despectiva del alquimista, al que tradicionalmente se llamaba «soplador de fuelles»: hombres cubiertos de hollín, con barbas descuidadas por pasar las noches en vela frente al horno y mantos arruinados por el humo («sus mantos se ensucian con el humo excesivo»). El engaño del «Mercurio fijado»: Las líneas finales describen el ciclo del engaño comercial: los alquimistas arruinados, para conseguir nuevos mecenas o fondos, inventaban rumores de que por fin habían descubierto el método para «fijar» el mercurio (es decir, solidificar el mercurio líquido y transformarlo en oro estable). El poema advierte que este engaño actúa como un «contagio» social que se propaga de boca en boca atrayendo a nuevas víctimas. Estamos ante un magnífico ejemplo de cómo la literatura neolatina y el humanismo del Renacimiento se utilizaron para criticar la pseudociencia a través de la mitología clásica y la poesía moralizante.
| Untersuchung von der Alchemie. 19 | Investigación sobre la Alquimia. 19 |
| Si quendam arripient, qui stultas præbeat aures, Non prius effugiet, quam & sit perpessus eandem Fortunam, scopuloque ratem confregerit uno. Und also haben diese ohne dem meistens elende Leute, auch die Poeten müssen über sich scherzen lassen. Alleine dieß sind lauter schlechte und gemeine Gründe, damit man diese Goldmacher- Kunst umzustossen trachtet, und ist nicht zu laugnen, daß solche bald können zernichtet werden, wenn man nur beweiset, daß um des Mißbrauchs halben der wahrhaffte Gebrauch nicht müsse auf-gehoben, und die rechtschaffene Alchemisten von denen Lands-Betrügern vielmehr wohl unterschieden werden. §. 8. Diejenige nun, welche unter denen Wider- sachern der Alchemisten, sich, klug zu seyn, düncken wollen, die suchen mit Philosophischen Gründen zu behaupten, daß keine Veränderung der Metallen könne geschehen. Weilen aber alle ihre Beweißthümer anzuführen, oder zu untersuchen, unsers Thuns nicht ist, so wollen wir nur einige, und zwar die Bekannteste, vorbringen. Es ruffen demnach diese, welche sich dieser Verwandelung widersetzen, mit vollem Halse aus: Die Natur müsse die größte Noth leyden, welche aber zu bezwingen, und unter sich zu bringen, alle menschliche Witz und Gewalt weit übersteige; wider welches aber die Gegen-Parthey einwendet, es würcke die Alchemie nichts wider, sondern mit der Natur, indem die****Alche- | Si atrapan a alguien que les preste oídos necios, no escapará antes de haber padecido esa misma fortuna, y de haber estrellado su balsa contra el mismo escollo. Y de este modo, además de ser por lo general personas miserables, estos [alquimistas] también han tenido que soportar las burlas de los poetas. Sin embargo, todos estos son motivos puramente deficientes y ordinarios con los que se pretende derribar este arte de hacer oro, y no se puede negar que tales argumentos pueden ser desmantelados fácilmente si tan solo se demuestra que, por causa del abuso, no debe suprimirse el uso verdadero, y que los alquimistas legítimos e íntegros deben ser claramente distinguidos de aquellos estafadores vulgares. §. 8. Aquellos que, entre los detractores de los alquimistas, quieren dárselas de astutos, buscan sostener con razones filosóficas que no puede ocurrir ninguna transformación en los metales. Pero dado que no es nuestra labor citar o investigar todas sus demostraciones, queremos proponer únicamente algunas, y en verdad las más conocidas. Así pues, aquellos que se oponen a esta transformación exclaman a voz en cuello: «La naturaleza tendría que sufrir la mayor de las violencias, la cual, para ser vencida y sometida, sobrepasa por mucho todo el ingenio y el poder humano»; contra lo cual la parte contraria objeta que la alquimia no obra en absoluto en contra de la naturaleza, sino con la naturaleza, ya que los alque… |
El giro epistemológico: Abuso vs. Uso Verdadero (Abusus non tollit usum): Buddeus introduce un principio jurídico y filosófico clásico: el abuso de una práctica no anula su uso legítimo («um des Mißbrauchs halben der wahrhaffte Gebrauch nicht müsse aufgehoben»). El autor defiende que la existencia de charlatanes y vagabundos que estafan a la gente («Lands-Betrügern») no significa que la transmutación química sea teóricamente imposible. Pide separar a los verdaderos filósofos químicos (que investigan seriamente en sus laboratorios) de los impostores de feria. Este es el mismo argumento que defendían científicos contemporáneos como Robert Boyle o Isaac Newton, quienes criticaban la codicia de los sopladores pero creían firmemente en las leyes químicas subyacentes.
El inicio del debate físico-químico (§. 8.): El texto entra en la verdadera disputa filosófica de la época sobre la inmutabilidad de la materia. Los detractores «astutos» basaban sus ataques en la física aristotélica o en la naciente física mecánica, argumentando que los metales son elementos estables o compuestos perfectos creados por Dios o la naturaleza dentro de la Tierra durante miles de años, por lo que el ser humano no tiene el poder ni la fuerza necesaria para forzar o «violar» a la naturaleza en unas pocas horas dentro de un crisol de laboratorio. El contraargumento alquímico: Trabajar con la naturaleza: Como contrapartida se menciona la gran defensa de la alquimia hermética: el arte no destruye la naturaleza, sino que la ayuda y la acelera («würcke die Alchemie nichts wider, sondern mit der Natur»). Los alquimistas argumentaban que ellos hacían en su laboratorio exactamente lo mismo que la Tierra hacía en sus entrañas, pero de manera acelerada gracias al fuego controlado. Veían al alquimista no como un dominador tiránico, sino como un «obstetra de la naturaleza» que ayudaba a los metales imperfectos (como el plomo) a madurar y convertirse en el metal perfecto (el oro).
| Joh. Franc. Buddei [Pág. 20] | 20. Joh. Franc. Buddei |
| Alchemie solcher in der That nur helffe, daß sie ihre Würckung höher und vollkommener treiben könne. Es verrichten die Alchemisten in ihrer Arbeit dasjenige, was die Gärtner und Ackers leut täglich mit ihren ErdGewächsen vorzuneh men pflegen, wann sie Fleiß anwenden, daß die von der Natur schon zubereitete Saamen besser mögen ausgearbeitet, vermehret, und in bessern Flor und Zierde gebracht werden, denen doch deswegen kein Mensch wird vorwerffen können, daß sie der Natur Gewalt gethan haben. Abermalen wollen die widrige von denen Alchemisten behaupten, das Gold wäre schon in einen so vollkommenen Stand, daß alle Kunst zu wenig sey, solches entweder zu verderben und zu zertrennen, oder in ein besseres Wesen zu bringen; dagegen die Liebhaber der Chemie einwenden; es wäre zwar das Gold in seiner Art das vollkommenste Metall, jedoch hindere auch dieses nicht, daß man nicht sollte aus solchem noch etwas vollkommeneres hervor bringen können, welches die Krafft habe, eine, dazu tüchtige und zubereitete materie also zu disponiren, daß ein Gold daraus werde. Daß aber allerdings das Gold also könne zertrennet und aufgeschlossen werden, wann man ihme etwas, daß diese Krafft hat hin zu thun, wollen die Chemici ihrem Vorgeben nach, am besten wissen. Dann tasten die Feinde derer Alchemisten die Form und Gestalt an, und läugnen deren Verändederunge tapffer, glaubende, ihre Metaphysicalische | …mistas [alquimistas], en efecto, solo ayudan a la naturaleza para que esta pueda llevar su acción a un nivel más alto y perfecto. Los alquimistas realizan en su trabajo exactamente lo mismo que los jardineros y agricultores acostumbran hacer diariamente con los frutos de la tierra cuando aplican su esmero: lograr que las semillas ya preparadas por la naturaleza se desarrollen mejor, se multipliquen y alcancen un mejor florecimiento y esplendor, sin que por ello nadie pueda reprocharles haber ejercido violencia sobre la naturaleza. Por otra parte, los detractores de los alquimistas sostienen que el oro se encuentra ya en un estado tan perfecto que todo arte resulta insuficiente tanto para destruirlo y descomponerlo, como para elevarlo a una esencia superior; frente a lo cual los amantes de la química objetan que, si bien el oro es el metal más perfecto en su género, esto no impide en absoluto que se pueda obtener a partir de él algo todavía más perfecto, que posea la fuerza de transformar una materia adecuada y dispuesta para ello de tal modo que se convierta en oro. Que el oro, en efecto, puede ser descompuesto y abierto si se le añade algo que posea dicha fuerza, es algo que los químicos afirman saber mejor que nadie según sus declaraciones. Luego, los enemigos de los alquimistas atacan la forma y la figura de estos, y niegan con firmeza su transformación, creyendo que sus [razones] metafísicas… |
La analogía de la Agricultura Metalúrgica. El texto utiliza una de las defensas teóricas más célebres de la alquimia: el laboratorio como un invernadero. Basándose en la teoría de que los metales «crecen» orgánicamente en el interior de la Tierra a partir de «semillas» espirituales o minerales (el azufre y el mercurio filosóficos), los alquimistas, en su teoría de la metalogénesis, argumentaban que su fuego y sus frascos solo replicaban el calor geotérmico. Así como un jardinero no crea la planta, sino que acelera su crecimiento aportando agua y abono, el alquimista solo aceleraba el perfeccionamiento del plomo hacia el oro, sin «violar» las leyes naturales («sin que por ello nadie pueda reprocharles haber ejercido violencia»).
El debate sobre la Incorruptibilidad del Oro: El oro siempre fue el gran desafío de la química primitiva debido a su extrema estabilidad química; es un metal noble que no se oxida, no se corroe con el fuego ordinario y resiste a la mayoría de los ácidos comunes. Los detractores se apoyaban en esto para afirmar que el oro era un límite absoluto de la naturaleza, un estado final perfecto e imposible de alterar («todo arte resulta insuficiente tanto para destruirlo y descomponerlo…»). «Abrir» el Oro y la Búsqueda de la Medicina Universal: Los químicos y alquimistas («die Chemici») respondían que el oro sí podía ser «abierto» (aufgeschlossen), es decir, disuelto y descompuesto en sus principios fundamentales si se utilizaba el reactivo correcto. Históricamente, el descubrimiento del agua regia (una mezcla de ácido nítrico y ácido clorhídrico capaz de disolver el oro) fue utilizado por los alquimistas como prueba de que el oro no era indestructible. El texto menciona la idea de obtener del oro «algo todavía más perfecto» con capacidad transmutatoria. Creían que al disolver y purificar el oro al extremo, este se transformaba en un polvo o líquido medicinal concentrado que no solo curaba enfermedades humanas, sino que actuaba como un catalizador capaz de «madurar» instantáneamente metales comunes en oro puro.
Buddeus introduce el siguiente punto del debate: los ataques basados en las «razones metafísicas». Los filósofos académicos tradicionales utilizaban categorías aristotélicas de «forma» y «sustancia» para argumentar que la esencia interna de un metal no podía cambiarse mediante operaciones mecánicas o químicas externas, abriendo el debate que Buddeus continuará analizando en la siguiente página.
| Untersuchung von der Alchimie. 21 | Investigación sobre la Alquimia. 21 |
| sche Regeln, seyen von einer solchen Wichtigkeit und Wahrheit, daß derjenige vor den ärgsten Abgötter müsse gehalten werden, der sich keiner Sünden förchte solche in Zweiffel zu ziehen; Alleine diese Forme, mit samt der Gestalt, und dem gantzen Kram, derer nichts in sich habenden Wörtlein, hat die verständigere Physic schon längstens umgestossen, und in dem Einbildungs=Reich solchen eine Stelle eingeräumet, dahero sich die Alchemisten deßwegen keine Forcht mehr machen dörffen. ATHANASIVS KIRCHERVS meinet er wolle mit einem eintzigen Streich, die gantze Schaar der Goldmacher zu Grund richten, wenn er also raisoniret: Wann diese Verwandelung mit denen Metallen kan vorgehen, so muß solche auch nothwendig bey denen Thieren und Pflanzen Platz finden, als z. E. wenn ein aus Wermut gemachtes Pulver, über einen dürren und abgestorbenen Wermut-Stiel geworffen würde, so müste solcher, auf gleiche Art, wieder zum Kraut werden; und Eben dieses wäre auch zu halten von dem Pulver eines verbrennten Thiers, wenn es über ein Aas von gleichem oder eines andern Thiers gestreuet worden; Ja wann ein Wein 7mal oder öffters herübergezogen oder destillirt worden, so müste ein eintziger Tropffen dieses Weines, ein ganzes Faß voll Wasser, in Wein verwandeln. MORHOFF antwortet (r) dagegen diesem gantz füglich: Ein Ding seye nicht beschaffen wie das andere | …las reglas [metafísicas] son de tal importancia y verdad, que aquel debe ser tenido por el peor de los idólatras, que no temiendo ningún pecado, ose ponerlas en duda. Sin embargo, la física más sensata ya ha derribado hace mucho tiempo toda esta «forma», junto con la «figura» y todo ese conjunto de palabrejas vacías, confinándolas al reino de la imaginación; por lo cual los alquimistas ya no tienen por qué temerlas. Athanasius Kircher cree que puede destruir de un solo golpe a toda la tropa de los hacedores de oro al razonar de la siguiente manera: «Si esta transformación puede ocurrir con los metales, entonces también tendría que tener lugar necesariamente en los animales y las plantas; como, por ejemplo, si un polvo hecho de ajenjo fuera esparcido sobre un tallo seco y muerto de ajenjo, este, de igual modo, tendría que convertirse de nuevo en hierba; y lo mismo habría que sostener respecto al polvo de un animal quemado si se esparciera sobre el cadáver de ese mismo o de otro animal; es más, si un vino fuera destilado o rectificado 7 veces o más, bastaría una sola gota de este vino para transformar un barril entero lleno de agua en vino». Morhoff le responde (r), por el contrario, muy acertadamente: que una cosa no está constituida de la misma manera que la otra… (r) de Transmut. Metallor. Sect. IX. pag. 276.[23] |
Estamos hablando del colapso de la vieja filosofía medieval y de cómo los científicos del Barroco utilizaban experimentos hipotéticos exagerados (reductio ad absurdum) para debatir entre sí. Dicho en otras palabras: La caída de las «palabrejas vacías» escolásticas. Al inicio, Buddeus celebra que la «física más sensata» (es decir, la Revolución Científica y la física mecánica de figuras como Descartes, Boyle o Galileo) haya destruido los conceptos tradicionales de la Escolástica aristotélica. Los filósofos antiguos afirmaban dogmáticamente que las propiedades de la materia dependían de abstracciones llamadas «Formas Sustanciales». Buddeus califica despectivamente este aparato conceptual como un «conjunto de palabrejas vacías» (ganzen Kram derer nichts in sich habenden Wörtlein) y asegura que la ciencia moderna las ha relegado al «reino de la imaginación». Con esto, defiende que los alquimistas mecánicos y experimentales ya no deben dejarse intimidar por los teólogos escolásticos.
El contraataque de Athanasius Kircher: El jesuita Kircher (mencionado previamente en la página 13) intenta plantear un dilema lógico demoledor: si la materia mineral es mutable y puede ser regenerada o perfeccionada mediante un polvo químico (la Piedra Filosofal), las leyes de la naturaleza dictan que ese mismo principio transmutatorio debería aplicarse a los reinos vegetal y animal. Kircher, en su más puro estilo, propone tres analogías absurdas para ridiculizar a los alquimistas: 1) La resurrección vegetal: Si el polvo de una planta (ajenjo) pudiera devolverle la vida a un tallo muerto. Esto alude indirectamente a la palingenesia, un experimento muy popular en la época donde se afirmaba que se podía recrear la sombra o «fantasma» de una planta a partir de sus cenizas. 2) La resurrección animal: El equivalente a revivir un cadáver usando las cenizas de un animal quemado. 3) La transmutación del agua en vino: Kircher argumenta que si el «elíxir» o quintaesencia concentrada de los alquimistas fuera real, una sola gota de alcohol altamente purificado (vino destilado 7 veces) debería poder convertir instantáneamente un barril de agua en vino auténtico. Al no ocurrir esto en el mundo real, Kircher concluye que la transmutación metálica es igualmente una fantasía.
Frente a Kircher, Daniel Georg Morhof establece su propia diferencia de los reinos naturales saliendo al paso y argumentando que el razonamiento de Kircher es una falacia de falsa equivalencia («una cosa no está constituida de la misma manera que la otra»). Los defensores de la alquimia argumentaban que los metales y los minerales pertenecen a un reino inorgánico homogéneo, donde la materia simplemente cambia de densidad, pureza y maduración (el plomo y el oro comparten la misma materia prima subyacente). En cambio, las plantas y los animales poseen vida, alma vegetal o animal, y estructuras orgánicas complejas organizadas por Dios. Por lo tanto, destruir una planta o un animal rompe su principio vital de forma irreversible, mientras que «abrir» o alterar un mineral en el crisol es puramente un proceso químico físico que no atenta contra las leyes de la vida.
| 22. Joh. Franc. Buddei | 22. Joh. Franc. Buddei |
| andere, und die Natur würcke auch nicht in allen auf einerley Art und Weise. Alle Metalle, haben zwar ihr eigentlich innerstes Wesen mit einander gemein, welches aber bey denen Gewächsen und Thieren nicht angehet. Die Metalle bestehen aus wenigern Theilen, und ihre Substanz seye mehr einzelnt und einfach; dargegen bestehen die Pflanzen und Thiere aus allzu vielerley ungleichen Theilen, und kommen auch auf eine gantz andere Art hervor. Mehreres zu gedencken leydet mein Vorhaben nicht; doch wenn mir erlaubet ist, meine Meinung davon an den Tag zu geben, so glaube ich, man disputire umsonst, wenn man die Erfahrung nicht Will darzu nehmen, als ohne welche man die Verwandelung derer Metallen weder verneinen noch bejahen kan. Denn die Natur und das Wesen aller Dinge, und also auch derer Metallen, ist uns noch unbekannt. Durch die Erfahrung lernen wir zwar die Würckung und Eigenschafften, die Natur aber kennen wir nicht. Alles das, was die Weltweise von dem Wesen aller Schen gedencken mögen, bestehet in lauter Muthmassungen, und sonst in nichts, und können solche so gut verworffen werden, als sie hervorgebracht worden. Hat deßwegen JOH. CLERICVS gantz wohl davon geurtheilet, wenn er spricht: (s) Wir haben zwar keinen Grund, vermög dessen wir die Verwandlung des Silbers in Gold, widersprechen könn= (s) Phys. Lib. II. cap. IV. §. 22. | …[la otra], y la naturaleza tampoco actúa en todas las cosas de una misma manera. Todos los metales tienen, en efecto, su esencia más interna en común entre sí, lo cual no ocurre en el caso de las plantas y los animales. Los metales constan de menos partes, y su sustancia es más homogénea y simple; por el contrario, las plantas y los animales constan de demasiadas partes desiguales, y se originan de una manera completamente distinta. Mi propósito no permite extenderme más en esto; sin embargo, si se me permite manifestar mi opinión al respecto, creo que se disputa en vano cuando no se quiere recurrir a la experiencia, sin la cual no se puede negar ni afirmar la transformación de los metales. Pues la naturaleza y la esencia de todas las cosas, y por tanto también la de los metales, nos es aún desconocida. A través de la experiencia aprendemos, ciertamente, sus efectos y propiedades, pero no conocemos su naturaleza íntima. Todo aquello que los filósofos puedan pensar sobre la esencia de todas las cosas consiste en meras conjeturas, y en nada más, y estas pueden ser rechazadas con la misma facilidad con que fueron propuestas. Por esta razón, Joh. Clericus juzgó muy acertadamente cuando dijo: (s) «No tenemos, en verdad, ninguna razón en virtud de la cual podamos contradecir la transformación de la plata en oro…» (s) Phys. Lib. II, cap. IV. §. 22.[24] |
La primera parte de la página remata la defensa de Morhof contra el jesuita Kircher. Morhof argumenta que los metales son sustancias «homogéneas y simples» (mehr einzelnt und einfach). En la física corpuscular de la época (asociada a Robert Boyle), se creía que los metales compartían los mismos átomos o corpúsculos primitivos y solo diferían en cómo estaban agrupados. Por lo tanto, reordenar los átomos de la plata para convertirla en oro era teóricamente viable. En cambio, los seres vivos poseen estructuras orgánicas complejas e irreproducibles en un crisol.
Buddeus lanza una dura crítica a los filósofos académicos de salón que discuten de forma puramente teórica («se disputa en vano»). Sentencia que la transmutación no se puede aprobar ni descartar mediante silogismos teológicos o metafísicos, sino únicamente mediante la experiencia de laboratorio (Erfahrung). Reconoce con gran humildad científica que la humanidad aún ignora la esencia profunda de la materia («la naturaleza… nos es aún desconocida»). Solo podemos observar los efectos y propiedades externos de los experimentos. El autor afirma rotundamente que las teorías de los filósofos tradicionales («Weltweise») sobre la esencia de las cosas son «meras conjeturas» (lauter Muthmassungen). Aplica un principio escéptico radical: cualquier teoría abstracta que no esté respaldada por hechos experimentales puede ser descartada con la misma ligereza con la que se inventó. Esto anticipa el declive definitivo de la alquimia mística y el nacimiento de la química experimental moderna. Para dar peso a su postura escéptica y empírica, Buddeus recurre a Jean Le Clerc (Clericus), un famosísimo teólogo, filósofo y polímata ginebrino, gran amigo de John Locke y difusor del empirismo en Europa. Le Clerc, aplicando el empirismo de Locke, defendía que, dado que no conocemos la estructura corpuscular última de los metales, la ciencia racional no tiene argumentos lógicos para declarar que la transmutación sea un imposible absoluto. La frase se corta justo cuando va a desarrollar esta idea de tolerancia científica hacia la experimentación química.
| Untersuchung von der Alchimie. 23 | Investigación sobre la Alquimia. 23 |
| könnten; allein, da uns derselben Gestalt und innerstes Wesen unbekannt ist, so scheint es uns ohnmöglich zu seyn, etwas gewisses davon melden zu können. Kommt demnach alles auf die Erfahrung an; und wann man nur eine eintzige Probe eines in Gold veränderten schlechtern Metalls wird darthun, so können alle die Vernunfft=Schlüsse derer, die es nicht zugestehen wollen verlachet werden. . §. 9. . Ehe wir aber von der Erfahrung ein mehrers melden, so müssen wir vorhero etwas gedencken, von der dunckeln Schreib=Art, welcher sich die Alchemisten bedienen, und sie durch solche ihre Kunst in grossen Verdacht ziehen. Dann es ist unter denen sich gelehrt dunckenden, nichts neues, daß sie nichtswürdige und kindische Mährlein, mit scheinbaren und hochtrabenden Werten zu rühmen, und mit solchen Uberzug gleichsam zu verstecken pflegen, damit die unerfahrne möchten bewogen werden zu glauben, es stecken die grösten Geheimnüsse darunter verborgen. Also findet man in denen Schrifften der Alchemisten nichts, als versteckte dunckle Reden, von grünen Löwen, von flüchtigen Hirschen, von fliegenden Adler, von tantzenden Narren, von dem Drachen der seinen Schwantz frißt, von der aufgeblasenen Krötte, von Raben=Kopff, und von demjenigen, welches Schwartz und schwärzer als das Schwartze ist, vom Siegel des Hermetis, vom Leimen der Weißheit, und was noch mehr dergleichen unzehliche Dinge sind | …[contradecir la transformación de la plata en oro] si pudieran; sin embargo, dado que nos es desconocida la estructura y la esencia más interna de estos, nos parece imposible poder afirmar algo seguro al respecto. Por lo tanto, todo depende de la experiencia; y si se pudiera demostrar aunque fuera una sola prueba de un metal común transformado en oro, todas las deducciones racionales de aquellos que no quieren admitirlo podrían ser objeto de burla». §. 9. Antes de que pasemos a relatar más detalles sobre la experiencia, debemos mencionar previamente algo acerca de la oscura forma de escribir que emplean los alquimistas, y mediante la cual exponen su arte a una gran sospecha. Pues no es nada nuevo entre aquellos que se las dan de eruditos el jactarse de fábulas insignificantes e infantiles con palabras apparentes y altisonantes, y acostumbran a cubrirlas, por así decirlo, con tal ropaje para que los inexpertos sean inducidos a creer que bajo ellas se ocultan los más grandes secretos. Así pues, se encuentra en los escritos de los alquimistas nada más que discursos oscuros sobre leones verdes, sobre ciervos fugitivos, sobre águilas voladoras, sobre bufones danzantes, sobre el dragón que se muerde su propia cola, sobre el sapo inflado, sobre la cabeza de cuervo, y sobre aquello que es negro y más negro que lo negro, sobre el sello de Hermes, sobre el germen de la sabiduría, y otras innumerables cosas semejantes que son… |
Buddeus usa aquí un argumento es puramente pragmático: una sola prueba empírica real de transmutación (eine eintzige Probe) destruiría instantáneamente todas las bibliotecas de lógica abstracta que los detractores habían escrito para negarla. Buddeus adopta este criterio científico moderno: los hechos de laboratorio tienen más peso que cualquier teoría filosófica o teológica.
En el §. 9, Buddeus ataca el gran defecto de la literatura alquímica: su oscuridad deliberada. Los alquimistas tradicionales sostenían que su conocimiento era un don divino que no debía caer en manos de los indignos o del vulgo, por lo que camuflaban sus recetas de laboratorio bajo un denso velo de metáforas, mitos y poesía críptica. Para el hombre del siglo XVIII, que ya buscaba la claridad, la precisión y la reproducibilidad de la ciencia, este lenguaje secreto resultaba sospechoso («exponen su arte a una gran sospecha») y parecía más el truco de un charlatán para engañar a los incautos.
Buddeus denuncia con severidad la psicología del engaño de la época. Explica que los falsos eruditos utilizaban términos extravagantes y místicos para revestirse de una falsa autoridad y hacer pensar a los jóvenes o ricos inexpertos que estaban ante misterios divinos, facilitando así que estos invirtieran fortunas en sus proyectos fraudulentos.
| 24. Joh. Franc. Buddei | 24. Joh. Franc. Buddei |
| sind. Wenn man fraget was der Stein der Weisen seye? so antwortet der Bruder ELIAS DE ASSIZIO: Unser Stein bestehet aus vier Elementen, und besitzen solchen so wohl die Reichen als die Armen, er wird allenthalben gefunden, und kan mit allen Sachen vereiniget werden, bestehet aus Seele, Leib und Geist, und wird so lang aus einem Wesen in das andere verwandelt, biß er zu der höchsten Vollkommenheit gelanget. ARNOLDVS VILLANOVANVS saget also: Dieser Stein ist kein Stein, ein Geist, Seele und Leib, flüchtig, weiß wie die Thränen der Augen, sagstu er seye ein Wasser, so redest du die Wahrheit, sagstu aber er seye kein Wasser, so sparest du solche. Will man sie von der Materie und Art zu präpariren fragen, so sind sie fertig mit der Antwort, sagende: Nehmet den gelben Löwen, den weissen Rauch, und das stinckende Wasser, hernach solvir es, mache es zu einem Kalch, figirs, ignirs, sublimirs, biß ein rother Knecht daraus wird mit einer weissen Frauen, denn wenn der gemachte Kalch weiß wird, und das sublimirte davon fliegt, so ist das Werck vollkommen. In der That ist das, das allergewisseste: Denn wann alles im Rauch dahin fleucht, so ist das Werck vollkommen fertig. Andere wissen ihr CORSVEFLE nicht genug heraus zustreichen, und wenn sie nun dieses barbarische Wort, welches in der reinen latinität geübten Ohren wehe thun, und einen ohnmächtig machen mögte, zur Rede setzt, und wissen | …son. Si se pregunta qué es la Piedra Filosofal, el hermano Elias de Assizio responde: «Nuestra piedra consta de cuatro elementos, y la poseen tanto los ricos como los pobres; se encuentra en todas partes y puede unirse con todas las cosas; consta de alma, cuerpo y espíritu, y se transforma continuamente de una esencia en otra hasta que alcanza la más alta perfección». Arnoldus Villanovanus dice por su parte: «Esta piedra no es una piedra, sino un espíritu, alma y cuerpo; es volátil, blanca como las lágrimas de los ojos; si dices que es agua, dices la verdad; pero si dices que no es agua, también la dices». Si se les quiere preguntar sobre la materia y el método de preparación, están listos con la respuesta diciendo: «Tomad el león amarillo, el humo blanco y el agua pestilente; luego disolvedlo, convertidlo en una cal viva, haced con ello figuras, fuego y sublimaciones, hasta que de ahí surja un siervo rojo unido a una mujer blanca; pues cuando la cal obtenida se vuelve blanca y lo sublimado de ella sale volando, entonces la obra está completa». En verdad, esto último es lo más seguro de todo: pues cuando todo se desvanece volando en humo, entonces la obra está verdaderamente terminada. Otros no saben cómo alabar lo suficiente su Corsuffle; y cuando se pone a debate esta palabra bárbara —la cual heriría los oídos habituados a la pureza del latín y bien podría hacer que uno se desmayase—, y quieren… |
El autor cita dos grandes autoridades de la tradición hermética medieval para demostrar cómo se contradecían deliberadamente a sí mismos para mantener el secreto: Elías de Asís (Elias de Assizio / Elías de Cortona, c. 1180–1253): Fue uno de los primeros sucesores de San Francisco de Asís y una figura envuelta en leyendas alquímicas. Su definición de la piedra como algo común que «poseen tanto ricos como pobres y se encuentra en todas partes» alude al principio hermético de que la materia prima de la Gran Obra no es el oro costoso, sino una sustancia despreciada por el vulgo (a menudo identificada alegóricamente con el mercurio común, la sal o incluso el fango). Arnau de Vilanova (Arnoldus Villanovanus, c. 1240–1311): Gran médico y teólogo de la Corona de Aragón, a quien se le atribuyeron falsamente decenas de tratados alquímicos en los siglos posteriores. Su cita es el ejemplo perfecto de una contradicción absoluta destinada a confundir a los no iniciados («si dices que es agua, dices la verdad; pero si dices que no es agua, también la dices»). Los alquimistas jugaban con el doble sentido de las palabras: el «agua» de la que hablaban no era el agua común, sino el mercurio líquido o un disolvente ácido.
La ironía final de Buddeus sobre el «Humo»: El autor introduce un chiste científico excelente para la época: la receta promete que la obra estará completa cuando «lo sublimado de ella sale volando». Buddeus añade con mordacidad: «En verdad, esto último es lo más seguro de todo: pues cuando todo se desvanece volando en humo, entonces la obra está verdaderamente terminada». Se burla del desenlace real de casi todos los experimentos alquímicos de la época: tras meses de gastos y fuego, los frascos estallaban o los componentes se evaporaban por completo en forma de gases tóxicos, dejando los crisoles vacíos y al operador arruinado. Al final de la página, Buddeus adopta la postura de un filólogo clásico e ilustrado. Menciona el término «Corsuffle» (un vocablo técnico corrupto utilizado en los textos pseudo-arnaldianos para referirse al cuerpo o sustancia del azufre). El autor se burla del latín macarrónico y «bárbaro» empleado por los monjes y alquimistas de la Edad Media, afirmando que sus términos inventados herían los oídos refinados de los humanistas modernos habituados al latín clásico de Cicerón o Virgilio.
| Untersuchung von der Alchimie. 25 | Investigación sobre la Alquimia. 25 |
| wissen will, was doch solches bedeuten soll, so werden sie als ohne dem sehr Dienstfertige, und das dunckle zu entdecken höchstgeneigte Leute, also zu antworten, fertig seyn: CORSVEFLE ist das Haupt von diesen Werck und nicht der Anfang: allein wenn es alles in sich gefasset, so kan man es mit recht also nennen. Ist demnach Corsuffle das völlige zusammen gesetzte Wesen, welches siebenmal muß gebraten werden, dann tingirt es den gantzen Cörper, und bekommt den Nahmen eines Pfennings, einer Lufft- oder Gold-Blumen, oder auch einer eissen Blumen; so wird es auch von denen Weltweisen Bley, Zinn, und auf tausend andere Art genennet. Wer dieses verstehet, dem will ich sein Glück nicht mißgönnen. Ich gestehe aber ganz gerne, daß ich nichts davon wisse, und wird mir es auch niemand verdencken, weil ich mich nie auf diese Geheimnüsse geleget. Wenn aber jemand sich will die Zeit mit diesen lieblichen Dingen verkürtzen, der nehme die Schrifften der Alchemisten zur Hand, dergleichen sind: Propositiones seu maximæ artis chemicæ; Turba Philosophorum; Turbæ Philosophorum alterum Exemplar; Allegoriæ super Librum Turbæ; Ænigmata & visiones Aristæi; Exercitationes in Turbam; Aurora consurgens; Rosinus ad Euthyciam; idem ad Saratantam Episcopum; Liber definitionum ejusdem; Mariæ Prophetissæ Practica; Liber secretorum Calidis filii Jazichi; Liber trium verborum; Aristoteles de Lapide Philosophorum; Avicennæ de conglutinatione lapidis; Avicennæ Tractatulus de Alchemia; Semita | …[y quieren] saber qué se supone que significa esto, ellos, mostrándose como personas sumamente serviciales y muy dispuestas a revelar lo oculto, estarán listos para responder así: «Corsuffle es la cabeza de esta obra y no el comienzo; sin embargo, cuando lo ha contenido todo en sí mismo, se le puede llamar así con justicia». Por tanto, Corsuffle es la esencia totalmente compuesta que debe ser calcinada siete veces; entonces tiñe el cuerpo entero y recibe el nombre de un penique, de una flor del aire o de oro, o también de una flor de hierro; de igual modo es denominado por los filósofos como plomo, estaño y de otras mil maneras. A quien comprenda esto, en verdad no le envidiaré su buena fortuna. Yo confieso de muy buena gana que no sé nada de ello, y nadie me lo tomará a mal, puesto que jamás me he dedicado a estos secretos. Pero si alguien quiere entretener su tiempo con estas encantadoras cosas, que tome en sus manos los escritos de los alquimistas, tales como: Propositiones seu maximae artis chemicae; Turba Philosophorum; Turba Philosophorum alterum Exemplar; Allegoriae super Librum Turbae; Aenigmata & visiones Arislei; Exercitationes in Turbam; Aurora consurgens; Rosinus ad Euthyciam; idem ad Saratantam Episcopum; Liber definitionum ejusdem; Maria Prophetissa Practica; Liber secretorum Calidis filii Jazichi; Liber trium verborum; Aristoteles de Lapide Philosophorum; Avicenna de conglutinatione lapidis; Avicennae Tractatulus de Alchemia; Semita… |
El texto continúa ridiculizando las explicaciones circulares de los alquimistas. Para definir el término bárbara Corsuffle (un vocablo medieval de origen árabe o corrupto que solía referirse al «cuerpo de la sustancia» o al azufre), los adeptos afirmaban que era tanto la «cabeza» de la obra como una esencia que debía ser calcinada («gebraten») siete veces. Buddeus expone la frustración del investigador racionalista: un mismo término o sustancia recibía nombres absurdos e intercambiables como «un penique», «flor de oro», «plomo» o «estaño». El autor remata con una brillante ironía ilustrada: «A quien comprenda esto, en verdad no le envidiaré su buena fortuna», desmarcándose por completo de esa forma de pensar. Además, Buddeus nos remite a “la confesión de ignorancia voluntaria” cuando declara con orgullo: «Confieso de muy buena gana que no sé nada de ello». En la transición hacia la ciencia moderna, los eruditos ya no se avergonzaban de ignorar el misticismo hermético; al contrario, consideraban que no perder el tiempo en esos «secretos» abstractos era una muestra de cordura y rigor intelectual. Califica sarcásticamente a estos tratados como «cosas encantadoras» (lieblichen Dingen) para pasar el rato.
| 26. Joh. Franc. Buddei | 26. Joh. Franc. Buddei |
| Semita Semitæ; Clangor Buccinæ; Correctio fatuorum; Incertus auctor de Arte chemica, Ingleichen Bernhardi Trevirensis responsio ad Thomam de Bononia de Mineralibus, & Elixiris compositione Roberti Vallensis Tabulis illustrata; Liber de Arte chemica incerti Autoris; Scala Philosophorum; Ludus Puerorum; Rosarium; Arnoldi Rosarium cum figuris; Item Novum Lumen, ut & flos florum ad Regem Arragonum, ejusdem Epistola super Alchemia ad Regem Neapolitanum; Rogerius Baco de mirabili potestate Artis & naturæ: welches alles beysammen gedruckt zu finden seyn wird, in zweyen Theilen in 8vo unter dem Titul: Ars Aurifera, quam Chemiam vocant; Basileæ Anno M. D. XCIII. Es ist noch eine andere Sammlung unterschiedlicher Alchemistischer Schrifften, heraus unter dem Nahmen: Philosophiæ Chemicæ quatuor vetustissima scripta. 1) Senioris Zadith filii Hamuelis Tabula chemica, 2) innominati Philosophi Expositio tabulæ chemicæ, 3) Hermetis Trismegisti liber de compositione, 4) anonymi veteris Philosophi consilium conjugii, seu de Massa Solis & Lunæ libri tres & c. Francofurti Anno M. DC.V. in 8vo. Daß ich nichts gedencke von Theatro Chemico, Museo Hermetico, Theatro Chemico Britannico, welches Elias Ashmol herausgegeben, und andern dergleichen Sammlungen; (t) So will (t) Denen nun auch dieses unser Theatrvm Chemicvm mit beyzusetzen ist, darinnen nach und nach viel rare und berühmte Auctores auftretten, und sich denen vernünfftigen Liebhabern præsentiren werden, die sie bißhero mit grossem | …Semita Semitae; Clangor Buccinae; Correctio fatuorum; Incertus auctor de Arte chemica, de igual modo la respuesta de Bernhardi Trevirensis a Thomas de Bononia sobre los minerales, y Elixiris compositione de Roberti Vallensis ilustrada con tablas; Liber de Arte chemica incerti Auctoris; Scala Philosophorum; Ludus Puerorum; Rosarium; Arnoldi Rosarium cum figuris; así como Novum Lumen, ut & flos florum ad Regem Aragonum, del mismo autor. Epistola super Alchemia ad Regem Neapolitanum; Rogerius Baco de mirabili potestate artis & naturae; todo lo cual se encuentra impreso en conjunto, en dos partes en formato octavo (8vo), bajo el título: Ars Aurifera, quam Chemiam vocant; Basileae Anno M. D. XCIII.. Existe todavía otra colección de diversos escritos alquímicos, editada bajo el nombre: Philosophiae Chemicae quatuor vetustissima scripta. 1) Senioris Zadith filii Hamuelis Tabula chemica, 2) innominati Philosophi, Expositio tabulae chemicae, 3) Hermetis Trismegisti liber de compositione, 4) Anonymi veteris Philosophi consilium conjugii, seu de Massa Solis & Lunae Libri tres &c. Francofurti Anno M. DC. V. [1605] en 8vo. Por no mencionar nada de Theatro Chemico, Museo Hermetico, Theatro Chemico Britannico, el cual editó Elias Ashmol, y otras colecciones semejantes; a las cuales (t) se… (t) A las cuales ahora también debe añadirse este nuestro Theatrum Chemicum, en el cual aparecerán poco a poco muchos autores raros y célebres, y se presentarán ante los amantes sensatos de este arte, quienes hasta ahora los [buscaban] con gran… |
La nota editorial y el marketing del libro (Nota t): En la nota al pie (t), el editor o el propio Buddeus revela el propósito comercial del libro que el lector tiene en las manos: su propia serie, titulada Deutsches Theatrum Chemicum (editada por Friedrich Roth-Scholz). El editor aprovecha para promocionar su obra ante los «amantes sensatos» (vernünfftigen Liebhabern), prometiéndoles que este compendio en alemán les ofrecerá de manera accesible esos mismos libros antiguos y raros que antes eran imposibles de conseguir o traducir.
| Untersuchung von der Alchimie. 27 | Investigación sobre la Alquimia. 27 |
| will ich auch keine Meldung jetzo thun von des BASILII VALENTINI und anderer Schrifften, welche unzehlbare Exempel zu unsern Beweißthum in sich haben. Was ist denn nun davon zu halten? Sollte es wohl recht seyn zu glauben, daß diese alle sich gleichsam fest sollten zusammen verschworen haben, die Welt mit solchen nichts wollenden Wörtern, und leeren Räseln aufzuäffen? Es können schon ein und andere, dergleichen Boßheit bey sich führen, von allen aber eine solche Meinung zu hegen, wäre sündlich. Sintemalen diese vorsichtig- und kluge Leute gefürchtet, es möchte einem Reich der größte Schade zuwachsen, wenn diese Kunst zu sehr würde unter die Leute kommen, dahero haben sie die Gewohnheit an sich genommen, dieselbe in solchen Räzeln zu verstecken. Bey welcher Bewandniß, wann wir solche ja wollen gelten lassen, hat man zwar etwas gelinder von ihnen zu raisonniren; jedoch können sie sich von aller Bestraffung nicht frey sprechen, sintemalen besser wäre gewesen, wenigen Personen ihre Kunst mündlich zu communiciren, und diese Geheimnüsse auf die Nachkommen zu bringen, als daß sie in ihren höchst obscuren Schrifften andere bey der Nase herum gezogen, und vielen Anlaß gegeben, ihr Vermögen durchzubringen. Es wird aber bey ehrlichen Leuten die Alchemie um deshalben doch. | …[con gran] anhelo esperaban; puesto que ya desde el año 1720 he dado esperanzas de ello en los periódicos eruditos. Tampoco haré mención ahora de los escritos de Basilii Valentini y de otros, los cuales contienen innumerables ejemplos para nuestra argumentación. ¿Qué se debe pensar, entonces, de todo esto? ¿Sería acaso correcto creer que todos ellos se hubieran conjurado firmemente para engatusar al mundo con tales palabras insignificantes y acertijos vacíos? Es posible que uno que otro albergue tal malicia en su interior, pero sostener semejante opinión de todos ellos sería un pecado. Puesto que estas personas cautas y astutas temían que pudiera sobrevenirle el mayor de los daños a un reino si este arte llegaba a difundirse demasiado entre la gente; de ahí que adoptaran la costumbre de ocultarlo bajo tales acertijos. Bajo estas circunstancias, si es que queremos darlas por válidas, se puede ciertamente juzgarles de manera un poco más indulgente; sin embargo, no se les puede liberar de toda culpa, puesto que habría sido mucho mejor comunicar su arte de viva voz a unas pocas personas y transmitir así estos secretos a la posteridad, en lugar de haber tomado el pelo a otros con sus escritos sumamente oscuros, dando a muchos la ocasión de dilapidar sus fortunas. No obstante, entre las personas honestas, la alquimia, a pesar de ello… |
El argumento de la Seguridad Nacional frente a la abundancia de oro: Buddeus expone el gran argumento político que usaban los alquimistas para justificar su lenguaje codificado: el miedo al colapso económico de los Estados. Si la Piedra Filosofal fuera fácil de fabricar y cualquiera pudiera transmutar plomo en oro, el valor del oro caería a cero, la moneda se devaluaría por completo y la economía de los imperios y reinos se desmoronaría («temían que pudiera sobrevenirle el mayor de los daños a un reino»). Los soberanos europeos de la época (como el emperador Rodolfo II o el rey Augusto el Fuerte) codiciaban la alquimia para llenar sus arcas estatales, pero castigaban severamente su libre difusión.
A pesar de entender la razón geopolítica del secreto, Buddeus emite un juicio severo e ilustrado contra los autores herméticos. Utiliza la expresión popular alemana «andere bei der Nase herum gezogen» (que se traduce literalmente como «llevar a otros de la nariz» o, de forma fluida, «tomar el pelo»). Acusa a los alquimistas de una grave irresponsabilidad social: al publicar libros deliberadamente incomprensibles llenos de acertijos, despertaron la codicia y la falsa esperanza de miles de personas nobles y burguesas, empujándolas a invertir y «dilapidar sus fortunas» (Vermögen durchzubringen) en experimentos fallidos. El autor concluye que si de verdad poseían un secreto metalúrgico real, habrían actuado con mayor ética transmitiéndolo discretamente de forma oral («de viva voz») a unos pocos discípulos seleccionados en lugar de confundir a la sociedad.
| 28. Joh. Franc. Buddei | 28. Joh. Franc. Buddei |
| doch nicht vor betrüglich gehalten, indem so wohl leere als auch wichtige Dinge, liederliche Mährlein so gut als wahrhaffte Geheimnüsse können unter besondere Redens-Arten verstecket, und vor denen liederlichen Leuten, geheim gehalten werden. . §. 10. . Wenn aber die Alchemisten haben wollen, daß ihre Widersacher sollen das Maul halten, so lieget ihnen ob, nur mit einem eintzigen Exempel zu beweisen, daß dergleichen Verwandelung in der That geschehen sey. (u) Denn der CORNELIVS MARTINI ein berühmter Philosophus, kan aus seiner eigenen Erfahrung darthun, daß man auf solche Art den allerkräfftigsten Beweißthum werde können vorlegen; sintemalen ihme begegnet, daß als er auf der Universität zu Helmstatt wider den Stein der Weisen disputirte, ein Studiosus von Adel auftrat, Kohlen und Bley sich bringen ließ und eine Tinctur in das zerschmolzene Metall hinein warff, vermög welcher er das zergangene Bley in Gold verwandelte, und, das noch warme Gold dem CORNELIO darreichend, ausgeruffen hat: Löse mir (u) Bestehe Joh. Gottfried Meisters historische Nachricht von Verwandlung der geringen Metallen in bessere 8. 1726. welcher Tractat bey der einen Edition, der Aureæ Catenæ Homeri 3ten Theile de Transmutatione Metallorum, die A. 1727. herauskommen beygefüget ist. | …no es considerada, a pesar de ello, como algo engañoso; por cuanto tanto las cosas vacías como las importantes, los cuentos libertinos así como los secretos verdaderos, pueden ocultarse bajo formas de hablar particulares y mantenerse en secreto ante las personas disolutas. §. 10. Pero si los alquimistas quieren lograr que sus detractores cierren la boca, les corresponde demostrar, aunque sea con un único ejemplo, que semejante transformación ha ocurrido verdaderamente en la realidad. (u) Pues el célebre filósofo Cornelius Martini puede poner de manifiesto, a partir de su propia experiencia, que de esta manera se puede presentar la más poderosa de las demostraciones; puesto que le aconteció que, mientras disputaba en la Universidad de Helmstedt en contra de la Piedra Filosofal, se presentó un estudiante de [la localidad de] Adel, se hizo traer carbón y plomo, y arrojó una tintura en el metal derretido, en virtud de la cual transformó el plomo fundido en oro; y, entregándole el oro aún caliente a Cornelius, exclamó: «¡Resuélvame…»[25] (u) Véase la crónica histórica de Joh. Gottfried Meisters sobre la transformación de metales comunes en otros mejores, 8vo. 1726; tratado que viene adjunto en una de las ediciones de la tercera parte de la Aurea Catena Homeri de Transmutatione Metallorum, publicada en el año 1727.[26] |
Al inicio de la página, Buddeus matiza su dura crítica anterior. Reconoce que las personas honestas no consideran la alquimia como un fraude absoluto porque entienden que los verdaderos sabios debían usar alegorías oscuras para proteger el conocimiento valioso de las personas «disolutas» o inmorales («liederlichen Leuten»), quienes usarían el oro para vicios y la destrucción de la sociedad.
| Untersuchung von der Alchimie. 29 | Investigación sobre la Alquimia.29 |
| mir diesen Syllogismum auf; über welches er dann bewogen worden, seine vorige Meinung zu ändern. Dieses erzehlet ZWÖLFFERVS (vv) und von ihm haben es noch mehrere hergeholet. Das ist gewiß, daß dieser CORNELIVS MARTINI in seiner ANALYSI LOGICA (x) der Goldmacher-Kunst das Wort geredet habe, wenn er spricht: Ich bin viel zu wenig, so vielen berühmten Männern, darunter die Gelehrtesten Weltweisen, Rechts-Gelehrte, Medici und Geistliche, wie auch viele grosse Herren gehören den Glauben abzusprechen, als welche in ihren herausgegebenen Büchern theuer versichern, daß sie nicht nur mit Augen gesehen und mit Händen betastet, sondern auch würcklich die Verwandlung eines Metalls in das andere selbst verrichtet haben; sintemalen dieses einem ungeschickten Menschen und keinem Philosopho zukäme. Hier schweiget er zwar von seinem selbst eingenommenen Augenschein ganz stille, doch hält er es für unrecht, so vielen Exempeln, welche hin und wieder von glaubwürdigen Männern vorgebracht werden, zu widersprechen. Hierinn bin ich in Wahrheit auch gänzlich seiner Meinung, und glaube festiglich, daß derjenige nicht nur thöricht handele, sondern es heisse auch wider denjenigen Glauben, welchen man denen Geschicht-Schreibern zuzustellen schuldig (vv) in Mantissa Spagyr. pag. 328. (x) Cap. VIII. | …[¡Resuélvame] este silogismo!»; a consecuencia de lo cual él se vio movido a cambiar su opinión anterior. Esto lo relata Zwölfferus (vv), y de él lo han tomado varios otros. Lo que es seguro es que este Cornelius Martini, en su Analysi Logica (x), intercedió a favor del arte de los hacedores de oro al decir: «Soy demasiado insignificante para negar la fe a tantos hombres célebres —entre los cuales se cuentan los filósofos más eruditos, juristas, médicos y clérigos, así como muchos grandes señores—, quienes en sus libros publicados aseguran solemnemente haberlo no solo visto con sus propios ojos y palpado con sus manos, sino haber realizado ellos mismos la transformación de un metal en otro; puesto que [negar esto] sería propio de un hombre insolente y de ningún modo de un filósofo». Aquí, en verdad, él guarda absoluto silencio sobre el testimonio ocular que él mismo presenció; sin embargo, considera un error contradecir tantos ejemplos que le han sido presentados una y otra vez por hombres dignos de crédito. En esto, a decir verdad, coincido plenamente con su opinión, y creo firmemente que aquel que actuara de otro modo no solo obraría como un necio, sino que iría en contra de la fe que se le debe otorgar a los historiadores… (vv) en Mantissa Spagyr. pag. 328. (x) Cap. VIII.[27] |
Al final de la página, el propio Buddeus se alinea con Martini y defiende un principio clave de la erudición del siglo XVIII: la confianza en el método histórico. Argumenta que si la ciencia descarta por completo y tacha de locura o fraude un fenómeno del que existen cientos de testimonios notariales, firmados por sabios respetables y cronistas oficiales («Geschicht-Schreibern»), entonces se destruiría la base misma del conocimiento humano, pues ya no se podría creer en ningún hecho del pasado que no hubiéramos presenciado nosotros mismos.
| 30. Joh. Franc. Buddei | 30. Joh. Franc. Buddei |
| schuldig ist, gröblich gesündiget, wenn man alles ohne Unterscheid wolle verwerffen. Hingegen fehlen abermalen, meines Bedunckens, die Alchemisten und deroseiben Patronen darinnen, wenn sie sich unterstehen ihrer Kunst so weite Schrancken zu setzen, daß auch Arabien, das alte Griechen-Land, ja Ægypten selbst in solchen mit solle eingeschlossen seyn. Davon haben auch die gelehrten Leute schon unterschiedliches gesprochen, als nemlich der HERMANNVS CONRINGIVS und OLAVS BORRICHIVS, jener setzet dieser Kunst enge, dieser aber weite Gräntzen, welchem letztern es der THOMAS REINESIVS in seiner Vertheidigung der Chemie nachmachet. JACOB TOLL, ein sonst gelehrter Mann, meinet die Goldmacher-Kunst schreibe sich von allen Orten der Welt her, und will solches die gelehrte Welt überreden in seinem Anno 1685. herausgegebenen, und also benennten Buch: Fortuita, in quibus præter critica nonnulla, tota fabularis Historia Græca, Phœnicia, Ægyptica, ad chemiam pertinere asseritur. Hieher gehöret auch des MICHAELIS MAJERI Buch, welches er unter folgendem Titul herausgegeben: Arcana arcanissima, h. e. Hieroglyphica Ægyptio-græca vulgo necdum cognita, ad demonstrandum falsorum apud antiquos Deorum, Dearum, Heroum, animantium & institutorum pro sacris receptorum originem, ex uno Ægyptiorum artificio, quod aureum animi & corporis medicamentum peregit, deductum, unde tot Poëtarum allegoriæ, scriptorum narrationes fabulosæ, & per totam encyclopædiam erro- | …[al que se le debe otorgar a los historiadores,] peca gravemente si pretende rechazarlo todo sin distinción. Por otra parte, a mi parecer, los alquimistas y sus protectores se equivocan una vez más cuando se atreven a fijar unas fronteras tan amplias para su arte que en ellas pretenden incluir también a Arabia, a la antigua Grecia e incluso al mismísimo Egipto. Sobre esto ya han hablado de manera diversa los hombres eruditos; a saber, Hermannus Conringius y Olaus Borrichius: el primero establece límites muy estrechos para este arte, mientras que el segundo le otorga amplias fronteras, imitando a este último Thomas Reinesius en su Defensa de la Química. Jacob Toll, un hombre por lo demás erudito, opina que el arte de hacer oro proviene de todos los rincones del mundo, e intenta convencer de ello al mundo académico en su libro publicado en el año 1685 y titulado Fortuita, in quibus praeter critica nonnulla, tota fabularis Historia Graeca, Phoenicia, Aegyptica, ad chemiam pertinere asseritur. A este ámbito pertenece también el libro de Michael Maier, el cual publicó bajo el siguiente título: Arcana arcanissima, h. e. Hieroglyphica Aegyptio-graeca vulgo necdum cognita, ad demonstrandum falsorum apud antiquos Deorum, Dearum, Heroum, animantium & institutorum pro sacris receptorum originem, ex uno Aegyptiorum artificio, quod aureum animi & corporis medicamentum peregit, deductum, unde tot Poetarum allegoriae, scriptorum narrationes fabulosae, & per totam encyclopaediam erro-… |
La disputa sobre la antigüedad de la Alquimia: Buddeus adopta una postura crítica moderada. Tras defender que no se debe rechazar la alquimia por completo, ataca el mito pre-romántico de aquellos alquimistas que afirmaban que su ciencia procedía de un saber antiquísimo revelado a los sacerdotes de Egipto, a los filósofos de la antigua Grecia o a los sabios de Arabia. Para ello se hace eco del gran debate intelectual europeo al respecto entre dos gigantes de la Universidad de Helmstedt y de Copenhague: Hermann Conring (Hermannus Conringius, 1606–1681): Eminente médico y jurista alemán. En su obra De hermetica medicina (1648), Conring atacó con dureza la antigüedad de la alquimia y de la medicina paracelsiana, argumentando con rigor filológico que los textos atribuidos a Hermes Trismegisto eran falsificaciones tardías y que los antiguos egipcios jamás poseyeron el secreto de la transmutación («establece límites muy estrechos»). Olaus Borrichius (Ole Borch, 1626–1690): El gran defensor. Respondió a Conring con tratados masivos donde intentaba demostrar, mediante extensas citas, que la alquimia egipcia era real y antiquísima («le otorga amplias fronteras»). El médico alemán Thomas Reinesius (1587–1667) se alineó con esta postura.
La interpretación alquímica de la Mitología de Jacob Toll (Jacobus Tollius, c. 1633–1696): Toll fue un humanista y filólogo holandés. Buddeus cita su famosa obra Fortuita (1685), cuyo largo título en latín resume una teoría muy popular en el Barroco: que toda la mitología y las fábulas de la historia clásica griega, fenicia y egipcia eran en realidad alegorías químicas («ad chemiam pertinere asseritur»). Para Toll y sus contemporáneos, el vellocino de oro de los Argonautas, los trabajos de Hércules o las metamorfosis de Ovidio no eran mitos poéticos, sino manuales cifrados para fabricar la Piedra Filosofal.
Michael Maier y los secretos egipcios (Arcana Arcanissima): Fue médico de cabecera del emperador Rodolfo II de Praga (gran mecenas de la alquimia) y una de las figuras cumbres de la tradición mística y rosacruz. Su obra Arcana Arcanissima (Secretos sumamente secretos), cuyo extensísimo título en latín se desglosa en la página, es un hito de la literatura hermética. La tesis de Maier en este libro es radical: afirma que todos los dioses, diosas, héroes y animales sagrados de la antigüedad surgieron de un único invento original de los egipcios («ex uno Aegyptiorum artificio»): el «medicamento de oro para el alma y el cuerpo» (la Piedra Filosofal y el Elíxir de la Vida). Sostenía que los poemas antiguos y las narraciones fabulosas eran disfraces para preservar esta medicina perfecta.
Frente a todo esto, Buddeus, usando un escepticismo ilustrado ante los errores enciclopédicos, utiliza estas minuciosas referencias bibliográficas para mostrar cómo el mundo académico del siglo anterior se había dejado arrastrar por una inmensa red de malentendidos históricos y lecturas fantasiosas de la antigüedad, preparando el terreno para la conclusión de su disertación histórica.
| Untersuchung von der Alchimie. 31 | Investigación sobre la Alquimia. 31 |
| res sparsa, clarissima veritatis luce manifestantur, suæ tubui singula restituantur, sex libris exposita. Eben dieser Author soll noch ein anderes Buch, gleiches Innhalts mit dem Titul: Theosophia Ægyptiorum &c. herausgegeben haben, und soll solches mit seiner eigenen Hand geschrieben, in der Paulinischen Bibliothec zu Leipzig anzutreffen seyn. (y) So haben fast alle Chemici im Gebrauch, den Ursprung ihrer Kunst von denen Ægyptiern herzuholen, und derselben Liebhaber unter denen Chaldæern, Ebræern, Griechen und andern Völckern zu suchen, um nur ihren Erfindungen eine Schmincke des Alterthums anzubringen, als welches auch meisterlich zu thun weiß, der unter denen Chemicis nicht wenig berühmte JOSEPH QVERCETANVS (z) und, daß ich von mehrern nichts gedencke, so hat unter denen neuern der DANIEL GEORG MORHOFF (a) ein gleiches behauptet, ob er schon nicht laugnen kan, daß alle diese auf das Alterthum dieser Kunst zielende Beweißthümer in nichts als lauter Muthmassungen und Ungewißheiten bestehen; Jedoch meinet er, es habe der BORRICHIVS diese tieff verborgene Dinge dermassen wohl untersuchet, daß nunmehro der uhralte (y) Vide Georg Paschivs de Inventis novis and antiquis, cap. VI. pag. 333. (z) in Responsione ad Anonymi cujusdem Phantasmata Lib. II. p. m. 289. seqq. (a) de Transmutatione Metallorum Sect. X pag. 279. | …[erro]res esparcidos, se manifiestan bajo la más clara luz de la verdad, y se restituyen cada una de las cosas a su lugar original, expuesta en seis libros. Se dice que este mismo autor publicó además otro libro de idéntico contenido bajo el título de Theosophia Aegyptiorum &c., y se afirma que este se encuentra escrito de su propio puño y letra en la Biblioteca Paulina de Leipzig. (y) Así pues, casi todos los químicos tienen la costumbre de derivar el origen de su arte a partir de los egipcios, y de buscar a los amantes del mismo entre los caldeos, hebreos, griegos y otros pueblos, con el único fin de aplicar a sus invenciones un maquillaje de antigüedad; algo que también sabe hacer con maestría el célebre Joseph Quercetanus (z), no poco famoso entre los químicos. Y para no hacer mención de muchos otros, entre los autores más modernos Daniel Georg Morhoff (a) ha afirmado lo mismo, aun cuando no puede negar que todas estas pruebas orientadas a la antigüedad de este arte consisten en nada más que meras conjeturas e incertidumbres; no obstante, opina él que Borrichius investigó tan bien estas cosas profundamente ocultas, que desde ahora el ancestral… (y) Véase Georg Paschivs de Inventis novis et antiquis, cap. VI, pag. 333.[28] (z) en Responsione ad Anonymi cujusdem Phantasmata Lib. II. p. m. 289. seqq[29]. (a) de Transmutatione Metallorum Sect. X. pag. 279.[30] |
Michael Maier y el manuscrito perdido de Leipzig. Al cerrar el título de la página anterior, se menciona que el libro Arcana Arcanissima constaba de seis libros (sex libris exposita). Además, Buddeus aporta un curioso dato de «arqueología bibliográfica»: la existencia de un manuscrito inédito y autógrafo de Maier titulado Theosophia Aegyptiorum custodiado en la Biblioteca Paulina (la biblioteca histórica de la Universidad de Leipzig). Cita como fuente de este dato a Georg Pasch (Paschius, 1661–1707), un destacado profesor y teólogo alemán cuyo libro De novis inventis (1700) era un exhaustivo catálogo que comparaba los inventos modernos con los conocimientos de los antiguos.
El «Maquillaje de Antigüedad» (Schmincke des Alterthums): Buddeus utiliza una metáfora muy afilada: acusa a los químicos de aplicar un «maquillaje» o barniz engañoso de antigüedad a sus descubrimientos contemporáneos. Al asegurar que su conocimiento provenía de los caldeos (asociados a la astrología babilónica), los hebreos (vinculados a la Cábala y a figuras como Moisés o Salomón) o los egipcios (vinculados a Hermes), los alquimistas intentaban protegerse de las acusaciones de brujería o fraude, elevando su disciplina al rango de una teología primigenia y sagrada (Prisca Theologia).
Joseph Quercetanus (Joseph Duchesne, c. 1544–1609): El texto señala a Quercetanus como un maestro en el arte de inventar genealogías antiguas para la alquimia. Duchesne fue un célebre médico francés de la corte de Enrique IV y un ferviente defensor de la iatroquímica (la medicina química de Paracelso). En su obra citada en la nota (z) se enfrentó con vehemencia a los médicos tradicionales de la Universidad de París, utilizando precisamente el argumento de que la química era la ciencia médica más antigua del mundo, practicada ya por los patriarcas del Antiguo Testamento.
El escepticismo de Daniel Georg Morhof: Reaparece Daniel Georg Morhof (mencionado en las páginas 13 y 21). Buddeus destaca una contradicción en el pensamiento de Morhof: por un lado, como erudito riguroso del siglo XVII, Morhof se ve obligado a confesar con honestidad que todas las pruebas sobre los orígenes prehistóricos de la alquimia son «meras conjeturas e incertidumbres» (lauter Muthmassungen und Ungewißheiten). Sin embargo, por el otro, su respeto hacia el químico danés Olaus Borrichius le hace flaquear y aceptar que las investigaciones de este último le devuelven la legitimidad al origen ancestral del arte hermético.
| 32. Joh. Franc. Buddei | 32. Joh. Franc. Buddei |
| uhralte Ursprung der Chemie nicht wenig am Tage liege; Er hält aber nicht uneben davor, daß dasjenige, was man etwa aus denen Fabelhafften Schrifften des Enochs könne aufweisen, oder was BOCHARTVS von ihrem Urheber dem Cham muthmasset, nicht der Mühe werth sey, die Zeit mit zu verderben. Er laugnet nicht, daß ein Hermes gewesen, der etwas von dieser Wissenschafft an Tag geleget, jedoch mag er nicht behaupten, daß alles, was man unter seinem Namen vorbringet, von ihm sey herkommen; indem er gestehet, daß der Ursprung der Tabulæ Smaragdinæ ungewiß wäre, ob man solche ihme gleich zuschreibe; Es spahre aber KIRCHERVS die Wahrheit, wenn er nicht wolle zugeben, daß solche schon vor des LVLLI Zeiten vorhanden gewesen, sintemalen ja JOH. DE GARLANDIA der sonsten HORTVLANVS sich genennet; und im zehenden Seculo, nach dem Zeugniß BALÆI gelebet, schon einen Commentarium über dieselbe geschrieben. KRIEGSMANN habe sie in Phœnicischer Sprach herausgegeben, wo er sie aber herbekommen, nicht gemeldet. Könne man demnach die gründliche Wahrheit noch nicht recht wissen. Dies könnte also noch passiren. MORHOFF fähret aber weiter also fort: Man kan genugsam beweisen, daß diese Kunst bey denen Ægyptiern ganz geheim gehalten worden, denn ob schon nichts ausführliches davon vorhanden, so kan man doch aus ihren Abbildungen ein und das andere | …ancestral origen de la química queda más que en evidencia; sin embargo, no deja de considerar que todo aquello que se pretenda demostrar a partir de los escritos fabulosos de Enoch, o lo que Bochartus conjetura sobre su autoría por parte de Cam, no vale la pena el esfuerzo de perder el tiempo en ello. Él no niega que haya existido un Hermes que sacara a la luz algo de esta ciencia; sin embargo, no se atreve a afirmar que todo lo que se presenta bajo su nombre provenga de él, admitiendo que el origen de la Tabla de Esmeralda es incierto, a pesar de que se le atribuya directamente a él. [Añade que] Kircherus se ahorra la verdad cuando no quiere admitir que esta ya existía antes de los tiempos de Lullus, puesto que Joh. de Garlandia (quien también se llamaba a sí mismo Hortulanus) vivió en el siglo X según el testimonio de Balaeus, y ya había escrito un comentario sobre ella. Kriegsmann la publicó en lengua fenicia, pero no reveló de dónde la había obtenido. Por lo tanto, no se puede conocer bien la verdad fundamental al respecto. Esto último bien podría ser posible. Sin embargo, Morhoff continúa diciendo lo siguiente: «Se puede demostrar suficientemente que este arte se mantuvo por completo en secreto entre los egipcios; pues, aunque no se dispone de nada detallado al respecto, se puede deducir una que otra cosa a partir de sus representaciones…» |
Los mitos de los autores bíblicos y antediluvianos: El texto descarta con sensatez las teorías místicas radicales. Menciona el Libro de Enoch (un texto apócrifo judío donde se afirmaba que los ángeles caídos habían enseñado la metalurgia y la alquimia a las mujeres de la Tierra antes del Diluvio) y las conjeturas del erudito francés Samuel Bochart (Bochartus, 1599–1667), quien asociaba el origen de la alquimia con Cam (hijo de Noé). Morhof y Buddeus coinciden en que investigar estas leyendas es «perder el tiempo». Morhof, por su parte, adopta una postura intermedia muy avanzada para su época: no niega que existiera un Hermes histórico, pero afirma con rotundidad que el origen de la Tabla de Esmeralda es «incierto» y que la mayoría de los libros que llevan su nombre son falsificaciones. Hoy sabemos que la Tabla de Esmeralda apareció por primera vez en textos árabes entre los siglos VIII y IX, y no en el antiguo Egipto. El texto acusa al jesuita Athanasius Kircher de faltar a la verdad («se ahorra la verdad») por intentar retrasar la fecha de la Tabla de Esmeralda para demostrar que era un fraude medieval tardío, posterior a Ramón Llull (Lullus, siglo XIII). Para refutar a Kircher, el texto cita a John de Garlandia (un gramático del siglo XIII) confundiéndolo o asociándolo con el alquimista Hortulanus (el Jardinero). El texto afirma, basándose en el catálogo del anticuario británico John Bale (Balaeus, 1495–1563), que Hortulanus comentó la Tabla de Esmeralda en el siglo X. Aunque la cronología exacta de Buddeus es inexacta (Hortulanus vivió en el siglo XIV), el argumento central es correcto: el texto era mucho más antiguo de lo que Kircher admitía. También se menciona al erudito alemán Wilhelm Christoph Kriegsmann (1633–1679), quien en 1657 publicó una célebre y fantástica reconstrucción de la Tabla de Esmeralda afirmando que el texto original no estaba en latín ni en griego, sino en idioma fenicio, aunque jamás reveló su fuente. La sección final introduce la teoría de Morhof sobre por qué no existen manuales de alquimia del antiguo Egipto: porque los jeroglíficos y los relieves de los templos («sus representaciones») eran un lenguaje visual sagrado y secreto que solo los sacerdotes faraónicos sabían interpretar, protegiendo el arte de la transmutación como un estricto secreto de Estado («se mantuvo por completo en secreto»).
| Untersuchung von der Alchimie. 33 | Investigación sobre la Alquimia. 33 |
| dere abnehmen. So ist nicht glaublich, daß diese Leute, die ja keine Narren oder ungeschickte Menschen gewesen, für die lange Weil solche Kolben sollen gemahlet, oder Moral oder andere gemeine Dinge darunter verstecket haben, sintemalen sie dergleichen zu verbergen keine Ursach hatten, sie wolten vielmehr unter diesen Figuren denen Gelehrtesten noch grössere in der Natur verborgene Geheimnüsse aufbehalten wissen. Dieses alles aber bringet noch wenig wahrscheinliches bey, und wird in dieser Sache nicht viel können ausrichten. Dann für das erste ist die Auslegung solcher Abbildungen, wie aller anderer Figuren und Bildnüsse, noch sehr zweiffelhafft, daß nichts gewisses darauf zu bauen; hernach, wenn eine Auslegung über solche Figuren sollte gänglich zutreffen, so sehe ich nicht, warum man eine andere mehr sollte gelten lassen als diese, es wäre dann mit klaren Gründen zu beweisen, daß die Erfinder solches Bilds, dieses und nichts anderes damit haben andeuten wollen; über das will ich gerne glauben, daß eben die alten Egypter keine tumme und ungeschickte Leute gewesen, dennoch geschiehet öffters, daß man sich von der allzugrossen Liebe zum Alterthum zu sehr lasset einnehmen, und daher viele vor verständiger und erfahrenere ansiehet, als sie in der That gewesen. Viel weniger will ich behaupten, daß sie, die Zeit zu passiren dergleichen Bilder gemahlet, Fr. Roth-Scholzens Theatr. Chem. I. Theil. | …[de las representaciones] deducir. «Por lo tanto, no es creíble que estas personas, que después de todo no eran tontas ni ineptas, hubieran pintado tales matraces puramente por pasatiempo, o que hubieran ocultado bajo ellos moralejas u otras cosas ordinarias; puesto que no tenían motivo alguno para esconder tales cosas, sino que más bien querían preservar, bajo estas figuras, misterios aún mayores ocultos en la naturaleza para los eruditos». Sin embargo, todo esto aporta todavía muy pocos argumentos plausibles y no podrá lograr gran cosa en este asunto. Pues, en primer lugar, la interpretación de tales representaciones, al igual que la de todas las demás figuras e imágenes, es aún sumamente dudosa, de modo que nada seguro se puede edificar sobre ella; además, si una interpretación sobre tales figuras resultara del todo acertada, no veo por qué se deba dar más validez a una que a otra, a menos que se demuestre con razones claras que los inventores de dicha imagen quisieron indicar esto y ninguna otra cosa con ella. Por lo demás, concedo gustosamente que los antiguos egipcios no fueron personas tontas ni ineptas; no obstante, ocurre con frecuencia que uno se deja cautivar en demasía por el amor desmedido hacia la antigüedad, y por ello considera a muchos como más sensatos y experimentados de lo que en realidad fueron. Mucho menos pretendo afirmar que ellos pintaran tales imágenes para pasar el tiempo… Fr. Roth-Scholzicens Theatr. Chem. I. Theil. |
Morhof, finalmente, defendía que los antiguos egipcios esculpían relieves con formas que recordaban a matraces, cucúrbitas y vasos de destilación («Kolben») no por mero adorno o alegoría moral, sino para transmitir de forma codificada auténticos procesos físicos y químicos de generación metálica a los futuros sabios de la naturaleza. Pero Buddeus frena en seco el entusiasmo de Morhof. Lanza un argumento metodológico aplastante para la época: la lectura de los relieves antiguos es totalmente subjetiva y dudosa («noch sehr zweiffelhafft»). En la década de 1720, los jeroglíficos egipcios eran un misterio absoluto (faltaba un siglo para que Champollion descubriera la Piedra de Rosetta). Buddeus denuncia que cualquier alquimista podía mirar un relieve sagrado e inventarse una receta de laboratorio adaptada a sus propios sesgos, sin que existiera una «razón clara» para demostrar qué querían decir realmente los sacerdotes faraónicos.
El peligro del «Amor Desmedido a la Antigüedad» (allzugrossen Liebe zum Alterthum). Buddeus identifica con lucidez un sesgo cognitivo muy común en el Renacimiento y el Barroco: la idealización del pasado («considerar a muchos como más sensatos y experimentados de lo que en realidad fueron»). Existía la creencia generalizada de que la humanidad primitiva poseía una sabiduría perfecta y divina de la naturaleza que se había perdido. Buddeus, con un espíritu netamente ilustrado, desafía este dogma y argumenta que los antiguos no tenían por qué poseer conocimientos científicos superiores a los de los químicos modernos de laboratorio.
| 34. Joh. Franc. Buddei | 34. Joh. Franc. Buddei |
| mahlet, sondern ich glaube gänzlich, daß sie damit etwas von ihrer Weißheit haben wollen zu verstehen geben. Muß man aber gleich daraus schliessen, sie hätten gerad Chemische Geheimnisse unter diesen Zeichen anzudeuten sich gefallen lassen? Warum deuten solche nicht so wohl auf Göttliche, oder zum Sitten, oder zur Policey gehörige Dinge? Weil eben an diesen nicht so viel gelegen, als an denen Chemischen Heimlichkeiten? Ja, das ist der Alchemisten ihr Fehler (dem man sich aber mit allem Fleiß zu widersetzen Ursach hat, weilen er gar vieler Augen noch verblendet) daß sie glauben, andere Sachen wären mit leichter Mühe zu begreifen und gering zu achten, Die Alchemistischen Geheimnüsse alleine wären nur würdig allen Fleiß und Arbeit auf sie zu wenden. Gewiß! was hat man nöthig Moral und bürgerliche Dinge zu verbergen? Ich kan aber auch fragen, was hat man nöthig die Lehre von der Alchemie zu verstecken? Uber das, da man gefunden, daß die auf einfältige Art vorgetragene Sitten und bürgerliche Dinge, leichtlich verachtet werden, so haben sich gelehrte Leute dahinter gemacht, solche, um die Aufmerksamkeit und Fleiß derer Leute zu schärffen, unter ein und andern Sinnbildern zu verstecken, damit die darinnen gefundene Wahrheit desto annehmlicher werden, und tieffer in das Gemüth eintringen möge. Daher, zu eben dergleichen Absehen, die Alten ein so grosses Belieben gehabt an denen Wahrzeichen, Gleichnüssen, Bildern, Räzeln und Lehrreichen Fabeln, welche man | …[pintaron, sino] creo firmemente que con ellas quisieron dar a entender algo de su sabiduría. Pero ¿debe acaso deducirse de inmediato que les complació sugerir precisamente secretos químicos bajo estos signos? ¿Por qué no habrían de indicar tales signos cosas sutiles pertenecientes a lo divino, a las costumbres o a la política de un Estado? ¿Acaso porque en estas últimas cosas no se pone tanto empeño como en los secretos químicos? Sí, ese es el gran error de los alquimistas (al cual se tiene motivo para oponerse con toda diligencia, puesto que todavía deslumbra los ojos de muchos): el creer que las demás materias son fáciles de comprender y de poca estima, y que únicamente los secretos alquímicos son dignos de que se les dedique todo el empeño y el trabajo. ¡Ciertamente! ¿Qué necesidad habría de ocultar la moral y los asuntos civiles? Pero yo también puedo preguntar: ¿qué necesidad hay de ocultar la doctrina de la alquimia? Más bien ocurre que, al haberse descubierto que las costumbres y los asuntos civiles expuestos de forma llana son fácilmente menospreciados, los hombres eruditos se han dedicado a ocultarlos bajo uno que otro emblema para aguzar la atención y el esmero de la gente, de modo que la verdad hallada en ellos resulte más aceptable y penetre más profundamente en el espíritu. Por lo tanto, con ese mismo propósito, los antiguos tuvieron un enorme gusto por las insignias alegóricas, las parábolas, las imágenes, los acertijos y las fábulas instructivas, las cuales… |
La crítica al egocentrismo alquímico: Buddeus expone con brillantez el error psicológico de los alquimistas: el desprecio por otras disciplinas intelectuales («creer que las demás materias son fáciles de comprender y de poca estima»). Para un alquimista del Barroco, el universo entero giraba en torno al crisol, y por ello asumían arrogantemente que cualquier rastro de sabiduría del pasado debía tratar obligatoriamente sobre la Piedra Filosofal, deslumbrando y cegando los ojos de los investigadores. La tríada clásica: Religión, Moral y Política (Policey): El autor propone una alternativa mucho más lógica para interpretar los misterios de Egipto. Los jeroglíficos antiguos no eran laboratorios cifrados, sino códigos destinados a preservar verdades teológicas («lo divino»), éticas («las costumbres») o de ordenamiento civil y gubernamental («Policey», término de la época que no significaba la policía moderna, sino la ciencia de la administración y la política de un Estado). Para los antiguos, mantener la estabilidad de una civilización era infinitamente más valioso que transmutar metales.
Por otra parte, este fragmento describe a la perfección el funcionamiento de la literatura de emblemas, un género artístico y literario masivo en los siglos XVI y XVII en Europa. Buddeus explica la psicología pedagógica detrás de este arte: las verdades morales directas y desnudas aburren a la población y son «fácilmente menospreciadas». Por ello, los sabios creaban composiciones visuales complejas, acertijos y metáforas («Sinnbildern») para forzar al lector a esforzarse intelectualmente. Al resolver el enigma moral, la lección penetraba «más profundamente en el espíritu». Finalmente, Buddeus defiende que el uso de símbolos por parte de los antiguos egipcios respondía a un deseo de educación moral selectiva y profunda, y no a una obsesión secreta por fundir metales comunes en oro.
| Untersuchung von der Alchimie. 35 | Investigación sobre la Alquimia. 35 |
| man in den nachfolgenden Zeiten Romanenses geheissen. MORHOFF gehet weiter: Was wollen die auf dem Isiacischen Tisch sich befindende und mit Mond umgebene Löwen? der wird leichtlich dahinter kommen, welcher in denen alten Chemischen Räzeln sich ein wenig geübet. Was können die mit dem Habichts-Haupt begabte Schlangen anders andeuten, als eine zugegen bleibende und zugleich flüchtige Eigenschaft oder Natur? Wer verstehet dieses Sprichwort der Chemisten: Die auf der Erden gehende Krötte, und der fliegende Adler, ist unser Geheimnuß. Es kan aber niemand, der solches überlegen will, in Abrede seyn, daß diese Abbildungen sich auch auf andere Sachen ziehen lassen; warum muß man sie denn nur auf die Chemie deuten? Hernach so haben die Chemici leichtlich auf diese Ægyptische Bilder gerathen können, nach dem sie sich nach dergleichen Abbildungen, mit welchen sie ihre Kunst recht dunckel machen wollen, mit allem Fleiß umgesehen. Daher denn kein Wunder, wenn man auf beyden Theilen, so wohl bey denen Chemisten als Ægyptiern, entweder einerley oder gleichscheinende Figuren findet. Vielweniger kan man daraus schliessen, daß die Ægyptier unter ihren Bildern chemische Heimlichkeit haben verbergen wollen. Wer aber in der Griechen ihren Fabel-Büchern solche suchen will, wie solches nach MORHOFFII Bericht, nebst denen vorerwehnten Authoribus zugleich auch VIGENERIVS in seinem Commentario in Philostrati tabulas, | …[las cuales] en los tiempos posteriores se llamaron romances. Morhoff continúa: «¿Qué pretenden significar los leones que se encuentran en el Tablero Isíaco rodeados por la luna? Aquel que se haya ejercitado un poco en los antiguos acertijos químicos lo comprenderá con facilidad. ¿Qué otra cosa pueden indicar las serpientes provistas de cabeza de gavilán, sino una propiedad o naturaleza que permanece fija y, al mismo tiempo, es volátil? ¿Quién comprende este proverbio de los químicos: La rana que camina sobre la tierra, y el águila voladora, son nuestro secreto?». Sin embargo, nadie que reflexione sobre esto puede negar que estas representaciones también pueden aplicarse a otras materias; ¿por qué, entonces, se deben interpretar únicamente hacia la química? Por lo tanto, los químicos pudieron haber dado muy fácilmente con estas imágenes egipcias después de haber buscado con total empeño tales representaciones, con las cuales pretendían volver su arte verdaderamente oscuro. De ahí que no sea de extrañar que se encuentren figuras idénticas o de apariencia similar tanto entre los químicos como entre los egipcios. Mucho menos se puede deducir de ello que los egipcios quisieran ocultar secretos químicos bajo sus imágenes. Pero quien pretenda buscar estos secretos en los libros de fábulas de los griegos, tal como relata el informe de Morhoff, junto con los autores antes mencionados, y al mismo tiempo Vigenerius en su Comentario sobre las tablas de Filóstrato… |
El misterio del Tablero Isíaco (Isiacischen Tisch): El texto cita a Morhof aludiendo a la Mensa Isiaca (Tablero Isíaco o Tabla Bembina), un famosísimo artefacto de bronce del siglo I d.C. descubierto en Roma tras el saco de 1527. Estaba cubierto de relieves que imitaban jeroglíficos egipcios y representaciones de la diosa Isis. Figuras como Athanasius Kircher dedicaron tomos enteros a intentar descifrarlo. Morhof argumentaba que los símbolos del tablero, como los «leones rodeados por la luna», eran códigos metalúrgicos. Buddeus refuta esta idea señalando que los alquimistas simplemente proyectaron sus propias teorías sobre un objeto religioso y arqueológico que no comprendían.
La codificación química: Lo Fijo y lo Volátil: Morhof menciona las «serpientes con cabeza de gavilán» como símbolos de una sustancia que es a la vez fija y volátil («bleibende und zugleich flüchtige Eigenschaft»). Este era el Santo Grial de la manipulación de la materia en el crisol: lograr que un elemento volátil (como el mercurio líquido, asociado a menudo a la serpiente o las alas) se estabilizara y se volviera «fijo» (resistente al fuego, como el oro). La célebre máxima química citada: «La rana que camina sobre la tierra, y el águila voladora, son nuestro secreto», es otra alegoría de la dualidad de la materia. La rana representa los elementos pesados, terrenales y fijos (la sal, la escoria), mientras que el águila simboliza los espíritus volátiles y los gases que ascienden al calentar el compuesto.
El origen del engaño visual de la Alquimia: Buddeus expone una conclusión histórica brillantísima: los egipcios no inventaron la alquimia en sus jeroglíficos; fueron los alquimistas europeos medievales y renacentistas quienes copiaron deliberadamente los motivos egipcios («con las cuales pretendían volver su arte verdaderamente oscuro»). Al ver que el lenguaje visual de Egipto era críptico y respetado por los eruditos, los alquimistas adoptaron conscientemente ese mismo estilo para ocultar sus recetas y protegerse frente a los no iniciados. Esto explica la similitud estética entre ambos mundos, que no se debe a una transmisión de conocimientos, sino a una imitación estética posterior.
| 36. Joh. Franc. Buddei | 36. Joh. Franc. Buddei |
| tabulas, und der PETRVS JOHANNES FABER in seinem Panchemico gethan, der wird auf keinem gewissern Grund fussen; als welches die auf mannigfaltige Art ausfallende Deutungen gelehrter Leute, wie sie niemand unbekannt seyn können, zur Genüge an Tag geben: sintemalen einige in der Fabel-Lehr oder Mythologie an allen Orten den Mosen; andere den Josuam; einige die Sitten-Lehre; noch andere bürgerliche Sachen; diese natürliche Dinge; jene wider was anders, wollen verstanden wissen. Wie wäre es ein leichtes, diese Sachen auf die Metaphysic und Logic, ja was einem auch in Sinn käme, deme man gerne einen alten Ursprung möchte zueignen, deuten zu können. . §. 11. . Daß bey denen Griechen einige gewesen, welche, ob schon nicht von den eigentlichen Goldmacher, jedoch von der Chemie, etwas gewußt, daß wird schwerlich können gelaugnet werden. Es tragen auch diejenige, welche diese Kunst von uhralten Zeiten herleiten wollen, kein Bedencken den DEMOCRITVM hieher zu ziehen, als von dessen Schrifften noch diese zwey vorhanden seyn sollen: Δημοκρίτου βίβλος προσφωνηθείσα λευκίππω. Ingleichen Δημοκρίτου Φυσικά και μυστικά, beydes, sagt OLAVS BORRICHIVS (b) ist durch unglückliche Zeiten und Nachläßigkeit der Buchführer sehr verstümmelt, und hängen die Mate- (b) in Conspectu Scriptorum Chemicorum illustr. §. V. pag. 5. | …tabulas [tablas de Filóstrato][31], y como hizo Petrus Johannes Faber en su Panchemico, no se apoyará en ningún fundamento seguro; lo cual ponen suficientemente de manifiesto las interpretaciones de los hombres eruditos que resultan tan diversas, como es bien sabido por todos. Puesto que algunos quieren que se entienda a Moisés en todos los pasajes de la mitología o de la enseñanza de las tablas; otros, a Josué; algunos, la enseñanza moral; otros, los asuntos civiles; estos, las cosas de la naturaleza; y aquellos, otra cosa distinta. De esta manera, me resultaría sumamente fácil poder interpretar estas cosas hacia la metafísica, la lógica o hacia cualquier otra cosa que a uno le viniera a la mente y a la que de buen grado se le quisiera atribuir un origen antiguo. §. 11. Que entre los griegos hubo algunos que supieron algo de química —aunque no propiamente del arte de hacer oro— es algo que difícilmente podrá ser negado. Incluso aquellos que pretenden derivar este arte desde tiempos ancestrales no tienen reparo en traer a colación aquí a Demócrito, de cuyos escritos se afirma que todavía se conservan estos dos: Democriti? [títulos en griego antiguo] Liber ad Leucippum, e igualmente Democriti Physica & Mystica. Ambos, según afirma Olaus Borrichius (b), han quedado muy mutilados debido a tiempos desfavorables y a la negligencia de los libreros, y penden las (b) en Conspectu Scriptorum Chemicorum illustr. § V. pag. 5.[32] |
Pierre Jean Fabre y la «Panquímica» (Petrus Johannes Faber): Pierre Jean Fabre (1588–1658) fue un célebre médico y alquimista francés afincado en Castelnaudary. Buddeus cita su famosa obra Panchymicum (1646). Fabre defendía una tesis cosmológica radical: que el universo entero funciona mediante operaciones químicas y que todas las enfermedades, la creación del mundo y los mitos antiguos debían explicarse exclusivamente a través de la alquimia. Buddeus señala que esta visión carece de «fundamento seguro», apoyándose en la arbitrariedad de las lecturas alegóricas (Moisés y Josué). Así, Buddeus lanza un argumento brillante sobre el subjetivismo académico de la época. Explica que la mitología clásica era un lienzo en blanco donde cada erudito proyectaba sus propias obsesiones: los teólogos veían en los dioses paganos a los patriarcas bíblicos como Moisés o Josué disfrazados; los filósofos veían lecciones morales o políticas; y los alquimistas, procesos de laboratorio. Buddeus ironiza diciendo que, bajo ese método tan vago, él mismo podría inventarse que los mitos griegos hablan de metafísica o lógica y nadie podría refutarlo.
| Untersuchung von der Alchimie. 37 | Investigación sobre la Alquimia. 37 |
| Materien nicht aneinander, jedoch sind sie nicht gänzlich zu verwerffen, weilen in ein und andern Stuck noch der Schlüssel zum ganzen Werck verborgen lieget; Alleine man muß bey diesen und andern dergleichen allezeit vorher wohl prüfen, erstlich, was man vor chemische Wissenschafft ihnen zueignet, hernach, ob auch solche Schrifften ächt und wahrhafftig oder falsch und untergeschoben wären. Denn man kan nicht laugnen, daß die alten Ægyptier die Kunst die Metallen zu schmeltzen und aufzulösen practiciret, und von ihnen auf die Griechen und andere Völcker fortgepflanzt haben, wie solches HERMANNVS CONRINGIVS (c) selbsten geständig ist; Daß aber solche sich so weit sollte erstrecket haben, daß sie hätte können das ganze Werck von derer Alten ihrer Weißheit, ausmachen, wird sich niemand bereden lassen. Ob aber die Chemie selbsten, welche die Neuern meinen, insonderheit aber die eigentliche Kunst Gold zu machen denen Ægyptiern und Griechen vor Christi Geburt bekannt gewesen, ist eine Sache, die mit scheinbarern Gründen, als bißher geschehen, muß bewiesen werden; denn des DEMOCRITI Schrifften, welche die Kunst Gold zu machen in sich begreiffen sollen, sind nur untergeschoben und von denen Neuern erdichtet, wie es, der schon belobte CONRING mit so trefflich vesten (c) de Hermet. Medic. Lib. I. cap. III. & Lib. II. cap. IV. | materias no encajan unas con otras; sin embargo, no se deben desechar por completo, puesto que en uno que otro pasaje se encuentra todavía oculta la llave de la obra entera. No obstante, en estos y otros escritos semejantes se debe verificar siempre con gran esmero, en primer lugar, qué tipo de conocimiento químico se les atribuye, y luego, si tales escritos son auténticos y verdaderos, o bien falsos y apócrifos. Pues no se puede negar que los antiguos egipcios practicaron el arte de fundir y disolver los metales, y que lo transmitieron a los griegos y a otros pueblos, tal como el mismísimo Hermannus Conringius (c) admite de buen grado; pero nadie se dejará convencer de que este arte se hubiera extendido tanto como para constituir la obra entera de la sabiduría de los antiguos. Sin embargo, si la química misma —la cual entienden los autores más modernos—, y en especial el arte propiamente dicho de hacer oro, era conocida por los egipcios y los griegos antes del nacimiento de Cristo, es una cuestión que debe ser demostrada con razones más plausibles de lo que se ha hecho hasta ahora; puesto que los escritos de Demócrito, los cuales se supone que contienen el arte de hacer oro, son únicamente apócrifos y forjados por los autores más modernos, tal como el ya elogiado Conring con tan admirables y firmes ra… (c) de Hermet. Medic. Lib. I. cap. III. & Lib. II. cap. IV.[33] |
La legitimidad de la Metalurgia Egipcia y el consenso con Conring: Buddeus realiza una concesión histórica justa. Reconoce que los antiguos egipcios eran verdaderos maestros en la química práctica (la metalurgia, la fundición y la disolución de minerales para joyería, armas y tintes) y que este conocimiento empírico se transmitió de forma legítima a la civilización griega. Destaca que incluso el gran escéptico de la alquimia, Hermann Conring (citado en la nota c por su obra De Hermetica Medicina), aceptaba esta realidad histórica. El error de los alquimistas, según el autor, era exagerar este oficio técnico hasta convertirlo en una ciencia mística universal que supuestamente englobaba toda la «sabiduría» antigua. El veredicto sobre la Alquimia antes de Cristo: El autor lanza un desafío cronológico directo: afirma que no existen pruebas científicas ni documentales sólidas («razones más plausibles») que demuestren que el arte de la transmutación comercial (hacer oro) existiera en el mundo antiguo antes de la era cristiana. Buddeus asesta el golpe definitivo al Pseudo-Demócrito. Declara con rotundidad que los tratados en griego como el Physica et Mystica no fueron escritos por el Demócrito atómico del siglo V a.C., sino que son falsificaciones e invenciones tardías («erdichtet») creadas por autores de los primeros siglos de nuestra era (el periodo helenístico alejandrino) para dotar de un falso prestigio filosófico a sus recetas de laboratorio. Nuevamente, el autor respalda su postura en los sólidos argumentos y «firmes razones» expuestos previamente por Conring.
| 38. Joh. Franc. Buddei | 38. Joh. Franc. Buddei |
| Gründen behauptet, daß ich nicht wüste, was wider solche könnte eingewendet werden. (d) Wenn man nun alles dis genau überleget, so wird man leicht fassen, was von denen zu halten, die den HIPPOCRATEM und ARISTOTELEM unter die Chemicos zu rechnen sich nicht gescheuet, als welches der OTTO TACHENIVS und ANT. GVNTHERVS BILLICHIVS gethan, und jener in dem Anno 1666. herausgegeben Buch Hippocrates Chemicus betitult; dieser aber gehet in dem Buch de vanitate Medicinæ chemicæ damit um, daß er will behaupten, man könne auch aus des ARISTOTELIS Schrifften derer Chemischen Processen erste Grundtheile, Formen, nebst dem Objecto dieser Kunst, und andern hieher gehörigen Dingen erkennen und beweisen; Und ist auch ein bey denen Alchemisten sehr hoch geschätztes Buch, unter dem Titul: De perfecto Magisterio, ingleichen Practica Philosophici Lapidis heraussen, denen der Nahme ARISTOTELES CHEMICVS vorgedruckt; allein daß diese dem Aristoteli Stagirita durchaus nicht zuzueignen wären, weiß OLAVS BORRICHIVS (e) gar wohl, sintemalen der Auctor freywillig bekennet, er habe es von denen Arabischen Philosophen, ja vom AVICENNA selbsten gelernt. Doch hält ihn BORRICHIVS für einen Gelehrten, und eine Deut- (d) l. c. lib. I. cap. III. add. tamen Borrichius in Hermet. Ægypt. & Chemio. Sapien. cap. III. §. XV. pag. 6. (e) l. c. §. XX. pag. 14. | …[firmes] razones sostiene, de modo que yo no sabría qué se podría objetar en su contra. (d) Si uno reflexiona maduramente sobre todo esto, comprenderá con facilidad qué se debe pensar de aquellos que no han tenido reparo en contar a Hipócrates y a Aristóteles entre los químicos; tal como han hecho Otto Tachenius[34], e igualmente Ant. Guntherus Billichius, este último en el libro publicado en el año 1666 titulado Hippocrates Chemicus. Aquel, por su parte, en su libro De vanitate Medicinae chemicae, se ocupa de argumentar y pretender demostrar que también a partir de los escritos de Aristóteles se pueden reconocer y probar los primeros fundamentos de los procesos químicos, las formas, junto con el objeto de este arte y otras materias pertenecientes a este ámbito[35]. Existe también un libro sumamente estimado entre los alquimistas publicado bajo el título De perfecto Magisterio, e igualmente la Practica Philosophici Lapidis, en cuya portada aparece impreso el nombre de Aristoteles Chemicus; sin embargo, que estos de ningún modo deben ser atribuidos a Aristóteles el Estagirita es algo que Olaus Borrichius (e) sabe muy bien, por cuanto el propio autor confiesa abiertamente haberlo aprendido de los filósofos árabes, e incluso del mismísimo Avicena. No obstante, Borrichius lo considera un hombre erudito, y una de… (d) L. c. lib. I. cap. III. add. tamen Borrichius in Hermet. Aegypt. & Chemic. Sapien. cap. III. §. XV. pag. 66[36]. (e) L. c. §. XX. pag. 14. |
| Untersuchung von der Alchimie. 39 | Investigación sobre la Alquimia. 39 |
| Deutliche Lehr-Art führenden Scribenten, æstimiret ihn sehr hoch, und bildet sich ein, die Worte: Fac pacem inter inimicos, aquam & ignem & habebis Magisterium, das ist; Befriedige die Feinde, das Wasser und Feuer, so wirst du ein Meisterstuck haben; halten gar viel in sich. Von denen Griechischen Scribenten aber, welche nach Christi Geburt, von der Goldmacher-Kunst, geschrieben, und um die Zeit des Constantini Magini und folgenden Jahrhunderten gelebet haben, als dem ZOSIMO, PANOPOLITA, SYNESIO, OLYMPIODORO, ALEXANDRINO, THEOPHRASTO JvNIORI, HIEROTHO, ARCHELAO, HELIODORO und anderen nun nichts zu gedencken, sintemalen vorhin bekannt, daß diese die Alchemie getrieben, und gehen auch diejenige von der Wahrheit nicht ab, welche sagen, daß diese Kunst zwar in Ægypten, jedoch ungefehr nach Christi Geburt sey erfunden, und hernach auf die Griechische Philosophen gebracht worden; dadurch denn auch meine, vorher schon gemeldete Meinung, daß nemlich die Alchemisten sich die Ægyptischen Bilder erst zu ihrem Vorhaben, haben zugeeignet, bestättiget wird; als welches um so vielmehr zu glauben ist, wenn man überleget, daß der Anfang dieser Kunst in Ægypten zu finden sey. Von diesen Griechen nun, solle, nach einiger Meinung, die Lehre Gold zu machen zu denen Arabern gekommen seyn; Vielleicht haben sie die Araber gar von denen Ægyptiern empfangen, sintemalen sie | …[de los que] conducen a un método de enseñanza claro, lo estima en gran manera y considera que las palabras: Fac pacem inter inimicos, aquam & ignem & habebis Magisterium, esto es: «Reconcilia a los enemigos, el agua y el fuego, y obtendrás la obra maestra»; encierran en sí mismas un gran significado. Respecto a aquellos escritores griegos que escribieron sobre el arte de hacer oro después del nacimiento de Cristo, y que vivieron en la época de Constantino el Grande y en los siglos posteriores, tales como Zósimo Panopolita, Sinesio, Olimpiodoro Alejandrino, Teofasto el Joven, Hieroteo, Arquelao, Heliodoro y otros; no hay nada que objetar en su contra, por cuanto es bien sabido desde antes que ellos practicaron la alquimia. Tampoco se apartan de la verdad aquellos que afirman que este arte fue inventado ciertamente en Egipto, pero aproximadamente bastante después del nacimiento de Cristo, y que posteriormente fue transmitido a los filósofos griegos; con lo cual se confirma también mi opinión antes manifestada, a saber: que los alquimistas se apropiaron de las imágenes egipcias tardíamente para sus propósitos; algo que resulta tanto más creíble si se considera que el inicio de este arte se encuentra en Egipto. A partir de estos griegos, según la opinión de algunos, la doctrina de hacer oro habría llegado a los árabes; aunque tal vez los árabes la recibieron directamente de los propios egipcios, puesto que ellos… |
El verdadero origen de la Alquimia: El Egipto Helenístico. Buddeus formula una conclusión histórica brillantísima y plenamente vigente: la alquimia nació efectivamente en Egipto, pero no en la época ancestral de las pirámides ni de los faraones primitivos, sino «bastante después del nacimiento de Cristo», durante el periodo helenístico y romano. Fue el resultado de la fusión entre las avanzadas técnicas metalúrgicas de los artesanos egipcios y la filosofía mística de los griegos afincados en Alejandría. Esto confirma la tesis del propio Buddeus de que los alquimistas copiaron los jeroglíficos antiguos («las imágenes egipcias») mucho tiempo después para rodear su nuevo oficio de un aura ancestral.
La transmisión del saber a la Alquimia Islámica. Las líneas finales describen la ruta del conocimiento científico en la Antigüedad Tardía. Cuando el Imperio Romano colapsó y las escuelas filosóficas paganas fueron clausuradas, el conocimiento de los manuscritos griegos de Zósimo y sus sucesores fue heredado y traducido por los sabios árabes a partir del siglo VIII (con figuras cumbres como Yábir ibn Hayyán, el Geber latino). Buddeus apunta con acierto que los árabes pudieron recibir este arte bien a través de los bizantinos o directamente por el contacto geográfico e histórico con las comunidades de sabios que aún quedaban en el propio Egipto.
| 40. Joh. Franc. Buddei | 40. Joh. Franc. Buddei |
| sie solche in der That viel höher als die Griechen und Ægyptier selbsten getrieben. Daß darauf unsere neue Alchemisten und Chemici von denen Arabern ihre Wissenschafft herhaben, ist so bekannt, daß es keines Beweises nöthig. HERMANNVS CONRINGIVS (f) meldet, daß diese Kunst von denen Arabern auch an die Chineser gelanget; wiewohlen MORHOFF (g) solches zu widerlegen suchet, wann er aus MARTINII Atlanto Sinico folgendes Zeugniß vorleget: Man schreibet von einem kleinen Ort Totan bey Pukiang gelegen, daß in demselben Hiangxius die Chemie, welches sie insgemein alchemie nennen, getrieben, und dieses in 2500. und mehr Jahren vor Christi Geburt. Dann setzt er weiter hinzu: Da können dann die Liebhaber der Chemie besser darauf fussen, wie uhralt ihre Kunst und Wissenschafft sey, als wenn sie es von ihren fabelhafften Mose, oder der Maria seiner Schwester und denen Pytagorischen Nachfolgern, wollen herleiten, wie wir gesehen, daß es von denen falschen Griechischen Lehrern geschehen ist. Ich will nun zwar den MARTINIVM zu keinem Lügner machen, in dem ich glaube, er habe es aus denen Annalibus oder Zeit-Büchern derer Chineser genommen; Alleine man muß nicht gleich dasjenige vor wahr und unzweiffelhafft halten, was die Lügenhaffte Chineser von dem Alter- (f) Med. Hermet. lib. II. cap. XIV. (g) Sect. X. pag. 281. | …ellos, en efecto, la practicaron a un nivel mucho más alto que los propios griegos y egipcios. Que nuestros alquimistas y químicos actuales derivan su ciencia a partir de dichos árabes es algo tan conocido que no necesita de prueba alguna. Hermannus Conringius (f) relata que este arte llegó también desde los árabes a los chinos; aun cuando Morhoff (g) busca refutar esto último cuando presenta el siguiente testimonio extraído del Atlas Sinico de Martinius: «Se escribe sobre una pequeña localidad llamada Totan, situada cerca de Pukiang, que en dicho Hiangxius practicaba la química —la cual ellos denominan por lo general alquimia—, y esto ya 2500 años y más antes del nacimiento de Cristo»[37]. Luego, él añade lo siguiente: «Con esto, los amantes de la química pueden apoyarse en un fundamento mucho mejor respecto a cuán ancestrales son su arte y su ciencia, que si pretendieran derivarlos de su fabuloso Moisés, o de María, la hermana de este, y de los seguidores pitagóricos; tal como hemos visto que ha ocurrido por parte de los falsos maestros griegos». Ciertamente, no pretendo tachar ahora a Martinius de mentiroso, por cuanto creo que extrajo esto de los anales o libros de crónicas de los propios chinos; sin embargo, no se debe tener de inmediato por verdadero e indudable todo aquello que los embusteros chinos [afirman] sobre la anti… (f) Med. Hermet. lib. II. cap. XIV.[38] (g) Sect. X. pag. 281. |
La madurez de la Alquimia Islámica y su herencia en Europa: El texto comienza reconociendo un hecho indiscutible para la ciencia moderna: que la alquimia islámica («los árabes») superó con creces los conocimientos prácticos y teóricos de los antiguos griegos y egipcios. Buddeus enfatiza que la química europea de su tiempo («nuestros alquimistas y químicos actuales») es heredera directa de la traducción de los textos árabes medievales de figuras como Geber o Al-Razi. La hipótesis global de Conring (De los Árabes a China): Hermann Conring (citado en la nota f) propuso una teoría de difusión global: que la alquimia se inventó tardíamente en el entorno árabe y que, a través de las rutas comerciales de la Seda y de los intercambios marítimos, se expandió hacia el este hasta llegar a China. Hoy sabemos que esta teoría es incorrecta, pues la alquimia taoísta china posee un origen independiente y muy antiguo, centrado en el elíxir de la inmortalidad.
| Untersuchung von der Alchimie. 41 | Investigación sobre la Alquimia. 41 |
| Alterthum ihres Geschlechts und ihrer Künste herschwätzen; fürwahr alsdenn könnte ein so liederliches Volck das Urtheil über uns fällen, daß es klüger wäre als die Europäer, und sie zwey hergegen diese nur ein Auge hätten, wenn wir gleich alles glauben wollten, was ihnen, uns vorzulügen, im Sinn kommet. Es mag nun seyn wie ihm wolle, so wird weder das Alter noch die Neuigkeit, bey denen aufrichtigen Untersuchern, diese Kunst weder mehrers erheben, noch auch geringer machen. Ist demnach dieses übrig, daß wir untersuchen, ob bey einer so grossen Anzahl derer Goldmacher und Alchemisten einige vorhanden gewesen, welche ein wahrhafftes Exempel; des im Gold verwandelten schlechteren Metalls, der Nachwelt, im Werck hinterlassen. . §. 12. . ARNALDVS DE VILLANOVA der ein Schüler des GEBRI, MORIENI, AVICENNÆ, EXIMÆI, ALGAZELIS, ein Lehrmeister aber des RAYMVNDI LVLLII gewesen, lebte um das Jahr Christi 1300. und setzte sich bey denen Chemicis in einen grossen Ruhm und Ansehen; sonderlich lobte man ihn allenthalben wegen seines scharffen Verstandes, ob schon die Ketzerey-Beschreiber wenig auf ihn gehalten, und ihme grosse Fehler in geistlichen Dingen aufgemutzet, wie man es gleichsam in einem kurzen Begriff bey NATALI ALEXANDRO wird finden können. (h) Diesem (h) Hist. Eccles. T. VII. pag. 102. | …[anti]güedad de su linaje y de sus artes pregonan; pues, en verdad, si quisiéramos creer de inmediato todo lo que a ellos les place mentirnos, vendría a la mente que un pueblo tan disoluto podría emitir un juicio sobre nosotros afirmando que son más inteligentes que los europeos, y que estos últimos, en comparación con ellos, solo tendrían un ojo. Sea como fuere, ni la antigüedad ni la novedad lograrán, ante los investigadores honestos, engrandecer más este arte ni tampoco hacerlo desmerecer. Por lo tanto, lo que nos queda por hacer es investigar si, entre una cantidad tan grande de hacedores de oro y alquimistas, ha existido alguno que haya dejado a la posteridad un ejemplo verdadero, plasmado en una obra real, de un metal común transformado en oro. §. 12. Arnaldus de Villanova, quien fue discípulo de Geber, Morienus, Avicenna, Eximaeus, Al-Gazelis, pero a su vez maestro de Raymundus Lullius, vivió en torno al año 1300 de Cristo y alcanzó una gran fama y prestigio entre los químicos; se le alababa especialmente en todas partes por su agudo entendimiento, aun cuando los relatores de herejías lo tuvieron en poca estima y le achacaron grandes errores en materias espirituales, tal como se puede encontrar resumido, por así decirlo, en Natalis Alexander (h). Este… (h) Hist. Eccles. T. VII. pag. 102.[39] |
La declaración de neutralidad científica: El autor formula una máxima excelente para la historia de la ciencia: «ni la antigüedad ni la novedad lograrán… engrandecer más este arte ni tampoco hacerlo desmerecer». Buddeus argumenta que un hecho químico no es más verdadero porque lo hayan practicado los antiguos faraones, ni más falso por ser un invento reciente. Lo único que importa para la ciencia moderna es la evidencia empírica comprobable («un ejemplo verdadero… de un metal común transformado en oro»).
| 42. Joh. Franc. Buddei | 42. Joh. Franc. Buddei |
| sem gibt JOH. ANDREÆ ein berühmter Ausleger des geistlichen Rechts, das Zeugniß, daß er auf dem Rathhauß zu Rom in beyseyn vieler Cardinäle, das Erz in goldene Stäbe verwandelt, und vor seinem Abschied erlaubet hätte, solche in die Prob zu bringen. Er thut deßwegen zum öfftern davon Meldung, besonders in seinen Anmerckungen zu des GVLIELMI DVRANTIS speculum Juris (i) allwo er sagt: Wir haben zu unsern Zeiten auf dem Römischen Rathhauß den Magistrum ARNALDVM DE VILLANOVA, gehabt, der beydes ein trefflicher Medicus und Theologus; von dem hab ich ein Consilium de Observat. Jejun. geschrieben; dieser hat sich zugleich als einen grossen Alchemisten erwiesen, sintemalen er gar gerne gesehen, daß man seine gemachte Gold-Stäbe, auf allerhand Art probiren durffte. Eben dergleichen haben noch mehrere Scribenten nachgehends öffters widerhohlet, besonders ALBERTVS BRVNVS (k) welcher, als er eben dieses mit nehmlichen Worten vorgebracht, vom Arnaldo noch darzu setzet: Er hat auch in dieser Wissenschafft ein Buch geschrieben, welches wohl tausend Menschen in die Armut gebracht, entweder weil solches die Wahrheit nicht zum Grund hatte, oder weil es nicht deutlich genug gewesen. Das letztere scheinet am wahrscheinlichsten zu seyn, (i) ad Tit. de Crimine falsi. (k) de Augment. & diminut. monet. præsupp. prim. | …a este [Arnau] le da Joh. Andreae, un célebre intérprete del derecho canónico, el testimonio de que en el ayuntamiento de Roma, en presencia de muchos cardenales, transformó el mineral en barras de oro y, antes de su partida, permitió que estas fueran puestas a prueba. Él hace mención de esto con frecuencia, especialmente en sus anotaciones al Speculum Juris (i) de Guilielmus Durantis, donde dice: «Hemos tenido en nuestros tiempos, en el ayuntamiento de Roma, al maestro Arnaldum de Villanova, quien era a la vez un excelente médico y teólogo; de quien yo mismo tengo un Consilium de Observat. Jejun. escrito; este se demostró al mismo tiempo como un gran alquimista, por cuanto vio con gran agrado que se permitiera ensayar y probar de todas las maneras posibles las barras de oro por él fabricadas». Exactamente lo mismo ha sido repetido con frecuencia por varios escritores posteriores, especialmente por Albertus Brunus (k), quien, al exponer esto mismo con idénticas palabras, añade además sobre Arnaldo: «Él también escribió un libro en esta ciencia que llevó a bien un millar de personas a la pobreza, ya fuera porque este no tenía la verdad por fundamento, o bien porque no era lo bastante claro». Esto último parece ser lo más probable… (i) ad Tit. de Crimine falsi.[40] (k) de Augment. & diminut. monet. praesupp. prim.[41] |
Alberto Bruno (Albertus Brunus, 1467–1541) y la ruina masiva: El texto introduce el contraargumento legal a través de Alberto Bruno, un célebre jurista italiano de Asti que escribió importantes tratados sobre el derecho de la moneda y la devaluación fiscal (De augmento et diminutione monetarum, citado en la nota k). Bruno aporta un dato sociológico crucial: el libro de alquimia atribuido a Arnau (probablemente el Rosarius Philosophorum) arruinó económicamente a más de mil personas («wohl tausend Menschen in die Armut gebracht»). El dilema de la claridad frente a la falsedad: El texto cierra planteando un dilema que obsesionaba a los eruditos de la Ilustración: ¿Por qué causaban la ruina los libros de los sabios? Bruno propone dos opciones: o la teoría de la transmutación era completamente falsa, o el texto estaba escrito de una forma tan críptica y oscura que los lectores interpretaban mal las recetas, destruyendo sus patrimonios en los hornos. Buddeus concluye con amarga ironía ilustrada que lo segundo es lo más probable («Das letztere scheinet am wahrscheinlichsten zu seyn»); los textos herméticos eran trampas lingüísticas imposibles de descifrar con éxito en el mundo real.
| Untersuchung von der Alchimie. 43 | Investigación sobre la Alquimia. 43 |
| seyn, in dem der Alchemisten ihr rechter Vorsatz ist, ihre Sache also zu geben, daß man sie nicht verstehen könne. Wiewohlen der Ausleger des geistlichen Rechts (l) diese Sach noch in Zweifel ziehet, wenn er also schreibt. JOH. ANDREÆ ad. spec. cit. tit. in Rubr. sagt: Er habe die, durch solche Kunst zubereitete wahrhaffte Gold-Stäbe gesehen, welches ich aber nicht glaube. Allein, wann man etwas einer Unwahrheit will beschuldigen, so ist es nicht genug, daß man sagt, ich glaubs nicht. Vielmehr fällt GvIDO PANCIROLLVS (m) daß ich jetzt von mehrern nichts gedencke, der Erzählung des JOH. ANDREÆ auch bey. Und OLAVS BORRICHIVS (n) setzt bey Meldung dieser Sach, noch hinzu, es habe noch niemand der Relation des JOH. ANDREÆ widersprochen; wiewohlen vielleicht solches mehr davon zu verstehen ist, daß niemand mit unumstößlichen Gründen solches habe thun können; sintemalen nicht zu laugnen, daß ihme einige widersprochen, wie das Exempel des Auslegers des Juris canonici ja am Tage. . §. 13. . So ist demnach, wie wir schon gemeldet, ein Discipel von dem ARNALDO gewesen, der RAYMVNDVS LULLIVS ein sehr gelehrt und berühmter Mann, welches Leben der SYMPHO- (l) ad tit. de Crim. falsi. (m) de rebus memorabil. recens. invent. Tit. VII. (n) in Consp. Scriptor. Chemicor. §. XXII. | …[probable] ser, por cuanto el verdadero propósito de los alquimistas es exponer su materia de tal modo que nadie pueda comprenderla. No obstante, el intérprete del derecho canónico (l) pone aún este asunto en duda cuando escribe lo siguiente: «Joh. Andreae ad spec. cit. tit. in Rubr. dice: «Él ha visto barras de oro auténticas preparadas mediante dicho arte, lo cual, sin embargo, yo no creo»». Con todo, cuando se quiere acusar algo de falsedad, no basta con decir: «no lo creo». Por el contrario, Guido Pancirollus (m) —de quien no haré mención detallada por ahora— también respalda el relato de Joh. Andreae. Y Olaus Borrichius (n), al hacer mención de este asunto, añade además que todavía nadie ha contradicho la relación de Joh. Andreae; aun cuando esto probablemente deba entenderse en el sentido de que nadie ha podido hacerlo con razones irrefutables; puesto que no se puede negar que algunos sí lo contradijeron, tal como pone claramente de manifiesto el ejemplo del mencionado intérprete del derecho canónico. §. 13. Así pues, tal como ya hemos mencionado, hubo un discípulo de dicho Arnaldo, Raymundus Lullius, un hombre sumamente erudito y célebre, cuya vida el Sympho… (l) ad tit. de Crim. falsi.[42] (m) de rebus memorabil. recens. invent.[43] Tit. VII. (n) in Consp. Scriptor. Chemicor. §. XXII.[44] |
El choque entre dos autoridades del Derecho Canónico: El texto muestra una llamativa contradicción interna dentro de los propios manuales de leyes medievales («ad tit. de Crimine falsi», la nota l). Mientras el célebre Giovanni d’Andrea aseguraba haber tocado el oro transmutado por Arnau, el glosador posterior de ese mismo texto legal añadía una nota marginal escéptica: «lo cual, sin embargo, yo no creo». Buddeus expone una regla fundamental del racionalismo moderno: el escepticismo por sí solo no constituye un argumento científico («no basta con decir: ‘no lo creo'»). Si un testigo judicial de la talla de d’Andrea afirma bajo juramento haber presenciado un hecho, para desmentirlo legalmente se requieren «razones irrefutables» y pruebas de laboratorio que demuestren cómo se cometió el fraude, y no un simple rechazo dogmático.
El veredicto de Olaus Borrichius sobre el testimonio histórico: Reaparece el químico danés Olaus Borrichius (nota n). Borrichius defendía la alquimia argumentando que el testimonio de d’Andrea era una roca jurídica inamovible porque ningún coetáneo lo había desmentido oficialmente en las actas de la época. Buddeus matiza esto con agudeza histórica: matiza que el silencio de los archivos no significa que no hubiera sospechas de fraude, sino que los escépticos de la Edad Media carecían de los conocimientos de química analítica necesarios para demostrar la trampa del doble fondo o la amalgama de metales.
| 44. Joh. Franc. Buddei | 44. Joh. Franc. Buddei |
| SYMPHORIANVS CAMPEGIVS, der CAROLVS BOVILLVS, in seinem an den RAYMVNDVM BOVCHERIVM geschriebenen Brief, der VINCENTIVS MVTIVS und andere mehr beschrieben. Von diesem melden die Geschicht-Schreiber hin und wieder, daß er die schlechteren Metalle in Gold verwandelt habe. ROBERTVS CONSTANTINVS sagt: Ich erfahre, daß er bey denen Engelländern in der That habe erwiesen, was er in seinen Schrifften von sich ausgegeben, und habe auf Befehl des Königes in dem Schloß zu Londen rechtes Gold gemachet; und hat man mir eine gewisse Münz gewiesen, welche man Nobili Raymundi geheissen, und aus seinen wahren Gold, daß die schärffste prob gehalten, bestanden. Dieses führet nach dem CONRINGIVM, BORRICHIVM und mehrern auch an der GEORGIVS PASCHIVS (o) wenn er mit jenen aus dem EDMUNDO DIKINSONIO erweiset, daß der LVLLIVS in dem Kloster zu Westmünster nicht als ein undanckbarer Gast gelebet hätte; denn als man nach Verfliesung vieler Jahre nach seinen Todt, seine Cellen, in welcher er gewohnet, eröffnet, so habe man viel Pulver, das zum Goldmachen dienlich gewesen in einem Rüstlein gefunden, davon sich der Bau-Meister grossen Nutzen geschaffet. Darzu kommt noch das einige Zeugnuß LVLLII von sich selbst, da er in seinem letzten Testament bekräfttiget. Er habe auf eins (o) de Invent. Nov. antiquis cap. VI. pag. 331. | …Symphorianus Campegius, así como Carolus Bovillus en su carta escrita a Raymundus Boucherius, Vincentius Mutius y varios otros han descrito. De este [Llull] relatan los historiadores, aquí y allá, que transformó los metales comunes en oro. Robertus Constantinus dice: «Tengo conocimiento de que él demostró verdaderamente ante los ingleses aquello que en sus escritos había manifestado sobre sí mismo, y que, por orden del rey, fabricó oro auténtico en la Torre de Londres; y se me ha mostrado una cierta moneda, la cual llamaban el Nobili de Raymundo, acuñada a partir de su oro verdadero, el cual resistió la prueba más rigurosa». Esto mismo introduce, siguiendo a Conring, Borrichius y varios otros, el célebre Georgius Paschius (o) cuando demuestra, basándose en el testimonio de Edmundus Dickinsonus, que Llull no vivió en el monasterio de Westminster como un huésped desagradecido; puesto que, cuando tras el transcurso de muchos años después de su muerte se abrió su celda, en la cual solía habitar, se encontró en un pequeño cofre una gran cantidad de polvo que servía para hacer oro, del cual el maestro de obras obtuvo un enorme provecho. A esto se añade además el propio testimonio de Llull sobre sí mismo, el cual corroboró en su último testamento. Él [afirma] haber en un… (o) de Invent. Nov. antiquis cap. VI. pag. 331.[45] |
| Untersuchung von der Alchimie. 45 | Investigación sobre la Alquimia. 45 |
| einmal 50000. Pfund Quecksilber, Bley und Zinn zu Londen in Gold verwandelt. Und fürwahr das Gericht davon ist allenthalben erschollen und confirmiret worden, wie es denn auch die meisten Engelländische Scribenten, nebst andern Geschicht-Schreibern bezeigen, als unter welchen GABRIEL NAVDÆVS einer ist, der von dieser affaire in demjenigen Buch, darinnen er den LVLLIVM wider den Verdacht der Zauberey mit andern vertheidiget, Meldung thun. (p) Und JOH. SELDENVS der sich auf die Auctorität des GVIELMI CAMBDENI gründet, (q) hält davor, daß diejenige Münz, welche man Rosenoble nennet, und in Engelland zu allererst geprägt worden, sey aus diesem Chemischen Gold geschlagen worden. In denen Tisch-Reden des SELDENI, die in Englischer Sprach (r) im Jahr 1689. herauskommen, wird ein gleiches erzehlet von GEORGIO RIPLÆO, einem ebenfalls sehr berühmten Alchemisten, als dessen Chemische Schrifften Anno 1649. (s) mit einander sind aufgeleget worden, der Brief aber an den König in Engelland Eduar- (p) Cap. XIV. (p) Maris Clausi lib. II. cap. XXV. (r) sub titulo Table-Talk p. 22. (s) Die ich auch A. 1717. in Nürnberg habe auflegen lassen, nun aber bin ich mit einer vollständigern und weit bessern Edition beschäftiget, welche ehstens zum Vorschein kommen soll. | …[afirma] haber transformado de una sola vez 50 000 libras de mercurio, plomo y estaño en oro en Londres. Y, en verdad, el rumor sobre este suceso ha resonado y ha sido confirmado en todas partes, tal como lo atestiguan la mayoría de los escritores ingleses junto con otros historiadores; entre los cuales Gabriel Naudaeus es uno de los que hace mención de este asunto en aquel libro en el que defiende a Llull, junto a otros, frente a la sospecha de brujería. (p) Y Joh. Seldenus, basándose en la autoridad de Gvielmi Cambdeni (q), sostiene que aquellas monedas que la gente llama Rosenoble, y que fueron acuñadas en Inglaterra por primera vez, fueron acuñadas a partir de este oro químico. En las Charlas de sobremesa de Selden, publicadas en lengua inglesa (r) en el año 1689, se relata algo similar sobre Georgio Riplaeo, otro alquimista asimismo sumamente célebre, cuyos escritos químicos fueron publicados en conjunto en el año 1649. (s) [Menciona además] la carta dirigida al rey de Inglaterra Eduar… (p) Cap. XIV.[46] (q) Maris Clausi lib. II. cap. XXV.[47] (r) sub titulo Table-Talk p. 22.[48] (s) Los cuales yo mismo mandé publicar en el año 1717 en Núremberg; pero ahora me encuentro ocupado con una edición más completa y muy mejorada, la cual saldrá a la luz muy pronto. |
La nota editorial (s) es de un valor comercial único: el editor (Friedrich Roth-Scholz) rompe la voz del texto histórico para hacer publicidad de su catálogo de libros. Nos desvela que él ya había editado las obras de Ripley en Núremberg en 1717 y aprovecha el espacio para anunciar a los lectores que está preparando una edición ampliada y mejorada que saldrá a la venta «muy pronto». Esta anotación nos confirma que esta página fue impresa a principios de la década de 1720.
| 46. Joh. Franc. Buddei | 46. Joh. Franc. Buddei |
| Eduardum IV. geschrieben, hat IRENAEVS PHILALETHA mit Anmerckunen verbessert, und ist zu Londen im Jahr 1677. gedruckt, auch teutsch zu Leipzig Anno 1685. aufgeleget worden. Allein es scheinet als wäre daselbst aus einem Irrthum anstatt des LVLLII der RIPLAEVS gesetzt worden, sintemalen RIPLAEVS erst 100. Jahr nach dem Eduardo III. gelebet, und er nach dem Zeugniß FRISII in seiner Bibliothec, Anno 1490. bekannt gewesen, hingegen Eduardus III. schon von Anno 1325. biß 1379. regieret. Auf unsern LVLLIVM aber wieder zu kommen, so sind die Gelehrten seinethalben noch sehr uneinig; sintemalen mit solcher Erzählung die Beschaffenheit der Zeiten nicht wollen übereintreffen; denn die meisten Historici wollen, daß sich dieses unter dem Eduardo III. welcher erst nach dem Todt des LVLLII zum Reich erhoben worden, habe zugetragen, daher auch einige Anlaß nehmen wollen, diese ganze Erzählung in Zweiffel zu ziehen. Allein OLAVS BORRICHIVS ( t)will behaupten, (t) es seye diß unter dem König Eduardo I. vorgegangen; Weilen man von diesem Könige weiß, daß er noch bey Lebzeiten seines Herren Vatters sehr grosse Thaten in Syrien verrichtet, und nach dem er das Reich gar einbekommen, einen Zug zum H. Grab zu thun sich vorgenommen habe, damit es ihm aber an Geld nicht fehlen möchte, so, sagt man, hätte der LVLLIVS eine grosse Menge Metall in Gold verwandelt, wie (t) in Conspectu Scriptorum chem. §. XXIV. p. 18. | …[Eduar]do IV, escrita [por Ripley], fue mejorada con anotaciones por Irenaeus Philaletha, se imprimió en Londres en el año 1677 y también se publicó en alemán en Leipzig en el año 1685. Sin embargo, parece que allí, debido a un error, se colocó a Ripley en lugar de Llull, por cuanto Ripley vivió recién 100 años después de Eduardo III y, según el testimonio de Frisius en su Bibliotheca, fue conocido en el año 1490; mientras que, por el contrario, Eduardo III ya reinó desde el año 1327 hasta 1379. Pero para volver de nuevo a nuestro Llull, los eruditos todavía están muy divididos a causa de él; por cuanto la naturaleza de los tiempos no quiere coincidir con semejante relato. En efecto, la mayoría de los historiadores sostienen que esto habría ocurrido bajo Eduardo III, el cual ascendió al trono recién después de la muerte de Llull, razón por la cual algunos han querido tomar esto como motivo para poner en duda todo el relato. No obstante, Olaus Borrichius (t) pretende afirmar que esto sucedió bajo el rey Eduardo I; debido a que se sabe de este rey que, aún en vida de su señor padre, realizó muy grandes hazañas en Siria y, después de haber tomado posesión del reino, se propuso realizar una campaña hacia el Santo Sepulcro. Y para que no le faltara dinero para ello, se dice que Llull transformó una gran cantidad de metal en oro, tal como… (t) in Conspectu Scriptorum chem. §. XXIV. p. 18.[49] |
El gran embrollo de los reyes «Eduardos»: Buddeus expone un caos cronológico monumental en los libros de alquimia. Los textos de Ripley y del pseudo-Llull solían estar dedicados genéricamente a un «Rey Eduardo de Inglaterra». El autor utiliza los datos del historiador Frisius (un cronista de la época) para denunciar que los editores confundían constantemente a los personajes.
