Además de la disputa que tuvo Jacobo Gretser con Thomas Erastus, de la que ya hemos hablado en el post anterior, la que tuvo con Konrad Ruhel, que veremos más adelante, o con el mismísimo Aegidius Hunnius (1550-1603)[1], mantuvo otra muy sonora contra Andreas Libavius, los seguidores de Paracelso y, por extensión, contra los alquimistas. De hecho, Gretser sí que atacó explícitamente a Paracelso y a los paracelsistas en otros escritos, además del Bauius et Maeuius. Por ejemplo, en el volumen 13 de su Opera Omnia, leemos:
“Lutheranus quidam Medicus & Alchimista de opere Archidoxorum Paracelsi- ; Puto , inquit , Diabolum ipsum hujus libri auctorem esse . Non vidi magis blasphemum scriptum in Deum & naturam , quàm est illud ipsum , prasertim si conjungas libellum , qui Azoth inscribitur , & eum , qui est de natura serpentum . Maximo tamen studio conquiruntur imprimunturque cum laude maxima Trismegisti , Principis , Monarcha , & c . quin & in cælum usque à multis tollitur Auctor , voluntque aliqui , ut etiam Paracelsia publicè doceatur . Qui veterum fuit in pietate fervor ejusmodi libros cum auctore exuſſissent . At nostra sacula laudant” («Cierto médico luterano y alquimista [dijo], a propósito de la obra de las Archidoxias de Paracelso: “Pienso —dijo— que el mismísimo Diablo es el autor de este libro. Jamás he visto un escrito más blasfemo contra Dios y la naturaleza que ese mismo, en especial si le añades el librito que se titula Azoth y aquel que trata sobre la naturaleza de las serpientes. Sin embargo, se buscan y se imprimen con el mayor ahínco y con la máxima alabanza, llamándolo Trismegisto, Príncipe, Monarca, etc.; es más, el autor es elevado hasta el cielo por muchos, y algunos pretenden incluso que la doctrina paracelsiana se enseñe públicamente. Con el fervor que tenían los antiguos en la piedad, habrían quemado semejantes libros junto con su autor. Pero nuestros siglos los alaban”)[2].
Así, hizo lo mismo en el volumen 1:
A laudabiliter statuere non possum ; nam , quod ab initio arbitratus sum, si non manipulum otiosorum hominum estis , qui ἀδόξες καὶ ἀτόπες ὑποθέσεις tractantes , & typographorum opera abutentes , nequitia simpliciores ludificandi & naso suspendendi phantasticis vestris scriptis veteratorie laboratis , certè vel recens exortum genus Stellionum ac verberonum , vel nigromanticos Tessalos , & Chaldeos oculorum prastrictores , vel aliquos incarnatos Diabolos , qui impoſssibilia humano ingenio præstare dolosè ſatagitis, vos esse oportet . Hæc & plura ejusdem generisin horum fratrum laudem Menapius . Nec insiciari poterit , quisquis eorum scripta propiùs inspexerit & penitiùs perpenderit , eos esse turbam quandam ex Magis , Paracelsistis, Alchymistis , Stibiariis , Anabaptistis , Schvvenckfeldianis , & fanaticis Enthusiastis, iísque arrogantisimis conflatam”.
“De ningún modo puedo juzgaros de manera laudable [favorable]; pues, tal como sospeché desde el principio, si no sois un puñado de hombres ociosos que, tratando hipótesis oscuras y absurdas [ἀδόξους καὶ ἀτόπους ὑποθέσεις] y abusando del trabajo de los tipógrafos, os afanáis astutamente con vuestros fantásticos escritos para burlaros de los más simples con malicia y tomarlos por el pelo, ciertamente de seguro sois o bien una raza recién surgida de esteliones [bribones/falsarios] y maleantes, o bien nigromantes tesalos y prestidigitadores caldeos de los ojos, o bien algunos diablos encarnados que os las ingeniáis de manera dolosa para ofrecer cosas imposibles al ingenio humano”. Esto y más de la misma índole dice Menapio en alabanza [irónica] de estos hermanos. Y nadie podrá negarlo, quienquiera que examine más de cerca sus escritos y los sopese más profundamente, que ellos son una chusma [turba] amalgamada a partir de magos, paracelsistas, alquimistas, estibiarios [médicos del antimonio], anabaptistas, schwenckfeldianos y fanáticos entusiastas, y todos ellos sumamente arrogantes”.[3]

Sobre los alquimistas:
IV . Alchymistam quem dicat nescio . Fortè Alchemistam scribere voluit . Nam Græcis Pag . 7 . ars illa χημεία eſt , non χυμεία . De illo Alchymista locutus sum , qui hoc ipso anno totam artem Alchymicam in ordinem & methodum redactam , publicavit ; omnesque fornaculas , artis adminicula , diligenter delineavit ; ubi tamen video omisam unam , in qua jam sæpius ipsi aurifices & Chrysopæi Alchymistæ non modò ad quintam , sed etiam usque ad sextam essentiam destillati & distillati fuerunt ; propter fraudulentissimos dolos, quibus multos circumvenerunt , nempe Crucem , seu furcam , seu patibulum . Ab hoc ergo Alchymista discere poterit , si lubebit ; num ars rectè vocetur Alchymia ; & artifices Alchymysta ; & num nullus fit , qui vocabulum hoc formet ac deducat à χύω feu χύνω , quod idem ac fundo ; præfixo Arabico articulo Al . quamvis aliqui velint esse dictionem Græcam ads ; qui proinde Alchymiam derivant , παρὰ τὴν χυμείαν καὶ ἄλα . Α V”.
“IV. A qué Alchymista [alquimista] se refiere, no lo sé. Tal vez quiso escribir Alchemistam. Pues para los griegos ese arte es chēmeía [χημεία, transmutación/química negra], no chyméia [χυмеία, fundición] [Pág. 7]. He hablado de aquel alquimista que, en este mismo año, publicó todo el arte alquímico reducido a una norma y método; y dibujó diligentemente todos los pequeños hornos, que son los instrumentos de este arte; en los cuales, sin embargo, veo que se ha omitido uno en el que, ya con demasiada frecuencia, los propios fabricantes de oro (aurifices) y alquimistas crisopeyos (Chrysopeœi) han sido destilados y redestilados, no solo hasta la quinta, sino incluso hasta la sexta esencia, a causa de los engaños más fraudulentos con los que embaucaron a muchos: a saber, la Cruz, o la horca, o el patíbulo. Por lo tanto, de esto el alquimista podrá aprender, si le place, si este arte se llama rectamente Alquimia, y sus artífices alquimistas; y si no hay nadie que forme y deduzca este vocablo a partir de chýō [χύω] o chýnō [χύνω], que es lo mismo que fundo [fundir], anteponiendo el artículo árabe Al. Aunque algunos pretenden que es una palabra proveniente del griego hals [ἃλς, sal], y por consiguiente derivan Alquimia a partir de chyméia y hála [παρὰ τὴν χυμείαν καὶ ἅλα]. Es decir, a partir de la sal y de la fusión”.[4]
La disputa Gretser-Libavius comenzó tras acabar el Coloquio de Ratisbona (1601), un debate teológico de gran relevancia organizado entre católicos y luteranos.
En efecto, el Coloquio de Ratisbona de 1601 fue una disputa teológica formal convocada por los duques Maximiliano I de Baviera (católico) y Felipe Luis del Palatinado-Neoburgo (luterano) con el objetivo principal de debatir la norma de la doctrina cristiana y el juez supremo de las controversias religiosas (De Norma Doctrinae et Controversiarum Religionis Iudice). A diferencia de los encuentros del siglo anterior, este coloquio no buscaba un compromiso ecuménico, sino que funcionó como un agresivo escenario de confrontación intelectual en el contexto de la Contrarreforma en el Sacro Imperio Romano Germánico.
