Joh. Pordaesche, Philosophisches Sendschreiben von dem Stein der Weisheit. Deutsches Theatrum Chemicum, Volumen 1, 557-596.

Presentación
«Carta filosófica sobre la piedra de la sabiduría» (Philosophisches Sendschreiben von dem Stein der Weisheit) es un escrito alquímico-teosófico del místico y médico inglés John Pordage (1607–1681; a menudo denominado en alemán como Joh. Pordaesche o Pordage). Fue un destacado representante de la teosofía cristiana y un fiel seguidor de las enseñanzas de Jacob Böhme. Fundó en Inglaterra una comunidad mística de la que más tarde surgió el movimiento de los Filadelfios. Sus escritos fusionan por completo la alquimia operativa con la teosofía espiritual.
En esencia, el texto aborda la alquimia espiritual, en la cual la búsqueda de la «piedra filosofal» se entiende como un proceso místico e interno de transformación del alma y de renacimiento en el sentido de la mística cristiana. A diferencia de la alquimia puramente práctica (de laboratorio), la obra de Pordage se enmarca en la «alquimia teosófica». La «piedra de la sabiduría» (o piedra filosofal) no se describe aquí como un objeto físico para fabricar oro, sino como un símbolo de la sabiduría divina (Sofía) y de la perfección espiritual del ser humano. Trata a la Alquimia como «Verdadero Renacimiento», tratando, conforme a su fidelidad a la corriente teosófica, el proceso de la Piedra no como una mera receta metalúrgica, sino como «das Werck der wahren Wiedergeburt» (la obra del verdadero renacimiento espiritual). La transmutación del plomo en oro es una metáfora externa de la transmutación del alma humana caída en un alma divina y purificada.De hecho, el extenso subtítulo funciona como una advertencia psicológica y espiritual común en los círculos rosacruces y pietistas. Advierte contra la soberbia espiritual de aquellos estudiantes que creen haber encontrado la materia prima (ersten Materie) o haber tenido una iluminación temprana, pero que fracasan al final por «falta de luz suficiente» (Ermanglung genugsamen Lichts), cayendo en falsas ilusiones antes de completar la verdadera «Obra».
La Carta filosófica sobre la piedra de la sabiduría es una obra representativa de la alquimia teosófica cristiana de John Pordage (1607-1681), místico inglés influido profundamente por Jacob Böhme. En ella, la tradicional búsqueda alquímica de la Piedra Filosofal se interpreta como un proceso interior de regeneración espiritual y de unión con Dios, más que como una operación destinada a fabricar oro material.
Finalidad de la obra
La carta está dirigida a una persona que ha experimentado una primera iluminación espiritual y cree haber alcanzado ya la meta. Pordage la amonesta porque haber encontrado la «materia prima» de la Piedra no significa poseer todavía la Piedra misma. El error consiste en confundir los primeros destellos de la gracia divina con la culminación del proceso de transformación espiritual.
La obra pretende enseñar «cómo comenzar, continuar y completar la verdadera regeneración», identificando la auténtica alquimia con el renacimiento espiritual del alma.
La verdadera Piedra Filosofal
Para Pordage, la Piedra no es un objeto físico, sino una realidad espiritual:Es la Sabiduría Divina (Sophia), es la presencia de Dios en el alma regenerada, es la restauración del estado paradisíaco perdido y es la unión de la naturaleza humana con la naturaleza divina.
Los tres elementos fundamentales de la Obra
Pordage describe la obra mediante símbolos alquímicos:
- La Materia
- Es la «Tintura Divina».
- Equivale a la semilla celestial presente en el alma.
- Se identifica con la vida virginal, la sangre celestial y la naturaleza pura.
- El Horno
- Exteriormente es el cuerpo humano.
- Interiormente es el centro espiritual donde actúa la gracia divina.
- El Fuego
- No es un fuego físico.
- Es el fuego del Amor divino.
- Solo el amor puede transformar el alma; la violencia o la ira destruyen la obra.
El matrimonio interior
Uno de los símbolos centrales es la unión de Marte y Venus:
- Marte representa el fuego, la fuerza y la voluntad.
- Venus representa el amor, la dulzura y la gracia.
La Piedra nace únicamente cuando ambas fuerzas se reconcilian y armonizan. Este matrimonio interior simboliza la reunificación de las facultades divididas del alma.
Las etapas de la transformación espiritual
Pordage adapta las fases clásicas de la alquimia a un proceso místico:
Nigredo (la negrura)
Aquí, el alma atraviesa tentaciones, sufrimientos, oscuridad espiritual y sentimiento de abandono. Es la muerte simbólica del viejo ser. Los alquimistas la llamaban el «Cuervo Negro».
Albedo (la blancura)
Tras la prueba surge la pureza, la paz interior, ya inocencia recuperada y la resurrección espiritual. Corresponde al «Cisne Blanco» de los alquimistas.
Amarillo o estado jovial
Es bajo la influencia de Júpiter cuando la vida espiritual madura, el alma adquiere una nueva vitalidad y se consolida la transformación.
Rubedo (la rojez)
Bajo la acción del Sol la Piedra queda fijada y perfeccionada, se completa el nuevo nacimiento y Dios y el alma alcanzan una plena unión interior. Este estado representa el oro espiritual, la perfección del ser humano regenerado.
La Piedra como nuevo nacimiento
El mensaje central de la carta es que la verdadera alquimia consiste en la Wiedergeburt (renacimiento). La Piedra Filosofal es el ser humano transformado por la acción divina. Cuando la obra concluye: el Paraíso se restaura en el interior, el alma participa de la vida divina, la voluntad humana se unifica con la voluntad de Dios y desaparecen el miedo, la muerte espiritual y la división interior.
La mezcla filosófica de las semillas
En el texto añadido sobre la «mezcla natural y filosófica de las semillas», Pordage utiliza la generación de un hijo como analogía de la alquimia. Así como el nacimiento requiere una simiente viva, una matriz adecuada, calor continuo y tiempo para desarrollarse, la Piedra espiritual surge cuando las fuerzas vivas del alma se unen y maduran en el «útero» interior.
La verdadera materia procede del «Paraíso interior» y sólo puede ser hallada por el hombre interior regenerado.
Bibliografía complementaria:
Green, Sarah L., ‘Satan at Noon’. John Pordage and the Politics of Heresy.Tesis Doctoral, University of Bristol, Faculty of Arts, School of Historical Studies, May 2021.
Green, Sarah L., “The Visionary Experiences of John Pordage”, ESSWE7 Western Esotericism and Consciousness: Visions, Voices and Altered States, University of Amsterdam, 2nd-4th July 2019.
Green, Sarah L., ‘Blood and milk of the Virgin’: John Pordage’s search for the ‘pearl of love’, the true Philosopher’s Stone, ‘Magic, alchemy and cosmology in the medieval and early modern world’ conference Centre for Medieval and Early Modern Research (MEMO) Symposium by the Sea 18th-19th June 2019, Swansea University.
Otros textos del autor:
Una epístola filosófica / fundamental / sobre la recta y verdadera / Piedra de la Sabiduría:
En la cual se instruye y expone de manera sólida todo el proceso de la Obra Filosófica, o cómo se debe comenzar correctamente la obra del verdadero renacimiento, progresar en ella con éxito y conducirla hacia un final perfecto y bienaventurado. Escrita por
JOHANN PORDÁDSCHEN [John Pordage] /
Doctor en Medicina.
Para instrucción y advertencia de una buena alma que, habiendo buscado y excavado con gran seriedad la materia prima de esta espléndida piedra de la Tintura Divina, llegó realmente a encontrarla y saborearla; pero que, por falta de luz suficiente, se imaginó demasiado prematuramente poseerla por completo y haber alcanzado el reposo absoluto.
Publicada ahora asimismo para instrucción en la transmutación de todos aquellos que se encuentran inmersos en este proceso; traducida del inglés y sacada a la luz. En octavo (8vo), impresa en el año de Cristo de 1694 y disponible en Ámsterdam en casa de Heinrich Wetstein.
Mas ahora impulsada de nuevo a la imprenta por
FRIEDERICH ROTH-SCHOLZEN [Friedrich Roth-Scholz] /
De Herrenstadt, Silesia.
Nüremberg,
en casa de los herederos del difunto Adam Jonathan Felsecker, 1733.
558 | [De] Friedrich Roth-Scholz
Breve / Informe / sobre / la Vida y Escritos / de / Johann Pordádsche [John Pordage].
Dado que hemos tomado para nuestro Teutsches Theatrum Chemicum [Teatro Químico Alemán] la epístola filosófica de John Pordage sobre la Piedra Filosofal extraída de su THEOLOGIA MYSTICA, y también un capítulo de su SOPHIA relativo a la mezcla natural y filosófica de las semillas —por el cual se muestra cómo se debe buscar y encontrar la Piedra Filosofal—, y puesto que no hallamos noticia alguna de nuestro Pordage ni en la antigua ni en la nueva edición del Compendöses Gelehrten-Lexicon [Diccionario Compendiado de Eruditos], añadimos aquí el siguiente breve informe sobre su vida y escritos: John Pordage, (a) predicador inglés y amante de la teología mística, fue hijo de Samuel Pordage, un ciudadano de Londres que falleció en el año 1626. Fue primero predicador en la iglesia de San Lorenzo en Reading, y después en Brad[field]…[1]
(a) Véase nuestra BIBLIOTHECA CHEMICA.
Informe sobre la vida y escritos de Pordage. 559
…Bradfield en Berkshire, de donde, sin embargo, fue expulsado al ser acusado por los comisarios del condado de Berks de mantener comunión con los malos espíritus, de blasfemia y de conducta escandalosa, etc. Ciertamente intentó demostrar su inocencia en un escrito titulado Innocencie appearing [La inocencia manifestada] frente al libro de Th. Ford titulado Dæmonium meridianum [El demonio del mediodía]; no obstante, no pudo reincorporarse a su antiguo ministerio, sino que fue abrumado con la imputación de nuevos vicios por parte de dichos comisarios. También ejerció el arte de la medicina, y sin duda por esa razón se le llama comúnmente Doctor Pordage, aun cuando no se halla constancia de que haya recibido dicho título en una universidad. Gottfried Arnold y Pierre Poiret lo tienen en altísima estima, y este último opina en particular que poseía por completo el carácter de Jakob Böhme, e incluso que lo superaba en el conocimiento de los misterios divinos. Esta es también la causa por la cual algunos escritores lo consideran el jefe de una secta llamada los nuevos behmenistas. De él se conservan dos tratados místicos, a saber: la Theologia mystica y la Sophia, así como una Metaphysica, las cuales aparecieron primero en inglés y posteriormente, en 1698 y 1699, no mucho después de acaecida la muerte del autor en Londres, fueron impresas en idioma alemán en Ámsterdam y Ratisbona.[2]
560 | [De] Friedrich Roth-Scholz
…como se puede constatar abajo con más detalles. (b)
Sus escritos son:
THEOLOGIA MYSTICA: O doctrina divina secreta y oculta sobre las invisibilidades eternas: a saber, sobre el Mundo y Globo Arquetípico (Mundo & Globo Archetypo), es decir, sobre la verdadera esfera cósmica original y el modelo primordial y principal de todos los mundos del universo, globos, esencias, centros, elementos, principios y creaciones, cualesquiera que sean sus nombres o la forma en que se les llame. Escrita no a partir del conocimiento racional, sino a partir de la contemplación y el conocimiento divino-esencial, descrita originalmente en lengua inglesa, y cuya impresión fue ordenada en su mismísimo lecho de muerte por una persona de distinción: J. P. M. D. [John Pordage, Doctor en Medicina]. Traducida ahora a nuestra lengua materna [alemán], a la cual se han añadido además: 1. Un breve concepto del Mundo Angélico [traducido erróneamente en tipografía como ‘Englischen’ por ‘Engelischen’]; así como sus habitantes, y cómo Dios se manifiesta en el mismo. 2. Un pequeño tratado sobre los grados y clases de las visiones y revelaciones divinas. Y 3. una epístola sumamente detallada sobre la Piedra de la Sabiduría (todos ellos de este mismo autor)[3].
Informe sobre la vida y escritos de Pordage. 551
Isaías 57:15. Así dice el Alto y Sublime, el que habita en la eternidad.
Apocalipsis 1:8. Yo soy el Alfa y la Omega, el principio y el fin.
2 Corintios 4:18. Las cosas invisibles son cosas eternas, dice el apóstol Pablo. En octavo (8vo), impreso en Ámsterdam en el año 1698; disponible allí mismo en casa de Heinrich Wettstein.
PORDAGE, John, Doctor en Medicina. Un pequeño tratado sobre la Naturaleza Eterna, con sus siete formas esenciales o propiedades de acción primordial. Ezequiel 1:16. Su forma y su obra eran como si una rueda estuviera en medio de otra rueda. Ezequiel 1:21. Porque el espíritu de una criatura viviente estaba en las ruedas. Apocalipsis 5:1. Y vi en la mano derecha del que estaba sentado en el trono un libro escrito por dentro y por fuera, sellado con siete sellos. Santiago 3:6. Y enciende la rueda de nuestro nacimiento o de la naturaleza. Descrito y sacado a la luz por J. P. M. D. Traducido fielmente del inglés y entregado a la imprenta, en octavo (8vo), impreso en Ámsterdam en el año 1698 y disponible en casa de Heinrich Wettstein.
PORDAGE, John, Doctor en Medicina. Un breve extracto y concepto del santo Mundo Angélico y de sus bienaventurados habitantes:[4]
562 | [De] Friedrich Roth-Scholz
…[Médico:] habita; así como también el modo en que la Trinidad Divina se manifiesta en ella en su sublime gloria y santos prodigios. Escrita y elaborada originalmente en lengua inglesa, no a partir de un conocimiento imaginario, racional o de conjeturas, sino a partir de la contemplación divino-esencial y del verdadero conocimiento, por J. P. M. D. [John Pordage, Doctor en Medicina]. Traducida ahora, no obstante, a partir del manuscrito a nuestra lengua materna alemana, e impulsada a la imprenta por almas bondadosas. 1 Reyes 8:27. Pero ¿es verdad que Dios habitará en la tierra? (o, como lo ha vertido el traductor caldeo: ¿en los hijos de los hombres?). Si los cielos más altos, Mateo 6:10. (el cual es este Mundo Angélico), no pueden contenerle, ¿cómo lo hará esta casa que yo he edificado? Salmo 104:4. El cual hace de los ángeles de Dios espíritus, y de sus ministros flamas de fuego, en los cuales Él, según Job 4:18 en el texto original, encendió e implantó la Luz (y no la necedad, como casi todos los intérpretes han traducido de manera tan errónea y adversa). Sobre lo cual se puede consultar en particular a JAKOB BÖHME en sus Tres Principios, cap. 10, v. 41, también en su Primera Apología contra Tielke, v. 84, y en La Encarnación de Jesucristo, cap. 5, v. 24. En octavo (8vo), impreso en Ámsterdam, 1698, y disponible en casa de Heinrich Wettstein[5].
Informe sobre la vida y escritos de Pordage. 563
PORDAGE, John, Doctor en Medicina. El secreto de las visiones y revelaciones, que estuvo perdido durante tanto tiempo y que ahora ha sido hallado de nuevo: o un informe ciertamente breve pero sólido sobre sus diferentes clases y grados, como nunca antes se había sacado a la luz. En el cual se revelan, por J. P. M. D. [John Pordage, Doctor en Medicina], no solo las visiones naturales e infernales, sino también las verdaderas visiones y revelaciones celestiales o divinas, así como los grados en que consisten, junto con otros misterios. Y esto no a partir de conjeturas racionales e infundadas, sino a partir de la verdadera contemplación, conocimiento y discernimiento divinos, descrito originalmente en lengua inglesa, y extraído ahora de los manuscritos del autor para ser traducido fielmente a nuestra lengua materna alemana, e impulsado a la imprenta para deleite e instrucción de quienes lo anhelan; con el fin de que sirva para aprender a hacer una recta distinción entre las visiones y revelaciones verdaderas y las falsas, aceptar las verdaderas y aprovecharse de ellas, evitar por el contrario las falsas, y no clamar ni rechazar todo como falso sin un examen y una distinción adecuados, tal como ha sucedido hasta ahora. En octavo (8vo), impreso en Ámsterdam…[6]
564 | [De] Friedrich Roth-Scholz
…[Ám]sterdam, en el año de Cristo de 1698, y disponible en casa de Heinrich Wettstein.
PORDAGE, John, Doctor en Medicina. Una epístola filosófica fundamental sobre la recta y verdadera Piedra de la Sabiduría: En la cual se instruye y expone de manera sólida todo el proceso de la Obra Filosófica, o cómo se debe comenzar correctamente la obra del verdadero renacimiento, progresar en ella con éxito y conducirla hacia un final perfecto y bienaventurado. Escrita por J. P. M. D. [John Pordage, Doctor en Medicina] para instrucción y advertencia de una buena alma que, habiendo buscado y excavado con gran seriedad la materia prima (Materie) de esta espléndida piedra de la Tintura Divina, llegó realmente a encontrarla y saborearla; pero que, por falta de luz suficiente, se imaginó demasiado prematuramente poseerla por completo y haber alcanzado el reposo absoluto. Publicada ahora asimismo para advertencia e instrucción de todos aquellos que se encuentran inmersos en este proceso; traducida del inglés y sacada a la luz. En octavo (8vo), impresa en el año de Cristo de 1698 y disponible en Ámsterdam en casa de Heinrich Wettstein.
PORDAGE, John, Doctor en Medicina. SOPHIA: Es decir, la muy graciosa y eterna Virgen de la Sabiduría Divina: o maravillosas revelaciones y descubrimientos espirituales que…[7]
Informe sobre la vida y escritos de Pordage. 565
…[que] la preciosa Sabiduría ha otorgado a un alma santa. ¿En el cual se le revela cómo llevar a cabo plenamente su renacimiento, gozar de su comunión esencial, hacerse capaz de la revelación de sus secretos y llegar así a las Bodas del Cordero? ¿A qué graves tentaciones de los malos espíritus están sometidos aquellos que, en la lucha interna contra los enemigos, no se mantienen siempre vigilantes y despiertos? ¿Cómo se debe soportar en uno mismo su fuego de fundición y purificación para la extirpación de todo sin [pecado] e impureza? ¿Qué son el espíritu y el alma, y cómo se diferencian el uno de la otra? ¿Qué son el cielo y la tierra en el ser humano, así como qué es un verdadero filósofo? ¿Cómo se debe reconocer en uno mismo a DIOS, a la Sabiduría, a sus profundidades y a sus llaves; qué es ella en sí misma, y cómo se distingue de la Santa Trinidad y, sin embargo, es una misma cosa con ella? Asimismo, ¿cómo el mundo exterior y visible es una figura y modelo del mundo interior e invisible en el ser humano? ¿Cómo el cielo y la tierra deben estar en una dulce armonía si es que nuestra vida interior vegetativa, animal y mineral ha de ser fructífera? ¿Cómo el templo del Señor, junto con su Lugar Santo y su Lugar Santísimo, se encuentran en el alma y el espíritu, y cómo los espíritus malignos e impuros se han apoderado,[8]
566 | [De] Friedrich Roth-Scholz
tomado, destruido y devastado, debe ser refundido, purificado y renovado por medio de la Sabiduría antes de que la Sión celestial y la Nueva Jerusalén puedan manifestarse de nuevo en su interior. Y finalmente, cómo aquellas almas que mueren en la batalla antes de vencer por completo a sus enemigos —aunque no puedan entrar de inmediato en la gloria— son, no obstante, rescatadas del reino del terror del dragón y de los infiernos por el ministerio del Padre y del Hijo, e ingresan en la Casa del Padre o en el Mundo de la Luz, donde hay muchas moradas para las almas de los difuntos. ¿De dónde provienen las malas circunstancias y qué indica la difícil agonía espiritual de muchos moribundos? Recibido y descrito originalmente en inglés en 1657 por John Pordage, Doctor en Medicina. Traducido ahora a partir del manuscrito e impulsado a la imprenta, en octavo (8vo), impreso en Ámsterdam en el bienaventurado año de la salvación de Jesucristo.