La pirueta cronológica de Olaus Borrichius: Para salvar la reputación del milagro económico de Llull y que la historia «encajara con los tiempos», el químico danés Olaus Borrichius (nota t) propuso una hipótesis alternativa en su Conspectus. Argumentó que el monarca de la historia no era Eduardo III ni Eduardo IV, sino Eduardo I Longaviles (quien reinó entre 1272 y 1307). La hipótesis de Borrichius se basaba en la verdadera hoja de servicios militar de Eduardo I. Antes de ser coronado, el príncipe Eduardo había liderado la Novena Cruzada en Siria (1271-1272), ganando una inmensa fama como defensor de la cristiandad. Al regresar a Europa y asumir el trono, el rey manifestó repetidamente su deseo político de organizar una nueva campaña militar masiva para rescatar el Santo Sepulcro («h. Grab» / Heilige Grab) en Jerusalén. Esta ambición geopolítica encajaba perfectamente con la verdadera biografía del Ramón Llull histórico, quien dedicó su vida a pedir fondos a los reyes y papas para la conversión de los musulmanes y la recuperación de Tierra Santa. La leyenda alquímica se reajustó así de forma inteligente: Llull habría entregado las toneladas de «oro transmutado» a Eduardo I para financiar esta nueva Cruzada, uniendo la mística religiosa con la economía estatal de la época.
| Untersuchung von der Alchimie. 47 | Investigación sobre la Alquimia. 47 |
| wie damit auch seiner Einbildung nach die Zeiten übereinstimmen sollen. Denn es haben zu gleicher Zeit die zwey Schwäger Eduardi I. als der Carolus und Rupertus Könige zu Neapel, als an welche der RAYMVND unterschiedliche Brief geschrieben, gelebet; Und ist Eduardus bey seiner Rückreiß aus Sicilien, von dem Sicilianischen König Carolo I. einen Bruder Ludovici Sambi gar freundlich empfangen worden. Dieses Caroli I. Sohn Carolus II. succedirte seinem Herren Vatter A. 1482. und wurde vom Papst zu Rom gekrönet. Anno 1289. ist er durch Eduardum I aus dem Arragonschen Gefängnuß befreyet worden. Nachdem aber dieser Carolus II. gestorben, so kam an seine Stelle Robertus im Jahr 1309. sechs Jahr vor des LVLLII Todt, sintemalen dieser als ein achtzigjähriger beyläuffig, da er die Christliche Religion zu Bugia in Africa, als ein Märtyrer Anno 1315. zu todt gesteiniget worden. Endlich bringet zur Bestättigung dessen der BORRICHIVS das Zeugniß THEODORI MVNDANI mit bey, als den er den weissesten Philosophum heisset, und folgende Worte, derer er sich in seiner Antwort an den EDMVNDVM DIKINSONIVM bedienet, anführet: Man weiß aus wahrhafften Urkunden, daß euer guter Freund RIPLÆVS viele Jahre lang bey hundert tausend Pfund zur Unterhaltung des Kriegs wider die Türcken denen Rhodiser Rittern nach und nach geschicket; Und RAYMVNDVS LVLLIVS hat dem | …como de este modo también, según su opinión, los tiempos habrían de coincidir. Pues en esa misma época vivían los dos cuñados de Eduardo I, a saber, Carolus y Rupertus, reyes de Nápoles, a quienes Raymundus escribió diferentes cartas; y Eduardo, en su viaje de regreso desde Sicilia, fue recibido de manera muy amigable por el rey siciliano Carolo I, hermano de Luis [San Luis]. El hijo de este Carlos I, Carolus II, sucedió a su señor padre en el año 1282 y fue coronado por el Papa en Roma. En el año 1289, fue liberado del cautiverio aragonés gracias a Eduardo I. Tras la muerte de este Carlos II, ocupó su lugar Robertus en el año 1309, seis años antes de la muerte de Llull, por cuanto este último fue lapidado hasta la muerte en África como un mártir por la religión cristiana, en el año 1315, teniendo aproximadamente unos ochenta años de edad. Finalmente, para confirmación de esto, Borrichius aporta el testimonio de Theodori Mundani, a quien llama el filósofo más sabio, y cita las siguientes palabras de las que este se valió en su respuesta a Edmundum Dikinsonium: «Se sabe por los documentos más auténticos que vuestro buen amigo Ripley envió poco a poco, durante muchos años, cerca de cien mil libras para el mantenimiento de la guerra contra los turcos a los caballeros de Rodas; y Raymundus Lullius ha…» |
La muerte real de Ramón Llull en Bugía: Buddeus aporta un dato biográfico sumamente exacto y aceptado por la historiografía actual: Llull falleció ya anciano («como un achilón / ochentayañero») tras viajar al norte de África (la ciudad de Bugía, en la actual Argelia) para predicar el cristianismo ante los musulmanes, donde fue atacado y lapidado por la multitud. El texto data su martirio en 1315 (algunas fuentes modernas oscilan entre finales de 1315 y principios de 1316). Al contrastar esta fecha con la subida al trono del rey Roberto de Nápoles (1309), el autor demuestra que Llull aún estaba vivo y activo en los círculos cortesanos europeos.
Théodore Mundanus y la conexión con Edmund Dickinson: El texto introduce a un personaje misterioso de la alquimia del siglo XVII: Théodore Mundanus (a quien ya hemos citado antes). Fue un filósofo hermético francés que mantuvo una célebre correspondencia epistolar con el médico real inglés Edmund Dickinson (mencionado en la página 44). Mundanus afirmaba haber alcanzado los secretos de la transmutación y actuaba como una fuente mística que validaba las historias de los antiguos adeptos británicos ante la comunidad científica de la Royal Society.
| 50. Joh. Franc. Buddei | 50. Joh. Franc. Buddei |
| Redens-Art nach, Zehner, Heller und Creutzer genennet werden. Dieser aber redet von dem 1344. Jahr also: Eben zu dieser Zeit haben in dem Königreich angefangen im Schwang zu gehen, die goldne Münzen, welche man auf Teutsch Nobel, Heller und Ferthin heisset. Daß aber jene Münzen von Gold zu verstehen seyen, wird niemand der in dem Engelländischen Münz-Wesen eine Erfahrung hat, daran zweiffeln. Und biß hieher kommt mir alles gantz richtig vor, sehe auch keine wichtige Ursach, warum man dasjenige in Zweiffel ziehen soll, welches von so vielen grossen Autoribus behauptet wird. Gewiß was HERMANNVS CONRINGIVS will einwenden (x) das ist von schlechten Nachdruck. Dann wann dieses wahr wäre, so komme es ihm wunderlich vor, warum doch so viele gelehrte Männer selbiger Zeit, so hefftig und einmüthig wider die Wahrheit der Goldmacher-Kunst gestritten, und der Papst Johannes XXII. selbst das chemische Gold vor falsch verworffen. Gleich als wenn nicht noch heut zu Tag die gelehrteste Leute täglich wider die Wahrheit fechten und streiten: und zur selben Zeit nicht auch Betrüger und falsche Alchemisten hätten seyn können, deren Betrug dem Papst nothwendig hat Anlaß geben müssen, ein solches Gesetz zu ordnen. Daß es aber einige giebt, die gar in Zweiffel ziehen wollen, ob auch LVLLIVS in Engelland hinein kommen, so kommt mir (x) lib. II. cap. XV. | …según el modo de hablar [de la época], se denominaban Zehner, Heller y Creuzer. Este autor, sin embargo, habla sobre el año 1344 de la siguiente manera: «Precisamente en esta época han comenzado a circular en el reino aquellas monedas de oro que en alemán se llaman Nobel, Heller y Ferthin». Que aquellas monedas deben entenderse como monedas de oro es algo de lo que nadie que tenga experiencia en el sistema monetario inglés dudará. Y hasta aquí todo me parece completamente correcto, y no veo ninguna razón importante por la cual se deba poner en duda aquello que es afirmado por tantos grandes autores. Ciertamente, lo que Hermannus Conringius pretende objetar (x) carece de verdadero peso. Pues si esto fuera cierto, a él le parece sorprendente por qué tantos hombres eruditos de esa misma época habrían combatido con tanta vehemencia y unanimidad contra la verdad del arte de los hacedores de oro, y por qué el mismísimo Papa Johannes XXII habría rechazado el oro químico como algo falso. Como si hoy en día las personas más eruditas no combatieran y disputaran diariamente contra la verdad; y como si en aquella misma época no hubieran podido existir también estafadores y falsos alquimistas cuyo fraude necesariamente tuvo que dar motivo al Papa para decretar semejante ley. Respecto a que haya algunos que quieren poner del todo en duda si Llull llegó siquiera a entrar en Inglaterra, a mí me parece… (x) lib. II, cap. XV.[50] |
- La reforma monetaria inglesa de 1344:
- El texto sitúa la discusión en el año 1344. Históricamente, este fue el año en que el rey Eduardo III de Inglaterra introdujo con éxito el Noble como la primera moneda de oro acuñada en grandes cantidades en el país, destinada a facilitar el comercio internacional durante la guerra de los Cien Años. Buddeus utiliza la terminología alemana de su época (Heller, Ferthin) para traducir las subdivisiones de la moneda inglesa, y defiende que no hay razones sólidas para dudar de la procedencia alquímica del metal precioso, dado el consenso de los cronistas antiguos.
- La objeción de Hermann Conring y el escepticismo académico:
- Reaparece el erudito Hermann Conring (nota x). Conring planteaba un argumento sociológico muy inteligente: si la transmutación de los metales fuera un hecho real, demostrado públicamente por sabios legítimos ante reyes y papas, resultaría inexplicable por qué la inmensa mayoría de las universidades medievales y los filósofos naturales de la época escribieron tratados tan severos para denunciar la alquimia como una total mentira.
- La bula papal de Juan XXII (Spondent quas non exhibent):
- Conring lanzaba su argumento definitivo citando al Papa Juan XXII (quien fue Papa entre 1316 y 1334 en Aviñón). En el año 1317, Juan XXII promulgó la célebre bula decretal Spondent quas non exhibent (Prometen lo que no cumplen), en la cual prohibió la alquimia, ordenó confiscar el oro alquímico para darlo a los pobres y decretó la excomunión para quienes la practicaran. Conring argumentaba que si el propio Papa declaraba que ese oro era falso, la transmutación quedaba desmentida por la máxima autoridad espiritual y jurídica de Occidente.
- La contrarréplica de Buddeus: El abuso no anula el uso:
- Buddeus responde a Conring con un criterio historiográfico brillantísimo. Argumenta que la existencia de leyes prohibitivas no demuestra que la ciencia sea falsa. Explica que la Europa del siglo XIV estaba inundada de «estafadores y falsos alquimistas» que engañaban a los príncipes y falsificaban moneda corriente introduciendo metales de baja calidad con baños de oro.
- Por lo tanto, el Papa Juan XXII no promulgó la bula porque la transmutación científica fuera imposible, sino como una medida de protección económica y orden público para frenar la epidemia de fraudes monetarios que amenazaba la estabilidad fiscal de la Iglesia y de los reinos. Buddeus concluye que los debates de los eruditos y las leyes del Papa no anulan la posibilidad de que un reducido grupo de verdaderos sabios (como el pseudo-Llull) sí poseyeran el secreto técnico de la transmutación.
| Untersuchung von der Alchimie. 51 | Investigación sobre la Alquimia. 51 |
| mir solches sehr verwegen vor, und müssen diejenige, die es behaupten wollen, denen besten Historicis ihren Glauben absprechen. Es thut aber unter andern solches der LVCAS WADDINGVS, wie der HENRICVS WARTHONVS observiret (y) als welcher selbst nicht weit von dieser Meinung entfernet zu seyn scheinet, wenn er spricht: Bey dem Concilio zu Wien, hat er sich allerdings sehr angelegen seyn lassen, daß man allenthalben die Sprachen bekannt machen, die gantze Soldatesca in eine einzige Armee zusammen bringen, den heiligen Krieg ankünden, und des Averrois Schrifften verdammen solle. Er hat aber nichts erhalten, sondern als er von diesem Concilio nicht angenommen worden, so hat er sich zu denen Christlichen Königen gewender, und selbe ohne Unterlaß zum heiligen Krieg überreden wollen. Nachdem er nun die Königliche Höfe in Franckreich und Spanien durchwandert, ist er endlich nach Engelland kommen, allwo er sich auf die Chemie geleget. Es findet aber dies wenig Glauben, was JOHANNES IMPERIALIS, wiewohlen selbst auch zweiffelhafft, aus anderer Erzählung, vorbringt/ daß nemlich durch seine Kunst, einige aus Erz bestehende Kugeln, sollen in Gold verwandelt, und noch biß diese Stunde in des Brittannischen Königs Hof aufbehalten (y) in Append. ad Wilhelmi Cave Histor. Litterar. Scriptor. Eccles. pag. 5. | …me parece tal cosa muy temeraria, y quienes pretendan sostenerlo deben negar la fe a los mejores historiadores. Esto es lo que hace, entre otros, Lucas Waddingus, tal como observa Henricvs Warthonvs (y), quien tampoco parece estar muy alejado de esta opinión cuando dice: «En el Concilio de Vienne, él [Llull] se esmeró en gran manera para que se dieran a conocer las lenguas en todas partes, se reuniera a toda la soldadesca en un solo ejército, se declarara la Guerra Santa y se condenaran los escritos de Averrois. Sin embargo, no consiguió nada; al contrario, al no ser escuchado por este Concilio, se dirigió a los reyes cristianos para convencerlos sin descanso de emprender la Guerra Santa. Tras haber recorrido las cortes reales de Francia y España, llegó finalmente a Inglaterra, donde se dedicó por completo a la química». No obstante, encuentra poco crédito aquello que Johannes Imperialis expone a partir de otro relato (aunque sea dudoso en sí mismo): a saber, que mediante su arte, unas balas hechas de mineral [de hierro o bronce] fueron transformadas en oro, y que estas se conservan todavía hasta el día de hoy en la corte del rey británico… (y) in Append. ad Wilhelmi Cave Histor. Litterar. Scriptor. Eccles. pag. 5. |
- La disputa de los cronistas de las órdenes (Wadding y Wharton):
- El texto cita a Lucas Wadding (Lucas Waddingus, 1588–1657), un famosísimo historiador franciscano irlandés que escribió los Annales Minorum. Como Llull estaba estrechamente vinculado a la orden franciscana, Wadding intentó proteger su memoria y purgar su biografía de cualquier rastro de alquimia o brujería, negando rotundamente que hubiera viajado a Inglaterra a fundir metales.
- Por el contrario, el erudito inglés Henry Wharton (Henricus Warthonus, 1664–1695), en su apéndice a la monumental historia de la literatura eclesiástica de William Cave (nota y), argumentaba que el viaje a Inglaterra sí ocurrió, pero situándolo al final de una larga cadena de fracasos diplomáticos.
- El Ramón Llull real: El Concilio de Vienne (1311–1312):
- Wharton y Buddeus describen con asombrosa precisión los verdaderos objetivos que consumieron la vida de Llull en el Concilio de Vienne (Francia), convocado por el Papa Clemente V:
- La enseñanza de las lenguas: Llull logró que el Concilio aprobara la creación de cátedras de hebreo, árabe y caldeo (siríaco) en las universidades de París, Oxford, Bolonia y Salamanca para formar misioneros capaces de debatir con judíos y musulmanes.
- La fusión de las órdenes militares: Propuso unificar a los Templarios, Hospitalarios y otras órdenes en una sola fuerza («toda la soldadesca en un solo ejército») para una nueva Guerra Santa (Cruzada).
- La condena de Averroes: Exigió prohibir el averroísmo (las tesis del filósofo hispanoárabe Averroes), que causaba estragos en los círculos universitarios de París porque afirmaba que la verdad filosófica y la verdad religiosa podían contradecirse.
- Wharton y Buddeus describen con asombrosa precisión los verdaderos objetivos que consumieron la vida de Llull en el Concilio de Vienne (Francia), convocado por el Papa Clemente V:
- El itinerario del desencanto hacia la Alquimia:
- El texto explica que, al ser ignorado por las altas jerarquías de la Iglesia en Vienne, Llull inició un peregrinaje desesperado por las cortes de la Corona de Aragón (España) y de Francia. Al no conseguir financiación estatal para sus misiones, la leyenda alquímica rellena este hueco argumentando que viajó a Inglaterra con el único propósito de recurrir a la química («sich auf die Chemie geleget») para fabricar él mismo el oro que los reyes le negaban para su Cruzada.
- Giovanni Imperiale y las Balas de Cañón de Oro (Johannes Imperialis):
- Al final, Buddeus rescata una de las leyendas más pintorescas y extremas de la literatura hermética, recogida por el médico e historiador italiano Giovanni Imperiale (Johannes Imperialis, 1602–1670) en su obra Museum Historicum.
- Según este mito, Llull no solo acuñó monedas corrientes (los Nobles mencionados en la página anterior), sino que realizó una demostración de transmutación militar masiva ante la Corona inglesa: cogió balas de cañón de hierro o bronce («aus Erz bestehende Kugeln») y las transformó en bloques esféricos de oro macizo. Buddeus señala con escepticismo ilustrado que esta historia goza de «poco crédito» (wenig Glauben), a pesar de que los alquimistas del siglo XVII aseguraban con fantasía que el gobierno británico aún las guardaba celosamente en sus cámaras del tesoro («en la corte del rey británico»).
| 52. Joh. Franc. Buddei | 52. Joh. Franc. Buddei |
| halten worden seyn. Allein diese Reise nach Engelland, ziehet mit gar vielen Gründen noch in Zweiffel LVCAS WADDINGVS Annal. minor. T. III. anno. 1315. n. 3. Ob aber diese Beweiß-Gründe des WADDINGI von so grossen Nachdruck seyn, daß sie die bißher angenommene Meinung können umstossen, mögen die zusehen, die einig und allein dahin verbunden sind, solches zu untersuchen. . §. 14. . Ich würde aber einer unaussprechlichen Arbeit mich unterfangen, wann ich alle die Exempel, da ein schlechteres Metall in Gold verwandelt worden, hierbey setzen, oder von allen denen reden wollte, denen die Kunst Gold zu machen zugeschrieben worden. Jedoch kan ich nicht umhin, das sehr rare und offenbahre Zeugniß des Grafens von MIRANDVLA JOH. FRANCISCI PICI, und solches zwar gantz kürzlich mit Übergehung derer hier unnöthigen Dinge, anzuführen, wann er sagt. (z) Es ist vor wenig Jahren ein alter, frommer und uns sehr wohl bekannter Priester, Minoriten-Ortens, der NICOLAVS MIRANDVLANVS geheißen, gestorben. Dieser hat, nach vieler Bericht aus Erz zu Bononien Silber, und zu Carpi Gold gemachet. Er hat auch zu Jerusalem, allwo er sich viele Jahre lang aufgehalten, solches verrichtet, und lebt noch diejenige Person, die das Gold bey ihm machen sehen. Über (z) lib. III. de Auro cap. 2. | …[se dice que habrían sido] guardadas. Sin embargo, este viaje a Inglaterra es puesto en duda con muchísimos argumentos por Lucas Waddingus en sus Annal. minor. T. III. anno 1315. n. 3. Si estos argumentos probatorios de Wadding poseen una fuerza tan grande como para poder derribar la opinión hasta ahora aceptada, es algo que deben juzgar aquellos que están vinculados única y exclusivamente a la tarea de investigar tales asuntos. §. 14. Yo me embarcaría, no obstante, en un trabajo inefable si pretendiera añadir aquí todos los ejemplos en los que un metal común fue transformado en oro, o si quisiera hablar de todos los discursos que se han escrito en favor del arte de hacer oro. Con todo, no puedo dejar de citar el rarísimo y evidente testimonio del conde de Mirandola, Joh. Francisci Pici, y hacer mención de él muy brevemente omitiendo las cosas que aquí resultan innecesarias, cuando dice: (z) «Hace pocos años falleció un anciano, piadoso y muy bien conocido por nosotros sacerdote de la Orden de los Minoritas, llamado Nicolaus Mirandulanus. Este, según muchos relatos, transformó en Bolonia el mineral en plata, y en Carpi en oro. También realizó lo mismo en Jerusalén, donde permaneció durante muchos años; y todavía vive aquella persona que vio fabricar el oro ante él…» (z) lib. III. de Auro cap. 2. |
- El veredicto final sobre Ramón Llull:
- Buddeus concluye la larga discusión de las páginas anteriores remitiéndose de nuevo al historiador franciscano Lucas Wadding (Lucas Waddingus, mencionado en la página 51). Reconoce que los argumentos de Wadding contra el viaje de Llull a Inglaterra son muy serios, pero adopta una elegante postura de neutralidad académica, dejando el juicio final en manos de los especialistas en historia eclesiástica y bibliografía medieval.
- Gianfrancesco Pico della Mirandola (Joh. Francisci Pici):
- En el §. 14, el autor recurre a una autoridad intelectual de primer orden para los humanistas del siglo XVIII: Gianfrancesco Pico della Mirandola (1469–1533), conde de Mirandola y sobrino del celebérrimo filósofo neoplatónico Giovanni Pico della Mirandola.
- Gianfrancesco fue un autor prolífico y de gran prestigio académico. Escribió el tratado De Auro (Sobre el oro, 1515), citado minuciosamente en la nota (z). A diferencia de las oscuras alegorías medievales, Pico abordaba la alquimia desde un enfoque filosófico directo, lo que hacía que su testimonio fuera considerado «rarísimo y evidente» (sehr rare und offenbahre Zeugniß) por los críticos ilustrados.
- El enigma del sacerdote Nicolò de Mirandola (Nicolaus Mirandulanus):
- Pico della Mirandola documentó en su libro un caso sumamente cercano a su propio entorno familiar: las operaciones de un sacerdote franciscano («Minoriten-Ortens») llamado Frate Nicolò.
- Lo que fascinaba a Buddeus de este relato es la precisión geográfica y la sobriedad de las crónicas. El fraile no operaba en reinos míticos, sino en ciudades italianas reales como Bolonia (donde supuestamente fabricó plata a partir de cobre u otro mineral, «aus Erz zu Bononien Silber») y en el principado de Carpi (donde fabricó oro).
- La conexión con Jerusalén y el testimonio presencial:
- El fragmento destaca que el monje franciscano también operó en Jerusalén. En aquella época, la Custodia de Tierra Santa estaba precisamente a cargo de la orden franciscana (los minoritas), lo que daba verosimilitud histórica al largo viaje y estancia del sacerdote en Oriente Próximo.
- El argumento definitivo que Pico introducía —y que Buddeus subraya— es el de la evidencia testifical contemporánea: el conde aseguraba que, en el momento de escribir su libro, aún vivían personas dignas de total crédito que habían sido testigos oculares directos («die das Gold bey ihm machen sehen») de los experimentos de Frate Nicolò en los palacios italianos, lo que alejaba el suceso de las fábulas del pasado remoto.
| Untersuchung von der Alchimie. 53 | Investigación sobre la Alquimia. 53 |
| Über das ist er unter die Klügsten, unserer Zeiten, gerechnet worden, und hatte als ein Priester unter denen Pradicanten einen sehr guten Ruff; Dieser trug gar kein Bedencken, seine gute Freunde zu versichern, daß er mehr denn zwanzig Process wiße, sein Gold in der That zu machen. Zu Rom wurde öffentlich im Tempel angeschrieben: Auri ex plumbo collectori das ist: Zu Ehren dem, der aus Bley Gold hervorzubringen weiß. Vor wenig Jahren ist er zu Venedig gewesen / allwo er nach Geständnus vieler Vornehmer Leute, mit einem geringen Ding, das kaum eines Pfeffer-Korns schwer war, eine gute portion Gold aus rechten Silber gemachet. So hat auch jemand unter meinem Gebiet sich aufgehalten, welcher, vermög dreyer Zeugniße, aus einer Sache, die etwa ein Weitzen-Korn gewogen 2. Loth Quecksilber, in das feinste Silber verwandelt hat; und als ich jemand, von denen die mitzugesehen, darinn gefraget / so gab er mir zur Antwort: Die medicin darzu hätte Aschenfarbig geschienen. Es ist noch ein mir bekannter Mann und Freund bey Leben, welcher mehr als 60mal mit seinen eigenen Händen in meiner Gegenwart Gold und Silber aus schlechten Metall verfertiget, und zwar dies nicht auf einen, sondern auf vielerley Wege. Ich habe in Zubereitung eines | …Además, él era considerado entre los hombres más inteligentes de nuestro tiempo, y como sacerdote tenía una excelente reputación entre los predicadores. Este no tenía reparo alguno en asegurar a sus buenos amigos que conocía, en efecto, más de veinte procesos para fabricar oro. En Roma se escribió públicamente en el templo: Auri ex plumbo collectori, esto es: «A la honra de aquel que sabe producir oro a partir del plomo». Hace pocos años estuvo él en Venecia, donde, según el testimonio de muchas personas distinguidas, con una pequeña cantidad [de reactivo] que apenas pesaba lo mismo que un grano de pimienta, transformó una buena porción de plata auténtica en oro. Asimismo, alguien permaneció bajo mis dominios territoriales el cual, según el testimonio de tres testigos, a partir de una sustancia que pesaba aproximadamente como un grano de trigo, transformó 2 loth de mercurio en la plata más pura; y cuando pregunté a uno de los que habían estado presentes, me dio por respuesta: «La medicina [el elíxir] utilizada para ello parecía de color ceniza». Hay todavía un hombre conocido y amigo mío que aún vive, el cual, en mi presencia y con sus propias manos, ha fabricado oro y plata a partir de metal común más de sesenta veces, y esto no mediante un solo método, sino de múltiples maneras. Yo he [asistido] en la preparación de una [materia] metá… |
- La inscripción honorífica en Roma:
- El texto menciona una supuesta dedicatoria honorífica en latín que se colocó públicamente en un templo de Roma («Auri ex plumbo collectori»), dedicada al monje franciscano Frate Nicolò (mencionado en la página anterior). En la cultura del Renacimiento, lograr la transmutación del plomo (plumbo) en oro (auri) no se consideraba hechicería prohibida, sino la cumbre de la filosofía natural, un logro tan excelso que era digno de ser celebrado en los monumentos de la ciudad papal.
- La micro-química del Elíxir (El grano de pimienta y de trigo):
- El relato aporta detalles técnicos cruciales sobre lo que los alquimistas llamaban el «Poder de Proyección» de la Piedra Filosofal. Afirma que bastaba una cantidad minúscula de reactivo químico —del tamaño de un «grano de pimienta» (Pfeffer-Korns) o de un «grano de trigo» (Weitzen-Korn)— para transmutar grandes masas de metales comunes líquidos. Para los científicos del siglo XVII y XVIII (como Robert Boyle), esta inmensa potencia catalítica era la prueba teórica de que la Piedra actuaba como un agente organizador corpuscular de la materia.
- Pesos y características físicas en el laboratorio:
- El texto aporta una medida de peso tradicional germánica e italiana: el Loth. Un loth equivalía aproximadamente a unos 14 o 15 gramos. Por tanto, el experimento del palacio de Pico logró transformar 2 loth (unos 30 gramos) de mercurio (Quecksilber) líquido en plata pura estable.
- Un detalle histórico sumamente valioso para los historiadores de la ciencia es la descripción física del reactivo: el testigo presencial declara que la «medicina» o elíxir de proyección tenía un «color ceniza» (Aschenfarbig). Esto nos aleja del mito de la Piedra Filosofal purpúrea o roja brillante, mostrando que en los laboratorios reales de Italia se experimentaba con polvos metalúrgicos grisáceos o cales metálicas reales (probablemente amalgamas o sales de plata y arsénico).
- El amigo íntimo del Conde y las «60 transmutaciones»:
- El clímax del testimonio de Pico della Mirandola es su propia experiencia personal. Declara bajo su honor de noble y filósofo que un amigo suyo, que en el momento de imprimirse el libro aún seguía vivo, realizó transmutaciones de metales comunes en oro y plata más de sesenta veces en su propia presencia («en mi presencia y con sus propias manos»).
- Además, especifica que no utilizaba un truco repetitivo, sino «múltiples maneras» (vielerley Wege). Para los lectores de Buddeus en el siglo XVIII, este testimonio de un conde respetado y erudito era un argumento casi indestructible: resultaba inconcebible que un filósofo de la talla de Pico de Mirandola se hubiera dejado engañar sesenta veces seguidas en su propio palacio por trucos de prestidigitación ordinarios.
| 54. Joh. Franc. Buddei | 54. Joh. Franc. Buddei |
| metallischen Wassers, in welches weder Silber, noch Gold, noch Schweffel noch Quecksilber geworffen worden, unvermuthet Gold und Silber hervor kommen sehen. Ich habe vermög unterschiedlicher Wasser aus Erz Silber heraus zu bringen, wahrgenommen. Es ist ein anderer, der, so offt er nur will, aus seinen Oeffen kan Gold hervor bringen, und verkaufft solches in denen öffentlichen Werckstätten vor das feinste Gold, er ist auch sehr reich 2c. Zur Zeit lebt noch ein wohl begüterter Mann, den ich mit eigenen Händen habe das Erz in Silber und Gold, mit Zuthuung eines Saffts aus einer gewissen Pflanzen, verwandeln sehen. Einem gewissen armen Mann wurde im Schlaff ein Wasser kund gethan, damit er Gold gemachet: Dieser hatte ein Eisen zweymal und das auripigment zum öfftern in Gold verkehret. Einen andern sahe ich auf zweyerley Manier das Quecksilber, in fein Silber mit Gold untermengt verwandeln. Ich habe beobachtet, daß man aus Cinnober mit Zuthuung unterschiedlicher Dinge, die weder Gold noch Silber waren, zugleich Gold, zugleich Silber hervor bracht hat. Ich habe gesehen aus puren Cinnober, nur mit dem Zusatz eines einzigen einfachen Oels, Gold und Silber / doch gering, laboriren. Mir kam offtermals unter die Augen, daß man Quecksilber, welches aus Bley und Erz gezo- | …[materia] metálica líquida, en la cual no se había arrojado ni plata, ni oro, ni azufre, ni mercurio, y de la cual vi surgir, de manera totalmente inesperada, oro y plata. He sido testigo de cómo, mediante el uso de diferentes aguas [ácidos], se lograba extraer plata a partir del mineral. Hay otro hombre que, tan a menudo como lo desea, puede producir oro a partir de sus hornos y lo vende en los talleres públicos como el oro más fino; además, es un hombre muy rico, etc. En la actualidad vive todavía un hombre muy acomodado a quien vi con mis propios ojos transformar el mineral en plata y oro con la sola adición del jugo de ciertas plantas. A un cierto hombre pobre le fue revelada en sueños la composición de un agua con la cual fabricó oro; este transformó el hierro dos veces y el auripigmento con mucha frecuencia en oro. A otro lo vi, de dos maneras distintas, transformar el mercurio en plata fina mezclada con oro. He observado que a partir del cinabrio, y mediante la adición de diferentes sustancias que no contenían ni oro ni plata, se producía al mismo tiempo oro y al mismo tiempo plata. He visto trabajar el cinabrio puro con la sola adición de un único y simple aceite, obteniendo oro y plata, aunque en pequeña cantidad. Con frecuencia ha pasado ante mis ojos cómo el mercurio, extraído a partir del plomo y del mineral… |
- La Alquimia Botánica o Fitocatalizadora:
- El texto menciona a un hombre rico que transmutaba minerales utilizando exclusivamente el «jugo de ciertas plantas» (Saffts aus einer gewissen Pflanzen). Esta receta alude a una rama muy particular de la tradición hermética: la espagiria y la alquimia vegetal. Se creía que determinadas plantas (como la celidonia, el rojo de la azucena o plantas ricas en ácidos orgánicos y azufre) contenían «espíritus» vitales capaces de purificar y acelerar la maduración de los metales dentro del crisol, actuando como catalizadores naturales sin necesidad de costosos reactivos minerales.
- El enigma del Auripigmento y el Cinabrio:
- La página enumera dos de los minerales más sagrados y utilizados en los laboratorios químicos desde la antigüedad:
- El Auripigmento (auripigment): Es un mineral compuesto de trisulfuro de arsénico. Su nombre en latín significa literalmente pigmento de oro debido a su brillante color amarillo dorado. Al calentarlo en el horno con hierro o cobre, el arsénico se desprende y tiñe el metal, dándole una apariencia dorada brillante. Esto engañaba a los operadores haciéndoles creer que habían fijado oro real.
- El Cinabrio (Cinnober): Es un sulfuro de mercurio de un intenso color rojo (bermellón). Para los alquimistas, el cinabrio era el matrimonio perfecto de los dos principios universales de la materia: el Azufre y el Mercurio. Pico relata que al añadirle un «simple aceite» (eines eintzigen einfachen Oels), los átomos de azufre se reducían y liberaban gotas de mercurio que, si estaban contaminadas de forma natural con trazas de plata u oro, precipitaban en el fondo del matraz, dando la ilusión de una creación espontánea de metales nobles.
- La página enumera dos de los minerales más sagrados y utilizados en los laboratorios químicos desde la antigüedad:
- Las revelaciones oníricas de la ciencia:
- El texto recoge la historia folclórica del hombre pobre al que se le reveló la fórmula química «en sueños» (im Schlaff). En la Edad Moderna, la alquimia se consideraba un Donum Dei (un don de Dios). Se creía firmemente que las mentes puras o necesitadas podían recibir la iluminación o la receta del elíxir mediante visiones místicas o sueños enviados por ángeles, un concepto que unía la providencia religiosa con la experimentación física de laboratorio.
- El mercado de metales y los «Talleres Públicos»:
- Un gran argumento de credibilidad que aporta Pico della Mirandola es que uno de estos adeptos vendía su oro químico abiertamente en los «talleres públicos» o notarías de orfebrería de las ciudades italianas («in denen öffentlichen Werckstätten»), pasando con éxito los controles de pureza estatales. Históricamente, muchos alquimistas enriquecidos eran en realidad expertos metalúrgicos que sabían refinar y extraer de forma magistral las impurezas de oro y plata ocultas en los minerales de plomo y cobre corrientes de las minas europeas, haciendo pasar este refinamiento técnico avanzado como una auténtica transmutación milagrosa.
| Untersuchung von der Alchimie. 55 | Investigación sobre la Alquimia. 55 |
| gezogen worden, in Gold und Silber verkehret. Vor einigen Zeiten, habe ich mit meinen Augen gesehen, und mit Händen begriffen, das Gold, welches in meiner Gegenwart innerhalb drey Stunden, aus Silber, das weder in Quecksilber noch in ein Wasser vorher verwandelt wurde, zubereitet worden. Ich habe nicht nur einmal observiret, daß kaum im zehenden Theil einer Stund, das Metall also zertheilet worden, daß der Schweffel davon in die Höhe gestiegen, und das Quecksilber sich gesetzet. So hab ich auch gesehen, daß das Metall seine Form auf einmal verlohren, und schnell eine neue Gestalt von Gold, durch künstliche Verfahrung, gewonnen. Mir kam offt unter Augen / daß mit unterschiedlichen Körnlein aus einerley Materie besonders Gold und besonders Silber; ja auch zu einer Zeit und mit einerley Arzney zugleich Gold und Silber sey verfertiget worden 2c. Insonderheit ist denckwürdig das Exempel EDVARDI KELLÆI, welcher zu Prag, vor dem Kayser Rudolpho II. solle Gold gemachet haben, wie nebst andern PETRVS GASSENDVS (a) meldet, und dessen Erzhlung MORHOFF (b) mit mehrern anführet, als welcher noch andere Gründe, die gleiches beweisen, und von keiner geringen Consideration seyn, colligiret. Ich will nur das Zeugniß JOH. BAPTISTæ HELMONTIi (a) de Metallis cap. VII. (b) de Metallorum Transmutatione Sect. XIII. p. 296. | …[extraído, transformado] en oro y plata. Hace algún tiempo, vi con mis propios ojos y palpé con mis manos el oro que se preparó en mi presencia en menos de tres horas a partir de plata, la cual no había sido transformada previamente ni en mercurio ni en un agua [ácido]. He observado, y no solo una vez, que apenas en la décima parte de una hora el metal fue descompuesto de tal manera que el azufre de este ascendió hacia lo alto y el mercurio se asentó. Asimismo, he visto cómo el metal perdía su forma de golpe y, mediante un procedimiento artificial, adquiría rápidamente una nueva figura de oro. Con frecuencia pasó ante mis ojos cómo, a partir de una misma materia, mediante diferentes granos [de reactivo], se fabricaba por separado oro y por separado plata; e incluso cómo en un mismo momento y con una misma medicina se producían a la vez oro y plata, etc. Particularmente digno de memoria es el ejemplo de Eduardi Kellaei, de quien se dice que fabricó oro en Praga ante el emperador Rudolpho II, tal como relata Petrvs Gassendvs (a) junto a otros, y cuya narración expone detalladamente Morhoff (b) con varios autores más, de la cual recopila también otros argumentos que demuestran lo mismo y que no son de poca consideración. [Ahora] citaré únicamente el testimonio de Joh. Baptistae Helmontii… (a) de Metallis cap. VII. (b) de Metallorum Transmutatione Sect. XIII. p. 296. (Nota: El original repite por error la letra ‘a’ en la segunda nota de la página). |
- La velocidad de la reacción: «La décima parte de una hora»:
- Pico della Mirandola aporta un detalle de laboratorio de gran valor para la historia de la química: la asombrosa rapidez con la que el reactivo actuaba en el crisol. Describe que en apenas la décima parte de una hora (unos seis minutos), el metal común se «descomponía» (zertheilet), haciendo que el componente volátil, al que llamaban azufre, ascendiera en forma de gas y humo hacia lo alto del horno, mientras que el principio pesado y líquido, el mercurio, precipitado o asentado en el fondo, cambiaba súbitamente de color y estructura cristalina para adoptar la «figura de oro».
- Edward Kelley y el emperador Rodolfo II de Habsburgo (Eduardi Kellaei):
- El texto introduce a Edward Kelley (1555–1597), un enigmático alquimista y médium inglés que llegó a Praga acompañado del célebre matemático y astrónomo de la reina Isabel I, el doctor John Dee.
- Praga era en ese momento la capital del Sacro Imperio Romano Germánico bajo el reinado de Rodolfo II (1552–1612), un monarca melancólico obsesionado con las artes ocultas, la astrología y la Piedra Filosofal. Kelley encandiló al emperador realizando supuestas transmutaciones masivas de mercurio en oro puro en los laboratorios del Castillo de Praga. Agradecido y deslumbrado por los experimentos, Rodolfo II nombró a Kelley Caballero del Imperio («Sir»). Sin embargo, cuando el emperador le exigió producir oro a escala industrial para financiar las arcas del Estado y Kelley fue incapaz de repetir el milagro, el monarca lo mandó arrestar y encerrar en un castillo, donde el alquimista inglés falleció tras intentar escapar por una ventana.
- La validación por Pierre Gassendi (Petrvs Gassendvs):
- Un gran argumento de peso que Buddeus subraya es que el caso de Kelley en Praga no solo era defendido por alquimistas místicos, sino que fue registrado por Pierre Gassendi (1592–1655), uno de los filósofos, astrónomos y matemáticos franceses más importantes del siglo XVII, célebre por revivir el atomismo epicúreo y oponerse a la filosofía escolástica. El hecho de que un escéptico y científico experimental de la talla de Gassendi dejara constancia del suceso en sus escritos (nota a) obligaba a los pensadores ilustrados del siglo XVIII a tratar el asunto con respeto y rigor documental.
- El paso a Jan Baptist van Helmont (Joh. Baptistae Helmontii):
- Al final de la página, Buddeus prepara el terreno para introducir el testimonio de otra de las mentes científicas más brillantes de la historia: Jan Baptist van Helmont (1580–1644), el médico y químico flamenco que descubrió la existencia de los gases y acuñó la propia palabra «gas». Van Helmont era un químico de laboratorio extraordinariamente preciso que, a pesar de sus aportaciones a la medicina moderna, aseguró haber recibido una pizca de Piedra Filosofal de manos de un desconocido y haber ejecutado con éxito la transmutación, un testimonio que Buddeus analizará en la siguiente página.
| 56. Joh. Franc. Buddei | 56. Joh. Franc. Buddei |
| MONTII, welches er sich selbsten giebet, (c) anführen: Ich muß glauben daß es einen Stein gebe, daraus man Gold und Silber machen könne, denn als ich zu unterschiedlichen malen, mit meiner eigenen Hand ein einzig Gran gewisses Pulver über etlich tausend Gran heisses Quecksilber geworffen, so hat in Beyseyn vieler Leute mit gröster Verwunderung die Sache über dem Feuer also eingetroffen, wie die Bücher versprochen haben, Jener fremde Mann, welcher nur auf einem Abend bey mir war, gab mir das Gold (es war aber nur bey nahe ein halb Gran) damit habe ich 9½. Unzen Quecksilber verwandelt, und hatte er davon wenigstens so viel, daß man 200000. Pfund Gold damit machen könnte. Eben dieses bestättiget auch HELMONTIVS an einem andern Ort, (d) und meinen einige, er habe gewußt, woraus dies Geheimnüß bestanden, welches ich aber durchaus nicht glauben kan. Denn es ist leicht, daß jemand mit einem zum Goldmachen dienlichen Wasser oder Pulver, daß er von andern bekommen, die Metallen verwandeln könne, er muß deswegen den Stein der Weisen nicht selbst machen können. Zwar hat man dies von des HELMONT seinem Sohn FRANCISCO MERCVRIO HELMONTIO auch ausgegeben, mit was vor (c) in Tract. de Arbor. vit. opp. pag. 793. (d) de vit. ætern. circa f. p. 743. it. in tract. Dem. thetis §. 58. seqq. p. 671. | …montii [Helmontii], el cual él mismo se otorga, cuando cita: (c) «Debo creer que existe una piedra a partir de la cual se puede fabricar oro y plata; por cuanto, al haber arrojado yo mismo, en diferentes ocasiones y con mi propia mano, un único grano de un cierto polvo sobre varios miles de granos de mercurio caliente, ocurrió ante la mayor admiración de muchas personas presentes una transformación tal sobre el fuego como la que los libros habían prometido. Aquel hombre extraño, que estuvo conmigo solo una tarde, me dio el oro —en realidad era apenas cerca de medio grano— con el cual transformé 9¾ onzas de mercurio; y tenía de él al menos lo suficiente como para poder fabricar con ello 200 000 libras de oro». Esto mismo lo confirma Helmontius en otro lugar (d), y algunos opinan que él sabía en qué consistía este secreto, lo cual yo, sin embargo, de ningún modo puedo creer. Pues es fácil que alguien pueda transformar los metales con un agua o polvo útil para hacer oro que haya recibido de otros, sin que por ello tenga que ser capaz de fabricar por sí mismo la Piedra Filosofal. Ciertamente, esto mismo se ha afirmado también respecto al hijo de Helmont, Francisco Mercurio Helmontio, con qué ver… (c) in Tract. de Arbor. vit. opp. pag. 793. (d) de vit. aetern. circa. f. p. 743. u. in tract. Dem. thesi §. 58. seqq. p. 671. |
- Jan Baptist van Helmont (1580–1644) y el nacimiento del gas:
- Van Helmont fue un gigante de la Revolución Científica. Médico, fisiólogo y químico flamenco, es famoso por descubrir que el aire no es un elemento único, sino que existen diferentes fluidos elásticos a los que bautizó con la palabra «gas» (derivada del término griego para el caos). Al ser un experimentador extraordinariamente meticuloso que introdujo la balanza y la ley de conservación de la masa en el laboratorio, su testimonio a favor de la alquimia era considerado por Buddeus e Isaac Newton como una prueba de valor incalculable, imposible de despachar como una simple fantasía.
- La micro-proyección matemática del elíxir:
- El texto cita la obra de Van Helmont (nota c, De Arbor Vitae / El árbol de la vida) detallando las proporciones del experimento. Explica que una cantidad ínfima de polvo —«cerca de medio grano» (un grano era una fracción mínima de gramo)— fue capaz de transmutar 9¾ onzas de mercurio vivo y caliente en oro puro.
- Van Helmont calcula con asombro la potencia exponencial de este catalizador químico, estimando que una cantidad moderada de ese polvo transmutatorio poseía la fuerza corpuscular necesaria para reordenar los átomos de los metales comunes hasta producir 200 000 libras de oro.
- El arquetipo del «Adepto Desconocido»:
- La crónica repite un patrón literario y real muy común en el siglo XVII: la visita del «hombre extraño» o adepto misterioso (jene fremde Mann). Los relatos de la época suelen describir a viajeros discretos que aparecían por una sola tarde en los laboratorios de científicos reputados, les entregaban una pequeña muestra de la Piedra Filosofal para demostrarles que el arte hermético era real y desaparecían para siempre sin revelar la receta de su fabricación.
- El análisis crítico de Buddeus: Operador vs. Creador:
- Buddeus formula una distinción epistemológica brillantísima y sumamente sensata para la época. Refuta la idea de que Van Helmont conociera el secreto de la Piedra Filosofal. Argumenta que cualquier persona o ayudante de laboratorio puede ejecutar con éxito una transmutación si se le da el reactivo ya preparado («que haya recibido de otros»). El hecho de que Van Helmont fuera un testigo ocular y un operario exitoso del polvo no significaba que poseyera la ciencia teórica ni el método de laboratorio para sintetizar la Piedra desde cero, manteniéndose el secreto a salvo.
- Franciscus Mercurius van Helmont (1614–1698):
- Al final de la página se introduce al hijo de Jan Baptist: Francis Mercurius van Helmont (Francisco Mercurio Helmontio). Fue un intelectual, médico y filósofo cabalista muy influyente en las cortes europeas, amigo íntimo de Leibniz y de John Locke. Franciscus editó las obras póstumas de su padre (Ortus Medicinae) y heredó sus laboratorios y manuscritos, lo que hizo que en los círculos barrocos de la década de 1680 se rumoreara con fuerza que él también poseía las muestras del polvo transmutatorio y el elíxir de larga vida de su progenitor.
| Untersuchung von der Alchimie. 57 | Investigación sobre la Alquimia. 57 |
| vor einem Grund aber, kan ich nicht melden. Wer mehrere und zwar besondere Exempel zu wissen verlanget, der lese des PHILIPPI JACOBI SACHSII à Lewenheim Observation de Auro Chemico (e) welcher die neuere Documenten von dieser Sache fleißig zusamm gelesen. . §. 15. . Ich weiß fast nicht was ich zu diesen und dergleichen erst gemeldeten Dingen könne sagen, und was insgemein darwider pflege eingewendet zu werden. Denn diese Zeugen seyn so wohl verdächtig, als auch, von keinen so grossen Ansehen, daß man auf ihre Worte gewiß sich verlassen dörffte. Es mögen wohl einige solche Sachen vorbringen, die niemalen passiret, nur, weil sie eine gar ausserordentliche Liebe gegen diese Kunst hegen; oder wenn ja einigen noch könnte Glauben beygemessen werden, so werde doch schwerlich jemand so vorsichtig und verschlagen seyn, deme die sehr listige Betrüger unter denen Alchemisten, nicht einen blauen Dunst sollen vormachen können. Der Betrug könne auf unendliche und höchst-subtile Art gespielet werden von diesen Leuten, dahero man auch denjenigen, welche mit einem Eyd betheuren, sie hätten ein schlechteres Metall zu Gold machen sehen, keinen Glauben zur Zeit noch dörffte beymessen, weilen nicht zu zweiffeln, daß sie von solchen Betrügern seyen hinter das Licht geführet worden. (e) in Ephemerid. Naturæ curios. Dec. I. Num. I. pag. 59. | …con qué verdadero fundamento, sin embargo, no lo puedo reportar. Quien desee conocer más ejemplos, y en verdad de carácter particular, que lea las Observationes de Auro Chemico (e) de Philippus Jacobus Sachs à Lewenheim, quien recopiló con esmero los documentos más modernos sobre esta materia. §. 15. Casi no sé qué pueda decir ante estas cosas y las que acabo de mencionar, ni qué se suele objetar por lo general en su contra. Pues estos testigos no son en absoluto sospechosos, sino que gozan de un prestigio tan grande que uno ciertamente debería poder fiarse de sus palabras. Bien es verdad que algunos pueden presentar historias que jamás ocurrieron, únicamente porque albergan un amor extraordinario hacia este arte; o bien, si a algunas de ellas todavía se les pudiera otorgar crédito, difícilmente habrá alguien tan precavido y astuto a quien los astutos estafadores de entre los alquimistas no logren venderle gato por liebre [venderle humo]. El fraude de esta gente puede ejecutarse de formas infinitas y sumamente sutiles; razón por la cual hoy en día no se debería otorgar fe ni siquiera a aquellos que aseguran bajo juramento haber visto transformar un metal común en oro, puesto que no es de dudar que habrán sido engañados y llevados a la oscuridad [ilusionados] por tales estafadores. Sin embargo… (e) in Ephemerid. Naturae curios. Dec. I. Num. I. pag. 59. |
- Philipp Jakob Sachs von Lewenhaimb (Philippi Jacobi Sachsii):
- El autor remite al lector a la obra de Philipp Jakob Sachs von Lewenhaimb (1627–1672), un eminente médico y naturalista de Breslau (Breslavia). Sachs fue una figura clave en la Revolución Científica alemana al ser el fundador y editor de las Ephemerides Naturae Curiosorum (nota e), la primera revista médica y científica del mundo dedicada a las ciencias naturales. Su artículo De Auro Chemico (1670) era un exhaustivo y respetado compendio de «casos de laboratorio» que Buddeus utiliza como el catálogo definitivo para cerrar la presentación de pruebas acumuladas.
- La psicología del testigo honesto y el sesgo de confirmación:
- Buddeus analiza con psicología ilustrada por qué fallan los testimonios. Reconoce que figuras como Van Helmont o Pico de la Mirandola no son mentirosos ni «sospechosos» («nicht verdächtig»). El problema radica en el «amor extraordinario hacia este arte» (ausserordentliche Liebe gegen diese Kunst). Este profundo deseo romántico de ver confirmadas las promesas de los libros herméticos nublaba el juicio crítico de los observadores más cultos, haciéndoles aceptar como milagros químicos lo que no eran más que trucos bien ejecutados.
- El modismo del humo azul (Blauen Dunst vor machen):
- El texto utiliza una expresión idiomática alemana clásica: «einen blauen Dunst vormachen» (literalmente, «hacer aparecer una neblina azul» delante de alguien). Buddeus la aplica para describir cómo los estafadores nublaban la vista de los mecenas. En la traducción se ha adaptado de forma fluida como «vender gato por liebre» o «vender humo», capturando perfectamente la intención del autor de denunciar el ilusionismo y la manipulación psicológica en el laboratorio.
- El fraude sutil y la devaluación del juramento judicial:
- El autor asesta un golpe definitivo al empirismo ingenuo y al valor legal del testimonio ocular. Afirma de manera contundente que en el siglo XVIII ya no se debe creer ni a quienes juren bajo juramento (mit einem Eyd betheuren) haber presenciado la creación del oro. Buddeus comprendió que los estafadores de feria (Betrügern) poseían métodos «infinitos y sumamente sutiles» (unendliche und höchst-subtile Art).
- ¿Cuáles eran estos fraudes sutiles? Los falsos adeptos utilizaban varillas de agitar huecas que contenían amalgamas de oro ocultas con cera, crisoles con compartimentos falsos, o reactivos adulterados con sales de metales preciosos que precipitaban al calentarse. El testigo de la alta nobleza veía aparecer oro real en el fondo del crisol sin comprender que el metal ya estaba previamente escondido en los utensilios, siendo «llevados hacia la oscuridad» o engañados a plena luz del día.
| 58. Joh. Franc. Buddei | 58. Joh. Franc. Buddei |
| Allein wenn diese und noch mehr dergleichen Gründe solten Platz finden, was könnte wohl vorgebracht werden, welches man nicht auch auf gleiche Weiß könnte zweiffelhafft und ungewiß machen? Laß seyn, daß einige, ja die meisten unter denen Alchemisten betriegen, oder auch selbst betrogen werden, müssen es deswegen alle thun oder sich betrügen lassen? Wer solte doch glauben, daß so viele Menschen, die so weit von einander auf der Welt entfernet gewesen, die auch nicht zu einer Zeit, sondern viele Secula nach einander gelebet, gleichsam auf dieses sich mit einander einhellig hätten verschworen, das gantze menschliche Geschlecht zu betriegen? Ich sage nicht, daß dis ohnmöglich sey, sondern ich will nur, daß solches sehr schwer hergehe, und daß freylich eine solche Ubereinstimmung umzustossen wichtige Beweiß-Gründe darzu erfordert werden. Welches sind aber diejenige Ursachen, die die Feinde der Alchemie bewegen, ihr bey so vielen Leuten den Glauben abzuschneiden? Sie sind allerdings gering und von schlechten Werth. Vielleicht ist es wider die Natur? ey so muß es erst, wie wir oben schon angemercket, bewiesen werden. Es sind aber schon viele betrogen worden. Was ists mehr? Müssen sie darum alle betriegen? Wenn ein Knab so ungeschickt solte urtheilen, sein gestrenger Lehrmeister würde gewiß sauer drein sehen. Sie haben es aber selbst nicht gesehen. Recht so. Vielleicht hast du Americam nicht gesehen: | Sin embargo, si estos y aún más argumentos de la misma naturaleza hubieran de hallar lugar, ¿qué se podría presentar que no se pudiera, del mismo modo, volver dudoso e incierto? Concedamos que algunos, e incluso la mayoría de los alquimistas, estafan o incluso son ellos mismos estafados; ¿deben por ello hacerlo todos o dejarse estafar? ¿Quién podría creer, después de todo, que tantas personas que han estado tan alejadas unas de otras en el mundo, y que tampoco vivieron en una misma época, sino a lo largo de muchos siglos de diferencia, se hubieran conjurado unánimemente, por así decirlo, para engañar a todo el género humano? Yo no digo que esto sea imposible, sino que solo pretendo demostrar que tal cosa resultaría sumamente difícil de ocurrir, y que ciertamente se requerirían argumentos probatorios muy importantes para derribar semejante consenso. ¿Cuáles son, entonces, los motivos que mueven a los enemigos de la alquimia a negar el crédito de la misma ante tantas personas? En verdad, son insignificantes y de muy poco valor. ¿Acaso porque va en contra de la naturaleza? Pues eso debe ser demostrado primero, tal como ya hemos observado anteriormente. Pero resulta que ya muchos han sido estafados. ¿Y qué más da? ¿Acaso por eso tienen que estafar todos? Si un muchacho juzgara de manera tan torpe, su estricto maestro de escuela ciertamente le pondría una cara muy agria. Pero es que ellos mismos no lo han visto. De acuerdo. ¡Quizás tú tampoco hayas visto a América! ¿Por qué… |
- El argumento contra la «Gran Conspiración Histórica»:
- Buddeus plantea un dilema de probabilidad histórica brillante. Si la transmutación fuera una mentira absoluta, significaría que cientos de sabios de civilizaciones totalmente inconexas (el Egipto romano, la Bagdad medieval, la Inglaterra del Renacimiento y la Italia del Barroco), separados por miles de kilómetros y por «muchos siglos de diferencia» (viele Secula), se habrían puesto de acuerdo de forma milagrosa para sostener exactamente el mismo engaño ante la humanidad («conjurado unánimemente… para engañar a todo el género humano»). El autor concluye que sostener la teoría de una conspiración histórica tan perfecta es lógicamente mucho más difícil y absurdo que aceptar que exista una verdad física subyacente.
- La falacia de la generalización apresurada y el maestro de escuela:
- El autor recurre a una divertida e irónica analogía pedagógica para ridiculizar a los detractores de la alquimia. Explica que usar el argumento de que «como muchos alquimistas son estafadores, entonces todos lo son» es una total torpeza lógica. Afirma que si un alumno de escuela (Knab) cometiera un error de juicio tan básico en una clase de lógica, su maestro (Lehrmeister) le reprendería severamente («le pondría una cara muy agria»). Con esto, Buddeus defiende el principio de que los fraudes de los charlatanes de feria no anulan las investigaciones honestas de los verdaderos filósofos químicos de laboratorio.
- El testimonio indirecto y la analogía de América:
- El clímax filosófico de la página llega con el desafío final: «¡Quizás tú tampoco hayas visto a América!» (Vielleicht hast du Americam nicht gesehen). Buddeus ataca el empirismo dogmático de quienes afirmaban que la transmutación era falsa solo porque ellos nunca la habían presenciado con sus propios ojos.
- En el siglo XVIII, el descubrimiento y la existencia del continente americano era un hecho geográfico indiscutible para cualquier europeo culto, a pesar de que el 99% de la población jamás cruzaría el océano Atlántico para verlo. Buddeus utiliza este brillante paralelismo para demostrar que el conocimiento humano se edifica sobre la confianza en el testimonio de los historiadores, navegantes y cronistas dignos de crédito. Por lo tanto, negar la alquimia solo por no haberla visto en persona equivale lógicamente a negar la existencia de América, un escepticismo absurdo que destruiría las bases de la ciencia histórica.
| Untersuchung von der Alchimie. 59 | Investigación sobre la Alquimia. 59 |
| warum zweiffelstu aber auch nicht, daß diese neue Welt könne unter der Sonnen seyn? Dann es haben ja eben so wohl diejenige, welche von America erzehlen, sich untereinander bereden können, daß sie andere aufäffen wollen. Oder so du denen Alchemisten selbst keinen Glauben wilt zustellen, warum wilt du denen nicht trauen, die die experimenta der Alchemisten mit eigenen Augen haben mit angesehen? Du mögtest sagen, es haben auch diese können betrogen werden. Wie aber, wenn sie alle Vorsichtigkeit, um des Betrugs zu entgehen angewendet? Da kan man, gedenckest du, nicht versichert seyn. Allein es gibt Leute, die dieses sagen, und so wohl von sich als von andern bekräfttigen. Diesen, sind deine Worte, glaube ich nicht. Warum glaubst du aber nicht? weil ich ihnen keinen Glauben zustellen mag: und das ist endlich dasjenige, darauf alles ankommt: und da hat noch mehr der Eigensinn, und was noch anderes seyn mag, als ein gerechter Zweiffel, Platz, wenn man alle die experimenta und Erzehlungen von denen Alchemisten ohne Unterscheid will verwerffen. . §. 16. . Es wäre auch unrecht, wenn man hier die Rosencreutzer=Brüder, welche einen so grossen Lermen mit ihrer Goldmacher=Kunst in der Welt erwecket, wolte mit Stillschweigen übergehen. Sintemalen bekannt ist, daß sich unter denen geheimen Kunst=Stücken, deren sich diese Gesell= | …¿Por qué, entonces, no dudas también de que este Nuevo Mundo pueda existir bajo el sol? Puesto que, del mismo modo, aquellos que relatan sobre América bien habrían podido ponerse de acuerdo entre sí con el fin de embaucar a los demás. O si no quieres otorgar ningún crédito a los alquimistas mismos, ¿por qué habrías de desconfiar de aquellos que han presenciado los experimentos de los alquimistas con sus propios ojos? Podrías argumentar que también estos últimos pudieron haber sido engañados. Pero ¿qué ocurre si aplicaron toda la prudencia posible para evitar el fraude? En ese caso, piensas tú, uno no puede estar seguro. Sin embargo, hay personas que afirman esto y lo corroboran tanto respecto a sí mismas como a los demás. Ante estos, tus palabras son: «No lo creo». Pero ¿por qué no crees? «Porque no me place otorgarles crédito»; y esto es, finalmente, aquello en lo que todo se reduce: y ahí tiene mucho más lugar la obstinación —y lo que sea que pueda haber de añadidura— que una duda justa, cuando se pretende rechazar sin distinción todos los experimentos y relatos de los alquimistas. §. 16. También sería injusto si se quisiera pasar aquí por alto, con absoluto silencio, a los Hermanos Rosacruces, quienes han provocado un revuelo tan grande en el mundo con su arte de hacer oro. Puesto que es bien sabido que, entre las técnicas artísticas secretas de las que esta sociedad… |
- La deconstrucción del escepticismo radical:
- El autor lleva al extremo la analogía de América iniciada en la página anterior. Si un escéptico asume que todos los testigos de la alquimia son farsantes o ilusos, por pura consecuencia lógica debería asumir que todos los navegantes, cartógrafos y colonos que regresaban del Nuevo Mundo («neue Welt») se habían confabulado en una gigantesca mentira global para engañar a Europa. Al demostrar lo absurdo de esta premisa, Buddeus valida el valor del testimonio de terceros en la ciencia.
- La obstinación frente a la «Duda Justa» (Gerechter Zweiffel):
- Buddeus formula una distinción filosófica brillantísima que anticipa los debates de la epistemología moderna. Distingue entre la duda justa y metódica (necesaria para el laboratorio y la ciencia) y la mera obstinación o cabezonería (Eigensinn).
- Explica que cuando los detractores de la alquimia repiten mecánicamente la frase «no lo creo», incluso ante testigos que aplicaron toda la prudencia científica para evitar trampas, ya no están actuando como filósofos racionales, sino como dogmáticos atrapados en sus propios prejuicios. El autor exige no meter en el mismo saco («sin distinción») los fraudes vulgares y las crónicas honestas de transmutación.
- La irrupción de los Hermanos Rosacruces (Rosencreutzer-Brüder):
- En el §. 16, el tratado da un giro hacia la historia de las sociedades secretas. La Orden de la Rosacruz conmovió los cimientos intelectuales de Alemania a partir de 1614 con la publicación anónima de sus manifiestos (el Fama Fraternitatis y el Confessio Fraternitatis).
- Estos textos anunciaban la existencia de una fraternidad secreta de sabios cristianos que poseían el conocimiento definitivo de la medicina, la cábala y la transmutación de la materia, lo que generó lo que Buddeus describe con acierto como un «gran revuelo» (einen so grossen Lermen) en toda la República de las Letras.
- La Alquimia Rosacruz como renovación espiritual y física:
- El fragmento alude a las «técnicas artísticas secretas» (geheimen Kunst-Stücken) de esta hermandad. Es importante destacar que, a diferencia de los alquimistas comerciales vulgares a los que Buddeus ha criticado previamente, los rosacruces defendían una alquimia espiritual y médica. Para ellos, la transmutación del oro no era un fin para enriquecerse, sino un subproducto físico de la purificación del alma y de la comprensión profunda de las leyes divinas de la naturaleza, un misterio que el autor desglosará en la siguiente página.
| 60. Joh. Franc. Buddei | 60. Joh. Franc. Buddei |
| schafft, es mag nun mit Wahrheit oder Unwahrheit seyn, gerühmet, auch die Kunst Metallen zu verwandeln finden solle. Ja, wenn wir dem PETRO CASSENDO (f) Glauben zustellen, so hat alles dahin abgezielet; wenn er sagt: Die Magie, Cabbala, Alchemie, die Rosen-Brüderschaffte düncken mich einerley Ding oder Chimæren zu seyn / und haben daher die rechte Schwarz-Künstler, Cabbalisten / die Rosencreutzer-Brüder ein gleiches Absehen, sind auch alle von einerley Kunst. MICHAEL MAJER ein berühmter Verfechter der Rosencreutzer, und RADTICHIVS BROTOFFERVS ein Feind dieser Societät, bekennen beyde öffentlich ein gleiches; jener zwar in dem Buch Silentium post clamores betitult; dieser aber in dem Elucidario majori super reformationem totius mundi F. R. C. Daß ich jetzo nichts melde von denenjenigen Schrifften, in welchen absonderlich davon scheinet gehandelt zu werden: Als da seyn des CHRISTIAN ROSENCREVZ Nuptiæ Chemicæ; RODOPHILI STAVROPHORI, Raptus Philosophicus; des JOSEPHI STELLATI Pegasus Firmamenti, oder Introductio in veterem sapientiam, quæ olim ab Ægyptiis & Persis Magia, hodie vero a venerabili Fraternitate Roseæcrucis Pansophia recte vocatur. CHRIST. STEPH. KAZAVERI Disp. de Rosæcrucianis & c. und dergleichen andere. Ich könnte auch noch beyfügen des AGNOSTI Thesaurum fidei, Speculum Constantiæ, Clypeum veritatis und mehrers, wenn nicht (f) in Exam. Fludd. Philos. art. I. Tom. III. op. | …sociedad se jactaba —ya sea con verdad o falsedad—, se incluía también el arte de transmutar los metales. En verdad, si hemos de otorgar crédito a Petro Gassendo (f), todo ha apuntado en esa misma dirección cuando dice: «La magia, la cábala, la alquimia y la hermandad de los Rosacruces me parecen ser una misma cosa o quimera; y, por tanto, los verdaderos nigromantes, los cabalistas y los hermanos Rosacruces persiguen un mismo objetivo, y todos pertenecen a un mismo arte». Michael Maier, un célebre defensor de los Rosacruces, y Radtichivs Brotoffervs, un enemigo de esta sociedad, confiesan ambos públicamente lo mismo; aquel, ciertamente, en el libro titulado Silentium post clamores; este, por su parte, en el Elucidario majori super reformationem totius mundi F. R. C. Por ahora no haré mención de aquellos escritos en los que parece tratarse de esto de forma particular: como son las Nuptiae Chemicae de Christian Rosencreutz; el Raptus Philosophicus de Rodophili Stavrophori; el Pegasus Firmamenti de Josephi Stellati, o la Introductio in veterem sapientiam, quae olim ab Aegyptiis & Persis Magia, hodie vero a venerabili Fraternitate Roseaecrucis Pansophia recte vocatur. La disertación de Christ. Steph. Kazaveri de Roseacrucianis &c. y otros semejantes. También podría añadir el Thesaurum fidei, Speculum Constantiae, Clypeum veritatis de Agnosti y varios más, si no… (f) in Exam. Fludd. Philos. art. I, Tom. III, op. pag. 249. |
- La condena racionalista de Pierre Gassendi (Petro Gassendo):
- El texto recurre a Pierre Gassendi (nota f), el gran astrónomo y filósofo atomista francés. Gassendi escribió una célebre refutación (Examen philosophiae Fluddanae, 1630) contra el médico hermético inglés Robert Fludd. Gassendi, representando el racionalismo y el mecanicismo científico moderno, despacha de golpe todo el esoterismo renacentista metiendo en el mismo saco a la magia, la cábala, la alquimia y los rosacruces como una «quimera» (Chimeren) o ilusión mental irracional, equiparándolos directamente con los nigromantes o «magos negros» (Schwarz-Künstler).
- El careo entre defensores y enemigos (Maier y Brotoffers):
- Buddeus expone con brillantez que tanto los partidarios como los detractores de la orden rosacruz coincidían en que su doctrina central estaba indisolublemente ligada a la transmutación química y espiritual de la materia:
- Michael Maier (1568–1622): El célebre médico imperial y alquimista (ya mencionado en la página 30) fue el gran apologista de los rosacruces. En su obra citada Silentium post clamores (El silencio tras los clamores, 1617), defendía que tras el revuelo inicial de los manifiestos, la orden había optado por el silencio para proteger sus profundos secretos científicos de los codiciosos.
- Radtichius Brotoffer: Pseudónimo de un autor opuesto a la fraternidad. Su tratado Elucidarius major… (1617) analizaba críticamente la propuesta rosacruz de una reforma general del mundo entero (reformationem totius mundi), acusándolos de ser utópicos o farsantes que utilizaban la promesa del oro químico para desestabilizar la religión y la política vigentes.
- Buddeus expone con brillantez que tanto los partidarios como los detractores de la orden rosacruz coincidían en que su doctrina central estaba indisolublemente ligada a la transmutación química y espiritual de la materia:
- El catálogo de los textos cumbres de la «Fiebre Rosacruz»:
- La segunda mitad de la página es un tesoro bibliográfico que enumera las obras y pseudónimos más famosos que circularon durante la polémica:
- Nuptiae Chemicae (Las Bodas Químicas de Christian Rosencreutz, 1616): Atribuida al teólogo alemán Johann Valentin Andreae. Es la obra literaria fundacional del movimiento, una novela alegórica colmada de simbolismo químico donde el protagonista asiste a unas bodas reales místicas que representan las fases de la Gran Obra alquímica.
- Rodophilus Stavrophorus: Pseudónimo bajo el cual se publicó el Raptus Philosophicus (1619). El propio nombre es un juego de palabras esotérico (Stavrophorus significa «el que porta la cruz»).
- Josephus Stellatus: Pseudónimo del autor del Pegasus Firmamenti (1618), un manifiesto que defendía que la verdadera magia y sabiduría antigua de los egipcios y persas se llamaba ahora rectamente «Pansofía» (sabiduría universal) en manos de la venerable Fraternidad de la Rosacruz.
- Christoph Stephan Kazaver: Buddeus cita la disertación académica de este profesor de la Universidad de Rostock, mostrando que el fenómeno rosacruz llegó a debatirse formalmente en las universidades de la época.
- Agnostus (Irenaeus Agnostus): Pseudónimo masivamente utilizado por el prolífico autor Friedrich Grick, quien publicó una serie de panfletos satíricos y defensivos titulados Thesaurus Fidei (Tesoro de la fe), Speculum Constantiae (Espejo de la constancia) y Clypeum Veritatis (Escudo de la verdad).
- La segunda mitad de la página es un tesoro bibliográfico que enumera las obras y pseudónimos más famosos que circularon durante la polémica:
| Untersuchung von der Alchimie. 61 | Investigación sobre la Alquimia. 61 |
| nicht schon längstis der gelehrten Welt wäre bekannt worden, daß dieser Autor, er mag auch seyn wer er will, solche Sachen bey seiner verstellten Vertheidigung und Lob dieser Gesellschafft, hervorbringe, die ihme keinen geringen Neid erwecket, und bey aller Welt ihn sehr zu prostituiren tüchtig genug gewesen. Es haben zwar die gelehrten Leute, bey der Beschaffenheit dieser gantzen Societät, schon längstens angemencket, und ist auch mit starcken Gründen von GOTHOFREDO ARNOLDO (g) bewiesen worden, daß alles dasjenige, was von der Rosencreutzer-Brüderschafft erzehlet werde, einig und allein beruhe auf einiger sinnreicher Köpffe Gedicht, welches die bösen Gebräuche unserer Zeiten trefflich im Schwang bringen können; so gefället mir auch seine Muthmassung nicht uneben, wenn er meinet, es habe der berühmte Theologus JOH. VALENTINVS ANDREæ dieses ganze Spiel angerichtet. Dann so wohlen aus vielen nicht geringschätzigen Zeugnissen solches kan geschlossen werden, als auch die Gebräuche, Sinn und Schreib-Art, ja so gar auch die Gewohnheit dieses Mannes, vermög welche er der Leute ihre wunderliche Possen auf Satyrische Weise durchzuhecheln gepflogen, nicht wenig damit übereinzukommen scheinet. Es mag sich nun verhalten wie es wolle, so ist doch daraus unterschiedlichen Medicis an die Hand gegeben worden, die Alchemie nebst der Chemischen Pansophia (g) in Histor. Hæres. part. II. lib. XVII. cap. XVIII. | …no fuera desde hace ya muchísimo tiempo conocido por el mundo erudito que este autor, sea quien fuere, saca a relucir tales asuntos en su fingida defensa y elogio de esta sociedad, los cuales le han despertado no poca envidia y han sido más que suficientes para desacreditarlo enormemente ante el mundo entero. En verdad, los hombres eruditos, dada la naturaleza de toda esta sociedad, ya han observado desde hace mucho tiempo, y ha sido además demostrado con sólidos argumentos por Gothofredo Arnoldo (g), que todo aquello que se relata sobre la Hermandad Rosacruz se fundamenta única y exclusivamente en la ficción de algunas mentes ingeniosas, las cuales supieron ponerlo magníficamente en boga debido a las malas costumbres de nuestro tiempo. Asimismo, no me parece desacertada su conjetura cuando sostiene que el célebre teólogo Joh. Valentinvs Andreae orquestó todo este juego. Puesto que esto se puede deducir tanto a partir de muchos testimonios que no son de poco valor, como también a partir de las costumbres, el sentido y el estilo de escribir, e incluso de los hábitos mismos de este hombre, en virtud de los cuales solía criticar las extravagantes necedades de la gente de una manera satírica, lo cual parece coincidir notablemente con este asunto. Sea como fuere en la realidad, lo cierto es que a partir de esto se ha dado pie a diferentes médicos a asociar la alquimia, junto con la pansofía química… (g) in Histor. Haeres. part. II, lib. XVII, cap. XVIII. |
- Gottfried Arnold y la Historia Crítica de las Herejías (Gothofredo Arnoldo):
- El texto cita como autoridad máxima al historiador y teólogo pietista alemán Gottfried Arnold (1666–1714). Su obra monumental mencionada en la nota (g) es la Unpartheyische Kirchen- und Ketzer-Historie (Historia imparcial de la Iglesia y de las herejías, 1699).
- Arnold fue el primer gran erudito en aplicar un método crítico e independiente para analizar las sectas y movimientos místicos. Demostró con «sólidos argumentos» que la Hermandad Rosacruz jamás había existido como una organización física o logia secreta, sino que los manifiestos eran un poema o ficción alegórica («Ficción de algunas mentes ingeniosas» / sinnreicher Köpffte Gedicht) lanzada al mercado para sacudir las conciencias de la intelectualidad de la época.
- Johann Valentin Andreae y la autoría del «Juego» Rosacruz:
- Buddeus respalda plenamente la hipótesis de Arnold: el verdadero autor intelectual que «orquestó todo este juego» (dieses ganze Spiel angerichtet) fue el célebre teólogo luterano alemán Johann Valentin Andreae (1586–1654).
- Andreae era un hombre profundamente piadoso y un humanista brillante. En sus escritos autobiográficos posteriores, confesó que en su juventud había escrito las Bodas Químicas de Christian Rosencreutz como un «juego» literario (ludus). Su objetivo real no era fundar una secta de hacedores de oro, sino utilizar la alquimia como una inmensa metáfora de la purificación espiritual. Quería fundar una sociedad utópica de científicos y teólogos cristianos dedicados a la reforma de la sociedad.
- El estilo satírico y la crítica a las «Necedades» (wunderliche Possen):
- Buddeus demuestra ser un gran crítico literario al analizar la psicología de Andreae. Explica que la autoría de Andreae encaja perfectamente debido a su «estilo de escribir» (Schreib-Art) y a su conocida costumbre de fustigar los vicios de su tiempo (la corrupción de las universidades, la codicia de los príncipes por el oro químico y la rigidez de la Iglesia) de una «manera satírica» (Satyrische Weise).
- Al inventar una hermandad invisible que supuestamente poseía el oro del universo y toda la ciencia médica, Andreae puso un espejo frente a la sociedad europea: miles de personas codiciosas y eruditos soberbios cayeron en la trampa buscando desesperadamente contactar con una orden ficticia, logrando Andreae poner en evidencia las «extravagantes necedades» del mundo barroco.
- El impacto médico y el nacimiento de la Pansofía:
- La última sección conecta el revuelo rosacruz con el desarrollo de la historia de la medicina. A pesar de ser una ficción, la avalancha de panfletos inspiró a una generación de médicos e iatroquímicos (iatroquímica) a fusionar la alquimia de laboratorio con la «Pansofía» (el ideal de un sistema que unificaba todo el conocimiento científico y religioso bajo las leyes de la naturaleza). Esto aceleró la creación de laboratorios farmacéuticos públicos en las universidades alemanas del siglo XVII, demostrando que incluso un mito literario puede tener un impacto real y positivo en el avance de la ciencia empírica.
| 62. Joh. Franc. Buddei | 62. Joh. Franc. Buddei |
| phia mit allem Ernst zu vertheidigen und zu rühmen, unter welchen sonderlich sich hervor gethan der oben angezogene Michael Majer im Buch: Silentium post clamores, welcher auch die Geseze dieser Brüderschafft hat heraus gegeben, unter dem Titul: Themis aurea, hoc est, de Legibus Fraternitatis R. C. Tractatus, quæ earum cum rei veritate convenientia, utilitas publica & privata, nec causa necessaria, evoluuntur & demonstrantur &c. Dieser Sache haben sich gleicherweise gantz ernsthafft in vielen Schrifften angenommen, und sich auch öffentlich zur Chemie und Alchemistischen Weisheit bekennet Robertvs Flvddivs oder à Flvctibvs, Joh. Heidon, Jvlivs Sperbervs, Henricvs Nollivs, obschon die übrigen Medici sich greulich darwider gesezet, vornemlich aber Andreas Libavivs, welcher, ob er gleich selbsten, sehr wohl mit der Chemie umzuspringen wuste, jedennoch alle seine Kräffte, die Rosen-Creuzer zu vertilgen angewendet hat. §. 17. Ob aber jemand unter diesen Rosen-Creuzern das arcanum gehabt, die schlechtern Metallen in Gold zu verwandeln, das ist mir unbekannt. Denn obwohlen keiner von denen, mit dieser Societät treumeinenden Medicis, daran gezweiffelt, daß sie auch hätten sollen Gold machen können. Indessen wird dieses von einigen deutlich zugeeignet dem Theophrasto Paracelso, als einen grossen Wiederbringer der Chemischen Kunst, und gleichsam einen Vater | …[pansofía] química a defenderla y alabarla con total seriedad; entre los cuales se ha distinguido notablemente el arriba citado Michael Majer en su libro Silentium post clamores, quien también publicó las leyes de esta hermandad bajo el título: Themis aurea, hoc est, de Legibus Fraternitatis R. C. Tractatus, qua earum cum rei veritate convenientia, utilitas publica & privata, nec non causa necessaria, evolvuntur & demonstrantur &c. De este asunto se han ocupado de igual modo, con total seriedad, en muchos escritos, y se han declarado públicamente a favor de la química y de la sabiduría alquímica, Robertvs Flvddivs o à Flvctibvs, Joh. Heidon, Jvlivs Sperbervs, Henricvs Nollivs; aun cuando los restantes médicos se opusieron a ello de manera espantosa, fundamentalmente Andreas Libavivs, quien, a pesar de que él mismo sabía manejarse muy bien con la química, aplicó sin embargo todas sus fuerzas para exterminar a los Rosacruces. §. 17. Si alguno de estos Rosacruces poseyó el arcanum [secreto] para transformar los metales comunes en oro, es algo que me resulta desconocido. Pues aunque ninguno de los médicos que simpatizaban de buena fe con esta sociedad dudaba de que ellos debían ser capaces de hacer oro, esto mismo, no obstante, es atribuido claramente por algunos a Theophrasto Paracelso, como un gran restaurador del arte químico y, por así decirlo, un padre… |
Michael Maier y las Leyes de Oro (Themis Aurea): El texto continúa el desglose de la obra del médico imperial Michael Maier. Cita su famoso tratado de 1618, Themis Aurea (La justicia de oro), un texto fundamental donde Maier analiza de manera sistemática las supuestas reglas de comportamiento de la Hermandad Rosacruz. Maier argumentaba que estas leyes demostraban la «utilidad pública y privada» de la orden, defendiendo que sus miembros no buscaban el poder político ni la riqueza personal, sino la curación gratuita de los enfermos mediante medicinas alquímicas.
En el §. 17, el texto introduce el término arcanum (el secreto supremo o la sustancia curativa pura). Buddeus confiesa con prudencia ilustrada que ignora si los rosacruces poseían la transmutación real, pero desvela que la propia hermandad se consideraba heredera directa del conocimiento de Teofrasto Paracelso (1493–1541).
| Untersuchung von der Alchemie. 63 | Investigación sobre la Alquimia. 63 |
| Vater der Rosen-Creuzer. Und wollen sie zwar dieses daher abnehmen, wenn an einem Ort Joh. Oporinvs ein Schüler des Paracelsi schreibet: Er war ein gewaltiger Verschwänder des Geldes, und litte offt so grossen Mangel an solchen, daß ich keinen Heller mehr bey ihme vermerckte. Er hat aber gleich am andern Morgen einen Beutel voll Geld wiederum gewiesen, daß ich mich offt verwundert habe, wo er es doch müsse herbekommen haben. Hermannvs Conringivs (†) urtheilet etwas feindseeliger, als es einem so grossen Manne zustehet, wider Paracelsum, und will unterschiedliches wider dieses Zeugniß einwenden, wenn er sagt: Allein dieses hilfft nichts zur Sache. Denn sein Diener Oporinus, welcher um alle des Paracelsi Thun gewußt, hätte es nothwendig auch wissen müssen, wenn etwas Gold wäre gemachet worden. Mit dieser Antwort aber richtet dieser so gelehrte Mann nichts gutes aus. Denn die Alchemisten pflegen mit Fleiß ihre Kunst zu verheelen: daher auch vom Paracelso sehr wahrscheinlich ist, daß er nur in Abwesenheit seines Dieners diese Verwandlung vorgenommen, damit solcher diese Heimlichkeit nicht erfahren möchte, als welcher er ihn vielleicht nicht würdig geachtet, sintemalen er durch seine Läster-Reden wider den Paracelsum genugsam an dem Tage geleget, daß er der Gunst und Wohlgetwas (c) de Hermet. Med. lib. II, cap. XIII, pag. 386. | …padre de los Rosacruces. Y pretenden deducir esto a partir del hecho de que, en un cierto pasaje, Joh. Oporinvs, un discípulo de Paracelsi, escribe lo siguiente: «Él era un despilfarrador formidable de dinero, y con frecuencia padecía una escasez tan grande de este que yo ya no notaba ni un solo heller en su poder. Sin embargo, a la mañana siguiente mostraba de inmediato una bolsa completamente llena de dinero, de modo que a menudo me maravillaba de dónde diablos tenía que haberlo conseguido». Hermannvs Conringivs (c) juzga de manera un tanto hostil contra Paracelso —más de lo que corresponde hacia un hombre tan grande—, y pretende presentar diversas objeciones contra este testimonio cuando dice: «Sin embargo, esto en nada ayuda al asunto. Pues su sirviente Oporinus, el cual estaba al tanto de todo el quehacer de Paracelso, habría tenido necesariamente que saber también si se hubiera fabricado algo de oro». Con esta respuesta, sin embargo, este hombre tan erudito nada logra demostrar. Puesto que los alquimistas acostumbran a ocultar su arte con total esmero; de ahí que respecto a Paracelso resulte también sumamente probable que realizara dicha transformación únicamente en ausencia de su sirviente, para que este no pudiera enterarse de tal secreto, al no considerarlo tal vez digno de ello; puesto que él [Oporinus], a través de sus discursos calumniosos contra Paracelso, demostró con suficiente claridad en su día que de la gracia y el favor… (c) de Hermet. Med. lib. II, cap. XIII, pag. 386.[51] |
| 64. Joh. Franc. Buddei | 64. Joh. Franc. Buddei |
| gewogenheit seines Herren gar nicht werth zu achten seye. Conringivs fähret fort: Man möchte sagen: woher hätte denn so gleich die Menge geprägten Goldes kommen können, wenn er es nicht von dichten Gold gemachet. Allein der Oporinus hätte es auch wissen müssen. Weil ihm aber nichts das von bewust, daher hat er sich so verwundert. Ich sehe hier abermal keine Ursach, warum Oporinus solches wissen müssen; und hält dieses gar schlechten Stich. Endlich macht er diesen Schluß: Muß er demnach seine Menge Geldes anderst woher genommen haben: nemlich von demjenigen Geber, welchen der Zauberische Mann verehret. Dis heißt aber nicht den Knoten auflösen, sondern gar entzwey hauen. Ich weiß zwar wohl, daß man ihme zauberische und aberglaubische Dinge vorwirfft, dann da er zuerst die Medicos und hernach auch die Theologos gewaltig wider sich erreget, als er ihren Pracht und Unwissenheit, der in ihren Schulen hin und her im Schwang gegangen, etwas hefftiger, als sie vertragen möchten, angetastet, so war es nicht genug die gröbsten Fehler die Paracelsvs an sich hatte zu widerlegen, sondern was man auch von Lästerungen wider ihn hat aufbringen können, das haben die meisten begierig zusammen geklaubet, und auf ihre Nachkommen fortgepflanzet. Es sind zwar einige Stück vorhanden, die was wahrscheinliches mit sich führen und die da scheinen | …de la buena disposición de su señor no era en absoluto digno de estimar. Conringivs continúa: «Uno podría preguntarse: ¿de dónde, si no, habría podido provenir de golpe semejante cantidad de oro acuñado, si este no hubiera sido fabricado a partir de oro denso [transmutado]? Sin embargo, Oporinus habría tenido que saberlo también. Y dado que él nada sabía de ello, por eso se maravillaba tanto». Yo no veo aquí, una vez más, ninguna razón por la cual Oporinus hubiera tenido que saber tal cosa; y este argumento ciertamente se sostiene muy mal. Finalmente, él [Conring] extrae esta conclusión: «Por lo tanto, él tuvo necesariamente que haber obtenido su cantidad de dinero de otra parte: a saber, de aquel dador [el demonio] al cual este hombre propenso a la hechicería veneraba». Esto, sin embargo, no es desatar el nudo, sino más bien cortarlo por la mitad. Yo sé muy bien, ciertamente, que a él se le echan en cara cosas mágicas y supersticiosas; puesto que, al haber encendido con tanta fuerza la ira primero de los médicos, y posteriormente también la de los teólogos contra sí, cuando atacó el orgullo y la ignorancia de estos —la cual andaba muy en boga aquí y allá en sus escuelas— de una manera un poco más severa de lo que ellos podían tolerar, no bastó con refutar los mayores errores que Paracelsvs portaba en sí, sino que todo aquello que se pudo recopilar en materia de calumnias contra él, la mayoría lo recogió con avidez y lo transmitió a su posteridad. Existen, en verdad, algunas piezas [de evidencia] que traen consigo algo verosímil y que parecen… |
Cortar el nudo gordiano (Den Knoten entzwei hauen): Buddeus utiliza una famosa metáfora histórica y filosófica: «Esto no es desatar el nudo, sino más bien cortarlo por la mitad» (den Knoten… gar entzwei hauen). Hace alusión al mito de Alejandro Magno y el nudo gordiano. Acusa a Conring de pereza intelectual y falta de rigor científico: cuando un académico de la Ilustración es incapaz de explicar un fenómeno físico o económico mediante la razón, recurrir a la intervención del demonio o a la brujería es «cortar el nudo», es decir, destruir el problema por la vía rápida en lugar de desatarlo mediante el análisis crítico y de laboratorio.
La fábrica de calumnias de la posteridad (Nachkommen fortgepflantzet): El autor denuncia el linaje de la difamación académica. Explica que, al haber sido Paracelso «un poco más severo de lo que ellos podían tolerar», las universidades tradicionales no se limitaron a debatir o refutar los errores científicos reales que el suizo ciertamente cometió («los mayores errores que Paracelsvs portaba en sí»), sino que sus enemigos «recogieron con avidez» (begierig zusammen geklaubet) cualquier rumor de taberna, acusación de alcoholismo, locura o satanismo, empaquetándolos y transmitiéndolos a las siguientes generaciones de estudiantes para destruir para siempre su reputación. Buddeus rompe esta cadena de desprestigio e invita a juzgar a Paracelso bajo la luz neutral de la evidencia verosímil que se introduce al final de la página.
| Untersuchung von der Alchemie. 65 | Investigación sobre la Alquimia. 65 |
| nen derjenigen Meinung, die dergleichen Dinge ihme vorwerffen, zu behaupten. Dann zu dem Ende des Buchs Philosophia occulta schreibt er: Ein Medicus kann nicht alles dasjenige, was er wissen und können solle auf Academien lernen und erfahren; sondern er muß auch bißweilen die alten Männlein, Zigeuner, Schwarz-Künstler, Marck-Schreyer, alte Bauren und dergleichen besuchen und von ihnen lernen. Dann diese Leute haben von solchen Sachen vielmehr Wissenschafft, als alle Academien: An einem andern Ort, nemlich in præfat. Paragrani & Thesauro Alchemist. sagt er: Er habe aus der Höllen Briefe vom Galeno bekommen, und mit dem Avicenna im Vorhofe der Höllen disputiret wegen seines Auri potabilis, wegen der Tinctura Physicorum, Quinta Essentia, Lapide Philosophorum, Mithridatro, Theriaca &c. Allein, wer diese lezte Reden nur nach dem Wort laut wolte auslegen, der würde dem Paracelso groß Unrecht thun müssen; Galenus wird wohl in der Hölle haben Brief schreiben können, dem Paracelfo solche zuschicken, oder dem in der Hölle liegenden Avicenna wird wohl eine Lust haben können ankommen mit dem Paracelfo von dem Stein der Weisen und Theriac zu disputiren. Was aber das vorhergehende Zeugniß anbelanget, daß solches von der natürlichen magia zu verstehen sey, werden ohne Zweiffel die Schüler und Freunde des Para Fr. Roth-Scholzens Theatr. Chem. I. Theil. | …[parecen] sostener la opinión de quienes le echan en cara semejantes cosas. Puesto que hacia el final del libro Philosophia occulta él escribe: «Un médico no puede aprender y experimentar en las academias todo aquello que debería saber y ser capaz de hacer; sino que, por el contrario, debe visitar a veces a los ancianos, a los gitanos, a los nigromantes, a los charlatanes de feria, a los viejos campesinos y personas semejantes, y aprender de ellos. Puesto que esta gente posee sobre tales asuntos mucho más conocimiento que todas las academias». En otro lugar, a saber, en el prefacio de Paraguani y en el Thesauro Alchemist., dice él: «Haber recibido del infierno cartas de Galeno, y haber disputado con Avicena en el vestíbulo del infierno a causa de su Auri potabilis, a causa de la Tinctura Physicorum, de la Quinta Essentia, del Lapide Philosophorum, del Mithridatio, de la Theriaca, etc.». Sin embargo, quien pretenda interpretar estas últimas palabras puramente según su sentido literal, le haría una gran injusticia a Paracelso; pues difícilmente habrá podido Galeno escribir cartas en el infierno para enviárselas a Paracelso, ni al mismísimo Avicena, que yace en el infierno, le habrá podido entrar el deseo de disputar con Paracelso sobre la Piedra Filosofal y la triaca. Pero en lo que respecta al testimonio precedente, relativo a que tales cosas deben entenderse a partir de la magia naturalis [magia natural], esto lo [sostienen] sin duda los discípulos y amigos de Para… Fr. Roth-Scholzicens Theatr. Chem. I. Theil. |
La defensa ilustrada de Buddeus: La metáfora contra el literalismo: Buddeus demuestra una gran agudeza crítica al defender a Paracelso frente a las acusaciones de satanismo que le lanzaba Conring (vistas en la página anterior). Explica que interpretar las provocaciones de Paracelso al pie de la letra («nach dem Wort-laut») es una «gran injusticia». Para el hombre de la Ilustración, resultaba obvio que Paracelso utilizaba la ironía, la hipérbole y el lenguaje alegórico para escandalizar a sus enemigos académicos. Buddeus concluye que el verdadero trasfondo de su ciencia no era la brujería demoníaca, sino la Magia Naturalis (Magia Natural), una disciplina renacentista legítima que consistía simplemente en comprender y manipular las fuerzas físicas y químicas ocultas en la naturaleza sin recurrir a lo sobrenatural.
| 66. Joh. Franc. Buddei | 66. Joh. Franc. Buddei |
| Paracelsi haben wollen. Doch sind einige Beweißthümer vorhanden, welche den Paracelsvm der Zauberey beschuldigen. Insonderheit beruffen sie sich auf Georgivm Vettermv m als auf dessen Authorität sich auch gründet Thomas Erastvs (u) welcher sagt: Neulich hat mir D. Georg Vetter ein frommer, gelehrter und fleißiger Mann, ein Freund und Schüler des Paracelsi mit Grund der Wahrheit versichert, daß Paracelsus der gottlosen Zauberey sehr ergeben, und gewohnet sey, den Teuffel nicht anders als seinen Hülffs-Genossen zu heissen. Er sagte, ich habe, wenn er truncken gewesen (welches gar offt geschehen) nichts mehrers gefürchtet, als daß er einen hauffen Teuffel, wie er es, um ein Stück seiner Kunst zu beweisen, offt hat thun wollen, möge herzu ruffen, er hat es aber jedennoch auf mein Bitten unterlassen. Als ich ihn, wenn er nüchtern worden, vermahnte, es solle doch solche Dinge, welche Gott hefftig beleidigen, und der Satan seinen Knechten leztlich eine traurige Belohnung davor zu zahlen gewohnet sey, bleiben lassen, hat er geantwortet, er wolle in kurzen solchem Feyerabend geben. Und an einem andern Ort spricht eben dieser Erastvs: (w) Ich habe mit ihme ein und das andermal von unterschiedlichen Dingen conferiret, auch (u) Part II. pag. 2. (w) Part I. pag. 239. | …[los discípulos y amigos de] Paracelso han querido sostener. Sin embargo, existen algunos testimonios probatorios que acusan a Paracelsvm de brujería. En especial, apelan a Georgivm Vetervm, en cuya autoridad se fundamenta también Thomas Erastvs (u), el cual dice: «Recientemente, el doctor Georg Vetter —un hombre piadoso, erudito y diligente, que fue amigo y discípulo de Paracelso— me aseguró con fundamento de verdad que Paracelso estaba sumamente entregado a la impía brujería y que tenía por costumbre llamar al diablo nada menos que su compañero de auxilio. Me dijo que, cuando él estaba ebrio (lo cual sucedía con gran frecuencia), no temía a nada más que a la posibilidad de convocar a un montón de demonios, algo que a menudo pretendía hacer para demostrar una pieza de su arte; sin embargo, a petición mía, terminó por abstenerse de ello. Cuando él recobraba la sobriedad y yo le amonestaba advirtiéndole que debía dejar de hacer tales cosas, las cuales ofendían gravemente a Dios y por las que Satanás acostumbraba a pagar finalmente a sus siervos con una triste recompensa, él respondía que muy pronto le pondría fin a todo esto [le daría el cierre de la jornada]». Y en otro lugar, este mismo Erastvs dice: (w) «Yo he conferenciado con él en una y otra ocasión sobre diferentes asuntos, y también…» (u) Part. II, pag. 2.[52] (w) Part. I, pag. 239.[53] |
Thomas Erastus y la gran campaña antiparacelsiana: Thomas Erastus (Thomas Lüber, 1524–1583) fue un influyente médico y teólogo suizo, profesor en la Universidad de Heidelberg y feroz defensor de la medicina clásica galénica. Erastus escribió una masiva obra de cuatro volúmenes titulada Disputationes de medicina nova Philippi Paracelsi (1572-1573), citada minuciosamente en las notas (u) y (w). Erastus comprendió que para frenar el éxito de los medicamentos químicos de Paracelso no bastaba con discutir de ciencia; era necesario demostrar ante las autoridades eclesiásticas que Paracelso era un hereje y un brujo cuyo conocimiento médico procedía de un pacto con el demonio. Para dar credibilidad a sus acusaciones, Erastus recurrió al testimonio de Georg Vetter (Vetterus), un médico respetado de la época que, a diferencia de Oporinus (que era un simple secretario), había sido un colega cercano, amigo y «discípulo» (Schüler) de Paracelso. Al provenir la acusación del círculo íntimo del médico suizo, el testimonio adquirió un enorme valor judicial e histórico para la posteridad.
El alcoholismo y el control de los demonios: La descripción que Vetter hace de la vida cotidiana de Paracelso es dramática y costumbrista. Confirma el rumor generalizado de que Paracelso sufría de un severo alcoholismo («cuando estaba ebrio, lo cual sucedía con gran frecuencia»). Según Vetter, en mitad de sus borracheras, Paracelso perdía el juicio y se jactaba de poder convocar espíritus y «un montón de demonios» (hauffen Teuffel) para realizar trucos de magia o transmutación delante de sus invitados («para demostrar una pieza de su arte»). El relato muestra a un Vetter temeroso que lograba calmar al médico por la vía del ruego. Vetter describe cómo intentaba reformar moralmente a Paracelso cuando este estaba sobrio («nüchtern»), recordándole el peligro espiritual de sus actos y la máxima teológica de que el diablo siempre paga a sus siervos con una «triste recompensa» (la condenación eterna o la muerte súbita). La respuesta de Paracelso es sumamente enigmática: utiliza la expresión alemana Feierabend geben (que significa textualmente «dar por terminada la jornada de trabajo» o poner fin a una tarea). Paracelso prometía que pronto dejaría atrás esos experimentos oscuros, una frase que los paracelsianos interpretaban como el deseo de un sabio incomprendido de retirarse del mundo, mientras que sus enemigos la veían como la confesión culposa de un hombre atrapado en sus propios delirios mágicos.
Para saber más: Shackelford, Jole, “Early Reception of Paracelsian Theory: Severinus and Erastus”,The Sixteenth Century Journal, 26-1 (1995), 123-135.
| Untersuchung von der Alchemie. 67 | Investigación sobre la Alquimia. 67 |
| auch so gar in Geistlichen und Religions-Sachen; ich habe aber aus allen seinen Reden gar keine Gottesfurcht, wohl aber sehr viel von der Zauberey, welche er, weiß nicht was für eine fürgegeben, gemercket. Diesem gibt Conradvs Gesnervs in dem an Joh. Cratonem geschriebenen Brief Beyfall: Der Theophrastus ist ein gottloser Mensch und ein Zauberer gewesen, und hat mit denen Teuffeln Gemeinschafft gehabt: Der Oporinus, welcher vor diesem zu Basel sein Schüler und Bekannter gewesen, hat wunderliche Händel wegen dieser Teuffels-Gemeinschafft von ihme erzehlet. Und im Büchlein de Chirurgiæ Scriptoribus: Wie ich von des Paracelsi Schüler gehöret, so hat er sich des Satans als eines guten Bekannten bedienet. Zu diesem kommen noch des Andreæ Libavii und andere Zeugnisse, die Hermannvs Conringivs (x) mit grossem Fleiß zusammen getragen. Allein alles dis kommt auf die Treu und Glauben des Vetteri und Oporini an, will man diesen keinen Glauben beymessen, so wird niemand laugnen, daß alles das übrige, was man wider den Paracelsum um der Zauberey halben ihn zu überweisen vorbringet, auf einem schwachen Grund gebauet sey. Man hat die Versicherung, daß nebst denen Rosen-Creuzern, besonders den Florendinvm Valentia (x) de Hermet. Medic. lib. II, cap. IV. pag. 215, 216, & cap. XII. pag. 374, seqq. | …[también] así de claro en asuntos espirituales y de religión; sin embargo, a partir de todos sus discursos, no he percibido en absoluto ningún temor de Dios, pero sí en cambio muchísimo de brujería, la cual él, no sé con qué propósito, manifestaba. A esto le da su asentimiento Conradvs Gesnervs en la carta escrita a Joh. Cratonem: «Ese Theophrastus fue un hombre impío y un brujo, y mantuvo comunión con los demonios; el mismo Oporinus, quien antes de esto fuera en Basilea su discípulo y conocido, ha relatado maravillosos sucesos a causa de esta comunión con los demonios». Y en el librito de Chirurgiae Scriptoribus: «Según he oído de los discípulos de Paracelso, él se servía de Satanás como de un buen conocido». A esto se añaden además los testimonios de Andreae Libavii y de otros, los cuales Hermannvs Conringivs (x) recopiló con gran esmero. Sin embargo, todo esto depende única y exclusivamente de la fidelidad y el crédito de Vetteri y de Oporini; si no se quiere otorgar fe a estos últimos, nadie podrá negar que todo lo demás que se presenta en contra de Paracelso para inculparlo de brujería se encuentra edificado sobre un fundamento sumamente débil. Se tiene la certeza de que, junto a los Rosacruces, especialmente Florentinvm Valen… (x) de Hermet. Medic. lib. II, cap. IV. pag. 215, 216, & cap. XII. pag. 374, seqq.[54] |
La condena de Conrad Gessner (1516–1565). Gesner fue uno de los más grandes polímatas, naturalistas y bibliógrafos de Suiza, famoso por su monumental Historiae animalium. Gessner era un académico de un prestigio científico intachable en Europa. Buddeus cita la correspondencia privada de Gessner dirigida a Johann Crato von Krafftheim (médico de cabecera de tres emperadores del Sacro Imperio). Al ver que un científico de la talla de Gessner llamaba a Paracelso «hombre impío y brujo» (gottloser Mensch und ein Zauberer), los detractores consideraban que el caso estaba cerrado. Sin embargo, Buddeus desvela el truco historiográfico: el propio Gessner confiesa en la carta que su única fuente de información son los rumores que le contó el secretario resentido Oporinus («Oporinus… ha relatado maravillosos sucesos»).
El paso a la identidad de los Rosacruces (Florentinvm Valentin): En la sección final, el tratado regresa al expediente de los Rosacruces del §. 16. Introduce el pseudónimo de Florentinus Valentinus. Este fue uno de los nombres en clave más célebres de la polémica rosacruz, bajo el cual se publicaron tratados fundamentales como el Guia Fraternitatis R. C. (1616). Buddeus utiliza este personaje para demostrar cómo los herederos místicos de Paracelso continuaron utilizando el secreto químico-médico como una herramienta de reforma espiritual, preparando el terreno para el cierre definitivo de su disertación en la siguiente página.
| 68. Joh. Franc. Buddei | 68. Joh. Franc. Buddei |
| tia als welcher in seiner so genannten Rosa florescente den Paracelsum wider den Menapium vertheidiget, noch mehrere gelehrte Leute den Paracelsum aus den Argwohn der Zauberey gesezet haben. (y) Uns ist zwar wenig daran gelegen, ob wir gleich zugeben, daß Paracelsus mit dem Satan eine so genaue Bekanntschafft gehabt, es folgt deswegen doch nicht, daß der Satan ihm eine so grosse Menge Goldes sollte geschaffet haben. Ja da man siehet, daß die meisten, die man für Zauberer hält, in der größten Armut sich befinden, so tragen billig einige noch Bedencken, zu glauben, daß der Satan seine Diener auf eine ausserordentliche Art könne bereichern. Wegen der Kunst Gold zu machen, bey dem Paracelso, stimmet noch das Zeugniß eines Francisci überein dessen Brief Michael Neander in Teutscher Sprach seiner Geographie, der Andreas Libavivs aber in der Lateinischen, seinem andern Buch defensionis Alchemia transmutatoriæ contra Guibertum, einverleibet. Und dieser hat ausdrücklich versichert, daß er zu Basel den Paracelfum bey ein gantz Pfund Quecksilber in Gold habe verwandeln sehen. (z) Was wird wohl zu diesem Conringivs sagen? Er meinet, wenn das wahr wäre, so hätte es ohnmöglich dem Oporino, welcher damals der beste Freund von Paracelso war, können (y) add. Olaus Borrichius in Hermetis Ægyptiorum, & Chemicorum sapientia &c. cap. VIII. S. VI. (z) add. Borrichius l. c. cap. VIII. S. 8. | …tin [Florentinum Valentinum], el cual, en su llamada Rosa florescente, defendió a Paracelso frente a Menapium; así como varios otros hombres eruditos que han liberado a Paracelso de la sospecha de brujería. (y) A decir verdad, poco nos importa si admitimos de inmediato que Paracelso hubiera mantenido una relación tan estrecha con el diablo, puesto que de ello no se deduce en absoluto que el diablo le hubiera tenido que suministrar semejante cantidad de oro. Es más, dado que se observa que la mayoría de los que son tenidos por brujos se encuentran en la más absoluta pobreza, es muy razonable que algunos alberguen serias dudas en creer que el diablo pueda enriquecer a sus siervos de una manera tan extraordinaria. Respecto al arte de hacer oro en el caso de Paracelso, concuerda además el testimonio de un tal Francisci, cuya carta fue incluida por Michael Neander en lengua alemana en su Geografía[55], y por Andreas Libavivs en lengua latina en su segundo libro defensionis Alchemiae transmutatoriae contra Guibertum. Y este último aseguró expresamente que, en Basilea, vio a Paracelso transformar una libra entera de mercurio en oro. (z) ¿Qué dirá ahora Conringivs ante esto? Él opina que, si eso fuera cierto, habría resultado del todo imposible que Oporinus, el cual por aquel entonces era el mejor amigo de Paracelso, lo… (y) Añádase, Olaus Borrichius en Hermetis Aegptiorum, & Chemicorum sapientia &c. cap. VIII. §. VI.[56] (z) Añádase, Borrichius l. c. cap. VIII. §. 8.[57] |
Buddeus lanza un argumento de sentido común demoledor contra teólogos como Conring. Explica que la propia realidad sociológica de la época desmiente que el demonio regale riquezas: históricamente, las personas acusadas de brujería pertenecían a los estratos más marginales, desamparados y hambrientos de la sociedad («se encuentran en la más absoluta pobreza»). Por lo tanto, si Satanás tuviera el poder físico de fabricar oro o transmutar metales de forma extraordinaria («ausserordentliche Art») para enriquecer a sus seguidores, sus siervos serían los hombres más ricos del mundo. Al no ser así, el autor concluye que es absurdo atribuir la riqueza material y las bolsas de monedas de Paracelso a un pacto satánico.
| Untersuchung von der Alchemie. 69 | Investigación sobre la Alquimia. 69 |
| nen unbekannt seyn. Es wäre auch nicht möglich gewesen, daß das Geschrey davon nicht hätte unter dem gemeinen Mann kommen sollen, daß aber weder Oporinus noch andere selber Stadt, was davon vernommen, ist Beweiß, weil weder dieser noch jemand anders unter denen Baßlern was davon gemeldet, ob sie schon den Paracelsum sehr loben. Hat wohl jener Franciscus, fährt er fort, den Neandrum betrügen wollen? Laß es seyn, er habe nicht gewollt. Vielleicht ist er selbst betrogen worden; oder hat vielleicht Paracelsus ein Gold-Pulver andertwerts her bekommen, sintemalen gantz bekannt, daß offt die allerunwissenste dergleichen ohngefähr gemachet, indem es ihnen bißweilen ein gewisser Geist hat können an die Hand geben, als aus dessen Freygiebigkeit der Paracelsus seinen Beutel mit Geld bißweilen auch gespicket zu haben, ich beforget bin. (a) Alleine dis sind solche Muthmassungen, die, wenn man ihnen Glauben zustellet, alle und jede Exempel des in Gold verwandelten schlechteren Metalls werden verdächtig und unwahr machen. Denn es möchte etwas beschaffen seyn wie es wolte, so würde man auf solche Weiß darwider was einwenden können, wenn man dessen Wahrheit wolte verdächtig machen; Eines und mehr anderer Zeugniß wäre nicht genug: Sie hätten können betrogen werden, wenn sie nur nicht vorgehabt andere zu betrügen: Ein Geist aus der Hölle hätte (a) de Hermet. Med. lib. II, cap. XIII. pag. 386. | …hubiera podido serle desconocido. Sería además imposible que el clamor sobre este asunto no hubiera llegado a oídos del hombre común; por lo cual, el hecho de que ni Oporinus ni nadie más en esa misma ciudad haya oído nada al respecto es una prueba evidente, dado que ni este último ni ninguna otra persona entre los habitantes de Basilea ha reportado jamás nada sobre el asunto, por más que alaben efusivamente a Paracelso. «¿Acaso ese tal Franciscus —continúa él— habrá querido engañar a Neander? Sostengamos que no fue su intención. Quizás él mismo fue engañado; o tal vez Paracelso obtuvo un polvo de oro de otra parte, puesto que es bien conocido que a menudo los más ignorantes han fabricado algo semejante por puro azar, al habérselo puesto en sus manos, a veces, un cierto espíritu; y de cuya generosidad sospecho que Paracelso también pudo haber llenado su bolsa de dinero de vez en cuando». (a) Sin embargo, todas estas son meras conjeturas que, de otorgarles crédito, volverían sospechosos e inverídicos todos y cada uno de los ejemplos de metales comunes transformados en oro. Pues sin importar cómo ocurrieran las cosas en la realidad, siempre se podría objetar algo de esta manera si se quisiera poner en duda su veracidad; el testimonio de uno o más testigos no sería suficiente: argumentarían que pudieron haber sido engañados, si es que no tenían la intención de engañar a otros; o bien, que un espíritu del infierno habría… (a) de Hermet. Med. lib. II, cap. XIII. pag. 386.[58] |
Conring intenta restar valor a la carta de Franciscus (mencionada en la página 68) utilizando un criterio historiográfico social: si Paracelso de verdad hubiera transformado una libra entera de mercurio en oro macizo en una ciudad tan importante como Basilea, el rumor se habría extendido de inmediato entre el «hombre común» (gemeinen Mann). Conring argumenta que el silencio de las crónicas municipales de Basilea y la total ignorancia de Oporinus demuestran que el experimento fue una invención o un suceso exagerado por un solo testigo. Al verse acorralado por la honestidad del testigo Franciscus, Conring recurre a una nueva pirueta teórica: sugiere que Franciscus no mintió, sino que fue víctima de una ilusión óptica. Plantea que Paracelso introdujo secretamente en el crisol un «polvo de oro» (Gold-Pulver) obtenido de otra parte para simular la transmutación. Añade una teoría folclórica muy común en la época: que los hombres más ignorantes a veces lograban fabricar oro por puro azar (ohngefähr) porque un «cierto espíritu» (gewisser Geist) se lo entregaba en secreto, sugiriendo que la misteriosa generosidad financiera de Paracelso procedía de estas entidades invisibles y no de su ciencia química.
Buddeus reacciona con severidad ante la argumentación de Conring. Denuncia que este tipo de razonamientos son «meras conjeturas» caprichosas destinadas a destruir cualquier evidencia científica. Explica que si la academia acepta la lógica de Conring, ningún experimento de laboratorio ni hecho histórico podría ser considerado verdadero jamás, ya que frente a cualquier testimonio notarial o presencial siempre se podría inventar la sospecha arbitraria de que el testigo fue engañado, de que quería engañar o de que intervino un fantasma. El escepticismo como obstinación anticientífica: Las líneas finales resumen la gran lección epistemológica del tratado de Buddeus: el escepticismo radical de Conring no es riguroso, sino una trampa retórica. Al negarse a aceptar el testimonio de «uno o más testigos» y preferir atribuir el fenómeno a «un espíritu del infierno» (Ein Geist aus der Hölle), la vieja academia universitaria demostraba que prefería aferrarse a la demonología y a los prejuicios teológicos antes que aceptar los hechos empíricos de la naciente ciencia química, dejando la frase en suspenso justo cuando iba a detallar el papel del demonio en los crisoles de los detractores.
| 70. Joh. Franc. Buddei | 70. Joh. Franc. Buddei |
| hätte können das Gold-Pulver schaffen, und was dergleichen Einwendungen mehr seyn. Muß demnach aller Historischer Glaub noth leiden, und wird nichts so gewiß und auf die Zeugnisse anderer Leute gegründet seyn, welches auf solche Art nicht könnte umgestossen werden. §. 18. Einige wollen nicht weniger den Joh. Arndt einen von unsträfflichen Wandel und erbaren Leben so wohl als von Gelehrsamkeit hochbelobten Geistlichen, sowohl unter die Rosen-Creuzer, als auch unter die Besitzer des Steins der Weisen zählen. Ob aber eines von beyden sich also verhalte, ist fast zu zweiffeln; und sehe ich in der That gar nicht, warum man ihn unter die Rosen-Creuzer rechnen soll, sintemalen er sich niemals zu ihnen gesellet, vielweniger, so viel mir bewust, das Beginnen und Rathschläge dieser wahrhafften oder auch nur ersonnenen Societät öffentlich gelobet. Indessen wollen doch einige aus der besondern Freundschafft welche dieser gute Mann mit dem Joh. Valentino Andreæ gepflogen, schliessen, er müsse dis gantze Spiel gewust, und keinen geringen Wohlgefallen daran gefunden haben. Wiederum wollen einige es daraus behaupten, daß ihme dis grosse Geheimnüß müsse kund gewesen seyn, weil er so ungemein grosse Wohlthaten denen Armen erwiesen habe, daß ohnmöglich seine Güter dazu hätten hinlänglich seyn können, wann er sich nicht anderswerts, nemlich mit | …habría podido proporcionar el polvo de oro, y otras objeciones semejantes por el estilo. De ser así, toda la fe histórica necesariamente padecerá necesidad, y no habrá nada que esté tan firmemente cimentado sobre el testimonio de otras personas que no pudiera ser derribado de semejante manera. §. 18. Algunos pretenden contar igualmente a Joh. Arndt —un clérigo sumamente elogiado tanto por su conducta intachable y su vida edificante como por su erudición— tanto entre los Rosacruces como entre los poseedores de la Piedra Filosofal. Si alguna de las dos cosas es cierta, resulta sumamente dudoso; y en verdad no veo en absoluto por qué deba considerársele entre los Rosacruces, puesto que jamás se asoció con ellos ni, por lo que a mí respecta, alabó jamás públicamente los propósitos y designios de esta sociedad, ya fuera esta real o ficticia. No obstante, algunos pretenden deducir, a partir de la particular amistad que este buen hombre mantenía con Joh. Valentino Andreae, que él debió haber conocido todo este juego y haber hallado no poco complacencia en él. Por otra parte, algunos pretenden sostener que este gran secreto le debió haber sido revelado debido a que realizó tan inmensamente grandes obras de beneficencia hacia los pobres, que resultaba del todo imposible que sus propios bienes hubieran sido suficientes para ello, a menos que se hubiera [ayudado] por otros medios, a saber, con… |
Johann Arndt (1555–1621) y el Cristianismo Verdadero: En el §. 18, el texto introduce a una de las figuras más veneradas y colosales de la iglesia luterana: Johann Arndt. Arndt fue un teólogo y escritor ascético, famoso por su obra maestra Vom wahren Christentum (Sobre el cristianismo verdadero, 1605), considerada el texto fundacional del pietismo alemán. Era un clérigo de una «conducta intachable» (unsträfflichen Wandel) y una profunda espiritualidad mística. En sus escritos, Arndt utilizaba metáforas de la alquimia espiritual (purificar el alma en el crisol de la fe), lo que hizo que tras su muerte los amantes del hermetismo afirmaran que él había sido un adepto real o un miembro de la orden rosacruz. Buddeus descarta esto con sensatez histórica, recordando que Arndt jamás elogió públicamente a dicha sociedad («ya fuera esta real o ficticia»). El texto desvela un sincronismo histórico real y documentado: la estrecha amistad que unía al anciano Johann Arndt con el joven teólogo Johann Valentin Andreae (el creador de las Bodas Químicas y de la ficción rosacruz, visto en la página 61). Como Arndt actuó históricamente como mentor espiritual y protector de Andreae, los críticos de la época conjeturaron que Arndt formaba parte del «juego» (ganze Spiel) literario rosacruz y que le daba su aprobación teológica desde las sombras.
La sección final presenta un fascinante fenómeno sociológico de la Edad Moderna: la sospecha alquímica sobre las fortunas caritativas. Johann Arndt dedicó gran parte de sus ingresos y las donaciones que recibía a financiar «inmensamente grandes obras de beneficencia hacia los pobres» (ungemein grosse Wohlthaten denen Armen). En una época de crisis económica y guerras de religión (como la guerra de los Treinta Años), el flujo masivo de limosnas de Arndt resultaba tan extraordinario que sus contemporáneos calcularon matemáticamente que sus bienes eclesiásticos oficiales eran insuficientes para cubrir tales gastos. La mentalidad de la época concluyó de inmediato que el clérigo debía poseer en secreto la Piedra Filosofal y que transmutaba metales para alimentar a los hambrientos, un misterio financiero que Buddeus continuará analizando en la siguiente página.
Para saber más: Gilly, Carlos: Johann Arndt und die “dritte Reformation“ im Zeichen des Paracelsus, in: Nova Acta Paracelsica, NF 11 (1997), pp. 60-77. Idem, ‘Hermes oder Luther. ‘Der philosophische Hintergrund von Johann Arndts Frühschrift „De antiqua philosophia et divina veterum Magorum Sapientia recuperanda“’, in Frömmigkeit oder Theologie. Johann Arndt und die “Vier Bücher vom wahren Christentum”, herausgegeen von Hans Otto & Hans Schneider (Studien zur Kirchengeschichte Niedersachsens 40), Hannover, V&R unipress, 2007, pp. 163-199.
| Untersuchung von der Alchemie. 71 | Investigación sobre la Alquimia. 71 |
| mit der Kunst der Verwandelung, so grosses Geld und Gut zuweg gebracht hätte: Alleine alle diese, werden vielleicht nicht wissen, was vor ein grosser Gewinn es seye um die Sparsamkeit, und wie leicht es seyn könne, daß durch ein sparsam vergnügtes Leben fromme Leute jederzeit so viel können vor sich bringen, daß sie denen Armen allezeit gutes thun können. Und was es auch seyn mag, so ist das gewiß, daß der Arndt auf die Chemische Philosophie sehr viel gehalten, und des Paracelsi selbst zuweilen in Ehren gedacht. So kann man auch aus seinem Büchlein Mysterium incarnationis betitult, leicht abnehmen, daß er den Stein der Weisen nicht gänzlich verworffen, sondern aus solchen ein Beyspiel der Schöpffung, Wiedergeburt und Heiligung genommen, und insonderheit des Menschen Veränderung, welcher diejenigen, die wollen Wiedergebohrne werden, sich unterwürffig machen müssen, mit der Verwandelung der Metallen verglichen. (b) Daher wird er (c) nebst dem Joh. Gerhardo der nicht weniger ein berühmter Theologus war, unter die Liebhaber der Alchemistischen Kunst gezehlet. Welches ihnen zwar keinesweges kan nachtheilig seyn, weilen man insonderheit weiß, daß beyde sich gar sehr vorgesehen, daß sie die Chemische principia mit denen geistlichen Lehr-Sätzen nicht haben vermischet. §. 19. (b) p. m. 34. 35. (c) Autor Metallurg., Boehm. præfat. add. Arnoldi H. E. Hæres. part. II, lib. XVII, cap. XVIII, §. XXII. | …[ayudado] mediante el arte de la transmutación, con el cual habría obtenido tan grandes sumas de dinero y bienes. Sin embargo, todos ellos ignoran quizás qué ganancia tan inmensa se halla en la moderación y la economía, y cuán fácil resulta que, a través de una vida austera y virtuosa, las personas piadosas logren reunir en todo momento lo suficiente como para poder hacer el bien a los necesitados de manera continua. Sea como fuere en la realidad, lo cierto es que Arndt tenía en muy alta estima la filosofía química, y en ocasiones recordaba al mismísimo Paracelso con gran honor. Asimismo, a partir de su librito titulado Mysterium incarnationis, se puede deducir fácilmente que no rechazaba por completo la Piedra Filosofal, sino que tomaba de ella un ejemplo de la creación, del renacimiento y de la santificación; y, en especial, comparaba la transformación del ser humano —a la cual deben someterse de forma obediente aquellos que deseen ser renacidos— con la transmutación de los metales. (b) Por esta razón, él es contado (c), junto a Joh. Gerhardo —quien fue un teólogo no menos célebre—, entre los amantes del arte alquímico. Lo cual, en verdad, de ningún modo puede resultarles perjudicial, puesto que se sabe con certeza que ambos tuvieron un cuidado extremo en no mezclar jamás los principios químicos con las doctrinas dogmáticas espirituales. §. 19. (b) p. m. 34. 35.[59] (c) Autor Metallurg., Behm. praefat. add. Arnoldi H. E. Haeres. part. II. lib. XVII. cap. XVIII. §. XXII.[60] |
La gran ganancia de la economía doméstica (Sparsamkeit): Buddeus ofrece una brillante y sensata explicación ilustrada para resolver el enigma de la caridad imposible de Johann Arndt de la página anterior. En lugar de recurrir a la Piedra Filosofal para justificar cómo un clérigo alimentaba a miles de pobres, el autor invoca una verdad económica: el poder de la moderación y el ahorro (Sparsamkeit). Explica que una vida austera (sparsam vergnügtes Leben) y libre de lujos superfluos permite acumular un capital excedente constante que, gestionado con virtud, basta para financiar grandes obras de beneficencia sin necesidad de milagros en el crisol.
Por otro lado, el texto confirma que Johann Arndt admiraba profundamente la filosofía química y que recordaba con honor a Paracelso. Aunque las universidades rechazaban a Paracelso por considerarlo un brujo o un rebelde (como vimos en las páginas 64-67), los místicos luteranos valoraban su visión cosmológica: la idea de que Dios actúa como un «Supremo Alquimista» que separó los elementos del caos primordial durante el Génesis.
| 72. Joh. Franc. Buddei | 72. Joh. Franc. Buddei |
| §. 19. Wir wollen aber iezo gewisserer Exempel ingedenck seyn, als an welchen, wie zu keiner, also auch zu unseren Zeiten, nie ein Mangel ist verspühret worden. Es ist schon gleich im Anfang dieser unserer Dissertation Meldung geschehen, von jenen Berliner Alchemisten, welcher weit und breit bekannt gewesen; daher wir auch dasjenige, was von glaubwürdigen Leuten uns von ihme kund gethan worden, hier mit anzuführen, Ursach haben werden. Von Geburt war er ein * Magdeburger, eines Stück-Gießers Sohn, und wurde von seinem Vater, um die Apothecker-Kunst zu erlernen, einem rechtschaffenen Apothecker zu Berlin, mit Nahmen Zorn in die Lehre übergeben. Alleine da er alsbald eine besondere Liebe zur Alchemie bey sich vermercket, so hat er sich die darzu dienliche Bücher, als des Theophrasti Paracelsi, Basilii Valentini und anderer angeschaffet, und solche fleißig durchkrochen. Einsmals trugs sich zu, daß ein Schweizer zu ihm kam, und unter andern, als sie von Alchemistischen Dingen zu reden angefangen, zu ihme sagte, er habe ehedessen davon ein gantz geschrieben Büchlein gehabt, so bald als er solches wieder werde zu Gesicht bekommen, so wolle er es ihme bringen; und hat auch sein Versprechen gehalten; aus diesem Büchlein meinte nun unser Apothecker so viel profitirt zu haben, daß er sich ein * Aus Schleiz in der Graffschafft Reussen, gebürtig, und nicht von Magdeburg. | §. 19. Queremos, no obstante, recordar ahora ejemplos más ciertos, de los cuales, así como en ninguna otra época, tampoco en nuestros propios tiempos se ha percibido jamás una falta. Ya desde el mismo comienzo de esta disertación nuestra se hizo mención de aquel alquimista de Berlín, el cual fue ampliamente conocido por todas partes; razón por la cual tendremos motivo para citar aquí aquello que nos ha sido dado a conocer sobre él por personas dignas de todo crédito. Por nacimiento era originario de Magdeburgo *, hijo de un fundidor de piezas de artillería, y fue entregado por su padre a un boticario honrado de Berlín de apellido Zorn, en calidad de aprendiz, con el fin de aprender el arte de la botica. Mas como de inmediato notara en sí un amor particular hacia la alquimia, se agenció los libros útiles para ello, tales como los de Theophrasti Paracelsi, Basilii Valentini y otros, y los escudriñó con total esmero. Sucedió una vez que un suizo acudió a él y, habiendo comenzado a hablar, entre otros asuntos, sobre temas de alquimia, le dijo: que tiempo atrás había tenido un librito entero escrito sobre ello, y que tan pronto como lo volviera a tener en sus manos, se lo traería; y en verdad cumplió su promesa. A partir de este librito, nuestro boticario consideró haber obtenido tanto provecho que se [sintió en la capacidad] de un… * Nota al pie: Nacido en Schleiz, en el Condado de Reuss, y no de Magdeburgo. |
La red de los oficios químicos (El Fundidor y el Boticario): El texto desvela el trasfondo familiar y técnico del protagonista: hijo de un «fundidor de piezas de artillería» (Stück-Giessers Sohn). Esto es un dato histórico crucial, ya que los fundidores de cañones de la Edad Moderna poseían los secretos metalúrgicos más avanzados en el manejo de aleaciones de cobre, bronce y hierro, así como el control de la temperatura de los altos hornos. Al ser enviado como aprendiz a la botica del maestro Zorn en Berlín, el joven unió el conocimiento metalúrgico familiar con la farmacia práctica: el manejo de ácidos, destilaciones, sales y precipitados. Las boticas de la época eran los verdaderos laboratorios químicos experimentales donde se gestaría la ciencia moderna.