El debate central giró en torno al método y la autoridad legítima para interpretar las escrituras y resolver disputas de fe. Los teólogos luteranos (liderados por Aegidius Hunnius y Jakob Heilbronner) sostenían el principio de la Sola Scriptura, argumentando que la Biblia es suficiente y clara por sí misma y es el único juez normativo. Por el contrario, los teólogos católicos argüían que las Escrituras requieren un intérprete infalible y vivo (el Magisterio de la Iglesia, los Concilios y el Papa) para evitar la fragmentación doctrinal y las herejías. Es decir: la autoridad de la Iglesia y de la Tradición.
El debate se estancó rápidamente en la metodología y las reglas de la lógica dialéctica aplicadas a la teología, lo que impidió avanzar a otros temas planeados como la Eucaristía o la justificación. El coloquio terminó abruptamente tras apenas un par de semanas debido a acusaciones mutuas de romper las reglas de la disputa.
El jesuita Jacob Gretser, uno de los polemistas católicos más feroces y brillantes de su tiempo (y profesor en la Universidad de Ingolstadt), fue el principal estratega y portavoz del bando católico junto al también jesuita Adam Tanner[5].

En el coloquio y en sus abundantes publicaciones posteriores, Gretser defendió con firmeza tres puntos. El primero, la incapacidad del texto bíblico aislado Gretser argumentó que la Biblia por sí sola no puede actuar como «juez» en una disputa teológica porque un texto escrito no responde a los argumentos ni aclara sus pasajes ambiguos; por lo tanto, se necesita una autoridad viva (la Iglesia institucional) para dictar sentencia. El segundo fue la legitimidad de la Vulgata y la Tradición Apostólica, defendiendo que la traducción latina de la Biblia y las tradiciones no escritas custodiadas por Roma poseían la misma autoridad divina que los textos originales en hebreo o griego que reclamaban los protestantes. Y, finalmente, el tercero fue un atroz ataque ala «lógica protestante», utilizando una rigurosa dialéctica escolástica para demostrar que el libre examen de los protestantes llevaba inevitablemente a contradicciones lógicas y al desorden civil. Tras el fracaso del encuentro, Gretser publicó las actas oficiales desde la perspectiva católica y emprendió una intensa campaña de panfletos para proclamar la victoria de su bando, lo que generó airadas respuestas de luteranos como el propio Heilbronner.
Aunque no estuvo en él físicamente, Libavius se involucró activamente en las disputas de su tiempo, en tanto que luterano ortodoxo ferviente.[6] De hecho, redactó y publicó un tratado teológico muy difundido analizando y rebatiendo los argumentos católicos presentados en el debate, ensalzando la autoridad de las Sagradas Escrituras. Es su famoso Analysis Dialectica Colloquii Ratisbonensis Anno 1601, publicado en dos volúmenes[7].

Gretser consideró que el Analysis era ofensivo y denigratorio. De hecho, su nombre aparece hasta 98 veces a lo largo de la primera parte. En respuesta a Livabius, produjo un texto propio y se ofreció a ayudar al «cerebro delirante» de Libavius recetándole treinta dosis de antimonio, donde cada dosis era un capítulo que demostraba la retórica y la lógica jesuita[8].
Al verse atacado por Libavius en 1602, el astuto jesuita de Ingolstadt, publicó furiosas réplicas difamatorias. Gretser atacó a Libavius ridiculizando su profesión de químico y médico mediante la ya citadas sátiras tituladas Bavius et Maevius (1605), donde retrataba a Libavius como «un alquimista delirante que debía ser curado con antimonio y heléboro negro»[9]. No contento con esto, arremetió de nuevo y con igual o mayor dureza por partida doble. Una en su ANTIMONIUM ITERATUM PRO DELIRO QUODAM ALCHYMISTA, QUI ANTEA SE NOMINABAT BASILIUM DE VARNA, NUNC LIBAVIUM. PRÆPARATIO AD SEQUENTES ANTIMONIALES DOSES; ET DE INCREDIBILI EFFECTU ANTIMONII PRIUS DELIRO ALCHYMISTÆ PORRECTI (EL ANTIMONIO REITERADO [SEGUNDA DOSIS DE ANTIMONIO] PARA CIERTO ALQUIMISTA DELIRANTE, QUE ANTES SE LLAMABA A SÍ MISMO BASILIO DE VARNA Y AHORA LIBAVIUS. PREPARACIÓN PARA LAS SIGUIENTES DOSIS ANTIMONIALES; Y SOBRE EL INCREÍBLE EFECTO DEL ANTIMONIO QUE PREVIAMENTE SE LE ADMINISTRÓ AL ALQUIMISTA DELIRANTE)[10]. Y la segunda con su IN DESPERATAM BAVII MEDICO-CHYMICi INSANIAM[11].

Libavius, por su parte, no tardó en contrarreplicar y preparó para la imprenta un texto de más de 700 páginas en ese mismo año de 1604. El tratado buscaba defender a su príncipe, el príncipe de Neuburg, coorganizador de la conferencia de Ratisbona, y tranquilizar a sus estudiantes sobre su propia educación. También había un elemento personal a considerar, ya que Gretser, al aludir al antimonio en su ataque, había elegido una palabra de la alquimia «como si fuera una vergüenza para un arte muy liberal y noble, y un reproche contra mis estudios». La réplica fue un espectáculo académico y cortesano en el que, según afirmaba Libavius, el jesuita sería «desarmado, atado con grilletes y paseado públicamente» para diversión de los alumnos. La intención de Libavius fue demostrar no solo que la comprensión teológica de Gretser era errónea, sino también que poseía escasos conocimientos de filosofía natural. Así, Libavius anunció en el Prefacio:
“Si consultas su gramática lo encontrarás estúpido y enredado en asombrosos solecismos; si [consultas] su física [lo encontrarás] delirante; si sus éticas [lo encontrarás] inmoral… Se complace en abusar y pervertir las ciencias más excelentes, la teología de los evangélicos, la medicina, la poesía, [así como] la alquimia… y se encuentra en un estado de completa furia en esos grilletes triunfales suyos”.
Libavius llamó al libro Gretserus triumphatus [Gretser triunfado] y pretendía que sirviera como una exhibición del intelectualismo luterano y, especialmente, de la destreza lógica. La victoria, prometió Libavius, sería tan absoluta que la teología jesuita y su forma de dialéctica, una vez sometidas al escrutinio público, podrían a partir de entonces ser «clavadas en una cruz» y «llevadas en triunfo… por niños»[12]. O sea: quiso dar un golpe de gracia a la controversia. Desmontaba los argumentos jesuitas utilizando la lógica aristotélica, defendía la legitimidad de las ciencias de laboratorio frente a la escolástica de Ingolstadt y acusaba a la Compañía de Jesús de intentar tiranizar el pensamiento y el mercado editorial del Sacro Imperio Germánico.

Como ya hemos dicho antes,Gretser tenía otros enemigos, y un libro independiente, también titulado Gretserus triumphatus (en el cual se paseaba a Gretser en una procesión triunfal en Heidelberg),[13] fue publicado aproximadamente al mismo tiempo por un antiguo director de escuela calvinista y posterior profesor de ética, griego, elocuencia y poesía en Heidelberg llamado Simon Lithus (Simon Sten, 1540-1619), también conocido como Misenus. Gretser rápidamente remarcó en 1605, sobre ambos textos de forma muy cínica en su Panegyrucus Misenico Triumphatori Dictus:

“[A] El año pasado, el calvinista Miseno publicó contra mi tercera Apología en defensa de la vida de Nuestro Santo Padre IGNACIO, una respuesta a la que tituló: GRETSER TRIUNFADO. Me quedé estupefacto, lo confieso, impresionado por la novedad y el carácter asombroso de este título, cuando me vi a mí mismo, completamente inconsciente e ignorante del asunto, llevado públicamente en triunfo por Heidelberg y expuesto como un espectáculo para todos; y pronto comencé a examinar con mayor atención de qué manera, finalmente, pudo suceder que yo fuera paseado en triunfo por el triunfador Miseno, estando ausente y sin saber nada.
