Presentación
El muy generoso Joachim Telle (1939–2013), a quien tuve la suerte de conocer en Berlín, y considerado el máximo erudito del siglo XX en el estudio de la poesía alquímica y la literatura hermética centroeuropea de la Edad Moderna, dedicó varios de sus trabajos a desentrañar un fenómeno curioso que le llamó la atención: Los cruces de textos, plagios y adaptaciones líricas[1]. Telle y otros investigadores de la corriente historiográfica de la literatura hermética alemana tomaron su propia postura respecto al fenómeno de la expansión de dichos, proverbios, sentencias y poemas cortos, demostrando que la recepción de pequeños y grandes poemas morales y mitológicos en los siglos XVI y XVII no era lineal. Los autores y alquimistas de la época practicaban de manera habitual lo que Telle llama la exégesis de un sensus alchemicus (un sentido o lectura oculta en clave química). Al leer obras ajenas a la transmutación —como el Zodiacus Vitae de Marcellus Palingenius o el Froschmeuseler de Rollenhagen—, los alquimistas, falsarios sobre todo, «decodificaban» de forma arbitraria las menciones a la mitología clásica o al Mercurio para legitimar sus propias recetas de laboratorio. Esto, junto a otros muchos componentes que se escapan a este breve estudio, acabó derivando en una crítica atroz hacia la alquimia, y en muchas ocasiones, realizada de forma satírica y bastante despectiva.
Por ejemplo, en su célebre estudio crítico especializado “Zu Georg Rollenhagens „Froschmeuseler“ (I/2, Kap. 15–17)” (publicado en los Wolfenbütteler Barock-Nachrichten, 1976, ver nota 2), Joachim Telle rastreó meticulosamente el trasfondo de las secciones satíricas del libro, destacando ahí que Gabriel Rollenhagen (1583-1619) no inventó los trucos químicos desde la nada: como humanista y astrónomo docto, poseía un conocimiento enciclopédico de los manuales prácticos de metalurgia y de los panfletos judiciales de la época. Rollenhagen recopiló las estafas reales de la multitud de charlatanes callejeros y ambulantes y las transformó en poesía didáctica moralizadora con un doble propósito: divertir a la juventud noble y advertir a las cortes del Sacro Imperio contra los destructivos desfalcos financieros de los falsarios. Sin embargo, Rollenhagen no da exactamente la frase ni el poema, aunque sí, a lo largo de su obra hace referencias a este asunto. Incluso aparece el poema, aunque bastante tergiversado:
“Solche kunſt / vnd dergleichen ſachen /
So viel Alchymisten Arm machen /
Die ſprechn / der kunſt ſey Niemand werth /
Er hab denn Hauß vnd Hoff verzehrt”.[2]Gold ſuchen in mindern / vnd Mehren /
Der Metall weſen nicht verkehren /
Wil mühe vnd koſten nicht belohnen.
Ich acht jhrer nicht vmb ein Bonen.“Tal arte y cosas semejantes
dejan empobrecidos a tantos alquimistas,
los cuales dicen: nadie es digno de este arte
a menos que haya consumido su casa y su hacienda.
Buscar oro en lo menos y en lo más,
sin llegar a transmutar la esencia de los metales,
no recompensará el esfuerzo ni los costes.No doy por ellos ni un haba.”

Para los historiadores de la literatura hermética como Telle, el hecho de que el fragmento en prosa de Rollenhagen terminara insertado de forma anónima dentro de las Continuationen impresas de Johannes Sleidanus es un ejemplo de manual de cómo funcionaba el mercado editorial del Barroco y del libre trasvase de textos. Eso por no decir que, en la época, los compiladores de crónicas históricas saqueaban de forma sistemática la literatura popular rimada y la reconvertían en prosa notarial o jurídica para dar testimonio de los «crímenes reales» cometidos por los falsarios en los principados alemanes. Este constante reciclaje provocó que la autoría original de los versos de Rollenhagen, en este caso concreto, se diluyera, fusionándose en los índices y antologías con la firma del prestigioso cronista imperial Sleidanus.
Telle, junto con otros investigadores como Stefanie Stockhorst o Jost Eickmeyer,documentaron cómo la famosa máxima latina (Alchymia est ars sine arte…) operaba de forma independiente a los libros, funcionando como epigramas folclóricos flotantes, de carácter educativo y moralizante. Los tipógrafos los utilizaban como «relleno» o notas marginales al final de los capítulos médicos o históricos, lo que generó que una misma rima apareciera hoy atribuida a Sleidanus, mañana al Barón de Hochberg o integrada en los diccionarios.
En esta ocasión, vamos a estudiar un caso concreto: una poesía satírica, transmitida como tal por los textos y, a la vez, convertida en proverbio, que también circuló difusamente, reconvertida o no, versionada o no.
En el texto Send-Schreiben von der Vortrefflichkeit der Chymischen Schrifften Petri Joh. Fabri, editado en el Deutsches Theatrum Chemicum de Friedrich Roth-Scholtz (1687-1736), volumen II, páginas 551-566, leemos en la página 557 que en la puerta de Pierre-Jean Fabre, éste hizo colocar la siguiente inscripción:
POR CAUSA DE LA PIEDRA, DESPILFARRÉ MIS BIENES.
PERO:
POR CAUSA DE LA MISMA, RECUPERÉ MUCHÍSIMOS MÁS.
La primera parte de esta sentencia (“Por causa de la Piedra, despilfarré mis bienes”) no tiene un origen claro. El origen exacto de este texto revela que la inscripción no proviene originalmente de las páginas de un manuscrito o tratado alquímico, sino que nació como un epitafio y proverbio popular Al parecer es una evolución de otro dicho anterior de Trithemius, según nos dijo Hemann Kopp:
«Era imposible que, con una insistencia tan tenaz en pos de un objetivo quimérico, no se manifestaran pronto consecuencias sumamente tristes. La pobreza solía ser la primera consecuencia de los esfuerzos alquímicos, y la comisión de delitos la segunda. Ya a finales del siglo XV, Johannes Trithemius expresaba: Vanitas, fraus, dolus, sophisticatio, cupiditas, falsitas, mendacium, stultitia, paupertas, desperatio, fuga, praescripto et mendicitas, pedissequae sunt Chymiae [La vanidad, el fraude, el dolo, la sofisticación, la codicia, la falsedad, la mentira, la estupidez, la pobreza, la desesperación, la huida, el destierro y la mendicidad son las sirvientas de la Alquimia][3], y en el siglo XVII el número de aquellos que, por buscar la Piedra Filosofal, habían perdido sus posesiones y bienes era tan grande que el proverbio: Propter lapidem bona mea dilapidavi [Por causa de la piedra dilapidé mis bienes], se convirtió en uno de los más comunes. Sobrevino entonces la pobreza que ordinariamente se acarrea uno mismo; la necesidad incitaba a los fraudes alquímicos, la envidia hacía que los alquimistas que no habían alcanzado su meta atentaran contra la vida de aquellos a quienes consideraban poseedores de la Piedra Filosofal, y del afán por el arte de hacer oro a voluntad surgieron delitos de todo tipo.»[4]
La poesía.
El proverbio en cuestión parece ser el origen del famoso poema del que ahora nos ocupamos. De nuevo Kopp nos dice:
«Por causa de la piedra despilfarré mis bienes» inspiró los versos con los cuales, hacia el año 1600, el jesuita Jacob Gretser (nacido en 1560 en Markdorf junto al lago de Constanza, enseñó en Ingolstadt filosofía, moral y dogmática, combatió en numerosos escritos con lenguaje afilado a quienes se rebelaban contra la autoridad, ante todo a los protestantes, de modo que sus correligionarios lo llamaban malleolus haereticorum [el martillo de los herejes], pero también a los seguidores de Paracelso, y falleció en 1625) enfurecía a los paracelsistas, quienes por entonces (cf. pág. 45 en la Parte I) eran también los representantes de la alquimia:
La alquimia es una ciencia sin arte,
Cuyo principio es una parte con otra parte,
Su medio mentir denodadamente,
Su fin ir mendigando
O alimentar a los cuervos en la cruz,
Lo cual suele acontecerles a los paracelsistas.[5]
No hemos podido encontrar la referencia original que diera Kopp, y aún no ha sido encontrada, a pesar de los esfuerzos que varios historiadores han hecho sobre ello[6]. A nuestro entender, Kopp se hizo eco del mismo poema que insertara Libavius en una de sus obras, y de las que nos da noticia de su autoría: Jacobo Gretser, como veremos más adelante. Pero la diferencia entre Libavius y Kopp, es que el segundo sí que da indicaciones exactas del capítulo y la página, aunque sin indicar a qué obra se está refiriendo. Al menos, en las que nosotros hemos consultado no aparece y, si no me equivoco, he consultado todas las que están digitalizadas (ver más abajo Gretser contra Paracelso).
Sí en cambio hemos visto variantes de tres tipos. Una, en forma de pequeño poema de una sola estrofa, donde sólo aparece el primer verso, a modo de proverbio. La segunda, donde todo el poema se convierte en frase; y la tercera donde se repite el poema de forma prácticamente idéntica. En estas dos últimas, además puede haber, o no, variaciones, sobre todo en el verso o palabras finales. Se pudiera considerar, no obstante, una cuarta clasificación, mucho más extensa y pródiga. Es cuando cada verso está desarrollado in extenso. La idea que encierra cada uno de ellos, como la del fracaso de los alquimistas y la de despilfarrar todos los bienes “a causa de la Piedra”, o la de la Alquimia “como una ciencia sin arte” aparecen adosadas a largas explicaciones. Por ejemplo, tenemos el caso de Thomas Morison (1558?–1603?), quien, disputa si la alquimia es un arte, o no, en 1593:
“Sed sub quo genere Chimiam reponam plane nescio, cum sit neque scientia, neq; ars, ac probatum est, dabisque veniam lector, si hanc verbosam vanitatem, & merum stultiloquium aliquando artem voco in disputationis serie, ut veritas Chimice debilitata tandem emergat è funis & furnis, nisi mauis illi artis nomen adaptare, quia nequissima sit techna.” (“Pero bajo qué género deba yo clasificar la Química, lo desconozco por completo, puesto que no es ni ciencia ni arte, como ya se ha probado; y me perdonarás, lector, si a veces llamo arte a esta vanidad verbosa y mero hablar insensato en el curso de la disputa, para que la verdad, debilitada por la Química, emerja finalmente de las cuerdas y de los hornos; a menos que prefieras adaptarle el nombre de arte porque sea la más maliciosa de las artimañas”.)[7]

