
Como apéndice del post anterior de esta web Tumulus Hermetis Apertus, o: la tumba hermética abierta de Pantaleonis, editamos ahora la crítica que hizo al autor, Franz Grassmann, Johann Joachim Becher[1], titulada Pantaleon delarvatus (Pantaleón desenmarcarado), acusándolo de vender procesos fraudulentos envueltos en pura fanfarronería mística.
Pantaleon delarvatus
| 106 Domini Doctoris Becheri | 106 — Del Señor Doctor Becher |
| D O M I N I DOCTORIS BECHERI Pantaleon Delarvatus. Lectori Philochymico Ve- ritatis desideratæ Confecu- tionem. Votum quod tibi, Lector Bene- vole, opto, Veritatis Confecu- tio est, ne itaque pro Thesauro Carbones accipias, professionis meæ officium esse duxi, imposturas Tibi de- tegere, larvas detrahere, & scapham scapham vocare: quare hoc professionis meæ sit, comparebit ex aliquo Libro proxi- me publicando. Regnum Christi amo, quod est veritas; Omnis, qui est ex Verita- te, audit vocem illam, amatque lucem & fugit tenebras, sic publice tenebras Schola- rum Luce mea didactica illuminavi, sic ne- bulas P. contra F. M. Scripto Intitulato: Veritas defensa contra Infame Decretum Universitatis V. seu Z. intrepide dissipavi, fic confuſum Religionis ſtatum orbi ob- ocu- | El Pantaleon Delarvatus [Pantaleón desenmascarado] DEL SEÑOR DOCTOR BECHER. Al Lector Filoquímico [amante de la química], le desea la consecución de la verdad anhelada. Dado que todo lo que deseo para ti, Bondadoso Lector, es la consecución de la Verdad, para que no recibas carbones en lugar de un tesoro [expresión clásica que equivale a «gato por liebre»], he considerado que es el deber de mi profesión descubrirte las imposturas, quitar las máscaras y llamar a la barca, barca [frase hecha equivalente a «llamar al pan, pan y al vino, vino»]. Cuál sea este deber de mi profesión constará en algún libro que se publicará próximamente. Amo el Reino de Cristo, que es la verdad; todo aquel que es de la Verdad, escucha aquella voz, ama la luz y huye de las tinieblas. Así he iluminado públicamente las tinieblas de las Escuelas con la luz de mi didáctica; así he disipado intrépidamente las nieblas de P. [Pantaleón] contra F. M. [la Filosofía Médica / el Fraude Médico] en el escrito titulado: La verdad defendida contra el infame decreto de la Universidad V. o Z.; así [pongo de manifiesto] ante los ojos del mundo el confuso estado de la religión… |
| Pantaleon Delarvatus. 107 | |
| oculos sub Octo Columnis Fundamentalibus posui, sic Romani Imperii statum Politicum commerciorum tractatu exposui, sic plurimos paralogismos Mathematicos explicavi, sic Physica, præsertim Chymica, Veritati restitui, Rolfinci Non-Entia castigavi, Physica mea subterraneâ Centuria Sophisticatorum, Glauberianorum, Historia Seileriana scriptisque aliis. Minime ergo impunem Cornicem hanc G – – oberrantem & circumvolitantem undequaque atque in optimos Philosophos, præsertim nostrum Philalethen, invehentem, libere relinquere debeo, sed veritati assistere, Cornicem deplumare & nudum orbi sistere, habitis in manu mea ejus rei causa solidis documentis, ne ambitiosus hic J. scriptis suis orbi & literis suis Regibus diutius imponat, quod â multis quoque rogatus facio, & nostro Langio Philalethici Scripti primo Editori jam Hamburgi me facturum denuo spoponderem, sed jam ex illo tempore hic in Anglia plura documenta de Cornice nostra reperi, Deum testor, me non passionis privatæ causa hoc scribere contra G – – licet in meum Solinum Salzthal invehatur, sed quod sub Pantaleonis nomine tot hominibus imposuerit, usus aliorum veritate, | …puse ante los ojos bajo mis «Ocho Columnas Fundamentales»; así expuse el estado político del Sacro Imperio Romano en mi tratado sobre el comercio; así expliqué numerosos paralogismos matemáticos; así restituí a la Verdad la Física, y especialmente la Química; castigué los «No-Entes» de Rolfinck, [y lo hice] en mi Physica Subterranea, en mi Centuria de los Sofistas, en mis escritos sobre los seguidores de Glauber, en la Historia Seileriana y en otros escritos. Por lo tanto, de ningún modo debo dejar impune a esta corneja [pájaro que simboliza al charlatán usurpador], este G – – que anda errante y revolotea por todas partes arremetiendo contra los mejores filósofos, especialmente contra nuestro Philaletha; sino que debo asistir a la verdad, desplumar a la corneja y presentarla desnuda ante el mundo, teniendo para ello en mi mano sólidos documentos. Esto lo hago para que este ambicioso J. no siga engañando por más tiempo al mundo con sus escritos ni a los reyes con sus cartas, lo cual hago también a petición de muchos. Ya en Hamburgo había prometido de nuevo a nuestro [Johann] Lange, el primer editor del Escrito Philaléthico, que lo haría; pero es que desde aquel tiempo, aquí en Inglaterra, he encontrado aún más documentos sobre nuestra corneja. Pongo a Dios por testigo de que no escribo esto contra G – – por una pasión privada [rencor personal], aunque él arremeta contra mi Solinum Salzthal; sino porque bajo el nombre de Pantaleón ha engañado a tantos hombres, aprovechándose de la verdad de otros,…[2] |
| Domini Doctoris Becheri. 108 | |
| ritate, quos contemsit tamen, sicut Philalethen, & sane, diu investigavi in Philalethem ipsum, utrum & ille impostor esset, usus forte plumis Suchtenianis, sed in Anglia certò comperi Philalethem verum Adeptum esse, & G – – non, veritati itaque assistere & falsitati resistere oportet, scio quidem Lectori me gratissimum opus facturum, si tot gemina documenta pro vera existentia Philalethis opponerem, quam de G – – impostura hic si aliquid allegarem, posteriorem autem oportet publicare, ut Philochymici sibi ab eo caveant nec decipiantur, priorem vero oportet conservare, ne ipsi noceamus & boni Philosophi pereant. Optandum interim foret omnes falsi Scriptores & Compilatores Chymici sic castigarentur & detegerentur, qui se Adeptos fingunt, Lectoribus imponunt libros, cumulant & confundunt, crambem bis coctam recoquunt, fucorum instar aliorum Labores exsungunt, immeritos honores ambiunt, peregrinam pecuniam venantur, & Chymia multo sincerior & venustior compareret, quod fiet, si alii boni viri mecum collaborabunt, ut noctuæ tales anonymæ detegantur & coram veritatis judicio publicè respondeant ac rationem reddere cogantur. Sta- | a quienes sin embargo despreció, como a Philaletha. Y a decir verdad, investigué durante mucho tiempo al propio Philaletha, para ver si él también era un impostor que tal vez usaba las plumas de [Alexander von] Suchten; pero aquí en Inglaterra he descubierto con certeza que Philaletha es un verdadero Adepto, y G – – [Gassmann] no. Por lo tanto, es necesario asistir a la verdad y resistir a la falsedad. Sé ciertamente que haré una obra muy grata al Lector si presentara aquí tantos documentos fidedignos a favor de la verdadera existencia de Philaletha, como si alegara algo sobre la impostura de G – – . Conviene, pues, publicar esto último para que los amantes de la química se guarden de él y no sean engañados; y conviene preservar lo primero, no sea que le hagamos daño y los buenos filósofos perezcan. Sería de desear, mientras tanto, que todos los falsos escritores y compiladores químicos fueran así castigados y descubiertos; aquellos que fingen ser Adeptos, imponen libros a los lectores, acumulan y confunden cosas, recalientan col ya cocinada [expresión clásica que significa «repetir lo mismo una y otra vez»], absorben los trabajos de otros a semejanza de los zánganos, ambicionan honores inmerecidos y van a la caza del dinero extranjero. Así, la Química aparecería mucho más sincera y hermosa; lo cual sucederá si otros hombres de bien colaboran conmigo para que tales lechuzas anónimas sean descubiertas, respondan públicamente ante el tribunal de la verdad y sean obligadas a rendir cuentas.[3] |
| Pantaleon Delarvatus. 109 | |