[B] Finalmente, habiendo sopesado y discutido el asunto con mayor precisión, descubrí que Lithus no habría podido triunfar de otra manera a no ser que estuviera soñando, borracho o delirando; estados todos ellos en los que es familiar figurarse en un cerebro enfermo imágenes que vuelan de modos admirables, y deleitarse suavemente con ellas; tal como aquel hombre, no plebeyo de Argos, que se creía un espectador feliz sentado en un teatro vacío, aplaudiendo y escuchando tragedias maravillosas.
[C] De un modo casi similar, no hace mucho tiempo, el alquimista Bavio [Libavius], notablemente demente, paseó a un Gretser Triunfado en un carro triunfal por las encrucijadas de Rotemburgo con las manos atadas a la espalda. ¡Ay de mí, que soy capturado y llevado como botín tanto por luteranos como por calvinistas, como un botín de Misia, y soy arrastrado y conducido al triunfo por estos valentísimos triunfadores!”[14]
Antes de responder a Misenus, sin embargo, Gretser apuntó contra las propias afirmaciones de victoria dialéctica de Libavius y puso en su mira al autor de otro texto apologético al que se refería como Maevius. Los dos objetos de su ataque fueron así «Bavius» y «Maevius»; el primero [Libavius], un alquimista loco, curado por el antimonio; el segundo, un predicador estúpido, curado por el eléboro negro.[15] Ambos eran enemigos de la fe y sus argumentos eran tan inútiles y arrogantes que, según escribe Gretser:

“Les abucheo con más fuerza de lo que les contradigo… [porque]… una vanidad tan insípida e ignorante merece más ser reída que refutada”[16].
La refutación combinada, dedicada al obispo de Constanza, Jacob Graf von Fugger, y en defensa de la educación moral católica, apareció al año siguiente, en 1605.
El Bavius and Maevius de Gretser fue una demostración de fuerza retórica, que alineaba la filosofía antigua con la teología católica mientras se burlaba de las pretensiones luteranas y calvinistas sobre el conocimiento secular y de la lógica. Libavius se convirtió en «el alquimista Thessalus-Bavius, hijo de Zythulcus, el más arrogante despreciador de los hombres eruditos modernos». Si él hubiera buscado la victoria únicamente entre cocineros, laneros y zapateros, nadie le habría prestado atención. Sin embargo, se había atrevido a declarar un triunfo entre hombres eruditos. En eso había fracasado estrepitosamente, y solo se había revelado a sí mismo como un ignorante de las letras y carente de buenos modales. Libavius era un alquimista confeso y, para Gretser, eso significaba fraude. ¿Qué mejor metáfora para la teología protestante?; pues así como un alquimista podría prometer la entrega de una verdadera esencia sobre la base de alguna receta falsa, los teólogos protestantes ofrecían únicamente un conocimiento superfluo y ajeno de la fe cristiana. Lutero y Calvino eran como Paracelso. Cada uno pretendía ser lo que no era, cada uno hacía afirmaciones falsas y cada uno había tenido éxito únicamente en traer el desorden a las comunidades civiles. Al pensar en Lutero, imaginen a Paracelso; al evaluar las afirmaciones de los teólogos protestantes, piensen en una comunidad de químicos engañosos. Uno podría ser fácilmente sustituido por el otro y Gretser remató el argumento con una poderosa y muy despectiva comparación retórica (llega a llamar alcohólico empedernido a Libavius):
Pues existen algunos (y entre ellos no el último Uraniobavio) que, impedidos de inmediato por la ebriedad y la resaca de su propia verborrea, ¡cuántas necedades balbucean!, y entablan discursos indecentes sobre aquellas excelentísimas materias y cuestiones divinas, delirando en semejantes tonterías y peleándose no de otra forma que quienes juegan a los dados. Habiendo obtenido el primer puesto en estas lides Uranio (Bavio [Libavius]), tal como aquel Tersites homérico, censuraba a los demás y alargaba sus discursos más de lo que convenía, aunque en otras cosas no sintiera rectamente sobre Dios: y ciertamente no permitía que un debate ya iniciado hacía tiempo procediera con orden, sino que más bien lo confundía todo abiertamente y rechazaba la invención de lo que se buscaba, etc. «Y así como era ignorante en lo tocante a las letras, [B] de igual modo carecía de toda buena costumbre». Esto dice Agatías.
Ante lo cual, sería un milagro si el Menipo de Plauto, dirigiéndose a Bavio, no exclamara: «¡Por los dioses inmortales!, ¿qué es lo que veo?» Bavio: «¿Qué ves?» MESENIO: «Tu espejo». Bavio: «¿Qué pasa con él?» MESENIO: «Es tu imagen, tan idéntica como es posible. Ese hombre de ahí o es un impostor, o es tu hermano gemelo: porque yo jamás he visto a un hombre más parecido a otro; ni el agua es al agua, ni la leche es a la leche, créeme, en ningún lugar más semejante que este lo es a ti, y tú a él».
Segunda descripción de Bavio tomada del propio Bavio.
[C] Surgen por doquier, nacidos de las cenizas del demente Paracelso (Lutero, Calvino), lagartos y escarabajos que se introducen en las cortes de los príncipes y los magnates; y mientras se les descubre como hombres vanísimos y mentirosísimos, graban a fuego una mancha (y no solo una mancha, sino una gran deshonra) en el arte luterana; por lo cual también se exponen en las horcas las cabezas de los para-químicos (para-teólogos bavianos), y se exhiben en los potros y tormentos, o bien sus vergonzosas fugas y criminales defecciones redundan en oprobio del arte (luterana).
[D] Pero la mayoría de las veces se les juzga por su canto y por su género de vida. Pues esos impostores lanzan palabras rimbombantes y arrogantes (καὶ ἀλαζόνας ῥήματα, palabras propias de carromateros) y, huidos de su taller (cervecero), irrumpieron en la herrería de Vulcano. Allí donde un fabricante de oro resultó ser un orfebre perjurio, o un astrólogo mentiroso y hacedor de calendarios, o un pastor —mejor dicho, el peor de los mercenarios y un fugitivo— que contaminó el arte de la música; y toda esta lerna de semejantes (Alquimistas y traficantes de Arsénico), dondequiera que soñaron con la pequeña rama de oro (y con la sagrada Escritura), robaron el pergamino místico a algún Filósofo (a algún Predicador) o lo obtuvieron de un impostor, o bien miraron de reojo y superficialmente los germanismos (los tomos) de Paracelso (Lutero); y capaces ya de balbucir algo sobre filtros (sobre la norma y el juez de las controversias) y otras cosas, de inmediato se proclaman a sí mismos químicos (Teólogos), y se convierten en Carboniperdæ [despilfarradores de carbón] (Pseudo-teólogos) al lado de sus pequeños hornos. [E] Y cualquier cosa que sale de allí por puro azar, al instante la muestran a los ignorantes que salen al paso como si fuera la esencia química (la verdad Evangélica), abriéndose camino hacia la experiencia a través de la muerte de muchos.