O el mismo sobre la idea del Arte como transformador imposible de la Naturaleza:
“…dirán que lo logran por la operación del arte, con cuya ayuda, imitando a la propia naturaleza, aquellos [metales] finalmente se perfeccionan y alcanzan el fin para el cual han sido ordenados por la naturaleza, a saber, convertirse en oro. Nosotros ya hemos probado que la naturaleza no medita nada semejante, y que cada uno de los metales ha alcanzado su grado más perfecto, y aquel que la naturaleza de cada uno puede soportar; y que la naturaleza, una vez engendrados estos efectos, los abandona a su suerte, y gobierna lo que ha producido a lo largo de su existencia para que no perezcan prematuramente, sino en el tiempo prefijado por la naturaleza generadora. Y ya hemos demostrado suficientemente que la delineación externa de una cosa depende del arte, y que este no puede operar ni cooperar en la naturaleza intrínseca de las cosas para cambiar las formas arrebatadas a estos cuerpos con las de otros, ni para que, tras rechazar estas últimas, reciban de nuevo las primeras.
Escriba entonces el Filósofo [Aristóteles] en el libro 2 de la Ética que el arte perfecciona algunas cosas que la naturaleza no puede, e imita otras; pero lo que perfecciona es el ingenio rudo mediante sanas enseñanzas, no ordena que una bestia se transforme en naturaleza humana. Opera sobre lo que la naturaleza, impedida o errando espontáneamente, no puede o no quiere pulir: por ejemplo, aplana las jorobas o las oculta con un almohadillado, abre la fimosis en las mujeres y el frenillo en los hombres; es la simia [imitadora] de la naturaleza, simula a los hombres, esculpe bestias, las uvas de Zeuxis, esculpe los metales al vivo, los expresa con el pincel, fabrica el calzado. Pero estas cosas no prueban que el arte actúe en la esencia de las cosas. También la naturaleza, ayudada por el arte, hace brotar flores de los árboles en un tiempo ajeno a ellos, mediante el abrigo, el calentamiento y la nutrición: así el espino blanco florece en París por san Bartolomé; así en Sajonia y en otros lugares las casas de vidrio [invernaderos] dan una especie de vida a los granados, laureles y naranjos en un suelo enemigo, en tanto que repelen el frío y admiten el sol en invierno; así conservamos con la comida y la bebida la vida que la naturaleza nos ha dado, y la prolongamos con el arte médica. Pero imaginar por ello que podemos transformarnos en ángeles, las bestias en seres humanos, un árbol en un toro, un olmo en un roble, o el plomo en oro, es una locura extrema o un entusiasmo poético que debe remitirse a la Metamorfosis de Ovidio, para que no […] con la desnuda…”[8]
Incluso sobre la idea del fracaso de los alquimistas y despilfarrar todos los bienes “a causa de la Piedra”:
“Habiendo absuelto todo esto y habiendo refutado los argumentos contrarios, todos los químicos tienen algo que responder sobre la calcinación, la disolución, la separación de los elementos, la conjunción, la putrefacción, la coagulación, la alimentación [cibación], la sublimación, la fermentación, la exaltación, la aumentación y la proyección del Elixir. ¿Y qué entonces? Por mi parte, ciertamente, para que estos hombres laboriosos gocen de alguna gracia ante mí, que se entreguen a la obra: que modelen, transmuten, innoven, alteren, generen, destruyan, golpeen, reverberen, despierten la ceniza dormida, sepulten lo vivo, recojan los humos y maceren los ya recogidos, evaporen, mortifiquen los espíritus, cierren herméticamente el matraz, lo abran al modo de Geber, lo taponen al modo de Paracelso, lo sepulten finalmente al modo de Bacon, lo fomenten al modo de Trevisano durante nueve meses, resuciten las sales, calcinen la Luna [plata] fulminada, extraigan los álcalis, elijan el alma junto con el menstruo celestial, y blanqueen aquellos espíritus que la naturaleza quiso que fuesen negros (al menos los occidentales y septentrionales) para el uso de los químicos; que gradúen los elementos, sublimen la tierra, coagulen la salamandra química, ¿y qué no? Pero, después de eso, al igual que Platón [expulsó] a sus poetas, yo ordenaré que estos falsificadores de una maldad obsoleta —ungidos con bálsamo cocido, que respiran azufre, eructan mercurio, huelen a carbón, están ennegrecidos por los humos, padecen del cerebro y están trastornados por el influjo del espíritu amoníaco, dilapidadores de todos sus bienes— sean desterrados como pródigos a costas desconocidas para el mundo cristiano. Que se dediquen a la preparación espagírica de animales, vegetales y minerales, de modo que les esté permitido derrochar su patrimonio según las leyes, o bien que [las autoridades] cierren los ojos hasta que la fortuna se le agote por completo al artífice que haya quebrado ante la buena fe y sus acreedores: de igual modo que los autores de comedias permiten que la juventud desenfrenada adore, enriquezca y se acueste con una prostituta pública, para que no pasen el tiempo ocupados en estas necias causas; pero cuando en algún momento la juventud considere que eso es demasiado delicado, cuando ya no haya atractivos en la banca, y cuando la meretriz tenga en desprecio a la juventud bien merecedora, de inmediato surgen riñas, se fija un día para el juicio y, tras oír el caso por ambas partes, la autoridad pública condena el rostro burlado [engañado] del joven, y la espalda de la prostituta se vuelve objeto de castigo: del mismo modo, que los químicos adornen su Elixir, adulteren los minerales y alteren los vegetales entre ellos, pues las leyes se lo permiten. Pero si con ingeniosas invenciones y hábiles engaños nos echan un velo [una catarata] ante los ojos, y nos hacen de tal modo que lo que hemos visto no lo hayamos visto, comercien con nuestras vidas o las prostituyan con fármacos venenosos”[9].
No podemos dejar atrás la referencia al final muy común de los falsarios alquimistas, la horca, que nos indicara Gretser, mientras arremete contra Thomas Erastus (1524-1583):
“ubi tamen video omissam unam, in qua jam sæpius ipsi aurifices & Chrysopœi Alchymistæ non modò ad quintam, sed etiam usque ad sextam eſſentiam deſtillati & diſtillati fuerunt; propter fraudulentissimos dolos, quibus multos circumvenerunt, nempe Crucem, seu furcam, seu patibulum. Ab hoc ergo Alchymista discere poterit, si lubebit; num ars rectè vocetur Alchymia; & artifices Alchymystæ; & num nullus ſit, qui vocabulum hoc formet ac deducat à χύω ſeu χύνω, quod idem ac fundo; præfixo Arabico articulo Al. quamvis aliqui velint esse dictionem Græcam ἃλς; qui proinde Alchymiam derivant, παρὰ τὴν χυμείαν καὶ ἅλα. A sale & fusione”.
«… en los cuales, sin embargo, veo que se ha omitido uno en el que, ya con demasiada frecuencia, los propios fabricantes de oro (aurifices) y alquimistas crisopeyos (Chrysopeœi) han sido destilados y redestilados, no solo hasta la quinta, sino incluso hasta la sexta esencia, a causa de los engaños [dolos] más fraudulentos con los que embaucaron a muchos: a saber, la Cruz, o la horca, o el patíbulo. Por lo tanto, de esto el alquimista podrá aprender, si le place, si este arte se llama rectamente Alquimia, y sus artífices alquimistas; y si no hay nadie que forme y deduzca este vocablo a partir de chýō [χύω] o chýnō [χύνω], que es lo mismo que fundo [fundir], anteponiendo el artículo árabe Al. Aunque algunos pretenden que es una palabra proveniente del griego hals [ἃλς, sal], y por consiguiente derivan Alquimia a partir de chyméia y hála [παρὰ τὴν χυμείαν καὶ ἅλα]. Es decir, a partir de la sal y de la fusión»[10].

Volviendo a Andreas Libavius, hay que decir que puso por dos veces en sus escritos el poema, además de otra vez en forma de proverbio. La primera, en 1599, no es la que referenció Kopp, y además no contiene el verso final contra los paracelsistas:
Alchymia est scientia sine arte,
Cuius scire est pars cum parte,
Medium est strenue mentiri,
Finis mendicatum ire.[11]
Kopp parece seguir la segunda cita que diera Libavius, siete años después, en 1606, idéntica a la que dio como referencia:
“Alchemia est scientia sine arte
Cujus principium est pars cum parte
Medium strenue mentiri,
Finis mendicatum ire,
Vel in cruce corvos nutrire
Quod Paracelsicis solet evenire”.[12]

En la nota al margen, efectivamente, leemos:

“Hos versus nuper Grethserus Ghesuita ille Ingolstadianus Antimonii deliri doctor malesanus pro sua vesania in alchemiā, quā nos profitemur, impegit”.
“Estos versos lanzó recientemente Gretser, aquel jesuita de Ingolstadt, demente cocinero de antimonio, insensato, a causa de su locura contra la alquimia que nosotros profesamos”.[13]
Un año antes, en 1605, Joseph Hall (1574-1656), bajo el pseudónimo de Mercurio Británico, repitió el poema en una de sus más famosas obras:
Alchymia est ars ſine arte;
Cuius scire est pars cum parte;
Medium est strenuè mentiri;Finis mendicatum ire.[14]
Debemos agradecer a nuestro amigo Rafal T. Prinke que nos diera a conocer varias versiones extendidas del poema. En el año 1615, se publicó una versión casi idéntica a la que daría al año siguiente Johann Valentin Andreae (1586-1654), con muy pequeñas modificaciones, a manos de Christoph Besold (1577-1638), quien fuera el amigo «rosacruz» y antiguo maestro de Andreae, [15]. En efecto, en 1616, Johann Valentin Andreae, nos dejó el poema en su comedia Turbo:
“Illa [alchemia] est ars sine arte
Cuius summa: pars sine parte
Cuius vera sunt nugari
Cuius mater otiari
Cuius votum denigrari
Cuius fama annotari
Cuius proba est mentiri
Cuius via impediri
Cuius labor est inflare
Cuius fructus mendicare
Cuius finis desperare
Cuius merces nusquam stare
Cuius poena est perire
Et in cruce interire”.
“Esa [alquimia] es un arte sin arte
Cuyo compendio es: una parte sin parte
Cuyas verdades son minucias
Cuya madre es la ociosidad
Cuyo deseo es ennegrecerse
Cuyo renombre es ser señalada
Cuya prueba es mentir
Cuyo camino es ser obstaculizado
Cuyo trabajo es soplar [el fuelle]
Cuyo fruto es mendigar
Cuyo fin es desesperar
Cuya recompensa es no permanecer en ningún lugar
Cuyo castigo es perecer
Y morir en la cruz”[16]

Otro inglés, en esta ocasión John Woodall (1556?-1643), repetiría el poema en 1617:
Alchimia est ars sine arte,
cuius subiectum est pars cum parte,
Proprium eius probè mentiri,
& ultimò mendicatum iri.[17]

En el año 1625 nos volvemos a encontrar una versión del poema casi idéntica a las que dieran Andreae y Besold, esta vez a manos de Jakob Bornitz (1560-1625). No es nada extraño encontrarnos a la vez con Andreae, Besold y Bornitz, y no debemos olvidar las relaciones entre los dos primeros y la influencia que tuvo Bornitz sobre Besold[18]:
| ALCHIMIA | |
| Illa est ars, sine arte, Cuius summa pars, cum parte, Cuius mater otiari, Cuius verba sunt nugari, Cuius votum denigrari, Cuius fama annotari, |
Cuius proba est mentiri, Cuius via impediri, Cuius labor est inflare, Cuius fructus mendicare, Cuius merces numquam stare, Cuius poena est perire. Et in cruce interire.[19] |