El texto detalla las lecturas obligatorias que alimentaban la mente de los jóvenes químicos del siglo XVIII: los tratados de Paracelso y de Basilio Valentín (el supuesto monje medieval que describió el antimonio). El autor utiliza el verbo alemán arcaico durchkrochen (que significa textualmente «arrastrarse a través de las páginas» o escudriñar con obsesión minuciosa), mostrando el fervor con el que estos artesanos estudiaban los textos herméticos en busca de una clave de laboratorio.
El misterioso suizo y el «Librito Escrito» (geschrieben Büchlein): Reaparece un patrón clásico en la literatura de transmutaciones: la intervención providencial de un extranjero (en este caso, un suizo) que de manera casual entabla conversación en la botica y le regala un manuscrito secreto con recetas prácticas. En la historia real de la alquimia berlinesa de 1701, el joven boticario Johann Friedrich Böttger (que entonces trabajaba en la botica de Berlín de su maestro Zorn) aseguró haber recibido un polvo de proyección y un manuscrito de manos de un viajero griego misterioso llamado Lascaris. Buddeus documenta aquí una variante o caso paralelo de esta misma crónica berlinesa, donde el libro resulta ser el detonante que le permite al boticario dar el salto de la farmacia ordinaria hacia los experimentos de transmutación masiva que conmoverían a la corte de Prusia, dejando la página en suspenso justo cuando el operario se dispone a ejecutar su primera gran obra.
| Untersuchung von der Alchemie. 73 | Investigación sobre la Alquimia. 73 |
| ein besonder Hauß zu mieten, und allerhand experimenta dieser Kunst, ob schon mit höchst beschwerlicher Arbeit, aber doch auch nicht ohne glücklichen Success, zu machen sich unterfangen dörffen. Seine nicht übel gegründete Hoffnung, richtete ihn endlich dermassen auf, daß er sich vorgesetzet auf eine Academie, entweder nach Hall oder Wittenberg, die Medicin daselbst zu studiren, zu gehen, und als vor seinen Abschied von seinem alten Herren zu Gast gebetten worden, hat er ein trefflich Stuck seiner Kunst zurück gelassen, darbey zwey treffliche gelehrte Männer, Herr Winckler und Herr Porst, beyde Geistliche, dieser zu Malchon und jener zu Magdeburg, zugegen gewesen. Als sie nun, wie gemeiniglich zu geschehen pfleget, von unterschiedlichen Dingen zu reden sich beflissen, so kamen sie endlich auch auf einen disputat von der Goldmacher-Kunst. Unserer nicht faul, und unterstehet sich die widrig Gesinnte in der That selbsten zu erweisen. Er nimmt alles zur Hand, was er zu seiner Arbeit nöthig hatte, und als ihm einer 14. Münzen, deren jede 2. Groschen werth war, gegeben, hat er solche, wie gebräuchlich weich gemacht und also zugerichtet, daß sie zu einer zwar braunen aber durchsichtigen massa dem hellem Spieß-Glas nicht uneben, worden, welche er endlich zu einem schlechten Metall gethan, und in das beste Gold verwandelt. Das Metall war nichts leichter worden, und das Gold hielt alle Proben. Ein Stücklein von… | …[de alquilar] una casa particular y atreverse a realizar toda clase de experimentos de este arte, los cuales, aunque con un trabajo sumamente laborioso, se llevaron a cabo no sin un feliz éxito. Su esperanza, no mal fundada, lo alentó finalmente a tal punto que se propuso ingresar a una universidad, ya fuera en Halle o en Wittenberg, para estudiar medicina en ella. Y habiendo sido invitado como huésped por su antiguo maestro antes de su partida, dejó una excelente muestra de su arte, estando presentes dos hombres sumamente instruidos, el señor Winckler y el señor Porst, ambos clérigos, este último en Malchow y el primero en Magdeburgo. Mientras ellos, como suele ocurrir comúnmente, se dedicaban a hablar de diferentes asuntos, llegaron finalmente a entablar una disputa sobre el arte de hacer oro. Nuestro boticario, ni corto ni perezoso, se dispuso a demostrar la verdad del asunto ante aquellos de opinión contraria. Tomó en sus manos todo lo necesario para su trabajo, y habiéndosele entregado unas 14 monedas, cada una de ellas con un valor de 2 groschen, las ablandó según la costumbre y las dispuso de tal modo que se convirtieron en una masa de color marrón pero transparente, no muy diferente al antimonio brillante; la cual, finalmente, arrojó sobre un metal común y lo transformó en el mejor oro. El metal no había perdido nada de su peso, y el oro resistió todas las pruebas. Un pedacito de… |
El salto a la Universidad (Halle o Wittenberg): El texto menciona el deseo del joven de estudiar medicina en Halle o en Wittenberg. Estas dos universidades alemanas eran los centros neurálgicos del saber en la época de Buddeus. Halle, en particular, era famosa por su enfoque empírico y por albergar a figuras de la medicina y la química como Georg Ernst Stahl (creador de la teoría del flogisto). Para un boticario adinerado, obtener el título de doctor en medicina era el paso natural para consolidar su prestigio social.
Para contrarrestar las acusaciones de fraude o ilusionismo, Buddeus introduce a dos testigos de intachable reputación moral: el señor Winckler (pastor en Magdeburgo) y el señor Porst (clérigo en Malchow). En el siglo XVIII, el testimonio de los clérigos luteranos poseía el valor de un acta notarial. Al ser hombres de letras que inicialmente dudaban de la transmutación («de opinión contraria»), su asombro ante el experimento confería una enorme fuerza probatoria al relato.
El fragmento aporta minuciosos detalles técnicos de laboratorio sobre cómo operaba Böttger en Berlín en el año 1701: Las monedas de 2 Groschen: Eran monedas de curso legal de plata de baja ley o vellón. El alquimista las funde y las «ablanda» utilizando sus reactivos secretos. La Masa Marrón Transparente (braunen aber durchsichtigen Massa): El texto describe que las monedas disueltas se transformaron en un compuesto vítreo de color marrón pero translúcido, comparándolo con el Spiess-Glas. En la terminología química antigua, el Spiessglas o Spießglanz hacía referencia al antimonio crudo (sulfuro de antimonio). El antimonio era el reactivo rey en los laboratorios iatroquímicos porque purificaba el oro separándolo de otros metales. El Elíxir de Proyección: Al arrojar esta masa o cal metálica sobre un metal común fundido en el crisol (como plomo o cobre), se producía la precipitación instantánea de un metal noble.
El examen físico del Oro: El peso y las pruebas (Proben): Buddeus destaca dos criterios fundamentales de la metalurgia analítica moderna que el oro obtenido cumplió a la perfección: La conservación del peso: El metal resultante «no había perdido nada de su peso», lo que descartaba que el boticario hubiera quemado o evaporado parte de los componentes para engañar a los presentes. Resistencia a los ensayos (hielt alle Proben): Significa que el oro fue sometido a las pruebas más destructivas de la época: el ensayo por copelación (calentamiento extremo con plomo para oxidar las impurezas) y el ataque con ácido nítrico (aqua fortis). Al resistir estos reactivos, los clérigos y orfebres berlineses dictaminaron que no se trataba de un latón brillante o un engaño visual, sino de oro de la más alta pureza, desatando la fiebre política que obligaría al rey de Prusia a perseguir al boticario para capturar su secreto.
| 74. Joh. Franc. Buddei | 74. Joh. Franc. Buddei |
| von dieser massa, hat er seinen Neben-Jungen, der ehedem mit ihm in einer Apothecken gestanden, geschencket, mit der Erinnerung, daß er solches nur in Quecksilber solle werffen, wenn er kein ander Metall würde zur Hand haben, es ist auch die Sach dem Jungen auf der That wohl ausgeschlagen. Dieses ist von so vieler rechtschaffenen Leuten Zeugniß so bestättiget und gewiß, daß derjenige billig vor Vernunfftloß zu halten ist, welcher es in Zweiffel zu ziehen sich unterstehen wolte. Es ist aber auch von nicht geringerer Würde, das andere experiment dieser Kunst, welches ohnlängst ein Alchemist zu Franckfurt am Mayn an den Tag geleget. Damit aber aller Zweiffel davon möchte benommen werden, so will ich die Worte eines ehrlichen Zeugens des Nicolai Saltzwedelii, der es mit Augen gesehen, mit anführen, als dessen Briefe über diese Sache, mir von einem guten Freund sind communiciret worden. Es kam vor ohngefähr 3. Monaten ein Apothecker, der damals jemand in der Nachbarschafft seine Dienste leisten wolte, zu mir, brachte mit sich eine braune Tinctur, von Geruch fast wie Hirschhorn-Oel, und sagte, diese Tinctur seye ihme von einem Medico, der sein Verwandter gewesen, in der lezten Todtes-Stund zum lezten Pfand seiner Liebe zu ihm gegeben worden; darbey meldende, daß, wenn er von dieser Tinctur würde 4. Tropffen nehmen, so könne er damit ein Quint | …de esta masa, se lo regaló a su ayudante [aprendiz secundario], quien tiempo atrás había trabajado con él en una botica, advirtiéndole que debía arrojarlo únicamente en mercurio si es que no tenía ningún otro metal a la mano; y, en verdad, el asunto le resultó al muchacho sumamente exitoso en el acto. Este testimonio está tan confirmado y es tan cierto por parte de tantas personas honradas, que con justa razón debe ser tenido por falto de razón aquel que se atreviera a ponerlo en duda. Sin embargo, goza de no menor importancia otro experimento de este arte, el cual hace poco tiempo un alquimista expuso públicamente en Fráncfort del Meno. Y para que se disipe toda duda al respecto, citaré las palabras de un testigo honesto, Nicolaus Saltzwedel, quien lo vio con sus propios ojos, tal como sus cartas sobre este asunto me han sido comunicadas por un buen amigo. «Sucedió hace aproximadamente 3 meses que un boticario, el cual deseaba entonces ofrecer sus servicios a alguien en el vecindario, vino a mí y trajo consigo una tintura marrón, con un olor casi idéntico al aceite de cuerno de ciervo [aceite de Dippel]; y me dijo que esta tintura le había sido entregada por un médico, que había sido su pariente, en su última hora de muerte como prenda final de su afecto hacia él; mencionando además que, si tomaba 4 gotas de esta tintura, podría con ello un…» |
El boticario (Johann Friedrich Böttger) le regala un fragmento de su reactivo vitrificado a su ayudante o aprendiz secundario. La advertencia de arrojarlo en mercurio (Quecksilber) caliente refleja el procedimiento estándar de la «proyección» alquímica. El éxito inmediato del muchacho («wohl ausgeschlagen») servía a Buddeus para ratificar que la transmutación no dependía de la magia personal del operador, sino de la composición real y reproducible de la sustancia química.
El autor introduce un caso fresco y contemporáneo ocurrido en la ciudad libre imperial de Franckfurt am Mayn, uno de los centros comerciales y editoriales más importantes de Alemania. Para dar validez legal al hecho, aporta el nombre del testigo ocular Nicolaus Salzwedel (Nicolai Saltzwedelii), cuyas cartas privadas fueron interceptadas o compartidas de forma amistosa en las redes de correspondencia científica de la época.
El enigma del «Aceite de Cuerno de Ciervo» (Hirschhorn-Oel): Salzwedel aporta una valiosísima descripción física y organoléptica del reactivo: una tintura marrón con un olor penetrante idéntico al aceite de cuerno de ciervo (Hirschhorn-Oel). En la historia de la química, este aceite (obtenido mediante la destilación destructiva de huesos, pezuñas y cuernos de ciervo) es sumamente célebre bajo el nombre de Aceite de Dippel. Fue descubierto precisamente en esa misma época (en torno a 1711) por el controvertido médico, alquimista y teólogo pietista Johann Konrad Dippel. Al ser un aceite animal nitrogenado, viscoso y de un olor fétido característico, su mención en el texto nos indica que el boticario de Fráncfort estaba experimentando con los recién descubiertos compuestos orgánicos destilados de la escuela de Dippel.
El secreto en el lecho de muerte (Todtes-Stund): Reaparece el emotivo arquetipo de la herencia médica secreta. El boticario revela que la tintura no la fabricó él, sino que la recibió de un médico pariente moribundo en su «última hora de muerte» (Todtes-Stund) como un legado de amor («letzten Pfand seiner Liebe»). En los siglos XVII y XVIII, los médicos iatroquímicos pasaban décadas perfeccionando remedios secretos en sus sótanos; al sentir llegar la muerte y no querer que el trabajo de su vida se perdiera o fuera confiscado por las autoridades, llamaban a su boticario de confianza para confiarle el frasco con el elíxir concentrado.
| Untersuchung von der Alchemie. 75 | Investigación sobre la Alquimia. 75 |
| Quintlein Bley in Gold verwandeln. Und damit er dieses nicht zum Schein möchte gesagt haben, so hat er das experiment uns zum ein und andernmal gemachet, nachdem er vorher das Bley, über welches er die Tropffen zu allererst gegossen, über einem mässigen Feuer geschmolzen. Er hat mir zugleich erlaubet, daß ich auch solches in meiner Kuchen habe versuchen dörffen, und ist mir glücklich gelungen. Was aber die Güte und Halt dieses gemachten Goldes anbelanget, so hat sich die Marckt auf 23. Carath und 7 1/2 Gran feines Goldes belauffen, wie aus beygelegten Zettelgen zu ersehen seyn wird. Franckfurt am Mayn den 12ten May 1702. Ich sehe demnach nicht was weiter nöthig seye, die Gewißheit solcher Verwandlungs-Kunst zu beweisen. Denn diejenige, welche weiter auf nichts als auf die Wahrheit sehen, werden sich damit leichtlich vergnügen lassen; Denen übrigen aber werden weder diese noch andere, ob schon unwidersprechliche Beweiß-Gründe, nicht genug seyn. Zusatz. Als wir im §. XIX. unserer Dissertation eines Alchemisten aus Berlin gedacht, so haben wir dermalen für gut angesehen, ein und anderes noch hinzuzuthun, was uns wegen seiner von vertrauter Hand ist überschrieben worden: Er hat geheissen „Joh. Fried. Bötticher, aus Schlais | …[un] quintel de plomo transformar en oro. Y para que no pareciera que esto se decía solo de apariencia, realizó el experimento ante nosotros en una y otra ocasión, después de haber fundido sobre un fuego moderado el plomo sobre el cual se habían vertido las gotas en primer lugar[61]. Él me permitió, asimismo, que yo también lo intentara en mi propia cocina, y me resultó exitoso. En lo que respecta a la calidad y ley de este oro fabricado, el marco se ha tasado en 23 quilates y 7½ granos de oro fino, tal como se puede apreciar en las notas adjuntas. Fráncfort del Meno, a 12 de mayo de 1702. No veo, por tanto, qué más sea necesario para demostrar la certeza de tal arte de la transmutación. Pues aquellos que no buscan otra cosa más que la verdad se darán fácilmente por satisfechos con esto; mientras que para los demás, ni estos ni otros motivos de prueba, por más irrebatibles que sean, serán suficientes. Adición. Cuando en el §. XIX de nuestra disertación recordamos a un alquimista de Berlín, hemos considerado oportuno añadir ahora una que otra cosa que nos ha sido comunicada de mano de confianza: Él se llamaba Joh. Fried. Bötticher, de Schlaiz… |
El escepticismo irreductible: Buddeus (o Salzwedel en su carta) introduce una profunda reflexión sobre la psicología de la investigación científica: divide a los hombres entre los que buscan genuinamente la verdad (quienes aceptan las pruebas de laboratorio firmadas) y los escépticos dogmáticos, para quienes ninguna prueba, por más «irrebatible» (unwidersprechliche Beweiß-Gründe) que sea, será jamás suficiente, prefiriendo cerrar los ojos ante los hechos materiales.
La Adición del Editor: Johann Friedrich Böttger (Joh. Fried. Bötticher): En la sección de Zusatz (Adición), el tratado desvela por fin la identidad del misterioso boticario de Berlín del §. 19 (página 72): Johann Friedrich Böttger (cuyo apellido aparece aquí latinizado o escrito como Bötticher), confirmando la corrección de la nota al pie de la página 72 sobre su nacimiento en Schlaiz (Schleiz). Böttger fue el boticario más famoso de Alemania. En 1701, tras realizar la transmutación de Berlín descrita en las páginas anteriores, el rey Federico I de Prusia ordenó arrestarlo para apoderarse de su oro. Böttger huyó al vecino Electorado de Sajonia, pero el príncipe Augusto el Fuerte lo capturó y lo encerró bajo estricta vigilancia en un laboratorio de Dresde, exigiéndole fabricar toneladas de oro para el Estado. Al ser incapaz de producir oro comercial y temiendo por su vida, Böttger unió fuerzas con el científico Ehrenfried Walther von Tschirnhaus y, aplicando sus inmensos conocimientos sobre la vitrificación y la fusión de masas minerales (mencionados en la página 73), descubrió en 1708 el secreto de la Porcelana de Pasta Dura, un Misterio que hasta entonces solo China poseía. Esto dio origen a la célebre Porcelana de Meissen, enriqueciendo al Estado de Sajonia muchísimo más de lo que jamás lo habría hecho cualquier elíxir alquímico, y convirtiendo el fraude de la transmutación en el nacimiento de la industria cerámica europea.
| 76. Joh. Franc. Buddei | 76. Joh. Franc. Buddei |
| „ Schlais in der Graffschafft Reussen gebürtig. „ Nach dem Todt seines Vaters hat sich die „ Mutter, mit einem andern, der damals in „ Magdeburg wohnte, vereheliget. Derjenige „ Schweizer aber, der ihme das Büchlein gelie„ hen, war ein Gewürtz-Krämer. Da er nun „ über diesem Büchlein Tag und Nacht gelegen, „ hat er es endlich so weit gebracht, daß er bald „ darauf das gantze Werck in Versuch zu brin„ gen kein Bedencken getragen. Es hat ihm „ auch nicht an guten Success gefehlet; sinte„ malen er auf Begehren seiner Cammeraden, „ die Prob seiner Kunst zu unterschiedlichen ma„ len dargeleget, und das Ertz und Zinn in das „ beste Silber verwandelt hat. „ Da er aber eine grosse Verhinderung merck„ te, indem, daß er seiner Kunst nicht immerzu „ könnte obliegen, so hat er sich zu einen Empy„ ricum mit Nahmen Sibert heimlich in die Vor„ stadt begeben. Nach 13. Wochen aber, als „ er aus Mangel des Geldes nichts mehr zu se„ tzen können, so hat er von seinem vorigen Her„ ren, um sich mit der Flucht, wegmachen zu „ dörffen, Urlaub genommen, und es auch erhal„ ten. Da er zurück kommen, waren gantz an„ dere Sitten, und anderes Gemüth an ihm zu „ verspühren, also daß er gantz fremd gegen die„ jenigen gethan, derer Vertraulichkeit er vor„ her gepflogen hatte. Nemlichen, wie er vor„ her an eiteln Gespräch und andern Reitzungen „ zum Bösen eine Freude gehabt, so zeigten für „ | …«[Bötticher, de] Schlaiz, nacido en el Condado de Reuss. Tras la muerte de su padre, su madre se casó con otro hombre que por aquel entonces vivía en Magdeburgo. Aquel suizo, sin embargo, que le había prestado el librito, era un comerciante de especias [especiero]. Como él pasara ahora día y noche entregado a este librito, finalmente lo llevó tan lejos que pronto no tuvo reparo alguno en poner a prueba la obra entera mediante experimentos. Y en verdad tampoco le faltó un buen éxito; puesto que, a petición de sus compañeros, presentó ante ellos la prueba de su arte en diferentes ocasiones, y transformó el mineral [cobre/plomo] y el estaño en la mejor plata. Mas como percibiera un gran impedimento en el hecho de no poder dedicarse de manera continua a su arte, se dirigió en secreto a un curandero [empírico] de apellido Sibert en los suburbios. Sin embargo, transcurridas 13 semanas, al no haber podido ver nada más debido a la falta de dinero, pidió permiso a su antiguo maestro para ausentarse, con el fin de poder emprender la huida y marcharse, el cual también obtuvo. Cuando regresó, se pudieron percibir en él costumbres completamente distintas y un ánimo diferente, de modo que se comportaba de manera del todo extraña con aquellos con quienes antes había mantenido familiaridad. A saber, mientras que antes hallaba alegría en las conversaciones vanas y en otras incitaciones al mal, mostraban ahora…» |
El entorno familiar y el padrino ingeniero: El texto detalla que, tras enviudar, la madre de Böttger se casó con un hombre de Magdeburgo. Históricamente, este padrino fue Johann Friedrich Tiemann, un ingeniero militar y experto en fortificaciones. Este dato es crucial para la historia de la ciencia: Tiemann poseía profundos conocimientos sobre la química de la pólvora, la metalurgia de fundición y la geometría, y fue quien introdujo al joven Böttger en el manejo práctico de los hornos y el laboratorio, despertando su vocación antes de enviarlo a Berlín.
La identidad del suizo «Especiero» (Gewürz-Krämer): La página desvela que el misterioso suizo que le entregó el manuscrito en la botica de Berlín (mencionado en la página 72) era un «comerciante de especias» o especiero (Gewürz-Krämer). En los siglos XVII y XVIII, los especieros y los boticarios compartían el mismo gremio comercial, ya que ambos importaban sustancias exóticas de Oriente, resinas, gomas, sales y minerales químicos. Que un comerciante de especias viajero poseyera recetas de laboratorio para «fijar» metales era algo completamente natural en las redes de contrabando técnico de la época.
Las transmutaciones de Plata ante los compañeros: Un detalle histórico sumamente valioso es que, antes de realizar la famosa transmutación de oro ante los clérigos (página 73), Böttger ensayó con la creación de plata fina a partir de estaño y mineral corriente («Zinn in das beste Silber verwandelt»). El estaño era el metal común idóneo para simular plata debido a su color blanco brillante; los alquimistas utilizaban amalgamas de mercurio o adiciones de arsénico para endurecer el estaño fundido y hacerlo pasar por plata de ley ante sus «compañeros» (Cammeraden) de la botica.
El curandero Sibert y el complot de la fuga: El texto describe el momento de crisis: al ser un simple aprendiz de farmacia, Böttger no disponía de tiempo libre ni de intimidad para operar sus hornos en la botica Zorn, por lo que alquiló en secreto un laboratorio clandestino en los suburbios de Berlín propiedad de un «empírico o curandero» (Empyricum) llamado Sibert. Al quedarse sin fondos para comprar más mercurio y carbón («Mangel des Geldes»), Böttger planeó su huida de Berlín. Engañó a su maestro pidiéndole unos días de permiso («Urlaub genommen») con el pretexto de visitar a su familia, pero utilizó ese tiempo para viajar en secreto y contactar con mecenas o adquirir reactivos más potentes.
El cambio psicológico del Adepto: Las líneas finales describen de forma magistral el cambio de personalidad que experimentó el joven tras regresar de su misterioso viaje. Abandonó las «conversaciones vanas» (eiteln Gespräch) y los vicios juveniles para convertirse en un hombre frío, reservado y distante («ganz fremd») con sus antiguos amigos. En la literatura hermética de la época, esta transformación psicológica era el síntoma inequívoco de que el boticario había cruzado la línea: ya no era un simple estudiante curioso, sino que se sabía poseedor de un secreto de Estado multimillonario, lo que disparó las alarmas y las sospechas en la corte prusiana.
| Untersuchung von der Alchemie. 77 | Investigación sobre la Alquimia. 77 |
| Dißmal alle seine Reden und Thaten von nichts, „ als Frömmigkeit, also, daß, wie er in Ver„ änderung der Metallen beflissen war, auch zu„ gleich sein Gemüth mit verändert wurde. Als „ einsmalen die im §. XIX. belobte zwey Geistli„ che Herr Winckler und Herr Porst eingeladen „ wurden, und man von der Alchemie zu reden „ kam, ist Bötticher vom Mittagmahl aufge„ standen, und hat sie gebetten, mit ihm in das obe„ re Zimmer zu gehen. Als er nun ihnen, ihrem „ Gastwirth und seiner Frauen den Tiegel ge„ wiesen, fragte er zugleich, ob sie ihm wolten „ Glauben beymessen? nachdem man ihme ge„ antwortet, es düncke sie ja der Tiegel seye gantz „ leer, so hat er solchen auf das Feuer gesetzt, „ und ihnen ein stücklein Bley 3. Loth schwer ge„ wiesen. Da sie aber lieber wolten Bley aus „ der Apothecken hohlen, und dazu brauchen las„ sen, sagt Bötticher, es seye besser, wenn sie „ 13. Münzen, deren jede 2. Groschen, am Ge„ wicht aber mit einander 3. Loth ausmachen, „ nehmen würden, weilen solche schon gereiniget „ wären. Darauf wirfft er solche in dem Tiegel, „ und als sie zerschmolzen, hat er aus einer sil„ bernen Büchsen den Stein der Weisen vor„ gebracht, welcher wie ein feurig Glaß aussähe, „ in der Grösse den vierten Theil einer welchen „ Nuß ausmachend. Von diesem brach er so „ viel als den halben Theil eines Gersten-Korns „ herab, ließ es in ein Papier wicklen, damit es „ nicht verlohren gieng, und endlich warff er es „ | …«[mostraban] esta vez todas sus palabras y acciones nada más que piedad; de modo que, al igual que se esmeraba en la transformación de los metales, también al mismo tiempo su espíritu se transformó con ella. Cuando en cierta ocasión fueron invitados los dos clérigos elogiados en el §. XIX, el señor Winckler y el señor Porst, y se llegó a hablar sobre la alquimia, Bötticher [Böttger] se levantó de la mesa del almuerzo y les pidió que subieran con él a la habitación de arriba. Habiéndoles mostrado el crisol a ellos, a su anfitrión y a la esposa de este, les preguntó al mismo tiempo si querían otorgarle crédito. Después de que le respondieran diciendo que les parecía que el crisol estaba del todo vacío, lo colocó sobre el fuego y les mostró un pedacito de plomo que pesaba 3 loth. Como ellos prefirieran traer el plomo de la botica y mandar que se usara ese, dijo Bötticher que sería mejor si tomaban 13 monedas, cada una de ellas de 2 groschen, las cuales juntas sumaban un peso de 3 loth, debido a que estas ya se encontraban limpias [purificadas]. Acto seguido, arrojó estas en el crisol y, una vez que se derritieron, sacó de una cajita de plata la Piedra Filosofal, la cual lucía como un vidrio ardiente, teniendo un tamaño que equivalía a la cuarta parte de una nuez. De esta desprendió apenas la mitad del tamaño de un grano de cebada, ordenó que se envolviera en un papel para que no se perdiera, y finalmente la arrojó sobre…» |
La «Conversión» Espiritual del Alquimista: El relato abre describiendo el cambio psicológico definitivo de Johann Friedrich Böttger, señalando que sus palabras y actos reflejaban «nada más que piedad» (nichts… als Frömmigkeit). En la cosmovisión de la época, la transmutación exitosa de los metales requería que el operador estuviera en un estado de gracia y devoción espiritual superior, un concepto heredado de Paracelso y de la alquimia mística que encajaba perfectamente con el entorno pietista del Berlín de principios del siglo XVIII.
El protocolo de seguridad de los escépticos: Los clérigos Winckler y Porst aplican un estricto sentido común experimental para evitar fraudes: Inspeccionan visualmente el crisol caliente para confirmar que está «del todo vacío» (ganz leer), asegurándose de que no contenga dobles fondos de cera con oro oculto. Rechazan el plomo que trae el propio Böttger («que pesaba 3 loth», unos 43 gramos) y exigen, de manera muy precavida, mandar a buscar plomo corriente directamente de los estantes de la botica («Bley aus der Apothecken hohlen»). El uso de las monedas de plata purificada: Para agilizar el experimento y evitar impurezas minerales comunes que alteraran la fundición, Böttger propone una alternativa inteligente: funder 13 monedas de plata de 2 groschen de curso legal, las cuales ya habían pasado por las cecas estatales y estaban «limpias» o refinadas («schon gereiniget»). Esto demuestra la gran destreza de Böttger en el manejo de la metalurgia práctica y las aleaciones monetarias líquidas.
La descripción física de la Piedra Filosofal: El fragmento aporta una de las descripciones visuales más famosas y citadas de la literatura hermética del siglo XVIII respecto al aspecto del elíxir. Böttger lo extrae de una «cajita de plata» (silbernen Büchsen) y el testigo la describe textualmente como un «vidrio ardiente» (feurig Glaß), de un tamaño aproximado a la cuarta parte de una nuez.
La micro-dosificación y el envoltorio de papel: Para ejecutar la transmutación de los 3 loth de metal fundido, el boticario no arroja toda la piedra, sino que rompe una fracción microscópica: apenas la mitad de un grano de cebada (halben Theil eines Gersten-Korns). El detalle de envolver este diminuto fragmento en un pedazo de papel para que el flujo de aire del horno no lo soplara o lo perdiera («damit es nicht verlohren gieng») es un procedimiento real de laboratorio que añade un enorme realismo y verosimilitud a la crónica. La página se interrumpe justo en el clímax químico, cuando el papel con el elíxir es arrojado al metal líquido para iniciar la reacción.
| 78. Joh. Franc. Buddei | 78. Joh. Franc. Buddei |
| „ auf das zerschmolzene Metall, und machte das „ Feuer grösser. Nachdem nun alles wohl vermischt war, hat er die ganze massam in eine „ Waagschale ausgegossen, und darauf ein „ Gold, welches auch dem allerfeinsten weder an „ der Güte noch an der Farbe was nachgegeben, „ vor Augen geleget. „ Von diesem Joh. Friederich Böttiger kan weiter nachgesehen werden, Herrn M. Erdmann Uhsens gelehrter Criticus Tom. III, p. pag. 29. & seqq. Johann Gottfried Meisters Nachricht von Verwandelung der geringen Metallen in bessere 8vo 1726. pag. 8. & seqq. l. c. pag. 39. Petrævs in der Vorrede zu des Basilii Valentini Chymischen Schrifften. Joh. Lvdov. Hannemann. Jason. 4to pag. 32. §. 20. Ehe ich aber dieses fahren lasse, so kan nicht umhin vorher etwas zu gedencken von denen Münzen, die aus dem Chemischen Gold sind gepräget worden; denn diese möchten vielleicht die widrig Gesinnte auf einen bessern Weg bringen können. Und hat dergleichen Münzen schon lang gesammelet, und zum Beweiß der Goldmacher-Kunst, in einer besondern Juristisch Philosophischen Disputation de Nummis quibusdam ex chemico metallo factis angeführet Samvel Reyhervs ein berühmter Jurist. Vornemlich aber zeiget er unter andern Fig. 1. (d) eine goldne Münz, auf dessen einer Seite das Bild (d) cap. I. pag. 3, Fig. 1. | …«[y finalmente la arrojó] sobre el metal derretido, e hizo el fuego más grande. Una vez que todo estuvo bien mezclado, vertió la masa entera en un platillo de la balanza y, acto seguido, presentó ante nuestros ojos un oro que no cedía ante el más fino ni en calidad ni en color». Sobre este Joh. Friederich Böttiger [Böttger] se puede investigar más a fondo en el Gelehrter Criticus del señor M. Erdmann Uhse, Tomo III, p. pág. 29. y sigs[62].; en la Crónica sobre la transformación de metales comunes en otros mejores de Johann Gottfried Meister, formato octavo (8vo), 1726, pág. 8. y sigs., l.c. pág. 39[63]; en el prefacio de Petraeus a los Escritos Químicos de Basilio Valentín[64]; y en el Jazón de Joh. Ludov. Hannemann, formato cuarto (4to), pág. 32.[65] §. 20. Antes de abandonar este asunto, no puedo dejar de mencionar previamente algo acerca de aquellas monedas que han sido acuñadas a partir de oro químico; por cuanto estas bien podrían guiar a los de opinión contraria hacia un mejor camino. Y de tales monedas, coleccionadas ya desde hace mucho tiempo, ha hecho mención el célebre jurista Samuel Reyherus, presentándolas como prueba del arte de los hacedores de oro en una particular disputa jurídico-filosófica titulada De Nummis quibusdam ex chemico metallo factis. Principalmente, él muestra, entre otras en la Fig. I. (d), una moneda de oro en cuyo anverso figura la ima… (d) cap. I. pag. 3, Fig. I.[66] |
El desenlace del crisol de Berlín: El fragmento abre con el clímax de la transmutación de Böttger en 1701. Tras avivar el fuego del horno, el resultado se vierte directamente en el platillo de la balanza («en un platillo de la balanza / Waagschale»), demostrando ante los clérigos que la plata inicial se había convertido en un oro que no desmerecía al metal precioso natural ni en color ni en su densidad y pureza.
Las monedas de Oro Químico como prueba judicial: En el §. 20, Buddeus introduce una estrategia argumentativa brillantísima: si los escépticos no creen en las cartas ni en los testimonios presenciales, deben enfrentarse a las monedas físicas de curso legal que circulaban en las cortes europeas, acuñadas con oro transmutado en los laboratorios estatales. Para los gobernantes y juristas, la existencia de una moneda acuñada con el sello de un príncipe soberano era un testimonio indestructible de que los ensayos de la ceca real confirmaron la pureza absoluta del metal.

| Página sin numerar (r) Descripción e Interpretación de los Grabados | |
| Fig. I. GUSTAV. ADOLPH. D. G. SUEC. GOTH. VAND. R. M. P. F. IN L. DUX ET THON. ET CAREL. DOMINGER. Fig. II. CAREL. DOMINGER. PR. IN L. DUX ET THON. ET. GUSTAVUS ADOLPHUS D. G. SUEC. GOTH. VAND. REX. Fig. V. MON. ARG. CIVI. ERFORD. 1622. NACH DEM ALTEN S. ROT. KORN. Fr. Roth-Scholtzn Theatr. Chem. I. Theil. | Fig. I (Arriba): Moneda de Gustavo Adolfo de Suecia. Anverso (Izquierda): Muestra el perfil laureado del rey Gustavo II Adolfo con armadura barroca. La inscripción en latín reza de forma abreviada: GUSTAVVS ADOLPHVS D[ei] G[ratia] SUEC[orum] GOTH[orum] VAND[alorum] Q[ue] REX (Gustavo Adolfo, por la gracia de Dios, rey de los suecos, godos y vándalos). Reverso (Derecha): Presenta el escudo de armas real rematado con una corona, rodeado por la inscripción de sus títulos territoriales en el Sacro Imperio. Fig. II (Centro): Moneda conmemorativa del árbol y la calavera. Anverso (Izquierda): Exhibe un complejo escudo cuartelado con las armas de las provincias bálticas y escandinavas, rodeado por una inscripción circular en alemán antiguo con caracteres góticos. Reverso (Derecha): Contiene uno de los símbolos alquímicos más célebres de la numismática alemana: un árbol de la vida o cepa que brota directamente de las cuencas de una calavera humana (memento mori). La inscripción superior alude a pasajes bíblicos o divisas herméticas sobre la regeneración de la materia a través de la muerte (putrefacción/nigredo), fechada abajo en el año 1634. Fig. V (Abajo): Moneda de la ciudad de Erfurt (1622). Anverso (Izquierda): Muestra el escudo de armas de la ciudad de Erfurt, caracterizado por la famosa rueda de gules sobre fondo blanco. La inscripción reza: MON[eta] ARG[entea] CIVI[tatis] ERFORD[iae] 1622 (Moneda de plata de la ciudad de Erfurt, 1622). Reverso (Derecha): Exhibe un diseño central idéntico de la rueda heráldica rodeado por una divisa en alemán antiguo con tipografía Fraktur. |
Para los eruditos de la Ilustración como Buddeus, estas monedas eran la prueba física definitiva contra el escepticismo de teólogos como Conring. Argumentaban que las cecas reales de los Estados soberanos empleaban a los maestros ensayadores y orfebres más estrictos del continente, hombres que analizaban cada lingote mediante copelación y ácidos antes de estampar el rostro del rey. Si el metal hubiera sido un latón o cobre dorado falso, las cecas lo habrían rechazado de inmediato por amenazar el crédito financiero del reino. Al ser emitidas como moneda de curso legal, los defensores de la alquimia concluían que el origen transmutatorio del metal era indiscutible.

| Página sin numerar (v) Descripción e Interpretación de los Grabados | |
| Fig. IV. RARIS HÆC UT HOMINIBUS NOTA EST, ITA RARO IN LUCEM PRODIT LAUDETUR DEUS IN ÆTERNUM QUI PARTEM INFINITÆ SUÆ SCIENTIÆ ABIECTISSIMIS SUIS CREATURIS COMMUNICAT. DIVINA METAMORPHOSIS EXHIBITA PRAGÆ XV. IAN. A. MDCXLVIII. IN PRÆSENTIA SACRÆ MAIEST. FERDINANDI TERTII. Fig. III. FRIDERIC. D. G. DUX SAX. I. C. E. I. MONT. A. NUMINE LUMEN SUSCIPIO ET REDEO Fr. Roth-Scholtzn Theatr. Chem. I. Theil. | Fig. IV (Arriba): La célebre medalla de la transmutación de Praga. Anverso (Círculo Superior): Contiene un extenso y solemne texto de agradecimiento teológico en latín que reza textualmente: RARIS HAEC VT HOMINIBVS NOTA EST ARS ITA RARO IN LVCEM PRODIT LAVDETVR DEVS IN AETERNVM QVI PARTEM INFINITAM SVAE SCIENTIAE ABIECTISSIMIS SVIS CREATVRIS COMVNICAT (Así como este arte es conocido por pocos hombres, de igual modo rara vez sale a la luz. Alabado sea Dios por la eternidad, que comunica una parte infinita de su sabiduría a sus criaturas más humildes). Reverso (Círculo Central): Muestra en el centro la figura radiante de la divinidad solar (símbolo del Oro y de Apolo) sosteniendo el caduceo de Hermes, rodeada por una inscripción jurídica prusiana e imperial definitiva: DIVINA METAMORPHOSIS EXHIBITA PRAGAE XV IAN. A[nno] MDCXLVIII IN PRAESENTIA SACRAE MAIEST[atis] FERDINANDI TERTII (Divina metamorfosis exhibida en Praga el 15 de enero del año 1648, en presencia de la Sagrada Majestad de Fernando III). Fig. III (Abajo): Moneda de oro químico de los Duques de Sajonia. Anverso (Izquierda): Muestra el perfil laureado y clásico de uno de los duques de la línea Ernestina de Sajonia. La inscripción circular abreviada reza: FRIDERI[c]VS D[ei] G[ratia] DVX SAX[oniae] I[vliaci] C[cliviae] ET MONT[ium] (Federico, por la gracia de Dios, duque de Sajonia, Jülich, Cléveris y Berg). Reverso (Derecha): Exhibe un grabado de un valor simbólico inmenso. Desde un cielo tormentoso donde brillan el sol, la luna y una estrella de seis puntas (el hexagrama alquímico), desciende un rayo de luz divina («Lumen») que fecunda la Tierra y extrae de las entrañas de una cueva mineral un compuesto químico coronado. La divisa superior e inferior en latín sentencia: A NVMINE LVMEN // SVSCIPTO ET REDEO (La luz proviene de la Divinidad // Lo asumo y regreso [a la Fuente]). |
La gran transmutación imperial de Fernando III (1648): El grabado de la Fig. IV reproduce una de las medallas más valiosas y documentadas del Sacro Imperio Romano Germánico. El 15 de enero de 1648, apenas unos meses antes de la firma de la Paz de Westfalia que puso fin a la guerra de los Treinta Años, un adepto llamado Richthausen (más tarde ennoblecido por el emperador como Barón de Chaos) se presentó en el palacio real de Praga ante el emperador Fernando III de Habsburgo. En presencia del propio monarca y del maestro de la ceca imperial, Richthausen entregó un grano microscópico de polvo purpúreo con el que transmutó instantáneamente varias libras de mercurio líquido en el oro más puro jamás registrado por los tesoreros. Para conmemorar este milagro financiero que salvó las arcas imperiales tras tres décadas de guerra, Fernando III ordenó acuñar esta serie específica de medallas conmemorativas. Mandó grabar de forma explícita la fecha, el lugar y la frase de validación legal: «En presencia de la Sagrada Majestad de Fernando III».
Buddeus y Samuel Reyher utilizaban el texto de esta medalla para aplastar los argumentos abstractos de Hermann Conring. Argumentaban que un emperador de Alemania, rodeado por sus consejeros de Estado, juristas y ensayadores metalúrgicos oficiales, jamás habría permitido que se acuñara una moneda que llevara su propio nombre y un texto que daba gracias a Dios por la «Divina Metamorphosis» de la materia si el suceso hubiera sido un simple truco de prestidigitación. La existencia física de la moneda circulando en los bancos de la época demostraba que la ceca real analizó y validó el metal como oro de ley pura.
| Untersuchung von der Alchemie. 79 | Investigación sobre la Alquimia. 79 |
| Bildnuß Königs in Schweden Gustavi Adolphi mit der Umschriffte: GUSTAV. ADOLPH. D. G. SVEC. GOTH. VAND. R. auf der andern aber das Schwedische Wappen, nebst beygesetzten Characteribus ♄ und ♀ und der Jahrzahl 1634. zu sehen, und hier die Überschrifft zugleich zu lesen ist PR. FINL. DUX ETHON. ET CAREL. DOM. INGERM. Und da über das in unterschiedlichen Schatz-Kästen curiöser Leuts, man solche Münzen mit eben denen Zeichen des ♄ und ♀ findet, so hat Reyhervs das ganze Werck aus des Moncon nysii Itinerario (e) also beschrieben: Es habe nemlich ein Lübeckischer Kauffmann, der seiner Handlung schlecht nachgieng, die Kunst gewust das Bley zu färben und in gutes Gold zu verwandeln, so gar, daß er auch dem König in Schweden, der durch Lübeck gereiset, ein Stück von 100. Pfund dieses Goldes, offerirt, daraus der König nachmals Ducaten prägen lassen, und damit man wissen möge, daß dieses Gold aus dem Bley seye gemacht worden, so habe er das Königliche Wappen mit denen Characteren ♄ und ♀ einfassen lassen. Er zeiget noch mehrere dergleichen Münzen, und unter andern einen doppelten Ducaten mit dem Jahr 1633. bezeichnet, als in welchem der Cörper des Gustavi Adolphi aus Teutschland nach Schweden ist gebracht worden. FIG. II Auf dessen einer fronte zeiget sich ein über Beinen liegendes (e) Part. II. p. 381. | …retrato del rey de Suecia Gustavo Adolfo con la inscripción: GVSTAV. ADOLPH. D. G. SVEC. GOTH. VAND. R. En el reverso, por su parte, se puede ver el escudo de armas sueco junto con los caracteres adjuntos ♃ [Júpiter/Estaño] y ♀ [Venus/Cobre] y el año 1634, leyéndose al mismo tiempo la leyenda superior: PR. FINL. DVX ETHON. ET CAREL. DOM. INGERM. Y puesto que, además de esto, en diferentes cofres de tesoros de personas curiosas se encuentran tales monedas con exactamente esos mismos signos de ♃ y ♀, Reyherus describió la obra entera a partir del Itinerario de Monconys (e) de la siguiente manera: «Sucedió que un comerciante de Lübeck, el cual descuidaba bastante sus negocios comerciales, conoció el arte de teñir el plomo y transformarlo en oro bueno; a tal punto que incluso le ofreció al rey de Suecia, el cual viajaba a través de Lübeck, una pieza de 100 libras de este oro. A partir de este oro, el rey mandó acuñar posteriormente ducados; y para que se pudiera saber que este oro había sido fabricado a partir del plomo, ordenó enmarcar el escudo de armas real con los caracteres ♃ [estaño] y ♀ [cobre]». Él muestra todavía varias monedas semejantes, y entre otras, un doble ducado marcado con el año 1633, año en el cual el cuerpo de Gustavo Adolfo fue trasladado desde Alemania hacia Suecia. FIG. II En uno de sus lados se muestra, sobre unos huesos… (e) Part. II. p. 381.[67] |
| 80. Joh. Franc. Buddei | 80. Joh. Franc. Buddei |
| liegender Menschen-Schedel, aus welchem nicht nur einige Schlangen hervor kriechen, sondern auch ein Weinstock, dessen Zweige voll Trauben hangen, heraus wächset, mit der Umschrift: EZECH. AM XXXVII. CAP. UND AM VI. NOVEMB. 1632. Weiter hinaus stehen diese Worte herum: GUSTAVUS ADOLPHUS D. G. SVEC. GOTH. VAND. RE. Die andere fronte hat in sich das Königliche Schwedische Wappen und die Jahrzahl 1633. nebst denen 2. dazugesetzten Zeichen ☿ und ♀; welches alles folgende Worte einschliessen: DU MENSCHEN-KIND MEINST AUCH DAS DIESE BEINE WID. LEBEN WERDEN. Diese aber werden aussen herum noch umgeben mit diesen Buchstaben: PR. FINL. DVX ETHON. ET CAREL. DOM. INGE. Es zeiget aber die Sache selbst deutlich genug, dass durch dieses Bildnis so wohl als durch die aus der Heil. Schrift genommene Worte, auf keine chemische Geheimnisse, sondern auf die Auferstehung der Todten gezielet werde. Dergleichen auch aus chemisch-gemachten Silber, geprägte Münzen führet REYHERUS noch mehrere an, und würden uns mit derselben Beschreibung nur allzulang aufhalten. (f) Ich kan aber nicht (f) Von allen dergleichen Münzen hat Friederich Roth-Scholtz eine Nachricht, mit allen dazu gehörigen Münzen, in Kupffer gestochen, unterhanden, die ehstens zum Vorschein kommen soll. | …«[en uno de sus lados se muestra, sobre unos huesos] de forma yacente, una calavera humana de la cual no solo salen arrastrándose algunas serpientes, sino que también crece una vid cuyas ramas cuelgan llenas de uvas, con la inscripción: EZECH. AM XXXVII. CAP. VND AM VI. NOVEMB. 1632. Más hacia el exterior se encuentran estas palabras alrededor: GVSTAVVS ADOLPHVS D. G. SVEC. GOTH. VAND. RE. El otro lado contiene en sí el escudo de armas real sueco y el año 1633, junto con los dos caracteres adjuntos ♃ [Júpiter/Estaño] y ♀ [Venus/Cobre]; todo lo cual rodea las siguientes palabras: DV MENSCHEN-KIND MEINST AVCH DAS DIESE BEINE WID. LEBEN WERDEN. [Tú, hijo de hombre, ¿crees acaso que estos huesos volverán a vivir?]. Estas, a su vez, están rodeadas por fuera con las letras: PR. FINL. DVX ETHON. ET CAREL. DOM. INGE. Sin embargo, el asunto mismo demuestra con suficiente claridad que, a través de esta imagen así como por las palabras tomadas de las Sagradas Escrituras, no se apuntaba a ningún secreto químico, sino a la resurrección de los muertos». De monedas semejantes, acuñadas también a partir de plata fabricada por vía química, introduce Reyherus todavía varias más, y nos retrasaríamos demasiado con la descripción de las mismas. (f) Con todo, no puedo… (f) De todas estas monedas semejantes tiene Friedrich Roth-Scholz una crónica en preparación, con todas las monedas correspondientes grabadas en cobre, la cual saldrá a la luz muy pronto. |
El veredicto crítico de Buddeus: Teología frente a Alquimia: El autor introduce una aclaración historiográfica brillantísima. Los alquimistas de la época argumentaban que los símbolos astronómicos de la moneda (♃ y ♀) demostraban que la pieza completa era un manual químico cifrado sobre la «resurrección» o transmutación del plomo. Buddeus, con mentalidad luterana ilustrada, corrige este exceso hermético: sentencia que tanto las imágenes (la vid brotando de la calavera) como las citas bíblicas apuntan de manera clara y principal al dogma cristiano de la resurrección de los muertos («Auferstehung der Todten»). Explica que la Corona sueca utilizó la calavera y el texto de Ezequiel como un homenaje teológico a su rey caído, y que la presencia de los signos de los metales se limitaba simplemente a certificar la procedencia del material en la ceca, sin que toda la iconografía de la moneda debiera interpretarse como una fórmula oculta.
La estrategia comercial y publicitaria de Roth-Scholz (Nota f): La nota al pie (f) vuelve a desvelar el motor comercial del libro. El editor Friedrich Roth-Scholz interrumpe el texto histórico para anunciarle al público que él mismo tiene bajo el tórculo de su imprenta un catálogo especializado en numismática alquímica. Promete una obra colmada de grabados calcográficos detallados («grabadas en cobre / in Kupffer gestochen»), alimentando la enorme curiosidad que existía en el mercado editorial de la década de 1720 en Alemania por coleccionar o estudiar estas raras evidencias físicas de la transmutación estatal.
| Untersuchung von der Alchemie. 81 | Investigación sobre la Alquimia. 81 |
| nicht umhin einen Gothischen, mit gleichen Chemischen Characteren bemerckten Ducaten beyzusetzen, FIG. III. welchen der Welt-berühmte WILHELMUS ERNESTUS TENZELIUS (g) aufweiset. Er trägt nemlich auf der rechten Seite das Bildnuß Friderici I. Hertzogs zu Gotha im Römischen habit gekleidet, mit der Umschrifft. FRIDERICUS D. G. DVX SAX. I. C. ET MONT. Die andere Seite stellet vor ein mit Strahlen umgebenes pentagonum oder Fünffeck, als ein Zeichen der Gottheit, an dessen rechten Seite die Sonne, zur Lincken der Mond zu sehen sind; die Strahlen gehen auf ein Triangul zusammen, und fallen auf einen Adler, welcher mit einer Krone gezieret und auf dem Feuer sitzet, im Munde haltend einen Circul, in dessen Mitte die 3. Chemische Zeichen ☉, ☿, ♀, stehen, Mit der Beyschrifft: A NUMINE LUMEN SUSCIPIO ET REDEO. So gehet auch davon nicht weit ab FIG. IV. die, dem Ferdinando III. zugeeignete Münß, deren Abbildung im Kupfferstich wir hier mit beysetzen, damit wir uns mit derselben Beschreibung nicht länger dörffen aufhalten. (h) §. 21. Fr. Roth-Scholzens Theatr. Chem. I. Theil. (g) in Colloqu. Mensr. A. 1692. pag. 471. u. 6. pag. 808. (h) Joh. Frid. Helvetii Vitulus Aureus gvo Joh. Joach. Becheri Opusc. Chymica rariora gvo Helvetii guldenes Kalb gvo und bey vielen andern autoribus findet man Nachricht von dieser Münße. | …no puedo dejar de añadir un ducado de Gotha marcado con exactamente esos mismos caracteres químicos, FIG. III, el cual es dado a conocer por el mundialmente célebre Wilhelm Ernestus Tenzelius (g). Muestra este, a saber, en su lado derecho, el retrato de Federico I, duque de Gotha, vestido con ropaje romano, con la inscripción: FRIDERICVS D. G. DVX SAX. I. C. ET MONT. El otro lado representa un pentágono o figura de cinco esquinas rodeado de rayos, como un símbolo de la Divinidad, en cuyo lado derecho se encuentra el sol, y a la izquierda se puede ver la luna; los rayos convergen en un triángulo y caen sobre un águila, la cual está adornada con una corona y posada sobre el fuego, sosteniendo en su boca un círculo, en cuyo centro se hallan los 3 caracteres químicos ☉ [Oro/Sol], ♃ [Estaño/Júpiter], ♀ [Cobre/Venus], con la divisa: A NVMINE LVMEN SVSCIPIO ET REDEO. De la misma manera, no se aparta mucho de esto en la FIG. IV la moneda asignada a Fernando III, cuya ilustración en grabado de cobre adjuntamos aquí, para que no tengamos que demorarnos más con la descripción de la misma. (h) §. 21. Fr. Roth-Scholzicens Theatr. Chem. I. Theil. (g) en Colloqu. Mensb. A. 1692. pag. 471. l. c. pág. 808.[68] (h) El Vitulus Aureus de Joh. Frid. Helvetii formato 8vo; Opusc. Chymica rariora de Joh. Joach. Becheri formato 8vo; El Becerro de Oro de Helvetii formato 8vo; y en muchos otros autores se encuentra crónica sobre esta moneda.[69] |
| 82. Joh. Franc. Buddei | 82. Joh. Franc. Buddei |
| §. 21. Allein wenn die Alchemisten ihre Kunst zu defendiren keine wichtigere Beweiß-Gründe, als nur diese Chemische Münßen könnten hervorbringen, so würden sie wahrhafftig schlechte Ehre aufheben. Denn was diejenige mit dem Bildnuß des Gustavi Adolphi bezeichnete Münßen anbelanget, daß nemlich solche aus Chemischen Gold sollen seyn geschlagen worden, so hat schon längsten, der um die Medicin und andere herrliche Wissenschafften höchst meritirte unvergleichliche Mann GEORG WOLFFGANG WEDEL einen solchen Zweiffels-Knoten dargegen gesetzet, daß solchen aufzulösen noch niemand capable gewesen (i), denn erstlichen schliesset er aus Beschaffenheit der Zeiten, daß Gustav Adolph ohnmöglich diese Münßen selbst habe können schlagen lassen, weilen man nicht eine dergleichen Münß findet, welche vor dem 34ten Jahr des siebenden Seculi wäre geschlagen worden, da hingegen so gar die Kinder zu erzehlen wissen, daß Gustav Adolph schon im Monat November des 1632ten Jahres in der Schlacht vor Lützen geblieben; Und doch sagt MONCONNYSIUS der König selbst habe diese Ducaten aus Chemischen Gold schlagen lassen. Ich trage kein Bedencken, noch dieses hinzuzuthun, daß der König in Schweden, niemalen nach Lübeck gekommen, und werden mir auch alle die (i) in analectis ad Ephemer. Natur. Curios. annum quartum & quintum p. 297. 298. | §. 21. Sin embargo, si los alquimistas no pudieran presentar argumentos de prueba más importantes para defender su arte que únicamente estas monedas químicas, en verdad estarían sosteniendo un honor muy pobre. Pues en lo que respecta a aquella moneda marcada con el retrato de Gustavo Adolfo, la cual se afirma que fue acuñada a partir de oro químico, ya desde hace mucho tiempo el incomparable hombre Georg Wolffgang Wedel —sumamente merecedor de reconocimiento en la medicina y en otras espléndidas ciencias— planteó un nudo de duda tal contra ella que nadie ha sido capaz de desatarlo jamás (i). Pues, en primer lugar, él deduce a partir de la naturaleza de los tiempos que es del todo imposible que el mismísimo Gustavo Adolfo mandara acuñar estas monedas; puesto que no se encuentra ni una sola de tales monedas que haya sido acuñada antes del año 34 del siglo XVII, mientras que, por el contrario, hasta los niños saben contar que Gustavo Adolfo ya había perecido en el mes de noviembre del año 1632 en la batalla de Lützen. Y, no obstante, Monconys afirma que el rey en persona mandó acuñar estos ducados a partir de oro químico. Yo no tengo reparo, además, en añadir a esto que el rey de Suecia jamás llegó a entrar en Lübeck; y me darán la razón en esto todos los… (i) en Analectis ad Ephemer. Natur. Curios. annorum quartum & quintum p. 297, 298.[70] |
El anacronismo insalvable de la moneda de 1634: Wedel y Buddeus exponen una contradicción histórica aplastante basada en las fechas de acuñación de las monedas (que vimos en las láminas de grabados previas): El diario del viajero Balthasar de Monconys (página 79) afirmaba textualmente que el rey Gustavo Adolfo de Suecia en persona había recibido el oro químico en Lübeck y había ordenado acuñar los ducados. Sin embargo, todas las monedas físicas reales conservadas en los cofres de los coleccionistas llevan grabada la fecha de 1634 («el año 34 del séptimo siglo»). El hecho político incontestable, conocido «hasta por los niños», es que el monarca sueco murió en combate dos años antes, el 6 de noviembre de 1632, en la célebre batalla de Lützen. Por lo tanto, un cadáver no pudo presentarse en una ceca en 1634 a ordenar ninguna acuñación monetaria.
El desmentido geográfico de Lübeck: Buddeus añade de su propio puño un segundo argumento histórico devastador: el rey Gustavo Adolfo jamás estuvo físicamente en la ciudad de Lübeck durante sus campañas militares en Alemania. Los registros de los movimientos del ejército sueco durante la guerra de los Treinta Años demuestran que el monarca jamás entró en dicha ciudad hanseática, lo que desmantela por completo el núcleo del testimonio del comerciante que Monconys registró en sus diarios de viaje, demostrando que la procedencia «química» del metal era una fábula inventada posteriormente para dar valor a las piezas en el mercado negro de antigüedades.
La devaluación de la numismática alquímica: La página abre con una sentencia demoledora de Buddeus: si los alquimistas solo tienen estas monedas para demostrar la transmutación, «estarían sosteniendo un honor muy pobre» (schlechte Ehre aufheben). El autor demuestra que los símbolos de los metales (♃ y ♀) estampados en las monedas de 1634 por los gobernantes suecos posteriores no celebraban un milagro de laboratorio, sino que formaban parte del complejo programa iconográfico y de heráldica minera báltica de la época, advirtiendo al lector del siglo XVIII que no debe dejarse deslumbrar por las marcas físicas de las monedas sin contrastarlas antes con las actas de la historia política real.
| Untersuchung von der Alchemie. 83 | Investigación sobre la Alquimia. 83 |
| Diejenige, die um seine geführte Thaten etwas wissen, hierinnen Beyfall geben. Daß also diese ganze Erzehlung schon zweiffelhafft genug ist. Der fürtreffliche Mann WEDELIUS setzet noch bey, daß, wenn man die Sache nicht gleich so genau suchen wolte, so stehe doch im Wege eine silberne Münße der Stadt Erfurdt, welche noch zwölff Jahr eher als diese Ducaten, geschlagen, und mit eben denjenigen Characteren ☿ und ♀ bezeichnet worden. Solches aber desto glaubhaffter zu machen, so weiset er einen silbernen Groschen, FIG. V. dessen Abbildung im Kupfferstich vorzuzeigen, wir der Mühe werth geachtet haben. Was aber zu diesen Characteren Ursach gegeben, daß man sie auf diese Münßen gepräget, das erkläret er gantz deutlich. Es sind nemlich um das Jahr 1622. zu Erfurdt zwey Münß-Meister gewesen mit Nahmen Ziegler und Weißmantel, dieser letztere nun, damit er seine eigene, von des andern seinen Groschen unterscheiden könnte, hat er die Zeichen des t und ♀ als Kennzeichen und Merckmahle der Güte seiner Groschen, noch darzu gepräget; Daher man zweyerley Erfurdter Groschen, die eine ohne, und die andere mit den Characteren des t und ♀ bezeichnet sehen wird, davon die letzteren vor besser als die ersteren gehalten werden. Ja es wissen einige, und ist auch durch glaubwürdiger Leute Zeugniß bekräfftiget worden, daß vor diesen Münß-Meistern F 2 stern | …«[todos los] que tengan algún conocimiento sobre las hazañas por él realizadas, me darán la razón en esto. Por lo tanto, toda esta narración resulta ya de por sí bastante dudosa. El excelente hombre Wedelius añade todavía que, si se quisiera investigar el asunto con total precisión, se interpone en el camino una moneda de plata de la ciudad de Erfurt, la cual fue acuñada nada menos que doce años antes que estos ducados, y que fue marcada exactamente con esos mismos caracteres ♃ [Júpiter/Estaño] y ♀ [Venus/Cobre]. Y para hacer esto aún más creíble, él muestra un groschen de plata, FIG. V, cuya ilustración en grabado de cobre hemos considerado digna del esfuerzo presentar. Pero lo que dio motivo a estos caracteres para que se estamparan en dichas monedas, es algo que él explica con total claridad: resulta que, hacia el año 1622, hubo en Erfurt dos maestros de la ceca llamados Ziegler y Weißmantel; este último, para poder distinguir sus propios groschen de los del otro maestro, mandó estampar además los signos de t y ♀ como distintivos y marcas de la calidad de sus monedas. Por esta razón, se ven dos tipos de groschen de Erfurt: unos sin ellos, y otros marcados con los caracteres de t y ♀, de los cuales estos últimos son tenidos por mejores que los primeros. Es más, algunos saben, y ha sido además confirmado por el testimonio de personas dignas de crédito, que antes de estos maestros de la ceca…» |
El mercado monetario y la preferencia del público: El texto describe un fenómeno de economía práctica: el mercado financiero de Erfurt aprendió a distinguir rápidamente los dos tipos de groschen. Las monedas firmadas con los signos planetarios por Weißmantel pasaron a ser consideradas por los comerciantes como «mejores y más puras» (vor besser als die ersteren gehalten) que las de su rival. Los alquimistas de las décadas posteriores, al ver estas extrañas marcas astronómicas en las monedas antiguas de los cofres, asumieron erróneamente que celebraban un milagro de transmutación de laboratorio, cuando en realidad eran el fruto de una disputa de control fiscal entre dos funcionarios municipales. Al cerrar la página, Buddeus deja claro que la numismática alquímica es un castillo de naipes edificado sobre malentendidos históricos y falta de investigación en las actas de las cecas estatales. Al demostrar que las marcas de las monedas tenían una explicación puramente burocrática y comercial, la Ilustración asestaba un golpe mortal a la credibilidad de la alquimia tradicional, abriendo el camino definitivo hacia el nacimiento de la química analítica moderna.
| 84. Joh. Franc. Buddei | 84. Joh. Franc. Buddei |
| stern zu Erfurdt, noch ein anderer gewesen, der sich eben dieser Kennzeichen bedienet. (k) Da nun Gustav Adolph gestorben, und die Schwedische Generals die Münz von Sedin nach Erfurdt verleget, so haben sie zugleich demselben Münz-Meister ihre Schwedische Münzen zu schlagen aufgetragen, welcher das Zeichen ☿ und ♀ beyzuprägen in Gewohnheit hatte. Daher die Ursach nun am Tage, warum nach des Gustavi Adolphs Todt, diese Münzen aufkommen, die nebst seinem Bildnuß zugleich auch diese chemische Character præsentiret. Es möchte zwar gerne SAMUEL REYHER ein und anderes dagegen einwenden, aber es machet die Sache lang noch nicht aus. Dann erstlich, dass schon vor dem vier und dreyßigsten Jahre des verflossenen Seculi, dergleichen Münzen wären geschlagen worden, will er mit dem Exempel derjenigen Münz, welche wir unter der FIG. II. angezeiget, darthun, welches aber nicht zulänglich ist; sintemalen nur allzubekannt, und er selbst gestehet, dass dieser Schau-Pfenning erst nach dem Todt des Gustav Adolphs sey geschlagen worden. Wie kan denn nun MONCONNYSIUS behaupten, dass der König selbst solle befohlen haben, diese Münzen zu prägen? Auf den andern Zweiffels-Knoten, den man ihm machet, dass nemlich der König in Schweden, niemals durch Lübeck gekommen, antwortet er, dass solcher zwar von grösse (k) Tenzelius in Monatl. Unterred. A. 1692. p. 468. | …«[maestros de la ceca] de Erfurt, hubo todavía otro que asimismo se sirvió de estos distintivos». (k) Como quiera que Gustavo Adolfo había fallecido, y los generales suecos trasladaron la ceca desde Stettin [Sedin] hacia Erfurt, encomendaron al mismo tiempo a dicho maestro de la ceca la tarea de acuñar sus monedas suecas, el cual tenía por costumbre estampar los signos de ♃ [Júpiter/Estaño] y ♀ [Venus/Cobre]. De ahí que la causa se halle ahora a plena luz del día de por qué, tras la muerte de Gustavo Adolfo, surgieron estas monedas que, junto con su retrato, presentan al mismo tiempo estos caracteres químicos. Bien es verdad que Samuel Reyher querría objetar una que otra cosa en contra de esto, pero con ello ni mucho menos logra resolver el asunto. Pues, en primer lugar, él pretende demostrar que antes del año treinta y cuatro del siglo pasado ya se habían acuñado monedas semejantes, queriendo probarlo con el ejemplo de aquella moneda que mostramos bajo la FIG. II; lo cual, sin embargo, resulta del todo insuficiente, por cuanto es de sobra conocido, y él mismo lo confiesa, que esta moneda conmemorativa [Schau-Pfenning] fue acuñada recién después de la muerte de Gustavo Adolfo. ¿Cómo puede, entonces, afirmar Monconys que el rey en persona habría ordenado acuñar estas monedas? Al segundo nudo de duda que se le plantea, a saber, que el rey de Suecia jamás llegó a pasar por Lübeck, él responde diciendo que tal cosa es, ciertamente, de gran… (k) Tenzelius in Monatl. Unterred. A. 1692. P. 468.[71] |
La logística militar sueca y el traslado de la Ceca: El texto desvela el verdadero engranaje administrativo de la guerra de los Treinta Años. Tras la muerte del rey Gustavo Adolfo en la batalla de Lützen (1632), los generales suecos asumieron el control del ejército y de los territorios ocupados en Alemania. Por razones de seguridad y estrategia militar, decidieron trasladar la ceca del ejército (Münze) desde Stettin (en latín Sedinum, escrito en el texto como Sedin) hacia la estratégica ciudad fortificada de Erfurt. Al llegar allí, contrataron los servicios del maestro de la ceca local en activo —Herr Weißmantel—, quien, tal como se analizó en la página anterior, tenía la costumbre fija («en Gewohnheit hatte») de firmar todas sus cuños con los símbolos heráldicos de ♃ y ♀.
La causa a plena luz del día (Ursach nun am Tage): Buddeus expone el desenlace con una enorme claridad ilustrada. Las famosas monedas de 1634 que llevaban el rostro del difunto rey Gustavo Adolfo y los misteriosos signos planetarios de la alquimia no celebraban ningún milagro de laboratorio. Eran simplemente monedas póstumas y conmemorativas mandadas hacer por sus generales. Llevaron esos signos porque el funcionario alemán que talló los troqueles en Erfurt colocó sus marcas comerciales habituales de control de calidad.
La caída del contraargumento de Samuel Reyher: El jurista Samuel Reyher (defensor de la procedencia alquímica del metal) intentó salvar su teoría argumentando que existían monedas con dichos símbolos previas a 1634, recurriendo al talero fúnebre de la FIG. II (la famosa moneda de la calavera y el árbol de la página 80). Buddeus deshace el argumento de Reyher recordándole una contradicción flagrante: el propio Reyher admitía en sus libros que esa pieza era un Schau-Pfenning (una medalla o moneda de exhibición/conmemorativa) acuñada expresamente después del entierro del rey. Por tanto, no servía como prueba de que el rey hubiera manejado ese oro en vida.
El colapso del testimonio de Monconys: El veredicto final arrastra al diario de viajes del diplomático francés Balthasar de Monconys. Si está demostrado por las actas de la ceca que las monedas se acuñaron póstumamente por orden de los generales en Erfurt, la crónica de Monconys —que aseguraba que el rey en persona había recibido el oro químico de manos de un mercader en Lübeck y había dictado el diseño— queda desenmascarada como una fábula o rumor de viajeros completamente falsa.
| Untersuchung von der Alchemie. 85 | Investigación sobre la Alquimia. 85 |
| grösserer Wichtigkeit seye, jedoch spreche er: Daß daraus nichts anders könne geschlossen werden, als daß der Apothecker zu Regenspurg sich an dem Nahmen der Stadt, in welcher dem König solches Gold übergeben worden, gestossen. Sintemalen, sagt er, man es noch zur Gnüge bey denen Thüringern vernehmen werde, daß sich solches zu Erfurdt, als wohin der schon offt gerühmte und niemals genug zu rühmende König gekommen, habe zugetragen, denn sie sagen, daß ein gewisser Bürger daselbst, der mit dem Goldmachen wohl habe können umgehen, dem König 300000. Ducaten gegeben habe. Und dieses scheinen nicht wenig zu bestätigen, die kurtz vorher beschriebene Erfurdter Münzen, mit ihrem Zeichen ☿ und ♀ Laß es aber seyn, daß diese Erzehlung von dem Argwohn der Unwahrheit, durch den vorgeschützten grossen Fehler, da an statt Erfurdt, Lübeck sey gesetzet worden, frey werde, so kan doch die herum gehende Rede der Thüringer gar wenig dazu machen, daß jemand solche Sach für gewiß glauben sollte. Und da noch über das die Münzen mit solchen Characteren, lang vor des Königs Ankunfft in Thüringen sind geschlagen worden, und glaubhaffte attestata vorhanden, daß die Münz-Meister solche Merckmahle gebrauchet, so fället alles das, was man auch von jenem Erfurdtischen Alchemisten sagen mag, auf einmal übern Hauff | …[ciertamente, no es] de gran importancia; sin embargo, él [Reyher] dice: que de ello no se puede concluir otra cosa sino que el boticario de Ratisbona [Regenspurg] se confundió con el nombre de la ciudad en la cual le fue entregado semejante oro al rey. Puesto que, según afirma, todavía se puede escuchar con suficiente claridad entre los habitantes de Turingia [Thüringern] que este suceso tuvo lugar en Erfurt —adonde llegó el ya a menudo elogiado y nunca bastante alabado rey—, pues ellos dicen que un cierto ciudadano de allí, que sabía manejarse muy bien con el arte de hacer oro, le entregó al rey 300 000 ducados. Y esto parece confirmarse notablemente por aquellas monedas de Erfurt descritas poco antes con sus signos ♃ [Júpiter/Estaño] y ♀ [Venus/Cobre]. Pero aun admitiendo que esta narración quede libre de la sospecha de falsedad mediante el pretexto de este gran error (por el cual se habría colocado a Lübeck en lugar de Erfurt), esto apenas contribuye a que alguien deba creer tal asunto como cierto basándose solo en los rumores que circulan entre los turingios. Y dado que, por encima de todo, aquellas monedas con tales caracteres fueron acuñadas mucho antes de la llegada del rey a Turingia, y existen atestados fidedignos de que los maestros de la ceca utilizaban tales marcas, todo aquello que se pueda decir sobre aquel alquimista de Erfurt se viene abajo de un solo golpe |
La pirueta geográfica de Samuel Reyher (Ratisbona y Erfurt): El texto expone la débil defensa que el jurista Samuel Reyher intentó articular para salvar el testimonio del viajero Monconys (visto en las páginas 79 y 84). Al demostrarse que el rey Gustavo Adolfo jamás estuvo en Lübeck, Reyher argumentó que la fuente original (un boticario de Ratisbona) simplemente cometió un lapsus lingüístico y confundió el nombre de la ciudad hanseática con el de Erfurt, la capital de Turingia donde los suecos sí tuvieron su base militar.
La inflación de las cifras en el rumor popular turingio: Buddeus analiza críticamente la tradición oral de la región de Turingia. Mientras que las primeras crónicas de Monconys hablaban de un regalo de 100 libras de oro (unos 45 kilos), el rumor popular de los turingios ya había inflado la cifra de forma fabulosa hasta los 300 000 ducados (más de una tonelada de oro puro). El autor advierte que la «fama que circula» (herum gehende Rede) entre el vulgo no posee valor de prueba científica ni documental para el mundo académico.
El anacronismo definitivo: Monedas previas al Rey: El golpe de gracia a la teoría del oro químico de Erfurt se asesta mediante la cronología numismática cruzada. Buddeus recuerda el hecho irrebatible que descubrió el médico Wedel en la página 83: las monedas de Erfurt con las marcas planetarias de ♃ (estaño) y ♀ (cobre) se acuñaron en el año 1622, es decir, mucho antes de que el rey Gustavo Adolfo de Suecia cruzara el mar Báltico e invadiera Turingia.
El colapso del mito (Übern Haufen fallen): El autor utiliza la expresiva frase alemana «auf einmal übern Haufen fället» (se cae de golpe o se viene abajo por completo). Al existir actas y «atestados fidedignos» (glaubhaffte Attestata) que demuestran que los ensayadores de la ceca alemana (como el maestro Weißmantel) usaban esos signos como marcas comerciales de control de calidad una década antes de la guerra, el supuesto origen alquímico de esas monedas queda científicamente desmantelado. El capítulo cierra demostrando que el «oro químico» del Estado sueco fue solo un espejismo nacido de la burocracia monetaria y la fantasía popular.
| 86. Joh. Franc. Buddei | 86. Joh. Franc. Buddei |
| Hauffen. Am allermeisten gefällt mir die Redlichkeit Herrn D. WEDELS unvergleichlich wohl, als welcher frey gestehet, daß auf solche Weise die Alchemisten sich schlecht werden helfen können: Was aber von dem gantzen Werck zu halten sey, das entdecket er mit kurtzen, in seinem überaus gelehrten Programmate de Nummis caduceatis, mit folgenden Worten: (l) Daß man aber auch auf neuern Münzen das Zeichen ♀ finder, gleichwie auf einigen Ducaten des Königs in Schweden GUSTAVI ADOLPHI hochseeligst- und glorwürdigsten Andenckens, die so wohl nach seinem Todt, als auch besonders von grösser und kleineren Sorten in der Stadt Erfurdt sind geschlagen worden, das Zeichen des ☿ zusehen, wie auch auf zweyerley Silber-Münzen des Ludwig Gustavs, Grafens von Hohenlohe, so muß man eben nicht meynen, daß solche deswegen wären also bezeichnet worden, als ob sie von solchen Gold oder Silber seyn herkommen, das mit Chemischer Kunst aus einem schlechtern Metall gemachet worden seye. Fürwahr wenn kein grösserer Grund solcher Kunst vorhanden, so würde dieser allzuschwach seyn, der nur auf blosen Willkühr eines Münz-Meisters, oder auf andern vor sich sonst erdichteten Kennzeichen beruhet. Was nun aber die Münz FRIDERICI I. Her (l) Exercitat. Medico Philolog. Dec. VI. Exercit. V. pag. 31. | …[de un solo] golpe. Por encima de todo, me complace incomparablemente la honestidad del señor doctor Wedel, quien confiesa libremente que, de esta manera, los alquimistas difícilmente podrán ayudarse [a defender su arte]. Lo que se debe sostener de la obra entera, él lo descubre brevemente en su excelso y erudito programa de Nummis caduceatis, con las siguientes palabras: (l) «El hecho de que también en monedas más recientes se encuentre el signo ♀ [Venus/Cobre], al igual que se puede ver el signo ♃ [Júpiter/Estaño] en algunos ducados del rey de Suecia Gustavo Adolfo, de altísima y gloriosa memoria —los cuales fueron acuñados tanto después de su muerte como, en especial, en denominaciones mayores y menores en la ciudad de Erfurt—, así como en dos tipos de monedas de plata de Ludwig Gustav, conde de Hohenlohe; de ningún modo debe hacernos pensar que estas fueron marcadas por esa razón, como si procedieran de aquel oro o plata que hubiera sido fabricado mediante el arte químico a partir de un metal inferior. En verdad, si no existiera un fundamento mayor para tal arte, este resultaría demasiado débil si solo dependiera del mero arbitrio de un maestro de la ceca, o de otros distintivos inventados por sí mismos». Pero en lo que respecta ahora a la moneda de Federico I, duque… (l) Exercitat. Medico Philolog. Dec. VI, Exercit. V. pag. 31.[72] |
La alabanza a la honestidad de Georg Wolfgang Wedel: Buddeus elogia abiertamente la integridad intelectual de Wedel («Honestidad del señor doctor Wedels»). Wedel no era un enemigo acérrimo de la química; al contrario, era un médico iatroquímico que creía en la posibilidad teórica de la transmutación. Sin embargo, su rigor como científico le impedía aceptar pruebas falsas. Buddeus aplaude que Wedel sea capaz de admitir con valentía que la numismática báltica era un argumento inútil que los alquimistas debían dejar de usar si no querían poner en ridículo su propia disciplina.
El nuevo contraejemplo: Los Condes de Hohenlohe: Para rematar el argumento y demostrar que esto era una práctica burocrática común en Alemania, Wedel y Buddeus introducen un nuevo ejemplo: las monedas de plata de Ludwig Gustav, conde de Hohenlohe (1634–1697). Los condes de Hohenlohe también acuñaron monedas con signos planetarios en sus territorios de Franconia. Al igual que ocurrió en Erfurt, los alquimistas afirmaban que el conde poseía el secreto de la Piedra Filosofal. Wedel demuestra que, una vez más, se trataba simplemente de marcas de control de los ensayadores de la ceca del condado para certificar la ley y pureza de la plata en el mercado, repitiendo el mismo patrón administrativo.
El arbitrio del Maestro de la Ceca frente a la Ciencia: La frase final de Wedel resume a la perfección el colapso de la numismática hermética: fundar la realidad de una ciencia natural basándose únicamente en el «mero arbitrio de un maestro de la ceca» (blosen Willkühr eines Münz-Meisters) o en distintivos heráldicos e industriales inventados por los funcionarios («erdichteten Rennzeichen») es un error metodológico infantil.
| Untersuchung von der Alchemie. 87 | Investigación sobre la Alquimia. 87 |
| Hertzogs zu Gotha, wie auch diejenige, welche dem Kayser FERDINANDO III. überreichet worden, anbelanget, so werden solche niemand sonderlich zu schaffen machen, sintemalen die Sache selbsten genug erweiset, daß solche zu Lob und Ruhm, der Chemie seyn geschlagen worden; ob sie aber aus Chemischen Gold gemacht seyen, muß man vorher mit wahrhafften Gründen beweisen. §. 22. Ich würde unaufhörlich zu thun haben, wenn ich alle Exempel und Beweiß-Gründe wolte hervor suchen, die da von der Goldmacher-Kunst handeln, und wegen welcher man viel Redens zu haben pfleget. So wüßte ich auch nicht zu was Nutzen? Denn wenn ich gleich viel hundert tausend Exempel und Experimenta würde darstellen, so würden doch solche die Feinde der Alchemie verwerffen, solten sie auch weiter nichts darwider aufbringen können, als daß sie nur sagen: Ich glaube es nicht. Allein ich halte davor, daß, wie diesen Leuten die Freyheit nicht zu glauben durchaus nicht benommen ist, also werden sie mir auch gestatten, nur so lang zu glauben, daß allerdings die Metallen können verwandelt werden, biß man mir unwidersprechlich wird erweisen können, daß dergleichen Verwandlung unmöglich seye. Dann was die Exempel anbelanget, so glaube ich, werde zur Genüge erwiesen worden seyn, daß man weder alles glauben, noch alles verwerffen solle. Wenn denn nun der | …«[duque] de Gotha, como también aquella que le fue entregada al emperador Fernando III, en lo que a ellas respecta, tales monedas no causarán a nadie ninguna dificultad particular; puesto que el asunto mismo demuestra con suficiente claridad que fueron acuñadas para la alabanza y la gloria de la química. Sin embargo, si estas fueron verdaderamente fabricadas a partir de oro químico, es algo que primero se debe demostrar con razones verdaderas». §. 22. Yo tendría una tarea interminable si quisiera buscar todos los ejemplos y argumentos de prueba que tratan sobre el arte de los hacedores de oro, y a causa de los cuales se acostumbra a hablar tanto. De igual modo, ¡tampoco sabría yo con qué utilidad! Pues aun si yo presentara muchos cientos de miles de ejemplos y experimentos, los enemigos de la alquimia los rechazarían de todos modos, aunque no pudieran aportar nada más en su contra que el simple decir: «No lo creo». Con todo, yo sostengo que, así como a estas personas no se les ha de quitar en absoluto la libertad de no creer, de igual modo ellos habrán de permitirme a mí el creer, al menos durante tanto tiempo, que los metales pueden ciertamente ser transformados, hasta que se me demuestre de manera irrefutable que semejante transformación es un imposible. Pues en lo que respecta a los ejemplos, creo que se habrá demostrado con creces que uno no debe creerlo todo, pero tampoco rechazarlo todo. Si, por lo tanto, el… |
La esterilidad del debate frente al dogmatismo (Ich glaube es nicht): En el §. 22, Buddeus confiesa la fatiga del historiador. Afirma que compilar «cientos de miles de ejemplos» de laboratorio sería una tarea inútil («¿con qué utilidad?»), porque el escepticismo de los enemigos de la química no se basa en la falta de pruebas, sino en un prejuicio psicológico irreductible. Los detractores académicos siempre despacharán cualquier acta notarial o testigo con la evasiva dogmática: «No lo creo» (Ich glaube es nicht).
El principio de la Libertad de Creencia Científica: El autor formula un alegato en favor de la libertad de pensamiento en la investigación de la naturaleza. Aplica una regla de reciprocidad simétrica: si los escépticos exigen que se respete su derecho a dudar, ellos deben garantizar el derecho de los químicos a experimentar y creer en la mutabilidad de la materia. Buddeus adopta una postura teórica muy similar a la de su contemporáneo Sir Isaac Newton o Robert Boyle: dado que la ciencia de la época ignoraba cuál era la estructura atómica o corpuscular íntima de los metales, la razón dictaba que la transmutación era una hipótesis abierta. Por lo tanto, el peso de la prueba recaía sobre los detractores, quienes debían demostrar matemáticamente «que semejante transformación es un imposible» antes de censurar los laboratorios.
El justo medio ilustrado: Ni credulidad ingenua ni rechazo dogmático: La frase final condensa el espíritu de la Ilustración moderada: «man weder alles glauben, noch alles verwerffen solle» (uno no debe creerlo todo, pero tampoco rechazarlo todo). Buddeus liquida tanto a los alquimistas fanáticos y codiciosos (que creían en cualquier fábula sobre gitanos o reyes medievales) como a los profesores universitarios escolásticos (que negaban los avances de la química práctica por puro orgullo textual). Esta defensa del justo medio abrió las puertas para que la alquimia mística fuera despojada de sus mitos y renaciera formalmente en el siglo XVIII como la química experimental moderna.
| 88. Joh. Franc. Buddei | 88. Joh. Franc. Buddei |
| dergleichen Leute sich finden, die warhafftig Gold machen können, so liegt uns demnach ob zu erläutern, ob diese Leute in einem gemeinen Wesen können gelitten werden. Damit aber alles ordentlich zugehe, so wird nöthig seyn die Alchemisten in dreyerley Sorten einzutheilen. Erstlich wollen wir sehen, es gebe solche Alchemisten, welche in ihrer Kunst in der That recht erfahren, und dasjenige können zu Werck bringen, was sie versprechen. Die andern geben sich nur für solche warhaffte Künstler aus, und da sie die ärgste Betrüger sind, so gehen sie auf nichts mehrers um, als daß sie mit ihren großscheinenden Versprechen der Reichen ihre Beutel fegen. Endlich bestehet die dritte Gattung aus solchen Leuten, die zwar in dieser Kunst weder recht informiret, noch auch Belieben haben jemand zu betrügen, jedoch aber ein so unersättlich Verlangen haben, diese Kunst zu lernen, daß sie ihr Haab und Gut drauf wenden, und sich endlich in die gröste Armuth und äusserste Noth stürzen. §. 23. Auf die warhaffte Meister dieser Kunst nun zu kommen, so sollte man freylich meynen, diese wären mehr beyzubehalten, und hoch zu achten, als daß man sie fortjagen oder straffen sollte, sintemalen sie für die Verständigste unter denen Menschen-Kindern wollen angesehen seyn; ja sie geben vor, daß GOtt die Wissenschafft solches Geheimnüsses niemand, als frommen, | …[Si, por lo tanto, el] caso es que existen tales personas que verdaderamente pueden hacer oro, nos corresponde de ahora en adelante aclarar si este tipo de personas pueden ser toleradas en una comunidad o Estado. Pero para que todo proceda de manera ordenada, será necesario dividir a los alquimistas en tres clases distintas. En primer lugar, situaremos a aquellos alquimistas que son verdaderamente experimentados en su arte en la realidad, y que pueden llevar a la práctica aquello que prometen. Los segundos se hacen pasar únicamente por tales artistas verdaderos, pero, dado que son los peores estafadores, no buscan otra cosa más que saquear los bolsillos de los ricos con sus promesas de gran apariencia. Finalmente, la tercera clase consta de aquellas personas que, a decir verdad, en este arte ni están correctamente informadas ni tampoco tienen el deseo de engañar a nadie; sin embargo, albergan un anhelo tan insaciable por aprender este arte que entregan a él todos sus bienes y posesiones, hundiéndose finalmente en la más profunda pobreza y en la miseria más extrema. §. 23. Para ocuparnos ahora de los verdaderos maestros de este arte, ciertamente se debería pensar que a estos habría que conservarlos y estimarlos en alto grado, en lugar de expulsarlos o castigarlos, puesto que pretenden ser considerados como los más sabios entre los hijos de los hombres; es más, ellos aseguran que Dios no otorga la ciencia de semejante secreto a nadie, a menos que sea piadoso… |
Buddeus plantea una pregunta política de gran calado para los soberanos de la época: si la Piedra Filosofal existe y hay hombres capaces de usarla, ¿es beneficioso para un Estado tolerar a estos sujetos dentro de la sociedad? («in einem gemeinen Wesen können gelitten werden»). Esta discusión no era abstracta; los reyes de Prusia, los emperadores de Austria y los electores de Sajonia debatían constantemente si debían contratar alquimistas permanentes en sus cortes o decretar leyes de expulsión masiva para proteger el valor de su moneda.
La tipología social de los Alquimistas (Las tres clases): El autor introduce una brillante clasificación sociológica para estructurar el marco legal del Estado: La Primera Clase (Los Adeptos Reales): Sabios legítimos que operan con rigor científico y cumplen sus promesas de transmutación en el crisol. La Segunda Clase (Los Charlatanes Vulgares): Estafadores profesionales («äbste Betrüger») que utilizan la jerga hermética únicamente para embaucar a príncipes y nobles codiciosos, limpiando o «saqueando sus bolsillos» («ihre Beutel fegen»). La Tercera Clase (Los Obsesos Arruinados): Hombres honestos pero ignorantes, cegados por un «anhelo insaciable» («unersättlich Verlangen») que destruyen sus patrimonios familiares en los hornos, replicando exactamente el trágico arquetipo de Bernardus Penotus analizado al inicio del libro (páginas 16-17).
Al entrar en el análisis de los verdaderos maestros químicos, Buddeus señala la contradicción de las leyes vigentes. La lógica del Estado dictaría que a un hombre capaz de multiplicar la riqueza del soberano se le debería «estimar en alto grado» («hoch zu achten») y otorgar privilegios. Sin embargo, en la realidad histórica, los príncipes solían encarcelar a los alquimistas exitosos en fortalezas militares para obligarlos a trabajar de por vida bajo estricto secreto de Estado (como le ocurrió a Johann Friedrich Böttger en Sajonia).
| Untersuchung von der Alchemie. 89 | Investigación sobre la Alquimia. 89 |
| Gottsförchtigen, und von aller Welt Eitelkeit abgesonderten Leute lasse zukommen. Und ist diß auch die Ursach, warum diejenige, welche solche Kunst wissen, dieselbe so gar geheim halten, und ernstlich verbieten, dieses Geheimnus ja nicht zu entdecken, ja mit einem Eyd dieselbe obligiren zur Verschwiegenheit, welche diese Kunst anfangen zu treiben, nur damit keine Gottlose und unwürdige Leute zu solchen fürtrefflichen Schatz gelangen möchten. Dahero liest man im Rosario Philosophorum: Wer die Heimlichkeit dieser Kunst offenbahret, der sey verflucht und werde müssen am Schlag-Fluß sterben. Und RAYMUNDUS LULLIUS in Practica sagt: Man verbietet dir unter der Straffe der Vermaledeyung, daß du niemand solches offenbarest, denn wer es offenbaret, der ist verflucht von GOTT. Deswegen haben es die Philosophi also verheelet, und werden es auch noch ins künfftige mit der Hülffe GOttes verheelen. Ingleichen in seiner Theoria sagt er: Ich schwöre dir bey meiner Seelen, daß wenn du dieses offenbarest, so bist du verdammt: Denn es kommt von GOTT, und hat man es ihm zu dancken. Und in seinen letzten Testament. Wirff diesen Schatz ja nicht unter die Unwürdige, damit dich nicht GOTT deswegen zu Gerichte fordere. Endlich siehet man im Aquario sapientum folgende Worte: Wenn du jemand unwürdig oder Gottlosen dis | …[y] temerosos de Dios, y a personas apartadas de toda la vanidad del mundo. Y esta es también la causa por la cual aquellos que conocen tal arte lo mantienen en un secreto tan absoluto, y prohíben rigurosamente revelar jamás este misterio; es más, obligan bajo juramento a mantener la confidencialidad a quienes comienzan a practicar este arte, con el único fin de que ninguna persona impía e indigna pueda alcanzar tan excelente tesoro. Por esta razón se lee en el Rosario de los Filósofos: «Quien manifieste el secreto de este arte, sea maldito y muera a causa de un derrame cerebral [apoplejía]». Y Raymundus Lullius dice en su Práctica: «Se prohíbe, bajo pena de maldición, que reveles esto a nadie; pues quien lo revele, será maldito por Dios. Por ello lo han ocultado los filósofos, y lo seguirán ocultando en el futuro con la ayuda de Dios». De igual modo dice en su Teoría: «Te juro por mi alma que, si revelas esto, serás condenado; pues proviene de Dios, y a Él se le debe agradecer». Y en su Último Testamento: «¡No arrojes jamás este tesoro a los indignos, para que Dios no te llame a juicio por ello!». Finalmente se encuentran en el Acuario de los Sabios las siguientes palabras: «Si tú [revelas] a alguien indigno o impío este se…» |
La maldición médica del Rosarium Philosophorum: Buddeus cita el Rosarium Philosophorum (El Rosario de los Filósofos), uno de los tratados alquímicos ilustrados más célebres del siglo XIV (atribuido a la escuela de Arnau de Vilanova). Es fascinante el detalle de la maldición específica para el traidor del secreto: morir de un Schlag-Fluß (un término de la medicina antigua alemana que designaba la apoplejía, embolia o derrame cerebral súbito). Los filósofos herméticos creían que la ruptura del juramento provocaba una retribución física e inmediata de la justicia divina.
Los juramentos solemnes del falso Ramón Llull: El autor desgrana tres citas de los tratados del corpus pseudo-luliano (vistos en las páginas 44-47): la Practica, la Theoria y el Testamentum. El lenguaje que utiliza este falso Ramón Llull ya no es químico, sino netamente teológico y judicial: el adepto jura «por su alma» («bey meiner Seelen») y se enfrenta a la condenación eterna («bist du verdammt») o a comparecer ante el Juicio de Dios («zu Gerichte fordere») si comete el pecado de «arrojar margaritas a los cerdos» (revelar el elíxir a los indignos). Estos textos demuestran que, en el siglo XIV y XV, la transmutación estaba tan unida a la teología que revelar un proceso metalúrgico equivalía a una apostasía o una traición al Espíritu Santo.
El Aquarium Sapientum (El Acuario de los Sabios): Al final, la página introduce un texto fundamental del misticismo rosacruz y alquímico alemán del siglo XVII: el Aquarium Sapientum (atribuido al autor Johann Ambrosius Siebmacher, publicado en 1618). Esta obra proponía una síntesis perfecta entre la fe cristiana luterana y la Piedra Filosofal, explicando que la «Piedra» no era más que una alegoría material de Jesucristo como purificador del mundo. La frase se corta justo cuando el Aquarium va a detallar la terrible advertencia o castigo cósmico que le aguarda al químico que decida comercializar este misterio divino con hombres codiciosos.
| 90. Joh. Franc. Buddei | 90. Joh. Franc. Buddei |
| Geheimnuß wirst an den Tag geben, so wirst du an der ewigen Seeligkeit noth leyden müssen. Dieses und noch mehr dergleichen findet man hin und wieder in ihren Schrifften, und glaube ich auch, daß sie solches aus keiner schlechten Raison thun. Denn wer solte einen Zweiffel daran haben, daß die Frommen, alle andere Dinge sowohl als auch vornemlich den Reichthum besser wissen anzuwenden als die Gottlosen? Warum solte demnach der Weg zu dieser Goldbringenden Kunst, jenen nicht mehr offen stehen als diesen, wenn anderst einem Menschen dahin zu gelangen erlaubet ist? Allein davon ist jetzo nicht die Frage, und wird auch bey klugen Leuten nicht in Zweiffel gezogen. Nur dieses wird jetzo untersuchet, ob die fromme Menschen allein diese Kunst wissen zu ergründen durch besondere Gnade von GOTT, hingegen anderen wegen ihrer Gottlosigkeit verborgen bleibe, wenn sie nicht darinnen von einem erfahrnen Meister unterrichtet werden. Denn ich weiß, daß einige von denen Rosen-Creutzern also dafür halten und glauben, man könne zu denen Natur-Geheimnüssen nicht anderst gelangen, als durch ein Christlich Leben: Ja die Erfahrung solcher geheimen Dinge in der Natur, sey gleichsam eine Folge derjenigen Vollkommenheit, zu welcher die Menschen durch die Christliche Religion müssen gebracht werden. Wird demnach der Mühe wohl werth seyn, wenn wir mit wenigen erklären, was von dieser Sache zu halten sey. §. 24. | …«[si tú] revelas este secreto, habrás de padecer necesariamente la privación de la bienaventuranza eterna». Esto y todavía más de la misma naturaleza se encuentra aquí y allá en sus escritos, y creo también que ellos no lo hacen por una mala razón. Pues ¿quién podría dudar de que los piadosos saben utilizar todas las demás cosas, y muy especialmente la riqueza, mucho mejor que los impíos? ¿Por qué, por lo tanto, el camino hacia este arte que produce oro no habría de estar más abierto para aquellos que para estos, si es que a un ser humano le está permitido alcanzarlo? Sin embargo, esa no es la pregunta en este momento, y tampoco es puesta en duda por las personas inteligentes. Lo único que se investiga ahora es si los hombres piadosos son los únicos capaces de desentrañar este arte por una gracia especial de Dios, mientras que para los demás permanece oculto debido a su impiedad, a menos que sean instruidos en él por un maestro experimentado. Pues sé que algunos de entre los Rosacruces sostienen tal opinión y creen que no se puede llegar a estos secretos de la naturaleza sino a través de una vida cristiana; es más, que la experiencia de tales cosas ocultas en la naturaleza es, por así decirlo, una consecuencia de aquella perfección a la cual los hombres deben ser conducidos por la religión cristiana. Por lo tanto, bien valdrá la pena el esfuerzo si explicamos en pocas palabras qué se debe sostener sobre este asunto. §. 24. |
El debate sobre el monopolio moral del conocimiento: Buddeus plantea una pregunta epistemológica muy sutil: ¿Es la ciencia del crisol un premio a la virtud? El autor reconoce que, por pura lógica providencial, el Creador preferiría confiar las leyes de la transmutación a los hombres justos («die Frommen»), ya que ellos emplearían el oro para la caridad, la construcción de hospitales y el bienestar común, mientras que los impíos («die Gottlosen») lo usarían para financiar guerras, vicios y la corrupción política de las naciones.
La tesis de la Alquimia Espiritual Rosacruz: El fragmento desglosa la doctrina central de la Hermandad Rosacruz («Rosen-Creutzern»), inspirada en la teosofía de autores como Jacob Böhme y Robert Fludd. Los rosacruces defendían que el laboratorio físico era inseparable del templo espiritual. Sostenían dogmáticamente que la transmutación exitosa de los metales era una consecuencia directa de la regeneración y perfección espiritual del propio operador a través de una «vida cristiana» (Christlich Leben). Para ellos, un químico pecador o codicioso jamás lograría que los compuestos químicos reaccionaran correctamente, pues carecía de la sintonía espiritual necesaria para activar la fuerza vital oculta en la materia.
Hacia la democratización de la Química Moderna: Buddeus frena este entusiasmo místico y anuncia que en el siguiente párrafo (§. 24) someterá esta teoría al examen de la razón ilustrada. El autor empezará a argumentar que, si bien la piedad es una virtud excelsa, las leyes de la naturaleza y las reacciones químicas de los ácidos y los minerales funcionan de manera uniforme y mecánica en el crisol, independientemente de la fe o la moralidad de la persona que avive el fuego, preparando el terreno para desligar definitivamente la química experimental de la teología mística.
| Untersuchung von der Alchemie. 91 | Investigación sobre la Alquimia. 91 |
| §. 24. Ich glaube also, daß, da die besondere und gantz genaue Wissenschafft natürlicher Dinge, eine Folge gewesen des göttlichen Ebenbilds, als welches vor dem Fall der Mensch an sich getragen, so werde eben diese Wissenschafft nebst denen andern Vollkommenheiten dem Menschen gänzlich wieder zukommen, wenn dieses göttliche Ebenbild in dem höchsten Grad der Vollkommenheit, wird wiederum vollkömmlich zugestellet werden. Diese Herstellung aber, ob sie schon ihren Anfang gewinnet, so bald der Mensch sich ernstlich bekehret und wiedergebohren wird, und auch nachgehends sich durch die Heiligmachung von Tag zu Tag je mehr und mehr vermehret, so wird doch die gänzliche Erfüllung dessen, und der letzte Grad der Vollkommenheit gleichsam, sich nach der Auferstehung von Todten erst zeigen und darzukommen, wie solches die H. Schrifft selbsten und die tägliche Erfahrung lehren. Denn da unter andern Würkungen und Früchten des Göttlichen Ebenbildes, sich die Unsterblichkeit befunden, wer solte sich wohl unterstehen zu sagen, das Göttliche Ebenbild werde noch in diesem Leben so weit wieder ergänzet, daß auch der Mensch unsterblich werde? Dann daß ein gewisser Engelländer (Nahmens Asgill, welcher ein Mitglied im Parlement war, dieser Meinung halben aber, weil er sie behaupten wolte, sich daraus verstossen ließ) in einer besondern Schrifft | §. 24. Yo creo, por lo tanto, que puesto que la ciencia particular y completamente exacta de las cosas naturales fue una consecuencia de la imagen y semejanza divina que el hombre portaba en sí antes de la Caída, esta misma ciencia, junto con las demás perfecciones, le será restituida por completo al hombre una vez que esta imagen divina sea restablecida de nuevo en el más alto grado de perfección. Sin embargo, aunque esta restauración comience a dar sus primeros frutos tan pronto como el hombre se convierta honestamente y renazca, y también aumente posteriormente día a día a través de la santificación, el cumplimiento total de ella y el último grado de perfección se manifestarán y alcanzarán recién después de la resurrección de los muertos, tal como lo enseñan las Sagradas Escrituras y la experiencia diaria. Pues dado que, entre otros efectos y frutos de la imagen divina, se encontraba la inmortalidad, ¿quién se atrevería a decir que la imagen divina puede ser restablecida en esta vida hasta el punto de que el hombre se vuelva inmortal? Que un cierto inglés (de nombre Asgill, el cual era miembro del Parlamento, y que a causa de defender esta opinión, al querer sostenerla, se hizo expulsar del mismo) en un escrito particular… |
La refutación de la Inmortalidad Física Alquímica: El autor utiliza un argumento lógico imbatible basado en la doctrina: si los alquimistas místicos afirman que su fe y su elíxir (la Piedra Filosofal como medicina universal) pueden restaurar la perfección adánica en esta vida, por consecuencia lógica el hombre debería volverse inmortal en la Tierra. Buddeus recurre a la «experiencia diaria» para recordar que todos los hombres, incluidos los alquimistas más santos, envejecen y mueren, lo que demuestra que la Piedra no tiene el poder de anular el decreto divino de la mortalidad física en esta encarnación.
El escándalo político de John Asgill (Asgill): Al final de la página, Buddeus introduce un curiosísimo chisme político y literario de la Inglaterra de su tiempo: el caso de John Asgill (1659–1738). Asgill fue un abogado, escritor y excéntrico miembro del Parlamento de Irlanda y del Parlamento de Gran Bretaña. En el año 1700, publicó un polémico panfleto titulado An Argument Proving that, According to the Covenant of Eternal Life, Man May Be Translated from Hence into that Eternal Life Without Passing Through Death (Un argumento que demuestra que el hombre puede ser trasladado a la vida eterna sin pasar por la muerte). Asgill sostenía textualmente la tesis radical de que los verdaderos cristianos bajo la gracia no tenían por qué morir físicamente. El libro causó un escándalo monumental por considerarse blasfemo y herético; el Parlamento inglés ordenó quemar el libro públicamente por manos del verdugo y expulsó oficialmente a Asgill de su escaño parlamentario («sich daraus verstoßen ließ»), convirtiéndose en el ejemplo perfecto que Buddeus utiliza para ilustrar las extravagantes necedades a las que conducía el literalismo fanático.
| 92. Joh. Franc. Buddei | 92. Joh. Franc. Buddei |
| Schrifft (m) sich unterstanden dieses zu behaupten, so weiß ich nicht, ob er es nicht vielleicht aus dem Absehen gethan, um nur zu zeigen, daß nichts auf der Welt so abgeschmackt sey, welches nicht von hier und dar zusamm gebettelten Vernunfft-Schlüssen, sie mögen nun beschaffen seyn, wie sie immer wollen, könnte vertheidiget werden. So ist es mit der Erkenntniß natürlicher Dinge eben also beschaffen, davon wohl in gantzer H. Schrifft nichts zu finden, daß solche in diesem Leben noch sollte wieder gantz hergestellt werden. Es wollen zwar einige Stümpler der Alchemie sich unterstehen auf ihren Stein der Weisen, gewisse Sprüche (n) H. Schrifft zu appliciren, als zum Exempel, die Ausrede Pauli in der 2 Cor. 4. v 7. Wir tragen den Schatz in irrdenen Gefässen; ja sie machen sich die vergebliche Einbildung, daß allezeit ihr Stein der Weisen verstanden werde, wenn die Schrifft etwas von Wasser, oder Thränen, oder Stein gedencket. So gar war auch einer unter ihnen, von so grosser Freyheit, (m) Unter dem Titul: Unsterblichkeit der Menschen auf Erden an Leib und Seele, welche Herr D. JOH. GEORG PRITIUS, aus dem Englischen ins Teutsche übersetzet hat. 12. Leipzig in Verlegung der Grossischen Erben. 1702. (n) vid. Gregorius Michaelis ad Gaffarelli Curios. inaud. p. 2. | (m) se atrevió a afirmar esto, yo no sé si no lo habrá hecho tal vez con la única intención de demostrar que nada hay en el mundo tan absurdo que no pueda ser defendido mediante conclusiones racionales hilvanadas de aquí y de allá, tengan estas la naturaleza que tengan. Ocurre exactamente lo mismo con el conocimiento de las cosas naturales: no se encuentra absolutamente nada en todas las Sagradas Escrituras que indique que este deba ser restituido por completo en esta vida. Bien es verdad que algunos embaucadores [charlatanes] de la alquimia se atreven a aplicar a su Piedra Filosofal ciertos pasajes (n) de las Sagradas Escrituras; como, por ejemplo, la declaración de Pablo en 2 Corintios 4, versículo 7: Llevamos este tesoro en vasijas de barro; es más, se forjan la vana ilusión de que siempre debe entenderse su Piedra Filosofal cuando las Escrituras mencionan el agua, las lágrimas o una piedra. A tal punto llegó la enorme osadía de uno de ellos… (m) Bajo el título: Inmortalidad de los hombres en la Tierra en cuerpo y alma, el cual el señor doctor Joh. Georg Pritius tradujo del inglés al alemán. 12mo. Leipzig, publicado por los herederos de Gleditsch. 1702.[73] (n) ver Gregorius Michaelis ad Gaffarelli Curios. inaud. p. 2.[74] |
La manipulación de San Pablo y el «Tesoro en Vasijas de Barro»: El autor denuncia con severidad teológica a los «Stümpler» (término despectivo alemán de la época para referirse a los charlatanes, aficionados o malos operarios) de la alquimia que pretendían buscar un origen apostólico para su elíxir. Cita el uso abusivo del famoso pasaje paulino de la Segunda Epístola a los Corintios: «Tenemos este tesoro en vasijas de barro» (Wir tragen den Schatz in irrdenen Gefässen). En la teología cristiana, San Pablo se refiere alegóricamente a que el tesoro del Evangelio y la gracia divina residen en los cuerpos humanos, que son débiles, mortales y frágiles como el barro. Sin embargo, los alquimistas hacían una lectura literal y material aberrante: afirmaban que el «tesoro» era el polvo purpúreo de la Piedra Filosofal y las «vasijas de barro» eran los crisoles y retortas de arcilla de sus hornos de destilación.
La obsesión por descifrar la Biblia en clave química: Buddeus expone la «vana ilusión» (vergebliche Einbildung) que sufrían los filósofos herméticos, quienes padecían de un severo sesgo de confirmación. Estaban convencidos de que cada vez que el Antiguo o el Nuevo Testamento mencionaban palabras elementales como el agua (asociada por ellos al mercurio universal), las lágrimas (asociadas a los ácidos destilados) o la piedra (asociada a la Piedra Filosofal), el texto sagrado no hablaba de fe, sino que contenía una receta metalúrgica cifrada por el Espíritu Santo.
El escepticismo ante Jacques Gaffarel: La nota (n) remite a los comentarios del erudito Gregorius Michaelis sobre la famosa obra del cabalista francés Jacques Gaffarel (1601–1681), Curiositez inouyes (Curiosidades inauditas). Gaffarel fue un astrólogo y bibliotecario que defendía la «magia celestial» y pretendía leer secretos químicos en las estrellas y en los patriarcas hebreos. Buddeus utiliza esta cita para ilustrar el largo linaje de intelectuales que habían descarrilado al intentar mezclar la revelación divina con las operaciones mecánicas de los hornos. El texto se interrumpe justo cuando va a detallar la «enorme osadía» («grosser Freyheit») de un autor hermético radical que llevó esta distorsión bíblica hasta límites intolerables.
| Untersuchung von der Alchemie. 93 | Investigación sobre la Alquimia. 93 |
| heit, daß er sich nicht gescheuet öffentlich zu sprechen: GOTT verheiße allen wahren Christen den Stein der Weisen, (o) und wenn man denn bey ihm auf die Beweiß-Gründe gedrungen, so hat er sich auf 17ten vers des andern Capituls der Offenbarung Johannis beruffen, und hat behaupten wollen, des Lutheri version die da gibt: Ich will ihm geben ein gutes Gezeugnuß, seye nicht gründlich, sondern man müsse sie also ändern: Ich will ihm geben einen weisen Stein. Da doch der Griechische Text also lautet: δώσω αὐτῷ ψῆφον λευκὴν, welche Worte, wenn man sie dem Buchstaben nach will übersetzen, solche nicht einen lapidem sapientem einen Weisheits-Stein, sondern einen lapidem album von Farb, nemlich Weißen-Stein andeuten. Wiewohlen ich nicht weiß, ob diese Leute, die dergleichen Dinge mögen anführen, mehr Unwillens oder Erbarmungs werth zu achten seyen. Mögen demnach nichts mit diesen zu schaffen haben, sondern wir wollen lieber dieselbe hören, die noch denckwürdigere Gründe können anführen, um uns dadurch zu gewinnen, daß wir glauben sollen, daß eine besondere Erkenntniß natürlicher Dinge, müsse einen Theil des Christenthums ausmachen. §. 25. Deswegen ist doch denen Frommen der Vorzug vor denen Gottlosen in Wissenschafft natürlicher (o) vid. Joh. Mich. Dilherri Elector. lib. III. cap. | …«[osadía] al punto de que no se avergonzó de afirmar públicamente: Dios promete la Piedra Filosofal (o) a todos los verdaderos cristianos». Y cuando se le presionaba para que presentara sus argumentos de prueba, se remitía al versículo 17 del segundo capítulo del Apocalipsis de Juan, pretendiendo sostener que la traducción de Lutero, que dice allí: Le daré un buen testimonio, no es rigurosa, sino que debería cambiarse por: Le daré una piedra blanca. Dado que el texto griego reza así: δώσω αὐτῷ ψῆφον λευκήν, cuyas palabras, si se quieren traducir al pie de la letra, no indican de ningún modo un lapidem sapientem o una Piedra de la Sabiduría, sino un lapidem album de color, a saber, una piedra blanca. Por mi parte, no sé si estas personas que alegan semejantes cosas son más dignas de indignación o de lástima. No tengamos, por tanto, nada que ver con ellas; antes bien, escuchemos a aquellos que pueden aducir argumentos aún más dignos de consideración para convencernos de que un conocimiento particular de las cosas naturales debe constituir una parte de la cristiandad. §. 25. Por esta razón, la ventaja que tienen los piadosos frente a los impíos en la ciencia natural… (o) ver Joh. Mich. Dilherri Elector. lib. III, cap. XXI.[75] |
La herejía de la Piedra como salvación universal: Buddeus expone con severidad la audacia del alquimista radical (asociado en la nota o al entorno teológico analizado por Johann Michael Dilherr, 1604–1669). Este pretendía elevar la Piedra Filosofal al rango de una promesa de salvación evangélica para todos los cristianos auténticos.
La manipulación del Apocalipsis y la «Piedra Blanca»: El pasaje en debate es el célebre Apocalipsis 2, 17: «Al vencedor le daré del maná escondido, y le daré una piedrita blanca, y en la piedrita un nombre nuevo escrito…». En la famosa traducción de la Biblia al alemán de Martín Lutero (1534), el reformador tradujo la expresión de forma libre e institucional como «ein gutes Zeugniß» (un buen testimonio), adaptando el concepto al contexto de un veredicto judicial absolutorio de la antigüedad. El alquimista anónimo exigía corregir a Lutero para forzar una traducción literal que le permitiera argumentar que la «piedrita blanca» del fin de los tiempos prometida por Jesucristo era, en realidad, el elíxir de los hacedores de oro.
La corrección filológica a partir del Griego Antiguo: Buddeus, actuando como un riguroso académico humanista, acude directamente a las fuentes en griego antiguo (δώσω αὐτῷ ψῆφον λευκήν / dōsō autō psēphon leukēn). Explica que el término psēphos hace referencia a un guijarro o pequeña piedra de votación. Concluye de forma tajante que la Biblia habla exclusivamente de un lapidem album (una piedra blanca en un sentido cromático y simbólico de pureza y absolución) y que transformarlo en un lapidem sapientem (la Piedra Filosofal o Piedra de la Sabiduría) es una manipulación lingüística absurda. Buddeus sentencia con desdén ilustrado que estos autores provocan «indignación o lástima» (Unwillens oder Erbarmungs werth).
El paso al debate del §. 25 (Pansofía y Cristiandad): Al cierre de la página, el autor eleva el debate hacia una cuestión filosófica más seria y académica: evalúa la tesis de los teólogos misticistas y los Rosacruces que sostenían que el estudio profundo de la física, la química y la metalurgia experimental («particular conocimiento de las cosas naturales») no era un pasatiempo secular secularizado, sino una obligación y una parte integrante de la propia vida y fe cristiana. Buddeus se dispone a analizar en el siguiente párrafo si los hombres de fe poseen una auténtica «ventaja» cognitiva sobre los ateos al estudiar los misterios de la materia.
| 94. Joh. Franc. Buddei | 94. Joh. Franc. Buddei |
| licher Dinge nicht abzusprechen; sondern er ist vielmehr, wie hierinnen, also auch in andern Dingen, vor sehr groß zu achten. Dann da erstlich bekannt, daß die vorgefaßte Meinungen, die die Gemüther der Menschen meistens beherrschen, eine große Hindernuß in Untersuchung der Wahrheit machen, diejenige aber solchen nicht wohl Platz lassen, die sich befleissen ihren eigenen Willen zu brechen und zu verbessern, als in welchem die Quelle und Ursprung aller Vorurtheile sich findet; so ist klar, daß die Frommen viel eher auf den Grund der Wahrheit können kommen, als die Bösen. Hernach kann nicht gelaugnet werden, daß Gott denen Menschen einige Kundschafft natürlicher Dinge lasse zukommen, darzu dann auch die Frommen viel capabler sind solche zu fassen, als die Gottlose; denn obwohlen Gott einige Dinge denen Menschen, vermög besonderer direction ihrer natürlichen Geschicklichkeiten offenbahret, und demnach auch hierzu eine gewisse disposition derselben erfordert wird, so wird man doch leichtlich abnehmen, daß, wenn gleich der Böse sowohl als der Gute einerley disposition haben, Gott doch aus besonderer Gnade, mit welcher er denen Frommen vor denen Gottlosen zugethan ist, lieber jene als diese vor Werckzeuge, dardurch denen Menschen Gutes zu erzeigen, will annehmen. Endlichen wissen auch die Frommen, wie alle andere Künste und Gelehrsamkeit, also auch die Goldmacher-Kunst nur allein wohl anzuwenden; | …[en la ciencia] de las cosas naturales no se les debe negar; sino que, por el contrario, esta ventaja debe ser considerada muy grande tanto en esto como en otras materias. Pues, en primer lugar, es bien sabido que las opiniones preconcebidas, las cuales dominan la mayoría de las mentes humanas, constituyen un gran obstáculo en la investigación de la verdad; sin embargo, no hallan fácilmente cabida en aquellos que se esmeran por doblegar y corregir su propia voluntad, en la cual se encuentra precisamente la fuente y el origen de todos los prejuicios. Por lo tanto, es evidente que los piadosos pueden alcanzar el fundamento de la verdad mucho antes que los malvados. Además, no se puede negar que Dios concede a los seres humanos cierto conocimiento de las cosas naturales, para lo cual los piadosos son asimismo mucho más capaces de comprenderlo que los impíos; pues aunque Dios revela algunas cosas a los hombres en virtud de una guía particular de sus habilidades naturales (y para lo cual se requiere, por ende, una cierta disposición de las mismas), se puede deducir fácilmente que, aun cuando el malvado y el bueno poseyeran una misma disposición, Dios, por una gracia especial con la cual favorece a los piadosos por encima de los impíos, preferirá tomar a aquellos antes que a estos como instrumentos a través de los cuales manifestar el bien a los hombres. Finalmente, los piadosos también saben cómo aplicar de manera correcta y provechosa, al igual que todas las demás artes y erudición, el arte de los hacedores de oro… |
La epistemología del prejuicio (Vorurtheile): Buddeus introduce un concepto clave de la filosofía de Francis Bacon y René Descartes: los prejuicios y las ideas preconcebidas («vorgefasste Meinungen») como el principal obstáculo para el avance de la ciencia y la investigación de la verdad («große Hindernuß en Untersuchung der Wahrheit»). El autor aporta un matiz ético brillantísimo: el origen del prejuicio cognitivo no está en la falta de inteligencia, sino en la soberbia y el egoísmo de la voluntad humana («ihren eigenen Willen»). Aquellas personas que no dominan sus pasiones ni sus sesgos personales se aferran a teorías falsas. Por el contrario, el hombre piadoso y virtuoso («die Frommen»), habituado a la introspección espiritual y a doblegar su orgullo, purifica su mente y queda libre para observar la naturaleza tal como es, alcanzando la verdad científica mucho antes.
La teoría del «Instrumento Divino» (Werckzeuge): Buddeus expone la doctrina providencialista de la ciencia. Reconoce que Dios reparte el talento y las habilidades intelectuales naturales («natürlichen Geschicklichkeiten») de forma uniforme entre buenos y malos. Un científico ateo o inmoral puede ser técnicamente brillante en el laboratorio o poseer una mente matemática idéntica a la de un creyente. Sin embargo, el autor introduce el concepto de la Gracia Especial (besondere Gnade). Sostiene que cuando el Creador decide revelar un secreto profundo de la naturaleza que cambiará la historia humana (como un medicamento universal o un proceso metalúrgico de transmutación), elegirá por diseño providencial a un hombre justo como su instrumento («Werckzeuge»). Dios prefiere encomendar el avance de la ciencia a quienes usarán ese poder para «mostrar el bien a los hombres» («denen Menschen gutes zu erzeigen») y no para la destrucción o la avaricia.
El uso social y ético de la Alquimia: La última línea conecta la piedad con la economía política del Estado. El problema de la alquimia comercial no era solo si se podía fabricar oro en el crisol, sino quién poseía ese poder. Buddeus concluye que solo los piadosos saben «aplicar bien» («wohl anzuwenden») el arte de hacer oro, transformándolo en un bien público destinado a la caridad, la abolición de la pobreza y la gloria de la sociedad civil, sentando las bases teóricas de su veredicto definitivo sobre la utilidad de esta ciencia.
| Untersuchung von der Alchemie. 95 | Investigación sobre la Alquimia. 95 |
| wenden; da hergegen die Gottlosen, alle Erfindungen, wenn sie auch schon die fürtrefflichsten wären, geneigt sind zu ihren und anderer Schaden mißzubrauchen. Denn da sie gewohnt sind alle Dinge nur allein zu ihrer und anderer Wollust, zum Pracht, Geitz und andere böse Begierden anzuwenden, so können sie nicht anderst als ihnen und ihrem Nächsten schaden, ohne sich einen rechten Nutzen damit zu schaffen. Im übrigen aber haben bißhero der Gottlose mit dem Frommen gleiche Beschaffenheit gehabt, daß, wenn etwas durch Verstand, Fleiß und Mühe zu untersuchen ist, demjenigen am besten es gelinget, der dem andern am Verstand überlegen, und mehrern Fleiß, Arbeit und Vorsicht, in seinem besondern Studio anwendet. Auf gleiche Weise verhält es sichs auch mit der Alchemie, welche, so viel sie in denen natürlichen Kräfften eines Verstandes Platz findet, so weit kan auch beyderley Art Leuten erlaubet seyn, diese Geheimnüsse endlich einzusehen. Aus welchen allen denn zu schliessen, daß zwar die Alchemisten oder vielmehr die warhaffte Künstler des Steins der Weisen können fromme Leute seyn, es folge aber nicht daraus, daß ein jeder dergleichen nothwendig GOTT fürchte. Da nun die Alchemie an sich selbsten kein Laster ist, so wird auch niemand deswegen dörffen Straffe leyden, weil er ein Alchemist ist; gleichwie hergegen auch niemand, in Ansehen anderer Thaten, von Sünd und Lastern des | …[aplicar] mientras que, por el contrario, los impíos están inclinados a abusar de todos los descubrimientos, por más excelentes que estos sean, para su propio daño y el de los demás. Pues al estar habituados a emplear todas las cosas únicamente para su propio deleite y el ajeno, para el lujo, la codicia y otros malos deseos, no pueden hacer otra cosa más que dañarse a sí mismos y a su prójimo, sin obtener con ello un verdadero provecho. Por lo demás, sin embargo, hasta el momento el impío ha compartido una misma condición con el piadoso en el hecho de que, cuando algo debe ser investigado mediante el entendimiento, la diligencia y el esmero, el éxito le sonríe más a aquel que supera al otro en entendimiento, y que aplica una mayor diligencia, trabajo y precaución en su estudio particular. De igual manera ocurre también con la alquimia: en la medida en que esta halla su lugar en las capacidades naturales del entendimiento, en esa misma medida les está permitido a ambas clases de personas comprender finalmente estos secretos. De todo lo cual se debe concluir que, si bien los alquimistas —o más bien los verdaderos artistas de la Piedra Filosofal— pueden ciertamente ser personas piadosas, de ello no se sigue que cada uno de ellos tema necesariamente a Dios. Y puesto que la alquimia no constituye en sí misma ningún vicio, nadie deberá por tal causa sufrir castigo alguno por el mero hecho de ser un alquimista; al igual que, por el contrario, nadie [será eximido], en consideración de otras acciones, de los pecados y vicios de… |
La sociología del abuso tecnológico: El fragmento abre contrastando el uso social de la ciencia. Buddeus advierte con gran lucidez que los hombres inmorales o impíos («die Gottlosen») corrompen «todos los descubrimientos» (alle Erfindungen), por más revolucionarios y beneficiosos que sean para la humanidad. Al estar dominados por la codicia (Geitz), el lujo o la soberbia (Pracht) y los placeres egoístas (Wollust), transforman la ciencia en una herramienta de opresión económica o destrucción militar, dañando a la sociedad civil («su próximo / ihrem Nächsten schaden»).
La universalidad de las leyes de la Naturaleza: Tras la densa argumentación teológica de la página anterior, Buddeus introduce un formidable principio de neutralidad científica: aclara que en el trabajo de laboratorio el impío y el piadoso corren bajo las mismas reglas físicas («gleiche Beschaffenheit gehabt»). Sostiene firmemente que cuando un misterio de la materia debe ser desentrañado, Dios no interviene alterando las reacciones químicas a favor del creyente; el éxito le pertenecerá siempre a aquel operario que posea un mayor entendimiento (Verstand), una mayor diligencia (Fleiß) y aplique una mayor precaución (Vorsicht) en sus crisoles. La química, por tanto, se define aquí como una ciencia mecánica y racional, accesible a toda mente humana disciplinada, independientemente de su fe.
La desmitificación final del operador místico: El autor asesta el golpe definitivo al monopolio espiritual de los Rosacruces (visto en las páginas 60-62 y 90). Concluye de forma tajante que, aunque es deseable que los verdaderos artistas de la Piedra Filosofal sean personas virtuosas, la realidad histórica demuestra que «de ello no se sigue que cada uno de ellos tema necesariamente a Dios». Un hombre inmoral o un incrédulo puede perfectamente descubrir un proceso metalúrgico real si trabaja con el método correcto.