| Status Causæ. ANno supra Millesimum sexcentesi- / mum septuagesimo sexto quidam no- / mine C – – G – – natione ni fallor M – – / professione Medicus, & uti de se prædica- / bat Doctor Graduatus, homo juvenis, præ- / sumptuosus tamen in dicendo, sæpe me V. / convenit, & consilium quæsivit de Melan- / cholia quadam Hypochondriaca, quam in / Hungaria contraxisse querebatur, incidit / præterea in discursus Chymicos de Mercu- / rio Sophico, vellicans illam materiam per / objectiones, ut aliquid a me eliceret, sciebat / enim me Suchtenio tum temporis val- / de incubuisse, narrabat insuper nonnul- / la de metallo anonymo ex ferro extracto, / Auri instar, quod tamen non esset Au- / rum, alludens ad Aurum Physicum Phila- / lethes seu Sophisticum Suchtenii, circa ho- / mogeneitatem Mercurii, dejectionem fæ- / cum suarum, instar pulveris nigri, digestio- / ne in Aurum varia garriebat, denique nullam / non Philosophiæ partem intactam linque- / bat, sed omnia incerto per malum quæstio- / nis vel objectionis saltim, sic aliquot menses / familiaritate meâ usus, sine valedictione / tandem evanuit, post semi annum circiter / redux, | Estado de la Causa. En el año mil seiscientos setenta y seis, un hombre llamado C – – G – – [Christianus / Christophorus / Doctor Gaßmann], de nación, si no me equivoco, M – – [Moravo o Misnico], médico de profesión y, según pregonaba de sí mismo, doctor graduado; un hombre joven, aunque presuntuoso en su hablar, me visitó a menudo en V[iena]. Me pidió consejo acerca de cierta melancolía hipocondríaca que se quejaba de haber contraído en Hungría. Además, caía con frecuencia en discursos químicos sobre el Mercurio Sófico, hurgando en esa materia mediante objeciones para sonsacarme algo a mí, pues sabía que en aquel tiempo yo me había dedicado intensamente al estudio de Suchten. Narraba, además, algunas cosas sobre un metal anónimo extraído del hierro que semejaba al oro, pero que sin embargo no era oro, aludiendo al Oro Físico de Philaletha o al Sófico de Suchten. Parloteaba diversas cosas sobre la homogeneidad del mercurio, la deyección de sus heces a modo de un polvo negro y su digestión en oro; en fin, no dejaba parte alguna de la filosofía sin tocar, pero todo de manera incierta, al menos mediante el mal hábito de la pregunta o de la objeción. De este modo, habiéndose aprovechado de mi familiaridad durante algunos meses, finalmente se desvaneció sin decir adiós. Regresó aproximadamente medio año después…[4] |
| Domini Doctoris Becheri. 110 | |
| redux, clam ad me misit Pantaleonem suum impressum, sed tacito nomine per interpretem quendam mihi familiarem, Alsatum natione, K – – nomine, is cum exhibitione libelli simul significavit ipsum Pantaleonem adesse, salutem mihi dicere, verum Adeptum esse, familiaritatem meam desiderare, annui ut ipsum adduceret, & tandem advenit personatus Noster Pantaleon sub G – – figura, statim se excusare cœpit, quod discesserit insalutato hospite, fortunam & occasionem præsentaneam sibi oblatam fuisse ab Adepto, â quo per id tempus P – – veram artem didicerit, ac proinde nomen mutaverit, obtestans me per omnes superos ut nomen ejus tacerem, si præsentia sua uti vellem, sed omnia candide traditurum, deesse vero sibi media, itaque velle artem J – – offerre & rogare, fi ejus libellus supplex ad manus meas & judicium supra ferendum veniat, ut album adderem calculum, promisi me facturum & feci, J – – tamen non assumsit oblatum & memoriale reddidit in originali mihi in manus meas; Re itaque non ad votum succedente, rogavit ut C. P. offerrem pro mille ducatis, sed & ille respuit, præsertim quod Medicinæ quidam Doctor Bohemus B. nomine, de hac G – – mercatura / au- | …A su regreso, me envió secretamente su [libro] Pantaleón ya impreso, pero bajo anonimato, por medio de un intermediario conocido mío, alsaciano de nación y de apellido K – – . Este, al tiempo que me presentaba el librito, me indicó que el mismísimo Pantaleón estaba allí, que me mandaba saludos, que era un verdadero Adepto y que deseaba mi amistad. Asentí para que lo trajera, y por fin llegó nuestro Pantaleón enmascarado bajo la figura de G – – [Gassmann]. De inmediato comenzó a excusarse por haber partido sin despedirse de su anfitrión, alegando que un Adepto le había presentado una fortuna y una oportunidad repentina, de quien durante ese tiempo él, P – – [Pantaleón], había aprendido el verdadero arte, y que por ende había cambiado de nombre. Me suplicó por todos los dioses celestiales que mantuviera su nombre en secreto si quería gozar de su presencia, prometiendo que me lo entregaría todo con franqueza, pero que en verdad le faltaban medios económicos. Por lo tanto, deseaba ofrecerle el arte a J – – [¿el emperador J- o un ministro?] y me rogaba que, si su petición por escrito llegaba a mis manos para emitir un juicio sobre ella, yo añadiera una piedra blanca [voto favorable / aprobación]. Le prometí que lo haría, y así lo hice. Sin embargo, J – – no aceptó lo ofrecido y me devolvió el memorial original directamente a mis manos. Al no salir el asunto según sus deseos, [Gassmann] me rogó que se lo ofreciera a C. P. por mil ducados; pero este también lo rechazó, sobre todo porque cierto doctor en medicina bohemio, de apellido B – – , [había advertido] sobre este negocio de G – – …[5] |
| Pantaleon Delarvatus. 111 | |
| audiret, qui P. accurrit, recensens G – – F – – / esse, & quicquid proponeret vendendum sci- / entiæ, â Religioso quodam sene & paupere / V – – didicisset, apud quem per aliquod / tempus latitasse, ipsum igitur senem C – – / P – – sua officia offerre, & si tantundem / modo acquirere posset, quo vitam sustenta- / re quiret, se omnia communicaturum; sed / P – – neutri credidit, confugit itaque G – – / ad P – – C – – E – – L – – Virum in / Chymiam impense deditum & libera- / lissimum, huic Pantaleonem fuum offe- / rens, nonnullos Ducatos accepit, quibus si- / bi vestes comparans, uxorem in matrimoni- / um duxit, Medicinam exercuit, personam / meam fugit, neque amplius in conspectum / venit ego temporis interea V. discessi, in / Angliam veni, ubi consuetus super literis / quibusdam ab aliquo Matthia A – – Ratis- / bona ad Regem Angliæ scriptis, statim cha- / racterem, stylum & manum agnovi, idem- / que memoriale monstravi, quod C – – ex- / hibuerat, repertumque est prorsus idem, ejus- / dem ferê tenoris, manus vero ut lac lacti / conveniebat, quibus visis, combinatis & ob- / servatis, non potui diutius hominis J – – & / insolentiam ferre, sed qui publicè in meum / Solinum Salzthalium & Philaletham invehi- / tur | Al oír esto, P – – [¿un príncipe o personaje de la corte?] acudió de prisa, revelando que G – – era un F – – [Fraude / Falsario] y que todo cuanto proponía vender a la ciencia lo había aprendido de cierto monje viejo y pobre en V[iena], en cuya casa se había ocultado durante algún tiempo. Añadió que aquel mismo anciano ofrecía ahora sus servicios a C. P., y que si tan solo pudiera obtener lo suficiente para sustentar su vida, él mismo lo comunicaría todo. Sin embargo, P – – no le creyó a ninguno de los dos. Por lo tanto, G – – [Gassmann] se refugió cerca del P – – C – – E – – L – – [Príncipe / Personaje de la corte], un varón profundamente dedicado a la química y sumamente generoso. Ofreciéndole a este su Pantaleón, recibió algunos ducados, con los cuales se compró ropa, tomó esposa en matrimonio y ejerció la medicina. Evitó mi persona y nunca más volvió a presentarse ante mi vista. Mientras tanto, durante ese tiempo, yo me marché de V[iena] y vine a Inglaterra. Allí, al examinar ciertas cartas escritas por un tal Matthias A – – desde Ratisbona al Rey de Inglaterra, reconocí de inmediato el carácter, el estilo y la caligrafía. Mostré el mismo memorial que C – – [Gassmann] había presentado y resultó ser exactamente idéntico, casi del mismo tenor; de hecho, la caligrafía coincidía tanto como la leche con la leche [era idéntica]. Vistas, combinadas y observadas estas cosas, no pude tolerar por más tiempo la insolencia de este hombre J – – [Gassmann], quien arremete públicamente contra mi Solinum Salzthal y contra Philaletha…[6] |
| Domini Doctoris Becheri. 112 | |
| tur, quorum tamen ille in literis suis princi- / piis utitur, publicè & jam corrigendum esse / duxi, ne scriptis vel literis suis diutius Re- / gibus & Philosophis imponat, atque in ve- / ritatis amantes, nempe Philalethas debacche- / tur. Et hæ quidem causæ publicæ & mo- / rales sunt deplumationis hujus Cornicis, ve- / rum Physicas & Philosophicas rationes / quod attinet, apertum mendacium & maxi- / mum contradictorium in G – – demon- / strabo, idque toto orbe, in Pantaleone suo / reliquisque scartecis in Philaletham invehi- / tur quod Regulo Martiali utatur, cum ta- / men nihil Martis in Regulum intrasse mira / solertia ibi demonstrare conetur, & sic Phi- / lalethem convicisse existimat, publice inte- / rim C. & J. ipse in literis suis ad Magnæ / Britanniæ Regem fatetur ingenue, anima- / tionem Mercurii sui procedere ex Regulo / Martis Antimoniali, pro quo secreto tot mil- / le ducatos petit, cum Philaletha in experi- / mentis sui Mercurii Sophici, eandem præpa- / rationem gratis, verbis sane tam claris do- / ceat, quæ nemo non intelligat, & Alexan- / der Setonius jam ante seculum totam Theo- / riam & Praxin integro libro de hac opera- / tione scripserit; Crambem ergo recoctam / Cornicula nostra proponit, dignus sane ob id aureæ | …[que arremete públicamente contra mi Solinum Salzthal y contra Philaletha], de cuyos principios, sin embargo, él mismo se sirve en sus cartas. He considerado que esto debe corregirse ya y de forma pública, para