PORDAGE, John, Doctor en Medicina. Cuatro pequeños tratados, dejados en manuscrito [in MStis hinterlassen]: y traducidos ahora para complacencia de los amantes de este arte. El I: Sobre el nacimiento externo y la encarnación de Jesucristo. El II: Sobre el nacimiento místico e interno y la encarnación de Jesucristo, o su nacimiento en nosotros y nuestro nacimiento en Él. En el cual la naturaleza del renacimiento [se revela] desde su fundamento…[9]
Informe sobre la vida y escritos de Pordage. 567
El III: Sobre el espíritu de la fe, y sobre las diferentes clases y grados de la fe. El IV: Descubrimientos experimentales sobre la unión de las naturalezas, esencias, tinturas, cuerpos, personas y espíritus, a los cuales se añaden algunas máximas doctrinales sobre el ser humano exterior e interior. Mateo 24:5, 26. Porque vendrán muchos en mi nombre, diciendo: Yo soy el Cristo, y a muchos engañarán. Por tanto, si os dijeren: Mirad, está en los aposentos; no lo creáis. Porque como el relámpago que sale del oriente y se muestra hasta el occidente, así será también la venida del Hijo del Hombre. Porque dondequiera que estuviere el cuerpo muerto, allí se juntarán las águilas. En octavo (8vo), impreso en el año de la salvación de Jesucristo de 1704 y disponible en Ámsterdam, en casa de Rudolph y Gerhard Wetstein, en la calle Kälberstraat.
PORDAGE, John, Doctor en Medicina. Metafísica Divina y Verdadera, o ciencia maravillosa alcanzada por experiencia propia sobre las cosas invisibles y eternas: a saber, sobre los mundos invisibles, tales como la Naturaleza divina y eterna, el Mundo Angélico [impreso erróneamente como ‘Englischen’], el Infierno y el Paraíso, sus habitantes, su gobierno, forma, lenguaje, funciones y otros prodigios; tal como nunca antes se había sacado a la luz…[10]
568 | [De] F. R. Informe sobre la vida y escritos de Pordage.
desde que el mundo existe; escrita por John Pordage, Doctor en Medicina, extraída fielmente de sus manuscritos (MStis), junto con una introducción a las materias contenidas en ella, traducida del inglés con especial diligencia. Mateo 13:35. Declararé cosas que han estado ocultas desde la fundación del mundo. En octavo (8vo), [distribuida en] Fráncfort y Leipzig; a la venta en casa de Johann Martin Hagen, librero en Ratisbona, 1715.
PORDAGE, John, Doctor en Medicina. Metafísica Divina y Verdadera, o ciencia maravillosa alcanzada por experiencia propia sobre las cosas eternas e invisibles, descubierta por el Dr. John Pordage, segundo volumen, que contiene en sí tres tratados: a saber, sobre el Mundo Eterno, sobre la Naturaleza Eterna y sobre el Mundo Angélico [impreso erróneamente como ‘Englischen’]. En octavo (8vo), [distribuida en] Fráncfort y Leipzig; editada por Johann Martin Hagen, librero en Ratisbona, 1715.
PORDAGE, John, Doctor en Medicina. Metafísica Divina y Verdadera, o ciencia maravillosa alcanzada por experiencia propia sobre las cosas eternas e invisibles, descubierta por el Dr. John Pordage, tercer volumen, que contiene en sí los tratados cuarto y quinto sobre el Mundo de las Tinieblas y el Paraíso. En octavo (8vo), [distribuida en] Fráncfort y Leipzig; editada por Johann Martin Hagen, librero en Ratisbona, 1715.[11]
568 | Una epístola filosófica.
Una / Epístola Filosófica. / Sobre la verdadera Piedra de la Sabiduría, dirigida / a un alma que, si bien excava en pos de ella con toda seriedad, / busca no obstante en ella su reposo y alegría / de manera prematura.
¡Estimada Señora!
Por cuanto es de mi conocimiento que habéis hallado la materia de la Piedra, sí, la auténtica materia de la verdadera Piedra de la Sabiduría, me siento movido e impulsado en mi propio ser a enviaros estas breves líneas para vuestro consuelo. La materia, como bien sabéis, es la naturaleza eterna del Hijo; es la esencia y el ser del Amor Divino; es el Paraíso de las almas; es la sangre celestial de la Virgen; es la Tintura celestial; es la semilla de la naturaleza pura, la cual posee la vida en sí misma; es el cuerpo gestante a través del cual os haréis capaz de cantar himnos de alabanza y gratitud a la Santísima Trinidad en Unidad. Sin embargo, esto no es suficiente; no debéis deteneros aquí, pues en este punto todavía no hay reposo para vos. No debéis regocijaros meramente por el hecho de poseer la materia del gran prodigio, a saber: el aceite graso de la Tintura Divina;[12]
570 | [De] John Pordage
…[aceite] que es la esencia divina, lo poseáis, lo conozcáis y gocéis de sus primeros frutos. Al contrario, quiero ahora animaros más allá e instruiros en el modo y la manera en que debéis culminar y fijar (figiren) la Piedra, o elaborarla para que resista al agua y al fuego, lo cual es el milagro de todos los milagros y el secreto de todos los secretos, en el que consiste la verdadera bendición y bienaventuranza de la eternidad. Por lo tanto, inflamaos fervientemente en este fuego de amor para que, dado que habéis hallado en vos misma tan precioso aceite de la vida, tan estimable tesoro y tan divina materia, avancéis ahora también más allá y aprendáis a conocer el modo y la manera en que debéis realizar la composición (Composition) de la Piedra, elaborarla y fijarla; en lo cual alcanzaréis el conocimiento de los milagros del mundo eterno.
Creedme, no es tarea fácil elaborar la divina Piedra del Poder, aun cuando ya hayamos alcanzado su verdadera materia. A. POTANUS practicó y lo intentó quinientas veces —después de haber reconocido ya la verdadera materia (Materie) sobre la cual debía operar— antes de que pudiera culminarla; pero no cesó de ensayar e intentar hasta que la hubo dominado. Así exactamente haced que actúe también vuestro espíritu virginal,[13]
Epístola sobre la Piedra de los Sabios. 571
…[idéntico] proceder, y no desistir en la búsqueda de la Perla hasta que la hayáis encontrado.
La materia es, como bien sabéis, la tierra roja que solo se halla en el Paraíso; ella es la Tintura roja, la sangre más pura y dulce de la eterna humanidad virginal, llamada también la semilla virginal o la naturaleza virginal, de la cual fluye la vida virginal desde su raíz a través de un espíritu virginal.
El horno, a saber, el horno de los filósofos, constituía, como sabéis, un gran secreto; ellos poseían dos de estos hornos, uno dentro del otro. El horno exterior está construido de barro y ladrillos; no obstante, ha sido hecho de forma maravillosa por el espíritu del macrocosmos (grossen Welt) y sus constelaciones o astros, y no es otra cosa que vuestro propio cuerpo físico y visible, compuesto por los cuatro elementos. Por tanto, si tras haber hallado la materia no elaboráis ni culmináis la Piedra antes de que este vuestro horno terrenal se rompa [la muerte física], no podréis albergar esperanza alguna de llegar a completarla una vez que dicho horno exterior haya sido destruido.
El horno interior, el cual los filósofos guardaban como un misterio elevado y oculto, era su Balneum Mariæ [Baño María], es decir, una ampolla o redoma de vidrio en la cual colocaban su materia: una sustancia y esencia más preciosa y…[14]
572 | [De] John Pordage
…[y la más noble] que todo el valor del mundo entero. A esta la encerraban y sellaban con el SIGILLO HERMETIS [Sello de Hermes] bajo llave y cerrojo, para que de ninguna manera se evaporase nada del poder de la materia, ni pudiese penetrar en ella ninguna materia extraña que fuera contraria a su naturaleza. Este horno santo, este Balneum Mariæ, esta ampolla de vidrio, este horno secreto es el lugar, la Matrix o útero, y el centro desde el cual la Tintura Divina brota, burbujea y tiene su origen.
No tengo necesidad de mencionar el lugar o el sitio donde la Tintura tiene su morada y permanencia, ni de pronunciar su nombre, sino que únicamente os exhorto a llamar en lo profundo. Salomón nos dice en su Cantar de los Cantares que su morada interior no se encuentra lejos del ombligo (a), el cual es semejante a una copa redonda llena del licor sagrado de la tintura pura.
Conocéis bien el fuego de los filósofos; este era el clave o llave que ellos mantenían oculta. Porque creían y sabían que el conocimiento de este fuego constituía la llave del misterio, capaz de abrir todas las cosas y de llevar a cabo la obra por sí misma; de modo que al artista no se le exigía otra cosa sino diligencia y vigilancia. Este fuego es la vida del fuego del Amor,[15]
Epístola sobre la Piedra de los Sabios. 573
la cual fluye de la Venus Divina, o Amor de Dios. El fuego de Marte es demasiado ardiente, demasiado agudo y demasiado feroz, de modo que resecaría y quemaría la materia; por consiguiente, solo el fuego de amor de Venus posee las propiedades del fuego recto y verdadero.
Por lo tanto, permitidme que os anime e impulse para que seáis una buscadora ferviente. Fortaleced vuestra voluntad virginal para que os convirtáis en una de las verdaderas artistas buscadoras. Pues, ahora que conocéis y reconocéis estos tres grandes secretos que sirven para alcanzar la Piedra —a saber: la verdadera Materia, el Horno adecuado y el Fuego auténtico—, ¿querríais acaso guardar vuestro talento o denario en un sudario y ser una sierva inútil? ¡Dios quiera mantener tal cosa lejos de vos! Perseguidlo más bien con ahínco para que podáis reconocerlo, y así comprenderéis; id adelante y buscadlo, y así lo encontraréis, pues es un don de Dios (Donum Dei) que se concede a quienes lo buscan con seriedad.
Ved que la labor más difícil y laboriosa está aún por delante, y esta consiste en la composición (Composition) y en la fijación (Figurung) de la Piedra. El tesoro oculto reside en la consumación y perfección de la Obra. Mas para la composición de esta Piedra celestial, debéis [emplear] la celestial o divina…[16]
574 | [De] John Pordage
Filosofía Divina, la cual vendrá a culminar en la verdadera Teología; de otro modo, no podéis pensar que lograréis llevar a término la Obra Filosófica en vuestro horno en cada ocasión. La verdadera filosofía, empero, no es aquella filosofía vana y fútil que se lee en los libros y se enseña mediante el artificio humano —contra la cual nos previene el apóstol Pablo—, sino que consiste en reconocer a Dios en la naturaleza pura y restaurada; consiste en saber y comprender el modo y la manera en que la Divinidad se introduce y se engendra en cada propiedad de la naturaleza. Y esta verdadera filosofía os centrará en el conocimiento de la Santísima Trinidad, cuyo reconocimiento equivale a gozar de la verdadera Piedra fija, aquella tras la cual los sabios han indagado y buscado en todos los tiempos.
Esta verdadera filosofía os enseñará cómo debéis conoceros a vos misma, y si os conocéis rectamente a vos misma, conoceréis también la naturaleza pura; pues la naturaleza pura se encuentra en vos misma. Y cuando reconozcáis la naturaleza pura —que es vuestra verdadera mismidad, liberada de todo egoísmo pecaminoso y maligno—, entonces reconoceréis también a Dios; porque la Divinidad está oculta y envuelta en la naturaleza pura como un núcleo dentro de la cáscara de una nuez. La verdadera filosofía os enseñará la mezcla correcta, os enseñará la cantidad justa en peso y medida,[17]
Epístola sobre la Piedra de los Sabios. 575
…qué debéis añadir y qué debéis quitar de ella. La verdadera filosofía os enseñará qué se quiere decir y comprender por la Descension [descenso] y la Ascension [ascenso], por la Distillation [destilación], por la Sublimation [sublimación] y por la Circulation [circulación] de la materia; pues los antiguos filósofos expresaban sus secretos mediante palabras oscuras y modos de hablar. La verdadera filosofía os enseñará ¿quién es el padre y quién la madre de este hijo mágico? Asimismo, ¿cuál es el alimento y el receptáculo con el que debéis nutrirlo y mantenerlo? Al igual que, no menos importante, cuáles son los colores que esta noble Piedra debe adoptar antes de que pueda ser fijada (figirt), completamente preparada y perfeccionada. Aquí veis que el final de la Obra es su propia corona y gloria: id, pues, adelante, y que el Señor bendiga la Obra que ha comenzado en vuestra alma. Y puesto que sois una joven artista en la Obra, os prescribiré un proceso en ella, de tal modo que, si aráis con mi novilla, entenderéis mi enigma, y no de otra manera.
El padre de este hijo es Marte: él es la vida del fuego que emana de Marte como propiedad del padre. Su madre es Venus, la cual es el fuego de amor más suave y emana de la propiedad del Hijo. Aquí veis al macho y la hembra, al hombre y la mujer, a la novia y al novio…[18]
576 | [De] John Pordage
…[novio], las primeras Bodas o Matrimonio de Galilea (b), en las propiedades y formas de la naturaleza; el cual ocurre entre Marte y Venus cuando estos retornan de su estado de caída. Marte, o el esposo, debe convertirse en un hombre divino; de lo contrario, la pura Venus no se casará con él ni lo recibirá en el lecho conyugal sagrado. Venus debe convertirse en una virgen pura, en una mujer virginal; de lo contrario, el colérico y celoso Marte no se casará con ella en su fuego de ira, ni vivirá en unión con ella, sino que, en lugar de unión y armonía, habrá puro conflicto, celos, discordia y enemistad entre las propiedades de la naturaleza. Y si no hay unión entre ellos, tampoco puede haber matrimonio; y si no hay matrimonio entre ellos, tampoco puede ocurrir la concepción. Y si no hay concepción, no puede haber animación [vivificación], y si no hay animación, tampoco puede haber nacimiento de este hijo mágico, por lo que no puede haber Piedra, y así todo el trabajo se habrá perdido.
Por lo tanto, si tenéis la intención de convertiros en una artista erudita, buscad con seriedad la unión de vuestro propio Marte (Martis) y vuestra propia Venus (Veneris), para que el lazo conyugal quede correctamente anudado y el matrimonio entre ellos se realice verdaderamente…[19]
(b) Conversión, retorno, arrepentimiento y penitencia.
Epístola sobre la Piedra de los Sabios. 577
se lleve a cabo. Debéis cuidar bien de que ambos yazgan juntos en el lecho de su unidad y vivan en dulce armonía; solo entonces la Virgen Venus entregará en vos su Perla, su Espíritu de Agua, para apaciguar el Espíritu de Fuego de Marte. Así, el fuego de ira de Marte se sumergirá de muy buena gana, con amor y mansedumbre, en el fuego de amor de Venus; de este modo, ambas propiedades —como el Fuego y el Agua— se mezclarán, se pondrán de acuerdo y fluirán la una en la otra. De la unidad y unión de ambos brotará y ascenderá la primera concepción del nacimiento mágico, la cual es llamada Tintura, o la Tintura del Fuego de Amor.
Y aunque esta Tintura ya haya sido concebida y despertada a la vida en el útero de vuestra humanidad, acecha todavía un gran peligro, y es de temer que, por hallarse aún en el cuerpo o matriz, o antes de que sea traída a la luz a su debido tiempo, pueda llegar a malograrse. Por lo tanto, debéis buscar una buena nodriza o niñera (Kinds-Wärterin) que cuide bien de ella en su infancia y la atienda correctamente; y esta nodriza debe ser vuestro propio espíritu puro y vuestra propia voluntad virginal.
Además, debéis mantener a la Tintura únicamente con un alimento (Nutrimente), comida o bebida tal que sea conforme a su naturaleza y propio…[20]
578 | [De] John Pordage
es. Por lo tanto, [la Tintura] debe ser mantenida únicamente con el alimento (Nutrimente) de su propia madre; esto es: con el Agua de la Vida, con la Leche, con la tintura oleosa y con la sangre celestial que fluye de los pechos de la Venus virginal. Pues si pretendierais alimentarla a partir de Marte, tal alimento resultaría demasiado áspero y amargo, demasiado ácido y agudo; sería como veneno y muerte para la delicada Tintura de la Vida. El fuego de ira de Marte asfixiaría y mataría al tierno niño en el vientre de la humanidad, mientras que, por el contrario, el fuego de amor de Venus lo nutrirá con fuerza, lo vigorizará para la vida y lo hará crecer y aumentar. Y si alimentáis, protegéis y cuidáis con tanta diligencia a la tierna Tintura de la Vida, sin darle jamás nada que sea contrario u opuesto a su naturaleza, sino manteniéndola únicamente con aquello que le es agradable, veréis al pequeño niño crecer hermosamente y prosperar. Sin embargo, aquí debéis permanecer vigilante y cuidar bien de no infundir ira en la Tintura. No causéis pesadumbre alguna al niño; tratadlo con bondad y amabilidad, manejadlo de manera agraciada y tierna, y no le hagáis nada que sea opuesto a su pura naturaleza. Pues, de lo contrario, lo haréis sufrir y padecer en gran manera, con lo cual correríais el gran peligro de asfixiar y quitar la vida al tierno niño de la vida, o de [perder] por negligencia el…[21]
Epístola sobre la Piedra de los Sabios. 579
…[que no] volváis a malograr la semilla virginal tras haber ocurrido ya su aceptación, concepción y animación.