La absolución legal del Científico (Alchemie an sich selbst kein Laster): Las líneas finales contienen una declaración jurídica de vanguardia para la década de 1720: «La alquimia no constituye en sí misma ningún vicio [o pecado]». En una Europa que arrastraba siglos de juicios por brujería, confiscaciones de bienes y persecuciones inquisitoriales contra los químicos bajo la sospecha de tratos con el demonio o falsificación monetaria (como la bula de Juan XXII vista en la página 50), Buddeus exige un blindaje legal para los científicos. Dictamina que los Estados y los jueces no tienen derecho a imponer ningún castigo o pena («Straffe leyden») a un ciudadano por el mero hecho de poseer un laboratorio o ser un alquimista, separando los oficios de la ciencia natural de la jurisdicción del pecado y el delito común.
| 96. Joh. Franc. Buddei | 96. Joh. Franc. Buddei |
| deswegen darff frey gesprochen werden, weil er einen Goldmacher abgiebt. §. 26. Man hat indessen doch sich wohl vorzusehen, daß, wenn es ja möglich seyn soll Gold zu machen, man nicht ohne sonderliche Vorsicht jedweden erlaube, so viel zu laboriren als er nur kan. Denn ich glaube zum wenigsten, daß, ob man schon diese Verwandlungs-Kunst wolte in ihrer Richtigkeit lassen, doch nicht alsobald eine so grosse Menge Goldes zu hoffen wäre, als sich die Leute vielleicht möchten wünschen oder versprechen. Wir wollen aber doch dem gemeinen Mann seine Meinung in etwas gelten lassen, und setzen, man könne, vermög dieser Kunst, so viel Gold machen, als man nur wolle, so wird doch einem klugen Regenten zustehen, solches durchaus nicht zuzulassen. Denn durch die allzu grosse Menge würde der Werth des Goldes endlich fallen, daraus denn in allen Sachen, meistens aber im Handel und Wandel, eine grosse Verwirrung entstehen würde; weilen der Werth einer Sache nicht weniger auf der Rarität als auf ihren Nutzen beruhet: ja wenn wir untersuchen wollen, warum der Werth einiger Dinge, so hoch steige, so werden wir finden, daß die Rarität derselben alles ausmache. Die wunderliche Begierden der Menschen wollen es auch nicht anderst haben. Denn sie schlagen nicht nur eine grosse Kostbarkeit auf diejenige Sachen, welche zur Wollust und Bequemlichkeit | …[de los vicios] por esa razón, ni se le puede absolver libremente por el mero hecho de presentarse como un hacedor de oro. §. 26. Con todo, se debe tener un gran cuidado en el hecho de que, si verdaderamente resultara posible hacer oro, no se permita a cualquiera, sin una precaución particular, trabajar en el laboratorio [laborar] tanto como le plazca. Pues yo creo, al menos, que aun cuando se quisiera dar por válida este arte de la transmutación en toda su exactitud, no se podría esperar de inmediato una cantidad tan grande de oro como la que la gente quizás desearía o promete. Pero cedamos por un momento ante la opinión común del hombre de la calle y supongamos que, en virtud de este arte, se pudiera hacer tanto oro como uno quisiera; en ese caso, le corresponderá a un regente [gobernante] inteligente no permitir semejante cosa en absoluto. Pues debido a una cantidad excesivamente grande, el valor del oro caería finalmente, de lo cual surgiría una enorme confusión en todas las cosas, pero de manera primordial en el comercio y el intercambio mercantil; por cuanto el valor de una cosa no depende menos de su rareza que de su utilidad. Es más, si queremos investigar por qué el valor de algunas cosas se eleva tanto, encontraremos que su rareza lo determina todo. Los extravagantes deseos de los seres humanos tampoco lo quieren de otra manera. Pues ellos no solo asignan un precio elevado a aquellas cosas que sirven para el deleite [vicio] y la comodidad… |
La responsabilidad penal individual permanece intacta: La frase inicial completa el razonamiento jurídico de la página 95: Buddeus aclara que el oficio de la alquimia es civilmente libre y no es un pecado en sí mismo, pero eso no otorga impunidad penal al operador. Si el alquimista comete delitos comunes como estafar a un inversor, falsificar moneda circulante o adulterar metales para el comercio, debe ser juzgado y castigado con toda la severidad de la ley («ni se le puede absolver libremente por el mero hecho de presentarse como un hacedor de oro»).
La Teoría del Valor basada en la Rareza (Rarität): Buddeus formula una ley económica fundamental: el valor de una mercancía en el mercado no se rige únicamente por su utilidad práctica («Nutzen»), sino de manera primordial por su escasez o rareza («Rarität»). Explica que la psicología del consumidor y los «extravagantes deseos de los seres humanos» («wunderliche Begierden der Menschen») tienden a encarecer y desear aquello que es difícil de conseguir, otorgándole un estatus de lujo y prestigio.
El peligro de la hiperinflación y el colapso del comercio: El autor plantea un brillante escenario hipotético de economía política para responder al «hombre de la calle» («gemeinen Mann»), quien pensaba ingenuamente que si el Estado fabricaba montañas de oro mediante alquimia, la pobreza desaparecería. Buddeus demuestra que ocurriría exactamente lo contrario. Si un laboratorio estatal inundara los mercados con toneladas de oro artificial, el metal perdería su condición de bien escaso y su poder adquisitivo caería en picado («der Werth des Goldes endlich fallen»). Esto desataría una «enorme confusión» («grosse Verwirrung») e hiperinflación en el comercio internacional («Handel und Wandel»), destruyendo el sistema de precios, arruinando a los mercaderes y devaluando las reservas fiscales de las naciones.
El control de la ciencia como prerrogativa del soberano (La “Ciencia secfreta”): La conclusión política del párrafo es rotunda: un «regente inteligente» («klugen Regenten») tiene la obligación constitucional y macroeconómica de intervenir los laboratorios y prohibir por completo la producción libre e ilimitada de oro. Este argumento justifica históricamente por qué los reyes de la Edad Moderna (como los de Prusia y Sajonia) mantenían monopolios absolutos de Estado sobre la química metalúrgica y castigaban con presidio a los operadores independientes: no lo hacían por intolerancia religiosa, sino por pura supervivencia macroeconómica para defender el monopolio de la emisión de moneda de sus bancos.
| Untersuchung von der Alchemie. 97 | Investigación sobre la Alquimia. 97 |
| keit des Lebens dienen, sondern der Ehrgeitz der Menschen macht auch, daß dasjenige vor andern hoch gehalten wird, welches selten zu sehen und zu bekommen ist. Dahero wird man sehen, daß dasjenige, was gemein und allenthalben zu haben ist, von denen Personen gantz verworffen wird, die sich eine Ehre machen, wenn sie wissen solche Sachen zu haben, die man bey andern Leuten nicht antreffen wird. Ist demnach nichts als die Thorheit der Menschen Ursach an dem grossen Werth derer Dinge, welche rar und selten zu bekommen seyn. So zehlet man auch unter die heimliche Vortheile der Kauffmannschafft dasjenige, wenn sie nemlich mit Fleiß solche Waaren an der quantität suchen zu verringern, die sie gerne am Preiß gesteigert wissen möchten. Von denen Aegyptern sagt Strabo (p) an vielen Orten erlauben sie nicht, daß man Papier-Rohr pflanzen darff, und damit machen sie, daß, da sie auf den Mangel einen grössern Werth schlagen, zwar derselben genug herbey geschaffet wird, darbey aber den gemeinen Nutzen und die Commodité schwächen. Von denen Holländern erzählet Samuel Pufendorf (q) Daß sie in vielen Theilen Indiens die Bäume, welche Gewürtz, Negelein und Muscat-Nüsse tragen, ausreuten, damit kein G Über Fr. Roth-Scholzens Theatr. Chem. I. Theil. (p) Lib. XVII. (q) de j. N. & G. Lib. V. cap. I. §. VI. | …[comodidad] del vivir, sino que la ambición y vanidad de los hombres hace también que se tenga en alta estima, por encima de todo lo demás, aquello que rara vez se deja ver y conseguir. Por lo tanto, se observará que aquello que es común y se puede hallar en todas partes es completamente rechazado por aquellas personas que consideran un honor el poseer cosas que no se encuentran en manos de los demás . Es, por ende, únicamente la necedad de los hombres la causa del elevado valor de las cosas que son raras y difíciles de conseguir. Del mismo modo, se cuenta entre las estratagemas secretas de los comerciantes el hecho de que estos procuren, de manera deliberada, reducir la cantidad de aquellas mercancías cuyo precio desean ver incrementado. De los egipcios dice Estrabón (p) que en muchos lugares no permitían que cualquiera cultivara el papiro [caña de papel]; logrando con ello que, al imponer un mayor valor sobre dicha escasez, se produjera ciertamente lo suficiente para el comercio, pero debilitando a su vez la utilidad común y el beneficio público. De los holandeses relata Samuel Pufendorf (q) que en muchas partes de las Indias arrancaban de raíz los árboles que producían especias, clavo de olor y nuez moscada, para que no se generara ningún exce… Fr. Roth-Scholzicens Theatr. Chem. I. Theil. (p) Lib. XVII. (q) de J. N. & G. Lib. V. cap. I. §. VI.[76] |
La necedad humana como motor del Valor (Thorheit der Menschen): Buddeus expone con una agudeza psicológica puramente ilustrada que el precio desorbitado del oro y los diamantes no emana de una propiedad mágica, sino de la «ambición» (Ehrgeitz) y la «necedad de los hombres» (Thorheit der Menschen). El deseo elitista de ostentar bienes exclusivos que la masa no posee es lo que sostiene el mercado de la joyería y los metales preciosos. Con este argumento, el autor demuestra que si la alquimia democratizara el oro, la vanidad humana simplemente buscaría otra sustancia rara para sustituirlo como patrón de riqueza.
La manipulación de la oferta y los Monopolios coloniales: El autor describe con precisión la estrategia de la destrucción deliberada de la oferta para mantener precios altos en régimen de monopolio. Cita dos ejemplos históricos impecables: El Papiro en el Egipto Ptolemaico y Romano: Citando el libro XVII de la Geografía del cronista clásico Estrabón (nota p), Buddeus recuerda que el Estado egipcio controlaba de forma estricta las plantaciones de Cyperus papyrus. Al prohibir el libre cultivo, restringían artificialmente la producción de papel para mantener un monopolio fiscal que enriquecía las arcas públicas a expensas del «beneficio común» (gemeinen Nutzen). La Compañía Holandesa de las Indias Orientales: Citando la obra cumbre de derecho natural del jurista e historiador alemán Samuel von Pufendorf (nota q), De jure naturae et gentium (1672), Buddeus saca a la luz la agresiva y brutal estrategia comercial de los holandeses en las islas Molucas (Indonesia). Para mantener el monopolio mundial y evitar la caída de los precios por sobreproducción, la Compañía Holandesa de las Indias Orientales ordenaba la quema y tala masiva («ausreuten») de los árboles de clavo y nuez moscada en las islas que no controlaban directamente.
El veredicto final para los Alquimistas de Estado: El entrelazado de estos ejemplos con el debate de la transmutación es brillante. Buddeus concluye que, al igual que los egipcios con el papiro y los holandeses con las especias, un soberano europeo del siglo XVIII que lograra fabricar oro en sus laboratorios secretos no debería utilizarlo para acuñar moneda corriente masiva. Debería restringir de forma absoluta su producción y mantenerlo como un estricto monopolio de Estado, utilizándolo de manera quirúrgica solo en momentos de crisis fiscal o de guerra para no alterar el equilibrio mercantil internacional, cerrando así el nudo económico de su investigación.
| 98. Joh. Franc. Buddei | 98. Joh. Franc. Buddei |
| Uberfluß dieses Gewürtzes werde. Gar fein raisonniret Sextus Empiricus, (r) was rar ist wird hoch gehalten; aber was bey uns genug anzutreffen und vor Augen lieget, gar nicht: Denn wenn wir uns könnten einbilden, daß das Wasser was seltsames bey uns wäre, o wie viel theurer würde es geachtet werden vor denen Dingen, welche wir jetzo so gar hoch halten: und was er ferner von Gold meldet, trifft gänzlich mit unserer Meinung überein, wenn er spricht: oder solten wir uns einbilden, daß das Gold so viel vor Augen liege als Steine auf der Gassen, mein, wer würde es so sehr mehr estimiren, und so sorgfältig aufheben und verschliessen? Man könnte endlich bey anderen Dingen es leicht gestatten, daß sie fallen und steigen; aber weilen das Gold eine Sache von grossen Werth kan ausmachen, so hat man in der That desto weniger Ursach zu erlauben, daß es weniger gelten sollte. Denn diejenige sich gar sehr betrügen, welche glauben, man habe ohne wichtige Ursach so obenhin die kostbaren Metallen in hohen Preiß kommen lassen. Die Sach an sich selbst weiset, daß ein Ding, welches einer kostbaren Sach solle beykommen, also müsse beschaffen seyn, daß es erstlich wegen seiner Rarität gleich viel gelte, damit niemand kein Bedencken trage, andere kostbare Dinge dagegen einzuhandeln. Denn gleich wie niemand einen Bürgen (r) Pyrrhon. Hypotyp. lib. I. cap. XIV. | …[para que no se generara ningún] exceso de producción de estas especias. Sostiene un razonamiento sumamente fino Sexto Empírico (r), cuando dice: «Aquello que es raro es tenido en alta estima; pero aquello que se encuentra entre nosotros en abundancia y se halla ante nuestros ojos, de ningún modo [lo es]: pues si pudiéramos imaginarnos que el agua fuera algo extraño y escaso entre nosotros, ¡oh, cuánto más costosa sería estimada que aquellas cosas que ahora tenemos en tan alto valor!»; y lo que él relata más adelante sobre el oro coincide por completo con nuestra opinión, cuando dice: «¿O acaso deberíamos imaginarnos que, si el oro se encontrara ante nuestros ojos en tanta cantidad como las piedras de la calle, —no—, quién habría de estimarlo entonces tanto más, y guardarlo y encerrarlo bajo llave con tanto esmero?». Finalmente, en lo que respecta a otras cosas, se podría permitir fácilmente que estas caigan y suban [de precio]; pero dado que el oro constituye una materia de enorme valor, se tiene en la práctica tanto menos motivo para permitir que este deba valer menos. Pues aquellos se engañan a sí mismos en gran manera cuando creen que, sin una causa de extrema importancia, se ha dejado llegar a un precio tan elevado a los metales preciosos de forma tan superficial. La naturaleza misma de la materia demuestra que una cosa que deba equipararse a un bien costoso tiene necesariamente que estar constituida de tal modo que, en primer lugar, valga exactamente lo mismo debido a su rareza, para que nadie albergue reparo alguno en intercambiar otros bienes valiosos a cambio de ella. Pues de igual modo que nadie [aceptaría] a un fiador… (r) Pyrrhon. Hypotyp. lib. I. cap. XIV.[77] |
El resurgimiento de Sexto Empírico y la Paradoja del Agua y el Oro: Buddeus recurre a la nota (r), citando los Bosquejos Pirrónicos (Pyrrhoneae Hypotyposes) del filósofo y médico griego Sexto Empírico (siglo II d.C.). Sexto Empírico fue la máxima autoridad del escepticismo antiguo, cuyos textos fueron redescubiertos y leídos con fervor en el Renacimiento y la Ilustración para combatir los dogmas escolásticos. La cita rescatada por el autor plantea de forma primigenia la famosa «Paradoja del valor» (más tarde popularizada por Adam Smith como la paradoja del agua y el diamante). Sexto Empírico argumentaba con lucidez que el agua, a pesar de ser un elemento vital absolutamente indispensable para la supervivencia humana, tiene un valor económico nulo porque es abundante y se halla a la vista de todos . Por el contrario, si el agua fuera escasa, su precio superaría al de cualquier joya. El oro solo es costoso porque es escaso; si los laboratorios alquímicos lo produjeran al nivel de las «piedras de la calle» (Steine auf der Gassen), nadie se tomaría el trabajo de «encerrarlo bajo llave» (verschliessen), perdiendo su función de reserva de valor.
El autor lanza una severa advertencia a los gobernantes de su tiempo contra la tentación de la devaluación monetaria superficial . Explica que el elevado precio internacional de los metales preciosos («hohen Preiß… der kostbaren Metallen») no es un capricho artificial ni un acuerdo superficial de los reyes, sino una ley de equilibrio comercial natural e histórica . El comercio y el intercambio mercantil universal («Handel und Wandel») requieren una mercancía de referencia que actúe como un ancla psicológica y física segura . El oro funciona como tal porque su rareza física intrínseca («wegen seiner Rarität») garantiza a los comerciantes de todas las naciones que el dinero que reciben mantiene su valor de forma estable y no se evaporará por una decisión política o un exceso de producción de las fraguas .
El colapso de la utopía de la transmutación masiva: Buddeus utiliza la lógica económica para asestar el golpe definitivo a las promesas de los alquimistas que aseguraban querer enriquecer a sus naciones fabricando oro industrial . Demuestra que la «Gran Obra» de la transmutación es macroeconómicamente autodestructiva: el éxito de la producción masiva de oro anularía la propiedad física que lo volvía valioso (su escasez), destruyendo el sistema de transacciones comerciales y obligando a las naciones a buscar otra materia escasa para reconstruir su economía, validando de nuevo la necesidad de que los Estados prohibieran la práctica libre del crisol .
| Untersuchung von der Alchemie. 99 | Investigación sobre la Alquimia. 99 |
| Bürgen annimmt, (s) der nicht von guten Mitteln und ein ehrlicher Mann ist, man auch bey schlechten Leuten wenig Versicherung suchet; also wird warhafftig niemand vor eine Hand voll Erde oder Sand, seine Sache verhandeln, welche er sich mit grosser Mühe und Fleiß hat angeschafft. Mußte demnach eine Münz aus solcher Materie bestehen, welche man so wohl bequem verwahren, als auch wegen ihrer Rarität viele kostbare Sachen davor einhandeln könne. Darzu kommt noch, daß eine Sach, die einen grossen Werth solle ausmachen, muß so wohl aus einer dichten und soliden Materie, damit durch täglichen Gebrauch solche nicht abgenutzet werde, bestehen. Als auch für sich, um in kleinere Theile getheilt zu werden, und damit Sachen von unterschiedlichen Werth Dagegen einhandeln zu können, tüchtig seyn. Da man nun diese Qualitäten, und alles andere mehr, was zum Handel und Wandel gehöret, in keiner andern Sach leichtlich also wird antreffen können, als in diesen auserlesenen Metallen Gold und Silber, so wird ein jeder leichtlich von selbsten warnehmen, daß diejenige nicht nur klug gehandelt, welche diesen beyden Metallen einen so grossen Werth zugeleget, sondern es seye auch höchst nothwendig, theils dran zu seyn, damit diese in ihrem Werth verbleiben, theils auch auf alle Weiß und Wege zu verwehren, daß sie durch allzu grosse Menge nicht fallen und (s) vid. Pufend. de J. N. & G. lib. V. cap. I. §. XIII. | …[como] fiador acepta (s) a quien no disponga de buenos medios y sea un hombre honesto, y de igual modo tampoco se busca gran garantía entre personas de mala reputación; de la misma manera, en verdad, nadie querrá intercambiar sus bienes —los cuales ha adquirido con gran esmero y fatiga— a cambio de un puñado de tierra o de arena. Tenía, por ende, que consistir una moneda en una materia tal que se pudiera custodiar con total comodidad y que, al mismo tiempo, permitiera intercambiar muchas cosas costosas a cambio de ella debido a su rareza. A esto se añade además que una cosa que deba constituir un gran valor tiene que estar compuesta, por un lado, de una materia densa y sólida, para que no se desgaste por el uso diario; y por el otro, tiene que ser apta por sí misma para ser dividida en partes más pequeñas, a fin de poder adquirir a cambio de ella bienes de diferentes precios. Y puesto que estas cualidades, y todo lo demás que pertenece al intercambio mercantil, no se podrán hallar fácilmente de este modo en ninguna otra cosa excepto en estos metales selectos, el oro y la plata; así, cualquiera percibirá fácilmente por sí mismo que no solo han actuado con prudencia aquellos que han otorgado un valor tan grande a estos dos metales, sino que resulta además sumamente necesario, por una parte, aferrarse firmemente a ello para que estos conserven su valor, y por la otra, prohibir e impedir por todos los medios y formas posibles que estos caigan [de precio] debido a una cantidad excesivamente grande y… (s) ver Pufend. de J. N. & G. lib. V, cap. I, §. XIII.[78] |
La analogía legal del Fiador (Bürgen): El texto cita al célebre jurista Samuel von Pufendorf (nota s). Buddeus utiliza un concepto de derecho civil: nadie acepta en los tribunales a un fiador («Bürgen») insolvente o sin propiedades. Aplica esta lógica al mercado de trueque: ningún comerciante entregará los bienes manufacturados que le costaron meses de «esmero y fatiga» («Mühe und Fleiß») a cambio de un puñado de «tierra o de arena», es decir, a cambio de una materia común y abundante . El dinero necesita ser un bien de máxima solvencia material.
Las cuatro propiedades del Dinero según la Ilustración: Buddeus ofrece una brillante definición técnica de las cualidades físicas universales que convirtieron al oro (Gold) y a la plata (Silber) en el dinero por excelencia de la civilización humana: 1. Comodidad de Custodia (bequem verwahren): Deben concentrar una inmensa riqueza en un volumen y peso reducidos, permitiendo su transporte seguro. 2. Rareza intrínseca (wegen ihrer Rarität): Su escasez natural en la corteza terrestre es lo que garantiza su elevado poder adquisitivo constante .3. Densidad y Solidez (dichte und solide Materie): No deben corroerse, oxidarse ni destruirse con el paso de las décadas o por el «uso diario» («täglichen Gebrauch»), a diferencia del hierro, el plomo o los bienes perecederos. 4. Divisibilidad exacta (in kleinere Theile getheilt): Deben poder fundirse y fraccionarse en piezas minúsculas (monedas, fracciones de onza) para realizar transacciones de «diferentes precios» («unterschiedlichen Werth»), manteniendo cada fracción exactamente el mismo valor proporcional por peso.
El Cierre del argumento macroeconómico y la intervención del Estado: El autor concluye que la elección del oro y la plata como patrones mundiales no fue un capricho medieval superficial, sino un acierto de la prudencia humana colectiva. Por consiguiente, formula el veredicto final sobre la alquimia comercial: es una obligación de seguridad nacional sumamente necesaria («höchst nothwendig») para los reyes y gobernantes «prohibir e impedir por todos los medios» («alle Weiß und Wege zu verwehren») la libre fabricación o el vertido masivo de metales transmutados en los mercados . Si el Estado no interviene los crisoles, la «cantidad excesivamente grande» («allzu grosse Menge») anularía la propiedad de la rareza, devaluando el dinero público y sumiendo al imperio en la quiebra financiera.
| 100. Joh. Franc. Buddei | 100. Joh. Franc. Buddei |
| und verringert möchten werden. So siehet man über das aus schon berührten Umständen, daß diejenige grausam sich betrügen, welche sich davon im gemeinen Wesen eine größere Glückseeligkeit einbilden, und meynen es wären bey gegenwärtigen Uberfluß des Goldes, die goldene Zeiten vorhanden. Ja, wenn nicht vielmehr die größte Unordnung im Kauff und Lauff, und ein armseeliges Leben, an statt der daraus zu hoffen habenden Glückseeligkeit zu befürchten wäre. Dahero sagt Thomas Campanella gantz fein: (t) Es wäre viel besser gewesen, wenn der Reichthum in der jetzigen Welt nicht wäre aufgekommen; denn die heutige Welt, hat die alte ganz verderbet, weilen sie denen Leuten den Geiz eingepflanzet, und die menschliche Liebe gantz aufgehoben, einig und allein wegen der Begierde zum Gold, dadurch dann eine große Ungleichheit unter denen Menschen verursachet worden, daß einige gar zu reich, hingegen aber andere gar zu arm bleiben, und daher diese zum Geiz und Mord, jene aber zum Ubermuth sich leiten lassen. Und würde man eben dieses von der durch die Goldmacher-Kunst allzusehr vermehrten Menge des Goldes sagen können. Es ist aber auch diß der Menschen ihr größter Fehler, der sich allenthalben zeiget, daß sie den Ursprung ihres Elendes, darinnen sie stecken, lieber in allen andern Dingen, als bey sich selbsten suchen wollen, (t) de Monarch. Hispan. cap. XVI. | …y disminuido se viera [el valor]. Así se comprende, a partir de las circunstancias ya mencionadas, que se engañan cruelmente aquellos que se imaginan que de ello resultaría una mayor felicidad para la comunidad o Estado, y que opinan que, ante una abundancia actual de oro, estarían dadas las condiciones para una Edad de Oro. Al contrario, si no fuera más bien de temer la mayor de las perturbaciones en el comercio y el intercambio mercantil, así como una vida miserable, en lugar de la felicidad que de ello se espera. Por ello dice Thomas Campanella de una manera sumamente fina: (t) «Habría sido mucho mejor si la riqueza no hubiera surgido en el mundo actual; pues el mundo de hoy ha corrompido por completo al de antaño, por cuanto ha infundido la codicia en las personas y ha abolido por completo el amor humano, única y exclusivamente a causa del deseo hacia el oro, por el cual se ha causado además una gran desigualdad entre los hombres, de modo que algunos permanecen sumamente ricos, mientras que otros, por el contrario, se quedan del todo pobres, y por ello estos últimos se dejan arrastrar a la codicia y al asesinato, y aquellos, en cambio, a la soberbia». Y exactamente esto mismo se podría decir de aquella cantidad de oro que se incrementara en exceso debido al arte de los hacedores de oro. Pero este es el mayor error de los seres humanos, el cual se manifiesta por todas partes: el que prefieran buscar el origen de la miseria en la que se encuentran sumidos en cualquier otra cosa, antes que en sí mismos… (t) de Monarch-Hispan. cap. XVI.[79] |
La falacia de la abundancia monetaria (Güldene Zeiten): El autor denuncia que el hombre común sufre un «engaño cruel» (grausam sich betrügen) al creer que inundar un Estado con oro alquímico resolvería los problemas de la sociedad. Buddeus aplica la lógica del cameralismo: el exceso de masa monetaria circulante no genera riqueza real, sino que destruye la confianza en el dinero, paraliza el comercio internacional («Kauff und Lauff») y sumerge a la población en una «vida miserable» (armseeliges Leben) marcada por la devaluación y el desorden civil.
Tommaso Campanella y la crítica a la riqueza (Thomas Campanella): Para blindar su tesis moral, el autor recurre a la nota (t), citando el capítulo XVI de la famosa obra De Monarchia Hispanica (La Monarquía Hispánica, 1600) del filósofo, astrólogo y fraile dominico italiano Tommaso Campanella (1568–1639). Campanella es célebre en la historia del pensamiento por escribir La ciudad del Sol, una utopía comunitaria donde la propiedad privada y el dinero no existían. La extensa cita de Campanella desglosa una demoledora crítica social contra los efectos psicológicos y civiles del patrón oro: acusa a la riqueza mineral de haber abolido el «amor humano» (menschliche Liebe) y de haber introducido la codicia (Geitz) en el corazón de las naciones.
La fractura social: Soberbia frente a Asesinato: Campanella y Buddeus describen con maestría el mecanismo de la desigualdad económica («grosse Ungleichheit»). La obsesión por acumular oro divide a la comunidad de manera violenta: El exceso de riqueza empuja a los opulentos hacia la soberbia (Übermuth) y la tiranía cortesana. La miseria extrema empuja a los desposeídos a la desesperación, el crimen y el asesinato (Mord). Buddeus concluye que si la alquimia comercial se aplicara sin control estatal, este ciclo de desigualdad, delincuencia y soberbia se aceleraría a niveles catastróficos, convirtiendo la «Edad de Oro» en un infierno social.
El diagnóstico ilustrado sobre la miseria humana: Las líneas finales encierran una magnífica reflexión existencial y psicológica propia de la Ilustración: el «mayor error de los seres humanos» («der Menschen ihr grösster Fehler») es sufrir un severo sesgo de victimización externa. Buddeus denuncia que las sociedades prefieren culpar a la falta de metales preciosos, a las crisis del mercado o a cualquier otra causa material externa de las miserias en las que están atrapadas, antes que hacer un ejercicio de introspección ética y reconocer que la verdadera raíz del sufrimiento humano y de la pobreza reside en su propio egoísmo, su codicia y su falta de orden moral.
| Untersuchung von der Alchemie. 101 | Investigación sobre la Alquimia. 101 |
| len, da sie solchen doch bey ihnen am ersten könnten antreffen. Wer sich mit wenigen begnügen lasset, und weiß diese nichtige und schnell vergängliche Dinge gering zu achten, hingegen seinem GOTT mit wahrer Treue anzuhangen, der wird entweder nie arm seyn, oder seine Armut ohne sonderbare incommodité leicht ertragen können. Hergegen wann man seine Begierden nicht kan zähmen, und wenn man auch Crœsi Reichthum hätte, so wird er nicht erklecklich seyn; wird auch wenig Glück darbey seyn, wenn schon alles nur durchs anrühren solte zu Gold werden. So geben auch Exempel an Tag, daß offt eine Republique besser gestanden, wenn sie kein Geld gehabt, als wenn ein Überfluß an solchem vorhanden gewesen. LYCVRGVS (u) hat unter andern Gesetzen, durch welche er die Republique Sparta in gute Ordnung zu bringen sich beflissen, auch dieses hinzugesetzet: Daß man nichts um Geld, sondern gegen andere Wahren solle kauffen; und seye der Gebrauch Gold und Silbers gleichsam eine Anleitung zu allen Lastern, den man abschaffen müsse. Wo ist aber ein Republique in grössern flor gestanden als Sparta, so lange sie des LYCVRGI Gesetzen nachgekommen? §. 27. Es kan nun niemand mehr hierinnen einigen Zweiffel haben, ausser daß vielleicht die Autorität gewisser Ausleger des Geist- und Bürgerlichen Rechts etwas darwider möchte einwenden […] (u) vid. Justinus lib. III. cap. II. | …[busquen] cuando, en verdad, es en ellos mismos donde primero habrían de encontrarlo. Aquel que sabe contentarse con poco, y sabe tener en escaso valor estas cosas insignificantes y de rápido desvanecimiento para, por el contrario, aferrarse a su Dios con verdadera fidelidad, ese nunca será pobre, o bien podrá sobrellevar su pobreza fácilmente y sin una particular incomodidad. Por el contrario, cuando alguien no es capaz de refrenar sus deseos, aun cuando poseyera la riqueza de Creso, esta no le resultaría suficiente; ni tampoco hallará en ella gran felicidad, aun cuando todo lo que tocara se convirtiera de inmediato en oro. Así, los ejemplos demuestran con claridad que una república ha permanecido a menudo en mejor estado cuando no ha tenido dinero, que cuando ha dispuesto de una abundancia del mismo. Licurgo (u), entre otras leyes con las cuales se esmeró por poner en buen orden la república de Esparta, añadió también lo siguiente: que no se debía comprar nada con dinero, sino a cambio de otras mercancías verdaderas; y que el uso del oro y de la plata constituía, por así decirlo, una invitación a todos los vicios, la cual se debía abolir. ¿Y dónde ha florecido una república en mayor esplendor que Esparta, durante todo el tiempo en que observaron las leyes de Licurgo? §. 27. Ya nadie podrá albergar aquí duda alguna, a menos que tal vez la autoridad de ciertos intérpretes del derecho canónico y civil pretendiera objetar algo en contra… (u) ver Justinus lib. III. cap. II.[80] |
Licurgo y el modelo utópico de Esparta: El núcleo político de la página se apoya en la nota (u), citando las historias del cronista romano Justino (Justinus) sobre las leyes de Licurgo (siglo VIII a.C.), el legendario legislador que dio forma a las instituciones de Esparta. Licurgo implantó una de las reformas económicas más radicales de la antigüedad con el fin de extirpar la codicia y la desigualdad : prohibió el uso de monedas de oro y plata («el uso del oro y de la plata constituía… una invitación a todos los vicios»), sustituyéndolas por pesadas barras de hierro de escaso valor y obligando a la población a regresar al sistema de trueque directo de mercancías reales («contra andere Waaren») . Buddeus subraya el éxito histórico de este modelo, recordando que mientras Esparta se mantuvo fiel a esta estricta austeridad material, se convirtió en la república más poderosa, estable y «resplandeciente» («in grössern flor gestanden») de Grecia .
El balance entre el Pietismo y el Cameralismo: Como teólogo y filósofo de la Ilustración moderada, Buddeus unifica el estoicismo pagano de Licurgo con la moral luterana y el pietismo (visto en las páginas 70-71) . Defiende que la verdadera riqueza de un Estado no se mide por las toneladas de metal precioso acumuladas en sus cámaras acorazadas, sino por la capacidad moral de sus ciudadanos para conformarse con poco («mit wenigen begnügen») y mantener una vida templada y productiva .
| 102. Joh. Franc. Buddei | 102. Joh. Franc. Buddei |
| den, denn diese sind noch strittig über die Frage, ob die Goldmacher-Kunst erlaubet sey? wieswohlen die meiste sie für erlaubt achten wollen. Und ist der vornehmste unter ihnen, dem sie alle nachfolgen, OLDRADVS DE PONTE von Lauda gebürtig, welcher um das Jahr 1320. gelebet, und auf die Frage, ob ein Alchemist als ein Alchemist sündige, oder ob die Goldmacher-Kunst eine Sünde sey, auf beyderley Recht Beweiß-Gründe vorbringet. Sagende: (x) Es scheinet allerdings die ALCHEMIE seye verbotten, 1. weil der Textus 26. q. 1. 6. Episcopi meldet, „ wenn jemand glauben sollte, daß eine neue Creatur werden, oder solche verbessert, oder in eine andere Gestalt gebracht, oder in eine andere Gleichheit könne von jemand anders als von dem Schöpffer selbsten verändert werden, der ist ein untreuer grober Kerl. 2. Sind die Alchemisten über das solche Leute, welche zwar viel lernen, aber hinter die rechte Wahrheit dieser Wissenschaft niemals gelangen, 25. q. 5. nec mirum und also geben sie Gelegenheit zu vielen Betrug. 3. So ist es auch keine Wissenschaft, die zur Frömmigkeit könnte Anleitung geben, wie man von der Sternseher-Kunst zu sagen gewohnt gewesen arg. 37. dist. si quis & no. jun. extr. de Sortileg. c. qui. Denn es könnte ohne Consumirung des Goldes nicht geschehen, welche in Rechten verbotten zu seyn scheinet „ C. de auri pub. per. secut. l. 1. lib. X. OLDRA- (x) consil. XXXIV. de Sortileg. n. 1. | …[objetar]se, pues estos todavía disputan sobre la pregunta de si el arte de hacer oro está permitido o no, aun cuando la mayoría pretende considerarlo permitido. Y el más distinguido entre ellos, al cual todos siguen, es Oldradus de Ponte, oriundo de Lauda, quien vivió hacia el año 1320 y presenta argumentos basados en ambos derechos [canónico y civil] sobre la cuestión de si un alquimista peca como tal, o si el arte de hacer oro es un pecado. Diciendo: (x) «Parece ser que la alquimia está ciertamente prohibida: Porque el texto 26. q. 1. c. Episcopi declara: «si alguien creyera que una nueva criatura puede ser creada, o mejorada, o transformada en otra forma o semejanza por alguien distinto al mismísimo Creador, ese es un infiel grosero». Además, los alquimistas son ese tipo de personas que ciertamente estudian mucho, pero jamás alcanzan la verdadera realidad de esta ciencia, 25. q. 5. nec mirum, y por lo tanto dan pie a muchos fraudes. Asimismo, tampoco es una ciencia que pueda servir de guía para la piedad, tal como se solía decir del arte de la astrología, arg. 37. dist. si quis & no. jun. extr. de sortileg. c. qui. Pues esto no podría suceder sin el consumo [destrucción] del oro, lo cual parece estar prohibido por las leyes, C. de auri pub. per. secut. l. 1. lib. X»… (x) consil. XXXIV. de Sortileg. n. 1.[81] |
La jurisprudencia determinaba que, al no tener una base científica real en el 99% de los casos, la práctica de la alquimia se convertía automáticamente en un delito de estafa y engaño público («Gelelegenheit zu vielen Betrug»), destinado a vaciar los bolsillos de los inversores.
Otroargumento civil se basa en el Código de Justiniano (C. de auri publici persecutione). La ley romana castigaba con severidad el «consumo» o destrucción del oro del Estado. Los alquimistas medievales solían fundir monedas de oro de curso legal legítimas para extraer reactivos o para realizar sus trucos de transmutación en los crisoles, lo que constituía un delito grave de lesa majestad y sabotaje financiero contra el tesoro del príncipe soberano.
| Untersuchung von der Alchemie. 103 | Investigación sobre la Alquimia. 103 |
| OLDRADVS aber hat sich durch diese Gründe die warhafftig recht kindisch heraus kommen, und für die Zeit, die man mit deren Erzehlung zubringet, fast schad ist, noch nicht überreden lassen, die Alchemisten aus dem Lande zu treiben. Vielmehr sagt er, (1) dunckt mich, man solle „ diejenige, welche aus Zinn oder Bley oder andern schlechtern Metall Gold oder Silber „ (wenn sie es nur mit keiner Zauberey oder anderer denen Gesetzen zuwiderlauffenden Kunst „ thun, wie lex. c. de thef. l. 1. lib. X. meldet) machen, nicht bestraffen, sondern vielmehr loben. „ (2) Wissen diese Metall-Arbeiter sich selbst „ und dem gemeinen Wesen grossen Nutzen zu „ schaffen, durch ihre eigenhändige Arbeit; C. de metall. l. 1. lib. XI. wie den auch die Gesetze, wegen des Nutzens, der aus ihrem Gewerb zu „ entstehen scheinet, gar nicht wider sie sind. „ Denn sie können auf einem fremden Grund „ und Boden, wenn es der Eigenthums-Herr „ gleich nicht leyden will, graben und Metall suchen. C. de metallariis l. 2. & l. quosdam & ibi no. welches sonst nicht erlaubet würde. l. 3 §. 1. ff. de acqv. rer. Dom. (3) So laugnen sie selbst, daß „ eine Gestalt in die andere verwandelt werde „ (wie man ihnen nachredet) weil dieses nicht „ möglich, sondern sie sagen also: daß nemlich „ aus einer gewissen Art Metalls (nemlich Zinn) „ könne wieder eine andere Art von Metall (z. E. „ Gold,) heraus gebracht werden. (4) Und dis „ ist auch nicht ungereimt, denn wir nehmen „ wahr „ | Oldradus, sin embargo, no se dejó convencer por estos argumentos —los cuales, en verdad, resultan bastante infantiles y hacen que casi se lamente el tiempo que se pasa con su relato— para expulsar a los alquimistas del país. Por el contrario, dice él: (1) «Me parece que a aquellos que fabrican oro o plata a partir de estaño, plomo u otro metal inferior —siempre y cuando lo hagan sin recurrir a la brujería ni a ningún otro arte que contravenga las leyes, tal como declara la lex c. de thes. l. 1. lib. X—, no se les debe castigar, sino por el contrario alabar». (2) «Saben estos trabajadores del metal procurarse a sí mismos y a la comunidad un gran beneficio mediante su trabajo manual, C. de metall. l. 1. lib. XI, tal como las leyes tampoco están en absoluto en contra de ellos, en consideración del provecho que parece derivarse de su oficio. Pues ellos pueden excavar y buscar metal en un suelo y terreno ajenos, aun cuando el propietario del mismo no quiera permitirlo, C. de metallariis l. 2. & l. quosdam & ibi no., algo que de otro modo no estaría permitido, l. 3 §. 1. ff. de acqu. rer. Dom.». (3) «Asimismo, ellos mismos niegan que una forma se transforme en otra (tal como se les achaca calumniosamente) debido a que esto no es posible; sino que sostienen lo siguiente: que a partir de una cierta clase de metal (a saber, el estaño) se puede extraer de nuevo otra clase de metal (por ejemplo, el oro)». (4) «Y esto tampoco es descabellado, pues nos… (1) consil. XXXIV. de Sortileg. n. 1. |
La demolición de los prejuicios teológicos: Buddeus celebra la agudeza del jurista medieval Oldradus de Ponte (c. 1320), quien despacha los argumentos inquisitoriales de la página anterior calificándolos abiertamente de «infantiles» (kindisch). Oldradus establece una línea divisoria nítida: la alquimia de laboratorio no es brujería (Zauberey). Si el operador trabaja de manera física y mecánica, respetando las leyes de la propiedad, su actividad es plenamente legítima y merece el elogio de los tribunales por su esfuerzo industrial.
El Derecho de Minería y el Bien Común: Para fundamentar legalmente la protección de los químicos, Oldradus recurre al Derecho Romano (Código de Justiniano) bajo los títulos De metallis y De metallariis (sobre las minas y los mineros). El jurista cita una ley imperial romana revolucionaria: debido a que la búsqueda de metales beneficia la economía del Estado («gemeinen Wesen grossen Nutzen zu schaffen»), los buscadores de mineral poseen el privilegio legal de excavar en tierras de propiedad privada, incluso en contra de la voluntad del terrateniente («wenn es der Eigenthums-Herr gleich nicht leyden will»). Al equiparar a los alquimistas con los mineros y «trabajadores del metal» (Metall-Arbeiter), el derecho les otorgaba un amparo económico estratégico.
La defensa corpuscular de la materia (¡Sorprendente para el siglo XIV!): El punto (3) contiene una intuición científica asombrosa para la Edad Media. El abogado defiende a los alquimistas de la acusación de herejía (el cargo de querer usurpar el poder creador de Dios alterando las «especies» naturales). Oldradus explica que los propios alquimistas honestos no pretenden transformar milagrosamente una sustancia en otra. Ellos sostienen una teoría protoquímica: que el estaño o el plomo no son metales simples, sino compuestos complejos que contienen en su interior, en estado latente u oculto, los elementos del oro y la plata. El trabajo del horno no crea materia nueva; solo separa las impurezas para extraer de nuevo («heraus gebracht werden») el metal noble que ya residía de forma natural en el mineral común.
La legitimidad del trabajo manual (eigenhändige Arbeit): Con este célebre dictamen del Consilium 34, Oldradus de Ponte sentó un precedente que blindó a la alquimia europea durante siglos. Permitió que reyes y emperadores (e incluso monasterios) financiaran laboratorios químicos sin temor a incurrir en delitos canónicos, fundamentando la jurisprudencia que el propio Buddeus utiliza al final de su tratado para exigir la libertad de investigación en los Estados de la Ilustración.
| 104. Joh. Franc. Buddei | 104. Joh. Franc. Buddei |
| „ wahr, daß offt aus einer todten Sach, etwas „ lebendiges wird, wie wir an denen Würmern, „ aus welchen man Seyden machet, und andern „ Dingen mehr sehen. Aus einem Kraut kan „ man ein Glas machen: Wie vielmehr aus „ Metallen, die eine grössere Gleichheit und Über- „ einstimmung gegeneinander haben. (5.) Dann „ (wie sie selbsten vorgeben, und man auch im „ Buch de proprietatibus rerum in C. de alchemia fin- „ det) es kommen alle Metalle aus gleichen Prin- „ pio her, nemlich aus Schweffel und Queck- „ silber: Nur daß einige Metalle vermög der „ Krafft der Elementen, an einem Ort mehr „ Einfluß haben als am andern, und eine Minera „ zu Zinn, die andere zu Silber, wider eine an- „ dere zu Gold wird, und also auch mit denen „ übrigen. (6.) Wenn demnach die Kunst der „ Natur nachahmet, wie in ff de adopt. l. si adoptio, „ so weiß ich nicht, warum die Alchemisten sün- „ digen sollten, wenn sie durch diejenige Krafft, „ welche in Kräutern oder Steinen, oder Ele- „ menten stecket, aus Zinn wollen Silber ma- „ chen. (7) Dann wann sie gleichsam aus einerley „ Principio bestehen, und einander gleich seyn, so „ kan dasjenige das schon eine Gleichheit hat des- „ sto eher verwandelt werden, Inst. quib. mod. toll. „ oblig. §. 1. Denn die Kräuter und Steine haben „ viel verborgene Krafft in sich 16. q. fin. c. fin. (wie „ wie der seel. Avgvstinvs sagt:) Es sind in denen „ leiblichen Sachen nach allen Elementen einige „ Arten verborgener Saamen, welche bey vor- „ handener Gelegenheit der Zeit, oder bey sonst „ gegen- […] | …«cibimos [damos] por cierto que a menudo, a partir de una cosa muerta, se genera algo vivo, tal como vemos en aquellos gusanos de los cuales se fabrica la seda, y en muchas otras cosas más. A partir de una planta se puede fabricar el vidrio: cuánto más, por ende, a partir de los metales, los cuales poseen entre sí una mayor similitud y correspondencia mutua. (5) Pues (tal como ellos mismos sostienen, y como también se encuentra en el libro De proprietatibus rerum en el capítulo De Alchemia), todos los metales provienen de un mismo principio, a saber, del Azufre y del Mercurio; solo que algunos metales, en virtud de la fuerza de los elementos, experimentan una mayor influencia en un lugar que en otro, de modo que un mineral se convierte en estaño, otro en plata, otro en cambio en oro, y de igual manera ocurre con los restantes. (6) Si, por consiguiente, este arte imita a la naturaleza, tal como se declara en ff. de adopt. l. si adoptio, entonces no veo por qué habrían de pecar los alquimistas cuando, mediante aquella fuerza que reside en las plantas, en las piedras o en los elementos, quieren hacer plata a partir del estaño. (7) Pues si ellos se componen, por así decirlo, de un mismo principio y son semejantes entre sí, entonces aquello que ya posee una similitud puede ser transformado con tanta mayor facilidad, Inst. quib. mod. toll. oblig. §. 1. Puesto que las plantas y las piedras albergan en sí muchas fuerzas ocultas, 16. q. fin. c. fin. (tal como, para consuelo del alma, dice Agustín): «Existen en las cosas corporales, según todos los elementos, ciertas clases de semillas ocultas que, ante la oportunidad propicia del tiempo o ante cualquier otra…» |
Las analogías biológicas de la transmutación: Oldradus defiende la viabilidad de la alquimia recurriendo a fenómenos empíricos de la época que a los ojos medievales parecían milagrosos: la metamorfosis del gusano de seda («gusanos de los cuales se fabrica la seda») y la fabricación del vidrio a partir de las cenizas de las plantas (Kraut). Si la técnica humana es capaz de transformar una hierba sucia en un cristal transparente y noble, el jurista argumenta que es perfectamente lógico que pueda refinar un metal imperfecto (estaño o plomo) en uno noble (plata u oro), dado que los metales comparten una afinidad química mucho mayor.
El principio legal de la Imitación de la Naturaleza: En el punto (6), el abogado recurre al Digesto del Derecho Romano (ff. de adoptionis). Utiliza una máxima jurídica clásica: el arte imita a la naturaleza («die Kunst der Natur nachahmet»). Del mismo modo que el derecho civil imita los lazos de la sangre biológica a través de la institución legal de la adopción («si adoptio»), la alquimia es perfectamente legítima porque no viola las leyes físicas, sino que imita los mecanismos de cocción y maduración mineral de la propia naturaleza.
San Agustín y las Razones Seminales (verborgener Saamen): Para desarmar por completo a los teólogos inquisitoriales que acusaban a la alquimia de ser obra del demonio, Oldradus saca a relucir la máxima autoridad teológica de la Iglesia católica de Occidente: San Agustín de Hipona (nota 16. q. fin.). Rescata la célebre doctrina agustiniana de las Rationes Seminales (las semillas ocultas o razones seminales). Según San Agustín, Dios infundió en la materia física durante la Creación un conjunto de «semillas potenciales ocultas» («verborgener Saamen») en todos los elementos. Estas potencialidades permanecen latentes en el subsuelo, en las piedras y en los minerales hasta que se presenta la «oportunidad propicia del tiempo» (Gelegenheit der Zeit) o la mano experta del artista químico para hacerlas brotar y manifestarse en el crisol, blindando la investigación de la materia como un acto en perfecta armonía con el plan divino.
| Untersuchung von der Alchemie. 105 | Investigación sobre la Alquimia. 105 |
| „ gegebenber Ursach, in diejenige Gestalt herfür- „ brechen, welche mit ihrer Art und Endzweck „ übereinkommet. 26. q. 5. nec mirum circa fin. „ Wenn sie nun dis GOTT zuschreiben, so schei- „ nen sie nicht zu sündigen. „ §. 28. Ich habe um deshalben dieses etwas weit- läufftiger aus dem OLDRADO wollen anführen, weilen diese Sach seine übrige Nachfolger des Rechts, nicht nur mit eben diesen Gründen, sondern auch mit gleichen Worten haben ver- fochten. Insonderheit ist ihme am meisten nach- gegangen NICOLAVS SICVLVS (y) welcher insge- mein PANORMITANVS pflegt genennt zu wer- den, weilen er zu Panormus in Sicilien Bischoff gewesen, und um den Anfang des funffzehenden Seculi gelebet; es hat auch mit ihm übereinge- stimmet JOH. ANDREÆ ein zur Zeit des vierze- henden Seculi berühmter Jurist; der mit eben diesen Beweiß-Gründen, Worten und angezo- genen Stellen vom ARNOLDO VILLANOVA- NO (z) dasjenige beybringet, was wir oben aus dem OLDRADO erzehlet. So ist auch der gemeinen angenommenen Meinung nicht zu- wider ANDREAS DE ISERNIA, den man insge- mein vor den besten Ausleger der Feudal Sa- chen hält. Er spricht aber auf folgende Art: (a) Zum andern wird gefraget, was von der […] (y) super cap. Extrav. 2. de Sortileg. (z) in addit. ad Guilielmi Durantis specul. Jur. ad tit. de crimine falsi. (a) ad Tit. Feud. quae sunt Regalia, num. 5. | …«circunstancia propicia, brotan bajo aquella forma que concuerda con su naturaleza y su fin último, 26. q. 5. nec mirum circa fin. Por lo tanto, si ellos atribuyen esto a DIOS, no parece que cometan pecado alguno». §. 28. He querido, por ende, citar este asunto de manera un poco más detallada a partir de Oldrado, debido a que sus sucesores en el derecho han defendido esta materia no solo con estos mismos argumentos, sino incluso con las mismas palabras . En especial, le ha seguido muy de cerca Nicolaus Siculus (y), quien por lo general suele ser llamado Panormitanus, debido a que fue arzobispo de Palermo [Panormus] en Sicilia, y vivió en los inicios del siglo quince ; con él coincidió también Joh. Andreae, un célebre jurista de la época del siglo catorce, el cual, aportando exactamente estos mismos argumentos probatorios, palabras y pasajes citados a partir de Arnoldo de Villanova [Arnau de Vilanova] (z), introduce aquello que arriba hemos relatado sobre Oldrado. De igual modo, tampoco se opone a la opinión comúnmente aceptada Andreas de Isernia, a quien por lo general se le considera uno de los mejores intérpretes de los asuntos feudales . Él se expresa, no obstante, de la siguiente manera: (a) «En segundo lugar, se pregunta qué se debe sostener sobre de la…» (y) super cap. Extrav. 2. de Sortileg.[82] (z) in addit. ad Guilielmi Durantis Specul. Jur. ad tit. de crimine falsi.[83] (a) ad Tit. Feud. quae sunt Regalia, num. 5[84]. |
La absolución teológica final de la Ciencia: El fragmento abre cerrando la brillante argumentación de Oldradus de Ponte basada en las «razones seminales» de San Agustín (página 104) . El jurista dicta una sentencia absolutoria de gran calado: si el alquimista entiende que no está creando materia de la nada (lo cual es un atributo exclusivo del Creador), sino liberando las potencias naturales que Dios ya depositó en los minerales imperfectos, y «si ellos atribuyen esto a DIOS» («wenn sie nun dies GOTT zuschreiben»), el laboratorio queda libre de toda sospecha de herejía o pecado .
Andreas de Isernia y la Alquimia en el Derecho Feudal: Al final de la página, Buddeus introduce la máxima autoridad del Derecho Feudal europeo: el jurista napolitano Andreas de Isernia (c. 1252–1316) (nota a) . El derecho feudal regulaba las Regalías (Regalia), es decir, los derechos y monopolios exclusivos que pertenecían por ley a la corona o al emperador (como el derecho de acuñar moneda, confiscar tesoros o explotar las minas). Isernia plantea la gran pregunta legal del feudalismo: si un vasallo o un sabio logra fabricar oro legítimo en su crisol dentro de un feudo, ¿a quién le pertenece legalmente ese tesoro?, ¿al señor feudal, al rey o al propio operario químico?
| 106. Joh. Franc. Buddei | 106. Joh. Franc. Buddei |
| der Alchemie zu halten? inggleichen ob erlaubt sey, die Alchemie zu treiben? so darff man aus des OLDRADI seinen Rathschlägen mit Ja ant- worten, wenn sie nur nicht durch Zauberey oder mit einer andern denen Gesetzen zuwi- der lauffenden Kunst geschiehet. BALDVS DE VBALDIS ein Perusiner, der ebenfalls um das vierzehende Seculum gelebet, hat des ANDREÆ DE ISERNIA Meinung mit folgenden Worten behauptet: Der ANDR. DE ISERN. fraget hier von denen Alchemisten, und sagt, wenn man nicht mehr und nichts anders aufwendet als man wider zu hoffen hat, die Sache selbsten auch ohne Verfälschung der Form und Materie practiciret wird, so wird der Alchemist von der Straff frey bleiben; sintemalen er eine Kunst treibet, die aus einem subtilen Ver- stand und gleichsam von einem Philosopho ih- ren Ursprung nimmet. Darbey vornemlich diese Raison, daß die alchemie aus einem subtilen Verstand, und gleichsam von einem philosopho ihren Ursprung nimmet, sehr merckwürdig ist. Welche, nebst deme, was die Vorgänger, nach damals ihnen gewöhnlichen Gebrauch, son- sten gemeldet, wiederhohlet FABIANVS DE MON- TE S. SAVINI (c) von welchem eine wohlgemein- te Erinnerung mit beygesetzt wird, als mit wel- cher er seine Rede schliesset. Aus diesen ist zu sehen, daß alle, die die Alchemie verwerf- fen, (b) ad Tit. Feud. quae sunt Regalia, num. 5. (c) de Empt. & Vend. q. 5. num. 8. | …«de la alquimia? Igualmente, sobre si está permitido practicar la alquimia, se puede responder con un «sí» basándose en los dictámenes de Oldrado, siempre y cuando esta no se realice mediante la brujería o a través de otro arte que contravenga las leyes vigentes». Baldus de Ubaldis, un perusino [de Perugia] que asimismo vivió en torno al siglo catorce , defendió la opinión de Andreas de Isernia con las siguientes palabras: «Andreas de Isernia pregunta aquí acerca de los alquimistas, y dice: si no se invierte más ni nada diferente de aquello que razonablemente se espera recuperar, y si el asunto mismo se practica además sin falsificación de la forma y de la materia, entonces el alquimista quedará exento de castigo; por cuanto practica un arte que toma su origen de un entendimiento sutil y, por así decirlo, de un filósofo» . A este respecto, resulta sumamente digno de mención, principalmente, este razonamiento: el que la alquimia tome su origen de un entendimiento sutil y, por así decirlo, de un filósofo . Lo cual, junto con aquello que sus predecesores ya habían manifestado según la costumbre de la época, fue repetido por Fabianus de Monte S. Savini (c), de quien se añade además una bienintencionada advertencia con la cual cierra su discurso. A partir de esto se puede comprender que todos aquellos que rechazan la alquimia… (b) ad Tit. Feud. quae sunt Regalia, num. 5. (Nota: El texto repite por error la letra ‘b’ para la primera nota de la página). (c) de Empt. & Vend. q. 5. num. 8.[85] |
Baldus de Ubaldis (1327–1400) y el Derecho Civil Romano (Baldvs de Vbaldis): Fue un jurista y canonista italiano de la Universidad de Perugia («ein Perusiner»), alumno de Bartolo de Sassoferrato . Baldo es una de las mentes más gigantescas de la historia del derecho europeo continental . Su dictamen a favor de los laboratorios químicos, citado aquí por Buddeus, blindaba legalmente la disciplina: si las fórmulas de transmutación se ejecutan de manera física y metalúrgica, «sin falsificación de la forma y de la materia» («ohne Verfälschung der Form und Materie»), no existe base jurídica para perseguir penalmente al operador .
La lógica del Coste-Beneficio y la exención de pena (Straff frey): Baldo y Andreas de Isernia introducen un criterio económico muy moderno para evaluar el fraude en el laboratorio: la racionalidad del coste de producción. Si el químico opera gastando carbón y reactivos en una proporción lógica con el metal noble que pretende obtener («si no se invierte más… de lo que se espera recuperar»), está actuando como un artesano o industrial legítimo. Al dictaminar que el alquimista legítimo debe quedar «exento de castigo» («von der Straff frey bleiben»), la jurisprudencia civil despojó a las universidades y a los jueces inquisitoriales de la capacidad de encarcelar a los químicos por el mero hecho de calentar crisoles .
El origen de la Química en el «Entendimiento Sutil» (subtilen Verstand): Buddeus celebra de forma entusiasta la definición legal de Baldo de Ubaldis: la alquimia es un arte noble que nace de un «entendimiento sutil» («aus einem subtilen Verstand») y posee un «origen filosófico» («von einem Philosopho ihren Ursprung nimmer») . Esta declaración judicial dignificaba la disciplina, elevándola por encima de los oficios mecánicos vulgares o la charlatanería de feria para situarla en el rango de la auténtica Filosofía Natural .
| Untersuchung von der Alchemie. 107 | Investigación sobre la Alquimia. 107 |
| fen, unter dem Alchemistischen Gold ein sophistisch oder falsches verstehen, und nicht glauben, daß es möglich sey auf natürliche Weise die schlechtern Erze in Gold und Silber zu verwandeln. Andere aber, weil sie durch die Erfahrung überwiesen seyn, sprechen die Chemie nicht nur von aller Straffe frey, sondern sie wissen auch solche sehr zu rühmen. Ist demnach allerdings so wohl aus dieser, als auch aus deren übrigen Rechts-Gelehrten Aussprüchen, welche wir theils schon angeführt haben, theils noch anführen werden, klar, daß vor Zeiten viele Leute gewesen, welche von der Erfahrung überzeugt, nicht gezweiffelt, daß durch die Alchemie warhafftig Gold könne zuwege gebracht werden. Es ist nicht noth daß wir was von ALBERICO DE ROSATE, der nicht weniger im vierzehenden Seculo denen berühmtesten Juristen zugezählet worden, anführen. Denn ob er schon die Frage von der Alchemie weitläufftig tractiret, (d) so macht er doch nichts anders, als daß er aufrichtig seine Sachen aus dem OLDRADO communiciret. ALBERTVS BRVNVS aus Asti, ein Spanier, hat unter andern ein Buch de augmento & diminvtione monetarum geschrieben, in welchem er, auf Anleitung derer übrigen, eben diese Frage ausgeführet. (e) Er wiederhohlet auch daselbstes das Zeugniß JOH. ANDREÆ vom ARNOLDO VILLANO- LANO- […] (d) in Diction. v. Alchemia. (e) Præsupp. I. num. 13. 14. | …[rechazán]en, entienden bajo el oro alquímico algo sofístico o falso, y no creen que sea posible transformar de manera natural los minerales inferiores en oro y plata. Otros, por el contrario, al estar convencidos por la experiencia, no solo absuelven a la química de todo castigo, sino que también saben alabarla en gran manera. Por lo tanto, resulta completamente claro, tanto a partir de estos como de los restantes dictámenes de los doctores del derecho —los cuales en parte ya hemos citado y en parte habremos de citar todavía—, que en los tiempos antiguos existieron muchas personas que, convencidas por la experiencia, jamás dudaron de que mediante la alquimia verdaderamente se puede producir oro. No es necesario que citemos aquí nada de Alberico de Rosate, quien en el siglo catorce fue contado asimismo entre los juristas más célebres. Pues aunque él trata la cuestión de la alquimia de manera muy extensa (d), en realidad no hace otra cosa más que transmitir fielmente sus materias a partir de Oldrado. Alberto Bruno, de Asti, un español [itálico/sic], escribió entre otros un libro titulado De augmento & diminutione monetarum, en el cual, siguiendo la guía de los demás, desarrolló detalladamente esta misma cuestión (e). Él repite allí, asimismo, el testimonio de Giovanni d’Andrea sobre Arnoldo de Villano… (d) in Diction. v. Alchemia.[86] (e) Praesupp. I. num. 13. 14.[87] |
La brecha entre la Teoría Abstracta y la Experiencia (Erfahrung): Buddeus expone de manera brillante la raíz de la disputa legal . Señala que los juristas que criminalizaban o rechazaban la alquimia lo hacían partiendo de una premisa dogmática: asumían por definición que todo oro alquímico era «sofístico o falso» (sophistisch odes falsches), es decir, un latón adulterado destinado a la estafa . Por el contrario, la facción de los grandes canonistas defendía la disciplina porque estaban «convencidos por la experiencia» («durch die Erfahrung überwiesen»), habiendo presenciado o examinado ensayos de laboratorio reales que demostraban que la materia común podía ser transmutada de «manera natural» (natürliche Weise) .
Alberico de Rosate y los primeros Diccionarios Jurídicos (Alberico de Rosate): El texto introduce a Alberico de Rosate (c. 1290–1360), un eminente jurista y humanista italiano de Bérgamo (nota d). Rosate fue el autor del Dictionarium iuris tam civilis quam canonici, uno de los primeros y más masivos diccionarios enciclopédicos del derecho de Occidente. Buddeus señala con honestidad filológica que, bajo la voz Alchemia de dicho diccionario, Rosate le dedicó un espacio muy amplio al arte químico, pero limitándose a copiar e incorporar las tesis absolutorias del dictamen fundacional de Oldradus de Ponte (visto en las páginas 102-103), lo que ratifica la inmensa autoridad que poseía este último en las cortes de la Edad Media .
Alberto Bruno de Asti y el Derecho Monetario (Albertus Brunus): El texto menciona a Alberto Bruno (1467–1541), un célebre abogado de Asti (Piamonte). Buddeus comete aquí una curiosa e histórica errata geográfica de imprenta al llamarlo «ein Spanier» (un español), confundiéndolo quizás con algún otro tratadista de la Corona de Aragón que recopiló la vida de Arnau de Vilanova. Su tratado citado (nota e), De augmento et diminutione monetarum (ya mencionado en la página 42), era el manual de referencia en Europa para resolver los litigios económicos sobre la devaluación fiscal y el valor de cambio de las divisas . Al incluir Bruno la defensa de la alquimia bajo los epígrafes de las leyes de la moneda, el derecho civil del Renacimiento confirmaba que el oro de laboratorio, si superaba el ensayo de la ceca, poseía el mismo estatus y curso legal que el oro extraído de las minas públicas .
| 108. Joh. Franc. Buddei | 108. Joh. Franc. Buddei |
| LANOVANO, wie wir oben schon gezeiget, und fügt endlich folgendes mit bey: Ich hatte auch einen Collegen in jure, welcher sich sehr auf die- se Kunst geleget, habe daher ein wunderbar Experiment, wie es recht in das Werck gesetzt worden, wollen sehen, damit ich noch mehr wissen möchte. Dann wir haben einen sehr alten, jedoch Blut-armen Alchemisten bey uns gehabt. Und dieser mein Collega hat in mei- ner Gegenwart eine Unz feines Silbers, durch den Guß, so schwer als Gold gema- chet, als man es geschlagen, ist seine Farb geblieben, denn es war nicht Saffran gelb, sondern bekam eine Farb wie Bley. Dieser aber mein Collega wußte eine Art, es Saffran gelb zu machen. Und diese Materie ließ sich auf ein und andere Prob, jedoch nicht auf die schärffste bringen, und da man sie mit eben so viel besten Goldes vermischet, so schien das Gold auf 20. Caractas, etwas mehr oder weniger zu kommen; davon diese Materie sich besser gewiesen. Es haben sich über dieses Experiment ein grosser Prælat, wie auch viele alte Alchemisten sehr verwundert: Insonder- heit hat ein gewisser alter Alchemist, der sich für reich gehalten, gemeinet, er wolle diese Materie auf die rechte Art des Goldes brin- gen, er hat aber nicht gekonnt. Da er dann die Kunst selbst für betrügerisch gehalten, vornemlich daß da so viele Leute in 40. oder 50. Jahren ein so fürtrefflich Experiment nicht gese- […] | …[Ar]naldo de Vilanova, tal como arriba ya hemos mostrado, y añade finalmente lo siguiente: «Yo tenía también un colega en el derecho el cual se había entregado con fuerza a este arte; quise, por ende, presenciar un maravilloso experimento sobre cómo este era llevado correctamente a la práctica, con el fin de poder saber aún más al respecto. Pues teníamos con nosotros a un alquimista muy anciano, aunque sumamente pobre. Y este colega mío, en mi presencia, mediante la fundición, hizo que una onza de plata fina se volviera tan pesada como el oro; cuando esta fue batida [martillada], conservó su color, pues no se volvió amarilla como el azafrán, sino que adquirió un color como el del plomo. Sin embargo, este colega mío conocía una manera de volverla amarilla como el azafrán. Y esta materia se dejó someter a una y otra prueba, aunque no a la más rigurosa; y cuando se la mezcló con una cantidad equivalente del mejor oro, el oro pareció quedar en 20 quilates, algo más o menos; con lo cual esta materia demostró ser mejor. Ante este experimento se maravillaron en gran manera un alto prelado, así como muchos ancianos alquimistas: en especial, un cierto alquimista anciano que se consideraba rico, opinó que él querría llevar esta materia hacia la verdadera naturaleza del oro, pero no fue capaz de hacerlo. Por lo cual, él terminó por considerar este arte en sí mismo como engañoso, principalmente porque en 40 o 50 años tantas personas no habían ejecutado un experimento tan excelente…» |
El perfil del jurista-químico y el Adepto Pobre: El texto, extraído del tratado del abogado italiano Alberto Bruno de Asti (visto en la página 107), introduce una estampa social muy común en los siglos XV y XVI: un prestigioso catedrático de derecho («un colega en el derecho») que gasta sus rentas financiando un horno casero y que contrata como asesor técnico a un alquimista anciano pero «sumamente pobre» (blut-armen Alchemisten). Esta asimetría (el mecenas rico frente al operario miserable que afirma conocer el secreto de la riqueza) es la paradoja que recorre todo el libro de Buddeus.
La alteración de la densidad: Plata tan pesada como el Oro: El experimento descrito en primer lugar es un proceso metalúrgico real de laboratorio. El operario toma una onza de plata fina («eine Unz feines Silbers») y mediante la fundición y adición de otros componentes (probablemente metales pesados como el bismuto, el plomo o el platino primitivo), altera su gravedad específica, logrando que la masa resultante se vuelva tan pesada como el oro («so schwer als Gold gemacht»). Sin embargo, el metal delata su falsedad física en el yunque: al ser martillado (geschlagen), pierde el lustre argentífero y adquiere un tono grisáceo y opaco «como el plomo» (wie Bley).
El tinte de Azafrán y la degradación del Quilataje: En la segunda fase del experimento, el abogado aplica una técnica clásica de la joyería de la época: teñir el metal para volverlo amarillo como el azafrán (Saffran gelb), utilizando para ello baños de azufre, arsénico o sales de cobre (auripigmento) para simular el color del oro. Lo más interesante para la historia de la química analítica es el comportamiento de esta aleación ante los ensayos de pureza. El texto confiesa con total honestidad que la materia resistió las pruebas ordinarias, «pero no la más rigurosa» (nicht auf die schärffste [Prob] bringen). Al mezclar este «oro químico» modificado con oro natural puro de 24 quilates, la ley del metal precioso cayó de golpe hasta los 20 quilates (20. Caractas). Esta degradación química demostraba que el experimento no había transmutado los átomos de la plata, sino que simplemente había creado un sutil e ingenioso oro de baja ley o aleación compuesta.
El desengaño del viejo Alquimista despues de 50 años: El fragmento cierra con una profunda nota de psicología escéptica. Un «alto prelado» de la Iglesia y un anciano alquimista adinerado asisten al ensayo con la esperanza de utilizar esa materia pesada como la base perfecta para culminar la Gran Obra y fijar oro puro. Al fracasar rotundamente en el intento de elevar los 20 quilates hacia la perfección, el anciano, desilusionado tras haber pasado 40 o 50 años de su vida frente a los hornos, termina por dictaminar que la alquimia comercial es un arte engañoso (betrügerisch). Esta amarga conclusión coincide plenamente con la tesis general de Buddeus: que detrás de los experimentos más espectaculares de los laboratorios renacentistas no había milagros divinos, sino refinadas técnicas de aleación y metalurgia práctica.
| Untersuchung von der Alchemie. 109 | Investigación sobre la Alquimia. 109 |
| gesehen, solches nichts destoweniger falsch gewesen, also daß ich kein ander Experiment mehr habe sehen mögen. Allein eine Schwalbe macht keinen Sommer. Daher wenn ein Experiment nicht recht angehet, so muß man darauf nicht gleich alles entweder in Zweiffel ziehen oder gar verwerffen. Wiewohlen dis Experiment, welches dieser Author selbst anziehet, also beschaffen, daß man leichtlich daraus kan darthun, es seye diese Kunst, die die Alchemisten treiben, nicht gar vergebens. Von GvIDONE PAPA, einem Französischen Juristen, der im funffzehenden Seculo gelebet, von JOH. DE PLATEA, einem Bononienfer und andern, kan man den SAMVEL REYHER lesen, welcher alle diese, (f) die wir bißher genennet, auf dem THEATRO CHEMICO zu erst hervorgebracht hat. §. 29. Und diese bißher erzehlte Juristen zwar halten alle einmüthig davor, daß die Alchemie unverbotten seye, wiewohlen sie sich über jenes gering schätzige, und einer so weitläufftigen Ausführung höchst unwürdige schwache Argument: Daß es nemlich Unrecht seye, eine gewisse Gestalt in etwas anderes zu verwandeln, ziemlich Mühe gegeben haben. Der ANGELVS CLAVASIVS aber, welcher Summam Angelicam geschrieben, und zu Straßburg Anno 1513. es drucken lassen, ist gantz anderer Meinung, die hingegen auf (f) de Nummis ex chemico metallo factis cap. XIII. usque ad XXIII. | …[con]ducido, y que este [experimento] no había sido, a pesar de todo, menos falso; de modo que ya no he querido presenciar ningún otro experimento más. Sin embargo, una golondrina no hace el verano. Por lo tanto, si un experimento no sale del todo bien, no se debe por ello poner de inmediato todo en duda o rechazarlo por completo. Si bien este experimento, que el propio autor cita, está constituido de tal modo que a partir de él se puede demostrar fácilmente que este arte que los alquimistas practican no es del todo en vano. Sobre Guidone Papa, un jurista francés que vivió en el siglo quince, sobre Joh. de Platea, un boloñés, y otros más, se puede leer a Samuel Reyher, quien sacó a la luz por primera vez a todos estos (f), los cuales nosotros hemos mencionado hasta aquí, en el Theatrum Chemicum. §. 29. Y estos juristas citados hasta ahora sostienen, en verdad, de manera unánime que la alquimia no está prohibida; si bien se han tomado bastante molestia a causa de aquel argumento débil, despectivo y sumamente indigno de tan extensa exposición: a saber, el de que sería injusto transformar una cierta forma en otra cosa. Angelus Clavasinus, sin embargo, el cual escribió la Summam Angelicam y la mandó imprimir en Estrasburgo en el año 1513, es de una opinión completamente distinta, la cual por el contrario… (f) de Nummis ex chemico metallo factis cap. XIII. usque ad XXIII.[88] |
La golondrina y la defensa del método empírico: Buddeus cierra la anécdota de la página anterior (el viejo alquimista que se rindió tras 50 años de fracasos) con un refrán clásico: «Eine Schwalbe macht keinen Sommer» (una golondrina no hace el verano). El autor formula un principio fundamental de la epistemología moderna: el fracaso aislado de un experimentador, o el hecho de que una aleación de baja ley no alcance la pureza del oro de 24 quilates, no es una prueba lógica suficiente para declarar que toda la ciencia química es una imposibilidad de la naturaleza. Buddeus argumenta que el mero hecho de que Bruno lograra alterar de forma real la densidad y el color de la plata demuestra que el arte de los alquimistas «no es del todo en vano» (nicht gar vergebens), sino que contiene verdades técnicas parciales.
La demolición del tabú metafísico de las Formas: En el §. 29, Buddeus pasa balance al bloque de la jurisprudencia medieval. Celebra que la mayoría de los juristas consideren unánimemente que la alquimia «no está prohibida» (unverbotten seye). Lamenta, con mentalidad ilustrada, que los antiguos abogados hubieran gastado tanta tinta y «molestia» (Mühe) rebajándose a debatir el argumento abstracto escolástico de que cambiar la forma de un metal es un «pecado o una injusticia» (Unrecht). Para el siglo XVIII, el cambio de forma e hibridación de las sustancias en el laboratorio era un proceso mecánico ordinario desprovisto de cualquier carga moral o religiosa.
Ángel de Clavasio y la Summa Angelica (Angelvs Clavasivs): Al final, la página introduce al gran oponente teológico del Renacimiento: el fraile franciscano italiano Ángel de Clavasio (Angelo Carletti di Chivasso, 1411–1495). Clavasio fue el autor de la Summa Angelica de casibus conscientiae, un famosísimo manual de confesión y teología moral que resolvíó los casos de conciencia de los católicos. Buddeus cita la prestigiosa edición impresa en Estrasburgo en 1513 («Straßburg Anno 1513»). Clavasio representaba la postura eclesiástica rígida e inquisitorial: sostenía que la alquimia comercial era intrínsecamente pecaminosa y fraudulenta porque alteraba el orden natural dictado por Dios, un contraataque moral y teológico que Buddeus se dispone a analizar y desmantelar en la siguiente página.
| 110. Joh. Franc. Buddei | 110. Joh. Franc. Buddei |
| auf so kahlen Gründen beruhet, daß verständi- gern Leuten darüber eckeln möchte. Denn nach dem er die oben schon bekannt gemachte Be- weiß-Gründe, derer sich die Juristen in Ver- theidigung der Alchemie bedienet, sich aber auch schwach genug haben finden lassen, angeführet, so raisonniret er also von dieser Affaire. (g) Diesen aber ohngeachtet, so glaube ich doch, daß die Alchemie verbotten sey, 1) theils, weil man keinen findet, der warhafftig diese Kunst ver- stehet, ob man es schon von vielen rühmet, die Erfahrung aber das Widerspiel darthut; theils auch, weil wir sehen, daß gemeiniglich diese Leute viel verthun, und man auf die gemeine Begebenheiten am meisten sehen muß. 2.) Daher sagt man von ihnen 2. Tim. 3. lernen immerdar und können nimmer zur Erkänntnus der Wahrheit kommen; Sie probiren viel, bringen aber niemals was recht zum Stand, und mißbrauchen damit die Zeit und ihr Leben; so hat auch dasjenige, was sie laboriren, keine wahre Aehnlichkeit mit dem Gold oder Silber, sondern es ist nur zum Schein, daher denn ohnwidersprech- lich die Alchemisten zu verwerffen seyn. 3) Und kan man es daraus auch deutlich abnehmen, wie böß sie handeln, weilen sie niemal öffents- lich ihre Kunst practiciren, und das Licht scheuen. 4.) Und wenn sie auch gleich einmal was gutes præstiren, so hat man entweder we- wegen (g) v. Alchemia, | …[la cual] se basa en razones tan vacías que a las personas sensatas les podría causar repugnancia. Pues después de haber citado los argumentos probatorios ya conocidos arriba —de los cuales se sirven los juristas en defensa de la alquimia, pero que también se han revelado bastante débiles—, él razona de la siguiente manera sobre este asunto: (g) «A pesar de todo esto, creo firmemente que la alquimia está prohibida: 1. En parte, porque no se encuentra a nadie que verdaderamente comprenda este arte, aun cuando muchos se jacten de ello, mientras que la experiencia demuestra todo lo contrario; y en parte también, porque vemos que esta gente, por lo general, derrocha muchísimo, y uno debe guiarse ante todo por los acontecimientos comunes. 2. Por ello se dice de ellos en 2 Timoteo 3: «aprenden siempre, y nunca pueden llegar al conocimiento de la verdad»; hacen muchos ensayos, pero jamás consolidan nada auténtico, y malgastan con ello el tiempo y su propia vida; de igual modo, aquello que elaboran en el laboratorio no posee una verdadera semejanza con el oro o la plata, sino que es solo apariencia, por lo cual, de manera incontrovertible, los alquimistas deben ser rechazados». 3. «Y esto se puede deducir también claramente a partir de cuán perversamente actúan, por cuanto jamás practican su arte públicamente y huyen de la luz». 4. «Y aun cuando de inmediato lograran ejecutar algo bueno, se tiene de ello o bien po… (g) v. Alchemis.[89] |
El violento rechazo a la Escolástica tardía: Buddeus abre la página con una dura crítica de corte ilustrado hacia el teólogo franciscano Ángel de Clavasio (autor de la Summa Angelica, 1486), afirmando que sus argumentos se basan en «razones tan vacías» (kahlen Gründen) que provocan «repugnancia» (eckeln) a las mentes racionales . Con esto, el autor luterano del siglo XVIII fustiga la rigidez de los manuales de confesión católicos que pretendían legislar sobre las ciencias de la naturaleza sin pisar un laboratorio.
El contraargumento de la escasez de expertos: En el punto (1), Clavasio utiliza un argumento empírico a la inversa: sostiene que si la transmutación fuera una ley real de la física, el mundo estaría lleno de hacedores de oro exitosos . Al demostrar la «experiencia» (Erfahrung) histórica que la inmensa mayoría de los operadores fracasan y terminan en la ruina arruinando a sus familias, la Iglesia debía catalogar el oficio como una ilusión peligrosa y moralmente ilícita.
La maldición bíblica de los Alquimistas: El punto (2) contiene una de las aplicaciones teológicas más devastadoras de la época contra los científicos. Clavasio les aplica la profecía de la Segunda Epístola de San Pablo a Timoteo (2 Tim. 3, 7): «Siempre están aprendiendo, y nunca pueden llegar al conocimiento de la verdad». El teólogo moral argumentaba que los químicos padecían un castigo divino: pasaban décadas haciendo «muchos ensayos» (probiten viel), quemando carbón y malgastando «el tiempo y su propia vida» (Zeit und ihr Leben), para obtener al final un latón o amalgama que solo tenía una «apariencia» (Schein) superficial de oro. Para la Iglesia, este persistente fracaso material era la prueba de que el arte era una mentira contraria al orden del Génesis.
El delito de la falta de transparencia (Das Licht scheuen): En el punto (3), Clavasio lanza una acusación de índole jurídica y penal de gran peso en la Edad Moderna: los alquimistas «huyen de la luz» (das Licht scheuen) y jamás operan de forma pública («niemals öffentlich… practiciren»). Para la mentalidad inquisitorial y civil, el secreto hermético estricto y el ocultamiento de los hornos en sótanos oscuros eran el indicio inequívoco de la perversidad del operador, sugiriendo que tras los muros del laboratorio no había ciencia, sino fraude financiero, falsificación de moneda estatal o prácticas de magia prohibida. El texto se interrumpe en el punto (4) justo cuando el fraile se dispone a analizar la última y más sutil trampa de los químicos: cómo explicaban los escasos éxitos aislados de laboratorio para seguir alimentando la codicia de sus mecenas.
| Untersuchung von der Alchemie. 111 | Investigación sobre la Alquimia. 111 |
| gen groß aufgewendeter Unkosten schon Schaden genug davon; oder es ist ein Betrug dahinter, indem sie bißweilen gut Gold darzu thun; oder es ist gar der Satan mit im Spiel, der ihnen bißweilen rechtes Gold aus ihrer Arbeit werden lasset, wenn er ihnen heimlicher Weiß gut Gold zusetzet, nur damit sie fein standhafft in ihrer Kunst verbleiben möchten. 5) Wenn demnach dis eine solche Profession ist, die wider den gemeinen Nutzen lauffet, wie man aus dem grossen Abgang der Materialien siehet, und sie gemeiniglich daraus falsche Münzen machen, so seyn schlechterdings diejenige, die solche treiben, zu verdammen. Ey wie fein geurtheilet! Zwar was hätte man bessers von einem so ungeschickten Mann hoffen sollen? Er meinet, man finde keinen, der diese Kunst warhafftig verstünde, ob man es gleich von vielen vorgebe: dis war eben unsere Frage; und hätte sich deshalben ein so grober, und unverständiger Mann doch nicht unterstehen sollen, es so keck in den Tag hinein zu laugnen. Wann ein oder der andere betrüget oder betrogen wird, so folgt ja nicht gleich, daß sie es alle thun müssen. Allein unser Autor weiß nicht besser zu urtheilen; daher er auch aus folgenden Grund die Alchemie verwirfft. Weilen wir sehen, daß gemeiniglich die, die solche treiben, viel verschwenden. Gleich als wenn das alle treiben müsten, was viele practiciren. Noch lächerli- cher […] | …«[o bien po]co [que celebrar] a causa de los grandes e invertidos costes, sufriendo ya suficiente daño por ello; o bien hay un fraude detrás, por cuanto a veces introducen oro auténtico de forma disimulada; o es que incluso el mismísimo Satanás está metido en el juego, el cual permite a veces que obtengan oro verdadero de su trabajo cuando él, de manera secreta, les añade oro puro, únicamente para que permanezcan bien firmes y constantes en su arte. 5) Si, por consiguiente, esta es una profesión tal que atenta contra el beneficio común —como se puede comprobar a partir del gran despilfarro de materiales— y, por lo general, fabrican a partir de ella monedas falsas, entonces quienes la practican deben ser categóricamente condenados». ¡Ay, qué finura de juicio! En verdad, ¿qué cosa mejor se habría podido esperar de un hombre tan incompetente? Él opina que no se encuentra a nadie que verdaderamente comprenda este arte, aun cuando muchos pretendan lo contrario: ¡pero si esa era precisamente nuestra pregunta! Y, por lo tanto, un hombre tan basto e insensato no habría debido atreverse a negarlo todo de una manera tan audaz a plena luz del día. Cuando uno u otro resulta ser un estafador o es engañado, de ello no se sigue de inmediato que todos tengan que hacerlo por fuerza. Sin embargo, nuestro autor no sabe juzgar mejor; razón por la cual rechaza también la alquimia basándose en el siguiente argumento: «Porque vemos que, por lo general, quienes la practican despilfarran muchísimo». Como si todos tuvieran que despilfarrar por fuerza aquello que muchos derrochan. Aún más risible… |
La intervención secreta de Satanás en el crisol: El texto cierra el punto (4) de la condena del franciscano Ángel de Clavasio (siglo XV). El teólogo moral se enfrentaba a un dilema: ¿cómo explicar los casos documentados en los que un alquimista de verdad ponía oro puro en manos de los testigos? Clavasio proponía tres explicaciones: o el costo de los carbones superaba el valor del oro obtenido, o el operario cometía un truco de prestidigitación introduciendo oro previamente en el crisol, o el propio Satanás intervenía físicamente en la reacción («der Satan mit im Spiel»). Según la demonología de la época, el diablo añadía «oro puro de manera secreta» (heimlicher Weiß gut Gold zusetzet) al plomo fundido. El objetivo de este «milagro satánico» no era enriquecer al hombre, sino una trampa espiritual: mantener al científico atrapado en el pecado de la soberbia y la codicia intelectual («para que permanezcan bien firmes en su arte»), asegurando su condenación eterna.
La acusación macroeconómica de Clavasio: En el punto (5), el fraile emite su veredicto penal y eclesiástico: la alquimia debe ser «categoricamente condenada» («schlechterdings… zu verdammen»). Aporta dos razones que pesaban mucho en los tribunales: el «gran despilfarro de materiales» (grossen Abgang der Materialien) que arruinaba los patrimonios familiares y la tendencia casi inevitable de estos operadores clandestinos a terminar fabricando monedas falsas (falsche Müntzen) para saldar sus deudas, atentando contra el «beneficio común» (gemeinen Nutzen) del Estado.
El violento contraataque crítico de Buddeus: La segunda mitad de la página muestra la indignación racionalista de Buddeus. Rompe el tono académico para lanzar una durísima ironía contra el fraile: «¡Ay, qué finura de juicio!» (Ey wie fein geurtheilet!) y lo califica abiertamente de «hombre incompetente, basto e insensato» (ungeschickten, grober, und unverständiger Mann). Buddeus denuncia la tremenda soberbia intelectual de la vieja teología, que pretendía negar la existencia de una ley física de la naturaleza desde un escritorio, apelando al demonio o a generalizaciones absurdas.
La falacia de la generalización apresurada: Buddeus aplica la lógica de la Ilustración para demoler el argumento de la Summa Angelica: el hecho de que existan muchos charlatanes vulgares que «despilfarran» (verschwenden) sus bienes o que engañan a los príncipes, no otorga ningún derecho legal ni filosófico para dictaminar que todos los científicos operan igual. Defiende que el abuso o la mala praxis de una disciplina jamás anula la legitimidad de su investigación empírica fundamental en el laboratorio .
| 112. Joh. Franc. Buddei | 112. Joh. Franc. Buddei |
| cher aber ist, wenn sie den Spruch Pauli mit Haaren gleichsam herzuizehen und auf die Alchemisten appliciren wollen: Lernen immerdar, und können nimmer zur Erkänntnis der Wahrheit kommen. Der doch auf die falsche Christen ausgesprochen ist. Und daß niemand von denen Alchemisten zur Erkänntnuß der Wahrheit gelanget sey, das müssen sie erst beweisen. Gleiches Schlages ist auch sein fernerer Grund, wenn er spricht: Sie probiren viel, und bringen doch niemals was vollkommenes an Tag. Ingleichen: welche die Zeit nebst dem Leben so zubringen, und hat dasjenige, was sie laboriren, keine wahre Aehnlichkeit mit dem Gold und Silber, sondern es ist nur zum Schein. Dieses stehet zu beweisen, und wird niemand dis von denen rechten Alchemisten zugeben. Und da man doch dis vor gewiß und ausgemachet vorgiebet, so stehet es keinem Wahrheit liebenden Lehrer, sondern einem Lügner und boshafften Verläumder zu. Allein, sagt er, sie suchen die Finsternuß und fliehen das Licht, oder wie seine eigene ungeschickte Worte lauten: quia nemo in publico eam facere vult, ut appareat quod male agunt, quia odium (oderunt dicere debebat) lucem. Das ist, weil niemand öffentlich sie practiciren will, damit nicht kund werde, daß sie Böses thun, weil sie das Licht scheuen. Denn es ist nicht gleich dasjenige Böß zu heissen, was man aus rechtmäsigen Ursachen verbirget. Zwar pflegt man böse | …[Aún más risi]ble, sin embargo, es cuando pretenden traer a rastras, por así decirlo, aquel pasaje de Pablo y aplicarlo a los alquimistas: Aprenden siempre, y nunca pueden llegar al conocimiento de la verdad. El cual, no obstante, fue pronunciado sobre los falsos cristianos. Y que nadie de entre los alquimistas haya alcanzado jamás el conocimiento de la verdad, es algo que primero tendrían ellos que demostrar. Del mismo calibre es también su siguiente argumento, cuando dice: Hacen muchos ensayos, y sin embargo jamás sacan nada perfecto a la luz. Igualmente: que pasan de este modo el tiempo junto con su vida, y que aquello que elaboran en el laboratorio no posee una verdadera semejanza con el oro y la plata, sino que es solo apariencia. Todo esto está por demostrar, y nadie admitirá tal cosa respecto a los verdaderos alquimistas. Y dado que, a pesar de ello, esto se presenta como algo cierto y resuelto, tal proceder no corresponde a un maestro amante de la verdad, sino a un mentiroso y a un malvado difamador. «Además —dice él—, buscan las tinieblas y huyen de la luz», o tal como rezan sus propias e incompetentes palabras: quia nemo in publico eam facere vult, ut appareat quod male agunt, quia odium (oderunt deba decir) lucem. Esto es: porque nadie quiere practicarla públicamente, para que no quede de manifiesto que obran mal, porque odian la luz. Pues bien, no se debe calificar de inmediato como malo aquello que se oculta por causas legítimas. Bien es verdad que se suele… |
El desmontaje de la exégesis forzada (Mit Haaren herbeiziehen): Buddeus abre utilizando la expresiva frase idiomática alemana «mit Haaren herbeiziehen» (traer por los pelos o traer a rastras) . Critica con dureza que Ángel de Clavasio pretendiera aplicar la advertencia de San Pablo sobre los falsos cristianos y los heréticos de los últimos días (2 Timoteo 3, 7) a los químicos experimentales . El autor exige un principio de rigor científico: si la teología afirma dogmáticamente que ningún alquimista ha alcanzado jamás la verdad material en el crisol, el peso de la prueba recae sobre la Iglesia, la cual debe demostrar la imposibilidad física de la transmutación antes de emitir una condena legal .
La defensa de los «Verderos Alquimistas» (rechten Alchemisten): El autor califica a Clavasio de «malvado difamador» («boshafften Verleumder») por afirmar que todo producto de laboratorio es solo un engaño visual o una imitación superficial («nur zum Schein») . Buddeus apela a todo el arsenal de actas notariales, ensayos de cecas imperiales y testimonios de médicos respetados (como Van Helmont y Pico della Mirandola, vistos a lo largo del libro) para recordar que los verdaderos alquimistas sí obtenían metales que superaban los análisis químicos más severos, por lo que tachar a toda la disciplina de fraude era una mentira institucional .
El latín macarrónico de la Edad Media puesto en ridículo: Uno de los momentos más satíricos e ilustrados de la página ocurre cuando Buddeus examina el texto original en latín de la Summa Angelica («su sus propias e incompetentes palabras / seine eigene ungeschickte Worte»). El teólogo medieval escribió: «quia odium lucem» (tratando de decir «porque odian la luz»). Buddeus, como refinado humanista clásico y filólogo, expone el flagrante error gramatical del fraile, colocando un paréntesis corrector: oderunt debia decir («debió decir oderunt»), ya que odium es un sustantivo («odio») y se requería el verbo oderunt («odian») para regir el acusativo lucem. Al poner en evidencia que el gran teólogo moral de la Iglesia ni siquiera sabía redactar correctamente en latín académico, Buddeus minaba por completo su autoridad intelectual para legislar sobre la ciencia de la naturaleza .
La legitimidad del secreto científico (rechtmässigen Ursachen): Al cierre de la página, el autor formula un principio de derecho civil fundamental para la protección de la propiedad intelectual: el secreto no es sinónimo de culpabilidad . Frente a la sospecha inquisitorial de que los químicos se ocultaban en sótanos porque cometían maldades («male agunt»), Buddeus argumenta con total modernidad que existen «causas legítimas» («rechtmässigen Ursachen») para ocultar un proceso técnico . Los científicos ocultaban sus fórmulas para proteger sus patentes, evitar que los falsificadores vulgares copiaran sus métodos, o impedir que los príncipes tiránicos les confiscaran sus laboratorios. La página se corta justo cuando se dispone a analizar la contraparte sociológica de los verdaderos delincuentes que sí abusaban del anonimato.
| Untersuchung von der Alchemie. 113 | Investigación sobre la Alquimia.113 |
| böse Stücklein gemeiniglich zu verbergen, son- derlich wenn man die Straff zu fürchten hat; es folgt aber nicht gleich, daß alles das, was verborgen wird, böß seyn müsse. So hat man ja Exempel, daß rechtschaffene Alchemisten biß- weilen öffentlich, in Gegenwart vieler Perso- nen, eine Probe ihrer Kunst abgeleget. Er fäh- ret weiter fort: Und wann sie auch gleich was richtiges zu Werck bringen, so hat man doch Schaden genug davon, wegen so vie- ler aufgewendeter Unkosten. Was ist aber mehr? Genug, daß die Metallen können ver- ändert werden, es mag nun mit oder ohne Schaden geschehen; wiewohlen man noch nicht erwiesen, daß es allezeit mit grossen Schaden geschehe. Was weiter folget, ist nur von de- nen Betrügern zu verstehen, deren Betrügereyen niemand wird recht sprechen oder entschuldigen: Um dieser willen aber die wahrhafften Alchemi- sten zu vertreiben oder zu vernichten, wäre eine Sünde. §. 30. Es hat aber auch Juristen gegeben, die, ob sie schon des ANGELI DE CLAVASIO Nachfolger gewesen, doch deswegen seine Meinung durchaus nicht gebilliget, und werden solche ebenfalls von dem oben berührten SAMVEL REYHER (b) an- geführet. Und hat nebst dem HIERONYMO ZANETINO die von denen Rechts-Gelehrten an- […] genom- […] H / [Letra de guía para encuadernación] Fr. Roth-Scholzens Theatr. Chem. I. Theil. (h) l. c. cap. XXIV. seqq. | …«[se] suele, en verdad, ocultar las malas acciones, de manera primordial cuando se ha de temer el castigo; pero de ello no se sigue de inmediato que todo aquello que se oculta deba ser malo. Por el contrario, se tienen ejemplos de que los alquimistas honestos han presentado a veces públicamente, en presencia de muchas personas, un ensayo de su arte. Él [Ángel de Clavasio] continúa diciendo: «Y aun cuando de inmediato lograran ejecutar algo auténtico, se sufre de todos modos suficiente daño por ello, a causa de los excesivos costes invertidos». ¿Pero qué más da? Basta con saber que los metales pueden ser transformados, ya sea que esto ocurra con o sin daño económico; si bien todavía no se ha demostrado que esto suceda siempre con grandes pérdidas. Todo lo que sigue a continuación [en el texto de Clavasio] debe entenderse únicamente respecto a los estafadores, cuyas artimañas nadie habrá de justificar ni disculpar; pero pretender, por causa de estos últimos, expulsar o destruir a los verdaderos alquimistas, sería un pecado» . §. 30. Ha habido, no obstante, también juristas que, aun cuando fueron sucesores de Angelus de Clavasio, de ningún modo aprobaron su opinión por esa causa; y tales autores son citados de igual manera por el arriba mencionado Samuel Reyher (h). Y este último ha [recopilado], junto con Hieronymus Zanetinus, la [opinión] comúnmente aceptada por los doctores del derecho… (h) l. c. cap. XXIV. seqq. |
El secreto legítimo y las demostraciones públicas: Buddeus concluye la refutación de la página anterior mediante una distinción lógica fundamental . Admite que los criminales actúan en las sombras por temor a la ley («cuando se ha de temer el castigo»), pero insiste en que ocultar una fórmula no convierte el proceso en algo malvado («no se sigue… que todo aquello que se oculta deba ser malo»). Para aplastar la acusación de Clavasio de que los químicos siempre «huían de la luz», recuerda que los alquimistas honestos («rechtschaffene Alchemisten») ejecutaron numerosas demostraciones públicas con luz de día ante comisiones de sabios, reyes y clérigos (como las transmutaciones de Böttger o de Van Helmont vistas previamente) .
El veredicto científico sobre la viabilidad de la Transmutación: El autor asesta un golpe epistemológico definitivo: «Basta con saber que los metales pueden ser transformados» («Genug, daß die Metallen können verändert werden»). Buddeus separa el debate de la física y la química del debate de la economía o la rentabilidad. Argumenta que si un proceso de laboratorio es costoso o genera pérdidas a nivel comercial, eso constituye un problema de administración financiera, pero no anula la inmensa verdad científica y el descubrimiento de que la materia es mutable, desarmando la censura eclesiástica .
El crimen legal de perseguir a la Ciencia: La conclusión del párrafo es una de las divisas éticas más potentes de la obra: expulsar o destruir a los verdaderos científicos por culpa de los estafadores vulgares es un pecado («wäre eine Sünde») . Buddeus exige a los soberanos aplicar un estricto principio de justicia individual, separando la protección penal del Estado contra los delincuentes de la persecución arbitraria contra los filósofos de la naturaleza .
Girolamo Zanettini y el triunfo del Derecho (Hieronymo Zanetino): En el §. 30, el tratado se remite de nuevo a los capítulos XXIV y siguientes de la enciclopedia jurídica de Samuel Reyher (nota h) . Introduce al célebre jurista italiano Girolamo Zanettini (Hieronymus Zanetinus, fallecido en 1493), profesor de derecho civil en Bolonia. Zanettini, a pesar de vivir en la misma época que el inquisidor Ángel de Clavasio, lideró a la facción de abogados que rechazó las condenas de la Summa Angelica, ratificando que el corpus del derecho común amparaba la libertad de los laboratorios y sentando la doctrina legal general («communis opinio») que abrió el camino a la química moderna en las universidades coloniales de Europa .
| 114. Joh. Franc. Buddei | 114. Joh. Franc. Buddei |
| genommene Meinung, und also auch die Alche- mie selbsten insonderheit vertheidiget THOMAS ARFONCINVS. (i) Anfangs zwar berufft er sich auf die Authorität, und setzet der Meinung ei- nes einzigen Mannes, alle andere Doctores entgegen; welche Art zu argumentiren ehe- dessen bey denen Juristen gar gemein gewesen, nun aber wenig mehr Platz findet, ob schon der Autor es einen Demant festen Grund nen- net. Übrigens führet er diese Frage sehr ge- lehrt aus, und ziehet anfangs diß gar wohl in Betrachtung, daß durchaus deßhalben die Alchemie nicht könne verbotten werden, ob schon kein Gewinn daraus zu ziehen sey. Und nach dem er aus dem SVIDA das Alterthum der Alchemie dargethan, so beweiset er mit vielen Exempeln, nemlich des Salzes, Electri, und Quecksilbers, daß man der Natur könne mit der Kunst zu Hülff kommen. Er führet zugleich aus dem CARDANO mit an, daß ein gewisser Apothecker von Treviso vor dem Doge und Rathsherren der Republique Venedig Queck- silber in Gold verwandelt habe. Welches zwar SCALIGER, vornemlich aus folgenden Grund laugnet: Daß wann die Venetianer, die von einem so abscheulichen Geitz sind, daß sie auch mit dem Türcken sich in ein Bündnüß einzulassen, sich nicht scheuen, solches hätten gesehen, würden sie wahrhafftig diesen Apothe- […] (i) in responso quod ex volumine I. Theatri Chemi- ci repetit Reyherus l. c. | …[sostenida y] adoptada opinión, y de este modo también defiende en particular la alquimia misma Thomas Arfoncinus (i). Al principio, por cierto, él apela a la autoridad y opone a la opinión de un solo hombre la de todos los demás doctores; una forma de argumentar que en tiempos pasados era sumamente común entre los juristas, pero que ahora encuentra ya muy poco lugar, aun cuando el autor la denomine un fundamento firme como el diamante. Por lo demás, él desarrolla esta cuestión de manera muy erudita y, al inicio, toma muy bien en consideración el hecho de que la alquimia no puede ser prohibida en absoluto por esa causa, aun cuando de ella no se pueda obtener ninguna ganancia económica. Y después de haber demostrado la antigüedad de la alquimia a partir del Suida [Lexicón de Suda], demuestra con muchos ejemplos —a saber, de la sal, del ámbar [electrum] y del mercurio— que se puede acudir en auxilio de la naturaleza mediante el arte. Él introduce asimismo, a partir de Cardano, que un cierto boticario de Treviso transformó mercurio en oro ante el Dogo y los miembros del consejo de la República de Venecia. Lo cual, no obstante, Scaliger niega, principalmente por el siguiente argumento: que si los venecianos —quienes poseen una codicia tan abominable que no temen ni siquiera aliarse en pacto con los turcos— hubieran presenciado tal cosa, verdaderamente habrían [retenido] a este boti… (i) in responso quod ex volumine I. Theatri Chemici repetit Reyherus l. c.[90] |
Thomas Arfoncinus y el declive del Principio de Autoridad: El texto cita al jurista Thomas Arfoncinus (nota i), cuyo dictamen legal fue recopilado originalmente en el monumental Theatrum Chemicum (1602). Arfoncinus defendía la alquimia oponiendo el consenso mayoritario de las facultades de derecho a la opinión aislada de críticos como Ángel de Clavasio. Buddeus realiza un agudo comentario de corte ilustrado: señala que este método medieval de argumentar basado puramente en contar cuántos autores famosos opinan igual («argumento de autoridad»), el cual Arfoncinus llamaba un «fundamento firme como el diamante» (Demant festen Grund), ya carecía de valor en las universidades del siglo XVIII, donde solo se aceptaba la evidencia empírica y la lógica racional.
La Suda y la defensa de los procesos químicos: Arfoncinus defendía la legitimidad de la alquimia demostrando su milenaria historia a través de la Suda (el gran lexicón enciclopédico bizantino del siglo X), que atribuía los secretos químicos a los antiguos egipcios. Aporta además un sólido argumento de filosofía natural: la técnica humana («el arte») no viola las leyes físicas, sino que «acude en auxilio de la naturaleza» («der Natur könne mit der Kunst zu Hülff kommen»). Utiliza como ejemplos la purificación de la sal, la manipulación del mercurio (Quecksilber) y el trabajo con el Electrum (término que la química antigua usaba tanto para designar la aleación natural de oro y plata como para el ámbar debido a sus propiedades estáticas), demostrando que la industria humana transforma constantemente la materia de forma legal.
Gerolamo Cardano y el boticario de Treviso (Cardano): El texto introduce un célebre testimonio recogido por el gran matemático, médico y astrólogo italiano Gerolamo Cardano (1501–1576). Cardano relató que un boticario de la ciudad de Treviso se presentó en el Palacio Ducal de Venecia y ejecutó una transmutación masiva de mercurio en oro puro ante los ojos del propio Dogo (Doge) y del Consejo de los Diez de la Serenísima República.
Julius Caesar Scaliger y la geopolítica de la codicia (Scaliger): Buddeus expone la célebre y mordaz réplica del erudito humanista Julius Caesar Scaliger (1484–1558), el gran enemigo intelectual de Cardano. Scaliger aplica un brillante contraargumento basado en la psicología política y la diplomacia de la época para demostrar que la historia del boticario era un fraude. Argumenta que la República de Venecia era famosa en Europa por su «codicia abominable» (abscheulichen Geiz) y su pragmatismo comercial desmedido, al punto de desafiar al Papa y firmar tratados comerciales y pactos secretos de no agresión con el Imperio Otomano («con los turcos») en mitad de las guerras de religión. Por lo tanto, Scaliger concluye con ironía destructiva que si el gobierno veneciano hubiera visto a un hombre capaz de fabricar oro de la nada en sus narices, jamás lo habrían dejado marchar libremente; lo habrían encadenado en secreto en los pozos del palacio para financiar sus flotas de guerra, demostrando el fin de la frase que la libertad del boticario era la mayor prueba de su impostura.
| Untersuchung von der Alchemie. 115 | Investigación sobre la Alquimia. 115 |
| Apothecker niemals von sich gelassen, son- dern so lang geängstiget, auch wol gefol- tert haben, biß er ihnen diese Kunst geoffen- bahret etc. Jedoch ist diß gar ein elend- und schlechter Beweiß-Grund. Unser ARFONCINVS hingegen bringet folgendes hervor; das ist ge- wiß, daß es auch in vorigen Zeiten so wohl als jetzt, unzehliche viel rechtschaffene Män- ner gegeben, die diese Kunst nicht nur ge- trieben, sondern auch von grossen Gewinn zu seyn gerühmet haben. Und werden unter solchen von ihm angeführet ALBERTVS MAGNVS, COMES TREVISANVS, AVGURELIVS, AVICENNA, GEBER, LVLLIVS, BONVS FERRARIENSIS, MORIE- NVS und TOLOD, sonderlich aber ARNOLDVS DE VILLANOVA. Nachdem er nun dieses alles vor- aus gesetzt, so nimmt er die Frage selbst vor, und macht folgende Schlüsse: Wenn die Al- chemie verbotten worden, so muß sie entweder im Göttlichen oder menschlichen Gesetz verbot- ten seyn, im Göttlichen kan man nun nichts davon aufbringen, so weiß auch das gantze corpus juris civilis oder bürgerlichen Rechts, kein menschlich Gesetz von dieser Sache aufzuweisen. Was aber die Verordnung Pabst JOHANNIS XXII. anbelanget, und die wir oben schon aus dem Geistlichen Recht haben angeführet, so antwortet er, solches seye nicht von denen rech- ten Alchemisten, sondern von denen Landstrei- chern, oder denjenigen zu verstehen, die Gold oder Silber durch betrügliche Verwandlung | …«[boti]cario jamás de su lado, sino que lo habrían angustiado e incluso torturado durante tanto tiempo hasta que les hubiera manifestado este arte, etc.». Sin embargo, este es un argumento de prueba del todo mísero y pobre. Nuestro Arfoncinus, por el contrario, saca a relucir lo siguiente: que es completamente cierto que, tanto en los tiempos pasados como ahora, han existido innumerables hombres honestos que no solo practicaron este arte, sino que también se jactaron de que les reportaba una ganancia inmensa. Y entre ellos cita a Albertus Magnus, Comes Trevisanus, Augurellus, Avicenna, Geber, Lullius, Bonus Ferrariensis, Morienus y Tolod, pero de manera muy particular a Arnoldus de Villanova. Después de haber sentado todo esto como premisa, aborda la cuestión misma y extrae las siguientes conclusiones: «Si la alquimia estuviera prohibida, tendría necesariamente que estar prohibida o bien en la ley divina o bien en la ley humana; ahora bien, en la ley divina no se puede hallar nada de esto, y de igual modo todo el corpus juris civilis o derecho civil no sabe mostrar ninguna ley humana sobre este asunto». En lo que respecta a la ordenación del Papa Johannes XXII, y que arriba ya hemos citado a partir del derecho eclesiástico, él responde que esta no debe entenderse respecto a los verdaderos alquimistas, sino respecto a los vagabundos o aquellos que [producen] oro o plata mediante una transformación engañosa, o… |
La refutación del escepticismo político de Scaliger: Buddeus abre la página fustigando el argumento que Julius Caesar Scaliger expuso en la página anterior (la idea de que el boticario de Treviso mentía porque los venecianos no lo habían secuestrado ni torturado para sacarle la fórmula). El autor califica la lógica de Scaliger de «argumento de prueba mísero y pobre» (elend und schlechter Beweiß-Grund). Explica que la violencia o la codicia de un gobierno no sirve como una ley física para medir la veracidad de un experimento de laboratorio.
El canon de los grandes Adeptos de la Alquimia: Arfoncinus defiende la dignidad del oficio enumerando a las mentes más brillantes de la historia europea y árabe que validaron la transmutación, como Alberto Magno, Bernardo de Treviso), Giovanni Aurelio Augurelli), Avicena, Geber, Lullius y Arnoldus de Villanova:
El Principio de Legalidad en el Derecho Común: La sección central de la página contiene el argumento jurídico definitivo de Arfoncinus: el silencio de los códigos. Aplica un impecable razonamiento de derecho constitucional: para que una actividad humana sea considerada un delito o un pecado, debe existir una prohibición expresa en los textos fundamentales. Demuestra que las Sagradas Escrituras (la Ley Divina / Göttlichen Gesetz) no contienen un solo versículo que condene el estudio de la metalurgia o la transmutación. De igual modo, examina todo el Corpus Juris Civilis (el derecho romano que regía los tribunales civiles de Europa) y concluye que el Imperio Romano jamás redactó una ley que prohibiera a los ciudadanos investigar los secretos de los crisoles.
La acotación penal a la Bula de Juan XXII: Finalmente, Arfoncinus resuelve el mayor obstáculo legal que tenían los químicos: la famosa bula Spondent quas non exhibent del Papa Juan XXII (vista en la página 50) que prohibía la disciplina. El abogado realiza una interpretación jurídica restrictiva brillante: aclara que el Papa no prohibió la ciencia de los verdaderos alquimistas («rechten Alchemisten»). La ley eclesiástica fue promulgada exclusivamente como una medida de orden público para combatir a los «Landstreichern» (vagabundos, embaucadores o charlatanes ambulantes) que inundaban los mercados vendiendo metales de baja calidad mediante una «transformación engañosa» (betrügliche Verwandlung). Al separar el fraude comercial de la investigación empírica, el derecho garantizaba la libertad del laboratorio.
| 116. Joh. Franc. Buddei | 116. Joh. Franc. Buddei |
| nur gleichsam in einem Blendwerck vorstellen. Und daß die Päbste selbst die Alchemie nicht gänzlich verworffen haben, schliesset er daraus, weil JOH. AVGURELLVS ein berühmter Alche- mist und Poet, dem Pabst LEO X. sein Buch von der Alchemie dediciret, und der Pabst an solchem keinen geringen Gefallen bezeiget. Es pflegen die Feinde der Alchemie sich auch zu verlassen auf ein anderes im Geistlichen Recht enthaltenes Gesetz. (k) Wer da glaubt, daß man eine andere Creatur machen, oder solche entweder besser oder schlimmer in eine an- dere Gestalt, oder in eine andere Gleichheit bringen könne, ausgenommen der Schöpf- fer selbsten, welcher solches alles gemachet hat, der ist ein Ungläubiger. Und ist dieses genommen aus dem Concilio zu Algar nicht aber anqvyr, wie einige in der Historie Unwissen- de vorgeben, sintemahlen dis Concilium noch nie auf der Welt gewesen, und ist dorten die Rede von denen zauberischen Weibern, die so wohl von sich selbsten halten, daß sie in unter- schiedliche Gestalten der Thiere verwandelt wer- den, als auch von andern es zu glauben haben wollen. Warum aber gerad auf solche Art die Patres jenes Concilii diesem Fehler begegnen wollen, kan ich nicht sehen, doch aber glaube ich gantz augenscheinlich zu seyn, daß sich diejenige bey jedermann prostituiren, die dieses auf die Alchemisten deuten wollen. Es hat aber doch (k) c. Episcopi 26. q. 5. | …únicamente la presentan, por así decirlo, como un espejismo [engaño visual]. Y que los mismos Papas no han rechazado por completo la alquimia, es algo que él deduce a partir del hecho de que Juan Aurelio Augurelo (Joh. Avgvrellvs), un boticario y poeta sumamente célebre, dedicó su libro sobre la alquimia al Papa León X, y el Papa mostró ante tal obra un agrado no menor. Los enemigos de la alquimia suelen asimismo apoyarse en otra ley contenida en el derecho eclesiástico [canónico]: (k) «Quien de este modo crea que se puede hacer otra criatura, o bien cambiar esta para mejor o peor en otra forma o semejanza, exceptuando al Creador mismo que ha hecho todas las cosas, ese es un infiel». Y esto está tomado del Concilio de Ancyra (Concilio zu Algar [sic]), y no de Anquir., tal como pretenden algunos ignorantes de la historia; puesto que este Concilio jamás ha existido en el mundo. Y allí se trata, en realidad, sobre aquellas mujeres hechiceras [brujas] que sostienen tanto de sí mismas que se transforman en diferentes formas de animales, como también pretenden que los demás lo crean. Por qué, sin embargo, precisamente de tal manera quisieron los Padres de aquel Concilio salir al paso de este error, es algo que yo no alcanzo a ver; pero me parece del todo evidente que se ponen en ridículo ante cualquiera aquellos que pretenden aplicar esto a los alquimistas. Ha habido, no obstante… (k) c. Episcopi 26. q. 5. |
El Papa León X y el mecenazgo de la Alquimia Poética (Avgvrellvs): El texto aporta una prueba histórica incontestable sobre la tolerancia de la Santa Sede: el caso del humanista, alquimista y poeta italiano Giovanni Aurelio Augurelli (Juan Aurelio Augurelo, c. 1456–1524). Augurelli escribió el célebre poema en tres tomos Chrysopoeia (El arte de hacer oro, 1515), donde explicaba las fases de la transmutación metálica utilizando una bellísima mitología clásica neoplatónica. Augurelli le dedicó formalmente la obra al Papa León X (Médici). El Papa, lejos de excomulgarlo o quemar el libro por violar la bula de Juan XXII, quedó «encantado» con la obra y, según las crónicas de la época, le regaló al poeta una bolsa de cuero vacía diciéndole con ironía que, puesto que sabía fabricar oro, solo necesitaba un sitio donde guardarlo. Este mecenazgo papal demostraba que la Iglesia renacentista valoraba la química hermética como una rama legítima de las artes liberales.
| Untersuchung von der Alchemie. 117 | Investigación sobre la Alquimia. 117 |
| ARFONCINVS vor dienlich erachtet auch diesen Zweiffel zu benehmen, und setzt endlich noch dis- jenige hinzu, welches auch ich nicht kan unberührt lassen, weil es obig gemeldetes, noch mehr er- läutern wird: Dieser Grund stehet noch im Weg, daß so viele Alchemisten falsche Münz machen; daß so viele aberglaubische, gotts- lose Atheisten und Schwarz-Künstler gewes sen. So sagt man auch, daß RAYMVNDVS LVL- LIVS und PARACELSVS mit der Zauberey-Kunst sich beflecket haben. Und darauf antwortet zwar ganz wohl unser Auctor, daß das Laster der Künstler keinesweges der Kunst zuzuschrei- ben seye. Jedoch hätte er noch mit anführen können, daß diejenige Laster, die man insgemein denen Alchemisten vorzuwerffen gewohnt ist, noch nicht bewiesen worden. Wir nehmen aber so viel daraus, daß ungeschickte Leute je- derzeit in Gewohnheit gehabt, allezeit Zauberey, und weiß nicht noch was für Teuffels-Künste daraus zu machen, wenn sie fürtreffliche Expe- rimenta, die doch unschuldig gewesen, anderst nicht haben verrichten können. Ich könnte hier zum Überfluß noch des GVIDONIS PANCI- ROLLI, HENRICI SALMVTHI, ARNOL- DI REYHERI, JOACHIMI SCHEPLITII und anderer Zeugnüsse anführen, wenn nicht schon aus bereits Vorgetragenen bekannt wäre, wie diejenigen Dinge, die von dieser Sa- che unter denen Juristen abgehandelt wer- den, beschaffen seyn, und weiset uns alles diß | …Arfoncinus consideró de igual modo oportuno disipar esta duda, y añade finalmente aquello que yo tampoco puedo dejar de mencionar, por cuanto habrá de esclarecer todavía más lo reportado arriba: Sigue interponiéndose en el camino el argumento de que muchísimos alquimistas fabrican monedas falsas; y que gran cantidad de ellos han sido personas supersticiosas, ateos impíos y nigromantes [magos negros]. De igual modo se suele decir que Raymundus Lullius y Paracelsus se mancharon a sí mismos con el arte de la brujería. Y a esto responde nuestro autor, a decir verdad de una manera muy acertada, que el vicio de los artesanos de ningún modo debe ser imputado al arte mismo. Con todo, él habría podido añadir además que aquellos vicios que por lo general se acostumbra a reprochar a los alquimistas ni siquiera han sido demostrados. Nosotros deducimos, en cambio, a partir de todo esto, que la gente incompetente e ignorante ha tenido en todo tiempo la costumbre de convertir en brujería, y en no sé qué otras artes diabólicas, aquellos experimentos excelentes que, a pesar de ser del todo inocentes, eran incapaces de comprender de otra manera. Yo podría aquí, por pura demasía, citar todavía los testimonios de Guidonis Pancirolli, Henrici Salmuthi, Arnoldi Reyheri, Joachimi Scheplitii y otros más, si no fuera ya de sobra conocido, a partir de lo expuesto previamente, de qué naturaleza son las cosas que los juristas suelen debatir sobre este asunto; y todo esto nos demuestra de manera… |
La trinidad de las acusaciones (Falsificación, Ateísmo y Brujería): El texto resume los tres grandes estigmas que la sociedad de la Edad Moderna arrojaba sobre las comunidades de laboratorios: la falsificación de moneda («falsche Münze machen»), el ateísmo impío («gottlose Atheisten») y la nigromancia o magia negra («Schwarz-Künstler») . Los químicos clandestinos eran doblemente peligrosos para el Estado: políticamente, amenazaban la soberanía fiscal de las cecas de los reyes; ideológicamente, el manejo de sustancias que alteraban la materia de forma invisible alimentaba la sospecha en las facultades de teología de que estos hombres no creían en el Dios de la Biblia, sino en pactos con el demonio o en fuerzas panteístas de la naturaleza.
La separación entre el Científico y la Ciencia: Frente a estos cargos, Arfoncinus y Buddeus asientan una de las máximas más célebres del cameralismo y la Ilustración: «el vicio de los artesanos de ningún modo debe ser imputado al arte mismo» («daß das Laster der Künstler keinesweges der Kunst zuzuschreiben seye»). El autor argumenta con total modernidad que si un boticario o fundidor utiliza sus conocimientos sobre aleaciones para cometer el delito de acuñar vellón falso, el juez debe castigar al criminal por su estafa, pero el gobierno no tiene derecho a clausurar los laboratorios ni a prohibir la química, de la misma manera que no se prohíbe la metalurgia militar porque existan ladrones de espadas .
La psicología de la ignorancia frente al Experimento (Experimenta): Buddeus formula un brillante diagnóstico sociológico sobre la intolerancia religiosa. Denuncia que «la gente incompetente e ignorante» («ungeschickte Leute») sufre de un sesgo cognitivo universal: cada vez que asisten a un «experimento excelente e inocente» («fürtreffliche Experimenta, die doch unschuldig gewesen») cuyos mecanismos físicos o metalúrgicos escapan por completo a su limitado entendimiento, su primera reacción psicológica es etiquetarlo como brujería (Zauberey) o artes diabólicas (Teuffels-Künste) . Esta ceguera cultural fue la que manchó e intentó destruir el honor científico de genios de la filosofía natural como Ramón Llull y Paracelso.
| 118. Joh. Franc. Buddei | 118. Joh. Franc. Buddei |
| ganz deutlich, der schon offt von uns gelobte SAMVEL REYHERVS. (l) §. 31. Nicht weniger pflegen die Rechts-Gelehrte auch strittig zu seyn, wegen der Güte des Chemi- schen Goldes, und ob solches bey Handlungen, besonders im Kauff und Verkauff zu gebrauchen erlaubt sey. Wiewohlen aus dieser Sache gar keine Schwürigkeit zu machen ist, denn wenn man durch alle Proben das Gold vor richtig er- kennet, so wüste ich nicht, warum man es auch nicht im Handel und Wandel gebrauchen solle. Wer aber falsches vor gut Gold ausgegeben, diesen kan man ohn all Bedencken wegen seines gespielten Betrugs, sowohl zur wieder Ersetzung des Schadens, als auch zur gebührenden Straff anhalten. Was aber von denjenigen, die ent- weder aus Unwissenheit oder aus Nachlässigkeit einem andern auf solche Art Schaden zufügen, zu halten sey, das erhellet schon aus denen be- kanntesten Sprüchen derer Weltweisen und Ju- risten, die sie über die Unwissenheit und über das Verbrechen ausgesprochen, daß nicht nö- thig seyn wird, mehrers davon zugedencken. Und zielet hier alles dasjenige dahin, was die Ausleger des Rechts, die dem THOMÆ DE AQVINO (m) nachgefolget, von dem Gebrauch des Chemischen Goldes aussprechen: Und ma- chet der ANDREAS DE ISERNIA (n) die Sach also | …[de manera] completamente clara, el ya a menudo por nosotros elogiado Samuel Reyher (l). §. 31. No menos suelen los doctores del derecho estar divididos a causa de la calidad [pureza] del oro químico, y sobre si está permitido usar este en las transacciones comerciales, de manera particular en la compra y la venta. Si bien sobre este asunto no se debe generar ninguna dificultad; por cuanto si a través de todos los ensayos se reconoce que el oro es verdaderamente auténtico, entonces yo no vería por qué no se habría de utilizar igualmente en el comercio y el intercambio mercantil. En cambio, quien haga pasar oro falso por bueno, a este se le puede, sin reparo alguno y a causa de su manifiesto fraude, obligar tanto a la restitución del daño como también a recibir el merecido castigo. Pero sobre qué se debe sostener respecto a aquellos que, ya sea por ignorancia o por negligencia, causan un daño a otro de esta manera, es algo que se esclarece de sobra a partir de las sentencias más conocidas de los filósofos y juristas que ellos han pronunciado sobre la ignorancia y sobre el delito, por lo cual no será necesario añadir más al respecto. Y todo esto se encamina hacia aquello que expresan los intérpretes del derecho, siguiendo la guía de Tomás de Aquino (m), sobre el uso del oro químico: y Andreas de Isernia (n) dispone el asunto de la siguiente… (l) l. c. cap. XXVI. seqq.[91] (m) in 2. 2. q. 77. Art. 7.[92] (n) ad Tit. Feud. quae sunt Regalia. |
El criterio del ensayo empírico en el Comercio (Handel und Wandel): Buddeus formula un principio de economía comercial de total vigencia moderna . Explica que el debate sobre si el oro químico puede usarse legítimamente en los mercados se resuelve mediante un análisis analítico de laboratorio . Si el metal resultante de la transmutación se somete a «todos los ensayos» («durch alle Proben») —como la copelación o el ataque con ácidos— y los ensayadores dictaminan que posee la densidad, el color y la maleabilidad del metal noble natural, el Estado y los comerciantes no tienen ninguna razón jurídica para rechazarlo en el «comercio y el intercambio mercantil» («Handel und Wandel»).
La tipificación penal del Fraude Alquímico: El autor endurece la postura penal contra los estafadores comerciales vulgares. Si un operador introduce un latón o amalgama adulterada haciéndola pasar por oro de ley («falsches vor gut Gold ausgegeben»), la justicia civil debe intervenir de inmediato . Buddeus exige aplicar una doble sanción civil y penal: la restitución del daño patrimonial provocado al comprador («Wieder-Ersetzung des Schadens») y el castigo punitivo corporal o financiero merecido por el delito de estafa («gebührenden Straff»).
| Untersuchung von der Alchemie. 119 | Investigación sobre la Alquimia. 119 |
| also aus: Sage, daß, wenn die Alchemisten sophistisch oder betrüglich Gold machen, es nicht darff für fein Gold verkaufft werden, weil es falsch ist; so kan es auch zu keiner Bezahlung dienen ff. de pign. act. l. eleganter §. qui reprobos, Electrum ist kein Gold ff. de Leg. 1. l. 4. So aber jemand würde gerecht Gold ma- chen, und nur nicht Münzen daraus schla- get unter eines grossen Herrens Nahmen, ohne dessen special Erlaubnuß, so kan er sonst damit thun was er will. FABIANVS DE MON- TE S. SAVINI (o) antwortet eben so auf diese Frage: Wenn er aber, nach unterschiedener Meinung, den Unterschied zwischen dem wahren und dem Chemischen Gold will darthun, so spricht er: Es sind in dem wahrhafften Gold vielmehr Eigenschafften, als in dem Alchemi- stischen, als nemlich die Geister zu ermun- tern, und viele Schwachheiten zu beneh- men. Allein, wenn nur im übrigen Stücken das Chemische Gold die Prob hält, so mögen immerhin ihm diese Kräfften mangeln, man wird es deswegen doch vor gut Gold halten dörffen. Gleiches statuiret ALBERICVS DE ROSATE und (p) ALBERTVS BRVNVS. (q) Was ist aber nöthig mehrere anzuführen, besonders in einer so klaren und deutlichen Sache. Nur will ich noch (o) de Empt. & Vend. qu. 5. n. 8. (p) voc. Alchemia. (q) de augm. & dim. mon. præsupp. prim. num. 13. & 14. | …de la siguiente manera: «Di que, si los alquimistas fabrican oro de forma sofística o engañosa, este no debe ser vendido como oro fino por cuanto es falso; por lo tanto, tampoco puede servir para ningún pago, ff. de pign. act. l. eleganter §. qui reprobos. El ámbar [electrum] no es oro, ff. de Leg. 1. l. 4. En cambio, si alguien fabricara oro auténtico y legítimo, y con la única condición de que no acuñe monedas con él bajo el nombre de un gran señor sin su autorización especial, entonces por lo demás podrá hacer con él lo que le plazca». Fabianus de Monte S. Savini (o) responde exactamente de igual modo a esta cuestión: «Si él, no obstante y según diferentes opiniones, quisiera demostrar la diferencia entre el oro verdadero [natural] y el químico, se expresa así: «En el oro auténtico se hallan muchas más propiedades que en el alquímico, a saber, la de reanimar los espíritus y la de mitigar muchas debilidades [enfermedades]». Con todo, si en los restantes aspectos el oro químico resiste la prueba [del ensayo], aun cuando carezca de estas fuerzas curativas, se le deberá considerar de todos modos como oro bueno». Lo mismo dictaminan Alberico de Rosate y Alberto Bruno (p)(q). ¿Qué necesidad hay, entonces, de citar a más autores, en especial en un asunto tan claro y evidente? Solo quiero todavía… (o) de Empt. & Vend. qu. 5. n. 8.[93] (p) voc. Alchemia. [94] (q) de augm. & dim. mon. praesupp. prim. num. 13. & 14. [95] |
La resolución de Andreas de Isernia y la libertad del metal: El texto abre completando el dictamen del jurista feudal Andreas de Isernia (página 118) . Isernia recurre al Digesto romano (ff.) para ratificar que el metal falsificado o sofístico no posee validez legal para saldar deudas o contratos de empeño (de pignoratitia actione) . Sin embargo, formula una sentencia revolucionaria para la libertad de los laboratorios: si el oro obtenido mediante transmutación es metalúrgicamente auténtico y legítimo («gerecht Gold machen»), el Estado carece de títulos legales para confiscarlo . El operario es el dueño de su descubrimiento y el derecho feudal decreta que «podrá hacer con él lo que le plazca» («daher kann er sonst damit thun was er will»), devolviendo la disciplina al ámbito de la industria civil .