que no siga engañando por más tiempo con sus escritos o cartas a los Reyes y a los Filósofos, ni se ensañe enfurecido contra los amantes de la verdad, a saber, los seguidores de Philaletha. Y estas son, ciertamente, las razones públicas y morales para desplumar a esta Corneja. Pero en lo que atañe a las razones físicas y filosóficas, demostraré ante todo el mundo una abierta mentira y una contradicción mayúscula en G – – [Gassmann]. En su Pantaleón y en el resto de sus libelos de desecho (scartecis), arremete contra Philaletha porque este utiliza el Régulo Marcial [un compuesto de antimonio y hierro], e intenta demostrar allí con maravillosa astucia que nada de Marte [hierro] ha entrado en dicho Régulo, creyendo haber refutado así a Philaletha. Sin embargo, mientras tanto, el propio C. y J. [Gassmann] confiesa ingenuamente en público, en sus cartas al Rey de la Gran Bretaña, que la animación de su propio mercurio procede del Régulo de Marte Antimonial, ¡un secreto por el cual pide tantos miles de ducados! Y esto a pesar de que Philaletha, en los experimentos de su Mercurio Sófico, enseña gratis esa misma preparación, con palabras ciertamente tan claras que cualquiera las entendería, y de que Alexander Setonius [Alejandro Seton], ya desde hace un siglo, escribió toda la teoría y la práctica sobre esta operación en un libro completo. Por lo tanto, nuestra pequeña Corneja no hace más que proponer col recalentada, siendo verdaderamente digno por ello de…[7] |
| Pantaleon Delarvatus. 113 | |
| aureæ Periscelidis Anglicanæ summa digni- / tate, & quidem equestri, verum enim vero ut / tamen aliquid habeas G. quod reportes, vel / tibi rescribebatur in responsum ex Anglia, / en corniculam hanc deplumatam, qua J – – / & R – – illudere voluisti, minitaris nem- / pe in literis tuis Regi Angliæ, quod nisi / cito resolvat, te alii Monarchæ artem com- / municaturum, quod jam diu antea fecisti, ut / patet ex literis ad J – – itaque non modo / imponis, inveheris in Viros Philosophos, / sed etiam minitaris & mentiris Monarchis / & Regibus, utpote constitutus, ut tibi vide- / tur, alter Paracelsus & Monarcha super o- / mnes Philosophos, cui proinde liberum est in / Reges & Philosophos imperium; Miserrime, / si tacuisses, Philosophus mansisses. Vide jam, / quomodo cum plumbea machæra, ut tua La- / tinitate utar, tenebrionis inter Philosophos / stulti instar oberres, teque prostituas, si Deus / hanc artem tibi concessisset, vel tacere de- / buisses, & ea in pietate & silentio frui, vel / modeste proponere, non Regiam gazam / exhaurire, non fastuose omnes alios Philo- / sophos contemnere, neque contra illos in- / vehere, quorum principiis tu ipse niteris, / ingratissime discipule, qui nec dum persolu- / to didactro schola excurris, & convicia ac / maledicta in Magistros evomis, sed dic mi- | la suprema dignidad de la dorada Jarretera Inglesa [la Orden de la Jarretera], y ciertamente de rango ecuestre. Pero a decir verdad, para que al menos tengas algo, G. [Gassmann], que llevarte de vuelta, o que se te escribiera en respuesta desde Inglaterra: ¡He aquí a esta pequeña corneja desplumada, con la cual quisiste burlarte de J – – y de R – – ! Pues en tus cartas amenazas al Rey de Inglaterra con que, si no se decide rápido, comunicarás el arte a otro Monarca; cosa que, de hecho, ya habías hecho mucho tiempo antes, como consta por tus cartas a J – – . De modo que no solo engañas y arremetes contra los Varones Filósofos, sino que incluso amenazas y mientes a los Monarcas y a los Reyes, considerándote constituido —según te parece— como un nuevo Paracelso y un Monarca por encima de todos los Filósofos, a quien por ende le está permitido ejercer su imperio sobre reyes y filósofos. ¡Desdichado de ti! Si hubieras callado, habrías seguido siendo filósofo [famosa máxima de Boecio]. Mira ahora cómo, con una espada de plomo —por usar tu propia latinidad—, deambulas como un necio embaucador de las tinieblas (tenebrionis) entre los Filósofos, y cómo te devalúas a ti mismo. Si Dios te hubiera concedido este arte, habrías debido o bien callar y disfrutar de él en piedad y silencio, o bien proponerlo con modestia; no intentar agotar el tesoro Real, ni despreciar fastuosamente a todos los demás filósofos, ni arremeter contra aquellos en cuyos principios tú mismo te apoyas. ¡Discípulo ingratísimo!, que huyes de la escuela sin haber pagado aún el dinero de la enseñanza, y vomitas ultrajes y maldiciones contra tus Maestros. Pero dime…[8] |
| Domini Doctoris Becheri. 114 | |
| hi, ut de Solino Salzthalio taceam, quare / infidelis est Philaletha, quare Lectorem lu- / dit, & in qua re tu fidelius egisti, & plura orbi / communicaști quam Philalethes, agnoscis- / ne Philalethæ Theoriam & Praxin esse A- / lexandri Suchtenii? quæso jam dic nobis, ubi / Suchtenius, ubi Philaléthes consonent, Le- / ctorem erudierint & eluserint, & quid tu / utrumque melius docueris, Vix credo te / statum causæ intelligere, quid Suchte- / nius & Philaletha velint, in quo conveni- / ant, contrarientur, Lectorem vel erudiant, / vel eludant. Verum nebulam tibi de ocu- / lis detraham, ut videas & respicias quam er- / res in Philosophicis, & quam male ac arro- / ganter egeris in moralibus. 1. Suchten scoreas primas servare jubet, / donec usum illarum scias, mysterium enim / in illis occultum esse ait, de quo tamen lo- / qui non vult, tu vero divina, quare secundas / & tertias scoreas abjicere jubeat, & Philale- / tha in genere testam repudiat, ut pote qui- / dem non ad opus Philosophicum facientem, / interim tamen & Medicinæ & Particulare / quoddam in istis scoreis latet, de quibus per / multas habeo observationes, sunt enim fere / mirabiles, nec ferrum, quod tu in illis la- / tere demonstras, commune est, sed mul- / tum Auri fundit, unde ante multos jam an- / nos | [Pero dime], para pasar por alto mi Solinus Salzthal, ¿por qué Philaletha es infiel?, ¿por qué juega con el Lector?, ¿en qué asunto has actuado tú con mayor fidelidad y has comunicado más cosas al mundo que Philaletha?, ¿acaso no reconoces que la Teoría y la Práctica de Philaletha pertenecen a Alexander von Suchten? Te ruego que nos digas ahora en qué coinciden Suchten y Philaletha, en qué han instruido al Lector y en qué lo han eludido, y qué has enseñado tú mejor que ambos. Apenas creo que comprendas el estado de la cuestión, ni lo que Suchten y Philaletha pretenden, ni en qué consienten o se contradicen, o si instruyen o eluden al Lector. Pero te quitaré la niebla de los ojos para que veas y adviertas cuánto yerras en los asuntos Filosóficos, y cuán mal y arrogantemente has actuado en los morales. 1. Suchten manda conservar las primeras escorias (scoreas) hasta que conozcas su uso, pues dice que en ellas se oculta un misterio del cual, sin embargo, no quiere hablar. Tú, por tu parte, adivina por qué él mandaría desechar las segundas y terceras escorias, mientras que Philaletha, por lo general, repudia la vasija (testam) por considerar que ciertamente no contribuye a la obra Filosófica. Entretanto, no obstante, en esas escorias se esconde algo tanto para la Medicina como una obra Particular, sobre las cuales poseo muchísimas observaciones, pues son casi admirables; y el hierro (ferrum) que tú demuestras que se oculta en ellas no es común, sino que funde mucho Oro, por lo cual, ya desde hace muchos años…[9] |
| Pantaleon Delarvatus. 115 | |
| nos Marcus Freund, Celebris ille Astrono- / mus, Norimbergæ tractatulum aliquando / edidit sub titulo: Strena novi anni, seu Par- / ticulare ex scoriis Martialibus Antimonii ; / incenduntur enim in aëre, habent in se Sul- / phur vivum, quod amalgamatur cum Mer- / curio, exhibent pulcherrimum crocum, ru- / bicundissimam solutionem, fingunt Lunam / & Mercurium Saturni, & de præsenti plus / præstent veritatis quam ipsa animatio Mer- / curii Sophici. Scis jam, cur Suchten scoreas / servare, Philalethes testam repudiare jubet, / sed tu nec nucleo nec testa dignus, corti- / cem lambis, dignus qui Philosophorum / – – – lambas, & non illorum veritatem / calumnieris & crimineris, quam ingenue / enim Philaletha egerit Scriptis suis, res te- / statur, adeo ut ad silentium fere cogendus / sis, ne tu tuique similes vel inviti videant. 