Pero una vez que hayáis fortalecido la semilla virginal en la propiedad de Venus mediante un cuidadoso resguardo y nutrición, y la hayáis alimentado y mantenido cada día con la leche virginal y con la sangre virginal hasta que sea lo bastante fuerte como para soportar un alimento más duro, entonces este niño, esta vida tintórea, debe ser combatida, probada y puesta a prueba en las propiedades de la naturaleza. En este punto se presentan de nuevo una gran preocupación y peligro, dado que puede sufrir daños por la tentación en el cuerpo y el útero, y vos podríais perder así el nacimiento. Pues aquí la delicada Tintura, este tierno niño de la vida, debe descender a las formas y propiedades de la naturaleza para que pueda sufrir, tolerar y resistir la prueba; debe descender por necesidad a la Oscuridad Divina, al tenebroso Saturno, en el cual no se ve ninguna luz de vida. Allí dentro debe ser mantenido prisionero y atado con las cadenas de las tinieblas, y debe vivir del alimento que el mercurio punzante (stachlichte Mercurius) le dará a comer; el cual para la divina Tintura de la Vida no es otra cosa sino polvo y ceniza, veneno y hiel, fuego y azufre. Debe entrar en el feroz…[22]
580 | [De] John Pordage
Marte, por el cual debe ser devorada (como le sucedió a Jonás en el vientre del infierno) y sentir la maldición de la ira de Dios; y debe ser tentada por Lucifer y millones de demonios que habitan en la propiedad del fuego de ira. Y es aquí donde el artista divino ve, en esta Obra Filosófica, la primera coloración, en la cual la Tintura se manifiesta a partir de este momento en su negrura: es la negrura más negra. Los filósofos eruditos la llaman su Cuervo Negro (schwarzen Raben), o también la negrura bendita y bienaventurada. Porque en la oscuridad de esta negrura, bajo la propiedad de Saturno, se halla oculto el Luz de Luces; y en este veneno y hiel, dentro del Mercurio, se encuentra escondida la medicina más preciosa contra el veneno: la Vida de la Vida. Y en la ferocidad, ira y maldición de Marte, está oculta la Tintura bendita.
En este punto, al artista le parece que todo su trabajo se ha perdido. ¿Qué ha sido ahora de la Tintura? Aquí no hay nada que salga a la luz, que se pueda ver, reconocer o saborear, salvo la oscuridad, la muerte más dolorosa, un fuego infernal y angustioso, nada sino la ira y la maldición de Dios; pero [el artista] no ve que en esta Putrefaction [putrefacción] o disolución y destrucción de la Tintura de la Vida, precisamente aquí, en esta oscuridad, [está] la Luz; en esta muerte, la Vida; en esta ferocidad e ira, [23]
Epístola sobre la Piedra de los Sabios. 581
…[está] el Amor; y en este veneno se encuentra la más alta y preciosa Tintura y Medicina contra todo veneno y enfermedad.
Los antiguos filósofos llamaban a esta obra o labor su Descension [descenso], su Cineration [incineración], su Pulverisation [pulverización], su muerte, su Putrefaction [putrefacción] de la materia de la Piedra, su Corruption [corrupción], su Caput mortuum [cabeza muerta]. Esta negrura, o color negro, no debéis despreciarla de ningún modo, sino resistir en ella con paciencia, con sufrimiento y en silencio, hasta que hayan pasado sus cuarenta días de tentación, hasta que los días de su padecimiento se hayan completado. Solo entonces la semilla de la vida se despertará a sí misma a la vida, resucitará, se sublimará (sublimiren) o glorificará, se transformará a sí misma en blanco, se purificará y santificará a sí misma, y se otorgará a sí misma el rojo, es decir, se transfigurará y se fijará (figiren) a sí misma. Por lo tanto, una vez que la Obra se ha llevado hasta este punto, se convierte en una tarea fácil; pues los filósofos eruditos decían que a partir de ese momento la elaboración de la Piedra era un trabajo de mujeres y un juego de niños (Weiber-Werck und Kinder-Spiel). De modo que, cuando la voluntad humana se entrega o se desprende (gelassen), permaneciendo paciente, silenciosa y convertida en una nada muerta, entonces la Tintura lo hará y lo operará todo en nosotros y por nosotros; siempre que podamos detenernos, o bien reposar y descansar de todos nuestros pensamientos, movimientos e imaginaciones. Pero ¡cuán difícil, duro y arduo le resulta este trabajo a la voluntad humana hasta que logra ser conducida a este estado, de modo que pueda permanecer así, desprendida, cuando todo el…[24]
582 | [De] John Pordage
…[todo el] fuego sea desatado para cribarlo, ¡y toda clase de tentaciones arremetan contra él!
Aquí hay, como podéis ver, un gran peligro; la Tintura de la Vida puede ser malograda con gran facilidad, y el fruto corromperse en el vientre materno si es rodeado e impugnado de este modo y por todas partes por tantos demonios y tantas esencias tentadoras. Pero si logra resistir y soportar esta prueba de fuego (Feuer-Probe) y pesada tentación, y salir victoriosa, entonces veréis aparecer el comienzo de su resurrección de la hiel [el infierno], del pecado, de la muerte y del sepulcro de la mortalidad. Y esto se manifestará, en primer lugar, en la propiedad de Venus (Veneris); pues entonces la Tintura de la Vida irrumpirá con poder absoluto fuera de la prisión del tenebroso Saturno, a través del infierno del venenoso Mercurio (Mercurii) y a través de la maldición y muerte dolorosa del fuego de ira de Dios que arde y flamea en Marte (Marte). El suave fuego de amor en la propiedad de Venus ganará la partida, y la Tintura del Fuego de Amor poseerá la primacía y la soberanía en el gobierno. Y entonces, en este punto, la mansedumbre y el fuego de amor de la Venus divina gobernarán como señor y rey en y sobre todas las propiedades. No obstante, acecha todavía aquí el peligro de que la Obra de la Piedra pueda, a pesar de todo, frustrarse. Por lo tanto, el artista debe aguardar aún hasta que [vea] la Tintura…[25]
Epístola sobre la Piedra de los Sabios. 583
…[aguardar hasta que] la vea revestida con su segundo color, a saber: con el color blanco y la negrura transformada en la blancura más blanca, la cual él [el artista] espera contemplar tras una larga paciencia y silencioso reposo. Esta se manifiesta verdaderamente cuando la Tintura asciende bajo la propiedad lunar (lunarischer Eigenschafft); por cuanto Luna otorga a la Tintura una hermosa blancura, sí, el color blanco más perfecto y un esplendor brillante y luminoso. Y es aquí donde la oscuridad se ha transformado en luz, y la muerte en vida. Y ante esta blancura de radiante fulgor, la alegría y la esperanza suelen aflorar en el corazón del artista al ver que la Obra ha progresado y resultado de una manera tan venturosa. Pues, a partir de este momento, el color blanco revela al ojo iluminado del alma la pureza, la inocencia, la santidad, la sencillez, la unidad de la voluntad, la disposición celestial y la justicia, virtudes con las que la Tintura queda ahora revestida por completo, de arriba abajo, como si de un ropaje se tratara: es brillante como la luna, hermosa como la aurora. Ahora se manifiesta la divina virginidad de la vida tintórea, y ya no es posible advertir en ella ninguna mancha, arruga ni mácula alguna.
Los antiguos solían llamar a esta obra su Cisne Blanco (weissen Schwan), su Albification [albificación] o blanqueamiento, su Sublimation [sublimación], su Distillation [destilación], su Circulation [circulación], su purificación, su separación (Scheidung), su santificación y su resurrección; porque la Tintura [brilla] como una plata de radiante fulgor… [26]
584 | [De] John Pordage
ha sido blanqueada. Ella, a través de su frecuente descenso (Absteigen) hacia Saturno, Mercurio y Marte, y a través de su frecuente ascenso (Wiederauffsteigen) hacia Venus y la Luna, ha sido sublimada, elevada y transfigurada. Esta es su Distillation [destilación], su Balneum Mariæ [Baño María]: porque mediante la destilación reiterada del agua, de la sangre y del rocío celestial de la divina Virgen Sofía (Sophia), la Tintura es purificada en las propiedades de la naturaleza. Y mediante la múltiple Circulation [circulación] del entrar, salir y atravesar de las propiedades y formas de la naturaleza, ha quedado blanca y pura como la plata pulida, blanca y de radiante fulgor.
Y es aquí donde toda la impureza de la negrura, toda la muerte, el infierno, la maldición, la ira y todo el veneno que asciende de las propiedades de Saturno, Mercurio y Marte, queda separado y segregado; razón por la cual los antiguos llamaban a esto su Separation [separación]. Y cuando la Tintura alcanza su blancura y esplendor en Venus y la Luna, llamaban a tal estado su santificación, su purificación y su Albification [blanqueamiento]. Lo llamaban su resurrección; porque aquí la blancura resucita de la negrura, y la divina virginidad y pureza resucitan del veneno de Mercurio y del colérico, rojo y ardiente furor de Marte. En este punto, el temor y la esperanza se entremezclan en el espíritu del artista (Artisten). Por momentos se ve asaltado por el miedo de que la Obra pueda malograrse aún entre sus manos,[27]
Epístola sobre la Piedra de los Sabios. 585
…y cometa un error; pero pronto recobra el valor y la esperanza de que tal cosa no sucederá, sino que tendrá un desenlace venturoso. Por consiguiente, vigila con toda diligencia y esmero para poder vislumbrar y contemplar el color amarillo (gehle Farbe) que asciende bajo la propiedad de Júpiter (Jovis Eigenschaft). Y bajo Júpiter, el color blanco de la Luna se transforma en un amarillo resplandeciente. La Luna, en la blancura, otorgó a la Tintura de la Vida su esencia (Wesenheit) y un cuerpo blanco; en cambio, el amarillo bajo Júpiter demuestra que ha sido animada con una nueva alma, y que ha recibido una vida en el cuerpo y matriz de la naturaleza eterna. Aquí el artista (Artista) se dará cuenta de que la propiedad ciega ve, la sorda oye, la muda habla y la muerta es resucitada a la vida; y que la alegría brota de la tristeza.
Una vez que la Tintura de la Vida ha quedado gestada con un cuerpo bajo la propiedad de la Luna, y ha sido animada con un alma viva bajo la propiedad de Júpiter, el artista se regocija, por cuanto se manifiesta una vida jovial, divina, rebosante de alegría, resplandeciente y tintórea. No obstante, tiene aún motivos para temer: considerando que el nacimiento de la Tintura todavía no se ha consumado por completo y aún carece de algo. Pues, si bien Dios se ha hecho hombre en las propiedades de la naturaleza, el hombre, en las propiedades de la naturaleza, todavía no es Dios o…[28]
586 | [De] John Pordage
no está divinizado. A la Tintura de la Vida le falta todavía el Espíritu del Espíritu Santo, para que este viaje en su carruaje. Por lo tanto, ella opera en sí misma hacia la Fixation [fijación] bajo la propiedad del Sol (Solis Eigenschafft); porque el Sol otorga a la Tintura el espíritu, le otorga el color, la fijación y la perfección. El color que da el Sol es un color carmesí escarlata, un rojo granate profundo, semejante al oro pulido y resplandeciente, al brillo claro del Sol, o bien a la sangre de color rosáceo. Este es el color firme y permanente de la Tintura que el Sol le confiere; es el esplendor majestuoso y el color radiante, idéntico al brillo del Sol o al oro puro pulido. Y es aquí donde todos los colores se transforman y quedan absorbidos en este único color, por cuanto es el color inmutable y permanente.
A partir de este momento, la Piedra está fijada (figirt), el Elíxir de la Vida preparado, el tierno Niño del Amor ha nacido, el nuevo nacimiento se ha consumado y la Obra está total y perfectamente concluida. ¡Machaos, Caída, Infierno, Maldición, Muerte, Dragón, Bestia y Serpiente! ¡Buenas noches, mortalidad, temor, tristeza y miseria! Pues ahora se hallará de nuevo, por dentro y por fuera, la redención, la salvación y la restauración de todo aquello que se había perdido; porque a partir de este instante poseéis el gran Secret [secreto] y misterio del mundo entero: tenéis la Perla del Amor; tenéis la inmutable…[29]
Epístola sobre la Piedra de los Sabios. 587
y permanente esencia de la alegría divina, de la cual proceden toda virtud curativa y todo poder de multiplicación; y de la cual emana verdaderamente la fuerza operante del Espíritu Santo. Poseéis ya la semilla de la mujer, aquella que ha aplastado la cabeza de la serpiente. Poseéis la semilla de la Virgen: la blancura y la rojez, la leche de la Virgen y la sangre de la Virgen fundidas en una sola esencia y propiedad.
¡Oh, milagro de todos los milagros! Poseéis la Tintura tintórea, la Perla de la Virgen, la cual reúne tres cosas en una sola esencia o propiedad: tiene cuerpo, alma y espíritu; tiene fuego, luz y alegría; posee la propiedad del Padre, posee la propiedad del Hijo y posee también la propiedad del Espíritu Santo; y, ciertamente, estas tres están unidas en una sola esencia y ser fijo y permanente. Este es el Hijo de la Virgen, este es su Primogénito, este es el noble Héroe, el que aplasta a la serpiente y el que arroja y pisotea al dragón bajo sus pies. Los antiguos filósofos lo llaman su León Blanco y León Rojo (weissen und rothen Löwen). Las Escrituras lo llaman el León de la casa de Israel, o de Judá y de David.
Y de este modo veis a dónde os conduce la verdadera Filosofía: a saber, hacia un Cuerpo Divino, dentro del cual hallaréis envuelta la vida de la Divinidad en la naturaleza pura, y en el cual reconoceréis a Dios en la Naturaleza.[30]
588 | [De] John Pordage
…[diviniza]do. A partir de este momento, el Paraíso ha sido hallado de nuevo en la naturaleza, el trabajo de los seis días de las almas bajo la maldición ha alcanzado su término, y se ha ingresado ya en el reposo de la perfección absoluta. Porque, una vez que ha nacido la Fixation [fijación], se trata de una herencia perfecta, sin sombra alguna de mutabilidad; es un día perpetuo sin noche, una alegría eterna sin tristeza, una vida incesante sin muerte. Pues, a partir de ahora, el Ser Humano del Paraíso es límpido como un cristal transparente, en cuyo interior el Sol Divino resplandece de parte a parte, como el oro que es enteramente brillante, puro y claro, libre también de toda mácula o mancha.
La Seele [alma] es desde este instante un ángel seráfico confirmado; puede convertirse a sí misma en un Medicus [médico], teólogo, Astrologo [astrólogo] o en un Mago Divino (Göttlichen Mago), puede hacer de sí misma lo que quiera, y también hacer y poseer lo que desee: por cuanto todas las propiedades poseen un único deseo en unidad y armonía. Y ese mismo y único deseo es el deseo eterno e infalible de Dios: y ahora el ser humano divino se ha unificado con Dios en su propia naturaleza.
En caso de que no me comprendáis, no juzguéis aquello que no alcanzáis a entender. No juzguéis nada antes de tiempo, pues el Juez está ya a la puerta. Me basta con que, a partir de lo que aquí he escrito, reconozcáis y comprendáis al menos que [ha brotado] por puro amor…[31]
Epístola sobre la Piedra de los Sabios. 589
hacia vos. Al menos podéis reconocer y juzgar que una cosa muy diferente es haber tenido la Tintura revelada y saboreada en el propio ser, y otra cosa muy distinta, por el contrario, haber culminado y perfeccionado la Tintura en su Obra práctica, en todas y cada una de las propiedades de la naturaleza. De conformidad con esto, permanezco con mi afecto hacia vos:
Vuestro co-artista (Mit-Artist) en la búsqueda de la verdadera Piedra de la Sabiduría Divina.
J. P. [John Pordage]
Además,
sobre
La mezcla natural y filosófica de las
Semillas. (a)
Por medio de la cual se muestra cómo se debe
buscar y encontrar la Piedra de los Sabios.
1. El siguiente requisito necesario consiste en explicar la Naturaleza; es decir, el modo en que las semillas se penetran mutuamente, sin lo cual jamás puede llegar a ocurrir ninguna generación natural. Nada hay más cierto que el hecho de que ambas tinturas seminales…[32]
(a) Véase su obra Sophia, págs. 218 a 222.
590.
…deben mezclarse necesariamente entre sí y coagularse juntas mediante una penetración íntima de la una con la otra, si es que el hombre exterior ha de ser traído al mundo visible. De lo cual el Santo Job habla así: ¿No me ordeñaste como a la leche y me hiciste cuajar como al queso? Cap. 10, v. 10.
- Estas [las simientes], después de haberse unido unánimemente y haber coagulado juntas en una masa, debido a la inclinación que el espíritu de este mundo ha implantado en ellas, se fijan y se espesan en la matriz (Behrmutter) de la mujer como en un horno; para que allí sean aseguradas, resguardadas, mantenidas y nutridas, hasta que salgan a la luz con la forma de un niño perfecto. Pues aquí ya no queda otra cosa que hacer sino sellar la matriz con el Sello de Hermes (Siegel Hermetis); y, en verdad, la matriz se cierra realmente por sí misma. A partir de ese momento, las simientes se animan a sí mismas y se forman por sí solas en un cuerpo de carne, en un alma viva y en un espíritu vivificante.
- No se requiere ya ningún trabajo ni arte, ni por parte del padre respecto a la simiente masculina, ni por parte de la madre respecto a la simiente o naturaleza femenina, salvo el verterlas juntas; y una vez que han sido vertidas juntas, ellas se mezclan entre sí y…[33]
591
…y se dejen mezclar; y después de que esto haya sucedido, se las coloque juntas en su lugar correspondiente, a saber, en la matriz (Behrmutter), y se las deje realizar allí su propia obra generadora. Déjese que sean nutridas y mantenidas en su propio horno de vidrio (gläſſern Ofen), sellado con el Sello de Hermes (Siegel Hermetis), con un fuego continuo día y noche, con un calor templado por igual, proveniente del fuego natural y central y del calor de la matriz: así, al final del noveno mes, saldrá un niño vivo y joven, que romperá el horno y se manifestará por sí mismo, para alegría del padre y de la madre. Ahora veis una nueva relación: y de allí en adelante se les dará un nuevo nombre al hombre y a la mujer; porque tan pronto como el niño nace, él es llamado padre y ella es llamada madre.
4. Por lo tanto, vosotros, que sois aquellos nobles filósofos que buscáis la tintura exterior (äuſſere Tinctur) y la simiente exterior, que ha de ser la materia de la piedra exterior, y que debe transmutar y hacer perfectos los metales imperfectos; permitidme presentaros esta mezcla de las simientes en la matriz de la madre como una figura [alegoría]. Yo creo que existe una piedra exterior que pertenece a este mundo exterior, la cual puede ser hecha mediante el arte para transmutar los metales exteriores. Pero aquí…[34]
592
se os presenta ante los ojos un proceso verdadero.
5. Reconoced bien las simientes y la materia de vuestra piedra. Reconoced bien a vuestro hombrecillo y a vuestra mujercilla, a vuestro hombre y a vuestra mujer, a vuestro rey y a vuestra reina: y reconoced si las simientes de vuestra piedra son simientes generativas o de facultad generadora; y que no sean simientes muertas, sino que estén preñadas de un espíritu vivo y de una tintura; la simiente masculina con la tintura masculina, y la femenina con la femenina. Porque si vuestras simientes no tienen su tintura viva dentro de sí mismas, jamás podréis generar nada.