Tendremos que esperar hasta el año 1670 para ver, de nuevo, impreso el poema, en esta ocasión, a manos de Germanus Warheit:
8 Schola Curiositatis.
De AlchymiaAlchymia est ars sine arte,
Cujus scire est pars cum parte,
Medium est strenuè mentiri,
Finis mendicatum ire.
adde
Vel in patibulo superbire.La alquimia es un arte sin arte,
cuyo saber es mezclar una parte con otra parte,
su medio es mentir enérgicamente,
su fin es terminar mendigando.
añade:
O pavonearse en la horca.[20]

Llegamos al nuevo ejemplo, ya en el año 1700, cuando nos lo ofreciera de forma póstuma, Johannes Praetorius (1630-1680), remitiéndonos, además a Sleidanus. Llama la atención, que, además del poema, escriba inmediatamente después, lo mismo, pero en forma de proverbio:
“Alchimisterey oder Goldmacher-Kunst
Den Goldmachern bleibet von der Alchymia das erste und letzte A. nemlich die Arbeit und Armuth.Alchymia est ars sine arte,
Cujus scire est pars cum parte:
Medium est strenuè mentiri,
Finis mendicatum ire,
adde
Vel in patibulo superbire.Die Alchymie ist eine Kunst ohne Kunst / derer Wissenschaft Stückwerk / das Mittel Lügen / das End aber betteln gehen / oder den Galgen zieren. Sleidanus in der neusten Continuation. pag. 408.
Zur Alchymia gehören eigentlich sechs Stücke / als : Tag und Nacht laboriren / das Feuer ohn unterlaß schüren / Rauch und Dampff spüren / sich selbst inficiren / seine Gesundheit darüber verlieren / und endlich den Betrug mit Schmerzen spüren”.
“Alquimia o el Arte de hacer Oro
A los fabricantes de oro les queda de la Alchymia la primera y la última letra A; a saber: la Arbeit [el Trabajo] y la Armuth [la Pobreza].La alquimia es un arte sin arte,
cuyo saber es mezclar una parte con otra parte:
su medio es mentir enérgicamente,su fin es terminar mendigando,
añade:
O pavonearse en la horca.La Alquimia es un arte sin arte, cuyo saber es una tarea fragmentaria [remenda], su medio mentir, y su fin ir a mendigar o adornar la horca. Sleidanus, en su más reciente Continuación, pág. 408”[21].

Los proverbios.
Dejando ya los ejemplos en forma de poema, sigamos con los que aparecieron en forma de proverbio. El primero de ellos es el de Tobias Hinze, en 1646:
“Daher einer die Alchymia also beschrieben/ daß sie eine Kunst ohne Kunst/ deren Wissenschaft Stückwerck/ das Mittel stett liegen/ das Ende entweder betteln gehen/ oder den Galgen zieren. Ein ander sagt/ daß zur Alchymi 6. Stück gehören/ 1. bey Tag/ und Nacht laboriren/ 2. das Feuer ohn unterlaß schüren/ 3. Rauch/ und Dampff spühren. 4. sich selber inficiren. 5. das Gesicht/ und Gesundheit verlieren/ und endlich 6. den Betrug mit betrübtem Herzen spühren.”
“De ahí que uno haya descrito la Alquimia de la siguiente manera: que es un arte sin arte, cuyo saber es una tarea fragmentaria [remiendo], su medio mentir constantemente, su fin o bien ir a mendigar o bien adornar la horca. Otro dice que a la Alquimia pertenecen 6 elementos: 1. laborar de día y de noche, 2. avivar el fuego sin cesar, 3. soportar [oler] humo y vapor, 4. emponzoñarse [infectarse] a sí mismo, 5. perder la vista y la salud, y finalmente 6. padecer el engaño con el corazón afligido.”[22]

Doce años después, en 1658, Johann Balthasar Schupp (1610-1661), escritor satírico, poeta lírico religioso y teólogo luterano alemán, usando uno de sus múltiples pseudónimos, remató la frase de forma distinta. Ahora da como final de los falsarios la medicidad, en vez de la horca:
“Allein das heutige Goldmachen ist eine Kunst ohne Kunst dern Anfang bestehet in vielem schwazen und versprechen das Mittel im lügen und Auffschneydereyen das End im betteln.”
“Sin embargo, el hacer oro de hoy en día es un arte sin arte, cuyo principio consiste en mucha palabrería y promesas; su medio, en mentiras y fanfarronadas; su fin, en la mendicidad”[23].

Para el año 1661 tenemos dos ejemplos. El primero, de Johann Daniel Haake, que estuvo activo entre 1651 y 1705:
“Man sagt viel von der Alchymisterey/ und Kunst gold zu machen. Allein ist dieselbe gemeiniglich eine kunst ohne kunst/ deren anfang bestehet in vielen schwätzen/ und versprechen/ das mittel im liegen und aufschneiden/ das end im betteln/ wann es anders einem jeden so gut wird/ und Er nit irgend auf einem hänfenen Schimmel gen Himmel reiten muß. Der berühmte Franzos Johannes Bodinus erzählet in seinem 3. buch dämonomaniæ cap. 3. von etlichen Alchimisten/ und Goldmachern in Frankreich/ daß als dieselbe einsmahl über den Kohlen gesessen/ und mit grosser müh und arbeit gold zu machen begonnen/ und doch keinen success sahen/ sondern die angewandte unkosten und saure arbeit miteinander vergebens zu seyn schiene/ seyen sie sehr traurig und kleinlaut worden: In deme aber haben Sie eine stimm gehört/ (woher? ist leicht zu ermessen) die habe auf Französisch geruffen: travaillez, das ist arbeitet/ welches auf zweyerley weise kan verstanden werden/ entweder arbeitet tapfer fort in eurem vorhaben/ lasset nit pediri, ab/ sezt nit auß/ spahrt keinen fleiß; oder arbeitet etwas redlichs/ und thut was euch befohlen ist/ so wirds euch an gold nit mangeln. Sie verstunden es aber leß/ und auf die erste weise/ fiengen von neuem an die Kohlen aufzublasen/ und zu laboriren, biß sie endlich mit Ihrem schaden gewitziget/ und gewahr wurden/ daß Ihr servus fugitivus, der Mercurius davon geflogen/ und Sie in Ihrer hoffnung betrogen worden”.
Nota al margen derecho: “Alchymia est ars sine arte, cujus suma pars cu[m] parte, cujus mate otiari cujus verba sunt nugari cujus fatum denigrari, cujus fama annotari, cujus proba est mentiri, cujus via impediri, cujus labor est se inflare, cujus fructus mendicare, cujus finis desperare, cujus merces nusqua[m] stare, cujus pœna est perire Et in cruce Das interire”.
“Mucho se habla de la alquimia y del arte de hacer oro. Sin embargo, esta es comúnmente un arte sin arte, cuyo principio consiste en mucha palabrería y promesas; su medio, en mentiras y fanfarronadas; su fin, en la mendicidad, a menos que a cada uno le vaya tan bien que no tenga que cabalgar hacia el cielo en un caballo de cáñamo [morir en la horca]. El célebre francés Johannes Bodinus [Jean Bodin] relata en el Libro 3 de su Dæmonomania, capítulo 3, acerca de unos alquimistas y fabricantes de oro en Francia, que estando una vez sentados sobre los carbones, comenzando a hacer oro con gran esfuerzo y trabajo, y al no ver éxito alguno, pareciéndoles que los costes invertidos y el amargo trabajo eran en vano, se pusieron muy tristes y desalentados. En esto, escucharon una voz (¿de dónde venía? Es fácil de suponer) que gritó en francés: «Travaillez», esto es, ¡trabajad! Lo cual puede entenderse de dos maneras: o bien «seguid trabajando valientemente en vuestro propósito, no os dejéis estorbar, no os detengáis, no flaqueéis y no ahorréis empeño»; o bien «trabajad en algo honrado y haced lo que os está mandado, que así no os faltará el oro». Ellos, sin embargo, lo entendieron al revés, de la primera forma, y empezaron de nuevo a soplar los carbones y a laborar, hasta que finalmente, escarmentados por sus propios daños, se percataron de que su servus fugitivus [siervo fugitivo], el Mercurio, se había evaporado [volado], y que habían sido estafados en su esperanza”.
Nota al margen derecho: “La alquimia es un arte sin arte, cuya suma [saber] es mezclar una parte con otra parte, cuya madre es la ociosidad, cuyas palabras son tonterías, cuyo destino es ennegrecerse [la nigredo], cuya reputación e ser señalada, cuya prueba es mentir cuyo camino es verse estorbado, cuyo trabajo es inflarse [engreírse], cuyo fruto es mendigar, cuyo fin es desesperar, cuya recompensa es no permanecer jamás en ningún sitio, cuyo castigo es perecer, y morir en la cruz [en la horca] es su destrucción”.[24]
Y el segundo, del mismísimo Werner Rolfinck (1599-1673), haciéndose eco de Joseph Hall, de quien ya hablamos arriba[25]:
“Alchimia, breviter Mercurius Britannicus in mundo altero &
eodem, est ars sine arte, cujus scire est pars cum parte, medium
strenuè mentiri, finis mendicatum ire, vel in patibulo superbire.Fraudes & fallacias, quas alchimistae auro alieno inhian-
tes exercent in transmutationibus, detexit plurimas Borellus
hist. & observ. rarior. centur. 3. observ. 21.”[26](“La Alquimia, brevemente [según] Mercurius Britannicus en Mundus alter et idem, es un arte sin arte, cuyo saber es mezclar una parte con otra parte, su medio es mentir enérgicamente, su fin es terminar mendigando, o pavonearse en la horca.
Las numerosas fraudes y falacias que ejercen los alquimistas en sus transmutaciones, codiciando el oro ajeno, las descubrió [o expuso] en su gran mayoría Borellus en su obra Historias y observaciones raras, centuria 3, observación 21.”)