2. Suchten Regulum Martis Antimonii / facere docet, cui Philalethes consentit. / Suchten Lunam addit, Philalethes quoque, / explicuitque Binas Dianæ suæ Columbas / non aliud, nisi duas partes Lunæ esse respectu / Reguli Martialis; amalgamatio, digestio, / lotio, sublimatio seu destillatio est eadem / cum Suchtenio, adeo quod Philalethes Such- / teniano processui figuratam tantum obscu- / ritatem imposuerit, nempe ænigmate tra- / didit. | …[ya desde hace muchos años] Marcus Freund, aquel célebre Astrónomo, publicó en su momento en Núremberg un pequeño tratado bajo el título: Strena novi anni, seu Particulare ex scoriis Martialibus Antimonii [Regalo de año nuevo, o una Obra Particular a partir de las escorias marciales del antimonio]. Pues [estas escorias] se inflaman en el aire y contienen en sí un Azufre vivo (Sulphur vivum) que se amalgama con el Mercurio; exhiben un azafrán [crocus / polvo] bellísimo, una solución de lo más rubicunda, y fijan la Luna [plata] y el Mercurio de Saturno [plomo]. De hecho, en el tiempo presente ofrecen más verdad que la mismísima animación del Mercurio Sófico. Ya sabes, pues, por qué Suchten manda conservar las escorias y Philaletha manda repudiar la vasija. Pero tú, que no eres digno ni del núcleo ni de la vasija, te limitas a lamer la corteza (corticem lambis); digno eres de lamer los [desechos] de los Filósofos en lugar de calumniar y criminalizar su verdad. Cuán ingeniosamente haya procedido Philaletha en sus escritos es algo que las cosas mismas testifican, hasta el punto de que casi se te debería obligar a guardar silencio, para que tú y los tuyos no parezcan [necios] aun a su pesar. 2. Suchten enseña a hacer el Régulo de Marte Antimonial, con lo cual Philaletha está de acuerdo. Suchten añade Luna [plata], y Philaletha también, y explicó que las «Dos Palomas de su Diana» (Binas Dianæ suæ Columbas) no son otra cosa sino dos partes de Luna [plata] con respecto al Régulo Marcial. La amalgamación, la digestión, el lavado, la sublimación o destilación es exactamente la misma que en Suchten; tanto es así que Philaletha solo impuso una oscuridad figurada al proceso de Suchten, es decir, lo transmitió en forma de enigma.[10] |
| Domini Doctoris Becheri. 116 | |
| didit, quod Suchtenius clarissimis verbis / ante seculum publicè expressit. Quid ad / hæc tu? anne ideo Suchtenius impostor / est, quod eandem veritatem verbis aliis no- / stro tempore exponat, anne qui post nos ven- / turi & visuri sunt, impostores erunt, qui / eundem Solem viderint, licet aliis perspicil- / lis uterentur? Cæterum hoc loco præter- / eundum non est, Philalethem non modo / Suchtenium secutum, sed & ulterius progref- / sum esse, ubi Suchtenius subsistit, nam de re- / petitione animationis Mercurii cum Regulo / Suchtenius tacet, Philaletha vero Lectori / oculos aperit per aquilas suos, Suchtenius / quidem ait, Mercurium animatum per Re- / gulum Martis potestatem habere metalla / dissolvendi & separandi acquisivisse, nempe, / ignem ex Marte, qui denuo agat, atque si jux- / ta G – – nihil ex Marte in Regulo est, unde / ergo ille ignis, unde illa potestas separa- / toria & revificatoria, de qua Suchtenius, Cla- / veus & Philalethes, & cur testibus literis G – – / ad Regem Angliæ ipse utitur tali Regulo / & Mercurio, quod vero ad tot aquilas fit / animandus, & quod super tot metallis re- / ctificandus & acuendus sit, donec potestatem / auri resolvendi acquirat Suchtenius prorsus / tacuit, nisi quod de Venere loquatur, & Phi- / lalethes connubia Veneris maxime com- | …[lo transmitió en forma de enigma, cosa que] Suchten había expresado públicamente con palabras clarísimas hace un siglo. ¿Qué dices a esto? ¿Acaso por eso Suchten es un impostor, porque exponga la misma verdad con otras palabras en nuestro tiempo?, ¿o acaso los que han de venir y ver después de nosotros serán impostores, por el hecho de contemplar el mismo Sol, aunque utilicen otros anteojos (perspicillis)? Por lo demás, no se debe pasar por alto en este punto que Philaletha no solo siguió a Suchten, sino que avanzó aún más allá de donde Suchten se detuvo. Pues sobre la repetición de la animación del mercurio con el Régulo, Suchten guarda silencio, mientras que Philaletha abre los ojos al Lector por medio de sus «Águilas» (aquilas). Suchten, ciertamente, dice que el mercurio animado por el Régulo de Marte ha adquirido el poder de disolver y separar los metales, a saber, un fuego proveniente de Marte [el hierro] que actúa de nuevo. Y si, según G – – [Gassmann], nada de Marte hay en el Régulo, ¿de dónde proviene entonces ese fuego?, ¿de dónde ese poder separador y revivificante del cual hablan Suchten, Claveus y Philaletha? ¿Y por qué, como atestiguan sus propias cartas al Rey de Inglaterra, el propio G – – utiliza tal Régulo y mercurio? En cambio, sobre el hecho de que deba ser animado mediante tantas «Águilas», y de que deba ser rectificado y aguzado sobre tantos metales hasta que adquiera el poder de disolver el oro, Suchten guardó absoluto silencio, a no ser por lo que menciona respecto a Venus [el cobre], y que Philaletha [considera] que las bodas de Venus (connubia Veneris) en gran manera…[11] |
| Pantaleon Delarvatus. 117 | |
| mendet, & hoc totum & unicum secre- / tum sit, quod G – – à Sacerdote suo didicerit, / licet Author Nuptiarum Philosophicarum / Christianus Rosencreuz Venerem impro- / bet, illam viam si non prorsus Sophisticam / appellet, certe ut longam rejiciat, & quæ / sibi in pœnam injuncta fuerit, alias neque / Suchten, neque Philalethes negotium tam / clare scripsissent, ut ne quidem jam mer- / caturam cum eo instituerent. Videntes / metalla Mercurii abstractione non nihil al- / terari & immutari, hinc B – Z – C – W – W – / B – C – W – aliorumque velitationes & pro- / stitutiones, ausim sane hoc dicere Mercuri- / um quomodocunque animatum, si nigras / fæces dejiciat, non esse adhuc Mercurium / Sophicum illum homogeneum, de quo Phi- / lalethes in experimentis Mercurii Sophici / scribit, quod digestione in albedinem & Lu- / nam fixam vertatur, de qua Lullius in Mi- / nera sua, & ego in Minera mea arenaria au- / cta, nigredo enim Mercurii utut est opti- / ma, ita tamen reactionis & analysis signum / est partium terrearum, quæ quidem nigre- / do omnimode in Auri commissione requi- / ritur, sed nos de Mercurio Sophico loquimur, / ut ego infero, quod Mercurius per Venerem / animatus, nunquam sola digestione Luna / fiet, Arsenicum enim Lunare, quo Mercuri- us | …[que Philaletha considera que las bodas de Venus en gran manera] encomienda; y que este sea todo y el único secreto que G – – [Gassmann] aprendió de su Sacerdote [el monje viejo de Viena]. Y esto a pesar de que el Autor de las Bodas Químicas, Christian Rosencreutz, desaprueba a Venus [el cobre], y si bien no califica esa vía de totalmente sofística [falsa], ciertamente la rechaza por ser larga y haberle sido impuesta a él mismo como un castigo. De otro modo, ni Suchten ni Philaletha habrían escrito sobre este asunto con tanta claridad como para que ya ni siquiera entablaran un comercio con él. Al ver que los metales se alteran y se transforman notablemente por la abstracción del mercurio, de ahí [provienen] las escaramuzas y las prostituciones [bajezas literarias] de B – Z – C – W – W – B – C – W – y de otros. Me atrevería a decir ciertamente esto: que el mercurio, de cualquier manera que haya sido animado, si todavía arroja heces negras, no es aún aquel Mercurio Sófico homogéneo del que Philaletha escribe en sus Experimentos del Mercurio Sófico, el cual por digestión se convierte en blancura y en Luna [plata] fija, de la que habla [Raimundo] Lulio en su Minera, y yo mismo en mi Minera arenaria aucta. Pues la negrura del mercurio, por más que sea excelente, es sin embargo una señal de la reacción y del análisis de las partes térreas; tal negrura se requiere enteramente en la conjunción del Oro, pero nosotros estamos hablando del Mercurio Sófico. De lo cual yo infiero que el mercurio animado por medio de Venus nunca se convertirá en Luna [plata] por la sola digestión, pues el Arsénico Lunar, con el cual el mercu[rio]…[12] |
| Domini Doctoris Becheri. 118 | |