6. Pero entonces, si vuestra simiente es una simiente generadora y tintórea, unidlas entre sí en número, peso y medida: así las veréis fluir la una en la otra, preñarse mutuamente con gran deleite y deseo, y convertirse en una masa coagulada conjunta.
7. Reconoced entonces vuestra verdadera matriz (Behrmutter) y útero (Matricem). Me refiero a vuestro verdadero horno de vidrio, vuestro horno filosófico: y selladlo con el Sello de la Secrecía [o de la Discreción]. Y dejadlas allí dentro, para que sean nutridas por su propio fuego central desde el interior, y por el fuego filosófico desde el exterior: así se convertirán en una sola cosa…[35]
593
…y en su propio tiempo debido formarán la piedra por sí mismas, sin ninguna ayuda exterior, y os la entregarán para vuestra gran alegría.
8. Todos estos secretos debe conocerlos el filósofo; y si le falta tan solo uno, la piedra resultará en un aborto [malformación/monstruosidad]. Esto es lo que hace tan difícil la formación de la piedra, y por lo cual hay tantos abortos entre los propios filósofos. Si conocieran estas circunstancias, sería tan fácil formar y perfeccionar la piedra roja (rothen Stein) como lo es para un rústico e ignorante campesino ayudar a una criada a concebir un hijo. Dadle tan solo una criada, y mediante la unión común de sus cuerpos, sin ningún aprendizaje académico ni instrucción, traerán al mundo un niño. No harán ningún misterio de ello, el traer al mundo un misterio que es tan grande, e incluso mayor, que para cualquier filósofo el formar la Piedra Filosofal.
9. Pues ante esta obra de la generación o procreación de un niño, uno se maravillaría más que ante las mayores obras del mundo —al ver que se puede producir una imagen semejante a uno mismo— si no fuera algo tan común; pero porque es tan común, y ocurre tan cotidianamente, los hombres no estiman la manera y el modo de la formación de esta obra milagrosa…[36]
594
…conocieran [la naturaleza] de este milagro; este casi no se consideraría un milagro. Sin embargo, si la materia, el lugar y la mezcla de las simientes entre sí no fuesen conocidos, o si pudiesen mantenerse ocultos y escondidos únicamente entre unos pocos, sin duda uno se maravillaría con el más alto asombro ante la formación de un niño.
10. Del mismo modo, si la piedra misma, sus simientes y su materia, así como también su horno, su fuego y sus mezclas en número, peso y medida fuesen comúnmente conocidos; entonces sería considerada una receta común, y tenida en tan poca estima como la formación de un niño en el vientre materno.
11. Es completamente seguro que existe una piedra transmutadora exterior que pertenece a esta creación visible: y es, por lo tanto, indiscutible que la simiente o esperma vivo y generador en los reinos vegetal, mineral y animal puede ser hallado por los verdaderos filósofos. Sin embargo, al extraer la simiente de las plantas, animales y minerales mediante el fuego [vulgar], la propiedad generadora se destruye y se pierde. En ese caso, ¡oh filósofos!, vuestro trabajo es en vano.
12. Existe un camino más seguro y más cercano, el cual es este: que vosotros [toméis] vuestras simientes vivas con su fuerza tintórea y generadora…[37]
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…[toméis vuestras simientes vivas con su fuerza] y poder de la matriz y útero del único elemento puro y santo, y del polvo del Paraíso, me refiero a la Tierra Paradisíaca; así podréis, sin necesidad de ningún fuego artificial, extraer de allí vuestras simientes vivas con sus tinturas generativas y procreadoras. Entregadlas entonces (si así lo deseáis) a un sabio filósofo, y él os instruirá en su uso.
13. ¿Pero quién debe ser este sabio filósofo? ¿Acaso quieres confiar la materia que ha sido extraída del fundamento del Paraíso a otro que no seas tú mismo? Por lo tanto, debes saber que tu propio filósofo está dentro de ti mismo: Él es tu hermano; es tu ser paradisíaco interior y eterno. Él, sí, solo él, es el sabio filósofo. Este sabio filósofo tuyo debe renacer; y una vez completada la obra de su nuevo u otro nacimiento, debéis enviarlo al Paraíso, pues él conoce el camino hacia allá. Y dejadle permanecer allí dentro por un tiempo; así aprenderá rápidamente el Arte Químico; y después de que lo haya aprendido, la piedra será elaborada por vosotros dos, hermanos —es decir, el hombre exterior y el interior—, para alegría y consuelo de ambos, sin ningún esfuerzo y con rapidez.[38]
596
14. No tengo necesidad de advertiros de que el hombre exterior debe guardarse de la palabrería [cháchara/indiscreción], mantener la piedra en secreto y alabar y ensalzar al Dador [a Dios]. No escribo para engañar a nadie ni para descarriar a nadie. ¡Quien tenga oídos para oír, que me oiga! A un hombre así le hablo. El hombre interior es el filósofo que hace la piedra; el hombre exterior es únicamente su obrero inferior. Pero si el hombre exterior quiere ser un filósofo y un químico antes y primero de que la obra del renacimiento (Wiedergeburt) se haya establecido y consumado en sí mismo, entonces es un filósofo necio y un químico ignorante; y yo lo rechazo y digo: él no es mi hermano, pues no es un discípulo de la Sabiduría.[39]

Transcripción y Traducción de los Textos del Grabado
1. Marco Exterior Rectangular (Alemán y Latín)
- Arriba: DE MONTE (Del Monte / De la Montaña – posible alusión al Mons Philosophorum o montaña de los filósofos).
- Derecha (bajar): RAPHAEM / Vorbothe der am Himmel herfürbrechenden Morgenröthe.
- Traducción: Raphaem / El presagio de la aurora que irrumpe en el cielo. (Nota: «Morgenröthe» o la Aurora es un término teosófico místico fundamental en Jacob Böhme).
- Abajo (invertido): Weiſen (Sabios). Completa la frase del lateral: «…Morgenröthe der Weisen» (La Aurora de los Sabios).
- Izquierda (subir): JOHANNIS (De Juan / Relativo a Juan).
2. Filactera de la Figura Alada
- En el pergamino de la llave: APERTO (Abierto / Abro).
3. Círculo Exterior (La Materia Prima)
- Texto superior del arco: Materia Prima (Materia Prima).
- Interior del círculo (Categorías cósmicas):
- Astraliz. (Astral)
- Animalia (Animal)
- Vegetabilia (Vegetal)
- Mineralia (Mineral)
- Chaos. (Caos)
- Magnesia. (Magnesia – en sentido alquímico, la sustancia receptiva universal).
4. Círculo Intermedio (Los Cuatro Elementos)
Dispuestos en la periferia del cuadrado central:
- Ignis (Fuego – arriba)
- Aqua (Agua – derecha)
- Terra (Tierra – abajo, invertido)
- Aer (Aire – izquierda)
- En los bordes del cuadrado: Agens / Essent. (Agente / Esencia) y Patiens / Quint. (Paciente / Quintaesencia).
5. El Triángulo y el Centro Hermético
El triángulo representa la Trinidad y los tres principios alquímicos (Azufre, Mercurio, Sal). Las palabras en sus lados dictan la fórmula operativa:
- Lado izquierdo: Separa (Separa).
- Lado derecho: Disolve (Disuelve).
- Base (invertida): Depura (Depura).
- Dentro del triángulo (eje central):
- Anima (Alma – arriba, junto al símbolo del Azufre/Fuego △ con cruz).
- Spiritus (Espíritu – en diagonal).
- Corpus (Cuerpo – abajo, invertido).
- Lapis (Piedra – en la base exterior, invertido).
- En el corazón del glifo (Letras Griegas y Hebreas):
- \(\Upsilon \Lambda \Eta\) (Hyle): Palabra griega que significa «Materia» o «Sustancia Primordial».
- יהו (Yahu): Variante del Tetragrámaton sagrado hebreo (Yahvé), que representa la presencia divina en el centro de la materia.
- Debajo de los nombres sagrados: Extrahe (Extrae).[40]
[1] El Proyecto Editorial de Roth-Scholz: Esta página ilustra el riguroso trabajo historiográfico de Friedrich Roth-Scholz. Al percatarse de que el gran diccionario de intelectuales de su época —el Compendöses Gelehrten-Lexicon de J. B. Mencke— ignoraba por completo la figura de John Pordage, el editor decide redactar y añadir su propia investigación biográfica para que los lectores alemanes comprendieran el trasfondo del autor.
Las Obras Clave de Pordage (Theologia Mystica y Sophia): El editor menciona los tratados de donde extrajo los fragmentos para su antología:
- Theologia Mystica(Teología Mística, 1683): Obra póstuma fundamental de Pordage que describe la experiencia de la Divinidad no a través de dogmas, sino de visiones espirituales y principios alquímicos.
- Sophia (Sabiduría, 1682): Un tratado dedicado a la Sabiduría Divina femenina (Sofía). El capítulo sobre la «mezcla filosófica de las semillas» (Vermischung der Saamen) utiliza el vocabulario de la generación de los metales para explicar la unión mística entre el alma humana y el espíritu divino.
El Trasfondo Histórico de John Pordage: El texto aporta datos genealógicos y eclesiásticos muy precisos. Pordage nació en el seno de una familia de la burguesía londinense. Antes de dedicarse de lleno a la teosofía mística y de convertirse en una figura controvertida, sirvió como vicario anglicano de la parroquia de St Lawrence en Reading y, posteriormente, en Bradfield (Berkshire), de donde sería expulsado temporalmente en 1655 bajo acusaciones de misticismo extremo, panteísmo y de mantener comunicación con espíritus.
[2] El Juicio por Brujería y Trato con Espíritus: La página narra uno de los escándalos religiosos y judiciales más sonados de la Inglaterra puritana de Oliver Cromwell (1655). John Pordage fue sometido a un severo juicio civil y eclesiástico por parte de los comisionados de Berkshire. El pastor puritano John Fowler (mencionado erróneamente en el texto como Th. Ford) publicó contra él el libelo panfletario Dæmonium meridianum, acusándolo formalmente de nigromancia, de mantener visiones y pactos con demonios que se materializaban en su casa de Bradfield y de sostener doctrinas inmorales. Pordage se defendió valientemente ese mismo año publicando Innocencie appearing, argumentando que sus visiones no eran demoníacas, sino éxtasis espirituales celestiales similares a los de los antiguos profetas.
El Estatus de Médico «Empírico»: El texto aclara que Pordage ejercía la medicina (Arzney-Kunst) y que la sociedad lo llamaba «Doctor» por cortesía y reconocimiento práctico, a pesar de no poseer un título universitario oficial registrado en las facultades de la época. Esto era sumamente común entre los médicos herméticos e iatroquímicos, quienes preferían el aprendizaje empírico y de laboratorio siguiendo los preceptos de Paracelso antes que la medicina teórica escolástica de las universidades.
El Reconocimiento del Misticismo Alemán y Francés: Se menciona que grandes intelectuales europeos de la época devoraban y defendían las obras de Pordage:
- Gottfried Arnold (1666–1714): Historiador y teólogo pietista alemán radical, famoso por su Historia de la Iglesia y de las Herejías, donde defendía que los verdaderos cristianos a menudo habían sido tildados falsamente de «herejes» por las iglesias oficiales.
- Pierre Poiret (1646–1719): Filósofo y místico calvinista francés que se convirtió en el gran bibliógrafo y editor de las corrientes espirituales y místicas de toda Europa.
Los «Nuevos Behmenistas» y la Conexión con Jakob Böhme: Pierre Poiret llegó a afirmar que Pordage superaba al mismísimo místico germano Jakob Böhme en la comprensión de los misterios divinos. Böhme (el zapatero de Görlitz) había sentado las bases de una teosofía cósmica donde la naturaleza y la química expresaban el cuerpo de Dios. Pordage asimiló este sistema con tanta profundidad que en los círculos de Alemania, Holanda y Suiza sus seguidores fueron denominados los «nuevos behmenistas», expandiendo la corriente a través de las traducciones alemanas de sus libros editadas de forma póstuma en Ámsterdam y Ratisbona (Regenspurg).
[3] El Concepto del Mundo Arquetípico (Mundo Archetypo): El texto expone la cosmología neoplatónica y hermética que defendía Pordage. El Mundo Arquetípico no es el universo físico visible, sino el plano de las ideas divinas y las matrices invisibles (ewigen Unsichtbarkeiten). Según esta teoría, compartida por los alquimistas barrocos, todo lo que existe en el laboratorio (los metales, los elementos) es solo un reflejo denso y material de este plano arquetípico puro, el cual se debe intentar decodificar.
La Revelación Espiritual vs. la Razón (Schauen und Erkennen): El catálogo subraya que la obra no nace del «conocimiento racional» escolástico (vernünfftlichen Wissen), sino de una experiencia mística directa: el Schauen (la clarividencia, la visión interna o iluminación). Pordage afirmaba que las leyes de la naturaleza y de la medicina se le habían revelado abriendo los «ojos del espíritu», situándose en la corriente teosófica de Jakob Böhme.
El Acrónimo J. P. M. D. y el Lecho de Muerte: Las siglas corresponden a Johannes Pordage, Medicinae Doctor. El texto describe una escena muy emotiva y habitual en los autores heterodoxos de la época: Pordage, perseguido en vida en Inglaterra, ordena la edición y preservación de sus manuscritos místicos en su propio lecho de muerte (Sterb-Bette). El manuscrito viajó a Holanda y Alemania para ser editado póstumamente de forma segura.
La Errata de la «Esfera Angélica»: El texto impreso contiene una errata de época muy común: escribe Englischen Welt (Mundo Inglés), pero el contexto teosófico de la obra de Pordage se refiere indiscutiblemente al Engelischen Welt (Mundo de los Ángeles o Esfera Angélica) y sus habitantes espirituales.
El Rigor de la Nota al Pie (b): Para demostrar que Pordage es un autor de relevancia europea, Roth-Scholz añade un aparato crítico citando las máximas autoridades biográficas de su tiempo:
- Anthony Wood (Athenae Oxonienses): La célebre historia biográfica de los escritores y obispos educados en la Universidad de Oxford.
- Gottfried Arnold: Su ya mencionada Historia de la Iglesia y de las Herejías.
- Jacob Christoph Iselin: El monumental Allgemeines Historisches Lexicon impreso en Basilea en 1726, citando con precisión quirúrgica el tomo tercero y la página 991.
[4] La Validación Bíblica del Hermetismo: Para los teósofos y alquimistas de los siglos XVII y XVIII, la Biblia no era solo un texto moral, sino un compendio cifrado de las leyes físicas del universo. Las citas iniciales (Isaías, Apocalipsis, Corintios) se utilizaban para justificar que la verdadera ciencia debe estudiar «las cosas invisibles» (unsichtbahre Dinge) —es decir, las fuerzas energéticas, químicas y espirituales latentes— en lugar de limitarse a la materia densa y visible.
Las Siete Formas de la Naturaleza y Jakob Böhme: Pordage adopta de forma literal el dogma central de Jakob Böhme: las Siete Formas o Propiedades Espirituales de la Naturaleza (sieben wesentlichen Gestalten). Según este sistema de mística química, la creación entera se rige por siete fuerzas (asociadas también a los siete metales tradicionales y a los siete planetas) que operan en un ciclo dinámico de contracción, expansión, rotación y purificación.
La «Rueda dentro de la Rueda» y el Laboratorio: Las célebres visiones del profeta Ezequiel sobre las ruedas concéntricas (ein Rad mitten in einem andern Rade) y la cita de Santiago sobre la «rueda del nacimiento» (Rad unserer Geburt) dejaron de ser meras metáforas teológicas. En la alquimia iatroquímica de Pordage, la «rueda de la naturaleza» representaba el movimiento circular de destilación y circulación (la rotación de la materia en el matraz o athanor), donde el espíritu vital da vueltas de forma continua para purificar el metal base.
El Libro de los Siete Sellos: La referencia al libro del Apocalipsis sellado con siete sellos (mit sieben Siegeln versiegelt) simboliza la propia Naturaleza, la cual ha bloqueado sus secretos a causa de la Caída del hombre. El proceso del laboratorio alquímico equivale espiritualmente a «romper los siete sellos» de los metales vulgares (plomo, estaño, hierro, etc.) empleando la Tintura Divina, con el fin de liberar el alma pura (el oro) oculta en su interior.
Reiteración de la Errata del Mundo Angélico: Al final de la página se repite el título del tratado utilizando la palabra Englischen (inglés), que —como aclaraban los índices biográficos de Roth-Scholz de la página anterior— es una errata tipográfica consolidada en las imprentas alemanas de la época para referirse al Engelischen Welt o Mundo de los Ángeles.
[5] La Crítica Filológica de Job 4:18 (La Luz contra la Necedad): Esta página ofrece un espléndido ejemplo de cómo los teósofos del siglo XVII ejercían la filología sagrada para defender su física del fuego. Pordage y Roth-Scholz critican con vehemencia las traducciones bíblicas convencionales (como la Vulgata o la Biblia de Lutero) que en Job 4:18 vierten que Dios halla «necedad» o «error» (Thorheit) en sus ángeles. Los alquimistas argumentaban que en el texto original hebreo la palabra se refiere al esplendor o a la Luz divina implantada (das Licht incentirt und eingepflanzt hat), vinculando la naturaleza de los ángeles directamente con la energía lumínica y el fuego purificador del laboratorio.
Los Ministros como Flamás de Fuego (Feuersflammen): La cita del Salmo 104 es un pilar de la iatroquímica mística. Al definir a las huestes divinas como «llamas de fuego», los filósofos herméticos justificaban sus operaciones pirotécnicas. El fuego del crisol no era visto como un agente puramente destructor o mecánico, sino como un eco del fuego espiritual arquetípico que separa las escorias terrenales para liberar la luz pura encerrada en la materia mineral.
La Exégesis de la Traducción Caldea (El Tárgum): Al citar la variante del «traductor caldeo» (los Tárgumes arameos), que interpreta el templo terrestre de Salomón como «los hijos de los hombres», el texto fundamenta la visión del microcosmos humano. Dios no habita en edificios de piedra, sino en el cuerpo del ser humano purificado. Esta es la premisa de la medicina alquímica: sanar el cuerpo físico es purificar el receptáculo vivo de la divinidad.
El Aparato de Citas de Jakob Böhme: Roth-Scholz detalla de forma exhaustiva la herencia teológica de Böhme que Pordage utiliza como base para sus revelaciones sobre el mundo angélico:
- De tribus principiis(Los Tres Principios de la Esencia Divina, 1619): Obra donde Böhme describe la creación mediante el Padre (fuego/fuerza), el Hijo (luz/amor) y el Espíritu Santo (el mundo físico).
- Apologia wieder Tielk (1621): Tratado polémico donde Böhme defendió sus escritos químicos y espirituales de los ataques de la ortodoxia luterana encarnada por el pastor Balthasar Tielke.