Ahora le toca el turno al boticario Nicolás Lemery (1645-1715), quien en su afamado Curso Químico, editado por primera vez en 1675, ya reocgiera el proverbio
“…chymie, Ars ſine arte, cujus principium mentiri,
medium laborare & finis mendicare. Art ſans Art
dont le commencement eſt de mentir, le milieu de
travailler, & la fin de mendier”.[27]

A finales de la década de los años ochenta del siglo XVII Johann Jacob Waldschmidt (1644-1689), un médico de Hesse y profesor de medicina y física en la Universidad de Marburgo, nos vuelve a recoger el proverbio:
“N.N.arcani hujus esse possessorem : hinc haud peccasse confidimus ,, quod dubia quaedam circa hujus existentiam ( non circa possibilitatem ) moveri mus , vocantes illud artem sine arte : cujus scire fit pars cum parte : medium strenue mentiri : finis medicatum ire , vel in patibulo superbire . Itaque , ut quem. coepimus cursum , teneamus , placet impraesentiarum inquirere in naturam , & indolem argenti , & cupri : persuasum habentes hanc dissertationem pretio priori non fore inferiorem…”
“N.N. es el poseedor de este arcano [secreto]; de ahí que confiamos no haber errado en absoluto al haber planteado ciertas dudas en torno a la existencia de este (no en torno a su posibilidad), llamándolo un arte sin arte; cuyo saber es mezclar una parte con otra parte; su medio, mentir enérgicamente; su fin, terminar mendigando o pavonearse en la horca. Por lo tanto, para mantener el rumbo que hemos emprendido, nos place investigar en el presente la naturaleza y la índole de la plata y del cobre: teniendo la certeza de que esta disertación no será inferior en valor a la anterior”.[28]

No hemos encontrado otro ejemplo hasta el año 1696, cuando otro boticario, el famoso y prolífico holandés Jakob le Mort (1650-1718), volviera a hacerse eco de Joseph Hall:
“y la cual muchos rechazan citando el dicho de Mercurius Britannicus [el inglés Joseph Hall]: que es un arte sin arte, cuyo saber es mezclar una parte con otra parte, su medio es mentir enérgicamente y su fin es terminar mendigando o pavonearse en la horca. Pero todas estas cosas pertenecen a los pseudoquímicos y a los sicofantes [estafadores]. Otra, en cambio, es la médica, que trata de las causas, naturaleza y afecciones de los cuerpos naturales con el fin de elaborar la medicina; se llama Quimiatría.” [29]

También en el mismo año que le Mort, 1696, el pastor protestante Johann Samuel Adami (1638-1713), nos dejó el proverbio, esta vez por partida doble:
“1216 Biblische
Auff gleichen Schlag redet Rollenhager beym Froschmeuseler also : Die Alchymie sey eine
Kunst ohne Kunst deren Wissenchafft Stückwerck : Das Mittel statlich lügen: Das Ende entweder betteln gehen oder den Galgen zieren.”1216 [Delicias] Bíblicas
De la misma manera se expresa Rollenhagen en el Froschmeuseler: «La Alquimia es un arte sin arte, cuyo saber es una tarea fragmentaria [inacabada]; su medio, mentir magníficamente; su fin, o bien ir a mendigar, o bien adornar la horca».
1221
“[Gold]macher in Armuth da unterdessen auch wol ungeschickte und ungelehrte in den Steinhauffen der alten Gebäuden einen Schaß finden. Ein anderer schreibet: Die Goldmacher Kunst ist eine Kunst ohne Kunst, der Anfang bestehet in Schwaßen und Versprechen, das Mittel in Lügen und Auffschneiden, das Ende im Betteln. „Arbeitet” schrie jene Stimme de Goldmachern zu da ſie ihre Sache von vorne anfangen“
“…[alqui]mistas en la pobreza; mientras que, entretanto, personas inexpertas e ignorantes encuentran a menudo un tesoro en los montones de piedras de los edificios antiguos. Otro escribe: «El arte de hacer oro es un arte sin arte, cuyo principio consiste en palabrería y promesas; su medio, en mentiras y fanfarronadas; su fin, en la mendicidad». “¡Trabajad!”, gritaba aquella voz a los fabricantes de oro, cuando empezaban su asunto desde el principio…”[30]
Ocho años después, en 1704, nos encontramos con un ejemplo de inserción del proverbio en un diccionario, en el viaje libre de frases y poemas que mencionamos al principio. En este caso, a manos de otro pastor, ahora anglicano, John Harris (ca. 1666-1719):
“This Study of Alchymy hath been rightly defined to be, Ars sine Arte, cujus principium est mentire , medium laborare, & finis mendicare ; That is, an Art without an Art , which begins with Lying, is continued with Toil and Labour, and at last end in Beggery.”[31]

Al año siguiente, 1705, y en alemán, un desconocido Tranquillus nos ofrece el proverbio, tanto en latín, como en alemán:
“Diēse Chimie hat einer einsmahl allso beschrieben: Est ars sine Arte, cujus principium mentiri, medium laborare, & finis mendicare: i. e. Es iſt eine Kunst ohne Kunst dessen Anfang Lügen das Mittel Arbeiten und das Ende betteln ist. Es ist aber diese betrügliche Kunst nicht zu confundiren mit der wahrhafften Chimie dessen
EndZweck allein dahin abzielet daß man alle natürliche Cörper in ihre kleinste Theiligen und in ihre Principia resolviren und auslösen kan. Man darff diese nichtnach jener urtheilen gleichwie man auch nicht die Astronomos nach denen Planeten stellen oder die rechtschaffene Poeten nach den Reimenmachern noch die künstlichen Musicos nach den Sängern so man auf der Neuen Bruck (zu Paris) höret/ judiciren darff”.“Esta Química fue descrita en una ocasión por alguien de la siguiente manera: Est ars sine Arte, cujus principium mentiri, medium laborare, & finis mendicare: esto es, es un arte sin arte, cuyo principio es mentir, su medio trabajar y su fin mendigar. Pero este arte engañoso no debe confundirse con la verdadera Química, cuyo propósito final aspira únicamente a que se puedan resolver y disolver todos los cuerpos naturales en sus partes más pequeñas y en sus principios. No se debe juzgar a esta según aquella, de la misma manera que tampoco se debe juzgar a los astrónomos según los charlatanes astrólogos [buscadores de planetas / Planetensteller], ni a los poetas rectos según los rimeros [falsos hacedores de rimas], ni a los músicos ingeniosos según los cantantes que se escuchan en el Puente Nuevo (Pont-Neuf, de París)”.[32]

También en el año 1705, el erudito francés y jesuita Dominique de Colonia, S.I. (1660-1741) nos da otro ejemplo:
“— 4. Definitio fit ab adiunctis. Ita chimicam artem non minus vere, quam lepide definies. Chimica est ars sine arte, cuius principium est mentiri; medium laborare; finis mendicare. Ita Virg. famam describit ab adiunctis.”
“— 4. La definición se hace por los accidentes [o propiedades]. Así definirás el arte química no menos verdadera que ingeniosamente: La Química es un arte sin arte, cuyo principio es mentir; su medio, trabajar; su fin, mendigar. De la misma manera Virgilio describe la fama por sus accidentes”.[33]

Dos años después,1707, en la Opera Medico-Practica de Johann Jakob Waldschmidt (1644-1689), un médico alemán nacido en Hesse y que rechazaba la transmutación, podemos leer el proverbio, que curiosamente es el exactamente el mismo que ya vimos con Johann Jacob Waldschmidt:
“390 Disput. XXXIV. de Argento & Cupro.
…gitur, N.N. arcani hujus esse possessorem: hinc haud peccasse confidimus, quod dubia quædam circa hujus Existentiam[34] (non circa possibilitatem) moverimus, vocantes illud artem sine arte; cujus scire sit pars cum parte; medium strenuè mentiri; finis mendicatum ire, vel in patibulo superbire. Itaque, ut quem cœpimus cursum, teneamus, placet impræsentiarum inquirere in naturam & indolem argenti, & cupri: persuasum habentes, hanc dissertationem pretio priori non fore inferiorem.”
“390 Disputa XXXIV. Sobre la Plata y el Cobre.
…por tanto, que N.N. es el poseedor de este arcano [secreto]; de ahí que confiamos no haber errado en absoluto al haber planteado ciertas dudas en torno a la existencia de este (no en torno a su posibilidad), llamándolo un arte sin arte; cuyo saber es mezclar una parte con otra parte; su medio, mentir enérgicamente; su fin, terminar mendigando o pavonearse en la horca. Por lo tanto, para mantener el rumbo que hemos emprendido, nos place investigar en el presente la naturaleza y la índole de la plata y del cobre: teniendo la certeza de que esta disertación no será inferior en valor a la anterior”.[35]

No obstante, hay que señalar que el proverbio aparece en esta edición póstuma, pero no en la primera edición, del año 1695. Sí, en cambio arremete ahí contra los alquimistas en varias ocasiones, indicando en una ocasión que, recordando al dicho que estamos estudiando, “los alquimistas sudan y pasan frío por la piedra filosofal, y despilfarran todos sus bienes por una piedra”:
“Alchymistae sudant & algent pro lapide Philosophico, & bona sua dilapidant omnia pro lapide”.[36]

En el año 1712, Johann Gottfried Gregorii (1685-1770) geógrafo, teórico cartográfico, historiador, genealogista, divulgador literario y autor barroco, nos dejó otro testimonio en El historiador curioso y erudito: elaborado en historias selectas, notables, teológicas, históricas y políticas:
“5. Weil nun die Proben der so genannten Goldmacher in der Dieberey bestehen/ so hat diffals der berühmte Theologus Balthasar Schuppius in seinen Regenten-Spiegel p. 117. nicht unrecht geschrieben: Das heutige Goldmachen ist eine Kunst ohne Kunst derer Anfang bestehet in vielen schwaßen und versprechen das Mittel in lügen und Aufschneidereyen das Ende im Betteln”.
5. Puesto que las pruebas de los llamados fabricantes de oro consisten en el latrocinio [el robo], no erró al escribir sobre esto el célebre teólogo Balthasar Schuppius en su Regenten-Spiegel [Espejo de Regentes], pág. 117: «El hacer oro de hoy en día es un arte sin arte, cuyo principio consiste en mucha palabrería y promesas; su medio, en mentiras y fanfarronadas; su fin, en la mendicidad».[37]

En el año 1725, el conde Johan Thuresson Oxenstierna, filosofo sueco y luterano desengañado, nos dejó sus famosos pensamientos y reflexiones críticas, escritas originalmente en 1722 y traducidas más tarde al alemán y el castellano. Allí, de nuevo nos encontramos con nuestro objeto de estudio:
“De la Chymie.
ON fait ſes complimens à tous ceux, dont l’eſperance d’or reçoit de l’encens de la fumée, par la cheminée de leur laboratoire, & qui avec empreſſement cherchent par la Chymie, de ſçavoir au fond, ce que c’eſt que d’être gueus. Grand Dieu la Chymie! Ars ſine arte, cujus principium est mentiri, medium laborare, & finis mendicare: Car Rem decoxit iners, dum coquit durum, & bona dilapidat pro lapide. Il est en verité surprenant, de voir jusques ou l’imagination de l’homme, le peut seduire, & avec combien de facilité lui sert sa credulité, en tout ce que peut flater son avarice”.“De la Química [La Alquimia].
Se da el parabién a todos aquellos cuya esperanza de oro recibe el incienso del humo a través de la chimenea de su laboratorio, y que con empeño buscan, por medio de la Química, saber en el fondo lo que significa ser un mendigo. ¡Gran Dios, la Química! Un arte sin arte, cuyo principio es mentir, su medio trabajar, y su fin mendigar: Porque el ignorante consumió su fortuna mientras cuece lo duro, y despilfarra sus bienes por una piedra. Es verdaderamente sorprendente ver hasta dónde puede seducir la imaginación del hombre, y con cuánta facilidad le sirve su credulidad en todo aquello que pueda halagar su avaricia”.[38]
Nuestro famoso Theophilo, traductor de Filaleteo y gran plagiador, retomó la cita en cuestión, en el año 1727:
“—para inepta difinicion de la Alchimia, se dize en Latin: Quod ſit Ars, sine Arte; cuius principium, mentiri; medium, laborare; & finis, mendicare: lo que quiere dezir, descriviendo satiricamente la Alchimia, por su sèr, principio, medio, y fin; que es vn Arte, sin Arte; cuyo principio, es mentir; su medio, el trabajar; y su fin, el mendi-
gar.”[39]