| us animari debet, & à Lullio & à Suchtenio, & / à Philalethe prorsus tacetur, & sine illo Sorte / seu Sulphure Arsenicali non figitur Mercuri- / us, & cum illo Arsenico Mercurius, qui est in / Regulo Antimonii, in omnia Metalla trans- / mutari potest, etiam Mercurius communis, / ut Suchten & Philalethees docent, quod qui / velit partes attestari potest. Ex quibus vero / metallis Mercurius hanc Arsenicalitatem / acquirat, ut unica abstractione super Luna il- / lam fixam reddat, tacuerunt & Suchtenius / & Philalethes, nisi quod hic posterior de re- / gimine viarum, Planetarum & Chao Mer- / curiali non nihil indigitet, sed adeo tenuiter, / ut vix observari queat. Sicut enim in Ma- / gnesia seu Bismutho Arsenicale Sal seu Sul- / phur est, unde mixtum cum stanno vel plum- / bo id reddit tenuissimum, quod corium etiam / transeat in amalgamatione & in destillatio- / ne communi Mercurio notabiles qualitates / imprimat, ita Minerale quoddam est, quod / Arsenicum Mercurio communicat, unde / prorsus aliam naturam induit, quam si Sul- / phure communi tractetur, nam non Sulphur / comune nec Mercurius comunis, sed Sulphur / & Mercurius Arsenicalia principia metallo- / rum sunt, quod Enchirisi ad oculum demon- / strare possum, & nullus forte ante me tam / clarè hæc notavit, animabuntque Mercuri- um | …[con el cual el mercu]rio debe ser animado, y sobre esto guardan absoluto silencio tanto [Raimundo] Lulio como Suchten y Philaletha; y sin esa suerte o Azufre Arsenical (Sulphure Arsenicali) el mercurio no se fija. En cambio, con la ayuda de ese arsénico, el mercurio que se encuentra en el Régulo de Antimonio puede transmutarse en todos los metales, e incluso el mercurio común [puede hacerlo], tal como enseñan Suchten y Philaletha, cosa que quien lo desee puede atestiguar por sus partes. Pero de qué metales adquiere el mercurio esta calidad arsenical (Arsenicalitatem), de modo que mediante una única destilación (abstractione) sobre la Luna [plata] la vuelva fija, es algo que callaron tanto Suchten como Philaletha, a no ser por el hecho de que este último indica un poco sobre el régimen de las vías, de los planetas y del Caos Mercurial, pero de manera tan sutil que apenas puede percibirse. Pues así como en la Magnesia o Bismuto (Bismutho) hay una sal o azufre arsenical, por lo cual, al mezclarse con el estaño o el plomo, los vuelve sumamente sutiles, de tal manera que atraviesa incluso el cuero durante la amalgamación y, en una destilación común, imprime cualidades notables al mercurio; del mismo modo existe cierto mineral que comunica el arsénico al mercurio, por lo cual este adopta una naturaleza completamente distinta a si fuera tratado con azufre común. Porque no son el azufre común ni el mercurio común, sino el Azufre y el Mercurio Arsenicales los principios de los metales. Esto lo puedo demostrar claramente a la vista mediante la práctica (Enchirisi), y quizás nadie antes de mí ha observado estas cosas con tanta claridad; y así animarán al mercu[rio]…[13] |
| Pantaleon Delarvatus. 119 | |
| um suum in æternum frustraneè, qui non / qualitates Arsenicales animationibus suis ei / imprimunt, hoc est, eum acuere & illo Sale re- / solutivo animare, nam Mercurius est Arfe- / nicum fluidum; audi jam, quid ignorans / vaticinatus sis de Nitro Philosophorum, & / quam inique Solinum Salzthalium ejus cau- / sa vellices, disce quid sit Antimonium Magi- / cum Suchtenii & Arsenicum verum Philale- / thes in experimentis Mercurii Sophici, & / unde constent Arcus Triumphales Solini / Salzthals fontinæ minerales, & tum, si ad- / huc S – – esse vis, offerre posses Regibus rea- / litates, nam reliqua omnia sunt vana. 3. Suchten cujusdam Auri meminit ex / suo Mercurio fieri, quod Sophisticum vocat, / quia rursus cum Mercurio in Mercurium in / amalgamatione vertebatur, Philalethes vero / hoc Aurum verum illud Physicum Aurum, / Arti summè necessarium & proficuum; spe- / cialemque ejus probam esse, quod levi Amal- / gamatione Mercurificetur, opus mire acce- / leret, vide ergo quam invidus fuerit Suchte- / nius, & Lectorem ab hoc Auro deterruerit, / & quam ingenuus Philalethes fuerit, qui / hoc Aurum notaverit & commendaverit, / & qualis tu fuisti, qui ex Marte per Aquam / Regis illud Aurum extrahere voluisti, quod / licet forte ex scoreis extraheres, Philale- thes | …[y así animarán al mercu]rio propio eternamente en vano aquellos que, mediante sus animaciones, no le impriman las cualidades arsenicales; esto es, aguzarlo y animarlo con aquella Sal resolutiva, porque el Mercurio es Arsénico fluido. Escucha ahora lo que, desde tu ignorancia, has profetizado sobre el Nitro de los Filósofos, y con cuánta injusticia censuras a mi Solinus Salzthal por esa causa. Aprende qué es el Antimonio Mágico de Suchten y el verdadero Arsénico de Philaletha en sus Experimentos del Mercurio Sófico, y de qué están compuestos los Arcos Triunfales de las fuentes minerales de Solinus Salzthal; y entonces, si todavía deseas ser un S – – [¿Sofista / Sabio?], podrías ofrecer realidades a los Reyes, pues todo lo demás es vano. 3. Suchten menciona que a partir de su mercurio se produce cierto Oro, al cual llama «Sofístico» [falso], debido a que, al amalgamarse de nuevo con el mercurio, se convertía otra vez en mercurio. Philaletha, en cambio, considera este Oro como el verdadero Oro Físico, sumamente necesario y provechoso para el Arte; y que su prueba especial consiste en que se transforma en mercurio (mercurificetur) mediante una leve amalgamación, lo cual acelera el trabajo de forma admirable. Mira, por tanto, cuán envidioso fue Suchten al disuadir al Lector de este Oro, y cuán franco fue Philaletha al notar y encomendar este Oro; y qué clase de tipo has sido tú, que quisiste extraer aquel Oro a partir de Marte [el hierro] por medio de Agua Regia, siendo que, aunque tal vez pudieras extraerlo de las escorias, Philale…[14] |
| Domini Doctoris Becheri. 120 | |
| thes tamen obinde testam repudiare jubet in / Regulo, quæ licet tota Aurum esset, no- / strum tamen Aurum non est, nempe Ar- / senicum nostrum rubrum, tingens, seu sul- / phur Arsenicale, aut Arsenicum Mercu- / riale, cujus Suchtenius tamen meminit, cum / ait: contigisse sibi aliquando, quod Luna o- / ptima Aureo colore tincta esset, sed quod hæc / operatio fallat, nisi bonum Chymicum ha- / beat. 4. Suchtenius totus invidus & infidus / non ab Auro modo physico lectorem abdu- / cit, quod pro Sophistico declarat, sed & pau- / lulo illo vulgari, quod inde elicitur hujus viæ / ope, Lectorem carere vult, quia dicit fieri si- / ne utilitate, & tantum modo Auri, quantum / fuerit Mercurii Martis, ubi prorsus reticuit / ad minimum semi- unciam Martis Mercurii / ex qualibet libra Martis elici, & quod de re- / liquis Mercuriis corporum ait, illos nullam / formam Auri habere, ibi tacet de illorum / Arsenico, quod in pulvere nigro secernitur, / & quod tamen hic in Marte Mercurium / Martis vocat; Philalethes ècontra ingenue / fatetur, se verum Aurum & Argentum ex / Materia nota adduxisse, & omnem Mercu- / rium corporum, multo plus Mercurio comu- / ni ad opus & augmentationem facere. De- / nique Suchtenius sub finem fatetur nullam Tin- | …[Philale]thes, sin embargo, por tal motivo manda repudiar la vasija (testam) en el Régulo, la cual, aunque fuera toda ella Oro, no es de todos modos nuestro Oro; a saber, nuestro Arsénico rojo (Arsenicum nostrum rubrum), teñidor, o azufre arsenical, o arsénico mercurial, del cual Suchtenius no obstante hizo mención cuando dice: «Que le había acontecido alguna vez que una Plata (Luna) óptima fuera teñida con color de Oro, pero que esta operación falla a no ser que [el proceso] cuente con un buen Químico». 4. Suchtenius, mostrándose enteramente envidioso y poco fidedigno, no solo aparta al lector del Oro físico —al cual declara «Sofístico» [falso]—, sino que también pretende privar al Lector de ese poquitín de oro común que se extrae de allí con la ayuda de esta vía, porque dice que se realiza sin utilidad, y que solo [se obtiene] tanto Oro cuanto haya sido el Mercurio de Marte (Mercurii Martis). En esto calló por completo que, como mínimo, se extrae una media onza de Mercurio de Marte de cada libra de Marte [hierro]; y respecto a lo que dice de los restantes mercurios de los cuerpos [metales] —que no tienen forma alguna de Oro—, allí guarda silencio sobre el arsénico de aquellos, el cual se separa en el polvo negro, y que sin embargo aquí, en Marte, llama «Mercurio de Marte». Philalethes, por el contrario, confiesa ingenuamente haber extraído verdadero Oro y Plata a partir de una Materia conocida, y que todo mercurio de los cuerpos contribuye a la obra y a la aumentación (augmentationem) mucho más que el mercurio común. Por último, Suchtenius confiesa casi al final que ninguna…[15] |
| Pantaleon Delarvatus. 121 | |