«¡Como si la Crisofeya [el hacer oro] (la Teología) fuera un oficio tan plebeyo que un zapatero (y el cervecero [F] Bavio) —a quien no pocas veces le cuesta gran esfuerzo calzar bien y con pericia un zapato o una bota (o examinar la panacea de Ambaldo)— pudiera aprenderla al primer soplo!, etc. Pero esos que salen arrastrándose de los oficios mecánicos (y del comercio de Arsénico) y son desertores de sus talleres, que limpian el dinero a los magnates y los engañan a través de los humos para-químicos (y para-teológicos), ¿cómo se ha de creer jamás que puedan conocer y ejercitar rectamente la Teología? ¡Ojalá pudiera yo persuadir a los Príncipes de que se apartaran de semejantes hombres (los impostores bavianos), que prometen grandes palabras y nada cumplen!; porque esta materia exige agudeza de Filósofos y una destreza verdadera y nada pequeña en el conocimiento de las cosas naturales (y sobrenaturales), la cual no puede caer en desertores de las curtidurías (y de los talleres alquímicos y cerveceros); esos que nos obligan a tragar cinabrio en lugar de esencia de oro; [G] vitriolo de cobre en lugar de sal de Venus; espíritu y agua en lugar de aceite, y el vulgar Turbith en lugar de oro precipitado; y en lugar de las gemas de los santísimos Padres Agustín, Ambrosio, Jerónimo, Gregorio, Basilio, Nazianzeno, Niseno, Crisóstomo y otros semejantes, [nos obligan a aceptar] el estiércol y las letrinas de Lutero».[17]
La alineación de la alquimia con la falsa teología se tejió como un hilo venenoso a lo largo de todo el texto de Gretser. Por medio de la alquimia y la religión, Libavius se convirtió en un doble asesino. Primero mató cuerpos con su «sopa alquímica» y luego apuntó a asesinar cuerpos y almas juntos. La matanza de almas y cuerpos fue lo que hizo de este «lullista» una «pluma tan brillante» en la gorra luterana[18]. Mientras que Platón había proclamado que eran bienaventurados aquellos estados en los que los reyes filosofaban y los filósofos gobernaban, Libavius había demostrado que entre los luteranos, «los alquimistas teologizaban y los teólogos fingían la alquimia»[19]. Abordar una disidencia tan peligrosa y enferma requería que uno mismo actuara como un médico químico. De hecho, su prescripción anterior de treinta dosis de antimonio había producido en Libavius una gran purgación (es decir, el Gretserus triumphatus de Libavius). Ahora era necesario apilar todo lo que había sido eructado y vomitado en un gran montón asqueroso. Gretser pidió a sus lectores que observaran lo que Libavius había extraído de las profundidades del arte de Lulio y de Geber:
“¿Acaso no veis cómo este despilfarrador de carbón trata la Escritura de forma tan química [es decir, falsa]?; el apóstol prohíbe la temeridad y el juicio perverso, [pero] el alquimista sin valor concluye que prohíbe todo juicio… Me temo que el chymicus ha dado a luz a un anabaptista y finalmente nos lo presenta”[20].
La universidad de Ingolstadt no fue la única que escudriñó los argumentos de Libavius a favor de la autoridad de la Escritura y la regla de la fe. Los puntos de vista luteranos conservadores también despertaron la ira de los calvinistas, y en la Universidad de Marburgo un profesor de filosofía recién nombrado, Rudolph Goclenius el joven (1572–1621), utilizó en 1605 el foro público de un Promotionsrede [discurso de graduación], titulado De norma et normato[21], de apenas veinte páginas, para respaldar la opacidad de la Palabra escrita y atacar muchas de las tesis de Libavius.

La respuesta de Libavius fue Exercitatio scholastica de norma et normato, con una veintena de menciones a Gretser, en la cual quiso “borrar con la esponja de la jóvenes que aprenden la palabra pura y la lógica sincera de Dios en la escuela de Rothenburg ob der Tauber”[22]. Según Libavius, Goclenius había perturbado a «Israel» (es decir, las doctrinas luteranas) en Marburgo y había proporcionado un espectáculo para la diversión de los adversarios protestantes[23]. No es seguro si Gretser también se divirtió con el debate. Él, sin embargo, declaró ganador a Goclenius en la disputa, señalando que el director del gymnasium, Libavius, merecía únicamente la vara debido a su ignorancia e impudencia.

La jerarquía católica pensaba que merecía algo peor, y utilizó todo el peso de su autoridad institucional para asegurarse de que recibiera una paliza adecuada. Libavius cayó en la lista del Index librorum prohibitorum, no simplemente como un malhechor ordinario, sino como un autor de primera clase, uno cuya obra escrita completa estaba prohibida. No obstante, a pesar de estar censurado por completo, el Index hizo excepciones y declaró que varios textos, incluidos la Alchemia y comentarios posteriores, aún podían ser consultados. Sin embargo, antes de que eso pudiera suceder, era necesario realizar alteraciones significativas. Los libros debían ser ajustados con expurgaciones específicas y se requería una adición en sus portadas que declarara que su autor, Andreas Libavius, estaba condenado.
Para un católico, y además jesuita como Gretser, ver a Libavius en su lugar requería actos tanto de prohibición como de condena. Su lugar dentro del Index aseguraba su presencia en un lugar de tormento eterno más adelante, y este era un lugar que compartiría con calvinistas, anabaptistas, alquimistas y paracelsianos; de hecho, con todos aquellos a quienes la Iglesia consideraba impostores o herejes. Libavius se encontró agrupado dentro de una amplia categoría en la que la alquimia y la fe luterana compartían la desagradable compañía de los calvinistas y los paracelsianos. Poco importaba ahora que el lecto no hiciera distinciones. Así como la alquimia necesitaba ser separada de la amalgama que los católicos tramaron al mezclarla con las promesas del anticristo, también los chymistas [químicos/alquimistas] necesitaban ser separados de los paracelsianos, y la fe luterana de la doctrina calvinista. En la imaginación de Gretser, la alquimia y la chymistry eran en realidad metáforas construidas para encajar en sus experiencias teológicas. Cada una coincidía con el patrón figurativo de falsedad y engaño que también caracterizaba a las sectas protestantes sin distinción, y daba estructura al mundo que lo rodeaba. No obstante, numerosas cuestiones separaban a los luteranos de los calvinistas e incluían asuntos relativos a la predestinación, el libre albedrío, la providencia, la presciencia, la fuente de la fe, la causa del pecado y el ocultamiento de los misterios. Libavius también se enfocó en estas distinciones, catalogando las visiones calvinistas como descendientes de antiguas herejías y como desviaciones de la verdadera Palabra de Dios. En particular, las dificultades de naturaleza bíblica que afectaban a la naturaleza del ser humano, así como a la voluntad y al poder de Dios, se convirtieron en importantes escollos en relación con los calvinistas y otros grupos religiosos y, según él lo veía, eran particularmente peligrosas a medida que se vinculaban a visiones que eran esencialmente mágicas y paracelsianas.
Si bien dijimos arriba que Libavius dio dos veces las referencias a la poesía tomadas de Gretser, hay una tercera, del año 1604, en el ya citado Gresterus Triumphatus, y también dando como referencia del origen a Gretserus:
“Sed audiamus quid sapientissima Gretseri sapientia ex Alchymia sua (quam dicit esse scientiam sine arte, cuius scire ſit pars cum parte medium strenuè mentiri, finis mendicatum (ad corvos) ire) depromat”.
[Nota al margen inferior]: Pag. 517. Stibiaria Alchymia Gretseri definitivo.”
Pero escuchemos qué es lo que extrae la sapientísima sabiduría de Gretser a partir de su Alquimia (la cual dice que es una ciencia sin arte, cuyo saber es mezclar una parte con otra parte, su medio mentir enérgicamente y su fin ir a mendigar (a alimentar a los cuervos).