Un año después, en 1728, Juan Francisco Budeus, de quien ya hemos traducido alguna de sus obras en esta web, vuelve a recoger el proverbio, en alemán:
“Da stellet sich nun augenblicklich eine grosse Anzahl derer für Augen, die mit vollem Halse ausruffen, die Goldmacher-Kunst seye ein blosser Betrug, und verkauffen dergleichen Künstler nichts anders, als einen eiteln Dampff, oder wie solche jemand beschrieben: Sie seye eine Kunst ohne Kunst, deren Anfang im Lügen, und das Ende im Betteln bestehe.”
“Al llegar a este punto, se presenta de inmediato ante nuestros ojos una gran cantidad de personas que proclaman a voz en cuello que el arte de hacer oro es un mero engaño, y que tales artistas no venden otra cosa que un vano humo, o como alguien lo describió: que es un arte sin arte, cuyo principio está en la mentira y su final en la mendicidad.”[40]
Allá por el año 1734, el muy divertido Nuevo mercado de baratillos curioso y explicado del mundo actual, presentado en toda clase de mercancías y verdades, de Johann Valentin Neiner, vuelve a incluir el dicho, aprovechando el triste final de los embaucadores:
“Und ob obwohlen schon etliche Exempel deren beygebracht werden, die sollen Gold gemacht und den lapidem Philosophicum gehabt haben, darunter man auch den Arnoldum de Villa nova, den Thurneisser und Antonium Bragadinum, einen Venetianischen Edelmann zehlet, und dafür hält, daß Tubal Cain, Hermes Trismegistus, Geber und König Salomon rechte Goldmacher gewesen, auch solche Kunst bey denen Aegyptiern lang gewähret habe, biß Kayser Diocletianus solche verfolget, und wegen entstandener Aufruhr die Schrifften von Schmeltzung des Silber und Golds zusammen zu suchen und zu verbrennen befohlen, daß auch das Aureum Vellus nichts anders gewest sey, als ein Buch, darinnen die Lehr wie man aus andern Metallen Gold machen könne, beschrieben gestanden, Cardan. Lib. 6. pag. 322. So seynd doch viel hundert ja wohl viel tausend über ihr Laboriren zu Grund gegangen, wie Rollen-Wagen in Fröschmäusln erzehlet, Part. I. Cap. 16. wie solches dann dem Marco Bragadino zu genannt Mamugna, item dem Hans Heinrichen von Mülfels einen Barbierer in Studgard begegnet, welche beed samt ihrer Kunst in 1591 Jahr gehängt worden; der Ursachen einer die Alchimie also beschrieben, daß sey eine Kunst ohne Kunst, dero Wissenschafft Stuck-Werk, das Mittel Philutiren, das Ende Bettlen gehen oder den Galgen zieren”.
“Y aunque ya se han aportado algunos ejemplos de aquellos de quienes se dice que hicieron oro y poseyeron la piedra filosofal (lapidem Philosophicum) —entre los cuales se cuenta también a Arnoldo de Villanueva, a Thurneisser y a Antonio Bragadino, un noble veneciano; y se sostiene que Tubal-Cain, Hermes Trismegisto, Geber y el rey Salomón fueron verdaderos hacedores de oro, y que tal arte perduró largo tiempo entre los egipcios hasta que el emperador Diocleciano la persiguió y, debido a las revueltas surgidas, ordenó reunir y quemar los escritos sobre la fundición de la plata y el oro, y que incluso el Vellocino de Oro (Aureum Vellus) no fue otra cosa que un libro en el cual se describía la enseñanza de cómo hacer oro a partir de otros metales, según Cardano, Lib. 6, pág. 322—, con todo, muchos cientos, e incluso muchos miles, se han ido a la ruina a causa de sus labores de laboratorio, tal como se relata en Rollen-Wagen y en Fröschmäusler, Parte I, Cap. 16. Esto mismo le ocurrió a Marco Bragadino, también llamado Mamugna, y asimismo a Hans Heinrich von Mülfels, un barbero de Stuttgart, quienes fueron colgados en el año 1591 junto con su arte. Por estas razones, uno describió la alquimia diciendo que «es un arte sin arte, cuya ciencia es un remiendo, su medio es el flirteo [o la locura / Philutiren], y su final es ir a mendigar o adornar la horca»”.[41]

Élie Col de Villars (1675-1747), médico y cirujano francés, vio que sus ediciones se traducían rápidamente al alemán, incluso en el mismo año de su aparición. Fue el caso de su Diccionario médico y quirúrgico del señor Elias Col de Vilars, doctor en medicina, decano decano de la facultad de medicina de París y profesor titular de cirugía en lengua francesa: que constituye la quinta parte de su tratado de cirugía, en el cual se contienen los tecnicismos de la medicina y la cirugía con su explicación, división y etimología u origen, del año 1747. Pues en la edición alemana volvemos a encontrarnos con el proverbio:
“Sie nennen sie die wahre Philosophie (philosophiam veram) die Philosophie, derer die erlangt haben, nemlich den philosophischen Stein, philosophiam adeptorum. Sie glauben, daß dieser philosophische Stein die Tugend habe, nicht allein alle Arten von Krankheiten zu heilen, als eine allgemeine Panacee, sondern auch die Metalle in Gold und Silber zu verwandeln, woraus zwo Arten der Alchymie entstehen, die Chrysopoea, welche die Weise Gold zu machen lehret, und die Argyropoea, die Kunst Silber zu machen. Man kann sagen, daß dieses ars sine arte, cuius principium mentiri, medium laborare, finis mendicare, eine Kunst ohne Kunst sey, deren Anfang in Lügen, deren Mitte in Arbeit, und deren Ende in Armuth bestehet”.
“La llaman la verdadera filosofía (philosophiam veram), la filosofía de aquellos que la han alcanzado, a saber, [los poseedores de] la Piedra Filosofal: philosophiam adeptorum [la filosofía de los adeptos]. Creen que esta Piedra Filosofal tiene la virtud no solo de curar todo tipo de enfermedades, como una panacea universal, sino también de transmutar los metales en oro y plata, de donde surgen dos tipos de Alquimia: la Chrysopoea [Crisopeya], que enseña el modo de hacer oro, y la Argyropoea [Argiropeya], el arte de hacer plata. Puede decirse que esta es un ars sine arte, cuius principium mentiri, medium laborare, finis mendicare”[42].

Johann Georg Keyssler (1693-1743), polímata alemán, conocido por sus escritos de viajes y su arqueología y considerado el padre de la protohistoria alemana, nos deleitó en el año 1751 con sus Últimos viajes de Johann Georg Keyßler, miembro de la Real Sociedad de Ciencias de Gran Bretaña, a través de Alemania, Bohemia, Hungría, Suiza, Italia y Lorena. Allí no faltó tampoco el proverbio:
Derjenige, so das Pulver, womit die Kunst verrichtet wurde, dem Baron Pfenniger zugestellt hatte, wußte selbst nicht die Kunst es zu bereiten, sondern hatte es von seinem verstorbenen Vater erhalten, der ihm dabey bedeutet, das Pulver koste viel mehr, als das Gold selbst. Vielleicht ist die ganze Kunst nicht sowohl in einer Verwandlung bestanden, als vielmehr in substitutione unius in locum alterius, welche den Vertheidigern dieser falschberühmten Kunst wenig zu statten kommen würde, indem sie derselben ungeachtet noch bleiben könnte mulier quae omnes invitat, neminem admittit, ars fine arte, cujus principium est cupere, medium mentiri, et finis mendicare vel patibulari (***).
(***): Dies Urtheil des Verfassers wird ohne Zweifel denenjenigen zu hart dünken, welche von der Kunst Gold zu machen sich sehr vortheilhafte Begriffe zu machen pflegen. Job. Gabriel Drechsler hat die Möglichkeit der Sache gänzlich geleugnet in zwo Abhandlungen: de metallorum transmutatione et inprimis de chrysopoeia, Leipzig, 1673. Diesem haben andre Beispiele des Gegentheils entgegen geſetzet aus MORHOF. epist. ad Langelottum de metallorum transmutatione, Hamb. 1673. Sam. REYHER. diss. de nummis quibusdam ex chymico metallo factis, Kil. 1692. Io. Lud. HANNEMANN. Iason, f. catal. testimoniorum veritatis metamorphosin metallorum ignobiliorum in aurum nativo praestantius adſerente, Kil. 1709; womit Io. Franc. BVDDEI Abhandlung: an alchemistae sint in republica tolerandi? Hal. 1702 zu vergleichen ist.
“Aquel que había entregado al Barón Pfenniger el polvo con el cual se realizaba el arte, ni siquiera sabía él mismo cómo prepararlo, sino que lo había recibido de su difunto padre, quien le había dado a entender con ello que el polvo costaba mucho más que el oro mismo. Quizás todo este arte no consistió tanto en una transmutación, sino más bien en la substitutione unius in locum alterius [sustitución de una cosa en lugar de otra], lo cual de poco serviría a los defensores de este arte falsamente célebre, puesto que, a pesar de ello, este seguiría siendo una mulier quae omnes invitat, neminem admittit, ars sine arte, cujus principium est cupere, medium mentiri, et finis mendicare vel patibulari [mujer que a todos invita, a nadie admite; un arte sin arte, cuyo principio es la codicia, su medio la mentira y su fin la mendicidad o la horca] (***).
(***): Este juicio del autor les parecerá, sin duda, demasiado severo a aquellos que suelen formarse conceptos muy ventajosos sobre el arte de hacer oro. Job. Gabriel Drechsler negó por completo la posibilidad de tal cosa en dos tratados: de metallorum transmutatione et inprimis de chrysopoeia [Sobre la transmutación de los metales y especialmente sobre la crisopeya (fabricación de oro)], Leipzig, 1673[43]. A este, se oponen otros ejemplos de lo contrario, extraídos de MORHOF, epist. ad Langelottum de metallorum transmutatione [Epístola a Langelottus sobre la transmutación de los metales], Hamburgo, 1673; Sam[uel] REYHER, diss. de nummis quibusdam ex chymico metallo factis [Disertación sobre ciertas monedas hechas de metal químico], Kiel, 1692[44]; Io[hann] Lud[wig] HANNEMANN, Iason, s. catal. testimoniorum veritatis metamorphosin metallorum ignobiliorum in aurum nativo praestantius adserente [Jasón, o catálogo de testimonios de la verdad que defienden la metamorfosis de los metales innobles en un oro más excelente que el nativo], Kiel, 1709; con lo cual se ha de comparar el tratado de Io[hann] Franc[iskus] BUDDEUS: An alchemistae sint in republica tolerandi? [¿Deben ser tolerados los alquimistas en la República?], Halle, 1702”.[45]