| Tincturam acquiri posse, nisi Aureitas in / Mercurium introducatur, & quod illa Au- / reitas sit in solo Auro Martiali, quod tamen / omnes prius fuerint mortui, quam artem / Adepti, quam ille Lectori persequendum / dissuadet. Philalethes ècontra non modo / se ex Auro Physico, sed etiam ex commu- / ni corporali fecisse atque fracturæ utrique / supervivisse, quippe se adhuc in vivis esse / publice testatur, omnes ad hanc artem voca- / tos adhortatur, ipsam artem ut possibilem / & utilissimam generi humano commen- / dat ac defendit, vide ergo, quam non An- / glus ille Philalethes ingenuior fuerit Germa- / no nostro Alexandro Sedonio, quem artem / forte non eo usque possedisse objicies, sed le- / ge quæ Toxites in præfatione ad illum, & quæ / Daniel Sennertus libr. 5. Naturalis scientiæ / cap. 1. de Alexandro Sedonio scribat, quæ / nempe Projectionis documenta Coloniæ, / Basileæ & aliis in locis fecerit, si tamen hic / Sedonius unus idemque sit cum nostro Such- / tenio, quem tamen diu vixisse Toxites affir- / mat, & Nobilem Borussum esse, quem tamen / Sennertus Scotum facit, sed hoc nihil ad nos, / nisi quod G – – noster pessime & præ- / sumptuose fecerit, quod in Philalethem in- / vehatur, cujus tamen vestigia ipse sequitur, / cujus doctrinam nehilum pluris propagavit | …[Suchtenius confiesa casi al final que ninguna] Tintura (Tincturam) puede adquirirse a no ser que la «Aureidad» (Aureitas / la naturaleza del oro) sea introducida en el mercurio, y que dicha Aureidad se encuentra únicamente en el Oro Marcial; y sin embargo, [afirma] que todos murieron antes de haber alcanzado el arte como Adeptos, por lo cual él disuade al Lector de perseguirla. Philalethes, por el contrario, no solo atestigua públicamente haberla realizado a partir del Oro Físico, sino también a partir del oro común corporal, y haber sobrevivido a ambas operaciones, afirmando que aún se encuentra entre los vivos. Exhorta a todos los llamados a este arte, y lo encomienda y defiende como algo posible y sumamente útil para el género humano. Mira, por tanto, cuánto más franco fue aquel inglés Philalethes que nuestro alemán Alexander Sedonius [Alejandro Seton / El Cosmopolita], de quien tal vez objetes que no poseyó el arte hasta ese punto; pero lee lo que [Michael] Toxites escribe en el prefacio a su obra, y lo que Daniel Sennert en el libro 5, capítulo 1 de su Ciencia Natural, escribe sobre Alejandro Sedonius: a saber, los testimonios de Proyección (Projectionis) que realizó en Colonia, Basilea y en otros lugares. Si bien es cierto que [queda la duda de si] este Sedonius es uno y el mismo con nuestro Suchtenius —a quien Toxites afirma que vivió durante largo tiempo y que era un noble prusiano, mientras que Sennert lo hace escocés—, esto nada nos importa, salvo por el hecho de que nuestro G – – [Gassmann] ha actuado de la peor y más presuntuosa manera al arremeter contra Philalethes, cuando es a sus mismas huellas a las que él mismo sigue, y cuya doctrina no propagó ni un ápice más…[16] |
| 122 Domini Doct. Becheri Pantal. Delarv. | |
| vel elucidavit, potius in dubium vocavit, / interim artem quam Philalethes in experi- / mentis Mercurii Sophici gratis orbi exponit, / Angliæ Regi pro quinquaginta Millibus Li- / brarum Sterlingarum vendendam offert, / quam nempe in Tamesin portat. Ex quibus / tria finaliter contra G – – obtestor: 1. Si Authores reprehendere vult, convin- / cat illos clarè, adducat experimenta, illustret / Philosophiam majori luce, scribat ex suo ce- / rebro, & non compile tillorum ipsorum labo- / res, quos vellicat & aliis vendendos offert. 2. Si Tincturam habeat vel acquirat, / quæso non summa vendendam prostituat, / prorsus enim non Philosophicum est Regi- / bus Tincturam offerre, taceo vendere. 3. Si Adeptus sit, servet leges Ade- / ptorum, & non convicietur in alios Ade- / ptos, imò maxime Philosophos; sic enim, si / hæc tria puncta non curabit, non erit Tris- / megistus Monarcha, sed à toto orbe habe- / bitur pro stulto & calumniatore. Interim non est quod timeat, quod aliquis / sub Pantaleonis nomine scribere velit, ut- / pote quod nomen ipse G – – magis pro- / stituerit, quam Venetiæ in Bacchanalibus / Nobiles Veneti Pantaleones agant, & se / sub nomine isto ludicros populo / prostituant. | …o aclaró; más bien la puso en duda. Mientras tanto, el arte que Philalethes expone gratis al mundo en sus Experimentos del Mercurio Sófico, él [Gassmann] se lo ofrece en venta al Rey de Inglaterra por ¡cincuenta mil libras esterlinas! (quinquaginta Millibus Librarum Sterlingarum), el mismo [secreto] que, por cierto, transporta a las orillas del Támesis (Tamesin). Por lo cual, finalmente, declaro tres cosas contra G – – [Gassmann]: 1. Si quiere reprender a los Autores, que los convenza con claridad, aporte experimentos, ilustre la Filosofía con una luz mayor y escriba a partir de su propio cerebro, en lugar de compilar los trabajos de aquellos mismos a quienes critica y ofrece en venta a otros. 2. Si posee o adquiere la Tintura, le ruego que no la devalúe poniéndola en venta por una gran suma; pues de ningún modo es propio de un Filósofo ofrecer la Tintura a los Reyes, y mucho menos venderla. 3. Si es un Adepto, que guarde las leyes de los Adeptos y no lance ultrajes contra otros Adeptos, ni mucho menos contra los máximos Filósofos. Porque si no atiende a estos tres puntos, no será ningún Monarca Trismegisto, sino que el mundo entero lo tendrá por un necio y un calumniador. Entretanto, no hay razón para que tema que alguien quiera escribir bajo el nombre de Pantaleón, puesto que el propio G – – ha devaluado ese nombre mucho más de lo que los nobles venecianos hacen el papel de Pantaleones en los bacanales de Venecia, exponiéndose de forma ridícula ante el pueblo bajo ese nombre.[17] |
[1] Becher, Johann Joachim, Philaletha Illustratus, Sive Introitus Apertus Ad Occlusum Regis Palatium : Novis quibusdam Animadversionibus explanatus. Cum Nova Præfatione Qua Vita pariter ac Scripta, tum edita tum inedita, Æyrenæi Philalethæ breviter exponuntur. Accessit his Narratio De Vita Et Scriptis Starckii, Nec non Dn. Doct. Becheri Pantaleon delarvatus. Operâ Joh. Michaelis Faustii, Medic. Doct. Reiquepublicæ Francofurtensis ad Mœnum Physici Ordinarii, In Collegio Curiosorum dicti Theophili, Francofurti ad Mœnum, Sumpt. Joh. Philipp. Andreæ, 1706, 196-122.
[2] El ego de Becher: En el primer párrafo, Becher hace una lista exhaustiva de sus propios éxitos literarios y científicos anteriores para demostrar su autoridad moral, mencionando su famosa obra maestra, la Physica Subterranea.
La identidad secreta «G – -«: Becher se refiere repetidamente a Pantaleón como G – – (por Gassmann) y también como J. (probablemente haciendo alusión a la J de Joannes, o bien a un error tipográfico por G.).
La metáfora de la Corneja: Llama a Gassmann «Cornicem» (corneja / cuervo). En la literatura clásica, la corneja desplumada hace referencia a la fábula de Esopo sobre el ave que se viste con plumas ajenas para parecer hermosa, pero al final la despluman y queda expuesta su fealdad. Becher acusa a Gassmann de robar ideas de verdaderos sabios como Irenaeus Philaletha.
El espionaje en Inglaterra: Becher revela que está escribiendo esto desde Inglaterra, donde afirma haber conseguido «documentos comprometedores» e información secreta que demuestran los fraudes financieros de Gassmann con la realeza.
[3] El veredicto sobre Philaletha: Becher confiesa que al principio sospechaba que el famoso alquimista Irenaeus Philaletha era otro farsante que le robaba las ideas a Alexander von Suchten (volviendo a la metáfora de las plumas). Sin embargo, tras investigar en Inglaterra, concluye que Philaletha sí es un científico genuino (un «verdadero Adepto»), mientras que Pantaleón (G – –) es un fraude total.
«Recalentar col dos veces cocinada» (crambem bis coctam recoquunt): Es un brillante modismo tomado del poeta romano Juvenal. Becher acusa a Pantaleón de no aportar nada nuevo a la ciencia y de limitarse a copiar y reescribir textos ajenos aburriendo al lector.
Los zánganos y las lechuzas: Sigue utilizando metáforas del reino animal para atacar a Gassmann y a los de su clase. Los llama zánganos (fucorum) porque se alimentan del esfuerzo y el trabajo de los verdaderos científicos, y lechuzas anónimas (noctuæ… anonymæ) porque operan en la oscuridad de la noche (escondiéndose tras seudónimos como Pantaleón) por miedo a ser descubiertos bajo la luz de la verdad.
[4] El inicio del relato («Status Causæ»): Aquí es donde Becher empieza formalmente a contar la historia desde el principio, narrando cómo conoció en persona a Franz Gassmann en el año 1676 en Viena (V.).
El «paciente» calculador: Becher revela con ironía que Gassmann se le acercó usando como excusa una enfermedad mental (melancolía hipocondríaca). Sin embargo, el verdadero objetivo del joven médico era hacerle preguntas trampa y sonsacarle información secreta sobre la transmutación de los metales, sabiendo que Becher era el mayor experto vivo en las obras de Alexander von Suchten.
El charlatán parlanchín: Becher describe a Gassmann como un joven arrogante que «parloteaba» (garriebat) teorías confusas de alquimia (como la purificación del mercurio que dejaba un residuo o «heces» de polvo negro) y que, tras ganarse su confianza y «usar su familiaridad», huyó repentinamente de la ciudad sin despedirse.
[5] El regreso del «Adepto»: Gassmann vuelve a Viena convertido en un autor publicado (con el Tumulus Hermetis bajo el brazo), pero no se atreve a dar la cara. Envía a un intermediario alsaciano (K – –) para tantear el terreno y asegurarle a Becher que ahora es un alquimista de verdad.