[Nota al margen inferior]: Pág. 517. La Alquimia Estibiaria. Definición de Gretser.[24]

Finalmente, Gretserus tuvo más polémicas con otros autores, además de con Libavius, como por ejemplo, con Konrad Ruhel, como dijimos antes:
«Además del ficticio Varna —y del muy auténtico alquimista Libavius—, cierto maestro de escuela [pedotriba] de Wittenberg escribió, de parte de los luteranos, contra mi Respuesta a las Tesis de Hunnius; a quien, si le respondiera por separado, ciertamente no obtendría recompensa, sino una pérdida de tiempo y esfuerzo. Primero, porque [su escrito] está enteramente cosido a base de necedades, mentiras y calumnias. Segundo, porque despedaza mi libro en más partes de las que las Ménades despedazaron a Penteo, y trastornando todo orden, arremete contra cualquier cosa en cualquier lugar con ignorancia e impudencia, tergiversa mis palabras por doquier, atribuyéndome cosas que jamás me habían pasado por la mente, hasta el punto de que, en más de una ocasión, me achaca las mismísimas palabras de Hunnius. Tercero, porque si aporta algo, no aporta sino viejas tonterías [fruslerías], ya desbaratadas por nosotros en el Chymicus, así como en las digresiones contra Hunnius; por no hablar de los diversos libros del Reverendo Padre Tanner sobre el mismo argumento, con los cuales refutó sólidamente y evidenció con claridad la extrema vanidad de aquellos. ¿Cuál será el fin de la disputa y la medida del hablar, dice de manera preclara san Agustín, si consideramos que siempre se debe responder a quienes nos replican? Especialmente a tales contradictores, maestrillos insulsos e ignorantes, a quienes atormenta la vanidad de la gloria y los empuja a escena, para que, labrándose una fama y un nombre mediante la mentira y la acusación, emerjan al menos por esta vía de las tinieblas y brillen en el mundo; cuyos dichos contrarios, dice san Agustín, si quisiéramos refutar tantas veces…”,[25]

[1] Hunnius, Aegidius, Tomus … Operum Latinorum D. Aegidii Hunnii, Celeberrimi August. Confeß. Theologi. 2, Continens Scripta quaedam Polemica …,Francof. ad Moenum, Porssius, 1608. Gretser, Jacob, Responsum Iacobi Gretseri societatis Iesu theologi ad theses Aegidii Hunnii praedicantis Witebergensis de colloquio cum pontificiis ineundo : in quo non pauca de proxima disputatione Ratisbonensi, deque controversiarum norma & iudice, Ingolstadii, ex typographia Adami Sartorii, anno domini 1602. Sobre esta cuestión: Moran, Bruce T., Andreas Libavius and the Transformation of Alchemy: Separating Chemical Cultures with Polemical Fire, Sagamore Beach, MA, Science History Publications, 2007, 106-108.
[2] Jacobi Gretseri Societatis Jesu theologi Opera omnia … / aucta et illustrata nunc selecto ordine ad certos titulos revocata v. 13,Ratisbonae, sumptibus Joannis Conradi Peez, et Felicis Bader, ad pedem pontis typis Mariae Apolloniae Hanckin, 1734-1741, 64.
[3] Jacobi Gretseri Societatis Jesu theologi Opera omnia … / aucta et illustrata nunc selecto ordine ad certos titulos revocata v. 1, Ratisbonae, sumptibus Joannis Conradi Peez, et Felicis Bader, ad pedem pontis typis Mariae Apolloniae Hanckin, 1734-1741, 128.
[4] Jacobi Gretseri Societatis Jesu theologi Opera omnia … / aucta et illustrata nunc selecto ordine ad certos titulos revocata v. 11, Ratisbonae : sumptibus Joannis Conradi Peez, et Felicis Bader, ad pedem pontis typis Mariae Apolloniae Hanckin, 1734-1741, 389-390.
[5] Tanner, Adam, Colloquium Ratisbonense,Colloqvivm De Norma Doctrinae, Et controuersiarum Religionis Judice : Avtoritate Et In Praesentia, Serenissimorvm Atqve illustrissimorum Principvm Ac dominorum, Domini Maximiliani, Et Domini Philippi Lvdovici, Principvm Palatinorvm Rheni, Ducum Bavariae etc. Ratisbonae habitum Mense Nouembri, Anno Domini M.DCI., Lavingae, Winter, 1602. Actorvm Colloqvii Ratisbonensis De Norma Doctrinae Catholicae, Et Controversiarum Religionis Iudice, Avthoritate Consensv, Et In Praesentia … Domini Maximiliani, Comitis Palatini Rheni, Vtriusq[ue] Bauariae Ducis, &c. Et … Domini Philippi Lvdovici, Comitis Palatini Rheni, Ducis Bauariae, … habiti Anno M.DCI. : Eivsdem Serenissimi Dvcis Maximiliani voluntate, optima fide, juxta authenticum Exemplar. Cui nunc primum accessit auctior praefatio, Monachii, Henricus, 1602.
[6] Vries, Lyke de, “Rosicrucianism Challenged: Early Debates”, en Ídem, Reformation, Revolution, Renovation The Roots and Reception of the Rosicrucian Call for General Reform, Leiden, Brill, 2022, Capítulo 5, 292-360.
[7] Libavius, Andreas, Analysis Dialectica Colloquii Ratisbonensis Anno 1601. De Norma Et Judice omnium controversiarum fidei Christianae habiti : Cum collatione Relationis Adami Tanneri, & Responsi Jacobi Gretseri ad Theses D. Aegidii Hunnii de colloquio ineundo ; Partibus Duabus Comprehensa, Francofurti, Kopff, 1603
[8] “JACOBI GRETSERI SOCIETATIS JESU THEOLOGI BAVIUS ET MÆVIUS ILLE, UT DELIRUS ALCHYMISTA, ANTIMONIO: HIC TANQUAM INSIPIENS PRÆDICANS, HELLEBORO NIGRO CURATUS, UT TANDEM EXPURGATO CEREBRO INTELLIGANT, QUIS SIT CONTROVERSIARUM FIDEI JUDEX, ET QUÆ NORMA. Qui Bavium non odit, amet mendacia Mævi. ACCESSIT PORTIUNCULA QUÆDAM HELLEBORI PRO MALE SANO CAPITE CUJUSDAM PÆDOTRIBÆ WITEBERGENSIS, ET LITHI MISENI CALVINISTÆ” (Jacob Gretser, teólogo de la Compañía de Jesús: BAVIO Y MEVIO. Aquel [Bavio], como un alquimista delirante, tratado con antimonio; este [Mevio], como un predicador insensato, curado con heléboro negro, para que al fin, purgado su cerebro, comprendan quién es el juez de las controversias de la fe, y cuál es la norma. Quien no odie a Bavio, que ame las mentiras de Mevio [Parodia de Virgilio]. SE AÑADE UNA PEQUEÑA DOSIS DE HELÉBORO PARA LA CABEZA ENFERMA [FALTA DE SALUD] DE CIERTO MAESTRO DE ESCUELA [PEDOTRIBA] DE WITTENBERG, Y DE UN CALVINISTA DE MISNIA [LITHUS MISENUS]), en Exercitationvm theologicarvm adversvs haereticos Libri VI : (I-Commentariobus duplex, alter in numisma argemteum super ab haereticis de Colloquio Ratisbonensis cusum Alter in eiusdem metalli sun misma in laisdem Hussi, Lutheri, et Rabi sub figura Anseris, Cycni et Corui signatum et vulgatum. II. Commentarius et glossae in orationem Hunnianam de Pseudo in bilaeo Witebergensi.- III. Disceptatio, utrum rerum sit, Zwinglium praecipum doctrinae suae de Eucharistia caput a Diabolo didicisse, cum refutatione argumentorum, quae pro defensione Zwinglii adfert Marcus Beumlerus cracamentarius.- IV. Supplementum duplex pro duobus libris de jure et more prohibendi, expurgandi, et abolendi libros haereticos et novios.- V. Antimonium pro deliro quodam Medico et Alchymista, qui nominis sui oblity se Basilium de Varua nominat, deliranti co fine per triginta Doses porrectum, et expurgato cerebro cum alia, tum etiam hoc discat, quae an sit controuersiarum novina, et quis Index.- VI. Breuis admonitio, qualis sit liber, Antigretserus inscriptus, a Padotriba quodam Witebergensi in gratiam Hunnii emissus), Ingolstadii, Ex Offic. Typ. Ederic, na apud Andr. Angermarivm , 1604.