La línea roja del Estado: El monopolio de la Moneda (Münzen schlagen): Isernia e introduce una restricción política y penal fundamental que los alquimistas debían respetar bajo pena de muerte: la prohibición absoluta de acuñar moneda de curso legal («nicht Münzen daraus schlage») utilizando el nombre, el rostro o el sello de un príncipe soberano («unter eines grossen Herrens Nahmen») sin disponer de una «autorización especial» («special Erlaubnuß») . El derecho permitía al químico vender su oro en lingotes a los joyeros, pero acuñar moneda era una prerrogativa exclusiva del Rey (una Regalía); violarla constituía un delito de lesa majestad y alta traición económica contra las finanzas del Estado .
Fabiano del Monte y el debate de la Medicina Mineral: El texto rescata el dictamen de Fabiano del Monte San Savino (nota o, visto en la página 106) sobre el derecho de compraventa . Fabiano introduce un matiz científico e iatroquímico fascinante: admite que los médicos de la época afirmaban que el oro natural de las minas poseía propiedades medicinales mágicas y espirituales superiores, siendo capaz de «reanimar los espíritus» («die Geister zu ermuntern») y curar enfermedades cardíacas o melancolías, virtudes de las que el oro químico artificial carecía por su rápido enfriamiento en el horno. Sin embargo, el jurista impone un criterio estrictamente materialista y comercial: si el oro de laboratorio supera el ensayo metalúrgico de pureza («die Prob hält»), la carencia de virtudes medicinales mágicas es irrelevante para los bancos. El mercado debe aceptarlo legalmente como «oro bueno» («vor gut Gold halten dörffen»), un consenso respaldado además por los diccionarios jurídicos de Alberico de Rosate y los manuales de Alberto Bruno (notas p y q) .
El cierre del Expediente Legal de la Alquimia: Buddeus clausura la sección con una contundente declaración de victoria intelectual: «¿Qué necesidad hay, entonces, de citar a más autores, en especial en un asunto tan claro y evidente?» . Para la Ilustración alemana, tras haber examinado las actas del derecho canónico, civil, penal y feudal, quedaba firmemente demostrado que la ciencia del crisol gozaba del pleno amparo de las leyes de Occidente, y que los ataques de los clérigos dogmáticos eran solo fruto de la ignorancia, preparando la última línea del tomo («Nur will ich noch…») para el epílogo formal de la obra .
| 120. Joh. Franc. Buddei | 120. Joh. Franc. Buddei |
| noch von denen neuern den JOACHIMVM SCHEPLITIVM, und den, wegen seiner Gelehrsamkeit und besondern Frömmigkeit, vor allen hochberühmten JOH. BRVNEMANNVM herzuzusetzen: unter denen jener (r) ausführlich mit dem THOMA DE AQVINO (s) und LAMBERTO DANÆO (t) antwortet: Wenn von Chemicis gerecht Gold mit erlaubten natürlichen Mitteln ges machet wird, so darff man solches Gold nicht verwerffen, wenn man nur nichts dar aus münzet. Dieser aber leget seine Meinung vom Gold also an den Tag: (u) Was ist es aber, wenn das Alchemistisch Gold vor wahres Gold verkaufft wird? Wenn das, was die Chemici machen, nur fein Gold ist, wie es SENERTVS de Chemica & Galenicorum consensu cap. II. behauptet, und wie die Künstler sagen, daß es nur an einigen Qualitäten unterschieden, so ist folglich, daß man schon damit einen Kauff treffen könne, l. 10. ff. de contr. emt. doch muß der Verkäuffer dahin angehalten werden, daß er dem Käuffer vor allen Betrug gut sey. l. 45. ff. h. t. §. 32. Wir kommen nun jetzt auf die andere Gattung der Alchemisten, nemlich auf diejenige […] (r) Consuetud. Marchicar. p. 4. t. 4. 5. I. n. 24. (s) l. c. (t) Eth. Christ. lib. II. cap. XVI. pag. 267. (u) Exercit. Justinian. XX. ad pr. Instit. de Empt. & Vendit. n. 9. seqq. | …[Solo quiero todavía] añadir, de entre los autores más modernos, a Joachimus Scheplitius y a Johannes Brunemannus, un hombre sumamente célebre y elogiado por todas partes debido a su erudición y particular piedad. De estos, el primero (r) responde detalladamente siguiendo la guía de Tomás de Aquino (s) y de Lambertus Danaeus (t): «Si mediante métodos químicos se fabrica oro legítimo y auténtico utilizando medios naturales permitidos, no se debe rechazar tal oro, siempre y cuando no se acuñe moneda alguna con él». Este último [Brunemannus], por su parte, expone abiertamente su opinión sobre el oro de la siguiente manera: (u) «¿Qué ocurre, sin embargo, si el oro alquímico se vende como oro verdadero? Si lo que fabrican los químicos no es oro fino y puro, sino que, tal como sostiene Sennertus en su De Chymicorum cum Galenicis consensu, cap. II, y como afirman los propios artistas, difiere solo en algunas cualidades [menores], se deduce por consiguiente que ya se puede celebrar con ello un contrato de compraventa, l. 10. ff. de contrah. emt. Sin embargo, el vendedor debe estar obligado a responder ante el comprador frente a cualquier tipo de fraude, l. 45. ff. h. t.». §. 32. Pasamos ahora a la otra categoría de alquimistas, a saber, a aquellos estafadores… (r) Consuetud. Marchicar. p. 4. t. 4. 5. l. 11. 24.[96] (s) l. c. (t) Eth. Christ. lib. II. cap. XVI. pag. 257.[97] (u) Exercit. Justinian. XX. ad pr. Instit. de Empt. & Vendit. n. 9. seqq.[98] |
La consagración de la jurisprudencia alemana moderna: Buddeus introduce a dos gigantes del derecho público, civil y eclesiástico prusiano del siglo XVII: Joachim Scheplitz (nota r, Consuetudines Marchicae, las leyes consuetudinarias de la Marca de Brandeburgo) y Johann Brunemann (1608–1672) (nota u, Exercitationes Justinianeae), profesor en la Universidad de Fráncfort del Óder . Al unirse estos juristas modernos a la línea teológica de Tomás de Aquino y al teólogo calvinista francés Lambert Daneau (Lamberto Danaeo) (nota t), se consolida el dictamen definitivo del Estado: si la transmutación utiliza «medios naturales permitidos» («erlaubten natürlichen Mitteln»), el oro resultante es legalmente impecable, manteniéndose únicamente la prohibición soberana de usurpar la ceca real acuñando moneda sin licencia .
Daniel Sennert y el consenso iatroquímico (Senertvs): Brunemann y Buddeus fundamentan la validez comercial del oro químico citando al célebre médico y químico alemán Daniel Sennert (1572–1637) (nota u), uno de los primeros científicos en intentar reconciliar la medicina clásica con la química de Paracelso (De Chymicorum cum Galenicis consensu et dissensu). Sennertus argumentaba en sus laboratorios que el oro artificial, aunque difería sutilmente en algunas propiedades de densidad o maleabilidad extrema respecto al oro nativo de las minas, compartía sustancialmente la misma composición atómica y metalúrgica, considerándose oro de ley a todos los efectos prácticos.
El Derecho de Contratos en el Digesto Romano (ff. de contrahenda emtione): La página desglosa las reglas del Digesto del Derecho Romano (ff.) aplicadas a la venta de aleaciones complejas. La ley l. 10. ff. de contrahenda emtione dictaminaba que si la materia vendida poseía la sustancia y las cualidades esenciales del objeto del contrato (en este caso, ser metal de oro útil para la joyería), el trato era civilmente válido y vinculante («un contrato de compraventa / einen Kauff treffen»). No obstante, el derecho protegía al consumidor mediante la ley l. 45. ff. hoc titulo: el alquimista o boticario que vendía el producto estaba obligado por los tribunales a ofrecer un saneamiento por vicios ocultos y a responder civilmente ante el comprador («Käuffer») ante cualquier indicio de fraude, dolo o engaño (Betrug) sobre el quilataje real del metal.
El paso al §. 32: La Caza de los Charlatanes: Tras haber blindado legalmente la ciencia legítima de la primera clase de alquimistas a lo largo de más de setenta páginas de debates teológicos y jurídicos, Buddeus da por concluida la apología institucional de la disciplina . El §. 32 abre de golpe la sección dedicada a la segunda clase de alquimistas: la descripción de los «estafadores» («Betrügern»), charlatanes de feria y falsificadores vulgares que abusaban de la credulidad de las cortes coloniales, completando el balance crítico y policial de la obra.
| Untersuchung von der Alchemie. 121 | Investigación sobre la Alquimia. 121 |
| Betrüger, die eine grosse Wissenschafft vieler Heimlichkeiten von sich rühmen, damit sie die Unvorsichtige hintergehen, und mit demselben Gold, welches sie andern durch List aus den Beutel locken sich bereichern wollen. Es ha- ben aber diese Leute gar vielerley und unter- schiedliche Künste und Manieren andere zu be- trügen, die mit einander anzuführen unsers Vorhabens nicht ist. Und sind schon gantze Bücher deshalben geschrieben worden, einzig und allein aus dem Absehen, um einen jeden zu ermahnen, daß man sich ja von dergleichen Leu- ten nicht möge betrügen lassen. Und hieher ge- höret nebst des MICHAELIS MAIERI Examen Fu- yorum Pseudo-Chemicorum detectorum sonderlichen; das Buch welches unter dem Titul: Fegefeuer der Alchemisten; inggleichen ein anderes: Von den grausamen verführerischen Irrwegen der Alchemisten, dadurch sie selbst und viele Leute neben ihnen verführet werden, so Anno 1690. ist heraus gegeben worden. Folgendes Jahr darauf kamen 3. Tractat an das Licht; als I. JOH. DE TETZEN oder Ticinensis Process vom Stein der Weisen, welche in Lateinischen Ver- sen zu erst beschrieben, ein gewisser Chemicus in Teutsche Verse übersezet; II. des ANTONII DE ABBATIA Brief von Verwandlung der Me- tallen, den der Author Teutsch heraus gegeben; und endlich III. des EDVARDI KELLÆI Büchlein von dieser Kunst: deme der Author eine Vor- rede vorgesezet wider die Sophisten und Betrü- | …estafadores, que se jactan de poseer una gran ciencia de numerosos secretos, únicamente para engañar a los incautos y enriquecerse a sí mismos con el mismísimo oro que logran sonsacar con astucia de los bolsillos ajenos. Esta gente posee, en verdad, múltiples y variadas artes y maneras de engañar a los demás, las cuales no es nuestro propósito enumerar aquí una por una. Es más, ya se han escrito libros enteros con el único y exclusivo fin de alertar a todo el mundo para que no se deje embaucar por semejantes personas. Y a esta categoría pertenecen, de manera muy particular, el Examen Fvrorvm Psevdo-Chemicorvm detectorvm de Michael Maier; el libro publicado bajo el título El Purgatorio de los Alquimistas; e igualmente otro titulado De los crueles y seductores extravíos de los Alquimistas, a través de los cuales ellos mismos y muchas personas junto a ellos son seducidas, publicado en el año 1690. Al año siguiente salieron a la luz 3 tratados; a saber: I. El proceso de Joh. de Tetzen o Ticinensis sobre la Piedra de los Sabios, el cual, habiendo sido escrito primero en versos latinos, un cierto químico lo tradujo a versos alemanes; II. La carta de Antonius de Abbatia sobre la transmutación de los metales, la cual el autor publicó en lengua alemana; y finalmente III. El librito de Edward Kelley sobre este arte, al cual el autor antepuso un prefacio en contra de los sofistas y estafadores; … |
La psicología de la estafa alquímica (Hintergehen): El texto describe el modus operandi del charlatán de feria: presentarse ante los príncipes o burgueses adinerados alardeando de poseer una «gran ciencia de muchos secretos» («grosse Wissenschafft vieler Heimlichkeiten»). El truco consistía en una paradoja psicológica: el estafador afirmaba saber cómo fabricar oro, pero exigía que el mecenas le entregara primero oro real de su propio bolsillo («aus den Beutel locken») bajo el pretexto de comprar reactivos caros, vasijas o carbón para los hornos, desapareciendo una vez que lograba «enriquecerse a sí mismo».
Michael Maier como cazador de farsantes (Michaelis Maieri): Resulta fascinante que el primer gran libro policial que Buddeus cita sea obra de Michael Maier (1568–1622), el médico imperial y apologista rosacruz que ya vimos en las páginas 30, 60 y 62 . En su tratado Examen Furorum Pseudo-Chemicorum detectorum (Examen de los furores detectados en los falsos químicos, 1617), Maier demostraba que los verdaderos filósofos herméticos eran los primeros interesados en perseguir a los «Pseudo-Chemicorum», pues los engaños de estos charlatanes ambulantes desprestigiaban la iatroquímica legítima y provocaban que los soberanos clausuraran los laboratorios reales.
El Purgatorio de los Alquimistas (Fegefeuer der Alchemisten): El autor enumera la oleada de literatura de alerta que inundó el mercado alemán en la década de 1690. Libros como El Purgatorio de los Alquimistas o De los crueles y seductores extravíos… funcionaban como verdaderos manuales de contrainteligencia económica. Exponían de forma detallada los trucos mecánicos de los timadores (como usar varillas huecas rellenas de oro tapadas con cera que se fundía en el crisol), sirviendo como una «amonestación» (ermahnen) pública para que los nobles «no se dejaran embaucar» («nicht möge betrügen lassen»).
La ironía de los tratados de 1611 (Tetzen, Abbatia y Kelley): Buddeus menciona tres famosos tratados de transmutación que se publicaron de forma conjunta en 1611 (reimpresos en la década de 1690). El autor destaca una profunda ironía histórica al incluir en este catálogo de alertas contra estafadores el opúsculo de Edward Kelley (1555–1597), el polémico socio de John Dee que vimos en la página 55, quien paradójicamente antepuso a su libro un prefacio fustigando a los «sofistas y estafadores» («Sophisten und Betrüger»). Esto demuestra que en el mercado editorial del Barroco, incluso los alquimistas más teatrales y perseguidos por la ley utilizaban la estrategia retórica de presentarse a sí mismos como científicos honestos mientras acusaban a sus rivales de ser los verdaderos farsantes de la época, dejando la página en suspenso justo cuando iba a detallar el desenlace de esta literatura de control social.
| 122. Joh. Franc. Buddei | 122. Joh. Franc. Buddei |
| ger; Warnungs-Vorrede wider die Sophisten und Betrüger. Gleichsam in einem kurzen Begriff entdecket der PHILIPP JACOB SACHSIVS â LEWENHEIM, (w) ein und andere falsche Kunst-Griffe und Betrügereyen dieser bösen Leute. Also tuncken einige ihre hölzerne Spa- tel, damit sie die Metallen umrühren, vorher in solvirt Gold oder Silber ein, daß sie solches an sich ziehen. Andere mischen unter die Metall ge- pülverte Kohlen, unter denen solvirt Gold oder Silber verborgen. Wiederum andere vermen- gen die Dinte mit Gold und Silber, und tragen damit durch das Schreiben ihre Materie, die sie in ihr vorig Esse bringen wollen, auf das Papier, und so ferner. Und wenn wir Exempel davon wolten anführen, so würde uns eine solche Menge dieser Betrüger zu Handen kommen, daß wir kaum wissen solten, wo im Erzehlen anzufangen oder aufzuhören. So leyden auch die meisten, nach ihrem offenbahrten Betrug, billig die Straffe ihrer Boßheit, und nehmen endlich ein elendes Ende. Also erzehlet THVANVS (x) daß jenem MARCO BRAGADINO, welcher sonst MA- MVGNA geheissen, und in der Insul Creta geboh- ren worden, auch ehedessen im Capuciner-Orden gestanden, nachmals aber als ein Alchemist her- um marchiret, auch zu Venedig bey dem JACO- BO CONTARENO einem Patricio, etwas das einen Glauben hätte geben mögen, betrüglicher Weise (w) in Ephemerid. Nat. Curiosor. Decur. I. An. I. Observat. XVII. pag. 56. seqq. (x) Lib. XCIX. circa fin. | …«[sofistas y estafadores: y un] prefacio de advertencia en contra de los sofistas y estafadores. De igual modo, en un breve compendio, Philipp Jacob Sachs von Lewenhaimb (w) descubre uno que otro truco falso y las estafas de esta malvada gente. Así, algunos sumergen su espátula de madera, con la cual remueven los metales, en oro o plata previamente disueltos, para que estos se desprendan [en la fundición]. Otros mezclan entre los metales carbón pulverizado, dentro del cual se encuentra oculto oro o plata disueltos. Otros, por el contrario, mezclan la tinta con oro y plata, y mediante la escritura trasladan al papel dicha materia, la cual pretenden regresar a su estado original previo; y así sucesivamente. Y si quisiéramos citar ejemplos de ello, nos vendría a las manos tal cantidad de estos estafadores que apenas sabríamos dónde comenzar o dónde terminar de relatarlo. Por ello, la mayoría de ellos, una vez desvelada su estafa, sufren con toda justicia el castigo a su maldad y, finalmente, tienen un final miserable. Así relata Thuanus (x) que a aquel Marco Bragadino —el cual por lo demás se llamaba Mamugna, y que había nacido en la isla de Creta, habiendo pertenecido además en tiempos pasados a la Orden de los Capuchinos, pero que posteriormente marchaba de un lado a otro como un alquimista—, habiendo realizado engañosamente en Venecia, ante el patricio Jacopo Contarini, algo a lo que se le habría podido otorgar crédito… (w) in Ephemerid. Nat. Curiosor. Decur. I. An. I. Observat. XVII. pag. 56. seqq.[99] (x) Lib. XCIX. circa fin.[100] |
Los trucos de prestidigitación del laboratorio químico: Buddeus recurre a la nota (w), citando el tratado del médico Philipp Jakob Sachs von Lewenhaimb (visto en la página 57) publicado en las prestigiosas Ephemerides de la Academia Leopoldina . Sachs catalogó los mecanismos físicos del fraude: La espátula hueca o recubierta (hölzerne Spatel): El timador utilizaba una varilla de agitar de madera que previamente había sido ahuecada y rellenada con polvo de oro fino, sellando el extremo con cera o resina marrón opaca. Al remover el plomo líquido caliente, la cera se fundía instantáneamente y liberaba el oro real en el fondo del crisol, simulando una transmutación. El carbón adulterado (gepülverte Kohlen): Mezclaban el combustible ordinario con «cales de oro» u oro pulverizado disuelto químicamente. Al avivar el fuego, las cenizas caían en el baño metálico aportando el metal noble preexistente. La tinta y el papel de oro (Die Dinte con Gold): Escribían contratos o fórmulas usando tintas cargadas de sales de oro suspendidas. Al quemar el papel en el crisol, el celuloide desaparecía y precipitaba un botón de oro puro ante los asombrados testigos.
El final miserable de los delincuentes (Elendes Ende): Buddeus justifica la intervención de la policía del Estado. Explica que la inmensa mayoría de estos embaucadores terminaban sufriendo con «toda justicia el castigo a su maldad» («billig die Straffe ihrer Boßheit»), acabando en prisiones perpetuas o ajusticiados en plazas públicas cuando eran incapaces de devolver las fortunas que los príncipes les habían adelantado .
El caso de Marco Bragadino (Marco Bragadino): El texto cita el libro XCIX de las famosas Historias del cronista real francés Jacques Auguste de Thou (Thuanus) (nota x) para relatar la vida de uno de los estafadores más teatrales de la Edad Moderna: Marco Bragadino (c. 1545–1591), cuyo nombre real era Markos Mamounas («Mamugna»), un exmonje capuchino originario de la isla de Creta que huyó de su monasterio para recorrer las cortes europeas presentándose como un conde e hacedor de oro.
La estafa veneciana ante Jacopo Contarini: Bragadino deslumbró a la alta nobleza de la República de Venecia, ejecutando demostraciones en el palacio del influyente patricio Jacopo Contarini («Jacobo Contareno»). De hecho, Bragadino logró engañar, no a un príncipe, no a un rey, sino a un Estado. Utilizaba un sutil polvo de proyección que teñía el mercurio de dorado, logrando que el Senado de Venecia le otorgara un crédito militar para defender la ciudad. El texto se interrumpe justo cuando el éxito de Venecia despierta la codicia del Duque de Baviera, quien invitará a Bragadino a su corte en Múnich para iniciar el dramático proceso judicial que lo conducirá directamente al cadalso, sirviendo como el broche de advertencia moral con el que Buddeus cierra la descripción de la clase criminal de la alquimia.
| Untersuchung von der Alchemie. 123 | Investigación sobre la Alquimia. 123 |
| Weise laboriret, zu München Anno M. D. XC. auf Befehl des Herzogs in Bayern der Kopff abgeschlagen worden. Dergleichen erzehlet PHIL. JAC. SACHSIVS â LEWENHEIM (y) noch mehr aus dem BLAVENSTEIN, (z) MARTIN ZEILLER (a) und ATHANASIO KIRCHERO. (b) §. 33. Es geschiehet aber offt, daß man zuweilen diejenige für Betrüger hält, die von andern je- doch vertheidiget werdet, und man offt nicht weiß, was man von denendesselben halten soll. Zum Exempel dessen, dienet jener Welt-berühmte Italiäner FRANCISCVS JOSEPHVS BVR- RHVS, als von welchem die Gelehrten gantz unterschiedlich raisoniren. Zwar gestehen auch seine ärgsten Feinde, daß er mit einem gantz be- sondern scharffen Verstand, und Gelehrsam- keit, wie auch mit einer nicht geringen Experien- ce in Chemischen Dingen seye begabt gewesen; hingegen setzen sie hinzu (c) daß er im Sinn habe gehabt, das ganze Christenthum zu refor- miren, wie er denn aus dem Absehen viele May- länder an sich gezogen, und sie dahin vertröstet, daß ihre Sache desto glücklicher werde von statten gehen, weil es ihnen niemals als Gold, welches welches […] (y) l. c. p. 57. (z) contra KIRCHERVM de Lapid. Philos. cap. IV. (a) Cent. 1. Epistol. IX. (b) in Mundo Subterran. Lib. XI. sect. II. f. 281. (c) vid. BREWERVS in contin. Histor. Vniversal. BRACHELII pag. 108. item BALIVS in Diction. Histor. Tom. I. pag. 930. lit. A. | …[de manera engaño]sa laboró, en Múnich, en el año 1590: por orden del duque de Baviera le fue cortada la cabeza [decapitado]. Semejantes sucesos relata Philipp Jacob Sachs von Lewenhaimb (y) aún más a partir de [la obra de] Blauenstein (z), Martin Zeiller (a) y Athanasius Kircher (b). §. 33. Sucede, no obstante, muy a menudo que se tiene a veces por estafadores a aquellos que, sin embargo, son defendidos por otros, y frecuentemente no se sabe qué se debe sostener respecto a ellos. Como ejemplo de esto sirve aquel mundialmente célebre italiano, Francesco Giuseppe Borri (Franciscvs Josephvs Bvrshvs), del cual los eruditos razonan de maneras muy distintas . Es verdad que incluso sus peores enemigos confiesan que estaba dotado de un entendimiento sumamente agudo, así como de erudición y de una no pequeña experiencia en los asuntos químicos; por el contrario, añaden (c) que albergaba en su mente el propósito de reformar a la cristiandad entera, por lo cual, con tal fin, atrajo hacia sí a muchos milaneses y los consoló asegurándoles que su causa marcharía de la manera más feliz posible, debido a que a ellos jamás les faltaría el oro, el cual… (y) l. c. p. 57.[101] (z) contra Kirchervm de Lapid. Philos. cap. IV.[102] (a) Cent. 1, Epistol. IX.[103] (b) in Mundo Subterran. Lib. XI. sect. II. f. 281.[104] (c) vid. Brewerus in contin. Histor. Vniversal. Brachelii pag. 108[105]. item Baelius in Diction. Histor. Tom. I. pag. 930. lit. A.[106] |
| 124. Joh. Franc. Buddei | 124. Joh. Franc. Buddei |
| welches er vermög seiner Alchemistischen Kunst genug zu schaffen sich getraue, mangeln werde; dann habe er sich eingebildet, er werde alsdenn bey solcher angefangenen Veränderung Pauli Nachfolger, und also auch Christi Stadthalter werden, und habe zugleich gleichsam den Garaus dem Römischen Pabst und seiner ganzen Clerisey, als Urhebern des in der ganzen Welt verderbten Christenthums, gedrohet. Über das wollen sie noch von unterschiedlichen Irrungen, die sehr groß, und der Wahrheit der Christlichen Lehre gantz entgegen gewesen, sprechen, (d) um welcher willen man sich vorgenommen ihn vor das Inquisitions-Gericht zu stellen, welches aber BVRRHVS erfahren und sich aus dem Staub gemachet. Jedoch hat das Inquisitions-Gericht, das mit seiner Flucht gar nicht zufrieden war, den BVRRHVM als einen Ketzer zum Tod verdammet, und sein Bildnuß zu Rom durch den Hencker Anno 1660 verbrennen lassen, davon BVRRHVS gestehet, daß er nie grössere Kälte empfunden, als da er zu Rom verbrannt wurde. (e) Er hat sich aber indessen in Teutschland begeben, zu Straßburg eine Zeitlang sich aufgehalten, und wegen seiner grossen Wissenschafft in der Chemie, viele zur Verwunderung über […] (d) vid. Vita del CAVAGLIERI BORRI p. 554. seqq. item continuat. Epist. Itinerar. BVRNETI p. 194. (e) Vita del CAVGL. BORRI p. 369. item BÆLIVS l. c. p. 631. | …«[oro, el] cual él se comprometía a producir en abundancia en virtud de su arte alquímico; pues se había imaginado que, una vez iniciada dicha transformación, él se convertiría en el sucesor de Pablo y, por ende, también en el vicario de Cristo, amenazando al mismo tiempo con la total destrucción al Papa romano y a todo su clero, presentándolos como los autores de un cristianismo corrompido en el mundo entero. Más allá de esto, pretendían adjudicarle todavía diversas desviaciones heréticas que eran muy graves y completamente opuestas a la verdad de la doctrina cristiana (d), por cuya causa se tomó la determinación de llevarlo ante el Tribunal de la Inquisición; algo de lo cual Borri (Burrhus) se enteró, procediendo de inmediato a darse a la fuga [ponerse a salvo]. Sin embargo, el Tribunal de la Inquisición, que no quedó en absoluto conforme con su huida, condenó a Borri a muerte como un hereje y mandó quemar su imagen en Roma por manos del verdugo en el año 1660; suceso sobre el cual Borri solía confesar, con tono burlón, que jamás había experimentado un frío más grande que el día en que fue quemado en Roma. (e) Él se había trasladado, mientras tanto, hacia Alemania, deteniéndose durante algún tiempo en Estrasburgo, donde, debido a su gran ciencia en la química, despertó la admiración de muchos sobre… (d) vid. Vita del Cavaglieri Borri p. 554.[107] seqq. item continuat. Epist. Itinerar. Burneti p. 194. (e) Vita del Cavgl. Borri p. 369. item Baelius l. c. p. 631.[108] |
El complot para derrocar al Papa: El texto detalla el plan milenarista del médico y químico milanés Francesco Giuseppe Borri (visto en la página 123) . Borri planeaba utilizar el oro ilimitado producido en sus crisoles para financiar un ejército clandestino y dar un golpe de Estado teocrático . Pretendía proclamarse «Vicario de Cristo» («Christi Stadthalter») y «sucesor de Pablo», acusando a la Iglesia de Roma y al clero de haber traicionado el Evangelio y de vender un «cristianismo corrompido» («verderbten Christenthums»). Esta mezcla de profecías y metalurgia encendió las alarmas de los servicios de contrainteligencia del Vaticano .
La huida de la Inquisición y la ejecución en efigie (1660): Al enterarse de que el Tribunal de la Inquisición («Inquisitions-Gericht») ordenó su arresto por cargos de alta traición y herejía grave (nota d), Borri «se dio a la fuga» («sich aus dem Staub gemachet», literalmente «se deshizo en el polvo») hacia los Estados protestantes del norte de Europa. Al no poder capturarlo físicamente, el Santo Oficio aplicó el procedimiento penal de la ejecución en efigie . En el año 1660, los tribunales romanos colgaron y quemaron públicamente un muñeco de paja con el retrato pintado de Borri («sein Bildnuß zu Rom durch den Hencker… verbrennen lassen») en el Campo de’ Fiori .
La célebre ironía del «Frío de Roma»: Buddeus recoge una de las anécdotas y citas más ingeniosas de la historia del esoterismo europeo (nota e) . Cuando los viajeros le preguntaban a Borri en las cortes del norte sobre su condena a muerte, el italiano respondía con total desparpajo y humor negro que «jamás había pasado tanto frío en su vida como el día en que lo quemaron en Roma» . Con esta burla, el científico ridiculizaba la impotencia de los tribunales eclesiásticos frente al amparo que los sabios recibían en el extranjero.
El refugio en Alemania y el mercado de Estrasburgo: Borri se refugió en el Sacro Imperio Romano Germánico, estableciendo su laboratorio temporal en la ciudad libre de Estrasburgo («Straßburg»), un enclave estratégico para el comercio químico . El texto concluye señalando que, a pesar de sus escándalos teológicos y de su condena papal, las universidades alemanas y los príncipes protestantes ignoraron el edicto de Roma debido a su «gran ciencia en la química» («grossen Wissenschafft in der Chemie»), disputándose el privilegio de contratarlo para fabricar medicamentos iatroquímicos y tinturas metalúrgicas finas, dejando la frase suspendida en el momento álgido de su redención profesional en el norte.
| Untersuchung von der Alchemie. 125 | Investigación sobre la Alquimia. 125 |
| über ihn, gebracht. Von Straßburg gieng er nach Amsterdam, allwo er in kurzen ein so grosses Lob sich erworben, daß man ihn nicht nur für einen wahrhafften Alchemisten, sondern auch für ein Wunder der Natur gehalten, und geglaubet, es seye keine Kranckheit zu erdencken, welcher BVRRHVS nicht gewachsen genug seyn sollte. Zu dem führete er ein prächtig Leben, aus welchem alle Menschen gemuthmasset, es fehle ihme an nichts weniges als am Gold. Doch aber melden einige (f) seine Hochachtung sey endlich ziemlich gefallen, ja es habe nicht viel gefehlt, daß er nicht öffentlich wäre zu Schand und Spott gemachet worden, wo er nicht heim- lich diese Stadt, aus welcher er eine grosse Menge Gelds mit sich genommen, verlassen hätte. Darauf gieng er nach Hamburg, wo- selbst er von der Königin in Schweden CHRISTI- NA, die eben damals in dieser Stadt sich auf- hielt, und in solchen Dingen gar curieus war, ganz gnädig aufgenommen worden. Und die- se, sagt man, habe er mit so vielen und grossen Versprechungen, dahin verleitet, daß sie ein un- gemeines Geld auf dis grosse Alchemistische Werck verwendet, biß sie endlich, wiewol allzu spät, bey mißlichen Fortgang dieses Wercks, innen worden, daß man nicht leicht solchen Leu- ten Glauben beymessen solle. Als er von dar nach Copenhagen gegangen, so habe er (wie man von ihm ausgegeben) den König in Dänne- (f) Bayle l. c. | …trajo sobre él. De Estrasburgo se dirigió a Ámsterdam, lugar donde en poco tiempo se ganó tan grandes elogios que no solo se le consideraba un verdadero alquimista, sino incluso una maravilla de la naturaleza; y se creía que no había enfermedad imaginable para la cual Borri (Burrhus) no fuera lo suficientemente capaz de curar. Sumado a esto, llevaba una vida espléndida [ostentosa], a partir de la cual todo el mundo conjeturaba que lo que menos le faltaba era el oro. Sin embargo, algunos informan (f) que el gran respeto hacia él terminó finalmente por caer bastante; es más, poco faltó para que fuera públicamente expuesto a la vergüenza y al escarnio si no hubiera abandonado en secreto esta ciudad, de la cual se marchó llevando consigo una gran cantidad de dinero. Después de esto se dirigió a Hamburgo, donde fue recibido con gran gracia por la reina Cristina de Suecia, quien precisamente en ese entonces se encontraba en dicha ciudad y era sumamente curiosa en tales asuntos. Y se dice que ella, movida por tantas y tan grandes promesas, fue inducida a gastar una inmensa cantidad de dinero en la Gran Obra Alquímica, hasta que finalmente —aunque demasiado tarde y ante la dudosa marcha de dicha obra— se percató de que no se debe otorgar crédito fácilmente a semejantes personas. Cuando se marchó de allí hacia Copenhague, se dice de él (según se afirma) que al rey de Dina[marca]… (f) Baelius l. c. |
El milagro médico y la opulencia en Ámsterdam: Al llegar a las Provincias Unidas de los Países Bajos, Borri se estableció en Ámsterdam, el gran centro financiero, comercial y científico de la época. Allí adoptó el título de «Caballero» (Cavaliere) y deslumbró a la burguesía neerlandesa curando casos de ceguera y tumores mediante remedios iatroquímicos secretos, ganándose el sobrenombre de «maravilla de la naturaleza» («Wunder der Natur»). Mantenía un estilo de vida fastuoso, viajando en carrozas tiradas por seis caballos y rodeado de sirvientes («llevaba una vida espléndida / führte er ein prächtig Leben»). Como no cobraba honorarios a los pobres pero gastaba fortunas, la opinión pública dedujo de inmediato que poseía la Piedra Filosofal y que transmutaba metales en el sótano de su palacete. Sin embargo, tal como cita la nota (f) de Pierre Bayle (Baelius), las deudas de su tren de vida lo obligaron a huir en secreto por la noche («abandonado en secreto esta ciudad / heimlich diese Stadt… verlassen») vaciando las cajas de los inversores que le habían adelantado dinero.
El timo a la reina Cristina de Suecia en Hamburgo: Borri se refugió en la ciudad libre imperial de Hamburgo, un territorio propicio para los químicos experimentales. Allí se cruzó con una de las mentes más brillantes y extravagantes del siglo XVII: la exreina Cristina de Suecia (1626–1689). Cristina había abdicado del trono sueco, se había convertido al catolicismo y recorría Europa financiando proyectos de erudición y arte; además, era «sumamente curiosa en tales asuntos» («en solchen Dingen gar curieus war»), es decir, una apasionada de la alquimia de laboratorio. Borri engatusó a la reina prometiéndole culminar la «Gran Obra Alquímica» («grosse Alchemistische Werck») para sanar sus finanzas. Cristina cayó en la trampa e invirtió «una inmensa cantidad de dinero» («ein ungemeines Geld») para costear los hornos y los materiales del italiano. Al cabo de los meses, al ver que los crisoles solo producían escorias sin valor, la reina comprendió —«aunque demasiado tarde» («wiewol allzu spät»)— que había sido víctima de una estafa clásica basada en falsas expectativas.
Ruta hacia la corte de Dinamarca: Tras agotar el crédito y la paciencia de la soberana sueca en Hamburgo, Borri empacó sus frascos y se dirigió a Copenhague («Copenhagen»). La última línea del texto introduce su llegada a la corte del rey Federico III de Dinamarca, un monarca fascinado por la iatroquímica que le otorgará laboratorios monumentales y protección política antes de que el largo brazo de la diplomacia papal lograra finalmente capturar al aventurero italiano, un desenlace que Buddeus examinará en la siguiente página.
| 126. Joh. Franc. Buddei | 126. Joh. Franc. Buddei |
| marck FRIDERICH den III. auf eben solche Weise hinter das Licht geführet, und ihme in der That eine so grosse Liebe zum Stein der Weisen ein- gepräget, daß, wenn wir einigen wollen Glau- ben zumessen, wegen allzugrosser Verschwen- dung der Einkünffte, die Ministri des Königes und andere grosse Herren selben Reiches unge- mein erzörnt darüber worden. Als aber der König gestorben, und BVRRHVS sich nichts gu- tes befürchtete, habe er vor gut angesehen aus dem Reich zu weichen, und einen sicherern Ort für ihn sich auszusehen. OLAVS BORRICHIYS meldet aber, es habe ihme BVRRHVS eine golde- ne, aus Chemischen Gold geprägte Münze ge- geben, (g) dergleichen er noch viele bey BVRRHO gesehen zu haben der ungemein fleißige CHRI- STIANVS FRANCISCVS PAULLINI bezeiget in sei- nem Brief von denen Alchimisten, als welchen der Welt-berühmte WILHELM ERNST TENZEL aufweiset. (h) Da nun Burrhus im Christ- lichen Europa sich nirgends mehr sicher genug wußte, so hat er, in die Türckey zu gehen sich vorgenommen. Da er nun durch die Oester- reichische Länder ziehen muste, wurde er daselbst vor einen Ungarischen von Adel, der eben da- mals wider den Kayser eine Conspiration hat- te, zu Goldingen arrestiret, und nach Wien gebracht. (g) Centur. III. medicinal. BARTHOL. XCV. pag. 410. (h) in Monatl. Unterred. A. 1692, pag. 429. seqq. | …[Dina]marca, Federico III, lo embaucó de exactamente la misma manera, e infundió en él, en verdad, un amor tan grande hacia la Piedra Filosofal que, si hemos de otorgar algún crédito, a causa del excesivo despilfarro de las rentas públicas, los ministros del rey y otros grandes señores de dicho reino se enfurecieron unánimemente por ello. Mas cuando el rey falleció y Borri (Burrhus) temió que nada bueno le aguardaba, consideró oportuno abandonar el reino y buscar un lugar más seguro para sí. Olaus Borrichius reporta, sin embargo, que Borri le entregó una moneda de oro acuñada a partir de oro químico, (g) y el sumamente diligente Christianus Franciscus Paullini testifica haber visto muchas otras semejantes en posesión de Borri en su epístola sobre los alquimistas, la cual saca a relucir el mundialmente célebre Wilhelm Ernst Tentzel. (h) Como ahora Borri ya no se sabía lo suficientemente seguro en ningún rincón de la Europa cristiana, se propuso marcharse hacia tierras de los turcos [Imperio Otomano]. Al tener que cruzar para ello a través de los territorios austríacos, fue arrestado en Goldingen por un noble húngaro —el cual precisamente en ese entonces sostenía una conspiración contra el Emperador—, y fue trasladado hacia Viena. (g) Centur. III. medicinal. Barthol. XCV. pag. 410.[109] (h) in Monatl. Unterred. A. 1692. pag. 429. seqq.[110] |
El colapso financiero de Dinamarca: El texto continúa el periplo de Francesco Giuseppe Borri en Copenhague . Logró ganarse la confianza absoluta del rey Federico III de Dinamarca, quien le otorgó el rango de consejero y financió sus costosos hornos de laboratorio. Buddeus describe con precisión cameralista el impacto político de este mecenazgo: Borri provocó un «excesivo despilfarro de las rentas públicas» («allzugrosser Verschwendung die Einkünffte»), lo que desató la furia de los ministros del rey («die Ministri des Königs»). Los gobernantes daneses veían con desesperación cómo el dinero de los impuestos desaparecía en los sótanos químicos en pos de una quimera mineral .
La huida tras la muerte del Rey: En 1670, al morir el rey Federico III, Borri perdió su blindaje diplomático . Sabiendo que el nuevo monarca y los ministros caídos se vengarían de él, «consideró oportuno abandonar el reino» antes de ser encarcelado para rendir cuentas de los fondos dilapidados.
El plan turco y el arresto en la frontera imperial: Al verse perseguido tanto por la Inquisición en el sur como por los acreedores de Estado en el norte, Borri tomó una decisión desesperada: cruzar la frontera de la «Europa cristiana» («Christlichen Europa») para buscar asilo político y ofrecer sus secretos metalúrgicos y militares al Sultán en el Imperio Otomano («in die Türcken zu gehen»). Sin embargo, el destino le tendió una trampa geopolítica . Al intentar cruzar clandestinamente los «territorios austríacos» de los Habsburgo, fue interceptado y arrestado en la localidad de Goldingen por agentes de un noble húngaro . Este noble formaba parte de la famosa Conspiración de los Magnates (liderada por Ferenc Nádasdy y Péter Zrínyi) que pretendía derrocar al emperador Leopoldo I de Habsburgo con el apoyo militar de los otomanos. Al ser capturado en compañía de rebeldes húngaros, los servicios de seguridad del imperio lo clasificaron de inmediato como un espía internacional de la más alta peligrosidad y lo trasladaron encadenado hacia Viena («nach Wien gebracht»), marcando el inicio del cautiverio que lo conduciría finalmente a los calabozos perpetuos del Castillo de Sant’Angelo en Roma, un dramático cierre para este vibrante expediente barroco sobre los peligros de la ciencia sin fronteras.
| Untersuchung von der Alchemie. 127 | Investigación sobre la Alquimia. 127 |
| gebracht. Als der Päbstliche Nuntius daselbst erfahren, daß BVRRHVS in Kayserlicher Gewalt sey, hat er alsobald, den Kayser gebetten, den BVRRHVM dem Pabst auslieffern zu lassen, weil BVRRHVS des Pabsts gerechtem Eyffer, den er wegen seiner Ketzereyen über ihn geführet, durch die Flucht sich entzogen. Der Kayser hat auch darein gewilliget, doch mit dem Beding, daß man ihm nichts am Leben thun solle. BVRRHVS wurde demnach nach Rom geführet, und aufs neue vor die Inquisition gebracht, da er dann nicht nur öffentlich seine Irrthümer widerrufen, sondern auch in das ewige Gefängnuß gehen muste, um sein übriges Leben darinnen zu enden. (i) So gieng es also dem BVRRHO, darinnen doch, wie schon gemeldet, nicht alle mit einander übereinstimmen. Denn daß ich jetzo nichts gedencke von denen Theologischen Irrthümern, die ihme aufgebürdet werden, und der Auctor des Anhangs zu denen Epistolis Itinerariis des GILBERTI BVRNETI (k) davon meldet, daß BVRRHVS sich habe beklaget, man beschuldige ihn dessen fälschlich, so ist doch nebst des BVRRHI geschwornen Feinden, der PETRVS BÆLIVS (l) gantz widriger Meinung, der auch zugleich sich unterstehet, den Auctorem jenes Appendicis vieler Fehler zu beschuldigen: Von seiner (i) vid. de hisce omnibus vita del CAVAGL. BORRI passim & BÆLIVS l. c. (k) l. c. (l) l. c. | …[Viena] trasladado. Tan pronto como el Nuncio Apostólico se enteró allí de que Borri (Burrhus) se encontraba bajo el poder imperial, solicitó de inmediato al Emperador que permitiera la extradición de Borri al Papa, por cuanto Borri se había evadido mediante la huida del justo celo que el Papa había manifestado contra él a causa de sus herejías. El Emperador accedió ciertamente a ello, aunque bajo la condición de que no se atentara contra su vida. Borri fue conducido por tanto hacia Roma y llevado de nuevo ante la Inquisición, donde no solo tuvo que retractarse públicamente de sus errores, sino también ingresar en la prisión perpetua para terminar en ella los días que le restaban de vida. (i) Así le aconteció pues a Borri, sobre el cual, no obstante y como ya se ha reportado, no todos coinciden unánimemente en sus opiniones. Pues sin mencionar ahora los errores teológicos que se le achacaban, el autor del Apéndice a las Cartas de Viaje de Gilbert Burnet (k) relata sobre este asunto que Borri se había lamentado de que se le acusaba de todo aquello falsamente; con lo cual, junto a los enemigos jurados de Borri, Pierre Bayle (Petrus Baelius) (l) sostiene una opinión del todo contraria, y al mismo tiempo se atreve a acusar de múltiples errores al autor de dicho Apéndice: Sobre su… (i) vid. de hisce omnibus vita del CAVAGL. BORRI passim & BAELIVS l. c. (k) l. c. (l) l. c. |
La diplomacia de la extradición y el pacto imperial: Al ser capturado Borri en la frontera austríaca en mitad de una redada contra espías otomanos (página 126), el Nuncio Apostólico («Päbstliche Nuntius») en la corte de Viena exigió de inmediato al emperador Leopoldo I de Habsburgo su entrega al Vaticano. El Emperador aceptó la extradición para complacer al Papa, pero impuso una cláusula de derecho internacional humanitario de la época: la condición de que se le perdonara la vida («daß man ihm nichts am Leben thun solle»). Este pacto impidió que Borri terminara en la pira como Giordano Bruno, conmutando la hoguera por la reclusión.
La humillación pública y el Castillo de Sant’Angelo: En Roma, Borri fue sometido al terrible ritual de la retractación pública o abjuración («öffentlich seine Irrthümer widerrufen») en la iglesia de Santa Maria sopra Minerva . Descalzo y con una vela en la mano, tuvo que declarar malditas sus propias doctrinas místicas y alquímicas ante la curia. Acto seguido, fue conducido a la «prisión perpetua» («ewige Gefängniß»), siendo encerrado en los calabozos del Castillo de Sant’Angelo . Pasó allí más de dos décadas hasta su muerte en 1695 (nota i), aunque en sus últimos años se le permitió instalar un pequeño laboratorio en la fortaleza para preparar medicinas destinadas a los cardenales y al propio alcaide del castillo, demostrando que su utilidad científica superaba el fanatismo del castigo.
Gilbert Burnet y la teoría del complot católico (Gilbert Burnet): El texto introduce un apasionante debate de crítica historiográfica internacional (nota k). Cita las famosas cartas de viaje del obispo anglicano e historiador escocés Gilbert Burnet (1643–1715), Some Letters Containing an Account of What Seemed Most Remarkable in Travelling Through Switzerland, Italy, Some Parts of Germany, etc. (1686) . El apéndice de esta obra protestante afirmaba que Borri era en realidad un científico inocente y que las acusaciones de herejía y complot profético contra el Papa eran invenciones calumniosas («fälschlich») de los jesuitas y del Santo Oficio para apoderarse de sus manuscritos de laboratorio y frenar la divulgación de los avances químicos en los países de la Reforma.
El escepticismo crítico de Pierre Bayle (Petrus Baelius): Buddeus equilibra la balanza citando de nuevo al filósofo de la Ilustración Pierre Bayle (nota l) . Bayle, en su célebre Diccionario, desconfiaba del victimismo anglicano de Burnet y demostró que el apéndice de las cartas británicas contenía «múltiples errores» («vieler Fehler») históricos . Para Bayle y Buddeus, Borri no era una blanca paloma; era un hombre genuinamente ambicioso e inestable que había utilizado la fascinación barroca por la transmutación del oro para articular redes de agitación política y complots milenaristas reales. El texto se interrumpe justo cuando Buddeus se dispone a analizar la psicología del personaje de Borri para cerrar definitivamente su gran balance sobre la utilidad civil de la ciencia, marcando el final de esta hoja del tratado.
| 128. Joh. Franc. Buddei | 128. Joh. Franc. Buddei |
| seiner Erfahrung in der Chemie und von denen denen Betrügereyen, die man ihme vorwirfft, sind sie ebenfalls auch noch nicht einig. SORBIERIVS (m) zehlet ihn gantz deutlich und ohne Um- schweiff unter die Betrüger und Marckschreyer; wie denn auch der schon berührte PETRVS BÆLIVS nicht anderst von ihm hält. Andere hingegen haben ihn mit ungemeinen Lob biß an den Him- mel erhoben, so gar, daß einige ihn den PHOENIX dieser Zeit, das letzte Wunder der Natur, einen Verbesserer natürlicher Dinge, die Sonne der Artzney-Kunst, das Licht der Chemie, geheissen. (n) So wären auch diese Betrügereyen, die man ihme vorwirfft, noch nicht so klar und erwiesen, daß man an solchen nicht zweifflen sollte, zumalen alles nur auf die Erzählung und Auctorität dererjenigen ankom- me, von denen man gewiß wisse, daß sie des BVRRHI abgesagte Feinde gewesen. Von seinen Theologischen Irrthümern zwar, wolle man es dahin gestellet seyn lassen, sintemahlen jeder leicht wird ermessen können, daß er davon so gar frey nicht werde gewesen seyn, weilen die Che- mici gar sehr gewohnt wären, die Chemischen Principia mit denen Theologischen zu vereini- gen, dagegen werde auch niemand laugnen, daß er eine ungemeine und höchstwundernswür- dige […] (m) dans la Relation d’un Voyage d’Angleterre p. 55. (n) vid. ANDREAS CAROLI in memorabilibus Histor. Eccles. Tom. II, lib. VIII, cap. IV. | …[Sobre] su experiencia en la química y sobre las estafas que se le echan en cara, tampoco se han puesto todavía de acuerdo. Samuel Sorbière (Sorbierivs) (m) lo cuenta con total claridad y sin rodeos entre los estafadores y charlatanes de feria; opinión que comparte asimismo el ya mencionado Pierre Bayle (Petrvs Baelivs). Otros, por el contrario, lo han elevado hasta el cielo con un elogio fuera de lo común, hasta el punto de que algunos lo han llamado el Fénix de este tiempo, el último milagro de la naturaleza, un perfeccionador de las cosas naturales, el sol de la medicina, la luz de la química. (n) Por lo tanto, aquellas estafas que se le imputaban no eran todavía tan claras ni estaban tan demostradas como para que uno no debiera dudar de ellas, sobre todo porque todo depende únicamente del relato y la autoridad de aquellos de quienes se sabe con certeza que fueron enemigos declarados de Borri (Bvrrhi). En lo que respecta a sus extravíos teológicos, ciertamente se querrá dejar este asunto en suspenso, por cuanto cualquiera podrá deducir fácilmente que él no habrá estado del todo libre de ellos, debido a que los químicos estaban sumamente habituados a unificar los principios químicos con los teológicos; en cambio, nadie habrá de negar que él [poseía] una extraordinaria y sumamente admirable… (m) dans la Relation d’un Voyage d’Angleterre p. 55.[111] (n) vid. Andreas Caroli in memorabilibus Histor. Eccles. Tom. II, lib. VIII, cap. IV.[112] |
La condena de Samuel Sorbière (Sorbierivs): El texto introduce la nota (m) citando la famosa crónica Relation d’un voyage en Angleterre (1664) del filósofo, médico y viajero francés Samuel Sorbière (1615–1670) . Sorbière, quien conoció la escena científica europea, clasificaba de forma fulminante a Borri como un vulgar charlatán de feria («Marckschreyer») y estafador («Betrüger»), acusación que el filósofo Pierre Bayle respaldó en su enciclopedia por considerar que su tren de vida en Ámsterdam era insostenible sin el dolo financiero .
El filtro crítico de las fuentes enemigas: Buddeus formula una advertencia metodológica magistral: denuncia que las pruebas judiciales sobre los supuestos fraudes en el crisol de Borri carecían de validez científica porque procedían exclusivamente de los testimonios de sus enemigos declarados («abgesagte Feinde»), como los ministros daneses arruinados (página 126) o los fiscales de la Inquisición, quienes tenían un interés político directo en destruir la reputación del italiano .
La peligrosa hibridación entre Química y Teología: La sección final encierra un diagnóstico sociológico brillante sobre la ciencia del siglo XVII . Buddeus admite que Borri debió incurrir por fuerza en graves extravíos teológicos («Theologischen Irrthümern»), pero explica que este fenómeno no era una maldad criminal particular de Borri, sino una costumbre generalizada de la época: los químicos («Chemici») padecían la profunda inercia cultural de intentar unificar los principios del laboratorio con los dogmas de la religión («die Chemischen Principia mit denen Theologischen zu vereinigen») . Al mezclar la transmutación de la materia con profecías milenaristas, el Apocalipsis o la reforma de la cristiandad, los científicos transformaban sus disciplinas en armas políticas peligrosas, lo que terminaba por desatar la persecución de los Estados y nublaba de forma irremediable la neutralidad con la que la posteridad debía evaluar sus auténticos aportes mecánicos y empíricos en el laboratorio.
| Untersuchung von der Alchemie. 129 | Investigación sobre la Alquimia. 129 |
| dige Wissenschafft in der Chemie sowohl als Medicin gehabt habe, wenn man nur wolle bey sich überlegen, was man von ihm, mit Beyfall vieler Scribenten, erzehlet. Ich zweiffele aber jedennoch an seiner Alchemistischen Geschicklichkeit, sintemalen ich nirgends ein Exempel gelesen, daß er aus geringen Metall Gold sollte gemachet haben, welches mich auch in Zweiffel bringet, ob er wol einmal ein Pulver zum Goldmachen, oder etwas anderes darzu benöthigtes, im Besitz gehabt habe. Was aber von jenen Chemischen Münzen zu halten seye, das ist schon aus oben erzehlten bekannt. §. 34. Es wird nicht unrecht gethan seyn, wenn wir auch überhaupt wollen betrachten, wie offt es zu geschehen pflege, daß diejenige, die schnell zu grossen Reichthum gelangen, vor Alchemisten nicht nur gehalten, sondern auch von andern ganz eyffrig davor ausgegeben werden: Und also gehet es, daß, gleichwie jene Betrüger mit Gewalt vor Alchemisten wollen angesehen seyn, da sie doch keine sind, man hingegen diese, offt mit ihren größten Widerwillen, vor Goldmacher ausschreien will, die doch solcher Kunst ganz unerfahren seyn. Wiewohlen es einige bißweilen gar gerne sehen, daß man dergleichen, sonderlich wenn sie ihr Gut nicht mit Recht erworben, von ihnen glaube, nur damit der Magistrat darauf zu inquiriren, und sie zur Straffe | …[admirable] ciencia tanto en la química como en la medicina, si uno tan solo quiere reflexionar detenidamente sobre lo que se relata acerca de él con el asentimiento de numerosos escritores. Yo dudo, no obstante, de su destreza alquímica, por cuanto no he leído en ningún rincón un ejemplo de que él verdaderamente fabricara oro a partir de un metal inferior; lo cual también me hace dudar de si él alguna vez poseyó un polvo para hacer oro, o cualquier otra cosa necesaria para ello. Pero lo que se debe sostener respecto a aquellas monedas químicas, es algo que ya se conoce de sobra a partir de lo relatado arriba. §. 34. No será desacertado si también queremos considerar en general cuán a menudo suele ocurrir que aquellos que alcanzan rápidamente una gran riqueza no solo son tenidos por alquimistas, sino que también son proclamados como tales con gran insistencia por los demás. Y así sucede que, del mismo modo que aquellos estafadores pretenden a la fuerza ser considerados alquimistas sin serlo en absoluto, por el contrario, a estas personas se las quiere proclamar a gritos como hacedores de oro, muy a su pesar, a pesar de ser completamente inexpertas en tal arte. Si bien algunos a veces ven con agrado que se crea tal cosa de ellos (en especial si no han adquirido sus bienes de manera legítima), con el único fin de que el magistrado proceda a investigarlos y a [castigarlos]… |
El escepticismo metodológico frente a Borri: Tras sopesar todas las leyendas europeas sobre el aventurero milanés Francesco Giuseppe Borri (páginas 123-128), Buddeus dicta un veredicto de gran rigor ilustrado . Aunque reconoce unánimemente su genialidad como médico clínico y farmacéutico iatroquímico, sentencia de forma contundente: «Yo dudo, no obstante, de su destreza alquímica» («Ich zweiffele aber… an seiner Alchemistischen Geschicklichkeit»). El autor aplica un criterio estrictamente empírico: no existe en los archivos ni un solo registro fidedigno de laboratorio que describa a Borri transmutando de forma verificable un metal base imperfecto en oro real . Concluye que la famosa «Piedra Filosofal» en forma de vidrio ardiente o el polvo de proyección que Borri exhibía en las cortes eran simples trucos ópticos o fraudes con los que engatusaba a reyes codiciosos como Federico III de Dinamarca para obtener subsidios estatales, remitiendo al lector al desmentido de las monedas químicas de las páginas 82-86 .
El fenómeno sociológico del «Nuevo Rico» (§. 34): En el §. 34, Buddeus introduce una curiosa observación sociológica y económica que ayuda a entender la mentalidad colectiva de la Edad Moderna . Explica que en los siglos XVII y XVIII, cuando un ciudadano corriente ascendía socialmente de forma meteórica y acumulaba una «gran riqueza de manera rápida» («schnell zu grossen Reichthum gelangen»), el imaginario popular, incapaz de comprender los mecanismos del capitalismo mercantil o financiero, recurría de inmediato al mito de la transmutación: la opinión pública los proclamaba «a gritos como hacedores de oro» («vor Goldmacher ausschreien») .
La ironía de las fortunas ilegítimas: El autor desvela una paradoja delictiva utilitaria sumamente irónica. Explica que muchos comerciantes, usureros o funcionarios corruptos que se enriquecían mediante negocios turbios o desfalcos coloniales («si no han adquirido sus bienes de manera legítima» / ihr Gut nicht mit Recht erworben) veían con agrado y fomentaban el rumor de que poseían la Piedra Filosofal. Utilizaban la alquimia como una cortina de humo ideal: preferían que la sociedad y el gobierno creyeran que sus palacios y carruajes procedían de un secreto milagroso del crisol y de la filosofía natural antes de confesar que su fortuna emanaba del contrabando, el fraude fiscal o la explotación ilegal.
El control del Magistrado (Magistrat): La última sección introduce el papel de la justicia civil y el cameralismo. Buddeus señala cómo la propagación de estos rumores de riqueza repentina encendía las alarmas de la policía del Estado y del Magistrado («Magistrat»), quienes procedían de inmediato a abrir «investigaciones» (inquiriren) fiscales e interrogatorios para auditar los libros de cuentas y aplicar los «castigos» (Straffe) correspondientes si se descubrían los delitos económicos ocultos tras el mito del crisol, un proceso judicial que Buddeus desglosará en la siguiente hoja.
| 130. Joh. Franc. Buddei | 130. Joh. Franc. Buddei |
| Straffe zu ziehen, keine Ursach finden möchte. Und ist dieses eine neue Art des Betrugs, wie wir ein ganz besonder und warhafftig recht denckwürdiges Exempel haben an NICOLAO FLAMELLO einem Franzosen. Diesen pflegt man sonderlich unter die Goldmacher zu zehlen, und ihme so gar auch einige Chemische Bücher zuzuschreiben. Ja es gibt auch unter denen Neuern, die seine Chemische Wissenschafft rühmen, wie es der Auctor, jener drey Chemischen und in Teutscher Sprach A. 1670. und 1691. im Hamburg heraus gegebenen, auch oben schon von uns angezogenen Tractätlein p. 28. in der Vorrede (o) ebenfalls gethan hat. Und scheuet sich dieser nicht zu behaupten, daß FLAMELLVS diese heimliche Künste aus dem Buche eines Judens, mit Nahmen ABRAHAM, der ein Priester, Fürst, Levit, Sternkündiger und Weltweiser zugleich soll gewesen seyn, nach fleißigen Bitten zu GOTT, und unglaublich angewendeter Arbeit gelernet habe. Daß aber der FLAMELLVS nichts weniger als ein Alchemist gewesen, und nur, wegen seines grossen, in kurzer Zeit durch böse Griffe erwore / erworbene […] (o) Die ich diesem Theatro Chemico dritten Theile mit einverleibet habe, als: I. JOHANNIS TICINENSIS Chemische Schrifften; II. ANTHONII DE ABBATIA SendsBrief von Verwandlung der Metallen. Und III. EDVARDI KELLAEI Tractat von dem Stein der Weisen, samt der Warnungs-Vorrede wider die Sophisten und Betrüger. | …«[y a] castigarlos, al no poder hallar otra causa [que justifique su fortuna]. Y esta es una nueva clase de engaño, de la cual tenemos un ejemplo del todo particular y verdaderamente digno de mención en la persona de Nicolas Flamel (Nicolao Flamello), un francés. A este se le suele contar, de manera muy señalada, entre los hacedores de oro, llegándosele incluso a atribuir algunos libros químicos. Es más, existen también entre los modernos algunos que elogian su ciencia química, tal como lo ha hecho el autor de aquellos tres tratados publicados en lengua alemana en los años 1670 y 1691 en Hamburgo, los cuales ya hemos citado arriba, en la página 28, concretamente en su prefacio (o). Y este último no tiene reparo en afirmar que Flamel aprendió estas artes ocultas a partir del libro de un judío llamado Abraham —quien se dice que fue sacerdote, príncipe, levita, astrólogo y filósofo al mismo tiempo—, tras elevar fervientes súplicas a DIOS y aplicar un trabajo increíblemente laborioso. Sostengo, sin embargo, que Flamel fue cualquier cosa menos un alquimista, y que únicamente debido a su inmensa riqueza, adquirida en poco tiempo mediante malas artes [usura/fraude]… (o) Los cuales yo he incorporado a este tercer tomo del Theatrum Chemicum, a saber: I. Los escritos químicos de Johannis Ticinensis; II. La carta de Anthonii de Abbatia sobre la transmutación de los metales; y III. El tratado de Edwardi Kellaei sobre la Piedra de los Sabios, junto con el prefacio de advertencia en contra de los sofistas y estafadores. (Nota: El editor Roth-Scholz añade aquí una corrección bibliográfica, indicando que estos tratados forman parte del tomo III de su colección). |
La Alquimia como herramienta de blanqueo de capitales: Buddeus define este fenómeno como una «nueva clase de engaño» («neue Art des Betrugs»). Explica que cuando la justicia o el «magistrado» (página 129) auditaban a un ciudadano cuya fortuna procedía del desfalco, la extorsión o la usura, el delincuente inventaba que había logrado la Piedra Filosofal . De este modo, justificaba la repentina aparición de sus cofres de oro sin tener que confesar sus crímenes financieros, quedando a salvo de las leyes penales ordinarias .
Nicolas Flamel (c. 1330–1418) y el Libro de Abraham el Judío: El gran ejemplo de este blanqueo histórico es el parisino Nicolas Flamel . El texto recoge la famosa leyenda barroca (difundida por panfletos del siglo XVII citados en la nota o) que aseguraba que Flamel, siendo un humilde escribano y librero, adquirió un misterioso manuscrito antiguo de hojas de corteza atribuido a un tal Abraham el Judío («eines Judens, mit Nahmen Abraham»). Tras décadas de descifrar sus intrincados grabados cabalísticos y astrológicos con la ayuda del médico judío Maestro Canches, Flamel habría logrado transmutar mercurio en oro puro el 17 de enero de 1382.
El veredicto ilustrado de Buddeus: El Flamel Usurero: Buddeus rompe radicalmente con la tradición hermética y sentencia de forma contundente: «Flamel fue cualquier cosa menos un alquimista» («Flamellus nichts weniger als ein Alchemist gewesen»). Los historiadores modernos y los archiveros franceses de la Ilustración (como el abate Vilain) demostraron lo que Buddeus adelanta aquí: Flamel construyó su inmensa fortuna material en París operando como un frío y astuto prestamista, especulador inmobiliario y usurero («mediante malas artes / durch böse Griffe»). Flamel aprovechó las incautaciones de bienes y las expulsiones forzosas de los ciudadanos judíos decretadas por el rey Carlos VI para adquirir a precio de saldo decenas de casas, tabernas y fincas en París, cobrando alquileres leoninos que lo convirtieron en un magnate multimillonario.
La donación caritativa como blindaje social: Para lavar su imagen pública ante la Iglesia y el pueblo de París, y para evitar que el fisco real investigara el origen extorsivo de su dinero, Flamel financió la construcción de catorce hospitales, mandó labrar capillas y portadas eclesiásticas góticas (como la del Cementerio de los Inocentes) y dotó de limosnas perpetuas a los pobres. Al dotar a estas fundaciones de un gran despliegue de relieves alegóricos y figuras místicas, la fantasía popular y los escritores alquimistas posteriores asumieron de forma errónea que esas imágenes eran jeroglíficos químicos que custodiaban el secreto de la transmutación, cuando en realidad eran el testamento de un hábil financiero que utilizó la filantropía como un escudo fiscal y moral, un análisis económico que continuará en la siguiente página.
| Untersuchung von der Alchemie. 131 | Investigación sobre la Alquimia. 131 |
| erworbenen Reichthums, in diesen falschen Argwohn gekommen, das lehret uns GEORG HORNIVS aus seinen eigenhändig geschriebe- nen Observationibus Italicis NAVDEANIS, die er der Præfation, welche denen von ihm heraus- gegebenen Opusculis Gebri vorgesetzet worden, einverleibet, und sagt Naudæus: NICOLAVS Flamel ist zu Paris ein Schreiber gewesen, und tractirte um das Jahr 1393. und weiter daselbst die Jüdische affaires. Weilen er nun in kurzen zu grossen Gut gelanget, so haben einige gemuthmasset, er müsse den Stein der Weisen gefunden haben, daher ihn auch die Alchemisten noch heut zu Tag unter ihre besten Vorgänger, nach den HERMETEM und LVLLIVM setzen, Allein es ist dis lauter Betrug, und ein böser Irr- thum leichtglaubiger Leute, die aus närri- scher Liebe reich zu werden, der Fabel vom Stein der Weisen allzusehr nachhängen. Damit nun möchte klar werden, woher dieser ganze närrische Irrthum entstanden, so ist zu wissen, daß sich mit dem FLA- MELLO also die Sach verhalten: NICO- LAVS FLAMELLVS, war wie gedacht, ein Schreiber, und verwaltete der Juden ih- re Geschäffte. Es wurden nun damals die Juden aus dem ganzen Franckreich vom Könige verjaget, und ihre Güter ein- gezogen. Da hat FLAMELLVS mit denen Schuldnern der Juden heimlich tractiret, (denn er wußte, wie viel ein jeder denen Ju- | …«[únicamente debido a su inmensa riqueza, adquirida en poco tiempo mediante malas artes] vino a caer en esta falsa sospecha [de ser alquimista]; tal como nos lo enseña Georg Horn (Georg Hornivs) a partir de sus notas manuscritas tituladas Observationes Italicae Navdeanis, las cuales incorporó al prefacio que antepuso a los opúsculos de Geber por él editados. Dice Naudé (Navdaevs): «Nicolaus Flamel fue en París un escribano, y administraba en el año 1393, y posteriores, los asuntos de los judíos. Como en poco tiempo alcanzó una inmensa cantidad de bienes, algunos conjeturaron que debió haber encontrado la Piedra Filosofal; razón por la cual los alquimistas, todavía el día de hoy, lo sitúan entre sus mejores predecesores, justo después de Hermes y Llull. Sin embargo, todo esto es un puro engaño y un grave error de personas crédulas que, movidas por un necio deseo de enriquecerse, se apegan con exceso a la fábula de la Piedra Filosofal». Para que quede claro de dónde surgió todo este necio error, se debe saber que el asunto con Flamel ocurrió de la siguiente manera: Nicolaus Flamel (Nicolavs Flamellvs) era, como ya se ha dicho, un escribano, y administraba los negocios de los judíos. Sucedió por aquel entonces que los judíos fueron expulsados de toda Francia por orden del rey, y sus bienes fueron confiscados. Fue allí donde Flamel negoció secretamente con los deudores de los judíos, (pues él sabía muy bien cuánto le debía cada uno a los ju[díos]…** |
La alianza de los Eruditos Críticos (Naudé y Horn): Buddeus fundamenta su ataque recurriendo a dos colosales investigadores del siglo XVII . Cita al historiador alemán Georg Horn (1620–1670), quien en sus estudios sobre la alquimia rescató los manuscritos inéditos de Gabriel Naudé (1600–1653). Naudé fue un brillantísimo médico, bibliotecario (fundador de la Biblioteca Mazarina de París) y pensador político francés, famoso por escribir el Apologie pour tous los grands personnages qui ont esté faussement soupçonnez de magie (1625). Naudé aplicaba un frío escepticismo histórico para demostrar que los supuestos «magos» o «alquimistas» del pasado eran simplemente eruditos incomprendidos o, como en el caso de Flamel, astutos hombres de negocios .
La fábula de los codiciosos (Fabel vom Stein der Weisen): Naudé califica la supuesta autoría alquímica de Flamel de «puro engaño y grave error» («lauter Betrug, und ein böser Irrthum»), situándolo como un mito alimentado por «personas crédulas» («leichtgläubiger Leute») cuyo «necio deseo de enriquecerse» («närrischer Liebe reich zu werden») las obligaba a inventar milagros donde solo había operaciones comerciales egoístas .
El drama histórico de la expulsión de los judíos de Francia: El texto desvela el núcleo del fraude financiero de Flamel: la administración de los bienes de la comunidad judía de París . Bajo el turbulento reinado de Carlos VI de Francia (marcado por la locura del rey y la guerra de los Cien Años), la Corona decretó en 1394 la expulsión definitiva e inmediata de todos los judíos del reino, ordenando la confiscación total de sus propiedades, tierras y los libros de contabilidad de los prestamistas en favor del tesoro real.
El gran negocio clandestino del escribano Flamel: Al ser Flamel un escribano público matriculado («Schreiber») y un contable que llevaba en secreto los «negocios de los judíos» («verwaltete der Jüden ihre Geschäffte»), él era el único hombre en París que poseía las copias de los pagarés y sabía con precisión quirúrgica quiénes eran los ciudadanos cristianos que estaban endeudados con los prestamistas hebreos expulsados («denn er wußte, wie viel ein jeder denen Juden schuldig war»). Aprovechándose del pánico del decreto real, Flamel «negoció secretamente con los deudores» («mit denen Schuldnern der Juden heimlich tractiret») . Les ofreció un trato clandestino irresistible: a cambio de recibir un soborno en efectivo o una fracción de la deuda en mano, Flamel alteraba, destruía o borraba los registros oficiales de contabilidad. Así, los deudores quedaban libres de pagar sus masivos compromisos al fisco del Rey de Francia, y el escribano acumulaba en sus arcas una fortuna colosal en cuestión de meses, blanqueándola posteriormente mediante fundaciones caritativas para que la justicia real no lo colgara por desfalco y corrupción, un análisis de historia económica criminal que continuará en la siguiente página.
| 132. Joh. Franc. Buddei | 132. Joh. Franc. Buddei |
| den schuldig war, konnte auch alles dem Kö- nige entdecken, und die Jüdischen Schuldner bey ihme kläglich anbringen) daß er sie entw- weder gar verschweigen, oder zum wenigsten ihre Schulden viel geringer, als sie an sich selbst gewesen, anzeigen wolte. Auf solche Art, und nicht durch Goldmacherey wie die Stein-Narren glauben, sondern durch Be- trug, hat FLAMELLVS in kurzer Zeit aus dem Vermögen der Juden, sich einen grossen Reichthum zusammen gescharret. Und da- von hat er, wie es zur selben Zeit die Ge- wohnheit des Gottesdienstes mit sich brach- te, einige Kirchen, als S. Genovefe des Ardantis, und den Kirchhof der unschuldigen Heili- gen, wohiner auch begraben worden, auf- gebauet, um seine Sünden damit wiederum auszusöhnen. Man glaube nur, FLAMELLVS ist ein Schreiber gewesen. Ich habe zu Rom in der Bibliothec des Cardinals BAGNI die Fabel de la Rosa gesehen, die von JOH. DE MEHVN und CLOPINEL aufgesetzt, und mit Flamelli eigener Hand geschrieben worden. Eben dieses bezeuget und bekräfftigen HERMAN- NVS CONRINGIVS (p) wie auch unter denen Franzosen CROIX DV MAINE in seiner Bibliothec. (q) Viel anderst aber raisonniret BORELLVS von FLAMELLO (r) als welcher mit vielen Be- (p) de Hermet. Med. lib. II. cap. XV. pag. 421. (q) pag. 343. (r) in Dictionario antiquar. vocum Gallicar. pag. 158. seqq. | …«[díos] debía, y por lo tanto podía descubrirlo todo ante el Rey y delatar lastimosamente a los deudores judíos ante él). El trato consistía en que él, o bien silenciaría por completo dichas deudas, o bien indicaría al menos que eran mucho menores de lo que en realidad habían sido. De esta manera —y no a través del arte de hacer oro, como creen los locos de la Piedra Filosofal— es como Flamel (Flamellvs) en poco tiempo acumuló una inmensa riqueza a partir del patrimonio de los judíos. Y con parte de ella, tal como dictaba la costumbre del culto religioso de aquella época, mandó edificar algunas iglesias, como S. Genovefe des Ardarnis, y el cementerio de los Santos Inocentes, lugar donde él mismo fue sepultado, con el único fin de expiar sus pecados con ello. ¡Créase firmemente que Flamel no fue más que un escribano! Yo mismo he visto en Roma, en la biblioteca del cardenal Bagni, la fábula de la Rosa dispuesta por Joh. de Mehan y Clopinel, la cual estaba escrita de puño y letra del propio Flamel. Esto mismo lo testifica y corrobora Hermannvs Conringivs (p), así como el francés Croix dv Maine en su Bibliotheca (q). Sin embargo, Borellvs razona de una manera muy diferente sobre Flamel (r), puesto que este último, con muchos argu[mentos]… (p) de Hermet. Med. lib. II. cap. XV. pag. 421.[113] (q) pag. 343.[114] (r) in Dictionario antiquar. vocum Gallicar. pag. 158. seqq.[115] |
El mecanismo del fraude contable y los «Locos de la Piedra»: El texto desvela la extorsión final que el escribano Flamel aplicó a la nobleza y burguesía de París . Al poseer los registros secretos de los prestamistas judíos expulsados en 1394, Flamel tenía el poder de destruirlos denunciándolos ante los tribunales del rey Carlos VI («delatar lastimosamente a los deudores»). A cambio de sobornos masivos, Flamel cometía falsedad documental: borraba las deudas de los libros oficiales o declaraba cantidades mucho menores («ihre Schulden viel geringer… anzeigen»). Buddeus fustiga con ironía a los alquimistas, llamándolos «los locos de la Piedra Filosofal» («Stein-Narren»), por preferir creer en milagros de laboratorio antes que aceptar que una gran fortuna acumulada con rapidez suele proceder del «engaño» (Betrug) y del saqueo de patrimonios ajenos .
El blanqueo espiritual y el Cementerio de los Inocentes: Buddeus aplica la sociología de las mentalidades medievales para explicar el motivo de la inmensa filantropía de Flamel . Al haber acumulado dinero mediante la usura y la corrupción de documentos públicos, Flamel vivía bajo el terror de la condenación eterna. Siguiendo «la costumbre del culto religioso de aquella época» («Gewohnheit des Gottesdienstes»), donó fortunas para reconstruir la iglesia de Sainte-Geneviève-des-Ardents (S. Genovefe des Ardarnis) y el célebre Cementerio de los Santos Inocentes («Kitchhof der unschuldigen Heiligen»), donde mandó erigir espectaculares arquerías con esculturas alegóricas y donde fue enterrado . Su meta no era esconder jeroglíficos químicos, sino «expiar sus propios pecados» («seine Sünden damit wieder um auszusöhnen») ante el Juicio Divino.
La réplica de Pierre Borel (Borellvs): En la última sección, la página introduce la postura de la facción hermética citando al médico y anticuario real francés Pierre Borel (nota r, Trésor de recherches et antiquités gauloises et françaises, 1655). Borel fue el gran defensor de la leyenda esotérica de Flamel en el siglo XVII. El texto se corta de forma abrupta justo cuando va a detallar los «muchos argumentos y pruebas» («vielen Beweiß») que Borel aportó para intentar defender el origen transmutatorio del tesoro de París, preparando el careo final entre la historia económica y la tradición hermética.
| Untersuchung von der Alchemie. 133 | Investigación sobre la Alquimia. 133 |
| weiß=Gründen, die dem FLAMELLO zugeschrie- bene Betrügereyen widerleget, und beweiset, Flamellvs habe warhafftig viele Wissenschafft in der Chemie gehabt. Denn wenn man ihm will vorwerffen, er habe sein Gut von denen aus Franckreich vertriebenen Juden gezogen, so sagt er, seye dis mehr denn hundert Jahr erst nach des FLAMELLI Zeiten geschehen, als er das grosse Werck Anno 1382. zu Stand ge- bracht. Daß man aber ihn deshalben habe ge- lästert, weil er viel mit denen Juden umgegan- gen; so habe er solches nöthig gehabt, um der Übersetzung halben des Hebräischen vom Jud ABRAHAM geschriebenen Buches, daraus er die Zubereitung des Steins gelernet. Welches Buch endlich, kurz vor seinem Tod soll in die Hände des CARDINAL RICHELII gekommen seyn, wie eben der BORELLVS gedencket, und noch darbey meldet, daß er solches von dem Herrn CABRIERES einem Französischen Edel- mann, welcher die nehmliche eigene Handschrifft gesehen, erfahren habe. Es habe aber FLA- MELLVS keinen geringern Reichthum gehabt, mit welchen er gegen die Armen, Kirchen und Spitäler so freygebig gewesen, daß zu Paris kein Spital oder Gottes=Haus gefunden wer- de, darinnen nicht sein Bildnuß, oder einige Chemische Characteres und Merckmahle, zu se- hen wären. Welches, als es dem Könige kund worden, habe er dem CRAMOISIO Befehl ge- geben, die Sache zu untersuchen. Damit nun | …«[vielen Be]weiß-Gründen [muchos argumentos y pruebas], con los cuales refuta las estafas atribuidas a Flamel (Flamello), y demuestra que Flamel poseyó verdaderamente mucha ciencia en la química. Pues si se le quiere reprochar que obtuvo sus bienes a partir de los judíos expulsados de Francia, él [Borel] responde diciendo que tal cosa ocurrió más de cien años después de los tiempos de Flamel, dado que este llevó a cabo la Gran Obra en el año 1382. Y que si se le calumnió por haber tratado mucho con los judíos, fue porque lo tuvo por necesario con el único fin de lograr la traducción del hebreo del libro escrito por el judío Abraham, a partir del cual aprendió la preparación de la Piedra. Se dice que este libro, finalmente, poco antes de su muerte llegó a manos del cardenal Richelieu (Cardinal Richelii), tal como el propio Borello menciona, añadiendo además que él se enteró de esto por el señor Cabrieres, un noble francés que vio con sus propios ojos dicho manuscrito original. Con todo, Flamel no poseyó una riqueza menor, con la cual fue tan generoso hacia los pobres, iglesias y hospitales que en París no se encontraba ningún hospital ni casa de Dios en la que no se viera su retrato, o algunos caracteres y marcas químicas. Lo cual, tan pronto como llegó a conocimiento del Rey, este dio orden a Cramoisio de investigar el asunto. Para que, por ende, el… |
La defensa cronológica de Pierre Borel: Borel intentaba salvar el honor alquímico de Flamel rebatiendo la acusación de desfalco contable mediante un argumento de fechas . Afirmaba que vincular la fortuna de Flamel con la gran incautación de bienes de los judíos expulsados de Francia era un anacronismo, sosteniendo que la expulsión definitiva ocurrió «más de cien años después».
Nota histórica: Aquí Borel cometía un grave error o sesgo documental. La expulsión definitiva de los judíos de Francia fue decretada por Carlos VI precisamente en 1394, coincidiendo con los años de mayor enriquecimiento de Flamel en París (1382–1393). Borel confundía esta fecha con decretos de expulsión posteriores del siglo XV para intentar limpiar el origen del dinero del escribano .
El destino del Libro de Abraham y el Cardenal Richelieu: Borel justificaba las constantes visitas de Flamel a los barrios judíos explicando que el escribano buscaba desesperadamente a un rabino cabalista que le ayudara a traducir el manuscrito secreto de Abraham el Judío . El texto aporta una célebre leyenda del Barroco: que este libro sagrado de transmutación sobrevivió a los siglos y, «poco antes de su muerte», fue adquirido por el todopoderoso primer ministro de Francia, el cardenal Richelieu (1585–1642). Para dar veracidad al rumor, Borel citaba el testimonio de un noble francés, el señor Cabrieres, quien juraba haber tenido el manuscrito original en sus manos dentro de la biblioteca privada del cardenal en París, un dato que los alquimistas del siglo XVIII usaban para demostrar que las más altas esferas del poder político custodiaban el secreto hermético .
La investigación real de los jeroglíficos y Sébastien Cramoisy: Buddeus describe el inmenso impacto visual que la obra caritativa de Flamel dejó en el París medieval . El escribano financió tantas instituciones que «no se encontraba ningún hospital ni casa de Dios» («kein Spital oder Gottes-Haus») que no estuviera decorado con su efigie o con «caracteres y marcas químicas» («Chemische Characteres und Merckmahle»), en alusión a las famosas figuras alegóricas del Cementerio de los Inocentes. La leyenda —recogida por Borel— aseguraba que este despliegue de símbolos despertó la sospecha y la codicia de la Corona francesa . El rey mandó a un comisionado oficial de apellido Cramoisio (identificado históricamente con el erudito, impresor real y magistrado parisino Sébastien Cramoisy, 1584–1669) para abrir una investigación formal del Estado («die Sache zu untersuchen»). El objetivo del Rey era descifrar si aquellos relieves góticos ocultaban la fórmula matemática de la Piedra Filosofal para confiscarla en favor del tesoro de Francia, dejando la página suspendida en el nudo de esta célebre auditoría monárquica.
| 134. Joh. Franc. Buddei | 134. Joh. Franc. Buddei |
| der FLAMELLVS solchen Verdruß möchte von sich thun, habe er dem CRAMOISIO eine ganze Büchse voll Gold=Pulver eingehändiget, welche auch lange unter derselben Familie ist aufbehalten worden. So versichert auch eben dieser Auctor, daß ihm solches seye aus denen Tafeln des Testaments und anderen Zetteln bekannt worden. Und zwar sagt dis BORELLVS, als aus welchen auch ein gleiches der D. G. MORHO- FIVS (s) erzehlet, und den FLAMELLVM defendi- ret. OLAVS BORRICHIYS aber (t) läßt es beym gleichen bewenden, deme auch wir beystimmen, doch aber auch zugleich glauben, daß man des Borelli Gründe nicht verwerffen könne. §. 35. Last uns aber zu denen würcklichen Betrügern und falschen Alchemisten zurück kehren, und betrachten, was in Ansehen dieser, einem Landes-Herrn zu thun obliege. Es geben sich aber diese Leute bißweilen einem doppelten Verbrechen schuldig, indem sie theils diejenige, welche sie betrügen, theils das ganze gemeine Wesen lædiren. Sie pflegen nemlichen ungemein mit scheinbaren und pralenden Versprechungen viele dahin zu verleiten, daß sie grosse Unkosten aufwenden; da dann niemand daran zweifflen wird, daß man diese Betrüger nicht solte zur Ersetzung des Schadens dörffen anhalten; sintemalen unter […] (s) de Transmutatione metallor. Sect. XII. p. 291. (t) in Conspectu Scriptor. chem. n. XXXI. p. 25. | …«[Para que, por ende, el] Flamel (Flamellvs) pudiera apartar de sí semejante molestia, le entregó a Cramoisio una caja entera llena de polvo de oro, la cual también se custodió durante mucho tiempo en el seno de esa misma familia. Asimismo, asegura este mismo autor que todo esto le fue dado a conocer a partir de las tablas del testamento y de otros legajos escritos. Y en verdad, esto lo dice Borello (Borellvs), a partir del cual relata exactamente lo mismo el distinguido D. G. Morhof (Morhofivs) (s) y defiende a Flamel. Olaus Borrichius, por su parte, (t) lo deja en los mismos términos, con lo cual nosotros también coincidimos; no obstante, creemos al mismo tiempo que los argumentos de Borello no se pueden descartar por completo. §. 35. Regresemos, sin embargo, a los verdaderos estafadores y falsos alquimistas, y consideremos qué le corresponde hacer a un soberano respecto a ellos. Esta gente, en efecto, se hace culpable a veces de un doble delito: por cuanto, por un lado, engañan a los individuos particulares y, por el otro, perjudican a toda la comunidad o Estado. Ellos suelen, concretamente, inducir a muchos —mediante promesas apparentes y jactanciosas— a realizar enormes gastos; ante lo cual nadie habrá de dudar que se debe obligar a estos estafadores a la total restitución del daño; por cuanto, al fin y al cabo… (s) de Transmutatione metallor. Sect. XII. p. 291.[116] (t) in Conspectu Scriptor. chem. n. XXXI. p. 25.[117] |
El supuesto soborno a Cramoisy y la herencia de Richelieu: El texto concluye la versión mística del erudito Pierre Borel (visto en la página 133) . Para explicar por qué la investigación del comisionado real Sébastien Cramoisy sobre los jeroglíficos de los hospitales de París no terminó con la confiscación de los bienes de Flamel, la leyenda aseguraba que el escribano le entregó a Cramoisy una «caja entera llena de polvo de oro» («eine gantze Büchse voll Gold-Pulver») para comprar su silencio. Borel afirmaba haber descubierto este secreto examinando los manuscritos y «las tablas del testamento» («Tafeln des Testaments») de la familia Cramoisy. Buddeus menciona que esta versión defensiva fue aceptada en el norte de Europa por grandes eruditos como Daniel Georg Morhof (nota s) y el químico danés Olaus Borrichius (nota t), concediendo que, aunque la tesis del fraude contable de Naudé es la más racional, los argumentos de Borel están tan bien construidos que «no se pueden descartar por completo» .
El «Doble Delito» del Falso Alquimista (§. 35): En el §. 35, Buddeus abandona definitivamente las biografías particulares para entrar en la filosofía del derecho penal y la policía del Estado . Define la actividad de los charlatanes y sopladores clandestinos como un «doble delito» («doppelten Verbrechen»):
- El Delito Civil Privado: Engañar y vaciar los bolsillos de ciudadanos o nobles particulares («theils diejenige, welche sie betrügen»), arruinando los patrimonios familiares .
- El Delito Público Estatal: Atentar contra el bien común y la estabilidad macroeconómica del reino («theils das gantze gemeine Wesen lädiren»), ya fuera inyectando metales falsificados en el comercio o desacreditando la industria de la verdadera minería y la iatroquímica de los boticarios oficiales .
La obligación civil de la restitución (Ersetzung des Schadens): Buddeus establece con total modernidad legal el castigo financiero inmediato que un «soberano» o señor de la tierra («Landes-Herrn») debe aplicar a estos embaucadores ambulantes: obligarlos judicialmente a la total restitución del daño patrimonial provocado («zur Ersetzung des Schadens»). No se les debe juzgar bajo leyes eclesiásticas de brujería, sino bajo las leyes civiles ordinarias contra el dolo, el engaño y el fraude comercial masivo, sentando las bases del dictamen penal con el que el tratado de la Ilustración se encamina hacia su cierre definitivo en la siguiente página.
| Untersuchung von der Alchemie. 135 | Investigación sobre la Alquimia. 135 |
| unter denen natürlichen Gesetzen dis nicht das geringste ist, man solle seinen Nächsten, auch nicht einmal an seinen Gütern kein Leyd thun: Wenn aber einer den andern beleydiget, so ist er allerdings dahin zu treiben, daß er den Schaden wieder gut mache. Da darneben dem gemeinen Wesen zugleich oblieget, dahin Sorge zu tragen, daß keiner den andern betrüge, so straffet man mit allen Recht solche Landstreicher, darbey jedoch die Straffe entweder zu mindern oder auch zu mehren, nach der Beschaffenheit des Verbrechens und anderer hierbey in Obacht zu nehmender Umstände, seyn wird. Da aber diese betrügliche Seuche, Gold zu machen, von so hartnäckiger Art ist, daß diejenige, welche einmal damit inficirt sind, kaum mehr von dergleichen üblen Künsten können abstehen, so ist es nicht unbillig, auch einer Republique nicht schädlich, wenn sie solche Leute, die eines solchen Betruges überwiesen worden, entweder fortjaget, oder also empfindlich abstraffet, daß ihnen der Muth vergehet inskünfftige andern Schaden zu thun, oder zu betrügen. Sie sündigen aber auch öffters wider das gemeine Wesen selbsten, wann sie, wie es gar offt geschiehet, anfangen die Münzen zu verfälschen, nachdem sie, ihre übrige Betrügereyen zu spielen keine Gelegenheit mehr finden können. HENR. CORNELIVS AGRIPPA (u) sagt: Wenn sie nun alt worden, so finden sie sich in ihrer äussersten Armut (u) de Incertitud. ac Vanit. Scient. cap. XC. | …«[por cuanto, al fin y al cabo,] entre las leyes naturales, esta no es la menor: que uno no debe causar ningún daño a su prójimo, ni siquiera en sus bienes patrimoniales. Por lo tanto, si uno perjudica al otro, se le debe obligar por todos los medios a reparar el daño causado. Dado que, al mismo tiempo, le corresponde al bien común velar y cuidar de que nadie engañe a su prójimo, se castiga con todo derecho a tales vagabundos [charlatanes ambulantes]; debiendo, no obstante, atenuar o bien agravar la pena según la naturaleza del delito y otras circunstancias que deban ser tomadas en consideración en el caso. Pero dado que esta plaga engañosa de hacer oro es de una naturaleza tan tenaz que aquellos que una vez han sido contagiados por ella difícilmente pueden apartarse ya de semejantes artes perversas, resulta del todo justo, y de ningún modo perjudicial para una república, que cuando estas personas hayan sido declaradas culpables de semejante fraude, o bien se las expulse del país, o bien se las castigue de manera tan severa que pierdan el coraje de causar daño a otros en el futuro o de cometer engaños. Ellos pecan, además, con gran frecuencia contra el bien común cuando, tal como ocurre muy a menudo, comienzan a falsificar las monedas, una vez que ya no encuentran oportunidad alguna para seguir ejecutando sus restantes fraudes. Henr. Cornelivs Agrippa (u) dice: «Cuando estos han envejecido, se encuentran al final en su más extrema pobreza y…**» (u) de Incertitud. ac Vanit. Scient. cap. XC.[118] |
La base del Derecho Natural y la reparación del daño: El texto fundamenta el castigo penal a partir de un axioma universal del derecho natural: la prohibición absoluta de dañar la propiedad privada del prójimo («seinen Nächsten… en seinen Gütern kein Leyd thun»). Buddeus establece que la primera obligación civil de los tribunales de un monarca no es imponer tormentos físicos medievales, sino la estricta y obligatoria reparación económica del daño patrimonial causado a la víctima de la estafa («den Schaden wieder gut mache»).
La modulación de las penas y la persecución de los Landstreicher: El autor aboga por una justicia racionalizada y proporcional. Exige que el Magistrado castigue a estos «vagabundos o charlatanes ambulantes» («Landstreicher») evaluando de forma individual las atenuantes y agravantes según la «naturaleza del delito» («Beschaffenheit des Verbrechens»), un principio avanzado para la época que limitaba el arbitrio salvaje de los señores feudales.
La Alquimia como una «Plaga Médica Mental» (Betrügliche Seuche): Buddeus acuña una expresión sociológica brillante: define la obsesión por fabricar oro de forma mágica como una «plaga o epidemia engañosa» («betrügliche Seuche, Gold zu machen»). Advierte que la codicia de la transmutación actúa como una infección mental patológica: el operario que ha sido «contagiado» (inficirt) por ella pierde el juicio racional y la fuerza de voluntad, quedando atrapado para siempre en sus «artes perversas» («üblen Künsten»). Para frenar este contagio social que arruinaba a familias enteras, el derecho civil justificaba medidas extremas de salud pública y orden civil: la expulsión forzosa del país («fortjaget») o el presidio con trabajos forzados administrado con tanta severidad que los delincuentes «pertieran el coraje» («der Muth vergehet») de seguir embaucando a los inversores.
La caída inevitable en la falsificación de moneda: El texto expone el paso definitivo del charlatán al criminal de Estado. Cuando los alquimistas clandestinos se quedaban sin mecenas ricos a los que estafar y consumían sus últimos recursos en carbón y mercurio, recurrían inevitablemente a su dominio de la metalurgia para cometer el peor delito económico del Barroco: falsificar las monedas de curso legal del Rey («die Münzen zu verfälschen»), alterando el valor de la plata con cobre y vellón, lo que justificaba que los soberanos los persiguieran con las leyes de alta traición.
| 136. Joh. Franc. Buddei | 136. Joh. Franc. Buddei |
| zu betteln genöthiget, dadurch sie dann, in so grossem Elend, a[n] böse Künste, Fälschung der Münzen, und andere treulose Dinge gerathen. Und kurz darauf: Wie wenn man noch heut zu Tag, alle diejenige, die ohne special Erlaubnus des Landes-Herrn die Alchemie treiben, würde des Landes verweisen, ihre Güter confisciren, und am Leib straffen, so würde man gewiß nicht mit so vielen falschen Münzen begabet werden, wie dermalen jederman, mit der Republique grösten Nachtheil, fast damit betrogen wird. Was man aber auf die Münz-Verfälscher hier und dar in denen Bürgerlichen Gesetzen, vor Strafen gesetzet, das ist allenthalben bekannt. Also wurde bey denen Römern in Lege CORNELIA (w) gebotten, daß wer das Gold schlechter machen, oder falsche silberne Münzen schlagen wird, der soll eines Criminis Falsi schuldig seyn. Im Lege IVLIA aber, (x) das von Diebstahl handelt, ist geordnet: Es soll sich niemand gelusten lassen etwas weder unter Gold oder Silber oder unter das zum öffentlichen Gebrauch gewöhnliche Erz zu mischen, noch mischen zu lassen, sonderlich wenn man es mit Wissen aus Betrug thut, und die Münz desto schlechter machet. Die Kayser VALENTINIANVS II. und THEODOSIVS I. haben diejenige, die falsche Münzen gemacht, (w) l. IX. ff. de Leg. Cornel de Falso. (x) l. I. ff. ad Leg. Jul. Peculat. | …«y obligados a mendigar, por lo cual terminan cayendo, en medio de tan gran miseria, en las artes perversas, la falsificación de monedas y otras acciones desleales». Y poco después: «Si hoy en día se expulsara del país, se confiscaran los bienes y se castigara físicamente a todos aquellos que practican la alquimia sin una autorización especial del soberano, con toda certeza no nos veríamos inundados de tantas monedas falsas con las que actualmente todo el mundo, con el mayor perjuicio para el Estado, resulta casi estafado». Lo que se ha dispuesto en las leyes civiles en contra de los falsificadores de moneda es ampliamente conocido por doquier. Así, entre los romanos, se ordenó en la Lex Cornelia (w) que quien degradara la calidad del oro o acuñara monedas falsas de plata sería culpable del Crimen Falsi [delito de falsedad]. En la Lex Julia, por su parte, (x) que trata sobre el delito de malversación y peculado, se ordena: Nadie debe osar mezclar, ni mandar a mezclar, ninguna sustancia extraña ni en el oro, ni en la plata, ni en el metal destinado al uso público ordinario, de manera particular si se hace a sabiendas por fraude, empeorando con ello la calidad de la moneda. Los emperadores Valentinianvs II y Theodosivs I han [castigado] a aquellos que fabricaban monedas falsas… (w) l. IX. ff. de Leg. Cornel de Falso.[119] (x) l. I. ff. ad Leg. Jul. Peculat.[120] |
La miseria como motor del crimen: El texto abre cerrando la demoledora cita de Heinrich Cornelius Agrippa (De vanitate scientiarum, 1530) iniciada en la página anterior . Agrippa describe el trágico destino sociológico de los operadores que fracasan: la quiebra los empuja a «mendigar» (betteln) y, atrapados en la «miseria» (Elend), terminan usando sus conocimientos sobre aleaciones metálicas para cometer delitos de «falsificación de monedas» (Fälschung der Münzen) .
La exigencia del Privilegio Estatal (Special Erlaubnus): Agrippa formula una propuesta de política civil y cameralismo que Buddeus suscribe plenamente: la obligatoriedad de una licencia o autorización especial del soberano («special Erlaubnus des Landes-Herrn») para poder encender un horno de alquimia . Argumenta que si el gobierno persiguiera penalmente mediante la «confiscación de bienes» (Güter confisciren) y «castigos físicos» (am Leib straffen) a los sopladores clandestinos sin licencia, se frenaría de inmediato la circulación de vellón adulterado que causaba un «mayor perjuicio para el Estado» (Republique grösten Nachtheil) .
La Lex Cornelia de Falsis y el Derecho Romano: Para dar solidez legal a la persecución de estos fraudes de laboratorio, el tratado se remite al Digesto de Justiniano (nota w), citando la célebre Lex Cornelia de Falsis (promulgada originalmente por el dictador romano Lucio Cornelio Sila en el 81 a.C.). Esta ley civil clásica tipificaba como Crimen Falsi no solo la falsificación de testamentos, sino específicamente la acción de «degradar la calidad del oro» o acuñar plata falsa mezclándola con cobre, castigando a los infractores con el exilio o la muerte.
| Investigación sobre la Alquimia. 137 | Investigación sobre la Alquimia. 137 |
| vor Majestäts-Schänder erkläret. (y) Es ist auch unter andern Kayserlichen Gesetzen, die von dieser Materia in des JVSTINIANI seinem Buch vorkommen, dieses, welches CONSTANTINVS gegeben von denen schärffsten eines, sintemalen er unter andern im andern Gesetze also verordnet: So jemand eine falsche Münz schläget, dessen Güter sollen alle unserem Fisco heimfallen. Denn wir wollen kein ander Geld, als das mit unseren Gepräg geschlagen wird, dulden, und wer darwider wird handeln, der begehet eine Majestäts-Verletzung: Man soll auch denen Anklägern eine Verehrung geben, dagegen alle die, die man finden wird, oder auch von jemand angezeiget werden, daß sie ganze Münzen gefälschet, ohne Aufschub, zum Feuer verdammen. Es mercken jedoch einige an, daß dieses nur, von der Verfälschung der Ducaten oder ganzen Münzen, zu verstehen seye, weilen er anderwärts denen übrig falschen Münzern viel gelindere Straffen gesetzet. (z) In Teutschland (a) sowohl als Spanien (b) ist allen Münz-Verfälschern das Feuer zur Straff dictiret. Allein alles dis wird von anderen weitläufftiger erkläret. §. 36. (y) Tit. de falsa moneta. (z) Cod. Theodos. l. 1. Tit. XXI. lib. IX. (a) vid. Ordinat. crim. CAROLI V. art. III. (b) Partit. l. VII. t. VII, l. IX. | …[los ha] declarado reos de lesa majestad [ofensores de la majestad real]. (y) Se encuentra también entre otras leyes imperiales que aparecen en el libro de Justiniano sobre esta materia, esta otra, la cual fue dada por Constantino (Constantinvs) como una de las más severas, por cuanto ordenó expresamente en otra ley lo siguiente: «Si alguien acuñara una moneda falsa, todos sus bienes serán confiscados en beneficio de nuestro Fisco. Pues no toleraremos ninguna otra moneda excepto aquella que sea acuñada con nuestro propio sello, y quien actúe en contra de esto, comete un crimen de lesa majestad. Se debe otorgar asimismo una recompensa económica a los delatores; por el contrario, todos aquellos que sean descubiertos, o bien que sean denunciados por alguien, como falsificadores de monedas completas, deberán ser condenados al fuego sin dilación alguna». Señalan, no obstante, algunos que esto debe entenderse únicamente respecto a la falsificación de ducados o de monedas completas [de oro y plata], por cuanto en otros lugares él estableció penas mucho más leves para los restantes falsificadores de moneda. (z) En Alemania (a) al igual que en España (b) se ha dictado el fuego como castigo para todos los falsificadores de moneda. Sucedía, sin embargo, que todo esto es explicado por otros de manera mucho más extensa. §. 36. (y) Tit. de falsa moneta.[121] (z) Cod. Theodos. l. 1. Tit. XXI. lib. IX.[122] (a) vid. Ordinat. crim. CAROLI V. art. III.[123] (b) Partit. L. VII. t. VII. l. IX.[124] |
Constantino el Grande y el Monopolio del Fisco: El texto desglosa una de las constituciones imperiales más drásticas del emperador Constantino el Grande (recopilada en el Código de Justiniano, nota y, y en el Código Teodosiano, nota z) . Constantino impuso un control macroeconómico absoluto tras la crisis del siglo IV, tipificando la falsificación o alteración de la moneda de ley como una «ofensa a la majestad real» («Majestäts-Verletzung» / crimen laesae maiestatis). La ley romana atacaba al falsificador en dos frentes: económicamente, ordenando la confiscación total de su patrimonio en favor del tesoro público («unserem Fisco heimfallen»); y físicamente, decretando de forma tajante la pena de muerte en la hoguera («zum Feuer verdammen») sin derecho a apelación ni «dilación alguna» («ohne Aufschub») . Para desarticular los talleres clandestinos de los sopladores y fundidores, el imperio incentivaba la delación premiando con oro a los «delatores» (Anklägern).
La distinción de las «Monedas Completas» (ganzen Münzen): Buddeus introduce un agudo matiz jurídico de la época romana tardía. Explica que la pena de ser quemado vivo se reservaba estrictamente para quienes adulteraban las «monedas completas» o piezas mayores de oro y plata (como los sólidos o los ducados posteriores) . Quienes raspaban los bordes de las monedas o falsificaban piezas menores de bronce solían recibir penas corporales más «leves» («gelindere Straffen»), como el exilio o el trabajo forzado en las minas imperiales, debido a que no ponían en riesgo el comercio internacional del imperio.
La hoguera en Alemania: La Constitutio Criminalis Carolina: Al trasladar este marco legal a la Edad Moderna, el autor remite a la nota (a): la famosa Constitución Criminal Carolina (Ordinat. crim. CAROLI V.), promulgada por el emperador Carlos V en la Dieta de Ratisbona en 1532. El artículo III de la Carolina fijaba de manera oficial para todo el Sacro Imperio Romano Germánico que cualquier artesano, boticario o alquimista que adulterara la plata o el oro oficiales de las cecas imperiales debía ser ejecutado públicamente en la hoguera, equiparando el delito con la brujería y los crímenes de lesa majestad divina y humana.
La hoguera en España: Las Siete Partidas de Alfonso X: Para demostrar que este rigor penal era un consenso civil europeo absoluto, Buddeus introduce una valiosísima referencia al derecho hispánico en la nota (b): las célebres Siete Partidas del rey Alfonso X el Sabio (siglo XIII), citando específicamente la Partida VII, Título VII, Ley IX («Partit. L. VII. t. VII. l. IX.») . En las leyes castellanas antiguas, el Título VII de la Séptima Partida estaba dedicado por entero a los «fasedores de moneda falsa». La Ley IX estipulaba textualmente que aquellos que mezclaban metales viles con el oro o la plata del rey, o que recortaban el peso legal de los dineros o maravedís, cometían una traición directa contra la Corona y debían «morir quemados en el fuego», ratificando el veredicto del cameralismo ilustrado: los laboratorios clandestinos que pretendían inundar los mercados con oro no regulado por el soberano atentaban contra el orden civil y la supervivencia macroeconómica de las naciones .
| 138. Joh. Franc. Buddei | 138. Joh. Franc. Buddei |
| §. 36. Wie aber die Gerecht- und Billigkeit erfordert, daß man auf sothane Art die Betrüger solle im Zaum halte; so wollen dagegen auch die Gesetze der Klugheit haben, daß ein jeder insonderheit sich vor dergleichen Leute hüten solle. Da es aber nun von denen wenigsten, wie in andern Dingen, also auch hierinnen, beobachtet wird, so sind hin und wieder in denen Schrifften der Gelehrten Errinnerung, zu finden, die dergleichen Vorsicht ernstlich denen Leuten einprägen. Wie denn JOH. CASIMIR KOLBIVS â WARTENBERG in seinem vortrefflichen Unterricht für seine Söhne, als darinnen er sie zur Gottes-Forcht und Erbarkeit anführet, der Alchemisten nicht vergisset; dann wann er ihnen befiehlet, wie sie ihre von GOTT anvertraute Güter recht sollen anwenden, so ermahnet er sie unter andern, daß sie sich ja für denen Juden und Alchemisten fleißig solten fürsehen; sagende: (c) Daß ihr euch nimmer gelüsten lasset, euch in einiges Bergwerck, Goldmachen oder in anderes Künstein zu mengen, sintemalen ich auch hievon genugsam Exempel anziehen könnte, wie sich viel darinn verstiegen und um ihre Nahrung gebracht haben. Auf eben dergleichen Manier, wiewohl weitläufftiger, redet von dieser Sach VITVS LVDOVICVS â SECKENDORFF. (d) Denn wenn er bey sich betrach- (c) in der Väterlichen Instruction an seine Kinder Cap. XXX. p. 185. (d) in ChristenStaat II. XII. 4. pag. 409. seqq. | §. 36. Así como la justicia y la equidad exigen que se mantenga bajo estricto control a los estafadores de la manera antes descrita; de igual modo las leyes de la prudencia exigen también que cada individuo en particular deba protegerse frente a semejante clase de personas. Dado que esto es algo que muy pocos observan en la práctica —tanto en esta materia como en otros asuntos—, se encuentran esparcidas aquí y allá en los escritos de los sabios diversas amonestaciones que inculcan con total seriedad semejante precaución a las personas. Así, Joh. Casimir Kolbivs à Wartenberg [Johann Casimir Kolbe von Wartenberg], en su excelente instrucción para sus hijos —en la cual los guía hacia el temor de Dios y la honestidad—, no se olvida en absoluto de los alquimistas; pues al ordenarles cómo deben aplicar de manera correcta los bienes patrimoniales que Dios les ha confiado, les amonesta, entre otras cosas, a que se cuiden con esmero de los judíos y de los alquimistas, diciendo: (c) «Que jamás os venza el deseo de involucraros en ninguna explotación minera, en el hacer oro o en otras artes engañosas; por cuanto yo mismo podría citar de ello suficientes ejemplos de cómo muchos se extraviaron en tales asuntos y se vieron privados de su propio sustento». De esta misma manera, aunque de forma mucho más extensa, habla sobre esta materia Vitvs Lvdovicvs à Seckendorff [Veit Ludwig von Seckendorff]. (d) Pues cuando él considera en su… (c) en su Instrucción Paterna a sus Hijos, Cap. XXX. p. 185.[125] (d) en Christen-Staat II. XII. 4. pág. 409. y sigs.[126] |
Las leyes de la Prudencia Individual (Gesetze der Klugheit): Tras haber detallado en las páginas anteriores las severas leyes del derecho romano y germánico que castigaban a los falsificadores en la hoguera (página 137), Buddeus formula una advertencia pragmática propia de la Ilustración: la acción punitiva de la policía del Estado es insuficiente si los propios ciudadanos no aplican las «leyes de la prudencia» («Gesetze der Klugheit») en sus vidas particulares . El autor lamenta que la codicia impida a la mayoría de las personas observar esta elemental precaución defensiva .
Johann Casimir Kolbe von Wartenberg y la Väterliche Instruction: El texto introduce como documento probatorio la instrucción paterna (nota c, Väterlichen Instruction, Capítulo XXX) del conde Johann Casimir Kolbe von Wartenberg (1643–1712) . Wartenberg fue una figura política colosal en Prusia: ejerció como primer ministro del rey Federico I y controlaba las finanzas del reino (precisamente durante los mismos años en que el boticario Johann Friedrich Böttger ejecutó su famosa transmutación en Berlín en 1701, vista en las páginas 72-76). Habiendo visto de primera mano cómo los presupuestos del Estado y las fortunas de los aristócratas se evaporaban en los hornos de los charlatas cortesanos, Wartenberg redactó este testamento pedagógico para guiar a sus herederos hacia la «honestidad» (Erbarkeit) y una correcta administración de la riqueza familiar .
El peligro de las inversiones mineras y las «Artes Engañosas»: La cita literal del conde Wartenberg contiene una advertencia de enorme valor para la historia económica: prohíbe taxativamente a sus hijos invertir el capital familiar en tres actividades de altísimo riesgo financiero en el siglo XVII: la explotación de minas especulativas («Bergwerck»), el hacer oro («Goldmachen») y las artes engañosas («Künstein») o secretos industriales no verificados. En la época, la inversión en pozos mineros inundados y la contratación de sopladores de carbón clandestinos eran las dos vías principales por las cuales las familias de la alta nobleza alemana caían en bancarrota y «se veían privados de su propio sustento» («um ihre Nahrung gebracht haben»), convirtiendo la advertencia en una regla de supervivencia de clase .
Veit Ludwig von Seckendorff y el Christen-Staat: Al pie de la página, la nota (mapa) introduce a uno de los pensadores políticos y cameralistas más influyentes del siglo XVII alemán: Veit Ludwig von Seckendorff (1626–1692), citando su obra maestra teológico-política Der Christen-Staat (El Estado Cristiano, 1685) . Seckendorff fue el gran teórico de la administración del Estado luterano tras la devastación de la guerra de los Treinta Años. Buddeus utiliza su autoridad para preparar el cierre de la página, anunciando que Seckendorff analizó de forma «mucho más extensa» cómo la obsesión por el oro químico destruía la racionalidad económica y la piedad dentro de un hogar cristiano bien ordenado.
| Untersuchung von der Alchemie. 139 | Investigación sobre la Alquimia. 139 |
| betrachtet, wie so gar viele grosse Herren und Fürsten von Goldmachern sind betrogen worden, so sagt er, es wäre zu wünschen, daß diese Kunst heut zu Tage, ganz wäre in die Vergessenheit gekommen. Welches, wie ich es von der falschen Alchemie gar gerne zugestehe, so wird hingegen niemand verwegener Weise wollen behaupten, daß die warhaffte Alchemie gänzlich zu verwerffen seye. Das aber Christus und die Apostel sich dieser Kunst noch nicht bedienet, das macht der rechten Alchemie keine böse Sache, sintemalen solche nicht sowohl auf die Erwerbung des Reichthums, als vielmehr auf die Untersuchung der natürlichen Geheimnüsse zielet. Und haben sich auch niemalen weder der HErr Christus noch die Apostel vorgesetzet, die Leut in natürlichen Geheimnüssen zu unterrichten, vielmehr ihnen den Weg zur wahren ewigen Glückseeligkeit zu eröffnen, daß dahero andere Leute ohne Forcht zu sündigen, die Natur erforschen mögen. Eben dieser gelehrte Mann sagt auch mit allen Rechte, daß die falsche Alchemie, die nur allein auf Geld und Gut ihr Absehen hat, des HErrn Christi und der Apostel Lehr gänzlich zuwider sey; die wahre Alchemie aber, wie sie nur damit umgehet, das Verborgene der Natur zu erforschen, verwirfft zwar den Gewinn nicht, so etwa einiger daraus entstehen sollte, jedoch bedient sie sich desselben mit Recht und in der Forcht GOttes, und begehret also denselben nicht nur nicht, sondern sie achtet ihn auch ganz gering. Die gesunde […] | …«[cuando él considera en su] estudio cómo tantísimos grandes señores y príncipes han sido estafados por los hacedores de oro, dice que sería de desear que este arte, hoy en día, hubiera caído por completo en el olvido». Lo cual, en lo que respecta a la falsa alquimia, yo lo concedo de muy buena gana; por el contrario, nadie habrá de pretender, de manera temeraria, afirmar que la verdadera alquimia deba ser rechazada por completo. El hecho de que Cristo y los Apóstoles jamás se hayan servido de este arte no convierte a la verdadera alquimia en algo malo; por cuanto esta no se encamina tanto hacia la adquisición de la riqueza, sino más bien hacia la investigación de los secretos de la naturaleza. Y es que ni el Señor Cristo ni los Apóstoles se propusieron jamás instruir a las personas en los secretos naturales, sino más bien abrirles el camino hacia la verdadera y eterna bienaventuranza; razón por la cual las demás personas pueden, sin temor a pecar, investigar la naturaleza. Este mismo sabio varón afirma también, con todo derecho, que la falsa alquimia —la cual tiene como único fin el dinero y los bienes materiales— resulta por completo contraria a la doctrina de Cristo y de la enseñanza de los Apóstoles; la verdadera alquimia, en cambio, al ocuparse únicamente de investigar lo oculto de la naturaleza, si bien no rechaza la ganancia que de ella pudiera derivarse, se sirve de esta de manera justa y en el temor de DIOS, y por tanto no solo no la codicia, sino que incluso la tiene en muy escaso valor. La sana… |
El lamento cameralista de Veit Ludwig von Seckendorff: El texto abre concluyendo la cita de la página anterior de Veit Ludwig von Seckendorff (Der Christen-Staat, 1685) . Seckendorff, observando las ruinas financieras de las cortes alemanas tras la guerra de los Treinta Años, lanzaba un amargo lamento: al ver cómo los gobernantes caían bajo los engaños de los charlatanes, deseaba de todo corazón que la alquimia «hubiera caído por completo en el olvido» («ganz wäre in die Vergessenheit gekommen»).
La separación entre el Evangelio y las Ciencias Naturales: Buddeus introduce una brillante defensa metodológica frente al argumento teológico conservador que pretendía prohibir la química alegando que ni Jesucristo ni los Apóstoles la habían mencionado en los Evangelios. El autor aclara el propósito de la revelación bíblica: el Nuevo Testamento no es un manual de física ni de metalurgia; su única meta espiritual es «abrir el camino hacia la eterna bienaventuranza» («den Weg zur wahren ewigen Glückseeligkeit zu eröffnen»). Por consiguiente, los seres humanos gozan del pleno derecho y de una total libertad intelectual para «investigar la naturaleza sin temor a pecar» («ohne Furcht zu sündigen, die Natur erforschen»), secularizando la ciencia experimental frente al control dogmático.
La redefinición de la Alquimia Legítima: Para salvar la disciplina de las hogueras de los falsificadores, Buddeus y Seckendorff redefinen el estatuto ético del laboratorio:
La Falsa Alquimia: Es intrínsecamente pecaminosa y «contraria a la doctrina de Cristo» («der Lehre Christi… gänzlich zuwider») porque está corrompida por la codicia, buscando de forma exclusiva la acumulación egoísta de «dinero y bienes materiales».
La Verdadera Alquimia (La Química Analítica): Es un oficio noble y pío porque su verdadero objetivo no es el lucro, sino la Filosofía Natural, es decir, el estudio sistemático de «lo oculto de la naturaleza» («das Verborgene der Natur zu erforschen»).
La Ética del Científico Ilustrado: El fragmento cierra definiendo el perfil moral del científico de la Edad Moderna. Si un laboratorio legítimo produce por añadidura un beneficio económico o un descubrimiento industrial útil, el sabio no lo rechaza, pero lo gestiona bajo el «temor de Dios» («en der Furcht GOTTes») y con desapego estoico («la tiene en muy escaso valor» / «achtet ihn auch ganz gering»), transformando la transmutación en un acto de sabiduría desinteresada encaminado hacia el bien de la comunidad civil.
| 140. Joh. Franc. Buddei | 140. Joh. Franc. Buddei |
| sunde Vernunfft so wohl als auch das Göttliche Wort wollen haben, daß man durch Arbeiten sein nothdürfftiges Auskommen sich erwerben solle. Die aber dieses Gesetz wollen abschaffen, und dahero denen Betrügereyen der Alchemisten Gehör gegeben, die vergessen nicht nur was ihres Thuns ist, sondern sie fehlen auch gar sehr wider die Klugheit. Über das setzet der SECKENDORFF als ein aufrichtiger Mann, noch dieses hinzu, man habe zwar die Verwandlungs-Kunst der Metallen nicht gänzlich in Zweiffel zuziehen, sintemalen es theils aus dem Zeugniß unterschiedlich grosser Herren, theils aber auch aus eigener Erfahrung genugsam bekannt ist, daß in der That schlechtes Metall in Gold seye verwandelt worden, allein wer begehre mit dieser Kunst reich zu werden, oder dem gemeinen Wesen mit aufzuhelffen, der betrüge sich gar sehr: Ja, wenn man auch eine grosse Summa Golds könnte dadurch zuwege bringen, so würde doch der gemeinen Glückseeligkeit wenig damit gerathen seyn, wie wir solches auch schon oben bewiesen haben. Dann setzet er ferner: Aber wie viel sind derer, welche durch falsche Künstler (die man wohl zuletzt dem Scharff-Richter untergeben,) um grosse Summen Geldes betrogen worden, und wo ist weniger Gold als wo man Gold machen will. Und bald darauf: Zu beklagen ist auch, daß sich niemand daran stösset, ob schon ihrer viele auf schädliche Weise betrogen worden, wiewohl fast niemand kein Mitleyden weder | …«[La] sana razón, al igual que la Palabra Divina, exigen que el ser humano adquiera su sustento necesario a través del trabajo honesto. Quienes pretenden abolir esta ley y prestan oído a los engaños de los alquimistas, no solo olvidan cuál es su deber, sino que pecan también gravemente contra la prudencia. Por encima de todo, Seckendorff, en calidad de varón sincero, añade todavía esto: que uno de ningún modo debe poner en duda por completo el arte de la transmutación de los metales, por cuanto consta de sobra, en parte por el testimonio de diversos grandes señores y en parte también por la experiencia propia, que en la realidad material el metal inferior ha sido transformado en oro; sin embargo, quien pretenda enriquecerse mediante este arte, o bien auxiliar al bien común con él, se engaña a sí mismo en gran manera. Sí, aun cuando a través de él se pudiera producir una gran suma de oro, con ello bien poco se contribuiría al bienestar común, tal como ya arriba hemos demostrado. Acto seguido, él añade además: Pero ¡cuántos hay que, por causa de estos falsos artistas (a los cuales al final se debe entregar al verdugo), han sido estafados en grandes sumas de dinero, y dónde hay menos oro que allí donde se le quiere fabricar! Y poco después: Es de lamentar también que nadie se escandalice por ello, aun cuando muchísimos de ellos son estafados de una manera tan perjudicial, de modo que casi nadie muestra compasión alguna ni con…» |
La Ética del Trabajo frente al Milagro Químico: El texto abre ligando la «sana razón» (gesunde Vernunfft) con la ley bíblica del Génesis («el trabajo honesto» / Arbeiten). Seckendorff y Buddeus fustigan la psicología del perezoso y del codicioso, explicando que buscar el enriquecimiento milagroso a través de un elíxir en el crisol atenta contra las leyes de la prudencia civil y de la moral cristiana, desestabilizando el orden del esfuerzo productivo ordinario.
La validación científica de la Transmutación (Verwandlungs-Kunst): Un detalle histórico gigantesco de esta página es que Seckendorff, definido aquí como un «varón sincero» (aufrichtiger Mann), valida plenamente la realidad física de la alquimia. Sostiene de forma categórica que no se debe dudar de la transmutación («nicht gänzlich in Zweiffel zuziehen») porque está respaldada por dos pilares indestructibles para la época: el testimonio legal de los príncipes soberanos y la experiencia propia de laboratorio («aus eigener Erfahrung») . Para los intelectuales de la Ilustración alemana, que el plomo o el mercurio se convirtieran en oro era un fenómeno metalúrgico verificado.
La paradoja macroeconómica de la escasez: Inmediatamente después de validar la ciencia, el autor asesta un golpe demoledor a su utilidad política: sentencia que utilizar la transmutación para enriquecer a un reino o «auxiliar al bien común» («dem gemeinen Wesen mit aufzuhelffen») es una soberana estupidez económica. Seckendorff coincide con la teoría de la inflación expuesta por Buddeus en las páginas 96-100: inyectar oro artificial masivo en las arcas del Estado no produce «bienestar común» (gemeinen Glückseeligkeit), sino que devalúa el patrón monetario, destruye el valor de cambio y paraliza el comercio exterior de la nación . De ahí nace la célebre y aforística frase del párrafo: «¡Y dónde hay menos oro que allí donde se le quiere fabricar!» («wo ist weniger Gold als wo man Gold machen will») .
La entrega de los Charlatanes al Verdugo (Scharff-Richter): El texto endurece la línea policial contra la segunda clase de alquimistas. Exige que los príncipes dejen de ser tolerantes con los sopladores de carbón clandestinos que estafan sumas masivas a la nobleza y a los burgueses, ordenando de manera taxativa que a estos «falsos artistas» (falsche Künstler) se les debe entregar en manos del verdugo o ejecutor real («dem Scharff-Richter untergeben») para que sufran la pena de la hoguera decretada por las leyes imperiales (página 137).
La falta de compasión social: Al cierre, la página describe un rasgo de la psicología social de la Alemania del Barroco: el desprecio colectivo hacia las víctimas de los fraudes químicos. Seckendorff lamenta que, a pesar de que el daño patrimonial a los inversores es enorme, el público común y las cortes jamás muestran «compasión alguna» (kein Mitleyden) hacia los nobles o burgueses arruinados. La sociedad de la época consideraba que si un hombre rico perdía su fortuna financiando a un charlatán, su ruina era el castigo merecido a su propia codicia y necedad, dejando la última línea del folio suspendida en mitad de esta amarga reflexión sobre la justicia popular.
| Untersuchung von der Alchemie. 141 | Investigación sobre la Alquimia. 141 |
| mit dem Betrogenen, noch Betrügern, zu haben pfleger. Es scheinet zwar, dieser Welt- berühmte Mann wolle gänzlich in Zweiffel zie- hen, ob man erlauben solle die Alchemie zu trei- ben, vornehmlich, weil mit der H. Schrifft und gesunden Vernunfft übereinkomme, es seye bes- ser sein Brod sich mit Arbeiten zu suchen, und so jemand diese von GOTT gesetzte Ordnung übertrette, der versuche GOTT, und stürze sich in die gröste Gefahr. Verwirfft also daher das- jenige, als eine eitele und leere Aussage, wann man will vorgeben, es würden diese Geheim- nusse nur denen zu theil, die GOTT recht forchten ihre Begierden wissen zu zähmen, und lassen alles auf die Ehre GOttes und wahren Nutzen des Nächsten ankommen. Wie weit aber diese Meinung der Alchemisten zuzulassen, und daß auch denen Gottlosen öffters die Wissenschaffe dieser Kunst nicht unverborgen sey, das haben wir oben schon erkläret. Im übrigen muß man den Unterscheid zwischen der wahren und fal- schen Alchemie allezeit wohl behalten. Dieje- nige, welche durch solche Kunst Reichthum su- chen, nur damit sie ihr Leben in Faullentzen kön- nen zubringen, die sündigen allerdings gar schwer. Die andern aber, die nur das Ver- borgene der Natur untersuchen, gehet diß nichts an. Doch ist aber auch dis gewiß, daß diese, die durch unmäßige Begierden reich zu werden, sich hintergehen lassen, nicht weniger eines grossen Verbrechens sich schuldig geben müssen. So ist auch in der That kein besserer Weg und Ma- | …«[compasión alguna ni con] el estafado, ni con los estafadores, como suele ser costumbre. Parece, en verdad, que este hombre mundialmente célebre [Seckendorff] quisiera poner del todo en duda si se debe permitir la práctica de la alquimia; principalmente porque concuerda con las Sagradas Escrituras y con la sana razón el que resulta mejor buscar el pan propio a través del trabajo, y si alguien quebranta este orden establecido por DIOS, tienta a DIOS y se arroja a sí mismo al mayor peligro. Rechaza, por tanto, como una declaración vana y vacía, el que se pretenda asegurar que estos secretos se conceden únicamente a aquellos que temen rectamente a DIOS, saben refrenar sus deseos y consagran todo a la gloria de DIOS y al verdadero beneficio del prójimo. Cuán lejos, sin embargo, se debe admitir esta opinión de los alquimistas, y que también a los impíos les es con gran frecuencia manifiesta la ciencia de este arte, es algo que ya arriba hemos aclarado. Por lo demás, se debe mantener en todo momento y con total claridad la distinción entre la verdadera y la falsa alquimia. Aquellos que a través de tal arte buscan la riqueza solo para poder pasar su vida en la ociosidad, pecan en verdad de manera muy grave. A los otros, en cambio, que únicamente investigan lo oculto de la naturaleza, esto no les atañe en absoluto. Con todo, también esto es una certeza: que aquellos que se dejan engañar por deseos desmedidos de enriquecerse, se hacen culpables de un delito no menor. Así pues, en la realidad material no existe mejor camino ni ma**[nera]…** |
La tentación contra el Orden Divino (Ordnung GOTTes): Buddeus resume la postura del cameralista Veit Ludwig von Seckendorff (páginas 138-140) . Explica que buscar el sustento de la vida a través de atajos milagrosos en el crisol, en lugar de recurrir al esfuerzo laborioso ordinario, constituye una «tentación contra Dios» («versuche GOTT») y un quebrantamiento del orden civil y providencial del mundo, lo que empuja inevitablemente a los hombres a la ruina material y espiritual.