- Von der Menschwerdung Christi (De la Encarnación de Cristo, 1620): Texto que medita sobre cómo lo divino penetra en la materia densa corporal, un proceso que los alquimistas imitaban al intentar fijar el espíritu volátil de la Tintura en los metales pesados.
[6] La Necesidad del Discernimiento de Espíritus (Unterscheid zwischen denen wahren und falschen Gesichten): En el contexto de las guerras de religión y el surgimiento de sectas radicales en el siglo XVII, proliferaron personas que afirmaban tener visiones divinas. Pordage, habiendo sufrido él mismo un juicio eclesiástico por sus experiencias místicas, escribe este manual sistemático. Su objetivo es proporcionar criterios para diferenciar tres tipos de visiones: las naturales (fruto de la imaginación o la melancolía médica), las infernales (engaños demoníacos) y las celestiales (iluminaciones divinas auténticas).
La Metodología del Examen Empírico (rechte Prüfung): El texto lanza una fuerte crítica a las autoridades religiosas ortodoxas que solían «clamar y rechazar todo como falso sin un examen adecuado» (alles ohne rechte Prüfung und Unterscheid für falsch ausschreyen). Pordage y el editor Roth-Scholz abogan por un enfoque que, aunque místico, comparte el espíritu de la incipiente ciencia experimental: analizar el fenómeno antes de emitir un juicio definitivo.
El Valor de los Manuscritos Rescatados (Manuscriptis entnommen): Se subraya que el texto fue «hallado de nuevo» y extraído directamente de los papeles inéditos del autor tras su fallecimiento. Ámsterdam vuelve a figurar al pie de la página como la capital de la tolerancia editorial, el único lugar de Europa donde estos textos proscritos de la teosofía anglo-germana podían imprimirse en formato octavo (8vo) sin censura previa.
La Alquimia de la Mente: Para los seguidores de Jakob Böhme y John Pordage, las leyes que rigen las visiones espirituales y la purificación del alma son exactamente las mismas que rigen las transmutaciones químicas en el laboratorio. Así como el alquimista debe aprender a separar el oro de las escorias burdas en el crisol, el místico debe aprender a separar la verdadera luz divina de los vapores e ilusiones de la mente humana.
[7] La Consolidación de la Edición de Ámsterdam (1698): En esta página, el editor Roth-Scholz registra la edición holandesa de 1698 impresa por Heinrich Wettstein, sirviendo como el eslabón cronológico previo a su propia reedición alemana de 1733 que vimos en la portada anterior. Esto demuestra cómo los escritos de Pordage circularon intensamente por el eje de impresores teosóficos germano-neerlandeses durante más de tres décadas.
El Engaño del «Falso Reposo» Alquímico: El texto abunda en una advertencia fundamental para los estudiantes del laboratorio hermético: haber «encontrado y saboreado» la materia prima o haber logrado los primeros cambios de color en el crisol (las fases iniciales de la obra) no equivale al éxito definitivo. Muchos investigadores del siglo XVII caían en la ruina o en la desesperación espiritual al creer de forma prematura (allzufrühzeitig) que habían culminado el proceso debido a la soberbia intelectual o a la falta de una guía experta (Ermanglung genugsamen Lichts).
El Concepto de Sophia (La Virgen Eterna): La parte inferior introduce el celebérrimo tratado místico Sophia de Pordage. En la teosofía behmenista, Sophia no es una abstracción, sino una entidad espiritual real: la Virgen Eterna de la Sabiduría de Dios. Representa el espejo de la gloria divina y la pureza original que el ser humano perdió tras la Caída. Para Pordage, alcanzar la Piedra Filosofal y unirse espiritualmente con la Virgen Sofía eran exactamente el mismo logro trascendental.
La «Humedad Radical» y el Principio Femenino: En los laboratorios de los seguidores de Böhme y Pordage, la búsqueda de la Virgen Sofía se traducía físicamente en el intento de aislar e incorporar en el crisol una sustancia pura, incorruptible y líquida a la que llamaban la «humedad radical» (humidum radicale) o mercurio de los filósofos, la cual debía unirse con el principio masculino sulfúreo para dar nacimiento al oro.
[8] Las Bodas del Cordero y la Alquimia Espiritual (Hochzeit des Lamms): Pordage utiliza la terminología del libro del Apocalipsis para describir el clímax de la Gran Obra. En la alquimia mística, las «Bodas del Cordero» o el matrimonio místico representan la unión indisoluble entre el alma humana (o el mercurio filosófico en el laboratorio) y la Sabiduría Divina (el azufre fijo o Cristo). Esta unión transmutaba la naturaleza humana corrupta en oro espiritual incorruptible.
El Fuego de Fundición Interno (Schmelz- und Reinigungs-Feuer): El texto establece un paralelismo absoluto entre las operaciones metalúrgicas y la mística. El ser humano que busca la perfección debe «soportar en sí mismo el fuego de fundición y purificación». Este concepto es la base de la iatroquímica pietista: el sufrimiento, las pruebas y la ascesis operan como el calor del horno (athanor), quemando las escorias, pecados e impurezas del individuo para dejar al descubierto su esencia divina.
El Ser Humano como Microcosmos y los Tres Reinos: Pordage expone la doctrina hermética central del microcosmos. El ser humano contiene en su interior un «cielo y una tierra» y participa simultáneamente de tres tipos de vida: vegetabilisch (vegetativa/planta), animalisch (animal) y mineralisch (mineral). Para que la Piedra Filosofal opere medicinalmente en el cuerpo, estos tres reinos internos deben alcanzar una «dulce armonía» (lieblichen Harmonie), sanando la materia física mediante el equilibrio de las fuerzas celestes latentes.
El Mundo Visible como Espejo del Invisible: Se introduce el axioma hermético de la correspondencia (derivado de la Tabla de Esmeralda): el universo exterior físico es solo una «figura y modelo» (Figur und Vorbild) del cosmos interior que habita en el hombre. El verdadero químico no trabaja sobre piedras muertas, sino que aprende a leer las signaturas externas de la creación para activar los principios espirituales equivalentes dentro de su propio ser.
El Templo del Cuerpo y el Clímax Arquitectónico: El autor asimila la anatomía oculta del ser humano al Tabernáculo o Templo de Jerusalén. El alma y el espíritu corresponden al «Lugar Santo» y al «Lugar Santísimo». El tratado funciona como una guía de guerra espiritual y química para expulsar a los «espíritus impuros» (enfermedades, vicios, desequilibrios químicos) que se han apoderado de las diferentes estancias del templo humano.
[9] La Refundición Alquímica del Alma (umgeschmelzet und gereiniget): El fragmento superior corona la descripción de la obra Sophia empleando una metáfora puramente metalúrgica: el alma devastada del ser humano debe ser «umgeschmelzet» (refundida) y purificada por el fuego de la Sabiduría. En la mentalidad iatroquímica del siglo XVII, para transmutar una materia corrupta no bastaba con alterarla superficialmente; era obligatorio destruirla por completo en el crisol, licuarla y refundirla para que la estructura atómica y espiritual volviera a nacer limpia de escorias.
La Geografía del Más Allá y el «Mundo de la Luz»: Pordage desarrolla una escatología reconfortante para los disidentes espirituales de su época. Describe el tránsito de las almas que mueren en plena batalla espiritual como un viaje hacia la «Licht-Welt» (Mundo de la Luz) o las «muchas moradas» de la Casa del Padre (cita directa de Juan 14:2). Este espacio actúa como un reino de purificación intermedia y descanso, lejos del «Drachen Angst- und Höllen-Reiche» (el imperio del terror del dragón y el infierno).
La Datación del Manuscrito Original (1657): La nota bibliográfica aporta un dato histórico crucial: Pordage recibió y redactó estas visiones en inglés en 1657, apenas dos años después de haber sido expulsado de su parroquia de Bradfield por los comisarios puritanos. Ello demuestra que el acoso judicial no detuvo su actividad mística, sino que la intensificó. El texto permaneció décadas en manuscrito confidencial hasta que los círculos de Ámsterdam lo rescataron para imprimirlo en formato octavo (8vo).
Los Cuatro Tratados Manuscritos (in MStis hinterlassen): El texto inicia un nuevo epígrafe catalogando cuatro obras breves que Pordage dejó inéditas en formato de manuscrito (MStis, abreviatura del latín manuscriptis). Estas obras se tradujeron para deleite de los «Liebhabern» (los amantes del arte hermético).
La Doble Encarnación (Externa vs. Interna): Pordage divide la teología de la encarnación en dos planos que reflejan la práctica de la alquimia:
- El nacimiento externo: El hecho histórico y físico de la encarnación de Cristo en Judea.
- El nacimiento místico interno: El proceso por el cual Cristo «nace» químicamente dentro del operador y este renace en Él (seiner Gebuhrt in uns, und unser Gebuhrt in ihme). Para los teósofos, el laboratorio y el cuerpo humano eran el escenario idóneo donde la luz divina debía encarnar físicamente en la materia densa para llevar a cabo la Gran Obra.
[10] Los Descubrimientos Experimentales (experimentale Entdeckungen): El cuarto tratado manuscrito catalogado posee una enorme carga técnica para la alquimia. El uso del término latino experimentale subraya que Pordage no operaba solo en el plano de las ideas, sino que realizaba ensayos reales sobre la unión de las naturalezas, esencias y tinturas (Vereinigung der Naturen, Essenzen, Tincturen). En el laboratorio hermético, la unión de tinturas consistía en amalgamar o fusionar principios químicos volátiles y fijos para lograr que un metal base asimilara las propiedades del oro y transmutara de color y densidad.
La Topografía Editorial de Ámsterdam (Kälberstrasse): La nota tipográfica registra un cambio generacional valioso en el mercado del libro esotérico: la obra fue publicada en 1704 por Rudolph y Gerhard Wetstein, los hijos y sucesores del célebre impresor Heinrich Wetstein que vimos en folios anteriores. El texto aporta la dirección física exacta del taller familiar en Ámsterdam: la Kälberstrasse (actualmente la conocida calle peatonal y comercial Kälberstraat o Kalverstraat), que durante el Siglo de Oro holandés funcionó como el epicentro europeo de las librerías independientes y la prensa prohibida.
La Advertencia de Mateo 24 y el Falso Iluminismo: La inclusión de la profecía de Cristo sobre los falsos profetas que gritan «¡Miren, está en los aposentos!» sirvió como escudo de protección y crítica dentro de los círculos teosóficos. Advertía contra el fanatismo de sectas radicales y falsos maestros espirituales. El verdadero conocimiento, argumentaba Pordage, no se esconde de forma fraudulenta en habitaciones secretas, sino que se manifiesta de golpe en el alma abierta del creyente, con la claridad instantánea de un relámpago (wie der Blitz).
La «Metafísica Empírica» (durch eigene Erfahrung): El catálogo introduce la obra cumbre de Pordage, la Göttliche und wahre Metaphysica. Su subtítulo desafía radicalmente la escolástica universitaria tradicional al definir el tratado como una «ciencia alcanzada por experiencia propia» (durch eigene Erfahrung erlangte Wissenschaft). Pordage traslada el método empírico de la medicina y la química al mundo espiritual: argumenta que el infierno, el paraíso y el plano angélico no deben ser meros objetos de debate abstracto, sino realidades invisibles que el verdadero filósofo puede explorar, observar y describir sistemáticamente, incluyendo su «gobierno, lenguaje y funciones».
[11] La Estructura de la Trilogía Metafísica: Esta página es un registro catalográfico exhaustivo que detalla la división de la obra cumbre de Pordage en tres volúmenes impresos simultáneamente en 1715:
- Volumen I (Conclusión en el párrafo superior): Contiene la introducción y los fundamentos de las cosas ocultas desde la creación (con la potente validación evangélica de Mateo 13:35).
- Volumen II: Agrupa tres tratados dedicados a las esferas de perfección: el Mundo Eterno (ewigen Welt), la raíz macrocósmica de la Naturaleza Eterna (ewigen Natur) y la esfera de los seres celestiales (el Mundo Angélico).
- Volumen III: Concluye el sistema teosófico con los tratados cuarto y quinto, que analizan las regiones polares de la existencia espiritual: el Mundo de las Tinieblas (finstern Welt, el abismo o infierno) y el Paraíso (Paradiß).
El Eje Comercial Fráncfort-Leipzig (Franckf. und Leipz.): Las abreviaturas indican que el libro se vendía en las famosas Ferias del Libro de Fráncfort y Leipzig (Frankfurter Buchmesse y Leipziger Buchmesse). Durante el siglo XVIII, Leipzig se consolidó como el centro neurálgico del comercio editorial en el Sacro Imperio Romano Germánico. Los libreros de provincias enviaban allí sus ediciones para que fueran distribuidas por toda Europa, permitiendo que la mística anglo-germana de Pordage llegara a una red internacional de eruditos.
Johann Martin Hagen y Ratisbona (Regenspurg): El editor de la obra es Johann Martin Hagen, un influyente librero afincado en Ratisbona (Regensburg), Baviera. Ratisbona era una ciudad clave porque albergaba la Dieta Perpetua del Imperio, un espacio donde confluían diplomáticos e intelectuales de diversas confesiones religiosas, lo que facilitaba la tolerancia y circulación de literatura esotérica y teosófica proscrita en otras regiones más ortodoxas.
La «Física del Caos» y el Mundo de las Tinieblas: En la teosofía que Pordage hereda de Jakob Böhme, el «Mundo de las Tinieblas» no es solo un lugar de castigo teológico, sino el principio de la fuerza bruta, la contracción y el fuego frío material. Para los alquimistas que estudiaban estos textos, comprender la estructura de este mundo inferior era indispensable en el laboratorio, pues representaba la materia prima informe o el «caos de los metales» (el plomo o las escorias) que debía ser roto y purificado para poder extraer la luz paradisíaca latente.
[12] Las Mujeres Alquimistas del Siglo XVII (Liebwerthe Frau): La epístola se abre con un saludo directo a una mujer (Liebwerthe Frau / Estimada Señora). Esto documenta un fenómeno histórico fascinante: la activa participación de las mujeres en los círculos de la alquimia mística y el espiritualismo heterodoxo barroco. Pordage dirigía la Sociedad Filadélfica en Inglaterra junto a la célebre vidente y escritora mística Jane Leade (1624–1704). Es muy probable que esta carta estuviera dirigida originalmente a ella o a alguna discípula cercana de su círculo de laboratorio.
La «Sangre de la Virgen» y el Concepto Crístico: Fiel a la teosofía mística, Pordage redefine los ingredientes químicos de la Gran Obra usando términos puramente teológicos. La materia prima de la Piedra Filosofal es descrita como «des Sohns ewige Natur» (la naturaleza eterna del Hijo) y «das himmlische Blut der Jungfrau» (la sangre celestial de la Virgen, en alusión directa a la Virgen Sofía). Para estos operadores, la sustancia que buscaban en sus matraces era una encarnación física de la pureza virginal y el amor crístico cósmico.
El «Aceite Graso» de los Alquimistas (das fette Oel): En el plano operativo del laboratorio, la referencia a «das fette Oel der Göttlichen Tinctur» (el aceite graso de la Tintura) hace alusión a un estado físico muy concreto en las recetas del siglo XVII. Al procesar ciertos minerales o sales mediante destilaciones repetidas, los químicos buscaban aislar un líquido oleoso, viscoso e inflamable al que llamaban el «aceite de los filósofos» o la «humedad radical». Creían que este aceite concentraba el azufre fijo o alma vital del metal, el cual servía como base para elaborar la tintura transmutatoria definitiva.
La Advertencia contra el Estancamiento Espiritual: El núcleo teológico de la página es una advertencia contra la autocomplacencia. Pordage felicita a la dama por haber logrado aislar la materia base en su laboratorio, pero le advierte de manera tajante: «Ihr müsset hier nicht stecken bleiben» (no debéis estancaros aquí). Conseguir la sustancia cruda o el aceite graso primordial es solo el inicio; el proceso exige continuar con las operaciones de fuego, calcinación y fijación antes de alcanzar el verdadero «reposo» o la culminación de la Gran Obra.
[13] La Operación del Fijado (figiren) y la Resistencia al Fuego: Pordage introduce un término técnico fundamental de la metalurgia y la alquimia operativa: figiren (del latín figere, fijar). Aislar la materia prima o el «aceite» no era suficiente; el cuerpo volátil e hidrofilo debía sufrir una transmutación física hasta volverse «fijo». Un principio químico se consideraba «fijado» cuando lograba «in Wasser und Feuer zu bestehen» (resistir y permanecer estable ante la acción directa del agua y del fuego sin evaporarse ni disolverse), adquiriendo la inmutabilidad física característica del oro.
La Fase de la Composición (Composition): En los manuales del siglo XVII, la Composition era la fase crítica donde se unían en proporciones exactas los principios previamente purificados (el mercurio y el azufre de los filósofos, o las semillas blanca y roja). Esta mezcla debía ser sellada herméticamente en el «huevo filosófico» para someterla a una digestión térmica prolongada y controlada en el horno, iniciando la secuencia de cambios de color (nigredo, albedo, rubedo).
El Caso de Potanus y las Quinientas Pruebas: El autor recurre a un célebre ejemplo de la literatura hermética: A. Potanus (frecuentemente identificado en las antologías barrocas como Johannes Pontanus o el autor de la famosa Epístola de Pontanus). La tradición afirmaba que Pontanus era un erudito que, a pesar de conocer con precisión exacta cuál era la materia prima idónea para la obra, fracasó quinientas veces en sus intentos de procesarla adecuadamente debido a que los libros antiguos ocultaban el método exacto del fuego (Modus). Este relato se utilizaba de manera habitual para advertir a los estudiantes sobre la necesidad de poseer una paciencia infatigable en el laboratorio.
El Espíritu Virginal como Matraz Místico: La exhortación final a la dama para que actúe con su «Jungfräulich Gemüthe» (espíritu virginal) fusiona la ascesis espiritual con el trabajo práctico. En la teosofía behmenista, solo una mente pura, libre de codicia material y alineada con la Virgen Sofía, poseía la claridad intuitiva necesaria para regular con éxito los sutiles grados de calor requeridos para que la materia no estallara o se quemara en el crisol.
[14] La «Tierra Roja» (rothe Erde) y la Perla: Pordage recurre a términos de la mitología bíblica y hermética. La «tierra roja» hace referencia directa a la etimología de Adán (del hebreo Adamah, tierra roja o arcilla purificada del Edén antes de la Caída). En el laboratorio teosófico, aislar esta tierra roja equivalía a obtener el principio del Azufre Fijo, indispensable para fijar la Tinctura Roja que transmutaba metales en oro puro. La «Perla» es otra metáfora clásica del misticismo para definir la iluminación espiritual y el logro del Arte.
El Secreto del Horno Doble (zween Oefen): El texto desvela uno de los axiomas más profundos del Rosacrucismo y la iatroquímica del siglo XVII: el operador trabaja simultáneamente con dos hornos paralelos.