La excusa de la fuga: Cuando se ven frente a frente, Gassmann se justifica diciendo que huyó porque conoció a un maestro místico secreto que le enseñó el «verdadero arte», motivo por el cual adoptó el alias de Pantaleón.
El intento de estafa en la corte: Aquí sale a la luz la verdadera intención de Gassmann. Estaba intentando venderle su falso secreto alquímico a una alta personalidad de la corte (citada como J – –, que podría referirse a algún alto funcionario imperial o al entorno del monarca). Le pide a Becher que use su influencia científica e informe favorablemente (album adderem calculum, una expresión romana que alude a votar con una piedra blanca para absolver o aprobar).
El rechazo y la desesperación: Becher cumple su palabra y apoya la propuesta, pero el comprador imperial la rechaza. Desesperado y sin dinero («le faltaban medios»), Gassmann le pide a Becher que le revenda el secreto a otra persona (C. P.) por la enorme suma de 1,000 ducados. Esta segunda venta también fracasa porque un médico bohemio (B – –) interviene y destapa que los negocios de Gassmann son sospechosos.
[6] El secreto robado a un monje: Becher destapa el origen del conocimiento de Gassmann. No lo aprendió de ningún gran maestro místico como pretendía, sino que se había escondido en Viena en la casa de un monje anciano y pobre al que le robó o copió sus recetas químicas. El propio monje, al enterarse del engaño, intentó ofrecer las fórmulas reales a los nobles a cambio de una pequeña pensión para sobrevivir.
Boda y huida gracias a la alquimia: Al verse rechazado en los primeros círculos de la corte, Gassmann acude a un noble muy generoso y amante de la alquimia. Consigue sacarle unos cuantos ducados que utiliza para un cambio radical de vida: renueva su guardarropa, se casa, abre una consulta médica y empieza a esconderse de Becher para no ser confrontado.
El espionaje en Inglaterra y la prueba reina: Becher viaja a Inglaterra y allí, trabajando para la corona inglesa, descubre unas cartas enviadas al Rey de Inglaterra por un supuesto Matthias A – – desde Ratisbona. Al analizar la letra y el estilo, Becher descubre que el tal Matthias es en realidad Gassmann operando con otro seudónimo para intentar estafar al rey inglés con el mismo manuscrito alquímico. La letra era idéntica (ut lac lacti conveniebat, una frase clásica latina para decir que dos cosas son almas gemelas).
El motivo de la venganza: Becher confiesa que este hallazgo documental y la arrogancia de Gassmann al atacar sus propios libros de texto en público fueron la gota que colmó el vaso y lo obligaron a escribir este tratado para desenmascararlo definitivamente.
[7] La gran contradicción técnica: Becher desenmascara la hipocresía científica de Gassmann. Explica que en sus libros impresos (Pantaleón), Gassmann atacaba y criticaba con dureza al respetado alquimista Philaletha por utilizar el famoso Régulo Marcial (un término alquímico para referirse al antimonio purificado mediante el uso de hierro, asociado al dios Marte). Gassmann argumentaba que usar hierro era un error.
El engaño al Rey de Inglaterra: Sin embargo, Becher descubrió que en las cartas secretas que Gassmann enviaba al Rey de la Gran Bretaña (intentando venderle su fórmula bajo el alias de Matthias), le ofrecía exactamente la misma receta basada en el Régulo Marcial de antimonio, vendiéndola como un secreto propio revolucionario y pidiendo miles de ducados por ella.
Plagio total (Col recalentada): Becher remata el argumento demostrando que el «gran secreto» de Pantaleón no valía nada: primero, porque Philaletha ya lo había publicado en sus libros completamente gratis y de forma muy clara; y segundo, porque el legendario alquimista escocés Alexander Setonius (Alejandro Seton, conocido en la historia de la alquimia como «El Cosmopolita») ya había dejado por escrito toda la teoría y la práctica de ese mismo proceso un siglo antes. Gassmann solo estaba revendiendo ideas viejas.
[8] El chantaje al Rey de Inglaterra: Becher revela la increíble audacia de Gassmann. En sus cartas al monarca británico, el alquimista recurrió a la extorsión comercial, amenazando con venderle el «secreto» de la transmutación a otra potencia europea si la corona inglesa no le pagaba de inmediato. Becher expone que era una vil mentira, pues Gassmann ya le había vendido y ofrecido el mismo manuscrito inútil a otros nobles de Centroeuropa (J – – y R – –).
La mítica bofetada con Boecio: Becher le espeta la celebérrima frase latina de la Consolación de la Filosofía: «Si tacuisses, philosophus mansisses» (Si hubieras guardado silencio, habrías pasado por sabio/filósofo). Le recrimina que su propia soberbia y la necesidad de publicar libelos atacando a otros fue lo que provocó que los científicos investigaran su pasado y descubrieran sus fraudes.
La «espada de plomo» (plumbea machæra): Becher se burla de la pésima calidad del latín que Gassmann utilizaba en sus libros y correspondencia, usando sus propios giros lingüísticos absurdos para retratarlo como un ignorante que carece de armas intelectuales reales frente a la verdadera ciencia.
El alumno que huye sin pagar: Al final de la página, Becher lanza una metáfora demoledora. Describe a Pantaleón como un estudiante tramposo e ingrato que sale corriendo de las aulas antes de pagar las tasas de su educación (didactro) y que, encima, se dedica a insultar a los grandes maestros (como Alexander Seton o Philaletha) de cuyos libros copió todo lo que sabe.
[9] El examen a Gassmann: Becher acorrala intelectualmente a Pantaleón con una serie de preguntas retóricas desafiantes. Le exige que demuestre de manera científica por qué se atrevió a calificar a Philaletha de «infiel» o mentiroso en sus escritos, y le echa en cara que toda la base teórica de la que presume Gassmann proviene en realidad de los estudios previos de Alexander von Suchten.
La promesa de quitarle «la niebla de los ojos»: Con tono severo y profesoral, Becher le advierte que va a desmantelar sus errores técnicos uno por uno para poner en evidencia no solo su ignorancia en la filosofía de la materia («asuntos Filosóficos»), sino también su pésima calidad ética («asuntos morales») por plagiar y atacar a sus predecesores.
El misterio de las escorias (scoreas): En el punto número 1, el texto entra de lleno en una discusión técnica de laboratorio sobre la purificación de los metales. Becher confronta las instrucciones contradictorias de Gassmann con las de los verdaderos maestros:
- Explica que Suchten ordenaba guardar los primeros residuos o escorias del crisol porque contenían un secreto químico oculto.
- Señala que Philaletha prefería descartar el recipiente o vasija de purificación para centrarse solo en el núcleo del metal.
- Becher afirma que Gassmann no entiende ninguno de estos procesos y defiende, basado en sus propias «muchísimas observaciones» de laboratorio, que esas escorias menospreciadas por Pantaleón albergan en realidad un componente capaz de fundir y extraer grandes cantidades de Oro.
[10] El experimento de Marcus Freund: Becher cita un tratado real de este erudito de Núremberg para humillar técnicamente a Gassmann. Explica que al purificar el antimonio con hierro (escorias marciales), el residuo sobrante es pirofórico (se enciende espontáneamente al contacto con el aire) porque contiene un «azufre vivo». Este componente es capaz de teñir las soluciones de un rojo intenso (rubicundissimam) y se usaba para «fijar» o transmutar metales comunes en plata.
El insulto de la corteza (corticem lambis): Becher utiliza otra metáfora muy dura contra Gassmann. Le dice que los verdaderos sabios entienden el núcleo de la materia (el centro) o saben aprovechar la vasija (los residuos), pero que él es tan ignorante que solo «lame la corteza» exterior de los libros, copiando la superficie sin entender la verdadera química.
El enigma de las «Dos Palomas de Diana»: En el punto número 2, Becher realiza una revelación histórica impresionante para los estudiosos del esoterismo. Descodifica uno de los símbolos alegóricos más famosos y oscuros de los libros de Irenaeus Philaletha: las «Dos Palomas de Diana». Becher aclara sin tapujos que este término poético-alquímico es simplemente una receta de laboratorio muy concreta: añadir dos partes de plata (Luna) a la aleación de antimonio y hierro (Régulo Marcial).
El plagio definitivo: Becher concluye que todo el libro de Philaletha es en realidad el mismo proceso exacto de Alexander von Suchten (la amalgamación, el lavado, la destilación), solo que Philaletha lo disfrazó con metáforas mitológicas y acertijos oscuros («enigma»), los cuales Gassmann leyó pero fue incapaz de descifrar.
[11] La metáfora del Sol y los anteojos: Becher defiende la continuidad de la ciencia con una hermosa imagen. Explica que aunque diferentes autores (como Suchten y Philaletha) usen palabras o «anteojos» distintos, todos están observando y describiendo el mismo «Sol» (la verdad de las reacciones de la materia).
El misterio de las «Águilas» de Philaletha: Becher descodifica otro de los términos más enigmáticos y célebres de la literatura alquímica universal. En los textos antiguos, cada «Águila» (aquila) representaba un proceso de destilación o sublimación sucesiva del mercurio para purificarlo y «aguzarlo» (acuendus). Becher señala que en esto Philaletha superó a Suchten, pues detalló cuántas veces exactas debía repetirse la destilación con el antimonio para que el mercurio lograra disolver el oro de forma definitiva.