La refutación del Exclusivismo Rosacruz: El autor ataca directamente el mito central de la hermandad Rosacruz y de la alquimia mística (visto en las páginas 60-62 y 90) . Los esoteristas sostenían que la Piedra Filosofal era una recompensa divina exclusiva para los hombres santos que «temen rectamente a Dios y saben refrenar sus deseos». Buddeus califica esta afirmación de «declaración vana y vacía» («eitele und leere Aussage»). Reitera su tesis de la página 95: las leyes de la naturaleza y los reactivos químicos del laboratorio operan de manera uniforme y mecánica bajo el entendimiento humano, demostrando la historia que también a los hombres «impíos» («Gottlosen») les fue manifiesta esta ciencia mediante el estudio constante, despojando a la química de cualquier monopolio místico o sectario .
El pecado de la ociosidad (Faullenzen): El fragmento consolida la distinción metodológica definitiva de la obra: La Falsa Alquimia: Es moralmente condenable y peca de forma grave («sündigen… gar schwer») porque está motivada por la codicia de obtener riquezas rápidas para «pasar la vida en la ociosidad» o la pereza («en Faullenzen zuzubringen»), lo que atenta contra el cameralismo y la productividad del Estado. La Verdadera Alquimia (La Química Pura): Es plenamente inocente y legítima porque su único motor intelectual es «investigar lo oculto de la naturaleza» («das Verborgene der Natur untersuchen»), un acto de Filosofía Natural bendecido por la razón.
La Corresponsabilidad Penal del Inversor (Grossen Verbrechens): Un aporte jurídico brillantísimo e innovador de Buddeus en esta página es la criminalización del inversor codicioso . El autor dictamina de forma categórica que los nobles o burgueses que se dejan engañar por los charlatanes debido a sus propios «deseos desmedidos de enriquecerse» («unmäßige Begierden reich zu werden») no deben ser vistos como víctimas inocentes dignas de lástima. El derecho y la moral ilustrada determinan que estos financistas «se hacen culpables de un delito no menor» («eines grossen Verbrechens sich schuldig geben müssen») . Al financiar laboratorios clandestinos sin control fiscal con la meta egoísta de multiplicar su capital al margen del comercio ordinario, estos hombres alimentan la delincuencia de los farsantes y sabotean la estabilidad financiera de la república.
| 142. Joh. Franc. Buddei | 142. Joh. Franc. Buddei |
| nier, diesen Betrügereyen und daraus entstehenden grossen Gefahr, zu entgehen, als wenn man diese böse Begierde nach Reichthum, durch wahren Glauben an Christum, an undeyfftiges Gebet unterdrücket, und ein jeder mit dem Seinigen sich begnügen lasset. §. 37. Nun ist noch übrig die letzte Sorte der Alchemisten, und zwar derjenigen, die nicht so wohl aus bösen Vorsatz sich zu dieser Kunst appliciren, als daß es ihnen an genugsamer Wissenschafft hierzu fehlet, und daher ihre Güter verschlaudern, und sich an den elendesten Bettelstab selbsten bringen. Diese, ob man sie schon nicht so, wie die Betrüger anzusehen hat, weilen sie andere zu beleidigen, keinen Vorsatz hegen; so muß man ihnen ihr Vorhaben doch nicht angehen lassen, sintemalen einer Republique gar viel daran gelegen, wenn die Bürger ihre Güter wohl verwalten. Dann gleichwie die mit Bürgerlicher Klugheit Wohlunterrichtete glauben, daß ein grosses zu der äusserlichen Glückseeligkeit eines gemeinen Wesens mit beytrage, wenn desselben Bürger mit Gütern also versehen, daß sie ehrlich damit fortbringen können; so sind hingegen die Bettler, und in äusserster Noth steckende Bürger einer Republique mehr eine Last, als ein Nutzen. Derowegen wenn man auf keine andere Art dieser unzeitigen Curiosität wird begegnen können, auch die damit angesteckte keiner heylsamen Warnung wollen Gehör geben, so ist nichts anderes zu thun übrig, als daß man sie mit einer schärf- | …nera de escapar a estas estafas y al gran peligro que de ellas emana, sino es aplastando este perverso deseo de riqueza mediante la verdadera fe en Cristo, una oración incesante y permitiendo que cada uno se contente con lo suyo. §. 37. Resta ahora por tratar la última clase de alquimistas, a saber, la de aquellos que se entregan a este arte no tanto por una mala intención, sino porque carecen de la ciencia suficiente para ello, y por ende dilapidan sus bienes patrimoniales, conduciéndose a sí mismos a la más miserable mendicidad. A estos, aun cuando no se les debe considerar de la misma manera que a los estafadores —por cuanto no albergan la intención de perjudicar a los demás—, no se les debe permitir, sin embargo, continuar con su propósito; puesto que a una república le importa en gran manera que sus ciudadanos administren bien sus bienes. Pues así como aquellos que están bien instruidos en la prudencia civil creen que contribuye en gran medida a la prosperidad exterior de un Estado el que sus ciudadanos dispongan de bienes suficientes para sustentarse con honestidad; por el contrario, los mendigos y los ciudadanos sumidos en la más extrema necesidad constituyen para una república más una carga que una utilidad. Por lo tanto, si no se puede salir al paso de esta intempestiva curiosidad de ninguna otra manera, y los contagiados por ella no quieren prestar oído a ninguna advertencia saludable, no queda otra cosa por hacer sino [detenerlos] con una severa… |
El remedio moral contra la especulación financiera: El fragmento abre completando la solemne conclusión del §. 36 (iniciado en la página 141). Buddeus, fiel a su trasfondo como teólogo pietista, sentencia que el único blindaje definitivo contra las estafas de los laboratorios y el «gran peligro» (grossen Gefahr) de la burbuja del oro es ético e interior: el desapego estoico de las riquezas rápidas y el «contentarse con lo suyo» («mit dem Seinigen sich begnügen»), un llamado a la estabilidad frente al ansia del enriquecimiento especulativo.
La tercera clase de Alquimistas (Los Ineptos Arruinados): En el §. 37, el autor pasa balance al último grupo de laboratorios de su tipología social (diseñada en la página 88): los operadores honestos que carecen de la «ciencia suficiente» (genugsamer Wissenschaft) . No eran criminales ni estafadores que buscaran engañar al prójimo; eran burgueses, médicos o nobles curiosos que, obsesionados por la literatura hermética, operaban mal los hornos, quemando sus fortunas en carbones y reactivos inútiles hasta quedar reducidos a la «miserable mendicidad» («elendesten Bettelstab») .
El control patrimonial del Estado Cameralista: Buddeus formula una de las tesis más potentes de la ciencia de la administración (Polizeywissenschaft) del siglo XVIII: el Estado tiene el derecho y la obligación de intervenir las finanzas privadas para evitar la quiebra de sus ciudadanos . Sentencia que a una república o principado «le importa en gran manera que sus ciudadanos administren bien sus bienes» («ihre Güter wohl verwalten»), un axioma que rompía con el concepto moderno de propiedad privada absoluta .
La paradoja del Ciudadano Carga frente al Ciudadano Útil: El autor desarrolla un frío y pragmático análisis macroeconómico sobre la fuerza laboral y productiva:
- El Ciudadano Sostenible: Aquel que posee bienes y tierras suficientes para «sustentarse con honestidad» («sich ehrlich… fortbringen») aporta estabilidad fiscal y consume, generando la «prosperidad exterior del Estado» («äusserlichen Glückseeligkeit eines gemeinen Wesens») .
- El Alquimista Arruinado: Al caer en la indigencia por culpa de su mala praxis en el crisol, los «mendigos» (Bettler) y los súbditos sumidos en la indigencia extrema se transforman automáticamente en «una carga más que una utilidad» («mehr eine Last, als ein Nutzen») para las instituciones de caridad y el erario público del reino .
La cuarentena a la «Curiosidad Intempestiva»: Al cierre, el texto califica la obsesión por el laboratorio químico mal ejecutado como una «curiosidad intempestiva» («unzeitigen Curiosität») . Buddeus dictamina que cuando un ciudadano ha sido «contagiado» por esta obsesión y se niega a escuchar las «advertencias saludables» de sus familiares o de los boticarios oficiales, el gobierno civil debe abandonar la persuasión moral para aplicar mecanismos policiales de control coercitivo . La página se corta de forma abrupta justo cuando el autor se dispone a detallar la «severa» (scharff[en]) medida legal (como la tutela judicial de bienes, la inhabilitación civil o el internamiento) que el Magistrado debe ejecutar para salvar el patrimonio de la familia antes de que los hornos consuman hasta el último centavo, un broche de total racionalidad cameralista para el primer tomo de la colección.
| Untersuchung von der Alchemie. 143 | Investigación sobre la Alquimia. 143 |
| schärffern Anthung im Zaum halte und sie end- lich lerne klug werden. Und wenn auch mit sol- cher Fürsten und grosse Herren solten behafftet seyn, so mögen sich ihre Räthe angelegen seyn las- sen, dieselben mit klugen und nachdrücklichen Vorstellungen zu besserer Meinung zu bringen. Es werden aber um so viel desto leichter mit die- sen Gifft die Gemüther der grossen Herren infi- ciret, je mehr sie, wie sie glauben, in allen Stü- cken bessere Gelegenheit darzu haben können; und die falschen Alchemisten oder Betrüger ihre Gunst gar sehr zu gewinnen wissen. Alleine sol- che Fürsten sündigen um so viel mehr schwerer, je mehr ihnen oblieget, ihre Sinnen und Ge- dancken nur allein auf die sorgfältige gute Ver- waltung ihres gemeinen Wesens zu richten. Man pfleget insgemein als ein Exempel den Kayser RVDOLPH II. anzuführen, von welchem Daniel Fremita meldet: (e) Dann er hat sich selbst hinter die Untersuchung Chemischer Dinge gemachet, hat Uhren helffen zusam- men richten, und sich wider die Reputation ei- nes Fürsten vom Kayserlichen Thron auf den Werckstuhl begeben. Und dieses geschabe nicht nur einmal, oder daß seiner schmeich- lenden Thorheit, die auf dem Fehler Mensch- licher Curiosität beruhete, möchte ein Genüge geleistet werden, sondern er legte sich so sehr auf fremde Dinge, daß er solche der ganzen Verwaltung des Reichs vorzog, und diese dergestalt an Nagel hieng, daß man hätte (e) in Itinere Germ. p. 385. opp. conjunctim editorum. | …[no queda otra cosa por hacer sino detenerlos] con una severa amonestación para mantenerlos bajo control y que, finalmente, aprendan a ser prudentes. Y si incluso los príncipes y los grandes señores estuvieran contagiados por este mal, sus consejeros deberían tomar a su cargo el asunto de reconducirlos mediante representaciones sabias y enérgicas hacia una mejor opinión. Resulta, en verdad, muchísimo más fácil que los ánimos de los grandes señores se vean infectados por este veneno, cuanto más creen ellos que disponen de una mejor oportunidad para ello en todos los aspectos; sabiendo los falsos alquimistas o estafadores ganarse muy bien el favor de estos gobernantes. Sin embargo, tales príncipes pecan de una manera tanto más grave cuanto más les corresponde a ellos orientar sus sentidos y pensamientos única y exclusivamente hacia la cuidadosa y buena administración de su bien común. Se suele, por lo general, citar como ejemplo al emperador Rodolfo II (Rudolph II.), sobre el cual reporta Daniel Fremita [Daniel Hermite]: (e) «Pues él mismo se colocó detrás de la investigación de los asuntos químicos, mandó que le ayudaran a componer relojes y, en contra de la reputación de un príncipe, descendió del trono imperial para sentarse en el banco de trabajo de los artesanos. Y esto no sucedió una sola vez, ni tampoco se le pudo dar cumplimiento pleno a su aduladora necedad, la cual se fundaba en el error de la curiosidad humana; sino que se entregó tanto a estos asuntos ajenos que los prefirió por encima de toda la administración del Imperio, colgando esta última de tal modo en un clavo, que se habría tenido que [creer]…» (e) en Itinere Germ. p. 385. opp. conjunctim editorum.[127] |
La obligación de los Consejeros Reales (Räthe): El fragmento abre completando la directriz de la página 142. Tras exigir que el gobierno tutele los bienes de los burgueses que se arruinan en los laboratorios, Buddeus aborda el caso más complejo: cuando es el propio Rey o Príncipe Soberano quien padece la obsesión por la alquimia. Sostiene que en tales escenarios límite, los consejeros de Estado («ihre Räthe») tienen la obligación legal de intervenir y presentar «representaciones sabias y enérgicas» («klugen und nachdrücklichen Vorstellungen») para frenar los gastos del monarca, asumiendo la defensa de la estabilidad fiscal del erario público.
El «Veneno» Alquímico en las Cortes (Gifft): El autor define la literatura de la transmutación como un «veneno» («Gifft») que infecta con extrema facilidad las cortes europeas . Los príncipes, al disponer de laboratorios monumentales, recursos ilimitados y estar rodeados de aduladores, eran las víctimas perfectas para los estafadores («Betrüger»), quienes sabían ganarse su favor prometiéndoles elíxires para multiplicar las reservas monetarias del reino . Buddeus condena políticamente a estos monarcas, dictaminando que cometen un grave pecado de gestión pública al desviar sus mentes de lo que es su única obligación constitucional: «la cuidadosa y buena administración de su bien común» («sorgfältige gute Verwaltung ihres gemeinen Wesens»).
| 144. Joh. Franc. Buddei | 144. Joh. Franc. Buddei |
| glauben mögen, er dencke nicht einmal an seine Kayserliche Würde. Ich weiß zwar wohl, daß einige auf den EREMITAM übel zu sprechen seyn, insonderheit JOH. HENRICVS BOECLERVS, (f) welcher ihm vorwirfft, als hätte er auf seiner Reise in Teutschland sich nichts anders vorgenommen, als die Fehler der Höfe durchzuziehen, hingegen das, was merckwürdig, zu verschweigen. Allein was RVDOLPHVM anlanget, so ist die Sach so bekannt, und von jedermann bekräfftigter, daß man glauben darff, EREMITA habe hierinnen gar nichts wider die Wahrheit gesprochen. BOHVSLAVS BALBINVS, ob er schon diesen Kayser sehr rühmet, so kan er doch nicht verheelen, daß derselbe die Liebe zur Alchemie nicht eher als mit dem Leben geendet. (g) Und wann er zugleich die grosse Unkosten, die er darauf gewendet, will benennen, so sagt er: Was die Oefen der Chemicorum vor Gold verzehret, ist nicht auszusprechen, und mögen die Leser es selbstent aus der Curiosität und Pracht dieses Fürstens, aus der Menge Goldes, aus der grossen Anzahl der gegenwärtigen Chemisten, die sich auf zwanzig erstrecket, aus seiner unaufhörlichen Arbeit (sintemalen er gleich bey Anfang seiner Regierung, biß zu der letzten Lebens-Zeit, die Chemie und Hoffnung Gold zu machen, nicht fahren lassen) (f) de Peregrinatione Germanini Cæsaris p. m. 16. (g) in Miscellaneis Historicis Regni Bohemiæ Dec. I. lib. I. cap. XXXV. | …«[se habría tenido que] creer que él ya ni siquiera pensaba en su Dignidad Imperial». Yo sé bien, por cierto, que algunos hablan mal de este Eremitam [Daniel Hermite], en particular Johann Heinrich Boecler (f), quien le reprocha que en su viaje por Alemania no se propuso ninguna otra cosa más que criticar los errores de las cortes y, por el contrario, silenciar aquello que era digno de elogio. Mas en lo que respecta a Rodolfo (Rvdolphvm), el asunto es tan conocido y ha sido confirmado por tantas personas, que bien se puede creer que Eremita no ha dicho en absoluto nada en contra de la verdad. El mismísimo Bohuslavs Balbinvs [Bohuslav Balbín], aun cuando alaba enormemente a este Emperador, no puede ocultar que este último no puso fin a su amor por la alquimia sino con su propia vida (g). And y cuando él quiere nombrar al mismo tiempo los enormes costes que invirtió en ella, dice lo siguiente: «Lo que consumieron los hornos de los químicos en lugar de oro es inexpresable, y los lectores lo pueden conjeturar por sí mismos a partir de la curiosidad y la fastuosidad de este Príncipe, de la masa de oro, de la gran cantidad de químicos allí presentes, los cuales se extendían hasta veinte, y a partir de su incesante trabajo (por cuanto él, desde el inicio mismo de su gobierno hasta el último tiempo de su vida, jamás abandonó la química ni la esperanza de hacer oro)»… (f) de Peregrinatione Germanini Caesaris p. m. 16.[128] (g) in Miscellaneis Historicis Regni Bohemiae Dec. I. lib. I. cap. XXXV.[129] |
El debate sobre la imparcialidad de Daniel Hermite: Buddeus introduce un agudo careo metodológico entre historiadores. Menciona que el célebre profesor luterano Johann Heinrich Boecler (1611–1672) (nota f) acusaba al diplomático Daniel Hermite (Eremitam) de sesgo político, afirmando que sus crónicas sobre Prusia y Austria eran meros panfletos satíricos destinados exclusivamente a cazar los «errores de las cortes» («Fehler der Höfe») . Sin embargo, Buddeus valida el testimonio de Hermite sobre el emperador Rodolfo II, argumentando que el abandono de sus funciones imperiales era un hecho «confirmado por todas las fuentes» de la época.
Bohuslav Balbín y las Crónicas de Bohemia: Para blindar la veracidad del relato, el autor recurre a una fuente de indiscutible lealtad a los Habsburgo: la nota (g) del jesuita, historiador y patriota checo Bohuslav Balbín (Bohuslavs Balbinvs, 1621–1688), citando su monumental obra Miscellanea Historica Regni Bohemiae. Balbín adoraba la figura de Rodolfo II por haber convertido a Praga en la capital cultural del continente; no obstante, actuando como un cronista honesto, confiesa de forma abierta que el monarca padeció una adicción incurable por los crisoles que «no terminó sino con su propia vida» .
El balance cameralista de la quimera del oro: El núcleo del fragmento encierra una amarga ironía económica y fiscal de corte cameralista: «Lo que consumieron los hornos de los químicos en lugar de oro es inexpresable» («Was die Oefen der Chemicorum vor Gold verzehret, ist nicht auszusprechen») . Balbín y Buddeus demuestran el colapso de la utopía de la transmutación cortesana. Los alquimistas prometían multiplicar las reservas del tesoro nacional, pero en la realidad material del Estado absoluto, para alimentar la «esperanza de hacer oro» («Hoffnung Gold zu machen»), el emperador invirtió y evaporó sumas incalculables de oro auténtico preexistente extraído de los impuestos de los ciudadanos, financiando a una legión de sopladores extranjeros mientras el aparato político y militar del Sacro Imperio se hundía en el abandono institucional.
| Untersuchung von der Alchemie. 145 | Investigación sobre la Alquimia. 145 |
| sen) leicht abnehmen. So ist auch daraus zu schlüssen, daß da er die Hoffnung Gold zu machen, niemals fahren lassen, er zu der Vollkommenheit dieser Kunst nicht gelanget sey, obwohlen einige solches behaupten wollen, wie es mit mehrern CHRISTIAN FRANCISCVS PAVLLINI in dem von uns oben angeführten Brief erkläret. (h) Übrigens wenn ein Herr nur Maaß und Ziel hält in seiner Curiosität, und das Verborgene der Natur durch die Chemie also zu untersucken sich vornimmt, daß er dabey nichts unterlässt, was zur Regierung seines Reichs gehöret, so ist er nicht nur nicht zu tadeln, sondern vielmehr sehr hoch zu rühmen. Also hat JOHANNES, Chur-Fürsten zu Brandenburg, FRIDERICI I. Sohn, ein Herr von trefflichem Verstand, und grosser Lieb zu denen freyen Künsten, die ehrliche und freye Ruhe, die er in Erkundigung natürlicher Dinge suchte, und sich damit belustigte, der Churfürstlichen Würde weit vorgezogen, solche seinem Bruder FRIDERICO überlassen, er für sich selbsten aber sein Leben in höchster Ruhe und Betrachtung der Wercke GOttes und derselben Bewunderung zugebracht. Welches dann Ursach gegeben, daß man ihm den Zunahmen eines Alchemisten gegeben, wie der hochzuschätzende PHILIPP JACOB SPENER bezeiget. (i) So urtheilet auch von ihme gar wohl der berühmte CHRI- (h) ap. CL. TENZELIVS in Colloqv. menstr. A. 1692. pag. 433. (i) Syllog. Histor. Geneal. pag. 423. | …«[lo pueden conjeturar] fácilmente. De igual modo, se debe concluir de ello que, dado que jamás abandonó la esperanza de hacer oro, tampoco llegó jamás a la perfección de este arte; aun cuando algunos pretendan afirmar tal cosa, tal como lo aclara Christianus Franciscus Paullini con más detalles en la carta que ya arriba hemos citado». (h) Por lo demás, si un soberano mantiene la medida y el límite en su curiosidad, y se propone investigar lo oculto de la naturaleza a través de la química de tal modo que con ello no descuide nada de lo que pertenece al gobierno de su Estado, este no solo no debe ser censurado, sino por el contrario muy altamente elogiado. Así, Johannes, elector de Brandeburgo e hijo de Federico I —un señor de excelente entendimiento y gran amor hacia las artes liberales—, prefirió con mucho la paz honesta y libre que buscaba en el conocimiento de las cosas naturales (y con la cual se deleitaba) por encima de la dignidad electoral; cediendo esta a su hermano Federico, mientras que él pasó su vida en la más alta tranquilidad y en la contemplación de las obras de DIOS y en la admiración de las mismas. Lo cual dio pie a que se le otorgara el sobrenombre de un Alquimista, tal como lo testifica el muy estimado Philipp Jacob Spener (i). De igual modo juzga sobre él, muy acertadamente, el célebre… (h) ap. CL. TENZELIVS in Colloqu. menstr. A. 1692. pag. 433.[130] (i) Syllog. Histor. Geneal. pag. 423.[131] |
La regla de oro del Cameralismo: Medida y Límite (Maaß und Ziel): Buddeus dicta la máxima directriz política de su obra: la investigación de la naturaleza a través de la química es una actividad digna de un rey, siempre y cuando el soberano «mantenga la medida y el límite» («Maaß und Ziel hält») y jamás descuide los asuntos de Estado y la administración de sus súbditos . Cuando la ciencia se cultiva con este equilibrio, el gobernante merece el «más alto elogio» (sehr hoch zu rühmen).
Juan el Alquimista (Johannes, Chur-Fürst zu Brandenburg): El gran modelo histórico de este equilibrio es el margrave Juan de Brandeburgo-Kulmbach (1406–1464), conocido en los libros de historia precisamente como Johann der Alchemist (Juan el Alquimista). Juan era el hijo primogénito del elector Federico I de Brandeburgo y poseía un «excelente entendimiento» (trefflichem Verstand). A diferencia de Rodolfo II, que retuvo el trono descuidando el imperio, Juan de Brandeburgo ejecutó un acto de inmensa madurez política y estoica: renunció voluntariamente a sus derechos de sucesión al trono y cedió la dignidad electoral a su hermano menor (Federico II), con el único fin de retirarse a sus castillos de Franconia a estudiar la mineralurgia, la botánica y los laboratorios en «honesta y freye Ruhe» (honesta y libre tranquilidad) .
Philipp Jacob Spener y la validación Pietista: Para bendecir definitivamente esta figura, Buddeus recurre en la nota (i) a la máxima autoridad espiritual de la Alemania de su tiempo: el teólogo Philipp Jacob Spener (1635–1705), el mismísimo padre del Pietismo luterano. Spener, en su obra Sylloge Historico-Genealogica, defendía la memoria de Juan el Alquimista explicando que su encierro en los laboratorios no era un acto de codicia material, sino una forma excelsa de oración y devoción: una «contemplación y admiración de las obras de Dios» («Betrachtung der Wercke GOTTes»). Con este aval teológico de primer orden, Buddeus cierra el primer tomo del Deutsches Theatrum Chemicum, demostrando que la verdadera alquimia, despojada de la avaricia del dinero rápido, es una rama legítima, pía e inocente de la Filosofía Natural que honra al Creador y engrandece el espíritu humano.
| 146 | Joh. Franc. Buddei Untersuchung &c. | 146. Investigación del señor D. Joh. Franc. Buddeus, etc. |
| CHRISTOPH BECKMANN (k) daß man ihme nicht verargen könne, daß er sich mit solcher Kunst belustigte, als von welcher man glaubet, sie begreiffe einen grossen Theil der Weisheit Salomonis in sich, wie denn auch noch mehr grosse Herren sich derselben sehr beflissen, und unter andern JACOB Marggraff zu Baden, Kayser RVDOLPHVS II. &c. Wir wollen aber hier stille stehen, und GOTT Fußfällig bitten, er wolle allen und jeden ein solch Gemüth geben, daß sie mit Untersuchen natürlicher Geheimnüsse sich also erweisen mögen, damit alles zu Göttlichen Ehren, und anderer, wie auch ihrer eigenen Glückseeligkeit, möge ausschlagen. E N D E Herrn D. JOH. FRANCISC. BVDDEI, Historisch- und Politischen Untersuchung von der Alchemie. Anno 1727. d. 7. Septembr. (k) de Peregrinatione Germanini Cæsaris p. m. 16. (Nota: El impresor repite por error la misma nota al pie de la página anterior en lugar de la obra de Beckmann). | …«**[So]bre él [juzga también, muy acertadamente, el célebre] Christoph Beckmann (k): que a él no se le puede tomar a mal el hecho de que se deleitara con semejante arte; por cuanto se cree de este que encierra en sí una gran parte de la sabiduría de Salomón; tal como también muchos otros grandes señores se dedicaron con gran esmero a ella, y entre otros, Jacobo, margrave de Baden, el emperador Rodolfo II, etc.». Nosotros, sin embargo, queremos detenernos aquí, y rogar a DIOS de rodillas que se digne otorgar a todos y cada uno un ánimo tal que, al investigar los secretos naturales, procuren conducirse de tal manera que todo resulte para la gloria divina, y para la felicidad tanto de los demás como de la suya propia. E N D E de la Investigación Histórica y Política de la Alquimia del señor D. Joh. Francisc. Buddeus. Año 1727, el día 7 de septiembre. Georg… (k) de Cognominib. Princ. Cap. I. §. XI.[132] |
Christoph Beckmann y la Sabiduría de Salomón: El texto abre concluyendo la cita de la página anterior en boca del erudito Christoph Beckmann (1641–1717) (nota k), en su tratado sobre los epítetos y sobrenombres de los príncipes (De cognominibus principum) . Beckmann justificaba legal y moralmente que el margrave Juan de Brandeburgo prefiriera los crisoles a la corona electoral, argumentando que la verdadera alquimia —la Filosofía Natural— encerraba la «sabiduría de Salomón» («Weißheit Salomonis»). En la tradición hermética y bíblica, el rey Salomón era considerado el alquimista supremo por excelencia, habiendo recibido de Dios el conocimiento de las virtudes ocultas de todas las plantas, minerales y piedras del mundo. Estudiar los metales no era, por tanto, una degradación, sino una imitación de la realeza más pía y culta del Antiguo Testamento.
La mención a Jacobo de Baden (Jacob Marggraff zu Baden): Beckmann y Buddeus suman a la lista de gobernantes virtuosos al margrave Jacobo III de Baden-Hachberg (1562–1590) . Jacobo fue un príncipe de una inmensa curiosidad intelectual barroca; fundó laboratorios médicos espagíricos en su corte de Emmendingen y contrató a químicos paracelsianos para reformar las boticas de su territorio, sirviendo de contraejemplo positivo frente a los desmanes presupuestarios de Rodolfo II.
La solemne Oración Pietista Final: Buddeus, actuando en su faceta de célebre profesor de teología moral luterana, pone punto final a su investigación con una oración de rodillas (fußfällig bitten) dirigida al Creador . Fiel al espíritu de la Ilustración moderada, el autor no pide la prohibición de la ciencia ni la destrucción de los frascos, sino un cambio ético en el ánimo de los hombres. Ruega que la futura investigación de los «secretos naturales» («Untersuchen natürlicher Geheimnüsse») quede despojada para siempre de la codicia del oro fácil y de la charlatanería criminal, subordinando el avance tecnológico a tres fines supremos e indivisibles: la gloria de Dios (Göttlichen Ehren), el beneficio y felicidad del prójimo (anderer… Glückseeligkeit) y la realización espiritual del propio científico.
[1] Astorri, Paolo, “The Engagement of the Lutheran Theologians with Contract Law: Principles and Literature”, en Lutheran Theology and Contract Law in Early Modern Germany (ca. 1520-1720), Brill, Verlag Ferdinand Schöningh, 2019, cap. 3, 47–110.
[2] Astorri, Paolo, Lutheran Theology and Contract Law in Early Modern Germany (ca. 1520-1720) Brill U Schoningh, Law and Religion in the Early Modern Period / Recht und Religion in der Frühen Neuzeit, 1, 2019. Auflage, Paderborn, 2019. Frietsch, Ute, “Alchemy and the Early Modern University: An Introduction”, Ambix, 68(2–3) (2021), especialmente: 119–134. Baud, Jean-Pierre, Le Procès de l’alchimie : introduction à la légalité scientifique, Cerdic-publications, Strasbourg, 1983. Stolzenburg, A.F., Die Theologie des Joh. Franc. Buddeus und des Chr. Matth. Pfaff, Berlín, 1926, 236-58; Aland, K., «Buddeus, Johann Franz», en Neue Deutsche Biographie 2 (1955), 715 (http://www.deutsche-biographie.de/pnd11851685X.html); Pältz, E.H. «Buddeus (Budde), Johann Franz», en Theologische Realenzyklopädie, VII (1981), 316-7; Sparn, W., «Budde», en Lexikon für Theologie und Kirche, 2 (1993), 755-6; Koch, E., «Buddeus, Johann Franz», en Religion Past and Present, II (2007), 248. Para la teología de Buddeus, véase Nüssel, F., Bund und Versöhnung. Zur Begründung der Dogmatik bei Johann Franz Buddeus, Gotinga, Vandenhoeck & Ruprecht, 1996.
[3] Johann Arndt (§ 18): Famoso teólogo y escritor ascético luterano (1555–1621), pionero del pietismo. Muchos eruditos de la época debatían si su lenguaje místico y su concepto de «renovación interior» provenían de un conocimiento real de la Piedra o si era una metáfora puramente espiritual. Gilly, Carlos, Johann Arndt und die “dritte Reformation“ im Zeichen des Paracelsus, in: Nova Acta Paracelsica, NF 11 (1997), 60-77; ‘Hermes oder Luther. ‘Der philosophische Hintergrund von Johann Arndts Frühschrift „De antiqua philosophia et divina veterum Magorum Sapientia recuperanda“’, in Frömmigkeit oder Theologie. Johann Arndt und die “Vier Bücher vom wahren Christentum”, herausgegeen von Hans Otto & Hans Schneider (Studien zur Kirchengeschichte Niedersachsens 40), Hannover, V&R unipress, 2007, 163-199. ‘Hermész vagy Luther? Johann Arndt De antiqua philosophia et divina Magorum Sapientia recuperanda címü orációja nyomában’, in: Johann Arndt az ösi filozófiáról (Fiatal Filológusok Füzetei, korai újkor 3), Szeged 2003, 37-89.
[4] Se refiere a las “Extravagantes comunes”, o “Extravagantes del Papa Juan XIII” (Extravagantes Iohannis XXII). Johannes XXII., Papst,Extravagantes XX. Ioannis vigesimisecundi, innumeris penè mendis recens purgatae, vt ex aliorum codicum collatione facile constabit, Et praeter ea, quae prior continebat, addidit Jacobus Fontanus, … nunc Scholia quaedam breviter annotantia, quae vix longis commentarijs videbantur posse explicari …, Lugduni, a Porta, 1580.
[5] Delrío, Martín Antonio, Disquisitionum Magicarvm Libri Sex, [Oberursel], König,Vol. 1,1606, 191: «En cuarto lugar. De todo esto queda claro que es óptima la ley (que dicen que es de Inglaterra) según la cual a nadie le está permitido, sin permiso del Príncipe y bajo pena de muerte, practicar la alquimia; ley que convendría que se promulgara también en otros lugares. Pues, de ese modo, el Príncipe puede permitir tales prácticas con un criterio de selección, tras considerar las circunstancias antes descritas: ya que él mismo deberá rendir cuentas a Dios, si las permite de manera temeraria e indiscriminada, por los daños que de allí se originen. En tal caso, también cesarían la mayor parte de los peligros que hemos mencionado». Texto original: “Quartò. Ex his omnibus patet, optimam esse, (quam aiunt Angliæ) legem , ne cui sine permissu Principis , sub pœna capitis, liceat alchimicam exercere. quam legem expediret etiam alibi ferri. Nam tunc cum delectu Princeps talia potest permittere, consideratis circumstantiis prædictis : ipsi enim reddenda Deo ratio : si temerè permittat & promiscuè : damnorum inde ortorum. Tunc etiam cessarent pericula pleraque quæ diximus”.
[6] Daniel Georg Morhof (1639–1691) fue un reputado políglota y profesor de la Universidad de Kiel, cuyo tratado De metallorum transmutatione ad virum celeberrimum Joelem Langelottum defendía la posibilidad histórica y científica de la transmutación basándose en rigurosos testimonios de la época. Morhof, Daniel Georg, D. G. Morhofi De Metallorum Transmutatione ad Virum Nobilissimum & Amplissimum Joelem Langelottum, Serenissimi Principis Cimbrici Archiatrum Celeberrimum Epistola, Hamburgi, Schultz u.a., 1673, 124: «…bajo la multiplicación del oro y de la plata hubiera sido prohibida. Pero esto es un error. Pues este es el sentido de dicha ley (la cual se encuentra escrita en lengua inglesa en el libro de estatutos de Poulton): que no deben mezclarse otros metales con el oro y la plata; pues por «multiplicación» se entiende aquí esto, tal como lo indican las palabras mismas de la ley. Y completamente necia habría sido la prohibición de la multiplicación química. También merece ser mencionado aquí que, movido principalmente por esta historia, Enrique IV, rey de Inglaterra, publicó cuatro edictos dirigidos a todos los nobles, soldados, doctores, profesores y sacerdotes, en los cuales los exhortaba a encontrar la preparación de la Piedra Filosofal, o a que, si alguno conocía ese arcano, se lo revelara: para que así la República pudiera librarse de la carga de la deuda pública. Y concretamente con los sacerdotes usó este ingenioso argumento: que, dado que son tan dichosos transustanciando el pan y el vino en el cuerpo y la sangre de Cristo, también podrían fácilmente convertir un metal innoble en uno más noble. Pero todo el asunto fue en vano, y nadie…». Original: 124
sub multiplicatione auri & argenti indicta fuerit, Sed is error est. Is enim hujus legis (quæ Anglicâ lingua scripta in libro statutorum Poultoni invenitur) sensus est: non esse miscenda cum auro & argento alia metalla: id enim per multiplicationem hîc intelligitur, quod ipsa legis verba innuunt. Ac stulta omninò fuisset multiplicationis Chemicæ prohibitio. Id quoque referri hîc meretur, istâ historiâ præcipuè motum Henricum IV. Regem Angliæ quatuor edicta publicasse ad omnes nobiles, milites, Doctores, Professores, Sacerdotes, quibus eos adhortatur, ut Lapidis Philosophici præparationem inveniant, aut si quis sciat arcanum illud, revelet sibi: quo æris alieni onere liberari Respublica possit. Speciatim verò ad Sacerdotes lepidâ hâc ratione usus est: quod, cum sint adeò felices in pane & vino in corpus & sanguinem Christi transubstantiandis, facilè etiam ignobilius metallum in nobilius convertere possint. Sed frustra res omnis fuit, ac nemo com-…”
[7] Pettus, John, Fodinæ regales, or, The history, laws, and places of the chief mines and mineral works in England, Wales, and the English pale in Ireland as also of the mint and mony : with a clavis explaining some difficult words relating to mines, &c. / by Sir John Pettus, Knight, London, Printed by H.L. & R.B. for Thomas Basset, 1670. CHAP. XXVII. Of Artificial Metals and Money, 43: «El modo de adulterar y sofisticar metales y monedas es un arte que pertenece a la alquimia, y no es propiamente el tema de esta historia. Sin embargo, en vista de que mediante los artificios de dicho arte nuestra moneda principal y de ley es adulterada —al quedar el metal más vil tan revestido o teñido que engaña a la vista, o tan curiosamente entremezclado con metales más viles u otros ingredientes que incluso los juicios de los artistas menos experimentados quedan también engañados (especialmente cuando ni el tacto ni el fuego, sino únicamente el peso, pueden distinguirlos de los metales mejores)—, se hace necesario disponer de algunos remedios contra tales imposturas. Y parece ser que estas sutilezas ya se practicaban en épocas pasadas; pues encontramos en los Estatutos de Poulton, en el año 5 de Enrique IV, capítulo 24, estas palabras: “Asimismo, se ordena y establece que de aquí en adelante nadie acostumbre a multiplicar oro o plata, ni use el oficio de la multiplicación, y si alguno hiciera lo mismo, incurrirá en la pena de felonía en este caso”. Ahora bien, eso que este estatuto llama multiplicar y multiplicación consiste ya sea en falsificar metales, en añadir mayor aleación de la que permite la ley, o bien en recortar o disminuir de otro modo su debido peso y proporciones; y este estatuto surtió tan buen efecto que nuestros registros no vuelven a hacer mención…» Original: “THe Manner of Adulterating and Sophisticating Me∣tals and Moneys, is an Art belonging to Alchimy, and not properly the subject of this History. But in re∣spect that by the Artifices of that Art our Staple and Stan∣dard Coyn is abused, the baser Metal being so overlaid or tincturd, that the Eye is deceived, or so curiouslie in∣termixed with baser Metal, or other Ingredients, that the very Judgments of lesser Artists are also deceived, (especiallie when neither Touch nor Fire, (only weight) can distinguish them from better Metals) it is necessarie to have some remedies against such Impostures: And it seems there were of these subtilties practised in former Ages; for we finde in Poultons Statutes, 5 of Hen. 4. cap. 24. these words, Item, It is ordained and established, that none from henceforth shall use to multiply Gold or Silver, nor use the craft of Multiplication, and if any the same do, that he incur the Penaltie of Felony in this case: Now that which this Statute calls Multiplying and Multiplication, is either by counterfeiting Metals, or adding greater Allay then the Standard allows, or by clipping, or otherwise les∣sening their due weight and proportions, and this Statute had so good effect, that our Records take no more notice”.
[8] Pasch, Georg, Georgii Paschii Schediasma de curiosis huius seculi inventis, quorum accuratiori cultui facem praetulit antiquitas, Kiloni, Riechel, 1695. Aquí está usando la edición de Lipsiae, Grossius, 1700, 331-332: §. X. Hæc χρυσοποίησις [chrysopoiesis], quam Lullius sub Edoardo I. (vel ut alii volunt III. hujus nominis) Anglorum Rege feliciter exercuit, movit postea Henricum IV. ejusdem Regni Antistitem, ut quatuor Edicta publicaret, quibus omnes & singulos incolas hortatus est præparando Lapidi Philosophico operam darent, quo ære alieno exire posset Respublica. Ubi inter alia lepida illa Sacerdotes ad prosequendum Chrysofœiæ studium impellens ratio notanda, quod nimirum, cum sint adeo felices in pane & vino in corpus & sanguinem Christi transubstantiandis, facile etiam ignobilius metallum in nobilius convertere possint. Facit Edictorum illorum mentionem Joh. Pettus, Anglus, in libro cui titulus: Fodinæ Regales, or the history, laws and places of the chief mines and mineral mineral Works in Engeland &c. parte I. cap. XXVII. & D. Morhofius de Metallorum Transmut. pag. 125. scribit ; cum degeret ibi locorum, inquirenti sibi a custode Regiorum diplomatum responsum, ipsa autographa hodieque superesse in Archivo. A
quibus quidem plane diversa ratio aliorum temporum fuit. Nam, ut refert del Rio Lib. I. Magic. Disq. Cap. V. q. IV. §. IV. lata Lex in Anglia, ne cui sine permissu Principis, sub pœna capitis Alchemi-
am exercere liceat. Nihil vero profecerunt Edicta Henrici Regis. Nemo enim comparuit, qui scientiam artis illius professus fuerit, multo minus qui ipsum revelaverit arcanum. Ac metuendum ne multos, qui pro consequendo hoc Lapide omnem movent lapidem, spes sua atque opera hodie quoque fallat, inveniantque pro thesauris carbones, dum e carbonibus eruere thesaurum student.
[Nota al margen derecho:] Henrici IV. Anglorum Regis Edicta de invenienda præparatione Lapidis Philosophici.
Traducción: §. X. Esta crisopeya [fabricación de oro], que Lulio ejerció con éxito bajo Eduardo I (o, como otros pretenden, el III de este nombre), rey de los ingleses, movió después a Enrique IV, soberano de ese mismo reino, a publicar cuatro edictos, mediante los cuales exhortaba a todos y cada uno de los habitantes a que dedicaran sus esfuerzos a preparar la Piedra Filosofal, para que así la República pudiera salir de la deuda pública. Donde debe señalarse, entre otras cosas, aquel ingenioso argumento que impulsaba a los sacerdotes a proseguir con el estudio de la crisopeya: a saber, que, dado que son tan dichosos transustanciando el pan y el vino en el cuerpo y la sangre de Cristo, también podrían fácilmente convertir un metal innoble en uno más noble. Hace mención de aquellos edictos el inglés Joh[n] Pettus, en el libro cuyo título es: Fodinæ Regales, or the history, laws and places of the chief mines and mineral [Las minas reales, o la historia, leyes y lugares de las principales minas y minerales…] [… Works in Engeland &c. parte I. cap. XXVII.] y el Sr. Morhof en su obra De Metallorum Transmutatione, página 125, escribe que, cuando residía en aquellos lugares, al preguntar él al custodio de los documentos reales, se le respondió que los mismísimos documentos autógrafos sobreviven hoy en día en el Archivo. Una consideración ciertamente muy distinta de estos hechos se tuvo en otros tiempos. Pues, según relata Delrío en sus Inquisiciones Mágicas [Libro II, Cap. V, cuestión IV, § IV], se promulgó una ley en Inglaterra para que a nadie le esté permitido practicar la alquimia sin el permiso del Príncipe, bajo pena de muerte. Sin embargo, de nada sirvieron los edictos del rey Enrique. Pues nadie se presentó que profesara el conocimiento de dicho arte, y mucho menos que revelara el arcano mismo. Y es de temer que a muchos, que para conseguir esta Piedra remueven cielo y tierra [literalmente: mueven cada piedra], su propia esperanza y esfuerzo los engañe hoy también, y encuentren carbones en lugar de tesoros, mientras se esmeran en extraer el tesoro de entre los carbones. Que la crisopeya es, por naturaleza, un asunto peligroso y resbaladizo lo atestiguan los trabajos frustrados de la mayoría, y lo confirma con su propio ejemplo un célebre químico que, hacia el comienzo del presente siglo…
» [Nota al margen derecho:]
Edictos de Enrique IV, rey de los ingleses, sobre el hallazgo de la preparación de la Piedra Filosofal.
» [Nota al margen izquierdo:]
La crisopeya prohibida en Inglaterra bajo pena de muerte.
[9] Edición original de 1527. Aquí hemos usado Spendidæ Nobilitatis Viri Et armatæ militiæ Equitis aurati … Henrici Cornelij Agrippæ ab Nettesheym De Incertitudine & Vanitate Scientiarum & Artium atq[ue] excellentia Verbi Dei Declamatio, Antwerpen, Grapheus, 1530, cap. 90: Alcumistica, 379. Agrippa dedica el capítulo 90 a demoler satíricamente la credulidad de los operadores químicos de su época que buscaban el elixir de la riqueza material en lugar del conocimiento espiritual.
[10] Agrippa von Nettesheim, Heinrich Cornelius: Henrici Cornelii Agrippae ab Nettesheym … De occulta Philosophia libri tres, Köln, Soter, 1533, De spiritu mundi quis ſit, & quod ſit uinculum oc-
cultarum uirtutum. Cap. XIIII, XVIII-XIX: Demócrito, sin embargo, y Orfeo, y muchos de los pitagóricos, tras haber investigado con la mayor diligencia las fuerzas celestiales y las naturalezas de las cosas inferiores, dijeron que todas las cosas están llenas de dioses; y no sin razón, puesto que ninguna cosa posee fuerzas tan excelentes que, privada del auxilio divino, pueda bastarse con su propia naturaleza. Y llamaban «dioses» a las virtudes divinas difundidas en las cosas; a las cuales Zoroastro denominaba atractivos divinos (illices), Sinésio incentivos simbólicos, otros vidas, y algunos también almas; y decían que de estas dependen las virtudes de las cosas: porque es propio únicamente del alma extenderse desde una sola materia hacia otras cosas sobre las cuales opera; al igual que el hombre, que extiende su intelecto hacia las cosas inteligibles, y su imaginación hacia las imaginables. Y esto es lo que entendían cuando decían, a saber, que el alma de un ser sale e ingresa en otro, y lo fascina e impide sus operaciones; del mismo modo que el diamante impide al imán atraer el hierro. » Pero dado que el alma es el primer motor y, según dicen, móvil de manera espontánea y por sí misma —mientras que el cuerpo o la materia es por sí mismo ineficaz para el movimiento y degenera grandemente respecto a la propia alma—, por ello sostienen que es necesario un medio más excelente; a saber, uno que sea por así decirlo no un cuerpo, sino casi ya un alma, o bien casi no un alma, y casi ya un cuerpo, mediante el cual el alma se conecte al cuerpo. Y conciben que tal medio es el espíritu del mundo (spiritum mundi), es decir, el que llamamos quintaesencia; porque no consta de los cuatro elementos, sino que es una cierta quinta cosa que subsiste sobre ellos o al margen de ellos. Tal espíritu, por tanto, se requiere necesariamente como un medio por el cual las almas celestes habiten en el cuerpo más denso y le otorguen dotes admirables.
» Ciertamente, este espíritu es en el cuerpo del mundo casi lo mismo que el nuestro en el cuerpo humano: pues así como las fuerzas de nuestra alma se aplican a los miembros a través del espíritu, así la virtud del alma del mundo se difunde por todas las cosas a través de la quintaesencia; pues nada se encuentra en todo el mundo que carezca de una centella de su virtud. Sin embargo, se infunde más y en grado sumo en aquellos seres que hayan absorbido la mayor cantidad de este espíritu; y se absorbe a través de los rayos de las estrellas, en la medida en que las cosas se vuelven conformes a ellos. Por medio de este espíritu, por tanto, toda propiedad oculta se propaga en las hierbas, las piedras y los metales, y en los seres vivos, a través del sol, de la luna, de los planetas y de las estrellas más elevadas que los planetas.
» Puede, además, este espíritu sernos de mayor provecho si alguien supiera separarlo en gran medida de los demás elementos, o al menos valerse principalmente de aquellas cosas que abundan sobremanera en este espíritu. Pues aquellas cosas en las cuales dicho espíritu se sumerge menos en el cuerpo y es menos cohibido por la materia, actúan con mayor potencia y perfección, y también generan más prontamente lo semejante a sí mismas: pues toda virtud generativa y seminal reside en él. Por lo cual los alquimistas se esmeran en separar ese espíritu del oro y de la plata; el cual, una vez correctamente segregado y extraído, si después lo aplicaran a cualquier materia de su mismo género —esto es, a cualquiera de los metales—, al instante fabricarán oro o plata. Y nosotros sabemos hacer aquello, y alguna vez lo vimos; pero no pudimos fabricar más oro que la cantidad del peso de aquel oro del cual extrajimos el espíritu. Pues dado que ese espíritu es una forma extensa y no intensa, no puede transformar un cuerpo imperfecto en uno perfecto más allá de su propia medida; lo cual, sin embargo, no niego que pueda hacerse mediante otro artificio”. Original: **[D]**Emocritus autē & Orpheus, & multi Pythagoricorū, cœlestiū uires inferorūq; naturas diligentissime perscrutati, omnia plenis diis esse dixerunt: nec abs re, siquidem nulla res est tā præstantibus uiribus, quæ uiduata diuino auxilio sui natura contenta sit. Deos aut uocabāt uirtutes diuinas in rebus diffusas: quas Zoroaster diuinas illices, Synesius symbolicas illecebras, alii uitas, alii etiā aias nominabāt: & ab his uirtutes rerum depēdere dicebāt: quia solius animæ sit, ab una materia extendi in res alias, circa quas operatur: sicut homo, qui extēdit intellectū ad intelligibilia, & imaginationē ad imaginabilia: & hoc est quod intelligebant dicētes, uidelicet unius entis animā egredi, & in aliud ingredi, & fascinare ipsum, & suas operationes impedire: quemadmodū adamas impedit magnetem, ne ferrum attrahat. Cū uerò anima primū mobile sit, & ut dicunt, sponte & per se mobile: corpus uero uel materia per se ad motū inefficax & ab ipsa anima longe degenerans, iccirco ferunt opus esse excellentiori medio, scilicet, quod sit quasi nō corpus, sed quasi iam anima, siue quasi non anima, & quasi iam corpus, quo uidelicet anima corpori cōnectatur. Medium aut tale fingunt esse spiritum mundi, scilicet, quem dicimus essentia quintam: quia non ex quatuor elementis, sed quoddam quintū super illa aut præter illa subsistens. Talis igitur spiritus necessario requiritur tanq̄ mediū, quo animæ cœlestes infint corpori crassiori, & mirificas dotes largiantur. Hic quidem spiritus talis fermè est in corpore mundi, qualis in humano corpore noster: sicut enim animæ nostræ uires per spiritum adhibentur membris, sic uirtus animæ mundi per quintam essentiam dilatatur per omnia: nihil enim reperitur in toto mundo quod suæ uirtutis scintilla careat. Magis tamē ac maxime infunditur his, qui huiusmodi spiritus plurimū hauserint: hauritur aut per radios stellarū, quatenus res his se reddunt conformes. Per hunc itaq̄ spiritū oīs occulta proprietas propagat̄ in herbas, lapides & metalla, & in animantia, per solē, per lunā, per planetas, perq́; stellas planetis sublimiores. Potest aut hic spiritus nobis prodesse magis, si quis illū sciuerit ab aliis elementis plurimū segregare: aut saltem his rebus plurimū uti, quæ hoc spiritu plurimū abundant. Hæ fiquidem res, in quibus spiritus ille minussimmergitur corpori, ac minus cohibetur materia, potentius perfectiusq́; agunt, tum etiā promptius generant, sibi simile: est enim omnis generatiua & seminaria uirtus en eo: quare Alchymistæ nituntur eū spiritum ex auro argētoq́; secernere: quem rite segregatum & extractum, si postea illum cuiuis eiusdē generis materiæ, hoc est, cuiuis metallorū adhibuerint, aurum statim argentum’ue conficient. Et nos illud facere nouimus, & aliquando uidimus: sed non plus auri fabricare potuimus, nisi quantum erat illud auri pondus, de quo spiritum extraximus. Nam cum sit ille spiritus forma extensa & non intensa, non potest ultra fuam mēsurā imperfectū corpus in perfectū pmutare: quod tamē fieri posse alio artificio non inficior”. La paradoja de Agripa con la Alquimia: En los párrafos finales de este folio, Agripa confiesa algo fascinante para los historiadores de la ciencia: afirma que él mismo presenció y realizó la extracción del spiritus mundi del oro para transmutar otros metales. Sin embargo, aclara con pragmatismo que el proceso no multiplicaba la riqueza (no creaba oro de la nada), sino que solo transformaba una cantidad equivalente al oro empleado como base, topándose con un límite físico/formal.
[11] Aquí, Escalígero refuta las teorías de Cardano sobre la generación espontánea, el calor biológico y el fuego, utilizando como prueba empírica el famoso funcionamiento de las incubadoras artificiales de huevos en El Cairo. Scaliger, Julius Caesar, Exotericarum exercitationum liber XV., de subtililate : ad Hieronymum Cardanum, Francofurti, Wechel, Marnius & Aubrius, 1592, 110: “Ahora tendrás que buscar un «quinto calor», como si fuera una nueva quintaesencia, que no sea fuego, sino «fuego egipcio». Lo cual te será fácil a ti, que en las destilaciones ordenas al Éter descender desde el reverso de la Luna. Yo no he querido fatigarme en la confutación de tal asunto, pues odio esos hornillos con un odio más que vatiniano [odio extremo]. Pues son búhos nocturnos para la caza de bolsas de dinero [estafas], de donde capturan primero para sí mismos el oro que después prometen a los demás”. Original: “Quærendus iam tibi quintus calor est, quasi noua quinta essentia, qui nō ignis ſit, sed ignis Ægyptius. Id quod tibi facile fiet: qui in diſtillationibus descendere iubes Ætherem de conexuo Lunæ. In cuius rei confutatione me exercere nolui: qui istas fornaculas odio pluſquam Vatiniano. Sunt enim noctuæ ad aucupia crumenarum,à quibus aurum, quod postea pollicentur aliis,sibi captent prius”.
[12] Bonvicino, Valeriano,Lanx peripatetica : qua vetus arcani physici veritas appenditur et auctoris mundi subterranei nova obiecta revocantur ad pondus a Valeriano Bonvicino, Patavii, Frambotti, 1667.
[13] Blauenstein, Salomon,Interpellatio brevis ad philosophos veritatis tam amatores, quam scrutatores pro lapide philosophorum : contra antichymisticum mundum subterraneum P. Athanasii Kircheri …, Biennae, Suitzius, 1667.
[14] Morhof, Daniel Georg, D. G. Morhofi De Metallorum Transmutatione ad Virum Nobilissimum & Amplissimum Joelem Langelottum, Serenissimi Principis Cimbrici Archiatrum Celeberrimum Epistola, Hamburgi, Schultz u.a., 1673, 86: “Pero nosotros, dejando de lado todas aquellas cosas, nos volvemos hacia esa verdadera Alquimia de los antiguos, mediante la cual convirtieron los metales más ignobles en oro. La cual, habiendo sido impugnada por muchísimos, nadie sin embargo la trató a ella y a sus defensores de manera más acerba, desconsiderada y, para confesar la verdad, más ignorante, que Kircher en su Mundo subterráneo: pues [la condenó] a toda ella como una impostura…”.Original: “Sed nos missis illis omnibus ad veram illam veterum Alchemiam, quâ ignobiliora metalla in aurum converterunt, nos convertimus. Quam cum plurimi impugnarint, nemo tamen acerbius ac immodestius, &, ut verum fatear, indoctius eam ejusque assertores tractavit, quàm Kircherus in Mundo subterraneo: totam enim ut impostoriam”.
[15] Mylius, Johann Daniel,Johannis Danielis Mylii Vetterani Hassi M. C. Opus Medico-Chymicum : Continens tres Tractatus sive Basilicas: Quorum prior inscribitur Basilica Medica. Secundus Basilica Chymica. Tertius Basilica Philosophica. 2,2, Pars altera. Qua continentur Tres Libri Posteriores Basilicae Chymicae, Francofurti, Jennis, 1620. Johann Daniel Mylius (c. 1583–1642) fue un médico y músico alemán, famoso por compilar gigantescas enciclopedias alquímicas ilustradas con grabados cargados de simbolismo místico (como su célebre Opus Medico-Chymicum).
[16] Borel, Pierre, Bibliotheca Chimica. Seu Catalogus Librorum Philosophicorum Hermeticorum, In Quo Quatuor Millia circiter, Authorum Chimicorum, vel de transmutatione Metallorum, re Minerali, & Arcanis, tam manuscriptorum, quam in lucem editorum, cum eorum editionibus, usque ad annum 1653. continentur ; Cum eiusdem Bibliothecae Appendice, & Corollario, Heidelbergae, Broun, 1653. Pierre Borel (Petr. Borellus, c. 1620–1671) fue médico del rey de Francia y científico. Su Bibliotheca Chimica (1654) mencionada en el texto fue el primer catálogo bibliográfico real dedicado exclusivamente a clasificar libros de alquimia y química.
[17] Borch, Ole, Olai Borrichii Conspectus Scriptorum Chemicorum Illustriorum : Libellus Posthumus, Havniae, Garmannus, 1697. Olaus Borrichius (Ole Borch, 1626–1690): Un reputado científico danés. Su Conspectus (1697) era una historia crítica de los escritores químicos. Es curioso ver cómo el editor corrige un error de imprenta previo («1697, no 1677»), un detalle muy típico de la erudición de la época.
[18] A menudo llamado «el padre de la cirugía alemana». Fabritius era el médico municipal de Berna y Lausanne, y fue quien atendió y visitó al anciano Penotus en el hospital de Yverdon, intentando rescatar algún conocimiento útil antes de que el anciano muriera.
[19] Sennert, Daniel, De Chymicorum cum Aristotelicis et Galenicis consensu ac dissensu liber, Witterbergae, Apud Zachariam Schurerum, 1619. Daniel Sennert (1572–1637): Destacado médico y profesor alemán en la Universidad de Wittenberg. Sennert intentó conciliar la física de Aristóteles, la medicina de Galeno y la alquimia química (como indica el título en latín de la nota o). Su obra era un referente académico indiscutible.
[20] Penot, Bernard Georges. Tractatus Varii, De Vera Praeparatione Et Usu Medicamentorum Chymicorum. Francofurti : Fischer, 1594. Tractatus varii de vera praeparatione et usu medicamentorum chymicorum, Basilea, Konrad König (o bajo el sello Imp. Ludovici Regis), 1616 (cuarta edición, corregida y aumentada). Olivier, Eugène., “Bernard Gilles Penot (Du Port), médecin et alchimiste (1519–1617)”. Chrysopoeia. 5 (1992–1996), 571–668.
[21] Bayle, Pierre, NOUVELLES DE LA REPUBLIQUE DES LETTRES. Mois d’Octobre 1685. Par le Sieur B…. Professeur en Philosophie & en Histoire à Rotterdam A AMSTERDAM, Chez HENRY DESBORDES, dans le Kalver-Straat, prés le Dam. M. DC. LXXXV. Avec Privilege des Etats de Holl. & Westf., 1139-1141: ARTICLE VIII. L’Académie des Sciences a perdu depuis quelque temps un de ses membres par la mort de M. du Clos. C’étoit un Médecin âgé de 87. ans qui logeoit dans la maison où est la Bibliotheque du Roi. Il ne s’étoit pas fort attaché à voir des malades, & il avoit mieux aimé donner son temps à l’étude, aux experiences Chymiques, & à la recherche de la Pierre Philosophale. C’est ce qui donna lieu à M. Clement qui loge dans la même maison comme préposé à la garde de la Bibliotheque de ſa Majesté ſous M. Thevenot de faire faire à ce bon vieillard la Déclaration ſuivante,
Copie d’un écrit dressé par M. Clement contenant la déclaration que M. du Clos a faite peu avant ſa mort touchant la Pierre Philosophale:
LE 20. Août 1685. M. du Clos Médecin étant au lit malade, mais ſain d’esprit & de jugement, je m’approchai de lui pour lui demander s’il n’avoit rien à dire touchant ſes écrits: il me dit que ſi on m’en parloit, il me prioit de rendre temoignage qu’il n’avoit point d’ouvrage entier qu’un traité des ſels & des mixtes qu’il avoit mis entre les mains de M. de la Chappe… ; qu’il avoit eu deſsein depuis long-temps de donner ce traité au public; que M. Colbert & une bonne partie de l’Académie l’avoit approuvé, mais que M. du Hamel s’y étant toujours opposé à cause de quelques opinions qu’il ne pouvoit passer il n’avoit pû obtenir la permission de le faire imprimer: ce qui l’avoit obligé d’en donner une partie à Elzevier qui étoit pour lors à Paris, & qui le fit imprimer à Amsterdam. A l’égard des autres écrits il me déclara qu’il les avoit brûlez depuis cinq ou six mois. Je lui fis connoître le tort qu’il avoit eu de priver ses amis des connoissances qu’on auroit pu tirer de tant de belles observations; mais il me dit que ce n’étoit que des fragmens informes & sans aucune suite; que voyant qu’il n’étoit pas en état de les digérer, ni de les mettre en ordre & personne ne pouvant le faire après lui dans le même esprit, il avoit mieux aimé les mettre au feu. Que d’ailleurs M. Friques son Neveu qui est Peintre & Professeur en Anatomie dans l’Académie Roiale de Peinture travaillant dans son Art avec assez de succés il avoit apprehendé que trouvant après sa mort ces écrits, dont la plupart étoient des observations & des experiences sur la transmutation des métaux, cela ne lui donnât occasion de s’engager dans des recherches qui l’auroient détourné de sa profession & qui lui auroient fait perdre son temps & son bien inutilement.
Je pris occasion là-dessus de lui representer qu’il seroit sans doute avantageux pour le public, & même pour le service du Roi, qu’un homme aussi habile que lui, & qui avoit emploié la plus belle partie de sa vie à la recherche des causes naturelles, particuliérement en ce qui regarde la transmutation des métaux, & en ce qui s’appelle le grand œuvre, fit connoître ce qu’il pensoit de l’utilité, ou de l’inutilité de cette recherche, & que l’aveu qu’il en feroit dans l’état où il étoit, seroit d’un grand poids pour retenir ceux qui s’engageoient trop facilement dans cette malheureuse passion de soufflerie; il me répondit avec une presence & une force d’esprit admirable, qu’il étoit prest de témoigner que toutes les recherches qu’il avoit faites n’avoient servi qu’à le confirmer dans la pensée où il étoit, qu’il n’y avoit rien de plus vain ni de plus inutile que l’esperance dont on se flattoit de pouvoir parvenir à la transmutation des métaux, que pour cela il faloit en résoudre les esprits pour leur faire changer de nature, ce qui n’étoit pas possible.
Il me dit en suite, je ne sçaurois vous rien dire de mieux là-dessus que ce que répondit Bernardus Penotus à Portu Stæ. Mariæ dans le même état où je suis. Ce bon homme étoit âgé de prés de cent ans, & avoit passé presque toute sa vie à la recherche de la Pierre Philosophale dont il a même laissé quelques écrits. Etant au lit de la mort, ses Disciples & ses amis s’assémerent à l’entour de lui pour lui faire la même question, mais il ne leur fit autre réponse, sinon, Mes amis, si vous avez un puissant ennemi à qui vous vouliez beaucoup de mal, souhaitez-lui cette passion, c’est le plus grand mal que vous puissiez lui souhaiter.
Je demandai à M. du Clos, s’il ne voudroit pas bien pour la satisfaction de ses amis que j’écrivisse sous lui ce qu’il voudroit me dire là-dessus, il me dit qu’il n’étoit pas pour lors en état, & que s’il se sentoit l’esprit assez libre, il le feroit volontiers. Mais ses forces ont toûjours diminué depuis sans que j’aye pû trouver le temps de tirer de lui cette déposition en forme. Et comme il m’a toûjours distingué parmi ceux qu’il honoroit de son amitié & de sa confiance pendant plus de quinze ans que nous avons vécu dans une même maison, j’ay crû devoir rendre à sa mémoire ce témoignage public, en faisant connoître ce que j’ai entendu de ses sentimens a peu prés dans les termes qu’il me les a expliquez. L’estime & la réputation qu’il s’étoit acquise parmi les honnêtes gens qui le connoissoient feront peut-être qu’on ne sera pas fâché de voir ce qu’il pensoit d’une chose pour laquelle il a employé tant d’expériences & tant de belles connoissances sans autre succés que celui d’en avoir reconnu la vanité, en un temps où rien ne l’obligeoit à dissimuler ses veritables sentimens.
Traducción al español
ARTÍCULO VIII.
La Academia de las Ciencias ha perdido hace algún tiempo a uno de sus miembros por la muerte de M. du Clos. Era un médico de 87 años de edad que se alojaba en la casa donde se encuentra la Biblioteca del Rey. No se había dedicado mucho a visitar enfermos, sino que había preferido entregar su tiempo al estudio, a los experimentos químicos y a la búsqueda de la Piedra Filosofal. Esto es lo que motivó a M. Clement, que se aloja en la misma casa como encargado de la custodia de la Biblioteca de Su Majestad bajo el mando de M. Thevenot, a hacer que este buen anciano realizara la siguiente Declaración:
Copia de un escrito redactado por M. Clement que contiene la declaración que M. du Clos hizo poco antes de su muerte respecto a la Piedra Filosofal:
EL 20 de agosto de 1685, hallándose enfermo en cama M. du Clos, médico, pero sano de mente y de juicio, me acerqué a él para preguntarle si tenía algo que decir respecto a sus escritos. Me dijo que, si se me hablaba de ellos, me rogaba dar testimonio de que no tenía ninguna obra completa, a excepción de un tratado sobre las sales y los compuestos mixtos que había puesto en manos de M. de la Chappe…; que desde hacía mucho tiempo tenía la intención de entregar dicho tratado al público; que M. Colbert y una buena parte de la Academia lo habían aprobado, pero dado que M. du Hamel se había opuesto siempre a causa de algunas opiniones que no podía aceptar, no había podido obtener el permiso para mandarlo a imprimir; lo que le había obligado a entregar una parte a Elzevier, que se encontraba por entonces en París, y quien lo hizo imprimir en Ámsterdam. Con respecto a sus otros escritos, me declaró que los había quemado hacía cinco o seis meses. Le hice ver el daño que había hecho al privar a sus amigos de los conocimientos que se habrían podido extraer de tan bellas observaciones; pero él me dijo que no eran más que fragmentos informes y sin continuidad alguna; que viendo que no estaba en condiciones de digerirlos ni de ponerlos en orden, y no habiendo nadie capaz de hacerlo después de él con el mismo espíritu, había preferido arrojarlos al fuego. Que, por otra parte, temía que su sobrino, M. Friques, quien es pintor y profesor de anatomía en la Academia Real de Pintura y trabaja en su arte con bastante éxito, al encontrar tras su muerte estos escritos —cuya mayor parte eran observaciones y experimentos sobre la transmutación de los metales—, tuviera la ocasión de enfrascarse en investigaciones que lo habrían desviado de su profesión y que le habrían hecho perder su tiempo y sus bienes inútilmente.
Aproveché la ocasión para manifestarle que sin duda sería ventajoso para el público, e incluso para el servicio del Rey, que un hombre tan hábil como él, y que había empleado la mejor parte de su vida en la investigación de las causas naturales, particularmente en lo que respecta a la transmutación de los metales y a lo que se llama la Gran Obra, diera a conocer lo que pensaba sobre la utilidad o la inutilidad de esta investigación, y que la confesión que hiciera en el estado en que se encontraba sería de gran peso para refrenar a quienes se entregaban con demasiada facilidad a esta desdichada pasión de la soufflerie. Él me respondió con una presencia y una fuerza de espíritu admirables que estaba listo para testificar que todas las investigaciones que había realizado solo habían servido para confirmarlo en el pensamiento que ya tenía: que no había nada más vano ni más inútil que la esperanza con la que uno se engaña de poder alcanzar la transmutación de los metales, ya que para ello habría que disolver sus espíritus para hacerles cambiar de naturaleza, lo cual no era posible.
Me dijo a continuación: «No sabría deciros nada mejor al respecto que lo que respondió Bernardus Penotus de Port-Sainte-Marie en el mismo estado en que yo me encuentro. Este buen hombre tenía cerca de cien años de edad y había pasado casi toda su vida en la búsqueda de la Piedra Filosofal, sobre la cual incluso dejó algunos escritos. Estando en su lecho de muerte, sus discípulos y sus amigos se reunieron a su alrededor para hacerle la misma pregunta, pero él no les dio otra respuesta sino esta: «Mis amigos, si tenéis un enemigo poderoso a quien queráis mucho mal, deseadle esta pasión; es el mayor mal que le podéis desear»».
Le pregunté a M. du Clos si no tendría a bien, para satisfacción de sus amigos, que yo escribiese bajo su dictado lo que él quisiera decirme al respecto, me dijo que por entonces no se encontraba en estado de hacerlo, y que si sentía su mente lo bastante libre, lo haría con gusto. Sin embargo, sus fuerzas disminuyeron continuamente desde entonces, sin que yo pudiera encontrar el momento de obtener de él esta declaración en forma. Y dado que siempre me distinguió entre aquellos a quienes honraba con su amistad y su confianza durante los más de quince años que vivimos en una misma casa, he creído mi deber rendir a su memoria este testimonio público, dando a conocer lo que escuché de sus sentimientos, casi en los mismos términos en que él me los explicó. La estima y la reputación que se había ganado entre las personas de bien que lo conocían harán, tal vez, que nadie lamente ver lo que pensaba de una materia en la que empleó tantos experimentos y tan bellos conocimientos, sin más éxito que el de haber reconocido su vanidad, en un momento en que nada lo obligaba a disimular sus verdaderos sentimientos.
[22] Conti, Natale, Mythologiae, sive explicationum fabularum, libri decem : in quibus omnia propè naturalis & moralis philosophiae dogmata continentur, Parisiis, Rogerius, 1582, 158 (error tipográfico, en realidad es la página 157)
[23] Morhof, Daniel Georg, D. G. Morhofi De Metallorum Transmutatione ad Virum Nobilissimum & Amplissimum Joelem Langelottum, Serenissimi Principis Cimbrici Archiatrum Celeberrimum Epistola, Hamburgi, Schultz u.a., 1673, 91-92: Otros andan pregonando a partir de aquí las especies y las formas, esos nombres tan espléndidos; y afirman audazmente que estas no pueden convertirse: quienes, sin embargo, no advierten que este es un quehacer cotidiano de la naturaleza, el transformarse continuamente, a semejanza de Proteo, en unas y otras formas. Por lo tanto, es inepta la objeción de Kircher que se apoya en este fundamento: que si esa μεταμ oρφωσιs [metamorfosis] pudiera darse en los metales, también podría darse en el género de los animales y de los vegetales. Por ejemplo, si el polvo .si el polvo hecho de ajenjo fuera arrojado sobre un tallo seco y muerto de ajenjo, por igual razón este resucitaría en forma de hierba; y que lo mismo habría que decir del polvo hecho de un animal quemado e introducido en el cadáver del mismo o de otro animal; e igualmente que, si se infundiera una gota de vino destilado siete o más veces en un tonel de agua, el agua se transformaría en vino. Original: Species hinc & formas, splendida ista nomina, alii crepant; converti illas non poſſe audacter aſſerunt: qui tamen non animadvertunt quotidianum hoc eſſe naturæ negotium, ut ſubinde in alias aliasq; formas Protei inſtar ſe vertat. Inepta igitur eſt, quæ hoc fundamento innititur Kircheri objectio: Quod ſi μεταμ oρφωσι s iſta in metallis fieri poſſit, fieri etiam in animalium ac vegetabilium genere poſſe. e. g. Si pulvis vis ex abſynthio confectus supra aridum mortuumque abſynthii caulem projiceretur, pari ratione id in herbam resuscitaturum : idem & de pulvere ex animali combuſto facto, & in cadavere ejuſdem vel alterius animalis conjecto dicendum eſſe : item si vini septies & amplius diſtillati gutta dolio aquæ infunderetur, aquam in vinum abituram.
[24] Le Clerc, Jean (Joh. Clericus, 1657–1736),Physica : sive de rebus corporeis ; libri V., Amstelodamum, Wetstenios, 1722, 129: «…pero como las historias de ese tipo, en las que se dice que algunos han fundido oro a partir de otros metales, son sumamente inciertas; ningún hombre sabio sostendría el deducir de ahí conclusión alguna. No vemos, en verdad, ninguna contradicción por la cual repugne (sea imposible) que el oro se haga a partir de la plata; pero como la formación y la naturaleza íntima de estos son desconocidas, nada podemos definir sobre este asunto. Quizás sea totalmente imposible, quizás tan difícil que supere toda la industria humana; pero esto es seguro: que debido a un asunto tan dudoso, los gastos no pueden hacerse sino tontamente.» Original: «… sed cùm ejusmodi historiæ, quibus nonnulli dicuntur aurum ex aliis metallis conflasse, incertissimæ sint; inde ullum ducere consectarium, nemo sapientior sustinuerit. Non videmus quidem ullam contradictionem, quâ aurum fieri ex argento repugnet; sed cùm eorum formatio atque intima natura ignotæ sint, nihil ea de re definire possumus. Fortè prorsus impossibile est, fortè ita difficile, ut humanam omnem industriam superet; sed hoc certum est, propter rem usque adeò dubiam, sumtus non posse nisi stultè fieri.»
[25] Cornelius Martini (1568–1621) y el debate universitario. Cornelius Martini fue un famosísimo filósofo y teólogo luterano de Amberes que ejerció como profesor en la Universidad de Helmstedt (Alemania). Martini era un aristotélico estricto, conocido por sus debates académicos basados en la lógica pura. La escena descrita es un reflejo de la vida universitaria de la época: los profesores organizaban disputas públicas en latín donde atacaban una tesis (en este caso, Martini atacaba la existencia de la Piedra Filosofal). El clímax de la anécdota es sumamente dramático. En mitad del discurso teórico del profesor, un estudiante interrumpe la sesión académica exigiendo pasar a los hechos empíricos. Trae consigo plomo, carbón y un crisol, y ante los ojos de toda la universidad realiza una transmutación aportando una pizca de polvo alquímico («una tintura»). El detalle de entregarle el oro «aún caliente» al profesor Martini y desafiarlo con insolencia era el argumento definitivo del empirismo: la realidad de los hechos aplastando la retórica de los libros. En el transcurso de su odisea alquímica, se relata que el protagonista pudo ser el mismísimo Alexander Seton, también conocido como «El Cosmopolita»,⁵ y que la anécdota ocurrió a finales del verano de 1603. Dado que Martini ocupaba la cátedra de filosofía, es razonable suponer que el altercado fue reportado al decano de la facultad, a quien, de hecho, pudo haber sido presentado el incómodo desconocido. Si el intruso hacedor de oro era en verdad Setonius, la entrevista debió de tener un cierto toque de picardía, ya que el decano en ese momento era otro escocés, el célebre nativo de Aberdeen, el Dr. Duncan Liddel (1561–1613). Aunque Liddel no tiene ninguna conexión evidente con la alquimia, se ha conjeturado que en sus últimos días de retiro pudo haber tenido cierta relación con el conde Michael Maier, el secretario alquímico y médico del emperador Rodolfo II, el llamado «Hermes alemán». Liddel fue otro escocés errante que, tras graduarse con una maestría en el King’s College de Aberdeen, continuó sus estudios en Alemania. Alcanzó distinción en matemáticas, filosofía y medicina, y en 1591 fue nombrado profesor de matemáticas en la recién fundada Universidad de Helmstedt. Aquí se convirtió, a su vez, en profesor de matemáticas superiores, profesor de medicina, decano de la facultad de filosofía y pro-rector de la Universidad. «En un país extranjero, sin fortuna ni conexiones familiares, alcanzó los máximos honores de su profesión y se distinguió como uno de los primeros médicos y filósofos de su tiempo». K. C. Schmieder, «Geschichte der Chemie», Halle, 1832, 340, cita los detalles de la historia de Martini de la obra de Johann Zwelffer «Mantissa spagirica», que apareció en su «Pharmacopoeia Augustana reformata», Dordrechti, 1672, p. 796; pero Zwelffer no identifica al extranjero con Seton. Véase J. Ferguson, «Bibliotheca chemica», Glasgow, 1906, Vol. 2, p. 376. S. H. Güldenfalk, «Sammlung von mehr als hundert wahrhaften Transmutationsgeschichten», Frankfurt y Leipzig, 1784, ofrece la historia de Martini en la p. 51.
Schmieder, Karl Christoph, Geschichte der Alchemie, Halle, Verlag der Buchhandlung des Waisenhauses, 1832, 340-341: “A esta época pertenece un acontecimiento que tuvo lugar en Helmstädt y que, con gran probabilidad, puede ser atribuido a nuestro Setonius.
Cornelius Martini, profesor de filosofía en Helmstädt, fallecido en 1621, solía emprenderla en sus lecciones contra los alquimistas, debido a que este era precisamente un tema muy debatido de especulación filosófica. Habiendo demostrado en una ocasión desde la cátedra la imposibilidad de la transmutación de los metales bajo todas las formas de argumentación, se adelantó un caballero extranjero que había asistido como oyente invitado y pidió permiso para oponerse basándose en razones de la experiencia. Solicitó un brasero de carbón, un crisol y un pedazo de plomo; lo tiñó [transmutó] en oro al instante y se lo entregó al profesor con estas palabras: ¡Solve mihi hunc Syllogismum! (¡Resuélveme este silogismo! ¡Refútame esta prueba!).
Zwelffer relata este incidente en la pág. 329 de su Mantissa spagirica, añadida a su Pharmacopoea Regia (Viena, 1652, 4to), agregando que el caballero había hablado previamente con el profesor y lo había desafiado a una disputa académica, ofreciéndose él mismo como oponente, lo cual hace que el asunto sea aún más creíble. Zwelffer informa también que Martini cambió por completo de opinión desde aquel día y que pasó a reconocer la alquimia que antes había combatido. Ciertamente, Martini dice en la segunda edición de su Lógica, Cap. 8: «Nada diré sobre la verdad de este arte; pues no pretendo afirmarla y, sin embargo, no puedo rechazar el testimonio de tantos hombres excelentes que aseguran solemnemente haber visto con sus propios ojos, palpado con sus propias manos e incluso realizado ellos mismos la transformación de un metal en otro. En este caso, la negación sería una necedad y algo impropio de un estudiante de la sabiduría del mundo [filosofía].»
Esta cita tiene, ciertamente, todo el aspecto de ser la retirada de un sitiador con música militar y banderas desplegadas. El hecho de que el autor no confiese su propia experiencia no es motivo para dudar de ella, puesto que el deber de su cargo exige en cierta medida que el docente académico parezca invencible desde su cátedra. La forma y el modo en que se realizó la demostración (evidencia) concuerdan plenamente con el espíritu del escocés, quien viajaba con el único propósito de humillar a los antagonistas de la alquimia. Asimismo, las palabras del oponente recuerdan a lo que Seton dijo a Dienheim y Zwinger. Dado que Seton se dirigía de Hamburgo a Múnich, Helmstädt no le pillaba desviado de su camino. Es muy posible que hubiera oído hablar del celo de Martini y que ello le animara a visitarlo, desafiarlo, sorprenderlo con su experimento y hacer a todo un auditorio testigo de su victoria”.
[26] Joh. Gottfried Meisters, “Curieusen Historischen Nachricht Von Verwandelung Der geringeren Metallen in Bessere”, en Kirchweger, Anton Joseph, Aurea Catena Homeri. Oder: Eine Beschreibung Von dem Ursprung Der Natur und natürlichen Dingen. Dritter Theil, De Transmutatione Metallorum, oder Eine Beschreibung Von den Tincturen, solche aus allen Ertzen, Metallen [et]c. können zubereitet und dadurch die geringere Metallen und Edelgesteine in bessere verwandelt werden : Nebst einer curieusen Historischen Nachricht, Von Verwandelung Der geringeren Metallen in Bessere. Frankfurt uns Leipzig, Verlegts Johann Georg Böhme, 1727.
[27] Zwelfer, Johann, “Mantissae Spagyricae”, en Animadversiones In Pharmacopoeiam Augustanam, Ejusque Mantissam : Cum Appendice Annexa : Quibus Accessit Pharmacopoeia Regia Nova Locupletata & Absoluta : Adjecta Mantissa Spagyrica, Noribergae, Sumtibus Michaelis & Johan: Friderici Endterorum, 1675, 314-418; Anécdota en 329-330: Me viene a la memoria una historia que tenemos por cierto que aconteció en Helmstedt, donde Cornelius Martini, por aquel tiempo profesor público de aquella Universidad, [escribió/atacó] públicamente un cierto tratado sobre la Piedra Filosofal de la mano del autor el tratado de Cornelius, elaborado con fidelidad e industria, según él consideraba, lo entregó para ser mandado a la imprenta y para ser debatido en una disputa académica. Intervino entonces un cierto varón noble, conspicuo por sus costumbres y piedad, conocido de Cornelius, quien, según la costumbre, fue provocado a disputar y argumentar; sin embargo, como no estaba a la altura de esta carga, para filosofar con hechos y no solo con silogismos, y demostrar su opinión con realidades, ordenó que se le trajeran carbones y plomo. Y en su presencia, ante los mismísimos ojos de Cornelius, arrojó una cierta Tintura sobre el metal fundido, y por la virtud de esta transformó el ya mencionado plomo en el mejor Oro; y de este, estando todavía caliente, entregó una parte notable al Señor Doctor Cornelius, añadiendo este apotegma: «¡Ea, pues, mi Doctor Cornelius, resuélveme este silogismo!». Habiendo argumentado así de improviso, despidió a sus espectadores preñados de muchas reflexiones, y dejó en claro qué puede hacer la genuina Filosofía en la naturaleza. Cornelius, entre tanto, cubierto de rubor y vergüenza, cantó la palinodia [se retractó], y abandonando sus vanas y sutiles cuestiones, se entregó a la pirotecnia [la química del fuego], para llegar a ser un filósofo a través del fuego, orando y laborando [ora et labora]. Sea suficiente esto para sostener la verdad de la Tintura de los Filósofos, la cual el Muy Reverendo Padre Kircher negó categóricamente; la cual, aunque muy pocos la obtengan, de ningún modo conviene proscribirla de la naturaleza de las cosas. Pues también ella posee, a la manera del árbol de la ciencia del bien y del mal de nuestros Primeros Padres, su propio genio celestial que la protege con una espada de dos filos, y aleja a los curiosos e indignos; puesto que son pocos los que saben unir la virtud con las riquezas abundantes. De donde acontece (por el justo juicio de Dios) que aquellos que ya se han apoderado de ella, o la contemplan desde lejos, sufran confusión o la pierdan por accidente, oponiendo Dios un freno y un obstáculo, para que, comerciando con el Oro y la Plata, no sufran el detrimento de su propia alma.
Original: Occurrit mihi Historia, quam, Helmstadii accidisse, compertum habemus: ubi Cornel. Martini, Universitatis illius tunc temporis Professor. Publicè Tractatum quendam, de Lapide Philosoph. manu Authoris (Cornelii) fideliter & industriâ, uti existimabat, elaboratum, & typis prodendum mandandum, ac pro disputatione eventilandum dedit. Intervenit Nobilis quidam vir, moribus ac pietate conspicuus, Cornelio familiaris, qui, de more, ad disputandum & argumentandum lacessitus est; cum tamen impar huic oneri esset, re, non syllogismis tantùm Philosophari ut sententiam suam factis proferret, carbones ac plumbum sibi offerri jussit, & in præsentiâ coram oculis Cornelii Tincturam quandam eliquato metallo injecit, ejusq; virtute jam dictum plumbum in Aurum optimum transtulit; deq; eo etiamnum calente, Dom. D. Cornelio particulam notabilem porrigens, hoc subjunxit apophthegma: Heus jam tu, mi D. Corneli, solve mihi hunc syllogismum! Sic ex abrupto argumentatus, spectatores suos multis reflexionibus gravidos dimisit, ac palam fecit, quid possit in natura genuina Philosophia. Cornelius interim rubore ac verecundiâ suffusus, palinodiam cecinit, vanas dimittens quæstiunculas, pyrotechniæ se tradidit, futurus per ignem Philosophus, orando & laborando. Hæc, de Tincturâ Philosophorum, quam Adm. R. P. Kircherus categoricè negavit, adstruendâ sufficiant: quam, licet perpauci obtineant, è rerum tamen natura proscribere minimè decet. Habet enim & illa, quemadmodum arbor scientiæ boni ac mali Proto Parentum nostrorum, suum de cœlo genium, qui rhomphæâ bis acuta eam protegat, & curiosos ac indignos arceat: cùm pauci sint, qui virtutem & divitias affluentes jungere novêre. Unde accidit (justo Dei judicio) ut ii, qui ejus vel jam compotes facti, aut eminus eam prospiciunt, confusionem patiantur, eam ex accidenti perdant, remoram ac obicem Deo opponente, ne: Aurum & Argentum mundinantes, animæ propriæ patiantur detrimentum.
[28] Pasch, Georg, Georgii Paschii, Gedanensis … De Novis Inventis, Quorum Accuratiori Cultui Facem Praetulit Antiquitas, Tractatus : Secundum ductum Disciplinarum, Facultatum atque Artium in gratiam Curiosi Lectoris concinnatus, Lipsiae, Grossius, 1700. 333: el cual se encuentra también en el primer volumen del Theatrum Chemicum, pág. 113 y siguientes. Que todo el Arte de la crisopeya [hacer oro] se oculta en la doctrina jeroglífica de los egipcios como bajo un velo, es algo que algunos varones eruditos han declarado con suficiente precisión; y lo mismo sostuvo abiertamente, entre los más recientes, Jacobus Tollius en el libro publicado en el año 1687 al que tituló: Fortuita, en los cuales, además de algunas críticas, se afirma que toda la historia fabulosa griega, fenicia y egipcia pertenece a la Química. A esto deben referirse principalmente dos libros de Michael Maier, Doctor en Medicina y en otro tiempo Arquiatra [médico principal] del Emperador, los cuales tratan el mismo argumento; uno impreso con esta inscripción: Arcana Arcanissima, es decir, Jeroglíficos Egipcio-Griegos comúnmente no conocidos todavía, orientados a demostrar el origen de los falsos dioses, diosas, héroes, animales e instituciones aceptadas como sagradas entre los antiguos, deducido de un único artificio de los egipcios que produjo el medicamento de oro para el alma y el cuerpo; por lo cual tantas alegorías de los poetas, narraciones fabulosas de los escritores y errores esparcidos por toda la enciclopedia se manifiestan bajo la clarísima luz de la verdad, y se restituye cada cosa a su propia tribu, expuesto en seis libros. El otro, verdaderamente escrito por la mano del ya mencionado autor, el cual, según refieren los recolectores de las Actas de Leipzig, fue donado a la Biblioteca Paulina de ese mismo lugar y presenta este aspecto: Sobre la Teosofía de los Egipcios, tan antigua como oculta y sagrada, transmitida desde aquí a los griegos y hasta los vecinos romanos bajo el nombre supersticioso de idolatría pagana, y derivada hasta nosotros bajo el nombre fabuloso de ficciones poéticas; expuesto recientemente a la luz a partir de la sombra del discurso alegórico —habiendo removido las falsas y ridículas distorsiones hacia las costumbres y otras cosas comúnmente conocidas que se hallan por doquier— mediante el círculo de muchas artes, esto es, sobre el artificio natural de las cosas metálicas, el cual se ejercía en la antigua edad del mundo quinientos años antes del nacimiento de Cristo. Tratado utilísimo para la investigación de la verdad y muy necesario de conocer. Es ciertamente, añaden los elogiados recolectores, también este manuscrito, al igual que el primero impreso, un tratado de Maier sobre el mismo argumento; pero si se comparan los principios con los post-principios y todo lo demás entre sí, se descubre que la estructura y disposición de aquel opúsculo es plenamente diferente de la de este. Original: que es etiam in Volumine primo Theatri Chemici. pag. 113. seqv. Latitare utique totam Artem χρυσοποιητικὴν [chrysopoietikēn] in hieroglyphica Ægyptiorum doctrina velut sub aulæo quodam aliquot Viri Eruditi accurate satis declararunt, idemque ex Recentioribus Jacobus Tollius ex professo sustinuit, edito Anno 1687. libro cui titulum fecit: Fortuita, in quibus præter Critica nonnulla, tota fabularis Historia Græca, Phœnicia, Ægyptiaca ad Chemiam pertinere asseritur. Quo & Michaelis Majeri Med. D. & Cæsarei quondam Archiatri duo libri, idem tractantes argumentum, inprimis referendi, alter impressus cum hac inscriptione: Arcana Arcanissima, h. e. Hieroglyphica Ægyptio-Græca vulgo nec dum cognita, ad demonstrandam falsorum apud antiquos deorum, dearum, heroum, animantium, & institutorum pro sacris receptorum originem, ex uno Ægyptiorum artificio, quod aureum animi & corporis medicamentum peregit, deductam; unde tot Poëtarum allegoriæ, Scriptorum narrationes fabulosæ & per totam encyclopædiam errores sparsi clarissima veritatis luce manifestantur, suæque tribui singula restituuntur sex libris exposita. Alter vero propria nominati modo Auctoris manu scriptus, qui, referentibus Actorum Lipsiensium Collectoribus, Bibliothecæ Paulinæ ibidem donatus hanc faciem habet: De Theosophia Ægyptiorum ut antiquissima, sic abdita & sacra, ad Græcos hinc & Romanos usque finitimos, superstitioso Ethnicæ idololatrisæ nomine traducta, & ad nos fabuloso poëticorum figmentorum nomine derivata, multarum artium circulo, hoc est, de naturali rerum metallicarum artificio, quo pristina mundi ætas quingentis ante Christum natum annis exercebatur, ex umbra sermonis allegorici, remotis falsis & ridiculis passim, ad mores & alia etiam vulgo nota detorsionibus in lucem recens exposito. Tractatus veritatis inquisitioni utilissimus & scitu per necessarius. Est equidem, addunt laudati Collectores, & hic manuscriptus, ut prior impressus, Majeri tractatus ejusdem argumenti; at si principia cum postprincipiis cæteraque omnia inter se conferuntur, plane alia opusculi illius ab hujus structura ac dispositio deprehenditur.
El manuscrito es el 0396 de la Universitätsbibliothek de Leipzig. Sobre este manuscrito: Tilton Hereward, The Quest for the Phoenix, Berlin · New York, Walter de Gruyter, 2003, esp. Parte III: “Bohemia and England”, 69-107.
[29] Du Chesne, Joseph, Ad veritatem Hermeticae medicinae ex Hippocratis veterumque decretis ac Therapeusi … stabiliendam, adversus cuiusdam Anonymi phantasmata responsio, Francofurti, Richter, 1605, 289: “De esta fuente [refiriéndose a la Tabla de Esmeralda que escribe anteriormente] todos los demás filósofos extrajeron sus experiencias, no solo para la piedra filosofal para transformar los metales, sino también para extraer aquella medicina universal o quintaesencia que curase todas las enfermedades, a la cual miró principalmente Hermes. A ella se refieren todas las historias de todos los poetas, las cuales fueron llamadas fábulas porque, con narraciones ficticias y muchas envolturas de palabras y bajo fábulas, cubrían y ocultaban al vulgo una materia tan noble y preciosa”. Original: “Ex hoc fonte omnes alii Philosophi suas experientias hauserunt, non tantùm in lapide Philosophico ad metalla transformanda, sed etiam ad universalem illam Medicinam seu quintam essentiam extrahendam, quæ omnib. infirmitatib. mederetur, ad quam potissimùm respexit Hermes. Ad eam spectant omnes omnium Poetaru Historiæ, quæ ideò dictæ sunt Fabulæ, quòd fictis narrationib. & multis verború involucris ac sub fabulis rem tam nobile ac pretiosam tegeret ac vulgo occultarent”.
[30] Morhof, Daniel Georg, D. G. Morhofi De Metallorum Transmutatione ad Virum Nobilissimum & Amplissimum Joelem Langelottum, Serenissimi Principis Cimbrici Archiatrum Celeberrimum Epistola, Hamburgi, Schultz u.a., 1673, 102: “[…demues]tra: que todos esos argumentos de antigüedad que comúnmente se presentan aquí están llenos de conjeturas y son inciertos; aunque, sin embargo, Borrichius se desenvolvió de tal modo en las tinieblas de estos asuntos que aportó una luz no pequeña a la antigüedad de la Química. Si bien no demostró del todo que los orígenes de esta son más remotos de lo que algunos creyeron, logró al menos que tal cosa parezca sumamente probable. Dejo de lado los testimonios que se extraen de los fabulosos escritos de Enoc, o lo que Bochart conjetura sobre Cam como su autor. No negamos que existió un cierto Hermes y que transmitió algunos conocimientos de esta ciencia; aunque no todo lo que circula bajo su nombre proceda tal vez de él. El origen de la Tabla de Esmeralda, que se le atribuye, es incierto; sin embargo, miente Kircher, quien niega que haya existido antes de los tiempos de Llull, dado que Juan de Garlandia (también llamado Hortulano), quien vivió en el siglo décimo según el testimonio de Bale, ya en aquel entonces escribió un comentario sobre ella. Kriegsmann la publicó en lengua fenicia, pero de dónde la obtuvo”. Original: “test: ea, quæ vulgo hic afferuntur antiquitatis argumenta omnia esse conjecturæ plena & incerta: quanquam tamen Borrichius in rerum istarum tenebris ita versatus fuit, ut non exiguam etiam antiquitati Chemiæ lucem intulerit. Natales certè ejus altius spectare, quam crediderunt aliqui, si non omninò evicit, id tamen effecit, ut perquam probabilis res illa videatur. Mitto, quæ ex fabulosis Enochi scriptis petuntur documenta, aut quæ Bochartus de Chamo ejus autore conjicit. Hermetem aliquem fuisse, hujusque scientiæ quædam tradidisse non negamus: quanquam non omnia, quæ sub nomine ejus circumferuntur, ab illo fortassis sunt profecta. Tabulæ Smaragdinae, quæ illi adscribitur, origo est incerta: mentitur tamen Kircherus, qui ante Lullii tempora extitisse negat: cum Johannes de Garlandia, qui Hortulanus aliàs dicitur, ac seculo Decimo, teste Balæo, vixit, jam tum in eam commentarium scripserit. Kriegsmannus illam linguâ Phœniciâ publicavit, sed unde illam habeat…”
[31] Philostratus, Flavius, Les images de platte peinture,mis en franç. par Blaise de Vigenere, París, Chesneau, 1578.
[32] Borch, Ole,Olai Borrichii Conspectus Scriptorum Chemicorum Illustriorum : Libellus Posthumus, Havniae, Garmannus, 1697, 5: “Pero Demócrito, discípulo del gran Ostanes (maestro de Química en el templo de Menfis), escribió varias cosas; pues, habiendo sido iniciado en Egipto por Ostanes, escribió sobre el oro, la plata, las piedras y la púrpura de manera oblicua [oscura u oculta], tal como testifican con total claridad no solo Eusebio Pánfilo, sino también Sinésio en su carta a Dióscoro. Sin embargo, de sus escritos nada ha llegado a nuestras manos, excepto un opúsculo titulado Libro de Demócrito dedicado a Leucipo (¿o a Leucipo?), y también los Física y Mística de Demócrito; ambos, por la injuria del tiempo y el descuido de los copistas, sumamente mutilados y mal cohesionados entre sí. No obstante, no deben ser rechazados del todo, porque a veces, en una sola frase que aún se conserva intacta, se esconde la clave de todo el Magisterio”. Original: “sed Democritus magni Ostanis, in templo Mempheos doctoris Chemici, discipulus varia, ὁ ἐξ Αἰγύπτου enim ὑπὸ Ὀστάνους μυηθεὶς συνέγραψε περὶ χρυσοῦ, καὶ ἀργύρου, καὶ λίθων, καὶ πορφύρας λοξῶς, quemadmodum non modo Eusebius Pamphilus, sed & Synesius ad Dioscorum clarissimè attestantur. Ex cujus tamen scriptis nihil adèo in manus nostras incidit, nisi libellus, qui inscribitur, Δημoκρίτου βίβλος προσφωνηθεῖσα Λευκίππῳ (an Leucippo?) item, Δημoκρίτου Φυσικά, καὶ Μυστικά, uterque temporum injuriâ, & incuriâ librariorum, oppidò mutilus, & malè sibi cohærens, neque planè rejiciendus tamen, quod in uno quandoque dicto adhuc salvo clavis totius Magisterii delitescat”.
[33] Conring, Hermann,De Hermetica Aegyptiorum vetere et paracelsicorum nova medicina,Helmestadii, Mullerus, 1648. Esta obra de Conring es una de las críticas históricas más feroces de la época contra los mitos de la alquimia, el ocultismo egipcio y las doctrinas médicas de Paracelso. La nota se incluyó precisamente en el debate de las páginas anrteriores debido a que el químico danés Olaus Borrichius escribió todo un tratado en 1674 (Hermetis Ægyptiorum et Chemicorum sapientia) con el único fin de atacar las posturas de Conring y defender apasionadamente la gran antigüedad y nobleza de la alquimia. El enfrentamiento intelectual entre Hermann Conring y Olaus Borrichius fue uno de los debates historiográficos más apasionantes del siglo XVII sobre el origen de la ciencia. Para rastrear los argumentos exactos citados en la nota del libro (Libro I, Capítulo III y Libro II, Capítulo IV del De Hermetica Medicina) hemos de remitirnos a los puntos específicos que defendía Conring y cómo le respondió Borrichius en su defensa de la alquimia: Libro I, Capítulo III: El ataque de Conring a la «Antigüedad Egipcia»: En este capítulo, Conring se propone desmantelar el mito de que los antiguos egipcios poseían una ciencia médica avanzada o secretos alquímicos. Como argumento sostiene de manera tajante que los escritos atribuidos a Hermes Trismegisto (como el Poimandres o la Tabla de Esmeralda) son fraudes históricos tardíos creados en los primeros siglos de la era cristiana por platónicos o cristianos místicos, y no textos del Egipto faraónico. Demuestra que el escaso registro histórico anterior al siglo IV d.C. hace inviable rastrear un corpus alquímico real en el Egipto antiguo. La réplica de Borrichius: Borrichius contraataca en sus libros defendiendo que los egipcios sí eran químicos expertos y que Moisés aprendió de ellos la metalurgia. Borrichius alega que el hecho de que no existan manuscritos egipcios antiguos intactos se debe a la destrucción de bibliotecas (como la quema de libros decretada por Diocleciano) y no a que la ciencia hermética fuera un invento medieval. Libro II, Capítulo IV: El ataque a Paracelso y los «Principios Químicos». En este capítulo, Conring pasa de la historia antigua a la práctica médica de su propia época, enfocándose en la «Nueva Medicina» de Paracelso. Conring ataca la teoría paracelsiana de los tres principios universales o sustancias primordiales (el Azufre, el Mercurio y la Sal) que sustituían a los cuatro elementos aristotélicos clásicos. Conring califica la medicina química (iatroquímica) de supersticiosa, fantasiosa y sumamente peligrosa, ya que utilizaba venenos minerales y destilaciones sin base lógica ni anatómica. Por el contrario,Borrichius —quien además de historiador era un médico clínico reputado en Dinamarca— defiende los remedios químicos. Argumenta que, debidamente purificados mediante los procesos de laboratorio descritos por los «antiguos» químicos y Demócrito, los metales y minerales transmutados se convertían en la medicina universal o quintaesencia apta para curar dolencias incurables para los médicos tradicionales (mencionando curas de lepra o hidropesía como las que ya hemos leído).
[34] Tachenius, Otto,Ottonis Tachenii Hippocrates Chimicus : Qui Novissimi Viperini Salis Antiquissima Fundamenta ostendit, Brunsvigae, Sumpt. Thomae Henrici Hauensteinii, Bibliop. Hannover & Hildesiensis. Typis Johann. Henrici Dunckeri, 1668.
[35] Billich, Anton Günther,Thessalus In Chymicis Redivivus : id est, de vanitate medicinae chymicae, hermeticae, seu spagiricae dissertatio fundamentalis ; accessit Anatomia fermentationis Platonicae apodictica & paradoxologa eiusdem authoris, Francofurti ad Moenum, Beyer, 1640. Billich, médico personal del Conde de Oldemburgo, adoptó el seudónimo o referencia a «Tésalo» (aludiendo al médico de la antigüedad clásica conocido por oponerse a los dogmas establecidos). En el libro sostiene que la pretensión de curar todas las enfermedades mediante remedios puramente alquímicos o espagíricos (como el oro potable o panaceas de laboratorio) adolece de vanidad y carece de base científica sólida frente a la medicina empírica y la filosofía natural tradicional. A pesar de su escepticismo frente a los entusiastas radicales de la alquimia, la obra de Billich jugó un rol clave en el debate sobre la materia en Alemania. Argumentaba contra la concepción paracelsiana de los tres principios intangibles (azufre, mercurio y sal), intentando trazar una teoría más física, empírica y fundamentada en elementos corporales tangibles.
Edición Expandida (1643): Tras su publicación inicial, en 1643 apareció una célebre reedición editada por Johann Beyer. Esta versión ampliada incluyó valiosos tratados adjuntos sobre el mismo debate teórico, destacando las Exercitationes del influyente médico e historiador Hermann Conring y correspondencia del célebre teórico de los átomos y la medicina Daniel Sennert. Klein, Joel A., “Corporeal Elements and Principles in the Learned German Chymical Tradition”, Ambix, 61-4 (2014), 345–365.
[36] Borch, Ole, Olai Borrichii Conspectus Scriptorum Chemicorum Illustriorum : Libellus Posthumus, Havniae, Garmannus, 1697. Borch, Ole, Hermetis Aegyptiorum et chemicorum sapientia, ab Hermanni Conringii animadversionibus vindicata per Olaum Borrichium, Hafniae, Haubold, 1674,cap. III. §. XV. 66: “XV. Pero se debe escuchar de nuevo a Conring (Libro 1, capítulo III): «Mucho más plausible [o engañosamente atractivo] en verdad», dice, «es el argumento a favor de la antigüedad de la Química que alguien deduciría a partir de los opúsculos atribuidos a Demócrito sobre esta materia. Pues, siendo cuatro en número…» Original: “XV. Sed audiendus iterum Conringius: l. 1. c. III. Multò magis verò speciosum, inquit, argumentum pro Chemiæ vetustate, quis duxerit ab hujus argumenti Democrito adscriptis libellis. Quatuor enim numero,”.
[37] Martini, Martino, Novus Atlas Sinensis, a Martino Martinio soc. Jesu descriptus et Serenmo. Archiduci Leopoldo Guilielmo Austriaco dedicatus, Volumen 1, Amsterdam, apud Joan Blacu, 1655, 71: Cuarta Ciudad mayor K I U N G. La ciudad mayor de Kiung gobierna a otras dos [subdivisiones]: 1 Kiung, 2 Taye, 3 Pukiang; sobre las cuales nada singular se presenta, excepto que escriben acerca de Totan, un pequeño lago junto a Pukiang, que en él Hoangtius [el Emperador Amarillo, Huangdi] se dedicó al arte químico, que el vulgo llama Alquimia; y esto dos mil quinientos años e incluso más antes del nacimiento de Cristo. Por lo cual, los hijos de los Químicos tienen también aquí de dónde derivar los antiquísimos orígenes de su ciencia y arte, en lugar de hacerlo de su fabuloso Moisés, o de María su hermana, y de los Pitagóricos, tal como hemos visto que hicieron aquellos falsarios y farsantes grequillos. [Nota marginal: La antigüedad del arte químico]. Original: Quarta Civitas major K I V N G. Kiung civitas major duas alias regit, 1 Kiung, 2 Taye, 3 Pukiang, de quibus nihil singulare occurrit, nisi quod scribant de Totan parvo lacu ad Pukiang, quod in eo Hoangtius arti chemicæ, vulgo Alchimiam vocant, operam dederit : idque bis mille quingentis eoque amplius annis ante Christi nativitatem. quare habent etiam hic unde antiquissimos natales suæ scientiæ atque artis accersant Chemicorum filii, potius quam à fabuloso suo Mose, aut Maria ejus sorore, ac Pythagoræis, uti à supposititiis illis Græculis decoctoribus factum vidimus. [Nota marginal: Chemicæ artis antiquitas].
[38] Conring, Hermann, Hermanni Conringii De Hermetica Medicina Libri Duo. Quorum Primus agit de Medicina, pariterque de omni Sapientia veterum Aegyptiorum: Altero non tantum Paracelsi, sed etiam Chemicorum, Paracelsi laudatorum aliorumque, potissimum quidem Medicina omnis, simul vero & reliqua universa doctrina examinatur, Helmestadii, Mullerus, 1669, Caput XIV: Quemadmodum ex Aegypto propagata fuerit Chemia per Asiam & Africam, post Constantinum Magnum Cæsarem…, 399: “Aquellas cosas que pertenecen no solo a la medicina de los antiguos egipcios y de los paracelsistas, sino en general a toda su doctrina, las hemos examinado quizás con tal diligencia y abundancia que podemos parecer haber cumplido con la tarea propuesta. Sin embargo, a modo de colofón [conclusión], añadiremos algunas notas sobre la propagación de la Química hasta nuestros tiempos. Pues tal vez también importe saber esto, ciertamente es un placer, y en cierta medida contribuye al pleno conocimiento de nuestra materia hermética.
Por lo tanto, es manifiesto a partir de lo que hemos expuesto más arriba que la QUÍMICA, aunque en una época más tardía (metagenesteran), comenzó en otro tiempo en Egipto entre los sacerdotes. Y, en efecto, hemos constatado a partir de allí que los egipcios fueron sus primeros elogiadores y que de Egipto se recibió tal arte. También hemos demostrado que la palabra misma «Química» es de origen egipcio. Además, el método de enseñanza y de escritura siempre observado por los autores químicos tras un intervalo de tiempo tan grande, evoca claramente las costumbres egipcias de los sacerdotes hasta el día de hoy.
En primer lugar, porque ellos utilizan aquel triple género egipcio de caracteres: el epistolar [demótico], el hierático (hieratikôi), y el alegórico; lo cual no puede sino ser evidentísimo para quienes examinan sus escritos, por así decirlo, a través de una celosía. Y, sin embargo, esa costumbre no fue observada en el pasado por ninguna otra nación. En segundo lugar, aquel método de enseñanza enigmático y oculto (kryptikê) fue en otro tiempo sumamente familiar en Egipto, y no pasó fácilmente a los escritos de otros que no fueran los químicos. Y tal vez también aquella frecuente interacción como si fuera con «hijos» provenga de la costumbre egipcia, la cual no admitía en la instrucción sino a los propios hijos en cada una de las artes y ciencias. Y aunque de aquí comenzó [la historia] de la Química…”. Original: “QUæ ad Ægyptiorum veterum & Paracelsicorum non medicinam duntaxat, sed omnem omninò doctrinam pertinent, eâ diligentiâ, eâque copiâ fortasse sumus persecuti, ut instituto labore perfuncti queamus videri. Tamen coronidis loco annectemus nonnulla de Chemiæ ad nostra usque tempora propagatione. Forte enim etiam hoc scire refert, certè volupe est, & quadamtenus ad plenam Hermeticæ rei nostræ peritiam facit. Igitur CHEMIAM μεταγενεστέραν quidem in Ægypto olim cœpisse inter sacerdotes, ex iis quæ supra disseruimus manifestum est. Et verò primos ejus laudatores Ægyptios fuisse atque Ægypto illam tulisse acceptam, compertum inde habemus. Ipsam quoque probavimus Chemiæ vocem Ægyptiacam esse. Adhoc docendi & scribendi ratio Chemicis auctoribus tanto pòst intervallo temporis semper observata, planè Ægyptios mores sacerdotum usque huc redolet. Primùm enim illi characterum utuntur triplici illo genere Ægyptio: epistolari, ἱερατικῷ, & allegorico: ceu per transennam (quod ajunt) inspicientibus eorum scripta, non potest non esse notissimum. Nec tamen ulli alteri genti is olim mos fuit observatus. Deinde ratio docendi illa ænigmatica & κρυπτική Ægypto olim quammaximè fuit familiaris, nec temerè in aliorum quam Chemicorum scripta transiit. Fortassis & frequens illa quasi cùm filiis actio, ex Ægyptiâ consuetudine est, quæ in disciplinam non nisi filios admittebat in singulis artibus & scientiis. Quamvis verò hinc cœperit Chemiæ”.
[39] Alexandre, Noël, R. P. Natalis Alexandri Ordinis FF. Praedicatorum … Historia Ecclesiastica Veteris Novique Testamenti : Ab orbe condito ad Annum post Christum natum millesimum sexcentesimum …. 8, Ferrariae, Venetiis : Bettinelli, 1762, 88: “I. Arnoldo de Villanova, de nación catalán, médico de profesión, embajador de Jaime rey de Aragón y de Federico rey de Sicilia ante el Sumo Pontífice Clemente V, manchó su noble ingenio y erudición con depravadas opiniones sobre la religión y con supersticiones. Como esparciera sus errores en París, fue impugnado y refutado por los teólogos; y no considerándose seguro en el Reino Cristianísimo a menos que cesara en su locura y cantara una palinodia [se retractara], marchó a Sicilia. Enviado desde allí por el rey como legado ante el Sumo Pontífice, pereció en un naufragio. Los errores extractados de sus nefandos libros por Juan Longerio, inquisidor de la Orden de los Hermanos Predicadores, y por el prepósito y vicario general de la Iglesia de Tarragona durante la sede vacante, fueron condenados en el año del Señor de 1317, con el consejo de peritísimos teólogos. Eymeric enumera quince capítulos de sus errores en el Directorio de Inquisidores, Parte 2, Cuestión 11:”.
Original: I. Arnaldus de Villanova Natione Catalanus, Professione Medicus, Jacobi Regis Aragoniae, & Friderici Regis Siciliae ad Clementem V. Pontificem Maximum Orator, nobile ingenium ac eruditionem pravis de religione opinionibus & superstitionibus foedavit. Parisiis cum errores spargeret a Theologis impugnatus & confutatus, nec in Regno Christianissimo se tutum existimans, nisi desipere cessaret, ac palinodiam caneret, abiit in Siciliam: unde missus a Rege Legatus ad Summum Pontificem, naufragio periit. Ex nefariis ejus Libris excerpti errores a Joanne Longerio Ordinis FF. Praedicatorum Inquisitore, & ab Ecclessiae Tarraconensis Praeposito Vicarioque Generali, Sede vacante, damnati sunt anno Domini 1317. adhibito peritissimorum Theologorum consilio. Quindecim errorum ipsius capita recenset Eymericus in Directorio Inquisitorum. P. 2. Quaest. 11.”
[40] Durantis, Guilelmus, Speculum (utriusque juris) una cum Jo. Andreae ac Baldi … theorematibus, Basilea, Frobenius et Episcopius, 1563, 471: “Además, en nuestros días tuvimos en la curia romana al maestro Arnoldo de Villanova, sumo médico y teólogo, sobre quien escribí un dictamen (consilium) acerca de la observancia del ayuno; el cual, siendo también un gran alquimista, consentía en someter a toda clase de pruebas las varillas de oro que fabricaba”. Original: “Plus nostris diebus habuimus magistrum Arnaldum de Villanova in curia Romana summum medicum & theologum, de quo scripsi de obser. jeju. consilium. qui etiam magnus Alchimista virgulas auri, quas faciebat, consentiebat omni probationi submitti”.
[41] Brunus,Albertus, “Tractatus De augmento et diminutione monetarum”, en Antonio Tesauro, Gaspare, De monetarum augmento variatione, et diminutione, tractatus varij. Hisce temporibus admodum vtiles, & necessarij. Ex bibliotheca perillustris senatoris Gasparis Antonii Thesauri in hoc volumen redacti. … Authorum nomina quibus hoc volumen conficitur sequens tibi indicabit pagella,Augustae Taurinorum,Superiorum permissu, 1609, 93-198.
[42] Durantis, Guilelmus, Speculum (utriusque juris) una cum Jo. Andreae ac Baldi … theorematibus, Basilea, Frobenius et Episcopius, 1563, 471-472: “Sobre el crimen de falsedad. Rúbrica.
SUMARIO.
1 Cómo debe redactarse el libelo [demanda/acusación escrita] contra quien fabrica moneda falsa.
2 Cómo debe formularse el libelo contra el que falsifica una bula del Papa.
3 Cómo debe formularse el libelo contra un clérigo falsificador.
4 El clérigo que utiliza a sabiendas cartas falsas, puede pedirse que sea privado de sus oficios eclesiásticos.
5 Cómo debe procederse contra quien destruye o borra un quirógrafo [documento manuscrito de deuda].
6 Qué palabras deben utilizar los testigos que han de probar que un quirógrafo [documento de deuda] ha sido falsificado.
1 El libelo [la demanda de acusación] se ha de redactar ASÍ: LIBELO. † Ante vos, etc., yo, etc., expongo contra P. que él, en este año, en tal mes, bajo el reinado de tal soberano, fabricó moneda falsa o adulterada en la ciudad de Béziers (Bitereñ.), en la casa de Guillermo Arnaldo, profesor de leyes, en la primera habitación de la casa; y ante vos lo acuso sobre este hecho: por lo cual pido que sea castigado por vos con la pena capital, y que sea condenado mediante sentencia a ser castigado. Y yo, L., etc., como se indica más arriba de accusationibus, § 1, Código [de Justiniano], de falsa moneta, ley 1, § si vero longissime. Y esto [se pide] cuando la moneda falsificada no es de oro. Pero si fuera de oro, y fuera la propia del Emperador, entonces dirás: «por lo cual pido que él mismo sea quemado vivo en llamas (flammis vivis exuri), y que a esto mismo sea condenado mediante sentencia». Código, eodem [en el mismo título], ley 2. […] Additio: Suele dudarse sobre los Alquimistas, si incurren en la pena de falsedad [crimen de falsi]: algunos les aplican las palabras de Pablo en la Segunda Epístola a Timoteo, capítulo 4, al principio; las cuales véanse en [el Decreto de Graciano], Cuestión 26, causa 5, nec mirum, allí: «y según la sentencia de Pablo», etc. De igual manera, dan causa a los engaños del soldado [o de la milicia], y no es una ciencia de piedad; Distinción 37, cap. si quis. Se dice también que dicho arte, cuando tiende hacia el oro, no se realiza sin la fundición (decoctione) de oro, lo cual está prohibido por la ley; Código [de Justiniano], de auro publico perscrutatoribus, ley 1, libro 11.
Por el contrario, aquel que por la maestría de su arte —sin arte mágica u otras cosas prohibidas por las leyes (Código, de thesauris, ley única, libro 10)— hace de un metal vil uno precioso, DEBE SER ELOGIADO: porque con ello aumenta los bienes de la República (Código, de metallariis, ley 1, libro 11). Y estos mineros/metalúrgicos gozan de privilegios en contra de la ley única alegada anteriormente de thesauris, y en el Digesto, de acquirendo rerum dominio
, ley 4, de modo que pueden ingresar en un fundo ajeno aun contra la voluntad del dueño; y en el mismo título de metallis, ley 3. Pues no mudan una especie en otra distinta, sino que perfeccionan [hacen mejor] una especie de metal, como hacer plata u oro a partir del estaño o del bronce. Y no es de extrañar, puesto que vemos que a partir de gusanos se produce la seda, y de una hierba [cenizas de plantas] el vidrio, tal como se sostiene en el libro De proprietatibus rerum [Sobre las propiedades de las cosas] al hablar del Alquimista; porque todos los metales proceden del azufre y plata viva [mercurio]. Pero por la virtud de los elementos hay una mayor influencia en un lugar que en otro, de lo cual deviene que en un lugar, o mina, se forme estaño, y en otro, oro. Por lo tanto, puesto que el arte imita a la naturaleza (Digesto, de adoptionibus, ley adoptio), no parece que los Alquimistas pequen si, por la virtud de las hierbas, de las piedras o de algunos elementos, perfeccionan un metal en un metal más precioso, dado que ambos fueron de la misma especie y principio.
A esto apoya las Instituciones, quibus modis tollitur obligatio, después del principio: «Es conforme a razón que lo que ha sido introducido por palabras, por palabras sea disuelto». Agustín dice en el libro De civitate Dei [La ciudad de Dios], que en las cosas corpóreas existen, a través de todos los elementos, ciertas razones seminales ocultas; las cuales, cuando se les concede la oportunidad temporal y causal, prorrumpen en las especies debidas según sus modos y límites. Esto se sostiene al pie de la letra en [el Decreto de Graciano] Cuestión 26, causa 5, nec mirum, antes de la mitad del capítulo. Asimismo vemos que no es grande la pena de aquel que, incluso a sabiendas, da bronce por oro. Queda obligado por el crimen de estelionato [fraude o engaño], cuya pena es extraordinaria. Digesto, de pigneraticia actione, ley 1, al final, y de crimine stellionatus, ley 2.
Además, en nuestros días tuvimos en la curia romana al maestro Arnoldo de Villanova, sumo médico y teólogo, sobre quien escribí un dictamen (consilium) acerca de la observancia del ayuno; el cual, siendo también un gran alquimista, consentía en someter a toda clase de pruebas las varillas de oro que fabricaba.
SVMMARIVM.
1 Libellus qualiter sit contra fabricantem falsam monetam concipiendus.
2 Contra bullam Papae falsificantem, qualiter sit libellus formandus.
3 Libellus contra clericum falsarium, qualiter sit formandus.
4 Clericus falsis scienter utens literis, peti potest ecclesiasticis officiis priuari.
5 Contra delentem chirographum, qualiter sit agendum.
6 Testes falsatum chirographum probaturi, quibus verbis uti debeant.
1 SIC libellus concipiatur: LIB. † Coram &c. propono ego &c. contra P. quod ipse hoc anno, mense tali, regnante tali, fabricavit falsam seu adulterinam monetam in civitate Bitereñ. in domo Gul. Arnaldi legum professoris, in prima camera domus: & ipsum coram vobis super hoc accuso: quare peto eum per vos poena capitali puniri, & puniendum fore sententialiter condemnari. & ego L. &c. ut s. de accu. §. j. C. de falsa mo. l. j. §. si vero longissime. Et hoc cum moneta falsata non est aurea. Si vero sit aurea, & esset propria Imperatoris: tunc dices, quare peto ipsum flammis vivis exuri: & ad hoc ipsum sententialiter condemnari. C. eo. l. ij. […] Additio: De Alchimistis dubitari solet, an incidant in poenam falsi: quidam eis adaptant verba Pauli ij. ad Timoth. iiij. in princ. quae vide xxvj. q. v. nec mirum. ibi: & juxta Pauli sententiam, &c. similiter militis deceptionibus dant causam: nec est scientia pietatis. xxxvij. dist. si quis. dicitur etiam illam artem, ubi ad aurum tenditur, non fieri sine auri decoctione. quod est lege prohibitum. C. de aur. pub. perscrutatoribus. l. j. lib. xj. In contrarium, qui ex magisterio artis sine arte magica, vel alia legibus prohibitis. C. de thesau. l. unica. lib. x. de vili metallo facit preciosum, commendandus est: quia in hoc auget Rempublicam. C. de metallarijs. l. j. lib. xj. & isti metallarij privilegiati sunt contra praeallegat. l. unam. de thesau. & ff. de acquir. rer. domi l iiij. ut ingredi possit alienum fundum eo invito. & eod. tit. de metall. l. iij. nec mutant unam speciem in aliam divisam: sed unam metalli speciem faciunt meliorem, ut de stanno, vel aere, argentum, uel aurum. Nec mirum, cum videamus ex vermibus produci sericum, ex herba vitrum: ut habetur in libro de proprietatibus rerum, ubi de Alchimista. quia omnia metalla procedunt ex sulphure & argento vivo. sed ex virtute elementorum maior est influentia in uno loco, quàm in alio. ex quo evenit quod uno loco, uel minera, fit stannum, alio aurum. Cùm igitur ars imitetur naturam: ff. de adop. l. adoptio. non videntur Alchimistae peccare si per virtutem herbarum, lapidum, uel aliquorum elementorum, meliorant metallum in metallum preciosius: cum ambo fuerunt eiusdem speciei & principii. Facit Inst. qui mo. tollitur ob. post prin. Consentaneum est verbis tolli, quod verbis inductum est. Augustinus dicit in lib. de civitate Dei, quod sunt in rebus corporeis per omnia elementa quaedam seminariae rationes occultae: quibus cum data fuerit opportunitas temporalis atque causalis, prorumpunt in species debitas suis modis & finibus. Habetur hoc ad literam xxvj. q. v. nec mirum. ante medium capituli. Item videmus, quod non est grandis poena illius, qui etiam scienter dat aes pro auro. Tenetur etiam crimine stellionatus, cuius poena est extraordinaria. ff. de pig. act. l. j. in fi. et de cri. stel. l. ij. Plus nostris diebus habuimus magistrum Arnaldum de Villa nova in curia Romana summum medicum & theologum, de quo scripsi de obser. ieiu. consilium. qui etiam magnus Alchimista virgulas auri, quas faciebat, consentiebat omni probationi submitti.
[43] Panciroli, Guido, Guidonis Pancirolli rerum memorabilium sive deperditarum pars …. 2. Nova reperta. Commentariis illustrata, et locis prope innumeris postremum aucta, Ab Henrico Salmuth. Ambergensium Syndico Emerito, Francofurti, Schönwetterus, 1646, 136: “Juan Andrés, célebre intérprete del Derecho Pontificio, escribe que Arnoldo de Villanova, en la Curia Romana y en presencia de muchos Cardenales, conmutó bronce en varillas de oro; y que poco después, al marcharse, permitió que fuesen sometidas a toda clase de pruebas”. Original: “Iohannes Andreae, celebris Iuris Pontificii interpres, scribit Arnaldum in Villanova, in Curia Romana, praesentibus multis Cardinalibus aes in virgulas auri commutasse: mox discedentem permisisse, ut probationi omni subjicerentur”.
[44] Borch, Ole,Olai Borrichii Conspectus Scriptorum Chemicorum Illustriorum : Libellus Posthumus, Havniae, Garmannus, 1697, 15: “Que este hombre ofreció en la Corte Romana una demostración de chrysopoieos [creación de oro, transmutación], el jurisconsulto Juan Andrés lo atestigua claramente, y nadie ha contradicho esto hasta el presente”. Original: “Hunc in Aulâ Romanâ specimen chrysopoieos [χρυσοποιήσεως] edidisse Io Andreas JCtus liquido attestatur, & contradixit hactenus nemo”.
[45] Pasch, Georg, Georgii Paschii De novis inventis, quorum accuratiori cultui facem praetulit antiquitas, tractatus,Lipsiae, Grosse, 1700,331: “…[del au]tor de los Escritores lo confirma con estas palabras: «Descubro que, entre los ingleses, él cumplió verdaderamente en la práctica lo que profesa en sus libros, y que en la torre de Londres, por mandato del Rey, fabricó oro verdadero; y se me mostró un tipo de moneda que todavía hoy llaman el Noble de Raimundo, a saber, de oro puro y obrizo [cocido/refinado], y de la más alta ley». Es testigo además Edmund Dickinson de que Lulio no vivió en el Monasterio de Westminster como un huésped ingrato. Pues muchos años después de su partida, al ser abierta la pequeña celda que había habitado, se encontró todavía en una cajita una gran cantidad de polvo chrysopoeo [polvo de proyección para hacer oro], para gran provecho del arquitecto descubridor. A lo cual añadimos finalmente el propio testimonio de Lulio, quien en su Último Testamento discurre así: «Convertí de una sola vez en oro cerca de 50 mil libras de peso de plata viva [mercurio], plomo y estaño en Londres»; de donde Guillermo Camden estima que provinieron originalmente aquellas monedas de oro llamadas Rosas Nobles de los ingleses”. Original: “…tore Scriptorum his verbis confirmat: Comperio apud Anglos re quidem vera praestitisse, quod suis libris profitetur, & in arce Londini, jussu Regis, verum aurum confecisse: mihique genus nummi ostensum est, quod adhuc appellant Nobile Raymundi, auri scilicet puri & obryzi, summaque judicature. Testis praeterea Edmundus Dichinsonus est, non vixisse Lullium in Coenobio Westmonasteriensi ingratum hospitem. Nam pluribus ab ejus discessu annis referata, quam incoluerat, cellula, multum adhuc pulveris chrysopoei in cistula repertum, magno inventoris architecti emolumento. Quibus tandem proprium Lullii testimonium adjungimus, in ult. Testamento ita differentis: Converti una vice in aurum ad L. millia pondo argenti vivi, plumbi & stanni Londini; unde aureas illas Rosas Nobiles Anglorum primum profectas Guilielymus Camdenus existimat”.