- El horno exterior material: Hecho físicamente de «Leimen und Ziegeln» (barro y ladrillos), el clásico horno de laboratorio o athanor.
- El horno exterior espiritual (El Cuerpo Humano): El autor realiza un giro interpretativo radical al afirmar que este horno físico representa en realidad el propio cuerpo material del hombre (Euer äuβrer sichtbarer Leib), gobernado por los astros y compuesto de los cuatro elementos galénicos (Tierra, Agua, Aire, Fuego).
La Urgencia del Trabajo en Vida: Pordage advierte de manera solemne a la dama que si no culmina la Piedra antes de que su «horno terrenal se rompa» (ehe dieser Euer irrdner Ofen zerbricht), perderá la oportunidad para siempre. La muerte física destruye el laboratorio orgánico que Dios otorgó al ser humano. La Gran Obra, por ende, es una carrera mística y de laboratorio que debe consolidarse de forma urgente en el plano terrenal.
El Horno Interior y el Balneum Mariæ: El texto identifica el «horno interior» secreto con el Balneum Mariæ (Baño María) y con la vasija de vidrio o redoma (gláserne Phiole). Históricamente, el Baño María —atribuido por la tradición a la alquimista de la antigüedad María la Judía— consistía en calentar el recipiente sumergiéndolo en agua caliente para lograr una transmisión de calor extremadamente suave, uniforme y constante, imitando el calor del útero materno o el calor natural de la incubación de un huevo.
El Matraz como Microcosmos: Para Pordage, meter la materia preciosa en la redoma de vidrio dentro del Baño María simboliza la introspección mística: el alma humana debe aislarse del ruido exterior del mundo, encerrarse herméticamente en su propio interior y someterse a la suave «digestión» del Amor Divino para poder renacer purificada y transmutada.
[15] El Sello de Hermes (Sigillo Hermetis): Pordage detalla el origen del concepto moderno de lo «herméticamente sellado». En el laboratorio del siglo XVII, el Sigillum Hermetis consistía en fundir y moldear con fuego el cuello de vidrio de la ampolla o matraz donde se introducía la materia hasta fusionarlo por completo. Esto garantizaba un cierre perfecto que impedía la fuga de los espíritus volátiles de la sustancia (verrauchen) y evitaba la contaminación con impurezas del aire exterior.
La Matrix o Útero como Matraz Vivo: El texto asimila la redoma de vidrio y el Balneum Mariæ a una Matrix (útero o matriz biológica). En la mentalidad iatroquímica, los metales no se fabricaban mecánicamente, sino que se «engendraban» orgánicamente. El matraz sellado funcionaba exactamente como un vientre materno artificial donde las semillas metálicas pasaban un periodo de gestación térmica para dar a luz al «hijo del sol» (el oro).
El Ombligo místico y el Cantar de los Cantares: Pordage utiliza una exégesis esotérica de la Biblia (Cantar de los Cantares 7:2: «Tu ombligo es como una taza redonda…») para definir la anatomía mística del microcosmos humano. El «ombligo» denota el centro del vientre o el plexo solar, considerado en la física mística de Jakob Böhme como el centro energético y generativo del cuerpo. Allí es donde reside latente el «licor sagrado» (heiligen Liquore) o energía vital pura que el médico-alquimista debe activar mediante la introspección mística.
El Fuego de los Filósofos y el Fuego del Amor (Liebes-Feuer): Revela el secreto mejor guardado de los alquimistas: el verdadero fuego no es el del carbón común, sino un fuego espiritual e invisible. Se define operativamente como el «fuego del Amor Divino» (Liebes-Feuers Leben). Pordage insiste en que, si el operador comprende y sintoniza su espíritu con este calor divino interno, la obra química se gobierna prácticamente sola de forma natural, exigiendo del artista únicamente «Fleiß und Wachsamkeit» (diligencia y una vigilancia constante de los grados de calor para evitar que el matraz estalle).
[16] La Dinámica Térmica de Venus y Marte (Venere y Martis): Pordage utiliza la astrología y la metalurgia clásica para explicar el control del calor en el laboratorio. El fuego de Marte (Martis Feuer) simboliza un calor excesivo, violento y destructivo (asociado al hierro y la guerra), el cual arruinaría la operación al vitrificar o evaporar los componentes delicados. Por el contrario, el fuego de Venus (Liebes-Feuer der Veneris) representa el calor templado, constante y húmedo del amor divino (asociado históricamente al cobre y la fertilidad), idóneo para nutrir la materia sin quemarla.
El Estatus de las «Artistinnen» (Mujeres Alquimistas): Es un documento histórico de valor excepcional por el uso explícito del término femenino Artistinnen (mujeres alquimistas o operadoras del arte hermético). Mientras que los manuales corrientes solían dirigirse exclusivamente a los hombres (filii artis o hijos del arte), Pordage rompe este molde en su círculo filadélfico, reconociendo formalmente a la mujer como una investigadora capaz de dominar el laboratorio químico.
La Parábola de los Talentos y el Deber del Conocimiento: El autor recurre a la parábola bíblica de los talentos (Mateo 25:14-30), reprendiendo la idea de esconder el conocimiento alcanzado como el siervo que enterró su dinero en un sudario (Schweiß-Tuche). Pordage argumenta que una vez que Dios ha revelado los tres pilares de la obra —Materia, Horno y Fuego—, es un pecado espiritual y una muestra de pereza (unnütze Magd / sierva inútil) no poner esos conocimientos en práctica en el laboratorio.
La Piedra como Donum Dei (Don de Dios): Reitera el dogma clásico de que la Piedra Filosofal no es una mercancía ni un logro meramente humano, sino un Donum Dei. Aunque exige un trabajo riguroso de fundición y composición, la activación final de la Tintura depende de la gracia divina, concedida únicamente a los investigadores que mantienen un corazón puro y sincero.
El Clímax de la Composition y la Figurung: Al igual que en las páginas precedentes, el texto advierte que lo más arduo está por venir. Haber reunido los componentes es solo el prólogo; el verdadero desafío radica en la Composition (la dosificación exacta en el huevo filosófico) y la Figurung o Figirung (el proceso de fijación térmica para lograr que la sustancia resista permanentemente la acción del fuego).
[17] La Crítica Paulina a la Falsa Filosofía: Pordage recurre a las advertencias del Nuevo Testamento (específicamente a Colosenses 2:8, donde el apóstol Pablo previene contra las vanas sutilezas y filosofías de los hombres). Los químicos y teósofos del siglo XVII utilizaban este argumento bíblico para atacar la escolástica universitaria tradicional de corte aristotélico. Afirmaban que la ciencia de los libros académicos era «vaneza y artificio», mientras que la verdadera filosofía consistía en el estudio empírico y espiritual de la «wiedererstatteten Natur» (la naturaleza pura y restaurada tras los daños de la Caída).
Dios en la Cáscara de Nuez (como un núcleo dentro de la cáscara): El texto introduce una de las metáforas más hermosas y recurrentes de la corriente behmenista: la Divinidad se esconde en la materia física visible como el núcleo comestible se oculta dentro de la cáscara de una nuez (als ein Kern in der Nußschaale). Para los alquimistas, los metales comunes (el plomo, el hierro) eran la cáscara dura y tosca que aprisionaba la «semilla solar» u oro puro. El trabajo en el crisol consistía en romper químicamente esa corteza para liberar el núcleo divino.
El Axioma del Autoconocimiento (conoceros a vos misma): Pordage vincula directamente el éxito en el laboratorio con el mandato místico y délfico del Nosce te ipsum (Conócete a ti mismo). Sostiene que el microcosmos humano contiene las mismas leyes que el macrocosmos; por ende, el operador no puede purificar la materia exterior en su horno si antes no purifica su propia alma de la «bösen sündlichen Selbheit» (el egoísmo pecaminoso y egoico). La transmutación espiritual del propio científico es un requisito indispensable para la transmutación metálica.
El Secreto del Peso y la Medida (Gewicht und Maas): En las líneas finales, el autor pasa de la mística al plano operativo de la Composition. Advierte que la verdadera filosofía proporciona las claves para la mezcla correcta (rechte Mischung) y las proporciones exactas de peso y medida (Quantität in Gewicht und Maas). En la alquimia del siglo XVII, las proporciones entre el agente fijo y el volátil (el peso del azufre y del mercurio filosóficos en el matraz) se guardaban bajo un secreto riguroso, ya que un ligero desequilibrio en la balanza impedía que la materia alcanzara la fijación y hacía que el huevo de vidrio estallara debido a la presión de los gases en el horno.
[18] El Léxico Operativo del Laboratorio: El texto enumera las técnicas de manipulación química del siglo XVII, aclarando que los antiguos las ocultaban tras «dunckle Worte» (palabras oscuras o criptogramas). Explica que la Ascension (volatilización) y la Descension (precipitación), junto con la Distillation, Sublimation y la Circulation (hacer hervir la sustancia en un matraz de reflujo o pelícano de forma continua), no son meros actos mecánicos, sino procesos de purificación espiritual de la materia.
La Sucesión de Colores (welches die Farben sind): Alude a la obligatoria secuencia cromática que indicaba el progreso químico dentro del matraz hermético. El operador debía observar rigurosamente el paso por el negro (nigredo o cabeza de cuervo), el blanco (albedo o cisne), el amarillo (citrinitas) y finalmente el rojo rubí (rubedo), que coronaba el fin de la obra como su «Krone und Glorie» (corona y gloria).
El Enigma Bíblico de «Arar con mi Novilla»: Pordage utiliza una frase metafórica de gran calado esotérico dirigida a la joven artista: «wenn Ihr mit meinem Kalbe pflügen werdet» (si aráis con mi novilla). Esta es una cita directa del libro bíblico de los Jueces (14:18), correspondiente al enigma de Sansón. En la tradición hermética, «arar con la novilla» de un maestro significaba utilizar sus claves interpretativas y sus secretos de laboratorio particulares para poder descifrar los textos sagrados y las recetas químicas que permanecían vedadas al resto de los hombres.
La Reclusión Matrimonial de los Principios (El Novio y la Novia): En la parte inferior, el autor introduce las Bodas Químicas mediante los principios de polaridad. Al unir a Marte (fuego violento, principio masculino) con Venus (fuego suave, principio femenino), se genera el «hijo mágico» (la Piedra Filosofal). Alquímicamente, esto representa la conjunción de lo fijo y lo volátil, personificados como el macho y la hembra (Männlein und Weiblein), la novia y el novio, cuya cópula química en el huevo de vidrio sellado produce el elíxir perfecto.
[19] Las Bodas de Galilea como Transmutación: El autor asimila el milagro evangélico de las Bodas de Caná de Galilea con la unión química primordial. En la nota al pie (b), el editor Roth-Scholz ofrece la clave exegética piadosa: Galilea significa «Umwendung, Wiederkehr» (conversión o retorno). Alquímicamente, esto denota el proceso de la recrudescencia, es decir, tomar los metales endurecidos o «caídos» (Marte/hierro y Venus/cobre) y devolverlos mediante el fuego a su estado original de materia prima maleable y pura para que puedan fusionarse.
Las Condiciones de la Cópula Metálica: Pordage insiste en que las sustancias deben sufrir una purificación moral y física previa antes de ser unidas en el matraz. Si Marte conserva su «fuego de ira» (un calor seco y destructivo) o Venus no está purificada (presencia de impurezas vulgares), las materias se rechazarán recíprocamente en el crisol, generando «lauter Streit, Eyfersucht, Zwietracht» (puro conflicto y discordia). Esto describe el fracaso metalúrgico donde los metales no logran formar una aleación homogénea o una amalgama perfecta debido a una mala dosificación del fuego.
La Escala de Generación de la Piedra: El texto expone de forma magistral la secuencia biológica ficticia con la que la iatroquímica explicaba el éxito del laboratorio: Unión → Matrimonio → Concepción → Animación (Lebendigmachung) → Nacimiento del Hijo Mágico (La Piedra). Si un solo eslabón de esta cadena natural se quiebra por impericia del operador, la gestación mineral se interrumpe y «ist also alle Arbeit verloren» (todo el trabajo y el carbón invertidos se habrán perdido).
La «Artista Erudita» y la Alquimia Interior: El autor vuelve a dirigirse a la dama como una gelehrte Artistin (artista erudita), lo que enfatiza el nivel de instrucción teórica y práctica que se esperaba de las mujeres en estos círculos espirituales. Pordage le exige que busque primero la armonía de su propio Marte y Venus internos. En la psicología mística del Rosacrucismo, las pasiones violentas (Marte) y los deseos afectivos ordinarios (Venus) del propio científico debían ser equilibrados y santificados para que su mente pudiera sintonizar con las sutiles fuerzas invisibles del laboratorio.
[20] La Cópula de los Principios (Fuego y Agua): Pordage describe la unión del Fuego (Marte, el principio masculino, fijo y ardiente) y el Agua (Venus, el principio femenino, volátil y húmedo, portador de la Perla o Espíritu de Agua). En los laboratorios del siglo XVII, esta alegoría nupcial representaba la disolución del metal base en un disolvente afín o la amalgama perfecta. El fuego violento debe «sumergirse» y suavizarse en el baño húmedo para dar origen a la Liebes-Feuers-Tinctur (la Tintura del Fuego de Amor), que es el estado primitivo de la Piedra Filosofal.
El Útero de la Humanidad y el Cuidado de la Materia: El autor introduce una seria advertencia: que la Tintura haya «nacido» u «nacido espiritualmente en el útero del operador» no garantiza el éxito. En la práctica física, cuando las sustancias se unían por primera vez y cambiaban de color en el matraz, la materia entraba en un estado extremadamente inestable. Un choque térmico o una alteración en el horno de ladrillos podía hacer que la composición se quemara (verbrannt) o que el vidrio estallara, lo que Pordage define como el peligro de que la obra «se malogre» o «se descuide» (verwahrloset werden möge).
La «Nodriza» Mística del Laboratorio (Kinds-Wärterin): Para proteger esta delicada infancia mineral, el operador necesita una nodriza. En los textos clásicos de la alquimia (como la Tabla de Esmeralda, donde se lee: «la tierra fue su nodriza»), la nodriza es el medio de alimentación térmica y química. Sin embargo, Pordage realiza un giro pietista e interior: la nodriza debe ser el rein Gemüth (el espíritu puro) y la voluntad virginal de la joven artista. La paciencia y la estabilidad mental de la mujer en el laboratorio operan como el escudo protector que regula el fuego.
El Alimento de la Tintura (Nutrimente): Al final de la página se abre la sección dedicada al sustento de la Piedra recién nacida. En las recetas operativas de la época, una vez que se lograba la primera fijación de la Tintura, esta debía someterse a la fase de multiplicación o alimentación (Nutriment). Consistía en añadir de forma pautada y sutil más cantidad de la «humedad radical» o mercurio purificado (su «bebida y comida» natural) para que la Piedra aumentara exponencialmente su peso, su densidad y su poder de proyección transmutatoria sobre otros metales.
[21] La «Leche de Venus» y el Alimento del Elíxir (die Milch): Pordage desarrolla el concepto clásico de la lactancia mineral o nutrición de la Piedra recién nacida. La sustancia debe alimentarse con «der Milch» (la leche) y el «Wasser des Lebens» (agua de la vida / aqua vitae) que emana de los pechos de Venus. En la práctica física de laboratorio del siglo XVII, la «leche de los filósofos» o leche virginal (lac virginis) hacía referencia a un líquido blanquecino, lechoso o precipitado coloidal suave que se obtenía al diluir ciertas sales purificadas en agua destilada. Añadir este líquido de forma pautada era indispensable para humectar la Piedra sin ahogarla, permitiendo que aumentara de volumen y poder de fijación.
El Principio de Marte como Veneno Químico (als ein Gifft und Tod): Advierte con severidad contra el uso de sustancias de naturaleza marciana en esta fase. Si el operador añade un elemento ácido, corrosivo, astringente o un calor violento de forja (características de Marte), actuará como un «veneno» fulminante que asfixiará al tierno infante mineral. Metalúrgicamente, esto describe el fenómeno de la calcinación excesiva o combustión de la materia (combustio) en el crisol: un exceso de calor seco destruye irreversiblemente los principios volátiles sutiles y detiene por completo la Gran Obra, transformando la preciosa composición en una escoria negra y estéril.
La Crianza del «Niño» y la Estabilidad del Fuego: El texto prescribe un trato «holdseelig und zärtlich» (agraciado y tierno) hacia el niño. Esta alegoría de la crianza infantil se utilizaba en los manuales herméticos barrocos para exigir la máxima precisión en el control térmico. Durante la fase de nutrición, el horno o athanor debía mantener un calor constante, suave y húmedo, equivalente al calor del cuerpo humano. Cualquier descuido térmico o alteración brusca en el suministro de carbón equivalía a «provocar la ira» de la sustancia, provocando que el huevo de vidrio estallara por la acumulación súbita de gases.
La Negligencia en el Laboratorio (durch Fahrlässigkeit): El folio concluye alertando contra la Fahrlässigkeit (negligencia o falta de atención). En los círculos filadélficos e iatroquímicos, el trabajo de laboratorio se consideraba una liturgia sagrada perpetua. El operador debía velar la combustión del horno día y noche sin interrupción; quedarse dormido o desatender el matraz por unas horas significaba arruinar meses de paciente gestación mineral.
[22] La Fase de la Putrefacción (Nigredo o Saturno): Tras la fase de nutrición suave con la «leche de Venus», Pordage introduce la etapa más temida y necesaria del laboratorio: la putrefacción o nigredo. Metaforizada como el descenso al «finstern Saturnum» (el tenebroso Saturno, asociado al plomo, el tiempo y la muerte), representa el momento en que la materia fundida en el matraz pierde sus colores brillantes y se transforma en una masa negra, opaca y aparentemente muerta. Para los alquimistas, ningún cuerpo podía transmutarse ni espiritualizarse si no moría primero («nisi granum frumenti…»).
Las Cadenas de las Tinieblas y el Cautiverio Químico: La expresión de que el niño debe ser «atado con las cadenas de las tinieblas» describe el estado de fijación inicial en frío o reclusión hermética. La materia queda bloqueada en el fondo del huevo de vidrio, en un estado de caos elemental (Göttliche Finsternuß / Oscuridad Divina) donde se rompen sus enlaces metálicos vulgares previos.
El «Mercurio Punzante» (stachlichte Mercurius) y sus Tormentos: El texto introduce un agente operativo célebre en la iatroquímica behmenista: el stachlichte Mercurius. El término «punzante» o «espinoso» (stachlichte) hace referencia al mercurio en su estado ácido, corrosivo o disolvente vivo (como el agua fuerte o los espíritus salinos que atacan los cristales metálicos). Este mercurio muerde y atormenta a la Tintura naciente, alimentándola con «Gifft und Galle, als Feuer und Schweffel» (veneno, hiel, fuego y azufre). Químicamente, describe la violenta reacción endotérmica y corrosiva que descompone el mineral.