Y como último ejemplo, en el año 1770 Johann Baptist Horváth, S. I. (1732-1799), médico, teólogo católico y matemático húngaro, volvió a hacerse eco de la sentencia, renegando además de los alquimistas:
“Alchymistæ profitentur artem aurum, argentumque conficiendi: at quamvis id forte vim artis humanæ non superet simpliciter, anceps tamen & sumptuosum est, nec ulli hactenus e sententia cessit. Certe Alchymistæ nec se, nec ullum unquam alium effecere divitem; ex adverso multos opulentos ad paupertætem, ipsi quoque mendici ad extremum effecti, redegerunt. Unde celebre illud Alchymiaæ elogium: Ars sine arte, cujus principium mentiri, medium laborare, finis mendicare. Sicubi etiam aurum confectum apparuit, illic impostura usus est fraudulentus artifex, aureos pulveres occulte indendo carbonibus, aut spatulæ, qua massam versabat, aut certe follium ignem animantium faucibus.”
(Los alquimistas profesan el arte de fabricar oro y plata; pero, aunque tal cosa tal vez no supere simplemente la fuerza del arte humano, es sin embargo incierta y costosa, y hasta ahora a nadie le ha resultado según su deseo. Ciertamente los alquimistas nunca se han hecho ricos a sí mismos ni a ningún otro; por el contrario, han reducido a la pobreza a muchos hombres opulentos, quedando ellos mismos convertidos al final también en mendigos. De donde proviene aquel célebre elogio de la Alquimia: Un arte sin arte, cuyo principio es mentir, su medio trabajar y su fin mendigar. Y si en algún lugar apareció oro fabricado, allí el fraudulento artífice se sirvió de la impostura, introduciendo ocultamente polvos de oro en los carbones, o en la espátula con la que removía la masa, o ciertamente en las boquillas de los fuelles que avivaban el fuego”.)[46]