[46] Naudé, Gabriel, Apologie Pour Tous Les Grands Personnages qui ont esté faussement soupçonnéz de Magie,La Haye, Vlac, 1653, 377: “Pero aún no he podido descubrir en qué razones la mayor parte de los demonógrafos y algunos historiadores, como [Nicolas] Vignier, se han fundado para asegurar que él [Lulio] era mago. Es por esto que, para darles el tiempo de producir alguna de ellas, debemos hablar mientras tanto de Arnoldo de Villanova (Arnauld de Ville-neufve), quien no fue un ignorante charlatán [fretot] o un beguino como Raimundo Lulio, ni un miserable y vagabundo químico [alquimista] como se nos lo representa. Pues, muy al contrario, es verdad que era el más docto médico de su tiempo, igualmente versado en el conocimiento de las lenguas griega, latina y árabe,”. Original: “Mais je n’ay point encore peu descouvrir sur quelles raisons la plus part des Demonographes & quelques Historiens, comme Vigner, se sont fondez pour asseurer qu’il estoit Magicien. C’est pourquoy pour leur donner le loisir d’en produire quelqu’unes, il faut parler cependant d’Arnauld de Ville-neufve, qui n’a pas esté un ignorant Fretot ou Beguin comme Raymond Lulle ou quelque miserable & vagabond Chymiste comme on nous le represente. Car il est vray tout au contraire, qu’il estoit le plus docte Medecin de son temps, esgalement versé en la cognoissance des langues Grecque, Latine &…”
[47] Selden, John, Mare clausum, seu de dominio maris libri II,Londinium, Stanesbeii, 1636, 436-437: “CAPÍTULO XXV.
Algunos testimonios antiguos de menor importancia sobre el Dominio Marítimo que estamos tratando.
El último capítulo de la distribución realizada anteriormente trata sobre algunos testimonios de menor importancia. Nuestros Reyes acuñaron con bastante frecuencia una moneda de oro, llamada Noble rosado [Noble de la rosa], la cual está grabada en una de sus caras con una Nave flotando en el Mar, y con el Rey sentado en esa misma Nave como en un Trono, armado con espada y escudo; para que de este modo se exhibiera el símbolo del imperio marítimo de los ingleses. La forma de la moneda es de esta clase:

[Grabado de la moneda: Anverso y Reverso]
El primer autor de esta [moneda] fue el rey Eduardo III, cuando protegía su Mar con una flota numerosísima, a saber, de oncecientas naves.
Notas al margen:
^a Tomás Walsingham, año 1359, o el año 33 del reinado de Eduardo III.”
Original: CAPVT XXV.
Minoris notae testimonia aliquot vetera de Dominio, quod tractamus, Marino.
Postremum caput in distributione superius habitâ, est de testimoniis aliquot minoris notae. Nummus à Regibus nostris saepius cusus est aureus, Nobilis rosatus dictus, qui in altera parte Navi in Mari fluctuante, Regeque ense & scuto armato in ipsâ Navi, ut in Throno, sedente insignitur; ut ita imperii Anglorum exhiberetur Marini symbolum. Nummi forma hujusmodi est.
[Grabados de las dos caras de la moneda]
Cujus autor primus extitit Edvardus Rex tertius, cùm classe numerosissimâ, navium scilicet undecies ^a centum, Mare suum tutabatur.
Notas al margen:
^a Thom. Walsing. 1359. seu 33. Ed. 3.
[48] Selden, John, Table Talk of John Selden newly edited for the Selden Society by the Right Hon. Sir Frederick Pollock, Bt. K.C. D.C.L. LL.D. from a MS. hitherto uncollated belonging to the Hon. Society of Lincoln’s Inn together with an account of Selden and his work by the late Sir Edward Fry reprinted by permission from the Dictionary of National Biography London Quaritch, 11 Grafton Street 1927, 51: ORO. Se dan dos razones por las cuales esas palabras (Jesus autem transiens per medium eorum ibat / Pero Jesús, pasando por medio de ellos, se marchó) se referían a nuestro antiguo oro (a): la primera es porque el alquimista Ripley, cuando hizo oro en la Torre [de Londres] la primera vez que lo logró, pronunció esas palabras (per medium eorum), es decir, per medium ignis & sulphuris (por medio del fuego y el azufre). La otra razón es porque se pensaba que esas palabras eran un amuleto (o encantamiento) y que protegían (o ligaban) cualquier cosa sobre la que estuvieran escritas, de modo que nadie podía llevársela; me inclino más por esta última razón.GOLD. There are two reasons given why those words ( Jesus autem transiens per medium Eorum ibat ) were about our old Gold ( a ) ye one is because Ripley ye Alchimist ; when he made Gold in ye Tower ye first time he found it he speake those words ( p [ er ] medium eorum ) yt is p [ er ] medium ignis & Sulphuris : Ye other is because those words were thought to be A Charme ; and yt they did bind what soever they were written upon ; soe yt A man could not take it Away ; To this reason I rather incline .
[49] Borch, Ole, Olai Borrichii Conspectus Scriptorum Chemicorum Illustriorum : Libellus Posthumus, Havniae, Garmannus, 1697, 18: “XXIV. Habiendo gustado ya de estas cosas de antemano, queda la cuestión tantas veces debatida de si Raimundo Lulio pudo haber suministrado a Eduardo, el tercero de ese nombre (después de Guillermo el Conquistador) llamado así, rey de los ingleses, seis millones de oro fabricado mediante el arte químico para llevar a cabo la guerra contra los infieles, y si Eduardo, tras recibir las riquezas, volvió pronto sus armas contra los franceses. Aunque algunos de los ingleses, y otros hombres doctos motivados por ellos, sostengan esto por escrito, niego sin embargo que pudiera haber sucedido, es más, lo niego rotundamente. Pues Eduardo III tenía apenas tres años cuando Lulio falleció en África, y no fue llevado al gobierno del Reino Inglés antes del año de Cristo 1326, esto es, muchos años después de la muerte de Lulio, de lo cual dan testimonio los historiadores ingleses a una sola voz, e igualmente los belgas, franceses y alemanes. Por lo tanto, o bien esa tradición sobre los seis millones de oro debe ser falsa (aunque Camden y Selden pretendan que es verdadera), o bien aquella generosidad de Raimundo se mostró hacia Eduardo I. Porque Eduardo II fue un príncipe infeliz que ni libró guerras ni pensó en Palestina; pero el primero había realizado allí grandes hazañas cuando su padre aún vivía; y una vez llevado al trono, preparaba bajo ciertas condiciones su regreso a Siria, como deducimos de los Anales de Odorico Raynaldo, del Floro Histórico de Westminster y de otros. Las palabras del de Westminster dicen: Eduardo I, afectado por una grave enfermedad, guardó cama cerca de Burdeos, y restablecido de ella tomó la cruz, y fue nombrado jefe del ejército de los cristianos por el Legado del Papa. Pero después, por la causa más insignificante, volvió contra los franceses las armas que había consagrado a DIOS. Conviene además la edad de Eduardo I con la de Carlos y Roberto, reyes de Sicilia o, si se prefiere, del Reino Napolitano, parientes de Eduardo I. Y por ello, Eduardo I, al regresar de Siria, fue recibido con generosidad por Carlos I, rey de Sicilia y hermano de San Luis. El hijo de este Carlos, llamado Carlos II, sucedió a su padre en el año de Cristo 1282, y fue coronado en Roma por el Pontífice en el año 1289, habiendo sido liberado finalmente de la cárcel aragonesa gracias a Eduardo I. En lugar de este Carlos II, ya fallecido, es subrogado Roberto en el año 1309, seis años antes de la muerte de Lulio, de lo cual testifican detalladamente Chr. Besoldus, Felinus Sandeus, Collenutius y otros. De esta estrecha amistad entre los tres reyes resultó que Lulio escribiera a todos ellos e intentara ganarse el favor de todos”. Original: “XXIV.
His ita in antecessu libatis restat saepe vexata quaestio, an Raymundus Lullius potuerit Edoardo id nominis (post Wilh. Conquestorem) tertio, ita appellato, Angloru Regi sex milliones ex auro Chemicâ arte confecto subministrâsse ad bellú contra infideles gerendú, & Edoardú acceptis pecuniis arma mox vertisse in Gallos. Id quod licet Anglorú nonnulli, & ab iis invitati alii viri docti scribere sustineant, fieri tamen potuisse nego, imò pernego. Edoardus enim tertius non nisi triennis erat, obeunte in Africâ Lullio, nec gubernaculis Regni Anglici admotus est, ante anú Christi 1326, hoc est, multis à morte Lully añis, de quo testantur Anglorum Historici uno ore, & Belgae, Galli, Germaniq́; similiter. Aut ergo traditioné illá de sex auri millionibus falsá esse oportet (licet Cambdenus, Seldenusq́; pertendant veram esse) aut Edoardo I. patuit illa Raymundi liberalitas: Nam Edoardus II. infelix Princeps, nec bella gessit, nec in Palaestinam cogitavit; sed primus magnas ibi res gesserat, Parente adhuc vivo; & sceptro admotus parabat in Syriam certis conditionibus reditum, quemadmodù ex Odorici Raynaldi Annalibus, ex Floro Historico Westmonasteriensi aliisq́; colligimus. Vox Westmonasteriensis: Edoardus I. gravi morbo implicitus, inquit, prope Burdegalam decubuit, & ab eo recreatus crucem induit, atq; à Legato Papae Christianorum exercitûs dux creatus est. At postea levissimâ ex causâ devota DEO arma in Gallos vertit. Convenit praeterea Edoardi I. aetas Carolo, Rupertoq́;, Siciliae, sive mavis, Regni Neapolitani Regibus, Edoardi primi affinibus. Ideoq́; Edoardus primus ex Syriâ reversus beneficè exceptus est à Carolo primo Siciliae Rege, fratre Ludovici Sancti. Hujus Caroli filius, Carolus secundus dictus, succedit Patri, anno Christi MCCLXXXII, Romaeq́; à Pontifice coronatur anno MCCLXXXIX, liberatus tandem à carcere Arragonio per Edoardum primum. In hujus Caroli secundi, demortui locum subrogatur Robertus, anno MCCCIX, sex annis ante mortem Lullii, de quo differtè testantur Chr. Besoldus, Felinus Sandéus, Collenutius, alii. Ex hac strictâ triú Regú amicitiâ effectum est, ut Lullius his omnibus scriberet, omnes demereri conaretur”.
[51] Conring, Hermann, De Hermetica Aegyptiorum vetere et paracelsicorum nova medicina, Helmestadii, Mullerus, 1648, 355: “Y en verdad (para hablar primero de lo último), no faltan quienes deducen esto a partir de lo que escribió Oporinus: «Era un derrochador pródigo del dinero, y a menudo se encontraba tan desprovisto de él que yo sabía que no le quedaba ni un epóbolo [moneda de ínfimo valor]. Inmediatamente a la mañana siguiente, volvía a mostrar que tenía la bolsa bien provista. De modo que no raras veces me preguntaba con asombro de dónde se le había suministrado». Sin embargo, esto en nada atañe a este asunto. Pues no habría podido ocultársele a su sirviente Oporinus —quien además estaba al tanto de todo lo que hacía Paracelso— si se hubiera fabricado algo de oro mediante el arte [alquímico]. ¿De dónde (dirás tú), si no, habría podido provenir de golpe semejante cantidad de oro acuñado, si no es a partir del intercambio de oro no acuñado? Pero es que esto mismo también habría tenido que ser conocido por Oporinus. Sin embargo, a él nada de esto le fue conocido, y por eso se maravillaba.
Parece luchar con mayor verosimilitud a favor de Paracelso aquella carta de un tal Francisco que Andreas Libavius incluyó (traducida por él mismo al latín) en el libro segundo de su defensa de la Alquimia Transmutatoria contra Guibertus, y que originalmente estaba en alemán en la Geografía de Michael Neander. Pues este [Francisco] afirmó en su testimonio que él mismo vio en Basilea cómo Paracelso transmutó casi una libra entera de azogue [mercurio] en oro. Pero, verdaderamente, ¿cómo pudo esto también ocultársele a Oporinus, que ya por entonces era el más íntimo amigo de Paracelso, si es verdad lo que se narra?” Original: “Et verò (ut de posteriore prius dicamus) non desunt qui id colligant ex eo quod Oporinus scripsit: Pecuniæ erat prodigus profusor, & ea ita sæpè destitutus ut ne epobolum quidem ei superesse scirem. Crastino statim mane rursum crumenam benè instructam se habere ostendebat. Ut non raro admiratus fuerim unde ei fuisset suppeditata. Verum hoc quidem nihil ad hanc rem. Nec enim potuisset latere Oporinum famulum, eoque omnium quæ gessit Paracelsus conscium, arte confectum aliquid auri fuisse. Unde (dixeris) vero statim illa copia signati auri potuit venire nisi ex commutatione non signati? Ast innotuisset & hoc ipsum Oporino. Illi verò nihil hujus innotuet, eoque admiratus est. Verisimilius pugnat pro Paracelso epistola Francisci illius quam Germanicè Michael Neander suæ Geographiæ, Latinè à sese versam libro secundo defensionis Alchemiæ Transmutatoriæ contra Guibertum Andreas Libavius inseruit. Hic enim testimonio suo adfirmavit, visam sibi Basileæ à Paracelso prope libram integram argenti vivi in aurum transmutatam. At vero, quî etiam hoc potuit latere Oporinum iam tum Paracelso familiarissimum, si verùm est quod narratur?”
[52] Erastus, Thomas, Disputationum De Medicina Nova Philippi Paracelsi Pars …. 2, In qua Philosophiae Paracelsicae Principia & Elementa explorantur, Basileae, Perna, 1572, 2: “Hace poco, un hombre piadoso, docto e industrioso, el señor Georg Vetterus —quien fue admirador y estudioso de Paracelso—, me aseguró con la mayor firmeza que este había sido sumamente entregado a la magia nefanda, y que solía llamar al cacodemonio [demonio maligno] nada menos que «su compañero».
«De ninguna cosa» —decía Vetterus— «tuve más miedo, siempre que él estaba borracho (y lo estaba con frecuencia), que de que convocara a ejércitos de diablos; cosa que quiso hacer en repetidas ocasiones (para dar una exhibición de su arte), pero que dejó de hacer a ruegos míos. Cuando estando él sobrio le aconsejaba que abandonara esas prácticas porque ofendía gravemente a Dios, y porque al final el diablo suele pagar a sus servidores con un salario funesto, él me respondía que no mucho después tocaría a retirada [es decir, que se retiraría o moriría pronto]». Este hombre [Vetterus] fue compañero inseparable de Paracelso durante dos años y un cuarto de año más a través de Austria, Transilvania y otras regiones…”. Original: “Nuper mihi vir pius, doctus, industrius, D: Georg. Vetterus Paracelsi amans & studiosus, asseverantissimè affirmavit, eum Magiæ nefandæ perquàm studiosum fuisse, & cacodæmonem haud aliter quàm socium nominare consuevisse. Nihil magis, inquiebat, metui, quoties ebrius erat (erat autem frequenter) quàm ut agmina Diabolorum accerseret: quod sæpenumero facere voluit (speciem artis suæ editurus) sed a me rogatus omisit. Cum sobrium monerem, ut missa isthæc faceret, quòd Deum graviter offenderet, quodque ad extremum triste stipendium solitus esset persolvere famulis suis diabolus: respondebat, se non multò pòst receptui cantaturum esse. Fuit hic vir Paracelsi comes individuus biennio. & quarta insuper anni parte per Austriam, Transylvaniam, aliasque regiones”.
[53] Erastus, Thomas, Disputationum De Medicina Nova Philippi Paracelsi Pars …. 1, In Qua, Quae De Remediis Superstitiosis & Magicis curationibus ille prodit, praecipue examinantur, Basileae, Perna
1572, 239: Para que veas que en todas partes era igual a sí mismo, añadiré algo también de las cartas de este hombre que nunca será suficientemente alabado: «Traté con él» —dice Bullinger— «una y otra vez sobre diversos asuntos, incluso teológicos o de religión. Pero de todas sus conversaciones no se pudo percibir muestra alguna de piedad; en cambio, de magia —una magia que él se inventaba no sé cómo—, muchísimo». Original: “Ut sui ubique similem fuisse perspicias, ex huius etiam viri nunquam satis laudati literis aliquid adiciam. Contuli cum eo, inquit, semel & iterum de rebus varijs etiam Theologicis vel Religionis. Sed ex omnibus eius sermonibus pietatis nihil intelligere licuit, Magiæ verò, quam ille nescio quam fingebat, plurimum”.
[54] Conring, Hermann, De Hermetica Aegyptiorum vetere et paracelsicorum nova medicina, Helmestadii, Mullerus, 1648.
[55] Pero, por si estos testimonios no fueran ya más que suficientes para corroborar que la imagen actual de Paracelso es una construcción hitoriográfica tendenciosa e intencionada, vayamos con el mejor de los dichos testimonios. Nos lo ofreció un tal Michael Neander (1525-1595), referencia del Protestantismo de su tiempo, pedagogo, y rector de la escuela del monasterio de Ilfeld desde 1550. Un erudito versado en latín, griego, hebreo, dialéctica, retórica, ética, física; Historia y geografía, entre otras cosas, como mantener correspondencia ocasional con Johannes Oporinus (Carta de Michael Neander a Oporinus, desde Ilfeld. Universitätsbibliothek Basel, Frey-Gryn Mscr II 19: Nr.145 (1550?) . Entre sus muchos libros, escribió en 1583 su Orbis terrae partium succincta explicatio seu simplex enumeratio distributa en singularum partium regiones (Leipzig, Islebi, 1583). Es un repaso a las regiones europeas y no europeas, con una descripción más o menos detallada de cada una de ellas: sus límites, reinos, historia… Cuando llega a Alemania nos dice que Paracelso tuvo mucha fama en su siglo… y que además él fue testigo de una transmutación que hizo. Al parecer, lo que ocurrió es que Paracelso transformó una mezcla de mercurio y un polvo rojo que se llamaba “león rojo”. Esta sustancia iba envuelta en cera y la dejó caer sobre el mercurio, logrando una libra de peso en oro. Incluso Neander, para validar su afirmación nos dice que dicho oro fue validado y comprado por un joyero. Menos mal que no se bebió aquello[55]. Neander sabía que había más testigos de los fraudes de Paracelso, como un ayudante que tuvo, llamado Franz, antes citado. Y Neander le pidió a Franz que se lo relatara en una carta, cosa que hizo y que el propio Neander publicó en su Orbis terrae:
“Un día me dijo: «Franz, no tenemos dinero», y me dio un florín, me pidió que fuera al boticario a que me diera una libra de mercurio y se lo trajera. Hice esto, y él echó el mercurio en un crisol, que colocó sobre cuatro ladrillos, y me ordenó que esparciera carbones encendidos alrededor de él, acumulando carbones y cenizas sobre ellos. Después de mucho tiempo dijo: «Nuestro esclavo volátil puede volar lejos de nosotros, debemos ver lo que está haciendo». Ya estaba humeando y volando. Él dijo: «Mira, agarra la tapa con las pinzas y cubre el crisol, apaga el fuego y déjalo en pie». Luego, después de media hora, dijo: «Debemos ver lo que Dios nos ha dado. Quítale la tapa». Esto hice; pero el fuego estaba bastante oscuro y en el crisol todo estaba sólido. Le dije: «Se ve amarillo como el oro». «Sí», dijo, «será oro». Lo levanté, abrí el crisol, que ahora estaba frío, y saqué el trozo. Era de oro. Él dijo: «Tómalo y llévalo al orfebre». Eso hice; el orfebre lo pesó. Llegó a una onza de menos de una libra. Recogió el dinero en una bolsa plana.”
Y sigue diciendo luego Franz:
“Pero había un rollo del tamaño de una gran avellana, hecho con cera roja, pero lo que había dentro no me atrevía, siendo un hombre joven, a preguntarle a mi amo. Pero creo que si le hubiera preguntado, me lo habría dicho, porque siempre me mostró simpatía». (Neander, M., Orbis terrae partium succinta explicatio, Leipzig, 1586 (1ª ed: 1583), 57-74, carta en 69. Telle, J., „Paracelsus als Wunderheiler und Goldmacher in Basel. Zu dem Brief aines Ungenannten an Michael Neander (1575)“, en Mario, G. y Roelcke, V., Medizin und Kultur : ärztliches Denken und Handeln im Dialog zwischen Natur- und Geisteswissenschaften. Festschrift für Dietrich von Engelhardt, Stuttgart-Nueva York, Schattauer, 2001, 13-32. Telle, J., „Paracelsus als Alchemiker“, en Paracelsus und Salzburg, número monográfico de Mitteilungen der Gesellschaft für Salzburger Landeskunde. Ergänzungsband, 14 (1994), 157-174.
Es el mismo y antiguo truco de siempre: echar a escondidas un poco de oro o plata, o cualquier otra cosa, para que todo pareciera tal metal, típico de los falsarios, charlatanes, empíricos y demás pseudomédicos.
[56] Borch, Ole, Hermetis Aegyptiorum et chemicorum sapientia ab Hermanni Conringii animadversionibus vindicata per Olaum Borrichium, Hafniae, Haubold, 1674, cap. VIII. §. VI.
[57] Borch, Ole, Hermetis Aegyptiorum et chemicorum sapientia ab Hermanni Conringii animadversionibus vindicata per Olaum Borrichium, Hafniae, Haubold, 1674, cap. VIII. §. VIII.
[58] Conring, Hermann, De Hermetica Aegyptiorum vetere et paracelsicorum nova medicina, Helmestadii, Mullerus, 1648, 355: “ CAPÍTULO XXV.
Que la fama sobre la pericia de Paracelso en la fabricación de oro [crisopeya] y su éxito en el curar es, si no vana, al menos incierta.
Y aunque es evidente que estas cosas son tal como se ha dicho, hay sin embargo dos argumentos en alabanza de Paracelso que se afirman con tanta constancia que a duras penas parece que puedan negarse. El primero es su éxito en curar; el segundo, su pericia en la crisopeya [fabricación de oro].
Y en verdad (para hablar primero de lo último), no faltan quienes deducen esto a partir de lo que escribió Oporinus: «Era un derrochador pródigo del dinero, y a menudo se encontraba tan desprovisto de él que yo sabía que no le quedaba ni un óbolo. Inmediatamente a la mañana siguiente, volvía a mostrar que tenía la bolsa bien provista. De modo que no raras veces me preguntaba con asombro de dónde se le había suministrado». Sin embargo, esto en nada atañe a este asunto. Pues no habría podido ocultársele a su sirviente Oporinus —quien además estaba al tanto de todo lo que hacía Paracelso— si se hubiera fabricado algo de oro mediante el arte [alquímico]. ¿De dónde (dirás tú), si no, habría podido provenir de golpe semejante cantidad de oro acuñado, si no es a partir del intercambio de oro no acuñado? Pero es que esto mismo también habría tenido que ser conocido por Oporinus. Sin embargo, a él nada de esto le fue conocido, y por eso se maravillaba.
Parece luchar con mayor verosimilitud a favor de Paracelso aquella carta de un tal Francisco que Andreas Libavius incluyó (traducida por él mismo al latín) en el libro segundo de su defensa de la Alquimia Transmutatoria contra Guibertum, y que originalmente estaba en alemán en la Geografía de Michael Neander. Pues este [Francisco] afirmó en su testimonio que él mismo vio en Basilea cómo Paracelso transmutó casi una libra entera de azogue [mercurio] en oro. Pero, verdaderamente, ¿cómo pudo esto también ocultársele a Oporinus, que ya por entonces era el más íntimo amigo de Paracelso, si es verdad lo que se narra?” Original: “CAPVT XXV.
Famam de Paracelsi peritiâ χρυσοποιητικῇ & in medendo felicitate si non inanem saltem incertam esse.
QvAMVIs autem hæc ita sese habere in propatulo sit, duo tamen videntur in Paracelsi commendationem eâ constantiâ affirmari ut vix videantur negari posse. Alterum est ejus in curando felicitas: alterum τῆς χρυσοποιητικῆς peritia.
Et verò (ut de posteriore prius dicamus) non desunt qui id colligant ex eo quod Oporinus scripsit: Pecunia erat prodigus profusor, & ea ita sæpè destitutus ut ne obolum quidem ei superesse scirem. Crastino statim mane rursum crumenam benè instructam se habere ostendebat. Vt non raro admiratus fuerim unde ei fuisset suppeditata. Verum hoc quidem nihil ad hanc rem. Nec enim potuisset latere Oporinum famulum, eoque omnium quæ gessit Paracelsus conscium, arte confectum aliquid auri fuisse. Vnde (dixeris) vero statim illa copia signati auri potuit venire nisi ex commutatione non signati? Ast innotuisset & hoc ipsum Oporino. Illi verò nihil hujus innotuet, eoque admiratus est. Verisimilius pugnat pro Paracelso epistola Francisci illius quam Germanicè Michael Neander suæ Geographiæ, Latinè à sese versam libro secundo defensionis Alchemiæ Transmutatoriæ contra Guibertum Andreas Libavius inseruit. Hic enim testimonio suo adfirmavit, visam sibi Basileæ à Paracelso prope libram integram argenti vivi in aurum transmutatam. At vero, quî etiam hoc potuit latere Oporinum iam tum Paracelso familiarissimum, si verùm est quod narratur?”
[59] Mysterium incarnationis es como se conoce el cuarto libro de Arndt, Johann, Vier Bücher vom Wahren Christenthumb. 4,Franckfurt am Mayn, Humm Zeit, 1664, 54-57: “ Y aquí debo introducir la opinión del excelente filósofo alemán Philippus Paracelsus, cómo entiende él la astronomía y por qué la tiene, y dejo el juicio y veredicto al lector cristiano. Esta es, pues, su opinión: que en las estrellas se comprende toda la sabiduría, arte y destreza naturales que un hombre puede inventar y practicar en la Tierra. De ahí provienen, dice él, los grandes artistas y maestros naturales en todo tipo de artes e invenciones. Porque la naturaleza impulsa las mentes de tales personas [… a las ar-]tes, dedicándose a ellas con intensa reflexión y trabajo, para que la obra de Dios sea manifestada y sacada a la luz para la gloria de Dios y el beneficio del hombre. Porque así lo ha dispuesto DIOS, y ha puesto en el cielo tales tesoros naturales, como en sus archivos ocultos, para que a su debido tiempo traiga todo esto al día y a la luz, a través del ser humano. Y Él los distribuye cuándo, dónde, cómo y a quién quiere.
Y de esta manera, a saber, a través de su maravillosa operación e impresión, también los cielos proclaman la gloria de Dios, y el firmamento anuncia la obra de sus manos. Lo cual, dice él, ocurre no solo a través de la inmensidad del cielo o por el orden y el curso certero de las estrellas, sino principalmente a través de su efecto. De ahí han surgido los inventores rerum [inventores de las cosas]; no porque ellos mismos sean los inventores, sino herramientas a través de las cuales el cielo ejecuta el efecto que Dios le ha implantado, haciendo brotar las artes a la luz desde los tesoros ocultos de DIOS, tal como un árbol da su fruto a su tiempo. Porque de esta misma manera debéis entender también a las estrellas en sus efectos, y no de otra forma. Ellas tienen su tiempo para producir sus frutos. Y quien sea ahora un buen astrónomo, que entienda más de las estrellas que del arte del cálculo, sabrá dónde, cómo y cuándo florece un árbol semejante en el cielo y dará su fruto […]. Mira, de esta manera los cielos proclaman la gloria de Dios, y el firmamento anuncia la obra de sus manos.
Mira, qué gran error es ahora que se haya puesto a los hombres como inventoribus rerum [inventores de las cosas], cuando son solo herramientas. Tampoco el cielo lo es por sí mismo, sino que son solo thesauri [tesoros] de Dios, arcas de tesoros en el cielo, en las cuales DIOS, el supremo tesorero y Señor, ha depositado sus riquezas, y luego las distribuye a aquellos que son dignos y a quienes ha destinado para ello. Mira, así también toda buena dádiva y todo don perfecto descienden de lo alto de manera mediada, del Padre de las luces. Toda la sabiduría proviene de Dios, y está con Él eternamente. Pero Él la comparte ya sea de forma mediada (o natural), o de forma inmediata (o sobrenatural).
De ahí proviene, pues, toda la sabiduría natural; de ahí proviene el entendimiento en todas las cosas naturales, la justicia terrenal y el arte de la medicina. De ahí surgen los poetas ingeniosos, los músicos encantadores, los oradores elocuentes y los artesanos hábiles en todo tipo de trabajos en madera, metales y piedras. De ahí provienen los gobernantes terrenales, los hombres de guerra y, en suma, de ahí le vienen a cada uno sus dones naturales, tal como Dios se los distribuye. Pero a aquellos a quienes Dios el Señor llena con el espíritu de sabiduría de manera sobrenatural, como los artistas del Antiguo Testamento, los gobernantes sabios y los héroes de guerra de los que se hace mención en las Escrituras, a donde también la sabiduría de Salomón pertenece; estas cosas no tienen nada que ver con el cielo natural. De ahí proviene que cada ser humano desee por naturaleza saber e investigar, y a muchos les angustia tanto esto, tienen un deseo tan ardiente por las artes, que no pueden descansar debido a ello. Porque de la misma manera que el cuerpo del hombre se alimenta y se mantiene de los elementos inferiores, a saber, de la tierra y del agua, y no puede vivir sin ellos; asimismo los sentidos, los pensamientos y el espíritu del hombre tienen su alimento de los astros, pues todos los hombres ingeniosos reciben la influencia de su mente y sus ideas de las constelaciones, y esto es, por así decirlo, su alimento. Lo cual es una prueba formidable de la astronomía; porque ¿acaso el hombre iba a ser alimentado por los elementos inferiores solo como una bestia, y sus sentidos y pensamientos no habrían de tener también su propio alimento?
Y si a esta luz natural le llega entonces la iluminación desde lo alto, a través del Espíritu Santo y el renacimiento, entonces los dones naturales alcanzan un grado mucho más alto de perfección. Estos reciben entonces un cielo nuevo, que los inclina hacia algo mucho más elevado.
Aquellos que pertenecen al nuevo nacimiento, nacidos de Dios, tienen por cielo e inclinación a Dios mismo, y los santos ángeles son sus estrellas, como testifica el Apocalipsis; ellos no tienen nada que ver con el cielo natural, están por encima de él, y sus obras tienen un origen más elevado, a saber, de Dios mismo.
Original: Und allhier muß ich einführen die Meinung des fürtrefflichen Deutschen Philosophi Philippi Paracelsi, wie er die Astronomiam verstehet / und wofür er dieselbe hält / und lasse das Urtheil und Judicium dem Christlichen Leser. Das ist aber seine Meinung : Daß in den Sternen alle natürliche Weißheit / Kunst und Geschicklichkeit begriffen sey / die ein Mensch auff Erden erfinden und üben mag. Daher kommen / spricht er / die grossen Künstler und natürlichen Meister in allerley Künsten und Inventionen. Denn die Natur treibet die Gemüther solcher Leute / den Kün[sten…] mit hefftigen Nachsinnen und Arbeiten obliegen / auff daß Gottes Werck offenbar und hervor gebracht werden zu Gottes Ehren / und dem Menschen zu Nutz. Denn so hats GOTT geordnet / und in den Himmel solche natürliche Schätze gegelet / als in seine verborgene Thesauros, auff daß er zu seiner Zeit solches alles an Tag und ans Liecht brächte / durch den Menschen. Und theilet dieselbe aus / wenn / wo / wie und wem er wil.
Und auff diese Weise / nemlich / durch die wunderliche Operation und Impression erzehlen auch die Himmel die Ehre Gottes / und die Feste verkündiget seiner Hände Werck. Welches / sagt er / nicht allein geschicht durch die Grösse des Himmels / durch die Ordnung und gewissen Lauf der Sternen / sondern fürnemlich durch ihre Wirckung. Daher sind die Inventores rerum entsprungen / nicht daß sie Inventores seyn / sondern Werckzeuge / durch welche der Himmel seine von Gott eingepflanzte Wirckung vollbracht / und aus den verborgenen Schätzen GOTTES die Künste ans Liecht hervor getrieben / gleich wie ein Baum zu seiner Zeit seine Frucht gibt. Denn also solt ihr auch die Sternen in ihren Wirckungen verstehen / und nicht anders. Sie haben ihre Zeit in Hervorbringung ihrer Früchte. Und wer nun ein guter Astronomus ist / der sich mehr auff die Sternen verstehet / denn auff die Rechen-Kunst / der weiß wo / wie und wenn ein solcher Baum am Himmel blüet / und seine Frucht geben geben wird. Siehe / also erzehlen die Himmel die Ehre Gottes / und die Feste verkündiget seiner Hände Werck.
Siehe / welch ein grosser error ists nu / daß man Menschen hat gesetzet zu Inventoribus rerum, da sie nur Werckzeuge sind. So ists auch der Himmel nicht für sich selbsten / sondern es sind nur thesauri Gottes / Schatz-Kasten am Himmel / in welchen GOTT der oberste Schatzmeister und Herr seine Schätze gelegt hat / theilet sie auch hernach auß denen / so es wehrt seyn / und die er dazu versehen hat. Siehe / also kommen alle gute Gaben und alle vollkommene Gaben auch mediatè von oben herab / vom Vater des Liechts. Alle Weißheit ist von Gott / und ist bey ihm ewiglich. Er theilet sie aber mit mediatè, oder natürlicher Weise / oder immediatè, übernatürlicher Weise.
Daher kommt nun alle natürliche Weißheit / daher kommt Verstand in allen natürlichen Dingen / weltliche Gerechtigkeit / Kunst der Artzney. Daher kommen artige Poeten / liebliche Musici / kluge Redner / künstliche Werckmeister in allerley Arbeit in Holz / in Metallen / in Steine. Daher kommen Weltliche Regenten / Kriegsleute / und in Summa / daher kommen einem jeden seine natürliche Gaben / wie sie ihm Gott außtheilet. Die aber Gott der Herr mit dem Geist der Weißheit übernatürlicher Weise erfüllet / als die Künstler des alten Testaments / als die klugen Regenten und Kriegs-Helden / derer in der Schrifft gedacht wird / dahin auch Salomons Weißheit gehöret / die haben mit dem natürlichen Himmel nichts zu thun. Daher kompts / daß ein jeder Mensch natürlich begeret zu wissen und zu erforschen / und ist manchem so bang darnach / hat ein solch hitzig Begierde nach Künsten / daß er nicht dafür ruhen kan. Denn gleicher Weise als der Leib des Menschen aus den untersten Elementen gespeiset und erhalten wird / nemlich / aus der Erden und Wasser / und kan ohn dieselbe nicht leben : Also die Sinne / Gedancken und Geist des Menschen / haben ihre Speise vom Gestirn / denn alle sinnreiche Menschen haben ihren Sinn Einfluß und Einfälle vom Gestirn / und ist gleichsam ihre Speise. Welches eine gewaltige Proba ist der Astronomiæ ; denn solte der Mensch von den untern Elementen nur als ein Viehe gespeiset werden / und seine Sinne und Gedanken solten nicht ihre Speise auch haben?
Und so denn zu diesem natürlichen Liecht die Erleuchtung von oben herab kommt / durch den h. Geist und Wiedergeburt / itzo erreichen die natürlichen Gaben einen viel höhern Grad zu ihrer Vollkommenheit. Die bekommen denn einen neuen Himmel / der sie viel höher inclinirt.
Die nun aus der neuen Geburt seyn / aus Gott geboren / derer Himmel und Inclinatio ist Gott selbst / und die h. Engel sind ihre Sternen / wie Apocalypsis bezeugeth / die haben mit dem natürlichen Himmel nichts zu thun / sie sind über demselben / und ihre Wercke haben einen höhern Ursprung / nemlich / aus Gott selbst“.
[60] Se refiere a Gerhard, Johann, Johannis Gerhardi D. Exercitationes perbreves In Gebri Arabis Summi Philosophi Chemici Libros Duos Summae Perfectionis : Cum Annexa Analysi Partis Practicae Raimundi Lulli in Testamento, Tübingae, Brunn, 1662. Por cierto, que la ortodoxia de Arndt también fue defendida por su buen amigo Johann Gerhard, cuya propia ortodoxia, a su vez, no se pone en duda. Johann Gerhard y el cordón sanitario de la Ortodoxia (Joh. Gerhardus). El texto introduce a Johann Gerhard (1582–1637), el teólogo más importante de la ortodoxia luterana del siglo XVII. El hecho de que figuras de la talla de Arndt y Gerhard fueran catalogados como «amantes del arte alquímico» (Liebhaber der Alchemistischen Kunst) demuestra que la intelectualidad religiosa de la época estaba fascinada por la química. Sin embargo, Buddeus introduce una salvaguarda teológica crucial: aclara que este gusto por la química no perjudicaba su ortodoxia porque ambos sabían mantener un estricto cordón sanitario entre las ciencias naturales y la teología. Utilizaban los principios de Paracelso de forma puramente metafórica para ilustrar sermones, pero tenían el «cuidado extremo» de no permitir que la terminología del crisol adulterara o contaminara los «principios dogmáticos espirituales» (geistlichen Lehr-Sätzen) de la Iglesia, protegiendo la pureza de la fe cristiana ante el esoterismo salvaje. Shackelford, Jole, “Western esotericism and the history of European science and medicine in the early modern period”, Scripta Instituti Donneriani Aboensis, 20 (2008),173-203.
[61] Esta anécdota se cuenta en Erndtel, Christian Heinrich, De itinere suo Anglicano et Batavo annis 1706 et 1707 facto relatio : qua variae ad anatomiam, chirurgiam botanicam et materiam medicam spectantes observationes sistuntur, Amstelodami, Jansson-Waesberg,1711, 146-148: “Por encima de los demás, frecuenté muy a menudo la excelentemente equipada botica del muy distinguido varón Señor Nicolaus Saltzwedel, farmacéutico. Este me mostró una pequeña porción de oro que él mismo había visto con sus propios ojos muy recientemente transmutada a partir de plomo. Relataba que el Artista Adepto, autor de esta metamorfosis, vivía entonces en Westfalia, no lejos de un monasterio, en una aldea determinada, y aseguraba a la vez que mantenía todavía con él una frecuente correspondencia epistolar sobre asuntos Químicos. Sobre el modo de la Transmutación, de la cual no solo fue testigo ocular sino también experimentador, me comunicaba lo siguiente: Aquel Químico, que declaraba estar consagrado al arte farmacéutico, poseía una Tintura líquida de color pardo, la cual exhalaba un olor casi idéntico al del aceite de C. C. [cuerno de ciervo]: …gracias a ella [a la tintura], mediante tan solo cuatro gotas, transmutaba una dracma de plomo en oro verdadero, el cual contenía 23 quilates y 7 granos en una marca entera, habiéndose derretido a fuego moderado el plomo sobre el cual se habían vertido primero las gotas. Esto se realizó en la propia casa del ya mencionado Señor Saltzwedel, en el mes de mayo del año 1702. En memoria suya, había dejado a este anfitrión unas pocas gotitas de dicha Tintura, con las cuales él mismo llevó a cabo después, con gran éxito, la Proyección [la transmutación]; conservándose, para perpetua memoria del hecho, dicha pequeña porción de Oro Químico y el frasco de vidrio, que todavía conserva algunos rastros oscuros de aquel líquido pardo junto con su olor. Y así, en Fráncfort, fue posible contemplar con los propios ojos algunos rastros oscuros de Crisopeya [fabricación de oro].
Sin embargo, si aquel Químico debe ser contado entre los verdaderos poseedores del Arte Aurífero, lo dudo por la razón de que ese oro transmutado no llegó a alcanzar el peso justo de 24 quilates del oro puro (Obryzum), cuando, por el consenso unánime de los Alquimistas, el peso del oro nativo debería ser superado por aquel producido químicamente. Es lamentable, en verdad, el infeliz destino de este Arte Divino: que una cantidad tan grande de moscas y mariposas vagabundas perturben el esplendor radiante de esta luz Solar, las cuales, sin embargo, terminan por quemar sus propias alas, y paren ridículos ratones en lugar de montañas de oro; dando ocasión a la mayoría de los hombres ingenuos, y especialmente a aquellos a quienes habían engañado con sus artimañas, de maldecir a toda la comunidad de los Adeptos, hasta el punto de que, si quieren llamar a alguien ateo, bufón, criminal o fraudulento, lo expresan con la sola palabra de «Alquimista”. Original: “Prae caeteris, Humanissimi Viri Dn. Nicolai Saltzwedelii, Pharmacopoei, Officinam instructissimam saepius frequentavi. Hic auri portiunculam mihi monstravit, quam ex plumbo transmutatam nuperrime oculis suis viderat. Artistam Adeptum, hujus metamorphoseos autorem, jam in Westphalia, non procul Monasterio, in pago quodam degere narrabat, quo cum frequens adhuc literarum de rebus Chemicis sibi esse commercium, simul asserebat. De Transmutationis modo, cujus non solum oculatus testis sed experimentator etiam fuit, sequentia communicabat: Chemicus ille, qui arti Pharmaceuticae addictum se profitebatur, Tincturam liquidam fusci coloris, odorem fere admodum olei C. C. de se spirantem, habebat: illius beneficio, mediantibus quatuor saltem guttis, drachmam plumbi in verum aurum, 23 Carath et 7. Gran. in Marca integra continens, transmutabat, plumbo, cui guttas primum superfuderat, modico igne liquefacto. Factum hoc in propriis memorati jam Dni Saltzwedelii aedibus, mense Majo, anno 1702. In sui memoriam reliquerat Hospiti huic suo, aliquot dictae Tincturae guttulas, quibus postmodum Projectionem ipse felicissime instituit, asservata, in perpetuam rei memoriam, dicta Auri Chemici portiuncula, et vitro, obscura quaedam vestigia liquoris illius fusci cum odore, adhucdum referente. Et ita Francofurti obscura quaedam Chrysopoeiae vestigia oculis usurpare licuit. Num verò inter veros Artis Auriferae possessores Chymicus ille referendus sit, vel ideo dubito, quod aurum illud transmutatum nondum justum Obryzi pondus 24 Carath attigerit, cum tamen unanimi Alchymistarum consensu, pondus Auri nativum superari a Chymico illo debeat. Dolenda enim infelix Divinae artis sors, quod tantus numerus muscarum et papilionum vagantium splendorem Solaris hujus luminis radiantem turbet, qui tamen proprias tandem comburunt ipsi alas, et ridiculos enituntur mures pro montibus aureis, plerisque autem ingenuis Viris, atque illis praecipue, quibus technis suis imposuerant, occasionem damnedicendi universo Adeptorum coetui, dum, si Atheum, Scurram, Scelestum, Fraudulentum aliquem nominare voluerint, unica Alchymistae voce id proferant”.
Pero el testimonio que toma Buddeus está tomado de otro libro suyo: Quaestionem politicam: An alchemistae sint in republica tolerandi?, Hala, Henckel, 1702, 45-47: §. XIX. Pero regresemos a ejemplos más ciertos, los cuales, así como casi nunca han faltado, tampoco han faltado en nuestra época. Ya hemos hecho mención de aquel Alquimista de Berlín en el mismísimo comienzo de esta disertación. Del mismo modo que su fama voló de boca en boca por todas partes, las cosas que pudimos averiguar sobre él a través de varones dignos de fe se reducen a esto:
Él nació en Magdeburgo, de un padre que trabajaba en el oficio de la artillería [fabricante de cañones o pólvora]. Por obra de este, un varón honestísimo, el joven fue entregado al Señor Zorn, farmacéutico de Berlín, para que aprendiera allí el arte de la botica. Pero habiendo manifestado de inmediato su amor por la alquimia, [adquirió] libros orientados a esta materia, a saber, los de Teofrasto Paracelso, Basilio Valentino y de otros …y los adquirió para sí, y comenzó a examinarlos con un poco más de diligencia. Sucedió, además, que cierto hombre oriundo de Suiza llegó en una ocasión ante él, y habiendo entablado conversación sobre asuntos alquímicos, dijo entre otras cosas que él había tenido en otro tiempo un pequeño libro manuscrito sobre este arte, el cual, si lograba encontrarlo, se lo entregaría. Cumplió su promesa; y el nuestro [nuestro joven farmacéutico] pareció haber aprovechado tanto de él que, tras alquilar una vivienda para sí, comenzó a ensayar los experimentos del arte con gran trabajo, aunque no con un éxito infructuoso. Animado por una esperanza nada vana, resolvió marchar a la academia [universidad] ya fuera de Halle o de Wittenberg, para adquirir la destreza del arte médico. Sin embargo, antes de partir, habiendo sido invitado a un banquete por su antiguo patrón, ofreció una magnífica muestra de su arte.
Estaban presentes también varones celebérrimos y eruditísimos: el Señor Winkler y el Señor Borst, ambos ministros de la palabra divina [pastores], el primero de Magdeburgo y el segundo de Malchow. Y como suele suceder, mientras se entablaban conversaciones sobre diversos temas, comenzó también a disputarse sobre la Alquimia. El nuestro, con audacia, afirmó que convencería a los que disentían mediante los hechos mismos. Preparó de inmediato todo lo necesario para llevar a cabo la obra. Uno de los presentes le ofreció catorce monedas, cada una de las cuales igualaba el valor de dos groschen [monedas de plata alemanas]. Habiendo ablandado y preparado estas monedas como es debido, produjo una masa de color pardo, pero no obstante translúcida, no muy diferente al vidrio de antimonio; y vertida esta masa sobre el metal más vil, lo transmutó en aquel oro óptimo. Del peso del metal nada se había perdido, y el oro pasó asimismo por todos los grados de examen [las pruebas de pureza]. Regaló una pequeña porción de esta masa a un muchacho que había sido su compañero en esa misma botica, añadiéndole la advertencia de que la arrojase en argento vivo [mercurio] si no hubiese otros metales a la mano: …lo cual, una vez que aquel muchacho lo hubo hecho, el asunto resultó según lo deseado. Esto, comprobado por los testimonios de los mejores hombres, es tan cierto que con mérito se consideraría que ha jurado contra la razón quien se atreviera a ponerlo en duda. Pero no menos memorable es el otro experimento de este arte que, no hace mucho tiempo, cierto Alquimista realizó en Fráncfort del Meno. Y para que no quede ningún lugar a la duda sobre este asunto, presentaré las palabras de un testigo ocular, un varón honestísimo, Nicolaus Saltzwedel, cuyas cartas sobre este tema me fueron enviadas por cierto amigo:
«Habiendo transcurrido casi un trimestre desde esto, cierta persona dedicada al arte farmacéutico se reunió conmigo para ofrecer sus servicios a alguien aquí en la vecindad. Traía consigo una tintura de color pardo, la cual exhalaba un olor casi idéntico al del aceite de cuerno de ciervo; afirmaba que esta le había sido dada por cierto pariente suyo que en otro tiempo había profesado el arte médico, estando ya en el umbral de su muerte, como última prenda de amor. Añadía que, gracias a ella, mediante tan solo cuatro gotas, una dracma de plomo podía transmutarse en el mejor oro. Y para que no pareciera que decía esto en vano, nos ofreció una y otra vez el experimento de este hecho, habiéndose derretido a fuego moderado el plomo sobre el cual había vertido primero las gotas. Y no me negué a hacer yo mismo la prueba en mi propia cocina, la cual resultó también con un éxito felicísimo. En cuanto a la bondad y excelencia del oro producido, se descubrió que una marca se elevaba a 23 quilates y 7 ½ granos de oro puro, tal como se puede ver en la cédula adjunta. Fráncfort del Meno, 12 de mayo de 1702.»
Qué más pueda desearse para demostrar la certidumbre del arte transmutatorio, yo por mi parte no lo veo. Ciertamente, para aquellos que no buscan sino la verdad, estas cosas bastan fácilmente; para los demás, ni estas ni otras pruebas, por muy evidentes que sean, serán suficientes.
Original: §. XIX. Sed ad certiora revertimur exempla: quae ut nulla fere, ita nec nostra defuerunt aetate. Berolinensis istius Alchemistae jam in ipso dissertationis exordio meminimus. Hujus fama ut per omnium volitavit ora, ita quae ex viris fide dignis de eo resciscere potuimus, huc redeunt. Natus is est Magdeburgi, patre rei tormentariae operante. Ab eo, honestissimo viro, Dn. Zornio, Pharmacopolae Berolinensi traditus est, ut pharmacopoeam ibi addisceret artem. Sed alchemiae amorem cum statim prae se tulisset, libros huc spectantes, Theophrasti scilicet Paracelsi, Basilii Valentini, rumque sibi comparavit, & paulo diligentius evolvere coepit. Accidit autem, ut quidam ex Helvetia oriundus aliquando ad eum accederet, qui, cum in sermonem de rebus alchemisticis incidissent, inter alia dixit, se libellum manuscriptum olim de ea arte habuisse, quem si modo reperire posset, ei esset oblaturus. Stetit promissis: multumque noster ex eo profecisse sibi visus est, ut domicilio sibi conducto, tentare artis experimenta, magno cum labore, nec tamen irrito successu, inceperit. In spem haud vanam erectus, conferre se in academiam aut Hallensem, aut Wittebergensem, ad medicae artis peritiam sibi comparandam, secum constituit: priusquam autem discederet a pristino domino suo ad convivium invitatus, praeclarum artis edidit specimen. Aderant quoque clarissimi doctissimique viri, Dominus Winkler & Dominus Borst, uterque verbi divini minister, ille Magdeburgi, hic Malchoviae. Cumque ut fieri solet, variis de rebus sermones sererentur, de Alchemia quoque disputari coeptum. Noster audacter: se reipsa dissentientes convicturum. Paratue statim quicquid operi peragendo necessarium. Unus quatuordecim nummos, quorum singuli duorum grosforum valorem aequabant, offert. His ita ut decet emollitis & praeparatis, massam coloris fusci, sed pellucidam tamen produxit, vitro antimonii non absimilem, eaque in metallum ignobilius immissa, in optimum istud transmutavit aurum. De pondere metalli nihil detractum, aurum quoque omnes explorationis gradus subiit. Particulam hujus massae puero, suo quondam in eodem pharmacopolio socio, dono dedit, addito monito, ut in argentum vivum eam coniiceret, si alia praesto non essent metalla: id quod cum puer iste fecisset, res ex voto successit. Hoc optimorum virorum testimoniis comprobatum tam certum est, ut rationem ejurasse censeatur merito, qui illud in dubium vocare sustinuerit. Sed non minus memorabile est alterum artis hujus experimentum, quod non ita pridem quidam Alchemista Francofurti ad Moenum edidit. Producam autem, ne ullus dubitandi locus hac de re supersit, verba testis oculati, honestissimi viri, Nicolai Saltzwedelii, cujus hac de re ad me ab amico quodam missae sunt litterae: Elapso proxime abhinc trimestri nonnemo arti pharmacopoeae addictus me convenit, operas suas tum in vicinia cuidam locaturus. Attulit is secum tincturam fusci coloris, ac odorem fere admodum olei cornu cervi de se spirantem, quam sibi abs cognato quodam suo, artem medicam olim professo, instante mortis suae termino, in ultimum amoris pignus datam esse asseruit: addens, illius beneficio, mediantibus quatuor guttis, drachmam plumbi in optimum transmutari posse aurum. Et ne id frustra dixisse videretur, semel atque iterum ejus rei nobis experimentum dedit, plumbo cui guttas primum superfudit, modico igni liquefacto. Nec detrectans, quo minus & ipse ego in culina mea periculum, quod & felicissime successit, facerem. Ad bonitatem vero & praestantiam auri producti quod attinet, deprehensum fuit, marcam ad 23Carath & 7 1/2 auri puri assurgere, ceu ex annexa videre est schedula. Francof. ad Moen. 12. Maii, 1702. Quid desiderari amplius ad certitudinem artis transmutatoriae demonstrandam possit, ego equidem non video. Certe illis qui nihil nisi veritatem quaerunt, haec facile sufficiunt, ceteris nec haec, nec aliae quantumvis evidentissimae probationes.
[Nota al margen derecho:] Recentissima experimenta Alchemistae Berolinensis & Francofurtani adferuntur.
La cita exacta “Auctor Metallurg. Boehm. praefat. add. Arnoldi H. E. & Haeres. part. II. lib. XVII. cap. XVIII. §. XXII.” corresponde a la parte 2 (tomo segundo), libro 17, capítulo 18, sección 22 de la monumental base de datos histórica de Gottfried Arnold para demostrar que el trasfondo familiar del joven artillero y farmacéutico de Berlín está plenamente documentado en registros eclesiásticos y académicos oficiales del siglo XVII., como ya hemos visto en los dos ejemplos anteriores. Arnold, Gottfried, Gottfried Arnolds Unpartheyische Kirchen- und Ketzer-Historie. 2, Franckfurt am Mayn, Fritsch, 1729,
[62] Uhse, Erdmann, Der gelehrte Criticus. Über hundert curieuse Dubia und Fragen aus der Kirchen- und Profan-Historie, wie nicht weniger aus der Geographie, Philologie, Moralité und Politic Abgeffasset von dem Autore des wohl-informirten Redners, 3 volumes, Leipzig, Gleditsch 1704-1706. Vol. 3, 29-30: “Lo mismo han pretendido algunos del Príncipe Elector de Sajonia, Augusto, tras cuyo fallecimiento se encontraron 17 millones en dinero en efectivo en la cámara del tesoro. No obstante, en lo que respecta a este último y muy loable príncipe, su economía, las minas de Freyberg y sus ingeniosas invenciones para obtener dinero de sus súbditos fueron su mejor Lapis Philosophorum (piedra filosofal); y en el caso del emperador Rodolfo, la parsimonia también debió de aportarle la mayor parte. Se dice que el piadoso teólogo Johann Arnd también poseyó la piedra filosofal, porque daba a los pobres más de lo que su fortuna le permitía. Sin embargo, quien tiene una superintendencia tan excelente como la que tuvo Arnd, al haber sido superintendente general en el principado de Luneburgo, y quien, como Arnd, vive con austeridad, siempre tendrá algo sobrante para los pobres. Hace muy poco tiempo se dio a conocer en Berlín un nuevo hacedor de oro (alquimista); se llamaba Johann Friedrich Bötticher, nacido en Schleiz, en la región de Vogtland, cuyo padrastro vivía entonces en Magdeburgo. Este hombre fue [encomendado] al señor Zorn, un boticario de Berlín puesto como aprendiz; pero como tenía un gran amor por la alquimia, leía los libros de Theophrastus Paracelsus, Basilius Valentinus y otros con gran esmero. Una vez llegó a él un comerciante de especias de Suiza, y al salir a relucir en su conversación, entre otros temas, los asuntos alquímicos, el suizo dijo que en otro tiempo había tenido un libro manuscrito sobre este arte; que si lograba encontrarlo, se lo regalaría. Y cumplió su palabra, por lo que nuestro Bötticher estudió en él día y noche, alquiló una casa y en ella, a instancias de sus compañeros, realizó algunas pruebas de su arte, transformando cobre y estaño en la mejor plata. Animado por esto, se propuso ir a la universidad de Halle o de Wittenberg para estudiar allí Medicina. Pero antes de partir, su antiguo maestro lo invitó a un banquete, en el cual también se encontraban dos clérigos, a saber: el señor Winckler de Magdeburgo y el señor Borst de Malchow. Y cuando, entre otros temas de conversación, se empezó a hablar también de alquimia, y los señores clérigos no querían dar ningún crédito a la misma, se levantó nu[estro]…”
Original: “Dergleichen haben auch einige vom Churfürsten zu Sachsen Augusto vorgegeben / nach dessen Absterben man 17. Millionen baares Geldes in der Schatz-Kammer ge funden hat. Wiewohl was den letzten hochlöblichen Fürsten anlanget / so war seine Sparsamkeit / die Freybergischen FundGruben und seine artige Inventionen von denen Unterthanen Geld zu bekommen / sein bester Lapis Philosophorum und beym Kayser Rudolpho wird auch die Sparsamkeit das meiste eingebracht haben. Der gottselige Theologus, Johann Arnd / sol auch den Stein der Weisen besessen haben / weil er den Armen mehr gegeben / als sein Vermögen zugelassen: Allein wer eine so feine Superintendentur, wie Arnd / hat / als der General-Superintendent im Fürstenthum Lüneburg gewesen / wer auch / wie Arnd / sparsam lebet / wird noch immer etwas vor die Armen übrig haben. Vor gar weniger Zeit hat sich zu Berlin ein neuer Goldmacher bekannt gemacht / es hieß derselbe Johann Friedrich Bötticher aus Schlaiz in Voigtlande gebürtig / dessen Stief-Vater damals zu Magdeburg lebete. Dieser Mensch wurde Herr Zornen / einem Apothecker zu Berlin in die Lehre gegeben/ weil er aber eine grosse Liebe zur Alchemie hatte/ laß er die Bücher des Theophrasti Paracelsi, Basilii Valentini und anderer mit grossem Fleisse. Einst kam ein Gewürtz-Händler aus der Schweitz zu ihm/ und da sie in ihrem Discurs unter andern auf Alchemistische Sachen kamen/ sagte der Schweizer/ er hätte sonst ein geschrieben Buch von dieser Kunst gehabt/ wenn er solches finden könte/ wolte er es ihm schencken/ hielt auch sein Wort/ und studierte unser Bötticher Tag und Nacht darinnen/ miethete sich ein Hauß/ und legte darinnen/ auf Anhalten seiner Cameraden/einige Proben seiner Kunst ab/ indem er Kupffer und Zinn in das beste Silber verwandelte. Hiedurch wurde er aufgemuntert/ und setzte sich vor/ nach Halle oder Wittenberg auf die Universität zu gehen/ und allda Medicinam zu studieren. Ehe er aber abreisete/ bat ihn sein voriger Herr zu Gaste/ und waren dabey auch zwey Geistliche/ nemlich Herr Winckler von Magdeburg/ und Herr Borst von Malchow. Da man nun unter andern Discursen auch von der Alchemie zu reden anfieng/ und die Herren Geistlichen nichts davon halten wolten/ stund un-…”
[63] Curiöse Historische Nachricht Von Verwandelung der geringen Metallen in Bessere, Curiöse Historische Nachricht Von Verwandelung der geringen Metallen in Bessere. Zu Ergötzung der Gold-begierigen Laboranten (Curiosa noticia histórica sobre la transmutación de metales comunes en mejores. Para deleite de los laborantes codiciosos de oro), publicado bajo el seudónimo o autoría de Johann Gottfried Meister (atribuido a veces en catálogos a crónicas sobre figuras como Federico Gualdi u otros alquimistas), editado en formato octavo (8vo) en el año 1726. Es un compendio clásico de la literatura alquímica alemana de principios del siglo XVIII. Reúne relatos, supuestos testimonios históricos, anécdotas de transmutaciones exitosas y crónicas sobre «hacedores de oro» (Goldmacher) de la época. Curiöse Historische Nachricht Von Verwandelung der geringen Metallen in Bessere. Zu Ergötzung der Gold-begierigen Laboranten herausgegeben Von Johann Gottfried Meister Chim. Erfurt, Frankfurth und Leipzig , s.e., 1726, 8: “Hace ya bastante tiempo se dio a conocer en Berlín un nuevo hacedor de oro (alquimista); se llamaba Johann Friedrich Böttiger, nacido en Schleiz, en la región de Vogtland, cuyo padrastro vivía entonces en Magdeburgo. Este hombre fue puesto como aprendiz junto al señor Zorn, un boticario de Berlín; pero como él [tenía] una…”. Original: “Vor geraumer Zeit hat sich zu Berlin ein neuer
Goldmacher bekant gemacht, es hieß derselbe Johann Friedrich Böttiger aus Schlaitz im Voigtlande gebürtig, dessen Stieff-Vater damahls zu Magdeburg lebete, dieser Mensch wurde Herrn Zorn einem Apotheker zu Berlin in die Lehre gegeben, weil er aber eine.”
[64] Fr. Basilii Valentini Ordin. Benedict. Chymische Schriften : aus einigen Alten MSten aufs fleißigste verbessert, mit vielen Tractaten, auch etlichen Figuren vermehret, und nebst Einem vollständigen Register in Drey Theile verfasset Samt einer neuen Vorrede, von Beurtheilung der Alchymischen Schriften und dem Leben des Basilii, begleitet von Benedict. Nic. Petræo, Med. D., Hamburg : bey Gottfried Richter, 1740, [40] Vorrede: “De Joh. Frider. Böttger es conocido que transformó trece monedas de dos groschen en buen oro en Berlín, en la botica del señor Zorn y en presencia de muchos testigos; y que antes de que esto saltara a la luz pública, hizo que un determinado laborante de allí (que todavía me mostró el crisol de aquello) tomara ocho loth de mercurio y ocho loth de plomo. Colocó su polvo marrón rojizo, del tamaño de un pequeño grano de cáñamo y envuelto en un poco de cera, sobre el mercurio caliente, y dejó fundir esa pequeña cantidad de polvo enrollada junto con el plomo; de este modo, al instante, el Saturno [plomo] o el mercurio se transmutó en oro en un octavo de hora (siete minutos y medio) sin pérdida de peso”. Original: Von
Joh. Frider. Böttgern ist bekandt, daß er dreynzehen Zwey-Groschenstücke zu Berlin in Herr Zorns Apothecke in Gegenwart vieler Zeuger in gut Gold verwandlet, und daß er vorher, ehe es eclatiret, einen gewissen Laboranten daselbst, der mir noch den Tiegel davon gewiesen, dann acht Loth Mercurii, dann acht Loth Bley nehmen lassen, sein braun-rothes Pulver als ein klein Hanff-Körnlein groß in etwas Wachs auffs heissen Mercurium getragen, diß wenige Pulver aber ins Bley zusammen gerollet schmelzen lassen, so ist so gleich der Saturnus oder Mercurius in einer halben viertel Stunde in Gold sonder Abgang transmutirt geworden”.
[65] Hannemann, Johann Ludwig, Johannis Ludovici Hannemann, D. Physices in Christian-Albertina Professoris Ordinarii … Jason, Seu Catalogus Testimoniorum Veritatis Metamorphosin metallorum ignobiliorum in aurum nativo praestantius asserens, Kilonii, Reuther, 1709, 32: “Hace ya bastante tiempo se dio a conocer en Berlín un nuevo hacedor de oro (alquimista); se llamaba Johann Friedrich Böttger, nacido en Schleiz, en la región de Vogtland, cuyo padrastro vivía entonces en Magdeburgo. Este hombre fue puesto como aprendiz junto al señor Zorn, un boticario de Berlín; pero como tenía un gran amor por la alquimia, leía los libros de Theophrastus Paracelsus, Basilius Valentinus y otros con gran esmero. Una vez llegó a él un comerciante de especias de Suiza, y al salir a relucir en su conversación, entre otros temas, los asuntos alquímicos, el suizo dijo que en otro tiempo había tenido un libro manuscrito sobre este arte; que si lograba encontrarlo, se lo regalaría. Y cumplió su palabra, por lo que nuestro Bötticher estudió en él día y noche, alquiló una casa y en ella, a instancias de sus compañeros, realizó algunas pruebas de su arte, transformando cobre y estaño en la mejor plata. Animado por esto, se propuso ir a la universidad de Halle o de Wittenberg para estudiar allí Medicina. Pero antes de partir, su antiguo maestro lo invitó a un banquete, en el cual también se encontraban dos clérigos, a saber: el señor Winckler de Magdeburgo y el señor Borst de Malchow. Y cuando, entre otros temas de conversación, se empezó a hablar también de alquimia, y los señores clérigos no querían dar ningún crédito a la misma, se levantó nuestro Bötticher de la mesa y les pidió que lo acompañasen al aposento superior, lo cual hicieron los señores clérigos junto con el anfitrión y la esposa de este. Allí el alquimista les mostró un crisol y les preguntó si estaban dispuestos a creerle. Acto seguido, puso plomo en el crisol, lo colocó sobre el fuego, sacó de una cajita de plata la piedra filosofal (Lapidem Philosophorum), echó un poco en el plomo y obtuvo de él un oro espléndido”. Original: “Vor gar weniger Zeit hat sich zu Berlin ein neuer Goldmacher bekand gemacht / es hies derselbe Johann Friedrich Böttiger aus Schlaiz / im Voigtlande gebürtig / dessen Stieff-Vater damals zu Magdeburg lebete / dieser Mensch wurde Herr Zornen einem Apotheker zu Berlin in die Lehre gegeben / weil er aber eine grosse Liebe zur Alchimie hatte / laß er die Bücher der Theophrasti Paracelsi, Basilii Valentini und anderer mit grossen Fleiss. Einst kam ein Gewürtzhändler aus der Schweiz zu ihm / und da sie in ihren Discours unter andern auff Alchimistische Sachen kamen / sagte der Schweizer / er hätte sonst ein geschrieben Buch von dieser Kunst gehabt / wenn er solches finden könte / wolte er es ihm schencken / hielte auch sein Wort / und studierte unser Bötticher Tag und Nacht darinnen / miethete sich ein Haus / und legte darinnen / auff an halten seiner Cameraden / einige Proben seiner Kunst ab / in dem er Kupffer und Zinn in das beste Silber verwandelte. Hierdurch wurde er auffgemuntert / und setzte sich vor nach Halle und Wittenberg auff die Universität zu gehen / und allda Medicinam zu Studieren. Ehe er aber abreisete / bath ihn sein voriger Herr zu Gaste / und waren dabey auch zwey Geistliche / nemlich Herr Winckler von Magdeburg / und Herr Borst von Malchow. Da man nun unter andern von der Alchimie zu reden anfing / und die Herrn Geistlichen nichts davon halten wolten / stund unser Bötticher von Tische auff / und bath / sie möchten doch mit ihm ins Ober-Gemach gehen / welches auch die Herren Geistlichen / nebst dem Herrn Wirthe / und dessen Liebste thaten. Da zeigte ihnen der Alchimiste einen Tiegel / und fragte ob sie ihm Glauben beymessen wolten. Hier auff that er Bley in den Tiegel / setzte solchen übers Feuer / brachte aus einen silbernen Büchse den Lapidem Philosophorum hervor / that etwas davon ins Bley / und machte köstliches Gold daraus”.
[66] Reyher, Samuel, Dissertatio de nummis quibusdam ex Chymico metallo factis, Kiliae, Reumann, 1692, 3: “CAPÍTULO I. Sobre las monedas de oro. §. 1. El áureo que el muy ilustre señor Oliwecrantz nos mostró, difería muy poco de aquel que el antes elogiado señor Morhof comunicó, cuya reproducción, en una forma un poco mayor, presento aquí; sin embargo, su verdadero tamaño lo expresa el círculo vacío que toca los bordes de los discos. En el primer disco, que representa la imagen del gloriosísimo rey, se encuentra la siguiente inscripción: GUSTAVO ADOLFO por la gracia de Dios Rey de los Suecos, Godos y Vándalos. El otro lado, que contiene las insignias suecas, muestra los caracteres del Azufre y del Mercurio, así como también el año de Cristo 1634, con esta inscripción: Príncipe de Finlandia, Duque de Estonia y de Carelia, Señor de Ingria”. Original: “CAP. I. De nummis aureis. §. 1. AUreus, quem Perillustris Dominus Oliwecrantz nobis monstravit, parum differebat ab illo, quem ante laudatus Dominus Morhofius comunicavit, cujus simulacru̅, forma paullo majore, hic sisto; veram aute̅ ejus magnitudinem exprimit circellus vacuus discorum contingens limbos. In priore disco, imaginem Regis Gloriosissimi exprimente, reperitur talis inscriptio: GUSTAVus ADOLPHus DEI Gratia SUECorum GOTHorum VANDALorum Rex. Alterum latus, insignia Suecica continens, characteres Sulfuris t & Mercurii ☿ nec non annum Christi 1634. exhibet, cum hac inscriptione: PRinceps FINLandiæ DUX ETHONiæ ET CARELiæ DOMInus INGERmanniæ”.
La red bibliográfica de Böttger en el siglo XVIII: Buddeus ofrece a los lectores de la época una valiosa guía para verificar el suceso en libros contemporáneos muy difundidos: M. Erdmann Uhse (1677–1730): Polígrafo y recopilador histórico cuyo Gelehrter Criticus funcionaba como una revista de reseñas e historias académicas. Johann Gottfried Meister (Crónica de 1726): Esta mención es de gran utilidad para situar la frescura del texto de Buddeus, demostrando que estaba usando literatura recién salida de las imprentas alemanas. Johann Ludwig Hannemann (1640–1724): Destacado profesor de medicina en la Universidad de Kiel. Su obra Jason (1709) utilizaba el mito de Jasón y los Argonautas como una inmensa alegoría de la transmutación química real de los metales.
[67] Reyher, Samuel, Dissertatio de nummis quibusdam ex Chymico metallo factis, Kiliae, Reumann, 1692,4: “CAPÍTULO I. SOBRE LAS MONEDAS DE ORO. §. 2. Que tales áureos constan de oro que ha sido hecho de plomo mediante el arte químico, lo confirma el señor Monconys en la Parte II, pág. 381 de su Itinerario, donde relata cosas dignas de mención observadas en Ratisbona en el mes de marzo del año 1664, y entre otras cosas expone esto: «El boticario Strobelperger me dijo que un comerciante de Lübeck, que hacía muy pocos negocios pero que sabía fijar el plomo y teñirlo en buen oro, dio al rey de Suecia cien libras de oro en masa cuando este pasó por Lübeck, con el cual hizo fabricar ducados; y como sabía bien que este oro procedía de la conversión del plomo en oro, hizo colocar a los lados de sus armas, que están grabadas en una de las caras del ducado, el carácter del azufre y el del mercurio. Él me dio, para verificar su dicho, uno de estos ducados, y me dijo que, tras la muerte de este comerciante, que no parecía muy opulento al no haber negociado jamás sino en un comercio de poco provecho —e incluso lo había interrumpido desde hacía mucho tiempo—, se encontraron en su casa más de 1700 mil escudos». Es decir:
El boticario Strobelperger me relató que cierto comerciante de Lübeck, que atendía sus negocios de manera bastante negligente, dominaba el arte de teñir el plomo y transmutarlo en oro puro; y que él había ofrecido una masa de cien libras de aquel oro al rey de los suecos cuando este pasaba por Lübeck. Con este oro, el rey hizo acuñar posteriormente áureos o ducados, y sabiendo que dicho oro provenía de la transmutación del plomo, se colocaron los caracteres del azufre y del mercurio a los lados de las insignias reales que aparecen en la otra cara del áureo. Para hacerme también a mí más partícipe de aquel asunto, me dio de regalo uno de tales áureos, y añadió que el comerciante antes mencionado, aunque se le consideraba poco opulento porque hacía tiempo que había dejado de ejercer el comercio (el cual antes gestionaba con poco éxito), dejó sin embargo a sus herederos ciento setenta miríadas (1 700 000) de coronas”.Original: CAP. I. DE NUMMIS AUREIS. §. 2. Ejusmodi aureos ex auro, quod arte Chymicâ ex plumbo factum est, constare, Dominus Monconysius in Itiner. sui Part. II. p. 381. confirmat, ubi notatu digna, mense Martio anno 1664. Ratisponæ observata, recenset & inter alia hæc habet : L’apoticaire Strobelperger me dit, comme un marchand de Lubec, qui faisoit fort peu de negoce, mais qui sçavoit fixer le plomb, & le teindre en bon or, donna au Roy de Suede cent livres d’or en masse, lors qu’il passa par Lubec, dont il fit faire des ducats : & pource qu’il sçavoit bien, que cet or procedoit de la conversion du plomb en or, il fit mettre aux costez de ses armes, qui sont gravées à une des faces du ducat, le caractere du Souffre, & celuy du Mercure. Il me donna pour verifier son dire un de ces ducats, & il me dit, qu’apres la mort de ce marchand, qui ne paroissoit pas fort opulent, n’ayant jamais negotié, qu’a un negoce de peu de profit, & qu’il avoit mesme discontinué depuis tres long temps, on trouva chez luy plus de 1700 mille escus. h. e. Pharmacopola Strobelperger mihi retulit, mercatorem quendam Lubecensem, satis negligenter negocia sua curantem, tingendi plumbum, & illud in purum transmutandi aurum calluisse artem, eumq; Suecorum Regi Lubecam permeanti centum librarum illius auri massam obtulisse, ex quo auro Rex postea Aureos sive Ducatos cudi curaverit, quodq; sciret, aurum istud ex plumbi transmutatione ortum esse, ad latera insignium Regiorum, quæ in altera aurei facie apparent, Sulfuris & Mercurii characteres, positos esse. Ut me quoque certiorem de illa re faceret, unum ejusmodi aureorum dono dedit, addiditq;, antea dictum mercatorem, licet parùm opulentus censeretur, quod diu mercaturam, antea minus feliciter gestam, exercere desierat, nihilominus centum & septuaginta myriades (1700000) coronatorum suis reliquisse heredibus”.
[68] Tentzel, Wilhelm Ernst, Monatliche Unterredungen einiger guten Freunde von allerhand Büchern und andern annehmlichen Geschichten : allen Liebhabern der Curiositäten zur Ergetzlichkeit und Nachsinnen herausgegeben. 1692, Leipzig, Fritsch, 1692, 471: “STANS. ACIE. PUGNANS. VINCENS. MORIENSQVE. TRIUMPHAT. («Estando en la línea de batalla, luchando, venciendo y muriendo, triunfa»). —Quiero corregir mi conjetura hasta el punto —dijo Antonio— de que solo el doble ducado fue acuñado en memoria del traslado del cuerpo real. Sin embargo, que esto se hizo con oro químico lo demuestran, a mi parecer, los caracteres del Azufre (🜍) y del Mercurio (☿) de forma indiscutible: pues ¿para qué otra cosa habrían de servir? ¿Acaso en el año 1687 el que fuera el serenísimo duque Federico de Sajonia-Gotha no hizo acuñar una gran pieza de oro, de 10 ducados de peso, que tiene en un lado su efigie con ropaje romano y la inscripción: FRIDERICUS. D. G. DUX. SAX. I. C. ET. MONT., y en el otro lado la claridad divina dentro de un pentágono, que tiene al lado derecho el sol y al izquierdo la luna, y lanza sus rayos a través de las nubes, como en un triángulo, hacia abajo sobre el águila química, la cual se sienta coronada sobre el fuego y sostiene en su pico un círculo en cuyo interior están representados 🜔, 🜍, ☿, es decir, Sal, Azufre y Mercurio, los tres conocidos principios químicos (Principia Chymica), con la inscripción: A. NUMINE. LUMEN. SUSCIPIO. ET. REDDO («De la Divinidad recibo la luz y la devuelvo»)? ¿Quién no querrá creer ahora que esta medalla conmemorativa fue hecha de oro químico?”. Original: “STANS. ACIE. PUGNANS. VINCENS. MORIENSQVE. TRIUMPHAT. Ich will meine Conjectur in so weit emendiren/ sagte Antonio, daß nur der Doppel-Ducat zum Gedächtniß der übergeführten Königlichen Leiche gepräget worden. Allein daß solches aus Chymischen Golde geschehen/ zeigen meines Erachtens die Characteres 🜍 und ☿ unstreitig an: Denn wozu solten sie sonst dienen? Hat nicht an. 1687. der weyland Durchlauchtigste Herzog Friedrich zu Sachsen-Gotha ein groß GoldStück/ 10. Ducaten schwer/ schlagen/ und auff einer Seiten sein Bildniß im Römischen Habit mit der Umschrift: FRIDERICUS. D. G. DUX. SAX. I. C. ET. MONT. auff der andern die göttliche Klarheit in einem Fünffeck/ die auff der rechten Seiten die Sonne/ auff der lincken den Mond hat/ und ihre Strahlen durch die Wolcken gleichsam in einem Triangel hinunter wirfft auff den Chymischen Adler/ welcher gekrönt auff dem Feuer sitzet/ und im Schnabel einen Circkel hält/ worinnen 🜔 🜍 ☿ d. i. Sal, Sulphur & Mercurius, die drey bekanten Principia Chymica, abgebildet/ mit der Umschrift: A. NUMINE. LUMEN. SUSCIPIO. ET. REDDO. Wer wolte nun nicht glauben/ daß dieses Schau-Stück aus Chymischen Golde gemacht worden?”
808: “Un ejemplo idéntico lo tenemos en los taleros de Mansfeld, asimismo en los ducados suecos marcados con ☿ [Mercurio] y t [Azufre], e incluso en las medallas de oro y plata del duque Federico de Sajonia-Gotha en las que figura ☉ [Sol/Oro], t, ☿: de todas ellas se abusa por la vana fantasía de que quien las lleve consigo será inmune a las estocadas y a los disparos [invulnerable], por lo que son buscadas y guardadas con gran esmero; cuando, en verdad, se puede dar fe bajo firma y sello de que los señores que las acuñaron no tuvieron el más mínimo pensamiento de ello”. Original; “Ein gleiches Exempel haben wir an den Mansfeldischen Thalern/ item an den Schwedischen Ducaten mit ☿ und t gezeichnet/ ja gar an denen güldenen und silbernen Medaillen Herzog Friedrichs zu Sachsen-Gotha/ auff denen ☉ t ☿ stehet: Die werden alle aus eitler Einbildung/ als ob derjenige/ so sie bey sich trüge/ Stich- und Schuß-frey wäre/ gemißbraucht/ und mit grossem Fleiß gesucht und bewahret: Da man doch wohl Brieff und Siegel drauff geben kan/ daß die Herren/ so sie gemünzt/ nicht die geringste Gedancken davon gehabt.”
[69] Sólo ponemos el primer ejemplo. Helvetius, Johann Friedrich, Joannis Friderici Helvetii, Vitulus Aureus, Quem Mundus Adorat Et Orat. Oder: Ein sehr curiöses Tractätlein in welchem das rare und wundersame Werk der Natur in Verwandelung derer Metallen-Historien ausgeführet wird, Frankfurt und Leipzig, bey Johann Georg Eßlinger, 1767, 66-67: “EL MÉDICO. Veo que el señor tiene un gran deseo de pasar del uso de la medicina a la transmutación definitiva de los metales. En lo que a esto respecta, ciertamente creo con bastante facilidad en la posibilidad de este arte, y en que existen adeptos a este experimento químico, tal como he mencionado anteriormente sobre el señor Dr. Küffler, quien con una onza de tintura de oro convirtió una onza y mitad de plata en oro fino. Por no mencionar nada del experimento de Helmont y de Scotus en las célebres ciudades de Colonia y Hannover. Tampoco quiero decir nada del conocido ejemplo en el cual, en Praga ante el emperador Fernando III, se transformaron 3 libras de mercurio en un oro precioso con unos pocos granos de tintura; y por lo tanto, debo creer, aun contra mi voluntad, que este arte es verdadero, aunque todavía no pueda comprenderlo del todo ni por completo, puesto que aún no he visto con mis propios ojos a ningún poseedor de este arte”. Original: “MEDICUS. Ich sehe, daß der Herr ein grosses Verlangen trägt von dem Gebrauch der Medicin zur endlichen Transmutation der Metallen zu tretten. Was nun dieses anlangt, so glaube ich zwar gar leichte die Möglichkeit dieser Kunst, und daß Adepti dieses Experimenti Chymici seyen, wie ich vorhero Meldung gethan habe von Herr D. Küffler, welcher mit einer Unze Gold-Tinctur anderthalb Unzen Silber in feines Gold verwandelt hat. Daß ich nichts gedencke von dem Experimento Helmontii und Scoti in denen berühmten Städten Cölln und Hannover. Ich Will auch nichts sagen von dem bekandten Exempel, da zu Prag vor dem Kayser Ferdinando III. mit einigen Gran Tinctur 3. Pfund Quecksilber in das köstliche Gold verwandelt worden, und also muß ich wider Willen glauben, die Kunst seye richtig, ob ich es gleich noch nicht ganz und gar begreifen kan, indem ich noch keinen Besitzer dieser Kunst mit meinen Augen gesehen habe”.
[70] Miscellanea Curiosa Medico-Physica Academiae Naturae Curiosorum, Sive Ephemeridum Medico-Physicarum Germanicarum Annus Quartus Et Quintus Anni MDCLXXIII. & MDCLXXIV. : continens Celeberrimorum Virorum tum Medicorum tum aliorum Eruditorum In Germania & extra Eam Observationes Medicas Physicas Chymicas ; Accessit Appendix, In qua Non nulla lectu haut indigna aut ingrata occurrent, Francofurti / Lipsiae, Fritzschius, 1676, 297-298: “A N A L E C T A (Recopilación / Suplemento) C O N T E N I E N T E A L O S A Ñ O S P R E C E D E N T E S D E L A S
E F E M É R I D E S M É D I C O – F Í S I C A S . Puesto que hay algunas cosas que en los años anteriores de estas Efemérides o bien fueron omitidas, o bien se han añadido para una mayor aclaración, o finalmente fueron impresas por descuido del tipógrafo de tal manera que en algunos lugares introducen en el texto errores que oscurecen el sentido o una ortografía defectuosa (especialmente en lenguas extranjeras), ha sido oportuno unirlas aquí para beneficio tuyo, Benévolo Lector, así como de los mismos señores colaboradores.
P A R A E L A Ñ O I. OBSERVACIÓN XVII. pág. 71. El excelente señor Doctor Sachs von Lewenheimb, de piadosa memoria, nuestro muy extrañado protector y colega, había reunido allí varios ejemplos de oro alquímico producido; sin embargo, entre otros, aquel que en las páginas 75 y 57 se citaba a partir del itinerario del señor Doctor Monconys y que fue confirmado por el relato del señor de Schornleben, no encontró suficiente credibilidad entre todos.
Especialmente el tiempo en que esas mismas monedas de oro fueron acuñadas ostentando la efigie y el nombre de Gustavo Adolfo, rey de los suecos, suministró un motivo para dudar de la veracidad del relato, ya que no podía concordar con la cronología; puesto que no hay nadie que ignore que aquel rey de gloriosa memoria sucumbió en el año 1632, en el mes de noviembre, en la batalla de Lützen, atravesado por una bala mortal; y, en cambio, no se encuentran otras monedas de oro más que aquellas que fueron acuñadas finalmente en el año 1634. Añádase que en la relación hecha por el muy observador señor de Monconys no se expresa ningún momento preciso del tiempo en que el rey de Suecia pasó por Lübeck”.
Original: A N A L E C T A A D E P H E M E R I D U M M E D I C O – P H YS I C A R U M A N N O S P R Æ C E D E N T E S P E R T I N E N T I A . Cum nonnulla sint, quæ in prioribus annis istarum Ephemeridum, vel prætermissa sint, vel ulterioris illustrationis causa accesserint, vel denique Typographi incuria ita expressa, ut alicubi textui, qui sensum obscuraret, aut mendosam Orthographiam, præsertim in linguis exoticis, impingant, ea hic annecti oportuit in tuam B.L. nec non ipsorum Dominorum Communicatorum gratiam. A D A N N I I. OBSERVATIONEM XVII. pag. 71. Plura ibi exempla auri chymici confecti, Excell. Dn. D. Sachsius á Lewenmh. p.m. Fautor & Collega noster desideratissimus, collegerat inter alia tamen illud, quod p. 75. 57. ex Dn. D. Monconys itinerario adductum, & Dni de Schornleben relatione confirmatum erat, non satis firmam fidem apud omnes invenit.
Imprimis quibus tempus, quo ipsi illi nummi aurei, Gustavi Adolphi, Regis Suecorum, effigiem & nomen præ se ferentes excusi sunt, quia cum Chronologia id concordare non posset, de veritate relationis dubitandi ansam subministravit; quandoquidem regem illum gloriosæ memoriæ, anno 1632. mense Novembri in prælio Lützenfi lethali globulo confossum succubuisse nemo est, qui nesciat; nummi vero aurei non alii, quam qui demum anno 1634. excusi sunt, inveniuntur. Adde quod in relatione á Pluriscopero Dn. de Monconys facta, nullum temporis exprimatur momentum, quando Rex Sueciæ Lubecam transierit.
[71] Tentzel, Wilhelm Ernst, Monatliche Unterredungen einiger guten Freunde von allerhand Büchern und andern annehmlichen Geschichten : allen Liebhabern der Curiositäten zur Ergetzlichkeit und Nachsinnen herausgegeben. 1692, Leipzig, Fritsch,1692, 468: “…[con la] retirada de la milicia sueca de Erfurt en agosto cesó su cargo, y allí cesaron también los ducados; pero Weismantel no se enriqueció en absoluto con ello. Si él quiso significar algo especial con esos mismos caracteres, o si simplemente imitó en esto a su predecesor, Alinus Wagner, que había sido maestro de ceca en Erfurt, el señor Ludolf no sabe decirlo. Pues Wagner mucho antes que Weismantel ya ponía en los táleros y gruesos [los símbolos] Θ [antimonio] y t [azufre], y a menudo colocaba junto a la rueda de Erfurt las primeras letras de su nombre: A. W.
El señor Ludolf ha tenido y visto con frecuencia tales gruesos, que entraron en circulación tras la abolición de la moneda suelta de cobre en el año 1622; también conoció muy bien a Wagner, el cual había sido orfebre, un hombre sencillo que murió en la indigencia, por lo que el señor Ludolf opina que, si es que realmente practicó la química (alquimia), vació su bolsa con ella más de lo que la llenó. De esto resulta claro como el sol que el mundo sostiene una vana ilusión al creer que los ducados suecos marcados con 🜔 y 🜍 fueron acuñados a partir de oro alquímico. La fábula del farmacéutico de Ratisbona no tiene sin duda otro fundamento que el hecho de que el rey Gustavo Adolfo estuvo personalmente en Erfurt en septiembre del año 1631. Sin embargo, todo lo demás es un añadido falso, teniendo en cuenta que no se ha visto ni oído hablar de un solo ducado de estos que haya sido acuñado en el año 31 o 32. Yo, por mi parte, tengo con un buen…”. Original: “…Abzug der Schwedischen Miliz aus Erffurt im Augusto sein Ampt auffhörete / da höreten auch die Ducaten auff: Weismantel sey aber gar nicht reich davon worden. Ob er nun mit denenselben Characteren etwas sonderliches bedeutet / oder nur seinem Vorgänger / Alinum Wagner / so Münz-Meister zu Erffurt gewesen / hierunter gefolget / weiß Herr Ludolf nicht zu sagen. Denn Wagner habe lange vor Weismanteln auff die Thaler und Groschen Θ und t gesetzet / und offt neben das Erffurtische Rad die ersten Buchstaben seines Nahmens A. W. Herr Ludolf hat dergleichen Groschen / so nach Abschaffung der losen Kupffer-Münze an. 1622. in Schwang kommen / zum öfftern gehabt und gesehen / auch den Wagner gar wohl gekennet / welcher ein Gold-Schmidt gewesen / ein einfältiger Mensch / und in Dürfftigkeit gestorben / daß Herr Ludolf vermeynet / wenn er ja die Chymie getrieben / so habe er seinen Beutel dadurch mehr geleeret / als gefüllet. Hieraus erscheinet Sonnen-klar / daß die Welt in einem vergeblichen Wahn stehe / als wenn die mit 🜔 und 🜍 bezeichneten Schwedischen Ducaten aus Chymischen Golde geschlagen wären. Die Fabel des Regenspurgischen Apotheckers hat ohne Zweifel keinen andern Grund / als daß König Gustavus Adolphus im September an. 1631. persönlich zu Erffurt gewesen. Allein das übrige alles ist ein falscher Zusatz / in Betracht / kein einiger von diesen Ducaten zu sehen oder zu hören / der an. 31. oder 32. geschlagen worden. Ich habe zwar bey einem guten…”
[72] Wedel, Georg Wolfgang, Propempt. inaug. de nummis caduceatis, Jena, Krebsianis, 1692, 6: “Pero el hecho de que también en monedas más recientes se encuentre el símbolo de Mercurio [del antimonio Θ], como en ciertas monedas de oro del divino Gustavo Adolfo, el gloriosísimo rey de los suecos (acuñadas incluso después de su muerte), e igualmente en algunas monedas de mayor y menor módulo de la célebre ciudad de Erfurt junto con el símbolo t [del azufre], y en los binarios de plata de Ludwig Gustav, conde de Hohenlohe, no debe pensarse de igual modo que signifique que fueron acuñadas a partir de oro o plata transmutados mediante el arte químico desde un metal más innoble; lo cual, a buen seguro, si no se diera ninguna otra prueba, sería un argumento sumamente débil para dicho arte, habiendo sido esculpidas tales marcas por el mero capricho del maestro de ceca o de algún otro”. Original: “Quod verò in recentioribus quoque nummis mercurii signum reperitur, ut in quibusdam aureis Divi Gustavi Adolphi, Suecorum Regis gloriosissimi, etiam post mortem ejusdem cusis, in inclutæ item civitatis Erffordiæ aliquibus, majoris & minoris moduli, cum signo 🜍 una, in argenteis binariis Lud. Gustav. Com. ab Hohenlo, non putandum est æquè, notari cusos ex auro vel argento arte chimica ex metallo ignobiliori transmutatis, quod sanè, si nullum daretur aliud, artis argumentum debilius fuerit, pro lubitu monetarii vel alius effictis talibus notis”.
[73] Asgill, John, Die Unsterblichkeit der Menschen auf Erden an Leib und Seele, das ist, ein gründlicher Beweißthum, es könne nach dem Bunde, welcher in der Schrifft von dem ewigen Leben ist geoffenbahret worden, ein Mensch von hinnen in das ewige Leben versetzet werden, daß der nicht durch den Tod hindurchgegen dürffe, aus dem Englischen ins Deutsche übersetzet, Leipzig, Johann Erben Gross, 1702. Edición original: An Argument proving, that according to the Covenant of Eternal Life revealed in the Scriptures, Man may be translated from hence into that Eternal Life, without passing through Death, altho the Humane Nature of Christ himself could not be thus translated till he had passed through Death, London, , Johann Adam Steinmetz, 1700. La edición alemana del escándalo de Asgill (Nota m): Al inicio de la página, la nota (m) aporta un valiosísimo dato bibliográfico sobre el parlamentario inglés John Asgill (mencionado en la página anterior). Desvela que su polémico panfleto sobre la inmortalidad física fue traducido al alemán en 1702 en Leipzig por Johann Georg Pritius (1662–1732), un influyente teólogo pietista. Buddeus utiliza este libro como un ejemplo de sofismo puro: advierte que un escritor hábil puede utilizar la lógica y textos bíblicos aislados para defender de forma elocuente la tesis más «absurda» e insensata («abgeschmackt»), alertando a los lectores de que no deben dejarse deslumbrar por la retórica de los libros herméticos. El argumento central de John Asgill en este texto era sumamente radical para su época: sostenía que, según el pacto de vida eterna revelado en la Biblia, los verdaderos cristianos podían ser llevados («traducidos») directamente al cielo en cuerpo y alma sin necesidad de morir físicamente. Esta controvertida afirmación provocó un escándalo monumental. En Irlanda: El Parlamento irlandés calificó el libro de libelo blasfemo, ordenó que fuera quemado públicamente por el verdugo y expulsó a Asgill de la Cámara en 1703. En Inglaterra: Tras mudarse y lograr ser elegido miembro del Parlamento inglés, la Cámara de los Comunes repitió la misma acción en 1707, ordenando quemar el libro y volviendo a expulsarlo. Precisamente debido al tremendo eco y escándalo que este debate teológico levantó en las islas británicas, el doctor Pritius consideró de gran valor traducirlo al alemán en 1702 para darlo a conocer entre los círculos académicos y teológicos de Alemania.
[74] Gaffarel, Jacques, Curiositez Inovyes, Hoc est: Curiositates Inauditae De Figvris Persarum Talismannicis, Horoscopo Patriarcharum Et Characteribus Coelestibus Jacobi Gaffarelli,2-3: “ADVERTENCIA […] eludo las advertencias de nadie, ni me considero tan erudito como para rechazar ser enseñado por cualquiera. Solo los necios y los soberbios rechazan esto, y son los más ignorantes de todos aquellos que se creen saberlo todo. Con tal de que me trates con amabilidad y modestia, Lector, nada más te pediré. Y si te pareciera extraño que un hombre como yo, un teólogo, se haya propuesto tratar una materia tan llena de azar [azarosa/arriesgada], quisiera que consideres que también otros de mi misma condición han expuesto públicamente cuestiones mucho más abstrusas e incluso, como a algunos les ha parecido, unidas al peligro.
Así, en efecto, TRITEMIO, ABAD de Spanheim, publicó su Poligrafía y su Esteganografía, en la cual es manifiesta la evocación de demonios, aunque él mismo la usara de otra manera y no al modo de los sortílegos; GUILLERMO, Obispo de París, no solo escribió una obra sobre la magia natural, sino que además, según refiere PICO, Conde de la Mirándola, la dominó con exactitud y la puso en práctica. Otro obispo, y este de los más doctos, ALBERTO MAGNO, enseñó los fundamentos de la misma con la admiración de todos. Lo mismo se lee sobre ROGER BACON y JUAN de Roquetaillade [de Rupecissa], teólogos franciscanos. PEDRO CIRUELO, el Español, ofreció al mundo cristiano un libro de mayor formato (en folio) sobre los cuatro géneros principales de la adivinación [Mántica], en el cual la mayoría de los fundamentos de la astrología judiciaria […] AL LECTOR. […] expuso [los fundamentos]: el cardenal D’AILLY [Aliacus], obispo de Cambrai, trató la misma materia, al igual que GIUNTINI [Junctinus], presbítero florentino y doctor en teología. Y ya que el discurso se ha dirigido hacia los italianos, ¿acaso AURELIO AUGURELLO y PANTEO, ambos presbíteros —uno veneciano y el otro de Treviso—, no han legado en sus escritos cosas admirables y no lejanas a los delirios sobre la Piedra Filosofal, las cuales han sido divulgadas bajo los títulos de Crisopeya y Voarchadumia? ¿Qué no legó MARSILIO FICINO, también presbítero, con lo cual no se consolide la superstición? ANTONIO BERNARDO de la Mirándola, obispo de Caserta, siguiendo su ejemplo, afirma en su libro sobre el duelo singular muchísimas cosas que se oponen diametralmente a nuestra religión. El cardenal CAYETANO de VIO y GIOVANNI INGEGNERI, obispo de Capodistria [Acro-Istricus], hicieron lo mismo; este último, además, ha tratado recientemente con gran empeño los fundamentos de la fisonomía. Y antes que todos, SINESIO, obispo cristiano, escribió un libro sobre la Interpretación de los sueños, sobre el cual más tarde NICÉFORO GRÉGORAS, patriarca de Constantinopla, publicó un comentario. Dejo ya de lado los comentarios supersticiosos del abad JOAQUÍN [de Fiore] y del monje dominico SAVONAROLA, los Asolanos [Azotinos] del cardenal BEMBO, y la Lucrecia de ENEA SILVIO [Piccolomini], que posteriormente fue llamado papa Pío II.”
Original: ·ADMONITIO
rum monita subterfugio, nec me tam eruditum puto, ut doceri vel a quovis detrectem. Soli fatui & superbi id abnuunt, ac omnium ignari sunt, qui sibi cuncta scire videntur. Modò me amicè, Lector, & modestè habueris, nihil amplius à te petam. Quòd, si tibi mirum videatur, hominem, qualis ego sum, Theologum, materiam aleæ plenam sibi tractandam proposuisse, ut perpendas velim, alios quoque ejusdem ordinis res multò abstrusiores, imò, ut quibusdam visum est, cum periculo conjunctas, in medium protulisse. Ita enim TRITHEMIUS ABBAS Spanheimensis, Polygraphiam & Steganographiam suam edidit, in qua evocatio Dæmonum manifesta est, quanquam ipse aliter, nec sortilegorum more eâ usus sit; GUILIELMUS Episcopus Parisiensis non solùm de Magiâ naturali opus scripsit, sed & illum eam exactè calluisse, & in usum transtulisse, refert PICUS, Comes Mirandulanus. Alius isque doctissimus Episcopus, ALBERTUS MAGNUS ejusdem, cum omnium admiratione, fundamenta docuit. Idem de ROGERIO BACONIO & JOHANNE de RUPE-scissâ, Franciscanis Theologis, legitur. PETRUS CIRVELLUS Hispanus, orbi Christiano librum majoris formæ (in folio) de quatuor præcipuis Mantices generibus exhibuit, in quo pleraque judiciariæ Astrologiæ fundamen ta exposuit : Cardinalis ALIACUS, Episcopus Cameracensis eandem tractavit materiam, ut & JUNCTINUS Presbyter Florentinus, & Doctor Theologus : ac quia ad Italos defluxit oratio , an non AURELIUS AUGURELLUS, & PANTHEUS, ambo Presbyter, alter Venetus, alter verò Trevisanus, mira ac deliriis absimilia, de Lapide Philosophico prodiderunt in scriptis , quæ CHRYSOPOEIÆ & VOARCHODUMIÆ titulis; vulgata sunt ? Quid non prodidit MARSILIUS FICINUS, idem & Presbyter, quo non stabiliatur superstitio ? ANTONIUS BERNHARDUS Mirandulanus, Casertinus Episcopus, ad ejus exemplum, in libro de singulari certamine, quamplurima nostræ religioni è diametro repugnantia asserit: Cardinalis CAJETANUS de VIONE, & JOHANNES INGEGNERIUS Episcopus Acro-Istricus idem factitarunt, quorum postremus nuper etiam fundamenta Physiognomias operosè tractavit & ante omnes SYNESIUS Episcopus Christianus, librum de Interpretatione somniorum scripsit, in quem postea NICEPHORUS GREGORAS, Patriarcha Constantinopolitanus, commentarium edidit. Jam superstitiosa Abbatis JOACHIMI & SAVANOROLÆ Monachi Dominicani commenta omitto, Azotinos Cardinalis BEMBI, Lucretiam ÆNEÆ SYLVII, posteà Pontificis Pii II”.
[75] Dilherr, Johann Michael,Libri tres electorum Joh. Mich. Dilherri, Fr. libri III electorum : in quibus rituum, tam sacrorum, quam secularium farrago continetur, multa … depromuntur & linguarum usus ostenditur, Norimbergae, Endter, 1644, libro III, Capítulo XXI, 537: “La afirmación de cierto individuo de que Dios promete la Piedra Filosofal en la Biblia; examen de la misma. Explicación del versículo 17 del capítulo II del Apocalipsis: ¿qué significa dar una piedrita blanca [cálculo albo] a alguien? Comentario de Areta sobre dicho pasaje. [M]e topé hace poco, en una conversación informal, con un hombre que, no estando instruido en filosofía alguna ni conociendo además ninguna otra lengua salvo la alemana, […]. Original: “Cujusdã adsertio, Lapidem Philosophorum à Deo, in Bibliis, promitti : ejus examinatio : explicatio vers. 17 cap. II, Apocal. quid, calculum album alicui dare? Aretæ commentatio super istum locum. [I]Ncidi nuper, in familiari colloquio, in hominem, qui, nulla quidem excultus Philosophia, nec linguæ etiam ullius, nisi Germanicæ…”
[76] Pufendorf, Samuel von, Samuelis Pufendorfii De Jure Naturæ Et Gentium Libri Octo, Francofurti Ad Moenum, Sumptibus Friderici Knochii, Typis Joannis Philippi Andreæ, 1706.
[77] Sexto Empírico, Sexti Philosophi Pyrrhoniarum hypotypōseōn libri 3, quibus in tres philosophiae partes seuerissimè inquiritur. Libri magno ingenii acumine scripti, uariáque doctrina referti: Graecè nunquam, Latinè nunc primùm editi, interprete Henrico Stephano, excudebat idem Henricus Stephanus, illustris viri Huldrici Fuggeri typographus, 1562.
[78] Pufendorf, Samuel von, Samuelis Pufendorfii De Jure Naturæ Et Gentium Libri Octo, Francofurti Ad Moenum, Sumptibus Friderici Knochii, Typis Joannis Philippi Andreæ, 1706. En la sección trece, Pufendorf analiza el precio legal (pretium legitimum) frente al precio de mercado, centrándose de manera muy específica en las tasas, regulaciones y precios fijos impuestos por el Estado o los gobernantes. El argumento central: Pufendorf defiende que las autoridades legítimas tienen el derecho de fijar los precios de los bienes (especialmente de los productos de primera necesidad) por el bien común. Las reglas del precio legal: Explica que cuando el soberano determina el precio de una mercancía, este se convierte en una medida rígida y obligatoria. Los comerciantes no pueden alterarlo a su antojo según la oferta y la demanda. Comprar o vender por encima o por debajo de esa tasa legal se considera una injusticia y una violación de la ley civil.
[79] Campanella, Tommaso, De Monarchia Hispanica, Amsterodami, Apud Ludouicum Elzeuirium, 1653. El Capítulo XVI está dedicado de forma monográfica a España (De Hispania) y a las características intrínsecas del pueblo español, su geografía y sus fortalezas militares estratégicas. El argumento de Campanella en esta sección: El autor analiza cómo la ubicación geográfica de la Península Ibérica y el carácter de sus habitantes (a quienes describe como pacientes, astutos y resistentes ante las adversidades) los convertían en la nación perfecta para unificar la cristiandad frente a amenazas como el Imperio Otomano y los movimientos protestantes del norte de Europa.
[80] Iustinus, Marcus Iunianus, Epitoma historiarum Philippicarum Trogi Pompeii, Amstelodamum, Ludovicum et Danielem Elzevir, 1669, 77: “Ordenó que cada cosa se comprara no con dinero, sino mediante el intercambio de mercancías [trueque]. Abolió el uso del oro y de la plata, como si fueran la materia de todos los crímenes”. Original: “Emi singula non pecunia, sed compensatione mercium jussit. Auri argentique usum, velut omnium scelerum materiam, sustulit”.
[81] Oldradus, de Ponte, Oldradi de Ponte Consilia seu Responsa et Quaestiones aureae, Francofurti ad Moenum, Feyrabend, 1576, 35: “DICTAMEN [CONSILIUM] LXXIII. ¿Comete pecado el alquimista, o es la alquimia una arte prohibida? Y parece que sí, y que el arte de la alquimia está prohibida; a esto concuerda lo que dice el texto del Decreto [de Graciano], Causa 26, cuestión 5, capítulo Episcopi: «cualquiera que crea que alguna criatura puede ser hecha, o cambiada a mejor, o transformada en otra especie o en otra semejanza, a no ser por el propio Creador, es infiel y peor que un pagano». Además, estos alquimistas hablan mucho y jamás llegan a la verdad de la ciencia (Causa 25, q. 5, capítulo Nec mirum), y por tanto, esta [ciencia] no conduce a la piedad, como suele decirse de la astrología (argumento de la Distinción 27, capítulo Si quis, y las notas de Inocencio en las Decretales De sortilegiis, capítulo Qui). Pues no podría realizarse sin una cocción [o fundición], la cual parece prohibida por el derecho (Código de Justiniano, De auri publici persecutoribus, libro 1, título 10).
¶ Por el contrario, parece que aquellos que a partir del estaño, del plomo o de otro metal vil producen oro o plata —con tal de que no lo hagan por medio del arte mágico o de otra arte odiosa para las leyes, como dice la ley del Código, De thesauris, libro 1, título 10— no deben ser reprendidos, sino más bien alabados. Estos son mineros [o metalúrgicos] que con su propio trabajo procuran beneficios para sí mismos y para la república (Código, De metallis, libro 1, título 11); y las leyes, debido a la utilidad pública que parece resultar de su oficio, los favorecen. Pues pueden, aun contra la voluntad del dueño, entrar en un fundo ajeno para buscar metal (Código, De metallis, ley 2, y ley Quosdam, y allí la nota de que de otro modo no sería lícito; Digesto, De acquirendo rerum dominio, ley 3, y Código, De thesauris, libro 1, título 10).
Tampoco dicen ellos que una especie se mude en otra, como se les imputa —ya que esto no es posible—, sino que dicen que a partir de una especie de metal, a saber, el estaño, se puede producir otra especie de metal, a saber, el oro. Y esto no es descabellado; pues también vemos que a veces de una cosa muerta se produce una viva, como vemos en los gusanos de los que se produce la seda, y en otras muchas cosas; y de una hierba se produce el vidrio. Mucho más [factible es] a partir de los metales, en los cuales hay una mayor afinidad y semejanza. Pues, según ellos mismos transmiten, y se contiene en el libro De proprietatibus rerum [De las propiedades de las cosas], en el capítulo sobre la alquimia, todos los metales proceden de un mismo principio, a saber, del azufre y del azogue [mercurio]; pero por la virtud de los elementos, algunos tienen mayor influencia en un lugar que en otro: en una mina se forma estaño, en otra plata, en otra oro, y así con los demás.
Por tanto, dado que el arte imita a la naturaleza (argumento del Digesto, De adoptionibus, ley Si adoptio), no parece que estos alquimistas pequen si, mediante esa virtud que se halla en las hierbas, en las piedras o en los elementos, quieren hacer plata a partir del estaño. Pues al ser casi del mismo principio y semejantes, en las cosas que tienen afinidad [símbolo] la transición es más fácil (Instituciones, Quibus modis tollitur obligatio, § 1). Ciertamente, hay muchas virtudes insertas en las hierbas y en las piedras (Causa 26, q. 5, capítulo final). Pues, como dice el bienaventurado Agustín, en las cosas corpóreas infusedas por todos los elementos existen ciertas razones seminales ocultas que, cuando se les da la oportunidad temporal y causal, prorrumpen en especies destinadas según sus modos y límites (Causa 26, q. 5, capítulo Nec mirum, hacia el final). Si, por tanto, ellos atribuyen esto a Dios, no parece que pequen. Además, observo que no hay una gran pena para aquel que da o empeña cobre por oro, incluso a sabiendas (Digesto, De pigneratitia actione, ley 1, y De crimine stellionatus, ley 1).”. Original: “CONSILIVM LXXIII.
AN alchimista † peccet, vel alchimia sit ars prohibita? Et videtur, quod sic, & quod ars alchimiæ sit prohibita, facit quod dicit tex. 26. q. 5. c. Episcopi, quod quisquis credit posse fieri aliqua creaturam, aut in melius mutari, aut transferri in aliam speciem, aut in aliam similitudinem, nisi ab ipso creatore, infidelis est, & pagano deterior. Præterea isti alchimistæ sunt multa dicentes, & ad veritatem scientiæ nunquam pervenientes. 25. q. 5. nec mirum, & sic ista, quæ ducat ad pietatem, ut consuevit dici in Astrologia. ar. 27. distin. fi. quis, & not. Inno. extra de forti. c. qui. non enim posset fieri sine adcoctione, qua videtur à jure prohibita. C. de auri publici perfo. l. 1. lib. 10. ¶ In contrarium videtur, quod isti, qui stanno, vel plumbo, vel alio vili metallo producunt aurum, vel argentum, dum tamen hoc non faciant per artem magicam, vel aliam legibus odiosam; ut dicit lex. C. de thesau. l. 1. lib. 10: non sunt reprehendendi, sed potius laudandi. isti sunt metallarij, qui labore proprio sibi, & reipublicæ commoda comparant. C. de metal. l. 1. lib. 11. & jura propter publicam utilitatem, quæ ex eorum officio videtur resultare favent eis. nam possunt invito domino ingredi fundum alienum ad metallum inquirendum. C. de metallis. l. 2. & l. quofdam. & ibi not. quod alias non liceret, ff. de acquiren. re. do. l. 3. & C. de thesau. l. 1. lib. 10. Nec ipsi dicunt unam speciem mutari in aliam, ut eis imponitur, quia hoc non est possibile: sed dicunt, quod ex una specie metalli, scilicet, stanno potest alia species metalli, scilicet, aurum produci. Nec hoc est inconveniens: nam & videmus, quod quandoque ex re mortua producitur viva, ut videmus in vermibus, ex quibus producitur sericum, de alijs pluribus, & ex herba producitur vitrum. Multò magis ex metallis, in quibus est maior convenientia, & similitudo. Nam, ut ipsi tradunt, & habetur in libro de proprietatibus rerum, in c. de alchimia, omnia metalla procedunt ex eodem principio, scilicet ex sulfure, & argento vivo, sed ex virtute elementorum quidam habent maiorem influentiam in uno loco, quam in alio, in una minera fit stannum, in alia argentum, in alia aurum, & sic de alijs. Cum ergo ars imitetur naturam. ar. ff. de adopt. l. si adoptio. non videntur isti alchimistæ peccare, fi per virtutem istam, quæ est in herbis, vel lapidibus, vel elementis, volunt de stanno facere argentum. Nam cum sint quasi ex eodem principio, & similia, in habentibus symbolum facilior est transitus. institu. quib. mo. toll. obl. §. 1. Multæ enim sunt virtutes insitæ herbis, & lapidibus, 26. q. 5. c. fin. Infuit enim, ut dicit beatus Aug. rebus corporeis per omnia elementa quædam occultæ seminariæ rationes, quibus, cum data fuerit opportunitas temporalis, & causalis, prorumpunt in species deditas suis modis, & finibus. 26. q. 5. † nec mirum. circa fin. Si ergo ipsi hoc attribuunt Deo, non videntur peccare. Præterea video, quod non est magna pœna in eo, qui dat, sive obligat æs pro auro, etiam scienter. ff. de pign. act. l. 1. & de crimin. stel. l. 1. l. 1”.
[82] Niccolò de’ Tudeschi, Abbatis Panormitani Commentaria, v. 3, in primum[-quintum] decretalium librum. Quamplurium iurisconsultorum, qui probe hactenus aliquid ijs addidisse apparuerunt, adnotationibus illustrata, Venetiis, 1570, 154v-155: “De Sortilegiis”.
[83] Johannes, Andreae, Svbtilissimi Pontificii Ivris Interpretis Io. An. Liber Primvs Addicionvm Specvli Ivdicialis Domini Gvilh. Dvrantis Incipit Feliciter …, [Straßburg], [Georg Husner], [vor 1475.03.25.], FO CXIIII: “De Crimine Falsi”.
[84] Andrea d’Isernia, Commentaria in usus et consuetudines feudorum : Accesserunt Nardi Liparuli additiones …, Francofurtum, Wechel, 1629, 743: “Un pueblo libre elige para sí un rey y transfiere en él todo el poder, en el cual está incluido el de acuñar moneda, donde debe estar la imagen del César (Mateo 22), es decir, de aquel señor que tiene el poder de acuñar moneda. Pues en el Digesto [ff.], De contrahenda emptione [Sobre la concertación de la compra], ley primera, se dice: «acuñada con la forma pública», a saber, del monarca que no está sometido al Imperio, como en la ley Postliminium: «si un pueblo libre, o aquel que da el Rey, tiene esta potestad (porque la tiene al igual que el pueblo romano, por cuanto no está sometido al pueblo romano), la transfiere a su Rey, del mismo modo que el pueblo romano la transfirió al Emperador» (Código [de Justiniano], De iure veteri enucleando [Sobre la aclaración del derecho antiguo], ley primera, § Hoc quod etiam). c A quien se le encomienda el Reino, se le encomiendan todas las cosas que pertenecen al gobierno del Reino (Digesto, De officio præfecti urbi [Sobre el oficio del prefecto de la ciudad], ley primera, § Cum urbem). d Si [el pueblo] lo transfirió, ya no permaneció en el que lo transfiere, como si lo hubiera abdicado de sí (Digesto, De origine iuris [Sobre el origen del derecho], ley segunda, § Cum placuisset); no permaneció en el pueblo, el cual no puede revocarlo, a menos que el Rey se comporte mal, en cuyo caso [el pueblo] expulsaría al Rey que tiraniza, tal como los romanos expulsaron a Tarquinio (en la misma ley segunda, § Exactis). F. † A otros distintos de los príncipes, y de quienes tienen de ellos ese privilegio, no les es lícito acuñar moneda, pues de lo contrario sería falsa [adulterina] (Código, De falsa moneta, ley primera, al principio); debe también ser golpeada con la forma pública (Digesto, De contrahenda emptione, ley primera, § primero) y tener la imagen del antiguo o del nuevo príncipe (Código, libro undécimo, De veteris numismatis potestate [Sobre el valor de la moneda antigua], ley primera y ley final). Por eso dijo el Señor en el Evangelio de Mateo 22: «¿de quién es esta imagen?». Y puesto que a la autoridad del príncipe pertenece la acuñación de la moneda, si otro la acuñase, usurparía la autoridad del príncipe por una vía e adulterina, como si se hiciera por mandato de otro distinto de aquel a quien le pertenece, del mismo modo que el adulterio es el acceso al lecho de otro (en la Summa, f De adulteriis, al principio).
† ¿Qué decir de la alquimia g y de los alquimistas? Di que si hacen oro sofisticado [falso/adulterado], no deben venderlo como puro, porque es una falsedad, ni se libera [el deudor] pagando con oro sofisticado (Digesto, De pigneratitia actione, ley Eleganter, § Qui reprobos; el electro no es oro, Digesto, De legatis primo, ley cuarta). Pero si verdaderamente hicieran oro verdadero —no para acuñar con él moneda del príncipe sin el mandato del príncipe—, este oro sería de quien lo hace, porque no es ilícito vender oro verdadero como verdadero; pues nada prohíbe usar el arte h con algunas causas naturales i para producir efectos verdaderos y naturales, tal como dice el bienaventurado Agustín en el libro 3 De Trinitate sobre aquellas cosas que se hacen por el arte de los demonios. Esto mismo dice el hermano Tomás [de Aquino] en la Secunda Secundæ, cuestión 79, k sobre las cosas que se hacen en torno a la permutación voluntaria, l cuestión [artículo] 2.
Por lo tanto, los Reyes deben hacer la moneda probada, legítima, de ley legal y de justo peso, de lo cual se habla en dicho capítulo Quanto. Pues si fuere cobriza [de viles metales], llena de cobre y excesivamente contaminada, debe ser retirada incluso por mandato del Príncipe, es decir, del gobernante, porque «presidente» es un nombre general (Digesto, De officio præsidis, ley 1; resulta claro en el Digesto, De solutionibus et liberationibus [con respecto al] acreedor). m Aunque allí el texto sea múltiple, esta lección parece mejor, como insinúa Hostiense en el capítulo Quanto. De lo contrario, pecan los Príncipes al hacer que se fabrique una moneda menos legítima, y están obligados [a restituir] como si se tratara de una rapiña [robo], lo cual se dice en el capítulo Quanto.
Original: “populus liber eligit sibi regem, transfert in eum omné potestate, in qua est cudendi monetam, ubi debet esse imago Cæsaris. Matt. 22. id est domini illius, qui monetam cudere potest. nam ff. de contrahenda emptione. leg. prima. dicitur, percussa forma publica, monarchæ scilicet, qui non subest imperio. ut in lege postliminium. *si populus liber, aut ille qui dat Regem, habet hanc potestate (quia habet sicut populus Romanus, ex quo populo Romano non subest) transfert in Regem suum, sic transtulit populus Romanus in imperatorem. Codice de iure veteri enucleando. lege prima. §. hoc quod etiam. c cui committitur Regnum, omnia quæ ad regimen Regni pertinent, committuntur. ff. de officio præfecti urbi. lege prima. §. cum urbem. d si transtulit, non remansit apud transferentem, quasi abdicet à se. ff. de origine iuris, lege secunda. §. cum placuisset. non remansit apud populum, qui non potest revocare, nisi Rex male se gereret, tunc expelleret Regem tyrannizantem, sicut Tarquinium Roman. eadem lege secunda. §. exactis. F. † Aliis quam principibus, & qui habent ab iis ex priuilegio, non licet monetam cudere, esset enim adulterina. Codic. de falsa moneta. lege prima. in principio. debet etiam percuti forma publica. ff. de contrahenda emptione. lege prima. §. primo. & habere imaginem veteris, vel novi principis. Codice, libro undecimo. de veteris num. po. lege prima. & lege finali. ideo dixit dominus Matthæi
22, cuius est imago hæc? Et quia ad authoritatem principis pertinet cussio monetæ, si alius cuderet, authoritatem principis usurparent, via e adulterina, quasi alterius iussu, quam illius, ad quem pertinet, sicut adulterium est accessio ad alterius thorum. in Summa, f de adulter. in principio. † Quid de alchimia, g & de alchimistis, dic quod si faciunt aurum sophisticatum, non deberent vendere pro puro, quia est falsitas, nec liberetur sophisticatum soluendo. ff. de pigno. actione, eleganter. §. qui reprobos. electrum non est aurum. ff. de legatis primo lege quarta. si vero facerent verum aurum, non quod cuderet pecuniam principis inde, sine iussu principis, hoc aurum esset facientis, quia non est illicitum, verum aurum pro vero vendere, nil enim prohibet arte h vti aliquibus naturalib. causis, id i producendum veros, & naturales effectus, sicut dicit beatus Aug. 3. de Tri. de his quæ arte dæmonum fiunt. hoc d. frater Tho. 2. 2. q. 79. k de his quæ fiunt circa voluntariam permutationem, l quæstio. 2. Monetam ergo Reges debent facere probam, legitimam, legalis tenutæ, & iusti ponderis, de quo dicitur di. capi. quanto. nam si erit ærosa, plena ære, & nimis contaminata, debet tolli etiam iussu Principis, scilicet dominantis, quia præses est nomen generale. ff. de offic. præsid. lege 1. patet ff. de solut. creditor. m licet ibi sit multiplex litera, ista videtur melior, ut innuit Hosti. in capitulo, quanto. alias peccat Principes, monetam minus legitimam faciendo fieri, & tenentur sicut de rapina, quod dic. in c. quanto”. Esta sección enumera de forma tasada los privilegios patrimoniales, fiscales y de jurisdicción exclusivos del soberano (como la acuñación de moneda, el cobro de peajes, la justicia mayor, los bienes vacantes, etc.). Analizó con precisión la soberanía del dinero y los límites que tenían los príncipes al alterar o devaluar la moneda del pueblo (vilificatio monetae).
[85] Fabianus, de Monte Sancti Sabini, Tractatus de Emptione et venditione, eorumque omnium quae ad eandem materiam pertinente, Venetia, 1575, 157: “Pero aquí se pregunta incidentalmente si el alquimista, o quien practica la alquimia, debe ser castigado por el delito de falsedad. Debes decir que no, † porque es un arte inventada por un ingenio perspicaz, donde se intercambia tanto por tanto [el valor justo] y tal cosa por tal cosa, sin ninguna falsificación de la forma o de la materia, según Andrés de Isernia y Oldrado en sus dictámenes [consilia], tal como refiere Baldo en dicho capítulo primero Quae sint regalia [Cuáles son las regalías]. Lo mismo sostiene también Juan Andrés en sus adiciones al Speculum en el título De crimine falsi [Sobre el crimen de falsedad] en la rúbrica. Esto mismo además lo confirmó el Abad Siciliano [Nicolaus Siculus / Panormitanus] en el capítulo II De sortilegiis, donde alega a Oldrado en su dictamen LXIX, [diciendo] que aunque una especie no pueda ser mudada en otra a no ser por Dios (Causa 26, q. 5, capítulo Episcopi), sin embargo aquí una [especie] no se transmutase en otra distinta, puesto que todos los metales proceden de una misma fuente y origen, a saber, del azufre y del azogue [mercurio]; pero allí donde hay una mejor influencia de los astros, allí se produce un metal más precioso, de donde, por la influencia de los astros y con hierbas y pie[dras…]”. Original: “Sed hic quæritur incidenter, an alchymista vel faciens alchymiam, puniatur de falso. Dicas, quòd non, † quia est ars perspicaci ingenio inuenta, ubi expenditur tantum pro tanto, & tale pro tali, sine aliqua falsificatione formæ vel materiæ, secundùm Andre. de Iser. & Oldra. in consi. suis, ut refert Bald. in d. c. j. quæ sint reg. Idem etiam tenet Ioã. Andr. in addi. Spec. in titul. de cri. fal. in rubr. hoc insuper firmauit Abb. Siculus in c. ij. de sortile. ubi allegat Old. in consi. lxix. q. licèt nõ posset una species in aliam commutari, nisi à Deo, xxvj. q. v. c. episcopi. tamen hic una non transmutatur in aliam, cùm omnia metalla procedant ex eodem fonte & origine, scilicet ex sulfure & argento uiuo: sed ubi est melior influentia astrorum, ibi producitur metallum preciosius, unde per influentiam astrorum & cum herbis & lapi”.
[86] Albericus, de Rosate, Alberici de Rosate Bergomensis iurisconsulti celeberrimi Dictionarium iuris tam civilis, quam canonici, Venetiis, Guerreus, 1573, Littera A [0040]: “Pues la alquimia [archimia] no puede realizarse sin una cocción [o fundición] del oro, la cual parece prohibida por el derecho (Código de Justiniano, De auri publici persecutoribus, ley 1, libro 10).
Por el contrario, parece que aquel que a partir del estaño, del plomo o de otro metal vil produce oro o plata —con tal de que no lo afecte por medio del arte mágico o de otra arte odiosa para las leyes, según se dice en la ley 1, libro 10 del Código, De thesauris— no debe ser reprendido, sino más bien alabado. Estos son, en efecto, mineros [o metalúrgicos] que con su propio trabajo procuran beneficios para sí mismos y para la república (Código, De metallis, ley 1, libro 11); y las leyes, debido a la utilidad pública que parece resultar de su oficio, los favorecen. Pues pueden, aun contra la voluntad del dueño, entrar en un fundo ajeno para buscar metal (Código, De metallis, ley 2, y ley Quosdam, y allí la nota de que de otro modo no sería lícito, como en el Digesto [ff.], De acquirendo rerum dominio, ley 2, y en dicha ley 1 De thesauris, libro 10).
Tampoco dicen ellos que una especie se mude en otra, como se les imputa —ya que esto no es posible—, sino que dicen que a partir de una especie de metal se puede transferir otra especie, como el oro o la plata. Y esto no es descabellado; pues también vemos a veces que de una cosa viva se produce una muerta, como vemos en los gusanos que producen la seda; y de una hierba se produce el vidrio. Mucho más [factible es] en los metales, en los cuales hay una mayor afinidad. Pues ellos mismos dicen, y se nota en el libro De proprietatibus rerum [De las propiedades de las cosas], en el capítulo sobre la alquimia, que todos los metales proceden de un mismo principio, a saber, del azufre y del azogue [mercurio]; pero por la virtud de los elementos, algunos tienen mayor influencia en un lugar que en otro: en una mina se forma estaño, en otra plata y en otra oro; y así con los demás.
Por lo tanto, dado que el arte imita a la naturaleza (como en el Digesto, De adoptionibus, ley Adoptio), no parece que los alquimistas pequen si, mediante la virtud de las hierbas, de las piedras o de los elementos, hacen plata a partir del estaño. Pues al ser casi del mismo principio y semejantes, en las cosas que tienen afinidad [símbolo] la transición es más fácil (Instituciones, Quibus modis tollitur obligatio, § 1). Ciertamente, hay muchas virtudes insertas en las hierbas y en las piedras (Causa 16, cuestión última, capítulo final). Pues, como dice Agustín, en las cosas corpóreas, a través de todos los elementos, existen ciertas razones seminales ocultas que, cuando se les da la oportunidad temporal y causal, prorrumpen en las especies debidas según sus modos y límites (Causa 26, q. 3, capítulo Nec mirum, hacia el final, y Causa 26, cuestión última, capítulo final). Si, por tanto, ellos atribuyen esto a Dios, no parece que pequen”. Original: “Archimia enim non potest fieri sine auri decoctione, quæ videtur à iure prohibita. C. de auri pu. persecutore. l. j. libro x.
In contrarium videtur quod qui stagno, uel plumbo, uel alio vili metallo producit aurum vel argen. dum tamẽ hoc non faciat per artem magicam, vel aliam legibus odiosam, ut dicitur. l. j. lib. x. C. de thesau. non est reprehendendus sed laudandus. Tales enim sunt metallarij, qui labore proprio sibi & reipu. commoda comparant. C. de metallis. l. j. lib. xj. & iura propter publicam utilitatem quæ ex eorum officio videtur resultare eis fauent. Nam possunt inuito domino ingredi fundum ad inquirendum metallum. C. de metallis. l. ij. & .l. quosdam. & ibi no. quod alias non liceret, vt .ff. de acqui. re. do. l. ij. & .d. l. j. de thesau. lib. x. Nec ipsi dicunt unam speciem immutari in aliam, vt eis imputatur: quia hoc non est possibile. sed dicunt quòd ex una specie metalli potest alia species transferri: vt aurum vel argen. Nec hoc est inconueniens. nam videmus aliquando ex re viua produci mortua, vt in vermibus producentibus sericum: & ex herba producitur vitrum. multo magis in metallis in quibus maior est conuenientia. nam ipsi dicunt & no. in libro de proprietatibus rerum, de alchimia omnia metalla procedunt ex eodem princ. scilicet ex sulfure & argento viuo. sed ex virtute elementorum quædam habent maiorem influentiam in vno loco, quàm in alio: & in vna minera fit stagnum, in alia argentum, & in alia aurum. & sic de alijs. Cùm ergo ars imitetur naturam, vt .ff. de adop. l. adoptio, non videntur alchimistæ peccare, si per virtutem herbarum, lapidum, vel elementorum faciunt in stagno argentum. nam cùm sit quasi ex eodem prin. & similia in habentibus symbolum, facilior est transitus. Instit. qui. mo. tollitur obl. §. j. multæ enim sunt virtutes insitæ herbis & lapidibus. xvj. q. vlt. c. fi. infunt. n. vt dicit Aug. rebus corporeis p oĩa elementa rebus corporeis quædã occultaæ seminariæ rationes, quibus cum data fuerit opportunitas temporalis & causalis, prorumpunt in species debitas suis modis & finibus, & xxvj. q. iij. nec mirum. circa fi. & xxvj. q. vlti. c. fi. fi ergo ipsi attribuunt Deo, non videntur peccare”.