El «Fuego de Marte»: Becher destruye el argumento teórico de Gassmann con lógica de laboratorio. Si Gassmann afirma en sus libros que el hierro (Marte) no penetra ni aporta nada al fundirse con el antimonio (Régulo), Becher le pregunta: ¿de dónde sale entonces la tremenda energía química («ese fuego») y la capacidad reactiva que permite a ese compuesto disolver los metales?
La trampa destapada: Becher vuelve a restregarle en la cara a Gassmann las pruebas del espionaje inglés: a pesar de que Gassmann critica el uso de Marte en sus libros impresos, Becher tiene en sus manos las cartas donde Gassmann le intentaba vender en secreto al Rey de Inglaterra un proceso basado exactamente en ese mismo Régulo de Marte.
Las bodas de Venus (connubia Veneris): Al final de la página, Becher introduce un nuevo término alegórico que analizará en la página siguiente, referente al uso del cobre (Venus) en los procesos de transmutación.
[12] El misterio alquímico de la Negrura (Nigredo): Becher ofrece una lección magistral de laboratorio diferenciando la Nigredo (la fase de la putrefacción o color negro, vital al fundir el Oro) de la purificación del Mercurio Sófico. Explica que si el mercurio de Gassmann sigue soltando un residuo de polvo negro (nigras fæces), significa que sigue contaminado con impurezas de la tierra y no ha alcanzado la homogeneidad que describían los clásicos como Raimundo Lulio.
El Arsénico Lunar: Al final de la página, Becher introduce un concepto técnico avanzado para la metalurgia de la época: el uso de compuestos arsenicales combinados con plata (Luna) para alterar las propiedades del mercurio en el crisol, un tema que se desarrollará en la página siguiente.
[13] El gran secreto que los maestros callaron: Becher se enorgullece de revelar algo que, según él, ni los más grandes alquimistas (Lulio, Suchten y Philaletha) se atrevieron a explicar con claridad: el papel del Azufre Arsenical (Sulphure Arsenicali). Sostiene que sin este componente es químicamente imposible lograr la «fijación» del mercurio (es decir, solidificarlo o alterar su estado para la transmutación).
El Bismuto y la metalurgia del siglo XVII: Becher aporta un dato fascinante de la química práctica de la época al mencionar la Magnesia o Bismuto (Bismutho). Explica cómo las propiedades arsenicales de este elemento actúan sobre metales blandos como el estaño o el plomo, volviéndolos tan fluidos y sutiles que en los procesos de laboratorio son capaces de «atravesar el cuero» (corium transeat), una técnica utilizada comúnmente para filtrar amalgamas.
Redefiniendo los principios alquímicos: Becher desafía la teoría alquímica tradicional (que dictaba que todos los metales se componen estrictamente de Azufre y Mercurio comunes). Él introduce su propia corrección científica: los verdaderos bloques de construcción de los metales son el Azufre y el Mercurio Arsenicales.
El triunfo de Becher sobre todos: Al final del texto, Becher saca pecho afirmando que él es el primero en la historia de la ciencia en poner por escrito esta observación con absoluta claridad, prometiendo que puede demostrarlo empíricamente en el laboratorio ante cualquiera (ad oculum) mediante una demostración práctica (Enchirisi).
[14] «El Mercurio es Arsénico fluido»: Becher sintetiza su teoría química con una definición radical para la época. Afirma que el mercurio que buscan los alquimistas no es más que arsénico en estado líquido, y que cualquier intento de fijarlo sin usar esa «Sal resolutiva» arsenical está condenado al fracaso eterno.
La defensa del Solinus Salzthal: Becher se quita la máscara por completo. Al defender el libro Solinus Salzthal frente a las críticas de Gassmann y llamarlo «mi Solinus Salzthal», confirma que él mismo era el autor que se escondía detrás de ese tratado místico. Reta a Gassmann a entender qué es el Antimonio Mágico antes de ir a prometerle falsas riquezas a los Reyes europeos.
El enigma del Oro que se vuelve Mercurio: En el punto número 3, Becher analiza un fenómeno metalúrgico crucial. Al disolver oro en un mercurio muy puro (amalgama), el oro parece «desaparecer» y transformarse por completo en el líquido.
- Suchten consideraba que esto era un fracaso o un «oro falso» (sofístico) porque se revertía.
- Philaletha descubrió que este era el estado ideal de la materia para la Gran Obra, llamándolo Oro Físico; un ingrediente que aceleraba las reacciones en el crisol de forma asombrosa.
El error de Gassmann con el Agua Regia: Becher ridiculiza el procedimiento de laboratorio de Gassmann. El silesio intentaba extraer oro del hierro (Marte) usando Agua Regia. Becher le aclara que el Agua Regia no sirve para eso y que, si acaso hay trazas de oro aprovechables, estas se encontraban en las escorias metalúrgicas que Gassmann había mandado tirar a la basura.
[15] El «Arsénico Rojo» teñidor: Becher aclara que lo que queda retenido en las paredes de la vasija o crisol al fundir el Régulo no es oro real, sino lo que él denomina Arsénico Rojo (Arsenicum rubrum). Explica que este compuesto tiene una tremenda capacidad cromática o «teñidora» (tingens). Cita al propio Suchten para demostrar que este polvo podía teñir la plata (Luna) dándole un falso color dorado superficial, un fenómeno que solía engañar a los químicos inexpertos que no contaban con una buena formación de laboratorio.
La crítica económica a Suchten: En el punto número 4, Becher acusa a Suchten de desalentar a los investigadores de forma «envidiosa». Suchten afirmaba que extraer oro mediante la vía del hierro (Marte) no dejaba ganancias y era una pérdida de tiempo. Becher lo desmiente aportando cifras cuantitativas exactas de rendimiento: asegura que omitió decir que se puede extraer de forma fija media onza de compuesto por cada libra de hierro procesada.
El secreto del polvo negro: Becher insiste en que las impurezas o el «polvo negro» (pulvere nigro) que precipita en el fondo del crisol al trabajar con metales no es desecho inútil, sino el lugar exacto donde se concentra el componente arsenical que le da la potencia reactiva al sistema.
La defensa de la «Aumentación»: Al contrario que Suchten, Becher alaba la franqueza de Philaletha, quien sí dejó claro que los mercurios extraídos directamente de los metales ricos (mercurios de los cuerpos) son infinitamente superiores al mercurio común de las minas para lograr la multiplicación o aumentación (augmentationem) del preciado Elixir.
[16] El pesimismo de Suchten frente al optimismo de Philaletha: Becher expone el cierre de la teoría de Suchten, quien afirmaba que nadie lograba culminar con éxito la Tintura (el Elixir) y por eso desalentaba a los estudiantes. En contraste, alaba a Philaletha, quien en sus libros aseguraba estar vivo, haber logrado la transmutación tanto con el «Oro Físico» como con el oro ordinario del comercio, y animaba a la humanidad a seguir investigando por su gran utilidad médica y material.
El misterio de Alexander Sedonius (Seton): Becher introduce un interesantísimo debate de historia de la ciencia sobre la verdadera identidad del legendario alquimista Alexander Seton (aquí llamado Sedonius), famoso en toda Europa por sus demostraciones públicas de Proyección (el acto de arrojar el polvo de transmutación en el crisol ante testigos) en ciudades como Basilea y Colonia. Cita como autoridades históricas los textos del médico renacentista Michael Toxites y del célebre científico Daniel Sennert.
¿Seton o Suchten? El enigma geográfico: El texto refleja la confusión de la época sobre los autores esotéricos. Toxites afirmaba que el autor era un noble de Prusia, mientras que Sennert demostraba que era originario de Escocia (lo cual es correcto, ya que Seton era escocés). Becher corta el debate con pragmatismo diciendo «sed hoc nihil ad nos» (pero esto nada nos importa).
La estocada final a Gassmann: Becher cierra el argumento principal volviendo a atacar la soberbia de Franz Gassmann (G – –). Le recrimina con severidad que sea tan desagradecido y presuntuoso como para escribir libelos insultando a Philaletha, cuando la realidad de los laboratorios demuestra que Gassmann no ha inventado nada y solo se dedica a seguir servilmente las huellas y las recetas del maestro inglés al que critica.
[17] La cifra de la estafa revelada: Becher expone el dato económico definitivo de la codicia de Gassmann. No pedía una cantidad modesta, ¡sino la astronómica fortuna de 50,000 libras esterlinas al Rey de Inglaterra por un texto que Philaletha ya había publicado gratis! Becher se burla diciendo que ese es el «valioso cargamento» con el que Gassmann cruza el río Támesis.
Los 3 mandamientos del verdadero científico: Becher dicta una dura lección moral y metodológica aplicable tanto a la alquimia como a la ciencia moderna:
- Originalidad: Crear con el propio cerebro y demostrar con experimentos en lugar de plagiar lo que se critica.
- Ética y Desinterés: El conocimiento y la medicina (la Tintura) no deben prostituirse ni venderse a los reyes por dinero.
- Respeto mutuo: Un verdadero sabio (Adepto) no insulta ni calumnia el trabajo de sus colegas.
El insulto final de la Commedia dell’Arte: Becher cierra la obra con una burla cultural brillante. Compara el seudónimo místico de «Pantaleón» escogido por Gassmann con el famoso personaje cómico Pantaleón (Pantalone) del carnaval de Venecia y la comedia italiana (el viejo avaro, ridículo y fácil de engañar). Becher sentencia que Gassmann ha dejado el nombre de Pantaleón tan por los suelos que ya nadie querrá usar jamás ese seudónimo, pues se ha convertido en sinónimo internacional de bufón y estafador.
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