[9] “JACOBI GRETSERI SOCIETATIS JESU THEOLOGI BAVIUS ET MÆVIUS ILLE, UT DELIRUS ALCHYMISTA, ANTIMONIO: HIC TANQUAM INSIPIENS PRÆDICANS, HELLEBORO NIGRO CURATUS, UT TANDEM EXPURGATO CEREBRO INTELLIGANT, QUIS SIT CONTROVERSIARUM FIDEI JUDEX, ET QUÆ NORMA. Qui Bavium non odit, amet mendacia Mævi. ACCESSIT PORTIUNCULA QUÆDAM HELLEBORI PRO MALE SANO CAPITE CUJUSDAM PÆDOTRIBÆ WITEBERGENSIS, ET LITHI MISENI CALVINISTÆ” (Jacob Gretser, teólogo de la Compañía de Jesús: BAVIO Y MEVIO. Aquel [Bavio], como un alquimista delirante, tratado con antimonio; este [Mevio], como un predicador insensato, curado con heléboro negro, para que al fin, purgado su cerebro, comprendan quién es el juez de las controversias de la fe, y cuál es la norma. Quien no odie a Bavio, que ame las mentiras de Mevio [Parodia de Virgilio]. SE AÑADE UNA PEQUEÑA DOSIS DE HELÉBORO PARA LA CABEZA ENFERMA [FALTA DE SALUD] DE CIERTO MAESTRO DE ESCUELA [PEDOTRIBA] DE WITTENBERG, Y DE UN CALVINISTA DE MISNIA [LITHUS MISENUS]), en Exercitationvm theologicarvm adversvs haereticos Libri VI : (I-Commentariobus duplex, alter in numisma argemteum super ab haereticis de Colloquio Ratisbonensis cusum Alter in eiusdem metalli sun misma in laisdem Hussi, Lutheri, et Rabi sub figura Anseris, Cycni et Corui signatum et vulgatum. II. Commentarius et glossae in orationem Hunnianam de Pseudo in bilaeo Witebergensi.- III. Disceptatio, utrum rerum sit, Zwinglium praecipum doctrinae suae de Eucharistia caput a Diabolo didicisse, cum refutatione argumentorum, quae pro defensione Zwinglii adfert Marcus Beumlerus cracamentarius.- IV. Supplementum duplex pro duobus libris de jure et more prohibendi, expurgandi, et abolendi libros haereticos et novios.- V. Antimonium pro deliro quodam Medico et Alchymista, qui nominis sui oblity se Basilium de Varua nominat, deliranti co fine per triginta Doses porrectum, et expurgato cerebro cum alia, tum etiam hoc discat, quae an sit controuersiarum novina, et quis Index.- VI. Breuis admonitio, qualis sit liber, Antigretserus inscriptus, a Padotriba quodam Witebergensi in gratiam Hunnii emissus), Ingolstadii, Ex Offic. Typ. Ederic, na apud Andr. Angermarivm , 1604, 760-771.
[10] En Exercitationvm theologicarvm adversvs haereticos Libri VI : (I-Commentariobus duplex, alter in numisma argemteum super ab haereticis de Colloquio Ratisbonensis cusum Alter in eiusdem metalli sun misma in laisdem Hussi, Lutheri, et Rabi sub figura Anseris, Cycni et Corui signatum et vulgatum. II. Commentarius et glossae in orationem Hunnianam de Pseudo in bilaeo Witebergensi.- III. Disceptatio, utrum rerum sit, Zwinglium praecipum doctrinae suae de Eucharistia caput a Diabolo didicisse, cum refutatione argumentorum, quae pro defensione Zwinglii adfert Marcus Beumlerus cracamentarius.- IV. Supplementum duplex pro duobus libris de jure et more prohibendi, expurgandi, et abolendi libros haereticos et novios.- V. Antimonium pro deliro quodam Medico et Alchymista, qui nominis sui oblity se Basilium de Varua nominat, deliranti co fine per triginta Doses porrectum, et expurgato cerebro cum alia, tum etiam hoc discat, quae an sit controuersiarum novina, et quis Index.- VI. Breuis admonitio, qualis sit liber, Antigretserus inscriptus, a Padotriba quodam Witebergensi in gratiam Hunnii emissus), Ingolstadii, Ex Offic. Typ. Ederic, na apud Andr. Angermarivm , 1604, 771-885
[11] IN DESPERATAM BAVII MEDICO-CHYMICi INSANIAM.
Bina Venena Juvant Fatis ita ſtantibus; (inquit) Gallica Romana conscia muſa toga: Diceret hic forsan, Bavii si fata videret, Nec medici Bavium nec medicata juvant. Jlla Pæonios misit natura liquores, Et medico plenos germine misit agros; Exhausit totas sananda insania Bajas, Anxuris epoto vanuit unda lacu. Vincitur omnis in hoc Stibii victoria, monstro, Terráque gignendo deficit helleboro. Falleris & fruſtra, fruſtra ó Natura laboras; Vis Bavio mentem Reddere; Nunquam Habuit.
IN EJUSDEM SPAGIRICI ALCHYMIAM.
Sidera septenas ditant septena fodinas, Ut gaudet venis quiſque Planeta suis. Sol jubet Aurifero terras ſudare Metallo; Plumbea Saturnus creſcere dona jubet. Commendat Lunam, Venæ lamella Secundæ; Agnoscitque suum Stannea gleba Jovem; Martius obliquas Ferro gravat Erro meatus, Succina Mercurius temperat, Æra Venus, Nuper & octava Fornacula prodiit astri: Aurea qua ducto folle metalla liquas. Vidisti, dices, his AURUM crescere furnis? Non potui, fateor, cernere; Fumus erat.
HELLEBORUM NIGRUM PRÆDICANTI MÆVIO PER UNDECIM DOSES EO FINE PORRECTUM,
Ut expurgato cerebro desistat ab insano labore reparandi & reædificandi Labyrinthum Creticohunnianum à Gretsero sunditus destructum. QUI BAVIUM NON ODIT, AMET MENDACIA MÆVI.
(CONTRA LA DESESPERADA LOCURA DEL MÉDICO-QUÍMICO BAVIO.
«Dos venenos se ayudan mutuamente cuando los hados así lo disponen», (dijo) la musa galorromana conocedora de la toga. Tal vez diría ella aquí, si viese el destino de Bavio: «Ni los médicos ni las medicinas aprovechan a Bavio». Aquella Naturaleza envió los licores de Peón [remedios divinos], y envió los campos llenos de brotes medicinales; las termas enteras de Bayas se agotaron para sanar su locura, y el agua se desvaneció tras beberse el lago de Anzur. Toda la victoria del Antimonio resulta vencida ante este monstruo, y la Tierra se queda corta engendrando heléboro. Te equivocas y en vano, ¡en vano trabajas, oh Naturaleza! Quieres devolverle la mente a Bavio; pero jamás la tuvo.