La Exégesis de la Tentación y el Martirio Mineral: Pordage entrelaza la Pasión de Cristo y las pruebas del desierto con la metalurgia. El «niño» (la Tintura) debe ser combatido y probado (angefochten, geprüft). Al igual que el alma en el pietismo debe sufrir tribulaciones extremas antes de alcanzar la salvación, la materia en el crisol debe soportar los ataques corrosivos más severos sin volatilizarse. Si el operador se asusta ante la negrura o desregula el horno en este punto crítico, la gestación se malogra y se «pierde el nacimiento» (um die Gebuhrt kommen möget).
[23] La Parábola del Vientre de Jonás: Pordage utiliza la tipología bíblica de Jonás tragado por la ballena (wie Jona im Bauche der Höllen geschahe) para ilustrar la fase de reclusión extrema de la materia. En el Nuevo Testamento, el «signo de Jonás» (Mateo 12:40) es la prefiguración de los tres días de Cristo en el sepulcro. Alquímicamente, esto representa el entierro del metal base en el fondo del matraz sellado, donde la sustancia sufre un martirio térmico y corrosivo comandado por Marte antes de poder resucitar purificada.
El Cuervo Negro (Schwarzer Rabe) y la Nigredo: El texto designa formalmente a esta fase como la «negrura más negra» (schwärzeste Schwärze) y cita su emblema heráldico clásico: el Cuervo Negro (asociado en los grabados barrocos al planeta Saturno y al plomo). Pordage la califica de «gesegnete und seelige Schwärze» (negrura bendita). Esto se debe a que la putrefacción no es un error, sino el signo inequívoco de que la materia ha «muerto» correctamente a su forma vulgar anterior; sin esta descomposición total, los elementos fijos y volátiles no podrían volver a ligarse en una estructura noble.
La Paradoja del Veneno como Medicina (wider den Gifft): Expone un principio medular de la iatroquímica de Paracelso y Jakob Böhme: la Panacea Universal se extrae de la misma sustancia tóxica que causa la muerte. Al afirmar que en el veneno y hiel del Mercurio vulgar se esconde la «allerköstlichste Arzney» (la medicina más preciosa), Pordage anticipa conceptualmente la homeopatía y la farmacología química: separar las escorias mortíferas mediante el fuego revela el núcleo terapéutico puro o «Vida de la Vida».
La Desesperación del Artista (alle seine Arbeit verlohren): El texto describe el drama psicológico del operador en el laboratorio. Al observar que el matraz se llena de una masa oscura, pestilente y carbonizada que evoca «Zorn und Fluch GOttes» (la ira y la maldición de Dios), el alquimista novato cae en el pánico creyendo que ha quemado la muestra y que ha perdido todo su dinero y esfuerzo. El maestro consuela a la dama explicándole que esa aparente destrucción apocalíptica (Zerstöhrung) es la cortina obligatoria que esconde el nacimiento milagroso de la Luz y la resurrección de los metales.
[24] La Sinonimia de la Muerte Química y el Caput Mortuum: Pordage reúne el vocabulario técnico que los clásicos usaban para la fase de descomposición. Términos como Cineration (reducción a cenizas) o Pulverisation describen la pérdida de la estructura metálica. El concepto más importante es el de Caput mortuum (cabeza muerta o residuo estéril). En los laboratorios del siglo XVII, tras destilar los espíritus volátiles de una sustancia, quedaba en el fondo del retorta una masa sólida, seca y ennegrecida. Lejos de desecharse, los iatroquímicos sabían que en ese residuo aparentemente inútil residía la sal fija que debía ser lixiviada para reconstruir el cuerpo de la Piedra.
Los Cuarenta Días de la Tentación Metálica: El autor introduce una pauta cronológica de gran peso místico: la materia debe permanecer herméticamente cerrada bajo el fuego latente durante cuarenta días. Este número emula directamente el ayuno de Cristo en el desierto y el Diluvio Universal. Operativamente, en los tratados barrocos, la fase de la putrefacción o nigredo requería aproximadamente cuarenta días de digestión continua a calor bajo para que los enlaces químicos se rompieran por completo antes de que comenzaran a brotar los primeros destellos blancos.
El Aforismo del «Juego de Niños» (Weiber-Werck und Kinder-Spiel): Pordage cita uno de los dichos más famosos y repetidos de la tradición hermética: una vez superada la terrible y peligrosa fase de la negrura y la putrefacción, la obra se vuelve Opus Mulierum et Ludus Puerorum (trabajo de mujeres y juego de niños). Esto significaba que, tras lograr la primera fijación del elíxir al blanco, las siguientes operaciones (como la multiplicación o el aumento del fuego para llegar al rojo) no requerían un esfuerzo físico violento de forja ni manipulaciones químicas complejas; el proceso continuaba de forma casi automatizada en el interior del matraz cerrado, requiriendo solo mantener el horno encendido.
La Gelassenheit y el Quietismo Químico: El texto realiza una transición magistral hacia la mística del desprendimiento espiritual (Gelassenheit), un concepto clave de la teosofía de Jakob Böhme y el Quietismo de la época. Pordage argumenta que para que la Tintura Divina actúe, el ser humano debe anular su propio ego e imaginaciones, convirtiéndose en una «nada muerta». Al igual que la materia en el matraz debe someterse pasivamente a los tormentos del fuego para resucitar en oro, la voluntad del operador debe vaciarse por completo para que la gracia divina actúe y lleve a cabo la transmutación espiritual interna.
[25] La Prueba de Fuego (Feuer-Probe) y el Cribado Físico: Pordage utiliza la metáfora bíblica del diablo cribando a los justos como el trigo (Lucas 22:31) para describir el momento de máxima intensidad térmica en el athanor. Químicamente, la «prueba de fuego» era el examen metalúrgico definitivo: la sustancia refinada debía resistir los grados de calor más altos del horno sin disiparse en humo. Si la materia superaba este ataque, significaba que los elementos fijos habían logrado aprisionar por completo a los volátiles.
La Resurrección del Sepulcro de Saturno: El texto describe la transición de la fase de la negrura (nigredo) a la de la blancura (albedo), metaforizándola como una resurrección del sepulcro de la mortalidad (Grabe der Sterblichkeit). Alquímicamente, la materia rompe las cadenas del tenebroso Saturno (el plomo o la escoria opaca) y neutraliza los efectos corrosivos del venenoso Mercurio y la violencia de Marte. Esta irrupción triunfal representa el momento en el que el mineral fundido en el fondo del huevo de vidrio cristaliza de forma pura, brillante y estable.
El Triunfo de Venus como «Señor y Rey»: Tras el martirio mineral, el principio que toma el control absoluto del matraz es Venus (el fuego de amor suave y la humedad radical). Alquímicamente, esto señala que la materia ha alcanzado un estado de mansedumbre y perfecta homogeneidad, donde las fuerzas agresivas de los ácidos y la combustión quedan sometidas a una estructura metálica armónica, curativa y noble.
La Advertencia contra la Impaciencia del Artista: A pesar de este magnífico avance, Pordage concluye con una advertencia típica de la prudencia rosacruz: «Nichts desto weniger ist allhier annoch Gefahr» (no obstante, acecha todavía peligro). Aunque la Tintura haya resucitado y brille en el matraz, la Obra aún puede malograrse (mißrathen) si el operador se apresura a abrir el vaso hermético o si altera el régimen del fuego antes de que la fijación sea absoluta. Se le exige al Artista la virtud de saber esperar.
[26] La Transición de la Oscuridad a la Luz y la Propiedad Lunar: El fragmento describe el paso definitivo de la nigredo (Saturno) a la albedo (la fase de la blancura), regida por el planeta Luna. En los laboratorios del siglo XVII, tras semanas de digestión en el fondo ennegrecido del matraz, la materia comenzaba a sublimarse en las paredes de vidrio en forma de cristales deslumbrantes y níveos. Pordage celebra este fenómeno físico con una exclamación que sintetiza la filosofía hermética: «Allhier ist die Finsternuß ins Licht, und der Tod ins Leben verwandelt» (Aquí la oscuridad se transforma en luz, y la muerte en vida).
Las Virtudes Morales de la Materia (Reinigkeit, Unschuld): Fiel a la teosofía de Jakob Böhme, Pordage proyecta un catálogo de virtudes teologales sobre el compuesto químico. El color blanco no es solo un indicador físico de pureza metalúrgica (la eliminación completa de las escorias del metal base), sino el espejo de la divina virginidad (göttliche Jungfrauschafft, en referencia a la Virgen Sofía). La materia queda purificada de toda mácula terrenal, adquiriendo una inmutabilidad y perfección que el místico asimila a la inocencia y la justicia del alma redimida.
El Emblema del Cisne Blanco (Weisser Schwan): El texto registra formalmente uno de los animales heráldicos más célebres de la iconografía esotérica barroca: el Cisne Blanco. En los libros de grabados de la época (como el Splendor Solis o el Mutus Liber), el cisne nadando en aguas puras simbolizaba la culminación de la Albification. Denotaba que el elíxir ya era capaz de realizar la crisopeya menor, es decir, transmutar el plomo o el mercurio en plata fina y brillante (hellglänzend Silber), antes de someterse al régimen del fuego definitivo para alcanzar el oro.
La Sinonimia de la Purificación Química: El autor realiza una recopilación de los términos operativos que los antiguos utilizaban para esta fase. Explica que la Albification, la destilación repetida y la Scheidung (separación o refinación de los metales mediante copelación) son sinónimos prácticos de un mismo proceso espiritual y material: rescatar la esencia pura atrapada en el cuerpo caótico mineral y guiarla hacia su «resurrección» física estables.
[27] La Dinámica de los Ciclos de Ascenso y Descenso: El texto describe el proceso técnico de la destilación por reflujo o cohobación. El «descenso» hacia los planetas densos e impuros (Saturno/plomo, Mercurio/azogue, Marte/hierro) seguido del «ascenso» hacia las esferas sutiles (Venus/cobre purificado, Luna/plata) representa el ciclo continuo donde la materia se evapora y se condensa en el interior del matraz. Los iatroquímicos creían que cada ciclo de evaporación «espiritualizaba» el cuerpo mineral denso y cada condensación «fijaba» el espíritu volátil, logrando una purificación atómica absoluta.
El Misterio del Rocío Celestial (himmlischen Thaues): Pordage introduce un ingrediente fundamental de la alquimia teosófica y rosacruz: el himmlischen Thau (el rocío de mayo o rocío celestial), asociado metafóricamente a las lágrimas o flujos de la Virgen Sofía. Los operadores de la época recolectaban literalmente el rocío matutino de la primavera sobre lienzos extendidos en los campos, pues creían que este líquido puro contenía el espíritu vital del macrocosmos (spiritus mundi) no contaminado por la tierra, utilizándolo como el disolvente ideal y sutil para «abrir» los metales en el Balneum Mariæ.
La Fase Crítica de la Separation: Describe la purificación metalúrgica como un acto de justicia cósmica. La Separation consiste en aislar los principios curativos de los «Gifft» (toxinas, escorias o arsénicos) que forman la estructura del plomo (Saturno), el mercurio vulgar y el hierro (Marte). Al eliminar estos componentes agresivos y coléricos, la materia cristaliza bajo la influencia benévola de Venus y la Luna, adquiriendo el brillo inmaculado de la plata pulida.
La Psicología del Operador (Miedo y Esperanza): El fragmento final describe con maestría el estado psicológico del alquimista barroco. A pesar de contemplar la deslumbrante blancura de la albedo en su matraz, el artista se encuentra suspendido entre el temor y la esperanza (Furcht und Hoffnung). En el siglo XVII, un descuido milimétrico en el tramo final del fuego o una fisura invisible en el vidrio hermético por la presión de los gases podía provocar una explosión o la combustión de la muestra, arruinando instantáneamente meses de labor mística y de laboratorio (unter der Hand miβrathen).
[28] La Fase de la Citrinitas y el Color Amarillo (Gehle Farbe): El texto describe la transición fundamental hacia la citrinitas o el amarillamiento de la materia. Tras estabilizarse la fase de la blancura (albedo o Luna), el operador debía aplicar un sutil incremento de calor para que los cristales níveos comenzaran a teñirse de un tono dorado pálido o amarillo resplandeciente (hellglänzend Gehle). En los laboratorios del siglo XVII, este cambio cromático indicaba que la digestión química avanzaba con éxito hacia la fase final del oro.
La Regencia de Júpiter y la Unión del Cuerpo y el Alma: Pordage utiliza la astrología caldea y la teoría de Paracelso para explicar la estructura del compuesto. Mientras que la Luna otorga un «cuerpo blanco» (weiβen Leib), la entrada en la propiedad de Júpiter (Jove / Jovis) infunde una «nueva alma» viva (neuen Seele belebet) en la matriz mineral. Alquímicamente, Júpiter representa el principio de la expansión, el estaño purificado o un estado de maduración intermedia donde el azufre fijo empieza a apoderarse por completo de la humedad mercurial volátil.
El Milagro del Laboratorio como Eco Evangélico: El autor describe la transformación física recurriendo a los milagros curativos de Cristo («la propiedad ciega ve, la sorda oye…»). Para la corriente teosófica de Jakob Böhme, los metales comunes antes de la transmutación estaban sumidos en un estado de ceguera, sordera y muerte mineral debido a la Caída. La aparición del color jupiterino es la prueba física de que la materia está siendo redimida y dotada de facultades superiores.
La «Vida Jovial» y el Temor Recurrente: El texto introduce el concepto de una vida jovialisch (jovial), término que unía la tipología médica de los temperamentos galénicos con la astrología. Júpiter infunde un estado de máxima alegría y brillo en el crisol (hervorfuncklend, tingirend Leben). Sin embargo, Pordage vuelve a advertir a la joven artista sobre la persistencia del peligro: la obra aún no está consumada (noch nicht vollkommen ausgemacht) y un error en el tramo final puede malograr la fijación definitiva.
La Paradoja de la Encarnación y la Transmutación Humana: En las líneas finales, el tratado realiza un profundo giro teológico. Utiliza el dogma de la Encarnación (Dios haciéndose hombre en la naturaleza) para explicar el proceso inverso que debe operar en el científico: el hombre debe divinizarse y purificar sus estructuras naturales hasta alcanzar a Dios. Este paralelismo místico exigía que la transformación del propio espíritu del operador corriera pareja a la transmutación metalúrgica en el interior del matraz.
[29] La Fase de la Rubedo y el Color Carmesí (Solis Eigenschafft): El texto describe el clímax absoluto de la Gran Obra, conocido en los laboratorios como la rubedo (la fase del color rojo), gobernada por el astro rey: el Sol (Sol / Solis). Tras pasar por el negro y el blanco, el sutil incremento del fuego en el horno convertía los cristales del matraz en un polvo denso de un «carmosin scharlach Farbe» (color carmesí escarlata) o rojo granate profundo. Este color indicaba que la Piedra Filosofal había alcanzado su máxima maduración y potencia áurea.
La Absorción de Todos los Colores (alle Farben… verschlungen): Pordage expone una ley clásica de la física de los colores herméticos: el rojo del Sol es el color inmutable y permanente (unveränderliche beständige Farbe) que «devora y absorbe» a todos los estadios cromáticos previos del laboratorio (la negrura de Saturno, la blancura de la Luna y el amarillamiento de Júpiter). Simbolizaba que la materia había alcanzado el estado de perfección absoluta, fundiéndose en una estructura incorruptible que ya no podía alterarse con ningún ácido o grado de fuego.
El Nacimiento del «Niño del Amor» y la Tinctura del Oro: Alquímicamente, la fijación del polvo rojo significa que la sustancia ha quedado fijada (figirt) y el Elíxir de la Vida completado. Pordage celebra el éxito en el laboratorio utilizando la alegoría del nacimiento del «Kind der Liebe» (el Niño del Amor). Este polvo o piedra roja final era la medicina que poseía la proporción de proyección idónea para realizar la crisopeya mayor: un solo grano arrojado sobre miles de granos de plomo o mercurio fundido los teñía y transmutaba instantáneamente en oro puro, denso y resistente a los ensayos reales.
La Exclamación de Triunfo contra el Dragón y la Muerte: La sección central estalla en un himno de triunfo espiritual y poético de corte rosacruz. El éxito de la Piedra destierra de inmediato las fuerzas de la Caída, la muerte, el infierno y los monstruos bíblicos («¡Marchaos, Caída, Dragón y Serpiente!»). La obtención de la medicina universal ahuyenta la enfermedad terrenal y la miseria, proporcionando al médico-alquimista un adelanto físico de la inmortalidad y la restauración de la pureza edénica.
La Perla del Amor y el Gran Secreto del Mundo: El folio concluye identificando a la Piedra Filosofal con el misterio cósmico absoluto: la Perla del Amor (Perle der Liebe). Fiel a la teosofía de Jakob Böhme, poseer el secreto físico en el matraz equivalía a poseer la clave metafísica del universo. Demostraba de forma empírica que el amor divino es una fuerza tangible y real capaz de penetrar en los cuerpos minerales más densos, oscuros y caóticos para redimirlos y elevarlos hacia la luz gloriosa del oro.
[30] La Síntesis de la Blancura y la Rojez (die Weiβe und Röthe): Pordage describe el estado de perfección absoluta de la Piedra Filosofal fundiendo las dos fases de la Gran Obra en una sola sustancia: la albedo o semilla blanca (la leche de la Virgen, que transmuta en plata) y la rubedo o semilla roja (la sangre de la Virgen, que transmuta en oro). Químicamente, esto señala que los principios volátiles (Mercurio) y los fijos (Azufre) han alcanzado una unión indisoluble, otorgando a la Tintura una «heilende Tugend» (virtud curativa o panacea) y una «vermehrende Krafft» (poder de multiplicación exponencial sobre los metales base).
La Trinidad Mineral (Cuerpo, Alma y Espíritu): El texto asimila la composición química definitiva a la Trinidad Divina y a la constitución trinitaria del hombre en Paracelso (Cuerpo/Sal, Alma/Azufre y Espíritu/Mercurio). La Piedra resucitada ya no es un agregado de elementos desunidos, sino un ser mineral vivo y glorificado que posee de manera simultánea «Leib, Seele und Geist» (cuerpo, alma y espíritu) fijados en una estructura inmutable, reflejando el macrocosmos en el matraz.
La Tipología Bíblica del Aplastador de la Serpiente: Utiliza el lenguaje del libro del Génesis (3:15, el Protoevangelio sobre la descendencia de la mujer aplastando a la serpiente) y del Apocalipsis para describir la acción de la Piedra. El polvo rojo es el «noble héroe» (edle Held) que pisotea al dragón y a la serpiente (símbolos del caos mineral, la corrosión de los ácidos y la imperfección de los metales vulgares). Introducir la Piedra en el plomo fundido destruye la naturaleza corrupta del metal base y la redime llevándola a la pureza del oro.
Los Emblemas del León Blanco y el León Rojo (weissen und rothen Löwen): El tratado registra dos de las alegorías heráldicas y metalúrgicas más famosas del Barroco.