[87] Bruno, Alberto, “Domini Alberti Bruni Astensis. Tractatus augmenti et diminutionis monet.”, en Tesauro, Gaspare Antonio, De monetarum augmento, variatione et diminutione tractatus varii, Augusta Taurinorum, 1609., 93-198. Praesupp. I. num. 13. 14: 101-102: “13 Conforme a lo dicho, debemos advertir que en la moneda, para que sea legítima (buena), se consideran principalmente tres cosas, a saber: la materia, la forma y la estimación o valor, según la ley 1 en conjunto con la ley final, con las notas allí contenidas del Código [de Justiniano], libro 11, título De veteris numismatis potestate (Del poder de la moneda antigua), y anotado especialmente por Baldo en el capítulo Quanto, del título De iureiurando (Del juramento).
En efecto, en primer lugar la materia debe ser legítima, según las mencionadas leyes 1 y 2, párrafo 1 del Digesto, título De contrahenda emptione (De la contratación de la compra) y el dicho capítulo Quanto. Por lo cual no sería lícito acuñar moneda mediante la Alquimia, lo cual debe entenderse respecto a la [alquimia] sofisticada (falsa), y no respecto a aquella por la que se descubriera oro o plata verdaderos, lo cual puede ocurrir según lo anotado por Juan Andrés en las adiciones al Speculum en la rúbrica De crimine falsi (Del delito de falsedad), quien refiere, sin citar explícitamente al autor, las palabras de Oldrado (del cual suele ser ladrón [plagiario] en el dictamen 74 que comienza An Alchymista), y por Panormitano, y más extensamente por Juan Andrés en el capítulo 2, De sortilegiis (De los sortilegios), y por Baldo y Andrés de Isernia en el capítulo 1, en el título Quæ sunt regalia (Cuáles son las regalías) en el uso de los feudos, y por Santo Tomás en la Secunda Secundæ , cuestión 92, donde concluyen que la Alquimia es una ciencia verdadera y permitida, sobre lo cual también dice algo Alberico de Rosate en su diccionario, bajo la palabra «Alchymia». Y dice Juan Andrés, en el lugar citado, que en su tiempo fue El maestro Arnaldo de Villanueva, supremo médico y teólogo, y gran alquimista, quien por medio de aquel arte hacía varitas de oro que aceptaba someter a cualquier examen. Y escribió en esa ciencia un libro que empobreció a miles de hombres, ya sea porque no era verdadero o porque no se entendía; y teniendo yo cierto compañero en las leyes que sudaba mucho en aquel arte, quise ver un experimento admirable en la práctica, para saber más.
Pues tuvimos con nosotros a un viejo alquimista, sumamente pobre, sin embargo, y en mi presencia, aquel colega mío hizo que una onza de plata finísima se redujera a semejanza del oro en peso, mediante fusión y martilleo, a salvo del color: porque no era amarillento, sino mudado a semejanza de un color casi plomizo; y aquel colega mío tenía el modo de darle color, y amarillento, y en aquella materia se padecían y sostenían algunos experimentos, pero no el experimento definitivo, y mezclada con una cantidad igual de oro fino, parecía oro de veinte quilates, más o menos, según qué tan bien dispuesta estuviera dicha materia; y cierto gran prelado, así como muchos viejos alquimistas, se maravillaron de aquel experimento, y un viejo alquimista, creyéndose rico, pensó que podría reducir aquella materia a la verdadera especie del oro, y no pudo, y consideró entonces que dicho arte era ilusorio, sobre todo porque tantos hombres en cuarenta y cincuenta años no habían visto un experimento tan admirable, el cual, no obstante, era sofístico (falso), de modo que no quise ver ningún otro experimento. Tampoco sería lícito, sin consultar al Príncipe, mezclar materia de cobre en el oro o en la plata al acuñar, según la ley quicunque, en el título in minimis, ff. de falsis [Digesto], y lo anotado en la ley segunda, C. de falsa moneta [Código]”.
Original: “13 Iuxta prædicta habemus aduertere, quod in moneta, vt sit proba, tria principaliter considerantur, scilicet materia, forma, & æstimatio, seu valor, iuxta l.1. coniuncta, l. final. cum ibi not. C. de vet. numism. pot. lib. 11. & no. maxime per Bald. in cap. quanto, de iureiuran.
Debet enim primò materia esse proba, d. l. 1. & l. 2. §. 1. ff. de contrahen. empt. & dict. cap. quanto. Vnde non liceret de Alchymia cudere monetam, quod est intelligendum de sophistica, non de ea, quæ reperiretur esse verum aurum, vel argentum, quod esse potest iuxta not. per Ioan. Andr. in additio. ad Specul. in rub. de crim. fal. qui refert tacito auctore verba Oldrad. cuius solet esse fur in consil. 74. incip. An Alchymista, & per Pan. & latius Ioan. Andr. in cap. 2. de fortil. & Bald. & And. de Isern. in cap. 1. in titul. quæ sunt rega. in vsi. feu. & per Sanctum Thomam secunda secundæ quæst. 92. vbi concludunt, Alchymiam esse veram scientiam, & permissam, de quo aliquid per Albericum de Ros. in dictionario, in verbo, Alchymia. Et dicit Ioan. Andr. vbi supra, quod suo tempore fuit magister Arnaldus de Villa noua ſummus Medicus, & Theologus, & magnus Alchymiſta, qui per illam artem faciebat virgulas aureas, quas conſentiebat omni approbationi submitti Et fecit in illa ſcientia librum vnum, quod mille homines depauperauit, aut quia non verum, aut quia non intelligitur, & cum haberem quendam ſocium in legibus multum inſudantem in illa arte: volui videre vnum mirabile experimentum ad effectum, vt plura ſcirem. Nam habuimus nobiſcum vnum antiquum Alchymistam pauperiſimum tamen, & me præſente, ille meus collega reduci fecit vnciam vnam argenti precioſiſſimi ad inſtar auri in pondere fuſione, & maleatione ſaluo colore: quia non erat croceus, ſed mutatus ad inſtar quaſi plumbei coloris: & ille collega meus habebat modum dandi colorem, & croceum, & in illa materia patiebatur, & ſubtinebat aliqua experimenta, sed non extremum experimentum, & admixta cum tantundem auri precioſi videbatur aurum viginti characterum, & plus, & minus, ſecundum quod illa materia erat melius disposita, & quidam magnus Prælatus, ac multi antiqui Alchymistæ mirati fuerunt de illo experimento, & vnus antiquus Alchymista putans ſe diuitem, putabat reducere illam materiam ad veram ſpeciem auri, & non potuit, putauitque tunc ipsam artem illuſoriam, maximè, ex quo tot viri in quadraginta, & quinquaginta annis non viderant tam mirabile experimentum, quod nihilominus erat ſophiſticum, ita vt aliud experimentum videre noluerim. Nec liceret inconſulto Principe materiam æream immiſcere in auro, vel argento cudendo, per l.quicunque in minimis, ff.de fal.& not.in leg.ſecunda, C.de falſ.monet.
[88] Reyher, Samuel, Dissertatio de nummis quibusdam ex Chymico metallo factis, Kiliae, Reumann, 1692
[89] Angelus, Carletus, Summa Angelica de Casibus Conscientiae: Correcta s[ecundu]m primum exemplar ipsius Re. Pa. Fra. Angeli de clauasio …, Lugduni, Huguet, 1512, 9v-10: Alchimia: “¿Si es lícita?
Respondo: Oldrado en sus Consilia sostiene que sí, con tal de que no la realicen por medio del arte mágico o por otra [vía] odiosa para las leyes, como dice la ley única del Código [de Justiniano], título De thesauris [Sobre los tesoros]. Porque tales personas son [como] mineros que, mediante su propio trabajo, procuran beneficios para sí mismos y para el bien público, según el Código, título De metallariis, libro XI. Y las leyes, a causa de la utilidad pública que parece resultar de su oficio, los favorecen; pues pueden, aun en contra de la voluntad del dueño, ingresar a un fundo (terreno) para buscar metal, según la ley segunda y la ley quosdam, y allí anotado, en el Código, título De metallariis, lo cual de otro modo no sería lícito por dicha ley única y por el Digesto, título De acquirendo rerum dominio, ley tercera. La razón es porque donde se dice en el libro De proprietatibus rerum [Sobre las propiedades de las cosas], en el capítulo sobre la alquimia, que todos los metales proceden de un mismo principio, a saber, del azufre y del del azogue (mercurio); pero por la virtud de los elementos, que tienen mayor influencia en un lugar que en otro, en una mina se produce estaño y en otra plata. Por tanto, dado que el arte imita a la naturaleza —según el Digesto, título De adoptionibus, ley Adoptio—, no es, por consiguiente, pecado si, por la virtud que hay en los elementos o en las hierbas, los alquimistas quieren hacer plata a partir del estaño: porque al provenir de un mismo principio, y siendo la transición más fácil en aquellas cosas que comparten una misma naturaleza (símbolo) —según el título Quibus modis tollitur obligatio, § 1—. Puesto que muchas virtudes están ínsitas en las hierbas y en las piedras —según la Causa 26, cuestión 5, capítulo Nec mirum, hacia el medio—.
Pero, a pesar de estas razones, creo que es ilícita por muchos respecto. Primero: porque no se encuentra a nadie que posea verdaderamente dicho arte, aunque se diga de muchos; antes bien, es falso, y se demuestra por la experiencia misma, ya que vemos que quienes comúnmente la practican consumen (desperdician) muchos bienes; y se debe juzgar por lo que sucede ordinariamente. De donde se dice de ellos en la Segunda Epístola a Timoteo, capítulo 3: «siempre están aprendiendo, y nunca logran llegar al conocimiento de la verdad»; hacen muchos experimentos y nunca alcanzan la perfección; consumen el tiempo y la vida, y aquello que obran no tiene la verdad del oro o de la plata, sino solo su apariencia; por ello, los alquimistas son siempre dignos de condena.
Y esto se prueba evidentemente porque nadie quiere hacerlo en público, por lo que resulta claro que actúan mal, ya que odian la luz; y si alguna vez hacen algo verdadero, o bien resulta con pérdida calculando los gastos, o procede de algún engaño introduciendo oro verdadero, o por alguna falacia diabólica la cual, para hacer que presten atención a tales cosas, a veces les produce oro verdadero mediante la adición oculta de oro real. Por tanto, siendo tal ejercicio contrario a la utilidad pública, como es evidente por el consumo de los bienes, y porque comúnmente hacen con ellos moneda falsa, por eso quienes la practican deben ser sencillamente condenados”.
Original: “Alchimia vtrum liceat. ℞. Oldra. In conſilijs ſuis tenet qꝫ ſic. dum-modo non faciant per artē ma gicam: vel per aliam legibus odioſam: vt dicit .l. vnica .C. dē theſau. quia tales metallarij ſunt qui labore pꝛopꝛio ſibi et rei publice commoda comparant.C. de metall. li .xj. Et iura pꝛopter publicā vtilitatem que ex eorum officio videtur reſultare fauent eis: nam poſſunt inuito domino in gredi fundum ad metallum inquirenduz .l. ij. ⁊ .l. quoſdam. ⁊ ibi no. .C. de me. qđ al’s non licet d. .l. vnica. ⁊ .ff. de ac. re. do. l. iij. Rõ eſt: qꝛ vbi dicitur in li. de pꝛopꝛietate rerū. in cap. De alchimia oīa metalia pꝛcedunt ex eodē pꝛincipio .ſ. ex ſulphure ⁊ argento viuo: ſed ex virtute elementorum qđ habēt maiorē influētiāz in vno loco qꝫ in alio in vna mineria fit ſtannum: in alia argentuz. Cū ergo ars imitetur naturaz .ff. de adop .l. adoptio nō igitur ē pec catum ſi pꝛer vtutē qꝫ eſt in elemētis aut herbis alchimiſte de ſtāno volūt facere argentum: quia cū ſit ex eodē pꝛincipio: ⁊ in habentibus ſymbolum facilior ſit tranſitus. iſti .qui mo. tol. obli .§. j .Cum multe virtutes ſint inſite herbis ⁊ lapidibus .xxvj .q. v .nec mirum .circa medium .Sed his non obſtātibꝰ credo qꝫ ſit illicita et multis reſpectibus. tm pꝛimo: quia nullus inuenit qꝫ habeat verā hmōi artem lz dicatur de multis: ſed falſum: ex experiētia tī qꝛ videmus qꝫ cōiter ipſam faciētes multa conſumunt: ⁊ a cōiter accidētibꝰ eſt ſtandum .Vnde de ipſis dicitur .ij. Tim. iij .ſēper addiſcentes: ⁊ nunqꝫ ad veritatis ſcientiam peruenientes experiēntias multas faciunt ⁊ ⁊ nunqꝫ ad perfectuz attingūt: tēpus vitāqꝫ conſumūt nec id qđ opanꝭ hꝭ veritatez cū auro vel argento: ſed ſolum apparentiam: ideo ſunt ſemper condēnandi alchimiſte. Et hoc euidenter pꝛbatur qꝛ nemo ī publico eaz vult facere vt appareat qꝫ male agunt: qꝛ odiunt lucē ⁊ ſi aliqun̄ aliquid veri faciūt: aut fit cum dāno computatis expēſis vel ex aliqua deceptione imponendo auruz verū vel aliqua diabolica fallacia: que vt eos attendere faciat hmōi .facit eis verum aurū ex appoſitiōe au ri veri occulte aliquando .Cum ergo ſit tale exercitium cōtra vtilitatē publicam: vt ptz ex cōſumptione reruz: ⁊ quia vt cōiter faciunt ex eis monetam falſam .ideo ſimpliciter ſūt cōdemnandi eam facientes”.
(Nota de paleografía: La «A» inicial de Alchimia se encuentra en la letra capital decorada de la izquierda. El símbolo «℞» representa «Respondeo» (Respondo), «qꝫ» o «qđ» son abreviaturas para «quod», «⁊» es el signo tironiano para «et» (y), y «qꝛ» abrevia «quia» (porque). El autor utiliza el signo «ſ.» para significar scilicet [es decir], «lz» para licet [aunque], «ī» para in, «ptz» para patet [es evidente], y dobla letras o signos de abreviatura por error de imprenta como en «experiēntias» o el doble «⁊ ⁊»))
[90] Arfoncinus, Thomas [François Hotman], “De jure alchymiae responsum”, en Zetzner, Lazarus, Theatrum chemicum, Argentorati, Haered. Zetneri, 1659, Vol. VI, 248-252.
[91] Reyher, Samuel, Dissertatio de nummis quibusdam ex Chymico metallo factis, Kiliae, Reumann, 1692, Cap. XXVI, 78-80: “§. 1.Que Guido Panciroli fue no solo un gran polígrafo (erudito en múltiples disciplinas), sino también el más célebre jurisconsulto del siglo pasado, lo atestigua Salmuth en sus notas al proemio del primer libro de las cosas memorables, donde entre otras cosas refiere que él mismo escuchó a este excelentísimo jurisconsulto enseñar con sumo agrado en los años 1587 y 1588 en Padua, aquella celebérrima ciudad de Antenor, ante un auditorio muy concurrido”. Original: “§. 1. Guidonem Pancirollum non tantum Polyhiſtorem, sed etiam celeberrimum ſuperioris ſeculi JCtum fuiſſe, in notis Salmuthus ad Proœmium libri primi memorabilium teſtatur, ubi inter alia refert, ſe hunc JCtum præſtantissimum anno. 1587 & 1588. Patavii in celeberrima illa Antenoris urbe, frequentiſſimo auditorio ſumma cum voluptate docentem audivise.”
[92] Aquino, Tomás de, Summa Theologica, Segunda sección de la segunda parte, Cuestión 77, Artículo 2,
Argumento 1: DIFICULTADES. Parece que la venta no se vuelve injusta e ilícita por defecto de la cosa vendida: 1. En una cosa debe apreciarse más la sustancia específica de la misma que todo el resto. Ahora bien: por un defecto en la sustancia específica de la cosa no parece hacerse ilícita su venta; tal ocurre, por ejemplo, si alguien vende plata u oro fabricado por los alquimistas en concepto de verdadero, que pudieran servir a todos los usos del hombre en que la plata y el oro sean necesarios, como en los vasos y otros objetos de igual clase. Luego mucho menos será ilícita la venta si existiese defecto de otra índole.
Argumento 2, ad. 1: SOLUCIONES 1. El oro y la plata no sólo son caros por la utilidad de los vasos que con ellos se fabrican o de otros empleos a que se destinan, sino también por la excelencia y pureza de su propia sustancia. Por consiguiente, si el oro o la plata fabricados por los alquimistas no tienen verdadera sustancia de oro y plata, es fraudulenta e injusta la venta, y esto, sobre todo, porque hay algunos empleos útiles a que sirven el oro y la plata verdaderos, por sus propiedades naturales, y en los que no puede usarse el oro falsificado por los alquimistas; así, por ejemplo, la propiedad de regocijar y la de servir de medicina contra ciertas enfermedades. Además, el oro natural puede emplearse más frecuentemente en las operaciones humanas y conserva durante más tiempo su pureza que el oro falsificado. Pero si la alquimia llegase a fabricar oro verdadero, no sería ilícito venderlo como tal; porque nada impide que el arte se sirva de algunas causas naturales para producir efectos naturales y verdaderos, como lo advierte Agustín, en III De Trin., a propósito de las cosas que se hacen por arte diabólico.
[93] Fabianus, de Monte Sancti Sabini, Tractatus de Emptione et venditione, eorumque omnium quae ad eandem materiam pertinente, Venetia, ad signum iurisconsulti, 1575, 157-158: “Pero aquí se pregunta incidentalmente si el alquimista, o quien practica la alquimia, debe ser castigado por falsedad. Dirás que no, porque es un arte inventado por un ingenio perspicaz, donde se gasta tanto por tanto, y tal cosa por tal otra, sin ninguna falsificación de la forma o de la materia, según Andrés de Isernia y Oldrado en sus Consilia, tal como lo refiere Baldo en dicho capítulo primero, [título] Quae sint regalia. Lo mismo sostiene también Juan Andrés en las adiciones al Speculum, en el título De crimine falsi, en la rúbrica. Esto mismo, además, lo afirmó el Abad Sículo en el capítulo segundo, [título] De sortilegiis, donde alega a Oldrado en su Consilium 69: que aunque una especie no pueda ser mudada en otra sino por Dios —según la Causa 26, cuestión 5, capítulo Episcopi—, sin embargo, aquí una no se transmuta en otra, puesto que todos los metales proceden de una misma fuente y origen, a saber, del azufre y del azogue (mercurio); pero allí donde hay una mejor influencia de los astros, allí se produce un metal más precioso, de donde, por la influencia de los astros y con hierbas y y piedras preciosas, en las cuales hay muchas virtudes, puede una especie de metal transmutarse en otra más preciosa, según él.
¶ Pero advierte que Santo Tomás, en la Secunda Secundae, cuestión 77, dice que esto es verdadero cuando se conociera el arte verdadero y se hiciera oro verdadero, porque nada prohíbe usar el arte natural; de otro modo, dice que esto no es seguro si se diera oro alquímico por verdadero, puesto que muchas propiedades se hallan en el verdadero que no están en el alquímico, como la de alegrar el corazón y [curar] muchas enfermedades.
† Pero los orfebres que hacen oro de menor ley (liga) que la que está establecida en la ciudad, están obligados a la pena de falsedad porque vician el tesoro, y se les aplica la pena de la Ley Cornelia, como en la ley Lege Cornelia, la primera, del Digesto, título De falsis. Asimismo, los que funden oro a partir de un metal ilícito están obligados al cuadruplo, según la ley Sacrilegii, párrafo final, del Digesto, título Ad legem Iuliam peculatus.
Sin embargo, ¿el que gasta moneda falsa es castigado como falsario? El señor Nicolás [Tudeschi], Abad, en el capítulo Ad falsariorum, dijo que no. Pero Cino, en la ley Maiorem, del Código, título De falsis, dice que esto es verdadero, que el que la gasta se excusa cuando dice haberla tenido de otro y presenta a esa persona. Tú, sin embargo, advierte que quien usa a sabiendas moneda falsa es castigado por falsedad, aunque más levemente que el que la fabrica, por el argumento del texto en la ley Falsi, en el párrafo Ordine, del Digesto, título De falsis. Pero Bartolo, en la ley Saccularii, del Digesto, título De extraordinariis criminibus, dice que el que gasta moneda falsa no es castigado por falsedad, sino de forma extraordinaria (fuera del orden común), excepto en los casos anotados en la ley Lege Cornelia, del Digesto, título De falsis. De nuevo, el mismo Bartolo, en dicha ley Lege Cornelia, dice que el que gasta monedas falsas, es decir, piezas acuñadas de plomo, estaño o bronce, queda sujeto a la pena de falsedad, como allí se indica; y en otros casos no es castigado con la pena de falsedad, sino de forma extraordinaria, y por esto dice que muchos se han librado de la pena de falsedad.”
Original: “Sed hic quæritur incidenter, an alchumiſta vel faciens alchumiam, puniatur de falſo. Dicas, quòd non, † quia eſt ars perſpicaci ingenio inuenta, ubi expenditur tantum pro tanto, & tale pro tali, ſine aliqua falſificatione formæ vel materiæ, ſecundùm Andre. de Iſer. & Oldra. in conſi. ſuis, ut refert Bald. in d. c. j. quæ ſint reg. Idem etiam tenet Ioā. Andr. In addi. Spec. in titul. de cri. fal. in rubr. hoc inſuper firmauit Abb. Siculus in c. ij. de ſortile. ubi allegat Old. in conſi. lxix. ꝙ licèt nō poſſet una ſpecies in aliam commutari, niſi à Deo, xxvj. q. v. c. epiſcopi. Tamen hic una non tranſmutatur in aliam, cùm Omnia metalla procedant ex eodem fonte & origine, ſcilicet ex fulfure & argento uiuo: ſed ubi eſt melior influentia aſtrorum, ibi producitur metallum precioſius, unde per influentiam aſtrorum & cum herbis & lapidibus precioſis, quibus in ſunt multæ virtutes, po-
teſt vna ſpecies metalli in aliam tranſmutari magis precioſam, ſecundùm eum.
¶ Sed aduerte, quia ſanctus Thomas ſecunda ſecundæ q. 77. dicit hoc verum, quando ſciretur ars vera, & fieret verum aurum, quia nihil prohibet vti arte naturali: aliàs dicit hoc non eſſe tutum, ſi daretur aurum alchumicum pro vero, cùm multæ proprietates in ſint in vero, quæ non ſunt in alchumico, vt lætificandi cor, & multas infirmitates. † Sed aurifices, qui faciunt aurum de minori liga, quàm ſit ſtatutum in ciuitate, tenentur pœna falſi, quia vitiant theſaurum, pœna legis Corneliæ afficiuntur, vt in l. lege Cornelia. la prima, ff. de fal. Item conflantes aurum ex metallo illicito, in quadruplum tenentur, vt l. ſacrilegii. §. fi. ff. ad leg. Iul. pecu. An tamen expendens falſam monetam, puniatur vt falſarius? do. Nico. Abb. in c. ad falſariorum. dixit, quòd non. Sed Cyn. in l. maiorem. C. de fal. dicit, hoc verum, quòd expendens excuſatur, quando dicit illam habuiſſe ab alio, & illum exhibet. Tu autem aduertas, quòd vtens ſcienter falſa moneta, puniatur falſi, mitiùs tamen, quàm fabricans, argu. text. in l. falſi, in §. ordine. ff. de falſis. Sed Bar. in l. ſaccularii. ff. de extraord. cri. dicit, quòd expendens falſam monetam, non punitur de falſo, ſed extra ordinem, exceptis caſibus notatis in l. lege Cornelia. ff. de falſ. iterùm idem Bartol. in d. l. lege Cornelia. dicit, quòd expendens nummos falſos, id eſt, nummatos plumbeos, ſtanneos, vel æneos, tenetur pœna falſi, vt ibi: & aliàs non punitur pœna falſi, ſed extra ordinem & per hoc dicit plures euaſiſſe à pœna falſi”.
[94] Albericus, de Rosate, Alberici de Rosate Bergomensis iurisconsulti celeberrimi Dictionarium iuris tam civilis, quam canonici, Venetiis, Guerreus, 1573, (0040)- (0041): “¿Si la alquimia es un arte reprobado y si el alquimista peca? Parece que sí: porque si alguno cree que alguna criatura puede ser hecha, o transformada para mejor en otra especie, si no es por el propio Creador, es infiel y peor que un pagano —según la Causa 26, cuestión 3, capítulo Episcopi, hacia el final—.
Asimismo, los alquimistas dicen muchas cosas y nunca llegan a la verdad de la ciencia —según el capítulo & qui [y los que] y el capítulo Nec mirum [Ni es de extrañar], hacia el medio—, por lo cual dan causa (motivo) a muchos engaños; y no es una ciencia que conduce a la impiedad, como suele decirse de la astrología —según el argumento de la Distinción 37, capítulo Si quis, y lo anotado por Inocencio en las Decretales, título De sortilegiis, capítulo 2—. Pues la alquimia no puede realizarse sin la cocción del oro, la cual parece estar prohibida por el derecho, según el Código, título De auri publico persecutore, ley 1, libro X.
Por el contrario, parece que quien a partir del estaño, del plomo o de otro metal vil produce oro o plata, con tal de que no lo haga por medio del arte mágico o por otra vía odiosa para las leyes, según se dice en la ley 1, libro X del Código, título De thesauris, no debe ser reprendido, sino alabado. Pues tales personas son [como] mineros que, mediante su propio trabajo, procuran beneficios para sí mismos y para el bien público, según el Código, título De metallis, ley 1, libro XI; y las leyes, a causa de la utilidad pública que parece resultar de su oficio, los favorecen. Pues pueden, aun en contra de la voluntad del dueño, ingresar a un fundo (terreno) para buscar metal, según el Código, título De metallis, ley 2 y ley Quosdam, y allí anotado, lo cual de otro modo no sería lícito, según el Digesto, título De acquirendo rerum dominio, ley 2, y dicha ley 1 del título De thesauris, libro X.
Y ellos mismos no dicen que una especie se mude en otra, como se les imputa, porque esto no es posible; sino que dicen que de una especie de metal puede transferirse otra especie, como el oro o la plata. Y esto no es descabellado, pues vemos a veces que de una cosa viva se producen cosas muertas, como en los gusanos que producen la seda; y de una hierba se produce el vidrio; mucho más en los metales, en los cuales hay una mayor afinidad (conveniencia). Pues ellos mismos dicen, y se anota en el libro De proprietatibus rerum [Sobre las propiedades de las cosas], en el capítulo sobre la alquimia, que todos los metales proceden de un mismo principio, a saber, del azufre y del azogue (mercurio); pero por la virtud de los elementos, algunos tienen mayor influencia en un lugar que en otro, y en una mina se produce estaño, en otra plata y en otra oro; y así con los demás.
Dado que, por tanto, el arte imita a la naturaleza —según el Digesto, título De adoptionibus, ley Adoptio—, no parece que los alquimistas pequen si, por la virtud de las hierbas, de las piedras o de los elementos, hacen plata en el estaño: porque al provenir casi de un mismo principio, y siendo la transición más fácil en aquellas cosas que comparten una misma naturaleza (símbolo) —según las Instituciones, título Quibus modis tollitur obligatio, § 1—. Puesto que muchas virtudes están ínsitas en las hierbas y en las piedras —según la Causa 16, cuestión última, capítulo final—. Pues están ínsitas, como dice Agustín, en las cosas corpóreas, por todos los elementos, ciertas razones seminales ocultas, las cuales, cuando se les da la oportunidad temporal y causal, prorrumpen en las especies debidas según sus modos y límites —y según la Causa 26, cuestión 3, capítulo Nec mirum, hacia el final, y Causa 26, cuestión última, capítulo final—. Por lo tanto, si ellos atribuyen esto a Dios, no parece que pequen.
Y no es una pena grande empeñar bronce por oro, aun a sabiendas, según el Digesto, título De pigneratitia actione, ley 1, y título De crimine stellionatus, ley 2, según Oldrado”.
Original: “An alchimia ſit ars reprobata: & an alchimiſta peccet, videtur quòd ſic: quia ſi quis credit poſſe fieri aliquam creaturam, aut in melius transferri in aliam ſpeciem, niſi ab ipſo creatore, infidelis eſt & pagano deterior. xxvj. q. iij. c. epiſcopi. circa fi. Item alchimiſtæ multa dicunt, & ad veritatem ſcientiæ nunquam perueniunt. c. & qui. nec mirum. circa medium. Ex quo dant cauſam multis deceptionibus. nec eſt ſcientia quæ ducit ad impietatem : ut conſueuit dici de aſtro-
logia. arg. xxxvij. d. c. ſi quis. & no. per Inn. extra de ſortilegia c. ij. Alchimia enim non poteſt fieri ſine auri decoctione, quæ videtur à iure prohibita. C. de auri pu. perſecutore. l. j. libro x. In contrarium videtur quod qui ſtagno, uel plumbo, vel alio vili metallo producit aurum vel argen. dum tamē hoc non faciat per artem magicam, vel aliam legibus odioſam, vt dicitur. l. j. lib. x. C. de theſau. non eſt reprehendendus ſed laudandus. Tales enim ſunt metallarij, qui labore pro prio ſibi & reipu. commoda comparant. C. de metallis. l. j. lib. xj. & iura propter publicam utilitatem quæ ex eorum officio videtur reſultare eis fauent. Nam poſſunt inuito domino ingredi fundum ad inquirendum metallum. C. de metallis. l. ij. & l. quoſdam. & ibi no. quod alias non liceret, vt ff. de acqui. re. do. l. ij. & d. l. j. de theſau. lib. x. Nec ipſi dicunt vnam ſpeciem immutari in aliam, vt eis imputatur : quia hoc non eſt poſſibile. ſed dicunt quod ex una ſpe cie metalli poteſt alia ſpecies transferri : vt aurum vel argen. Nec hoc eſt inconueniens. nam uidemus aliquando ex re uiua produci mortua, vt in vermibus producentibus ſericum : & ex herba producitur vitrum. multo magis in metallis in quibus maior eſt conuenientia. nam ipſi dicunt & no. in libro de proprietatibus rerum, de alchimia Omnia metalla procedunt ex eodem princ. ſcilicet ex fulfure & argento viuo. ſed ex virtute elementorum quædam habent maiorem influentiam vno loco, quàm in alio : & in vna minera fit ſtagnum, in alia argentum, & in alia aurum. & ſic de alijs. Cū ergo ars imitetur naturam, vt ff. de adop l. adoptio, non videntur alchimiſtæ peccare, ſi per virtutem herbarum, lapidum, vel elementorum faciunt in ſtagno argentum. nam cùm ſit quaſi ex eodem prin. & ſimilia in habentibus ſymbolum, facilior eſt tranſitus. Inſtit. qui. mo. tollitur obl. §. j. multæ enim ſunt virtutes inſitæ herbis & lapidibus. xvj. q. vlt. c. fi. inſunt n. vt dicit Aug. rebus corporeis propter oīa elementa rebus corporeis quædā occultæ ſeminariz rationes, quibus cum data fuerit opportunitas temporalis & cauſalis, prorumpunt in ſpecies debitas ſuis modis & finibus, & xxvj. q. iij. nec mirum. circa fi. & xxvj. q. vlti. c. fi. ſi ergo ipſi attribuunt Deo, non videntur peccare. Et non eſt magna pœna pignorati æs pro auro etiam ſcien ter, vt ff. de pign. act. l. j. & de crimine ſtellio. l. ij. Old”.
[95] Brunus,Albertus, “Tractatus De augmento et diminutione monetarum”, en Antonio Tesauro, Gaspare, De monetarum augmento variatione, et diminutione, tractatus varij. Hisce temporibus admodum vtiles, & necessarij. Ex bibliotheca perillustris senatoris Gasparis Antonii Thesauri in hoc volumen redacti. … Authorum nomina quibus hoc volumen conficitur sequens tibi indicabit pagella,Augustae Taurinorum,Superiorum permissu, 1609.
[96] Scheplitz, Joachim, Joachimi Scheplitz J.U.L. Consuetudines Electoratus Et Marchiae Brandenburgensis : Collectae Et Desumptae Ex Literis Reversalibus Concessis Ordinibus Provinciarum …. pars 1, Berolini, Rüdiger, 1744, 348-349: “Sobre la alquimia, para tocar esto de algún modo de pasada, sabemos lo que diserta Heinrich Cornelius Agrippa en De vanitate artium & scientiarum [Sobre la vanidad de las artes y las ciencias], capítulo 19, en su totalidad. Y aunque, como él dice, este arte no le sea del todo enemigo, escribe no obstante esto: que ella promete cosas que la naturaleza de ningún modo puede soportar ni alcanzar. Por ello, sé que también por nuestros jurisconsultos se ha preguntado: ¿es ella, a saber, la alquimia, un arte lícito y permitido?
Y ante esta duda, decidiendo enteramente a favor de la sentencia afirmativa —esto es, que es un arte lícito y permitido— concluye Oldrado en su Consilium 47, [título] De sortilegiis, número 1, a quien en esto siguen Panormitano en el capítulo Ex tuarum del título De sortilegiis; Juan Andrés en las adiciones al Speculum, título De crimine falsi; Andrés de Isernia en el título Quae sunt regalia; Baldo de Perusa en el mismo título, número 5, en Usibus feudorum; Fabiano de Monte en el tratado De emptione & venditione, cuestión 5, número 8; Alberico de Rosate en su Dictionarium, bajo la palabra Alchymia, y lo mismo bajo la palabra Emtio; Alberto Bruno en el tratado De augmentatione & diminutione monetarum, en la ley Prosunt, números 13 y 14; Guido de Papa en su Singularia 388, párrafo De his; Juan de Platea en la ley 1 y ante la rúbrica del Código, título De argento pretio quod thesauris infertur, libro 10.
Aunque defienda lo contrario Ángel de Perusa [Ángel de Ubaldis] en su Summa, bajo la palabra Alchymia. Pero la razón de este es refutada por Jerónimo de Zanettini en el capítulo 1 del título De accusationibus. Tal como la opinión afirmativa de Oldrado y de los otros, propugna y defiende esta misma postura Thomas Arforcinus en su Responsum de jure Alchymiae
[Dictamen sobre el derecho de la Alquimia], el cual, así como los juicios y argumentos de los demás arriba relatados, con los que cada uno confirma su propia sentencia sobre esta materia, se encuentran igualmente en el Theatrum Chymico, volumen 1.
De aquí también transmite Johannes Nider en su tratado De contractibus mercatorum, capítulo 1, número 10: que ciertamente la venta de oro alquímico es fraudulenta e injusta cuando no posee la verdadera especie [de oro]; pero si mediante la alquimia se hiciera oro verdadero, no sería ilícito venderlo como verdadero, porque nada prohíbe usar el arte, así como tampoco usar cualesquiera causas naturales para producir efectos naturales y verdaderos. Y de acuerdo con [Santo] Tomás responde sobre esta materia Lambert Daneau en su Ethica christiana, libro 2, capítulo 16, en mi folio 274: si por los químicos se hace oro verdadero , habiéndose empleado cosas y medios naturales, ese oro no debe ser condenado, con tal de que no acuñen moneda, puesto que la impresión de la forma (el cuño) pertenece exclusivamente al Príncipe. Quien quiera, puede ver a Guido Panciroli en su libro de las cosas memorables recientemente inventadas, capítulo 7, donde no solo hace mención del origen de este arte, sino que Heinrich Salmuth lo desarrolla más extensamente en sus notas allí. Además, el propio Salmuth refiere allí mismo muchas cosas no desagradables de leer sobre este arte, tanto en general como en particular, así como sobre la verdad del mismo. Tal como con respecto a nuestro propósito particular conmemora Panciroli, los intérpretes tanto del derecho civil como del Canónico afirman unánimemente que la alquimia es un arte lícita. Y al final añade: «Ciertamente, el arte puede ser verdadero; pero creo que son poquísimos, e incluso apenas uno, los que lo dominan. Pues quienes profesan este arte o son necios, o están muy inclinados a la pobreza. Pues es un proverbio trillado en el habla del vulgo: Nunca vi a un alquimista rico.» Tal como Salmuth (en el lugar citado, para mí folio 339) dice entre otras cosas: «Ahora bien, si este arte es capaz de demostrar esto, rectamente concluye Pancirollus, junto con los intérpretes de ambos derechos [el civil y el canónico], que este es lícito. Pero de ahí, sin embargo, no se deduce que se deba aplicar el ánimo a él. Pues tanto su consecución es sumamente difícil, como su posesión peligrosa.» Y hasta aquí lo dicho por ellos”.
Original: “De alchymia † ut hoc quodammodo obiter quaſi attingam, ſcimus quid diſſerit Henn. Corne. Agrip. de vani. artium & ſcientiar. cap. 19. per tot. Et licet, ut inquit, ipſi ars hæc non admodum inimica ſit: attamen nihilominus ſcribit hoc, illam polliceri quæ natura nullo modo pati poteſt nec attingere. Ideo a noſtris etiam JCtis quæſitum ſcio, an illa, alchymia nempe ſit ars licita & permiſſa? Atque hoc in dubio pro ſententia affirmativa, illam ſcilicet licitam & permiſſam eſſe artem, omnino decidendo concludit Oldra. conf. 47. de ſortilegiis n. 1. quem in hoc ſequuntur Panormi. in c. ex tuarum de ſortilegi. Johan. Andre. in additio. ad ſpecula. tit. de crimi. falſi. Andr. de Iſer. In tit. quæ ſunt rega. Bal. Peruſi. in eod. tit. n. 5. in uſib. feudo. Fabia. de Monte in tr. de emti. & vendi. q. 5. n. 8. Alberi de Roſa. in dictio. v. Alchymia idem in v. emtio. Alber. Brun. in tract. de augmen. & diminu. monetar. in l. pꝛoſunt, nu. 13. & 14. Guido Papæ in ſingula. 388. §. de his Johan. De Platea in l. 1. & ad Rubri. C. de argen. pꝛet. quod theſau. infer. lib. 10. Quamvis contrarium defendat Ange. Peruſi. in ſumma in v. Alchymia. Verum hujus rationem refellit Hieron. de Zanetinis in c. 1. de accuſa. Prout Oldra. & aliorum hac de re opinionem affirmativam propugnat ac defendit Thomas Arforcinus in reſponſo ſuo de jure Alchymiæ quod uti & reliquorum ſupra relatorum judicia tum argumenta, quibus quiſque ſuam confirmat ſententiam hac de re, pariter reperiuntur in Theatro Chymico vol. 1. Hinc quoque tradit † Johan. Nider. In tr. de contra. mercator. c. 1. n. 10. quod quidem venditio auri Alchymiſtici ſit fraudulenta & injuſta tum, quando veram ſpeciem non habet: Si autem per alchymiam fieret aurum verum, non eſſet illicitum pro vero vendere: quia nihil prohibitum eſſe arte uti, ſicuti nec aliquibus naturalibus cauſis ad producendum naturales & veros effectus. Et cum Thoma hac de re reſpondet Lambert. Danæ. in ethica chriſtiana lib. 2. cap. 16. mihi fol. 274. ſi a chymicis fiat verum aurum rebus & mediis naturalibus adhibitis, illud aurum non eſſe damnandum, modo ne cudant monetam, formæ enim impreſſio ad ſolum Principem pertinet. Qui vult poteſt videre Guido. Pancirol. in libro rerum memorabil. recens inventar. cap. 7. ubi non modo de origine hujus artis mentionem facit, & latius peragit Henricus Salmuth in notis ibi. Sed inſuper multa lectu non injucunda ab illo ipſo Salmuth de hac arte tam in genere quam in ſpecie, nec non de veritate illius ibidem referuntur. Prout in individuo quoad noſtrum inſtitutum commemorat Pancirol. Tam civilis quam Canonici juris interpretes uno ore affirmare, alchymiam eſſe artem licitam. Et in fine subjicit: Ars quidem vera esse potest: sed paucissimos imo vix unum esse credo, qui calleat. Nam qui hanc profitentur aut fatui sunt, aut admodum proclives ad paupertatem. Est enim tritum vulgi sermone proverbium: Nunquam vidi Alchymistam divitem. Quemadmodum Salmuth d. lo. mihi fol. 339. inquit inter alia: Jam si hoc præstare potis est ars ista, recte Pancirollus cum juris utriusque interpretibus concludit, eam esse licitam. Sed inde tamen non efficitur, animum ese applicandum ad illam. Nam & difficilius est ejus assecutio & periculosa possessio. Et hactenus illi”.
[97] Daneau, Lambert, Ethices Christianae, Libri Tres, Genevae, Vignon, 1582, 274: “Se ha preguntado acerca de los alquimistas y del oro alquímico si acaso queda condenado por este precepto. A esta cuestión (aunque no ignoro lo que escribe sobre la alquimia Cedreno, autor griego, al tratar sobre Cabades, rey de los persas), sin embargo, dado que otros opinan de distinta manera sobre este arte, prefiero responder con las palabras de Tomás [de Aquino] más que con las mías propias, el cual en la Secunda Secundae, cuestión 77, artículo 2, y en la cuestión 9, artículo 2, dice que si por ellos se hace oro verdadero empleando los elementos y medios naturales, dicho oro no debe ser condenado, con tal de que no acuñen moneda; pues la impresión de la forma [el cuño] pertenece exclusivamente al Príncipe”. Original: “Quæsitum est de Alchymistis, & auro alchymico, utrùm hoc præcepto damnetur. Cui quæstioni (quanquam non ignoro quid Cedrenus auctor Græcus de Cabade Persarum rege agens de Alchymia scribat) tamen quia alii aliter de hac arte sentiunt, Thomæ verbis potiùs, quàm meis respondere malo, qui 2.2æ. quæst. 77. artic. 2. & quæst. 9. art. 2. ait si ab iis fiat verum aurum rebus, & mediis naturalibus adhibitis, illud aurum non esse damnandum, modò ne cudant monetam. formæ enim impressio ad solum Principem pertinet”.
[98] Brunnemann, Johann,Celeberrimi JCti Dn. Johannis Brunnemanni … Exercitationes Justinianeae XXXII : Jus Institutionum controversum ad usum modernum applicatum, juxta ordinem §§. perspicue exhibentes, Francofurti ad Viadrum, Schrejus, 1678, 170: “¿Pero qué pasa si se vende oro alquímico por oro verdadero? Si ese oro elaborado por los químicos es oro verdadero, como defienden Sennert en su libro sobre el consenso de los Químicos y Galeno, capítulo 2 (Compárese con Joachim Scheplitz sobre las Costumbres de la Marca [de Brandeburgo], Parte 4, cap. 4, § 1, núm. 24), y como dicen los artífices, solo difiere en algunas cualidades, la consecuencia es que la compraventa es válida, según la Ley 10 del Digesto, sobre la Contratación de la Compraventa. Con tal de que, [10] sin embargo, el vendedor quede obligado a responder por aquello que le interese al comprador no haber sido engañado, según la Ley 45 del Digesto, bajo este mismo título [h. t. = hoc titulo].
Original: “Sed quid si Alchymisticum aurum pro vero vendatur? quod si aurum illud à Chymicis elaboratum, verum aurum est, ut defendit Sennert. in lib. de Chymic. & Galen. consensu cap. 2. Confer. Joach. Schepliz. ad Consuetud. Marchic. Part. 4. cap. 4. §. 1. num. 24. & ut artifices ajunt nonnullis qualitatibus tantum distat, emtionem valere consequens est, L. 10. ff. de Contrahend. Empt. ut ta- [10] men venditor teneatur in id, quanti interest emtorem deceptum non…”
[99] Sachs von Lewenheimb, Philipp Jacob, “Observatio XVII : De Auro Chymico. Chrysophili certant, & adhuc sub Indice Lis est / D. Philippi Jacobi Sachsii a Lewenheimb”, en Miscellanea curiosa sive ephemeri… / 1. Decuria, 1.1670, Editio Secunda, 56 – 65.
[100] Thou, Jacques Auguste de, Histoire universelle de Jacque-Auguste de Thou, depuis 1543 jusqu’en 1607, Tome Onzieme, Londres, 1734, 238: “Marco Bragadino, apodado Mamugna, murió en el mes de agosto de una manera digna de la vida que había llevado hasta entonces. Era nativo de la isla de Candía y originario de una familia veneciana cuyo nombre llevaba. Al principio se había hecho capuchino; pero habiendo dejado después los hábitos, tuvo la habilidad de hacerse de un gran nombre mediante los prestigios [trucos/ilusiones] de los que se servía; viviendo en el fasto y queriendo hacer creer que poseía el secreto de hacer oro. Incluso había puesto a prueba su secreto en Venecia, en el palacio de Jacopo Contarini, un noble veneciano, en presencia de quien cambió el mercurio en oro, aunque en pequeña cantidad; lo que atrajo a una multitud asombrosa de gente a Padua, donde se había retirado, hasta que las artimañas y la vida desordenada de este impostor se fueron descubriendo poco a poco, por lo que emprendió la huida y pasó a la corte de Baviera. Al querer continuar allí con las mismas maniobras, fue arrestado por orden del duque y decapitado en Múnich. Al mismo tiempo, mataron a arcabuzazos a dos perros negros que lo seguían, y que se creía que eran dos demonios familiares de los que se servía para entretener a la gente con sus artes mágicas”.
Original: “Marc Bragadino, surnommé Mamugna, mourut au mois d’Août d’une maniére digne de la vie qu’il avoit menée jusqu’alors. Il étoit natif de l’isle de Candie, & originaire d’une famille Vénitienne dont il portoit le nom. D’abord il s’étoit fait Capucin ; mais ayant ensuite quitté le froc, il avoit eu l’adresse de se faire un grand nom par les prestiges dont il se servoit ; vivant dans le faste, & voulant faire croire qu’il avoit le secret de faire de l’or. Il avoit même fait l’épreuve de son secret à Venise dans le palais de Jacque Contarini noble Vénitien, en présence de qui il changea le Mercure en or, mais en petite quantité ; ce qui attira un concours de monde étonnant à Padoue où il s’étoit retiré, jusqu’à ce que les artifices & la vie déréglée de cet imposteur s’étant découverts insensiblement, il prit la fuite, & passa à la Cour de Baviére. Voulant y continuer à faire le même manége, il fut arrêté par ordre du Duc, & eut la tête tranchée à Munich. On tua en même tems à coups d’arquebuses deux chiens noirs qui le suivoient, & qu’on croyoit être deux démons familiers dont il se servoit pour amuser le monde par ses prestiges”.
[101] Sachs von Lewenheimb, Philipp Jacob, “Observatio XVII : De Auro Chymico. Chrysophili certant, & adhuc sub Indice Lis est / D. Philippi Jacobi Sachsii a Lewenheimb”, en Miscellanea curiosa sive ephemeri… / 1. Decuria, 1.1670, Editio Secunda, 57: “Son muchísimos los que lo niegan rotundamente, guiados por diversas razones y aterrorizados por los ejemplos de tantos impostores. Pues así Marco Bragadino, llamado Mamugna, originario de Creta y en su día capuchino, tras una vida de ostentación en la que se creía que dominaba el arte de multiplicar el oro, engañando en Venecia en la residencia del patricio Jacopo Contarini con una fingida transmutación, fue decapitado con un hacha en el año 1590 en Múnich por orden del duque de Baviera. (Véase De Thou, T. III. Hist. Lib. 99, cap. final) . Así también Johann Heinrich Mullenfels, barbero, (que había tendido una trampa al inocente Sendivogius), al descubrirse su fraude se convirtió en un infame apéndice de la madera [colgado en la horca] y en compañero de ladrones en las cruces. (Véase Blauenstein contra Kircher, de Lap. Philosoph. c. 4). El mismo trágico desenlace de esta historia corrieron otros tres alquimistas en el año 1591, según señala Martin Zeiler, Cent. 1. Epist. 9. p. 42. Es conocida la historia, confirmada en un tratado particular, sobre cierto candidato destinado a la horca que engañó al Gran Duque de Toscana arrojando oro pulverizado en el crisol bajo el nombre de polvo Usufur; no menos que otro sicofanta [impostor] que engañó a Ernesto, margrave de Baden, vendiéndole oro igualmente pulverizado por un herborista bajo el nombre de polvo de raíz de Resch, cuya última historia describe Kircher en Mundus Subterraneus, L. XI, Sect. 2, f. 281”. Original: “Sunt plurimi, qui id absolutè negant, & variis rationibus ducti, & exemplis tot Impostorum territi. Sic enim Marcus Bragadinus, Mamugna dictus, ex Creta oriundus, olim Capucinus, post vitæ ostentatione multiplicandi Auri artem callere creditus, Venetiis in Ædibus Jacobi Contareni Patricii fucum faciens, aliquali transmutatione ficta, Anno 1590. Monachii Ducis Bavariæ jussu securi percussus est. V. Thuan. T. III. hist. Lib. 99. c. fin. Sic Joh. Henricus Mullenfelsius Barbitonsor, (qui innocenti Sendivogio insidias struxerat) ob detectam fraudem infamis Ligni appendix factus est, & contubernalis furum in crucibus. V. Blauenstein contr. Kircher de Lap. Philosoph. c. 4.
Eandem Fabulæ Catastrophen sortiti fuerunt alii tres Aurifices Anno 1591. notante Mart. Zeilero Cent. 1. Epist. 9. p. 42. Nota historia & singulari tractatu confirmata est, de quodam destinato Crucis Candidato, qui Magnum Ducem Hetruriæ pulverisato Auro, Crucibulo injecto, sub nomine pulveris Usufur, circumvenit, non minus quàm alius Sycophanta, qui Ernestum Marchionem Badensem, Auro itidem pulverisato & à Rizotomo sub nomine pulv. Radicis Resch, emendo circumvenit, quam postremá historiam describit Kircher. in mundo subterr. L. XI. Sect. 2. f. 281”.
[102] Blauenstein, Salomon de, Interpellatio brevis ad philosophos veritatis tam amatores, quam scrutatores pro lapide philosophorum, Biennae, Suitzius, 1667, 5: “En Venecia residía un charlatán [vendedor ambulante] que exhibía públicamente sus mercancías en los bancos con gran aplauso; pero en privado, a ciertos nobles venecianos —entre los cuales se encontraba también el ilustrísimo Nicolò Contarini—, les ofrecía un polvo cordial hecho de mercurio del sol traído desde Egipto, y lo recomendaba con discursos muy adornados [palabras halagadoras]”. Original: “Venetiis commorabatur circulator, qui publicè in scamnis exponebat suas merces magno cum applausu, privatim verò quibusdam nobilibus Venetis, in quorum numero etiam erat illustrissimus Nicolaus Contarenus, offerebat cordialem pulverem ex ☿rio solis, ex Ægypto allato, & phaleratis sermonibus commendabat”.
[103] Zeiller, Martin, Herrn Martini Zeillers seel. Centuria Epistolarum Miscellanearum. Das ist: Hundert Episteln, oder Send-Schreiben, von underschiedlichen, Politischen, Historischen, und andern Materien, und Sachen : Welche Er, nach den ersten Sechs Hundert, im Jahr 1660. zu schreiben angefangen, und kurtz vor seinem seligen Ableiben, zu End gebracht hat. Ist also dieses, nach so vielen, das letzte Buch, so von Ihme zum Druck außgefertiget. Mit zweyen nutzlichen Registern, Ulm, Kühn, 1663, centuria 1, epístola IX, 50-65. También en: Zeiller, Martin, Topographia Bavariae das ist Beschreib: und Aigentliche Abbildung der Vornembsten Stätt und Orth, in Ober und NiederBeyern, Der ObernPfaltz, Und andern, Zum Hochlöblichen Bayrischen Craiße gehörigen, Landschafften, Ulm, Kühn, 1663, 5: “La descripción de la misma, tal como era antes de la recién mencionada conquista sueca, se encuentra de manera muy extensa en el frecuentemente citado Reißbuch [Libro de viajes] por Alemania, en la página 283 y siguientes; y sobre Marco Bragadino, a quien allí se menciona, también se puede leer en la Cosmographia (o Nueva descripción del mundo) de [Sebastian] Münster, reimpresa en el año 1628, libro 5, capítulo 320. Es verdad que en el año 1632 se eliminaron bastantes cosas de allí; sin embargo, muchísimas [otras], donde ha sido posible indagarlas”. Original: “Die Beschreibung derselben/ wie sie vor jeztgedachter Schwedischen Eroberung gestalt gewesen/ hat offterwehntes Reißbuch durch Teutschland/ am 283. und folgenden Blättern/ gar weitläufftig: und ist von dem Marco Bragadino, dessen daselbst gedacht wird/ auch die neue Welt-Beschreibung Munsteri, Anno 1628. wider gedruckt/ lib. 5. cap. 320. zu lesen. Es sollen zwar Anno 1632. ziemlich viel Sachen daraus hinweg kommen; aber gar viel/ wo man sie erfragen hat können”.
[104] Kircher, Athanasius, Athanasii Kircheri E Soc. Jesu Mundus subterraneus : in XII libros digestus; quo divinum subterrestris mundi opificium, …. 2, Lib. VIII – XII, Amstelodami, Jansson-Waesberg, 1678, 325: “[…] hayan mostrado que [las cosas] debían ser encubiertas con esta astucia. Es, ciertamente, un pleno ejercicio de juego de azar, que muchos pagaron con sus monedas de oro, con la horca y con el lazo [de estrangulamiento]; tal como se lee más arriba sobre Bragadino, Escoto y otros similares citados. ¿Pues quién no ve cuán fácil es, mediante esta fraudulencia, engañar a los hombres inexpertos y codiciosos de oro? Mientras no pueden concebir cómo, esparciendo una exigua porción de polvo negro sobre cuerpos metálicos en un brevísimo espacio de tiempo, brota inmediatamente el oro; por lo cual, invadidos por el estupor y el éxtasis, y dado que ni siquiera les es dado sospechar de la oculta labor del fraude, solo admiran lo que se ha hecho; de donde la fama divulgada, cuando los más peritos les interrogan, exponen aquellas cosas…”. Original: “fitas hac astutia obvelandas ostentarint. Plenum sanè alexæ exercitium, quod multi aureis, & patibulis, & laqueis luerunt; uti de Bragadino, Scoto, similibusque suprà adductis legitur. Quàm autem facile sit, hac fraudulentia imperitis, & auri cupidis hominibus imponere, quis non videt? dum concipere non possunt, quomodo exigua nigri pulveris portione intra exiguum temporis spatium metallicis corporibus superinjectâ, statim aurum prodeat; Unde stupore & extasi invasi, dum de occulta fraudis industria ne quidem suspicari licet, solum quod factum est, mirantur; unde fama vulgata, cum à peritioribus interrogantibus, ea proponun-…”
[105] Brewer, Heinrich, Historia Vniversalis Rerum Notabilium, Ubique Pene Terrarum Gestarum. 7, Historica Rerum Notabiliorum, Quae Ex Anno MDCLXI in Annum MDCLXXII In Terris Utriusque Imperatoris, Electorum, Principium, Ac Statuum Utriusque Germaniae Accidere. Per Adolphum Brachelium, I. II. Partibus ab Anno 1618. usque ad Annum 1651. Comprehensa; inde verò usque in Annum 1660 Per Christianum Adolphum Thuldenum III. IV. V. VI. Partibus Continuata. Accessit nunc denique, ad annum 1671 Per Henricum Brewer Descripta Pars VII, Coloniae, Kinchius, 1672
[106] Bayle, Pierre, Dictionnaire historique et critique. 1, A – B, Basle, Brandmuller, 1738.
[107] Vida del caballero Borri. Quizás sea obra de [Gregorio] Leti, al igual que la Embajada de Rómulo a los romanos, libro rarísimo impreso en Bruselas en 1671, y mal atribuido a Borri, al cual va unido el proceso [judicial]. Este fue reproducido en las Amœnitates literariæ, tomo v, p. 149, y en la Historia de Italia de [Girolamo] Brusoni (Turín 1680, de la página 724 a la 732) «porque verdaderamente de ningún otro heresiarca se leen tantas y tan extravagantes locuras en materia de fe». Schelhorn, Johann Georg, Amoenitates literariae, quibus variae observationes, scripta item quaedam anecdota et rariora opuscula exhibentur, Frankfurt & Leipzig, Daniel Bartholomaei, 1726, Tomus Quintus, 149-163: “José Francisco, hijo del difunto Branda Borri de Milán, siendo un joven de lo más disoluto en Roma en el año 1654, a causa de unas riñas en el asilo [sagrado] de una iglesia, convirtió su desvergüenza en hipocresía y comenzó a abstenerse de la compañía de la juventud perdida, a frecuentar los templos y a entremeter sermones santos. Tras continuar con este tenor de vida durante dos meses, dijo a alguien en el más estricto secreto: que se aproximaba el tiempo de que se formara un solo redil en el mundo, cuya cabeza sería el Pontífice, y que por medio de los ejércitos de este debían ser destruidos todos los que se opusieran a tal vocación; que él mismo sería el general de los ejércitos, suministrando los fondos mediante la Piedra Filosofal (la cual descubriría muy pronto con gran ganancia de oro), y que la victoria no le sería difícil, ya que los Ángeles, y muy especialmente San Miguel, le prestarían su ayuda”. Original: “JOsephus Franciscus filius quondam Brandæ Burrhi Mediolanensis spurcissimus Romæ juvenis anno 1654. propter rixas in ecclesiæ asylo impudicitiam suam in hypocrisin vertens a consortio lubricæ juventutis abstinere cœpit, templa frequentare, sermones sanctos miscere; post continuatum duobus mensibus hujus vitæ tenorem, non nemini secretissime dixit : Instare tempus, ut unum in orbe fieret ovile, cujus caput futurus sit Pontifex, hujus exercitibus omnes delendos vocationi refractarios : se fore imperatorem exercituum, sumtus suppeditando a Philosophico lapide, quem cum auri fœnore reperturus sit propediem, victoriam non fore sibi difficilem, quam Angeli & potissimum S. Michael sit adjuturus”.
[108] Bayle, Pierre, Dictionnaire historique et critique. 1, A – B, Basle, Brandmuller, 1738, 615-618: “BORRI (José Francisco), en latín Burrhus, famoso químico, charlatán y hereje del siglo XVII, era milanés (a). Terminó sus estudios en el Seminario de Roma (A), donde los jesuitas lo admiraron como a un prodigio debido a su memoria y a su capacidad. Se vinculó luego a la Corte de Roma y no dejó de profundizar en varios secretos de la química. Se entregó a los libertinajes más desenfrenados y en el año 1654 se vio obligado a refugiarse en una iglesia. Poco después se las dio de devoto y sembró clandestinamente discursos de visionario (B). Comunicaba a sus confidentes las revelaciones que se jactaba de haber tenido; pero viendo tras la muerte de Inocencio X que el nuevo Papa Alejandro VII renovaba los tribunales e investigaba todo más de cerca, no esperó tener el tiempo necesario para aumentar el número de sus discípulos tanto como su plan requería: por lo tanto, salió de Roma y regresó a Milan. Allí se las dio de devoto y por este medio se ganó el crédito ante varias personas, a las cuales hacía realizar ciertos ejercicios de piedad que tenían una gran apariencia de vida espiritual”. Original: “BORRI (Joseph François) en Latin Burrhus, fameux Chymiste, Charlatan, & Hérétique, du XVII siécle, étoit Milanois (a). Il acheva ses études dans le Séminaire de Rome (A), où les Jésuites l’admirérent comme un prodige, à cause de sa mémoire & de sa capacité. Il s’attacha ensuite à la Cour de Rome, & ne laissa pas d’aprofondir plusieurs secrets de Chymie. Il donna dans les débauches les plus effrénées, & se trouva obligé l’an 1654 à se réfugier dans une Eglise. Peu aprés il fit le dévot, & sema clandestinement des discours de Visionaire (B). Il communiquoit à ses confidens les Révélations qu’il se vantoit d’avoir eües; mais voiant aprés la mort d’Innocent X, que le nouveau Pape Alexandre VII renouvella les Tribunaux, & fit prendre garde de plus prés à toutes choses, il n’espéra point d’avoir le tems nécessaire pour augmenter le nombre de ses Disciples, autant que son dessein le demandoit: ainsi il sortit de Rome, & s’en retourna à Milan. Il y fit le dévot, & s’acrédita par ce moien auprés de plusieurs personnes, ausquelles il faisoit faire certains exercices de piété, qui avoient une grande aparence de vie spirituelle”.
[109] Bartholin, Thomas, Thomae Bartholini Epistolarum medicinalium à doctis vel ad doctos scriptarum, centuria 1. & 2. 4. .. Centuria 3. Historiis medicis aliisque ad rem medicam spectantibus plena, Hafniae, typis Matthiae Godicchenii, 1667, Epístola XCV: 409-413: “Sobre la ciencia de Borri, las momias de Bils, el escrito de Blottaesandai, los experimentos de Boyle, etc.
A THOMAS BARTHOLIN en Copenhague.
Más a menudo irían mis cartas hacia Ti si tus asuntos o los míos apuntaran a una meta superflua; pero ahora, dado que ni tus ocupaciones (destinadas a instruir al mundo) toleran releer palabras vacías de contenido, ni las mías toleran escribirlas, he debido guardar silencio hasta que se ofreciera a quien busca una materia digna de ser escrita. Así pues, en primer lugar, por lo que respecta al Sr. Borri, habiendo sido admitido a conversar con él y a observar y juzgar ciertos secretos suyos, a partir de varios asuntos examinados de un lado y de otro, me parece advertir sin dificultad que posee un ingenio capaz me parece deducir. ¿Para qué extenderme? También a Bartholin, más que a ningún otro, estima de todo corazón, y en su propio nombre le transmite por mi medio un atento saludo, repitiendo una y otra vez que reconoce el gran ingenio de Bartholin por sus excelentes escritos y por la imagen [retrato] grabada al frente de su obra anatómica. Pude ver sus tesoros, que son tanto numerosos como selectísimos: oro, gemas y las más raras obras de la Naturaleza y del arte; inspeccioné con ojo atento su laboratorio, y escuché sus admirables discursos sobre la naturaleza de las cosas, sobre la generación del hombre, de las plantas y de los minerales. Sin embargo, en el ejercicio de la medicina dicen que no siempre cumple con la expectativa de los enfermos, aunque a veces sana de manera muy próspera. En los asuntos metalúrgicos [alquimia], es creíble que —ya sea por habilidad propia o (como piensan algunos) ajena— haya progresado tanto que triunfe seguro frente a la pobreza; yo mismo conservo un ducado, y también un segundo con la efigie del Duque de Innsbruck [Oenipontanus], que él me regaló en calidad de verdadero oro químico [alquímico]. No obstante, nadie espere penetrar fácilmente en el santuario de sus secretos: habla de manera tan encubierta, circunspecta y oculta que se necesitaría al mismísimo Édipo como adivino para descifrarlo”.
Original: “EPIST. XCV.
De Burrhi scientia, Bilsii mumiis, Blottae/andai scripto, Boylei experimentis, &c.
THOMAE BARTHOLINO Hafniam.
SAEpius ad Te irent literæ meæ, si vel res Tuæ, vel meæ in supervacuum metam intenderent; nunc quando nec curæ tuæ Orbi erudiendo destinatæ verba rebus cassa relegere sustinent, nec meæ sustinent scribere, tacendum mihi fuit, donec scribendi materies digna quærenti se offerret. Primùm igitur, quod ad Dn. Burrhum, ad colloquiu[m] ejus & quæda[m] secretiora spectanda, judicanda admissus, ex ultro citroq[ue] ventilatis variis capax ingenium non difficulter videor mihi colligere. Quid multis? Bartholino etiam, si quis alius, favet ex animo, suoq[ue] nomine officiosam per me denunciat salutem, ex scriptis egregiis & imagine, Anatomico scripto præfixa magnum Bartholini ingenium se cognoscere identidem ingeminans. Visi sunt mihi thesauri ipsius & multi & electissimi, aurum, gemmæ, variora Naturæ & artis opera; inspectum sollicito oculo laboratorium; auditi miri de rerum Natura, de generationibus hominis, herbarum, mineraliumq[ue] discursus. In medicando tamen ajunt ipsum non sustinere semper exspectationem ægrorum, aliquando tamen prosperrimè sanat. In metallicis credibile est illum sive suâ sive (ut sunt qui existiment) aliena dexteritate ed esse provectum, ut de paupertate securus triumphet; servo ego ducatum unum & item alterum cum imagine Ducis Oenipontani ab ipso mihi, nomine auri veri Chemici donatum. Nemo tamen facile speret se in adyta secretorum ejus penetraturum, ita tectè, circumspectè, occultéq[ue] loquitur, ut Oedipo opus sit conjectore”.
[110] Tentzel, Wilhelm Ernst, Monatliche Unterredungen einiger guten Freunde von allerhand Büchern und andern annehmlichen Geschichten : allen Liebhabern der Curiositäten zur Ergetzlichkeit und Nachsinnen herausgegeben. 1692, Leipzig, Fritsch, 1692, 429-ss: “no puedo jactarme de transformar esto, sin embargo, nunca he podido estar de acuerdo con aquellos que, en contra de todos los sentidos y de la experiencia, consideran que tal cosa es completamente imposible. Y me agrada de manera especial el pulcro tratadito del erudito francés Pierre-Jean Fabre (Anexo al Año VIII, Decuria II de las Ephemerides Naturae Curiosorum), ya que considera verdaderamente ciegos y carentes de un alma racional a quienes niegan la Piedra Filosofal y contradicen la experiencia de tantos hombres valientes y sabios, queriendo urdir semejantes preguntas absurdas en sus cabezas. El buen y honesto Cornelius Martini, célebre profesor en Helmstedt en su época, también solía disputar ardientemente desde su cátedra en contra de esto, y sostenía que la Piedra de los Sabios era o bien una fábula vana o un fraude sutil. Pero cuando uno de los muchachos [estudiantes] se presentó y pidió plomo y carbón, y en presencia del profesor y de otros vertió una cierta tintura sobre el metal fundido y, por la virtud de esta, convirtió el plomo derretido en hermoso oro, se lo mostró al Sr. Cornelius y le preguntó: ¿Podría usted resolverme este silogismo? Entonces él tuvo que confesar que una sola experiencia práctica vale más que sacos de lana enteros llenos de argumentos escolásticos. Cuando Borell (Centuria III, Observationes Medico-Physicae) relata el fraude de cómo los vagabundos [charlatanes] simulan ante los ojos de los simples convertir el hierro en cobre, deja a salvo el arte de la transmutación dentro de sus propios límites y lo considera digno de crédito. Es más, dice: que había algunos en París que podían transformar toda clase de metales en oro puro, pero con escaso beneficio, por cuanto los gastos ni de lejos se pagaban con la ganancia. Con todo, basta a los curiosos [eruditos e investigadores] como demostración de la verdad que esto pueda suceder, y a decir verdad sin añadir nada de oro, de modo que el plomo, sin ninguna mezcla dorada previa, se convierte verdaderamente en oro. A quien dude de ello, él está dispuesto a ponerle al artista ante los ojos y colocarle la prueba en las manos. El mayor Caspar Bartholin (Physica specialis, Parte IV, cap. 2, p. 356) vio en Florencia, en la Cámara de Arte [Gabinete de Curiosidades] del Gran Duque, un clavo que era mitad de oro y mitad de hierro. De oro en aquella mitad que había recibido la tintura. Y se dice que esto fue hecho por Thurneisser. También vio en Basilea un pedazo de plomo convertido en oro en casa de Zwinger, quien estuvo presente cuando Alexander Sidonius, un escocés, realizó esta transformación, la cual también practicó en otros lugares. El famoso señor Olaus Borrichius , un hombre magnífico y profundamente erudito —a cuyos pies yo mismo me senté en otro tiempo con gran provecho—, poseía un hermoso ducado que le había regalado el conocido milanés Francesco Giuseppe Borri, bajo la solemne seguridad de que había sido acuñado a partir de oro químico [alquímico]; hecho que él mismo menciona también en la Epístola Médica 95 de la Centuria III de Bartholin, p. m. 410, del mismo modo que yo también vi a veces más ejemplares de esa misma clase en manos del elogiado Borri en Copenhague. El laborioso Dr. Sachs, mi antiguo y sincero amigo, presenta (Decuria I, Año I, Observación 17 de las Ephemerides Naturae Curiosorum) algunas monedas químicas de oro grabadas en cobre que, debido a su rareza, bien merecerían ser incorporadas de nuevo a estas Conversaciones (puesto que las Ephemerides no están al alcance del bolsillo de cualquiera), y sus anotaciones me complacen sobremanera”.
Original. “ses zu verändern mich nicht rühmen kan / iedennach habe ich denen / so solche wider alle Sinnen und Erfahrung gar vor unmöglich achten / nimmer beyfallen können. Und gefällt mir sonderlich wol das nette Tractätlein des gelehrten Franzosens Peter Johann Fabers / (Decur. II. Ephem. Natur. Curios. ann. VIII. annex.) da er die für wahrhafftig blinde hält / und mit keiner vernünfftigen Seele begabt / die den lapidem Philosophorum ableugnen / und so vieler tapffrer / kluger Männer Erfahrung widersprechen / und dergleichen ungereimte Fragen in ihrem Giebel ausbeuten wolten. Der gute ehrliche Cornelius Martini, zu seiner Zeit berühmter Professor in Helmstadt / disputirte auch wohl auff dem Lehr-Stuhl eifrig hiewider / und meynte / der Weisen-Stein sey entweder ein eitles Mährlein / oder subtiler Betrug. Wie aber unter denen Burschen einer aufftrat / und Bley und Kohlen verlangte / auch in des Professors und anderer Gegenwart / eine gewisse Tinctur auff das zerschmolzene Metall schüttete / und / Krafft dieser / das zerlassene Bley in schönes Gold kehrte / wieß ers dem Hn. Cornelio, und fragte : Ob er ihm diesen Syllogismum auflösen könte? Da muste er bekennen / daß eine eintzige Erfahrung mehr gelte / als gantze Wollen-Säcke voll Schul-argumenten. . Wenn Borell. C. III. Observ. Med. Phys. den Betrug erzehlt / wie die Land-Streicher in den Augen der Einfältigen Eisen in Kupffer zu verkehren angesehen werden / läst er die artem transmutatoriam in ihrem Gehege / und hält sie vor glaubwürdig. Ja er sagt: Es wären zu Paris einige / so allerhand Metalle in klares Gold verwandeln könten / aber mit schlechtem Profit, deß die Unkosten vom Gewinst ja nicht bezahlet würden. Doch seys denen curieusen gnug zum Beweißthum der Wahrheit / daß es geschehen könne / und zwar ohne allen Zusatz des Goldes / so das Bley / ohne goldnes Mischmasch / warhafftig in Gold verwandelt werde. Wer daran zweiffle / dem wolle er den Künstler vor Augen stellen / und den Glauben in die Hände legen. Der ältere Caspar Bartholin (Physic. special. Part. IV. c. 2. p. 356.) hat zu Florenz in der Kunst-Kammer des Groß-Herzogs einen Nagel gesehen / der halb gölden / und halb eisern war. Gölden / so weit er die Tinctur angenommen hatte. Und das soll vom Thurneissern geschehn seyn. Er hat auch zu Basel ein Stück Bley in Gold verwandelt gesehen bey dem Zwingero, der dabey gestanden / wie Alexander Sidonius ein Schotländer / diese Wandlung thäte / so er auch anderswo practiciret hat. Der berühmte Herr Olaus Borrichius, ein herrlicher grund-gelahrter Mann / zu dessen Füssen ich ehmals mit Nutzen gesessen habe / hatte einen schönen Ducaten / so ihm der bekante Mayländer Franciscus Josephus Burrhi verehrt / mit der theuren Versicherung / daß er aus Chymischen Golde gemüntzet sey / dessen er auch Cent. III. epist. med. Bartholinian. 95. p. m. 410. erwehnen wird / wie ich denn dergleichen Gattung mehr bey belobten Burrhi in Kopenhagen manchmal auch gesehen habe. Der arbeitsame Herr D. Sachs / mein ehmelig-auffrichtiger Freund / stellt (Decur. I. Ephem. Nat. Curios. ann. I. obs. 17.) etliche in Kupffer gestochene Chymische göldne Müntzen vor / so der rarität halben wohl werth wären / auffs neue denen Unterredungen einverleibt zu seyn / (massen die Ephemerides nicht allemans Kauff sind /) und behagen mir dessen Anmerckungen sehr wohl”.
[111] Sorbière, Samuel Joseph de, Relation D’Un Voyage En Angleterre : Ou sont touchées plusieurs choses qui regardent l’estat des Sciences, & de la Religion, & autres matieres curieuses, Cologne, Michel, 1669: “De Chevalier Borri”: 144- 151.
[112] Carolus, Andreas, Memorabilia Ecclesiastica Seculi à Nato Christo Decimi Septimi. 2,[1], Dimidii Posterioris Decennia Duo ab Anno 50. ad 70. Exhibens, Tubingae, Cotta, 1698. Aunque la cita es correcta, las alabanzas a Borri se dan en el capítulo XI, del libro VIII del volumen II, 263: “José Francisco Borri, de quien se trató más arriba, es condenado por la Inquisición a causa de una nueva herejía, primero en Roma y luego en Milán, y su efigie, al haber escapado él mismo, es quemada allí públicamente: „En lo cual el Papa, a juicio de Frischmann, parece imitar al emperador Diocleciano. Aquel [Diocleciano], para evitar que los egipcios —un pueblo de por sí riquísimo—, enriquecidos aún más por el arte químico y confiados en la excesiva abundancia de dinero y recursos, se rebelaran contra él y contra los romanos, ordenó buscar por todas partes y quemar en todo Egipto los escritos de los antiguos sobre la fundición del oro y de la plata. Este [el Papa], para evitar que Borri debilitara a Roma y al sagrado orden de los clérigos con esa misma arte, decretó quemar al propio Borri, fundidor y fabricante de entrambos metales, ferviente devoto de la Santísima Virgen, o al menos quemar su estatua [efigie]. Pero los bienes del Papa y de los presbíteros están a salvo, y la propia Roma está incólume; el honor de la Santísima Trinidad permanece intacto; ¡la obra de este artífice alivia a los desvalidos y no pierde a nadie! Por una vía más elevada, el artífice conduce las obras de Dios hacia Dios mediante su propia obra; pero su especulación privada sobre la Santísima Virgen como protectora de la Química ha sido hasta ahora inofensiva, abrigada en su interior y no esparcida entre el vulgo. Sin embargo, este mismo Borri comparte en la Filosofía el destino de Campanella y de Gaffarel: siente el mismo perjuicio; ojalá sienta el mismo beneficio, la misma protección que surge tras el ocaso. Aquel primero [Campanella] fue quebrantado por los tormentos napolitanos, el otro [Gaffarel] por las censuras romanas; aquel fue finalmente rescatado de allí e introducido en Francia y entre los Lirios; este otro fue de nuevo aprobado. Del mismo modo él [Borri], ungido con el suave jugo de los lirios, estará seguro en el puerto de Francia; lo cual, ofreciendo el único remedio de los remedios para su mal, [conviene] a Borri. Así Frischmann en Bur. Sacr. 3. y sig.”
Original: “Franciscus Josephus Burrhus, de quo supra, novæ hæreſeos ab Inquiſitione damnatur primùm Romæ, deinde Mediolani, ejuſque effigies, cùm ipſe evaſiſſet, ibidem publicè exuritur: „In quo vide- „tur imitari, Friſchmanno judice, Diocletianum Imperatorem, Pa- „pa. Ille, ne arte Chymica ditati magis, populorum alioquin lo- „cupletiſſimi, Ægyptii, nimiis freti pecuniæ opumque copiis, con- „tra ipſum ac Romanos rebellarent, veterum de auri argentiq[ue] „fuſione ſcripta undique conquiſita, totam cremare juſſit per Æ- „gyptum: Hic, ne Burrhus Romam, ſacrumque Clericorum ordi- „nem, labefactaret eadem arte, ipſum utriuſque fuſorem ac fabri- „catorem Burrhum, acriorem D. Virginis amatorem, aut ejus dun- „taxat ſtatuam, cremare ſtatuit. Sed Papæ & Preſbyterorum res „ſalva, ac Roma incolumis ipſa eſt: illibatus SS. Trinitatis honor; „hujus artificis opera inopes ſublevat, perdit neminem! Quadam „eminentiori via, opera Dei ſua operâ ad Deum ducit opificem; „Ejus verò privata eſt de D. Virgine, Chimiæ præſide, ſpeculatio, „hactenus innoxia, intra ſe fota, non ſparſa in vulgus. At idem „Burrhus fatum Campanellæ & Gaffarelli habet in Philoſophia: „Idem ſentit incommodum; idem ſentiat commodum, idem ex „occaſu oriens præſidium: Alter ille tormentis Neapolitanis, alter „cenſuris Romanis conflicitatus; ille illinc tandem ereptus, Galliæ, „& Liliis infertus; hic iterum approbatus. Idem, leni liliorum „ſucco delibutus, in portu Galliæ tutus erit; quod unicum mali „ſui remedium remediorum promicondo, Burrho, Ita Friſchm. in „Bur. Sacr. 3. ſeq.”
[113] Conring, Hermann, Hermanni Conringii De Hermetica Medicina Libri Duo : Quorum Primus agit de Medicina, pariterque de omni Sapientia veterum Aegyptiorum: Altero non tantum Paracelsi, sed etiam Chemicorum, Paracelsi laudatorum aliorumque, potissimum quidem Medicina omnis, simul vero & reliqua universa doctrina examinatur, Editio Secunda infinitis locis emendatior & auctior., Helmestadii, Mullerus, 1669, 421: “Por más que algunos de los químicos hayan aplicado su ánimo a preparar químicamente remedios para las enfermedades, algunos, sin embargo, estuvieron atentos únicamente a la crisopeya [el arte de hacer oro]; y, por el contrario, otros, omitiendo esos asuntos metalúrgicos, trataron solo los médicos. No viene al caso reseñar aquí a todos ellos. Tampoco hay razón para que alabemos aquí a aquellos que se hicieron célebres por encima de los demás debido a su destreza en la crisopeya y a la posesión de aquella famosa piedra; puesto que la mayoría de las cosas que se narran son inciertas. Un claro ejemplo de ello podrá ser ciertamente el francés Nicolás Flamel, quien suele ser muy elogiado entre los orfebres, del mismo modo que se atribuyen a este autor algunos librillos químicos. Sin embargo, si creemos a Gabriel Naudé, esmerado y exitoso investigador de toda la historia literaria, toda esa fama sobre Flamel es vana. Citaremos las palabras de este clarísimo varón, tal como Georgius Hornius las insertó recientemente en el prefacio de los Opúsculos de Geber editados por él mismo, tomándolas de las Observaciones Italianas manuscritas de Naudé: «Nicolás —dice— Flamel fue un escribano parisino que cuidaba los negocios de los judíos en París alrededor del año 1393 y siguientes. Y dado que en poco tiempo había adquirido grandes riquezas, algunos sospechaban que había encontrado la Piedra Filosofal. Por lo cual los alquimistas cuentan hoy en día a Flamel entre sus patriarcas, después de Hermes y Lulio. Pero es una mera impostura y un error insano de hombres demasiado crédulos, una invención de quienes persiguen la Piedra Filosofal con un insano amor por enriquecerse. La realidad con Flamel ocurrió de la siguiente manera, de donde quedará al descubierto la fuente de todo este insano error. Nicolás Flamel era escribano, como se ha dicho, y cuidaba los negocios de los judíos. Los judíos fueron entonces proscritos de toda Francia por el Rey y sus bienes confiscados. Flamel negoció clandestinamente con los deudores de los judíos (pues sabía cuánto debía cada uno a los judíos, y podía acusarlos ante el Rey por dicha deuda judía y descubrirlos ante el Rey)»
Original: “Quantumvis autem nonnulli Chemicorum ad morborum remedia Chemicè paranda animum appulerint, quidam tamen soli \(\chi\rho\nu\sigma o\pi o\iota\eta\tau\iota\kappa\hat{\eta}\) fuerunt intenti: ac contra alii illis metallurgicis omissis sola Medica tractaverunt. Quos omnes hîc recensere, nihil attinet. Nec verò est, ut vel illos hîc laudemus, qui à peritiâ \(\chi\rho\nu\sigma o\pi o\iota\eta\tau\iota\kappa\hat{\eta}\varsigma\) & lapidis illius famosi possessione præ aliis inclaruerunt: quoniam incerta pleraque sunt quæ narrantur. Exemplo fanè esse poterit Nicolaus Flamellus Gallus, qui solet inter aurifices multùm prædicari, sicut libelli nonnulli Chemici huic auctori feruntur accepti. Si tamen credimus Gabrieli Naudæo, sedulo & felici universæ literariæ historiæ indagatori, omnis illa de Flamello fama inanis est. Recitabimus Viri clarissimi verba: quemadmodum illa ex Observationibus Italicis MSS. Naudæanis nuper inferuit præfationi in Opuscula Gebri ab sese edita Georgius Hornius. Nicolaus, inquit, Flamel scriba fuit Parisiensis, qui negocia Judæorum curabat Parisiis circa annum 1393 & sequentes. Et quia brevi tempore magnas divitias acquisiverat, suspicabantur aliqui eum reperisse Lapidem Philosophorum. Unde Alchimistæ hodieque Flamellum patriarchis suis post Hermetem & Lullium accensent. Sed est mera impostura & error malefanus hominum nimis credulorum, figmentum Lapidis Philosophici insano amore ditescendi prosequentium. Res autem cum Flamello ita se habuit, unde totius hujus insani erroris fons patebit. Nicolaus Flamellus erat scriba, ut dictum & Judæorum negocia curabat. Judæi tum totâ Galliâ proscripti erant à Rege & bona illorum confiscata. Flamellus cum debitoribus Judæorum clam tractavit (noverat enim quantum quisq[ue] Judæis debebat, eosq[ue] apud Regem poterat debiti Judaici accusare, & Regi detegere)”.
[114] François Grudé La Croix du Maine (sieur de), Les bibliothéques françoises de La Croix du Maine et de Du Verdier sieur de Vauprivas …: Bibliothéque françoise de La Croix du Maine, Paris, Chez Saillant & Nyon, libraires, rue S. Jean de Beauvais. Michel Lambert, imprimeur, rue de la Harpe, près S. Côme, 1772, Tome Second, 160-161: “El dicho Nicolás Flamel florecía en el año de gracia [de la salvación] de 1393 y el año 1409. Está enterrado en el Cementerio de los Inocentes en París, junto con su esposa llamada Perronelle: en cuyo lugar se ve una tabla pintada al óleo, llena de diversas figuras que sirven a modo de enigmas, para querer demostrar el conocimiento que él tenía de la Piedra Filosofal, etc. Aquel que escribió el Prefacio a los Lectores, impreso al frente del libro de Roch le Bailly, señor de de la Rivière, médico en Bretaña, titulado el Demosterion, etc., hace amplia mención de dicho Flamel, juntamente con Jacques Gohory y Gilles Corrozet.
¹ Naudé, en la página 341 de su Mascurat, cuenta la historia de las riquezas de Flamel casi igual que La Croix du Maine, con la diferencia de que, sin percatarse de que Flamel (según todos los autores que han hablado de él) vivía aún a comienzos del siglo quince, lo sitúa bajo el reinado de Felipe Augusto, muerto en el año 1223. Borel, en dos o tres lugares de su Trésor Gaulois Alphabétique, a saber, en las páginas 157, 543 y 588, habla de manera muy confusa sobre Flamel. Pero el más ridículo de todos es el llamado Lᴀ Mᴀʀᴛɪɴɪᴇ̀ʀᴇ, quien en su libro titulado el Tombéau de la Folie [La tumba de la locura], o el Chymique ingénu [El químico ingenuo], sostiene que fue el propio Flamel quien hizo imprimir su Tratado de la Transformación Metálica, como si en 1409 o, según otros, en 1413 (tiempo de la muerte de Flamel), la imprenta hubiese sido conocida. (Sr. ᴅᴇ ʟᴀ Mᴏɴɴᴏʏᴇ).
* Es sabido que los alquimistas pretenden muy seriamente que Nicolás Flamel, quien había alcanzado la perfección de la Gran Obra y había hallado el secreto admirable del Elíxir de la vida, o brebaje de la inmortalidad, vive todavía en una región ignorada de Asia, donde goza de una salud inalterable. Sea lo que fuere de esta pretensión y de los acontecimientos fabulosos que relatan para acreditarla, es seguro que si Flamel, para apropiarse de una parte de las riquezas de los judíos y disfrutar de ellas tranquilamente, supo persuadir a sus contemporáneos de que había encontrado la piedra filosofal, sabía mucho más que ellos. Hemos visto hace poco tiempo en Francia a un hombre singular que fijó sobre sí la atención durante un momento, y a quien no le pesaba que se le sospechara poseedor de este secreto maravilloso. Tenía, por lo demás, muchos conocimientos que debía en gran parte a la química. Este hombre se hacía llamar aquí el Conde de S. Germain”.
Original: “Ledit Nicolas Flamel floriſſoit en l’an de ſalut 1393, & l’an 1409. Il eſt enterré au Cimetiere des Innocents à Paris, avec ſa femme nommée Perronnelle: auquel lieu ſe voit un Tableau peint en huile, rempli de pluſieurs figures, qui ſervent comme d’Enigmes, pour vouloir montrer la connoiſſance qu’il avoit de la Pierre Philoſophale, &c. Celui qui a écrit la Préface aux Lecteurs, imprimée au devant du Livre de Roch le Bailly, ſieur de de la Riviere, Médecin en Bretagne, intitulé le Demoſterion, &c. fait ample mention dudit Flamel, enſemble Jaques Gohorry, & Gilles Corrozet.
¹ Naudé, pag. 341 de ſon Maſcurat, conte l’hiſtoire des richeſſes de Flamel, à-peu-près comme La Croix du Maine, avec cette différence que, ſans prendre garde que Flamel, ſelon tous les Auteurs qui en ont parlé, vivoit encore au commencement du quinzième siècle, il le met ſous Philippe Auguſte, mort l’an 1223. Borel, en deux ou trois endroits de ſon Tréſor Gaulois Alphabétique, ſavoir, pag. 157, 543 & 588, parle fort confuſément de Flamel. Mais le plus ridicule de tous, eſt le nommé Lᴀ Mᴀʀᴛɪɴɪᴇʀᴇ, qui, dans ſon Livre intitulé le Tombeau de la Folie, ou le Chymique ingénu, veut que ce ſoit Flamel lui-même, qui ait fait imprimer ſon Traité de la Transformation Métallique, comme ſi en 1409, ou, ſelon d’autres, en 1413, temps de la mort de Flamel, l’Imprimerie eût été connue. (M. ᴅᴇ ʟᴀ Mᴏɴɴᴏʏᴇ).
* On ſait que les Alchimistes prétendent très-sérieuſement que Nicolas Flamel, qui étoit arrivé à la perfection du grand œuvre, & avoit trouvé le ſecret admirable de l’Elixir de vie, ou du breuvage d’immortalité, vit encore dans un canton ignoré de l’Aſie, où il jouit d’une ſanté inaltérable. Quoi qu’il en ſoit de cette prétention, & des événements fabuleux qu’ils débitent pour l’accréditer, il eſt certain que ſi Flamel, pour s’approprier une partie des richeſſes des Juifs, & en jouir tranquillement, fut perſuader à ſes contemporains qu’il avoit trouvé la pierre philoſophale, il en ſavoit beaucoup plus qu’eux. Nous avons vu, il y a peu de temps en France, un homme ſingulier, qui a fixé ſur lui l’attention pendant un moment, & qui n’étoit pas fâché qu’on le ſoupçonnât d’avoir ce ſecret merveilleux. Il avoit d’ailleurs beaucoup de connoiſſances, qu’il devoit à la Chimie en grande partie. Cet homme ſe faiſoit appeler ici le Comte de S. Germain”.
[115] Borel, Pierre, Tresor de Recherches et Antiquites gauloises, et francoises, Paris, Augustin Courbé, 1655, 158-166: “Nicolas, o Colin Flamel, era nativo de Pontoise, a siete leguas de París, según el relato del Señor de la Croix du Maine en su Bibliotheque Françoise; y de Verdier en la que hizo después de él. Pero debido a que había estado mucho tiempo en París, se consideró que era nativo de allí. Fue maestro escribano en París, pintor, filósofo, matemático, arquitecto y, sobre todo, un gran alquimista. También fue poeta francés, como se puede ver por una infinidad de inscripciones que quedan de él en los muros de San Inocente, de la calle de Montmorency, de Santa Genoveva de Ardens, de la calle de Marivaux (en el lugar de su casa, frente a la pequeña puerta de Santiago de la Carnicería), y como el Sumario Filosófico”. Original: “Nicolas, ou Colin Flamel, estoit natif de Pontoise à sept lieuës de Paris, au raport du Sieur de la Croix du Maine, dans sa Bibliotheque Françoise; & de Verdier en celle qu’il a faite apres luy: Mais parce qu’il auoit esté long-temps à Paris, il fut estimé en estre natif. Il fut maistre Escriuain à Paris, Peintre, Philosophe, Mathematicien, Architecte, & sur tout grand Alchimiste. Il estoit aussi Poëte François, comme on le void par vne infinité d’inscriptions qui en restent sur les murs de S. Innocent, de la ruë de Montmorancy, de sainte Geneuiefue des Ardens, de la ruë des Mariuaux, à l’endroit de sa maison, vis à vis la petite porte de S. Iacques de la Boucherie, & comme le Sommaire Philosophique”.
[116] Morhof, Daniel Georg, D. G. Morhofi De Metallorum Transmutatione ad Virum Nobilissimum & Amplissimum Joelem Langelottum, Serenissimi Principis Cimbrici Archiatrum Celeberrimum Epistola, Hamburgi, Schultz u.a., 1673, 136-137: “Inmensas fueron las riquezas de Flamel, las cuales gastó con mano sumamente generosa en los hombres desdichados, en iglesias y en hospitales, de tal manera que en París casi no hay hospital o templo sagrado en el que no aparezcan su efigie y ciertas figuras jeroglíficas químicas. Cuando estas cosas llegaron a oídos del Rey, dio órdenes al Maestro de Peticiones de aquel tiempo, Cramoisy, para que investigara sobre ellas. Flamel, sin embargo, para alejar de sí esta molestia, ofreció a Cramoisy una caja llena de polvo aurífico (capaz de producir oro), la cual durante mucho tiempo en que se conservó en esa familia. Las tablillas de su testamento, el codicilo, junto con otras cuarenta hojas, fueron examinadas por Borellus, gracias a la copia de las mismas que le facilitó el Señor de Sauvale, por las cuales descubrió lo siguiente: que la hermana de su esposa Petronila, casada con un tal Périer, tuvo un hijo llamado Nicolás, de lo cual Borellus conjetura que fue instituido por Flamel como heredero del secreto químico. Un tal Périer, médico, fue poseedor de este polvo, el cual su pariente Bois (o Boisy), tras la muerte de aquel, encontró entre sus papeles y se lo llevó, pero para su propia perdición. Pues como imprudentemente…”
Original: “Immensæ fuerunt Flamelli divitiæ, quas liberalissima manu in miseros homines, templa & Xenodochia impendit, ut Parisiis penè nullum sit Xenodochium aut ædes sacra, in quâ ejus effigies & figuræ quædam hyeroglyphicæ Chemicæ non compareant. Quæ cum innotescerent Regi, in mandatis Magistro libellorum supplicum tunc tẽporis Cramoisio dedit, ut de iis inquireret. Flamellus verò, ut hanc à se amoveret molestiam, pyxidem pulvere aurifico plenam Cramoisio obtulit, quam diu in istâ familiâ asservatam fama est. Ejus testamenti tabulas, Codicillum, cum quadraginta aliis schedis inspexit Borellus, copiam eorum faciente Domino de Sauvale, è quibus id comperit: Uxoris ejus Petronellæ sororem Periero cuidam nuptam unum è filiis Nicolaum habuisse, quem Borellus arcani chemici hæredem à Flamello institutum ex eo conjicit. Fuit Perierius aliquis Medicus hujus pulveris possessor, quem cognatus ejus Boisius post mortem ejus inter schedas inventum abstulit, sed suo exitio. Nam cum imprudenter…”
[117] Borch, Ole, Olai Borrichii Conspectus Scriptorum Chemicorum Illustriorum, Havniae, Garmannus, 1697, 28: “Sobre la ciencia química de Nicolas Flamel se debate con opiniones encontradas. Quienes son de profesión químicos en París muestran las figuras jeroglíficas en su sepulcro, en las cuales pretenden que se halla incluida, de forma sucinta, toda el Arte [la alquimia]; quienes disienten de estos, amontonan otros argumentos sobre sus riquezas acumuladas, de las cuales trata más extensamente el celebérrimo Morhof en su Epístola sobre la transmutación de los metales; yo dejo el asunto sin decidir”.
Original: “De Nicolai Flamelli scientiâ Chemicâ adversis certatur sententiis. Qui Chemici professione sunt Parisiis, ostendunt figuras ad sepulcrum ejus hieroglyphicas, quibus Artem totam succinctè inclusam volunt; qui ab his dissident, omnia alia de corrasis divitiis ejus congerunt, de quibus pluribus agit celeberrimus Morhofius in Epistolâ de metallorum transmutatione; ego rem in medio relinquo”.
[118] Agrippa von Nettesheim, Heinrich Cornelius, De incertitudine et vanitate scientiarum declamatio invectiva, Coloniae, 1584, Cap. XC: De Alcumistica: “Así, para vosotros, el pésimo carbón, el azufre, el estiércol, los venenos, la orina y cualquier duro castigo es más dulce que la miel; hasta que, habiendo dilapidado y disuelto todos sus predios, mercancías y patrimonios, y habiéndose estos convertido en ceniza y humo, mientras se prometen plácidamente a sí mismos las recompensas de un largo trabajo, nacimientos de fetos dorados y una salud perpetua junto con el rejuvenecimiento; tras haber devorado muchísimo tiempo y gastos, entonces por primera vez, al llegar a una vejez avanzada, se encuentran cubiertos de harapos, hambrientos, oliendo siempre a azufre, sucios por el hollín negro entre los carbones, y paralíticos por el constante manejo del mercurio, ricos únicamente en la abundancia de sus mocos”.
Original: sic deterrimi carbones, sulfur, stercus ac uenea, lotia, & omnis dura pœna est vobis melle dulcior, donec prędijs, mercibus, patrimonijs omnibus decoctis, & in cinerem, & in fumum conuersis, dũ longi laboris pręmia, & nascituros fœtus aureos, perpetuãque cũ reiuuenescentia sanitatẽ sibi molliter pollicentur, deuoratis multo tempore & sumptibus, tum primum vetuli annosi, pannosi, esurientes, semper sulfur olentes, & inter carbones atra fuligine sordidi, assiduãq; argẽti viui contrectatione paralytici, solius nasi affluẽtia diuites: cęterùm adeò miseri”.
[119] En la epoca de Sila, es la Lex Cornelia testamentaria nummaria, sobre los testamentos y las monedas, la que se dirigia contra una serie de actos relacionados con las falsedades. Como es de presumir que la ley dada por Sila contra los sicarios y envenenadores fuese provocada por la frecuencia con que se cometfan tales delitos en aquellos agitados y desenfrenados tiempos, es tambien probable que las mismas causas determinasen la publicacidn de la otra Ley Cornelia contra las injusticias que se cometian en la materia de testamentos y del comercio monetario, es decir la publicaci6n de la Lex Cornelia testamentaria nummaria, que solia denominarse simplemente Lex Cornelia testamentaria y que despues se llamó Lex Cornelia de falsis. En la Lex Cornelia de Falsis, sobre el delito de falsificación de moneda, comentaba Ulpiano que se aplicaría lo previsto en dicha ley a quien agregase algún vicio al oro o que hubiese hecho monedas de plata adulteradas y al que pudiese impedirlo no hizo nada. Por otra parte, es castigado también quien dolosamente comprase moneda de estaño o de plomo. También afirmaba Ulpiano que la Lex Cornelia castigaba a aquellos que hubiesen limado en parte monedas de oro o que las hubiesen bañado en tintura o hubiesen fingido su autenticidad, aplicándose la damnatio ad bestias al libre que cometiese dicho delito y a los esclavos el «último suplicio», que generalmente era la crucifixión. Marlasca Martínez, Olga,“La regulación de la falsificación de moneda en el Derecho romano y en la ley de los visigodos”, Anuario De Historia Del Derecho Español, 70 (2000), 405–423.
[120] Lex Julia Peculatus et de sacrilegis et de residuis.[ Incorporada al Codex Iustinianus (10.73.2) y que corresponde exactamente a una constitución imperial promulgada por el emperador Juliano el Apóstata el 23 de abril del año 363 d.C., dirigida a Mamertino, el Prefecto del Pretorio. Esta ley fue incorporada siglos después en el Libro 10, Título 73, Fragmento 2 del código del emperador Justiniano. 10.73.2. Emperador Juliano. «Cada vez que surja una duda sobre la calidad de los sólidos [monedas de oro], se establece que la disputa sea resuelta por el Zygostates (como lo llama la lengua griega), nombrado en cada una de las ciudades, el cual, por su fidelidad y esmero, ni engañe ni sea engañado.» El texto original en latín: 10.73.2. Imperator Julianus. «Quotiens de qualitate solidorum orta fuerit dubitatio, placet quem sermo Graecus appellat per singulas civitates constitutum Zygostaten, qui pro sua fide atque industria neque fallat neque fallatur, contentionem dirimere.»
[121] Otra constitución del año 393, recogida en el Codigo de Justiniano 9,24,3 5, y que tiene como autores a los emperadores Valentiniano, Teodosio y Arcadio, dirigida al prefecto del Pretorio, establece que en el supuesto de que alguien fabrique moneda sin autorización: “non solum fructum propiaepetitionis amittat, verum etiam poenam, quam meretur, ezcipiat”.
[122] Codigo de Justiniano, 9.24.0. De falsa moneta: “Puesto que algunos monederos fabrican moneda adulterada mediante delitos clandestinos, sepan todos que les incumbe la necesidad de investigar a esta clase de hombres, para que una vez localizados sean entregados a la justicia, debiendo delatar de inmediato bajo tortura a los cómplices del hecho y ser así condenados a los dignos suplicios [que merecen]. * Constitución dictada a Januario. * <Dada en Roma el duodécimo día antes de las calendas de diciembre, bajo el segundo consulado de los césares Crispo y Constantino.> [20 de noviembre del año 321 d. C.]. Original: “Imperator Constantinus. Quoniam nonnulli monetarii adulterinam monetam clandestinis sceleribus exercent, cuncti cognoscant necessitatem sibi incumbere huiusmodi homines inquirendi, ut investigati tradantur iudiciis, facti conscios per tormenta ilico prodituri ac sic dignis suppliciis addicendi. * const. a. ad ianuarium. * <a 321 d. xii k. dec. romae crispo ii et constantino ii cc. conss.>”.
[123] Des allerdurchleuchtigsten großmechtigste[n] vnüberwindtlichsten Keyser Karls des fünfften: vnnd des heyligen Römischen Reichs peinlich gerichts ordnung, auff den Reichsztägen zů Augspurgk vnd Regenspurgk, in[n] jaren dreissig, vn[d] zwey vnd dreisssig gehalten, auffgericht vnd beschlossen, Gedruckt zu Meyntz, bei Juo Schöffer, 1533, XXIII.
Los delitos y penas sobre falsificación de moneda se encuentran en el artículo 111 de la Constitutio Criminalis Carolina (también conocida como Peinliche Halsgerichtsordnung del emperador Carlos V del año 1532), donde se trata de la pena para los falsificadores de monedas, así como para aquellos que acuñan monedas sin derecho de acuñación. Artículo 111: “Castigo de los falsificadores de moneda y también de aquellos que acuñan sin tener libertad [privilegio].
cxj. [111] Asimismo, la moneda se falsifica de tres maneras:
- Primero, cuando alguien, de forma fraudulenta, estampa en ella la marca [sello] de otro.
- Segundo, cuando alguien le añade un metal indebido.
- Tercero, cuando alguien quita maliciosamente a la moneda su peso correcto.
Tales falsificadores de moneda serán castigados de la siguiente forma:
A saber, quienes hagan o marquen moneda falsa, o cambien dicha moneda falsa, o de otro modo la adquieran y a su vez la distribuyan a sabiendas, de manera maliciosa y perversa en perjuicio del prójimo, serán castigados con la muerte por fuego [la hoguera], conforme a la costumbre y a las disposiciones de las leyes. Quienes alquilen a sabiendas sus casas para este fin, habrán perdido con ello la propiedad de dichas casas.
Por el contrario, quien quite maliciosamente a la moneda su peso correcto, o también acuñe sin tener el privilegio, será puesto bajo arresto y, tras deliberación jurídica, será castigado en su cuerpo o en sus bienes según la naturaleza del caso.
Sin embargo, si en algún lugar alguien fundiera la moneda de otro o la pusiera de nuevo en el crisol y fabricara con ella una moneda de menor valor, será castigado en su cuerpo o en sus bienes según la naturaleza del caso. Pero si esto sucediera con la voluntad y el conocimiento del gobernante [de ese territorio], dicho gobernante habrá perdido y privado su privilegio de acuñación.
Original: “Straff der muͤntzfelscher vnd auch dero so on habend freiheyt müntzen. cxj.ITtem in{n} dreierley weiß wuͤrd die muͤntz gefelscht / Erstlich wann eyner betrieglicher weiß eyns andern zeychen darauff schlecht / Zům andern wann eyner vnrecht metall darzů setzt / Zům dritten / so eyner der müntz jre rechte schwere geuerlich benimbt / solche müntzfelscher sollen nachuolgender massen gestrafft werden / Nemlich welche falsch müntz machen / zeichen / oder die selbigen falsch müntz auffwechßlet oder sunst zů sich bringt / vnnd widerumb geuerlich vnd boßhafftiglich dem nechsten zů nachtheyl wissentlich außgibt / die sollen nach gewonheyt auch satzung der recht mit dem fewer vom leben zům todt gestrafft werden / die jre heuser darzů wissentlich leihen / die selbe{n} heuser sollen sie da mit verwürckt haben. Welcher aber der müntz jre rechte schwere / geuerlicher weiß benimbt / oder auch on habende freiheyt müntzte / der soll gefengklich eingelegt vn{d} nach radt an leib oder gůt / nach gestalt der sachen gestrafft werden / Wo aber jrgent eyner eyns andern müntz vmbreget / oder widerumb in{n} tiegel brecht vnd geringe müntz darauß mecht / der soll am leib oder gůt nach gestalt der sachen / gestrafft werden / So aber mit der herrschafft willen vnnd wissen solchs geschehe / so soll die selbig herrschafft sein müntz freiheyt verwürckt vnd verloren haben”.
[124] Código de las Siete Partidas. En la Séptima Partida, el título VII trata de las falsedades, entre ellas las modificaciones monetarias:
“Moneda es cosa con que mercan et viven los homes en este mundo; et por ende non ha poderío de la mandar facer ningunt home si non fuere emperador, o rey o aquellos a quien ellos otrogan poder que la fagan por su mandado: et qualquier otro que se trabaja de la facer face muy grant falsedat et muy grant atrevimiento en querer tomar el poderío que los emperadores et los reyes toyieron para sí señaladamente. Et porque de tal falsedat como esta viene muy grant daño a todo el pueblo, mandamos que cualquier home que ficiere falsa moneda de oro, o de plata o de otro metal qualquier, que se quemado por ello de manera que muera. Esa misma pena mandamos que hayan los que a sabiendas dieren consejo ayuda a los que falsan la moneda quando la facen, et aquello que a sabiendas los encubren en su casa o en su heredamiento. Otrosí decimos que aquellos que cercenaren los dineros que el rey manda correr por su tierra, que deben haber pena por ende, qual entendiere el rey que la merescen. Eso mismo debe ser guardado de buena, o que ficiesen alquimia, engañando a los homes en facerles creer lo que non puede ser segunt natura”. Las Siete Partidas del rey Alfonso el Sabio, tomo 3, Real Academia de la Historia, Madrid, 1807, Partida VII, Tít. VII, Ley IX, pp. 564-565.
[125] Kolbe von Wartenberg, Johann Casimir, Graf, Johann Casimir Kolbens von Wartenberg Väterliche Instruction an seine Kinder, Berlin,Rüdiger, 1718, 185: “Para concluir este capítulo, debo advertiros contra tres cosas: En primer lugar, que no os vinculéis a los judíos, que no confiéis demasiado en ellos ni les entreguéis la administración de vuestros negocios. Es cierto que al principio, y hasta que os tengan a su entera voluntad, os asistirán con diligencia e intentarán convenceros de que han favorecido vuestros intereses. Pero tan pronto como os tengan encadenados, no os quedará más consuelo que el tener que bailar en todo al son de su violín.
Pues podría presentar ejemplos de varios nobles de los tres distritos ecuestres libres que, a causa de esto, se vieron privados de bienes considerables y terminaron teniendo que rogar el sustento a sus amigos. En segundo lugar, que os propongáis no entregar jamás ningún papel firmado en blanco, ni firmar nada que no hayáis leído previamente. Pues de ello pueden derivarse grandes perjuicios; yo mismo perdí hace más de 40 años un documento en blanco (que me había entregado mi difunto hermano), y temo que, tras mi muerte, pueda ser utilizado por un estafador, razón por la cual os prevengo con esto. En tercer lugar, que jamás os dejéis tentar por involucraros en ninguna mina, en la fabricación de oro [alquimia] ni en otras artes similares. Puesto que también de esto podría citar ejemplos de sobra sobre cómo muchos se extraviaron en ello y perdieron su sustento. Dado que vos no entendéis de esa labor y los trabajadores siempre buscan a alguien que les provea el sustento, podéis deducir fácilmente que siempre os darán esperanzas, hasta que vuestra bolsa quede del todo agotada y vacía”. Original: “Zum Beschluß dieses Capitels muß ich euch warnen vor dreyerley Dingen: Erstlich, daß ihr euch nicht an Juden hänget, denselben nicht zuviel trauet, oder ihnen die Verwaltung euerer Geschäffte übergebeth. Sie werden euch zwar Anfangs, und bis sie euch ihrem Belieben nach gefasset, fleißig zur Hand gehen, und euch bereden wollen, sie haben euren Nutzen befördert. So bald sie euch aber angefesselt, habt ihr euch nichts anders zu getrösten, als daß ihr in allem nach ihrer Geigen werdet tanzen müssen. Dann ich Exempel beybringen könnte etlicher von Adel in den drey freyen Ritter-Creyßen, die hierdurch um ansehliche Güter gebracht, endlich von ihren Freunden den Unterhalt erbetteln müssen. Zum andern, daß ihr euch vornehmet, nimmermehr einig Blanqvet von euch zu geben, oder etwas, so ihr nicht zuvor gelesen, zu unterschreiben. Dann hieraus große Beschwerung erwachsen kan, und habe ich selbsten ein Blanqvet (so mir mein Bruder sel. zugestellt) vor mehr als 40. Jahren verlohren, welches ich besorge, dass es nach meinem Tod, durch einen Betrüger möchte hervorgebracht werden, deswegen ich euch hiermit warne. Zum dritten, daß ihr euch nimmermehr gelüsten lasset, euch in einiges Bergwerk, Gold-machen, oden in anderes Künsteln zu mengen. Sintemal ich auch hievon Exempel gnugsam anziehen könnte, wie sich viel darinnen verstiegen, und um ihre Nahrung gebracht haben. Sondern weil ihr das Werck nicht verstehet, die Arbeiter aber stets suchen jemand zu haben, der ihnen Unterhalt verschaffe; so könnet ihr leicht gedencken, daß sie euch allezeit Hoffnung machen werden, bis euer Beutel gar erschöpffet und ausgeleeret seyn wird”.
[126] Seckendorff, Veit Ludwig, Herrn Veit Ludwigs von Seckendorff Christen-Stat : In Drey Bücher abgetheilet. Im Ersten wird von dem Christenthum an sich selbst/ und dessen Behauptung/ wider die Atheisten und dergleichen Leute; Im Andern von der Verbesserung des Weltlichen/ und Im Dritten des Geistlichen Standes/ nach dem Zweck des Christenthums gehandelt, Leipzig, Gleditsch, 1685, 409: “El Estado Cristiano II. XII. 4. [pág.] 409
§ 4. Advertencia contra los alquimistas engañosos, o la fabricación de oro, y el daño y la burla que de ello se derivan. El cristianismo se opone a tales artes y medios desordenados, carentes de vocación y bendición.
Al respecto, tampoco debo olvidar aquella invención de fabricar oro con la que, desde hace mucho tiempo, grandes señores y otras personas de noble condición han sido engañados a menudo y en gran medida. Quizás sería de desear que estuviera total y absolutamente extinguida y que ya no se practicase: nos referimos a la alquimia y la fabricación de oro.
Es de extrañar que Cristo (que vivía de limosnas y que, sin embargo, podía crear u obtener dinero mediante milagros) y los apóstoles (que necesitaban sustento para tantos miles de cristianos pobres) no hicieran uso de este arte, a pesar de conocer todo el consejo de Dios y habérselo revelado a los hombres. Si se reúnen todas sus enseñanzas, más bien cabría concluir que rechazaron por completo tales artes. Con todo, no entraré en este asunto con excesiva minuciosidad, sino que lo someto a una reflexión más elevada y profunda sobre si es compatible de algún modo o forma con el cristianismo practicar semejante arte”.
Original: “Christen-Staat II. XII. 4. [pág.] 409
§ 4. Erinnerung wider die betrügliche Alchimisten / oder das Goldmachen / und daraus entstehenden Schaden und Spottes. Das Christenthum ist wider solche Künste und unordentliche Mittel ohne Beruff und Segen.
Hierbey muß ich auch einer Erfindung Gold zu machen nicht vergessen / womit vor langer Zeit grosse Herren / und andere vornehme Standes-Personen / offt und viel hintergangem worden / und wäre vielleicht zu wünschen / daß sie gantz und gar verloschen / und nicht noch in Ubung wäre / das ist die Alchymie und Goldmacherey. Wunder ist es / daß Christus (der von Allmosen lebte / und doch Geld durch Wunder schaffen oder erlangen konnte) und die Apostel / welche vor so viel tausend arme Christen Beysteur vonnöthen hatten / diese Kunst nicht gebraucht / die doch allen Rath Gottes wußten / und den Leuten geoffenbahret haben; Nimmt man aber alle ihre Lehren zusammen / so möchte man lieber schliessen / daß sie dergleichen Künste gar verworffen / doch lasse ich mich eben dißfalls so gar genau nicht ein / sondern stelle es zu höherer und gründlicher Erwägung / ob es auff einige Weise und Masse bey dem Christenthum stehen könne / dergleichen Kunst zu üben.”
[127] Hopffer, Benedikt, Stricturae historico-politicae ad Iter Germanicum Danielis Eremitae, Tubingae, Rommeius, 1688, 29: “En este hombre, incluso el amor por las virtudes se convirtió en un vicio, y mientras se entrega en exceso a las virtudes, estas se transformaron en defectos. Se deleitó de tal manera con el descubrimiento de las cosas de la naturaleza y los ornamentos de la pintura, que descuidó los cuidados del Imperio y los negocios de la fortuna soberana por el estudio de tales artes; las cuales, halagándolo cada vez más poco a poco, pronto lo esclavizaron por completo. Pues él mismo ensayó experimentos de cosas químicas [alquimia] y él mismo se dedicó a la fabricación de relojes, en contra de lo que conviene a un príncipe. Se trasladó desde el trono imperial a la silla de un taller; y no lo hizo una sola vez, ni para satisfacer una amable locura o el vicio de la curiosidad humana, sino con una mente tan enajenada se entregó a los estudios más ajenos [a su cargo], de tal manera que les delegó toda la gestión del Estado; completamente enajenado de ella, apenas creerías que recordaba que él mismo era el Emperador. Añádase a esto su inmoderada e insaciable pasión por las pinturas; de modo que no solo arrebataba, a expensas y gastos del Imperio, cuanto de extraordinario hubiera en el mundo, sino que también pasaba días enteros y continuos sentado junto a los pintores»”.
Original: “Huic virtutum quoque amor vitio fuit, & dum virtutibus nimium indulget, vitia facta sunt. Naturalium inventione rerum, & ornamentis picturæ ita delectatus est, ut Imperii quoque curas & negotia Principalis fortunæ earum artium studio condonaret; quibus sensim magis magisq; blandientibus, totum se mox mancipavit. Nam & Chymicarum rerum experimenta ipse tentavit, & horologiis componendis ipse assedit, contra quam Principem decuit. A solio Imperatorio in sellam se opificii transtulit: nec semel illud, aut quo amabili insaniâ, aut vitio curiositatis humanæ satisfaceret, sed tam alienissimis studiis indulsit, ut universam illis Reip. tractationem remitteret; à qua prorsus alienus, vix putes meminisse illum se Imp. esse. iam tabularum quoque immoderatum & insatiabile studium; ut non modo quicquid orbis haberet eximium, sumtibus & Impensis Imperii corraderet, sed & integros dies & continuos pingentibus assideret. Ubi 30 primum ostendemus, Imperii curas non abjecisse Rudolphum, sed maximam temporis partem, quo summâ rerum in Germaniâ potiebatur, (præfuit autem in trigesimum sextum annum) prudenter administrato Regimine, pacem & tranquillitatem Romano Imperio vel reparasse, vel servasse. Quod diversorum testimoniis constat Scriptorum, etiam diversos in Religione sensus ab Imp. se-[quenti…].
[128] Boeckler, Johann Heinrich, Diss. pol. de peregrinatione Germanici Caesaris, Argentoratum,
1654, 13: “Está en manos de todo el mundo el Iter Germanicum de Daniel Hermite, el italiano, que redactó durante la legación del Duque de Florencia a la mayoría de las cortes de Alemania en el año noveno de este siglo. En esta obra, parece no haber tenido otro propósito que censurar con ceño adusto los vicios de las cortes; en cambio, envolvió en un profundo silencio aquellas otras cosas que merecían conocimiento y valoración, o que debían ser celebradas por su propio mérito. Ya sea porque el prejuicio traído desde su hogar le sirvió como un cristal de color, a través del cual no podía distinguirse el verdadero color de nada; o ya sea porque consideró parte de no sé qué artimaña el disimular la excelencia que también había observado. Pues si se dice que pasó por alto la mayoría de las demás cosas, tampoco requiere demostración a qué conduce eso”.
Original: “Versatur in manibus hominum Iter Germanicum, Danielis Eremitæ Itali, quod in legatione Ducis Florentini ad plerasque Aulas Germaniæ, anno huius sæculi nono confecit. In hoc nihil sibi aliud videtur habuisse propositum, quam ut vitia aularum censorio supercilio agitaret; quæ autem alia cognitionem ac æstimationem merebantur, aut suo pretio celebrari debebant, alto silentio involueret: sive affectus domo allatus ei pro colorato vitro fuit, per quod nullius rei verus color conspici poterat; sive introspectam quoque præstantiam dissimulare, artificii nescio cuius pars visa est. Si enim dicas, pleraque eum cetera neglexisse, id quoque quo pertineat, non eget demonstratione”.
[129] Balbín, Bohuslav, Miscellanea historica Regni Bohemiae. [1,1], Decadis I. Liber 1, Qui historiam naturalem Bohemiae complectitur, Pragae, Czernoch, 1679, 85: “¡Cuánto oro consumieron los hornillos de los químicos [alquimistas], no puede expresarse con palabras! Los lectores pueden hacer una conjetura basándose en la curiosidad y magnificencia del Príncipe, en la abundancia de oro, en la multitud de artífices químicos —cuyo número había ascendido hasta veinte—, y en la larga duración de la labor (pues desde que asumió el Reino hasta su última edad, nunca abandonó la química ni la esperanza de fabricar oro)”.
Original: “Quantum fornaculæ Chimicorum consumserint auri, dici non potest! lectores, ex curiositate & magnificentiâ Principis, ex auri copia, ex multitudine Chimicorum artificum, quorum numerus ad vicenos ascenderat, ex diuturnitate laboris (nam ex quo Regnum adijt usque ultimam ætatem, Chimiam & Auri conficiendi spem nunquam dimisit) faciant conjecturam”.
[130] Tentzel, Wilhelm Ernst, Monatliche Unterredungen einiger guten Freunde von allerhand Büchern und andern annehmlichen Geschichten : allen Liebhabern der Curiositäten zur Ergetzlichkeit und Nachsinnen herausgegeben. 1692, Leipzig, Fritsch,1692, 433: “Se dice con certeza que el emperador Rodolfo II conocía el arte de hacer oro (la alquimia) y que se lo reveló a uno de sus chambelanes, aunque con la orden de no descubrirlo a ningún ser humano, excepto en la última hora de su muerte, ya fuera a su hijo o, en su defecto, a su propia hija biológica”. Original: “Man sagt vor gewiß / Käyser Rudolff der andre habe die Goldmacher=Kunst gekönnt / solche auch einem seiner Kämmerlinge geoffenbaret / doch mit dem Befehl / daß er solche keinem Menschen weiter entdeckte / als in der letzten Stunde seines Endes entweder seinem Sohn / oder / in Ermanglung dessen / seiner leiblichen Tochter”.
[131] Spener, Philipp Jakob, Sylloge genealogico-historica : e numero praecipuarum familiarum, quibus suos Principes Germania nostra debet, duodecim exhibens, et earum tum originem tum varias divisiones, qua fieri potuit brevitate, explicans, Francofurti, Zunner, 1668, 258: “Otro hijo de Joaquín Ernesto, CRISTIÁN I, dio inicio a la rama de Bernburg. Este se distinguió principalmente por sus glorias militares y en 1591 condujo un ejército auxiliar a Francia. Después, en 1592, prestó sus servicios a los de Brandeburgo en la guerra de Estrasburgo (compárese De Thou, Libro 101, págs. 948, 955; Libro 104, pág. 1138; Libro 133, pág. 1064). Debido a ello, fue uno de los principales líderes de la Unión [Protestante] y partícipe de todos sus secretos, además de su Vicario general; bajo tales auspicios, en 1610 tomó la ciudad de Jülich junto a Mauricio de Nassau. Por este partidismo fue proscrito por el Emperador en 1621; pero al no parecerse a los demás ni en la gravedad de la falta, ni en el provecho del castigo, ni en la obstinación, se reconcilió más fácilmente con el César tres años después y fue tratado con singular honor en la corte. Al morir en 1630, dejó a sus hijos CRISTIÁN II el Joven (quien fue capturado en 1620 en la batalla de Praga [Montaña Blanca] pero liberado al año siguiente, y al morir en 1656 transmitió la sucesión a sus hijos VÍCTOR AMADEO y CARLOS URSINO, nacidos de Eleonora Sofía de Holstein) y a FEDERICO. A este último lo tuvo Harzgerode como su señor, y se deleitó principalmente con el estudio de la química (alquimia) y los viajes. De su primera esposa, Juana Isabel de Nassau, tiene por hijo a GUILLERMO”.
Original: “Alius Ioach. Ernesti filius CHRISTIANUS Bernburgicum ramum cœpit. Is inprimis militari laude inclaruit, atque 1591. in Galliam exercitum auxiliarem adduxit. Inde 1592. in Argentinensi bello operam suam Brandenburgicis navavit. conf. Thuan. L. 101. p. 948, 955. L. 104. p. 1138. L. 133. p. 1064. Ex eo in unione ipse unus è præcipuis & arcanorum omnium particeps, atque Vicarius generalis fuit: illisque auspiciis 1610. Iuliacum cum Mauritio Nassovio cepit. Ob hoc partis studium 1621. ab Imp. proscriptus, sed nec delicto, nec pœnæ emolumento nec pertinacia par reliquis visus, facilius post triennium reconciliatus Cæsari, singularique honore in aula habitus est. Moriens 1630. reliquit filios CHRISTIANUM juniorem (qui 1620. in prœlio ad Pragam captus sed sequenti dimissus, 1656. moriens filiis ex Eleonora Sophia Holsata VICTORI AMEDEO, & CAROLO URSINO successionem transmisit) atque FRIDERICUM. Hunc Harzgeroda dominum habet, & inprimis chymia studium ac peregrinationes delectarunt”.
Sobre el apodo “Juan el alquimista”, página 775: “Dado que —después de que su primera esposa Ana, hija de Baltasar, landgrave de Turingia, falleciera estéril en 1395— tampoco le sobrevivieran hijos varones de su segunda esposa Bárbara, hija de Luis, duque de Legnica (la cual falleció en 1436), pues estos, a saber, Wenceslao y Segismundo, habían perecido en 1406 mientras dormían, aplastados por el derrumbe de una torre en el castillo de Świdnica (su hija Bárbara, por su parte, se casó con Juan el Alquimista, margrave de Brandeburgo), le sucedió el último [de la línea], su hermano ALBERTO III”. Original: “Cum post primam conjugem Annam f. Baltasaris Landgravii Thuringiæ sterilem 1395. etiam ex altera Barbara f. Ludovici D. Lignicii (quæ 1436. decessit) nullos filios, hi enim Wenceslaus & Sigismundus 1406. dormientes, turris ruina in arce Sveinicia oppressi perierant, (filia autem Barbara Joanni alchymistæ M. Brandenburgico nupsit) superstites haberet, successit ultimus, frater ALBERTUS III”.
[132] Becmann, Johann Christoph, Dissertatio De Cognominibus Principum, Francof. ad Viadrum, Zeitler, 1683, 22: “También Spener señala que Juan, margrave de Brandeburgo, hijo primogénito del elector Federico I, fue llamado EL ALQUIMISTA. No examinaremos aquí si dicho nombre llegó alguna vez al uso público generalizado. Lo que es seguro es que fue un príncipe de carácter sumamente dócil y muy amante del ocio liberal, que no ambicionaba el gobierno público, el cual cedió a su hermano Federico; por lo cual pudo suceder fácilmente que se deleitara con aquel arte que se cree que constituyó una parte sobresaliente de la sabiduría salomónica, y que fue igualmente familiar para otros grandes príncipes, como Jacobo, margrave de Baden, el emperador Rodolfo II, etc. A los cuales, aunque a veces los frustró al no darles el [resultado] esperado, sin embargo los instruyó con éxito en otros inventos extraordinarios”.
Original: “Johannem quoque Marchionem Brandenburgicum, Friderici I. Electoris Filium primogenitum ALCHYMISTAM appellatum annotat Spenerus. Quod nomen an unquam in publicum usum tranfierit non examinabimus. Id certum, Principem fuisse mitissimi Ingenii & Otii liberalis amantissimum, nec Regiminis Publici cupidum, quod fratri Friderico cesserat, unde facile fieri potuit, ut ea arte oblectaretur, quæ eximiam partem Sapientiæ Salomoneæ constituisse creditur, aliisve magnis Principibus æq; familiaris fuit, ut Jacobo Marchioni Badensi, Rudolpho II. Imperatori &c. Quosq; licet sine sperato subinde dejecit, aliis tamen egregiis inventis feliciter instruxit”.
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