[1] Telle, Joachim, Kahn, Didier y Kühlmann, Wilhelm, Alchemie und Poesie Deutsche Alchemikerdichtungen des 15. bis 17. Jahrhunderts. Untersuchungen und Texte, Berlin/Boston, de Gruyter, 2013.
[2] Rollenhagen, Georg, Froschmeuseler Das Von Bestallung des Geystlichen vnd [und] Weltlichen Regimentes. In der Frösche Rathschlägen vorgebildet, s.l., 1595,206 (numeración según Munich Digitization Centre – MDZ). No obstante, sí que nos habla despectivamente muchas veces de los alquimistas: El Alquimista se gana la entrada en casa de Reinicke [el zorro] (Pliego M, hoja vj, reverso); La esperanza, el cálculo y la promesa de los Alquimistas (Pliego D, hoja j, reverso), Fin y desenlace de la Alquimia (Pliego D, hoja iiij, anverso), Las artimañas secretas de la Alquimia (Pliego D, hoja iiij, anverso), El fundamento de la Alquimia (Pliego N, hoja iij, anverso), Quiénes se han servido de la fabricación alquímica de oro (Pliego N, hoja v, anverso), Cómo le prosperó a Reinicke el hacer oro (Pliego D, hoja j, reverso), El hogar alquímico (Pliego N, hoja vij, reverso), La antigüedad de la Alquimia (Pliego N, hoja viij, anverso). Telle, Joachim, “Zu Georg Rollenhagens »Froschmeuseler« (I/2, Kap. 15–17)”, en Wolfenbutteler Barock-Nachrichtenk, 3 (1976), 256–259.
[3] Pero tampoco aparece así secuencialmente en los textos de Trithemius, aunque sí en la lista que da en Polygraphiae libri VI (Argentoratum, sumptibus Lazari Zetneri, 1600, 194-ss.). También Trithemius escribió pasajes donde se concentraban todos estos adjetivos, como el famoso que escribió contra Rupescissa; “Vixit his temporibus in humanis Joannes de Rupescissa Frater Ord. Minorum, qui multo tempore Alchimiae deditus, tempus cum labore non satis utiliter consumpsit. Est autem Alchimia (ut more loquamur humano) casta meretrix, quae amatores plures habet, sed delusis omnibus in nullius unquam pervenit amplexus. Ex stultis facit insanos, ex divitibus pauperes, ex Philosophis fatuos, ex deceptis loquacissimos deceptores, qui cum nihil sciant, omnia se scire profitentur, cum sint pauperrimi, Craesi divitias suis se daturos sequacibus pollicentur, quorum finis confusione plenus est. Joannes igitur bonus frater iste, per nimium Alchimiae studium in tantumfuit dementatus, quod nec precibus nec minis suorum Praelatorum ab ea vanitate potuit revocari; unde postremo propter suam inobedientiam fuit incarceratus, & violentur a sua temeritate retractus. In carcere positus priori vanitati novam superbat, secum loqui (sano vel insano capite nescio) confinxit. Multa dixit, multa scripsit, nescio quo spiritus inductus, ne dicam seductus: de proxima desolatione totius Christianorum Ecclesiae, de persecutione Cleri, & de omnes praedictiones ejusfuerunt mendaces, falsae, & sine radice veritatis. Scripsit in carcere positus ad quendam sacrosanctae Romanae Ecclesiae Cardinalem, Revelationum, ne dicam somniorum suorum, librum unum. De quinta Essentia l.II. & alia plura medicinis & Alchimia, vana potius, quam utilia.» («Vivió por estos tiempos entre los mortales Juan de Rocacorta, hermano de la Orden de los Menores [Franciscanos], quien, habiéndose dedicado durante mucho tiempo a la Alquimia, consumió su tiempo y su trabajo sin provecho suficiente. Es, pues, la Alquimia (por hablar en términos humanos) una casta meretriz, que tiene muchos amantes, pero que, tras haber burlado a todos, nunca se entrega a los abrazos de nadie. De los necios hace locos; de los ricos, pobres; de los filósofos, necios; y de los engañados, elocuentísimos engañadores que, no sabiendo nada, declaran saberlo todo, y siendo paupérrimos, prometen dar las riquezas de Creso a sus seguidores, cuyo final está lleno de confusión. Así pues, este buen hermano Juan, por su excesivo estudio de la Alquimia, llegó a estar tan demenciado que ni las súplicas ni las amenazas de sus prelados pudieron apartarlo de tal vanidad; por lo cual, finalmente, fue encarcelado a causa de su desobediencia y apartado a la fuerza de su temeridad. Puesto en prisión, añadió una nueva soberbia a su anterior vanidad, y fingió (no sé si con juicio sano o insano) que los ángeles hablaban con él. Dijo muchas cosas y escribió muchas cosas, inducido —por no decir seducido— por no sé qué espíritu, sobre la próxima desolación de toda la Iglesia de los cristianos, sobre la persecución del clero y sobre la venida del Anticristo; pero todas sus predicciones fueron mentirosas, falsas y sin raíz de verdad. Estando en prisión, escribió a cierto cardenal de la sacrosanta Iglesia Romana un libro de sus revelaciones, por no decir de sus sueños. [También escribió] dos libros sobre la Quintaesencia y varias cosas más sobre medicinas y alquimia, más bien vanas que útiles.») Trithemius, Johannes, Annalivm Hirsavgiensivm pus: nunquam hactenus editum, & ab eruditis Semper desideratum, complectens historiam Franciae et Germaniae, gesta imperatorum, regum, principum, episcporum, abbatum, et illustrium virorum, St. Gall, Typis ejusdem S. Galli, 1690) II, 225. Sobre este asunto: Matus, Zachary A., Heaven in a Bottle: Franciscan Apocalypticism and the Elixir, 1250-1360, Tesis Doctoral, Harvard University, Cambridge, Massachusetts, presentada en Octubre de 2010.
[4] Kopp, Hermann, “Ueber den Verfall der Alchemie und die hermetische Gesellschaft”, Denkschriften der Gesellschaft für Wissenschaft und Kunst in Giessen,1 (1847), 3.
[5] “Alchemia est scientia sine arte,
Cujus principium est pars cum parte,
Medium strenue mentiri,
Finis mendicatum ire
Vel in cruce corvos nutrire,
Quod Paracelsicis solet evenire”.
Ver Kopp, Hermann, Die alchemie in älterer und neuerer zeit, Heidelberg, Carl Winter’s Universita tsbuchhandlung, 1886, vol. 2, 197. Gretser, Jacobo, Jacobi Gretseri … Bauius et Maeuius, ille, vt delirus alchymista, antimonio, hic, tanquam insipiens praedicans, Helleboro nigro curatus … : , accessit Protiuncula quaedam Hellebori pro male sacro capite cuiusdam Paedotribae Witerbergensis, [et] Lithi miseni Caluinistae, Ingolstadii, ex Typographia Adami Sartorii, 1605.
[6] Newman, William R. y Principe, Lawrence M., “Alchemy vs. Chemistry: The Etymological Origins of a Historiographic Mistake”, Early Science and Medicine, 3-1 (1998), 32-65, esp. 53-54; Prinke, Rafal T., “Beyond Patronage: Michael Sendivogius and the Meanings of Success in Alchemy”, en López Pérez, Miguel, Kahn, Didier y Rey Bueno, Mar, Chymia: Science and Nature in Medieval and Early Modern Europe, Newcastle upon Tyne, Cambridge Scholars Publishing, 2010, 175-231, esp. 176-178.
[7] Moresinus, Thomas, Liber novus de metallorum causis et transsubstantiatione, Francof., Wechelus, 1593, 121.
[8] Íbidem, 116.
[9] Íbidem, 127 y 128
[10] Jacobi Gretseri Societatis Jesu … Opera omnia … : tomus XI defensio Societatis Jesu T. 11 [parte 1], Ratisbonae, sumptibus Joannis Conradi Peez et Felicis Bader, 1738, 390.
[11] Libavius, Andreas, Singularium Andreae Libavii pars …. 1, De Metallorum Succinique natura, Francofurti ad Moenum, Kopff, 1599, 128.
[12] Libavius, Andreas, Commentariorum alchymiae Andreae Libavii Med. D. pars … : sex libris declarata ; continens explicationem operationum chymicarum priore artis libro comprehensarum …, Francofurti ad Moenum, Kopff, 1606, 343.
[13] Se refiere a: Jacobi Gretseri … Bauius et Maeuius, ille, vt delirus alchymista, antimonio, hic, tanquam insipiens praedicans, Helleboro nigro curatus … : , accessit Protiuncula quaedam Hellebori pro male sacro capite cuiusdam Paedotribae Witerbergensis, [et] Lithi miseni Caluinistae,Ingolstadii, ex Typographia Adami Sartorii 1605. Este texto también aparece en Jacobi Gretseri Societatis Jesu … Opera omnia … : tomus VII defensio romanorum pontificium T. 7 [parte 2], Ratisbonae, sumptibus Joannis Conradi Peez et Felicis Bader sociorum, 1736, VII: “Bavius & Mævius : Ille , ut delirus Alchymista antimonio ; hic , tanquam insipiens Prædicans helleboro nigro curatus, ut tandem expurgato cerebro intelligant , quis fit Controversiarum fidei Judex, & quæ Norma ? Accessit portiuncula quædam hellebori pro malè sano capite cujusdam Pædotribæ Witebergensis, & Lithi Miseni Calvinistæ”. Sin embargo, hay otro texto similar, del cual generalmente no se da noticia titulado. “VI . Antimonium pro deliro quodam Medico , & Alchymista, qui nominis fui oblitus se Basilium de Varna nominat , deliranti eo sine per 30. doses porrectum, ut expurgato cerebro , cùm alia , tum etiam hoc discat , quænam sit Contro- versiarum Norma , & quis Judex” (478-755). Este texto también aparece años antes en Exercitationvm theologicarvm adversvs haereticos Libri VI : (I-Commentariobus duplex, alter in numisma argemteum super ab haereticis de Colloquio Ratisbonensis cusum Alter in eiusdem metalli sun misma in laisdem Hussi, Lutheri, et Rabi sub figura Anseris, Cycni et Corui signatum et vulgatum. II. Commentarius et glossae in orationem Hunnianam de Pseudo in bilaeo Witebergensi.- III. Disceptatio, utrum rerum sit, Zwinglium praecipum doctrinae suae de Eucharistia caput a Diabolo didicisse, cum refutatione argumentorum, quae pro defensione Zwinglii adfert Marcus Beumlerus cracamentarius.- IV. Supplementum duplex pro duobus libris de jure et more prohibendi, expurgandi, et abolendi libros haereticos et novios.- V. Antimonium pro deliro quodam Medico et Alchymista, qui nominis sui oblity se Basilium de Varua nominat, deliranti co fine per triginta Doses porrectum, et expurgato cerebro cum alia, tum etiam hoc discat, quae an sit controuersiarum novina, et quis Index.- VI. Breuis admonitio, qualis sit liber, Antigretserus inscriptus, a Padotriba quodam Witebergensi in gratiam Hunnii emissus), Ingolstadii, Ex Offic. Typ. Ederic, na apud Andr. Angermarivm , 1604, 325-559. Por cierto, que “Basilium de Varna” era un pseudónimo ocasionalmente usado por Libavius.
[14] Hall, Joseph, Mundus alter et idem sive Terra Australis ante hac semper incognita longis itineribus peregrini academici nuperrime lustrata, auth. Mercurio Britannico., Hannoviae, Antonius, 1607, 154 (nota al margen)
[15] Christoph Besold, De aerario publico discursus, Tubingae, Cellius, 1615. Reimpreso en Operis Politici Editio Nova (Argentorati, Zetzner, 1626), 63. Besold da como referencia Turbo, pero, seguramente esté tomada desde un manuscrito, pues aún no se había editado el texto de Andreae. Con todo, no he podido encontrar el poema siguiendo las indicaciones de Prinke (ver nota 16).
[16] Prinke, Rafal T., “Beyond Patronage: Michael Sendivogius and the Meanings of Success in Alchemy”, en López Pérez, Miguel, Kahn, Didier y Rey Bueno, Mar, Chymia: Science and Nature in Medieval and Early Modern Europe, Newcastle upon Tyne, Cambridge Scholars Publishing, 2010, 175-231, esp. 177-178. Andreae, Johann Valentin, Turbo sive moleste et frustra per cuncta divagans ingenium : in theatrum productum, Helicone, s.e., 1621, 132.
[17] Woodall, John, The surgions mate, or, A treatise discouering faithfully and plainely the due contents of the surgions chest : the uses of the instruments, the vertues and operations of the medicines, the cures of the most frequent diseases at sea: namely, wounds, apostumes, vlcers, fistulaes, fractures, dislocations, with the true maner of amputation, the cure of the scuruie, the fluxes of the belly, of the collica and illiaca passio, tenasmus, and exitus ani, the callenture; with a briefe explanation of sal, sulphur, and mercury; with certaine characters, and tearmes of arte, London, Printed by Edward Griffin for Laurence Lisel, at the Tygers-head in Pauls Church-yard, 1617, 344.
[18] Sobre estas cuestiones: Keller, Vera, Knowledge and the Public Interest, 1575–1725, New York, Cambridge University Press, 2015, esp. 76n54, 90, 91, 95, 125–126.
[19] Bornitz, Jakob, Jacobi Bornitii JC. Tractatus politicus. De rerum sufficientia in Rep. & civitate procuranda, Francofurti, Tampachii, 1625, 127.
[20] Warheit, Germanus, SCHOLA CURIOSITATIS Sive Antidotum Melancholiae Joco-Serium, Omnibus Hypochondriacis & atrabili laborantibus, sive fratribus Spleneticis & Melancholicis, vulgo Denen Herren Mültz- und Mit-Brüdern zu sonderlicher Zeit-Passirung aus unterschiedlichen curiosen Authoren, Manuscripten, täglichen Zeitungen, eignen Einfälen, meistens aus deß, dieser Facultät incorporiten Gro§-Vatters unlängst dem Herr von Fürwitzhausen dedicirten curiosen Tractätel gezogen, und aufs neue zusammen getragen, Francofurti, Bencard, 1670, 8.
[21] Praetorius, Johannes, Neu-außgebutzter Kurtzweiliger Zeitvertreiber, s.l., s.e., 1700, 142. Sleidanus es célebre por su tratado De quatuor summis imperiis (sobre los cuatro grandes imperios mundiales) y, sobre todo, por De Statu Religionis et Reipublicae, Carolo V Caesare (1555), una monumental historia de la Reforma protestante y el reinado del emperador Carlos V. La obra Continuatio J. Sleidani (Continuación de Johannes Sleidanus) hace referencia a las diversas extensiones o suplementos históricos que ampliaron las crónicas originales del historiador y diplomático protestante. Tras su muerte, varios autores y editores redactaron secuelas para cubrir los años posteriores que Sleidanus no alcanzó a registrar. No he podido encontrar la cita exacta de Sleidanus, en caso de existir. Repasadas todas las páginas 408 de sus Continuaciones, tan sólo en una de ellas se habla de alquimia. Concretamente del trágico final de Marco Bragadino. Sleidani Continvati Pars … Das ist … Theil der Historischen Continuation Johannis Sleidani … : Wie dieselbige vor der zeit durch die beyde Herren, Conradum Lautenbach, vnd Michaëlem Beutherum … verzeichnet vnd in … Truck hinterlassen worden Ausgabe: An jetzo aber … zusammen gezogen, vnd … Conferirt. 3, Straßburg, Rihelius, 1621, col. 408.
[22] Hinze, Tobias, Vernewert Epistel und Formular-Buch, Franckfurt am Mayn, Götz, 1646, 139.