- El León Blanco: Representa el estado de la plata filosófica purificada o el disolvente ácido capaz de devorar los metales (frecuentemente asociado al ácido clorhídrico o al espíritu de sal en los textos de laboratorio).
- El León Rojo: Símbolo del oro fundido, el óxido de mercurio o la Tinctura Roja final en su máxima fuerza calórica y transmutatoria. Sincronizando este bestiario hermético con la Biblia, Pordage asimila al León Rojo con el León de la tribu de Judá (símbolo de Cristo triunfante), reforzando que la alquimia espiritual y la salvación teológica operan bajo la misma ley cósmica.
El Panteísmo Cristiano y Dios en la Naturaleza (GOtt in der Natur): La conclusión de la epístola condensa la audaz tesis del misticismo behmenista y rosacruz: la verdadera Filosofía Natural conduce al operador a «GOtt in der Natur erkennen» (reconocer a Dios en la Naturaleza misma). Dios no está separado de su creación; la Gottheyt está envuelta (eingehüllt) en la estructura íntima de la naturaleza pura como un núcleo divino. Lograr la transmutación física en el laboratorio era la demostración científica de que el espíritu divino palpita en la materia mineral y puede ser liberado por el sabio.
[31] La Culminación de la Fijación y el Reposo del Sabbath: El texto vincula el éxito técnico del laboratorio con el fin de la maldición del Génesis. Al nacer la Fixation (el estado inmutable del polvo rojo), la materia y el alma concluyen su «sechs=tägige Arbeit» (el agónico trabajo de los seis días de la creación terrenal) para ingresar en el reposo definitivo o Sabbath cósmico. Se describe el oro y la Piedra Filosofal como entes divinos «ohne allen Schatten der Veränderung» (sin sombra alguna de mutabilidad o corrupción), reflejando la eternidad en el plano físico.
El Ser Humano como Cristal Transparente (durchscheinend Glaβ): Pordage introduce una célebre alegoría mística de la corriente rosacruz: el cuerpo del hombre regenerado se vuelve tan puro que actúa como un «vidrio o cristal transparente». Al igual que el matraz de vidrio del laboratorio permite ver la transmutación interior, el cuerpo del Paradies-Mensch (el ser humano edénico restaurado) se vuelve translúcido a las energías celestiales, permitiendo que la «Luz del Sol Divino» lo atraviese por completo sin encontrar las escorias, opacidades o pecados de la carne ordinaria.
La Ascensión al Rango de Mago Divino (Göttlichen Mago): El texto expone el ideal definitivo del sabio hermético del siglo XVII. El alma purificada por la Tintura alcanza el estatus de un «ángel seráfico» y adquiere capacidades absolutas e interdisciplinares. El iniciado ya no está limitado por los estrechos márgenes de las facultades universitarias: se convierte de forma simultánea en Medicus (médico perfecto que conoce la panacea), teólogo (que comprende los misterios divinos), Astrologo (que lee el macrocosmos) y, finalmente, en un Mago Divino. El término Mago no denotaba un hechicero vulgar, sino al filósofo natural que operaba milagros legítimos en la tierra cooperando con las leyes invisibles de Dios.
La Unificación con la Voluntad Divina (Natureins mit GOtt): Explica que el poder del Mago no nace del egoísmo, sino del desapego absoluto (Gelassenheit). Al alinearse todas las propiedades del alma en una sola «dulce armonía», la voluntad del hombre se fusiona y se vuelve una misma cosa con el «ewiger unfehlbahrer Wille GOttes» (el deseo eterno e infalible de Dios). Esta deificación o theosis espiritual es el verdadero secreto que coronaba la alquimia mística anglo-germana.
La Advertencia Escatológica a los Críticos: El tratado concluye con una severa advertencia paulina y escatológica dirigida a los lectores escépticos u ortodoxos: «Dafern Ihr mich nicht verstehet, so urtheilet auch das nicht» (Si no me comprendéis, no juzguéis). Pordage, habiendo sufrido la persecución y los tribunales eclesiásticos en Inglaterra por sus visiones y sus prácticas, apela al juicio final de Dios («el Juez está ya a la puerta», cita directa de Santiago 5:9) para proteger la santidad de sus escritos, insistiendo en que redactó este manual práctico para la joven artista impulsado únicamente por el «puro amor».
[32] La Distinción entre Saborear y Culminar la Obra: En las líneas de despedida, Pordage reitera una sutil advertencia que recorre todo el pensamiento rosacruz. Explica que «ein Anders sey» (es una cosa muy distinta) haber experimentado una iluminación mística inicial o haber aislado la materia en frío («saborear la tintura»), y otra sumamente diferente haber fijado y consumado el compuesto a través de todas las duras pruebas del fuego en el horno de ladrillos. Exigía pasar de la teoría o el éxtasis pasivo a la maestría operativa real en el laboratorio.
La Firma «J. P.» y el Concepto de «Co-Artista» (Mit-Artist): El autor sella la carta con sus iniciales tipográficas J. P. (Johannes Pordage). Es de un valor histórico incalculable el modo en que se despide de la dama, llamándose a sí mismo su Mit-Artist (co-artista o compañero de laboratorio). Esto consolida lo observado en folios previos: en estos círculos filadélficos y teosóficos, las mujeres místicas no eran consideradas meras espectadoras pasivas, sino colegas de pleno derecho en la investigación espiritual y experimental de la naturaleza.
El Nuevo Tratado sobre la Penetración de las Semillas (Vermischung der Saamen): La segunda mitad de la página abre un nuevo capítulo extraído, tal como indica la nota al pie (a), de las páginas 218-222 del célebre tratado Sophia de Pordage. Este bloque se enfoca en las leyes físicas y biológicas que rigen la procreación mineral. El axioma fundamental introducido es que para que exista una Erzeugung (generación o nacimiento de un nuevo cuerpo noble), las semillas deben penetrarse de forma mutua y total (einander durchdringen).
[33] La analogía del queso y la leche: La cita bíblica del Libro de Job 10:10 («¿No me ordeñaste como a la leche y me hiciste cuajar como al queso?») se utilizaba de forma muy literal en los tratados médicos antiguos. Antes del descubrimiento científico de los óvulos y espermatozoides bajo el microscopio moderno, la formación del feto se concebía como una «coagulación» de los fluidos seminales paternos y maternos, similar a cómo el cuajo solidifica la leche líquida.
El Sello de Hermes (Sigillum Hermetis): El fragmento utiliza una metáfora puramente alquímica. En los laboratorios de la época, el «Sello de Hermes» consistía en sellar herméticamente un matraz de vidrio fundiendo su cuello al fuego para evitar que los espíritus volátiles escaparan durante la digestión de la materia. Aquí, el autor traslada este concepto químico a la biología: la matriz se sella biológicamente tras la concepción para funcionar como un «horno» alquímico aislado (Athanor) donde se cocina la vida humana.
Generación espontánea y vitalismo: El párrafo describe que una vez mezcladas las sustancias y sellado el contenedor (el útero), los padres ya no intervienen de forma activa. La materia posee una fuerza vital inherente («implantada por el espíritu de este mundo») que guía el autoensamblaje del cuerpo físico, el alma y el espíritu.
[34] El horno de vidrio y el nacimiento: El autor compara el útero materno de forma directa con un «gläſſern Ofen» (horno de vidrio o matraz de laboratorio). La rotura de las membranas flotantes y el parto al noveno mes se describen alegóricamente como el momento en que la materia perfeccionada «rompe el horno» o el vaso de vidrio.
El calor constante (Fuego Central): En la alquimia clásica, la transmutación requiere una fuente de calor constante y moderada (a menudo llamada «fuego de grado uno» o calor de nido). Aquí se equipara ese calor del laboratorio con el calor corporal interno y natural de la matriz, denominado «Natur- und Central-Feuer».
El microcosmos como «Figura» del macrocosmos: En el párrafo 4, el autor se dirige formalmente a los «noblen Philosophi» (los alquimistas, llamados filósofos por el fuego). Explica explícitamente que la procreación humana es una «figura» (una metáfora o correspondencia). Utiliza el principio hermético de «como es arriba es abajo» para argumentar que, dado que la naturaleza junta simientes en la matriz para crear un niño perfecto, el alquimista en su laboratorio debe juntar las «simientes» de los minerales en su matraz para crear la Piedra Filosofal exterior que «perfeccione los metales imperfectos» (el plomo en oro).
[35] Las Bodas Químicas (Rey y Reina): En el párrafo 5, Pordage utiliza los arquetipos clásicos de la alquimia: el Hombrecillo y la Mujercilla (Männlein und Weiblein), o el Rey y la Reina (König und Königin). En el laboratorio, estos representan los dos principios primordiales complementarios: el Azufre (fijo, masculino, ígneo) y el Mercurio (volátil, femenino, acuoso). El autor advierte que estas sustancias no deben ser minerales «muertos», sino que deben poseer una fuerza vital espiritual interna (Tinctur).
Número, Peso y Medida: El párrafo 6 alude directamente a la famosa máxima bíblica del Libro de la Sabiduría 11:20 («Pero tú todo lo dispusiste con medida, número y peso»). Para los alquimistas, la Gran Obra no era azarosa; requería proporciones matemáticas exactas para que los principios opuestos pudieran «fluir entre sí» y formar el Andrógino alquímico o la materia prima coagulada.
El Sello de la Secrecía (Siegel der Verschwiegenheit): Mientras que en la página anterior el autor hablaba físicamente del Sello de Hermes (sellar el vidrio), aquí realiza un juego de palabras místico-esotérico al llamarlo el «Sello de la Secrecía». Esto cumple una doble función: la obligación del secreto hermético (no revelar los misterios a los profanos) y el aislamiento absoluto que requiere la materia dentro del matraz para fundirse bajo la acción combinada del fuego interno (Central-Feuer) y el externo (philosophischen Feuer).
[36] Identificación Bibliográfica Precisa: La nota al pie identifica formalmente el libro como parte del Deutsches Theatrum Chemicum (Parte I), una de las recopilaciones de textos alquímicos más célebres de Alemania, editada y publicada por el librero e historiador Friedrich Roth-Scholtz (1687–1736) en Núremberg. Esto confirma que estamos leyendo la traducción al alemán del siglo XVIII de los escritos místico-alquímicos de John Pordage.
La Piedra Roja (Der rothe Stein): El autor menciona la preparación de la «piedra roja». En la tradición de la Gran Obra, la última etapa del proceso es la Rubedo (la obra al rojo). El color rojo denota que la Piedra Filosofal ha alcanzado su máximo grado de fijación, madurez y poder de transmutación, siendo capaz de convertir los metales en oro puro y actuar como el elixir de la larga vida.
El concepto de «Aborto Alquímico» (Mißgebuhrt): Pordage utiliza un vocabulario crudo para la época al afirmar que cualquier pequeño error en las proporciones, el calor o el aislamiento del matraz arruina el proceso, generando una «Mißgebuhrt» (un monstruo, un feto malogrado o un aborto). Alude a que la mayoría de los «sopladores de carbón» (falsos alquimistas) fracasan continuamente y saturan sus laboratorios de experimentos fallidos por no entender las leyes naturales de la generación.
La paradoja del campesino y el milagro cotidiano: El párrafo 8 contiene una aguda ironía: un rústico campesino (Bauer-Flegel) y una criada, personas analfabetas y sin «instrucción académica», son capaces de realizar de forma natural un milagro biológico absoluto —crear un ser humano vivo a su imagen y semejanza—. Pordage argumenta que la creación de la Piedra Filosofal en el laboratorio debería seguir exactamente la misma sencillez y leyes naturales. Lamenta que la humanidad haya normalizado tanto el milagro del nacimiento humano que ya nadie se maravilla ante él, a pesar de ser un misterio mucho mayor que la propia transmutación de los metales.
[37] La paradoja de lo oculto: En el párrafo 10, Pordage justifica la tradición del secreto hermético. Explica que si los secretos de la Piedra Filosofal (la materia, el horno y las proporciones exactas de peso y medida) se divulgaran públicamente, la humanidad dejaría de valorarlos. Al igual que el milagro de la gestación humana se menosprecia por ser cotidiano, la Gran Obra perdería su carácter sagrado si se convirtiera en una «gemein Recept» (receta común o popular).
Los Tres Reinos de la Naturaleza: El autor afirma firmemente que la «Sperma» o simiente generadora de la vida no es exclusiva de los seres humanos; se encuentra latente en los tres reinos tradicionales de la naturaleza: el vegetal, el mineral y el animal. Esta visión panpsiquista o vitalista sostiene que toda la materia del cosmos está interconectada y posee una chispa de vida divina que puede ser despertada.
La crítica al fuego destructivo (Alquimia vs. Espagiria): El párrafo 11 introduce una advertencia crucial para los operadores de laboratorio. Pordage ataca a los alquimistas puramente físicos («sopladores de carbón») que intentan extraer la esencia de las cosas mediante un calor violento y destructivo (durchs Feuer). En la filosofía hermética, el fuego violento de los hornos metalúrgicos comunes «mata» el espíritu viviente de la materia. Al destruir su propiedad generadora, el trabajo de transmutación se vuelve «umsonst» (en vano).
El camino más seguro (Ein sicherer und näherer Weg): En el párrafo 12, el autor introduce la solución, que se desarrollará en las páginas siguientes. Este «camino más seguro» se refiere al uso del fuego secreto o calor simpático (a menudo comparado con el calor del propio cuerpo o de la matriz), el cual no quema ni destruye la materia, sino que estimula su maduración natural, permitiendo que la «tingirenden, generirenden Krafft» (fuerza tintórea y generativa) actúe libremente.
[38] La Tierra Paradisíaca y el Elemento Puro: Pordage abandona los minerales vulgares y habla de una materia prima mística: el «polvo del Paraíso» o la «Tierra Paradisíaca». En la corriente teosófica a la que pertenecía el autor, el universo visible actual se consideraba caído y corrupto. Para hallar la verdadera tintura transmutadora, el operador debe sintonizar con la matriz del «único elemento puro y santo» (la virgen Sofía o la sustancia incorrupta divina) que existía antes de la caída del hombre.
Rechazo del Fuego Artificial: El texto enfatiza que esta extracción se logra «ohne einig künstlich Feuer» (sin ningún fuego artificial). Esto descarta por completo los hornos de carbón, los alambiques tradicionales y la metalurgia física. El calor requerido es el fuego del deseo divino, una fuerza puramente espiritual y meditativa.
El Alquimista Interior (El Hermano Eterno): El párrafo 13 contiene la gran revelación del tratado: el «sabio filósofo» al que se debe confiar la materia no es un maestro externo, un gurú o un autor de libros. El verdadero filósofo es el hombre interior y eterno (inwendiger ewiger Paradieß-Mensch), la chispa divina latente en el alma humana.
El Concepto del Nuevo Nacimiento (Wiedergeburt): Pordage utiliza la doctrina juanina del nuevo nacimiento espiritual («nacer de nuevo»). El hombre interior debe despertar y «renacer» mediante la contemplación mística.
La Cooperación del Microcosmos (El Hombre Exterior y el Interior): Al final de la página, la creación de la Piedra Filosofal se define como un trabajo en equipo entre «dos hermanos»: el hombre exterior (el cuerpo físico que opera en el mundo material) y el hombre interior (el espíritu renacido que viaja metafóricamente al Paraíso para aprender el «Arte Químico» de Dios). Cuando ambos se alinean, la Gran Obra se manifiesta sin esfuerzo corporal ni fatiga laboriosa.
[39] El voto de silencio hermético: El párrafo abre recordando que el verdadero operador debe evitar la «Schwätzen» (la palabrería o jactancia). En la Europa del siglo XVII y XVIII, los laboratorios estaban llenos de charlatanes que buscaban oro fácil. Pordage insiste en que el verdadero alquimista debe mantener el secreto absoluto y redirigir toda la gloria al «Geber» (el Dador, es decir, el Creador divino).
Fórmula bíblica de autoridad: La frase «Wer ein Ohr hat zu hören, der höre mich!» (¡Quien tenga oídos para oír, que me oiga!) evoca directamente las palabras de Jesucristo en los Evangelios y los mensajes a las iglesias en el libro del Apocalipsis. El autor la utiliza para denotar que el texto posee un significado esotérico oculto, comprensible únicamente para aquellos que han despertado espiritualmente.
Jerarquía del Ser (El Obrero y el Filósofo): Pordage define con absoluta precisión la relación entre las dos dimensiones del ser humano. El hombre interior (espiritual) es el verdadero Philoſophus, el director de la obra que realmente «hace la piedra». El hombre exterior (el cuerpo físico y el ego) es degradado a un simple «untrer Würcker» (un obrero o sirviente inferior).
Condena a la Alquimia Racional/Física: El autor lanza un duro ataque contra los químicos que intentan operar en el laboratorio usando solo su intelecto académico o la manipulación material, sin haber completado primero el proceso místico del renacimiento (Wiedergeburt). A cualquiera que lo intente en ese estado de desconexión espiritual lo califica de «närrischer Philosophus» (filósofo necio/loco) y de «unwissender Chemist» (químico ignorante).
Expulsión de la Hermandad Hermética: Al negarles el estatus de «Bruder» (hermano) y «Schuler der Weißheit» (discípulo de la Sabiduría), Pordage traza una línea divisoria insalvable entre la Química Sagrada/Teosofía (un camino de regeneración del alma) y la Química Vulgar (una mera técnica de manipulación de la materia).
[40] Este emblema es un mapa visual del Hermetismo Cristiano y la Teosofía de finales del siglo XVII.
La Figura Alada (El Mensajero o Hermes/Ananías): La figura central masculina con alas en la cabeza y en los talones representa a Hermes/Mercurio, el guía de los filósofos. Lleva en su mano izquierda el Caduceo (símbolo de la unificación de los opuestos: los dos elementos que fluyen en armonía). En su mano derecha sostiene una llave y un estandarte con el compás y la escuadra, herramientas geométricas de la creación cósmica. La palabra APERTO en su llave simboliza que él abre el acceso a la verdad oculta de la naturaleza.
La Cuadratura del Círculo: El glifo central es el famoso símbolo de la cuadratura del círculo alquímica (mencionada clásicamente por Michael Maier en su Atalanta Fugiens). El círculo exterior representa el Cosmos o el Caos; el cuadrado interior representa los cuatro elementos físicos y el mundo material; el triángulo interior representa los tres principios (Azufre, Mercurio, Sal) y la Trinidad mística; y el punto central es el Centro Divino (\(\Upsilon \Lambda \Eta\) / יהו), el núcleo donde reside Dios dentro de la creación.
La Fórmula Solve et Coagula extendida: Los textos del triángulo (Separa, Disolve, Depura, Extrahe) dictan las fases espirituales y de laboratorio. El operador debe disolver los lazos de la materia caída, separar lo puro de lo impuro, depurar los elementos mediante el fuego interior y extraer el alma espiritual (Anima) y el espíritu (Spiritus) para volver a unirlos en un cuerpo transmutado: la Piedra Filosofal (Lapis).