CONTRA LA ALQUIMIA DEL MISMO ESPAGÍRICO.
Siete astros enriquecen siete minas, según se regocija cada planeta en sus propias venas. El Sol ordena a las tierras sudar con metal aurífero; Saturno ordena crecer a los dones plúmbeos [el plomo]. La lámina de la segunda veta encomienda a la Luna; y el terrón de estaño reconoce a su Júpiter. El errante astro de Marte grava con hierro los conductos oblicuos; Mercurio templa los ámbares, y Venus los bronces. Y hace poco brotó un pequeño horno de un octavo astro: aquel donde licúas los metales áureos avivando el fuelle. ¿Has visto, dirás, crecer el ORO en estos hornos? Confieso que no pude divisarlo; era Humo.
HELÉBORO NEGRO ADMINISTRADO EN ONCE DOSIS AL PREDICADOR MEVIO CON ESTE FIN:
Para que, una vez purgado su cerebro, desista de la insensata labor de reparar y reedificar el Laberinto Creticohunniano [de Hunnius], el cual fue destruido desde los cimientos por Gretser.
QUIEN NO ODIE A BAVIO, QUE AME LAS MENTIRAS DE MEVIO), en Exercitationvm theologicarvm adversvs haereticos Libri VI : (I-Commentariobus duplex, alter in numisma argemteum super ab haereticis de Colloquio Ratisbonensis cusum Alter in eiusdem metalli sun misma in laisdem Hussi, Lutheri, et Rabi sub figura Anseris, Cycni et Corui signatum et vulgatum. II. Commentarius et glossae in orationem Hunnianam de Pseudo in bilaeo Witebergensi.- III. Disceptatio, utrum rerum sit, Zwinglium praecipum doctrinae suae de Eucharistia caput a Diabolo didicisse, cum refutatione argumentorum, quae pro defensione Zwinglii adfert Marcus Beumlerus cracamentarius.- IV. Supplementum duplex pro duobus libris de jure et more prohibendi, expurgandi, et abolendi libros haereticos et novios.- V. Antimonium pro deliro quodam Medico et Alchymista, qui nominis sui oblity se Basilium de Varua nominat, deliranti co fine per triginta Doses porrectum, et expurgato cerebro cum alia, tum etiam hoc discat, quae an sit controuersiarum novina, et quis Index.- VI. Breuis admonitio, qualis sit liber, Antigretserus inscriptus, a Padotriba quodam Witebergensi in gratiam Hunnii emissus), Ingolstadii, Ex Offic. Typ. Ederic, na apud Andr. Angermarivm , 1604, 886-927.
[12]Libavius, Andreas, Gretserus Triumphatus H.E. Evidens Et Invicta Demonstratio, Ghesuitas In Colloquio Ratisbonensi, Anno 1601. habito, De Norma & Iudice controversiarum fidei Christianae, Propugnantibus RR. & CC.VV. D. Aegidio Hunnio Beatissimae Memoriae: Et D. Jacobo Heilbrunnero SS.T.DD. & Professoribus publicis, victos & gladio Spiritus Sancti prostratos esse : Ita Ut Theologia Ghesuitica, Et Falsinominis forma Dialectica, cruci affixa, etiam a pueris tanquam in triumpho portari & publice ostendi possit / Editus opera & studiio Andreae Libavii, D.M.S. Theologiae & Dialecticae elegantioris studiosi, Francofurti, Hoffmannus, 1604, Prefacio.
[13] Stein, Simon, Epistola ad Iacobum Gretserum ex Societate Loiolana Romanae superstitionis in Academia Ingolstadiana doctorem Graecè exarata, a Simone Stenio, Vögelin, Heidelbergae, 1604.
[14] Gretser, Jacobo, Jacobi Gretseri Societatis Jesu Theologi Opera Omnia : Antehac Ab Ipsomet Auctore Accurate Recognita, Opusculis Multis, Notis, Et Paralipomenis Pluribus, Propriis Locis In Hac Editione Insertis Aucta Et Illustrata Nunc Selecto Ordine Ad Certos Titulos Revocata. 11, Defensio Societatis Jesu, Ratisbonae, Peez et Bader, 1738, 387. Gretser, Jacobo, Epistola graeca Simonis Lithi Miseni Caluinistae in sua elementa / a Jacobo Gretsero ..., Ingolstadii, ex typographeo Adami Sartorii, 1605.
[15] “JACOBI GRETSERI SOCIETATIS JESU THEOLOGI BAVIUS ET MÆVIUS ILLE, UT DELIRUS ALCHYMISTA, ANTIMONIO: HIC TANQUAM INSIPIENS PRÆDICANS, HELLEBORO NIGRO CURATUS, UT TANDEM EXPURGATO CEREBRO INTELLIGANT, QUIS SIT CONTROVERSIARUM FIDEI JUDEX, ET QUÆ NORMA. Qui Bavium non odit, amet mendacia Mævi. ACCESSIT PORTIUNCULA QUÆDAM HELLEBORI PRO MALE SANO CAPITE CUJUSDAM PÆDOTRIBÆ WITEBERGENSIS, ET LITHI MISENI CALVINISTÆ” (Jacob Gretser, teólogo de la Compañía de Jesús: BAVIO Y MEVIO. Aquel [Bavio], como un alquimista delirante, tratado con antimonio; este [Mevio], como un predicador insensato, curado con heléboro negro, para que al fin, purgado su cerebro, comprendan quién es el juez de las controversias de la fe, y cuál es la norma. Quien no odie a Bavio, que ame las mentiras de Mevio [Parodia de Virgilio]. SE AÑADE UNA PEQUEÑA DOSIS DE HELÉBORO PARA LA CABEZA ENFERMA [FALTA DE SALUD] DE CIERTO MAESTRO DE ESCUELA [PEDOTRIBA] DE WITTENBERG, Y DE UN CALVINISTA DE MISNIA [LITHUS MISENUS]), en Jacobi Gretseri Societatis Jesu Theologi Opera Omnia : Antehac Ab Ipsomet Auctore Accurate Recognita, Opusculis Multis, Notis, Et Paralipomenis Pluribus, Propriis Locis In Hac Editione Insertis Aucta Et Illustrata Nunc Selecto Ordine Ad Certos Titulos Revocata. 7, Defensio Romanorum Pontificum ; [Bd. 2], Ratisbonae, Peez et Bader, 1746, 760-771.
[16] Íbid, 767: “hoc autem ideo faciendum duxi; quòd vanitas tam insulsa, & indocta, suo loco & tempore potiùs mereatur rideri, quàm refutari”.
[17] Íbid, 769: “Sunt namque (& inter hos non postremus Uraniobavius) qui vesteris ex ipsa statim ebrietate & crapula impediti quàm multa deblaterent, déque excellentissimis rebus illis, divinísque quæstionibus sermones indecentes inchoent, & in ejusmodi nugando delirent, & haud scio, ac qui aleam ludant, rixentur. Hisce in rebus principatum nactus Uranius (Bavius) perinde ac Homericus Thersites ille arguebat alios, extrahebatque in longum sermones minimè decébat, etsi aliàs de Deo haud rectè sentiret: nec sanè disceptationem sinebat jam diu occupatam, ordine saltem suo procedere: sed apertâ potiùs confunde_bat, & quæsite rei propulsabat inventionem, &c. Et quemadmodum literarum erat ex re ignarus, [B] ita & bonarum morum omnium expers. Hæc Agathias.