[23] Schupp, Johann Balthasar, Salomo, Oder Regenten-Spiegel,s.l., von ANTENORE, Einem Liebhaber der h. Schrift., 1658, 366.
[24] Haake, Johann Daniel, Simon, Der Christliche Gerber zu Joppe, Nördlingen, Schultes, 1661, 17.
[25] Rolfinck, Werner, Gverneri Rolfincii … Chimia In Artis Formam Redacta : Sex Libris comprehensa, Jenae, Samuel Krebs, 1661, 26.
[26] Borel, Pierre, Petri Borelli, Medici Regii Castrensis Historiarum, & Observationum Medicophysicarum, Centuriæ IV. : In qvibus non solum multa utilia, sed & rara, stupenda ac inaudita continentur, Francofvrti, Apud Laur. Sigismund. Cörnerum, Bibliopolam Lipsiensem, 1670, Observatio XXI: “Fallaciae Chymica”, 215-217: “Engaño Químico. OBSERVACIÓN XXI. Así como en otro tiempo descubrí los fraudes de aquellos que simulan arrancarse los dientes mediante el tacto de un líquido [mercurio] fundido, etc., de igual modo he descubierto no pocas falacias de los químicos que, codiciando el oro ajeno, prometen oro. Y lo primero que me viene a la memoria es el llamado Barón de Beau-Soleil, quien prometió mostrarnos una [operación de] proyección a mí y a cierto amigo mío. Yo le suministré todo lo necesario, y fabricó ante mí, a partir de azogue [mercurio vivo], una plata excelente en nuestra presencia, permaneciendo él apartado. Pero al final me di cuenta de que aquello provenía del carbón con el que yo había cubierto el crisol, el cual él, sutilmente mientras yo estaba de espaldas, había colocado entre mis propios carbones, y en cuyo interior había introducido limaduras de plata; y como aquel carbón era ancho y muy apto para cubrir el crisol, yo lo había utilizado por indicación suya. De este modo, la materia que cayó de allí, incorporada en la pez, produjo la plata tras la fuga del mercurio. [Tommaso] Campanella afirma que él [el Barón de Beausoleil] hizo exactamente lo mismo en Roma; cuando le eché en cara lo que le había dicho, él lo negó, sin embargo, y prometió que volvería a hacer lo mismo otra vez, pero se marchó.
Otros esconden la plata en el agua fuerte [ácido nítrico] que utilizan, o en el azogue [mercurio], o en un bastón de caña con el que remueven la materia fundida; otros, en los laterales del crisol o en el fondo, etc. Pero hubo uno en Ginebra todavía más astuto, el cual, incorporando oro en polvo con otras sustancias y fabricando con ello una pasta, se la dio en pedacitos a un boticario por un precio bajo, bajo el nombre de cierto fármaco índico. Después, prometió la fabricación de oro diciendo que no quería el dinero de ellos a menos que, estando él ausente, hubieran experimentado el éxito del asunto diez veces si querían; y en la lista de los ingredientes necesarios incluyó su propia pasta designada con un nombre nuevo, la cual ellos se encargaron de comprar. Y como comprobaron que el asunto era verdadero en múltiples ocasiones, le entregaron el dinero pactado; él, por su parte, se marchó para pescar en otra parte con su anzuelo de oro, mientras que ellos compraron la pasta restante y le pidieron más al boticario, quien les prometió que se la daría pronto y a su voluntad, tal como le había prometido el charlatán; pero ya no pudieron conseguirla más, y en un pedacito del residuo descubrieron finalmente con dolor que el oro estaba allí escondido.
Hubo también recientemente en París un embaucador similar, el cual, sin embargo, era tenido por un gran Alquimista por cierto curioso de la materia química; por lo cual lo acogió en su casa, con la esperanza de que en algún momento le revelara ciertos secretos; pero como, verdaderamente, no pudo sacarle nada después de dos años, se quejó de él; pero el propio [embaucador] le dijo que era justo mostrarle la transmutación, pero que había querido poner a prueba su paciencia. Por lo cual, se la mostró fabricando una plata excelente a partir de plomo. Sin embargo, cuando el platero a quien le mostró la plata negó que hubiese sido fabricada mediante el arte [alquímico], y afirmó que se trataba de plata copelada [refinada], y habiéndole planteado esto también a su charlatán, el charlatán confesó que él había introducido esa plata en el crisol vertiendo repentinamente el plomo a través de las cenizas, y que había hecho eso para animar su espíritu. Digo estas cosas para que los curiosos se guarden de estos charlatanes, pero no para restar valor en absoluto a la verdad de la alquimia”.
[27] Lemery, Nicolas, Cours de chymie , contenant la manière de faire les opérations qui sont en usage dans la médecine par une méthode facile, avec des raisonnements sur chaque opération… par Nicolas Lemery, París, l’autheur, 1675. En la edición de 1683, 69, en forma de frase.
[28] Joh. Jacobi Waldschmidt … Operum medico-practicorum ; tomus secundus, s.l., s.e., 168?, 279.
[29] Mort, Jakob le, Jacobi le Mortii … Chymiae verae nobilitas & utilitas, in physica corpusculari, theoria medica, eiusque materia et signis, ad maiorem perfectionem deducendis ..., Lugduni Batavorum, Frederik Haaring y Cornelis Boutesteyn, 1696, 4: “Prolegomena”.
[30] Adami, Johann Samuel, Deliciae biblicae oder Biblische Ergetzligkeiten, Dreßden und Leipzig, Verlegt von Johann Chriſtoph Miethen, 1696, 1216 y 1221.
[31] Harris, John, Lexicon technicum, or, An universal English dictionary of arts and sciences : explaining not only the terms of art, but the arts themselves, sv. “Alchymist”, London : Printed for Dan. Brown, Tim. Goodwin, John Walthoe, Tho. Newborough, John Nicholson, Dan. Midwinter, and Francis Coggan, 1708 (ed. or. 1704).
[32] Tranquillus (pseud.), Rare auserlesene Historien und Curiositäten dieser zeit zu edler Gemüter honetter Zeit Verkürtzung und Ergötzlichkeit ans Liecht gestellet, Cólln, Peter Marteav., 1705, 165.
[33] Dominique de Colonia, S.I. (1660-1741), De arte rhetorica libri quinque : Lectissimis Veterum Auctorum Aetatis Aureae Perpetuisque Exempas Jllistrati, Posnaniae, Typis Colegii Societatis JESU, 182.
[34] “N.N.” significa “Nomen Nescio” (literalmente, “ignoro el nombre”) o “Nomen Nominandum” (“nombre por nombrar”)
[35] Waldschmidt, Johann Jakob, Joh. Jac. Waldschmidt, Med. Doct. Archiatri Hass. & in Acad. Marpurg. Med. Prof. Prim. Phys. Ordinar. Opera Medico-Practica, Francofurti Ad Moenum, Sumpt. Friderici Knochii, Bibl. Typis Matthiæ Andreæ, 1707, 390.
[36] Waldschmidt, Johann Jakob, Joh. Jacobi Waldschmidt Med. Doct. Archiatri Hassiaci … Opera Medico-Practica : Quibus continentur I. Institutiones Medicinæ Rationalis … II. Praxis Medicinæ Rationalis … III. Monita Medico-Practica … IV. Notæ Ad Praxin Chirurgicam Barbettæ. V. Notæ Ad Casus Baldas. Timæi A Guldenklee. VI. Disputationes Medicæ Varii Argumenit. VII. Decas Epistolarum de rebus medicis & philosophicis. Omnia Ad Mentem Cartesii, Francofvrti ad Moenvm, Sumptibus Friderici Knochii, Bibliop., 1685, 9. También dice, hablando sobre las “Institutiones Medicinae Rationalis” y definiendo los grupos, que: … est Secta Spagyrica, chymica, Hermetica Paracelsistica, cujus asseclae adepti, filii artis, vel Alchymistae vocantur, ad quos Helmontianos, Tackenianos, Sylvianos omnesque, qui philosophi per ignem audire malunt, referimus. Quinta est Mixta & de principiis dogmaticorum & Chymicorum participans, unde dogmatico-hermetica dicitur”. (“… es la secta espagírica, química, hermética [y] paracelsista, cuyos seguidores son llamados adeptos, hijos del arte o alquimistas, entre los cuales incluimos a los helmontianos, tackenianos, sylvianos y a todos los que prefieren ser llamados filósofos por el fuego. La quinta es mixta y participa de los principios tanto de los dogmáticos como de los químicos, por lo cual se la denomina dogmático-hermética”). Íbidem, 2. Tanto él, como su hijo Wilhelm Hulderich Waldschmidt (1660-1731), rechazaron la transmutación: “Quamvis priori in dissertatione multis ad palatum & salivam locuti simus, fuêre tamen, quibus bilem movit, quòd metallorum transmutationem, & famosum philosophorum lapidem, rem extra omnem dubitationis aleam positam, & antiquâ fide canonisatam, in jus vocaverimus” (Aunando que en la disertación anterior hablamos al paladar y al gusto de muchos, hubo, sin embargo, a quienes les movió a cólera el hecho de que hayamos llamado a juicio [puesto en duda] la transmutación de los metales y la famosa piedra filosofal, un asunto que [para ellos] está puesto más allá de todo azar de duda y canonizado por la antigua fe”). Íbidem, 589.
[37] Gregorii, Johann Gottfried, Der curieuse und gelehrte Historicus : In Auserlesenen Merckwürdigen, Theologischen, Historischen und Politischen Geschichten Ausgefertiget Und mit vollständigen Registern versehen, Franckfurth und Leipzig, In Verlegung Joh. Christ. Stöffels seel. Erben in Erffurth, 1712, 461.
[38] Oxenstierna, Johan Thuresson, Recueil De Pensées du Comte J. O. Sur Divers Sujets. 2, Francfort sur le Mein, Heinscheit, 1725, 64-65. En 1755, en la edición alemana (Oxenstierna, Johan Thuresson, Kurzer Begriff oder Auszüge derer Gedanken des Herrn Grafen von Oxenstirn über unterschiedliche Materien : in Sechs Theile verfasset. Wegen seiner Vortrefflichkeit und sonderbahren Moral Aus dem Französischen in das Teutsche übersetzet. 2, Franckfurt und Leipzig, zu finden bey Lochner und Mayer, 1755, 70), leemos:
“Grosser GOTT! was içst die Chymie? Eine Kunst ohne Kunst, deren Anfang Lügen, das Mittel Arbeiten, und das Ende Betteln ist, dann rem decoxit iners dum coquit aurum, & bona dilapidat pro lapide”. (“¡Gran DIOS! ¿Qué es la Química? Un arte sin arte, cuyo principio es la mentira, su medio trabajar y su fin mendigar; pues rem decoxit iners dum coquit aurum, & bona dilapidat pro lapide [el incapaz malbarata su fortuna mientras cuece oro, y disipa sus bienes a cambio de una piedra])”.
La edición española (El filosofo sueco y luterano desengañado : pensamientos y reflexiones criticas del conde de Oxenstirn, en Madrid, en la imprenta de Pedro Marin : se hallará en la libreria de Francisco Fernandez, 1776), también se hace eco (páginas 79-80):
“DE LA PIEDRA FILOSOFAL.
SE hacen cumplimientos à todos aquellos, cuyas esperanzas doradas reciben el humo de un incienſo mercenario por la chimenea de ſu elaboratorio, y que por medio dede la Chimia buſcan con la mayor anſia el camino mas corto para llegar à mendigar. ¿Qué coſa es la Chimia? Ars ſine arte, cujus principium eſt mentiri, medium laborare, & finis mendicare; porque rem decoxit iners dum quoquit aurum, & bona dilapidat pro lapide. Cierto, que es de admirar el ver quanto puede engañar al hombre ſu imaginacion, y con qué facilidad ſe entrega à la credulidad de todo lo que puede liſongear ſu avaricia. La Naturaleza ocultó el oro en las entrañas de la tierra, à fin de deſanimar el anſia de los mortales con el trabajo que cueſta el facarlo, porque éſta buena Madre previó el mal que la abundancia de eſte metal podia producir en el mundo. Con todo eſo, el Chimiſta, contra el curſo ordinario de la Naturaleza, pretende ſer ſegundo Criador, y hacer todo el oro que quiera. Para conſeguirlo ſe ſirve del criſol de la credulidad del proximo, en que echa algunos puñados de mentiras bien doradas, que deben paſar por alambique, y producir un licor de vana eſperanza, del qual ſe forma un espíritu de locura, de que después se saca una sal, que ordinariamente sala el resto de los dias del Chimista”.
[39] Theophilo, El mayor thesoro tratado del arte de la alchimia, ò chrysopoeya, que ofrece la entrada abierta, al cerrado palacio del rey, Madrid, con licencia, 1727, 214-215.
[40] Jo. Francisci Buddei Untersuchung von der Alchemie, en Deutsches Theatrum Chemicum, volumen 1, Nuremberg, Adam Jonathan Felßecker, 1728, 1-146, aquí 10.
[41] Neiner, Johann Valentin, Neu Ausgelegter Curioser Tändl-Marckt der jetzigen Welt In allerhand Waaren und Wahrheiten vorgestellet, Wienn, Brünn, Krauß, 1734, 232.
[42] Col de Villars, Élie, Herrn Elias Col von Vilars, Doctors der Arzneykunst, ältesten Decani der medicinischen Facultät zu Paris, und ältern Professors der Chirurgie in französischer Sprache, Medicinisches und Chirurgisches Wörterbuch : als Der Fünfte Theil, seiner Abhandlung der Chirurgie, in welchem die Kunstwörter der Medicin und Chirurgie mit ihrer Erklärung, Eintheilung und Etymologie oder Ursprung enthalten sind, Altona, Korte, 1747, 108.
[43] Drechsler, Johann Gabriel, Disputatio … De Metallorum Transmutatione, Et imprimis De Chrysopoeia oder Goldmachen. 1 … Ex benevolo Indultu Ampliss. Facult. Philos. in Acad. Lips. … M. Joh. Gabr. Drechßler, Gymnas. quod Halae floret, Coll. des., Lipsiae, Wittigau, 1673; Disputatio … De Metallorum Transmutatione, Et imprimis De Chrysopoeia oder Goldmachen. 2 … Ex benevolo Indultu Ampliss. Facult. Philos. in Acad. Lips. … M. Joh. Gabr. Drechßler, Gymnas. quod Halae floret, Coll. des., Lipsiae, Wittigau, 1673.
[44] Hannemann, Johann Ludwig, Johannis Ludovici Hannemann, D. Physices in Christian-Albertina Professoris Ordinarii … Jason, Seu Catalogus Testimoniorum Veritatis Metamorphosin metallorum ignobiliorum in aurum nativo praestantius asserens, Kiloni, Reuters, 1709
[45] Keyssler, Johann Georg, Johann Georg Keyßlers, der Königlich Großbrittannischen Societät der Wissenschaften Mitgliedes, Neueste Reisen durch Deutschland, Böhmen, Ungarn, die Schweiz, Italien und Lothringen, Hannover, Im Verlage sel. Nicolai Försters und Sohns Erben Hof-Buchhandlung, 1751, “Sechster Brief. Beschreibung des kayserl. Schlosses Ambras und der daselbst befindlichen Kostbarkeiten, datiert 9. Juni 1729, 31.
[46] Horváth, Johann Baptist, Physica Particularis Quam In Usum Auditorum Philosophiae Conscripsit Joan. Bapt. Horváth E Soc. Jesu, In Universitate Tyrnaviensi Physicae Professor …, Tyrnaviae, Typis Collegii Academici Soc. Jesu, 1770, 464.
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