Ad quæ, mirum ni Plautinus Menippus Bavium alloquens exclame_t. Pro Dii immortales, quid ego video? Bavius. Quid vides? MESS. Speculum tuum. Bav. Quid negotii est? MESS. *Tua est imago, tam__consimilis est, quàm potest. Illic homo aut sycophanta, aut geminus est frater tuus : nam_que ego hominem similiorem nunquam vidi alterum: neque aqua aquæ, neque lac est lacti, crede mihi, usquam similius, quàm hic tui est, tu_que hujus.
Secundus Iconismus Bavii ex ipso Bavio desumptus.
[C] Occurrunt passim ex vesani Paracelsi (Lutheri, Calvini) favilla enati Stelliones & Scarabæi, in aulas Principum & magnatum sese ingerunt, & dum deprehenduntur vanissimi mendacissimíque, aliquid labis (non tantùm aliquid, sed & multum labis, Lutheranæ arti inurunt) unde & in patibolis ostenduntur Parachymicorum (Paratheologorum Bavarianorum) vertices, & equulei, tormentáque, aut turpes fugæ, sceleratæque defectiones in opprobrium artis (Lutheranæ) producuntur.
[D] Sed plerumque ex cantu vitáque genere judicantur. Projiciunt enim impostores illi ampullas καὶ ἀλαζόνας ῥήματα (plaustralia verba) & profugi ex officina (Zythulcita) Vulcaniam_ irruperunt. Quo_ perjurus fuit aurifaber, qui astrologus mendax, & Calendariographus, qui pastor, imò mercenarius pessimus & fugitivus, qui Organicen contaminatus, & de lerna hæc similes (Alchymistæ & Arsenicarii) ubicunque de aureo ramusculo (& de sacra Scriptura) somnium viderunt, & schedulam mysticam Philosopho (Prædicanti_ cuipiam) surripuerunt, aut ab impostore impetrarunt, aut Germanismos (Tomos) Paracelsi (Lutheri) perfunctoriè limis_ oculis offexerunt, possúntque jam aliquid de_ filtris (de norma & judice controversiarum) & aliis balbutire, chymicos (Theologos) statim _præ se ferunt, & Carboniperdæ (Pseudotheo_logi) post suos furnulos fiunt; quidquid inde [E] per lusum exiit, id è vestigio pro essentia chymica (pro veritate Evangelica) obviis imperitisque ostentantes, & per multorum mortes iter ad experientiam facientes.
Quasi verò tam plebejum artificium foret Chry_fargia (Theologia) ut eam sutor (& Zythulcus [F] Bavius) cui non rarò magna est industriæ calcetun_ aut ocream benè peritèque fuere (& Ambal_dinam panaceam examinare) primo statim afflatu queat addiscere, &c.* Sed è mechanica (& Arsenicaria) prorepentes & officinarum desertores, qui magnates emungunt pecunia, illósque per fumos Parachymicos (& Parathéologicos) circumscribunt, eam (Theologiam) cal_lere & probè exercere posse, qui falsum est, ut unquam sit creditum? Utinam persuadere Prin_cipibus possem, ut ab ejusmodi homin_bus (Bavia_nis impostoribus) sese alienarent, qui grandis magn_ promittunt verba, (& nihil præstant; quia res hæc) postulat, acumen Philosophorum & rerum naturalium (& supernaturalium) peritiam veram, eámque non exiguam, qualis in _futrina (& Alchymistica Zythulcicæque officina) de_sertores cadere non potest: qui co_gunt nos pro auri essentia vorare cinabarim; pro [G] sale veneris, vitriolum cupri; pro oleo, spiri_tum & aquam, proque auri præcipitato Turbith vulgare, acceptare; & pro gemmis sanctissimorum Patrum Augustini, Ambrosii, Hieronymi, Gregorii, Basilii, Nazianzeni, Nysseni, Chrysostomi, & similium, stercora & fimeta Lutheri.”
[18] Íbid, 775.
[19] Íbid, 776: “beatam censeo Lutheranam synagogam ; in qua Medici & Alchymistae Theologantur ; & vicissim Theologi medicantur & alchymisticantur : licet enim nova monstra monstrosis designare vocabulis”.
[20] Íbid, 811-812,
[21] Goclenius, Rudolph, Svbiectas Theses De mensurâ ac mensurato et in specie de normâ et normato, Marpurgi Cattorum, Hutwelckerus, 1605.
[22] Libavius, Andreas, Exercitatio Scholastica De Norma Et Normato : Pertinens Ad Disputationem Andreae Libavii Cum Gretsero Iesuita, quam in Academia Marburgica denuo proposuit Goclenius, Francofurti, Kopffius, 1606: “NON SINE MACVLA CAVSÆ Euangelicorum Collocutorum in colloquio Ratisbonenfi aspersa, sed abstersa denuo peniculo iuuentutis in schola Rotenburgo-Tuberana discentis VERBVM DEI PVRVM & synceram logicam”.
[23] Íbidem, 4: “Goclenio quantum in se est, Marburgi Israelem turbante”.
[24] Libavius, Andreas, Gretserus Triumphatus H.E. Evidens Et Invicta Demonstratio, Ghesuitas In Colloquio Ratisbonensi, Anno 1601. habito, De Norma & Iudice controversiarum fidei Christianae, Propugnantibus RR. & CC.VV. D. Aegidio Hunnio Beatissimae Memoriae: Et D. Jacobo Heilbrunnero SS.T.DD. & Professoribus publicis, victos & gladio Spiritus Sancti prostratos esse : Ita Ut Theologia Ghesuitica, Et Falsinominis forma Dialectica, cruci affixa, etiam a pueris tanquam in triumpho portari & publice ostendi possit / Editus opera & studiio Andreae Libavii, D.M.S. Theologiae & Dialecticae elegantioris studiosi, Francofurti, Hoffmannus, 1604, 612. Este texto tuvo un revival 1610: Zeämann, Georg,Gretserus Triumphatus: Hoc Est, Jesuvitae Revapulantis Defensio, Et Agonistici, Quod illi Jacobus Gretser in Ultimo Carnificinae suae Agone constitutus, proximis Nundinis opposuit, Contusio, Miseriarum & Stulticiarum Jesuviticarum Speculum Lectu Iucundum & utile palam exhibens: Pro Sanguinis Domini nostri Jesu Christi gloria, Lavingae Suevorum, Winter, 1610. Es la defensa de una tesis doctoral, por parte de “M. Dornberger” ante un tribunal presidido (“praeses”) por Georg Zeaemann /1580–1638), el célebre teólogo luterano, profesor y rector universitario alemán de Lauingen y Stralsund.
[25] Ruhel, Konrad,Antigretserus, hoc est, ad propositiones D. Aegidii Hunnii … de colloquio cum pontificiis ineundo, responsi Gretseriani : elencticus tripartitus confectus et editus a Conrado Ruhelio. Cum praefatione D. Hunnii, Witeberga, Raab, 1602. La respuesta de Gretser: “BREVIS ADMONITIO, QUALIS SIT LIBER ANTIGRETSERUS INSCRIPTUS, ET A PÆDAGOGO QUODAM WITEBERGENSI In gratiam Hunnii emissus”, en . Analysis Dialectica Colloquii Ratisbonensis Anno 1601. De Norma Et Judice omnium controversiarum fidei Christianae habiti : Cum collatione Relationis Adami Tanneri, & Responsi Jacobi Gretseri ad Theses D. Aegidii Hunnii de colloquio ineundo ; Partibus Duabus Comprehensa. 2, Francofurti, Kopff, 1603, 756-763.
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Johannis Garlandii, seu Hortulani, Compendium Alchimæ, oder Erklärung der Smaragdischen Tafel Hermetis Trismegisti. Deutsches Theatrum…
